Categoría: Opinión

  • Otro velo que se corre: los negocios con el bloque bolivariano

    Otro velo que se corre: los negocios con el bloque bolivariano

    Las evidencias del delito corroen el liderazgo de Cristina Kirchner. Pero ella intenta una salida: replegarse, acaso junto a Lula, en una cofradía regional de víctimas del imperialismo, bajo la advocación de Hugo Chávez. Ensayó ese movimiento la semana pasada, con el pretexto de que el caudillo caribeño cumpliría años. Pero esa fuga la condujo a otra encerrona. Mientras la ex presidenta lloraba a Chávez, aparecían detalles de los negociados de su administración y la de Venezuela. Es otra dimensión del mismo escándalo: la corrupción en las relaciones exteriores, con Julio De Vido como su tenebroso canciller. Ese enlace, que caracteriza el último ciclo de la peripecia latinoamericana, se va develando poco a poco. Por los infortunios del kirchnerismo y por el colapso bolivariano.

    De Vido ha demostrado una habilidad prodigiosa para montar negocios a partir de las crisis que él mismo provocaba. La controvertida relación con el chavismo nació al amparo de las dificultades energéticas. Y de una concepción del comercio exterior basada en los intercambios entre Estados. El fideicomiso para canjear combustibles por alimentos o manufacturas nació con esas coordenadas.

    Las irregularidades cometidas al amparo de este trueque se conocieron muy temprano. Todavía gobernaba Kirchner y el entonces canciller Rafael Bielsa pidió ser relevado de las relaciones con Caracas. Fue premonitorio: el 4 de agosto de 2007 fue interceptado en el Aeroparque Guido Antonini Wilson con 800.000 dólares en una valija. Un José López de juguete.

    Más adelante, el embajador Eduardo Sadous denunció la existencia de una embajada paralela en Venezuela, administrada por Claudio Uberti, el amigo de Antonini, y por el consejero comercial Alberto Álvarez Tufillo. Sadous fue llevado a la Justicia y, como nadie corroboró sus imputaciones, terminó procesado por falso testimonio por el juez Rodolfo Canicoba Corral, a pedido del fiscal Jorge Di Lello. Sobre los hechos señalados por Sadous sigue abierto un expediente en el juzgado de Julián Ercolini. Recuerdos de Carl Honoré: Elogio de la lentitud.

    Tufillo fue dichoso. Fue ascendido a embajador y destinado ante el bolivariano Rafael Correa, en Ecuador. Bielsa fue removido. Y Cristina Kirchner expulsó a su sucesor Jorge Taiana. Ajeno a estas fechorías, Taiana fue acusado de filtrar información al periodismo. «Tendrías que aprender de Amado, que es leal», lo ofendió su jefa. Así llegó Héctor Timerman, una de cuyas primeras decisiones fue despedir al subsecretario de Integración Eduardo Sigal por informar sobre aquella embajada paralela. En el altar del tráfico con el chavismo fue sacrificado todo un equipo de política exterior.

    Sadous señaló a José María Olasagasti, el secretario privado de De Vido, como uno de los encargados de pedir sobornos. Ahora, como reveló el diario Clarín, el juez en lo penal económico Marcelo Aguinsky y la fiscal María Luz Rivas Diez investigan a un allegado a Olasagasti, el empresario Juan José Levy, por operaciones irregulares con Venezuela: desde venta de productos de limpieza con fabulosos sobreprecios hasta transferencia de decodificadores de TV adquiridos en Hong Kong, y no fabricados en la Argentina, como exigía el reglamento del fideicomiso bolivariano.

    Como sucede con Lázaro Báez y las constructoras, el escándalo de Levy amenaza a todo un sector empresarial. En la Aduana investigan a otros importadores con negocios con el Estado: entre ellos PC Arts Argentina, Informática Fueguina, Newsan y Jukebox. Otro dolor de cabeza para Ricardo Echegaray, el ex mandamás de la AFIP.

    El padre de Levy fundó en Palermo el laboratorio Esme, para fabricar pasta dental y gel de baño. Esa actividad no alcanza a explicar la llamativa fortuna acumulada por el hijo. Vive en una gran casa del barrio La Isla, de Nordelta, vecina a la de Sebastián Eskenazi, otro engranaje del kirchnerismo empresarial. Levy comenzó a realizar viajes y fiestas opulentas, a las que a veces llegaba en helicóptero. Su adquisición más reciente fue una Porsche Macan, «igual a la que tiene Tevez», como él dice. Levy se ufana de su amistad con Olasagasti. Y de conocer a Facundo De Vido, el hijo del ex ministro. Los De Vido, ingratos, lo niegan.

    Gran parte de la información que se investiga en tribunales proviene de una feroz pelea de Levy con su hermano Alejandro, que estaría vinculado a Daniel Scioli. El ex gobernador ingresó en su infierno astral: Elisa Carrió investiga su enriquecimiento y anoche Luis Majul reveló que casi quiebra el Banco Provincia. Seguro hoy Gustavo Ferrari y Fabián Perechodnik renunciarán al gabinete de María Eugenia Vidal en solidaridad con su antiguo jefe.

