Milei, Macri y las acechanzas de una “destrucción destructiva”

¿Es posible un mileísmo sin Milei? ¿Se acerca la hora de un neomacrismo post mileísta? En esas dos preguntas convergen la movida de las últimas semanas de dos socios políticos que terminaron distanciados entre sí, y que ahora además empiezan a reforzar su diferenciación con el mileísmo: Patricia Bullrich y Mauricio Macri.

El desmarque de Bullrich en el caso Adorni y el regreso al ruedo político de Macri desembocan en la misma autopista. La coyuntura les ofrece una oportunidad para hacer gestos, con prudencia por el momento, hacia la recuperación de la voluntad de poder que le entregaron a libro cerrado a Milei cuando llegó a la presidencia. “Es hora de acompañar”: ése fue el mantra de Macri desde que Milei asumió el poder, y a pesar de los desplantes mileístas a su figura y sus ambiciones de una suerte de cogobierno. Ahora el mensaje macrista es otro: “Siguiente paso”, el lema con el que Macri volvió a recorrer la Argentina.

Como si el anclaje en el tiempo mileísta se estuviera agotando y empezara a habilitar la puesta en marcha de otra fases dentro del mismo sendero.

El abrazo de Patricia Bullrich y Mauricio Macri, en la Fundación Libertad
El abrazo de Patricia Bullrich y Mauricio Macri, en la Fundación LibertadRodriguez Yebra, Martin (Secretario de Política)

Pero hay dos cuestiones centrales que obligan a la cautela. La primera, ¿hay una lectura política apresurada del balance de debilidades y fortalezas del Gobierno? Y la segunda, que es la contracara de ese primer interrogante: ¿el Gobierno conserva una carta que garantiza su conexión positiva con la mayoría de los votantes? Es decir, ¿la insistencia del Gobierno en el ajuste sostenido y a toda costa como motor de la baja de la inflación es el escudo protector anti derrota electoral? ¿Esa cúpula anti misiles política sigue vigente?

De Milei a la interna

Con sus tiros en el pie, Milei y los libertarios alientan sin quererlo esas ambiciones de sus opositores blandos, de adentro y de afuera. El caso Adorni lo dejó a Macri con saldo político a favor: fue el dirigente que en 2025 anticipó los problemas que tenía el nombramiento de Adorni como jefe de Gabinete. A Bullrich también le permitió recortarse de la inercia mileísta y subirse al tren de la transparencia.

Por otro lado, la tensión del Gobierno con el mundo universitario genera malestar en una parte de la clase media que fue votante histórica del macrismo, y ahora está huérfana de representación: en la marcha de la semana pasada había voces que hacían un balance en favor de esos años perdidos; hasta el kirchnerismo resucitaba en esas conversaciones con argumentos casi de angustia y desesperación política: “Al menos teníamos clases”, decía una joven preocupada, que no votó kirchnerismo en el pasado.

Santiago Caputo y Martín Menem
Santiago Caputo y Martín MenemArchivo

La interna de la militancia libertaria en X y el enfrentamiento entre piezas clave de la mesa política como Santiago Caputo, Martín Menem y Karina Milei tampoco ayuda al Gobierno: ponen al mileísmo en un lugar de adolescencia política embriagada por el narcisismo del poder, sin capacidad de autorregulación: la ciudadanía más activa los mira con incredulidad y preocupación. ¿Cómo gestiona el país una mesa política de consorcistas que se presentan ante la sociedad más concentrados en disputar cotos de poder que en consolidar políticas públicas urgentes y necesarias?

Bullrich también fue blanco de los tuits venenosos de la cuenta de X que se le atribuye a Menem. ¿La interna en formato estudiantina digital es una ventana de posibilidades para Bullrich? ¿Convertirá ese desgobierno interno en una oportunidad para reforzar la cintura política que logró mostrar en el Senado?

Las batallas que Milei viene dando en el contexto de una guerra cultural que aceleró últimamente tampoco suman. Del tema aborto al tema Espert, que trajo Milei otra vez a la mesa sin que la sociedad los llamara, la autoridad presidencial quedó expuesta innecesariamente. Cada afirmación presidencial estuvo sostenida en datos confrontados por la evidencia estadística argentina, regional y global, y por argumentos de consistencia conceptual por lo menos débil. Y en el caso de Espert, la interpretación presidencial, exculpatoria, no está confirmada por la lógica judicial.

Por eso las movidas de Bullrich para subrayar su propia identidad, que se volvieron sistemáticas en los últimos dos meses, y el futuro que empieza a imaginar Macri. Esa avanzada empieza a ser registrada desde el oficialismo. Martín Menem dio un indicio de la preocupación que genera una eventual postulación de Macri como candidato a presidente en 2027: “le haría un favor al kirchnerismo”, dijo el domingo.

Mauricio Macri en la reunión del PRO de esta semana
Mauricio Macri en la reunión del PRO de esta semana@proargentina

Para el Gobierno, alcanza con que el efecto Macri en 2027 funcione con la misma lógica que el efecto Larreta en las elecciones porteñas de 2025: la ruptura del larretismo le restó a Pro un 9 por ciento de los votos, y se tuvo que resignar al 16 por ciento que obtuvo con Lospennato. De haber ido unidos, habrían conseguido bancas por el 25 por ciento. Con el horizonte del año que viene, se entiende la inquietud mileísta, sobre todo en una elección presidencial: en una elección fragmentada, perder votos por derecha, arrastrados por Macri, aunque sean pocos, es un problema para la ambición libertaria.

