Categoría: Opinión

  • El FBI busca reconstruir desde adentro cómo operaba la AFA: cita a exjerárquicos y avanza sobre el circuito del dinero en EE.UU.

    El FBI busca reconstruir desde adentro cómo operaba la AFA: cita a exjerárquicos y avanza sobre el circuito del dinero en EE.UU.

    Durante los últimos meses, fiscales federales y agentes de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) contactaron a exempleados jerárquicos de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). ¿Objetivo? Reconstruir desde adentro -y bajo reserva- cómo funcionó la estructura de decisiones y los circuitos financieros de la entidad que lideran Claudio “Chiqui” Tapia y Pablo Toviggino, según reconstruyó LA NACION a partir de dos fuentes con conocimiento directo de esos movimientos.

    Los investigadores del Departamento de Justicia mostraron especial interés en escuchar al otrora presidente ejecutivo del Consejo Federal de la AFA, Juan Pablo Beacon, quien durante años actuó como lugarteniente de Toviggino, y participó en operaciones por millones de dólares de la entidad de la calle Viamonte desde y hacia Estados Unidos.

    Según la documentación obtenida y analizada por LA NACION, Beacon y Toviggino impartieron órdenes, coordinaron con los “cueveros” y empresarios involucrados, y llegaron a confeccionar algunas de las facturas apócrifas por “logística” y otros supuestos servicios que un puñado de empresas “fantasma” jamás proveyeron a la AFA, pero que sirvieron para extraer decenas de millones de dólares de la entidad, como reveló este diario en enero de este año.

    Juan Pablo Beacon, cercano a Toviggino, tenía una oficina en la calle Montevideo
    Juan Pablo Beacon, cercano a Toviggino, tenía una oficina en la calle Montevideo

    Esa operatoria incluyó el uso de sociedades constituidas en Miami que solo existen en los papeles y recibieron fondos de empresas “intermediarias” que recaudan los ingresos internacionales de la AFA, como TourProdEnter LLC, del productor teatral Javier Faroni. El circuito concluía con el envío de parte de esos fondos a la Argentina a través de “cuevas” de la City porteña, que acercaban las “puntas” y entregaban el dinero en efectivo, mediante bolsos.

    Aunque las razones de la ruptura que ofrecen Toviggino y Beacon resultan contradictorias, la relación entre ellos se quebró. Se sabe que ambos cruzaron acusaciones solapadas mientras circulaban versiones sobre supuestos intentos del segundo por “subastar” información sensible que habría despertado el interés de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE).

    En ese contexto, según reconstruyó LA NACION, los fiscales Patrick Gushue y Christopher Ting, radicados en Washington DC, y Michael Berger, en el Distrito Sur de Florida, intentaron localizar a Beacon y a otro exempleado de la AFA que reside en la Patagonia, entre otros “sujetos de interés”.

    LA NACION procuró contactar a Beacon y sus allegados, pero al cierre de esta nota no respondieron.

    Los fiscales y agentes del FBI también abordaron al empresario Guillermo Tofoni, con quien mantuvieron una reunión virtual hace dos semanas, mediante videoconferencia, según reveló LA NACION la semana pasada. Durante tres horas, los investigadores buscaron datos para evaluar si ciertas operaciones vinculadas a la AFA en Estados Unidos pueden configurar delitos como lavado de activos o fraude mediante el sistema bancario estadounidense.

    Tofoni prefirió no confirmar ni desmentir esa reunión reservada desde Miami ante la consulta de este medio. Lo cierto es que los investigadores estadounidenses procuran reunir testimonios de personas con conocimiento directo del funcionamiento de la AFA durante la gestión de Tapia y Toviggino y, en particular, de TourProdEnter LLC, la sociedad de Faroni que administró el cobro de contratos comerciales de la entidad en el exterior.

    El FBI en operativos durante el Mundial en Estados Unidos
    El FBI en operativos durante el Mundial en Estados UnidosImagen ilustrativa generada con IA

    Entre los posibles testigos, los investigadores del Departamento de Justicia también analizan convocar a exfuncionarios del gobierno de Javier Milei que tuvieron acceso a información sensible sobre la AFA o que intervinieron, controlaron o supervisaron sus operaciones durante los últimos años.

    La investigación preliminar en Estados Unidos comenzó a gestarse durante 2025, con foco en las actividades de TourProdEnter LLC. En particular, los fiscales buscan reconstruir el recorrido de los fondos administrados por Faroni y su esposa, Erica Gillette, a través del sistema financiero estadounidense.

    Los tres fiscales que intervienen en la pesquisa cuentan con experiencia en investigaciones por delitos financieros y corrupción internacional. Patrick Gushue integra la Unidad de Integridad Bancaria del Departamento de Justicia y dirige el Programa Piloto de Premios para Denunciantes Corporativos. Christopher Ting, incorporado recientemente a esa cartera tras desempeñarse en el estudio Latham & Watkins LLP, participó en investigaciones vinculadas con delitos financieros. Michael Berger, por su parte, se desempeña como abogado litigante senior en la Fiscalía Federal para el Distrito Sur de Florida y llevó adelante, entre otros expedientes, el caso que concluyó con la condena del excontralor general de Ecuador Carlos Ramón Polit Faggioni por lavado de activos en Miami.

    LA NACION consultó formalmente al Departamento de Justicia sobre el estado de la pesquisa preliminar que desarrollan Gushue, Ting y Berger —una investigación que puede incluir requerimientos de documentación a bancos y empresas, además de entrevistas con personas con conocimiento directo o indirecto de las operaciones bajo análisis—, pero no obtuvo respuesta.

    Desde la AFA, en tanto, también comenzaron a moverse en Estados Unidos. El denominado “embajador” de la entidad para América del Norte, Tomás Regalado, y el abogado penalista argentino Mariano Lizardo participaron en un foro sobre fútbol, corrupción y justicia organizado por el Interamerican Institute for Democracy, en Miami, el miércoles pasado. Durante ese encuentro defendieron el respeto por la presunción de inocencia frente a las investigaciones en curso. “Las medidas de investigación por sí solas no determinan responsabilidad ni culpabilidad”, sostuvo Regalado.

    Las cuentas de TourProdenterLLC

    El interés del Departamento de Justicia coincide con la documentación bancaria que LA NACION reveló a fines de 2025 y principios de este año. Esos registros muestran que Gillette y Faroni —exlegislador bonaerense del Frente Renovador— movieron al menos cientos de millones de dólares a través de cuentas abiertas en cinco entidades financieras estadounidenses: Citibank, Synovus, Bank of America, JP Morgan y PNC Bank.

    A través de esas cuentas, TourProdEnter LLC administró al menos US$260 millones correspondientes a ingresos de la AFA, aunque —de acuerdo con los registros bancarios analizados por LA NACION— sólo una parte de esos fondos puede vincularse de manera directa con gastos operativos identificables de la entidad que preside Tapia. Otros US$57 millones fueron distribuidos entre distintas sociedades y beneficiarios sin una justificación económica para esas transferencias.

    Pablo Toviggino y Claudio "Chiqui" Tapia
    Pablo Toviggino y Claudio «Chiqui» Tapia@natyponcefotos

    Entre transferencias fueron hacia sociedades que, según la documentación analizada por LA NACION, eran controladas por personas que, de acuerdo con registros oficiales, percibían planes sociales y residían en Bariloche o en la ciudad de Buenos Aires. También aparecen pagos dirigidos a dos sociedades vinculadas con Toviggino y su familia —SOMA SRL y Cabello SRL—, así como a la pareja del dirigente y a integrantes de la familia de un supuesto “guía espiritual” de la selección argentina. Esa documentación integra ahora el universo de operaciones que los investigadores estadounidenses buscan reconstruir mediante registros bancarios, contratos y testimonios.

    La investigación periodística mostró que TourProdEnter LLC operó como vehículo de cobro de los contratos internacionales de la AFA, canalizando cientos de millones de dólares provenientes de multinacionales como Adidas (US$60 millones) y Warner (US$40 millones) durante los años en que la Argentina lidió con fuertes restricciones cambiarias y múltiples cotizaciones del dólar.

    De acuerdo con el contrato que la AFA firmó con TourProdenter LLC, vigente hasta diciembre de este año, la empresa de Faroni y Gillette percibió el 30% de todos los ingresos internacionales de la entidad que preside Tapia, una vez descontados los impuestos, durante cuatro años. Además, cobró una comisión equivalente al 10% de los egresos vinculados con la logística de esas operaciones.

    Ese contrato, junto con los movimientos registrados en las cuentas bancarias de TourProdEnter LLC y los testimonios que comenzaron a reunir fiscales y agentes del FBI, constituye parte del material que hoy analiza el Departamento de Justicia para determinar si existen elementos suficientes para dar un paso más.

    Por Francisco Olivera y Hugo Alconada Mon

    Fuente: La Nación

  • Las otras batallas de Milei

    Las otras batallas de Milei

    El operativo reelección de Javier Milei es el objetivo principal para el que en apenas 10 días de cierta tranquilidad se puso en marcha la maquinaria del Gobierno y empezó a activarse la organización partidaria. Aún con sus disputas internas no saldadas. Pero ese punto de llegada tiene otras estaciones para las cuales la fuerza libertaria también ya está trabajando.

    Karina Milei, en su rol de mariscala general de campo, atiende al mismo tiempo el diseño de las otras batallas electorales que el mileísmo piensa dar tanto como las que tratará de evitar en las 23 provincias y (sobre todo) en la ciudad de Buenos Aires. No es tiempo de pureza, sino de acumular poder.

    El plan reeleccionista opera como un gran ordenador que demanda no dispersar esfuerzos, concentrar apoyos y evitar conflictos que puedan ponerlo en riesgo. El análisis del mapa y el calendario nacional se combina con la identificación de oportunidades y desafíos en el espacio subnacional. Esa es la teoría, que no siempre funciona en la práctica.

    La oxigenación que produjo la salida del gobierno del increíble Manuel Adorni (por quien ya casi no hay quien suelte una lágrima por debajo de los hermanos gobernantes) disparó la nueva etapa. La cima mileísta tuvo la sensación casi inmediata no solo de haber soltado lastre que lo arrastraba hacia un lugar oscuro, sino de haberle quitado a sus desperdigados oponentes lo que era un blanco fácil y blando donde atacar, además de un punto de coincidencia. De los pocos que suelen encontrar.

    El cambio reactivó, de esa manera, la ilusión oficialista de estar jugando solos en una cancha en la que, como dijo Milei, compite contra sí mismo, lo que también sería una forma de admitir que él suele ser su gran adversario, aunque no pueda ni quiera expresarlo así. A su lado, en cambio, son varios los que lo reconocen.

    “Si no nos tiramos tiros en los pies, para lo que somos especialistas, ahora se nos abre el camino hacia 2027”, dijo una pieza importante del tablero oficialista que llega como pocos a la intimidad de los hermanos Milei. El ánimo libertario suele parecerse al electrocardiograma de un corazón arrítmico.

    Con esa percepción, el renovado optimismo oficialista se dedica a jugar al TEG sobre el mapa del país para elegir hacia dónde avanzar y capturar territorios, aún a riesgo de sobreestimar capacidades propias y subestimar desafíos externos. Ya lo vivió en 2025, cuando estuvo al borde del abismo y lo rescató el binomio Trump-Bessent. Pero no lo incorporó. Impera siempre la convicción de que los éxitos son fruto de sus aciertos, antes que de ayudas exógenas o defecciones ajenas.

    Diagonal presidencial

    Al mismo tiempo, Javier Milei parece haber encontrado una diagonal que le permite unir sus pretensiones y obsesiones de teórico de la economía con el diseño político para la búsqueda de su permanencia en el poder.

    Su proyecto para blindar a futuro el equilibrio fiscal y castigar penalmente a los que lo quieran vulnerar es un ejemplo de la combinación de la estrategia electoral con la nada modesta ambición de ser reconocido como el constructor de un modelo económico original y perdurable, con mensajes a los mercados y a los grandes decisores. Este es su campo de batalla preferido y lo que de verdad lo atrapa.

    El descenso de dos indicadores estimuló la recuperación del ánimo así como la narrativa triunfalista, que nunca se fue, pero que el affaire Adorni y otros escándalos habían difuminado y bajado el volumen.

    La baja del riesgo país, que al fin perforaría hoy el piso de los 400 puntos, así como otra desaceleración de la inflación, que volvería a estar por debajo del 2% después de 14 meses, son dos argumentos con lo que se buscará recuperar el signo positivo en la agenda pública, que le viene siendo esquiva desde febrero pasado, como refleja un estudio de la consultora Ad Hoc.

    Con este envión el Gobierno se propone allanar el camino para algunos proyectos legislativos que esta semana lograría coronar, como la sanción de la reforma de la ley de zonas frías para reducir la carga de los subsidios a la energía y la ley de propiedad privada, que, además de ser parte de la batalla cultural y punto nodal del ya olvidado Pacto de Mayo, es otro mensaje más para inversores nacionales y extranjeros.

    En la Casa Rosada pretenden que eso se interprete como una demostración de recuperación de la iniciativa tanto como del restablecimiento de los apoyos de los gobernadores dialoguistas para llegar a la sanción de reforma electoral, por ahora empantanada. Paso a paso, todo apunta a 2027.

