Categoría: Entrevistas

  • Promover el trabajo, no desalentarlo

    Mientras la economía del país estalla, muchos de nuestros legisladores siguen mirando la película equivocada. Como si tuviéramos pleno desarrollo, quienes han mostrado tantas dificultades para cumplir con su obligación de sesionar se sumergen en un debate propio de otras latitudes.

    Si de modernizar la legislación laboral se trata, son tantas y tan variadas las cuestiones que deberían ocupar la agenda política de nuestros dirigentes que resulta absurdo pensar que hoy solo los convoca la intención de reducir la jornada laboral.

    Son siete las iniciativas sobre las que se viene trabajando, robando tiempo y esfuerzos a muchas otras cuestiones más perentorias. Cinco corresponden al Frente de Todos, una a la izquierda y otra al socialismo. Hablamos de proyectos que apuntan o bien a reducir las 48 horas actuales de trabajo semanal –pasando a 30, 36 o 40 horas semanales – o las jornadas laborales, al proponer que sean solo cuatro, aunque no contemplan ninguna reducción salarial asociada.

    Mientras la Unión Industrial Argentina (UIA) ya anticipó su rechazo, la presidenta de la Comisión de Legislación del Trabajo, Vanesa Siley (Frente de Todos-Buenos Aires) destacó la experiencia de otros países que vieron incrementada la productividad, la baja del ausentismo y de los accidentes laborales, que se traducen en una baja de los costos.

    La ministra de Trabajo, Kelly Olmos, planteó que no hay una posición común en el mundo, sino realidades diversas, pero que las estadísticas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) correlacionan la reducción de horas de trabajo con el nivel de productividad. Las modificaciones deberían escalonarse progresivamente, y no plantearse de un día para el otro, aclaró la funcionaria.

    La interminable sucesión de manotazos y remiendos en el ámbito de la legislación laboral solo puede derivar en una informalidad todavía mayor

    En la Cámara de Diputados, también el bloque de Juntos por el Cambio se mostró flexible a apoyar la iniciativa. Fuentes del oficialismo reconocen que las reducciones propuestas no generarán nuevos puestos de trabajo, sino, en todo caso, una eventual mejor distribución. Por su parte, los industriales critican que se busque imponer una norma ingresada por la ventana en el Congreso, que no contempla la realidad argentina y que se trata de un tema que debería discutirse en el ámbito de los convenios colectivos de trabajo.

    Como era previsible, el sector gremial aplaudió la iniciativa, una vez más aferrado a supuestos beneficios para los trabajadores, sin comprender que sus efectos terminarán castigando duramente a sus representados. Nadie contratará a un empleado que trabaje seis horas teniendo que pagarle por ocho.

    Con un 40% de empleo informal, empresas con productividad en niveles mínimos, salarios a la baja por las mismas razones y una pobreza que no encuentra techo, todo lleva razonablemente a pensar que el recorte de días de trabajo o de la extensión de jornadas laborales no es la solución que hoy se requiere. Basta pensar en la cantidad de empleados públicos que trabajan poco y mal, cuando no son “ñoquis”, como beneficiarios de este tipo de medidas populistas que, lejos de contribuir a reducir el gasto público, lo incrementan reduciendo la productividad.

    En el ámbito privado, este tipo de medidas, de llegar a ver la luz en el Congreso, solo promoverá mayor informalidad. Se trata de cuestiones que deben dirimirse en paritarias por más que se propongan incentivos mediante exenciones fiscales para las empresas que accedan al experimento. Sin inversiones, insumos ni previsibilidad, resulta un disparate pensar que reducir las horas de trabajo pueda traducirse en más productividad.

    Cualquier reforma en el campo laboral debería ser integral y contemplar medidas que favorezcan el empleo formal y desalienten la macabra industria del juicio.

    Estamos ante otra medida de corte netamente electoralista a menos de un mes de los comicios generales. Un ministro de Economía que hipoteca cada día aún más el futuro de la Nación, dispuesto también ahora a regalar bonos a quienes trabajan en la informalidad, y una ministra de Trabajo que promueve trabajar menos son funestos exponentes de una tan vergonzosa como enajenada gestión. Serán difíciles de revertir veinte años de un modelo que promueve las supuestas ventajas de vivir a costa del Estado, que somete a los más excluidos con planes asistenciales prebendarios, robándoles su dignidad, y que descalifica la cultura del trabajo y el mérito.

    En lugar de pensar en cómo seguir jibarizando el deteriorado mercado laboral, la dirigencia política debería abocarse a avanzar en el estudio y concreción de una reforma laboral de fondo, sin más parches ni retrocesos y con la mirada puesta en nuestra realidad cotidiana, que tanto dista de la de muchos de los países que eligen poner como ejemplo.

    Se abre en el Congreso en los próximos días una serie de reuniones tendientes a debatir el recorte de la jornada laboral. Sería deseable que no se malgastaran esfuerzos en desarrollar un único tópico, de cuya viabilidad en nuestro país hay serias dudas, para concentrarlos en una tan necesaria como perentoria reforma laboral integral.

    Fuente: La Nación

  • Manotazos de un gobierno en retirada

    Hace menos de un mes, comentábamos en este espacio la desvergonzada arremetida del gobierno nacional para seguir sumando empleados a la planta del Estado a pesar de las prohibiciones en ese sentido impuestas por el propio ministro de Economía. Se trata de una práctica que también se verifica en provincias y municipios apurados por “pagar” con cargos públicos a parientes, amigos y lealtades partidarias antes de que concluyan los actuales mandatos en diciembre y frente a la eventualidad de que el próximo gobierno sea de signo contrario al actual.

    Para aquel entonces, una resolución publicada en el Boletín Oficial daba cuenta de que Sergio Massa había desandado groseramente su orden de congelar las vacantes en el Estado, al ordenar “el proceso para la cobertura de 799 cargos vacantes y financiados de la planta permanente del Ministerio de Economía”.

    Pocos días después, un exhaustivo relevamiento de LA NACION, junto con LN Data, basado en el análisis de más de mil documentos, actualizaba y ampliaba la información dando cuenta de una brutal aceleración del 200 por ciento de los pases de trabajadores a planta permanente desde las últimas PASO. Se pasó de 924 nombramientos en el mes previo a esos comicios a 2766 en el posterior. Fuentes a cargo de esas efectivizaciones dijeron, además, haber recibido instrucciones específicas de apurar los trámites de los concursos.

    Entre los muchos disparates cometidos por las autoridades dentro de un contexto económico cuya gravedad exige decisiones racionales y austeras y no el lamentable festival de nombramientos al que asistimos, se supo que la actual presidenta del Banco Nación y autora de uno de los decretos de congelamiento de ingresos en el Estado, dictado durante su breve gestión a cargo del Ministerio de Economía, Silvina Batakis, contrató a su expareja Héctor Javier Silva como gerente de Sistemas y a diversos familiares en cargos importantes dentro de esa entidad financiera.

    Batakis también asignó de manera unilateral a la gerenta general del banco, María del Carmen Barros, un sueldo de casi nueve millones de pesos, que incluye premios, bonos y demás beneficios, según reveló el programa televisivo PPT.