    De la contienda entre los Levy emanan datos inconvenientes. Sobre todo los innumerables viajes a Venezuela, Qatar y Panamá, además de inversiones en Miami. Como suele suceder en estas trifulcas familiares, los hermanos de Levy levantan el dedo contra su cuñada, María Julieta Ratto. La controversia patrimonial alimentó varios expedientes. Quienes están enfrentados a Juan José salieron derrotados. Acusan de ese desenlace a Olasagasti, por su relación con Alfredo Lijo, hermano del juez Ariel Lijo y gestor judicial de De Vido. Antes de abandonar los cargos públicos, Olasagasti anunció a algunos allegados que sería el nuevo gerente general de Radio El Mundo. En ese entonces Levy negociaba la compra de esa emisora. Soñó repetir la historia de Gerardo Ferreyra, Cristóbal López o Báez: blindar sus negocios con los medios. El genial Manuel Castells explica que las mafias hacen lo mismo.

    El derrumbe del kirchnerismo está lleno de curiosidades. La última responsabilidad oficial de Olasagasti fue en la ex SIDE, a las órdenes de Oscar Parrilli. Ahora Parrilli, acusado de negligencia en la persecución del narcotraficante Ibar Pérez Corradi, debe ser investigado por el juez Lijo. ¿Qué conducta asumirá Olasagasti? ¿Ayudará a su antiguo jefe o colaborará en su destrucción? El kirchnerismo se divide frente a ese interrogante. Sobre todo desde que la esposa de José López comentó a sus íntimos que quien alertó al ex secretario de Obras Públicas de que podrían allanar sus domicilios e incautarle su fortuna fue Olasagasti.

    Mientras salían a luz Levy y sus relaciones con Venezuela, De Vido y sus suministros electrónicos provocaron otro escándalo. El juez Juan Carlos Gemignani, presidente de la Cámara de Casación Penal durante la feria judicial, descubrió en un recinto del primer piso de Comodoro Py un conjunto de computadoras, televisores, teclados y monitores sin inventariar. Estaban allí a instancias de la camarista Ana María Figueroa. Militante de la agrupación kirchnerista Justicia Legítima, en diciembre pasado Figueroa había informado a sus colegas que De Vido le había ofrecido equipos del programa Argentina Conectada. Le explicaron que, si los aceptaba, incurriría en el delito de percepción de dádivas o, más grave aún, cohecho. Sobre todo porque De Vido, como otros tantos kirchneristas, están involucrados en causas que se tramitan en ese tribunal. Figueroa no entendió y aceptó los materiales.

    Esta camarista ha sido la principal gestora de los intereses del kirchnerismo en el máximo tribunal penal. Su acción más llamativa, tal como informó la nacion el 7 de julio pasado, fue solicitar, al trasladarse de la Sala II a la Sala I, seguir interviniendo en las causas relacionadas con el atentado contra la AMIA. En los tribunales atribuyen el pedido a una exigencia de Carlos Zannini. También resultó escandalosa la demora de Figueroa, que preside la Sala I de Casación, en el trámite de 46 causas que no estaban siquiera registradas.

    Así como recibió el equipamiento de De Vido, Figueroa ya había aceptado un cheque de $ 530.000 del Consejo de la Magistratura, para realizar refacciones sin licitación. La revelación de estas novedades llevó al Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, que preside Guillermo Lipera, a pedir al Consejo de la Magistratura una auditoría sobre la Sala I de la Cámara, que conduce Figueroa.

    El descubrimiento de Gemignani se inscribe en esta secuencia. Y desató una guerra dentro de la Cámara. El juez denunció a Figueroa ante el Consejo de la Magistratura. Pero quedó envuelto en un conflicto delicado al pretender inventariar el material enviado por De Vido. En un primer intento, el martes pasado, la secretaria de la sala, Carolina Dragonetti, solicitó postergar la diligencia un par de días. De inmediato el camarista Slokar se comunicó para evitar ese registro. ¿Quién le habrá avisado? El jueves, Gemignani encontró otra dificultad: la subsecretaria de la Sala, María Amelia Expucci, que trabaja a las órdenes de Figueroa, se resistió a labrar el acta con el inventario. El juez, entendiendo que estaba ante un encubrimiento y no ante una simple insubordinación, pidió al personal de seguridad que Expucci fuera remitida al juez de turno, Marcelo Martínez de Giorgi.

    Expucci quedó detenida durante una hora y media, por lo que denunció a Gemignani por privación de la libertad ante Daniel Rafecas. Este magistrado deberá decidir si remite el expediente a Martínez de Giorgi.

    Los integrantes de Justicia Legítima denunciaron a Gemignani por abuso de autoridad. La Asociación de Magistrados también lo censuró. Entre los líderes de esa organización está el consejero de la Magistratura Luis María Cabral, gracias a quien Expucci ingresó a la Cámara. Pero Martínez de Giorgi o Rafecas deberán desentrañar algunas incógnitas. Por ejemplo, si Gemignani ordenó que detuvieran a Expucci. El subcomisario Gabriel Ruiz informó a Gemignani y a sus colegas Eduardo Riggi y Mariano Borinsky, que Expucci nunca había estado detenida.

    La conducta de Expucci fue evaluada por el fiscal de Justicia Legítima Pedro Zoni, quien de inmediato dictaminó la inexistencia de delito. Martínez de Giorgi puede aceptar ese criterio o indagar si, como creyó Gemignani, la secretaria intentó encubrir a su jefa Figueroa y, en todo caso, a De Vido. El ex ministro ayer aportó su interpretación: Gemignani estaría loco.

