Categoría: Entrevistas

  • Del “plan platita” a la extorsión explícita

    La práctica gubernamental de anunciar bonos, subsidios y ampliación de beneficios de todo tipo resulta harto reiterada durante épocas electorales.

    El llamado “plan platita”, que en esta oportunidad el ministro-candidato Sergio Massa está llevando a extremos insospechados, aun sin saber si se contará con los fondos suficientes para concretar semejante dispendio de dineros públicos dada la debacle provocada por su propio gobierno, se ha convertido en una clara extorsión en La Rioja. En esa provincia, el gobernador Ricardo Quintela anunció que dará un bono de 15.000 pesos a los estatales de planta transitoria y permanente y que se congelarán tarifas de servicios, pero lo condicionó al resultado electoral.

    Las personas contratadas y becadas, las tutorías y quienes son beneficiarias del Programa de Empleo Municipal (PEM), en tanto, recibirán 10.000 pesos, así como los retirados y jubilados de la policía y del Servicio Penitenciario provinciales. Y también habrá un incremento de 5000 pesos para el monto actual del adicional compensatorio destinado a jubilados, entre otros trabajadores estatales.

    El día del anuncio y al ser consultado por los periodistas sobre si esos bonos se mantendrán en el tiempo o se cobrarán por única vez, Quintela respondió: “Tenemos que pasar el mes de octubre, tenemos que ver el resultado de las elecciones y tenemos que conversar en paritarias y con los gremios y ver las posibilidades reales que tenga la provincia”.

    El gobernador riojano es uno de los mandatarios peronistas más alineados con la campaña de Unión por la Patria. Tanto es así que desde hace tiempo recorre su provincia pregonando la inconveniencia de votar a otros candidatos en los comicios presidenciales de este mes. A tal punto lleva su prédica alarmista que ha dicho que, en caso de ganar Javier Milei, presentará la renuncia a su cargo.

    Quintela presenta a Massa como emergente de algún tipo de revelación de fe, desconectándolo de las aberraciones que ha cometido y sigue cometiendo el gobierno que el tigrense integra desde hace más de un año. Y, sin siquiera sonrojarse, asegura a los riojanos que el país necesita a Massa porque es un “candidato racional”, que va a sacarlo “de la situación prácticamente terminal en la que se encuentra, similar a la de 2001″.

    No obstante esa incoherencia discursiva, achacársela con exclusividad a Quintela sería una grosera simplificación.

    Según un video que se hizo viral, difundido por la cuenta Indignado (indignadoxd) en X (ex-Twitter), se observa a una mujer, presumiblemente docente o sindicalista de ese gremio, intentando convencer en el aula de una escuela tucumana a alumnos adolescentes respecto de que tienen que votar a Massa porque, si no, van a perder todos los derechos.

    Con argumentos variados y de distintos tonos, los alumnos le retrucan que el partido que la mujer defiende nunca ha hecho nada por ellos ni por los barrios donde viven ni por la provincia. Casi abatida por la contundencia de sus interlocutores, la mujer los insta a que, si no piensan en ellos, que piensen en sus padres. Otra extorsión indisimulada. Hay muchos Quintelas en el país.

    En la introducción al video en cuestión se comenta que la mujer es una de las tantas enviadas de Roberto Baradel, de quien se asegura que instruye a docentes de todo el país para llamar a votar a Massa bajo la consigna de que “no gane la derecha”. Adoctrinamiento puro y duro.

    Sirven estos dos ejemplos para resumir la enorme cantidad de tergiversaciones que se están difundiendo desde las usinas más diversas. También resultan útiles para reflejar el pavor de cierta dirigencia a perder sus lugares de poder, sus prebendas y canonjías, llegado el caso de resultar perdidosa en los próximos comicios.

    Si alguno de ellos cree que replicando la estrategia de la mentira y la humillación logrará salir a flote electoralmente, es probable que logre todo lo contrario.

    No está exenta de cometer estos viles errores ninguna de las fuerzas contendientes con vistas al próximo domingo 22. La diferencia con comicios anteriores es el nivel de descreimiento de la sociedad respecto de esos artilugios, el hartazgo frente a una dirigencia que la sigue subestimando y la necesidad de muchos de dar vuelta la página de la decadencia en la que se encuentra hoy nuestro país.

    Fuente: La Nación

  • La crisis económica exige responsabilidad y autocrítica

    Al tiempo que la crisis socioeconómica se acelera, de la mano de un festival de populismo electoral que no ha hecho más que fogonear la inflación e incrementar la pobreza, las irresponsables declaraciones de uno de los candidatos presidenciales con serias chances de triunfar han avivado el incendio. Las imágenes que muestran en estos días las entidades bancarias reflejan la huida del peso y la desconfianza general en las autoridades nacionales, y no son muy diferentes de las tristes escenas que vivimos los argentinos en otras épocas, signadas por las consecuencias de un déficit fiscal crónico al que se intenta irresponsablemente ponerle fin con una emisión monetaria descontrolada y con medidas dirigistas e intervencionistas que solo agravan los males hasta paralizar la inversión y la actividad económica.

    Horas atrás, el postulante presidencial de La Libertad Avanza, Javier Milei, fue objeto de fuertes críticas luego de que recomendara a los argentinos desarmar sus depósitos a plazo fijo en pesos e insistiera en que “el peso no puede valer ni excremento”. Habrá que reconocerle a Milei que no es la primera vez que formula semejante advertencia. En varias de sus intervenciones mediáticas, al menos desde 2018, afirmó lo mismo con palabras casi calcadas. Nadie le puede exigir que actúe con hipocresía, renegando de sus propias ideas. Pero eso no implica que deje de lado la responsabilidad que le cabe en el presente momento, cuando una frase puede desatar una corrida bancaria que terminará agravando la ya de por sí difícil situación.

    Unos días antes, en momentos en que los dólares informal y financieros volvían a escalar prácticamente sin frenos, el candidato libertario había dicho que cuanto más alto estuviera el dólar, más fácil sería dolarizar la economía. En otras palabras, pareció decir que cuanto peor, mejor.