    A la caza de Macri

    A la par del medular proyecto reeleccionista, aparece, con particular relevancia entre las aspiraciones del expansionismo mileísta, la ciudad de Buenos Aires. El distrito en el que el macrismo ha sido hegemónico durante dos décadas ahora asoma como una oportunidad para los libertarios. Más aún después del ascenso de Diego Santilli a la jefatura de Gabinete, que terminó de agravar la crisis de identidad que atraviesa a lo que queda de la tripulación del submarino amarillo.

    Los inéditos gestos afables que le dedicó Milei a Jorge Macri en el ingreso a la catedral metropolitana para asistir al Tedeum por el Día de la Independencia podrían parecerse demasiado al saludo a los que se van a despedir (en todo sentido).

    La realidad muestra que la vicaria distrital (y amiga íntima) de Karina Milei, Pilar Ramírez, trabaja con paciencia y constancia para ampliar la base de sustentación partidaria, horadar el poder macrista y limar las chances amarillas de sentarse a discutir, desde una posición de poder, un eventual armado electoral conjunto.

    Desde la legislatura, el bloque de LLA, que lidera Ramírez, se propone darle viabilidad a su proyecto de eliminación de las PASO porteñas, en espejo con la iniciativa nacional, con el doble propósito de dificultar la construcción de alianzas de sus adversarios y diluir el peso del aparato macrista en la definición de las candidaturas del cuadrante de la centroderecha. El objetivo es obligar a Pro a aceptar una coalición cuya fórmula no esté encabezada por un macrista. Aunque sí podría ser un exmacrista.

    A eso los libertarios suman la prédica y la presentación de otros proyectos que tienden a subrayar deficiencias del gobierno local y complicarlo, no solo porque lo expone y altera sus prioridades sino porque, aprovechando la fragmentación que hay en ese cuerpo, compite en la imposición de la agenda legislativa, a lo que el macrismo no está acostumbrado.

    El problema para Macri (Jorge) es que Macri (Mauricio) tampoco es un gran defensor de su gestión, aunque el jefe de Gobierno sostiene que una mejora en su imagen y en la de la gestión (todavía con neto negativos) están cambiando la percepción interna. Optimismo y ganas de mantener el poder (sobre todo) no faltan. Para eso acelera la realización de algunas obras en zonas visibles, así como su difusión masiva.

    También, algunos dirigentes empiezan a tender lazos con exmacristas que abandonaron el submarino amarillo. El indulto a Horacio Rodríguez Larreta, a quien le responde media docena de legisladores porteños, ya estaría redactado, aunque él dice no tener ningún interés ni motivo para que se lo expidan. Su punzante crítica a la gestión de Jorge Macri y el vínculo que aún conserva con algunos electores porteños de Pro lo convierten en un problema adicional.

    Mientras tanto, los libertarios siguen apostando al desgaste del macrismo gobernante y postergan la definición de candidaturas con el objetivo de no dejar afuera a ninguno que tenga aspiraciones y pueda sumar. En primer lugar, porque están convencidos de que si Milei logra tener probabilidades ciertas de ser reelegido cualquiera (o casi) que lo represente en la Capital puede imponerse.

    El caso (y el ocaso) del anterior jefe de Gabinete y primer candidato local en 2025 opera como referencia. “Adorni es Milei” fue el eslogan de campaña, del que recuerdan su eficacia, aunque pretenden que los porteños se olviden de su nombre, su postulación y, sobre todo, de la identificación con el Presidente, que lo sostuvo mucho más de lo que hasta los propios deseaban. Y aún no logran explicarse.

    En segundo lugar, la decisión de posponer discusiones de nombres es producto de una realidad más complicada. Adorni era antes de todos los escándalos uno de los proyectos más firmes para ir por la jefatura de gobierno que se autodestruyó, mientras que la dirigente que mejor mide en el distrito no sería la candidata deseada de la Casa Rosada.

    Patricia Bullrich no goza de la confianza karinista, lo que se agudizó con sus gestos diferenciadores en el caso Adorni y sobre la reforma electoral que incluye la eliminación de las PASO nacionales y la instauración de un sistema de listas colectoras.

    Con diplomacia (o estratégica hipocresía) no es eso lo que esgrimen en el entorno de la amiga de Karina Milei para relativizar (o descartar) una candidatura a jefa de Gobierno de la actual senadora nacional. “Ella no tiene interés por las cuestiones municipales y a esta altura de su vida no va a jugar una de sus últimas fichas para ocuparse de los baches y la basura”, argumentan. Bullrich no lo desmiente, pero tampoco lo reconoce en público.

    Fuera de la geografía porteña, el proyecto expansionista del mileísmo, de todas maneras, depende casi excluyentemente de la marcha de la economía en buena parte del país. En los grandes centros urbanos y, especialmente, en sus periferias habitan los más afectados por el impacto de las políticas económicas del Gobierno en la industria y en la construcción, mientras que algunas de las provincias más beneficiadas, como las del eje minero-energético andino, tienen gobernantes que han consolidado un poderío propio casi blindado. Dilemas complejos.

    Por eso, el propósito es no afectar el objetivo principal de la reelección presidencial, que lejos se encuentra hoy de estar asegurado, con aventuras locales temerarias. Se trata de una operación de precisión que, además de logros económicos, requiere de pericia y experiencia, dos atributos en los que todavía el oficialismo necesita graduarse. Y no autoboicotearse.

    Esas son las otras batallas que esperan a Milei y los suyos.

    Por Claudio Jacquelin

    Fuente: La Nación

  • Historias de jueces malos y buenos

    Historias de jueces malos y buenos

    En medio de un clima en el que se “designan jueces a empellones” (Bernardo Saravia Frías dixit), existe la posibilidad cierta de que la semana que se inicie sea la última en el ejercicio del cargo de uno de los mejores jueces federales del país. Se trata de Martín Irurzun, miembro de la decisiva Cámara Federal de la Capital, donde van a parar las apelaciones de los acusados por corrupción política, lavado de dinero o narcotráfico. El magistrado cumplirá 75 años el próximo sábado y, según la Constitución, ese es el límite etario para ser juez federal en el país. Irurzun es uno de los jueces más implacables para condenar los casos de corrupción en el país. Es, por ejemplo, la bestia negra del kirchnerismo. ¿Basta eso como prueba de su independencia? Seguramente, sí. El peor aspecto de su destino actual es que sus propios colegas admiten que “Martín es muy inflexible frente a los pedidos de los gobiernos para que se pronuncie de una u otra forma”. ¿Se refieren a cualquier gobierno?. Sí. ¿Mejor prueba que esa de su imparcialidad? Imposible. ¿Es un reproche a Irurzun? Parece. Él creó lo que se llamó la “doctrina Irurzun”, según la cual la prisión preventiva es posible para exfuncionarios acusados de corrupción porque pueden tener un “poder residual” que les permita entorpecer la pesquisa de fiscales y jueces. Antes, solo se necesitaban pruebas físicas de riesgo de fuga o de amedrentar testigos para que los acusados sean llevados a prisión. Julio De Vido y Amado Boudou fueron a parar con sus huesos a la cárcel afectados por esa doctrina del juez que podría cesar en sus funciones en apenas siete días. También gracias a esa doctrina la cárcel de Ezeiza se llenó de exfuncionarios kirchneristas, a los que se investigaba por corruptos, cuando el gobierno de Mauricio Macri accedió al poder. Fue la decisión de algunos jueces federales con sede en Comodoro Py; varios de ellos vaciaron de detenidos la cárcel de Ezeiza cuatro años después, cuando el kirchnerismo recuperó el poder en 2019. A Irurzun le son indiferentes los que mandan, pero no para algunos de sus colegas de instancias inferiores.

    Julio De Vido y Amado Boudou fueron a parar con sus huesos a la cárcel afectados por la doctrina Irurzun
    Julio De Vido y Amado Boudou fueron a parar con sus huesos a la cárcel afectados por la doctrina IrurzunFernando Massobrio – Archivo

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    Irurzun viene reclamando en el fuero Contencioso Administrativo que le concedan un cautelar para seguir siendo juez de esa crucial Cámara; está física y mentalmente en la plenitud de sus facultades. Irurzun comparte la teoría de que la Asamblea Constituyente de 1994, que modificó la Constitución y que incorporó esa cláusula poniéndole un límite de edad a la permanencia de los jueces, se apartó del mandato del Congreso. Se explica: el Congreso en tiempos de Menem aprobó la convocatoria de una Constituyente para reformar la Constitución según un Núcleo de Coincidencias Básicas que el presidente peronista de entonces y el líder radical Raúl Alfonsín habían firmado en Olivos. El famoso Pacto de Olivos. Ese acuerdo señalaba que aquel Núcleo de Coincidencias solo podía ser aprobado o rechazado por los constituyentes de manera indivisible. Fue la precaución que tomó Alfonsín, y que la exigió como condición para firmar el Pacto de Olivos; quería impedir que el peronismo abriera luego la Constitución para hacer eventuales fechorías. No obstante, la Asamblea Constituyente incorporó algunas modificaciones que no estaban en el pacto entre Menem y Alfonsín, aunque con el acuerdo de los dos principales partidos políticos de entonces. Una de esas incorporaciones fue la que impone un límite a la permanencia de los jueces en sus cargos, pero por razones de edad. Ese artículo choca a simple vista con otro de la Constitución que protege la inamovilidad de los jueces, salvo que se compruebe una mala conducta. Esa dicotomía constitucional, en la que un artículo desdice a otro, provocó ya dos jurisprudencias distintas de la Corte Suprema de Justicia. La primera sucedió en los años 90 y dispuso la permanencia del juez de la Corte Suprema Carlos Fayt, un magistrado también íntegro e independiente, quien ejerció sus funciones hasta meses antes de morir, a los 98 años. Aquella Corte declaró “nulo de nulidad absoluta” el artículo que limitaba la continuidad de los jueces por razones de edad, porque viola el artículo que garantiza la estabilidad de los magistrados y porque esa imposición no estaba en el núcleo de coincidencias de Menem y Alfonsín. Una corriente jurídica distinta se abrió entonces cuando los que habían sido constituyentes aseguraron que la Asamblea Constituyente, integrada por personas elegidas por la sociedad para reformar la Constitución, era soberana e independiente hasta del mandato parlamentario. Ese criterio se aplicó muchos años después con el llamado caso Shiffrin, que refiere al juez Leopoldo Shiffrin, también un intachable magistrado que fue miembro de una Cámara Federal de La Plata, y que pidió que le dieran el beneficio que había recibido Fayt. Ocurrió en 2017 con una Corte totalmente distinta en su integración y que cambió la jurisprudencia del caso Fayt: declaró vigente el artículo que impone el límite etario para los jueces.


    La suerte de Irurzun, y de la Justicia en general, se encierra en apenas un puñado de inminentes días


    Irurzun le solicitó formalmente, como debe ser, al gobierno de Javier Milei que le pidiera al Senado un acuerdo por cinco años más como juez de la Cámara, una alternativa también prevista por la Constitución. En medio de ese trámite, Milei nombró nuevo ministro de Justicia a Juan Bautista Mahiques, quien se ocupó en el acto de conseguirle le ampliación del acuerdo de cinco años más a su padre, el juez de Casación Carlos Mahiques, y no hizo nada por Irurzun. Posiblemente, mañana la Cámara en lo Contencioso Administrativo, que rechazó la cautelar de Irurzun, le acepte a este un recurso ante la Corte Suprema. La Corte tendrá solo cuatro día para resolver si le concede -o no- la cautelar para que Irurzun siga siendo juez. En su apelación, Irurzun pidió con frases elegantes que el presidente del tribunal, Horacio Rosatti, se excuse de actuar en este caso, porque él fue constituyente por el peronismo en 1994 y aprobó, por lo tanto, el artículo sobre la edad de los jueces. Tampoco estará en Buenos Aires el expresidente de la Corte Ricardo Lorenzetti. Solo quedará, entonces, el vicepresidente del máximo tribunal, Carlos Rosenkrantz, quien debería convocar a un sorteo para elegir a cuatro conjueces de la Corte. Todo en muy poco tiempo. Rosenkrantz se pronunció ya en el caso Shiffrin en contra de ese artículo que está por dejar fuera de la Justicia a uno de sus más prestigiosos miembros. La suerte de Irurzun, y de la Justicia en general, se encierra en apenas un puñado de inminentes días.

