Categoría: Opinión

  • Los Caputo, entre la debilidad y la mutación

    Los Caputo, entre la debilidad y la mutación

    El elenco de Javier Milei se está debilitando en dos áreas estratégicas. La política económica y la jefatura de campaña electoral. Ambos frentes están unidos por una misma palabra: Caputo. Luis Caputo, el jefe del Palacio de Hacienda, se desvela anunciando medidas, semana tras semana, con un objetivo: “reactivar” la economía. Ayer presentó un programa para estimular el mercado de créditos hipotecarios. Santiago Caputo, el “Mago del Kremlin”, afronta una crisis que se va expandiendo en las distintas áreas que están bajo su responsabilidad. Esa ola corrosiva llegó a la Aduana, donde en el cuello del director, José Velis, comienza a dibujarse la marca de la decapitación.

    Más allá de la renovación constante del anecdotario, las tribulaciones de los Caputo son la expresión de esa doble Nelson que atenaza al oficialismo: una economía mezquina, que retiene sus virtudes en el power point de los funcionarios, que se combina con una indigencia discursiva incapaz de relanzar expectativas frente a la demora de la prosperidad. La incertidumbre que genera ese panorama emite una señal inconfundible: la iracundia de Milei se va agravando.

    Luis “Toto” Caputo presentó ayer una nueva iniciativa destinada a que la vida material se dinamice. Se licitarán entre los bancos recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses hasta llegar a 2 billones de pesos, para solventar préstamos hipotecarios con una tasa que no debe superar la Unidad de Valor Adquisitivo (UVA) más 7,5%. Lo primero que hay que celebrar en esta medida es su pragmatismo. Ya lo había elogiado el Presidente cuando dijo que, como es un trader y no un analista, “el tipo es un gigante, sabe tomar decisiones y no se enamora de ninguna pelotudez. Si funciona, bien; si no, tiro en la cabeza (al que se equivocó) y lo ejecuta. Eso es brillante”.

    Ayer volvió a aparecer esta peculiaridad de Caputo. Ante la idea de orientar el crédito hacia un sector, fijando desde el Estado la tasa de interés, los maestros austríacos de Milei se revolverían en su tumba. Pero “’Toto’ no se enamora de ninguna pelotudez”. Por eso ayer presentó un plan inclinado hacia el desarrollismo financiero, para el cual el sector público de intervenir si se trata de corregir una falla del mercado.

    Caputo se talibaniza ante su jefe cuando se trata de cuestiones institucionales o jurídicas. La última demostración fue la sugerencia de penalizar el trabajo de la prensa cuando comunica u opina con una orientación, para él, molesta o infundada. Por suerte Milei no es periodista. Sólo en las últimas semanas informó que Lula da Silva había contribuido con 1.000 millones de dólares a la campaña de Sergio Massa; celebró que la inflación se hubiera comportado como él vaticinó, es decir, ubicándose en algo más de 0% hacia julio, simulando que aquella profecía se refería a la variante mayorista, y no a la minorista, que superó 2%; también rechazó que el salario real se esté deteriorando durante su gestión, cuando según el INDEC ya cayó 8,9%. Con estos desaciertos, Milei debería estar, en el microcosmos de Caputo, tras las rejas destinadas a la prensa.

    En el campo de la economía, “Toto” Caputo parece más independiente. Después de ingerir la “píldora de la empatía”, según la ocurrente y peyorativa definición de Milei, decidió indicar a qué tasa de interés debían cobrar los préstamos hipotecarios los bancos que quisieran acceder a los fondos de la Anses. El endeudamiento dejaría de ser una relación entre privados.

    Los empáticos créditos regulados de Caputo salen al mercado en el momento en que la oposición busca acorralar al Poder Ejecutivo con proyectos que resuelvan de alguna manera el problema de la morosidad financiera. En el oficialismo se insinúa, con timidez, un debate al respecto. Otra vez la disonancia fue expuesta por Patricia Bullrich en una reunión de gabinete en la que sostuvo que las abultadas deudas de las familias reducen la capacidad de consumo y alejan todavía más el despegue de la economía. Astuta, Bullrich reclamó una salida tratando de demostrar que los intereses del Gobierno coinciden, en alguna medida, con los de los deudores.

    Es posible que, como en la crisis del caso Adorni, la senadora esté adelantando, con cautela, que La Libertad Avanza se encamina hacia una nueva derrota en el Congreso. Un detalle que conviene no olvidar: Bullrich es hoy una de las dirigentes con mejor imagen del país y supera bastante la posición de Milei en las encuestas.

    Con independencia de las normas que quieran impulsar los opositores para beneficiar a los deudores asfixiados, el problema del crédito aparece sobre la mesa por otra vía: la reforma de la Carta Orgánica del BCRA. Ayer quien levantó la bandera crítica fue el auditor general de la Nación, Juan Manuel Olmos. Líder del peronismo porteño, Olmos advirtió a través de la red X sobre varios aspectos del proyecto oficial. En especial sobre el permiso para que el BCRA destine sus reservas a garantizar créditos internacionales. Una autorización peligrosa cuando las reservas netas son negativas. Es decir, cuando su mayor parte está constituida por depósitos de los ahorristas. Hubo en el reclamo de Olmos un detalle que suele pasar inadvertido, pero que contradice la imagen de un oficialismo ortodoxo: la nueva versión de Carta Orgánica blinda desde el punto de vista penal a los directores del BCRA, a pesar de que están designados en comisión, es decir, sin acuerdo del Senado.

    Para que no se lo confunda con un liberal instalado a la derecha del ministro Caputo, el auditor Olmos ofreció un cuadro tétrico de la situación socioeconómica: “A 32 meses de gobierno, el modelo acumula 329% de inflación (INDEC), provocó el cierre de más de 30.600 empresas y destruyó más de 337.000 empleos —entre asalariados privados, sector público y casas particulares. Al mismo tiempo, cayó el salario real y se contrajeron el consumo y la inversión”.

    Ese párrafo de Olmos sintetiza el eje retórico con el que la oposición se encamina a las elecciones presidenciales de 2027. Caputo intenta con sus medidas dejar sin plataforma esa argumentación. Pero no consigue moderar al Presidente, quien sigue aferrado a criterios anarcocapitalistas. El ministro está atrapado en una contradicción. No puede contradecir a su jefe, para quien la política de ajuste ya está alcanzando éxitos que, contemplados desde el prolongado encierro de Olivos, son inocultables. Pero Caputo también habla de la necesidad de “reactivar” la economía. Cuando ayer Sofía Diamante, de LA NACION, le recordó esa pretensión, recitó el mantra del crecimiento récord en todos los rubros que puedan observarse. Es el mismo Caputo que conmina a las autoridades de ARCA a que expliquen por qué cae la recaudación de los impuestos relacionados con el consumo y las actividades productivas. ¿Cómo se explica el ministro que, disparado el crecimiento, como él sostiene, disminuyan los ingresos fiscaleas? ¿Tan sideral es la evasión?

    Para el peronismo el aletargamiento es el resultado de la sacralización del mercado. Es decir, de la ausencia de un programa productivo. Es un enfoque prejuicioso. La administración libertaria lleva adelante una “política industrial”. Es la estrategia cambiaria, también intervencionista, y, sobre todo, el establecimiento del RIGI. Con esos instrumentos Milei y su equipo seleccionan, desde el Estado, a ganadores y perdedores. Los sectores de minería e hidrocarburos son los privilegiados. Se trata de negocios que generan poca mano de obra. Por lo tanto, animan muy poco el consumo. Según el INDEC, minería, petróleo, gas y agro explican alrededor de 1,5 millones de empleos. La construcción, la industria manufacturera y el comercio sostienen 8,5 millones de empleos.

    El discurso oficial relativiza algunos datos con el argumento de que las nuevas tecnologías explican parte del cierre de comercios, pero no la caída del consumo. El razonamiento más habitual es que ahora se compran muchísimas mercaderías a través de plataformas digitales. Sin embargo, un economista con oficinas sobre la avenida San Juan observaba el martes a la noche: “En Chile, Perú o Colombia también creció el comercio electrónico; pero los shopping centers siguen repletos, mientras en Buenos Aires tienen cada vez más locales cerrados”.

    El aliento que otorga el oficialismo a las actividades exportadoras, que ofrecen dólares, en detrimento de las ligadas al mercado interno, que por lo general consumen dólares, explica también la caída en la recaudación. Es un rasgo importante del plan de Milei y Caputo: tiene una orientación que, al cabo de un tiempo, empieza a amenazar el equilibrio fiscal por la caída de los ingresos del Tesoro.

    El malestar social que genera el programa económico impacta en las encuestas y afecta a la imagen del Presidente y su gobierno. Es un daño muy inoportuno porque encuentra en crisis al responsable del marketing oficial: Santiago Caputo. El último percance del “Mago” se registra en uno de sus feudos, la Aduana, donde el titular, José Velis, pidió unas prolongadas vacaciones. No son las primeras. Algunos funcionarios del Gobierno aseguran que Velis se tomó varias semanas de descanso hace poco tiempo. Al parecer fue después de que un hijo suyo tuviera algún contratiempo ligado al comercio exterior en los Estados Unidos.

    Velis está puesto bajo la lupa por mil versiones sobre el aumento del contrabando en el país. Un terreno de disputa con la ministra Alejandra Monteoliva y el rol de la Gendarmería en el combate de ese delito. Gendarmería es la fuerza del corazón de la ministra. Como se observó en este diario hace dos semanas, según la consultora Maplatam la Argentina ocupa el lugar número 120 en un ranking de 158 países sobre comercio ilícito. Este fenómeno alimenta la lucha interna permanente de la Aduana. Los enemigos de Santiago Caputo fantasean con un sistema semanal de recaudación multimillonario. Habladurías.

    En un terreno mucho más verificable, Velis debe o debería afrontar las consecuencias del escándalo que se produjo por el ingreso de Laura Belén Arrieta con una cantidad de valijas que no fueron sometidas a control alguno. Ese privilegio se produjo gracias a una orden misteriosa que alguien impartió, por pedido de Arrieta, a la agente aduanera que debía monitorear el equipaje. El juez Pablo Yadarola está por abandonar su juzgado penal-económico para convertirse en camarista penal federal y todavía no pudo descubrir quién dio la orden. Se escuda en limitaciones para examinar el teléfono por el que se comunicaron Arrieta, la empleada de la Aduana y esa voz facilitadora. ¿Y si se lo preguntara a la agente que recibió la instrucción? Tal vez lo haga antes del ascenso. Yadarola es íntimo de Juan Bautista Mahiques, el ministro de Justicia, enemistado a muerte con el “Mago” Caputo.

    ¿Qué tiene que ver Caputo con el episodio? Que Arrieta era la solitaria pasajera del Bombardier negro del empresario Leonardo Scatturice. Y Scatturice tiene una estrechísima relación con Caputo. Fue en áreas dominadas por el asesor presidencial que este audaz empresario realizó los principales negocios desde que Milei llegó al poder. Desde contratos en Transporte y Educ.ar, hasta acuerdos con la SIDE. Esta relación es otro dolor de cabeza para el “Mago”. Scatturice compró Flybondi y OCA. Dos operaciones que nadie del sector aeronáutico o del sector logístico podía entender si no fuera porque tenía algún beneficioso pacto con el Gobierno. O porque la plata la ponía, de alguna manera misteriosa, el Estado. Apenas pasó un año y las dos empresas están al borde de la quiebra.

    Las desventuras de Caputo se extienden al PAMI. Envió allí a una interventora de factoFlorencia Zicavo, la síndica de la mutual. Y promovió la salida del director, Esteban Leguizamo, y del subdirector, Carlos Zamparolo. Pero Leguizamo y Zamparolo siguen en sus puestos. La explicación que dan en el submundo de la Salud: “Arreglaron con ‘Lule’”. “Lule” es Eduardo Menem, mano derecha de Karina Milei, que ejercería un control muy directo sobre la obra social de los jubilados. ¿”Lule” es también quien puso bajo la lupa a Scatturice y sus negocios?

    Santiago Caputo mantiene su vínculo con el Presidente. Pero está cada vez más raleado del poder por Karina Milei. La disputa se volvió más áspera desde que el “Mago” pidió la renuncia de Sebastián Pareja a la conducción de la campaña proselitista del oficialismo después de la derrota bonaerense de septiembre del año pasado. La señorita Milei consiguió, después de una breve reunión a solas con su hermano, que Pareja siguiera en el comando electoral como miembro de un triunvirato. La última esgrima entre Karina Milei y Caputo se celebró anteayer en la Comisión Bicameral de Seguimiento de los Organismos de Seguridad e Inteligencia. Allí debió asistir Cristian Auguadra, jefe de la SIDE y antiguo contador de los Caputo, para rendir examen ante un equipo encabezado por Pareja, presidente de ese comité.

    El desafío de “Toto”

    La economía no tiene el desempeño esperado. Y la imagen del Presidente declina en las encuestas. Es el desafío de Luis Caputo. Frente a este inconveniente, La Libertad Avanza no logra formular un discurso aceptable. Coindice con la pérdida de poder de Santiago Caputo.

    Un sector del oficialismo, que integra el propio “Mago”, pretende que Milei haga un reconocimiento tácito de las dificultades. Que, como en 2023, conecte con las víctimas. Que ahora son víctimas de su propia gestión. La advertencia fue lanzada desde la Fundación Faro por su director, Agustín Laje: “La gente no come batalla cultural”. “La libertad de mercados debe dar resultados, si no la gente no la valora”, le hicieron decir al Presidente el 17 de agosto.

    Milei insiste en no tomar esa “pastilla”. Para él, con el ajuste se come, se cura y se educa. Se puede interpretar como dogmatismo. O como insensibilidad. Pero también existe otra lectura. Es posible que el Presidente tenga una preocupación obsesiva en la cabeza: conseguir financiación, que baje el riesgo país, que vengan dólares. Es una inquietud razonable si se calculan los vencimientos de deuda y se advierte la intranquilidad que domina a los mercados en un trance electoral. Milei tal vez entienda que el principal objetivo de la campaña es evitar una corrida como la de 2025 mientras él busca la reelección. Por eso habla sólo para los mercados. Echa incienso en el altar de Wall Street. Y los mercados, sobre todo los de los tenedores de títulos, todavía no le creen.