    El ministro de Economía se desentendió de su rol para priorizar sus ambiciones electorales, desperdiciando otra gran oportunidad para avanzar en un programa de estabilización

    En un documento titulado “Responsabilidad democrática”, cuatro cámaras que agrupan a los bancos que operan en la Argentina expresaron, un día después de conocerse las afirmaciones de Milei, que “una democracia fuerte requiere de instituciones sólidas y de una dirigencia política madura y responsable”. El comunicado de la Asociación de Bancos Argentinos (Adeba), la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), la Asociación de Bancos Públicos y Privados de la República Argentina (Abappra) y la Asociación de la Banca Especializada (ABE) instó a los candidatos presidenciales a “evitar hacer declaraciones infundadas que generen incertidumbre en la gente y volatilidad sobre las variables financieras”. Señaló también que más allá de que “nadie discute la fortaleza del sistema financiero, con altísimos niveles de capital y liquidez”, recomendar no renovar los depósitos “no hace otra cosa que generar preocupación en un sector de la población”.

    Sin desconocer la importancia de que, en este último tramo de la campaña electoral, los postulantes a la jefatura del Estado actúen con la responsabilidad y vocación de servicio que de ellos se espera, sería importante que quienes hoy critican los dichos del líder libertario empleen la misma contundencia para advertirle públicamente al ministro y candidato Sergio Massa sobre los gravísimos errores de una gestión cuyos pésimos resultados están hoy a la vista.

    Desde sectores del propio oficialismo se ha dicho que quien no es un economista responsable nunca será un presidente responsable, y que Milei actúa de forma antipatriótica con tal de arañar votos. Sin desmedro de que, efectivamente, sea así, deberían admitir que las causas de que hoy la Argentina vuelva a estar cerca de un proceso hiperinflacionario no son otras que los desaciertos de un gobierno cuyo ministro de Economía, en una gestión fallida dirigida a aumentar audazmente su poder, se desentendió de su rol para priorizar sus ambiciones electorales, sin dudar en recurrir al más rancio populismo, desperdiciando otra gran oportunidad para avanzar en un programa estabilizador que pusiera coto al desenfrenado gasto público y al impuesto inflacionario, que es definitivamente el más regresivo de todos los tributos.

    Fuente: La Nación

  • Ataque a Israel: Irán, una vez más

    En una ofensiva de una magnitud sin precedente, la organización terrorista Hamas perpetró un ataque brutal contra el Estado de Israel, provocando un número de muertes y heridos de enorme significación.

    Nunca durante los 75 años de existencia del Estado de Israel el país había recibido un ataque más atroz. Al momento, las autoridades israelíes han reconocido la muerte de más de 900 personas -entre ellas, 7 argentinos- y unos 2600 heridos, al tiempo que más de un centenar de ciudadanos israelíes fueron tomados como rehenes por parte de los terroristas. Los bombardeos aéreos de las fuerzas armadas israelíes no tardaron en producirse, acelerando la escalada bélica, y Hamas amenazó con ejecutar a civiles secuestrados.

    Hamas controla la Franja de Gaza, un pequeño territorio que bordea al norte y al este con el Estado de Israel, al oeste con el Mediterráneo y al sur con Egipto, en el que viven casi dos millones de personas.

    Ataques contra Israel y su población vienen produciéndose sin solución de continuidad desde ese territorio, aunque en esta ocasión la envergadura de la ofensiva ofreció características históricas. Analistas indican que el ataque es el de mayor alcance de toda la historia israelí, incluso superando el que tuvo lugar hace 50 años en la llamada Guerra de Yom Kippur (1973).

    En tanto, horas más tarde, como era previsible, ataques contra Israel fueron lanzados por la organización terrorista Hezbollah desde la frontera norte del país.

    Resulta fundamental comprender que detrás de Hamas y Hezbollah se encuentra la República Islámica de Irán, país que desde la caída de la monarquía del shah Mohammed Reza Pahlevi, en 1979, está controlado por un régimen teocrático extremista, negacionista del Holocausto, que promueve una agenda antioccidental, la destrucción de Israel y el uso del terrorismo a escala global, en una medida que los propios argentinos hemos experimentado.

    Los ataques perpetrados por Hamas el pasado sábado tuvieron como objetivo zonas residenciales de Israel
    Los ataques perpetrados por Hamas el pasado sábado tuvieron como objetivo zonas residenciales de IsraelTsafrir Abayov – AP

    Por ello es indispensable comprender hasta qué punto aquella realidad implica una amenaza a la paz y la seguridad internacionales, toda vez que Teherán no es un actor más en el orden global. Heredera de una cultura milenaria, la de Irán es una sociedad sofisticada cuya dirigencia se ve a sí misma como recipiendaria de un destino de liderazgo en la siempre crucial región de Medio Oriente. Una realidad que lo enfrenta con Arabia Saudita, en una rivalidad que presenta –en el tiempo histórico que nos toca vivir– la ancestral disputa entre sunnitas y chiitas.

    Esta realidad permite comprender el contexto en el que se producen los hechos. Irán está detrás de los arteros ataques, que podrían estar dirigidos a torpedear los acuerdos de Abraham y el avance de las negociaciones entre Arabia Saudita e Israel con los auspicios de los Estados Unidos, dado que Teherán rechaza el acercamiento del Estado hebreo con cada vez más países árabes.

    Esta dinámica hacia la confraternidad se inició con la normalización de las relaciones entre Israel y Egipto a partir de los acuerdos de Camp David en 1978, a instancias del gobierno de James Carter y fue continuada durante la era Clinton en el tratado de paz con Jordania. Más recientemente, en tiempos de la presidencia de Donald Trump, los acuerdos de Abraham vehiculizaron el entendimiento de Israel con Emiratos Árabes Unidos, Bahrein, Sudán y Marruecos.