    El conflicto entre Gemignani y Figueroa no se acaba de desatar. Están enfrentados desde hace tiempo. Su mayor desencuentro se debió al pacto entre Cristina Kirchner y Mahmoud Ahmadinejad por la causa AMIA. Gemignani lo consideró inconstitucional. Figueroa lo defendió. Ese acuerdo es enigmático. La explicación más convincente, ofrecida por algunos kirchneristas muy cercanos a la ex presidenta, es que obedeció a una gestión de Hugo Chávez. El fiscal Alberto Nisman fue más allá: denunció que en el medio había negocios energéticos. Es decir, la diplomacia de De Vido.

    Fuente: La Nación   Carlos Pagni

  • La carta de despedida de Favaloro, más vigente que nunca a 16 años de su muerte

    La carta de despedida de Favaloro, más vigente que nunca a 16 años de su muerte

    Del 29 de julio de 2000 hasta el 29 de julio de 2016 pasaron 16 años. Tras un extenso y laureado recorrido profesional que lo había catapultado a la máxima consideración mundial, aquel día el cardiocirujano René Favaloro se suicidaba con un disparo en el pecho. La sociedad argentina se fundía en un hondo desconsuelo.

    En su despedida redactó una desesperada carta al entonces presidente Fernando de la Rúa en la que exclama estar cansado de luchar, en la que reclamaba cooperación económica para solventar la fundación que lleva su nombre y en donde el reconocido cardiólogo y educador desplegó una serie de críticas al sistema de salud argentino. Un escrito que 16 años después no tiene respuesta.

    René Gerónimo Favaloro nació en la ciudad de La Plata en 1923. A sus 77 años, se suicidó
    René Gerónimo Favaloro nació en la ciudad de La Plata en 1923. A sus 77 años, se suicidó

    «¿Cómo se mide el valor social de nuestra tarea docente? Es indudable que ser honesto, en esta sociedad corrupta tiene su precio. A la corta o a la larga te lo hacen pagar». En la carta hay retazos de protesta, un clamor de reproche y desaprobación a un sistema de salud que es inherente al proceso sociopolítico argentino.

    El responsable de la primera operación de bypass en el mundo se suicidó hace 16 años reclamando derechos, acciones, reacciones, despertares. «Quizá el pecado capital que he cometido, aquí en mi país, fue expresar siempre en voz alta mis sentimientos, mis críticas, insisto, en esta sociedad del privilegio, donde unos pocos gozan hasta el hartazgo, mientras la mayoría vive en la miseria y la desesperación. Todo esto no se perdona, por el contrario se castiga», redactó Favaloro en otro párrafo que bien podría ser transversal y contemporáneo a cualquier contexto social.

    Su decisión final fue una medida meditada. Su legado es inspirador. Su reclamo mantiene validez, actualidad. En sus últimas líneas, les solicita a sus queridos sobrinos, a sus colaboradores, a sus amigos que «no aflojen«, que tiene la obligación de seguir luchando hasta los 77 años, la edad en que decidió quitarse la vida. Hoy, hace 16 años. La carta completa:

    (Del Dr. René Favaloro/ julio 29-2000 – 14,30 horas)

    Si se lee mi carta de renuncia a la Cleveland Clinic, está claro que mi regreso a la Argentina (después de haber alcanzado un lugar destacado en la cirugía cardiovascular) se debió a mi eterno compromiso con mi patria. Nunca perdí mis raíces. Volví para trabajar en docencia, investigación y asistencia médica. La primera etapa en el Sanatorio Güemes, demostró que inmediatamente organizamos la residencia en cardiología y cirugía cardiovascular, además de cursos de post grado a todos los niveles. Le dimos importancia también a la investigación clínica en donde participaron la mayoría de los miembros de nuestro grupo. En lo asistencial exigimos de entrada un número de camas para los indigentes. Así, cientos de pacientes fueron operados sin cargo alguno. La mayoría de nuestros pacientes provenían de las obras sociales. El sanatorio tenía contrato con las más importantes de aquel entonces.

    La relación con el sanatorio fue muy clara: los honorarios, provinieran de donde provinieran, eran de nosotros; la internación, del sanatorio (sin duda la mayor tajada).

    Nosotros con los honorarios pagamos las residencias y las secretarias y nuestras entradas se distribuían entre los médicos proporcionalmente.

    Nunca permití que se tocara un solo peso de los que no nos correspondía.

    A pesar de que los directores aseguraban que no había retornos, yo conocía que sí los había. De vez en cuando, a pedido de su director, saludaba a los sindicalistas de turno, que agradecían nuestro trabajo.

    Este era nuestro único contacto.

    A mediados de la década del 70, comenzamos a organizar la Fundación. Primero con la ayuda de la Sedra, creamos el departamento de investigación básica que tanta satisfacción nos ha dado y luego la construcción del Instituto de Cardiología y cirugía cardiovascular.

    Cuando entró en funciones, redacté los 10 mandamientos que debían sostenerse a rajatabla, basados en el lineamiento ético que siempre me ha acompañado. La calidad de nuestro trabajo, basado en la tecnología incorporada más la tarea de los profesionales seleccionados hizo que no nos faltara trabajo, pero debimos luchar continuamente con la corrupción imperante en la medicina (parte de la tremenda corrupción que ha contaminado a nuestro país en todos los niveles sin límites de ninguna naturaleza). Nos hemos negado sistemáticamente a quebrar los lineamientos éticos, como consecuencia, jamás dimos un solo peso de retorno. Así, obras sociales de envergadura no mandaron ni mandan sus pacientes al Instituto.