    Caputo, “Toto”, no logra colocar un bono en el sistema internacional. Los traders como él, que un prestigioso economista llama “trogloditas”, no quieren empatía. Quieren motosierra. Por no decir crueldad. ¿Milei sigue esa lógica? El Polonio de Shakespeare observa a Hamlet, se pregunta si finge demencia, y afirma: “Está loco, pero hay un método detrás de su locura”.

    Por Carlos Pagni

    Fuente: La Nación

  • Revelaciones que inculpan a la AFA y a jueces

    Revelaciones que inculpan a la AFA y a jueces

    Algunas constancias que ya están en el expediente agravan la inexplicable decisión de los jueces Diego Barroetaveña y Mariano Borinsky de poner la causa que averigua de quién es la mega mansión de Pilar en manos del juez Adrián González Charvay, el magistrado preferido por los encartados Claudio “Chiqui” Tapia y Pablo Toviggino, dueños y señores de la AFA, la entidad central del fútbol argentino. La primera de esas certezas es que la escritura de la compraventa de la enorme casaquinta se realizó en la Capital. El caso, en el que se investiga si hubo lavado de dinero, debió ir entonces a Comodoro Py, donde están los juzgados federales penales, que son los que deben investigar los delitos de lavados de activos en la Capital.

    Mariano Borinsky y Diego Barroetaveña
    Mariano Borinsky y Diego BarroetaveñaEnrique García Medina

    De hecho, ya hubo un juez federal de Comodoro Py que intervino al principio de todo, Daniel Rafecas, pero la Cámara de Casación decidió en el último mes de mayo que la causa se investigara en el fuero Penal Económico. Antes, Rafecas había dispuesto, luego de resolver una cuestión de competencia con el juez en lo Penal Económico Marcelo Aguinsky, el primer allanamiento sorpresivo a la casona de Pilar. Y la sorpresa no fue menor: encontró en ese lugar, supuestamente propiedad de un monotributista y de su madre jubilada (presuntos testaferros de Tapia y Toviggino) un bolso de la AFA; una plaqueta del club Barracas Central, que Tapia presidió durante casi 20 años y que lo llevó al caudillaje de la AFA, y 54 autos de lujo y de colección. Si un monotributista y una jubilada pueden comprar semejante casa y medio centenar de lujosos vehículos, en la Argentina se equivoca hasta el Indec cuando informa sobre los números de la economía.

    Luego, esa misma Cámara de Casación, la más alta instancia penal del país, decidió que el caso de la propiedad real de la casa de Pilar pasara a la justicia federal. Y que le tocaba entonces al juez federal de Campana, González Charvay, a quien ya antes había elegido el juez de la Cámara Federal de San Martín, el filokirchnerista Alberto Lugones, para que se haga cargo de Tapia, Toviggino y la fastuosa casa.Milei y la trampa del anacronismo

    La segunda constatación consiste en que todos los movimientos bancarios relacionados con esa compraventa, y los extraños manejos de financistas con el dinero, se hicieron también en la Capital. Para poner un ejemplo absurdo: sería lo mismo que alguien que robó en Buenos Aires y disfrutó el dinero en Barbados (es solo un ejemplo, no más) fuera juzgado en Barbados y no en Buenos Aires.

    El juez González Charvay
    El juez González Charvay

    En síntesis, los jueces Barroetaveña y Borinsky no tuvieron siquiera en cuenta la elemental jurisdicción territorial del presunto delito. Debieron hacer muchas contorsiones para evitar decir que la sede de la AFA está en Pilar y no en el histórico edificio de la calle Viamonte en la Capital, que es lo que querían los dueños del fútbol nacional. En Pilar, jurisdicción del juez de Campana, hay un terreno baldío y una carpa, no la sede de la entidad que conduce un fútbol que conquistó tres campeonatos mundiales y actualmente es el subcampeón. Esa es otra información elemental para que el caso vaya al juzgado federal de Comodoro Py, que investiga el lavado de dinero en la Capital.

    Entre tanto trajinar, debe dejarse constancia de que el lavado de dinero es competencia de la justicia federal, no del fuero Penal Económico. ¿Qué es lo que se investiga, entonces? En rigor, Tapia y Toviggino están siendo escrutados en siete causas en la Argentina por defraudación, desvío de fondos, retención indebida de contribuciones patronales y aportes previsionales y lavado de dinero en la AFA. Solo en el caso de retención de aportes el delito presunto es por un monto de casi 20.000 millones de pesos. Los dos están procesados en ese expediente. ¿Cómo encontrar un testaferro que los salve del dinero que ellos mismos manejan en la AFA? La causa de la casa de Pilar es, en cambio, por el supuesto lavado de dinero de esa fortuna mal habida. Si es cierto que el total del dinero robado es de unos 400 millones de dólares, la quinta de Pilar fue una exquisita adquisición para el entretenimiento de ellos y también para prestársela a jueces amigos que querían celebrar sus fiestas. Las vacilaciones y los zigzag de la Justicia no carecen de explicación.

    Pablo Toviggino y Claudio "Chiqui" Tapia
    Pablo Toviggino y Claudio «Chiqui» Tapia@natyponcefotos

    Sucede que el juez González Charvay demostró siempre cierta ansiedad por retener en su despacho el expediente sobre la propiedad de Pilar. Y (¿casualmente?) en esa misma dirección iba la inquietud de Tapia y Toviggino. Alguna relación política o personal debe haber para que existan tantas coincidencias. Lo consiguieron, por ahora. La polémica decisión de los jueces Barroetaveña y Borinsky será apelada por el fiscal general de Casación, Mario Villar, ante esa misma Cámara; Villar tiene plazo hasta el próximo lunes para hacerlo. Lo hará, seguramente, porque su trayectoria es la de un hombre serio, objetivo y honesto. Cuando se pregunta en los tribunales qué es lo que busca el fiscal Villar, la respuesta es siempre la misma: “Que el caso de Pilar sea juzgado por un juez imparcial en un juicio justo. No tiene un interés personal para inclinar la balanza hacia un lado o el otro”.

    De todos modos, si los mismos jueces Barroetaveña y Borinsky rechazaran la apelación de Villar, que es lo que seguramente sucederá, el fiscal tendrá diez días más para recurrir en queja a la Corte Suprema de Justicia. La Corte podrá decidir que no es su deber tratar ese asunto porque no hay sentencia definitiva. O podrá argumentar, al revés, de que ya es hora de que alguien con poder definitivo ponga el caso en manos del fuero y de los magistrados que corresponden después de que 14 jueces hayan tenido ese expediente en sus manos. Fueron dos jueces federales (Rafecas y González Charvay), tres jueces en lo Penal Económico y nueve jueces de distintas instancias de apelación. ¿Cómo explicar semejante minué de dilaciones? ¿Cómo, si no es explorando en los muchos y muy eficaces laberintos de relaciones entre los jueces y los poderosos dueños del fútbol?

    De hecho, Barroetaveña fue recusado por Elisa Carrió porque el magistrado fue presidente de la Comisión de Ética de la AFA hasta diciembre pasado, pero rechazaron esa recusación con el simple argumento de que Carrió no es parte del expediente. Otras veces hicieron lo contrario con recusaciones que habían presentado personas que tampoco eran parte de la causas, sobre todo en las que tenían una amplia resonancia pública y política. Cambiaron de opinión en el caso de la AFA, de Pilar, de Tapia y de Toviggino. El fiscal Villar había dictaminado, al principio de todo, que la causa debería quedar en manos de Rafecas, juez federal, o de la jueza en lo Penal Económico, Verónica Straccia, o dejar la decisión en poder de la Cámara en lo Penal Económico para que decida quién debía ser el juez. Los jueces de Casación resolvieron que dejarían esa decisión final en la más alta instancia del fueron Penal Económico, que le mandó el expediente a la jueza Straccia. La Cámara de Casación modificó luego su criterio y le sacó la causa a Straccia y se la mandó a González Charvay, con el que, como ya se dijo, simpatizan Tapia y Toviggino. El juez Borinsky, candidato ahora para ser ascendido a una de las más altas poltronas de la Justicia como juez de la Corte Suprema, votó de manera distinta en ambas ocasiones.

    Quinta de Villa Rosa, Pilar, que estaría vinculada de dirigentes de AFA
    Quinta de Villa Rosa, Pilar, que estaría vinculada de dirigentes de AFARicardo Pristupluk

    Para peor, una última denuncia acaba de ingresar en la justicia federal también por lavado de dinero. Se pidió que se investigue si “existió en el ámbito de la Capital un enorme esquema de lavado de activos que comenzaba con el desvío de los fondos desde el exterior (España y EE.UU principalmente) a empresas “intermediarias”. Luego, según esa presentación, cuando llegaba a la Capital el dinero “a través de un grupo de financieras, ubicadas en el microcentro de esta ciudad, se trasladaba a un estudio jurídico en el cual era contado el efectivo y finalmente terminaba en la sede central de la AFA y/o un departamento” de uno de sus dirigentes. La causa cayó en manos de la jueza María Servini, quien debe decidir si seguirá investigando ella o si se la enviará a González Charvay, que ya tiene el caso previo contra los dirigentes de la AFA por presunto lavado de dinero.

    Por lo pronto, el solo hecho de que en esa denuncia se precisara de que parte del dinero podría haber llegado desde Estados Unidos es suficiente para potenciar la investigación que están haciendo la justicia norteamericana y el FBI sobre los turbios manejos de recursos por parte de Tapia y Toviggino dentro del sistema financiero de ese país. Si fuera así, y según la jurisprudencia vigente, la justicia de los Estados Unidos tomará como propia la jurisdicción de esa investigación. La propia Corte Suprema argentina debe resolver también la competencia que investigará otras denuncias por defraudación y desvío de fondos contra la AFA por un monto de 42 millones de dólares. Ayer, el procurador general de la Nación, Eduardo Casal, dictaminó que esos expedientes no deben ir al juzgado de González Charvay. Mala noticia para Tapia.

    Además, Tapia es ahora un hombre mucho más débil, luego de que la FIFA sancionara a la AFA porque jugadores argentinos mostraron una sábana con la leyenda “Las Malvinas son argentinas”, luego del partido que la selección nacional le ganó a Gran Bretaña. En los reglamentos de la FIFA está prohibida la exhibición de causas políticas o religiosas en los encuentros deportivos. Para decirlo con otras palabras: Tapia no es ahora el dirigente que hace cuatro años regresó de Qatar pateando puertas. Ahora bien, ¿quién lo protege políticamente? Hubo jueces con simpatías peronistas, como Lugones, que hicieron lo que los acusados querían que hiciera. Pero también los casos judiciales contra Tapia y Toviggino desaceleraron su ritmo desde que Juan Bautista Mahiques es ministro de Justicia.

    Carlos Mahiques con su hijo Juan Bautista, actual ministro de Justicia
    Carlos Mahiques con su hijo Juan Bautista, actual ministro de Justicia

    Mahiques es hijo del juez de la Cámara de Casación Carlos Mahiques, quien habría celebrado su cumpleaños en la quinta de Pilar. En rigor, todos los jueces de Casación debieron excusarse de tratar el caso de Pilar después de que Mahiques padre contestara con una confirmación indirecta cuando le preguntaron sobre si aquella versión era cierta: “Y si fuera cierto, ¿cuál sería el problema?”. Debieron excusarse no porque hayan asistido al festejo (nadie sabe por ahora quiénes estuvieron y quiénes no), sino porque son colegas del juez Mahiques en la misma Cámara. La corporación existe o se sospecha que existe. Javier Milei se ha expresado públicamente con serias críticas a Tapia y a la conducción de la AFA, pero, según se ve, la dirigencia del fútbol argentino no es una de sus prioridades. Política y jueces contribuyen, de cualquier forma, a prolongar las investigaciones sobre los descalabros de Tapia y Toviggino hasta más allá del horizonte.

    Por Joaquín Morales Solá

    Fuente: La Nación

  • La indefinición peronista, la kriptonita de Milei

    La indefinición peronista, la kriptonita de Milei

    El Gobierno le ha dado al peronismo una dosis extra de la comida que más le gusta y más lo alimenta: la posibilidad de mantener la ambigüedad y la indefinición sin tener que estar urgido a enfrentar sus propias contradicciones. Una verdadera kriptonita para la necesidad de Javier Milei de despejar incógnitas y proveer certidumbre.

    En medio de una eterna disputa interna casi imposible de resolver, a las tribus del movimiento nac&pop les está llegando tiempo y oxígeno para demorar resoluciones y mantener abiertas todas las preguntas, gracias los tropiezos del oficialismo y la dificultad que muestra la estabilidad macroeconómica para transformarse en bienestar mayoritario. Justo cuando a la política argentina más le reclaman certezas los que pueden generarle inestabilidad.

    La agitación del fantasma “kuka” o la instalación de la posibilidad del regreso del peronismo, que suele blandir Milei, termina siendo un dilema para él y su administración cada vez más difícil de resolver.

    Por un lado, opera como un arma para mantener apoyos político-electorales de todo el espectro no peronista de la ciudadanía, pero sobre todo el de aquellos que aún sin identificarse como antis, no quieren y temen un regreso al pasado del realismo mágico-trágico peronista y que pueden definir una elección. Mucho más que los convencidos.

    Por otro lado, la asignación al peronismo de una potencia electoral vigente capaz de devolverlo al poder funciona a modo de amenaza para su gestión y su proyecto reeleccionista. Espanta o paraliza a inversores o tomadores de decisiones económicas que dudan sobre el escenario político y legal que enfrentará su dinero en el mediano y largo plazo. Y ya se sabe que el capital tiene aversión al riesgo.

    La imposibilidad de aislar audiencias y la capacidad performática de las palabras del jefe del Estado son un gran límite para las distintas construcciones de sentido que pretende generar en receptores diversos.

    Aunque muchas de las promesas presidenciales están siendo desmentidas por la realidad, todavía lo que diga el Presidente tiene un valor. Mucho más si de sus dichos se desprende una admisión de que él y su modelo económico pueden no alcanzar sus objetivos, ser derrotados y revertidos. Sobre todo, cuando todavía faltan 14 meses para que esa incógnita se devele.

    Esa fragilidad resulta un incentivo para el peronismo fragmentado, pero nunca definitivamente fracturado, que hace jugar a su favor la incertidumbre que proyecta sobre las iniciativas legislativas y de gestion del oficialismo.

    Cumbre y paréntesis

    La reunión de las distintas facciones del perokirchnerismo (algo que hace mucho no se veía ni podía mostrar) apenas para coordinar la oposición a la eliminación o suspensión de las primarias abiertas simultáneas y obligatoria (PASO) tuvo el efecto de corporizar el fantasma de su potencial electoral, que Milei hizo crecer y ahora no sabe cómo administrar.