    Palestinos llevan a un civil israelí capturado desde el kibbutz Kfar Azza a la Franja de Gaza
    Palestinos llevan a un civil israelí capturado desde el kibbutz Kfar Azza a la Franja de GazaHatem Ali – AP

    La actitud del régimen iraní, que responsabilizó a Israel por el ataque de Hamas, confirma otro peligroso desacierto como la reciente adhesión del gobierno de Alberto Fernández al grupo de los Brics, que incorporó a Irán. También obliga a tomar prevenciones en la región por la reciente ampliación del acuerdo de cooperación en materia de defensa y seguridad entre los gobiernos de Irán y Bolivia, donde el expresidente Evo Morales, cercano al presidente y la vicepresidenta argentinos, defendió contundentemente a Hamas y condenó a Israel.

    El hecho de que, durante el debate de anteanoche, los candidatos presidenciales Patricia Bullrich, Sergio Massa, Javier Milei y Juan Schiaretti expresaran su solidaridad con el pueblo israelí constituye un paso alentador, del mismo modo que resulta repudiable la actitud de la postulante izquierdista Myriam Bregman, quien culpó por el conflicto a “la política del Estado de Israel de ocupación y apartheid contra el pueblo palestino”.

    Fuente: La Nación

  • Secundario sin aprendizaje

    Las noticias en el plano educativo son tan desalentadoras como las que a diario nos devuelve el escenario económico. Lamentablemente, estas últimas podrán eventualmente revertirse a mayor velocidad mientras que la cuestión educativa impacta de lleno en más de una generación y también condiciona seriamente el futuro.

    En el orden nacional, de cada 100 estudiantes que en 2011 comenzaron primer grado, más de 600 mil niños, solo 61 completaron la secundaria en el tiempo esperado, esto es sin repetir y sin abandonar, para concluir en 2022. Solo el 13% llegó a tiempo y con niveles satisfactorios en lengua y matemática.

    Las dos jurisdicciones con mejores índices en 2022 fueron la ciudad de Buenos Aires (29%) y Río Negro (18%). Formosa, Santiago del Estero y Corrientes, apenas 5%.

    Los datos surgen del informe Índice de Resultados Escolares: ¿cuántos estudiantes llegan al final de la secundaria en tiempo y forma? elaborado por Argentinos por la Educación, organización de la sociedad civil con independencia político-partidaria. Ese estudio utilizó datos del Relevamiento Anual y de las pruebas Aprender 2022 de secundaria y destaca un retroceso respecto de los tramos anteriores 2005-2016 y 2009-2020.

    La proporción de estudiantes que completaron la secundaria muestra un aumento en 20 de las 24 jurisdicciones. Si bien el 61% la concluyó, se observa una fuerte dicotomía: son numéricamente más los que llegan, pero está claro que lo hacen habiendo aprendido menos.

    Si bien el informe no discrimina entre trayectorias en establecimientos de gestión pública o privada, señala una fuerte relación entre los resultados escolares y el nivel socioeconómico de los estudiantes, registrándose en Santiago del Estero el promedio más bajo y en la Capital Federal el más alto. Solo el 21,5% de quienes completan a tiempo la secundaria alcanzan los aprendizajes esperados en lengua y matemática, con una caída de 12,6 % respecto de los resultados de 2019.

    La escuela no solo enseña habilidades. Para muchos es sinónimo de una comida al día y también sienta experiencias de socialización que contribuyen a superar condiciones de marginalidad. Cada año, unos 360 mil estudiantes interrumpen su trayectoria escolar en nuestro país y luego de la pandemia las estimaciones de Educar 2050 hablan de un millón de alumnos en peligro de perder su vínculo con la escuela. Los riesgos asociados a este escenario son apabullantes.

    Urge insistir sobre la importancia de poner a la educación en el centro del debate público. Gobernadores y varios candidatos están de acuerdo en comprometer sus mejores esfuerzos en esa dirección, pero debemos ser los ciudadanos quienes no cejemos en nuestro reclamo. De las propuestas educaitvas y de su consenso depende el futuro de la nación.

    Fuente: La Nación

  • La destrucción del capital social

    La República Argentina se construyó a partir de bases poco firmes, en un territorio tan extenso como deshabitado, sin vías de comunicación y sin cultivos, con tensiones entre las provincias y el puerto, poblada luego por un aluvión de inmigrantes provenientes de distintos lugares del mundo, con su bagaje de lenguas y culturas.

    Desde la Organización Nacional el objetivo de los gobernantes fue integrar esa diversidad en unidad nacional, para que los engranajes funcionaran de forma previsible, sustituyendo medio siglo de conflictos por relaciones de convivencia fructífera. Fueron años de inversión en educación, salud e infraestructura. Guardapolvos blancos, fiestas patrias, la canción Aurora, el himno a Sarmiento y ningún feriado trasladado. Para unir lo disímil, se adoptó una constitución federal y se dictaron códigos de fondo, la ley de educación común, la de matrimonio civil, se creó la moneda nacional y se instauró el voto universal, secreto y obligatorio, entre otras decisiones.

    Los incentivos se alinearon de manera correcta y el esfuerzo de cada uno permitió desarrollar el potencial nacional, pues con esas balizas se tejieron lazos de colaboración entre desconocidos, pero unidos por igual himno y la misma escarapela. Crecieron el ahorro y el crédito, los comercios y las industrias, las casas de renta y los inquilinatos, los propietarios rurales y arrendatarios, los ramos generales y las “libretas” de almacén, las fotos con magnesio para envidia de familiares, los socorros mutuos y los barrios con esfuerzo propio y ayuda mutua. La chalina de Alfredo Palacios, las leyes sociales, la Caja de Ahorro Postal y el orgullo de ser argentino. En fin, la auténtica movilidad social ascendente basada en el mérito, el esfuerzo y la genuina solidaridad.

    La tromba inflacionaria se acelera a niveles que harán polvo lo que resta del capital social. Tomó casi 200 años construirlo y el kirchnerismo lo destruyó en solo 20

    Ese tejido de valores compartido, urdido con puntadas minuciosas, se llama capital social y permite que las familias puedan realizar sus planes de vida fiándose en los demás, quienes también lo aprecian como las reglas no escritas que dan vigencia verdadera a las normas legales. Sin esa adhesión espontánea y sin castigo social a quienes las ignoran, las leyes son letra muerta o libretos para vivos.