    En otra muestra del todo vale, fue la propia Barros quien logró que el Banco Nación contratara a la numeróloga Verónica Laura Asad, más conocida como Pitty, para que la “coucheara” desde su experiencia con el manejo de los números para establecer relaciones entre estos, seres vivos y fuerzas físicas y espirituales, tal como confirmó la propia Asad en declaraciones periodísticas, en las que reconoció haber trabajado para el Estado nacional, al que le facturó 1,8 millones de pesos por seis meses de labor.

    Según se supo, tras haber solicitado una consulta particular con la numeróloga y quedar satisfecha con el servicio prestado, Barros le ofreció el contrato a cargo del Banco Nación. “Al principio, venía a mi oficina una vez a la semana. Después pasaron a ser dos veces y finalmente tres veces. Me pedía hacer lo que yo sé hacer, que tiene que ver con números. A través de los números, podés sacar diferentes cosas. Hay un número en la puerta de tu casa, en el celular, en el cielo y todo se puede aprovechar. Todos vibramos a través de los números: nos aportan una energía. Y podemos asesorarnos mediante esa energía”, se explayó Asad al ser consultada sobre su contratación. No está en cuestionamiento el servicio que se ofrece y que cualquier persona puede llegar a tomar o dejar, sino que se lo haya contratado con fondos del banco y para fines más que inciertos.

    Precisamente, estamos ante un doble problema. Por un lado, de números, pero no los que Asad analiza, sino los de una economía extraviada, a la que tanto Batakis como su sucesor Massa demuestran no poder manejar permitiendo que el país siga cayendo al fondo del precipicio y, por otro, de falta de ética en el manejo de la cuestión pública.

    Está claro que el fin de era kirchnerista encuentra a sus máximos exponentes más preocupados por cubrirse las espaldas en lo judicial y económico que en resolver los acuciantes problemas que aquejan al ciudadano común.

    Sea cual fuere el próximo gobierno, deberá revisar todos estos abusos y dar de baja medidas que, en vez de aportar soluciones, van encaminadas a dejar un terreno minado para todos los argentinos.

    Ya nadie duda de la urgencia de achicar el gasto público. Ha llegado la hora de terminar con las mentiras del Gobierno, de sincerar la situación y de buscar soluciones acompañando con hechos concretos las frases altisonantes de campaña.

    Fuente: La Nación

  • Ramiro Agulla: el eslabón perdido que unió a Sergio Massa con Javier Milei y Eduardo Eurnekian

    Primero fue el llamado; luego, la oferta. Ocurrió a principios de 2020, aunque algunos lo fechan meses antes. Ramiro Agulla, publicista icónico de los 90 con aquello de la “llama que llama” y el “dicen que soy aburrido”, entre otros hits, batía el parche por las redes sociales y algunos medios de comunicación con que faltaban liberales en la arena política local. Recibió entonces el llamado.

    –“¿Qué te pasa a vos con los liberales?”.

    Agulla no necesitó que se identificara el preguntón. Había trabajado para él en la campaña presidencial de 2015 y la legislativa de 2017.MILEI, CRISTINA Y EL PERONISMO: LAS FUERZAS DEL CIELO CHAPOTEAN EN EL BARRO

    –“Nada, Sergio. Solo pienso que falta meter liberales en el tablero de la política argentina”, argumentó Agulla, en lo que fue el inicio de una conversación telefónica larguísima que fructificó en una oferta envuelta en preguntas.

    –“¿Querés hablar con Eurnekian? –sondeó Sergio Massa–. ¿Querés que le pida dinero para financiar esto? ¿Cuánto cobrarías por este trabajo?”.

    Agulla calla en público, pero entre sus íntimos jura que comenzó a colaborar con Javier Milei y José Luis Espert sin cobrar un peso de Eduardo Eurnekian, para el que ya había trabajado, por lo que tampoco necesitaba de Massa para contactarlo. Afirma que apenas embolsó “centavos” de José Luis Espert para desarrollar el primer nombre del espacio –Avanza Libertad–, su primer logo –con un amigo en Texas– y sus primeros dos spots.

    Espert y Milei, antes de distanciarse
    Espert y Milei, antes de distanciarse

    Consultado por LA NACION, Espert sostuvo que el publicista colaboró con ellos en sesiones de “brainstorming” y que lo hizo “de onda” por una sencilla razón: “Me tenía admiración”. Para Agulla, el recuerdo es similar. “Mi objetivo fue ponerlos en su eje, como al autito en un Scalextric, para que resultaran presentables y que emitieran mensajes que la gente pudiera entender. El resto fue mérito de ellos”, repite entre los suyos, a los que también les confirma que Eurnekian sí “bajó billete” para aquella campaña de Milei y de Espert, y que Massa le prometió cumplirle con favores que le adeudaba… que después le volvió a incumplir.

    El ida y vuelta entre Massa y Milei, cabe aclarar, es un secreto a voces entre los políticos, aunque pocos lo afirman ante un micrófono. Entre ellos, Carlos Maslatón, que militó en la UPAU y en la Ucedé, donde conoció al actual ministro de Economía, y que se alió con Milei, del que luego se distanció. Según Maslatón, el acuerdo entre los ahora candidatos se tejió hace “tres años” y en esta campaña se plasmó en la confección de listas, idea que comparte, desde las antípodas políticas, Juan Grabois. “Milei armó las listas con toda gente de Massa”, afirmó. “No sé si le dio una mano o no él, sé que la gente era gente del partido de Massa”.

    Al igual que su alianza con Maslatón, sin embargo, aquella entente entre Milei y Espert duró poco y todavía se sacan chispas, aunque el espacio libertario ganó fuerza. Tanta que Agulla también jura que sabe dónde y cuándo nació la buena onda entre el “Peluca” y el expresidente Mauricio Macri.

    Javier Milei y Eduardo Eurnekian
    Javier Milei y Eduardo EurnekianArchivo

    “Al toque que salieron al ruedo, Macri los llamó a una reunión en su casa”, cuenta el publicista a los propios, a los que aclara que les hizo una sugerencia. “Lleguen 10 minutos tarde, porque es una forma de marcarle la cancha a Mauricio, porque él se lo hará a ustedes. En política ese tipo de gestos dice mucho”. Y así fue, aunque luego llegó el plato fuerte. “No me puteen a mí. Puteen a los radicales que no me dejaron impulsar las ideas liberales”, dice Agulla que le contaron Espert y Milei que les pidió Macri. Todo un trabalenguas, que cierra con una afirmación del publicista. “De ahí viene la amistad entre Macri y Milei”.

    ¿Y Massa, mientras tanto? “Massa le fue a pedir dinero a Eurnekian. Estaba chocho con que yo ayudara a los liberales y libertarios porque le sacaban votos a Juntos por el Cambio”, dice entre los suyos Agulla, que pronto siguió su camino para darle una mano a otro candidato en las legislativas de 2021: el exministro del Interior y Transporte Florencio Randazzo.