    ¡Lo que tendría que narrar de las innumerables entrevistas con los sindicalistas de turno!

    Manga de corruptos que viven a costa de los obreros y coimean fundamentalmente con el dinero de las obras sociales que corresponde a la atención médica.

    Lo mismo ocurre con el PAMI. Esto lo pueden certificar los médicos de mi país que para sobrevivir deben aceptar participar del sistema implementado a lo largo y ancho de todo el país.

    Valga un solo ejemplo: el PAMI tiene una vieja deuda con nosotros (creo desde el año 94 o 95) de 1.900.000 pesos; la hubiéramos cobrado en 48 horas si hubiéramos aceptado los retornos que se nos pedían (como es lógico no a mí directamente).

    Si hubiéramos aceptado las condiciones imperantes por la corrupción del sistema (que se ha ido incrementando en estos últimos años) deberíamos tener 100 camas más. No daríamos abasto para atender toda la demanda.

    El que quiera negar que todo esto es cierto que acepte que rija en la Argentina, el principio fundamental de la libre elección del médico, que terminaría con los acomodados de turno.

    Lo mismo ocurre con los pacientes privados (incluyendo los de la medicina prepaga) el médico que envía a estos pacientes por el famoso ana-ana , sabe, espera, recibir una jugosa participación del cirujano.

    Hace muchísimos años debo escuchar aquello de que Favaloro no opera más! ¿De dónde proviene este infundio? Muy simple: el pacientes es estudiado. Conclusión, su cardiólogo le dice que debe ser operado. El paciente acepta y expresa sus deseos de que yo lo opere. ‘Pero cómo, usted no sabe que Favaloro no opera hace tiempo?’. ‘Yo le voy a recomendar un cirujano de real valor, no se preocupe’.

    El cirujano ‘de real valor’ además de su capacidad profesional retornará al cardiólogo mandante un 50% de los honorarios!

    Varios de esos pacientes han venido a mi consulta no obstante las ‘indicaciones’ de su cardiólogo. ‘¿Doctor, usted sigue operando?’ y una vez más debo explicar que sí, que lo sigo haciendo con el mismo entusiasmo y responsabilidad de siempre.

    Muchos de estos cardiólogos, son de prestigio nacional e internacional.

    Concurren a los Congresos del American College o de la American Heart y entonces sí, allí me brindan toda clase de felicitaciones y abrazos cada vez que debo exponer alguna ‘lecture’ de significación. Así ocurrió cuando la de Paul D. White lecture en Dallas, decenas de cardiólogos argentinos me abrazaron, algunos con lágrimas en los ojos.

    Pero aquí, vuelven a insertarse en el ‘sistema’ y el dinero es lo que más les interesa.

    La corrupción ha alcanzado niveles que nunca pensé presenciar. Instituciones de prestigio como el Instituto Cardiovascular Buenos Aires, con excelentes profesionales médicos, envían empleados bien entrenados que visitan a los médicos cardiólogos en sus consultorios. Allí les explican en detalles los mecanismos del retorno y los porcentajes que recibirán no solamente por la cirugía, los métodos de diagnóstico no invasivo (Holter eco, camara y etc, etc.) los cateterismos, las angioplastias, etc. etc., están incluidos.

    No es la única institución. Médicos de la Fundación me han mostrado las hojas que les dejan con todo muy bien explicado. Llegado el caso, una vez el paciente operado, el mismo personal entrenado, visitará nuevamente al cardiólogo, explicará en detalle ‘la operación económica’ y entregará el sobre correspondiente!

    La situación actual de la Fundación es desesperante, millones de pesos a cobrar de tarea realizada, incluyendo pacientes de alto riesgo que no podemos rechazar. Es fácil decir ‘no hay camas disponibles’.

    Nuestro juramento médico lo impide.

    Estos pacientes demandan un alto costo raramente reconocido por las obras sociales. A ello se agregan deudas por todos lados, las que corresponden a la construcción y equipamiento del ICYCC, los proveedores, la DGI, los bancos, los médicos con atrasos de varios meses.. Todos nuestros proyectos tambalean y cada vez más todo se complica.

    En Estados Unidos, las grandes instituciones médicas, pueden realizar su tarea asistencial, la docencia y la investigación por las donaciones que reciben.

    Las cinco facultades médicas más trascendentes reciben más de 100 millones de dólares cada una! Aquí, ni soñando. Realicé gestiones en el BID que nos ayudó en la etapa inicial y luego publicitó en varias de sus publicaciones a nuestro instituto como uno de sus logros!. Envié cuatro cartas a Enrique Iglesias, solicitando ayuda (¡tiran tanto dinero por la borda en esta Latinoamérica!) todavía estoy esperando alguna respuesta. Maneja miles de millones de dólares, pero para una institución que ha entrenado centenares de médicos desparramados por nuestro país y toda Latinoamérica, no hay respuesta.

    ¿Cómo se mide el valor social de nuestra tarea docente? Es indudable que ser honesto, en esta sociedad corrupta tiene su precio. A la corta o a la larga te lo hacen pagar.