    Pero, así como se tarda décadas en anudar la trama virtuosa que alienta la buena conducta ciudadana, puede destruirse en un santiamén si la picardía y la mala fe se aprovechan de los flancos expuestos que ofrece una sociedad abierta y confiada. La corrupción política, la emisión sin respaldo, los privilegios discrecionales, la apropiación de lo público y la mentira para cubrir desfalcos éticos, son golpes bajos que fuerzan a la gente a levantar la guardia y ponerse a la defensiva, cuando no a la ofensiva, regresando al estado de naturaleza.

    Toda esta evocación tiene como motivo la durísima coyuntura que enfrenta la República, donde la tromba inflacionaria se acelera a niveles que harán polvo lo que resta del capital social por necesidad e instinto de supervivencia. Tomó casi 200 años construirlo y el kirchnerismo lo destruyó en solo 20.

    Si la Argentina había construido prestigio en el concierto de las naciones, ahora es un paria que pide ayuda a las peores dictaduras del planeta

    Hemos visto bolsas en los conventos, millones en la Rosadita, lavado de fondos en hoteles, contrataciones de obras ficticias, la expansión desenfrenada del juego, la penetración del narcotráfico y, más recientemente, las tarjetas bonaerenses y el yate “Bandido” en obscenas jaranas mediterráneas. Para no mencionar la deuda de 16 mil millones de dólares que el “incorruptible” Axel Kicillof ha dejado como herencia para las generaciones venideras por violar, con viveza de adolescente, las normas que protegen a las minorías en los mercados de valores internacionales. Ello implica demoler, por anticipado, cualquier capital social que se intentase construir a partir del año próximo. Si la Argentina también había construido prestigio en el concierto de las naciones, ahora es un paria que pide ayuda a las peores dictaduras del planeta. Y los camaradas del gobernador no solamente sacaron rédito personal de todos los intersticios del poder, sino que también horadaron los cimientos de la moral colectiva con la fiesta en Olivos, el vacunatorio VIP y el ultraje a la Justicia y a su Corte Suprema para satisfacer a Cristina Kirchner.

    El capital social de los argentinos está destruido, pues la confianza ha sido reemplazada por el temor, la sospecha y la precaución. Los comercios cierran sus puertas para protegerse de los asaltos y de los estragos de la inflación. Las familias entran en crisis cuando no alcanza el dinero para comer; los padres se pelean y los chicos lo sufren. Los comedores y merenderos no dan abasto para alimentar a tantos excluidos y en las ferias populares regresa el canje, muchas veces de mercaderías robadas. Las relaciones laborales se estresan con sueldos que se licúan y por la misma razón, los movimientos sociales inundan las avenidas utilizando el hambre y la niñez para reclamos cuya culpa no está en la avenida 9 de Julio, sino en El Calafate.

    El clima enrarecido hace aumentar la seguridad privada, las rejas electrizadas y las puertas blindadas. Los vecinos, con trancas y mirillas, olvidan su espíritu solidario y de compasión por el prójimo. Los conductores no se atreven a abrir las ventanillas para ayudar a necesitados, pues temen asaltos piraña. Los colectivos cambian sus recorridos para no ser atacados en zonas oscuras y los trabajadores deben tomar remises para volver a sus casas en barriadas alejadas, al bajar en las paradas. Ya nadie mira a los ojos y se acelera el paso, evitando tomar contacto con desconocidos.

    Los comedores y merenderos no dan abasto para alimentar a tantos excluidos y en las ferias populares regresa el canje, muchas veces de mercaderías robadas

    Los pobres son estigmatizados por una clase media enojada con la expansión del delito, mientras aquellos, los excluidos, sufren al convivir con delincuentes en villas sometidas por el paco y la violencia. En contraste con las fortunas amasadas por quienes invocan justicia social para traficar cargos, subsidios y prebendas haciendo la V de la victoria peronista o el gesto impropio de Pablo Moyano en el Senado.

    Ante esta impúdica degradación institucional, la población se mantiene en silencio, tratando de sobrevivir en un medio que se ha vuelto hostil. Asombra la falta de reacción colectiva ante la anomia que nos convierte en una nación de extranjeros, como en tiempos de Florencio Sánchez. Adaptación darwiniana en un país al garete, sin aquellos fervores con que juraban lealtad los nuevos ciudadanos. Ahora reina el más crudo individualismo bajo el lema “la patria es el otro” que rubricó las tomas de cajas estatales por militantes de guante blanco.

    El gobierno que asuma el próximo 10 de diciembre deberá enfrentar el desafío de la emisión descontrolada, la “bomba” de las letras de corto plazo, los desajustes de precios relativos y el desborde de machas, acampes y piquetes. Pero ninguna solución económica será duradera si no se recompone el capital social, sin el cual el país no será viable. Se deberán recuperar los valores que el kichnerismo demolió para satisfacer sus objetivos de corto plazo, a costa de sepultar el largo.

    El capital social se recompondrá cuando la transparencia sustituya a la opacidad, la honradez a la corrupción, la unión a la división, la realidad al relato, la austeridad a la ostentación, el ahorro al gasto, la modestia a la soberbia, el respeto a la prepotencia y el Estado de Derecho al autoritarismo

    Esfuerzo personal, trabajo genuino, aplauso al mérito, igualación hacia arriba, calificación de alumnos y evaluación de docentes, justicia pronta, accesible y recta, respeto a la autoridad de padres, de maestros y profesores, deferencia hacia los agentes del orden y reglas para los reclamos callejeros. Con especial atención a los perdedores del modelo kirchnerista: los niños fuera del sistema escolar, los jóvenes sin formación para el trabajo, los “planeros” que deben recuperar su dignidad laboral, los empleados del Estado que necesitarán abrirse camino en el sector privado y tantos otros engañados con promesas insustentables que no podrán ser sostenidas.

    El capital social se recompondrá cuando la transparencia sustituya a la opacidad, la honradez a la corrupción, la verdad a la mentira, la unión a la división, la realidad al relato, la austeridad a la ostentación, el ahorro al gasto, la modestia a la soberbia, el respeto a la prepotencia, la imparcialidad al nepotismo, la justicia a la arbitrariedad y el Estado de Derecho al autoritarismo. Es decir, aquellos valores a los que aspiran las naciones serias y soberanas para trabajar en paz dando futuro a sus familias.