    La cumbre, que tuvo menos de reunificación que de rejunte, apenas si alcanzó un consenso mínimo para tratar de obturar la reforma electoral del Gobierno. Fue un paréntesis.

    Sin embargo, alcanzó para activar el sistema inmunológico de los que temen una vuelta a lo que califican de manera ampla y vaga como el populismo, sobre todo en su variante económica. A pesar, inclusive, de los muchos desquicios que hacen algunas de las figuras de este espacio. Como el viaje al Caribe, en avión privado, de Sergio Massa, que costó más de 200 mil dólares, o las promesas expropiatorias del defaulteador riojano Ricardo Quintela.

    El cambio de humor social y el crecimiento de expectativas negativas en la ciudadanía alimentó tanto esas prevenciones como estimuló al peronismo para buscar un ordenamiento que lo devuelva al poder. Una expectativa que hasta hace unos pocos meses era menos que una quimera de los que habían pronosticado un fracaso fulminante de la presidencia de Milei y están empachados de pochoclo esperando el fin de una película catastrófica que sigue sin concretarse.

    Ese contexto y el consecuente adelantamiento del clima electoral instalado por el Gobierno alteraron una premisa que ordena desde siempre a la dirigencia política argentina y sobre todo al panperonismo.

    La máxima que dice que los años pares son para tensar y posicionarse, y los años impares son para acordar en busca del poder sigue vigente, pero tuvo una ligera adecuación. Sobre todo, porque el peronismo está a la intemperie del poder nacional y no puede manejar los tiempos y los recursos como cuando tiene a su disposición la botonera (y la caja) del Estado de las que suele hacer uso y abuso.

    Le alcanza con encontrar puntos de coincidencia mínimos para dificultar u oponerse a proyectos de Milei sin que eso los obligue a entrar en resolución de sus grandes contradicciones y conflictos internos. Entre otras cosas, nada menores, como definir el liderazgo partidario, una candidatura presidencial o el rumbo económico, y evitar que cualquier acuerdo interno que ponga en riesgo los intereses de los que tienen territorios a cargo y juegan al toma y daca con el gobierno nacional.

    Kicillof festeja

    Las apariciones de Axel Kicillof en tierra ajena, como fue el Consejo de las Américas la semana pasada, han estado signadas por las facilidades que el nuevo contexto le brinda. No despeja ninguna de las dudas que lo rodean sobre lo que haría si llegara a la Presidencia, sobre todo respecto del ordenamiento macroeconómico vigente, pero tampoco espantó más de lo que sus antecedentes y su propia sombra proyectan en esos ámbitos.

    Al mismo tiempo, la mayoría de los dirigentes peronistas corrieron a ponerle un bozal al gobernador riojano que salió a aterrorizar empresarios, inversionistas y ciudadanos que en su espejo retrovisor ven un cartel de neón con 211% de inflación. En su boca las promesas de volver todo atrás y expropiar propiedades privadas no son palabras echadas al viento. Ya lo ha hecho en su gestión provincial, tanto como no pagar compromisos con sus acreedores y emitir papelitos, a cambio.

    Por estas horas, Kicillof evalúa cómo resarcir a Quintela y a Massa por los regalos que acaban de hacerle. Frente al riojano, el “soviético” bonaerense puede aspirar a probarse el traje del reformista Mikhai Gorbachov, que terminó con el régimen comunista.

    En tanto, la incontrolable pasión massista por viajar en aviones privados y beneficiarse de su relación con amigos millonarios y poderosos le subrayó a Kicillof el aura de austeridad y honestidad construida, que podría haber mellado la presencia en su gobierno de personajes como Martín Insaurralde, a los que no les entra una mancha más. Todo es relativo.

    El intrépido último ministro de economía de Alberto Fernández, además de mascullar bronca por una torpeza que él se niega a reconocerla como tal hasta ante los propios, busca ahora culpables de la filtración de los detalles de un viaje fastuoso que él hizo todo por ocultar. A pesar de que siga insistiendo en que no lo considera inapropiado porque no es funcionario, como les dice a los suyos.

    Los raptos persecutorios de los políticos suelen asentarse en situaciones que los hacen verosímiles para evitar la admisión de errores propios. En el caso de Massa, que la publicidad del viaje se haya dado apenas unos días después de que hubiera hecho todo lo posible por quedar como el gran artífice de la cumbre panperonista antirreforma electoral es un aliciente para buscar ese atajo.

    Evita poner en la balanza que nadie lo mandó a subirse al avión del empresario y expolítico Francisco de Narváez (que venía haciendo buena letra con Milei y ahora debe estar en ascuas) y mucho menos haberlo hecho en medio de su intento por reinstalarse como la figura de consenso del perokirchnerismo y reavivar sueños presidencialistas. Mucho más, sabiendo que le sobran adversarios, enemigos y damnificados.

    “Sergio no termina de definir si quiere ser, finalmente, político o empresario. Y parece boicotearse cuando le vuelve a asomar la oportunidad de definirse para el lado de la política y de aspirar de nuevo a lo más alto”, dice un dirigente de su espacio que lo conoce desde hace muchos años y al que los sobregiros de Massa nunca dejan de sorprenderlo.

    En el campamento cristicamporista el traspié de Massa y el festejo de sus adversarios kicillofistas genera sensaciones y opiniones ambiguas. Por un lado, celebran que al tigrense, convertido en mediador de la interna bonaerense, el escándalo le baje el precio. Pero también lamentan que se reduzca su potencia para limar a Kicillof.

    El jefe del Frente Renovador es un aliado imprescindible del cristicamporismo en la provincia de Buenos Aires para dificultar la construcción del gobernador que aspira a ser candidato a presidente sin la tutela de Cristina Kirchner. Frenar la vuelta a la reelección indefinida de los intendentes, a la que aspiran los barones que sostienen a Kicillof, es uno de los puntos donde convergen cristicamporistas y massistas. Solo uno. Aunque bastante relevante.

    Mientras tanto, en este escenario los gobernadores peronistas, que prefieren seguir mirando de lejos y postergar la definición nacional, aprovechan subir el valor de sus acciones en la bolsa de Milei.

    Los tropiezos del gobierno nacional, que inciden hasta en la relación con sus aliados macristas, les permiten a los mandamases provinciales negociar con más fortaleza en demanda de soluciones para sus reclamos sin atarse a compromisos que los compliquen a futuro. Las leyes que se propone sacar el oficialismo a partir de esta semana darán un trabajo arduo al ala política mileísta y volverán a golpear las puertas del equipo económico.

    La posibilidad que le da el Gobierno al peronismo de prorrogar sus definiciones y sostener sus ambigüedades, mientras le reconoce su aptitud electoral, puede ser una kriptonita para el superohombre libertario.

    Por Claudio Jacquelin

    Fuente: La Nación

  • En sigilo, los empresarios piden definiciones a oficialistas y opositores

    En sigilo, los empresarios piden definiciones a oficialistas y opositores

    Un problema no deja de serlo por estar anunciado. En los círculos empresarios y de inversores, muchos contemplaban la posibilidad de que, una vez depurada la euforia mundialista, podía instalarse de lleno la conversación electoral. Algo de eso está pasando en estos días. Y son conversaciones de simulacro, pocas veces concluyentes, en las que lo que se dirime es poder. Pero son lo suficientemente tensas como para tener impacto innegable en la economía, que amenaza con ponerse en modo stand-by hasta tanto no tener un panorama más claro de lo que se pone en juego en 2027

    El camino es largo y el sector privado ya se embarcó en la búsqueda de certezas. Con un olfato inigualable, Susan Segal, presidenta del Council of the Americas, organizó esta semana no solo su tradicional evento anual en el Hotel Alvear, que convocó a la crema del mundo corporativo, sino también una agenda paralela, que mantuvo en estricta reserva, para sus principales auspiciantes. Esa agenda, de la que participaron no más de diez empresarios, incluyó un desayuno privado con el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, y dos charlas que este jueves suscitaron especial interés: una con el asesor presidencial, Santiago Caputo, y otra con el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof. Quienes definen inversiones quieren empezar a escuchar ya no solo lo que opina el oficialismo, sino también a la oposición. Porque, si bien la percepción es que La Libertad Avanza sigue siendo la fuerza más competitiva, en la Argentina no hay escenario que pueda descartarse.

    En ese sentido, la exposición de Caputo fue música para los oídos de muchos de los ejecutivos y empresarios convocados; la mayoría, de los sectores que más están empujando hoy el crecimiento económico. “Se va a reelegir Milei”, les aseguró. “No vemos un escenario en el que el peronismo pueda ganarnos en segunda vuelta”, agregó, aunque reconoció que el Gobierno tiene que evitar que la incertidumbre política genere volatilidad económica. Y les hizo un pedido especial: “Es un círculo vicioso: si ustedes dicen que van a esperar hasta el año que viene para tomar decisiones como empresa, la economía no crece. Tienen que seguir invirtiendo; hay más chances de que este proyecto siga si lo hacen”, les espetó.

    Caputo puso en palabras lo que en el Gobierno empieza a asentarse como una de las principales amenazas de cara a 2027. En la mesa chica se reconoce que es imprescindible encauzar cuanto antes la discusión política para evitar resentir el clima económico, incluso entre las industrias más pujantes. Por ahora, la falta de una oposición definida juega a favor. Aunque los ruidos en la microeconomía se vuelven caldo de cultivo para la aparición de outsiders, como son los casos del banquero Jorge Brito o de Daniel Hadad. Algunos ven en el surgimiento de estos nombres la mano del siempre activo Sergio Massa. Meras especulaciones. Pero no sería la primera vez que juega a atomizar la oferta antiperonista para fortalecer su espacio. Sucedió en 2023.

    Con todo, Kicillof es, al menos para el Gobierno, la figura más deseable para confrontar eventualmente en una contienda electoral. De ahí que no pocos empresarios estén buscando escucharlo. Este jueves, en el Alvear, el gobernador bonaerense llegó acompañado por su jefe de Gabinete, Carlos Bianco, y su ministro de Producción, Augusto Costa. Dio un diagnóstico muy negativo; dijo que el “rumbo económico es un fracaso”, que no hay un plan de desarrollo productivo, y trazó algunos lineamientos sobre lo que viene. Los empresarios se quedaron con ganas de escucharlo más; fue breve e incluso pidieron continuar con la charla en la sede de gobierno, en La Plata. No era precisamente el territorio más amigable para Kicillof. En su espacio saben que no será fácil construir un relato que sea superador al que supo en su momento construir el kirchnerismo. El mundo financiero, además, le desconfía.

    Pero empiezan en su entorno a identificar una fibra que, aseveran, está permeando en el mundo y que podría formar parte esencial del nuevo relato. Es la idea de la defensa de la soberanía nacional. “El Libertario es un engendro raro —explicaba un dirigente muy cercano al gobernador—. Es de derecha, pero no defiende la soberanía. Y hoy el mundo está cada vez más nacionalista: le pasa a Mark Carney, en Canadá, o hasta el propio Trump”, apuntaba. ¿Se vendrá una suerte de reedición del famoso Braden o Perón? Es prematuro saberlo. Pero el resultado de las elecciones presidenciales en Brasil, en octubre, podría ser un indicador de cuán vigente es la línea argumental.

    El oficialismo sabe que tiene que retomar la agenda política para calmar las aguas. Bien le vendría para apaciguar, en parte, la volatilidad que se desató en los mercados de cambios y de tasas de interés en pesos. Aunque, claramente, la política no lo es todo. El mercado mira con algo de inquietud el programa financiero. En una reunión con inversores en Nueva York, hace algunos días, algunos se desanimaron después de escuchar a José Luis Daza, el viceministro de Economía, insistir en que la Argentina no buscará financiamiento adicional en el mercado internacional. “No diría que hizo subir el riesgo país, pero fue un mensaje que no contribuyó”, confiaron.

    De cualquier manera, la política está operando sobre varios frentes. A las negociaciones con el Pro, que podrían demorarse bastante más de lo deseado —ahora es el partido que conduce Mauricio Macri el que tiene incentivos para esperar—, se le sumará en los próximos días un nuevo round en el Congreso, con el que espera volver a mostrar cierto manejo legislativo. El Gobierno planea para el 26 un “súper miércoles”, en el que apuntará a conseguir en Diputados media sanción para la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, para el proyecto de Inocencia Fiscal II, para el tratado comercial del Mercosur con Singapur, además de la aprobación de la adhesión de la Argentina al Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT), uno de los compromisos que Milei firmó con Estados Unidos en el Acuerdo de Comercio e Inversión Recíprocos del 5 de febrero de 2026. “El miércoles será muy importante para nosotros”, reconoció una espada del oficialismo.

    No solo el Gobierno buscará con una victoria legislativa el miércoles hablarle a la política y al empresariado locales. También buscará darle una respuesta a otro interlocutor clave: el gobierno de los Estados Unidos. La semana que viene vendrá al país una delegación potente de la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés). Estará encabezada por el número dos del organismo, Jeff Goettman. “Vienen a ver cómo evolucionan los compromisos que la Argentina asumió, ya que ellos consideran que la parte de ellos la cumplieron, como por ejemplo, la apertura del mercado para la carne argentina”, explicaron desde las filas libertarias.

    Su agenda no deja dudas de cuáles serán los focos de conversación. La adhesión de la Argentina al PCT es una de sus prioridades. Hace años que forma parte de la agenda de los laboratorios internacionales, que buscan así una mayor protección para sus innovaciones. Goettman, de hecho, tiene previsto reunirse con la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (Caeme), que nuclea a la industria farmacéutica de capitales extranjeros. En el sector farmacéutico trascendió que el Ministerio de Desregulación estaría trabajando además en una modificación del decreto 150, de 1992, para facilitar la importación de medicamentos. Es una iniciativa aún incipiente, pero que mantiene en alerta a la industria nacional. Ya el Gobierno había intentado abrir las puertas para que Mendoza adquiriera medicamentos de menor costo en el exterior, pero la realidad es que la iniciativa nunca avanzó más allá de unas pequeñas compras.