    La mayoría del tiempo me siento solo. En aquella carta de renuncia a la C. Clinic , le decía al Dr. Effen que sabía de antemano que iba a tener que luchar y le recordaba que Don Quijote era español! 

    Sin duda la lucha ha sido muy desigual.

    El proyecto de la Fundación tambalea y empieza a resquebrajarse.

    Hemos tenido varias reuniones, mis colaboradores más cercanos, algunos de ellos compañeros de lucha desde nuestro recordado Colegio Nacional de La Plata, me aconsejan que para salvar a la Fundación debemos incorporarnos al ´sistema’.

    Sí al retorno, sí al ana-ana.

    ‘Pondremos gente a organizar todo’. Hay ‘especialistas’ que saben como hacerlo. ‘Debes dar un paso al costado. Aclararemos que vos no sabes nada, que no estás enterado’. ‘Debes comprenderlo si querés salvar a la Fundación’.

    ¡Quién va a creer que yo no estoy enterado!

    En este momento y a esta edad terminar con los principios éticos que recibí de mis padres, mis maestros y profesores me resulta extremadamente difícil. No puedo cambiar, prefiero desaparecer.

    Joaquín V. González, escribió la lección de optimismo que se nos entregaba al recibirnos: ‘a mí no me ha derrotado nadie’.

    Yo no puedo decir lo mismo. A mí me ha derrotado esta sociedad corrupta que todo lo controla. Estoy cansado de recibir homenajes y elogios al nivel internacional. Hace pocos días fui incluido en el grupo selecto de las leyendas del milenio en cirugía cardiovascular.

    El año pasado debí participar en varios países desde Suecia a la India escuchando siempre lo mismo. ‘¡La leyenda, la leyenda!’

    Quizá el pecado capital que he cometido, aquí en mi país, fue expresar siempre en voz alta mis sentimientos, mis críticas, insisto, en esta sociedad del privilegio, donde unos pocos gozan hasta el hartazgo, mientras la mayoría vive en la miseria y la desesperación. Todo esto no se perdona, por el contrario se castiga.

    Me consuela el haber atendido a mis pacientes sin distinción de ninguna naturaleza. Mis colaboradores saben de mi inclinación por los pobres, que viene de mis lejanos años en Jacinto Arauz.

    Estoy cansado de luchar y luchar, galopando contra el viento como decía Don Ata.

    No puedo cambiar. No ha sido una decisión fácil pero sí meditada. No se hable de debilidad o valentía.

    El cirujano vive con la muerte, es su compañera inseparable, con ella me voy de la mano.

    Sólo espero no se haga de este acto una comedia. Al periodismo le pido que tenga un poco de piedad.

    Estoy tranquilo. Alguna vez en un acto académico en USA se me presentó como a un hombre bueno que sigue siendo un médico rural. Perdónenme, pero creo, es cierto. Espero que me recuerden así.

    En estos días he mandado cartas desesperadas a entidades nacionales, provinciales, empresarios, sin recibir respuesta.

    En la Fundación ha comenzado a actuar un comité de crisis con asesoramiento externo. Ayer empezaron a producirse las primeras cesantías. Algunos, pocos, han sido colaboradores fieles y dedicados. El lunes no podría dar la cara.

    A mi familia en particular a mis queridos sobrinos, a mis colaboradores, a mis amigos, recuerden que llegué a los 77 años. No aflojen, tienen la obligación de seguir luchando por lo menos hasta alcanzar la misma edad, que no es poco.

    Una vez más reitero la obligación de cremarme inmediatamente sin perder tiempo y tirar mis cenizas en los montes cercanos a Jacinto Arauz, allá en La Pampa.

    Queda terminantemente prohibido realizar ceremonias religiosas o civiles.

    Un abrazo a todos

    René Favaloro

    Fuente: Infobae.com

  • Con u$s 5.000 millones posibles, el blanqueo salva el plan de Macri.

    Con u$s 5.000 millones posibles, el blanqueo salva el plan de Macri.

    Parece cada vez más claro que buena parte de la suerte económica del presidente Macri y de los argentinos descansa estas horas en el resultado del tan mentado blanqueo de capitales y activos dentro y fuera del país. Las dificultades para bajar el déficit fiscal y la inflación que en consecuencia tarda en ceder demoran la reactivación, y la respuesta que se obtenga con la convocatoria al blanqueo podría torcer el fiel de la balanza a la hora de formar expectativas y reanimar, si funciona, la confianza y las inversiones.

    Es obvio que un blanqueo exitoso aliviará la carga de mayor déficit que el plan de Macri finalmente determinó en todos los frentes, a la vez que el ingreso de capitales que pudiera destinarse a la inversión local sumará en la cuenta de mayor actividad y mayor empleo. Donde Macri equilibre un poco las cuentas, el escenario económico podría despejarse, con menos inflación y eventualmente menos ajuste en el corto plazo. Ideal para llegar a las elecciones del año próximo.

    Todavía no se conoce la letra chica de la reglamentación de la Ley ya promulgada. Los argentinos de la clase alta y de la clase media alta deambulan como Hamlet, mirando sus resúmenes de cuenta y sus escrituras, con el dilema de blanquear o no blanquear. Juegan múltiples determinaciones en cada uno y resulta imposible en una nota periodística intentar conclusiones científicas.

