Un petrolero sin propietario activo, sin bandera reconocida y sin seguro verificable derrama crudo ruso frente a las costas de Omán desde hace semanas, con una mancha que ya cubre unos 390 kilómetros cuadrados en una zona marina protegida y que continúa expandiéndose a un ritmo que alarma a organismos internacionales y grupos ambientales.Te puede interesar:La serpiente que eliminó casi todas las aves de Guam y disparó la población de arañas a 733 millones
El barco es el Caroline Bezengi, un petrolero de 274 metros que transportaba unos 800.000 barriles de crudo ruso bajo sanciones internacionales. Encalló el 30 de junio cerca de las islas Hallaniyat, frente a la gobernación meridional de Dhofar, en un área que forma parte de una reserva natural marina.
Según informó la agencia de noticias Reuters, la tripulación había reportado dificultades por primera vez el 8 de junio frente al puerto yemení de Mukalla, y fuentes de seguridad marítima señalaron que las primeras evaluaciones apuntaban a una explosión a bordo, aunque la causa exacta del daño no está aclarada.Te puede interesar:Cientos de drones ucranianos golpearon la base rusa de Novorossiysk, el último gran bastión naval de Putin en el mar NegroEl Caroline Bezengi (REUTERS/Yoruk Isik)
La mancha se extiende al noreste de las islas Hallaniyat y, en su punto más cercano, queda a unos siete kilómetros de la costa. El seguimiento oficial recogido por Oman Daily indicó que la extensión observada a lo largo de la trayectoria de la contaminación alcanzó aproximadamente 449 kilómetros, con un desplazamiento previsto de unos 121 kilómetros adicionales en las siguientes 48 horas, sujeto a variaciones por vientos, corrientes y estado del mar.
Las partes más densas de la contaminación podrían dirigirse hacia las entradas de Ras Madrakah, una zona con arrecifes de coral, áreas de anidación de tortugas y hábitats marinos considerados prioritarios.Te puede interesar:Putin amenazó con confiscar barcos europeos en cualquier parte del mundo si se persigue a la flota fantasma rusa
Haneen Keskes, responsable de campañas políticas de Greenpeace para Medio Oriente y Norte de África, describió el escenario como una emergencia sin precedentes legales claros. “Llevamos semanas con un petrolero dañado que transporta una carga muy sustancial de crudo, varado en un área marina protegida y ecológicamente sensible, y ahora pierde petróleo al mar a un ritmo exponencial”, afirmó.Imagen satelital que muestra el buque dañado Caroline Bezengi y una mancha de petróleo frente a las islas Hallaniyat, en la costa de la gobernación de Dhofar, Omán (DS/entrega vía Reuters)
Lo que complica aún más la situación es la cadena de responsabilidades rota. En un incidente marítimo convencional, la cadena de responsabilidad recorre tres eslabones: el propietario del buque, el club de protección e indemnización (P&I) que lo asegura y el Estado de bandera bajo el que está registrado.
En el caso del Caroline Bezengi, los tres eslabones están cortados o directamente ausentes. El barco perdió su registro en Camerún a finales de mayo, y la Organización Marítima Internacional (OMI) lo lista actualmente con bandera desconocida.
El propietario, con sede reportada en Shanghái, no habría respondido a los requerimientos de las autoridades omaníes para mover la nave. Y no hay constancia de que el buque esté asegurado bajo ningún club P&I reconocido.Una imagen satelital muestra el buque dañado Caroline Bezengi y una mancha de petróleo frente a las islas Hallaniyat, en la costa de la gobernación de Dhofar, Omán (Distribución Airbus DS/Handout vía REUTERS)
“No queda claro quién va a pagar por esto, ni qué mecanismo legal podría utilizar el gobierno omaní para obligar a alguien a hacerlo”, advirtió Keskes a Reuters. La activista señaló que esa situación podría dejar al gobierno de Omán como único responsable de costear la respuesta, y reclamó apoyo internacional para acelerar las tareas de contención.
La respuesta oficial omaní se apoya en un sistema de monitoreo con imágenes satelitales, modelos ambientales y operaciones de buceo. Mohammed bin Abdullah Al-Rawahi, director general de Asuntos Marítimos del Ministerio de Transporte, reconoció según Oman Daily que las condiciones meteorológicas dificultaron las operaciones técnicas. El ministerio trabaja con una empresa especializada para inspeccionar el casco, localizar las fuentes de las fugas y preparar el traslado seguro de la carga.
Abdullah bin Ali Al-Amri, presidente de la Autoridad de Medio Ambiente de Omán, sostuvo que “no existe absolutamente ningún motivo de preocupación” respecto de plantas desalinizadoras, el proyecto de piscicultura y los sistemas económicos y turísticos en la costa, y que las aeronaves rastrean a diario el movimiento de las manchas.
PUBLICIDADHaneen Keskes, responsable de campañas políticas de Greenpeace para Medio Oriente y Norte de África, describió el escenario como una emergencia sin precedentes legales claros (2026 Planet Labs PBC/Handout vía REUTERS)
Aun así, el análisis de Reuters sobre imágenes satelitales consultadas con especialistas marítimos confirmó que el derrame continuaba expandiéndose a finales del mes pasado.
El incidente se produce en un momento de máxima tensión diplomática en torno a la llamada flota fantasma rusa. El presidente Vladimir Putin aprovechó una visita al crucero portamisiles Variag en la isla de Sajalín para advertir que Moscú respondería de forma “simétrica” si gobiernos europeos confiscan buques mercantes rusos, y que esa respuesta no se limitaría a los mismos mares donde se produjera la incautación.
El almirante Víktor Líina, comandante de la Flota del Pacífico, respondió al mandatario que sus fuerzas “cuentan con los medios para detener buques de los países inamistosos”.
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El buque petrolero Caroline Bezengi
La advertencia llegó mientras la Unión Europea (UE) endurece la presión sobre centenares de barcos sospechosos de evadir sanciones, con retenciones de naves y tripulaciones para inspecciones. Putin calificó esas medidas de violatorias del derecho marítimo internacional y equiparó la posibilidad de requisar cargamentos rusos con “piratería y saqueo”.
El Caroline Bezengi navegaba entre dos zonas de conflicto activo, Rusia y Yemen, antes de encallar. Ninguna parte ha reclamado un eventual ataque contra el buque. Con la nave aún varada, la fuga sin detener y la cadena de responsabilidades legales rota, la Autoridad de Medio Ambiente de Omán reiteró que seguirá publicando actualizaciones oficiales y pidió no difundir cifras o estimaciones no autorizadas.
Fuente: Infobae.com

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