La Royal Navy detectó que cámaras instaladas en drones de vigilancia K3 Scout usados por fuerzas especiales británicas enviaron datos a China, después de que una evaluación rutinaria halló comunicaciones hacia una dirección IP en ese país. Según The Telegraph, el Ministerio de Defensa retiró toda conectividad a internet de esos sistemas tras descubrir la brecha en una flota valorada en 12 millones de libras y en uso desde marzo.Te puede interesar:Los hutíes atacaron tropas sauditas en un puerto clave de Yemen horas después de golpear una refinería de Aramco
El hallazgo golpeó un punto sensible de la política de seguridad británica porque se produjo después de varios avisos oficiales y medidas previas contra tecnología china. En 2020, el Gobierno conservador prohibió a Huawei en la red británica de 5G por temores de espionaje, después de revertir una aprobación inicial por advertencias de funcionarios de seguridad de Washington sobre el riesgo derivado de las leyes de seguridad nacional chinas.
La publicación señaló que los drones integraban parte de un futuro paquete de defensa ofrecido por el Reino Unido para resguardar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz. Una fuente de defensa familiarizada con el caso dijo al diario británico que en esas plataformas ya se habían realizado preparativos para los planes británicos en el Golfo y resumió el episodio como un “gran fallo” en la verificación del origen de los componentes.Te puede interesar:Ucrania volvió a golpear una refinería en lo profundo del territorio ruso: mil kilómetros al este de Moscú
Las cámaras emitieron señales hacia una IP china
Un drone naval de la División de Vehículos de Superficie No Tripulados de la Armada de EE.UU., similar a los adquiridos por el Reino Unido, durante el ejercicio de la OTAN BALTOPS 26, frente a las costas de Gdynia, Polonia (REUTERS/Lukasz Glowala)
The Telegraph informó que el proveedor de los drones fue Kraken Technology Group, un contratista de defensa británico que obtuvo las cámaras de un tercero que había dado garantías sobre su seguridad. Un portavoz de la empresa dijo que sabían que algunas cámaras de terceros compatibles con la NDAA contenían un pequeño número de componentes originados fuera del Reino Unido.
La investigación citada por el diario concluyó que las cámaras enviaban “comunicaciones de latido”: datos que confirmaban que estaban en línea y funcionaban con normalidad. El Ministerio de Defensa sostuvo que no existían pruebas de que datos sensibles o sistemas oficiales hubieran sido accedidos, comprometidos o transmitidos al exterior.Te puede interesar:Los pueblos más aislados del mundo: dónde viven y por qué mantienen distancia del exterior
La brecha activó temores de seguridad nacional por una posible exposición de personal con autorización de seguridad en la sede del Special Boat Service en Poole, Dorset. También surgieron inquietudes porque los drones de vigilancia estuvieron cerca de reuniones muy sensibles de altos mandos de fuerzas especiales y porque las cámaras siguieron activas incluso cuando las embarcaciones no tripuladas estaban apagadas.
Un portavoz del ministerio dijo que una evaluación rutinaria de vulnerabilidad cibernética identificó un problema que afectaba un subsistema de una embarcación no tripulada de Kraken usada por la Royal Navy. Añadió que una investigación exhaustiva no encontró pruebas de acceso, compromiso o transmisión externa de datos o sistemas del ministerio.
La marina adquirió los K3 Scout para su flotilla de superficie dentro del Project Beehive, un programa que busca combinar buques no tripulados y buques de guerra tradicionales. Las embarcaciones, operadas por el Coastal Forces Squadron y la unidad 47 Commando de los Royal Marines, debían modernizar la capacidad de combate británica y mantener el ritmo frente a sus adversarios.
El modelo K3 Scout fue diseñado para transportar una carga útil de 600 kg y operar de forma continua durante 30 días. También fue adquirido por el Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos y participó en pruebas de la OTAN en el Báltico.
El caso golpeó el giro diplomático hacia Beijing
La revelación apareció mientras el Gobierno laborista intentó recomponer la relación con Beijing mediante visitas de alto perfil y con la expectativa de acuerdos comerciales. A comienzos de este año, el Gobierno aprobó además los planes para una superembajada china en Royal Mint Court, en el centro de Londres, pese a las preocupaciones por la cercanía del predio con líneas de comunicación sensibles.
El año pasado, MI5 emitió una alerta de seguridad a los diputados y advirtió que los servicios de inteligencia chinos eran “implacables” en sus intentos de interferir e influir en el Parlamento mediante sitios de empleo como LinkedIn para recolectar información sensible. Ese aviso llegó semanas después del colapso del caso contra dos hombres acusados de espiar para China, entre ellos un investigador parlamentario.
La ministra de seguridad en la sombra Alicia Kearns pidió una auditoría urgente del equipamiento para detectar “huellas chinas” ocultas. Dijo que si el Reino Unido no podía afirmar con confianza qué había dentro de su propio equipo militar, tampoco podía decir que ese equipo le pertenecía ni que era soberano.
Fuente: Infobae.com

Sea el primero en comentar en "La Royal Navy detectó que cámaras de drones K3 Scout enviaron datos a China"