    Pero aplicando el sentido común, y más de 30 años recorriendo empresas, bancos y los centros financieros y turísticos del mundo; y en contacto con el sector de la sociedad que podría estar incluido en los que tienen algo para blanquear, este periodista podría concluir que por peor que salga, el blanqueo lo salva definitivamente a Macri. Curioso destino para el sector medio alto y alto de la sociedad, que lo votó desesperadamente al ex jefe de Gobierno porteño para alejar a la Argentina de Venezuela, y ahora tiene que pagar la cuenta para que el proyecto no naufrague antes de llegar.

    Los números de esta nota están todos hechos en borrador, y desde luego admiten errores de la mano alzada. El lector podrá revisarlas. Pero suponemos que hay unos 50.000 argentinos que tienen propiedades en las playas uruguayas y 10 mil argentinos en Miami, más otros 5 mil argentinos con departamentos o casas en Nueva York, París o las playas chilenas. Y 70.000 argentinos que tienen propiedades en el país y nunca las declararon. Si ponemos un promedio de u$s 200.000 por propiedad en el exterior y u$s 100.000 en Argentina, y todos declaran todo, se llega a unos u$s 20.000 millones que se blanquearían de propiedades por todo concepto. Es decir u$s 1000 millones de recaudación, al famoso 5% de costo.

    No es poco, pero lógicamente lo que salva o condiciona el plan económico de Macri depende de cuánto la gente esté dispuesta a blanquear del cash que mantiene en cuentas bancarias del exterior, o en cajas de seguridad u otros resguardos, algunos sorprendentes por lo que se verifica en videos judiciales en estos tiempos de destape judicial y político.

    Está claro que todos los especialistas, abogados, contadores y banqueros, recomiendan a los clientes blanquear. Es cierto que los bancos tratan de resolver sus propios problemas de compliance con las normas jurídicas cada vez más rígidas, y además los brokers locales tienen la servilleta colgada del cuello esperando que la gente abra cuentas bancarias y de inversión en el país, para blanquear el dinero o parte de lo que mantienen escondido afuera.

    Hay un argumento fatídico para los ahorristas con fondos no declarados: si en el futuro te llegan a agarrar, el dolor de cabeza y el costo puede ser mucho más grave que hoy. Y efectivamente existen motivos para pensar que, tarde o temprano, el Estado argentino tendrá acceso a la información de los registros bancarios y de activos en el resto del mundo.

    En general se opina hoy que lo único más o menos a salvo estaría todavía en Estados Unidos, el único país relevante que no firmó las actas de buchoneo internacional que sí firmaron Suiza, Uruguay y otros paraísos más o menos confiables. A quienes por ningún motivo se los puede convencer a que blanqueen, se les recomienda llevar todo a Estados Unidos, y no tener ni propiedades ni cuentas bancarias a nombre de personas en ese país. «Tapar las cuentas o las propiedades con una sociedad de las British Virgin Islands (BVI)», afirman en la jerga.

    Nunca Panamá ni Bahamas, después de los Panamá Papers. Pero esto regiría solo para Estados Unidos, que nunca informó hasta ahora detalles de la conformación de sociedades, ni siquiera con los países con los que sí tiene acuerdos, caso Chile o Colombia. Sí informó Estados Unidos, a requerimiento judicial, el nombre de personas que tenían cuentas allí, nunca si estas cuentas estaban tapadas con sociedades.

    Nada, en cambio, estaría a salvo en Uruguay, donde la AFIP podría lograr detalles sobre todo de propiedades inscriptas a nombre de personas. Tener propiedades o cuentas en Uruguay a nombre de empresas off shore, práctica muy habitual desde los 60s hasta fin de los 90s, ya resulta carísimo por los impuestos que cobra Uruguay a las sociedades extranjeras, versus los incentivos a colocar esos bienes a nombre de personas. El mínimo no imponible para propiedades a nombre de personas, en Uruguay, es u$s 250.000, diez veces mayor a la Argentina.

    Un matrimonio con una propiedad a nombre de los dos no paga hasta el medio millón de dólares. Por eso lo más probable es que los que tienen propiedades en Uruguay en general van a blanquearlas. Les conviene también por cuestiones sucesorias, en estos días en que también hay que cuidar a los hijos de los desastres impositivos y de otras índoles que consignan los padres.

    También se opina que a la hora de elegir cómo blanquear, la plata grande elegiría pagar la tasa del blanqueo antes que inmovilizar muchos fondos en los bonos argentinos, de 3 a 7 años, que permiten blanquear supuestamente sin costo. Los profesionales del mercado hacen las cuentas y explican que conviene mucho más, para correr riesgo argentino, invertir en bonos que rinden 6% a 7%, y en dos años el cupón paga el costo del blanqueo y el dinero está siempre libre en el país o el exterior.
    Otro elemento en este caso alentador para la industria financiera local, es que efectivamente los especialistas en banca privada recomiendan a sus clientes, si blanquean, mantener sus cuentas bancarias en el exterior, pero abrir a la vez una cuenta de inversión en la Argentina. Resulta más cómodo para entrar y salir con inversiones, aprovechar las interminables bicicletas financieras locales que multiplican por diez los magros rendimientos afuera y permitir una maximización de la renta financiera, todo legal.