    El gobierno de Milei venía ajeno a los ajetreos de la Justicia, como debe ser, cuando el ministerio que se ocupa de esos asuntos estaba en manos de Mariano Cúneo Libarona y de Sebastián Amerio. Amerio es un viejo amigo del principal asesor presidencial Santiago Caputo, pero Karina Milei le sacó a este el control de esa cartera y Amerio fue designado procurador del Tesoro. Ya no es viceministro de Justicia. En sus lugares fueron designados dos ahijados de Karina, Mahiques hijo y Santiago Viola, este con pésimos antecedentes como abogado. La designación de los futuros jueces está en manos del Consejo de la Magistratura, que es el que propone las ternas al Ejecutivo. Ese Consejo fue también una creación de la reforma constitucional de 1994, aunque su constitución sí estaba incluida en el Núcleo de Coincidencias de Menem y Alfonsín. Fue una idea del expresidente radical para sacarle a la política la enorme influencia que tenía (¿tiene?) en la designación de jueces. La reglamentación posterior de ese artículo constitucional arruinó una buena idea. Ahora, el Consejo manipula los exámenes de los candidatos a jueces y le envía las ternas al Ejecutivo de acuerdo con sucesivas listas de influencias políticas. “Los exámenes son arbitrarios y oscuros”, dice un consejero que conoce desde adentro cómo se hace todo. El caso más notorio de estos días es la eventual designación del juez Pablo Yadarola, que sacó un puntaje muy malo en su examen, pero que se lo mejoraron luego los caciques políticos. Yadarola es amigo personal del ministro Mahiques, y, si terminan nombrándolo, ocuparía un cargo de juez en la Cámara Federal, que es el mismo lugar de donde se iría Irurzun. Esa la diferencia entre ser “inflexible”, como lo califican a Irurzun, y ser amigo, como lo es Yadarola del ministro de Justicia.

    Los Mahiques
    Los Mahiques

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    ¿Manejan Mahiques y Viola el Consejo de la Magistratura? En parte. Ese Consejo es un archipiélago en el que hasta el kirchnerismo está dividido: disienten las dos amigas de Cristina Kirchner que están ahí, Vanesa Siley y Anabel Ferández Sagasti. El peronismo en el Consejo no tiene liderazgo ni norte ni estrategia. Pero hay una vieja e indestructible colusión que nunca se quiebra y que está integrada por el supuesto radical Daniel Angelici y el librepensador peronista Juan Manuel Olmos. Angelici está ahora detrás de la defensa de los dirigentes de la AFA investigados por supuestos actos de corrupción multimillonarios. Angelici conoce la AFA como si fuera su casa y tiene relación con “Chiqui” Tapia. Era amigo de Mauricio Macri, pero ahora se distanció de este y se colocó bajo el ala de otro Macri, Jorge, el alcalde porteño. Es la prueba de la distancia que existe entre los primos Macri. Una de las pocas obsesiones de Mauricio Macri es verlos a Tapia y a Pablo Toviggino rendir cuentas ante la Justicia. Angelici funge como dirigente del radicalismo y posiblemente sean sus trapicheos las causas de la extinción de ese partido en la Capital, donde la UCR retuvo el liderazgo durante más de 30 años. Su influencia en el Consejo está espoleada por varios jueces federales, a los que los consejeros llaman “la banda de Comodoro Py”. Horrible calificativo para quienes tienen la responsabilidad de administrar justicia y de disponer sobre la libertad de los argentinos. Otro referente no menor para designar jueces es el rector de la Universidad de Lomas de Zamora, Diego Molea, que lidera a tres consejeros de la Magistratura; él empezó en el radicalismo, pero luego se acercó al peronismo. Dice que es un representante académico, pero es un político hecho y derecho. Detrás de la incursión judicial del ministro Mahiques están, aseguran, Karina Milei y los primos Menem; estos no son primos peleados, sino muy unidos por las causas buenas y malas. Mahiques conoce los manejos del Consejo, se ocupó de la permanencia de su padre (primero la familia, siempre), urde acuerdos con Angelici y Olmos y, encima, escucha a varios jueces federales de Comodoro Py. La reciente acordada de los jueces supremos Rosenkrantz y Lorenzetti con instrucciones para mejorar la selección de jueces no solo es necesaria; también es oportuna. Rosatti, presidente del Consejo como titular de la Corte, hace equilibrios entre unos y otros, pero “jamás canjea sus posiciones como juez de la Corte Suprema”, asegura un consejero confiable. ¿Le piden que lo haga? Seguramente. ¿Por qué, si no, la aclaración? En tales condiciones se designarán cerca del 40 por ciento de los jueces federales y nacionales en lugares que están vacantes. Será un Justica nueva.

    A propósito de la justicia argentina, el prestigioso economistas alemán Rudi Dornbusch, prematuramente muerto, recomendaba que “la Argentina importara instituciones”. Raro que un economista no proponga fórmulas económicas, sino institucionales, pero hasta ese punto llegó el descrédito de las instituciones argentinas, la Justicia entre ellas. El economista Enrique Szewach suele decir que se está cumpliendo en los hechos la recomendación de Dornbusch, porque a los inversores se les tiene que ofrecer un cambio de jurisdicción judicial, nunca la de la Argentina, para potenciales litigios. Lo asiste la razón porque hay otros ejemplos: los casos de corrupción, como el de la AFA, los investigan con más premura y eficacia la justicia norteamericana o el FBI. Y eso que Dornbusch no conocía la inestabilidad de un destacado juez que está a punto de caer.

    Por Joaquín Morales Solá

    Fuente: La Nación

  • Reglas a medida

    Reglas a medida

    Ciertas expresiones son más elocuentes que mil ensayos sociológicos. “Trabajar a reglamento”, por caso, constituye en la Argentina una modalidad de acción directa sindical destinada a frenar la actividad sin llegar a la huelga, que no existiría, como es obvio, si los reglamentos estuvieran bien escritos, si no se presumiera su obsolescencia, si se les tuviera un respeto reverencial.

    Retardar a propósito la producción no es un invento criollo, pero además de que en gran cantidad de países con derechos laborales está expresamente prohibido, por lo común lleva otros nombres: trabajo a desgano, brazos caídos, quite de colaboración, “operación tortuga” en Colombia, huelga de celo (“grève du zèle”) en Francia, también así en España. Lo curioso en la Argentina no es tanto la naturalización del trabajo a reglamento como el concepto en sí mismo, un sobreentendido de que la alteración de la normalidad no consiste en dejar de cumplir las reglas sino todo lo contrario, en cumplirlas. El menú sindical de opciones de protesta da fe de que con la hipotética aplicación de una normativa completa se consigue orillar el boicot.publicidadhttps://fa3a584ce358fd82c36869e60c815604.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.html

    Las reglas siempre estructuran la institucionalidad. En teoría, cuando son estables dan certidumbre, protegen derechos y garantizan equidad. Lo cual no sucede en sistemas de reglas vaivén y administradores serviles. Esto último se lo acaba de recordar la FIFA al mundo entero -un generoso esfuerzo pedagógico- al adaptar con sumisión pasmosa un artículo del código disciplinario del fútbol para complacer la deriva imperial del presidente Donald Trump.

    El fútbol ofrenda varias metáforas sobre el sometimiento de las reglas a las necesidades del dueño de la pelota, como mover el arco, cobrar penal con el diario del lunes, inventar un réferi. Tal vez una metáfora apropiada para la presente temporada electoral, que en los hechos arrancó con la caída de Adorni, podría ser la que habla de cambiar las reglas a mitad del partido.

    Kicillof saluda a sus seguidores tras las elecciones legislativas nacionales de octubre de 2025, en las que se impuso La Libertad Avanza en la provincia por estrecho margen. Un mes antes, en las legislativas provinciales se había impuesto Fuerza Patria
    Kicillof saluda a sus seguidores tras las elecciones legislativas nacionales de octubre de 2025, en las que se impuso La Libertad Avanza en la provincia por estrecho margen. Un mes antes, en las legislativas provinciales se había impuesto Fuerza Patria [e]MARTIN ZABALA – XinHua

    Javier Milei quiere suspender las PASO. Calavera en mano, Axel Kicillof se encuentra concentrado en su gran dilema sobre las elecciones bonaerenses: “¿adelantar o no adelantar?” (el año pasado la provincia las despegó de las nacionales por primera vez en la historia). Cualquiera de esos cambios, advierten los expertos, modificaría por completo la dinámica de los comicios de 2027. ¿Eso quiere decir que podrían así cambiar los resultados? Nadie lo puede probar hoy, pero quienes defienden la alteración de las reglas creen que sí, para eso quieren alterarlas, no porque les preocupe el fastidio de la gente que tiene que ir a votar más de dos veces seguidas o porque no duerman de noche pensando en mejorar la igualdad de oportunidades de todos los competidores. La especulación política constante mediante el retoque de regulaciones es un claro síntoma de baja calidad institucional.publicidadhttps://fa3a584ce358fd82c36869e60c815604.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.html

    Se dirá que las elecciones son recién en 2027 (el domingo 24 de octubre) y que en los años pares no hay problema en modificar las normas porque el juego aún no empezó. Pero esa es una verdad a medias. No sólo el gobierno nacional sincronizó en los últimos diez días la política y la economía con su objetivo máximo, la reelección de Milei, sino que todos los políticos entraron ya en modo electoral a pesar de que la sociedad permanece (complacida) en modo Messi. O por eso mismo. Si un cronista le pregunta a un político por las elecciones escuchará una respuesta automática: “para eso falta mucho, ahora nos estamos concentrando en resolver los problemas de la gente”.

    En Tucumán, Osvaldo Jaldo, uno de los dos gobernadores peronistas que asistieron a la jura de Diego Santilli, acaba de quedar habilitado por la Justicia para adelantar las elecciones provinciales para mayo. El salteño Gustavo Sáenz ya avisó que también despegará las suyas de las nacionales. En Jujuy, Carlos Sadir hará lo propio. El mapa electoral del año próximo se está configurando ahora mismo. Cada decisión modela el conjunto, no es que todo dependa exclusivamente de si habrá PASO o no habrá PASO.


    Se supone que sin PASO los partidos estarán obligados a practicar la democracia por cuenta propia para escoger a sus candidatos y que la justicia electoral no convalidará la dedocracia


    Tal vez sea importante tener en cuenta que muchas constituciones provinciales validan la especulación estratégica al darles a los gobernadores la potestad de adelantar las elecciones locales y ajustar la fecha (dentro de cierta ventana) a sus cálculos políticos. Incluso en algunas, como Mendoza, Santa Fe y Chaco, el desdoblamiento es obligatorio. Las reglas diversas son producto del federalismo. En cambio, las transformaciones del sistema de internas partidarias creado por el kirchnerismo en 2009, que durante doce años (2011-2023) se implementó en siete elecciones nacionales, está hoy a merced de los vientos. Milei lo quiere abolir, la mayor parte del peronismo lo quiere conservar y los demás tienen posturas matizadas, en algunos casos no demasiado arraigadas, sujetas a negociación. Por eso los pronósticos son ambiguos.

    En 2024 Milei impulsó la eliminación definitiva de las PASO, pero no lo consiguió. Para las legislativas de 2025 debió conformarse con la suspensión temporaria, algo que ahora intenta renovar debido a que no hay consenso en el Congreso -es lo único claro- para suprimirlas en forma definitiva. La creencia predominante es que el peronismo sin PASO tendrá dificultades para resolver su trabada interna. Claro, muchos piensan que con PASO también.publicidad

    Se supone que sin PASO los partidos estarán obligados a practicar la democracia por cuenta propia para escoger a sus candidatos y que la justicia electoral no convalidará la dedocracia. Eso significaría actualizar las cartas orgánicas, tener congresos resolutivos o convenciones que implementen internas abiertas o semiabiertas en cada agrupación. Para lo cual hay que determinar quién está afiliado a cuál partido y quién no, un asunto que en la cultura política contemporánea, con partidos a los que políticos y medios ni siquiera los llaman así sino que les dicen “espacios”, cuestión que no parece estar entre las prioridades de las masas. ¿Cuántas personas, habría que decir cuántos ciudadanos, saben en las grandes ciudades en qué calle queda la sede de su partido? Más aún, ¿saben cuál es su partido?

    Como se recordó en estos días, Santilli, el político del momento, comprometido hasta la médula con el proyecto reeleccionista cuya ejecución descansa en importante medida sobre sus hombros, debe llevar adelante la estrategia del Presidente y de su hermana de confrontar, competir y a la vez buscar alianzas -quién sabe en qué medida cada cosa- entre otros con el Pro. Al cual Santilli sigue afiliado. Un extraño modelo cívico.

    La última presidencial sin PASO fue la de 2007, cuando Cristina Kirchner resultó elegida por primea vez. Hubo 14 postulantes. Debido al requisito de alcanzar el 1,5 por ciento de los votos válidos para poder pasar a las elecciones generales, las PASO sirvieron en los comicios siguientes para reducir la cantidad de voluntarios para gobernar la Argentina. En 2011 quedaron siete, en 2015 seis, en 2019 seis y en 2023 cinco. Ojalá los candidatos no se reproduzcan como en Perú, donde hace tres meses llegaron a ser 35, si para 2027 se suspendieran acá las PASO.publicidadhttps://fa3a584ce358fd82c36869e60c815604.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.html

    De los catorce que se presentaron en 2007, ocho, incluidos los cuatro que salieron primeros, fueron elegidos dentro de sus partidos a dedo. A Cristina Kirchner la nominó el dedo de su marido, Lilita Carrió se autoproclamó, Roberto Lavagna arregló con sus aliados radicales suspender la interna y Alberto Rodríguez Saá surgió de un ameno acuerdo de cúpulas. Lo más interesante es la lista de los seis republicanos (sic) que cumplieron de distintas maneras con las formalidades de la democracia partidaria: Fernando Pino Solanas (Proyecto Sur), Vilma Ripoll (MST), Néstor Pitrola (Partido Obrero), José Alberto Montes (PTS), Luis Alberto Ammann (Partido Humanista) y Raúl Castells (MIJDS). Lo cual podría ser atribuido a que la conciencia cívica reluce mucho más en la izquierda o bien a que cuanto más chico es un partido más sencillo resulta todo.