    La cuestión china también estará presente en las negociaciones con la delegación de la USTR. El gobierno de Donald Trump quiere que la Argentina cumpla con la contratación de “proveedores confiables”, sobre todo en áreas estratégicas como las de telecomunicaciones y de seguridad. “Ante todo, Estados Unidos quiere que no sean proveedores chinos. Que sean preferentemente norteamericanos y, si no, de países considerados confiables”, explicaron. Apuntaron específicamente al Enacom —hoy la china Huawei es proveedora del core de muchas empresas de telecomunicaciones— y al Puerto de Buenos Aires, donde están interesados en la nacionalidad de los escáneres. También solicitaron reunirse con el secretario de Coordinación de Energía y Minería, Daniel González, por la provisión de minerales críticos.

    El sector farmacéutico, por lo demás, no solo aparece en la mesa de las negociaciones internacionales: puertas adentro protagoniza su propia pulseada con el gobierno bonaerense. El miércoles pasado, las tres cámaras del sector —Caeme, Cilfa y Cooperala— intimaron al IOMA, la obra social de los empleados públicos de la provincia de Buenos Aires, a cancelar una deuda de $230.060 millones acumulada entre octubre y abril, y le pusieron un plazo perentorio de diez días corridos. Si la obra social bonaerense no paga, advirtieron en una carta, el convenio MEPPES —el que garantiza los descuentos en medicamentos a los afiliados— no se prorrogará y caerá el 31 de agosto. Las cámaras no se limitaron a golpear la puerta del presidente del organismo, Homero Giles: mandaron copia de la intimación al gobernador, al Ministerio de Economía y al Ministerio de Salud provinciales.

    La advertencia sobre los afiliados es la parte más fina de la carta a la que accedió LA NACIÓN: los laboratorios aclaran que la caída del convenio no cortaría el acceso a los remedios, pero que habría que comprarlos al precio de góndola, sin el esquema de beneficios del MEPPES. En la provincia, en tanto, aseguran que las negociaciones siguen en curso, y que “no hay motivo de preocupación”, ya que nunca antes se llegó al punto de que se corte el convenio. No hay quien la tenga fácil en este momento en la política. La carrera recién comienza.

    Por Florencia Donovan

    Fuente: La Nación

  • ¿Se animará Milei a dar un salto al vacío?

    ¿Se animará Milei a dar un salto al vacío?

    El Presidente decidió sublevarse contra la realidad. En su penúltimo discurso, ante el influyente Council of the Americas, cargado de palabras soeces ante un auditorio que no está acostumbrado a aplaudir esos modos, desmintió que el consumo se contrajo y que a una numerosa mayoría social le cuesta llegar a fin de mes con sus ingresos actuales. Hace un año esa desconexión con la realidad hubiera sido una excentricidad más en el presidente que nos tocó; ahora está entrando en una zona demasiado riesgosa porque dentro de poco más de un año deberá revalidar su condición de jefe del Estado. Su último aislamiento como inquilino de Olivos fue tan real que hasta ignoró lo que dicen públicamente algunos de sus ministros y de sus legisladores más destacados: la sociedad atraviesa una parte ardua, vacía y desaguada del desierto que significa el fuerte ajuste, que, vale reconocer, la economía necesitaba luego de la larga festichola kirchnerista. En ese mismo discurso se volvió a referir agresivamente, aunque sin nombrarlo, pero de manera inconfundible, al principal empresario argentino, Paolo Rocca, accionista y CEO de la multinacional Techint. Entre el público que lo escuchaba había muchos amigos o conocidos de Rocca; los aplausos al final del discurso fueron tibios y formales, muy distintos de las ovaciones de otros años. El Presidente dijo también que no se había equivocado cuando pronosticó una inflación que comenzaría en cero en agosto, a pesar de que la de julio fue del 2,1 por ciento. Pero él interpretó que el cero correspondía a la inflación mayorista, que fue del 0,8. Contabilidad creativa. Es cierto que la economía creció un 0,8 por ciento en junio con respecto de mayo, porcentaje que adelantó un crecimiento interanual del 2,7 por ciento. Esa evolución de la economía está promovida por la pesca, la minería, el petróleo y el sector agropecuario, franjas productivas donde hay un caudal significativo de inversiones que también debe destacarse. Pero el conflicto consiste en que las bondades de esa producción económica están lejos de los muy poblados centros urbanos y, sobre todo, del populoso y arisco conurbano bonaerense. En la propia capital del país es fácil ver en vastas e importantes calles y avenidas, muy cerca de los barrios elegantes, que existen más negocios cerrados que abiertos. O escuchar a argentinos que se quejan de los salarios insuficientes. ¿Cómo se explica ese crecimiento de la economía que convive con un amplio reclamo social por la escasez? Sucede que ni la pesca ni la minería ni el petróleo ni el campo altamente tecnificado son grandes creadores de mano de obra. La industria nacional y el comercio están, en cambio, muy mal. Y el 45% de los puestos de trabajo está concentrado en la industria, el comercio y la construcción; los servicios, que también se consumen más en los centros urbanos, constituyen otro alto porcentaje de la mano de obra ocupada (o desocupada). Por eso, el temor a perder el trabajo o a no conseguirlo supera ya a la inflación en las encuestas recientes.

    El Presidente Javier Milei, durante la 23° edición del Council of The Americas
    El Presidente Javier Milei, durante la 23° edición del Council of The AmericasCaptura

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    La última medición de la opinión pública argentina que hacen habitualmente Bloomberg y la agencia brasileña AtlasIntel, y que tiene mucha repercusión en el ámbito de los empresarios e inversores, señaló que la aprobación de Milei está en 37%. No es poco para el tamaño del ajuste que hizo. Su desafío es que esa cifra no siga bajando, aunque un encuestador señaló que “si la percepción de la gente sobre la economía no cambia Milei podría estar con cinco puntos menos, en un 32%, dentro de un año”. El 37% está cerca del 40 que él necesita, con una diferencia de diez puntos sobre el que le sigue, para ganar en primera vuelta y no ir a una segunda ronda electoral. Un 32% haría casi imposible el triunfo en la primera ronda electoral. El balotaje, un mes después, significaría ya un salto al vacío. Y el vacío es una oquedad con un final que nunca está a la vista.


    Ni la pesca ni la minería ni el petróleo ni el campo altamente tecnificado son grandes creadores de mano de obra


    Milei puede ufanarse de su 37% porque la aprobación del Gobierno está peor: es de solo el 30%. Según Bloomberg y AtlasIntel, la opinión sobre la situación de la economía es negativa para un 70% de la sociedad. Solo el 26% de los argentinos cree que la economía mejorará en los próximos seis meses, asevera esa medición. El núcleo del problema nuevo es que antes Milei descendía en las encuestas, pero nadie crecía: ahora está mejorando la imagen de Axel Kicillof, cuya imagen positiva está empatada con la de Milei; comparten, además, la misma imagen negativa, que es del 59%. Les guste o no, Patricia Bullrich conserva el liderazgo de la imagen positiva, de acuerdo con Bloomberg, y supera a Milei. Hace pocos días, el peronismo demostró que tiene una fórmula secreta para que desaparezcan las pendencias entre ellos cuando se avecina una elección, sobre todo las presidenciales. Se juntaron sorpresivamente casi todos los bandos que lo integran. Estaban los tres dirigentes más ambiciosos del partido de PerónKicillofMáximo Kirchner en nombre de su madre (¿de quién, si no?) y Sergio Massa, que no renunció a su proyecto presidencial a pesar de que sus pobres encuestas deberían desalentarlo. Kicillof hasta prefirió abandonar por un instante sus esfuerzos para diferenciarse de Cristina Kirchner. Nunca pudo distanciarse definitivamente; después de todo, fue su ministro de Economía y su mejor discípulo cuando estuvieron juntos en el poder. Esa reunión se pareció al éxtasis de la decadencia, pero Milei debería comprender la historia y saber que las sociedades desesperadas suelen escapar de donde están por cualquier puerta. “Improbable”, dice un prestigioso analista de opinión pública cuando se le pregunta sobre un triunfo de Milei en primera vuelta el año próximo, aunque reconoce que a principios de este año su reelección estaba asegurada. Otro prefiere sintetizarlo de una manera más explícita: “Ganará si la gente puede llenar la heladera y perderá si la tiene vacía”. En resumen: las grandes teorías económicas y los hiperbólicos anuncios chocan, al final del día, con el famoso metro cuadrado que rodea a cada argentino.


    Los jóvenes son el sector etario que detesta el regreso al pasado


    Nada es normal ni previsible. En aquel discurso organizado por la organización empresarial norteamericana Council of the Americas, con viejos lazos con la Argentina, Milei elogió las importaciones y les reprochó a los empresarios argentinos el alto nivel de sus precios. La competencia es necesaria para el consumidor, y es cierto que una parte significativa del empresariado argentino prefiere el proteccionismo económico para vender sin competir. Esa es la histórica tendencia nacional de los negocios. El Presidente debería reconocer, a su vez, que la igualdad de condiciones es indispensable para que la competencia exista sanamente. La economía, en efecto, no debe cerrarse, pero la administración de Milei debería comenzar a bajar la presión tributaria, que va del 56 al 60% si se la mide sobre el sector económico que trabaja en blanco. Impuestos sobre impuestos, que no es obra de Milei, pero que lo ayudan a pavonearse con el superávit fiscal. Nadie habla de la carga impositiva, que es esencial para la competencia con las importaciones. Los malos modos y los insultos pasan inadvertidos cuando la economía es generosa, pero se potencian cuando la economía es módica. ¿Por qué insistir con la insolencia y la ofensa? ¿Por qué Paolo Rocca de nuevo? ¿Por qué otra vez la grosería en sus expresiones? Tales crítica pueden ser una cuestión de ñoños republicanos, pero esos ñoños son los que votaron a Milei en 2023 para fuera presidente de los argentinos. La moneda nunca tiene una sola cara. La obra más importante de Milei es haber instalado en la sociedad, sobre todo en vastos sectores de la juventud, la idea de que son necesarias en el país la competencia, la apertura comercial, el superávit fiscal y la libertad en el mercado financiero. Un cambio significativo en la idea de nación de los argentinos. Esta vez son los jóvenes los que están empujando otra idea de nación. Es el sector etario que detesta el regreso al pasado. “Por eso, el mejor capital político de Milei se llama Cristina Kirchner”, dice un hacedor de encuestas. Milei se resiste, también por eso, a arriar las banderas de una inflación descendiendo, de perseverar con el superávit fiscal y de no devaluar. “Ninguna decisión para resolver la microeconomía de la gente común puede quedar bien con esos tres principios; alguno o algunos deberán modificarse levemente durante un tiempo”, razona un funcionario. No hay solución, por ahora al menos: Milei rechaza cualquier innovación que modifique sus políticas fundamentales.


    Milei rechaza cualquier innovación que modifique sus políticas fundamentales


    También corre el riesgo de romper la coalición que lo llevó al poder en 2023, cuando él era una experiencia política por conocer. El enfrentamiento permanente con Victoria Villarruel descarta que la fórmula presidencial vuelva a repetirse. ¿Y qué hará entonces la actual vicepresidenta? Nadie la imagina regresando a casa después del tiempo y las energías que ha gastado -y gasta- en recorrer el país. Va donde la invitan, paga sus pasajes de avión -aclaran sus laderos- porque Milei le sacó la posibilidad de usar la flota presidencial y pernocta donde puede. Ella podría agrupar a sectores nacionalistas, a cierto peronismo y a algún mileísmo desencantado con Milei. “No nos preocupa: tendrá un porcentaje bajo de votos”, vaticinan cerca del Presidente. No importa. ¿Y si son suficientes para condenarlo a Milei a una segunda vuelta en las elecciones presidenciales? En aquel enfurecido discurso ante los empresarios, Milei también destrató a Mauricio Macri, a quien le atribuyó un pésimo manejo de la economía en sus tiempos de presidente. No le hizo un favor a su jefe de Gabinete, Diego Santilli, un profeta de la paciencia y el optimismo. Los potenciales aliados (el macrismo y los cinco gobernadores radicales, por ahora) reclaman garantías de que se cumplirán los acuerdos. “En las legislativas de octubre pasado se cumplieron todos los compromisos. ¿Por qué quieren más garantías?”, les replica Santilli. Macri puso también como condición, en sus recientes parloteos con Karina Milei, que se hablara primero de los problemas de la sociedad y, antes que nada, de los endeudados para luego negociar las candidaturas compartidas. Este último problema corresponde a los informes de bancos y billeteras virtuales, según los cuales muchos argentinos se endeudan para comprar alimentos, no bienes durables. Karina pareció comprenderlo. Macristas y radicales desconfían, en síntesis, de la evolución de la economía. Santilli vuelve a pregonar una ilusión: en diciembre la percepción social de la economía será mucho mejor, asegura. Por ahora, no hubo más acercamientos formales entre dirigentes de Pro y funcionarios del Gobierno. Pero Milei ninguneó a Macri justo el día en que las delegaciones del macrismo y del mileísmo habían acordado reunirse de nuevo el próximo jueves. Un dirigente prominente de Pro describe la discordia entre Milei y Macri por la economía de esta manera: “Es un error complicar las cosas desde nuestra parte porque lo que sucederá es muy simple de predecir: Milei perderá la primera vuelta de las próximas elecciones si no hace algunos cambios en la economía”. Otro que dice lo mismo. Ya Karina Milei había sacado a pasear por la Capital a su protegida, Pilar Ramírez, que siempre aspiró a ser la próxima jefa del gobierno capitalino. Desde la victoria del mileísmo en octubre pasado, Karina se propuso sacarle a Pro el liderazgo de la Capital. Mauricio Macri puede entregar muchas cosas en una negociación política, menos el lugar donde nació su partido y su carrera política. La política impone sus condiciones: ellos necesitan hacer un alianza en la Capital para facilitar una coalición en la provincia de Buenos Aires. En ese distrito decisivo, hosco y con una mayoría filoperonista habita el núcleo más numeroso de argentinos críticos de Milei. “Podemos perder hasta yendo juntos”, anticipan en la dirigencia de Pro. El salto al vacío consistirá en un regreso del peronismo al poder. ¿Regresará? Es mejor no hacer algunas preguntas para evitar las respuest

    Por Joaquín Morales Solá

    Fuente: La Nación

  • El riesgo de comprarse lo que se quiere vender

    El riesgo de comprarse lo que se quiere vender

    El relato oficialista, incluidos los datos estadísticos que esgrimen las principales figuras del gobierno libertario, encontró ya hace meses una pared que no logra trasponer y cada día se le está haciendo más alta.