    Nadie arriesga el monto que podría blanquearse, de los miles de millones que tienen los argentinos bien guardados. Todo indica que los motivos de presión legal para blanquear, tanto a nivel internacional como las leyes locales, opera sobre las propiedades y el dinero bancario. Bienes o fondos que están registrados en cuentas. El efectivo que se encuentra escondido difícilmente se blanquee mucho, salvo quien necesite justificar compra de bienes registrables en el futuro.

    Es cierto que cada vez es más difícil operar en efectivo, pero el costo del blanqueo es muy elevado y fue poco inteligente el Gobierno al no formular escalas para alentar el blanqueo del efectivo. Pagar 10% del ahorro por dinero que difícilmente te van a descubrir no tiene mucho sentido. Y la gente que tiene mucho dinero, en todo caso va a blanquear lo que tiene en una cuenta, no lo que está encanutado en el santuario que cada uno elija.

    Volviendo al sentido común y a la Universidad de la Calle, y otra vez suponiendo que unos 50 mil argentinos estarían en condiciones de blanquear dinero en cuentas del exterior, las cuentas caseras allí pueden tornarse sorprendentes y muy alentadoras para el Gobierno. Dividimos esos 50 mil argentinos en cinco grupos de 10 mil. Y suponemos que cada grupo de 10 mil tiene cuentas con saldos entre u$s 300.000 los más pobretones, y u$s 5 millones cada una los potentados, en promedio. Si todo esto fuera cierto, y todos los 50 mil argentinos aludidos blanquearan todo, se llegaría a unos u$s 90.000 millones que serían declarados, con una recaudación potencial de unos u$s 6000 millones para el país, suponiendo que la tasa promedio que se pagaría fuera 7% dado las distintas alternativas para blanquear.

    Es decir que por el cash de los argentinos afuera, el Estado podría recaudar seis veces lo que ingresaría por el blanqueo de propiedades. Si todo fuera un fracaso, y el resultado fuera la mitad de las cuentas del sentido común que se ensayaron en esta nota, aún así podrían ingresar entre 2000 y 3000 millones al fisco. Aún peor, si uno de cada cuatro argentinos en condición de blanquear efectivamente lo hace, el Gobierno se llevaría unos u$s 1500 millones. Como quiera que sea, con un ingreso potencial al Fisco entre u$s 1500 y u$s 5000 millones, y aún con las restricciones que se impusieron para blanquear, lo más probable es que efectivamente los ricos terminen salvando a Macri. El costo, dicen los oficialistas, de no ser la Venezuela de Chávez y Maduro.

    Guillermo Kohan.

    Fuente: El Cronista.com

  • Texto urgente para Macri

    Texto urgente para Macri

    Ernesto en El CronistaEn 1983 no existían computadoras, celulares, el divorcio vincular, el matrimonio igualitario, el mail, internet, Pampita, la China Suárez, ni Vicuña. Ni Luis Puenzo ni Juan Campanella habían ganado el Oscar y Messi no había nacido. Diego Maradona aun no había deslumbrado al mundo, al menos en la selección mayor. Los militares se retiraban con la ambición de conservar el poder. Y la democracia comenzaba a gatear con dificultades. La revista Humor batía records de venta, el muro de Berlín estaba más sólido que nunca y muchos jóvenes del mundo viajaban a Nicaragua para apoyar la revolución Sandinista. En ese mundo tan distinto a este, un hombre vio el futuro argentino. Escribió un artículo donde describe, crease o no, con una precisión estremecedora, a Nestor y Cristina Kirchner y a Mauricio Macri. El texto es un clásico del pensamiento económico. Se llama «El péndulo argentino: ¿hasta cuando?». Su autor, Marcelo Diamand, escribe sobre el pasado pero, al hacerlo, pronostica lo que sucederá en un lejano futuro que ya no vería con sus ojos. Como si el destino argentino tuviera un sino determinista, inevitable, y trágico. Si no lo hizo aún, tal vez el presidente Macri debería leerlo: allí están detallados los riesgos, para él y, sobre todo, para el país, del camino económico que apenas ha comenzado a recorrer.

    Diamand describe de esta manera, dos décadas antes de que llegara al poder, los comienzos del kirchnerismo. «Sus ideas económicas reconocen la inspiración del modelo keynessiano y del nacionalismo económico. Sus principales objetivos son la distribución progresiva del ingreso y el pleno empleo. El primer objetivo se instrumenta mediante mayores beneficios sociales, aumentos nominales del salario y a menudo controles de precios. También se recurre el manejo de los grandes instrumentos de política económica, como el tipo de cambio y las tarifas de los servicios públicos, en función del objetivo prioritario de evitar que aumente el costo de vida. El segundo objetivo se logra asegurando un alto nivel de demanda. Las etapas expansionistas suelen empezar con el aumento de los salarios reales, el crédito barato, el incremento de la actividad económica y una euforia en el sector industrial y comercial».

    Luego, el autor enumera los rasgos que definieron el ocaso del movimiento fundado por Néstor Kirchner. «Sin embargo, la mayoría de las veces, esta etapa no dura mucho. El déficit del presupuesto crece, la balanza comercial se desequilibra, aparece el desborde sindical, surge el desabastecimiento y se acelera la inflación. El proceso culmina con el agotamiento de reservas del Banco Central y en una crisis de la balanza de pagos. La expansión se detiene y se inaugura una etapa económica caótica. A medida que pasa el tiempo aumenta la oposición de los estratos influyentes de la sociedad y, finalmente, sobreviene la caída del equipo económico o del Gobierno».

