Categoría: Opinión

  • La economía, solución y problema para la reelección de Milei

    La economía, solución y problema para la reelección de Milei

    Javier Milei tiene más posibilidades de sucederse a sí mismo que de ser reemplazado por otro argentino en la presidencia. Es una ventaja sin garantía que encierra un límite y una incógnita, un año antes de la carrera final de las elecciones nacionales.

    El Presidente no sabe si puede sumar el apoyo que le falta para asegurarse el triunfo. Tampoco -ni él ni nadie- puede todavía develar el misterio sobre la capacidad de acumulación del peronismo. El PJ está enroscado en peleas internas, asolado por divisiones estructurales y anclado en un notable despiste ideológico. Es más temible por su capacidad de daño que por la posibilidad de crear algo distinto a sus últimos fracasos.

    En cambio, para el Presidente es más importante encontrar resultados concretos para la ajustada realidad de los votantes que preocuparse por sus rivales del año que viene. Milei depende de sus aciertos, en tanto el peronismo necesita que él se equivoque para renacer.

    Una larga fila de argentinos espera pasar por ventanilla a cobrar los resultados del esfuerzo que hicieron y hacen para el imprescindible acomodamiento de las grandes variables de la economía. Es decir, para que el gasto público pase del déficit al superávit como condición necesaria para poner freno a la inflación. A eso siguió un torniquete a los ingresos familiares por la también imperiosa vía de adecuar las tarifas de los servicios públicos a sus costos reales.


    La presencia del peronismo, más por los efectos no deseados de su gestión que por la oferta opositora, es un riesgo inevitable que Milei enfrentará con temeridad


    Luego del susto en las elecciones bonaerenses y del rescate de los Estados Unidos de la corrida cambiaria, una primera minoría superior al 40% hizo triunfar a los libertarios en 16 de los 24 distritos electorales del país. Hasta ahí el reconocimiento a la decisión de cortar y recortar y la confirmación de la expectativa de una mejora.

    Milei no sabe si tendrá algo más para ofrecer el año que viene. Mientras pasan los días, desde que en marzo Manuel Adorni se convirtió en un problema político, el Gobierno acumula meses de constante caída en los indicadores de apoyo y confianza. Sus rivales kirchneristas, en particular el gobernador Axel Kicillof, no creció demasiado, solo se acercó a Milei por el declive libertario.

    El Presidente tiene como carta mostrar el primer impulso que generarán las inversiones en gas, petróleo y minería en Neuquén, Rio Negro y varias provincias cordilleranas. Un nuevo país, el de la economía extractiva, asoma con el pronóstico de que en cinco años la producción agropecuaria será duplicada por las exportaciones de Vaca Muerta y de la megaminería.

    Es un cambio extraordinario que no esconde un problema electoral inmediato y a la vez expone la debilidad de la economía que por estas horas mantiene en vilo a los argentinos de los grandes centros urbanos.


    La reactivación de la economía por una vía genuina no figura en la agenda de un equipo económico que tiene todo su foco puesto en las finanzas y las variables inflacionarias


    El comercio tradicional está afectado por los ingresos reducidos y por el crecimiento de las ventas on line a portales chinos. La industria en términos generales tiene más retrocesos que avances. Con diplomacia, y entre los elogios que descargó, la jefa del Fondo Monetario, Kristalina Giorgieva, hizo notar durante su visita al país los riesgos de sustentación social y política del modelo.

    Milei ganará o perderá en los grandes centros urbanos, donde desde siempre se definieron las elecciones; lejos de esas notables fuentes de crecimiento que transformarán la Argentina del medio siglo que viene.

    Alerta spoiler: el país no está vacunado contra la llegada de un salvador que se le ocurra despilfarrar los ingresos por la recaudación de esas exportaciones gasíferas y mineras. Esas sumas serán varias veces más grandes que los 215.000 millones de dólares en retenciones que el campo aportó desde que las instauró Eduardo Duhalde, según el cálculo del presidente de la Sociedad Rural, Nicolás Pino.


    Milei pondrá a su izquierda a todos sus rivales, en un juego que puede ser de dos, frente a un peronismo reunificado, o de tres, si se llega a armar una alternativa más centrista con radicales y lo que queda de PRO


    Más de dos décadas atrás, Néstor y Cristina Kirchner decidieron malgastar la renta agropecuaria entre las víctimas de un modelo industrial irremontable, en lugar de promover que esos desempleados se convirtiesen en actores del desarrollo de zona productivas, que así perdieron la oportunidad de hacer despegar a la agroindustria cerca los campos.

    El país puede repetir su historia si el peronismo regresa tal como se fue, sin entender los desatinos que cometió. Por ahora se beneficia del retroceso de Milei y se enreda en la pelea entre Cristina Kirchner y Kicillof. La expresidenta seguirá haciendo ruido hasta el extremo de condicionar y debilitar a su eventual sucesor en el peronismo, que puede condenarla políticamente al pasado. Una pena que teme más que los fallos judiciales.

    La presencia del peronismo, más por los efectos no deseados de su gestión que por la oferta opositora, es un riesgo inevitable que Milei enfrentará con temeridad.

    No parece tener previsto el Presidente reparar en la necesidad de una política que lo relacione con los argentinos que se van cansando del esfuerzo. Es un dilema complicado, en tanto no puede caminar por el mismo lugar en el que ya tropezaron los peronistas con sus diversos planes platita ante cada elección.

    Hasta ahora, la reactivación de la economía por una vía genuina no figura en la agenda de un equipo económico que tiene todo su foco puesto en las finanzas y las variables inflacionarias que dependen del control de la moneda.

    Entre insultos a Lula y abrazos con Keiko, Milei recorrió en los últimos días parte de una geografía electoral que parece un presagio para la Argentina. En Brasil habrá un mano a mano entre la izquierda gobernante y la derecha representada por Flavio Bolsonaro, el hijo del expresidente preso. De la misma manera, en Perú la hija de Alberto Fujimori superó por un margen ínfimo a un candidato de la izquierda, tal como ocurrió con el derechista Abelardo de la Espriella, en Colombia.

    Milei pondrá a su izquierda a todos sus rivales en un juego que puede ser de dos, frente a un peronismo reunificado, o de tres, si algún desprendimiento llega a armar algo con una alternativa más centrista con radicales y lo que queda del PRO. Esa variante, un juego de tres, es por ahora incierta y parece lejana; los antecedentes regionales terminaron en todos los casos en una pelea desde los extremos.

    El mano a mano con el peronismo kirchnerista es una tentación para los libertarios y a la vez un riesgo, en tanto una elección pareja haga recordar que el estado de las finanzas del país es más precario que los discursos que lo exaltan.

    Por Sergio Suppo

    Fuente: La Nación

  • Una ofensiva alineada con la “doctrina Donroe”

    Una ofensiva alineada con la “doctrina Donroe”

    Las elecciones presidenciales brasileñas, que se celebrarán el próximo 4 de octubre, han adquirido un significado global. Fuera de ese marco es imposible comprender la agresiva incursión de Javier Milei en la competencia entre Lula da Silva y Flavio Bolsonaro. Milei sigue una línea trazada por Donald Trump en los Estados Unidos. Ese alineamiento se verifica en los insultos a Lula da Silva. Pero mucho más en la agresión contra el juez Alexandre de Moraes. El ministro del Superior Tribunal Federal no es un magistrado intrascendente: entre el 18 de julio y el 12 de diciembre de 2025, Moraes tuvo suspendida su visa para ingresar a los Estados Unidos. Fue una decisión del Departamento de Estado, adoptada para sancionar varios pronunciamientos del juez por la actividad política que tenían en Brasil redes sociales radicadas en los Estados Unidos. Entre ellas, X, de Elon Musk y Truth Social, del propio Trump.

    Las sanciones contra el juez Moraes se dictaron al mismo tiempo que Trump elevaba los aranceles a las importaciones brasileñas del 10 al 50%. Fue una represalia explícita por las sanciones que la Corte de Brasil impuso al expresidente Jair Bolsonaro por haber participado en el intento de golpe de Estado del 8 de enero de 2023. Negociaciones diplomáticas consiguieron flexibilizar ese “castigo” comercial de Trump, que en el terreno electoral hizo subir la popularidad de Lula. La clásica torpeza del magnate inmobiliario. A pesar de ese efecto contraproducente, anteayer la Casa Blanca renovó las sanciones, cuya vigencia vencía hoy. Los argumentos para esa prórroga son llamativos: la persecución judicial a Bolsonaro y su familia, la violación de derechos humanos y las restricciones a la libertad de expresión de ciudadanos norteamericanos, que ponen en emergencia los intereses de los Estados Unidos en Brasi

    Al mantener las sanciones comerciales a Brasil, como si Lula liderara una dictadura de tipo cubano, nicaragüense o aun venezolano, Trump consolida una política: la de intervenir en los procesos electorales de países de la región con auxilios o sanciones destinados a producir un resultado favorable a la estrategia exterior de su gobierno. En esta línea estuvo la ayuda de 20.000 millones de dólares que recibió Milei el año pasado, cuando peligraba el resultado de los comicios legislativos, sobre todo después de la derrota bonaerense. En aquella oportunidad, cuando el presidente de los Estados Unidos anunció el salvataje, aclaró que sólo se haría efectivo si las elecciones las ganaba su amigo Milei. Como en el caso de las restricciones comerciales a Brasil, Trump desea que quede claro que son operaciones económicas con un propósito de intervención electoral.

    Estos antecedentes permiten imaginar escenarios similares para las elecciones presidenciales argentinas del año próximo, cuando Milei ponga en juego su continuidad en la Casa Rosada. Esa vocación intervencionista otorga una relevancia singular para la región a los comicios que se celebrarán en noviembre en los Estados Unidos. Es posible que un Trump debilitado en el Congreso de su país pierda capacidad para inmiscuirse en la rutina electoral de las democracias latinoamericanas.

    La raíz del problema que está en juego aparece con claridad en un par de mapas. Uno fue publicado por el sitio El Orden Mundial. Es un planisferio pintado de azul y colorado. Azules son los países que comercian más con los Estados Unidos. Colorados los que comercian más con China. El mapa es casi todo colorado. Si se revisa la misma cartografía, pero del año 2000, tal como aparece en la web de Vonoroi, se verá que era casi toda azul. El impresionante avance chino es el motivo principal de la reacción norteamericana, sobre todo bajo el poder de Trump: un conflicto abierto con Pekin y un regreso a la doctrina de las “zonas de influencia” en la que cada potencia se enseñorea de una parte del mundo. Washington se ha fijado el objetivo de volver a ejercer un predominio sobre América. Desde el punto de vista de los intercambios de bienes y servicios, América del Norte reconoce la hegemonía estadounidense, gracias al T-MEC (Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá). Aun cuando México y Canadá son gobernados por Claudia Sheinbaum y Mark Carney, dirigentes con un signo político contrario al de Trump. En cambio, América del Sur fue “conquistada” por China. Allí es clave Brasil, que concentra alrededor del 50% del PBI de la región.

    Cómo cambió el comercio, entre 2000 y 2024: los que tienen a China (rojo) o o Estados Unidos (azul) como principal socio comercial
    Cómo cambió el comercio, entre 2000 y 2024: los que tienen a China (rojo) o o Estados Unidos (azul) como principal socio comercial

    Además de ser un aliado comercial de China, Brasil es el principal destino de las inversiones que ese país distribuye por el mundo: en 2025 representaron 6.100 millones de dólares. Los sectores en los que se vuelcan esos fondos son estratégicos, lo que explica mejor la inquietud de los Estados Unidos. Se trata de energías renovables, minería, automóviles eléctricos, puertos y logística, telecomunicaciones y centros de datos. Quiere decir que Brasil es mucho más que un socio comercial de China, como lo podrían ser Chile o la Argentina.