    Consultados por LA NACION, junto a Eurnekian desmintieron de manera tajante que hubiera financiado al espacio de Milei y de Espert en 2020 o 2021, como también negaron que haya solventado los servicios de Agulla. El miércoles pasado, el empresario trazó su línea más tajante con quien fue su empleado hasta el día previo a asumir como diputado nacional, en diciembre de 2021: “Si Milei no se modera, no estamos para aguantar otro dictador”, afirmó.

    Massa y Milei, en el Congreso
    Massa y Milei, en el CongresoCaptura de Video

    Massa busca ahora marcarle la cancha al Peluca, que absorbe votos tanto de Unión por la Patria como de Juntos por el Cambio, según muestran los estudios cualitativos, aunque las sospechas sobre los vínculos entre ambos son recurrentes. Se centran en el mencionado armado de listas y en el financiamiento de su campaña, pero también responden al silencio del libertario sobre el actual ministro y candidato, al que evita criticar cuanto puede.

    Ahora, Agulla jura que ya no trabaja más para Milei, pero parecen salidos de sus manos los spots que durante los últimos meses de campaña protagonizaron el candidato presidencial, la postulante a la gobernación bonaerense, Carolina Píparo, y el aspirante a la jefatura de gobierno porteña, Ramiro Marra. Hay frases y enfoques que resultan casi idénticos a los que protagonizó De la Rúa en 1999.

    Algunos, como Maslatón, acusaron a Milei de plagiar la campaña de la Alianza y otros creyeron ver a Agulla o algunos de sus colaboradores involucrados con el espacio libertario, lo que también niegan junto al candidato. Remarcan que Sergio Pollaccia, el Tano, fue el creativo durante la campaña 2021 y que Santiago Oria está al frente este año. Junto a Milei también aclaran que cuando Agulla se fue con Randazzo otro puntal irrumpió en el espacio: Mario “Pato” Russo. Espert ya martillaba contra las “corporaciones”, política, empresaria y sindical, pero fue Russo quien impulsó el concepto de “la casta”. Lo extrajo del Movimiento 5 Estrellas, del italiano “Beppe” Grillo. Y también fue suya la prédica populista de derecha –el nosotros, “pueblo”, contra ellos, la “elite”–, alineado con Steve Bannon, el otrora estratega político de Donald Trump.

    Ramiro Agulla
    Ramiro Agullaarchivo

    “Russo es un experto que también alentó la idea del ‘macho alfa’ desde la comunicación no verbal”, rememoran junto a Espert, que sostiene que el concepto de Avanza Libertad salió de las reuniones de “brainstorming” que mantuvieron con Agulla, y que luego Milei se apropió, con una ligera vuelta de rosca. Para Espert, porque su otrora aliado es “un plagiador serial”, mientras que Agulla le da la derecha a Karina, hermana del candidato.

    “La hermana de Milei es todo”, dice Agulla entre los íntimos, a los que remarca el “todo” con un tono contundente. “Ella me llamó y me preguntó si podía jugar con la frase, dándola vuelta. Le dije que sí, que cero drama, y ella fue la que acuñó La Libertad Avanza”, dice el publicista, que mantiene canales latentes de comunicación.UN DÍA CON PATRICIA BULLRICH: VIAJE ÍNTIMO A UNA CRUZADA EXTENUANTE PARA RECUPERAR LA ÉPICA Y ENTRAR AL BALLOTTAGE

    “¡Bien ahí, papá!”, le escribió por WhatsApp, minutos después de que los números oficiales confirmaron el triunfo libertario en las PASO del 13 de agosto, seguro de que su mensaje quedaría oculto entre los cientos o miles que recibiría Milei en su noche de gloria. Cinco minutos después, vibró el teléfono celular de Agulla. Eufórico, Milei le había enviado un mensaje de voz: “¡Viva la libertad, carajo!”, le respondió a los gritos. Restaban un par de horas para que Massa, sacudido por la derrota, saliera a reconocer el resultado.

    Hugo Alconada Mon

    Fuente: La Nación

  • De Tijuana a Lampedusa, millones votan con los pies

    Ante el temor de perder el poder, el kirchnerismo y sus aliados teatralizan escenas de terror, como la probabilidad de una regresión histórica que deje a la población sin derechos. Algunos de sus voceros señalan que el triunfo de la derecha implicaría un salto hacia atrás de 50 años. Es decir, al año 1973, justamente cuando Héctor Cámpora fue elegido presidente y los montoneros tomaron el poder. Con seguridad fue un acto fallido pues, de lo contrario, celebrarían la posibilidad de modificar la historia evitando que Perón los echase de la plaza e Isabel ordenase aniquilarlos. Si lo hubiesen logrado, hoy la Argentina sería tan próspera como Cuba. Después de tanta agua corrida bajo el puente, cabe preguntarse: ¿cómo pueden aún reivindicar sus herederos sistemas perimidos, cuando el mundo demuestra por doquier el fracaso del socialismo como forma de organización política? ¿Y cuando millones nos enseñan, al votar con sus pies?

    En Italia, la pequeña isla de Lampedusa, próxima a las costas de Túnez, ha recibido miles de inmigrantes que intentan acceder a Europa en busca de un futuro mejor. También llegan oleadas de refugiados de Siria y Afganistán a través de la ruta de los Balcanes, a pesar de la oposición de Hungría.

    Es cierto que esas diásporas se originan en guerras, cataclismos naturales y crisis humanitarias, pero en todos los casos son familias que procuran salvarse buscando trabajo en España, Francia, Alemania, Escandinavia o Gran Bretaña y no en Rusia, Turkmenistán, Bielorrusia o Irán, que no les quedan tan lejos.

    También en Tijuana, México, miles de inmigrantes acampan para intentar cruzar a los Estados Unidos. Muchos de ellos han atravesado a pie el Tapón del Darién entre Colombia y Panamá, arriesgando sus vidas para entrar por Texas o California. La mayoría proviene del Triángulo Norte de Centroamérica (Honduras, El Salvador, Guatemala) y otros de Cuba, Nicaragua, Venezuela y Haití, cuyos regímenes son variantes autoritarias de socialismo.

    En la Argentina temen por los derechos laborales sindicalistas gordos y delgados, consecuentes y disidentes, casi todos millonarios y funcionales al poder de turno, de izquierda o de derecha, mientras les mantengan privilegios inconcebibles en la Unión Europea o Estados Unidos –a cambio de huelgas generales o de paz social, según soplen los vientos. Entretanto, el empleo formal se reduce a niveles sin parangón en la historia y el informal se expande, empujando a los trabajadores a emigrar del sistema regular como a Lampedusa o a Tijuana, aunque dentro del territorio nacional. En el país de la justicia social, la única igualdad existe en la miseria, la pobreza y la exclusión.

    Los movimientos sociales sostienen que el capitalismo llegó a su fin y que arribó el tiempo de la economía popular, financiada con recursos públicos. Imaginan un futuro productivo basado en cooperativas carentes de capital, faltas de tecnología e ignorantes de buena gestión, para soportar sobre sus hombros el gasto de un Estado desmesurado, al que todos reclaman subsidios y derechos.