    Se habla de que el año próximo podrían reponerse las colectoras, inventadas hace mucho pero casualmente institucionalizadas mediante decreto por Cristina Kirchner en 2011 como ornamento de las primeras PASO. Fueron derogadas en 2019 por Mauricio Macri porque generaban confusión en el electorado, se explicó entonces, y afectaban la transparencia. Argumentos difíciles de rebatir.

    La Boleta Única de Papel (BUP)
    La Boleta Única de Papel (BUP)Captura

    Como su nombre lo indica, las colectoras permiten sumarle al candidato a presidente los votos de varios candidatos intermedios distintos. Pero si con la vieja boleta sábana ya era complicado, ahora con la Boleta Única de Papel (que se propagandizó como simplificadora) lo sería mucho más. Habría que expandirla horizontalmente para que entre todo, que igual no entraría: a la mayor parte de la lista sería necesario colgarla en la pared en afiches gigantes.publicidadhttps://fa3a584ce358fd82c36869e60c815604.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.html

    Sin disimular el oportunismo, como se ve, se están rediseñando las reglas para 2027. Hay que reconocer que en la Argentina por lo menos existe una regla electoral inamovible, vitalicia, de acero: es la que dice que antes de cada elección siempre se deben cambiar las reglas.

    Por Pablo Mendelevich

    Fuente: La Nación

  • Un tanque de oxígeno para Milei

    Un tanque de oxígeno para Milei

    En la Casa Rosada se respiró casi con tanto alivio como en el banco de suplentes de la selección argentina, tras el pitazo final del árbitro francés que marco el triunfo contra Egipto después de que el equipo hubiera caminado con un pie en la cornisa y otro en el vacío, como ya le había pasado al Gobierno. Era mucho más que el fruto de la pasión futbolera.

    La victoria vino a reforzar la carga de ese tanque vital que solo se había empezado a llenar de oxigeno hace dos semanas, después de haber sido vaciado de los gases tóxicos que le insuflaba la contaminante presencia de Manuel Adorni.

    El temor a que una derrota temprana en el Mundial y ante un equipo de mucha menor jerarquía alterara el clima social que con dificultad se había apaciguado se despejó como una exhalación con el cabezazo de Enzo Fernández, renovó ilusiones y consolidó el proceso de recuperación al que venían haciendo aportes cruciales Diego Santilli y Luis “Toto” Caputo.

    El discurso de Javier Milei en la Casa Histórica de Tucumán
    El discurso de Javier Milei en la Casa Histórica de TucumánPresidencia

    Todo sigue siendo frágil, pero el proceso de distensión destinado a concretar la pavimentación de la reelección presidencial viene cobrando nuevo impulso, de la mano de la política y de algunos indicios económicos.

    El tenor del discurso en la brevísima visita presidencial a Tucumán, en la vigilia del Día de la Independencia ante 13 gobernadores que le hicieron de escolta a Javier Milei y recibieron elogios a cambio, corroboró el nuevo ánimo y estilo imperante en la cima del gobierno.

    Lo mismo ocurrió en el Tedeum porteño con el afectuoso gesto dedicado a Jorge Macri, a su esposa y su bebe, 14 meses después de haberle negado abiertamente el saludo al jefe de Gobierno porteño, en ese mismo lugar.

    También se verificó al dejar pasar, otra vez, sin reaccionar, pasajes de la homilía de monseñor Jorge García Cuerva que bien pudieron ser interpretados como cuestionamientos a su gestión, a hechos ocurridos durante su gobierno o a actitudes del propio Milei. Como cuando el prelado habló de la pobreza, “la crueldad hacia los más débiles”, la corrupción o “la descalificación al otro”. Lo escuchó como si no tuviera motivos para sentirse aludido.

    Milei, camino al Tedeum en la Catedral Metropolitana
    Milei, camino al Tedeum en la Catedral MetropolitanaFabián Marelli

    Otro fruto de los nuevos ejercicios de moderación que viene practicando el Presidente se vio en Tucumán ante un hecho que en otro momento hubiera provocado reacciones de disgusto indisimulables: la ubicación de la vicepresidenta Victoria Villarruel casi justo en línea recta a su mirada en la Casa Histórica de Tucumán. Cada vez que Milei levantaba la vista, la dueña del tapado rojo, de quien él abjura cada vez que puede, era una especie de bengala refulgiendo en la noche mileísta, imposible de no ser vista.

    El lugar asignado por el personal de protocolo del gobierno de Osvaldo Jaldo dio motivo a innumerables comentarios y suspicacias de los presentes, pero no generó ni un solo gesto visible del Presidente en lo inmediato, ni trascendieron reclamos al anfitrión.

    En la provincia norteña temían alguna represalia, aunque conociendo las habilidades para el regate del gobernador local, se descartaba que hubiera hecho contención de daño en el breve lapso que tuvieron para hablar antes de volverse a Buenos Aires. La brevedad de la visita, que tanto el mandatario local como los otros 12 pares preveían algo más extendida, así como el rictus somnoliento con el que lo vieron bajar a Milei del avión al llegar y la falta de fotos a su arribo al aeropuerto, alimentaron la incógnita y los rumores. Los más cercanos colaboradores presidenciales se dedicaron luego a desactivar presunciones y versiones.

    “Estaba anunciado que la visita iba a ser tan corta como fue: foto, discurso y regreso para asistir hoy al Tedeum en la Catedral de Buenos Aires. Si los gobernadores esperaban una reunión que no fuera protocolar y tuviera alguna sustancia política, se equivocaron. Hasta pudo haber salido mal si se daba ahí. Las reuniones políticas conducentes son con Karina [Milei] y con El Colo Santilli y, en todo caso, luego terminan en un encuentro ya programado con él, cuando todo está cerrado”, explicó uno de los ministros con más sensibilidad política.

    La explicación viene a ser una confirmación de que los humores presidenciales siguen siendo volátiles, aun cuando el clima está apacible. También, que la política es para él un asunto que no desprecia, pero que es de segundo nivel en su organización mental, después de la economía. Mucho más si está ante una instancia que lo expone al riesgo de que los políticos le hagan pedidos de índole financiero y peor si es en forma colectiva. Nunca le gustaron los soviets.

    Javier Milei saluda con su hermana desde el balcón de la Casa Rosada
    Javier Milei saluda con su hermana desde el balcón de la Casa RosadaFabian Marelli

    Los colaboradores presidenciales, empezando por su hermana Karina y Santilli, fueron los más entusiastas con el viaje relámpago, no solo porque ellos concentran la relación con los gobernadores, quieren seguir concentrándola y prefieren las negociaciones de a uno. También, porque quieren evitar cualquier desliz capaz de complicarles la estrategia que les viene funcionando, pero cuya solidez está en construcción. La probabilidad de que ocurra con Milei parece seguir siendo demasiado elevada.

    Esa fragilidad está dada, por un lado, por la escasa paciencia presidencial para la construcción política y para enfrascarse en minucias de ese armado. Por otro lado, los gobernadores, como la mayoría de la dirigencia política no mileísta, tienen demasiados motivos para la desconfianza por la suma de promesas incumplidas, tanto políticas como económicas. Lo dicen los mandatarios provinciales y lo admiten varios funcionarios de primera línea del Gobierno.

    Reforma para septiembre

    La construcción electoral para 2027, que empieza con la empantanada reforma política-electoral, obliga a evitar complicaciones y autolesiones. El proyecto de reforma, limitado casi exclusivamente hoy a eliminar las primarias obligatorias, abiertas y simultáneas (PASO) y, a cambio, la aprobación de listas colectoras de distintos partidos o espacios que tributen a un mismo candidato a Presidente u otros cargos ejecutivos todavía no tiene los votos necesarios para ser aprobado. Es más, aún no cuenta siquiera con un preacuerdo para avanzar. Hasta los aliados tienen razones para demorar un apoyo a ese proyecto, que mayoritariamente es visto como un retroceso para la participación electoral y la calidad institucional.

    “No va a salir este mes, pero confiamos en que vamos a tener la aprobación en agosto y que va a ser sancionada en septiembre”, confían en la jefatura de Gabinete que conduce Santilli.

    De todas maneras, ahí admiten algunas dificultades, sobre todo de índole temporal. “Los radicales y algunos gobernadores de Pro que están dispuestos a aportar los votos para que la reforma se apruebe quieren demorarla y que salga más adelante, para evitar demasiada discusión en sus propios espacios, donde las colectoras son resistidas, ya que van en contra de lo que siempre han propuesto. Pero eso nos complicaría mucho todo el armado y, encima, sería otra reforma dentro del año electoral, lo cual la desacreditaría más, porque confirmaría que buscamos cambiar las reglas en medio del partido para beneficiarnos”, admite un estrecho colaborador de Santilli.

    Esa reforma depende de otra promesa que exige también un voto de confianza de los gobernadores y consiste en no armarles listas provinciales en condiciones de disputarles el poder local y permitirles a ellos armar listas nacionales que puedan ser colectoras de la candidatura presidencial de Milei. La historia reciente no ayuda. En 2025, el operativo pureza violeta les produjo a varios mandatarios algunos episodios de gastritis.

    Por eso, quieren pruebas de compromiso más concretas y con cierta urgencia. Esto también está en manos de la secretaria general de la Presidencia y del nuevo jefe de Gabinete, aunque dependen en buena medida de Luis Caputo.

    El ministro de Economía parece estar dispuesto a dar muestras de pragmatismo, al tiempo que adopta medidas para ofrecer garantías a los mercados de que el proceso electoral no afectará ninguno de los pilares del ordenamiento económico.

    Pero Milei va por más. Quiere blindar el orden fiscal y la emisión no solo durante su Gobierno, sino que pretende dificultar cualquier alteración de esos principios a futuro, cuando él ya no esté en la presidencia. Aunque en la Argentina nada es para siempre y una ley puede ser reformada por otra ley.

    En esa línea está el proyecto de reforma de la carta orgánica del Banco Central, que hoy es uno de sus fetiches y fue el tema excluyente de la reunión de Gabinete post Tedeum, a la que convocó Milei a pesar del feriado y las ganas de irse a otras actividades más gratificantes o divertidas que tenían algunos de los participantes por obligación. Esos son los temas que lo atrapan.

    Pablo Quirno, Luis Caputo, Karina Milei y Diego Santilli en la Casa de Tucumán, durante el acto del Día de la Independencia
    Pablo Quirno, Luis Caputo, Karina Milei y Diego Santilli en la Casa de Tucumán, durante el acto del Día de la Independencia

    “Así como Toto salió a anunciar que tenía los dólares para hacer frente a los vencimientos hasta 2027 con el objetivo de evitar la volatilidad del año electoral y darle confianza a los inversores, Milei impulsa lo del Banco Central con el mismo propósito y no solo por dogmatismo”, explicó uno de los asistentes a otra clase de finanzas y teoría monetaria mileísta, cuyos detalles se les escaparon a la comprensión de varios presentes.

    Así como Santiilli es el CEO de la Compañía de pavimentación de la reelección mileísta, de la que Karina Milei es la presidenta, Toto Caputo oficia de CFO o director financiero. De la gestión de cobros se ocupan, además de la hermanísima presidencial, también otros Caputo. La disputa interna encuentra puntos de encuentro, aunque en el camino sobren los choques y otras amenazas.

    Mientras tanto, Milei disfruta del tanque de oxígeno que consiguió rellenar en los últimos días.

    Por Claudio Jacquelin

    Fuente: La Nación

  • Un blindaje de dólares para el operativo reelecció

    Un blindaje de dólares para el operativo reelecció

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    La maquinaria del Gobierno concentra su trabajo en un único propósito: la reelección de Javier Milei. Si se examinan esos movimientos aparece un rasgo llamativo: las principales hipótesis defienden como un fenómeno fuera de discusión que Milei ganará los comicios del año que viene. En el peor de los casos, ese designio sólo podría verse contrariado si el Presidente es derrotado por un candidato que garantice igual o mejor que él la continuidad de la actual orientación económica. El optimismo se manifiesta en varios campos. Pero sobre todo en dos: el programa financiero diseñado por el Ministerio de Economía y la ingeniería diseñada por la Casa Rosada para facilitar que los votos de fuerzas que compiten entre sí a nivel provincial confluyan en la fórmula encabezada por Milei.

    Es una ley no escrita que cada vez que se acercan las elecciones nacionales los ahorristas e inversores se lanzan a “formar activos externos”. Es el tecnicismo equivalente a “comprar dólares”. El oficialismo actual se ufana de ser distinto de todos los anteriores, en especial en cuestiones económicas. Aun así, sufrió este comportamiento como los que lo precedieron. O aún de un modo más traumático. Antes de los comicios legislativos de 2025 la presión sobre las reservas del Banco Central fue tan fuerte que llegó a contaminar el mercado de bonos: los tenedores de papeles argentinos comenzaron a temer que faltarían dólares para atender sus acreencias. El Gobierno quedó contra las cuerdas y sólo pudo respirar gracias a un auxilio excepcional de Donald Trump, que desembolsó 20.000 millones de dólares para rescatar a su principal aliado sudamericano.