    Fuente: La Nación

  • Sindicalistas millonarios, trabajadores empobrecidos

    Expertos acomodaticios frente a los vaivenes políticos, socios activos del desaguisado económico y social y cada vez más alejados de las verdaderas necesidades de los trabajadores a quienes dicen representar, los jerarcas sindicales no tienen nada que envidiar a los señores feudales que gobiernan por años provincias hambreadas por su propia ineptitud y corrupción. Unos y otros persiguen el mismo objetivo: acumular poder y dinero en su exclusivo beneficio.

    Enriquecerse a costa de sus representados es la regla. Muchos ni siquiera pueden justificar de dónde provienen sus enormes fortunas o apelan a eufemismos como herencias indemostrables, inversiones supuestamente exitosas y hasta golpes de suerte. Siempre inimputables por la cobertura que les garantizan dirigentes de manejos tan espurios como los de ellos, dominan la escena sindical desde hace décadas y repelen cualquier proyecto destinado a transparentar su actividad y limitar las reelecciones indefinidas. En ocasiones, recurren a aprietes, copamientos e interrupciones de servicios, transformando en rehenes a todos los usuarios

    Son amos y señores. Muchos de ellos, vitalicios en sus cargos. Es el caso, entre otros, de Luis Barrionuevo, quien en 1979 fue nombrado delegado normalizador del gremio gastronómico, del que más tarde fue elegido secretario general, o de Amadeo Genta, quien hace ya cuatro décadas que comanda a los trabajadores del Estado porteño (Sutecba).

    Rodolfo Daer acumula 38 años como secretario general del gremio de la alimentación. Armando Cavalieri (comercio) y José Luis Lingeri (obras sanitarias) dominan sus gremios desde hace 37 años, al igual que lo hicieron Guillermo Pereyra (Petróleo y Gas Privado de Neuquén, Río Negro y La Pampa) hasta su retiro en 2021, y Carlos West Ocampo (Federación de Trabajadores de Sanidad), quien dejó el cargo el último año. Un escalón más abajo, con 36 años, “viene reinando” Hugo Moyano, quien ocupa el puesto máximo de los camioneros y van 33 de Gerardo Martínez en la construcción. También 33 contabilizan Andrés Rodríguez (personal civil de la Nación) y Julio Piumato (judiciales). Edgardo Llano, líder de la Asociación del Personal Aeronáutico (APA) fue reelegido consecutivamente hasta sumar 19 años al frente de ese sector, en otra muestra de falsas democracias sindicales con juntas electorales adictas y comicios amañados.

    Es hora de que los sindicalistas empiecen a privilegiar el interés general de sus representados por sobre los suyos personales, comprendiendo el valor de la rendición de cuentas (no debemos olvidar que manejan millonarias sumas de dinero público) y de la alternancia en los cargos. Resulta aberrante seguir asistiendo a la triste realidad de dirigentes gremiales cada vez más poderosos y millonarios junto a pauperizados trabajadores con cada vez menos libertades y derechos.

    Fuente: La Nación

  • En peligro, el planeta que no queremos ver

    Este año hemos batido otro récord de temperaturas en la Tierra. Se registraron los tres meses más calurosos de la historia, según la Organización Meteorológica Mundial (OMS). De acuerdo con los científicos, el principal factor que impulsa las altas temperaturas son las emisiones antropogénicas, es decir, las producidas por la actividad humana.

    • El Servicio de Cambio Climático Copérnico, de la Unión Europea, informó que la temperatura global promedio del planeta fue alrededor de 1,5 grados más cálida que en el período preindustrial. Durante este tercer trimestre se registraron temperaturas anormales tanto en el hemisferio norte como en el invierno del hemisferio sur. Van solo algunos ejemplos:

    • Durante el verano, y como resultado de temperaturas récord, baja humedad y deshielo prematuro de la nieve, Canadá sufrió una ola de incendios que destruyeron más de 15 millones de hectáreas, una superficie similar a la de la provincia de Salta.

    • En Hawai, una serie de condiciones climáticas sin precedentes contribuyeron a lo que podría ser la peor catástrofe natural de su historia: el incendio forestal más mortífero de los Estados Unidos en más de un siglo arrasó Maui, este agosto, causando la muerte de unas cien personas.

    • En la costa norte de Libia se produjo un nivel de precipitaciones de tal magnitud que hizo colapsar dos represas provocando la muerte de 4000 personas y la desaparición de más de 9000. Posiblemente allí la organización para la evacuación haya sido deficiente y cabe destacar que, a menudo, las crisis climáticas ocurren en Estados fallidos y el resultado es el tipo de desastre que se padeció en Derna. Sin duda, el nivel de precipitaciones que azotó la costa norte de Libia ha sido inusual.

    • Casi al mismo tiempo, en Brasil, abundantes lluvias inundaron en pocas horas localidades enteras del sur del país, dejando a su paso muerte y destrucción. Dos escenarios, Libia y Brasil, que evidencian precisamente los efectos del calentamiento global y la lentitud de los gobiernos para adaptarse a la crisis climática.

    • En Bolivia, la situación es también delicada. Afronta una sequía que, en los últimos meses, aceleró el proceso de extinción de varios de sus glaciares en la cordillera de los Andes. La falta de lluvias afectó principalmente el occidente del país, donde nacen varios ríos de la cuenca amazónica. En Potosí, en El Alto y en La Paz, las autoridades vigilan con preocupación el descenso de las aguas.

    • La Argentina, por su parte, sufrió el año pasado la peor sequía de la última centuria. En La Plata, la peor precipitación registrada en agosto en 60 años obligó a evacuaciones masivas.

    • El hielo marino de la Antártida tuvo el registro máximo más bajo de la historia. Desde que comenzaron a sistematizarse los datos, en 1979, es la primera vez que no ha superado los 17 millones de kilómetros cuadrados. Según el Centro Nacional de Datos de Hielo y Nieve de los Estados Unidos, el hielo en esa zona se achica cada vez más rápido.

