Al menos 2.000 personas murieron dentro de los casos confirmados en el brote de ébola en la República Democrática del Congo, el de crecimiento más rápido registrado hasta ahora, según los datos más recientes, mientras las autoridades sanitarias enfrentan serias dificultades para llevar ayuda a las localidades remotas debido a un conflicto con grupos rebeldes, malas carreteras e interrupciones del trabajo por problemas de pago.Te puede interesar:Los pueblos más aislados del mundo: dónde viven y por qué mantienen distancia del exterior
Los datos publicados durante la noche hasta el martes mostraron un total de 4.381 casos confirmados, incluidos 2.011 fallecimientos. Otros 704 pacientes permanecen hospitalizados y en aislamiento. El brote fue declarado oficialmente el 15 de mayo, aunque las autoridades sanitarias determinaron mediante secuenciación genética que en realidad había comenzado meses antes, en febrero.Una mujer espera frente a la casa de un vecino muerto por ébola, en Mongbwalu, Ituri, en momentos en que las agencias de ayuda intensificaban su respuesta ante la cepa Bundibugyo (REUTERS/Gradel Muyisa Mumbere/Archivo)
Mientras tardó unas nueve semanas en registrar las primeras 1.000 muertes, el brote duplicó esa cifra en apenas tres semanas, una señal de que la crisis sanitaria avanza más rápido que los esfuerzos por rastrearla y contenerla.Te puede interesar:Cómo fue el operativo para salvaguardar a Donald Trump de una amenaza iraní tras la cumbre de la OTAN
Es ya el segundo brote más grande de la historia, solo detrás del ocurrido en África Occidental entre 2014 y 2016, que registró más de 28.000 casos y más de 11.000 muertes. El balance actual acerca además a esta epidemia a la de 2018-2020, la más mortífera hasta la fecha en el propio Congo, con cerca de 2.300 muertos sobre 3.500 casos.
Sin vacuna específica, pero con un ensayo en marcha
Wiza Bondele, trabajador sanitario del equipo de prevención y control, en la provincia de Ituri, epicentro de un brote que ya duplicó sus muertes en apenas tres semanas (AP Foto/Dieudonne Dirole)
El brote actual, originado en la provincia nororiental de Ituri, es distinto de la mayoría de los anteriores porque el virus responsable —la variante Bundibugyo— no cuenta con vacunas ni tratamientos aprobados. Expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendaron el viernes evaluar en un ensayo clínico la vacuna homologada Ervebo, ante la falta de una inmunización específica contra esta cepa. Según la OMS, ya existe una cantidad considerable de datos —especialmente sobre la seguridad de la vacuna— que permiten considerar una evaluación en fase 3, una etapa que habitualmente se realiza a escala global con miles de personas.Te puede interesar:Un ataque contra la principal refinería de Libia destruyó un tanque con 4,5 millones de litros de gasolina
Dosis de Ervebo provenientes de la reserva mundial de vacunas contra el ébola, creada y financiada por la Alianza Gavi, deberán estar disponibles para apoyar esos ensayos clínicos, indicó la organización en un comunicado. Esa reserva, producida por el laboratorio estadounidense Merck, cuenta con unas 500.000 dosis, algunas de las cuales permanecen en el propio Congo debido a la frecuencia con la que el país enfrenta brotes de la enfermedad. Gavi, creada en el año 2000, reúne a donantes públicos y privados para facilitar el acceso a vacunas en países en desarrollo. Según Sania Nishtar, directora de la alianza, el brote actual es susceptible de “convertirse en el mayor jamás registrado en el mundo”.
La respuesta, superada por el avance del virus
Trabajadores de la Cruz Roja desinfectan el hospital general de Rwampara antes de manipular el cuerpo de una víctima de ébola, cerca de Bunia, en Ituri (REUTERS/Gradel Muyisa Mumbere/Archivo)
Los trabajadores humanitarios advierten que el brote sigue superando la capacidad de respuesta, que se fue ampliando en las cinco provincias orientales afectadas, donde la presencia del Estado es frágil y las instalaciones de salud carecen de recursos. Muchos trabajadores sanitarios se declararon en huelga para protestar por la falta de pago de sus salarios desde que se declaró la epidemia. La OMS señaló además que la mayoría de los nuevos casos todavía se registran fuera de los contactos que están siendo monitoreados, lo que evidencia que la transmisión continúa fuera del control de los equipos sanitarios.
Aunque la variante responsable del brote de 2014-2016 se considera la más mortífera de todas, los datos del gobierno congoleño muestran que este brote de Bundibugyo mató a un porcentaje más alto de personas, porque la atención y el apoyo no llegan a los pacientes con suficiente rapidez: muchos reportan los síntomas tarde o directamente no los reportan.
La tasa de letalidad del brote actual es de 45,9%, según las autoridades sanitarias congoleñas, por encima del 39,6% registrado en el brote de África Occidental de 2014-2016.
“En ausencia de una vacuna eficaz, el control del brote depende de identificar los casos y luego atenderlos en instalaciones seguras hasta que se recuperen o, tristemente, fallezcan”, dijo a la agencia AP Paul Hunter, profesor de medicina en la Universidad de East Anglia, en el Reino Unido. En una región remota, con un conflicto en marcha y comunicaciones interrumpidas, explicó, la vigilancia rutinaria puede resultar muy difícil, e “identificar los casos lo suficientemente pronto como para prevenir la propagación puede ser imposible”.
La OMS dijo el lunes que, al inicio del brote, en una de las zonas más remotas y vulnerables del Congo, algunos casos fueron atribuidos erróneamente a la malaria y la fiebre tifoidea, y que los primeros análisis se realizaron para el tipo más común de ébola. El director regional de la OMS para África, Mohamed Yakub Janabi, resumió la situación en una conferencia de prensa: “Estamos persiguiendo al virus, el virus va por delante de nosotros”.
El primer virus del ébola fue identificado en 1976 cerca del río Ébola, en lo que hoy es el Congo. El brote actual es el 17° que enfrenta el país centroafricano, y ya es considerado el más grande de su historia.

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