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De los golazos de Messi a la porno-corrupción de Jesica Cirio, la gobernabilidad libertaria reza cada día por una agenda que minimice el escándalo político que protagoniza Manuel Adorni. Por ahora nada alcanza. La esfera política sigue atrapada en el laberinto Adorni. La competencia entre oficialismo y oposición gira en esa calesita que no termina: ahora el Congreso, en sus dos cámaras, concentra la batalla en la lectura de la letra chica de la moción de censura.
La agenda parlamentaria tomada por el caso Adorni. Y la lógica de la propia interna libertaria baila a ritmo adornista: el sábado del Día de la Bandera en Rosario, el caso Adorni y las internas del Gobierno se tragaron una nueva efeméride. Un acto clave de la institucionalidad patria al servicio de demostrar una vez más el apoyo de Milei, su hermana Karina y el Gabinete al jefe de Gabinete cuestionado: ésa era la foto buscada. En el caso de Victoria Villarruel, lo mismo, pero al revés: una asistencia al acto desafiante para dejar testimonio de su cuestionamiento ético al gobierno al que pertenece sin pertenecer. Su lugar en el acto del sábado era la otra foto esperada.
Con la agenda política varada en el barro del caso Adorni, la única luz de esperanza para el Gobierno son las señales contradictorias que llegan desde la sociedad. ¿Cuánto le impacta el caso Adorni? ¿Cuánto le impacta la marcha de la economía? Hay datos contradictorios. Sobre esa indefinición el oficialismo talla el tamaño de su esperanza para 2027.
¿Días patrios o adornistas?
No es la primera efeméride que cae bajo la presión del escándalo Adorni. En mayo, el Tedeum quedó en la línea de fuego de la interna Santiago Caputo vs. Martín Menem pero también, bajo las esquirlas adornianas: llamó la atención el no-lugar de Patricia Bullrich en ese acto, y la suerte de reivindicación política por parte de Milei cuando le hizo un lugar en el balcón de Casa Rosada y la abrazó. Diecinueve días antes, Bullrich fue la primera, y única, dirigente libertaria que cuestionó a Adorni directamente: fue el día del “lo tiene que hacer de inmediato”, en relación a las declaraciones juradas de Adorni. En el Tedeum, la gestualidad política le hizo sufrir algunas de sus consecuencias.
El otro momento institucional tomado por el caso Adorni fue el del informe de gestión del jefe de Gabinete ante la Cámara de Diputados el 29 de abril: ese día, el apoyo del Gobierno a Adorni desplazó completamente el detalle sobre la gestión. En el caso del Día de la Bandera, el homenaje mileísta a Manuel Belgrano jugó a favor de Villarruel que viene haciendo política de efemérides: con la reducción de su rol en el Gobierno, Villarruel se inventó una estrategia de viajar por el país en cada fecha patria. En su discurso, Milei eligió homenajear a un Belgrano “promotor de la libertad política y económica”. Pero también hubo una línea sobre una de las interpretaciones más canónicas del prócer, su honestidad y pobreza: “Fue rico y murió pobre a los 50 años, habiendo entregado todo por su patria”, dijo Milei. Dio un pie que Villarruel llevó hacia el molino del caso Adorni: “No hay nadie más peleado con los valores de Belgrano que Adorni”.
El espejo de Jesica Cirio
Por el momento, la estrategia del Gobierno ofrece más problemas que soluciones. El regreso del caso Insaurralde al centro de la escena pudo ser una oportunidad mileísta para reforzar su diferenciación con el kirchnerismo. Pero ese barco ya zarpó. El grado de exhibición de dólares sospechados en el video de Jesica Cirio pone al caso Insaurralde en el género de la porno-política: la materialidad obscena de los billetes es la marca más visible de la escala que permite cuantificar el tamaño de la corrupción de raíces kirchnerista. La Rosadita y las máquinas de contar dinero, el kilaje como manera de cuantificar la sumas involucradas, los bolsos de López: las cajoneras de Insaurralde se inscriben en esa tradición.
Y sin embargo, el argumento ético le queda fuera de la mesa al Gobierno: cuando hay que pasar de condenar la corrupción de la casta política lisa y llanamente a pesarla en la balanza a ver quién la hizo más grande, la batalla está perdida. Es el argumento de Axel Kaiser, el economista libertario chileno, subdirector ejecutivo de la Fundación Faro, que a principio de mayo sostenía. “No tengo la menor idea de las aristas legales, pero 124 mil dólares… Cuando yo venía a la Argentina y veía los escándalos de los kirchner, a esa cifra multiplícala por mil. Lo digo como alguien de afuera: si esto es un problema, ya son como Suiza ustedes”. Con las últimas cifras declaradas y las nuevas contradicciones de Adorni quizás ese argumento ya no sea tan efectivo. Sin embargo, el argumento le gusta al nuevo vocero Adrián Ravier, que considera atendible la comparación de los montos del caso Adorni con los de la corrupción kirchnerista.
