Un exministro de Néstor Kirchner decía que para el expresidente el largo plazo era el fin de semana. Más que una respuesta a la emergencia pos 2001, estaba en su naturaleza. Pero no le impedía ser un previsor de amplio espectro. En la política tanto como en la economía personal y familiar. La herencia lo revela (en ambos campos). Un canto al patrimonialismo. El macrismo, en cambio, se autoproclamó largoplacista. Su famoso eslogan «haciendo lo que hay que hacer» presumía de visión de futuro. El plan Justicia 2020 lo define desde su nombre. Pero duró poco. Antes de que termine el año en el que ese proyecto de reforma judicial debía ser una realidad, la socia mayoritaria del Frente de Todos ya firmó su certificado de defunción. Cristina Kirchner no delegó todo y prefiere reeditar «viejos buenos tiempos». Apunta a llevar la Corte a 2003 y volver a descabezarla (para su tranquilidad). Sus plazos, como su paciencia, son cortos. Aunque los efectos, duraderos. «Vamos a volver», cantaban sus seguidores. Volvieron. «Cristina eterna». Paradojas de los tiempos políticos.
Cristina vuelve a los buenos viejos tiempos
Por: Claudio Jacquelin
Fuente: La Nación
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