    La evidencia más elocuente de que la batalla electoral brasileña tiene una magnitud mundial es que Xi Jinping intervino en la polémica con Milei con una declaración a favor de Lula. Xi aprovechó el ataque de Milei para decir que Brasil tiene derecho a resistir intervenciones externas en su política doméstica. No hablaba de Milei. Hablaba de Trump. Hubo un episodio que encendió todas las alarmas de Pekín en relación con América latina. Fue la presión de los Estados Unidos para que la empresa CK Hutchinson, radicada en Hong Kong, vendiera su operación en los puertos Balboa y Cristóbal del canal de Panamá al grupo Blackrock. China presiona con éxito para que la operación no se realice. La disputa sigue abierta. Trump declaró hace 20 días que “los Estados Unidos recuperarán el control del Canal”. Esta disputa podría ser vista como la primera aplicación fáctica de la “Doctrina Donroe”, “América para los americanos”, la consigna de James Monroe reinterpretada por Donald Trump.

    La intervención de Milei en la campaña brasileña es parte de la estrategia general de Trump. No sólo en los ataques a Lula al que, sin nombrarlo, denominó “ladrón”, “presidiario”, “basura socialista” y “zurdo de mierda”. Llamó más la atención el insulto al juez Moraes. Este magistrado ha sido un protagonista central del conflicto con Trump. Por la situación penal de Bolsonaro, que está a cargo de él dentro del Superior Tribunal Federal. Pero también porque Moraes tomó decisiones severísimas sobre redes sociales a las que había acusado de difundir información falsa o inducir a conductas que terminaron en el intento de golpe de Estado de enero de 2023. El juez ordenó el cierre de cuentas de X, la red social de Elon Musk, a la que impuso sanciones pecuniarias. Para que esas sanciones se cumplieran, embargó activos de Starlink, otra empresa de Musk. Algo similar ocurrió con Rumble, red de origen estadounidense que decidió acusar a Moraes en los tribunales norteamericanos. A esa querella contra el juez se sumó Trump Media & Technology Group, la compañía de Trump que controla la red Truth Social.

    Los conflictos con estas compañías se trasladaron al terreno diplomático. En julio de 2025 el secretario de Estado Marco Rubio anunció que a Moraes y a sus familiares más cercanos se les había suspendido la visa de ingreso a los Estados Unidos. A los pocos días la Secretaría del Tesoro comunicó que el juez brasileño había sido sancionado bajo la Ley Global Magnitsky por violaciones a los derechos humanos y por haber cancelado cuentas de redes sociales pertenecientes a ciudadanos estadounidenses. Estas condenas a Moraes fueron levantadas en el marco de las negociaciones que permitieron aquel retroceso de Trump en la aplicación de aranceles especiales a los productos brasileños. A la luz de estos antecedentes se puede calibrar mejor la agresión de Milei conta Moraes, que fue un ataque quirúrgico, alineado con una estrategia general de Trump frente a Brasil en plena campaña electoral.

    La incursión de Milei en la competencia brasileña es parte de un movimiento más amplio, estimulado por Santiago Caputo, el “Mago del Kremlin”. Consiste en asignar al Presidente un rol central en el armado de una liga latinoamericana de asociación con Trump. Una tarea con la que están colaborando los electorados de la región consagrando a candidatos de derecha y extrema derecha. La expresión más reciente de ese propósito acaba de ocurrir: es la participación con altísimo perfil del Presidente en la asunción de Keiko Fujimori.

    Las relaciones de La Libertad Avanza con la nueva presidenta de Perú tienen varios pliegues. Un estratega crucial de la campaña de Fujimori fue el argentino Federico Falco. A Falco se sumó después el talentoso Esteban “Cuco” Apellaniz. Ambos prestaron servicios profesionales ajenos al gobierno argentino. Sin embargo, después del triunfo de Fujimori se produjo una conexión. Falco es un duranbarbista que integró en su momento, igual que el “Mago”, la consultora MoveAhora esa trama permite que la Casa Rosada aproxime a peruanos, como sucedió hace pocos días con el vicepresidente Luis Galarreta.

    Los libertarios argentinos celebran el ascenso de Fujimori con la consigna TMAP. Es una apropiación indebida. ¿Ignoran cómo fue la competencia en Perú? Allí ganó la versión más moderada de la derecha, superando al radicalizado Rafael López Aliaga, a quien llaman “el Bolsonaro de Perú”. Por eso se vio tan contento a Alberto Núñez Feijóo en la fiesta de Fujimori. Es la primera vez en años que en América latina se impone un aliado del PP, que él lidera en España. Para traducirlo al argentino: en Perú triunfó Mauricio Macri, no Milei.

    Vale la pena aclarar dos detalles: no es que, con Falco y Apellaniz, Milei haya enviado asesores suyos a Fujimori. Así como tampoco la presencia de Fátima Florez en Lima tuvo que ver con la de su exnovio Milei. La nueva presidenta de Perú es una vieja admiradora de la actriz, a la que invitó con independencia de cualquier vínculo político. Minucias.

    El ímpetu con que Milei lleva adelante estas operaciones externas hizo que el gobierno brasileño reaccionara ante los insultos llamando en consulta a su embajador, Julio Bitelli. Sin embargo, en Brasilia están lejos de considerar una ruptura de relaciones, lo que obligaría a dar otro paso: que Bitelli no regrese. En auxilio de esa estrategia pacifista salió ayer el canciller argentino Pablo Quirno, fijando dos posiciones. La primera: el conflicto de Milei con Lula pertenece al campo ideológico y político. “Nosotros no lo llevamos al terreno institucional”, dijo. Y agregó: “Esperamos que el embajador Bitelli regrese”.

    Sin embargo, Quirno admitió con total sinceridad lo que resulta evidente aunque, para la ortodoxia diplomática, incorrecto: “Nosotros queremos que las elecciones de Brasil tengan un resultado y ellos quieren otro”. Quirno está obligado a hacer malabares para mantener las relaciones exteriores dentro de los límites de la diplomacia sin por eso contrariar los impulsos de su jefe. Aunque es probable que sus amigables afirmaciones obedezcan a otro factor: el impacto negativo que tuvieron los exabruptos de Milei en la opinión pública argentina.

    Pocas veces un funcionario admitió con tanta franqueza como Quirno lo que sucede cada vez más a menudo: que la política exterior está dominada por un espíritu faccioso que no se priva de intervenir en los asuntos internos de otro Estado. Cuando Lula recorría el conurbano acompañando a Daniel Scioli, cuando recibió en su despacho a Sergio Massa pocos días antes del ballotage, o cuando le dijo a Joe Biden que si ganaba Milei peligraba la democracia en la Argentina, hacía lo que Quirno le atribuye, sin complejo alguno, al oficialismo argentino: intentar intervenir en el resultado de las elecciones de otro país. De nuevo, son antecedentes que tal vez estén sembrando el camino que conduce a los comicios presidenciales en los que Milei buscará la reelección. ¿Volverá a irrumpir Trump en el escenario?

    Otras aclaraciones en un terreno minado por las ambigüedades. Que Cristina Kirchner haya contratado para denunciar una persecución judicial ante la ONU a Rafael Valim, expatrocinante y amigo de Lula, no obliga a pensar que el presidente brasileño haya estado involucrado en la gestión. Que Quirno haya levantado una bandera blanca, diciendo que el Gobierno espera el regreso del embajador Bitelli, tampoco significa que haya habido en Lima un contacto con autoridades de Brasil. A pesar de que el canciller Mauro Vieira viajó a la toma de posesión del mando de Fujimori en representación de Lula. No hay indicio alguno de que Quirno y Vieira se hayan reunido en las últimas horas. Aunque resulte raro que no lo hayan hecho. Vieira sí se había encontrado, en Brasilia, con el embajador argentino Guillermo Raimondi.

    Quirno tal vez esté dentro de poco en otra encrucijada en relación con los Estados Unidos. Hoy declarará el primer testigo ante el Gran Jurado que se constituyó en La Florida para investigar movimientos sospechosos con cientos de millones de dólares derivados de contratos de la AFA con la empresa TourProdEnter LLC, de Javier Faroni y Érica Gillette. Ese testigo sería Leandro Petersen, responsable del marketing de la AFA durante años, a las órdenes de Pablo Toviggino.

    Si a partir de muchos testimonios como el de Petersen, además de las pruebas documentales, se determina que hay motivo para imputar a Claudio “Chiqui” Tapia, Toviggino y sus secuaces, la Cancillería puede recibir un pedido de extradición que deberá responder Quirno.

    El tratado de extradición con los Estados Unidos establece que si alguien está imputado en los dos países por el mismo delito, puede elegir en cuál jurisdicción quiere ser juzgado. Por eso para los sospechosos de AFA se volvería imprescindible que un juez amigable abra una causa local con el mismo objeto procesal que se definió en la corte de La Florida.

    Ante esta encrucijada es crucial el auxilio que puedan prestar los camaristas de Casación Mariano Borinsky y Diego Barroetaveña, flamante expresidente del Tribunal de Ética (sic) de la AFA. Ambos tienen que decidir, el próximo 12 de agosto, si la causa principal que se sigue contra Tapia y Toviggino se mantiene en el fuero Penal-Económico o se remite al juzgado federal de Campana, de Adrián González Charvay, que es donde quieren ser investigados los sospechosos.

    También se vuelve vital la ayuda del ministro de Justicia y ex funcionario de AFA Juan Bautista Mahiques. Él está en condiciones de cubrir con magistrados complacientes algunas vacantes en tribunales por los que pasarían los expedientes. Una de esas sedes es la Sala C de la Cámara Comercial del fuero nacional, que debe resolver la apelación de Guillermo Tofoni por un embargo multimillonario contra Tapia. Allí se desempeña como subrogante Matilde Ballerini, que necesita que Mahiques logre que el Senado le otorgue un nuevo acuerdo antes del 6 de septiembre, cuando cumple 75 años. Si no se alcanza ese objetivo, el ministro debería tener lista la designación de Valeria Pérez Casado: con un curriculum que no deslumbra, logró quedar quinta en la terna del concurso 478. En Tribunales aseguran que fue gracias a que el Consejo castigó a una competidora con muchos más antecedentes, a través de la clásica discrecionalidad de las entrevistas. Fue una de esas entrevistas, de 13 minutos, la que permitió que Jorge Djivaris ingresara a la terna respectiva después de ocupar el puesto 12 del concurso. Djivaris, cercanísimo a Pro, fue, como Mahiques, funcionario del área de Justicia del gobierno porteño. Sería el subrogante en la vacante que pudiera presentarse en la Sala C, donde se decide parte del futuro patrimonial de Tapia.

    La asombrosa capacidad de Mahiques como manipulador judicial terminará, es lo más probable, rindiendo homenaje al Moreno del Martín Fierro en nombre de Tapia y Toviggino: “La ley es como el cuchillo, no ofende al que lo maneja”.

    Por Carlos Pagni

    Fuente: La Nación

  • Conspiraciones II

    Conspiraciones II

    Hace diez días se descubrió una conspiración internacional. Irrefutable. El mundo se confabuló para que el Seleccionado no fuera campeón mundial por cuarta vez en su historia y segunda consecutiva. El veredicto sobre la existencia de la conjura fue unánime. (De los fanáticos). A través del superior tribunal popular más grande del mundo. Las redes sociales.

    Pero algo hacía ruido. Esa misma Corte había condenado (sin evidencias, obvio) a los argentinos por actos discriminatorios, engreimiento, provocaciones y transgresiones reiteradas. Hasta que el Presidente aclaró todo y separó paja de trigo. O verdades de fake news. Esta condena era nula. El juicio estuvo viciado por injerencia maliciosa (financiamiento incluido) de gobiernos extranjeros. Empezando por el de Brasil. Lamentablemente, lo aclaró después de haber hecho justicia por lengua propia. Y una lástima que aún no haya presentado las pruebas de esa conjura antiargentina. Habría sido absuelto de su vindicta verbal contra un par suyo, hecha (con arrojo y valentía) dentro del propio país agresor. Irrefutable. La envidia es poderosa. Y algunos disfrutan más de la derrota del rival que de la victoria propia. La sucesión de éxitos de la Argentina ya es intolerable. Conspiraçoes não têm fim. La verdad, si. Nos queda la ironía (mejor aclararlo).

