Categoría: Entrevistas

  • Dar y dar: hornos de pan humeante para alimentar el arte de la generosidad

    Si al principio un exgobernador temía que llenaran de migas la casa del prócer, los nubarrones por la instalación de un horno de pan en la casa natal de Domingo Faustino Sarmiento en San Juan a estas alturas prácticamente se disiparon. Hoy la Bienalsur llega con un programa “generoso” a la provincia cuyana, que pone en foco la costumbre de compartir y encontrarse.

    Dados gigantes, carpas para reuniones –con protocolos y cuidados– y cinco hornos humeantes son partes de esta puesta 2021 del evento global en la que participan alrededor de 400 artistas y se celebra en más de 50 ciudades del mundo. Esta tercera edición recibe el título de “bienal de la resiliencia y la resistencia”.

    “Estamos haciendo el montaje a control remoto desde hace tres meses”, dice Florencia Battiti desde el Museo Provincial de Bellas Artes Franklin Rawson, coordinadora de la pata sanjuanina, que está integrada por diez artistas internacionales y tiene curadores belgas, pero ninguno pudo viajar. Monitorean la puesta a distancia, estilo pandemia.

    La muestra pone otro tema en el foco, que no es el Covid, sino la generosidad, que atraviesa las piezas. “En el mundo en que vivimos hoy el dar es un gesto contracultural porque va en contra de la lógica que lo domina”, observa Battiti. Entre las piezas más relacionales está la del belga Gert Robijns, Reset Mobile, una especie de paracaídas o carpa que se despliega y transforma el espacio en un lugar de unión de personas. Y de las más impactantes es la del japonés Yutaka Sone, Double Six Tres Maria’s, por la que se arrojarán dos dados de 2×2 metros desde el techo del museo. En tiempos en que la planificación se volvió una quimera, Sone recuerda la dimensión azarosa de la vida. “Cuando se enteró de que el museo fue antes un casino estuvo encantado”, dice Battiti.

    Instalación de Víctor Grippo, "La comida del artista (Puerta amplia- Mesa estrecha)", 1991
    Instalación de Víctor Grippo, «La comida del artista (Puerta amplia- Mesa estrecha)», 1991Oliver Santana – Cortesía de Alexander and Bonin, Nueva York

    Integran la muestra Give and Give, que traducido sería Dar y Dar. Recuerda al hit de Fito Páez (”Dar es dar”), pero se inspira en la obra del japonés On Kawara, fallecido en 2014. “Él decía que si todos diéramos algo sin esperar nada a cambio, nadie necesitaría nada”, resume Battiti. Es autor de una larguísima serie de pinturas de fechas, Today, que es exhibida en aulas de jardines de infantes alrededor del mundo sin intermediación alguna. Fotos de esas intervención es llamadas Pure Consciousness se ven en el museo de San Juan. “Es difícil, pero estamos tratando de traer pinturas de Nueva York para hacer la experiencia en una escuela local de ponerlas en convivencia con chicos”, dice Battiti.

    “Double Six Tres Maria’s”, de Yutaka Sone: el artista japonés arrojará dos dados de 200 x 200 centímetros cada uno desde el techo del Museo de Bellas Artes Franklin Rawson
    “Double Six Tres Maria’s”, de Yutaka Sone: el artista japonés arrojará dos dados de 200 x 200 centímetros cada uno desde el techo del Museo de Bellas Artes Franklin RawsonBienalsur

    Sobre la experiencia de la gratuidad, cuando el dar es genuino y no espera nada a cambio, habla la pieza del argentino Leandro Katz, Un amor por 3 o 4 naranjas. El corto transcurre en la esquina porteña de Riobamba y Santa Fe, donde Pichirica Sánchez, alias “El Pichi”, aparecía todas las tardes para saludar vestido con trajes hechos por él mismo. Su performance era gratuita, y no permitía que le dejen dinero. Repartía alegría.

    En la muestra "Give and Give, fotografías de "El Pichi", de Leandro Katz, van a estar expuestas junto con el corto "Un amor por 3 o 4 naranjas", 2015
    En la muestra «Give and Give, fotografías de «El Pichi», de Leandro Katz, van a estar expuestas junto con el corto «Un amor por 3 o 4 naranjas», 2015Bienalsur

    En cambio, una polémica se despertó días atrás en relación con la recreación de la famosa performance de Víctor Grippo Un horno para dos mesas, que se presenta en el Museo y Biblioteca Casa Natal de Domingo Faustino Sarmiento, una de las tres instalaciones del artista reconstruidas ahí con curaduría de Carlos Godoy. Un horno de pan está recién construido en el patio del histórico solar, cerca de los telares de doña Paula Albarracín y las pinturas de Procesa del Carmen Sarmiento, la menor de los 14 hermanos de Domingo Faustino.