    Otros creen que el drama de la pobreza se soluciona ocupando predios suburbanos y rurales para cultivar huertas y abastecerse de alimentos, como lo propone Nicolás Maduro en Venezuela ante la falta de divisas para importarlos. Pero ni quienes cruzan a Lampedusa ni quienes atraviesan el rio Grande esperan lograr “tierra, techo y trabajo” con tomas de tierras o recuperación de empresas, sino mediante los ingresos que obtengan en economías abiertas, impulsadas por las fuerzas del mercado. Si al llegar debiesen alojarse en viviendas precarias, será como solución transitoria hasta progresar con trabajo y esfuerzo, y no con empleo público ni con planes sociales.

    De Tijuana a Lampedusa, millones de personas señalan con su rumbo las naciones a las cuales la Argentina debe tomar como modelos

    En la reciente Cumbre del G77 + China, celebrada en La Habana, cuyo lema fue “Ciencia. tecnología e innovación al servicio del desarrollo”, Alberto Fernández se abrazó con Raúl Castro, Miguel Díaz Canel, Nicolás Maduro, Daniel Ortega y otros dictadores de la región, mientras se quejaban por la distribución desigual de las vacunas en la pandemia, silenciando aquel las turbias maniobras que costaron cientos de muertos por la demora en acceder a ellas por los prejuicios ideológicos que signaron su propia gestión. Sus interlocutores, que repetían latiguillos respecto de la ciencia, la tecnología y la innovación, no logran alimentar a sus hijos, quienes huyen en tropel hacia los Estados Unidos en pos de bienes esenciales.

    Aferrado a los faldones de China, Brasil y la India para pedirles apoyo político y ayuda financiera, nuestro presidente observa la paja en el ojo ajeno mientras ignora la viga en el propio. Bajo la etiqueta del “Sur Global”, nuevo refrito del Movimiento de Países No Alineados, Fernández repitió su retórica antiimperialista, más aplicable a Pekín que a Washington, mientras Sergio Massa aumenta el endeudamiento con ayuda del Fondo Monetario para sostener una economía desquiciada, donde la clase media se ha hecho pobre y los pobres, indigentes.

    En esa reunión, el colombiano Gustavo Petro, cuyos connacionales también atosigan el Tapón del Darién, equiparó la invasión de Rusia a Ucrania con el conflicto entre Israel y Palestina, ante el beneplácito de Abu Mazen, presidente de esa república y extitular de la OLP. Y donde el representante de Burkina Faso terminó su discurso con el “Patria o Muerte, ¡venceremos!” que caracterizó a Fidel Castro, padre intelectual y “sponsor” material de la guerrilla que asoló América Latina hace 50 años.

    Si Adolfo Pérez Esquivel temiese por el negacionismo en derechos humanos, ahora tiene buenas noticias: sobre la denuncia del fiscal Alberto Nisman se ha reabierto la causa del pacto con Irán, celebrado para tapar el atentado terrorista a la AMIA que causó la muerte de 85 personas con apoyo de un Estado extranjero. Y si a Juan Grabois le preocupa el problema de la vivienda, ahora podrá indagar acerca de quiénes están detrás de los fondos que deben cobrar de la Argentina más de 16.000 millones de dólares por el caso YPF, suficientes para solucionarlo. Su amistad con Axel Kicillof quizás le facilite la investigación, la sanción a los culpables y la recuperación del millonario botín.

    La Argentina conserva un marco institucional vetusto, de hace medio siglo, mezcla de fascismo y socialismo, que ha anquilosado su productividad y obstaculizado su inserción en el mundo. Si pretende retener a los jóvenes y cuidar a sus mayores, debe dar un salto de 50 años hacia adelante, adoptando las reglas de juego de los países que funcionan y no alineándose con aquellos que expulsan a sus poblaciones. No es un tema de derechas ni de izquierdas, sino de sentido común.

    No es necesario entender mucho de derecho ni de economía: solo basta seguir las huellas de aquellos millones de personas que en el mundo peregrinan con sus familias a cuestas y observar qué países eligen como destinos para forjarse un futuro mejor.

    De Tijuana a Lampedusa, millones votan con sus pies y al marchar, señalan con su rumbo las naciones a las cuales la Argentina debe tomar como modelos. Al asumir la presidencia, Alberto Fernández dijo que el suyo era Noruega. Quizás haya colocado una vara demasiado alta y nos bastaría con un objetivo más modesto. Esto es, ponerla al nivel que fijó nuestra Constitución Nacional antes de que hubiésemos optado por ignorarla pasándola por debajo, bien abajo.

    Fuente: La Nación

  • Debate presidencial: ver para saber y votar

    Faltan ocho días para que se realice el primer debate presidencial de este año. Ocurrirá en la Universidad Nacional de Santiago del Estero. Será esa una nueva oportunidad histórica. En un mismo encuentro y en un mismo lugar, expondrán sus ideas programáticas e intercambiarán opiniones los cinco candidatos a ocupar la primera magistratura a partir de diciembre próximo: Javier Milei (La Libertad Avanza), Patricia Bullrich (Juntos por el Cambio), Sergio Massa (Unión por la Patria), Juan Schiaretti (Hacemos por Nuestro País) y Myriam Bregman (Frente de Izquierda).

    Los debates son obligatorios desde 2016, pero el primero realizado bajo el imperio de la ley que los convoca tuvo lugar solo en 2019. Desde ya que hubo antes otros debates entre candidatos, pero fueron voluntarios y la mayoría se realizó a instancias de instituciones académicas y medios de comunicación privados. Un reciente ejemplo de ello lo representa el concretado el miércoles último por la señal de cable TN entre los candidatos a vicepresidente de la Nación Victoria Villarruel (La Libertad Avanza), Luis Petri (Juntos por el Cambio), Agustín Rossi (Unión por la Patria), Florencio Randazzo (Hacemos por Nuestro País) y Nicolás del Caño (Frente de Izquierda). Las propuestas y los cruces entre ellos le han permitido al electorado observar de primera mano y en directo qué proyectos defienden, con qué herramientas dicen que cuentan para llevarlos a cabo, cómo se posicionan frente a sus rivales, qué nivel de profundidad tienen sus argumentos y cuán tolerantes resultan frente a la diversidad de opiniones. Ningún acto de campaña, spot publicitario ni posteo en redes sociales reemplaza el juego de opiniones en un abierto intercambio de ideas.

    Los dos debates presidenciales que deberán realizarse este año –el segundo tendrá lugar el 8 de octubre y, de haber ballottage, habrá un tercero el 12 de noviembre– cuentan, además, con un hecho tan inédito como imprescindible: la participación ciudadana. A instancias de la Cámara Nacional Electoral, los ciudadanos tuvieron la oportunidad de seleccionar dos temas para sumar a los tópicos preestablecidos. De una lista de siete, quienes votaron se inclinaron por que, además de hablar de economía, educación, seguridad y trabajo, los candidatos también discutan sobre derechos humanos y convivencia democrática en el primero de los encuentros y sobre desarrollo humano, vivienda y protección del ambiente en el segundo por realizarse en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, en esta Capital, al igual que el del eventual ballottage.