    Ese muro es la percepción negativa de su experiencia vital que tiene en este momento una amplia mayoría de los argentinos, en virtud de la su capacidad de consumo, la situación del empleo y las expectativas a futuro para sí y para el país. Es la economía. Sin adjetivos.

    El discurso del Presidente, ayer en la reunión del Consejo de las Américas, en defensa y promoción de sus políticas, expuso con claridad el impacto negativo que esas críticas apreciaciones populares están provocado en el ánimo del elenco gobernante y en particular en el del jefe del Estado.

    El profundo malestar que le causan a Javier Milei los cuestionamientos y rechazos no fue disimulado por el tono inusual y deliberadamente atemperado que usó para desplegar su argumentación. El Presidente lo compensó largamente con las descalificaciones furibundas que volvió a dedicarle a sus contradictores, entre los que incluyó una vez más a economistas, opositores políticos y periodistas.

    Al mismo tiempo, en lugar de buscar acercamientos, el discurso vino a retroalimentar la distancia que se viene registrando entre el escenario que relata el Gobierno y el sentir mayoritario de la población. Una disonancia que parece ser motivo de preocupación cada vez mayor entre muchos de los tomadores de decisiones del mundo empresarial y financiero, que ayer compusieron la audiencia en el hotel Alvear y apoyan la orientación, aunque no necesariamente la marcha, de la política económica.

    Para muchos de los presentes resultó un hecho a destacar que el Presidente parecía haber retrocedido sobre sus propios pasos en cuestiones de empatía social en apenas 72 horas.

    El lunes pasado, en el acto en homenaje a San Martín, Milei pareció abrir una puerta para revincularse con los sectores más afectados por la marcha de la economía, al afirmar: “Si la libertad no muestra sus frutos, que son el bienestar y la prosperidad económica, la ciudadanía se olvida de su valor”. Tal vez no sea un dato menor que el 17 de agosto siguiera al pie de la letra un discurso que llevó escrito.

    Esperar y ver

    Lo cierto es que el deterioro del humor social y el impacto político-electoral que eso podría tener son ítems de creciente relevancia en el cálculo de riesgo que hacen los empresarios para tomar decisiones respecto de sus inversiones y negocios.

    “Salvo los proyectos apalancados por el RIGI, todo lo demás empezó a frenarse hasta que se despeje el horizonte electoral. Y aún los relacionados con el RIGI se irán desembolsando solo las inversiones imprescindibles y a cuenta gotas. Se impone el wait and see [esperar y mirar]”, coincidieron un consultor y un importante ejecutivo de un fondo de inversión que participaron de la reunión del Consejo de las Américas.

    El reconocimiento y aprobación al ajuste y al ordenamiento macroeconómico hecho por la administración mileísta, que manifiestan los representantes del mundo empresario y financiero, tiene su contrapartida en la situación de la microeconomía.

    A ello se suma el desdén o la negación al respecto que expresa el Gobierno y las consecuencias político-sociales que eso está teniendo, como se advierte en la caída de apoyo e intención de voto al oficialismo. Ya nadie da como un hecho casi inexorable la reelección presidencial de Milei. Los números también en ese terreno son mucho más ajustados que hace apenas un trimestre

    Por eso la presentación de Milei, ayer, pareció mostrar disociación con hechos de la actualidad o un intento de minimizar situaciones que están teniendo notable impacto en la agenda pública.

    Un repaso por los medios de comunicación y redes sociales muestra que esta semana las noticias sobre cierre de empresas tuvieron un pico de interés. Lo potenciaron algunos casos resonantes como el fin de las actividades de una fábrica de indumentaria que anunció con un fuertes expresiones uno de sus dueños, Santiago “Tati” Phelan, exjugador del seleccionado de rugby Los Pumas y actual entrenador del plantel superior del Club Atlético San Isidro (CASI).

    De su alocución, los más incómodo para el Gobierno fue el pedido a los empleados que en ese momento se quedaban sin trabajo para que “la próxima vez piensen a quién van votar”, después de afirmar: “La política nos arruinó”.

    La decisión de Phelan lejos está de ser un caso aislado y, para peor, todo indica que aún se estaría lejos de tocar fondo. El economista Diego Coatz, especializado en desarrollo productivo, señala que en lo que va del año ya cerraron sus puertas 1400 empresas industriales y que se prevé que en todo 2026 el número ascenderá a 3000.

    Atento al uso favorable de cifras que suele hacer, el Gobierno podría decir que la cifra de compañías que se extinguen está dentro del promedio histórico. Pero hay un dato que expone la fragilidad de ese argumento. “El problema mayor es que la tasa de desaparición no es compensada con la de creación de nuevas empresas, ya que son más las que cierran que las que emergen”, añadió Coatz.

    Quién llega a fin de mes

    En ese contexto adquirió singular relevancia la rotunda descalificación que hizo Milei ayer de una encuesta conocida en esto días que sostiene que más de la mitad de los trabajadores encuestados afirma que sus ingresos no le alcanzan para llegar a fin de mes.

    El endeudamiento y morosidad de las familias parecen entrar en conflicto con esa posición. Más aún cuando la muy leve mejora en las cuentas de algunas entidades bancarias se debe al pase a pérdida de las deudas consideradas ya incobrables o la reducción a niveles mínimos del límite de compra con tarjeta de los clientes que adquieren bienes básicos (especialmente alimentos) en cuotas, según reconocen autoridades de bancos de primera línea y de empresas de tarjetas de crédito.

    De esa manera, el récord histórico del consumo del que habló Milei genera reacciones y asoma como un ejemplo cabal del uso de los datos estadísticos con fines dialécticos y de la relatividad de las cifras, ya que eso depende de la base de cálculo y del universo de bienes que se computen.

    Los números que arroja el Indec y en los que basó el Presidente su afirmación son relativizados cuando se los desagrega por consumo per cápita, en cuyo caso se advierte un retroceso, y quedan lejos de los de la década anterior. Lo mismo ocurre cuando se los compara con otras estadísticas que toman en cuenta el consumo masivo, donde la adquisición de bienes básicos es preponderante.

    Por otra parte, dos representantes de primer nivel del oficialismo hicieron declaraciones que desafinan con la música presidencial respecto de la marcha de la economía y de la situación de los individuos.

    Uno fue el ministro de Economía, Luis Caputo, quien sorprendió al exponer que en su léxico existe el verbo reactivar y admitir que esa es una acción pendiente o poco desarrollada de la actual gestión. Lo hizo al anunciar la flexibilización para los bancos para otorgar créditos en dólares y señalar que “ayudará a reactivar la economía”.

    De todas maneras, su socio en la actividad privada y actual presidente del Banco Central, Santiago Bausili, se ocupó de poner paños fríos al señalar que descartan “un boom de créditos en dólares”, luego de las críticas formuladas por varios economistas respecto de los riesgos de rehabilitar los préstamos con dólares de los ahorristas. La doctrina de la manta corta no pierde vigencia.

    Al mismo tiempo, otro de los motivos de preocupación del sector empresario y de personas comunes es la suba de la tasa de interés registrada en los últimos días, que complica no solo nuevos emprendimientos sino que deteriora aún más la situación de empresas e individuos endeudados. Sobre llovido…

    Por su parte, la presidenta del bloque de senadores oficialista, Patricia Bullrich, reafirmó su condición de cultura del independentismo permanente al decir: “Lo que necesitamos es más velocidad en los resultados para que el cambio se sienta en la vida cotidiana”.

    Se cuidó de aclarar, para evitar mas roces de los que ya tiene con la Casa Rosada, que “el rumbo es el correcto” y que “este camino es parte de un proceso de transformación profundo”.

    Bullrich hizo esas afirmaciones en una reunión con medianos y pequeños empresarios en el barrio de Palermo y luego la subió a la red X, donde el primer texto tuvo una edición posterior. En la versión original planteaba la necesidad de que “ese cambio llegue a las familias. Que llegue a las empresas. Que llegue a cada argentino”. Finalmente esa frase mutó por “No es fácil, pero es el esfuerzo para que podamos construir un país normal y con futuro”. Entonces, adquirió verosimilitud la afirmación de voceros de la Casa Rosada y del Senado de que lo dicho por la senadora había sido acordado con el Gobierno. Detalles.

    Otros números también contradicen el entusiasmo del relato oficialista. Ayer, la consultora Equilibra, que viene siguiendo rigurosamente la evolución del poder adquisitivo mostró datos nuevamente complicados.

    El ingreso disponible registrado de 14,5 millones de personas cayó 0,5% mensual y 6,9% interanual en junio, quedando 16,9% por debajo del promedio de enero-septiembre 2023. La caída se concentró en los asalariados privados”, informó la consultora que dirige el economista Martín Rapetti.

    No obstante, dejó una luz de esperanza: “Para julio las señales son ambivalentes, [ya que si bien] la inflación mensual se aceleró, la suba de gastos fijos fue menor que en junio”.

    De quién es Cerimedo

    Mientras tanto, el oficialismo volvió a sacudirse y a complicarse con otro escándalo: la detención en Bolivia de Fernando Cerimedo por su supuesta responsabilidad en el ataque a balazos a la activista Nadia Beller con quien él habría mantenido una relación sentimental.

    Un tribunal boliviano suspende la audiencia del asesor de Milei acusado en el caso del tiroteo de Beller
    Un tribunal boliviano suspende la audiencia del asesor de Milei acusado en el caso del tiroteo de Beller

    Otra vez, el relato oficial volvió a mostrar fisuras. En un principio, funcionarios y habituales voceros mileístas tomaron distancia de quien fuera estratega comunicacional de Milei y sigue siendo parte del dispositivo de propaganda oficial. Las voces subrayaban que hacía tiempo estaba alejado de Milei y de su hermana Karina.

    Sin embargo, con el correr de las horas, el propio Presidente tomó partido por el polémico comunicador y operador de la derecha radical al republicar posteos en la red social X que adherían a la estrategia defensiva expuesta por la abogada de Cerimedo. Por lo pronto, la investigación está en curso y los fiscales imputaron al libertario. Aunque Milei y los suyos ya tienen un veredicto exculpatorio. Habrá que esperar a los tiempos de la Justicia.

    Los hechos demuestran que tanto en la economía como en otros asuntos, el Gobierno siempre está dispuesto a correr los riesgos de comprarse lo que busca vender.

    Por Claudio Jacquelin

    Fuente: La Nación

  • Los hilos de la diplomacia del submundo

    Los hilos de la diplomacia del submundo

    Fernando Cerimedo, que fue en su momento asesor de Javier Milei, se ha convertido en protagonista de una crónica policial en Bolivia. Se sospecha que pudo tener alguna responsabilidad en el ataque de dos sicarios contra su expareja Nadia Beller, quien fue baleada y robada en un hotel de Santa Cruz de la Sierra. Cerimedo recomendó a Beller, que se encuentra embarazada, refugiarse en ese hotel para estar a resguardo mientras recibía información comprometida contra Evo Morales. Él hablaba con ella por teléfono mientras la agredían. Esos episodios de carácter criminal adquirieron en las últimas horas significación política.

    Beller hizo declaraciones inquietantes sobre los audios de Diego Spagnuolo y las supuestas coimas de la Administración Nacional de Discapacidad (Andis). El gobierno de Milei quedó envuelto otra vez en un escándalo. Cerimedo se convierte, así, en una especie de visor a través del cual se puede contemplar no sólo un estilo en el ejercicio del poder. Pone en primer plano roles y prácticas que las campañas políticas desconocían hasta hace poco tiempo. Revela las peculiaridades de una nueva casta, una casta lumpen, que opera en el bajo fondo de las redes sociales. Y muestra los hilos a través de los cuales esa cofradía constituye una especie de diplomacia del submundo. La democracia puede mirarse en la opaca saga de Cerimedo y descubrir algunos de los vicios que la están desfigurando.

    Un primer aporte de la oscura trama en la que quedó atrapado Cerimedo es exhibir un nuevo oficio en el manejo del Estado. Es el del asesor, con oficina al lado del despacho presidencial, que no figura en el organigrama de la administración, pero que atesora más poder que cualquier ministro. El servicio que prestan es invalorable. Operan en las redes sociales para impulsar el debate en determinada dirección. Lo más habitual es que llevan adelante campañas sucias contra los rivales. Cerimedo confesó en su momento que él lideraba una legión de trolls. Es decir, de personas que publican mensajes con el objetivo de irritar, agraviar, generar un conflicto o desviar una conversación. A veces las cuentas desde las que intervienen pueden ser artificiales, activadas por un software. Se las denomina botsGiuliano da Empoli analizó estas estrategias ligadas a la comunicación digital en su ya clásico Ingenieros del caos. Allí exagera una síntesis: hoy la política podría se definida como “odio + algoritmo”.

    El episodio de violencia que ocurrió en Bolivia se habría reducido a una peripecia criminal si no fuera porque la víctima, Beller, decidió ventilar informaciones que, según ella, obtuvo de Cerimedo. Entre otras, que su expareja le reveló haber sido quien filtró los audios en los que el exdirector de la Andis, Spagnuolo, aseguraba que Karina Milei y los primos Eduardo y Martín Menem obtenían coimas equivalentes al 3% de los contratos suscriptos en el área. Esa información coincide con las afirmaciones que el propio Cerimedo realizó ante el fiscal Franco Picardi, que está a cargo de la “causa Andis”: “Spagnuolo me dijo que los Menem se están choreando casi un palo por mes”.

    Beller repuso en la agenda el problema de la corrupción en el gobierno de Milei. Pero hizo algo más. Habló de un tipo de conducta que parece reproducirse en varios casos. Integrantes de un oficialismo que se graban entre ellos. Operaciones de espionaje interno que llevan a pensar en el allanamiento del departamento de Facundo Leal, el extitular de ARSAT. Allí se descubrió una pequeña central de Inteligencia. Además de drogas, una balanza para pesarlas, y 2,4 millones de dólares.

    Cerimedo fue también, según su convaleciente expareja, el encargado de iniciar una campaña de demolición de la figura de la vicepresidenta Victoria Villarruel. Con un detalle curioso: habría recibido la orden muy temprano, durante la campaña electoral de 2023. La relación de los Milei con Villarruel siguió empeorando hasta el día de hoy. La antipatía es tan intensa que muchos aspirantes a ascender en la corte presidencial ensayan el atajo de insultar a Villarruel. O pedirle la renuncia. Los dos últimos en tomar ese camino fueron Diego Santilli y Pablo Quirno. El conflicto no logra responder una pregunta: ¿Qué pasaría si la Vicepresidenta resolviera postularse para la Presidencia compitiendo con Milei? ¿Sobran tantos votos como para ser indiferente a ese drenaje?