    “Sentí una sorpresa no grata al respecto”, tuiteó el diputado nacional y exgobernador José Luis Gioja, cuando vio la foto. Algo así sintieron los policías que en 1972 destruyeron la pieza original, que duró sólo unos días. Grippo construyó un horno en la plaza Roberto Arlt en Buenos Aires, junto al artista Jorge Gamarra y el trabajador rural A. Rossi, donde hornearon pan que después distribuyeron de forma gratuita a casi cinco mil personas.

    Hoy el contexto es otro, y pronto las dudas de más de un tradicionalista fueron disipadas por Diana Wechsler, directora de la bienal junto con Aníbal Jozami, que aseguró que nada de lo que se está haciendo es permanente ni representa una acción irreversible en términos materiales. “Nos interesa trabajar de manera situada, atendiendo a las demandas de las comunidades, pensando con el patrimonio, no como un monumento cristalizado e inamovible sino como un dispositivo de memoria colectiva que activa sentidos diversos. La casa de Sarmiento tiene una cantidad de imaginarios que la habitan, desde la complejidad de prócer hasta la figura de su madre, más su cualidad doméstica y de ser la única casa que sobrevivió al terremoto de 1944. Nos interesa sacarla del relato escolar e interpelarla desde el presente. La recreación de la obra estético-política y comunitaria de Grippo de 1972 nos pareció significativa, además de la presencia de comunidades artesanas que fueron mapeadas en pandemia”, explica. “Esta es la primera vez, bajo la dirección de Valeria González, que pudimos acceder a la casa natal de Sarmiento y al espacio público de la ciudad para sede de Bienalsur”, señala.

    Registro de la performance "Horno popular para hacer pan", Víctor Grippo plaza Roberto Art, 1972. Ahora, "Un horno para dos" se instalará en el Museo y Biblioteca Casa Natal Sarmiento, en San Juan
    Registro de la performance «Horno popular para hacer pan», Víctor Grippo plaza Roberto Art, 1972. Ahora, «Un horno para dos» se instalará en el Museo y Biblioteca Casa Natal Sarmiento, en San JuanBienalsur

    La obra de Grippo, padre del conceptualismo argentino, tiene ecos muy actuales: propone pensar la alimentación en épocas de crisis y el rol de la humanidad frente a la naturaleza. Ya fue homenajeada varias veces con los hornos de barro comunitarios que suele hacer el artista Gabriel Chaile (ahora prepara uno que se activará en Lisboa). Puertas adentro de la casa se ven dos instalaciones icónicas servidas a la mesa: Naturalizar el hombre, humanizar la naturaleza (1977) y La comida del artista (1991). El homenaje se expande en cinco hornos dispuestos en distintas partes de San Juan, como parte de la activación del argentino-tailandés Rirkirt Tiravanija, donde artesanos panaderos hornearán pan y lo compartirán. Ya se sabe, desde hace 2000 años, lo revolucionario que puede ser ese gesto.

    Participan también el colombiano Oscar Murillo, la polaca Aneta Bartos, la estadounidense Lydia Lunch y el angolano Nástio Mosquito. La curaduría es de Charlotte Crevits y Tommy Simoens. En el auditorio del museo tendrá lugar el Programa de video Bienalsur, con curaduría de Battiti y Violeta Böhmer y la participación de Rodrigo Etem (Argentina), Louise Botkay (Brasil), Vivian Castro (Chile), Felipe Lozano (Colombia), Víctor Arroyo (Canadá/México) y Erdem Colak (Turquía).

    Still del video de Oscar Murillo, "Collective conscience" (2021), que participa de la muestra colectiva internacional "Give and Give", en el Museo Franklin Rawson
    Still del video de Oscar Murillo, «Collective conscience» (2021), que participa de la muestra colectiva internacional «Give and Give», en el Museo Franklin RawsonBienalsur

    Con obras relacionales y situadas continuará el desembarco, que tiene mucho que aportar. Por ejemplo, llevar al museo la cultura material de las pequeñas comunidades andinas que viven de la cría de cabras. El artista Charly Herrera se prepara para un viaje a su encuentro, para compartir y conocer sus vivencias y recibir materiales para construir Ingrávido, la escultura que los hará visibles en el museo mayor de la ciudad. “Voy hacer una recolección de materiales como huesos, pieles, piedras y ramas, en mis visitas a esos poblados de La Majadita y daré una charla en la bienal contando esta primera etapa de investigación. Después, con eso haré una instalación aérea que colgará del techo del museo, en marzo próximo. La obra se irá modificando con los vínculos que establezca con la gente y el paisaje, y lo que encuentre en el camino. Es un descubrimiento”. De eso se trata: ir al encuentro, dar, mostrar, celebrar.