    Con la memoria atrapada en esa experiencia, Luis “Toto” Caputo y su secretario de Finanzas, Federico Furiase, están interesadísimos en demostrar que su gestión está blindada ante el riesgo electoral que plantean las próximas presidenciales. El lunes presentaron el programa financiero oficial para 2026 y 2027. Esa iniciativa es, por sí misma, una novedad. Por primera vez Caputo ofrece una hoja de ruta explícita sobre las necesidades y fuentes del financiamiento oficial. Él siempre ha sido fóbico a ese tipo de ataduras.

    Entre todos los datos en los que se sostiene el cálculo del equipo económico, hay dos muy significativos desde el punto de vista político. El primero tiene que ver con la necesidad de hacer frente a los vencimientos previstos para 2027 de bonos emitidos bajo ley local. Representan 4.900 millones de dólares. Una cifra casi equivalente a la que Caputo promete captar emitiendo títulos similares: 5.000 millones de dólares.

    Estas previsiones llevan implícita una premisa: desde comienzos de 2027 el mercado en el que se compran y venden esos bonos va a estar tan tranquilo que se podrá resolver ese compromiso sin dificultad. En la suma y resta final, será un rollover. Es decir, prevalecerá la confianza en que la nave se desplazará sin turbulencia alguna.

    El cuadro diseñado por Economía presenta otro detalle tranquilizador. Para pagar la deuda en dólares el Tesoro conseguirá que el Banco Central le venda 4.900 millones de dólares. Esta operación supone algo obvio: que el Central dispondrá de esa suma para atender las necesidades financieras de Hacienda. Dicho de otro modo: en el mercado de cambios reinará la serenidad debido a que los ahorristas o inversores no querrán pasarse de pesos a dólares. Para seguir con la jerga de los especialistas: no habrá “creación de activos externos”.

    La lectura política en la que se sostiene el programa financiero presentado por las autoridades es coherente con las afirmaciones habituales de Caputo: no hay posibilidad alguna de que el electorado decida un cambio y prefiera un candidato volcado hacia el populismo económico. En otras palabras, el “riesgo kuka” se ha reducido a cero. Por eso los bonos que vencen serán rescatados con papeles similares que todo el mundo aceptará y por eso al Central le sobrarán divisas para prestar al Tesoro en el momento de pagar la deuda. Esa paz financiera sólo es concebible en dos escenarios: uno en el que la candidatura de Milei resulta invulnerable u otro en el que esa candidatura es desafiada por la de otro dirigente que no inspira duda alguna sobre la continuidad del rumbo actual. Es decir: o Milei marcha hacia una victoria contundente en primera vuelta o Milei deberá enfrentar en un balotaje a alguien tan ortodoxo como él.

    El porvenir que vaticina el programa financiero de Caputo descarta, como queda claro, que la política tenga otras ideas. Una de ellas es que prospere una propuesta que tenga afinidades conceptuales con Cristina Kirchner. Por ejemplo, que ella auspicie a un dirigente salido de sus filas, al estilo de Eduardo “Wado” De Pedro, Mariano Recalde o el mismo Máximo Kirchner, y que ese ahijado muestre alguna competitividad. Como es sabido, ese abanderado deberá defender dos consignas que el diputado Kirchner ya sacralizó: “Cristina libre” y “renegociación de la deuda externa”. Si, en cambio, el kirchnerismo acuerda con Axel Kicillof, el gobernador deberá aceptar ese credo. Hasta Sergio Massa, si quiere la bendición de San José 1111, no podrá desafiar el imperativo. Cabe la posibilidad de que Kicillof enfrente a su antigua mentora. Aun en ese caso, todavía no está para nada claro que él esté dispuesto a prometer que va a cumplir con los compromisos financieros asumidos sin reestructurar una moneda.

    Estas posibilidades, que contienen un potencial de intranquilidad para los mercados, no parecen estar contempladas en el programa de Caputo. Al contrario, da la impresión de que los datos que expuso Economía obedecen a la tesis electoral que ya defendió el ministro a comienzos del mes pasado: “Puede haber un shock externo, una guerra mundial o una invasión extraterrestre, que Kicillof no va a ser presidente nunca en su vida”. Hay que suponer que, si no llega Kicillof, menos lo haría un candidato de La Cámpora. Por lo tanto, ¿hacía falta ofrecer un programa financiero?

    El Ministerio de Economía descarta otro peligro, que ya no tiene que ver con la identidad de los rivales sino con la organización del calendario electoral. Una de las grandes novedades que presenta en estos tiempos la vida pública argentina es que la provincia de Buenos Aires comenzó a tomar vida propia. El signo más evidente es que discute su propio cronograma para elegir autoridades, ajeno a del orden nacional. Sucedió el año pasado: los bonaerenses eligieron a sus legisladores el 7 de septiembre. Ganó el peronismo y ese resultado explica, en parte, esa inquietud financiera que pidió una intervención de Trump.

    Todavía no está descartado que el año que viene las elecciones de la provincia sean, de nuevo, desdobladas. Es decir, que antes de la elección presidencial se elija al sucesor de Kicillof. ¿Qué impacto tendría en el clima general que esas elecciones las gane alguien del PJ? ¿Cómo asimilarían los inversores una derrota anticipada del oficialismo nacional en el principal distrito del país? El confiado programa financiero de Caputo estaría suponiendo un triunfo del candidato de Milei, lo que a la vez implica imaginar que en territorio bonaerense La Libertad Avanza y Pro irán unidos. En otras palabras: las cuentas de Caputo y Furiase suponen que en 2027 habrá apetito por el peso y apetito por los bonos. Imaginan todo, menos una corrida.

    Esa propuesta financiera del Ministerio de Economía parece tener, sin embargo, un detalle de cautela que corrige este panorama. Está cifrado en tres guioncitos que indican falta de datos. Esos tres guioncitos aparecen, dentro del área de fuentes de financiamiento, en la opción NY law, es decir, bonos emitidos bajo ley de Nueva York. Los casilleros no consignan números. Pero eso no es lo que importa. Lo que importa es que aparece esa opción, aunque todavía resulte abstracta. Para sintetizar: es posible que el Gobierno esté pensando en salir al mercado de deuda internacional. ¿Para recaudar qué cantidad de dólares? Guioncitos.

    La baja del riesgo país volvería más atractiva esa emisión. Hay expertos que suponen que las calificadoras de riesgo mejorarán el status del país y que ese sería otro empujón hacia el mercado. Aunque desde el martes irrumpió un factor que podría entorpecer esta iniciativa. Ese factor es Trump. La decisión del presidente de los Estados Unidos de, a raíz de nuevos enfrentamientos en el estrecho de Ormuz, desconocer el Memorandum de Entendimiento con Irán y ordenar nuevos ataques sobre bases militares de ese país, vuelve a enrarecer a la economía internacional, sobre todo en los campos energético y financiero.

    Para la Argentina y, con especial énfasis, para la administración de Milei, la permanencia de la guerra en Medio Oriente tiene consecuencias importantes. Una es la posibilidad de una suba en la tasa de interés, que encarecería el costo de esos dólares que Economía podría ir a buscar al mercado internacional. En esta instancia hay que considerar otra variable: la del mayor o menor pragmatismo del Presidente. En febrero pasado fue reemplazado el secretario de Finanzas Alejandro Lew a raiz de que Milei se negó a autorizar una emisión de deuda por 5.000 millones de dólares a 10 años a una tasa superior a 9,5%. Los especialistas calculan que hoy la Argentina podría conseguir fondos con una tasa de alrededor del 8,7%. Si la tormenta repuesta por Trump se mantiene y el dinero se vuelve más costoso, ¿el Presidente autorizaría igual esa eventual operación de deuda?

    Las decisiones bélicas de Irán tienen otra proyección sobre la Argentina. Al elevar el precio de los combustibles en los Estados Unidos, vuelve más esquivo un triunfo electoral para los republicanos. Un consenso muy extendido entre los estudiosos de la opinión pública en ese país indica que Trump perderá el control de la Cámara de Representantes y no tiene asegurado retener el del Senado. Quiere decir que, con un Trump debilitado, la posibilidad de que el gobierno libertario pueda recibir, in extremis, un auxilio financiero desde el Norte, se vuelven mucho más pequeñas. El que Washington concedió en septiembre de 2025 ya desató una discusión inconveniente para el benefactor de Milei. Este es el rosario de preguntas que los guioncitos de Caputo todavía no responden.

    Quiere decir que el programa elaborado por el ministro y su secretario Furiase se sostiene sobre hipótesis políticas de difícil verificación. Para expresarlo en términos muy generales: ellos pretenden conjurar una posible turbulencia derivada de un riesgo electoral inexistente, porque imaginarían que Milei ya tiene la reelección escriturada. Obtener más recursos para blindar un futuro menos previsible depende de que se atenúen o corrijan el comportamiento geopolítico de Trump y las restricciones financieras de Milei.

    Una lógica parecida a la de Caputo al mirar las finanzas del año que viene es la que preside el trabajo de Diego Santilli y su reforma electoral. El jefe de Gabinete negocia dos cambios principales en el sistema. La suspensión de las primarias, por lo menos en su simultaneidad y su obligatoriedad, y la habilitación de listas colectoras. Este segundo cambio permitiría que fuerzas que rivalizan con La Libertad Avanza en las provincias puedan alinear sus listas de senadores y diputados nacionales con la candidatura presidencial de Milei.

    Existe una ilusión óptica en ese nuevo esquema. Es de suponer que Milei ya tiene los votos, que incluso ya tiene las adhesiones de esos aliados partidarios, y sólo necesita una reglamentación para incorporarlos. Como Caputo, Santilli adopta el resultado deseable, la reelección de Milei, como premisa. Tal vez tenga razón.

    Sin embargo, lo contante y sonante en la actualidad es que Santilli sólo está inventando un nuevo instrumento que es un arma de doble filo. Los gobernadores peronistas, radicales o independientes, que prometen al jefe de Gabinete unirse a la marcha triunfal de Milei lo hacen en el caso de que esa marcha triunfal se verifique. Y, sobre todo, porque hoy carecen de candidato, lo que es clave en la dirigencia peronista. Sin embargo, si por las razones que fuere, apareciera un rival competitivo que desafíe el triunfo de Milei, Santilli le estará ofreciendo a ese dirigente una herramienta para ordenar y expandir su propio campo.

    Mientras el jefe de Gabinete y el ministro de Economía trabajan para la reelección de Milei, Juan Bautista Mahiques, el ministro de Justicia, va creando, designando un juez tras otro, una estructura al servicio de Comodoro Py, la corporación a la que pertenecen él y su familia. Para construir ese artefacto de largo plazo debe pagar un precio de mediana duración: despejar de pesadillas judiciales las noches del Presidente y de su hermana Karina. La designación de magistrados es la herramienta principal para armar ese objetivo.

    Una demostración muy elocuente de este juego aparece en la causa $LIBRA, que podría tener involucrados a los dos hermanos. Para que ese expediente desemboque, como está previsto, en la impunidad, el primer servicio llegó desde donde más se lo esperaba: el fiscal Eduardo Taiano. Aterrado siempre ante cualquier enfrentamiento con el poder, Taiano alegó que carecía de recursos técnicos para investigar la sospechosa operación con esa criptomoneda. La semana pasada, como viene informando Hugo Alconada Mon, se agregó el controvertido juez Marcelo Martínez de Giorgi, que eliminó a los que habían sido reconocidos como querellantes, incluso por la Cámara Federal.

    El argumento de Martínez de Giorgi fue desopilante. Según él, los querellantes no pueden querellar porque no quedó probado todavía que haya habido fraude. Es obvio que, para que eso quede probado, debería terminar el juicio. Salvo que se adopte la solución de De Giorgi: que los querellantes lo reemplacen a él y prueben que el delito que se investiga se consumó.

    Es posible que con apenas una pizca de sinceridad Martínez de Giorgi podría haber reemplazado ese argumento por este otro: no debe haber querellantes que aporten pruebas o exijan medidas porque mi esposa, Ana María Juan, acaba de ser designada jueza federal de Hurlingham por el Presidente, que es a quien yo debería investigar. Es una broma, claro. Pero hay algo cierto: Milei designó a la esposa de un juez que tiene entre manos una causa que no lo deja dormir.

    El otro aporte de Mahiques a la tranquilidad de los Milei es el armado de la Cámara Federal. Es decir, del tribunal que debe revisar todos los pronunciamientos de primera instancia en los casos de corrupción. Allí el ministro piensa enviar al Senado el pliego de su amigo Pablo Yadarola, quien, como él y como su padre, Carlos Mahiques, compartieron la malhadada excursión a Lago Escondido. Yadaraola obtuvo, por el examen y los antecedentes, el lugar Nº 16 en el concurso 461 del Consejo de la Magistratura. Pero gracias a la entrevista posterior subió 11 posiciones y terminó integrando la primera terna.