    Por Claudio Jacquelin

    Fuente: La Nación

  • EE.UU. pide consenso político y dejar el swap chino a cambio del paquete de ayuda económica

    EE.UU. pide consenso político y dejar el swap chino a cambio del paquete de ayuda económica

    Aunque el mensaje oficial de la Casa Rosada es que la administración de Donald Trump no pidió nada a cambio de la inédita ayuda que le ofreció a la Argentina en el momento más crítico del Gobierno, Javier Milei regresó a Buenos Aires con dos mandatos que lo obligarán a hacer replanteos.

    En Washington esperan, en lo doméstico, que el gobierno argentino refuerce la búsqueda de acuerdos políticos concretos con parte de la oposición para avanzar con reformas que hagan sustentable el rumbo económico. En el plano geopolítico, pretenden que el país deje de jugar a dos puntas: aspiran a un desplazamiento de la influencia de China, materializada -entre otros aspectos- en el swap que el Banco Central (BCRA) mantiene con el Banco Popular del gigante asiático.

    Los presidentes Javier Milei y Donald Trump, reunidos en Nueva York.
    Los presidentes Javier Milei y Donald Trump, reunidos en Nueva York.PRESIDENCIA DE ARGENTINA – PRESIDENCIA DE ARGENTINA

    Cerca de Milei aseguran que los equipos económicos recién comenzaron a hablar de los pasos a seguir y que aún falta pulir una “hoja de ruta”, si bien se prevé que la ayuda norteamericana llegue a tiempo para afrontar los vencimientos de deuda con los bonistas de enero y julio de 2026, que ascienden a US$8500 millones“Se sentarán a charlar los equipos técnicos para ver cuál es la instrumentación”, dijo un importante funcionario al culminar la gira en Nueva York.

    Las fuentes oficiales de la Casa Rosada se niegan a hablar de condicionamientos. “Que Estados Unidos pidió algo es falso. Si hay condicionalidades todavía no se pusieron encima de la mesaEl mensaje fue claro: lo que necesitemos va a estar”, señaló a LA NACION un importante funcionario de Balcarce 50 antes del regreso de la comitiva argentina a Buenos Aires.

    Luis Caputo, Javier Milei y Luis Petri, en la Asamblea General de la ONU para el discurso del Presidente, el miércoles pasado, en Nueva York.
    Luis Caputo, Javier Milei y Luis Petri, en la Asamblea General de la ONU para el discurso del Presidente, el miércoles pasado, en Nueva York.Presidencia

    Tras volver de Nueva York, no obstante, el ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, pidió que el Gobierno reconstruya puentes políticos. “Fue lo único que me dijo: ‘Trabajen en la gobernabilidad, Toto’. Nosotros tenemos un set de reformas, tributaria, laboral [y previsional], que van a ayudar a destrabar enormemente la economía. Pero necesitás mayoría simple [en el Congreso] para poder pasar esas reformas. Hay que recomponer la confianza”, señaló en una entrevista en TN.

    Funcionarios, colaboradores e intermediarios que en los últimos diez días estuvieron en pleno contacto con los equipos del Tesoro norteamericano y con el Departamento de Estado admitieron que en Washington la mayor inquietud es que Milei demuestre que es capaz de zurcir acuerdos en el Congreso. Quieren, en definitiva, que el Gobierno garantice un rumbo que le aporte previsibilidad a los inversores y el pago de las deudas que tiene el país.

    Distintos testigos de las negociaciones apuntan que en Estados Unidos no mirarán tanto los porcentajes de las elecciones del 26 de octubre próximo como la conformación posterior del Congreso y la capacidad del Poder Ejecutivo de construir coaliciones para consolidar el superávit fiscal y la reducción de las regulaciones comerciales“No es un tema de número. Es que ciertos temas los podamos consensuar”, resumió un ministro a este medio.

    Según pudo reconstruir LA NACION, los interlocutores de la administración de Trump le dejaron este mensaje muy en claro a la comitiva libertaria en Nueva York. Va de suyo que en Washington creen que un triunfo del peronismo en 2027 significaría un desenganche en el alineamiento incondicional que Milei suscribió con Estados Unidos. Para la administración Trump, la Argentina es un aliado clave para su estrategia en América Latina.

    El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, durante la reunión con la comitiva argentina en Nueva York.
    El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, durante la reunión con la comitiva argentina en Nueva York.BRENDAN SMIALOWSKI – AFP

    Si bien la gestión de Milei ya había encarado este giro político “dialoguista” luego de la dura derrota que La Libertad Avanza (LLA) sufrió en la provincia de Buenos Aires, con el prometido salvataje de Trump el país tendrá encima los ojos de Washington monitoreando el devenir local, un tutelaje que se sumará al del Fondo Monetario Internacional (FMI).

    La directora gerente del Fondo, Kristalina Georgieva, quien se reunió con Milei y Caputo en Nueva York, celebró al respaldo de Estados Unidos. Al ser consultada en CNN sobre si le preocupa que el acuerdo bilateral con la Casa Blanca “no tenga las mismas condiciones” que el organismo multilateral, señaló: “Hemos estado en estrecho contacto con Estados Unidos mientras preparaban su programa: sus intereses y los nuestros coinciden”. Y recordó que “Estados Unidos es el mayor accionista” del FMI.

    Javier Milei, Kristalina Georgieva y Luis Caputo, en Nueva York.
    Javier Milei, Kristalina Georgieva y Luis Caputo, en Nueva York.

    “Lo que queremos es ver a la Argentina manteniendo el rumbo hacia la estabilización macroeconómica y manteniendo buenas políticas durante el tiempo suficiente para que sean irreversibles”, añadió.

    Escenarios de máxima y de mínima

    Hace una semana, el domingo previo al viaje de Milei, se reunieron hasta entrada la madrugada y en un Ministerio de Economía desierto los equipos de “Toto” Caputo (su segundo, José Luis Daza; el titular del BCRA, Santiago Bausili, y los funcionarios y asesores del ministro, Felipe Núñez, Federico Furiase y Martín Vauthier) junto con el asesor presidencial, Santiago Caputo, y su primer anillo de colaboradores y consultores.

    Allí, a pedido de Washington, los laderos de Milei prepararon informes en inglés con los escenarios de máxima y de mínima sobre cómo quedará conformado el Congreso a partir de diciembre, además de perspectivas electorales en base a encuestas.

    El presidente argentino Javier Milei recibe el un premio del Atlantic Council  Global de manos del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, durante una ceremonia en Nueva York.
    El presidente argentino Javier Milei recibe el un premio del Atlantic Council Global de manos del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, durante una ceremonia en Nueva York.KENA BETANCUR – AFP

    Lo dejó traslucir el propio Bessent en Fox Business el miércoles, luego de su hilo en X que detalló los instrumentos para el salvataje financiero a la Argentina. “No creo que el mercado haya perdido la confianza en Milei, creo que está mirando por el espejo retrovisor y viendo décadas, cerca de un siglo, de terrible mala gestión argentina. Para ayudarlo a llegar a las elecciones, no vamos a permitir que un desequilibrio en el mercado provoque un retroceso en sus sustanciales reformas económicas”, dijo el secretario del Tesoro, que en cada oportunidad que tuvo esta semana se mostró muy elogioso de Milei.

    De hecho, uno de los ministros de la comitiva contó que, de todo el viaje, lo que más les sorprendió fue el discurso de Bessent en la gala del Atlantic Council en la que Milei recibió el premio Global Citizen Award de manos del secretario del Tesoro. “Lo escuchábamos y no lo podíamos creer”, señaló el funcionario.

    La presencia -con bajo perfil- en Nueva York de Daza, secretario de Política Económica que tuvo una larga trayectoria como ejecutivo en Wall Street, no fue casual. Es el funcionario que mantuvo asiduos contactos con el subsecretario del Tesoro, Michael Kaplan, en las negociaciones con Estados Unidos.

    Culminado el viaje, no obstante, el Gobierno exhibe contradicciones en el mensaje. Un sector de la Casa Rosada minimiza la idea de que la administración de Trump aspire a que Milei exhiba mayor musculatura política.

    El jueves, antes de partir a Buenos Aires, un miembro de la comitiva señaló: “Nosotros veníamos de una semana pasada muy mala, de un velorio. El viernes fue un día malo hasta anímicamente, y lo que pasó después en Nueva York fue espectacular. El acuerdo no está sujeto al resultado de las elecciones, eso es fake. No vinimos a buscar plata ni nada. Fue todo sorpresivo y para bien“, dijo. ”La búsqueda de consensos políticos es preexistente a lo que pasó esta semana y nada tiene que ver con Estados Unidos”, agregó.

    El swap con China

    Si bien no hubo un condicionamiento explícito, los interlocutores que trataron con los burócratas de Washington entendieron que la administración de Trump aspira a que la Argentina neutralice la influencia comercial de China en el país y que, eventualmente, cancele el swap con ese país.

    Ese intercambio de monedas asciende a unos US$18.000 millones. Para los norteamericanos el swap es una de las vías que utiliza el gigante asiático para que el yuan crezca como moneda de intercambio comercial, en detrimento del dólar.

    En mayo pasado, la embajada de China en Buenos Aires había rechazado “la intromisión de Estados Unidos” en el swap con la Argentina, al acusar al entonces enviado especial para América Latina, Mauricio Claver-Carone, de utilizar “lugares comunes, prejuicios y manipulaciones propias de la Doctrina Monroe”. ¿Será un anticipo de lo que podría pasar en las próximas semanas?

    Es evidente que quieren que lo demos de baja, pero por ahora el planteo es informal. Hay que ver qué significa, en qué términos y qué es lo que se puede instrumentar para poder desandar ese camino con China”, dijo a LA NACION uno de los testigos de los intercambios de los últimos días.

    Caputo señaló que para Washington el respaldo al Gobierno “es una decisión geopolítica”, y habló, sin dar precisiones, de “inversiones en la economía real que beneficien a ambos países”.

    La mención del ministro a la “geopolítica” apunta implícitamente a China. Altos funcionarios de la administración Trump han criticado duramente el swap con el gigante asiático, y varios analistas del mercado en Estados Unidos sostienen que su finalización podría ser una de las condiciones para sellar la línea de swap con el Tesoro norteamericano.

    Luis Caputo, Karina Milei, Javier Milei, Donald Trump y Gerardo Werthein, en Nueva York.
    Luis Caputo, Karina Milei, Javier Milei, Donald Trump y Gerardo Werthein, en Nueva York.Presidencia

    En junio pasado, la Argentina y China renovaron la parte activada del swap de monedas por el equivalente a US$5000 millones hasta julio de 2026. Estados Unidos podría pedir que se cancele o que no sea renovado cuando llegue el momento de renegociar.

    En abril, el propio Bessent había señalado que “a medida que esta administración [de Milei] mantenga su política económica inflexible, deberían eventualmente tener suficientes entradas de divisas para poder pagar” el swap con China. También había reconocido que lo que Estados Unidos intenta hacer en América Latina es evitar lo que pasó en África, donde China tuvo una gran expansión.

    “Firmaron varios acuerdos rapaces que se presentan como ayuda, se apropiaron de derechos mineros y añadieron enormes cantidades de deuda a los balances de esos países”, aseguró Bessent.

    El presidente de China, Xi Jinping, junto al canciller ruso, Sergei Lavrov, y el canciller chino,  Wang Yi, en una cumbre de los Brics en Johannesburgo, Sudáfrica, el 24 de agosto.
    El presidente de China, Xi Jinping, junto al canciller ruso, Sergei Lavrov, y el canciller chino, Wang Yi, en una cumbre de los Brics en Johannesburgo, Sudáfrica, el 24 de agosto.Marco Longari – Pool AFP

    Ante versiones que circularon sobre que el Gobierno estaría dispuesto a habilitar que las fuerzas norteamericanas operen en la base naval que se construye en Ushuaia, una alta fuente de la comitiva lo desmintió categóricamente y aseguró a LA NACION que no se puso sobre la mesa ninguna condición vinculada a defensa.