    Sin el calentamiento del planeta inducido por el hombre, la mayoría de estos desastres no habrían tenido la magnitud y el poder de destrucción registrados. Esta es la conclusión más importante de científicos de la iniciativa World Weather Attribution (WWA), quienes trabajan para evaluar en qué medida el cambio climático inducido por el hombre alteró la probabilidad y la intensidad de estos acontecimientos mortales.

    Por medio de modelos climáticos se ha analizado si los eventos extremos como inundaciones, incendios, sequías u olas de frío son consecuencia del calentamiento global. Se ha llegado a la conclusión de que es posible afirmar que las emisiones de gases de efecto invernadero tienen relación directa con la mayor cantidad de olas de calor y con la reiteración de fenómenos meteorológicos extraordinarios.

    Si bien es cierto que muchos fenómenos de este tipo no son atribuibles al cambio climático, existen abrumadoras pruebas de que varios eventos extremos, ahora más frecuentes, se deben, efectivamente, a la emisión de gases de efecto invernadero.

    Los hechos mencionados destacan una situación que resulta ya ineludible: el calentamiento global no es una ilusión, sino una realidad palpable y ese aumento de las temperaturas exige un incremento de la acción política con el objetivo de evitar pérdida de vidas humanas y monumentales perjuicios económicos.

    Es el momento de que los líderes refuercen la presión para que los países encuentren las herramientas adecuadas para luchar contra el cambio climático.

    El clima cambiante ya no es una amenaza abstracta que podría acechar nuestro futuro lejano: ocurre en estos momentos. La falta de un compromiso con el ambiente nos lleva a una emergencia climática sin precedentes. Debemos tomar las medidas necesarias, sin más demoras. El planeta no puede esperar y no hay planeta B.

    Fuente: La Nación

  • YPF: ¿negligencia o complicidad?

    La sentencia de la Justicia estadounidense contra el Estado argentino por la friolera de más de 16.000 millones de dólares en la causa abierta por el proceso de reestatización de YPF, concretado en 2012 por el gobierno de Cristina Kirchner, sigue planteándonos interrogantes. Uno de los principales es si los funcionarios responsables no deberían ser demandados por los daños y perjuicios que su mal desempeño le ha provocado al país.

    Pero hay otro interrogante que deberíamos plantearnos. Es si al menos parte del suculento monto que se obliga a pagar al Estado nacional no terminará en los bolsillos de algunos de los funcionarios kirchneristas que favorecieron, en su momento, a quienes, con fundadas razones, fueron calificados como posibles testaferros de los Kirchner.

    En ocasión de la operación de recompra de la mayoría de las acciones de la compañía petrolera por el Estado, el entonces viceministro de Economía Axel Kicillof había presagiado que este proceso no le iba a costar ni un solo centavo a la Argentina; más aún, sostuvo que el país hasta debía ser indemnizado. Lo cierto es que el Estado, a cambio del 51% de las acciones de YPF, terminó pagándole con títulos públicos unos 5000 millones de dólares a la compañía española Repsol –aunque fue un total de 11.000 millones si se suman los intereses devengados–, y ahora debería hacerse cargo de un sideral monto que triplica el valor de mercado que tiene la empresa, de acuerdo con la sentencia de la jueza de Nueva York Loretta Preska.

    Será un negocio redondo, pero no para el Estado argentino, sino para el fondo de inversión Burford, que por apenas 15 millones de euros compró el derecho a la demanda judicial a los accionistas minoritarios, entre los que se destacan las empresas de la familia Eskenazi, que en 2008, también de la mano del gobierno de Cristina Kirchner, había desembarcado en YPF como “especialista en mercados regulados”.

    Las idas y venidas que exhibió la situación de YPF a lo largo de la gestión presidencial kirchnerista resultan groseras por donde se las quiera ver. Luego de la privatización de la compañía petrolera y su venta a la española Repsol, en 1999, durante el gobierno de Carlos Saúl Menem y con el apoyo del entonces gobernador de Santa Cruz, Néstor Kirchner, el kirchnerismo impulsó la llegada del grupo Eskenazi, que, a través de Petersen Energía y Petersen Energía Inversora –con sede en España–, se quedó en 2008 con el 25% de las acciones de YPF. Cuatro años después, la empresa fue intervenida por el propio gobierno de Cristina Kirchner y reestatizada.

    La hipótesis según la cual detrás de la familia Eskenazi se hallaba Néstor Kirchner se vio reforzada por declaraciones a la Justicia del propio contador del expresidente de la Nación

    La hipótesis según la cual detrás de la familia Eskenazi se hallaba Néstor Kirchner se vio reforzada por declaraciones formuladas a la Justicia, en 2019, por el contador del expresidente de la Nación Víctor Manzanares. Fue así como Repsol vendió a ese grupo la cuarta parte de la petrolera sin que su comprador tuviera que poner un solo peso. La operación se llevó a cabo mediante un préstamo del vendedor y otro de un conglomerado de bancos internacionales, que juntos sumaban algo más de 2000 millones de dólares, que se irían cancelando con las utilidades que YPF distribuyera y que le correspondieran a Petersen Energía.

    Cuando, en 2012, el gobierno cristinista impulsó la expropiación del 51% de las acciones de YPF en poder de Repsol, los Eskenazi y otros accionistas minoritarios deberían haber tenido el derecho a liquidar su parte bajo las mismas condiciones ofrecidas a Repsol por el gobierno argentino, de acuerdo con lo establecido por las normas estatutarias de la compañía. Pero el propio Kicillof afirmó públicamente que cumplir expresamente con lo dispuesto por los estatutos hubiera sido “estúpido”, una frase que utilizó la jueza Preska para darle la razón al fondo Burford y condenar al Estado argentino.

    El fallo de la Justicia estadounidense, que compromete seriamente la política financiera internacional del país, es revelador de la mala praxis y de la desidia de los funcionarios argentinos a cargo del proceso de reestatización de YPF, al margen de la aprobación de la operación por parte del Poder Legislativo de la Nación.