    El juez penal económico Yadarola ganó celebridad en los últimos tiempos por sus dificultades para detectar quien dio la orden para que Laura Belén Arrieta, quien llegó en el avión del empresario Leonardo Scatturice, pasara más de 10 valijas sin control de la Aduana en el aeroparque metropolitano. El juez alega, como Taiano, limitaciones técnicas. No se le ocurrió convocar a la agente que recibió la orden y preguntarle quién se la impartió. Tal vez escuche lo que se repite hoy en voz baja en la Aduana: que hubo un llamado que se originó en el entonces director José Velis, que se transmitió al entonces director de Comprobación Documental Marcelo Lista, encargado de que se cumpla la excepción. Lista habría sido ascendido el viernes pasado. Habladurías. Ojalá Yadarola no las verifique antes de que lo conviertan en camarista y pierda el cargo. Otra broma.

    A pesar de esas sospechosas alteraciones, en Tribunales hay una llamativa coincidencia: más nefasta que la llegada de Yadarola a la Cámara Federal sería la de su competidor Fernando Poviña, entre otras razones, por intereses que hunden sus raíces en la AFA, dada su condición de directivo del Atlético Tucumán. La AFA es el universo social de los Mahiques. Basta recordar que su padre celebró su cumpleaños en la mansión de dos jubilados de Villa Rosa en la que solía descender el helicóptero de Pablo Toviggino.

    Otro camarista sería Pablo Bertuzzi, quien concursó por el cargo que hoy ocupa porque llegó allí por un traslado. Bertuzzi quedó en el puesto Nº 21. Gracias a la entrevista lo promovieron hasta el lugar Nº 7. Es posible que Milei envíe su pliego al Senado. Aunque en la Justicia afirman que demorará. Antes se espera que Bertuzzi convalide como camarista la decisión de Martínez de Giorgi de eliminar a los querellantes de la causa $LIBRA. Es decir: el presidente también tiene en sus manos el destino de unos de los magistrados que decide sobre el caso en el podría estar involucrado.

    Bertuzzi aceptó competir por su cargo actual. No adoptó la posición de su colega Leopoldo Bruglia, quien denunció una discriminación ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos: a él lo desplazan de su cargo actual porque llegó por un traslado, dentro del mismo fuero federal. Pero el padre del ministro, Carlos, también llegó desde otro cargo y, en su caso, desde otro fuero. Sin embargo, no sólo no se lo desplaza sino que se lo propuso para continuar en el cargo de camarista de Casación después de haber cumplido 75 años. La Comisión envió el caso al Ministerio de Justicia para que responda la acusación de Bruglia. Mahiques debe explicar por qué su padre tuvo un privilegio.

    Ayer papá Mahiques hizo alarde de su buen francés. Explicó que renunciaría a su “soberanía lingüística” en homenaje a los magistrados franceses que lo escuchaban. Participaba de un encuentro profesional de jueces franceses y argentinos. Como Mahiques intervino vía Zoom, agigantó la leyenda tribunalicia de que está asistiendo a los partidos del Mundial de Fútbol. Hazte fama.

    Más allá de esas minucias, el de Mahiques fue un gesto muy oportuno. La relación con Francia acaba de tener un entredicho originado en Mendoza, cuando la vicegobernadora Hebe Casado describió a la selección de ese país como un “equipo africano”. En la embajada francesa ante la Argentina la declararon persona non grata.

    Por Carlos Pagni

    Fuente: La Nación

  • Por qué nadie le cree a la Justicia

    Por qué nadie le cree a la Justicia

    rumor está creciendo en los tribunales federales cercanos al río, en Comodoro Py, donde están los jueces penales que deben resolver casos de corrupción política, lavado de dinero, enriquecimiento ilícito y narcotráfico, entre pocas investigaciones más, aunque son las más llamativas y las que hacen famosos a sus magistrados. Dice la versión que una sala de la Cámara de Casación (hay cuatro tribunales integrados por tres magistrados cada uno) estaría a punto de devolverle al juez federal de Campana, Adrián González Charvay, el expediente judicial que indaga sobre la verdadera propiedad de la mega mansión de Pilar, cuyo dueño supuesto sería el tesorero de la AFA, Pablo Toviggino, y su socio permanente, Chiqui Tapia.

    La quinta, si la llamamos así subestimándola, está a nombre de un monotributista y de su madre jubilada. La Argentina es un país raro, donde hay jubiladas que tienen enormes propiedades o les prestan miles de dólares a funcionarios públicos, mientras el resto de los jubilados vive peor que mal. González Charvay es el juez predilecto de los dos caciques del fútbol que ya están procesados en el fuero Penal Económico por evasión fiscal agravada, retención indebida de tributos y de aportes a la seguridad social. El delito presunto rondaría, si se confirmara, unos 400 millones de dólares y no incluye todavía la vasta propiedad de Pilar.

    El juez González Charvay
    El juez González Charvay

    La causa por la propiedad de esa casona en el rico norte del conurbano, donde ocurrió una fiesta de jueces que abrió el expediente sobre la riqueza indebida de los dirigentes de la AFA, pasó ya por las manos del juez federal Daniel Rafecas y del juez en lo Penal Económico Marcelo Aguinsky, quienes le dieron un fuerte impulso inicial. Ahora se tramita en el despacho de la jueza en lo Penal Económico Verónica Straccia, una magistrada con fama de seria y trabajadora que cultiva el bajo perfil.

    Según el rumor, aquella sala de Casación (la instancia más alta de la justicia penal), con los votos de los jueces Mariano Borinsky y Javier Carbajo, le sacaría a ella el manejo de la investigación y se la devolvería a González Charvay, el amigo de los dueños de la AFA. Sería el sueño hecho realidad de Tapia y Toviggino.

    El juez Mariano Borinsky
    El juez Mariano BorinskyNicolás Suárez

    Es probable que la justicia norteamericana, que también investiga los movimientos de dinero de los jefes del fútbol argentino en los Estados Unidos, termine siendo más rápida y más dinámica que la argentina. Tal vez. Pero no hay que apresurarse: Borinsky quiere ser miembro de la Corte Suprema de Justicia y su candidatura está avalada por el expresidente del máximo tribunal Ricardo Lorenzetti. Extrañaría sobremanera que Borinsky haga estallar por su cuenta semejante escándalo judicial con él como protagonista cuando aspira a llegar limpio e incuestionado a una de las principales poltronas de la Justicia.

    La especie que circula vincula esta eventual decisión con gestiones que habría hecho el viceministro de Justicia, Santiago Viola, seguramente en nombre del ministro, Juan Bautrista Mahiques, quien cumplió funciones en la AFA de Tapia y Toviggino. Viola es el mismo que en otro tiempo sembró testigos falsos para apartar al juez Sebastián Casanello cuando él defendía a los hijos de Lázaro Báez en la causa llamada “la ruta del dinero K”.

    Santiago Viola y Juan Bautista Mahiques
    Santiago Viola y Juan Bautista MahiquesPrensa AM

    Viola pasó de ser abogado defensor de kirchneristas acusados de corrupción a viceministro de Justicia de Milei y representante de su gobierno ante el Consejo de la Magistratura, además de apoderado nacional de La Libertad Avanza. Eximio trapecista. Viola es un disciplinado subordinado de Karina Milei, que está siendo investigada por el caso $LIBRA, porque ella les abrió las puertas de la Casa de Gobierno a los oportunistas argentinos y norteamericanos que crearon esa criptomoneda, lo comprometieron al presidente de la Nación y dejaron un tendal de perdedores y muy pocos ganadores. Supongamos, por lo tanto, que se trata solo de un rumor y de la maledicencia que suele acompañar a los jueces que podrían ascender a destacados cargos. Supongamos.

    Hay otros jueces que ya frecuentan el escándalo sin conmoverse. El caso más reciente es el que tiene como protagonista al juez federal Marcelo Martínez de Giorgi, quien acaba de apartar como querellantes a los damnificados precisamente por los raros manejos de la criptomoneda $LIBRA. ¿El argumento? El magistrado señaló que los que se meten por su propia cuenta en el mundo cripto saben que pueden ganar o perder, y que perdieron. Esa razón existe, siempre que el juego sea limpio y que la cancha no esté inclinada. Esta vez el apoyo del Presidente a la criptomoneda, que duró muy poco tiempo, jugó a favor de los especuladores.

    Juez Marcelo Martínez de Giorgi saliendo de los tribunales de Comodoro Py
    Juez Marcelo Martínez de Giorgi saliendo de los tribunales de Comodoro PyEnrique Garcia Medina

    El magistrado argumentó también que los supuestos damnificados no pueden sostener que la inversión haya sido suya. Hagamos otra pregunta: ¿por qué los querellantes gastarían tiempo y energías en un pleito que no es de ellos y que podrían perder? Sea como fuere, la causa se quedó sin el impulso de los que eran querellantes, que son quienes tienen la facultad de conocer el expediente y de pedir medidas de pruebas y la presencia de testigos. Solo el fiscal Eduardo Taiano podría ahora impulsar el caso, pero ya transcurrieron dos años y no citó a nadie, pidió pocas pruebas y no movió con premura y atención el expediente. Taiano es siempre así con los casos que comprometen al poder.

    A su vez, Martínez de Giorgi tiene a su esposa, Ana María Juan, con el acuerdo del Senado para ser jueza federal de Hurlingham, pero su designación final está pendiente todavía de un decreto del Presidente. Resulta también que el propio Martínez de Giorgi aspira desde hace tiempo a ascender a camarista. Puede ser que tales incertidumbres hayan promovido la insólita resolución del juez, que seguramente será revisada por la Cámara Federal. Esa Cámara ya lo enmendó en el caso de $LIBRA a Martínez de Giorgi; está integrada por los jueces Martín Irurzun, Eduardo Farah y Roberto Boico.

    ¿Será por eso que al impecable juez Irurzun no le respondieron siquiera el formal pedido para conseguir el acuerdo del Senado y seguir siendo juez durante cinco años más, después de los 75 que cumplirá el próximo 18 de julio? Es el destino argentino de los buenos jueces. Puede ser también que la decisión de Martínez de Giorgi se trate de una casualidad, si es que las casualidades existen en los tribunales que investigan a los que mandan.

    Nunca antes, debe reconocerse, el gobierno de Milei había sido sospechado de incursionar por donde revolotean los jueces, sobre todo cuando al frente del Ministerio de Justicia estaban Mariano Cúneo Libarona y Sebastián Amerio, entonces ministro y viceministro de esa cartera. Mahiques y Viola, que reemplazaron a Cúneo Libarona y a Amerio cuando Karina Milei le arrebató a Santiago Caputo su influencia en la cartera de Justicia, no le están haciendo un favor al jefe del Estado, sino todo lo contrario.

    A propósito de los magistrados, el abogado Bernardo Saravia Frías denunció cómo se están eligiendo los nuevos jueces: “Se están designando centenares de jueces a los empellones, abusando de procedimientos para alterar órdenes de mérito y privilegiando afinidades sobre excelencia”. Esa es una buena interpretación sobre los pliegos de candidatos a jueces que da vueltas intensamente por la política y la Justicia. Y es lo que se observa con los pliegos que Mahiques y Viola envían al Senado para su aprobación.

    Hay que aceptar que Milei no sabe mucho de estas cosas (su obsesión es la economía) y que los dos cabecillas de la Justicia están haciendo de las suyas seguramente sin conocimiento del Presidente. También Cúneo Libarona y Amerio habían prometido que respetarían escrupulosamente el orden de mérito que enviara el Consejo de la Magistratura para designar jueces. La pregunta que surge entonces no refiere a lo que está sucediendo, sino por qué cambió lo que sucedía.

    El juez Ariel Lijo en la audiencia pública de la Comisión de Acuerdos del Senado
    El juez Ariel Lijo en la audiencia pública de la Comisión de Acuerdos del SenadoMarcos Brindicci

    Otro ahijado permanente del poder, el juez Ariel Lijo, candidato frustrado a miembro de la Corte Suprema y eterno postulante a procurador general de la Nación (jefe de todos los fiscales), fue recientemente censurado de manera implícita cuando una Cámara le ordenó que aceptara como querellante en la causa de YPF a una ONG que tiene entre sus integrantes a prestigiosas figuras como María Eugenia Talerico y Marcela Campagnoli.

    La Cámara, integrada también por buenos jueces como Mariano Llorens, Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi, corrigió una decisión anterior de Lijo que le impidió a esa ONG ser querellante en el caso del vaciamiento de YPF por parte de la empresa Petersen, de la familia Esquenazi, y de la petrolera española Repsol. El expediente por el vaciamiento de la principal empresa argentina comenzó hace 20 años en el juzgado de Lijo y nunca avanzó hacia ninguna parte. La denuncia inicial la hizo Elisa Carrió en 2007 y luego se sumaron las provincias de Mendoza y Chubut, patrocinadas precisamente por el abogado Saravia Frías.