    Se verá, con el correr de los días, si el Presidente es consciente de los ajustes políticos y comerciales que se esperan de su gestión. En el último día de su visita a Nueva York, Milei cumplió con un ritual que suele hacer cada vez que viaja: visitó la tumba del rabino Lubavitch, en el cementerio Montefiore, en Queens, y se reunió durante poco más de media hora con el rabino Simon Jacobson, con quien tiene una conexión personal y espiritual.

    Javier Milei y el rabino Simon Jacobson, en su encuentro en Nueva York, el jueves pasado.
    Javier Milei y el rabino Simon Jacobson, en su encuentro en Nueva York, el jueves pasado.

    En ese encuentro privado, supo LA NACION, el Presidente compartió algunos de los desafíos de su administración y “la fortaleza que le brinda el apoyo de Estados Unidos”.

    “Siente que parte de su mandato, su responsabilidad, es impulsar y elevar la economía y el estatus político de la Argentina”, contó un testigo privilegiado del encuentro, que añadió que también hablaron de los estándares morales. “Estaba muy animado. Se mostró muy optimista y esperanzado”, agregó sobre el estado de ánimo del jefe de Estado, en una semana crucial para su mandato.

    Por Maia Jastreblansky y Guillermo Idiart

    Fuente: La Nación

  • Mentiras, paranoia y mala fama

    Mentiras, paranoia y mala fama

    La sociedad argentina no es racista ni xenófoba, pero es cierto que sus gobernantes se han esforzado en construirle una mala fama al país. También debe reconocerse que existe cierta inexplicable arrogancia de algunos argentinos, sobre todo cuando están en el exterior, aunque es una actitud más propia de los que viven en la Capital que de los que están en el interior. Tales precisiones vienen a cuento porque se habla más de lo que se prueba sobre una “campaña antiargentina” tras la derrota del seleccionado nacional frente a la selección de España en la final del campeonato mundial de fútbol. El equipo argentino tuvo un desempeño ejemplar durante todo el campeonato, pero ¿por qué no reconocer que la selección española jugó mejor que la argentina en el último y definitivo partido? ¿Por qué no se puede criticar que un par de jugadores argentinos y un miembro del equipo técnico hayan tenido una actitud agresiva y de malos perdedores cuando maltrataron físicamente a jugadores españoles? Existe también la hilarante teoría de que hubo una conspiración internacional para que la Argentina pierda ese partido y que, por eso, los futbolistas argentinos no jugaron como correspondía. ¿Esos conspiranoicos no perciben, acaso, que están sugiriendo que los futbolistas argentinos se prestaron a una maniobra contra su propio equipo? ¿No advierten que los están acusando de traición a los mismos deportistas que crearon en el país hasta poco antes un instante de felicidad colectiva y de unión nacional? ¿Por qué no explican la razón por la que la FIFA urdió una maniobra para que España ganara el campeonato y la Argentina lo perdiera, aunque su equipo sea el subcampeón del mundo después de haber sido el campeón durante cuatro años? Ningún medio periodístico serio se hizo eco de tales teorías, pero vivimos una época en la que las redes sociales se prestan para conformar ciertos antojos populares. Esa no es la función del periodismo, pero las nuevas tecnologías han creado una manera alternativa de observar la realidad, menos verdadera y más ficcional.


    Las nuevas tecnologías han creado una manera alternativa de observar la realidad, menos verdadera y más ficcional


    ¿Cómo llamar racista o xenófobo a un país que recibió en los últimos años a 258.000 venezolanos, según la Dirección Nacional de Población, en solidaridad por el despotismo y la crisis que debían soportar en su país? ¿Cómo, cuando 100.000 colombianos se sumaron a la sociedad argentina en tiempos recientes? Solo se escuchan de todos ellos, ya sea un médico o un chofer de Uber, palabras de agradecimiento hacia una sociedad que nunca los discriminó. A ellos deben sumárseles 900.000 paraguayos, 700.000 bolivianos y 112.000 uruguayos, entre otras colectividades, como la peruana o la chilena. Esa buena recepción argentina al extranjero se respalda, tal vez, en la propia historia del país, porque las generaciones de la organización nacional (que promovieron la era más exitosa de todo el recorrido argentino) construyeron una sociedad de inmigrantes. “Los argentinos descienden de los barcos”, sentenció el incomparable escritor mexicano Carlos Fuentes, antes de morir prematuramente. Tenía razón. Unos 20 millones de argentinos descienden de españoles y otros tantos tiene raíces italianas. Significan el 80 por ciento de la sociedad argentina. La comunidad judía argentina es la más importante de América Latina y una de las más importantes del mundo. En la Argentina sucedió la primera experiencia de un diálogo interreligioso permanente, que aún existe, impulsado por el entonces cardenal Jorge Bergoglio; participan fundamentalmente las tres religiones monoteístas: la cristiana, la judía y la musulmana. Es verdad que no hay en el país muchos afrodescendientes; solo un 0,66 por ciento de la sociedad argentina se siente afrodescendiente o con antepasados africanos. Más allá de ciertos insultos esporádicos de algún argentino desubicado –desubicados hay en todo el mundo– la Argentina no registra un número preocupante de casos de discriminación. Seguramente es consecuencia de que aquí se eliminó la esclavitud en 1813, tres años más tarde de que se formara el primer gobierno nacional; se terminó entonces el inhumano negocio de la compraventa de esclavos en el país.


    Ni Scaloni ni Messi privilegiaron nunca la conspiración frente a la verdad más simple


    Quizás porque los argentinos padecieron demasiados fracasos políticos y económicos, son renuentes a aceptar nuevas derrotas, aunque sea solo en el final de un partido de fútbol y después de una excelente trayectoria de la mano de dos líderes deportivos excepcionales: el director técnico Lionel Scaloni y el indescriptible Lionel Messi, que se colocó por encima del mito humano y deportivo de Diego Maradona. Ni Scaloni ni Messi privilegiaron nunca la conspiración frente a la verdad más simple. El jugador Leandro Paredes, que fue uno de los que protagonizó la gresca final con algunos españoles, sintetizó esa verdad, implícitamente arrepentido de lo que hizo: “Ellos jugaron mejor que nosotros”, aceptó. La derrota final reflotó el resentimiento de argentinos que vivieron de frustración en frustración, luego de toda una vida con la ilusión de residir en algún momento en una Argentina convertida en una potencia mundial. Nunca lo fue. El único aspecto cuestionable de lo que pasó con la Argentina y el Mundial es el uso que hicieron la AFA y sus dueños, Claudio “Chiqui” Tapia y su cómplice Pablo Toviggino, tesorero de la millonaria organización del fútbol argentino, del talento de los futbolistas de la selección nacional. Tapia llegó al extremo de exhibir la seguridad de su impunidad delante de los periodistas y escudado por Messi, aunque sin el conocimiento previo de este. ¿Es natural que un país confíe más en la Justicia y en las investigaciones norteamericanas que en las pesquisas nacionales? No es natural ni normal. Pero las fechorías de los dirigentes de la AFA se entrelazaron aquí dentro de una madeja incomprensible dentro de un laberinto judicial. Una justicia que se demora más en discutir sobre competencias y jurisdicciones que en investigar las denuncias de corrupción deja de ser justicia. En síntesis, la selección argentina es exitosa (y también un ejemplo del trabajo de un equipo), pero Tapia y Toviggino -y los que resulten cómplices de ellos- deben responder ante la Justicia por denuncias sobre corruptelas que rondan los 400 millones de dólares. Ya no es soportable seguir mirando cómo la Justicia discute qué juez tiene que investigar la propiedad de un mega mansión en Pilar valuada en 20 millones de dólares, que está a nombre de un monotributista y de su madre, una mujer jubilada. El dueño real, según la versión más fiable, es Toviggino, quien se la prestaba a algunos encaramados jueces para que celebraran sus cumpleaños. Si fuera así, buena parte de los jueces federales deberían excusarse de seguir investigando a Tapia y Toviggino. Ellos estuvieron demasiado cerca del delito y no lo vieron. ¿O no lo quisieron ver?


    Una justicia que se demora más en discutir sobre competencias y jurisdicciones que en investigar las denuncias de corrupción deja de ser Justicia


    La mala fama de la Argentina no es culpa de sus jugadores de fútbol ni de los argentinos en general; la culpa principal es de su dirigencia política que logró un país que se olvidó de las reglas, buenas o malas. No tiene reglas. La Argentina es históricamente, según el Ciadi, el tribunal arbitral del Banco Mundial, el país con más denuncias de empresas extranjeras, administradas por esa institución, por el incumplimiento de contratos o directamente por la ruptura de contratos. Para la Unctad, un organismo de las Naciones Unidas para el comercio y el desarrollo de los países, la Argentina es el segundo país, después de Venezuela, en recibir denuncias de compañías extranjeras. La diferencia entre la Argentina y Venezuela es mínima: 67 denuncias contra el país del chavismo y 65 contra la nación del kirchnerismo. Sucede que la Unctad releva todos los arbitrajes internacionales de inversión, independientemente del lugar en el que se tramiten. El Ciadi, en cambio, hace la estadística según los casos que le cayeron solo a ese organismo.


    No hay peor campaña “antiargentina” que la que promueven los políticos argentinos


    La democracia argentina ha sido zigzagueante en materia económica y esa dinámica creó un concepto de país imprevisible, dudoso e inestable, que se extendió luego más allá de los sectores económicos y diplomáticos. El gobierno de Carlos Menem, pero sobre todo de su ministro Domingo Cavallo, estableció una política de garantías absolutas para los inversores extranjeros. El gobierno de Fernando de la Rúa respetó esos compromisos, pero su debilidad política lo convirtió en poco creíble para las compañías que arriesgaban sus dólares en el país. Lo peor estaba por suceder. El arribo del kirchnerismo significó la destrucción de todo lo que lo precedió, aunque el matrimonio Kirchner había apoyado al menemismo en su apogeo. Luego de doce años consecutivos de kirchnerismo, en 2015 llegó Mauricio Macri, quien aplicó también una política de respeto a los inversores, nacionales o extranjeros. Pero empresarios extranjeros (fundamentalmente españoles) le hicieron una advertencia no bien accedió: ellos esperarían que Macri ganara varias elecciones, la relección más que nada, para invertir en la Argentina. Estaban decepcionados (y desvalijados también muchos de ellos) con lo que había pasado entre Menem y los Kirchner, a pesar de que esos presidentes argentinos pertenecían a un mismo partido político. España fue el principal inversor extranjero en la Argentina durante la década del 90 y, por eso, fueron también sus empresas las que más juicios entablaron en el Ciadi. Algunas privatizaciones que beneficiaron a empresas españolas fueron realmente malas, como la de Aerolíneas Argentinas en manos de la empresa Marsans; su principal accionista, Gerardo Díaz Ferrán, terminó preso en España, aunque no por motivos vinculados con la empresa aeronáutica. Repsol se quedó con la mayoría accionaria de YPF, pero aceptó después la presión de los Kirchner para que le vendieran el 25 por ciento de la compañía a la familia Eskenazi, que pagó con sus propios dividendos. Los dividendos se los llevaron todos sus accionistas (también Repsol), la inversión cayó verticalmente y eso significó el vaciamiento de la principal empresa argentina. La verdad es completa o no es verdad. La historia de las transgresiones argentinas no concluyó ahí. La desconfianza de los empresarios extranjeros terminó dándoles la razón. Macri perdió la relección a manos de Alberto Fernández y de Cristina Kirchner, que en 2019 regresó al poder. Nuevamente el peronismo kirchnerista rompió los contratos de Macri. El posterior arribo de Javier Milei reacomodó las cosas según las políticas de Cavallo y de Macri. Existen ahora algunas inversiones en energía, minería y agroindustria, pero muchos empresarios, extranjeros o nacionales, están esperando ver qué sucede con la suerte política del presidente libertario. “La relección debe ganarse en primera vuelta”, aseguran, con más anhelo que seguridad, cerca de Milei, y lo dicen después de mirar el mapa de las inversiones. Los Kirchner debieron pagar más de 428 millones de dólares en juicios perdidos en tribunales internacionales, además de los 10.000 millones de dólares, incluidos los plazos y los intereses, que el entonces ministro de Economía, Axel Kicillof, arregló con Repsol por la confiscación de YPF, pero no con los Eskenazi. Esta última parte es la que terminó en Nueva York hace poco, cuando una Cámara de Apelaciones revocó una resolución de la jueza Loretta Preska que le ordenaba al país pagarle 16.000 millones de dólares al fondo Burford, a quien los Eskenazi le vendieron los derechos para litigar. Milei celebró ese día porque le sacaron de encima una deuda impagable. Fue el buen resultado de una estrategia que comenzó con el procurador del Tesoro en tiempos de Macri, Bernardo Saravia Frías, y concluyó con el actual procurador, Sebastián AmerioLa continuidad tiene su valor. A su vez, Macri pagó más de 870 millones de dólares por juicios también perdidos contra el país por las correrías del kirchnerismo. Aunque la orden que dio Milei es recuperar la confianza de los mercados internacionales, a los abogados del Estado, nucleados en la procuración del Tesoro, les será arduo explicar que ya no existe la lógica argentina de los incumplimientos, el litigio y el desaliento a la inversión. No hay peor campaña “antiargentina” que la que promueven los políticos argentinos. Ya es hora de que dejen tranquilos al fútbol y sus jugadores.