    Antes de las PASO, desde estas columnas, insistimos en la necesidad de que debatieran los precandidatos de todas las instancias electorales. Sin embargo, en esa oportunidad fueron muy pocos los encuentros que se realizaron al respecto en el país. La inclusión de la obligatoriedad en la Argentina ha llegado tarde si se la compara con naciones donde la práctica de debatir lleva ya muchos años. Deberíamos ampliarla a todo tipo de elecciones. Quien elige un intendente está decidiéndose por quien cree que debería administrar su cotidianeidad, su cercanía más próxima. Por esa delicada razón, entre otras muchas de igual peso, merece conocer a los postulantes, saber qué piensan y cómo se aprestan a ejecutar los recursos de la comuna, que no son más que los dineros de los propios contribuyentes, para destinar a áreas tan sensibles como la salud, la educación y la seguridad.

    La democrática práctica electoral se enriquece con su constante ejercicio. Cuando más informados estemos los ciudadanos, más adecuadas podrán ser las decisiones por adoptar.

    No es una novedad que muchos dirigentes reniegan de los debates. Básicamente, porque son reacios a aceptar los riesgos de la inmediatez, de la improvisación y porque temen cometer errores. La realidad indica que cada vez que se realizó un debate, aun con sus aciertos, yerros y desajustes de dinámica y desarrollo, el resultado ha sido más que satisfactorio.

    En estas épocas difíciles, de graves padecimientos socioeconómicos, de inseguridad física, de profundo descreimiento en la política, de eslóganes vacíos, de declaraciones fuera de tono y hasta de improperios y gritos destemplados de quienes pretenden manejar los destinos del país, la ciudadanía necesita más que nunca conocer y ver cómo interactúan los candidatos, cómo reaccionan ante el imprevisto, momento clave en el que los libretos preparados en forma marketinera suelen sucumbir.

    Si siempre resulta esencial que el elector se adentre en el entendimiento de los objetivos programáticos de la fuerza política en competencia, no es menos importante que repare en aspectos de la personalidad de quien se presenta como líder, de quien aspira nada más y nada menos que a regir los destinos del país, dramáticamente herido por las profundas diferencias que la propia política –la mala política– se ha esforzado con denuedo en instaurar y sostener.

    Es mucho lo que nos jugamos los argentinos en los próximos comicios. Así como, en su momento, apelamos desde este espacio a que aumente la participación a la hora de votar, hoy lo volvemos a hacer junto con la aspiración de que sean muchos los que asistan a los debates previstos, convencidos de que no habrá salida si no la buscamos unidos y que, desentendernos de esa búsqueda, compromete el futuro de todos, sin excepción.

    Fuente: La Nación

  • El campo, siempre acosado

    Hace poco cayeron sobre la zona núcleo pampeana lluvias suficientes para recomponer el perfil de los suelos, asegurar en fecha convencional el comienzo de la siembra de los cultivos para la cosecha gruesa y trazar pronósticos optimistas para la campaña 2023/24.

    El agua ha caído de forma despareja hacia el oeste de la provincia de Buenos Aires y quedan bolsones de sequía alarmantes en lugares como Carlos Casares, con apenas 300 mm a lo largo de los primeros nueve meses del año. Hay campos en situación comprometida, con liquidación del stock ganadero y suelos que sufren, además, las consecuencias de las sequías de 2020/21 y 2021/2022. Estas agravaron las características de un año desolador como 2022: se produjo un desastre agrícola y ganadero de proporciones históricas y, en muchas partes, el más grave de los últimos 100 años.

    Fue tal el castigo inferido por la perversa combinación de la naturaleza adversa y las condiciones de desasosiego derivadas de la desastrosa política económica que muchos productores, a pesar de los pronósticos de buenas lluvias para la primavera, desistieron de embarcarse en cultivos de invierno. Lo prueba que se hayan implantado con semillas de trigo, gramínea tradicional en la pampa argentina, 500.000 ha menos que el año último.

    La incertidumbre económica paraliza decisiones que deberían haberse tomado con menos vacilaciones después de saberse que un ciclo de El Niño se encuentra entre nosotros y, con él, la promesa de agua abundante para los cultivos. Lo hemos tenido poco más de 20 veces en los últimos 60 años.

    Ninguno de los competidores para alzarse el 10 de diciembre con el poder ha hecho anuncios consistentes sobre los aspectos más críticos de la relación entre campo y gobierno. El oficialismo esquilmó la producción en los cuatros períodos en que gobernó en lo que va del siglo XXI: miles de unidades productivas quedaron en el camino por el asfixiante peso impositivo, la retorcida relación entre el valor de nuestra moneda y el dólar, unidad financiera de referencia, y el despojo que significan las retenciones o derechos de exportación. En el caso de la soja, el Estado se quedó con casi un tercio de su valor, sin contar las gabelas comunes a todo tipo de industria y comercio.

    Respecto de las fuerzas de oposición que disputan el poder, es poco lo que han prometido sobre un cambio radical de políticas en relación con las actividades productivas.

    Asombra, por lo tanto, la magnitud de las apuestas estimativas del campo en relación con la campaña agrícola en curso. Si las lluvias fueran de la intensidad que hace prever la influencia de El Niño, la producción podría crecer hasta 138% respecto del ciclo 2022/23. Así las cosas, podrían generarse 134.300.000 de toneladas de granos, según estimaciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. La contribución de la cosecha de maíz sería de 55 millones de toneladas, cinco millones de toneladas más que la de soja. Después se ubicarían el trigo, con 16,5 millones; la cebada, con 5 millones; el girasol, con 4, 3, y el sorgo, con 3, 5 millones. Datos de ese relieve abren la esperanza de que las exportaciones agrícolas asciendan a 34.507 millones de dólares, un crecimiento del 49% respecto de 2022/23, que equivaldría a mejorar nuestra balanza comercial en 11.315 millones de dólares.

    Mientras se pone en marcha la siembra de maíz, las entidades representativas de la actividad llaman la atención sobre las tensiones que suma la dilación de importaciones de insumos estratégicos por más de 1500 millones de dólares. Es eso, como se sabe, consecuencia del estado de desesperación en que ha hundido al país la indisponibilidad de divisas.

    Es una crisis que se siente en todos los ámbitos vinculados con el campo. La Federación Argentina de Cámaras Agroaéreas denunció, por ejemplo, que hay empresas embargadas porque no pueden pagar a fábricas del exterior aviones de un plantel que no puede sino renovarse periódicamente por razones de seguridad elemental.

    Confiemos, por enésima vez, en que el próximo gobierno asegure la recuperación moral y económica perdida desde hace tiempo y brinde a las actividades agropecuarias las condiciones mínimas para operar de modo previsible, sin la angustia de la imprevisión o el precio por las derivaciones de los dislates ideológicos, fruto de una clase de activistas desquiciados que han fracasado en toda la línea de su gestión.

    Basta juzgarlos por la forma disparatada en que rifan los magros recursos de la economía nacional en desesperados intentos por retener el poder. O por la descabellada decisión de violentar la ley y los compromisos jurídicos de todo tipo a fin de quedarse con YPF a costa de que el Estado argentino haya sido condenado por un juez norteamericano a resarcimientos por más de 16.000 millones de dólares. ¿Ninguno de los responsables por una culpa tan flagrante será llevado ante la Justicia a fin de que se haga cargo con sus bienes de una mínima parte, al menos, por el gravísimo daño ocasionado a la Nación?