    Saravia Frías fue el procurador del Tesoro y, por consiguiente, el jefe de los abogados del Estado en tiempos de Mauricio Macri; él imaginó la estrategia judicial para sacarle a la jueza de Nueva York Loreta Preska la demanda del fondo de inversión Burford por las acciones de la familia Esquenazi, que en su momento compró el 25 por ciento de las acciones de YPF con un anticipo de los dividendos de la petrolera. Los dividendos se los llevaron todos los accionistas rápidamente, incluida la empresa Repsol, y ninguno invirtió nada. Ese fue el vaciamiento que debía investigar Lijo y que nunca investigó. Ahora deberá vérselas con la insistencia y el conocimiento de Talerico y Campagnoli. Talerico fue subdirectora de la UIF, la Unidad de Investigaciones Financieras que previene el lavado de dinero, y Campagnoli es una amiga cercana de Carrió.

    La jueza Preska había dispuesto una indemnización de 16.000 millones de dólares al fondo de inversión Burford porque este le compró a los Esquenazi el derecho a litigar en los tribunales norteamericanos luego de la pésima estatización de YPF que hicieron Cristina Kirchner y Axel Kicillof. Ellos convirtieron en víctimas a los culpables. El populismo es caro. Pero una definitiva Cámara de Apelaciones de Nueva York revocó luego la decisión de la jueza Preska y salvó a la Argentina de otra monumental deuda por la mala praxis del kirchnerismo.

    El nuevo procurador del Tesoro con Milei, que ya es el propio Amerio, exviceministro de Justicia, continuó con la estrategia de Saravia Frías. La continuidad es un buen remedio, cuando el remedio es bueno. En un artículo reciente, Saravia Frías reflexionó de esta manera: “Podemos declarar con leyes que no vamos a emitir más de la cuenta, pero si quienes las juzgan (los jueces) no son independientes o los mejores, pues nos estamos engañando al solitario”. Están engañando: algunos jueces son los que tiran abajo la institución judicial en nombre de meras ambiciones personales.

    Por Joaquín Morales Solá

    Fuente: La Nación

  • Los caprichos de Trump y el riesgo para Milei

    Los caprichos de Trump y el riesgo para Milei

    En la ronda electoral del año que viene, el riesgo de la polarización y la incertidumbre del péndulo puede ser mayor que lo esperado. El orden macroeconómico que hasta ahora logró el Gobierno parece alejar ese riesgo, pero no necesariamente. Primero, porque no está claro que la derechización que se inició con la Argentina de Javier Milei en 2023 sea un proceso cumplido y asentado, cuya reproducción esté garantizada en una eventual reelección en 2027. La polarización es un riesgo eterno. Segundo, porque a esa duda se superpone un patrón electoral que se viene repitiendo en América Latina: la dificultad de los oficialismos para reelegir, sea de izquierda como de derecha. Tercero, porque no está claro el impacto de la elección de medio término en Estados Unidos si llega a perder Donald Trump, y el impacto en la estabilidad de la derecha transnacional: son tiempos de aceleración de los procesos globales.

    El aleteo de una mariposa agita cambios impensados a un ritmo hiper globalizado en su efecto contagio: Trump es la pieza central de la naturalización de la derecha de nuevo cuño, Milei entre ellas. ¿Debilitado el enclave Trump, se debilitará el sistema de derecha como en efecto dominó? ¿El mundo según Trump llega a su fin? La cuestión es si el electorado de Estados Unidos agotó o no su paciencia con la discrecionalidad trumpista, o todavía le da margen. El episodio mundialista de la tarjeta roja anulada es la última excentricidad del sistema Trump capaz de romperlo todo. Trump reducido a una fuerza de destrucción que ya no alcanza la etapa creadora. El capricho del poder como modus operandi.Se cayó el único juicio abreviado de un “ñoqui” del caso Chocolate: no aceptó que le impidan volver a ser empleado público

    Ayer, los anuncios del equipo económico se movieron dentro de la rigidez de esa cancha electoral polarizada, al menos de miedos polarizados, con telón de fondo regional y global desafiante. Luis Caputo presentó un plan financiero con un objetivo claro: reducir al mínimo las chances de shocks externos, pero sobre todo internos, es decir, políticos, en la paz mileísta de 2027. La palabra clave es “blindaje electoral”. Si en años de incertidumbre electoral a los argentinos les preocupa el dólar, Caputo aseguró tener los dólares suficientes para cubrir las obligaciones financieras hasta después de la elección presidencial.

    La polarización que conviene

    Pero los riesgos electorales son estructurales. 2027 es sinónimo de incertidumbre porque a la Argentina le falta alcanzar una conquista esencial: un modo sostenible de polarización. Una polarización que conviene, es decir, que haga correcciones en los márgenes de la visión de país, pero que mantenga un núcleo duro de racionalidad sin importar en cuál extremo del péndulo se encuentra. El problema no es tanto la polarización, sino la calidad de los polos.

    En ese caso, el modelo puede ser Uruguay. Lo sintetiza bien el doctor en Ciencia Política Andrés Schipani: una opción de izquierda que logró “reformas igualitarias y capitalismo vibrante”. Su análisis pone el foco en el Frente Amplio, la izquierda uruguaya, y la figura de Tabaré Vázquez. Entre 2005 y 2020, el polo izquierdo del péndulo uruguayo gobernó con una mezcla única de racionalidad macroeconómica y políticas igualitarias. En ese período, el salario real creció un 62,5 por ciento sin crisis inflacionaria y la pobreza bajó del 32,5 al 8 por ciento. Al mismo tiempo, se mantuvo una política macroeconómica con estabilidad cambiaria, inflación y déficit relativamente bajos; hubo autonomía del Banco Central; se fomentó activamente la inversión privada. Con la izquierda uruguaya en el poder, explotó, en palabras de Schipani, la inversión extranjera directa: entre 2008 y 2018 estuvo entre los tres países de la región que más inversión extranjera directa recibieron. Respecto del PBI, la inversión extranjera pasó del 2,7 por ciento entre 1997 y 2007, al 5,1 por ciento entre 2008 y 2018. Entre 2005 y 2015, Uruguay tuvo una de las dos tasas más altas de crecimiento de la región: 4,5 por ciento promedio anual.

    El péndulo corrido al extremo izquierdo, pero de una izquierda con racionalidad macroeconómica, y con resultados capitalistas y distributivos palpables. Es decir, una polarización razonable con consensos macro de extremo a extremo.

    En cambio, disipada la niebla política del caso Adorni, la Argentina se vuelve a enfrentar con su destino sudamericano, que no es el uruguayo. El escenario electoral 2027 está aquí y mete presión con el riesgo de un nuevo envión en sentido opuesto del péndulo argentino más temido. Una especie de condena estructural a una alternancia en continuado entre los extremos de una polarización inevitable, un peronismo pro déficit y de pretensión distributiva versus un no peronismo pro racionalidad macro. El primero ya dio pruebas contundentes de su fracaso; el segundo todavía tiene que demostrar sus logros plenos: faltan piezas de la maquinaria macro, que todavía no están aceitadas, y la parte del beneficio para todos, el éxito en el bolsillo de la gente. En la versión mileísta, la maquinaria macro debería completarse con justicia social indirecta, es decir, sin distribucionismo ni desarrollismo de Estado. Ese hueco es la oportunidad sobre la que podría colarse el polo opuesto.

    Falta que el crecimiento llegue a los ciudadanos de a pie, al comercio de la esquina”, reconoció Diego Santilli el fin de semana, desde su recién estrenado sillón de jefe de Gabinete. Toda una señal de la narrativa del Gobierno en la nueva etapa que encara hacia 2027: el fin de la negación de las deudas pendientes de su visión económica, y el reconocimiento del esfuerzo sostenido de la gente, a la que tiene que darle respuestas económicas si quiere tener chances electorales.

    Trump y la otra “extracción”

    Entre los shocks externos está la suerte electoral de Trump este año. Trump inauguró 2026 acuñando un término geopolítico: “extracción”. La operación quirúrgica que acabó con Nicolás Maduro preso en Estado Unidos terminó de enterrar una época de gobernanza internacional basada en el diálogo multilateral y la diplomacia como un mecanismo clave. Un tejido inter Estados reemplazado por la discrecionalidad y la voluntad política y de acción de un solo Presidente. Una operación efectiva para resolver el problema Maduro, pero que todavía deja pendiente el problema Venezuela.

    El fin de semana, el modo Trump expandió sus horizontes y se metió con el universo del fútbol. La escalada parece superficial, pero no lo es: implica una alteración de las lógicas de una institucionalidad futbolera mundial más estable aún que la de los Estados nacionales que compiten en la Copa del Mundo. Trump “extrajo” la tarjeta roja a Folarin Balogun, el capitán de la selección de Estados Unidos, sin molestarse en disimularlo y sin pretender dar buenos argumentos: “No sabía qué demonios era una tarjeta roja”, dijo, sin vueltas, en una presentación pública donde reconoció el llamado a la FIFA para presionar.

    La jugada desvergonzada de Trump también implicó la intervención de un mercado como el del fútbol que mueve millones basados en una regla: que la competencia mundialista se da dentro de las leyes de la meritocracia deportiva. El fútbol tiene historias de arbitrariedades comprobadas o sospechadas, pero no un caso de injerencia a cielo abierto del Presidente del hegemón global. Un cambio de época.

    Con esa movida, la locura política de Trump impacta en la emoción de millones de personas en todo el mundo: un ataque a un componente central de la política, la emocionalidad de la gente. Lo que parece permanente se resquebraja a toda velocidad: con la jugada de Trump para eliminar la tarjeta roja, la arbitrariedad trumpista alcanzó escalas globales y emocionales no calculadas. En noviembre, el sistema Trump, cada vez más expuesto como una trama de discrecionalidad en todos los frentes, será puesto a prueba en las urnas. Las encuestas no lo acompañan.

    Hoy, la discrecionalidad de Trump cuenta a su favor con un requisito político: mayorías republicanas tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado. El Congreso de Estados Unidos casi como una escribanía trumpista. En noviembre, tiene que reproducir esas mayorías. No es fácil, sobre todo con un legado ya en su haber. Para el oficialismo, la Cámara de Representantes es el componente crítico en una elección de medio término: desde 1938, de las veintidós elecciones legislativas realizadas, los oficialismos perdieron veinte elecciones. Los dos triunfos, según un análisis de Brookings Institution, el respetado think tank con sede en Washington, se dieron en circunstancias excepcionales: en 1998 y en 2002, con Bill Clinton y con George W. Bush como presidentes, ambos con una imagen positiva altísima luego del intento de impeachment en el caso de Clinton y del atentado a las Torres Gemeles, en el caso de Bush.

    El nivel de aprobación de la gestión del presidente es, precisamente, la otra variable predictiva: a mayor aprobación, menor la pérdida de representantes que sufre el oficialismo. Ni la historia electoral ni la imagen positiva, muy baja, de Trump auguran, al menos hoy, un buen desempeño. Según The Economist, la aprobación de Trump muestra un neto negativo de 21 puntos. El 59 por ciento lo desaprueba; el 37 por ciento lo aprueba; el 5 por ciento no sabe. En el manejo de la inflación, el neto negativo es de 43 puntos, el menor de su mandato.

    La cuestión es si en 2027, en la Argentina, acelera la opción Milei o recrudece el riesgo de un peronismo pro déficit, el polo más complejo, alejado de la racionalidad del polo de izquierda uruguayo. Hoy, Milei tiene una batería de antídotos para resistir el movimiento del péndulo al extremo contrario. Uno de ellos es una gradual recuperación de la agenda política y legislativa y de la narrativa pública: con la poda del caso Adorni, ahora diputados y senadores libertarios se animan a hablar en público y los ministros dan conferencias de prensa. Así fue ayer con Luis Caputo y el equipo económico: llegó la hora de recuperar la palabra y controlar la conversación. Los logros económicos de las últimas semanas, inflación otra vez a la baja y riesgo país en caída, justifican que la economía esté en el eje de esa estrategia.

    El otro antídoto es la dispersión de la opción extrema, el perokirchnerismo. Pero nada augura que esa interna sin conducción no logre unificarse en 2027. Puede no asumir la ambición, casi imposible, de construir una oferta electoral con chances de gobernabilidad sostenible, pero sí con chances de llegar al poder. La incertidumbre es alta. Hasta Trump juega.

    Por Luciana Vázquez

    Fuente: La Nación

  • Los Milei cambian inspirados por Menem

    Los Milei cambian inspirados por Menem

    “El león no puede protegerse de las trampas, y el zorro no puede defenderse de los lobos”, advertía famosamente Nicolás Maquiavelo: el realismo político y la buena gobernanza se basan en la flexibilidad y en la adaptación a la cambiante coyuntura y al contexto histórico; la rigidez ideológica, por el contrario, enceguece y cristaliza al gobernante, y entonces el fanatismo que erróneamente alienta se vuelve un salitre del liderazgo, una paradójica emboscada mortal: “Hay que ser un zorro para reconocer las trampas y un león para ahuyentar a los lobos”, concluía el teórico florentino aludiendo al buen arte de esa dualidad.