    Por Joaquín Morales Solá

    Fuente: La Nación

  • Milei, obligado a levantar el ánimo… y la economía

    Milei, obligado a levantar el ánimo… y la economía

    La ilusión terminó. O, tal vez, sea la anestesia lo que se acabó. Y ahora se verá cómo se siente la realidad sin analgésicos, tras el largo paréntesis, lleno de expectativas (y también de sufrimiento), que nos volvió a regalar la selección de Lionel Messi y su tocayo Scaloni.

    Los sociólogos y expertos en opinión pública se han cansado de advertirnos que un campeonato mundial de futbol, aún en el éxito, no cambia la opinión política ni la percepción de la sociedad sobre cómo está su situación personal y la del país, pero no es lo mismo cómo se aprecia, se afronta y se proyecta la cotidianeidad cuando es tiempo dulce de victorias que cuando llega el momento amargo de la derrota.

    Después de la caída ante España (un merecidísimo campeón), a Javier Milei y a su gestión le llegará una demanda recargada de los vastos sectores de la sociedad que dos años y medio después del comienzo de su gobierno siguen haciendo esfuerzos, sin haber recibido aún beneficios de su política económica. La frase, pretendidamente atemporal de Messi, sobre la necesidad de hacer felices a esos “que no llegan a fin de mes”, entre otros, adquiere rabiosa actualidad. El Gobierno estará obligado a levantar el ánimo social.

    Para eso, se sabe, el estímulo efectivo es el de la economía, que sigue ofreciendo resultados positivos demasiado dispares o, mejor dicho, nada masivos. Mucho más cuando el Gobierno tampoco tiene para compensar con el combustible simbólico de la ejemplaridad, afectada por los escándalos que la salida de Adorni no saldaron.

    En la marcha de la producción, el empleo y el consumo masivo radicaba, ya antes del final no deseado del Mundial, la preocupación a corto y mediano plazo de muchos que apuestan a que al Gobierno le vaya bien y a que Milei sea reelegido.

    Ahora esa preocupación (y reclamo) puede verse potenciada. Para peor, faltará un analgésico vital: la ilusión de que “de la mano de Leo Messi todos la vuelta (todavía) vamos a dar”. En Nueva Jersey tuvo su último baile mundial y habrá que prepararse para hacer ese otro gran duelo y construir otra ilusión de ese proyecto nacional que es el único que parece capaz de unir a los argentinos, la selección de fútbol. Casi todo lo demás es suelo agrietado, que el propio Milei solo se ha ocupado de profundizar. Y la polarización siempre puede volverse en contra.

    La preocupación hasta ayer a la tarde en la Casa Rosada estaba puesta de manera excluyente en la organización de la recepción de la Selección, con la expectativa centrada en un soñado bicampeonato, que la superioridad incuestionable de la España de Rodri y Luis de la Fuente se encargó de frustrar. Había conversaciones con los gobiernos porteño y el bonaerense para coordinar el operativo y pocas certezas desde Estados Unidos.

    “Todo depende de Messi y la verdad no tenemos ni idea de lo que van a querer hacer”, admitió ayer antes del partido y repitió al cierre de este texto un altísimo funcionario del Gobierno.

    El objetivo era evitar incidentes, generar las condiciones para que fuera una celebración masiva y que nada la empañara, para recibir los beneficios indirectos, aunque sea temporarios, de ese renovado humor social, sin mostrar intenciones de apropiarse de méritos ajenos. Lo había hecho con perspicacia Milei y su equipo al no viajar a Nueva Jersey y al ofrecer el balcón de la Casa Rosada con la promesa de no estar allí para que nadie se lo pudiera cobrar.

    El agradecimiento eterno que los argentinos sin distinciones sienten para con Leo Messi y sus compañeros, por haber dado alegrías que ningún gobernante ni dirigente político ha sido capaz de ofrecer, hacía que anoche, tras la derrota, la preocupación estuviera aún más vigente. Con un agregado más por lo que pudiera pasar hoy, en la llegada de la Selección, y por cómo será la caída en la realidad sin la compensación de la alegría mundialista.

    Números amarillos

    Los últimos números de encuestas de opinión pública recibidos en la Casa Rosada no dan lugar para relajarse. La caída de la imagen encontró un piso hace casi dos meses, pero no hay rebote. La imagen positiva de Milei y de su gestión sigue en torno del 40% y el 35%, pero también el rechazo, que es mayor que la aceptación, se sostiene sin cambios.

    Una de las consultoras de opinión pública que más prestigio conserva y que le ha dado al Gobierno números positivos un poquito por encima del resto, acaba de cerrar la encuesta de julio, que confirma que la evaluación neta del presidente y su gestión sigue siendo deficitaria, aunque la diferencia entre la negativa y la positiva no sea muy amplia.

    La cuestión es la proyección electoral que a partir de ahora ya se empieza hacer de esos indicadores. Uno de los predictores más eficaces, como es el Índice de Confianza en el Gobierno, de la Universidad Torcuato Di Tella, permite proyectar que el oficialismo alcanzaría un 41% de los votos en la elección presidencial. Si fuera así estaría obligado a ganar en primera vuelta y a lograr (o rezar para) que la fragmentación opositora se mantenga.

    “Milei contra un candidato opositor está cabeza a cabeza. Y tiene un techo”, señaló el viernes pasado el director de Poliarquía Eduardo Fidanza.

    Ante ese panorama, adquiere mayor significación la preocupación por las dificultades que padecen sectores importantes de la población, sobre todo de los grandes conglomerados urbanos, donde se siente con más contundencia el impacto de la política económica sobre la mayor parte de las industrias y la construcción, que son los grandes dadores de empleo.

    Por algo, el flamante vocero presidencial Adrián Ravier pasó momentos de zozobra después de haber refutado a Messi, el único intocable de la Argentina. “No coincidimos en el Gobierno con esto de que la gente no llega a fin de mes”, dijo Adrián Ravier.

    Esas declaraciones resultaron indigestas en la cúpula del mileísmo. Ravier fue puesto ahí no para pelearse con las percepciones y mucho menos con los números. Él, por el contrario, está obligado a potenciar los indicadores positivos y, en todo caso, a relativizar o matizar los negativos. No para negar lo innegable.

    Los números del endeudamiento creciente de las familias son incuestionables muestras de que muchos argentinos no llegan a fin de mes. Y hay más evidencias. El kirchnerismo dejó la piel social muy sensible ante cualquier intento de manipulación de los datos de la economía.

    En la Casa Rosada y en el Ministerio de Economía abundan discusiones sobre medidas en evaluación para dinamizar la economía. Prometen algunos anuncios en los próximos días, que ahora tienen más urgencia.

    Al mismo tiempo, el nuevo clima social exige otras señales. El capital simbólico del Gobierno sigue dañado y tuvo en las últimas semanas indicios de nuevas devaluaciones con las señales que alimentan la percepción de que están en curso, otra vez, pactos de impunidad en la Justicia para proteger a quienes detentan poder. Al menos mientras lo conserven.

    No se descarta que, por eso, se siga intentando soltar lastre. En tal sentido, el subcampeonato tal vez no sea ahora un premio consuelo sino un salvavidas de plomo para los mandamases de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia y Pablo Toviggino. La intocabilidad de Messi no es un atributo transmisible. Habrá que estar atentos.

    El Gobierno está obligado a levantar el ánimo social y para eso necesita de mejorar la marcha de la economía. Pero no solo eso.

    Posdata: Gracias eternas Leo y selección por tanta felicidad durante tantos años.

    Por Claudio Jacquelin

    Fuente: La Nación

  • En el país de los “secanucas”

    En el país de los “secanucas”

    Tomarles el pelo a los argentinos se convirtió en un hobby de Claudio “Chiqui” Tapia, el mandamás de la AFA con 21 expedientes abiertos en los tribunales por presuntas causas de corrupción. Ya está procesado en una de esas investigaciones por retención indebida de impuestos, y también está siendo investigado por la Justicia de los Estados Unidos (y por el FBIpor presuntos delitos de fraude y lavado de dinero. Hombre con suerte, su tambaleante destino judicial coincidió con los triunfos de la selección argentina de fútbol en el Mundial, que disputará hoy el partido final frente al seleccionado de EspañaTapia no tuvo mejor ocurrencia que mostrarse jocosamente detrás del más grande ídolo futbolístico de la era que nos tocaLionel Messi, con alguien que le secaba la nuca de la transpiración que le provocaba el intenso calor del verano boreal. El “secanuca” de Tapia existe desde 2024, cuando se lo vio a su secretario secándole la transpiración de la nuca durante un partido entre la Argentina y Canadá. Recibió una tormenta de críticas por esa actitud propia de un caudillo sin límites ni medidas, que les impone a sus subalternos una sumisión degradante. El soberano absoluto de un emirato es seguramente más discreto que Tapia. De todos modos, lo que mostró esa infame provocación es mucho más que el hecho en sí mismo: es la decisión del dueño de la AFA de usar el talento de los jugadores del seleccionado nacional como escudo frente a la aversión que provoca entre los argentinos. En síntesis, Tapia se siente protegido por el equipo que lidera Messi; tanto este como la mayoría de los jugadores, que son jóvenes y viven en el exterior, no conocen los pormenores de las fechorías que cometen (y cometieron) el jefe de la AFA y sus compinches. No importa. Tapia los usa y amedrenta a sectores destacados de la Justicia. En la semana última, la Cámara de Casación, con la firma de los jueces Diego Barroetaveña y Mariano Borinsky, volvió a poner en debate la jurisdicción que debe juzgar a Tapia por la supuesta propiedad de una mega quinta en Pilar valuada en cerca de 20 millones de dólares. Los magistrados citaron a una audiencia de las partes para el 12 de agosto, después de la feria judicial que comienza el lunes, porque la defensa de Tapia volvió a cuestionar la competencia de la jueza en lo Penal Económico Verónica Straccia. Straccia es una jueza seria y honesta y, quizás por eso, Tapia y su socio (¿cómplice?) Pablo Toviggino la quieren sacar del medio. Se propusieron desde que empezó todo que la Justicia reconociera como sede de la AFA un terreno baldío que compraron en Pilar, en lugar del histórico edificio de la calle Viamonte, para que la causa cayera en manos del juez federal de Campana, Adrián González Charvay, quien ocupa el cargo que en su momento desempeñó el exjuez Federico Faggionato Márquez.