    El texto es especialmente agudo cuando anticipa el balance que hace el kirchnerismo de su derrota. «Aunque admite algunos errores, tiende a minimizar su importancia y como justificación principal de su fracaso alega la insuficiencia del poder popular para manejar los resortes clave de la economía y la resistencia de poderosos grupos económicos nacionales e internacionales».

    ¿Qué ocurre luego de este fracaso? Llegan otros gobernantes. ¿Qué hacen? Es otro punto de una clarividencia casi mágica, en la que incluso aparecen las promesas del célebre ‘segundo semestre‘. «La caída del poder popular provoca siempre un brusco vuelco hacia la ortodoxia económica, ahora identificada con lo ‘serio‘ en la economía. En general, los equipos ortodoxos llegan al poder en medio de una crisis de la balanza de pagos. Sus respuestas frente al problema son una serie de propuestas que involucran una brusca devaluación, un aumento de los ingresos agropecuarios, una caída de los salarios reales, una drástica restricción monetaria, una recesión de mayor o menor profundidad, y un deliberado esfuerzo de atracción de capitales extranjeros. De acuerdo con las afirmaciones de la ortodoxia, la recesión y la caída de los salarios reales no serían más que perjuicios momentáneos que corresponderían a un período inevitable de sacrificio necesario para ordenar y sanear la economía».

    Naturalmente, no se puede saber si Diamand describió con precisión también el desarrollo y el final del macrismo porque este aún no ocurrió. Por lo tanto, lo que sigue debe ser tomado como una advertencia más que como una predicción, como la manera en que, en otros momentos de la historia del país, terminan los ciclos de la ortodoxia económica. O, tal vez, como el camino que Macri debería evitar que ocurra. «Esa política puede lograr ciertos éxitos al comienzo. La tasa de inflación, que siempre aumenta inicialmente a raíz de la devaluación, más adelante suele disminuir, los capitales financieros afluyen del exterior y el salario real en parte se recupera. Sin embargo, el algún momento del proceso sobreviene una crisis de confianza. El flujo de capitales financieros se invierte. Los préstamos del exterior que habían ingresado comienzan a huir. Se produce una fuerte presión sobre las reservas de divisas, una crisis en el mercado cambiario y una brusca devaluación.

    Caen los salarios reales, disminuye la demanda, la tasa de inflación otra vez aumenta vertiginosamente y se vuelve a caer en una recesión más profunda que la anterior».

    El Presidente tiene a su alrededor a personas que, si bien se mira, lo han asesorado muy mal.

    Alguien le dijo, y él repitió, que los precios ya estaban calculados con el dólar a 15 y que, por lo tanto, a la liberación del mercado de cambios no le seguiría un salto inflacionario. Alguien sostuvo cerca suyo que los aumentos de tarifas tendrían ¡un efecto deflacionario!. Alguna persona diseñó muy mal las modificaciones en los precios del gas. Otro le explicó que la inflación de este año sería menor a la que se produjo en solo el primer semestre y que la de junio bajaría del 2,5 por ciento. Es decir, que el Presidente ya tiene motivos suficientes para dudar del célebre dream team.

    Si, en cambio, tuviera personas como Diamand cerca, o escuchara un poco más a los críticos de este tipo de políticas, si tuviera esa virtud que habitualmente no tienen los Presidentes, le explicarían que, tal vez, la afluencia de préstamos y de capitales extranjeros no sea exactamente una bendición.

    «Los prestamos ingresan en divisas. Por lo tanto, las amortizaciones y los intereses (o los dividendos) también deben ser pagados en divisas. El destino más frecuentes de los aportes extranjeros consiste en proveer un respiro en el sector externo que permita evitar una recesión y haga posible que continúe el crecimiento de la producción para el sector externo. A medida que logra su objetivo, se consumen más divisas. Se agrega además el pago de los nuevos préstamos y así se incrementa por doble vía el proceso inicial. Para mantener el equilibrio en el mercado cambiario, es necesario que los créditos se vayan renovando una vez que vencen. Además, para compensar los intereses y el aumento de los gastos de divisas, es necesario que se vaya incrementando en forma continua el volumen de nuevos créditos e inversiones que ingresan. Se genera así un proceso de endeudamiento acumulativo que tarde o temprano tiene que desembocar en una nueva crisis de la balanza de pagos, más grave que la anterior».

    Algunos estudiosos sostienen que la historia nunca se repite de la misma manera. Un ajuste como el actual, si se produce en un marco de crecimiento de la economía mundial, o de los precios de las materias primas, puede producir un rebote a largo plazo y contener la necesidad de ingreso de capitales. Al fin y al cabo, Lula, Felipe González e incluso Arturo Frondizi realizaron ajustes que, luego, produjeron rebotes sostenidos de sus economías. La disponibilidad de dinero en el mundo, la revolución agropecuaria, el desendeudamiento de la Argentina diferencian estos tiempos de los que definían el momento en que se escribió «El péndulo argentino…».

    O sea que tal vez no resulte necesario que el Presidente lea esto, ni ninguna otra cosa. Que se relaje, que viva tranquilo, que se desestrese, porque está todo bajo control.

    La historia, en la Argentina, nunca se repite.

     

    Fuente: El Cronista.com – Por Ernesto Tenembaum