    Fuente: La Nación

  • Milei y el teorema de Baglini

    De producirse el acceso de Javier Milei a la presidencia de la Nación, estaríamos frente a un fenómeno verdaderamente atípico en la práctica de la democracia. Sería fruto de un triunfo logrado a través de la vía eleccionaria por una persona, más que por un partido o una coalición de fuerzas políticas.

    Si Milei abandonara por algún motivo la carrera hacia el 22 de octubre, nadie de La Libertad Avanza (LLA) heredaría su caudal electoral. En las elecciones provinciales en las que participó algún candidato formalmente apoyado por Milei, los resultados distaron enormemente del apoyo que recogió el 13 de agosto como postulante presidencial. El análisis sociológico y demográfico del soporte de Milei en las PASO muestra claramente que la mayor parte de sus votantes fueron atraídos por su planteo antisistema más que por su propuesta doctrinaria. Su ataque a “la casta”, su efusión y su llamativo estilo encontraron una ciudadanía con una extendida condena a los políticos y el deseo de algo distinto. Esto movió el voto de amplios segmentos transversales de la sociedad, incluso de sectores humildes que tradicionalmente apoyaban al peronismo.

    El programa de gobierno de Milei ha sido hasta hoy una exposición de postulados liberales que no fueron sometidos a una traducción en políticas públicas aplicables sobre una compleja realidad. Cualquier programa de gobierno que deba aplicarse desde el muy cercano 10 de diciembre requerirá mucho más que los postulados de la escuela austríaca, aunque estos sean correctos. Estamos frente al llamado “teorema de Baglini”, según el cual el discurso y las propuestas de los políticos se moderan y se hacen más realistas a medida que se acercan al ejercicio concreto del poder. De hecho, varios de los postulados iniciales surgidos del ideario de la perfección se debieron modificar por haberse comprobado la imposibilidad de tomar atajos irrealizables en el contexto de la situación de partida. Tal es el caso de la dolarización y de la supresión del Banco Central, anunciados oportunamente sin que hubiera habido antes un tratamiento y maduración del tema dentro del propio equipo de economistas convocado. Fue así como surgieron declaraciones contradictorias de Carlos Rodríguez y Roque Fernández. Hasta hoy, no hay claridad sobre esas dos cuestiones. Tampoco hay una elaboración debidamente tratada sobre política exterior. El candidato ha expresado que su eje será la relación con Estados Unidos e Israel. Nada hay que objetar a esta preferencia, pero no atiende la construcción de una política exterior integral frente a un mundo diverso ante al cual la Argentina interactúa comercial y políticamente. Ese principismo sin la previa y debida discusión interna da lugar a expresiones individuales, como lo fue la declaración de Diana Mondino, reconocida economista postulada para la cancillería, acerca de respetar el deseo de los habitantes de las Malvinas. Desde hace décadas la posición de nuestro país ha sido invariablemente respetar sus intereses, pero no sus deseos. La diferencia es sustancial en el campo diplomático.

    Similar situación se observa en otras cuestiones que no parecen haber pasado por el tamiz de una discusión interdisciplinaria. Las ventajas económicas y sociales del funcionamiento de los mercados sin interferencias no debieran llevar a postular, por ejemplo, el comercio de órganos humanos. Una afirmación de este tipo no se hubiera producido en una organización política más madura. Esa falta de madurez se evidencia también en la carencia de un coaching apropiado que pueda inducir al candidato a no proferir insultos y agravios personales ante opiniones divergentes. No se sabe si esto le agrega o le quita atractivo electoral, pero lo cierto es que incorpora murallas frente a miembros de otras fuerzas políticas ideológicamente cercanas, cuyo apoyo futuro necesitará, si llega al gobierno, para sancionar las leyes que exigen las reformas propuestas. En este mismo orden, las descalificaciones proferidas por Milei al papa Francisco, más allá de las discrepancias que pueda razonablemente tener, muestran que en su entorno no hay elementos de contención necesarios para quien puede llegar a ser presidente de la Nación.

    El teorema de Baglini pone urgencia a las tareas preparatorias de los candidatos que tienen probabilidad de ser elegidos. Es evidente que encontrarán una gravísima situación económica y social. No habrá tiempo de aprendizaje ni de gobernar siguiendo el método de ensayo y error. En caso de que no se haya trabajado en programas concretos por tratarse de una construcción política nueva y carente de experiencia de gobierno, como lo es LLA, es recomendable adoptar propuestas bien elaboradas por terceros que sean coherentes con el marco doctrinario del candidato. Es justamente el caso del programa de salud presentado por LLA. Debiera seguir este mismo proceder apoyándose en propuestas ya existentes de mayor integralidad y realismo elaboradas por organizaciones reconocidas en el espacio de las ideas afines a la economía de mercado y a la democracia liberal. Nuestro país no puede ni debe sufrir otro fracaso.

    Fuente: La Nación

  • Tensión en la Hidrovía

    Los gobiernos de Paraguay, Brasil, Bolivia y Uruguay le han reclamado a la Argentina que desista de cobrar un peaje en el tramo Santa Fe Norte de la Vía de Navegación Troncal (VNT) de los ríos Paraná y Paraguay. La falta de acuerdo está provocando un elevado nivel de tensión, especialmente con el gobierno paraguayo, que en lo que se interpreta como una represalia por la decisión argentina dispuso abrir de forma unilateral al máximo el vertedero de Aña Cuá y dejó correr el agua que se necesita para hacer funcionar la represa de Yacyretá, vaciando parcialmente el embalse.

    El presidente paraguayo, Santiago Peña, anunció que pedirá un arbitraje internacional, acompañado por los gobiernos de sus países vecinos, para resolver la polémica desatada por el cobro de peajes en la Hidrovía Paraná-Paraguay, uno de los principales canales logísticos empleados por los países que componen este sistema fluvial.

    Desde principios de año, el gobierno argentino procedió a implementar, de manera unilateral, el cobro de un peaje de 1,47 dólares por tonelada de registro neto al transporte fluvial que circule por el tramo comprendido entre el puerto de Santa Fe y Confluencia.

    Mapa de la Vía Navegable Troncal
    Mapa de la Vía Navegable TroncalMinisterio de Transporte

    El reclamo contrario a esa disposición de las autoridades argentinas se funda en el Acuerdo de Transporte Fluvial por la Hidrovía Paraná-Paraguay, suscripto por los cinco países en 1994. El artículo 4° establece que los países signatarios se reconocen recíprocamente la libertad de navegación en toda la Hidrovía de las embarcaciones de sus respectivas banderas, así como la navegación de embarcaciones de terceras banderas. El siguiente artículo determina que, sin previo acuerdo de las partes, no se podrá establecer ningún impuesto, gravamen, tributo o derecho sobre el transporte, las embarcaciones o sus cargamentos, basado únicamente en el hecho de la navegación.

    Estipula, asimismo, que las mercancías transportadas en tránsito aduanero internacional no estarán sujetas al pago de gravámenes a la importación o la exportación eventualmente exigibles mientras dure la operación de tránsito, “con excepción del pago de tasas por servicios efectivamente prestados”.