    Tapia usa a los jugadores y amedrenta a sectores destacados de la Justicia


    Ese es un juzgado que estuvo siempre influenciado por franjas de los servicios de inteligencia, sobre todo por la que lidera el inagotable Antonio “Jaime” StiusoFaggionato Márquez implicó arbitrariamente al entonces político Francisco de Narváez en un falso caso de tráfico de efedrina en las vísperas de las elecciones legislativas de 2009, cuando el ahora supermercadista se enfrentaba con el entonces gobernante matrimonio Kirchner. Fue a todas luces una operación de los servicios de inteligencia para beneficiar a los Kirchner, que perdieron esos comicios a manos de un parvenu político. Más adelante, Faggionato Márquez fue destituido por el Consejo de la Magistratura por “parcial” y “arbitrario”, y De Narváez abandonó la política. La historia explica, entonces, por qué los actuales cacique de la AFA quieren que los investigue González Charvay; aquellos tienen conexiones con el kirchnerismo, con los servicios de inteligencia y ahora con la familia Mahiques, muy vinculada a la AFA de Tapia. La decisión de Borinsky y Barroetaveña es imposible de explicar, porque Casación ya había decidido que la Cámara Nacional en lo Penal Económico resolviera definitivamente de quién es la competencia para juzgar a Tapia y Toviggino. Esa Cámara puso el caso en manos de la jueza Straccia, pero Tapia y Toviggino no se resignaron y volvieron en queja a Casación; Barroetaveña y Borinsky aceptaron debatir la queja. Ellos dicen que es solo una audiencia para escuchar a las partes y que no es una resolución sobre el caso. Es cierto, pero lo que era definitivo hasta hace cinco días ya no lo es. Barroetaveña debió abstenerse de juzgar el caso de la AFA porque él fue vicepresidente del tribunal de ética de la entidad central del fútbol argentino hasta que estalló el escándalo que involucra a Tapia y Toviggino. La palabra ética y Tapia dibujan los perfectos trazos de un oxímoron. Borinsky es candidato para ocupar una de las dos vacantes que existen en la Corte Suprema de Justicia, aunque el expresidente del máximo tribunal Ricardo Lorenzetti aclaró que él no lo propone. Sin embargo, en el acto de la fiesta nacional de Francia en la embajada de ese país europeo, el martes último, Borinsky se mostró muy confiado ante varios interlocutores de que llegará al máximo tribunal de Justicia del país. Tiene relación directa con el presidente Javier Milei o, al menos, la tiene a través de intercambios de mensajes por WhatsApp. Borinsky no es Ariel Lijo, el anterior y frustrado candidato a juez de la Corte, y a la mayoría del Senado le resultará difícil decirle dos veces que no al Presidente. Borinsky está, si esa es la idea de Milei, más cerca que Lijo de ser juez de la Corte Suprema.publicidad


    La palabra ética y Tapia dibujan los perfectos trazos de un oxímoron


    El arribo de los Mahiques al Ministerio de Justicia cambió la historia de Milei con los tribunales. Altas fuentes oficiales se mostraron preocupadas por esa metamorfosis y dijeron que dudaban de que “la presencia de esa familia en el control de la Justicia termine beneficiando al Gobierno y a La Libertad Avanza”. Por lo pronto, ya empezaron a cambiar el orden de méritos de los candidatos a para colocar a jueces amigos, como es el caso de Pablo Yadarola, que integrará la estratégica Cámara Federal de Apelaciones de la Capital. También el Gobierno ha propuesto como titular al actual juez provisional de esa Cámara Pablo Bertuzzi, pero esta nominación es seguramente una compensación por Yadarola; Bertuzzi fue perseguido insistentemente por el kirchnerismo y no es un mal magistrado. Miembro de esa Cámara, el impecable juez Martín Irurzun quedó en un limbo; el sábado cumplió 75 años, la edad máxima para ser juez según un artículo de la Constitución. Es necesario recalcar que es según un artículo, el 99, porque otro artículo, el 110, indica que los jueces “conservarán sus empleos mientras dure su buena conducta”. ¿En qué quedamos? ¿Deben irse a los 75 años o son intocables en sus cargos mientras sean buenos jueces? El artículo 110 pertenece a la Constitución fundacional de 1853; el límite etario lo agregó la reforma de 1994. Estos constituyentes debieron modificar el artículo de la inamovilidad de los jueces si querían que se fueran a cierta edad. Para peor, les da a los jueces la posibilidad de que renueven el acuerdo por cinco años más cuando cumplen los 75, pero eso los obliga a estar en campaña permanente ante el gobierno de turno, que es el único que tiene la atribución de pedirle al Senado el acuerdo para que sigan siendo jueces.

    El juez Mariano Borinsky confía en que será miembro de la Corte Suprema
    El juez Mariano Borinsky confía en que será miembro de la Corte SupremaNicolás Suárez

    Irurzun viene planteando una cuestión de fondo sobre la constitucionalidad de esa contradicción que es comprobable entre dos artículos de la Constitución, pero para eso pidió una cautelar hasta que se defina su reclamo. El viernes se presentó en un juzgado de primera instancia para plantear el fondo de la cuestión, pero la cautelar está en manos de la Corte Suprema de Justicia. Los jueces de la Corte que están en Buenos Aires son Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz, quienes deberían decidir, con tres conjueces sorteados previamente, sobre la cautelar de Irurzun. Entre tanto, otras instancias judiciales deben decidir si el artículo que establece el límite de los 75 años es constitucional. En tales circunstancias, es difícil concluir que Irurzun quedó fuera de la Justicia solo por cumplir 75 años. Faltan todavía varias decisiones de distintos magistrados sobre el caso Irurzun. La parcialidad es manifiesta: el padre del ministro Mahiques, el juez Carlos Mahiques, consiguió en un trámite exprés que el Gobierno y el Senado lo autorizaran a ser magistrado hasta los 80 años. Elisa Carrió, en un duro documento sobre la “corrupción” del Consejo de la Magistratura porque cambia arbitrariamente el orden de méritos de los jueces señaló con respecto al caso Irurzun: “Es preciso señalar que ante la confirmación de un juez tan íntimamente ligado a la corrupción como el doctor Mahiques y por otro lado la no confirmación de Martín Irurzun (…) implica en los hechos el triunfo de la impunidad y el castigo a los jueces ejemplares”. Carrió es una voz influyente ante jueces y fiscales porque le reconocen sus muchas denuncias sobre la corrupción política. Cristina Kirchner está presa en su casa por una denuncia sobre el manejo de los recursos de Vialidad que formuló Carrió en los tribunales en 2008, cuando Néstor Kirchner aun vivía.

    El núcleo central del problema consiste en el cambio que Karina Milei promovió en el Ministerio de Justicia, cuando decidió nombrar ahí a su protegido Juan Bautista Mahiques y a su ahijado político Santiago Viola, que en sus tiempos de abogado fue procesado por instigación al falso testimonio de testigos igualmente falsos. La salida de ese ministerio de Mariano Cúneo Libarona y, sobre todo, del viceministro Sebastián Amerio, actual procurador del Tesoro, terminó con una destacada gestión de Milei con respecto de los jueces. Amerio es amigo personal de Santiago Caputo, el asesor más importante del Presidente, pero tiene su propia personalidad y su propia trayectoria en la Justicia. Nunca se supo que haya presionado a algún juez o que proyectara cambiar el orden de méritos del Consejo de la Magistratura para nombrar jueces. Al contrario, varios senadores aseguraron que escucharon a Amerio garantizarles que integraría las ternas de futuro jueces con los postulados que estuvieran en los primeros lugares de las listas de la Magistratura. Mahiques y Viola, con la complicidad de sectores de los servicios de inteligencia, del apócrifo radical Daniel Angelici y de jueces de Comodoro Py dieron vuelta la buena política de Milei. Karina lo hizo.publicidad


    Los que pelean en política pierden el tiempo


    Dicen que el traspaso a la órbita de Diego Santilli, jefe de Gabinete, de varios organismos estratégicos (entre ellos, el Enacom, que regula las telecomunicaciones; la agencia de acceso a la información pública, y Arsat, la empresa estatal de telecomunicaciones) significó un triunfo de Karina Milei sobre Santiago Caputo, porque este tenía esos entes bajo su sombra. La versión es relativa. Los funcionarios de esas oficinas siguen siendo los mismos que tenía Caputo. Y, además, los que dicen eso no conocen a Santilli. Es un profesional de la política para quien cualquier guerra es inservible. Tan es así que fue ascendido hasta el más alto cargo de la administración, después del Presidente, por la hermana de Milei, pero nunca rompió el diálogo con Santiago Caputo. Los que pelean en política pierden el tiempo.

    Por lo demás, Santilli está aplicando una estrategia electoral para el año próximo, cuando Milei se jugará la reelección, muy parecida a la que venía promoviendo Caputo. Antes de que llegara Santilli, el asesor estrella proponía un acuerdo con 14 gobernadores radicales, de Pro y algunos peronistas para que se quedaran con sus candidatos provinciales a cambio de que apoyen al Presidente en su reelección y le dejen a La Libertad Avanza todas las candidaturas de legisladores nacionales. Karina Milei prefería envolverse ella y envolver a su hermano y al Gobierno en la bandera violeta del partido oficial. Santilli bajó de 14 a 12 la nómina de gobernadores y le agregó la posibilidad de colectoras. Pero objetivamente está más cerca de la estrategia electoral de Santiago Caputo que de la de Karina, a pesar de que ella ha hecho trascender que cambió y que está de acuerdo con Santilli. Un empate. A pesar de todo, ninguno de ellos pasea su arrogancia delante de los argentinos con alguien que le seca la nuca.

    Por Joaquín Morales Solá

    Fuente: La Nación

  • El adornismo sin Adorni, una cultura del poder

    El adornismo sin Adorni, una cultura del poder

    A solo tres semanas de la renuncia de Manuel Adorni, un sector del Gobierno hace malabares para explicar la escapada recreativa del viceministro de Justicia al Mundial de Estados Unidos.

    Es un hecho menor, si se quiere anecdótico, pero habilita una pregunta incómoda: ¿se fue Adorni pero sobrevive el adornismo?publicidadhttps://6138f102402d9ea74cd743b7121d9161.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.html

    Toda la peripecia del exjefe de Gabinete describe, más allá del caso concreto, una “cultura”, un modo de estar en la función pública y de entender el poder. No concibe la responsabilidad de gobierno como un sacrificio, sino como un privilegio. En los códigos del adornismo, el funcionario que hace un viaje oficial va a “deslomarse” por el país y tiene derecho, por lo tanto, a que el Estado le pague el viaje a su mujer en el avión presidencial. Se autopercibe como un hombre sacrificado que merece compensaciones. Esa idea del “deslomado” también habilita vuelos familiares en avión privado, estadías en hoteles de lujo y otros gustos difíciles de justificar con un sueldo de ministro.

    El viceministro de Justicia, Santiago Viola, viendo un partido de la selección argentina
    El viceministro de Justicia, Santiago Viola, viendo un partido de la selección argentina

    En el caso del secretario de Justicia, Santiago Viola, cuatro meses de trabajo (asumió a mediados de marzo) ya parecen justificar unas buenas vacaciones. Juran que no hubo invitaciones de la AFA ni entradas de cortesía para el circuito vip, pero la foto en el estadio, en cualquier caso, instala preguntas y conjeturas. Después del caso Adorni, además, a las explicaciones oficiales les cabe el beneficio de la duda.

    El adornismo, sin embargo, es más que eso: condensa los rasgos de la arrogancia y la avivada, característicos de un modelo cultural que desde hace décadas se ha enquistado en la política, pero que no se limita a ese solo ámbito. Remite a la idea de sacar ventaja, de aprovechar en beneficio propio cualquier posición de poder y de mentir, si fuera necesario, para eludir explicaciones o rendiciones de cuentas. Además, concibe la función pública como una especie de púlpito: implica pararse arriba de la loma, ver al otro como “apenas un periodista” o, lo que es lo mismo, “apenas un ciudadano”. Preguntar “quién sos vos” para pedir explicaciones y hasta exigir unas disculpas al que se atreva a decir una cosa que incomode al funcionario.publicidadhttps://6138f102402d9ea74cd743b7121d9161.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.html

    El caso del viceministro de Justicia es muy pequeño –al menos por ahora– comparado con la dimensión que alcanzó el del exjefe de Gabinete. Sin embargo, es oportuno reparar en los síntomas. El adornismo siempre empieza por cosas que parecen menores.