    En La Libertad Avanza nadie quiere hacerse cargo hoy de Cerimedo. Aunque sus declaraciones ante Picardi fueron para la señorita Milei y los primos Menem la corroboración gozosa de todas sus presunciones: el ataque provenía de las filas de Santiago Caputo, el “Mago del Kremlin”. Esa atribución se basa en que Cerimedo formó parte del elenco de agitadores digitales que rodean al “Mago”. Fue el fundador del sitio “La Derecha Diario”, que pasó después a manos de quien era su socio, Juan Pablo Carreira, alias “Juan Doe”. Carreira fue designado por Milei como director de Comunicación Digital del Gobierno. Algunos arqueólogos cercanos a Caputo aclaran que Carreira y Cerimedo terminaron peleados. Una versión más que conveniente a la luz de las novedades que llegan desde Bolivia.

    Más allá de las relaciones personales, la irrupción de Cerimedo en la escena pone en evidencia una modalidad muy característica del modo de intervenir en la vida pública de la ultraderecha actual. La agresividad es la más notoria. La denuncia contra el fundador de La Derecha Diario obliga a formular un interrogante: ¿qué distancia existe entre la violencia simbólica y la violencia física? Un militante “libertario”, por llamarlo de algún modo, que conduce un programa en la plataforma CarajoAlejandro Sarubbi Benítez, recomendó días atrás resolver los problemas del conurbano bonaerense exterminando vecinos con napalm o, en una receta más piadosa, esterilizándolosCarajo es una plataforma oficialista que ejerce la vocería informal del Gobierno. Pertenece al empresario Augusto Marini, quien aclara que los servicios que presta a través de ese medio no tienen relación alguna con la adjudicación directa que obtuvo, por 3,8 millones de dólares, para reparar trenes de la empresa Operadora Ferroviaria Sociedad del Estado. Allí reina el “Mago” Caputo a través de Fabián González, reclutado de las filas de Sergio Massa, y, en el área de compras y contrataciones, de Sebastián Tettamanti. Marini, el beneficiario del negocio, es un satélite del misionero Carlos Rovira, un peronista subordinado a la Casa Rosada. Es posible que la reputación de Marini esté expuesta a algún riesgo: el oficialismo de Misiones acaba de romperse. El gobernador Hugo Passalacqua se aproximó al Peronismo Federal de Juan Manuel Olmos y Victoria Tolosa Paz. La fisura se hará sentir en el Congreso.

    Estas complicidades materiales aparecen en el caso Cerimedo. Su expareja habló de un manejo poco claro de los recursos. Mencionó la frase “lavado de dinero”. Una parte relevante de la dirigencia libertaria es heterodoxa también en la gestión de los negocios. La agenda periodística expone en estos días a Leonardo Scatturice. Es un empresario cercanísimo a Santiago Caputo. ¿O empezaron a distanciarse? Scatturice es el depositario de otro negocio asignado en Ferrocarriles, responsabilidad de Tettamanti: el tendido de fibra óptica para estaciones de trenes.

    El mismo Scatturice realizó dos operaciones misteriosas. La compra de la línea aérea Flybondi y de la empresa de correo OCA. Dos compañías que, para los conocedores de esos mercados, eran inviables antes de que entrara Scatturice. Flybondi canceló el 80% de sus vuelos en los últimos meses, con un costo importantísimo para quienes habían comprados pasajes y para los trabajadores. Sin embargo, el responsable de la Administración Nacional de Aviación Civil, Oscar Villabona, no atinó a abrir un sumario ni a aplicar una multa. Ni siquiera abrió la boca. Villabona, como toda el área de Transportes, depende del asesor Santiago Caputo. Los últimos trascendidos informan que Flybondi pasaría a fusionarse con OCA en una empresa logística que se llamaría OCAIR. Se pronuncia “ocaer”. ¿No sería mejor no asociar una línea aérea con el verbo caer? Es un aporte solidario. Minucias.

    Es muy probable que Cerimedo ya no orbite alrededor de Caputo. Pero su escándalo conduce a ese universo de “influencers” que rodean al “Mago”. Sucede en un momento de fragilidad. Los negocios de Scatturice hacen agua, obligando al empresario a realizar aportes costosos e imprevistos. Además, hubo que disolver el contrato de su consultora Tactic Global con la SIDE. Un dolor para Caputo: allí revistaba como director Barry Bennett, presunto asesor de campaña de Donald Trump a través del cual el “Mago” alardeaba de tener un acceso privilegiado al corazón de Washington. Bennett dejó de visitar Buenos Aires cuando se instaló en la embajada de los Estados Unidos Peter Lamelas, el verdadero representante de Trump.

    La debilidad de Caputo se manifiesta en otras zonas de su mapa de poder. Una es el área de Salud, donde no terminan de ser decapitados Esteban Leguizamo y Carlos Zamparolo. Son los responsables del PAMI, que enfrenta una crisis en sus prestaciones, a lo Flybondi. Leguizamo y Zamparolo presentaron sus renuncias pero no han sido todavía reemplazados. La tormenta comenzó con la expulsión de Guido Giana, un subordinado de Cristian Ritondo encargado de las “efectividades conducentes”. Yrigoyen, in memoriam.

    El “Mago” tiene también que tolerar a Santilli, que en nombre de Karina Milei barrió con el área de Telecomunicaciones. Sobre todo, reemplazando a Dario Genua en la secretaría de Innovación, y tomando bajo su responsabilidad directa al Enacom.

    La aparición de Cerimedo en Bolivia desnuda otra particularidad de las nuevas fuerzas de derecha que dominan en muchos países de Occidente: su actividad internacional. Mientras trabajaba para Milei en la Argentina, este agitador digital intervenía en la campaña electoral de Brasil a favor del entonces presidente Jair Bolsonaro. Esa participación le costó una sanción del Tribunal Superior Electoral, que dispuso la cancelación de las cuentas desde las que emitía sus mensajes. El nombre del juez que firmó la resolución es significativo: Alexandre de Moraes. Es la “basura calva” a la que se refirió Milei en su último viaje a San Pablo, donde participó del lanzamiento proselitista de Flavio Bolsonaro. El juez Moraes había clausurado también a la red X, de Elon Musk, y a Truth Social, de Donald Trump. El insulto de Milei a ese magistrado es la expresión de un conflicto denso. No un simple berrinche.

    Más tarde, Cerimedo fue investigado, pero no sancionado, por canalizar en las redes información que movilizaría a los militantes que participaron del conato de golpe de Estado brasileño el 8 de enero de 2023. Es posible que Lula da Silva, enredado en su querella con Milei, esté festejando la caída de Cerimedo en Bolivia.

    A este activista digital se adjudica haber acercado a Milei con el influyente comentarista conservador Tucker Carlson, en los Estados Unidos. Cerimedo asesoró también a Nasry Asfura, el presidente de Honduras. En España se asoció con el titular de Estado de Alarma, Javier Negre, un periodista cercano a Vox. Es lógico que la Cancillería esté aclarando en voz baja que Cerimedo no es el gestor de la reunión de líderes de la ultraderecha trumpista que Milei quiere presidir en Buenos Aires.

    Cerimedo integra, como nudo principal, una cadena internacional de agitadores ideológicos. Reúne dos características indispensables para su rol: agresividad y simpleza intelectual. Son las condiciones con las que se lleva adelante un nuevo tipo de guerra: la denominada “guerra de influencia”, cuyo campo de batalla son las redes. A través de estas actividades se han realizado campañas que cruzan las fronteras. Bombardeos de mensajes gracias a los cuales un líder o una potencia pueden incidir en las elecciones de otro país.

    El ejemplo más notorio determinó la política norteamericana de los últimos años: los demócratas están convencidos de que, en 2016, a través de “cerimedos”, Vladimir Putin benefició a Trump hasta robarle el poder a Hillary Clinton. Esa creencia modeló las relaciones amistosas entre Joe Biden y la Ucrania de Volodomir Zelenski. El acercamiento de Trump a Putin les daría la razón.

    La expansión verbal de la baleada Nadia Beller sumerge de nuevo al oficialismo en una tormenta. Luis ”Toto” Caputo, irritando a la señorita Milei, pide orden político para tranquilizar a los mercados. Pero la Casa Rosada sigue en un zarandeo que no logra detener desde la caída de Manuel Adorni. Una de las consecuencias de esa crisis es el acercamiento de Mauricio Macri. Ese paso está inducido por otro factor: la mejora en la imagen de Jorge Macri y su gestión. Anteayer dedicó una reunión del gabinete porteño a analizar una encuesta de Federico Aurelio donde se consigna que el jefe de Gobierno está en su pico de popularidad. Aun cuando Pro no alcance en la ciudad las máximas marcas de Mauricio Macri o de Horacio Rodríguez Larreta.

    El expresidente observa los gestos del gobierno nacional con gran cautela. No se anima a definir una alianza. Aunque esa alianza esté funcionando, de facto, desde hace tiempo. No sólo porque Patricia Bullrich, Luis Caputo, Santiago Bausili, Quirno, Diego Santilli, Federico Sturzenegger, Cristian Ritondo, Alejo Maxit y tantos otros funcionarios provengan de las filas de Pro. De allí salió también una figura principal del gabinete: Juan Bautista Mahiques. Acaso es el máximo benefactor de Macri en estos días: en las designaciones en masa que está realizando Mahiques en el Poder Judicial hay varios “regalos” a Macri. Sobre todo para que se resuelva en su favor, de una vez por todas, la causa del Correo. No todos son centros a Claudio “Chiqui” Tapia y a Pablo “Tovi” Toviggino.

    Mahiques deberá estar atento a las derivaciones judiciales que puedan tener los dichos de la agredida Beller, expareja de Cerimedo. Su ministerio es una gran ambulancia judicial. Para eso lo llamaron los Milei. Uno de los últimos servicios que prestó tiene que ver con el ya mencionado Facundo Leal, el dueño de la droga, los billetes y la valija de espionaje. Con la excusa de la adicción, el juez Sebastián Ramos concedió a Leal la prisión domiciliaria. Es curioso: en simultáneo, un secretario del juez Ramos, Matías Manfredi, fue designado por Mahiques como Subsecretario de Relaciones con el Poder Judicial y la Comunidad Académica.

    De este último sector procede, también, el ministro: a fines del año pasado fue designado por el “Chiqui” como vicerrector de la Universidad de la AFA. Para Manfredi el nuevo cargo fue una feliz compensación. Había concursado como titular del juzgado nacional 10 en lo Penal Económico, pero entró número 30. No había entrevista que lo salve. Y eso que en el jurado estaba Mariano Borinsky. Otro participante del salvataje de Tapia y Toviggino. Como asegura La Cautiva, “todo tiene que ver con todo”.

    Por Carlos Pagni

    Fuente: La Nación

  • AFA: jueces que garantizan la impunidad

    AFA: jueces que garantizan la impunidad

    Los dirigentes de la AFA son lo que son. ¿Sorprende el poder que exhiben quienes están siendo investigados por maniobras supuestamente corruptas por 400 millones de dólares? Siempre se supo que la corrupción y la impunidad vagaban demasiado cerca de los que mandan en el fútbol, que es una dinastía distinta de los jugadores. La novedad de los últimos días ocurrió en la siempre lenta, contradictoria y complicada justicia argentina. A los jueces no los conmueve ni siquiera el hecho cierto de que la administración de justicia figure en los últimos escalones de la aprobación social. O dicho de un modo más directo: carece absolutamente de simpatía social. El nuevo hecho sucedió cuando dos jueces de la Cámara de Casación, Mariano Borinsky y Diego Barroetaveña, decidieron que los máximos caudillos del fútbol argentino, Claudio “Chiqui” Tapia y Pablo Toviggino, o los testaferros que fungen en aparente nombre de ellos como dueños de una enorme mansión en Pilar, obtengan el juez que esos inculpados querían: el magistrado federal de Campana, Adrián González Charvay.Nadia Beller, expareja de Cerimedo: “Fernando me dijo que la hermana de Milei estaba involucrada con la corrupción”

    La cuestión que se planteaba era, en principio, si el caso seguiría estando en manos de la jueza en lo Penal Económico de la Capital, Verónica Straccia, o si caería de nuevo en los tribunales de Campana, que tiene jurisdicción sobre Pilar. No es el único delito por el que se juzga a los dueños de la AFA; también se los acusa de evasión fiscal, retención de aportes patronales (por este ya están formalmente procesados) y lavado de activos, entre otros. También están siendo investigados por la justicia norteamericana y por el FBI porque millones de dólares provenientes de las dudosas maniobras de los dirigentes del fútbol habrían pasado por bancos norteamericanos. Para los jueces de los Estados Unidos el uso de su sistema financiero o de su moneda, el dólar, es suficiente para que asuman su jurisdicción.

    Pablo Toviggino y Claudio "Chiqui" Tapia
    Pablo Toviggino y Claudio «Chiqui» Tapia@natyponcefotos

    La pregunta vuelve al principio: ¿por qué jueces de Casación que habían opinado de otra manera decidieron de pronto beneficiar a Tapia y Toviggino ofreciéndole el juez que ellos querían? El caso de Borinsky es especialmente extraño por dos razones. Una: en mayo había votado en un sentido absolutamente contrario. La Cámara de Casación, señaló entonces, no debía sacarle el expediente de la mansión de Pilar a la jueza Straccia y entregársela al juez González Charvay. Sostuvo que reabrir la disputa de competencia atentaba contra la celeridad procesal y criticó el rigor formal excesivo. Es decir: hace tres meses consideraba indispensable que la administración de justicia no se demorara ni se detuviera en puros formalismos. Acaba de decidir que ahora la causa le corresponde a González Charvay, el juez amigo de Tapia y Toviggino, y no a Straccia, la jueza que venía tratando de averiguar cómo un monotributista y su madre jubilada podían comprar semejante propiedad en el norte rico de la provincia de Buenos Aires.

    González Charvay deberá empezar de nuevo. ¿Osará desconocer las pruebas que LA NACION publicó el domingo, fundamentalmente fotos y objetos valiosos que pertenecen a Toviggino, el tesorero de la AFA y mano derecha e izquierda de Tapia, encontrados en la quinta en cuestión? ¿Las ignorará, acaso? La “celeridad procesal” pregonada por Borinsky en mayo ya no es una prioridad.