    Demasiados y muy onerosos pleitos perdidos tiene ya la Argentina en el Ciadi y en otros ámbitos

    El embajador argentino en Asunción, Domingo Peppo, justificó la instrumentación del cobro del peaje por el hecho de que la Argentina “presta servicios de balizamiento, dragado, seguridad y ambientales, que demandan entre 20 y 25 millones de dólares anuales” y señaló que “es justo que eso lo pague quien utiliza la Hidrovía y, en este caso, la mayor flota es la paraguaya”.

    Sin embargo, la Comisión Permanente de Transporte de la Cuenca del Plata (Cptcp), integrada por los usuarios de la vía navegable de los cinco países signatarios del acuerdo, certificó que “las condiciones hidromorfológicas del río en el tramo Santa Fe-Confluencia, por sus profundidades naturales, permiten la navegación segura de las embarcaciones a 10 pies de calado durante las 24 horas, sin necesidad de intervenciones de dragado”. Asimismo, subrayó que “con la tecnología disponible tampoco resulta necesaria la provisión del servicio de balizamiento de ese sector”.

    En función de ese informe, Paraguay, Brasil, Bolivia y Uruguay sostuvieron que no existe fundamento para el cobro de tasa alguna y decidieron elevar la discusión al nivel del Comité Intergubernamental de la Hidrovía (CIH), órgano político del acuerdo. Pero la representación argentina se opuso a ese procedimiento y planteó continuar la discusión en el área técnica, sin acceder a suspender la aplicación del peaje, que, según estimaciones del sector privado, implica un costo adicional para el comercio exterior de los países miembros del acuerdo de aproximadamente 40 millones de dólares por año.

    Mientras se profundizan las diferencias, el Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) sostuvo que la competitividad del complejo agroexportador se verá afectada sin una infraestructura y logística acordes. En tal sentido, destacó la importancia de la Hidrovía Paraná-Paraguay, por la que, además de muchas exportaciones, ingresan los insumos básicos y críticos para todo el sector industrial, y propuso una licitación internacional “veloz y eficiente”, que avance hacia un contratante directo y no mediante una intervención estatizada.

    Demasiados y muy onerosos pleitos perdidos tiene ya nuestro país en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi) y en otros ámbitos. La sentencia de la Justicia estadounidense contra el Estado argentino por el caso YPF es el ejemplo más reciente. Ya la Argentina es vista como una incumplidora serial y, en el caso que nos ocupa, se sumaría otro incumplimiento, al violar un acuerdo internacional.

    Es de esperar que nuestro país deje atrás cualquier reclamo infundado para superar las desagradables consecuencias que están teniendo las llamativas desinteligencias en torno del uso de nuestros rios

    Fuente: La Nación

  • El «sorprendente» cambio en la Antártida que preocupa a los expertos

    El hielo marino que rodea la Antártida está muy por debajo de cualquier nivel invernal registrado anteriormente, según muestran datos satelitales, un nuevo punto de referencia preocupante para una región que alguna vez pareció resistir al calentamiento global.

    «Está tan lejos de todo lo que hemos visto que es casi alucinante», dice Walter Meier, que monitorea el hielo marino en el Centro Nacional de Datos sobre Hielo y Nieve de Estados Unidos.

    Una Antártida inestable podría tener consecuencias de gran alcance, advierten los expertos.

    La enorme extensión de hielo de la Antártida regula la temperatura del planeta, ya que la superficie blanca refleja la energía del Sol de regreso a la atmósfera y también enfría el agua debajo y cerca de ella.

    Sin su hielo que enfría el planeta, la Antártida podría pasar de ser el refrigerador de la Tierra a un radiador, dicen los expertos.

    El hielo que flota en la superficie del Océano Antártico mide ahora menos de 17 millones de kilómetros cuadrados, es decir, 1,5 millones de kilómetros cuadrados de hielo marino menos que el promedio de septiembre y muy por debajo de los mínimos históricos del invierno anterior.

    Se trata de un área donde falta hielo aproximadamente cinco veces el tamaño de las Islas Británicas.

    Una medida importante

    Walter Meier no cree que el hielo marino se recupere en gran medida.

    Los científicos todavía están tratando de identificar todos los factores que llevaron a la disminución del hielo marino de este año, pero estudiar las tendencias en la Antártida ha sido históricamente un desafío.

    En un año en el que se han superado varios récords mundiales de calor y temperatura de los océanos, algunos científicos insisten en que el bajo nivel del hielo marino es la medida a la que hay que prestar atención.

    Hielo marino muy fino en primer plano: este es un tipo de hielo marino llamado «nilas» que se forma en condiciones de viento muy bajo.

    «Podemos ver qué tan vulnerable es», dice el Dr. Robbie Mallet, de la Universidad de Manitoba, con sede en la península Antártica.

    La delgada capa de hielo marino de este año, que ya enfrenta el aislamiento, el frío extremo y los fuertes vientos, ha dificultado aún más el trabajo de su equipo.

    «Existe el riesgo de que se rompa y se vaya a la deriva mar adentro con nosotros encima», afirma Mallet.

    El hielo marino se forma en el invierno del continente (de marzo a octubre) antes de derretirse en gran medida en verano, y es parte de un sistema interconectado que también consta de icebergs, hielo terrestre y enormes plataformas de hielo: extensiones flotantes de hielo terrestre que sobresalen de la costa.

    El hielo marino actúa como una funda protectora para el hielo que cubre la tierra y evita que el océano se caliente.

    El efecto albedo

    La Dra. Caroline Holmes, del Servicio Antártico Británico, explica que los impactos de la reducción del hielo marino pueden volverse evidentes a medida que la estación pasa al verano, cuando existe la posibilidad de que se produzca un ciclo de retroalimentación imparable de derretimiento del hielo.

    A medida que desaparece más hielo marino, se exponen áreas oscuras del océano, que absorben la luz solar en lugar de reflejarla, lo que significa que la energía térmica se agrega al agua, lo que a su vez derrite más hielo.

    Los científicos llaman a esto el efecto albedo del hielo.

    Eso podría agregar mucho más calor al planeta, alterando el papel habitual de la Antártida como regulador de las temperaturas globales.

    El Dr. Mallet y su equipo salen todos los días a medir el hielo y la nieve en la Antártida.

    «¿Estamos despertando a este gigante de la Antártida?» pregunta el profesor Martin Siegert, glaciólogo de la Universidad de Exeter.

    Sería «un desastre absoluto para el mundo», afirma.

    Hay indicios de que lo que ya está sucediendo con las capas de hielo de la Antártida está en el peor de los casos previsto, dice la profesora Anna Hogg, científica terrestre de la Universidad de Leeds, en Reino Unido.

    Desde la década de 1990, la pérdida de hielo terrestre de la Antártida ha contribuido en 7,2 mm al aumento del nivel del mar.

    Incluso los aumentos modestos del nivel del mar pueden provocar marejadas ciclónicas peligrosamente altas que podrían acabar con las comunidades costeras.

    Si grandes cantidades de hielo terrestre comenzaran a derretirse, los impactos serían catastróficos para millones de personas en todo el mundo.