    En 2019, el gobierno de Mauricio Macri solicitó a la Justicia de Nueva York que se abriera toda la información de YPF, Repsol y del Estado argentino para explorar los intercambios de comunicaciones entre los negociadores. Del mismo modo, abrió un proceso judicial en España para que se determine si el contrato entre el fondo Burford y las empresas del grupo Eskenazi fue una venta por los derechos del juicio contra la Argentina o si se simuló un contrato de financiamiento.

    Una adecuada investigación podría haber determinado que el fondo Burford representaría al grupo Eskenazi y que este sería un testaferro de los Kirchner. Sin embargo, tras la asunción del presidente Alberto Fernández, el procurador del Tesoro, Carlos Zannini, se ocupó irresponsablemente de desistir de aquellas presentaciones hechas por el gobierno de Macri, probablemente porque eso hubiera implicado destapar relaciones espurias entre los Kirchner y los Eskenazi.

    A la certeza sobre la gravísima negligencia y la desidia con la que actuaron los funcionarios kirchneristas en el proceso de recompra de YPF y en su respuesta frente a la querella promovida en Nueva York contra el Estado argentino, se suma ahora otra fundada sospecha: que en el negocio con el que se han favorecido los demandantes de la Argentina estén involucrados los propios funcionarios kirchneristas.

    Fuente: La Nación

  • El “Insaurraldegate”, otro escándalo obsceno

    Pocas horas después de que Sergio Massa arengara en un acto público a su tropa y dijera “los quiero arriba del barco a todos los argentinos de bien”, surgieron las imágenes del intendente de Lomas de Zamora en uso de licencia, Martín Insaurralde, junto a una modelo en un yate de lujo –sugestivamente denominado “Bandido”– en aguas del mar Mediterráneo, en inmediaciones de Marbella, carteras y relojes de lujo, retratados junto a costosas botellas de champagne. Fueron demasiado para una sociedad sensibilizada por tantos escándalos de corrupción en el contexto de una crisis socioeconómica mayúscula. El funcionario presentó su renuncia como jefe de Gabinete del gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y también dimitió a su postulación como primer concejal del mencionado distrito con vistas a las próximas elecciones.

    El affaire Insaurralde se conoció el fin de semana último, luego de que la modelo Sofía Clérici confirmara su romance con el funcionario y publicara las escandalosas fotos en redes sociales. Poco tiempo atrás, habían trascendido detalles de un supuesto pago varias veces millonario en dólares a su exesposa, la conductora de televisión Jesica Cirio, tras la separación matrimonial del dirigente kirchnerista.

    En la víspera, la Justicia recibió varias denuncias impulsadas por dirigentes de la oposición contra Insaurralde. Una de ellas, que estará a cargo del juez federal Julián Ercolini, fue presentada por un grupo de diputados nacionales encabezados por José Luis Espert por los presuntos delitos de enriquecimiento ilícito, lavado de dinero, contrabando y evasión fiscal. La otra recayó en los tribunales de Lomas de Zamora y fue promovida por el diputado nacional Ricardo López Murphy y la extitular de la Unidad de Información Financiera María Eugenia Talerico, ante la cifra millonaria por la que el intendente lomense habría acordado su divorcio de Jesica Cirio. Se señala en esta presentación que “el señor Insaurralde no tiene ninguna otra actividad comercial o de negocios que sea conocida más allá de su actividad como funcionario público en diferentes cargos electivos y no electivos por muchos años”, por lo que corresponde investigarlo por “enriquecimiento ilícito” y “lavado de activos”. Del mismo modo, la diputada nacional Graciela Ocaña demandó a Insaurralde y solicitó un embargo preventivo, fundado en las declaraciones juradas presentadas por este como jefe comunal de Lomas de Zamora, que dan cuenta de un patrimonio llamativamente modesto.

    No puede dejar de considerarse que el desplazado jefe de Gabinete bonaerense inició su carrera política en los años 90 como secretario privado de Jorge Rossi, hombre de Eduardo Duhalde en la Lotería provincial, y conserva importantes vínculos con empresarios del juego. Es también uno de los principales aliados de Máximo Kirchner y vicepresidente del PJ provincial, que justamente preside el hijo de Cristina Kirchner. Por si esto fuera poco, Insaurralde era, por orden de Máximo, el jefe de la campaña de Kicillof.

    La obscenidad de las imágenes es tan indignante como la desconexión que exhibe el funcionario respecto de una sociedad que sufre un nivel de pobreza superior al 40%, mientras contempla la impudicia y la falta de ejemplaridad del poder político a costa de sus dineros. Es de esperar que este affaire no merezca el llamativo silencio con que buena parte de la dirigencia política intentó disimular el reciente escándalo de “ñoquis”, malversación de recursos públicos y enriquecimiento ilícito de la muy poco honorable Legislatura bonaerense.

    Fuente: La Nación

  • El elusivo shock de confianza

    La confianza es el único antídoto contra la crisis y, sin embargo, a pocos les importa contar con ella. La confianza implica compromisos con respecto al futuro y, por lo tanto, es incompatible con los juegos de corto plazo que caracterizan a las pugnas electorales.

    Desde 1998, cuando la convertibilidad comenzó a flaquear, el gobierno de Carlos Menem reforzó su apuesta tratando de convencer a los ahorristas acerca de la sustentabilidad del “uno a uno”.Tras la asunción de Fernando de la Rúa, con el mismo propósito y cuando la desconfianza de los ahorristas alcanzaba límites extremos, se llegó a sancionar una ley de intangibilidad de los depósitos bancarios. Se pretendía suscitar confianza, pero la política no lo permitió. Se invitaba a los tenedores de pesos a poner sus dedos en el marco de una puerta asegurándoles que continuaría abierta y que nadie la cerraría. Pero detrás de ellos se podía ver a Eduardo Duhalde y otros dirigentes del peronismo “para el cambio”, haciendo muecas burlonas al público con toda la fuerza del justicialismo detrás. Ante esa escena, nadie arriesgó sus dedos y ya sabemos lo que ocurrió después.