    La mansión de Villa Rosa, con helipuerto y haras, atribuida a la AFA
    La mansión de Villa Rosa, con helipuerto y haras, atribuida a la AFANicolas Suarez

    La otra razón: Borinsky venía siendo insistentemente señalado como candidato para ascender a juez de la Corte Suprema; él mismo lo anticipa en diálogos reservados. Inclusive, llegó a conversar sobre su acuerdo con algunos senadores a los que les golpeó la puerta de sus despachos. Los jueces de la Corte, como se sabe, necesitan que el acuerdo para su designación sea votado por los dos tercios de los votos del Senado. Una mayoría excesivamente agravada. Algunos senadores que anticiparon su voto a favor de Borinsky como miembro del máximo tribunal del país, señalaron que la situación había cambiado luego de su decisión sobre la AFA. “Se convirtió en un nuevo Lijo. No podemos votar a alguien que le hizo favores a un personaje que no puede pisar un estadio de fútbol sin que lo abucheen”, explicaron en alusión a Tapia.

    ¿Quién presionó a Borinsky para que se opusiera a él mismo? Algunos señalan al ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, porque este desempeñó funciones en la AFA y porque ese ministro es quien primero tiene que firmar la candidatura de Borinsky a la Corte. También su padre, el juez Carlos Mahiques, habría celebrado sus 74 años en la mega quinta de Pilar, un generoso préstamo de Toviggino.

    Mariano Borinsky y Diego Barroetaveña
    Mariano Borinsky y Diego Barroetaveña

    Otra versión indica que el viejo jefe de los espías Antonio “Jaime” Stiuso, quien conserva una inexplicable influencia en los tribunales federales, también ayudó a los dirigentes de la AFA. Desde ya, ni Javier Milei ni su hermana Karina son mencionados en la larga lista de los que respaldan y ayudan a Tapia y Toviggino para lograr sus impunidades. El Presidente hizo en su momento duros cuestionamientos públicos a Tapia. Pero tampoco se interesan por el monumental escándalo que trata de esclarecer qué pasó con cientos de millones de dólares. Un indiferencia difícil de comprender, de explicar y de justificar.

    El caso de Barroetaveña es más enigmático aún porque solo aspira a ser reelegido como representante de los magistrados en el Consejo de la Magistratura. La reelección, es cierto, no le está permitida. Si hubiera hecho las cosas de acuerdo con la ley y la ética, Barroetaveña se habría excusado de seguir revisando esa causa, simplemente porque fue presidente de la Comisión de Ética de la AFA hasta noviembre pasado. Ética y Tapia constituyen un oxímoron. Barroetaveña estuvo ahí y, quizás, en la supuesta fiesta de cumpleaños de Mahiques padre. Los que piensan mal aseguran que existen fotos de los jueces que asistieron a esa parranda y que están siendo presionados, directa o indirectamente, por Tapia y Toviggino con tales registros gráficos.

    Llama la atención que Barroetaveña no haya podido ni siquiera tomar distancia del conflicto con una simple y entendible excusación. También Borinsky debió excusarse porque él ya había emitido una opinión sobre el caso, aunque totalmente opuesta a la que se acaba de conocer. Todo ese fárrago judicial ininteligible para la mayoría de la sociedad constituye uno de los actos de arbitrariedad más explícitos que se hayan conocido en los últimos tiempos en la Justicia. ¿Cómo el argentino común podría confiar en una Justicia que garantiza de ese modo tanta impunidad? Imposible.

    Borinsky y Barroetaveña eludieron en su resolución referirse a la cuestión más antipática, que era el reconocimiento de la sede de la AFA en un terreno baldío de Pilar para que la causa cayera en Campana. La sede histórica de la AFA estuvo −y está− en la calle Viamonte de la Capital. Esos jueces dijeron simplemente que como se trata de un caso de presunto lavado de activos debe resolverse en la justicia federal y que, por lo tanto, debe ir al juez federal de Campana. Es cierto que el lavado de activos no es un caso de la justicia en lo Penal Económico, sino de la justicia penal federal. Pero el caso de la AFA es más complicado porque los gerifaltes de la entidad del fútbol argentino están siendo investigados en una media docena de causas en la Capital, sobre todo por el manejo oscuro de recursos de esa institución deportiva. Por ejemplo, antes la Justicia debió investigar dónde se firmó la escritura de compraventa de la impresionante quinta de Pilar; la Justicia solo necesitaba citar como testigo al escribano que redactó la escritura. Muy pocos escribanos −o ninguno− están dispuestos a mentirle a los jueces.

    Borinsky y Barroetaveña se limitaron al hecho material: el lavado de activos supuestamente perpetrado en Pilar. Implícitamente, aunque no en los escritos, aceptaron que la sede de la AFA está en Pilar y no en el edificio de la Capital. Reconocerlo explícitamente hubiera sido un acto ridículo. Lo evitaron, parcialmente. No lograron evitar, en cambio, un error procesal que salta a la vista de cualquiera, porque también el lavado de activos debió trasladarse a la Capital, a los tribunales de Comodoro Py, donde se juzgan los delitos que atentan contra la Nación. Esos delitos son el lavado de dinero, precisamente por el que juzgarán en Campana a Tapia y Toviggino. O la evasión impositiva, delito que también habrían cometido en la Capital esos mandamases del fútbol argentino y cuyo dinero les habría permitido, en parte al menos, la compra de la casa de Pilar. La presunta corrupción de la AFA es un solo envoltorio de muchas cosas; desmembrar los expedientes es hacerles un enorme favor a Tapia y Toviggino. También juzgan los tribunales de Comodoro Py el narcotráfico, pero ellos no han perpetrado ese delito.Removieron a un juez federal que realizó expresiones antisemitas en redes sociales

    Algunos confían todavía en que la Corte Suprema de Justicia cambie la resolución de la Cámara de Casación. El fiscal general de Casación, Mario Villar, se opuso siempre a que la causa por el palacete de Pilar quede en manos del juez federal de Campana. Villar tiene fama de hombre honesto y de magistrado implacable frente a los casos de corrupción. Él podría recurrir en queja a la Corte Suprema, pero en ese tribunal debería conformarse una mayoría dispuesta a resolver sobre un caso que no es una sentencia definitiva, sino una resolución sobre competencia y jurisprudencia.

    Por lo pronto, el juez de la Corte Ricardo Lorenzetti aclaró que él no propone a Borinsky como juez del máximo tribunal, como había trascendido en tiempos recientes. De todos modos, una justicia que se ocupa más de discutir cuestiones de competencias y de jurisdicciones que en investigar las denuncias de corrupción deja de ser justicia. Por eso, una mayoría de la sociedad argentina está confiando más en los resultados de las pesquisas que hace la justicia norteamericana sobre las fechorías de Tapia y Toviggino. Una vergüenza nacional sin excusas ni atenuantes.

    Por Joaquín Morales Solá

    Fuente: La Nación

  • Desilusión sin nostalgia: señales de un cambio en el humor social

    Desilusión sin nostalgia: señales de un cambio en el humor social

    ¿Cuándo fue que la clase media se divorció del kirchnerismo? ¿En qué momento ese sector perdió la conexión con los jóvenes? ¿Cuándo se desinfló la expectativa que había generado Juntos por el Cambio? Si nos vamos más atrás: ¿cuándo se desenamoró la sociedad del menemismo?

    Cualquier intento de responder a esas preguntas no remite a un instante y a una situación precisas. Siempre resulta muy difícil identificar los “puntos de quiebre”, que en muchos casos se cocinan a fuego lento y se parecen más a un proceso silencioso que a un hecho nítido y desencadenante.publicidadhttps://9dff7320e34fca5274156daae6179711.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.html

    En los ciclos políticos, sin embargo, hay circunstancias –a veces más identificables que otras– en las que el humor social sufre una mutación. Lo que antes se veía de una forma empieza a verse de otra. Lo que se percibía como auténtico un día resulta impostado; lo que se identificaba con la franqueza se asocia a la insensibilidad; lo que lucía novedoso se parece a “más de lo mismo”, y lo que sonaba a rebeldía se ve como una actuación. Suelen iniciarse, así, pendientes de desencanto en las que se deslizan liderazgos y fuerzas políticas. En algunos casos es un declive muy pronunciado; en otros, más leve e imperceptible. Algunos han sido irreversibles; otros fueron transitorios.

    ¿Estamos asistiendo hoy a uno de esos momentos en los que cambia el viento del humor social? ¿Empieza a modificarse en un sector de la opinión pública la percepción sobre el liderazgo de Milei? ¿Se ensancha el universo de los desilusionados, aun en la franja del electorado que apoya los trazos gruesos del rumbo económico y la política de seguridad? Una primera respuesta aparece en la encuesta de Bloomberg y AtlasIntel, que monitorean la situación política y económica en siete países claves de Latinoamérica. Es un relevamiento que toda la dirigencia desmenuza con atención. En julio le dio a Milei, en su desempeño como presidente, un nivel de desaprobación del 62,4%, con un crecimiento de más de 4 puntos en ese indicador con respecto al mes anterior.

    Encuesta
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    Algunos datos finos son todavía más preocupantes para el Gobierno: en la franja de los más jóvenes, que siempre fueron su fortaleza, la desaprobación crece al 76,9%. Y en regiones del país como Nuevo Cuyo, que incluye los núcleos de desarrollo minero, el rechazo a Milei roza el 75%.

    Cuando se mira la evolución de esos indicadores, no hay un derrumbe ni una pendiente abrupta. Se trata, en realidad, de un deslizamiento hacia abajo, pero también oscilante, con algún valle de estancamiento y alguna leve recuperación en la serie interanual. Parece, en realidad, la radiografía de una sociedad que acumula cierto desencanto y fatiga con el Gobierno, pero que también valora aspectos de la gestión y que no deja de aferrarse a alguna esperanza, aunque esa expectativa sea más débil que la de un año atrás.

    Un dato significativo es que no hay un solo dirigente, ni en el oficialismo ni en la oposición, cuya imagen positiva sea mayor que la negativa. Ahí se ve, entonces, a una sociedad que da señales de desencanto con todo el sistema político. No aparece ningún líder que capitalice, hoy, el malestar con el Gobierno. Pero una encuesta de Rubikon Intel reveló que un 60,9% está dispuesto a evaluar “un candidato nuevo”, ajeno tanto al kirchnerismo como a La Libertad Avanza. Son síntomas de un sentimiento que parece extenderse: desilusión sin nostalgia, como si la sociedad empezara, en forma silenciosa, a demandar “algo distinto”, que no implique volver al pasado ni resignarse al presente.

    Cartografía del Electorado Argentino
    Cartografía del Electorado ArgentinoMethodo

    Para entender estos indicadores y no ahogarse en el detalle de los números, tal vez haya que hacer el ejercicio de imaginar una sobremesa familiar. Si espiamos la escena doméstica de un pequeño comerciante o un trabajador informal, es muy probable que escuchemos un repertorio de dificultades que lo obligaron, en el último año, a tomar un crédito que hoy no puede pagar. No es un caso aislado. Según datos de la Universidad Austral, son 5,3 millones de personas las que registran atrasos superiores a 90 días en el pago de préstamos. En general, no se endeudaron para comprar una casa, equipamiento tecnológico o capital de trabajo. Lo hicieron para pagar las cuentas, sortear una urgencia en el hogar o ayudar a sus hijos, empantanados en un mercado laboral que exhibe síntomas de deterioro.publicidadhttps://9dff7320e34fca5274156daae6179711.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.html

    Cuando se mira más de cerca ese universo de morosos, se ve que la mayoría se endeudó con billeteras virtuales o tarjetas no bancarias, fuera del sistema financiero tradicional, con un procedimiento de otorgamiento exprés y tasas que se tornaron abusivas. No parece un sistema de crédito virtuoso, articulado con el crecimiento, sino más bien un manotazo para zafar y tapar agujeros. Algunos datos, además, explican parte de esa morosidad en una brecha que cada vez se hizo más amplia: por un lado, retracción de ingresos y, por otro, suba de tasas a niveles estratosféricos.

    ¿Qué le dice el Presidente a ese pequeño comerciante? “No es asunto nuestro; es un problema entre privados”. Pero además lo juzga con tono de reproche: “Nadie le puso una pistola en la cabeza para que tomara el préstamo”. Todo eso, mientras defiende a Manuel Adorni, que no necesitó sacar créditos para darse todos los gustos.

    El presidente Javier Milei durante su paso por La Cornisa (LN+)
    El presidente Javier Milei durante su paso por La Cornisa (LN+)

    El mismo discurso presidencial que una franja del electorado en algún momento interpretó como incómodo, pero honesto; a veces brutal, pero dirigido a “la casta”, hoy empieza a sonar como una melodía destemplada e insensible contra sectores vulnerables de la propia sociedad, mientras se encubren comportamientos que venían a erradicar. Las encuestas registran ahí un proceso de acumulación, una suerte de hartazgo silencioso. ¿Desde cuándo la empatía y la comprensión son sinónimos de demagogia? ¿Se ve al evasor como a un “héroe”, pero se condena al moroso? ¿No se distingue a un deudor de un okupa? Son preguntas que empiezan a rondar en la conversación pública.


    Todo el lenguaje del poder sintoniza una frecuencia cada vez más ofensiva


    Algunas escenas de las últimas semanas tal vez hayan acentuado la fatiga con una prepotencia presidencial que apunta en direcciones muy variadas, como si fueran ráfagas de ira que lanza en forma indiscriminada. Hay una parte de su propio electorado que se siente incómoda con los insultos a Lula; que no tiene ninguna simpatía por Ignacio de Mendiguren, pero que percibe una ruptura en los códigos de convivencia cuando el Presidente lo “escracha” mientras pasea por la Rural. También se sobresalta cuando escucha que la máxima autoridad del Estado le contesta a un simple ciudadano “si no te gusta andate a vivir a Cuba” por un comentario crítico (tal vez fuera de lugar) hecho desde una platea. Y directamente se pone en guardia cuando lee que el ministro de Economía trata de “tarados” a los que hablan de la industria y un senador libertario acusa de “tibios” a los que plantean matices. Todo el lenguaje del poder sintoniza una frecuencia cada vez más ofensiva. Figuras destacadas del oficialismo hablan de “marrones” y de “villeros” para descalificar al otro: un diccionario peyorativo, discriminatorio y vulgar que luce desacoplado de los códigos que maneja el argentino medio.