    ¿Qué son un departamento en Caballito y una cascada en el country frente a ese mecanismo diseñado para robarle al Estado?


    En una cuestión de escalas, este cóctel de privilegio, avivada y arrogancia no alcanza, ni remotamente, la dimensión de la megacorrupción que practicó el kirchnerismo. Eso quedó retratado en otra foto de esta semana: la de Martín Insaurralde fumando un habano en Puerto Madero, sin ningún gesto de sobriedad ni de pudor frente a las sospechas escandalosas que lo involucran. Esa imagen también habla de una cultura en la que negocios y política exhiben una relación promiscua.

    Frente al vestidor de Insaurralde, las condenas a Julio De Vido y “el sistema” que se condenó en Vialidad y se juzga ahora en la causa Cuadernos, todo parece empalidecer. ¿Qué son un departamento en Caballito y una cascada en el country frente a ese mecanismo diseñado para robarle al Estado? La pregunta es formulada con insistencia por sectores afines al oficialismo. Y es cierto que hay una diferencia de magnitud, aunque existen causas abiertas, como la de $LIBRA y la Andis, que todavía no han sido cuantificadas. También es cierto que el adornismo existe desde mucho antes que el señor Manuel Adorni; él solo ha tenido la virtud de simbolizarlo y representarlo muy bien.

    Captura de video de Martín Insaurralde alentando a la Selección en Puerto Madero
    Captura de video de Martín Insaurralde alentando a la Selección en Puerto Madero@mecomprendezmendez

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    Lo que está en discusión, sin embargo, no es una cuestión cuantitativa, sino una forma de concebir la función pública. Las magnitudes importan, por supuesto, pero las acciones también. Entre el yate en Marbella de Insaurralde y el jet privado a Punta del Este de Adorni hay una diferencia presupuestaria, pero una lógica similar.

    Detrás de hechos o frases anecdóticas, subyace algo más de fondo. Cuando un funcionario que acaba de asumir un cargo de máxima responsabilidad decide irse de vacaciones al Mundial de fútbol está emitiendo un mensaje: las obligaciones de Estado pueden esperar; el placer no se puede postergar; las oportunidades personales no se desaprovechan. Está diciendo algo más: no me importa que los empleados del ministerio o que los propios ciudadanos me vean paseando por Miami o en la platea de Kansas City.

    Todo empieza con esas ideas, siempre vinculadas al beneficio personal y alejadas, por cierto, de las nociones de austeridad, sacrificio y ejemplaridad.


    La cuestión está en reconocer la delgada línea que separa el compromiso con la función pública del aprovechamiento de una posición de privilegio


    ¿Está mal que un funcionario se tome unos días de vacaciones? ¿Tiene que vivir como un monje y adherir al ascetismo? Por supuesto que no. La cuestión está en reconocer la delgada línea que separa el compromiso con la función pública del aprovechamiento de una posición de privilegio. Parece sutil, pero es crucial. Es la diferencia entre servir al Estado o servirse de él.publicidadhttps://6138f102402d9ea74cd743b7121d9161.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.html

    Hay un concepto que puede sonar paradójico, pero es fundamental: asumir una responsabilidad de jerarquía en un gobierno implica, antes que nada, una renuncia. Se debe renunciar, mientras dure esa función, a la comodidad personal, a una cuota de privacidad y, fundamentalmente, a “hacer lo que yo quiero” para “hacer lo que yo debo”. Nadie está obligado a asumir un cargo público; si lo hace, debería saber que implica, como mínimo, una postergación de ciertos gustos y placeres personales.

    Esa renuncia expresa exactamente lo contrario al adornismo, que concibe a la función pública como una oportunidad y un derecho para darse todos los gustos; como si el juramento implicara el acceso a un pasaporte vip.


    Es el funcionario el que le debe explicaciones al ciudadano, y no al revés


    Cuando el exjefe de Gabinete preguntaba “quién sos vos” para indagar sobre mi patrimonio, no era solo un gesto de arrogancia individual. Traducía una alteración de las reglas republicanas: es el funcionario el que le debe explicaciones al ciudadano, y no al revés. Esta noción básica de obligación es la que el adornismo desafía.

    Hay un derecho ciudadano a reparar en los síntomas, en las fotos y en las actitudes que pueden parecer pequeñas, pero que muchas veces son reveladoras de algo más profundo. El vestidor y el yate de Insaurralde tienden a llevarse la marca, como ocurrió con los bolsos de López, pero nos olvidamos –por ejemplo– que hace un año el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, se negó a un control de alcoholemia mientras conducía un auto oficial que arrastraba 137 multas impagas por más de 22 millones de pesos. Y que obligó a un empleado de la empresa estatal que administra la autopista La Plata-Buenos Aires a llevarlo hasta su casa. Es otro de los tantos ejemplos de esa cultura que cree que el poder equivale a un privilegio y que la función pública ubica a quien la ejerce por encima de la ley. En esa lógica, exigirle a un empleado que ponga su tarjeta de crédito para compras del funcionario parece estar permitido. El ejercicio abusivo del poder no reconoce, como se ve, fronteras partidarias.publicidadhttps://6138f102402d9ea74cd743b7121d9161.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.html


    Sería muy penoso que la discusión pase por el tamaño de los vestidores y conformarnos con que uno sea más chico que otro


    La crisis que atravesó el Gobierno por el crecimiento patrimonial y los gustos caros del exjefe de Gabinete debería servir, al menos, para promover un debate sobre la ética en la función pública. Sería muy penoso que la discusión pase por el tamaño de los vestidores y conformarnos con que uno sea más chico que otro.

    La política tiene pendiente una agenda moral en la Argentina. Es una agenda que debe recuperar el valor de la ejemplaridad y el sentido de la obligación, en la que los códigos del ventajismo y la avivada deberían ser desterrados y en la que los cargos públicos no deberían verse como poltronas de privilegio.

    Hay actitudes que, más allá de su dimensión anecdótica, contradicen la narrativa de un gobierno que, supuestamente, venía a combatir las prerrogativas de “la casta”. Las fotos pueden ser arbitrarias, pero simbolizan, muchas veces, algo más que la estética del poder. Detrás de esa imagen de Insaurralde fumando un habano hay una escala de valores. Detrás de ese exjefe de Gabinete alardeando de haber ahorrado en negro y de haber ocultado su patrimonio, también.

    Adorni finalmente se fue. Lo hizo abrazado por el Presidente, que llegó a vivarlo en el Congreso mientras mentía a cielo abierto: “Tengo todo declarado”. El desafío ahora es desterrar el adornismo, esa cultura multipartidaria que precede al propio Adorni, pero que también lo sobrevive.

    Fuente: La Nación

  • La interna libertaria llega a un momento crítico, entre intereses y negocios

    La interna libertaria llega a un momento crítico, entre intereses y negocios

    Con la reestructuración de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, el conflicto entre Karina Milei y Santiago Caputo ingresó en una zona de mayor densidad. La hermana del Presidente pasa a controlar, a través del jefe de Gabinete, Diego Santilli, zonas estratégicas de la administración. No sólo porque las materias que se gestionan en esas dependencias son importantísimas. También por la dimensión de los negocios que se discuten. Y, sobre todo, por la capacidad que tendrá ahora la señorita Milei de revisar operaciones muy controvertidas que se realizaron en oficinas que estuvieron hasta ahora bajo el dominio del “Mago del Kremlin”.

    Santilli mantiene una dependencia umbilical con Karina Milei. Viene impuesta por el sueño mayor del jefe de Gabinete: ser gobernador de la provincia de Buenos Aires. Para cumplir ese deseo, el “Colo” no sólo necesita que la jefa del partido oficial lo postule como candidato. También le hace falta que ella convalide un acuerdo entre La Libertad Avanza, el Pro y la UCR. Sin esa alianza de fuerzas no peronistas el destino de Santilli corre un peligro que no requiere explicaciones, sobre todo por tratarse de comicios que se resuelven en primera vuelta, a simple pluralidad de votos. Estos condicionamientos imponen a Santilli una obediencia absoluta respecto de la secretaria general de la Presidencia.

    La Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología ya no reportará al jefe sino al vicejefe de Gabinete, Ignacio Devitt. El Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) pasó a depender de Santilli sin intermediarios. En cambio, las empresas Arsat Correo Argentino estarán bajo el mando de su mano derecha, Gustavo Coria. Todavía queda por desentrañar qué significa la continuidad de los funcionarios que estaban a cargo de cada repartición. Se podría pensar que es una manera de mantener la influencia de Caputo, su jefe político.

    Pero tal vez sea un error. Hay que considerar que esos ejecutivos fueron indicados por “el Mago” pero venían de encuadramientos anteriores. El secretario Darío Genua, por ejemplo, fue de Pro durante el gobierno de Mauricio Macri, que lo designó representante del Estado en la empresa Telecom. El período de Alberto Fernández lo pasó al frente de la Secretaría de Hacienda del municipio de Pilar, liderado por el ludo-kirchnerista Federico Achával. Desde allí lo convocaron los libertarios para coordinar el Enacom. Después lo promovieron a la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología.

    Al frente del Enacom está Martín Ozores, un técnico proveniente de la actividad privada que había trabajado para el macrismo. En definitiva: Genua y Ozores son, como sus jefes Santilli, Devitt y Coria, identidades en tránsito capaces de adaptarse a cualquier jefatura. Eso no garantiza, es verdad, su continuidad.

    Los nombres importan poco, igual que el organigrama, en comparación con otra mutación. Con Santilli y Coria al frente del negocio de las telecomunicaciones, se impone una lógica de gobierno muy distinta de la anterior. Ahora los encargados políticos de las decisiones coincidirán con los que firman las resoluciones y decretos. Un régimen muchísimo menos extravagante que el que dominó hasta hace pocas horas, cuando los responsables administrativos y penales de cada determinación debían reportar a figuras que no eran funcionarios, simples particulares, como Santiago Caputo, su hermano Francisco o su colaborador Manuel Vidal.

    Que Santilli se haya reservado el Enacom es un indicador bastante obvio de la importancia de ese organismo. Es el ente regulador de los medios de comunicación audiovisual y también de las empresas que prestan servicios de telefonía e internet. A raíz de esas competencias, Santilli tiene sobre su escritorio un expediente de máxima relevancia económica y política: la autorización de la fusión entre Telefónica y Telecom, compañías que pertenecen al Grupo Clarín. Se trata de una palanca clave, en cuyo dominio Caputo venía interviniendo también a través de María Ibarzábal, la rigurosa secretaria de Legal y Técnica de la Presidencia. Ahora Santilli monopolizará el control de ese proceso, monitoreado por Karina Milei.

    Un detalle que permitirá observar con mayor claridad la relación del jefe de Gabinete con la gestión que orientó al Enacom hasta ahora es el destino de una licitación convocada hace pocos días en tiempo récord. Se trata de la contratación del software para establecer un sistema de alertas tempranas denominado AlertAR. El trámite llama la atención por su velocidad: la licitación se llamó el 7 de julio y las ofertas deben presentarse el 22. Da la impresión de que en el Enacom sonó alguna alerta temprana de que podría haber cambios en la conducción del área.

    Gustavo Coria, cuando era funcionario porteño, junto al entonces jefe de la Policía de la Ciudad
    Gustavo Coria, cuando era funcionario porteño, junto al entonces jefe de la Policía de la Ciudad

    Coria deberá poner también su linterna sobre un pedido de informes muy detallado de Margarita Stolbizer. Se refiere a una suma sideral que transfirió el Enacom a Arsat, solventada con el Fondo del Servicio Universal (FSU). La Ley Bases impide girar recursos adicionales a empresas públicas. Ozores contestó que esa transferencia es parte de un contrato preexistente, firmado en 2020, y que se justifica por el costo de un desajuste cambiario. Pero debería explicar por qué no siguió ese criterio con infinidad de firmas privadas que gozan de un convenio similar. La caja del FSU ha sido durante el gobierno kirchnerista de una opacidad que merecería alguna investigación penal. ¿Se mantienen esos vicios?