    En este nuevo ciclo abierto por Karina, no se trata de hacer un macrismo sin Macri, sino un menemismo sin Perón


    Es realmente una lástima que nuestro león -después de matar a Keynes– se haya empecinado en ejecutar también a Maquiavelo, porque sus célebres observaciones le permitirían explicar la idea central que anima a su hermana para reconfigurar por completo la praxis del gobierno libertario. No significa necesariamente que Karina haya leído El Príncipe, pero su triunfo interno sobre Santiago Caputo -enamorado de la figura del outsider, de la “pureza” algo sectaria de sus militancias digitales y del uso indiscriminado de la agresividad-, ratifica el hecho innegable de que se avanza a tambor batiente hacia una suerte de neomenismo. Rodeada de los actores políticos más activos de la familia Menem, sabiendo que su proyecto aluvional está embarazado de massismo, comprendiendo que la lógica de los nuevos derechistas globales es un populismo de derecha, entendiendo que el León intimidó con sus rugidos pero cayó en todas las trampas y aceptando que los dirigentes más colaborativos de Pro -sacando a algunos tecnócratas del capitalismo financiero- han sido precisamente los zorros peronistas del partido de Mauricio Macri, la secretaria general de la Presidencia le acaba de entregar el gran timón a Diego Santilli.publicidadhttps://ea885872afcc52d30281a3d6e81061e0.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.html


    A Milei nunca lo sedujo convertirse en Macri, sino en ser un nuevo Menem


    El Colorado y su socio y camarada Cristian Ritondo son dos exmenemistas que compartieron militancia con aquella otra Patricia Bullrich, peronista actitudinal y acompañante entusiasta del modelo de los noventa. Los tres zorros, con olfato peronista y sin miedo al cambio de piel, presumen que el violeta es más negocio que el amarillo, y actúan en consecuencia. Es por eso que, en este nuevo ciclo abierto por Karina, no se trata de hacer un macrismo sin Macri, sino un menemismo sin Perón. Con perdón del trabalenguas: recordemos aquí que el menemismo fue (“a Menem lo vemos rubio y de ojos azules”) el justicialismo más tolerado por los sectores antiperonistas, y que los Kirchner -también súbditos en su momento del líder de Anillaco– intentaron ulteriormente sacarlo de la saga histórica oficial del Movimiento demonizándolo bajo aquel insulto galvanizador: “neoliberal”. El gobierno de Cambiemos, para los libertarios, es siempre un mal ejemplo; la era de la convertibilidad, un modelo virtuoso a copiar. A Milei nunca lo sedujo convertirse en Macri, sino en ser un nuevo Menem: antes de asumir, taladraba el oído de un notorio gremialista que había sido amigo y colaborador del riojano; al Topo lo obsesionaba saber los secretos de la muñeca política del padre de Zulemita. Ya en el poder, adulado por su singularidad antipolítica (la historia empieza conmigo) y por la eficiencia notoria del Mago del Kremlin, fue olvidando aquellas enseñanzas. Su hermana, después de su fallido empeño por jugarse un pleno al “violeta puro”, fue más consecuente, y los resultados de las elecciones de medio término le dieron algo de razón. Los sinsabores de estos ocho meses de administración, cuando se pegaron varios tiros en los pies, y sobre todo la inminencia de una campaña electoral que en materia política debe abrazar más el pragmatismo que el dogma, acabaron con todos los esnobismos y divagues de superioridad fundacional: la necesidad tiene cara de hereje, la “batalla cultural” no mueve el amperímetro, ya no es verosímil el discurso anticasta y hay que defender las reformas con el concurso de los más profesionales. Santilli no solo viene a comandar el Estado y a intentar cambiarle el talante a la gestión (“vamos a pacificar la política”), sino a desplegar discretamente una “rosca” que garantice la reelección, aunque sin abandonar por supuesto el rumbo económico ultraliberal ni las relaciones carnales: esta semana Milei fue a celebrar en la embajada de los Estados Unidos la independencia norteamericana y la dependencia salvadora de Trump. Más menemista imposible.


    Ya no es verosímil el discurso anticasta y hay que defender las reformas con el concurso de los más profesionales


    Todos estos movimientos y reencarnaciones, en los que hay continuidad y hay ruptura, se suceden en un escenario donde el desgaste del león que cayó en todas las trampas redundó en una merma de la confianza en el oficialismo, pero también en una creciente impotencia de la oposición. El politólogo José Natanson, director de Le Monde Diplomatique, lo explica de este modo: “El peronismo está en una etapa malísima, inexplicable para la sociedad, donde le dejan las pelotas frente al arco sin arquero y no convierte. No logra situarse en el corazón del problema social de la Argentina”. Natanson avanza sobre el futuro y dice: “Derecha unificada con dólar bajo e inflación controlada, por más que haya ajuste, mora y pobreza, es un adversario muy difícil: lo demostró Menem”. Es obvio que el antikirchnerismo sigue siendo el partido mayoritario y que incluso la figura de Axel Kicillof persuade a los más republicanos de taparse la nariz y darle una segunda oportunidad a Milei. Es bueno aclarar, sin embargo, que la dirigencia de esa “derecha unificada” (si es que se puede unificar) no representa cabalmente a un electorado tan amplio, donde hay socialdemócratas, socialcristianos, liberales institucionalistas, peronistas verdaderamente republicanos, desarrollistas y librepensadores. Se produce aquí algo similar, aunque de sesgo contrario, a lo que alguna vez ocurrió con otro gran partido: Pablo Gerchunoff observa que aun los dirigentes más democráticos de la UCR tenían una nostalgia por el movimientismo nacional y popular de Yrigoyen: “El votante nunca terminó de sentirse expresado por el radicalismo en forma satisfactoria y plena -dice el historiador-. Hubo una suerte de incomodidad mutua durante décadas”. La derechización mileísta es una fatalidad equivalente para un vasto segmento que debe aceptarlo “con tal de que no vuelva el chavismo”. Los “ñoños republicanos”, las Mabeles y los Raúles de la siempre castigada clase media, padecen esa incomodidad, se sienten por momentos ajenos a todo y rehenes horrorizados de ese extremismo. Tampoco están seguros de que termine bien esta ortodoxia inaprensiva, presuntamente hecha en nombre de los libros de Schumpeter y su teoría de la destrucción creadora -un darwinismo donde no importa, entre otras cosas, que cierren en la Argentina cuarenta empresas por día- y con una importación indiscriminada que les recuerda la “plata dulce”. Imagino lo que pensarán esta semana al leer que la Unión Europea fijará un arancel de 3 euros contra los productos baratos chinos -la “tasa Shein”- para proteger su industria. Los libertarios les dirán que los europeos son decadentes y zurditos, y los republicanos tragarán saliva y sapos. Leones, zorros, lobos y sapos. El zoológico argento.

    Por Jorge Fernández Díaz

    Fuente: La Nación

  • El costo de cambiar la realidad sin verla

    El costo de cambiar la realidad sin verla

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    Nadie aprende a ser presidente antes de serlo. Y mucho menos Javier Milei, que llegó al poder desde la nada.

    La experiencia que por lo general arrastran dirigentes que coronan su carrera en la Casa Rosada tampoco ha sido garantía de grandes resultados. Lo prueba el propio Milei, elegido por una mayoría de argentinos, harta de la falsa gloria profesional de sus antecesores.

    El Presidente acaba de deponer a la fuerza, y luego de pagar un alto precio, la decisión de sostener a Manuel Adorni en la Jefatura de Gabinete durante tres meses y medio. Paga un doble error: haberlo designado y no explicar la razón por la que lo sostuvo.

    Desde que terminó el verano, Adorni unió a su incompetencia política para ejercer el cargo la inocultable evidencia de un repentino ascenso en su nivel de vida. Si hasta fue a la TV a celebrar como un mérito el delito de evadir el pago de impuestos de una módica fortuna supuestamente hallada en un pendrive.


    Las encuestas empezaron a reflejar una pérdida de la valoración positiva del Gobierno y del propio Milei antes de que empezara el caso Adorni


    Todavía hoy no puede demostrar cómo logró gastar una suma mucho mayor que sus ingresos corrientes, de la misma manera que jamás supo qué hacer en el cargo con rango constitucional con el que lo privilegió Milei.

    Una parte del país, el kirchnerismo, disfrutó la larga caída de Adorni celebrando su escasa eficiencia para el delito como contracara de la supuesta habilidad para el ocultamiento de sus propios dirigentes.

    No faltaron quienes señalaron que las sospechas respecto del comunicador registran un monto infinitamente inferior a los robos millonarios, enjuiciados y condenados de al menos una decena de funcionarios de Néstor y Cristina Kirchner y de la propia expresidenta. No se trata de quién robó más o quién menos, sino el hecho de haber usado dinero público para beneficio personal.

    Otra parte de los argentinos asistió, indignada, al quiebre moral del gobierno libertario, desde cuyo vértice se insistió en defender a Adorni de las supuestas garras del periodismo y de la Justicia.

    Javier y Karina Milei quedaron solos defendiendo a su funcionario, en el mejor de los casos sin recibir el reproche directo de parte del equipo de gobierno. El precio de la demora fue muy alto. Adorni se fue tarde y mal, cuando ya todo el costo de quedarse lo había asumido el Presidente y en una circunstancia especialmente adversa en la gestión económica.


    Milei tiene delante de sus ojos una realidad que no está claro que pueda ver: son los datos que reflejan una inmovilidad sin horizonte en los grandes centros urbanos


    Frente a esa situación, Milei quedó obligado a admitir que el experimento de gobernar con su hermana entró en crisis. Era un dato expuesto por los enormes conflictos y la paralización que provoca la pelea entre Karina y Santiago Caputo.

    Milei tiende a encerrarse al amparo de su hermana. No cambiará; nadie que haya llegado tan alto como él modifica lo que le dio buen resultado.

    A la fuerza, apelaron por segunda vez a un político de la casta como Diego Santilli, de la misma manera que antes le habían cedido la jefatura de Gabinete a Guillermo Francos luego de expulsar de mala manera a Nicolás Posse.

    Adorni significó el intento de demostrar que con un incondicional alcanzaba para operar una botonera compleja y cambiante.

    Francos se fue harto de negociar acuerdos que no podía cumplir y de la interna del “triángulo de hierro”. ¿Aprendió Milei de ese fracaso? Santilli será libertario en la medida en que lo dejen consumar sus aspiraciones de ser candidato a gobernador de Buenos Aires. De la misma forma, Patricia Bullrich seguirá siendo aliada si encuentra que ese lugar le servirá para ser candidata a un cargo ejecutivo.


    A Milei le queda esperar que la realidad se acomode a sus teorías sin tener ninguna garantía de que eso ocurra


    Uno y otro no hacen más que tener ambiciones, algo tan natural en política como negarle esas aspiraciones a los demás. Como un acto reflejo, Milei y su hermana convocaron a los legisladores propios un día después de que Santilli se rodeara de 14 gobernadores para asumir.

    Milei tiene el poder de administrar las expectativas de todo su equipo, en especial los que se acercaron a él con la ilusión de crecer. Su hermana ha sido reticente con los que se acercaron.

    La política también se trata de alimentar ilusiones en los demás; vale tanto para sus funcionarios más cercanos como para los votantes que lo acompañaron y esperan que el Presidente les explique por qué deben seguir confiando en él.

    Las encuestas empezaron a reflejar una pérdida de la valoración positiva del Gobierno y del propio Milei antes de que empezara el caso Adorni. Ese declive se explica, antes que nada, por la estrechez económica personal de muchos argentinos, que ajustaron sus gastos y aun así no llegan a fin de mes con el salario que cobran. Los crecientes niveles de mora en el pago de tarjetas de crédito es apenas uno entre muchos reflejos de esa situación.

    Las buenas noticias de la macroeconomía se reflejan en la vida cotidiana de la mayoría de las familias. Quienes valoran la dureza de Milei para generar una fuerte corrección fiscal empezaron a preguntarse cuándo les tocará recibir los beneficios del esfuerzo que realizan.

    No es una necesaria añoranza por el regreso al populismo. Las viejas luces del distribucionismo kirchnerista no encandilan más que a un tercio de los votantes, los peronistas de siempre.

    Milei tiene delante de sus ojos una realidad que no está claro que pueda ver. Son los datos que reflejan una inmovilidad sin horizonte en los grandes centros urbanos, ahí donde una parte de la actividad privada tiende a la inercia o se desliza hacia el extenso mar de la economía informal en la que habita casi una mitad del país.

    Ideológicamente, el Presidente no cree que deba hacer algo para modificar ese factor. Desprecia la intervención del Estado en la economía y fue validado en ese sentido en dos elecciones consecutivas. Y no tiene muchas herramientas para promover la reactivación económica sin romper el cerrojo que él mismo impuso a las cuentas públicas.

    A Milei le queda esperar que la realidad se acomode a sus teorías sin tener ninguna garantía de que eso ocurra. Junto al ministro Luis Caputo predijeron varias veces el derrumbe definitivo de la inflación y fallaron. Celebraron el crecimiento en términos generales de la actividad económica y obviaron la enorme disparidad entre sectores.

    El promedio sirve para celebrar, pero el análisis en detalle obliga a mirar que la economía que emplea a más gente oscila entre el estancamiento y la decadencia.

    ¿Está mirando Milei lo que debe ver? Hacerlo puede ser la diferencia entre su reelección y su final.

    Por Sergio Suppo

    Fuente: La Nación