    Detrás de los números de las encuestas, hay una parte de la sociedad que empieza a preguntarse si ese desprecio contra los opositores, contra Lula y contra cualquiera que plantee una crítica no la incluye también a ella, a esos sectores que valoran la estabilidad económica, pero todavía esperan que mejore su situación; que tuvieron que endeudarse, y que ven agravadas sus dificultades; a los que les prometieron “los mejores 18 meses de la historia”, pero no los ven llegar.

    Los que tienen la chance de mirar el proceso político más allá de su situación personal ven con franca preocupación una mala praxis gubernamental que también parece acentuada. La llamada ley de propiedad privada fue un manual de lo que no se debe hacer en materia legislativa: mezclaron peras con manzanas, no le explicaron nada a la opinión pública, no negociaron ni con los aliados y no calibraron el contexto ni la oportunidad para tratarla. El canciller, además, habló con frivolidad y ligereza de la posibilidad de que un extranjero compre una provincia entera. ¿Qué podía salir bien?

    Patricia Bullrich en momentos previos al tratamiento de la ley sobre propiedad privada en el Senado

    Patricia Bullrich en momentos previos al tratamiento de la ley sobre propiedad privada en el SenadoSantiago Filipuzzi

    El conflicto con los prácticos de los barcos es otra muestra de una gestión que, en algunas áreas sensibles, navega entre la ceguera y la inoperancia. Hay un problema con ese servicio: cobran una fortuna, se reparten el “negocio” entre un pequeño club de socios y constituyen, desde hace años, una especie de coto cerrado que afecta al comercio exterior. En lugar de explicar la situación, de negociar una alternativa y de generar consenso para cambiar el sistema, sacaron un decreto entre gallos y medianoche, atropellaron sin dialogar y generaron un descalabro. Fueron por todo y se quedaron sin nada.

    Cuando se leen con lupa encuestas como la de Bloomberg, surgen matices novedosos: la sociedad no parece dispuesta a dar volantazos bruscos. Valora, tal vez por primera vez, el orden macroeconómico, la idea de equilibrio fiscal, la racionalización del Estado, la modernización laboral y la noción de orden en las calles. Pero distingue entre el rumbo y la calidad del viaje.

    Conviene, otra vez, el ejercicio imaginario: situémonos dentro de un colectivo que viaja hacia el norte. Viene del extremo sur, de manera que los pasajeros saben que los espera una larga y dura travesía. Se arman de paciencia. Están seguros de que la dirección es la correcta. El chofer es un personaje atrevido, con ciertos alardes de excentricidad, pero la mayoría se convence de que, para semejante viaje, se necesita alguien “distinto”. En la mitad del recorrido, sin embargo, hay un estilo que empieza a crujir: el conductor no frena en las curvas, grita e insulta con una gestualidad exaltada a cualquiera que venga en sentido contrario o que proponga otro camino, empieza a burlarse de los que quedan en la banquina, no tiene un solo gesto de comprensión con los que se marean o descomponen durante el trayecto, no respeta ciertas reglas de la ruta y no hace revisar el motor ni las cubiertas. Había prometido, además, que llegarían a Córdoba el miércoles. Ya es miércoles, y todavía están en Río Negro. La ruta, como si fuera poco, muestra signos de abandono por falta de mantenimiento. El rumbo sigue siendo el correcto, pero el viaje empieza a tornarse incómodo, por no decir asfixiante.

    ¿Estamos en ese momento en el que los pasajeros empiezan a dudar de la pericia del chofer? La pregunta puede ser oportuna, pero a la vez prematura. Todavía falta un largo recorrido; se puede parar en una estación de servicio, cargar nafta y bajar un cambio. ¿Todo el que avanza choca, como dijo la senadora Patricia Bullrich? ¿O hay una forma de ir hacia adelante con destreza técnica, prudencia elemental y respeto por los pasajeros y los conductores de otros colectivos? Son preguntas que también condicionan el ánimo de los mercados y los inversores.

    Hay tiempo para mejorar el viaje sin cambiar el rumbo, pero tal vez sea imprescindible, para eso, no solo escucharse a sí mismo, sino también mirar a los ojos a los pasajeros y registrar, sin enojarse, lo que tienen para decir.

    Por Luciano Román

    Fuente: La Nación

  • Un gobierno necesitado de gobernabilidad y certezas

    Un gobierno necesitado de gobernabilidad y certezas

    La persistencia de las dificultades económicas para muchos argentinos, los tropiezos, yerros y excesos del Gobierno, el consecuente cambio de clima social y recuperación relativa de las chances electorales del perokirchnerismo impactaron de lleno en el oficialismo. Y obligaron a una urgente reacción que está en curso.

    La Casa Rosada o, mejor dicho, el ala política del Gobierno, advirtió las consecuencias que empezaba a generar la extendida percepción de que estaba encontrando serias dificultades para mantener bajo control la agenda política, que el escenario electoral con vistas a 2027 había empezado a mutar y que, por todo eso, los decisores económicos internos y externos adoptaban una actitud más cautelosa o menos entusiasta.

    Ya se había consumido, sin señales de mejora a la vista, un bimestre de los 18 mejores meses prometidos por el ministro de Economía, Luis Caputo. Los brotes verdes otra vez se demoraban en asomar y la inusitada tolerancia y paciencia social frente al “ajuste más grande de la historia de la humanidad” empezó a consumirse antes de proveer suficientes satisfacciones generales. Aún cuando el rechazo al pasado mantuviera su arraigada vigencia.Macri reabrió el diálogo con el Gobierno y se muestra conciliador, pero mantiene la cautela

    Los números negativos de las encuestas, la vuelta al sendero ascendente de la inflación (el 2,1% de julio difundido ayer no fue nada oportuno), la evolución del riesgo país y las limitaciones crecientes que le fue imponiendo la política a la gestión mileísta, de la mano del cambiante humor social, se convirtieron en señales de alarma que se retroalimentaban peligrosa y aceleradamente.

    La reactivación de la dinámica política, esperada para después de la finalización del Mundial de fútbol, se avivó en un sentido que el Gobierno no había previsto y que el oficialismo agravó con muchas de sus propias decisiones.

    Necesitamos recuperar gobernabilidad y despejar pronto el horizonte electoral un poco, que se enrareció antes de tiempo. Al menos, desde la construcción política, ya que en lo económico todavía no va a haber mejoras. No podemos perder tiempo. Mucho menos mientras el peronismo se envalentona, ve una ventana de oportunidad para recuperar aptitud electoral y empieza a moverse para tratar de ordenarse y convertirse en una alternativa para 2027. Eso espanta a los mercados y nos complica todavía más”, admitía en las últimas horas una alta fuente del Gabinete.

    De esa toma de conciencia nacieron o se activaron tres acciones concretas. Primero, la reunión de anteayer del jefe de Gabinete, Diego Santilli, con los gobernadores del norte grande en Misiones. Luego, la comunicación entre la hermanísima Karina Milei y Mauricio Macri, que derivó en la reunión formal de ayer en la Casa Rosada con los enviados de Pro. Y, finalmente, la conferencia de prensa del ministro Caputo para anunciar la flexibilización para que los bancos puedan otorgar créditos en dólares a empresas que no son exportadoras.

    Son medidas que en nada cambiarán, en lo inmediato, la vida cotidiana de la mayoría de los argentinos y que son ajenas a sus preocupaciones principales, pero que pueden darle algún orden y calma superestructurales que el Gobierno busca ofrecer casi con desesperación a los círculos rojos interno y externo.

    Un escenario de menor incertidumbre y menos amenazas abiertas le reclaman a la administración mileísta inversores, empresarios y políticos que lo apoyan o coinciden con el rumbo económico y a los que, sobre todo, les hace parar los pelos un posible regreso del perokirchnerismo al poder. Experiencias concretas, intereses y prejuicios articulan una demanda que la administración de Javier Milei no está en condiciones de desoír. Menos en un momento de complicaciones y descenso del soporte social, como este.

    La reunión con los gobernadores y la de ayer con los enviados de Mauricio Macri apuntaron por lo pronto a reconstruir las alianzas que el oficialismo articuló en el Congreso y le permitieron sacar leyes y reformas cruciales tanto para su gestión como para su narrativa política. Los últimos fracasos y magullones legislativos fueron duras lecciones que tuvieron repercusión interna y obligaron a un reordenamiento.

    El encuentro de ayer en la Casa Rosada con lo que queda de Pro fue una muestra gratis de las dificultades que atraviesa el Gobierno, tanto como de las enormes fragilidades del submarino amarillo.

    Por el lado del mileísmo, el hecho de que la hermanísima Karina se decidiera a ponerle cicatrizante a las heridas narcisistas que le había infligido a Mauricio Macri (a quien quiere mucho menos de lo que lo considera su hermano) expone el pragmatismo de la secretaria general y armadora política. También, resalta cuánto conocen las zonas blandas del fundador del Pro sus antiguos discípulos devenidos libertarios.

    Al mismo tiempo, ese gesto del oficialismo es una admisión del riesgo que implica cualquier fuga de apoyos parlamentarios en este momento y los atisbos de una construcción electoral alternativa del macrismo, capaz de llevarse una parte del voto del centro a la derecha. Las encuestas que hoy da por buenas el Gobierno y que no lo permiten confiar en un triunfo en la primera vuelta presidencial inquietan por igual adentro de la Casa Rosada y a los que apuestan al modelo económico en curso. Hasta el mínimo porcentaje que se pierda puede resultar letal.

    Los socios macristas

    Por el lado del macrismo, el envío como embajador del alter ego de Mauricio Macri, Fernando de Andreis, y a Cristian Ritondo, socio y compinche de Santilli desde hace tres décadas, deja al descubierto sus limitaciones para asegurarse la supervivencia política sin el andador mileísta, tanto como la predisposición a encontrar un acuerdo electoral y renovar su carnet de donante sano de gobernabilidad a cambio de preservar algunos territorios, muy especialmente, el bastión porteño.

    Nada de eso por ahora está garantizado, a pesar de la muy acrítica afirmación de Macri, en la previa de la reunión, acerca de que comparte la visión de país con el mileísmo. Un baldazo de agua fría para los tibios intentos de diferenciación de Hernán Lacunza, que acababa de lanzar su precandidatura presidencial con el beneplácito del fundador del partido. La construcción de herederos del poder no figura como atributo en el ADN macrista. Ya se sabe, pero por las dudas él se encarga de ratificarlo cuando se presenta la ocasión. A Jorge Macri también le sobran razones para temer y desconfiar.

    “Como dijo Mauricio, estamos dispuestos a blindar el cambio. Así que nuestra prioridad es que no vuelva el peronismo”, reconoció uno de los embajadores macristas antes de la reunión. La premisa implica la admisión de que no irían al encuentro desde una posición de fuerza y que lo que se presentaba como una declaración de principios también podía verse como una justificación para quienes los acusaran de claudicación ante el avasallante mileísmo.

    Cristian Ritondo, Eduardo "Lule" Menem, Diego Santilli, Fernando de Andreis y Martín Menem
    Cristian Ritondo, Eduardo «Lule» Menem, Diego Santilli, Fernando de Andreis y Martín MenemPresidencia

    La foto con Santilli y Ritondo de un lado y otro de la mesa motivó numerosas ironías. Por ejemplo, la que pretendía hostigar al mileísmo con el epígrafe “el Pro volvió a ser gobierno”. O la que golpeaba al macrismo: “Sus hijos dieron sepultura al Pro en el Patio de las Palmeras de la Casa Rosada”. Chistosos.

    Más allá de las chanzas, lo cierto es que en el oficialismo la combinación de aislamiento con irascibilidad en alza de Javier Milei y el creciente mal humor social no fueron inocuos. Karina Milei y (por delegación suya) Diego Santilli ampliaron su área de acción y de toma de decisiones. Ahora necesitan mostrar resultados.

    El terreno en el que transitaba y las expectativas que generaba el Gobierno entre los que se mueven de a pie y entre los que andan en autos con chofer ya no son los mismos que hace dos meses. Y no proyectan la misma consistencia y solidez.

    Las nuevas condiciones objetivas y subjetivas que impactaron sobre el Gobierno también generaron reacciones sociales y políticas que abandonaron el subsuelo para instalarse a cielo abierto.

    “Cuando el campo se abre, cualquiera que tiene caballo se cree San Martín”, ironizó ayer un veterano consultor multipartidario ante la proliferación anticipada de aspirantes a ser candidatos, a pesar de que ni siquiera saben en qué fechas y con reglas de juego se realizarán las elecciones. La reforma política sigue siendo una incógnita. También un factor de negociación con los aliados del oficialismo.

    El péndulo se mueve

    Esa hiperactividad que expone la dirigencia política en estos días no debería ser ninguna sorpresa, ya que se esperaba una reanimación después del paréntesis mundialista. Lo que si sorprende es la velocidad, la extensión y la profundidad que ha adquirido esa dinámica, perceptible hasta por la mayoría ciudadanos cuyas preocupaciones están en otro lado.

    Así se vio al perokirchnerismo fragmentado activarse como suele hacerlo cada vez que advierte una debilidad en sus adversarios. Aunque con las limitaciones y torpezas que le dejaron haber perdido las últimas cinco de seis elecciones nacionales y la imposibilidad de lograr una renovación. Favores que le siguen haciendo a sus adversarios y que Milei celebra.

    La presencia de Máximo Kirchner en un acto del peronista ortodoxo Guillermo Moreno muestra hasta dónde están dispuestos a correr los límites para intentar mantener alguna cuota de poder. Interno, obviamente, porque puertas afuera del peronismo suma más espanto que votos.Una salida política para el laberinto de la economía

    Casi tanto como la públicamente celebrada incorporación al espacio de Axel Kicillof del agitador nacionalista y furibundo anticristicamporista Santiago Cúneo. Suficiente como para que un ácido dirigente peronista ironizara: “Pareció una parodia, a escala mínima, del pacto Ribbentrop-Molotov”, firmado por el ministro de relaciones exteriores nazi y su par soviético, en 1939. Por lo menos, queda el humor.

    Lo que deberían ser señales que dificulten la recreación de atractivo del perokircnerismo son, sin embargo, más motivos de incertidumbre sobre el futuro. Las encuestas muestran que la Argentina pendular no es un etapa superada y la principal fuerza opositora se empeña en darle verosimilitud.

    También, por eso, el Gobierno necesita gobernabilidad y dar certezas.

    Por Claudio Jacquelin

    Fuente: La Nación