    Una de las responsabilidades de Coria será la privatización o, por lo menos, la tercerización de servicios de las dos empresas. Pero en el caso del Correo deberá encargarse de una acción delicadísima: la revisión del contrato de esa compañía estatal con Flecha Log. Es la firma que adquirió Leonardo Scatturice cuando compró OCA. Scatturice se hizo famoso cuando su espectacular avión negro aterrizó en Aeroparque trayendo como única pasajera a Laura Belén Arrieta, quien hizo pasar numerosas valijas sin control alguno por parte de la Aduana. El caso está a cargo del juez en lo penal-económico Pablo Yadarola, quien todavía no pudo determinar quién ordenó desde el poder que se cometiera esa irregularidad. Javier Milei acaba de enviar al Senado el pliego de Yadarola para que ocupe una de las vacantes de la crucial Cámara Federal en lo Penal de la Capital. Yadarola es íntimo amigo del ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques.

    Leonardo Scatturice, con Donald Trump, en el estreno de "Les Miserables" en Washington DC, el 15 de junio de 2025
    Leonardo Scatturice, con Donald Trump, en el estreno de «Les Miserables» en Washington DC, el 15 de junio de 2025

    Scatturice tiene un vínculo muy estrecho con el “Mago” Caputo, gracias al cual consiguió, entre otros beneficios, un contrato de consultoría con la SIDE, que hoy está bajo investigación en el juzgado de Eugenia Capuchetti. Es por una denuncia de la republicana María Eugenia Talerico, quien considera que el convenio viola la ley de Inteligencia.

    Esta familiaridad con Caputo vuelve más inquietante el examen que realice Coria sobre el contrato entre el Correo y Flecha Log. La compañía presta servicios a la empresa estatal y también a OCA. Una de las preguntas que se formulará Coria es si el Correo y OCA o el Correo y Flecha Log pagan por igual los servicios que comparten cuando utilizan los mismos vehículos como transporte de larga distancia. Otro interrogante tiene que ver con las modalidades y costos del mayor acuerdo entre Flecha Log y el Correo: el de servicios logísticos para las elecciones nacionales. La proximidad de Scatturice con el “Mago” en el Correo despierta suspicacias. Acaso sean injustas, inclusive porque en el entorno de Scatturice se aclara que él no está involucrado en la gestión de Flecha Log, donde seguiría reinando su antiguo dueño, Claudio Espinoza.

    La calidad de estos contratos también será puesta en tela de juicio por la situación empresarial de OCA. La empresa está concursada y su principal acreedor es la ARCA, la antigua AFIP. Esa agencia está bajo el mando de un íntimo amigo de Scatturice, Andrés Vázquez. Pero este funcionario tiene la suficiente experiencia y habilidad como para no quedar expuesto con errores de principiante: OCA va a poder mejorar su situación incorporándose a un programa de financiamiento de deudas que beneficia a muchas otras empresas en problemas. No es el único problema de Scatturice. Él también compró Flybondi, que casi no presta servicios por su descalabro económico. En la empresa vaticinan que, al cabo de muchas deliberaciones, Scatturice resolvió presentar esa línea aérea en concurso de acreedores. La principal deuda también es con la ARCA, por aportes patronales.

    Si la revisión sobre el Correo puede generar escozor en el “Mago” Caputo, cualquier inspección sobre Arsat se vuelve peligrosa. Es la compañía de soluciones satelitales y tendido de una extensísima red de fibra óptica que comandó en su momento Facundo Leal. Este mendocino está tras las rejas desde que la Justicia allanó sus domicilios y encontró casi 2 millones y medio de dólares, armas largas y dispositivos para operaciones de espionaje. La investigación está radicada en la Justicia de San Isidro, donde el juez Lino Mirabelli delegó la pesquisa en el fiscal Fernando Domínguez.

    Una de las figuras claves de los presuntos negociados que se investigan en Arsat es Gerardo Boschin. Fue revisando tu teléfono que se descubrió en San Fernando un depósito de la empresa Argentina Logistic Services (ALS) con material robado a la empresa pública. Boschin era gerente de compras y contrataciones de la compañía. Desde allí pasó a presidir Trenes Argentinos, donde Scatturice, el amigo de Caputo, obtuvo un importante contrato de tendido de fibra óptica en estaciones ferroviarias. Aun así, Boschin seguía ocupando la gerencia de Arsat, desde la que fue desplazado varios días después de que se realizó el escandaloso allanamiento en lo de Leal.

    Facundo Leal, al salir de los Tribunales de San Isidro
    Facundo Leal, al salir de los Tribunales de San IsidroTadeo Bourbon

    Leal fue funcionario durante el gobierno de Alberto Fernández, con una gran dependencia política de Sergio Massa. Pertenece a la denominada “banda de los mendocinos”, que integraba también el exsecretario de Transporte Luis Pierrini. En el entorno de Scatturice aseguran que él nunca se llevó bien con Leal ni con Pierrini. Con los que sí debe tener buena relación es con los aliados empresariales de esos cuyanos. Sobre todo con Daniel Vila, que tiene a Pierrini como vicepresidente en su club Independiente de Rivadavia. Un testimonio de esa afinidad apareció durante el verano en el balneario Casa Mar, de Pinamar, que pertenece a Vila. Allí desplegaron sus banderas publicitarias Fly Bondi y OCA, las empresas de Scatturice.

    Gerardo Boschin, exsubgerente de compras de Arsat y expresidente de Trenes Argentinos, entra a declarar al juzgado N°2 de San Isidro
    Gerardo Boschin, exsubgerente de compras de Arsat y expresidente de Trenes Argentinos, entra a declarar al juzgado N°2 de San IsidroFabián Marelli

    La causa penal que avanza en San Isidro complica más las cosas para Leal, Boschin y su jefe político, Caputo. En ese expediente prestó testimonio el chofer y asistente de Leal, Tomás Scalera. Este colaborador declaró ante el fiscal Domínguez sobre reuniones que su jefe mantenía en oficinas del Rulero, la torre de Libertador y Carlos Pellegrini, “con una persona de apellido Vidal, que se juntaba bastante seguido con Leal en reuniones de una hora o una hora y media”. También habló de encuentros “con una persona de apellido Paolini y otro creo que era Juan Bonora, y me parece que uno de los dos tenía algo que ver con Huawei”. Como si fuera consciente del voltaje político de lo que atestiguaba, Scalera agregó que “también sentí nombrar el apellido Scatturice”. Pero aclaró que eso era cuando su jefe Leal estaba en el Orsna, el organismo de control de los aeropuertos. Scalera menciona también a Santiago Pando, a quien presenta como amigo de Leal. A Pando se le atribuye haber sido el puente del entonces presidente de Arsat con Fernando Paredes y Diego Padilla, los directivos de ALS. Es evidente que los comentarios de Scalera son brumosos y que, por lo tanto, carecen de potencia penal. Pero alcanzan para electrizar un poco más la agresiva guerra que Caputo lleva adelante con la señorita Milei.

    Marcelo Rocchetti, al llegar al juzgado de San Isidro
    Marcelo Rocchetti, al llegar al juzgado de San IsidroFabián Marelli

    Leal y Boschin tienen el mismo abogado defensor: Marcelo Rocchetti, alter ego de Cristian Ritondo, presidente del bloque de diputados nacionales de Pro y presidente de esa fuerza política en la provincia de Buenos Aires. Es decir, un aliado indispensable de Santilli. Rocchetti tiene otro defendido de moda: Pablo Toviggino. Leal y Pierrini no fueron expulsados del Gobierno por los presuntos negociados en Arsat o en el área de Transportes. Los echaron cuando trascendió que habían viajado a Ibiza en un avión atribuido a Toviggino. Como recuerda a menudo La Cautiva, “todo tiene que ver con todo”.

    El vínculo de Toviggino con los funcionarios oficiales, en vez de disminuir, se fortaleció a partir de sus penurias judiciales. Es conocido el lazo estrechísimo que tiene con los Mahiques. La relación con Juan Bautista, el ministro de Justicia, parece estar dando resultado. La Cámara Federal de Casación Penal acaba de hacer lugar a un recurso que reclama que la causa por la propiedad de la mansión de Villa Rosa atribuida a Toviggino pase a manos del juez federal de Campana, Adrián Gonzalez Charvay. La ostentosa propiedad figura como a nombre del monotributista Luciano Pantano y de su madre, la jubilada Ana Conte. Pantano sería el cadete de Toviggino, quien pagaría sueldos siderales. Los sospechosos pretenden que la causa sea remitida a González Charvay, el juez preferido de los imputados. Por lo tanto, Charvay está más forzado que nunca a exhibir imparcialidad.

    El pronunciamiento para que el caso no se tramite más en el fuero penal económico y pase a Charvay fue firmado por los camaristas Mariano Borinsky y Diego Barroetaveña. Cada uno de ellos ofrece su propia curiosidad. Es raro que Barroetaveña no se haya excusado porque, hasta que estalló el escándalo de la AFA, integraba el Tribunal de Disciplina de esa organización. Lo de Borinsky es todavía más llamativo porque en la misma causa, cuando llegó un recurso que pretendía sacar el caso de la mansión de la jurisdicción de Charvay y remitirlo al fuero penal económico, votó en contra. Su argumento fue que los problemas de competencia no son materia de casación. Fue más allá: sostuvo que admitir un recurso de esa naturaleza sería dar a quien lo pide un tratamiento privilegiado. Cambió de parecer en pocos días Borinsky. Los que quieren ser juzgados por Charvay tuvieron ese tratamiento privilegiado. El descuido de Borinsky es más significativo en un momento en que pretende que Javier Milei lo proponga como juez de la Corte. Colegas suyos aseguran que él les mostró chats que intercambia con el Presidente. Esa aspiración es la que vuelve inverosímiles las habladurías que circularon hasta el lunes pasado en Tribunales: que viajó a los Estados Unidos para asistir a los partidos del mundial de fútbol. Más aún, que el camarista estaba en la misma tribuna que el viceministro de Justicia, Santiago Viola. Cuesta creer que, aun siendo tan audaz como suele ser, Borinsky se cuide tan poco.

    Por Carlos Pagni

    Fuente: La Nación

  • Tiempos muy recios

    Tiempos muy recios

    Callarse no es opción. El mandato obliga a hablar. En el espacio público. Aunque nadie les pregunte. Aunque no sea su tema. Si es posible gritar, mejor. Y si hace ruido, perfecto. Que se enteren todos. Sin frenos. Sin límites. Sin vergüenza. Que nadie quede indiferente. El prudente es cobardía. El moderado, pusilánime. El respetuoso, tibio. La incorrección, sinceridad. La intolerancia, pasión. La descalificación, valentía. Tiempos recios, titularía Vargas Llosa. Como si las palabras no hirieran. Como si la sensibilidad fuera vicio. Y la irracionalidad, virtud.

    “Hay que desarmar las palabras”, dijo León XIV, consciente de su poder letal. Y de las víctimas que crecen. “El verbo se hizo carne”. También, misil. Los umbrales de lo decible no se corren ahora desde el llano. Ni desde los paravalanchas. Se rompen desde la cima. Presidentes, expresidentes, vicegobernadora, senadora. Barrabravas del poder. Ninguno se priva de correr fronteras. Que separan la convivencia de la barbarie. Ninguno se arrepiente. El problema es de los otros. Los que entienden mal. “El hecho al que me refiero pasó en un tiempo que no podemos entender”, escribió Borges, sobre la guerra de Malvinas. Nada más apropiado para un día como hoy. Cuando pasan tantas cosas que no podemos creer.publicidad

    Por Claudio Jacquelin

    Fuente: La Nación