Nuevo vocero y nuevos dilemas
Hay dilemas y desafíos tanto en el nombramiento del vocero Ravier, como en el del nuevísimo secretario de Comunicación y Prensa, Fabián Fernández, anunciado ayer en reemplazo de Javier Lanari. Para saltar el cerco del problema Adorni, Milei apostó a desempoderar a su cuestionadísimo jefe de Gabinete de una de sus funciones: la de vocero. Fue la primera vez en el affair Adorni que el Presidente se choca de frente con el principio de realidad: el desplazamiento de Adorni representa la aceptación de una de las consecuencias del escándalo. Lo más parecido a una derrota política de Milei y de su empecinamiento en sostener a Adorni. Está claro que Adorni se interpone entre la sociedad y los logros económicos que el Gobierno quiere reforzar.
Pero los nombramientos de Ravier y Fernández pueden implicar riesgos. Por un lado, que Adorni haya sido el encargado de dar a conocer su designación en X no resulta la mejor estrategia para mantener separadas del escándalo Adorni a los nuevos funcionarios.
Por otro lado, el vínculo de Ravier con la Fundación Faro lo deja expuesto a futuros cuestionamientos. La interna Karina Milei v Santiago Caputo alcanza también a la fundación. La IGJ, bajo la influencia de la secretaria general, puso los ojos en el crecimiento patrimonial de la Fundación Faro, bajo la órbita del joven Caputo. Según los balances disponibles en la IGJ, la Fundación Faro multiplicó 356 veces su patrimonio neto y 78 veces las donaciones de 2023 a 2024. Los ingresos de 2024 fueron de $5mil millones en concepto de donaciones. Hasta hace muy pocas semanas, Ravier era el director académico de la Fundación Faro. Su director ejecutivo sigue siendo Agustín Laje.
En relación a Fernández, llega al Gobierno desde YPF, donde tenía un rol clave en la relación de la empresa de mayoría estatal con los medios: era el gerente de Prensa y Medios de YPF.
La gente, ¿cuánto le pesa Adorni?
Como telón de fondo de la calesita Adorni, está la pregunta sobre el impacto en la gente. El oxígeno que llegó con un índice clave. “Heterogeneidad” es la palabra de moda para sintetizar la ambivalencia de los resultados del plan económico. Pero también puede servir para explicar la incertidumbre sobre el impacto en la sociedad que votará en 2027.
El último estudio de la consultora Escenarios, de los politólogos Pablo Touzón y Federico Zapata, se enfoca en “la crisis de ingresos en los hogares argentinos”. La conclusión es preocupante: “una economía doméstica en estado de insolvencia extendida”. El 71,34 por ciento de los hogares declara que “sus ingresos no alcanzan o alcanzan apenas, sin margen de ahorro”. El 47,81 por ciento dice que “deja gastos sin cubrir cada mes”. El estudio dispara la alarma sobre la “arquitectura del gasto”: el 41,40 por ciento de los hogares donde los ingresos no alcanzan está reduciendo gastos básicos, en lugar de gastos y consumos no esenciales. “Esta inversión de la secuencia esperable -primero se recorta lo prescindible y después, lo esencia- es quizás el indicador más elocuente de la fase de crisis: indica que para una porción mayoritaria de los hogares en dificultades el margen discrecional ya fue consumido en rondas previas de ajuste”, concluye el trabajo.
La heterogeneidad de las certezas sobre cómo reaccionan los votantes a la economía libertaria y a la gobernabilidad mileísta centrada en Adorni queda clara con el nuevo Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) que publicó ayer la Universidad Di Tella correspondiente al mes de junio: muestra una mejora de 3,9 por ciento respecto de mayo, la primera vez que sucede en 2026. El subíndice de Capacidad subió 4,3 por ciento y el de Honestidad se mantuvo estable.
Para el Gobierno y sus expectativas electorales, el dato más relevante es que en el Gran Buenos Aires, un votante que se volvió más esquivo para el Gobierno, se registró la mayor mejor, que fue de un 11,1 por ciento. Tanto el IGC como el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) de Di Tella suelen correlacionar con resultados electorales. De ahí la importancia del dato para el Gobierno.
Está claro que la respuesta sobre el impacto electoral del rumbo económico y del caso Adorni queda pendiente hacia el futuro: por el momento, domina la heterogeneidad en el análisis de su impacto. Sin embargo, hay una certeza: la estrategia del Gobierno de confirmar a Adorni en su cargo es un obstáculo para la comunicación de los logros de gestión que el Gobierno ya detectó. Todo lo que se multiplica por Adorni da Adorni, es decir falta de credibilidad y pérdida de confianza. Nada parece ser capaz de cambiar ese rumbo de colisión.
Por Luciana Vázquez
Fuente: La Nación

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