    Esa imagen es similar al gesto impropio de Pablo Moyano en la Cámara de Diputados de la Nación, cuando se votó la eliminación del impuesto a las ganancias sobre los asalariados. En compañía de Sergio Massa y otros líderes sindicales, el camionero no respetó la sacralidad del recinto, ni fue expulsado del lugar como hubiera correspondido. Ese gesto prepotente preanuncia los obstáculos que tendrá cualquier intento de estabilizar la economía argentina, salvo que gobernase el candidato allí presente, quien impulsó la medida y festejó en el palco con los sindicalistas.

    La expresión “shock de confianza” se atribuye al legendario Álvaro Alsogaray, quien lo proponía como salida a la crisis inflacionaria que afectó el gobierno de Raúl Alfonsín, hacia el final de su mandato. Alsogaray ya había vivido una experiencia semejante treinta años antes, cuando aplicó un programa de estabilización exitoso en 1959 que frenó la inflación e impulsó inversiones durante el gobierno de Arturo Frondizi.

    La confianza es un valor precioso, que no se brinda a quien quiere sino a quien puede. Implica revertir las expectativas en sentido positivo, pasando del círculo vicioso al círculo virtuoso. Cuando se logra, la moneda recobra su valor, el empleo regular se recupera frente al informal, las vidas familiares se ordenan, los niños van a la escuela y la violencia urbana se reduce. Se deja de hablar del dólar y el ahorro en pesos permite reestablecer el crédito doméstico.

    La confianza es un viento a favor, que permite reducir el costo del ajuste fiscal indispensable para recuperar la moneda y eliminar la inflación. Llevar a cabo un ajuste sin confianza es un camino cruel que ahondaría la miseria al no contarse con recursos para morigerar su impacto, ni con expansión del crédito para reactivar al sector privado. Puro sacrificio, sin los beneficios del esfuerzo.

    Sin confianza todo programa se convierte en gradual y de gradual pasa a “no están dadas las condiciones” y, luego, al archivo. Pues la dilación inicial reaviva reclamos que obligan a emparches y retrocesos. El gradualismo, por definición, mantiene controles en la esperanza de liberarlos más tarde. Pero por su propia lógica de distorsiones crecientes, en lugar de reducirlos, obliga a multiplicarlos.

    Implica la confianza una conjunción de astros, donde el consenso político cumple el rol del Astro Rey. Podría sintetizarse en tres letras C: el conocimiento para elaborar un plan consistente; las convicciones firmes para transmitir que no será alterado y el contexto político para hacerlo viable, pues sin apoyos no alcanzan ni el plan ni las convicciones. Mientras el peronismo, sus bloques legislativos, sus gobernadores, los sindicatos, los movimientos sociales y los grupos de interés afectados mantengan su capacidad de oponerse con eficacia, cualquier intento de shock naufragará en el fracaso de un gradualismo inverso, hacia atrás.

    No basta con saber de economía, como cree Milei. Ni tampoco con buena gestión, como piensan Schiaretti o Randazzo. Ni con apoyos internacionales, como pensó Mauricio Macri. Ni mucho menos con decir “primero la gente” y luego hundirla en la ciénaga de la pobreza. Para que haya un shock, las expectativas deben cambiar de forma abrupta ante un programa consistente y políticamente viable.

    Para explicar qué es la confianza, bastaría preguntar a cualquier ahorrista o potencial inversor, cuáles serían sus temores a la hora de convertir dólares verdaderos, contantes y sonantes, en pesos a plazo fijo o enterrarlos en yacimientos, gasoductos, fábricas o autopistas. Por lo pronto, tendrían temor a medidas de corto plazo como impuestos novedosos, saltos devaluatorios o tipos de cambio diferenciales. Temerían a los corralitos y a los cepos, a los ahorros forzosos y a los bonos compulsivos. Y luego, como gran telón de fondo, a la falta de seguridad jurídica en cualquiera de sus modalidades: las extorsiones sindicales, los aportes compulsivos, la industria del juicio, la patria camionera, portuaria o fluvial. Las ventajas de competidores o sobreprecios de proveedores por manejos regulatorios. Temor a que los contratos no sean respetados si los tribunales no los aplicasen a rajatabla por razones ideológicas, políticas o por corrupción judicial.

    La confianza implica una adhesión firme e irrestricta a las normas generales, sin gestión caso por caso, sin excepciones oportunistas, ni castigos extemporáneos. Tanto a nivel legal, como administrativo o judicial. La confianza supone que cada artículo pactado en un contrato será respetado. Y que cada inciso será interpretado sin recurrir a teorías que los desvirtúen en forma arbitraria. Por eso, pactar la jurisdicción de Nueva York resulta más barato que otras jurisdicciones: allí los jueces no hacen política.

    La confianza no es posible si bajo el suelo corre una grieta como la falla de San Andrés, en California: ¿quién desea construir allí una casa si advierte que por debajo tiene una hendidura que puede devorarla en un instante? El déficit fiscal y los intereses creados que lo motivan requieren reformas estructurales para que la estabilización sea sustentable. Si no, el gradualismo volverá con su herramental casuístico y discrecional. Y la emergencia, el corto plazo, hará de las suyas distorsionando contratos y destruyendo derechos de propiedad.

    El próximo gobierno tendrá recursos excepcionales derivados del agro, la minería y los hidrocarburos. Pero deberá saber utilizarlos como un puente hacia las reformas estructurales indispensables y no para continuar financiando la falta de competitividad. De lo contrario, se irán por las cloacas del populismo, como todos los excedentes que tuvo el país durante los últimos 20 años.

    Todo esfuerzo por producir un shock de confianza no solamente debe incluir las medidas necesarias para recuperar la moneda y equilibrar las cuentas públicas, sino que debe incluir un programa de reformas estructurales para que la Argentina se inserte en el mundo de forma competitiva. Es la manera de extender el horizonte de confianza más allá del corto plazo, con transformaciones de fondo que redefinan el perfil productivo nacional y lo pongan en la primera línea de los países ganadores cuando los alimentos, la energía, los minerales y el conocimiento son los pilares de la economía mundial.

    Fuente: La Nación