    El «salvaje oeste» del mundo científico

    Como continente autónomo rodeado de agua, la Antártida tiene su propio sistema meteorológico y climático.

    Hasta 2016, el hielo marino invernal de la Antártida había ido creciendo en tamaño.

    Pero en marzo de 2022, una ola de calor extrema azotó la Antártida Oriental, elevando las temperaturas a -10 °C cuando deberían haber estado más cerca de -50 °C.

    «Cuando comencé a estudiar la Antártida hace 30 años, nunca pensamos que allí podrían ocurrir fenómenos climáticos extremos», dice el profesor Siegert.

    El hielo marino ha batido mínimos récord en verano durante tres de los últimos siete años, incluido febrero de 2023.

    Algunos científicos incluso creen que estos registros de niveles bajos de hielo pueden indicar que se está produciendo un cambio fundamental en el continente: un cambio en las condiciones que han mantenido aislada a la región.

    La lejanía de la Antártida y la escasez de información histórica significan que aún se desconoce mucho.

    En términos científicos, la región sigue siendo el «salvaje oeste», según el Dr. Robbie Mallet.

    Los científicos saben hasta qué punto se extiende el hielo marino, pero no, por ejemplo, qué tan grueso es.

    Desbloquear ese rompecabezas podría cambiar radicalmente los modelos climáticos de la región.

    Muchas razones para estar preocupados

    En la base científica Rothera, el Dr. Mallet utiliza instrumentos de radar para estudiar el espesor del hielo marino para un proyecto de investigación internacional llamado Defiant.

    Él y otros científicos todavía están tratando de desentrañar las causas de la desaparición del hielo invernal.

    «Existe la posibilidad de que sea una expresión realmente extraña de variabilidad natural», dice, lo que significa que muchos factores naturales podrían haberse acumulado y estar afectando a la región simultáneamente.

    Los océanos con temperaturas récord de este año probablemente sean un factor contribuyente, sugieren los científicos: el agua caliente no se congelará.

    Y es posible que también haya habido cambios en las corrientes oceánicas y los vientos que impulsan las temperaturas en la Antártida.

    El fenómeno meteorológico de El Niño, que se desarrolla actualmente en el Pacífico, también podría contribuir sutilmente a la reducción del hielo marino, aunque todavía es débil .

    El Dr. Mallet dice que hay muchas «razones para estar preocupados».

    «Es potencialmente una señal realmente alarmante del cambio climático antártico que no ha estado allí durante los últimos 40 años. Y apenas está emergiendo ahora».

    Fuente: Mendoza online

  • Docentes: una perentoria crisis

    Con preocupación, tanto por el presente como por el futuro cercano, semanas atrás comentábamos desde estas columnas la importancia de promover y enaltecer la vocación docente, acompañándola con condiciones satisfactorias y salarios dignos. Hablar de educación en nuestro país es considerar paros y protestas, problemas de infraestructura deficiente, inseguridad rampante, entre otros muchos males a los que, más recientemente, se suma una preocupante falta de docentes.

    Tres meses después del inicio del ciclo lectivo 2023, unos 6500 cargos docentes en la provincia de Buenos Aires -2568 en jardines y 3860 en escuelas primarias públicas- se hallaban todavía vacantes. Si calculamos que se asigna un educador cada 30 alumnos, hablamos de unos 190 mil niños víctimas de algún nivel de orfandad docente. La ausencia de personal se traduce en que, cuando los maestros no pueden turnarse entre ellos para evitar horas libres en las aulas, los alumnos terminan siendo enviados a sus casas, alejándolos del objetivo de 180 días anuales de clases sobre el que tanto se insiste sin mucho éxito.

    El informe que da cuenta de esta situación fue difundido por el diputado bonaerense Sergio Siciliano (JxC), subsecretario de educación durante la gestión de María Eugenia Vidal. Las cifras surgen del relevamiento de haberes liquidados en poder de la Dirección Provincial de Tecnología de la Información.

    Fieles a la costumbre de echar culpas sin asumir la importancia de dar continuidad a las gestiones, más allá del cambio de color político de los gobernantes, desde la Dirección General de Cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires, a cargo de Alberto Sileoni, se señala que la falta de formación superior en la provincia durante la gobernación de Vidal se traduce hoy en la dificultad de cubrir numerosos cargos.

    Ante pedidos de licencias, por motivos reales o ficticios, jubilaciones y retiros, en una lógica de recambio generacional, muchas nuevas vacantes en las aulas no encuentran candidatos a cubrirlas; una situación que se repite también en el ámbito privado y que obliga a contratar personal ya jubilado o sin recibirse.

    Al respecto, se acaba de aprobar un nuevo régimen de licencias en el distrito bonaerense, que contempla un permiso por nacimiento de 45 días de inasistencia para las parejas. Los no gestantes gozarán de entre 5 y 15 días, mientras las gestantes pueden incluso llegar a los 135 de faltas justificadas. Por enfermedad, a los maestros pueden corresponderles hasta unos 120 días al año. En cuanto al régimen jubilatorio, bastan 50 años de edad y 25 años de aportes para convertirse en beneficiario.

    El Ministerio de Educación porteño difundió los resultados de una investigación iniciada en 2021 que condujo a sumariar a 260 docentes y no docentes porteños por falsificación de certificados médicos. Quince de ellos ya fueron despedidos y se estima que podría aumentar el número de los que no estarán autorizados a retomar su actividad en las escuelas. La ministra Soledad Acuña los definió como “los vivos de siempre”, un 0,5% del total del sistema educativo de gestión estatal de la ciudad. Destacan también que el Estatuto Docente, reformado en 2022 para favorecer la continuidad pedagógica, condujo a reducir en un 19% el total de las licencias en 2023 que toman los docentes en comparación con el mismo período de 2022.

    En fase de evaluación y encendiendo lógicas polémicas por sus efectos sobre los niños, el programa “Maestros itinerantes” busca brindar cobertura temporal por dos, tres o cuatro días en distintos distritos escolares porteños hasta tanto se cubran los cargos. Hablamos de entre 190 y 300 cargos disponibles por día en el sector primario, que pueden involucrar hasta 3000 niños y niñas. Desde hace tres años, a través de un sitio web, el ministerio porteño ofrece diariamente cargos para reemplazo en casos de pedidos de más de 48 horas de licencia, pero cientos quedan sin cubrir dado que la demanda supera ampliamente a la oferta.

    A pesar de los buenos niveles de empleabilidad, la crisis vocacional, la caída en el prestigio y un nivel salarial desmotivante condujeron a que los ingresantes en el sistema de formación docente no sean numéricamente los necesarios. Entre los múltiples y numerosos desafíos que hoy nos plantea el sistema educativo, este aparece como uno de los más apremiantes por cuanto compromete seriamente no solo el presente sino también el futuro de cualquier política en la materia. No será con medidas demagógicas que no puedan luego sostenerse en el tiempo como podremos resolver tamaña encrucijada. Tal como la realidad nos viene demostrando, cualquier improvisación en este terreno se paga demasiado cara. Los candidatos deben ser claros en sus propuestas para que la educación sea lo que debe ser: prioridad nacional.

    Fuente: La Nación