Al olfato político de Macri no se le escapan los dilemas que trae el futuro. Todavía no está nada claro si las jugadas que viene haciendo en el tablero político son de máxima: una estrategia que lo conduzca a una candidatura presidencial con promesa de mismo rumbo económico pero con cultura política republicana. Esa opción es más difícil: no es gratuita la donación de capital político entregado al mileísmo en los últimos dos años. ¿Cuántos votantes propios le quedan? Pero la opción de mínima es otra posibilidad: sostener una candidatura como amenaza suficiente como para negociar con el oficialismo mejores condiciones políticas y alguna grieta por donde colar su propia visión.

Esperando a Schumpeter

Se vienen meses clave para el Gobierno. Las elecciones 2027 lo obligan a entrar a la etapa “creativa” de la premisa schumpeteriana de “destrucción creativa” que domina la imaginación político-económica de Milei. El riesgo es quedarse atrapado en el callejón de difícil salida de una mera “destrucción destructiva”: una destrucción de empleo y sectores que tarda demasiado en encontrar el giro virtuoso. En ese estancamiento empiezan a colarse las ambiciones políticas que quedaron en la gatera desde que Milei es presidente.

En ese contexto, el acompañamiento pleno del modelo Milei desde adentro, como Bullrich, o desde los márgenes, como Macri, resulta riesgoso para esos jugadores del poder: quedar pegados a una opción política que no logre resistir la presión continua del péndulo argentino.

Una respuesta positiva al potencial del Gobierno se apoya en la memoria del argentino de a pie: los resultados económicos del oficialismo son preocupantes en muchos aspectos pero al menos, con la inflación en relativo control, el ciudadano-consumidor tiene una certeza módica a mano. Esa melodía dice más o menos así: no le alcanza la plata para llegar hasta fin de mes, pero al menos sabe hasta cuándo no le alcanza. La memoria de la experiencia massista-kirchnerista y una inflación que llegó al 213 por ciento en 2023 todavía está cerca: ¿podría tallar aún en esta etapa de hogares endeudados? ¿La experiencia argentina de la crisis moldeada en torno a precios descontrolados, con peligro hiperinflacionario, y al horizonte previsible de consumo hecho pedazos, todavía es más poderosa que la experiencia más reciente del endeudamiento hogareño?

Inflación, ¿otra vez la clave?

Sobre esa hipótesis, Milei insiste con el ajuste aún en momentos delicados: el ancla fiscal como respuesta a todo, no sólo en lo macroeconómico, sino también en lo político y social. Con esa voluntad férrea, convence a los mercados de la seriedad de su objetivo: fiscalmente responsable y financieramente sostenible, con capacidad de hacerse cargo de los pagos de deuda. Y a la ciudadanía le da lo que prometió: el control del problema inflacionario, que se dio por controlada hasta mayo de 2025, pero que desde junio del año pasado volvió a subir sostenidamente, hasta el último marzo inclusive. El triunfo electoral de La Libertad Avanza en aquel mayo de 1,5 por ciento de inflación es una referencia para 2027: el Gobierno necesita ese indicador como logro político para consolidar su voto. Le funcionó indiscutiblemente en aquella elección porteña.https://especialess3.lanacion.com.ar/interactivos/ln-strapi-tools/tools/pdf-viewer2/web/viewer.html?file=https://especialess3.lanacion.com.ar/strapi/51_Ude_SA_ESPOP_Mayo_2026_0c7b241fea.pdf&initialWidth=775&childId=anexo-E36YMQINZ5FUPCBDHGWOOUWJK4-0&parentTitle=Milei%2C%20Macri%20y%20las%20acechanzas%20de%20una%20%E2%80%9Cdestrucci%C3%B3n%20destructiva%E2%80%9D%20-%20LA%20NACION&parentUrl=https%3A%2F%2Fwww.lanacion.com.ar%2Fpolitica%2Fmilei-macri-y-las-acechanzas-de-una-destruccion-destructiva-nid19052026%2F

Mientras el salario real está en caída, retomar el sendero de la baja de la inflación es una manera parcial de responder al problema. Según la última Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública de la Universidad de San Andrés, correspondiente a mayo, los salarios bajos son la principal preocupación de los argentinos, con un 37 por ciento de las respuestas.

El riesgo de “destrucción destructiva” que pone presión al Gobierno se presenta con varias caras. Por un lado, el derrotero complejo del plan económico que requiere tiempo y correcciones. Por otro lado, el desgaste de la autoridad presidencial embarcada en una batalla cultural, o desplante cultural, que tiene la forma de una coreografía inoportuna e ineficiente. Finalmente, la interna sin control dentro del Gobierno.

Los próximos meses traerán respuestas acerca de cómo se ecualizan todos esos desafíos y qué rendijas dejan para la oposición que disputa el poder. Hay una pregunta en el aire: ¿cuándo cambia el clima social y se abre un portal para el ingreso de una alternativa política con chances? La pregunta sobre la alternancia es una pregunta que siempre llega, más tarde o más temprano.

Por Luciana Vázquez

Fuente: La Nación

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