  • ¿Una sociedad sin patrones?

    En 1871, París fue sitiada por las fuerzas prusianas, luego de la derrota de Sedán y la caída de Napoleón III. Para comer, la población sacrificó caballos, burros y mulas, luego los gatos y perros de la ciudad y, finalmente, los grandes herbívoros del zoológico como antílopes, camellos, yaks y cebras. Tampoco se salvaron Castor y Polux, los elefantes más queridos por los niños. El hambre y la pobreza impulsaron un movimiento insurreccional que instauró el primer gobierno de la clase obrera del mundo, la primera revolución proletaria: una sociedad sin patrones.

    Durante 71 días, la municipalidad (“la Comuna”), desconociendo a la Tercera República, adoptó medidas afines a la Primera Internacional, como la autogestión de fábricas, la creación de guarderías, la remisión de alquileres y la abolición de intereses. La Comuna fue reprimida duramente por el gobierno de Adolfo Thiers y esa experiencia quedó grabada a fuego en la memoria del comunismo revolucionario. Muchos de sus actores se exiliaron en América Latina, como el padre de Alicia Moreau de Justo.

    Hubo que esperar más de un siglo, hasta la adopción del capitalismo en China y la disolución de la Unión Soviética en 1991, para que quedase demostrado, con la contundencia de los hechos, que no hay socialismo efectivo sin recursos y no hay recursos sin empresas… con patrones.

    Como en la Francia de 1870, la Argentina aumentó su nivel de pobreza desde la crisis de 2001 hasta alcanzar, hoy, el 42%. Se registra, además, el 25% de desocupación juvenil y el 45% de trabajo informal. En 2015, el 40% de las personas recibía algún tipo de subsidio social, hasta aumentar al 50% como consecuencia de la pandemia.

    Según cifras oficiales, hay 13.865 comedores y merenderos que dependen de organizaciones sociales a lo largo del país, pues el principal desafío es la lucha contra el hambre. No hay dudas de que los 140 planes sociales han sido redes de contención ante la marginación y el desamparo. Sin embargo, la creación de empleo tiene mayor potencial para reducir la inequidad y devolver la dignidad que los insostenibles programas de asistencia.

    Se estima que más de seis millones de personas sobreviven en la “economía popular”, sin patrones. Fuera del empleo formal, sin afiliación sindical, sin cobertura de salud, ni protección laboral. Los movimientos sociales constituyeron la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), que ahora cuenta con personería social, incluyéndolos como actores sociales para el debate de políticas públicas o para negociar mejores términos en sus tratos con el Estado o con particulares.

    La única herramienta para salir del atolladero es el ingreso de capitales, no el ajuste populista

    Sin embargo, la gran pregunta es si la economía popular es un fenómeno transitorio, que se diluirá a medida que la economía formal se expanda, o si se la considera un paradigma superador, para sustituir el lucro y la explotación que, según el marxismo, caracterizan al mercado.

    El jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, ha sembrado dudas al respecto. Al otorgarse la personería a la UTEP, manifestó que “la economía popular está creciendo, dando respuesta donde el mercado no la ha dado”. Ante esa carencia, el Gobierno pretende crear empleos formales a través de cooperativas de trabajo financiadas con transferencias monetarias asociadas al empleo. Es cierto que el “esfuerzo propio y la ayuda mutua” implica dimensiones educativas, sociales y culturales interesantes, como lo enseñaron Saint-Simon, Fourier, Owen o Lassalle. Pero estas cooperativas no pueden ser la fuerza impulsora de una sociedad moderna, pues dependen de las arcas públicas para funcionar, al igual que los planes sociales.

    Suele perderse de vista que la “economía popular”, en sus distintas modalidades, necesita del Estado para subsistir y del mercado para financiar a ambos. Para usar una metáfora: los fondos públicos son como la “extensión” de una tarjeta de crédito cuyo titular es la empresa privada. Si el “patrón” no la paga a fin de mes, toda la cadena se corta.

    Para que el sector privado pueda crecer y “dar las respuestas” que Cafiero demanda, es necesario que exista convicción acerca de la potencia creadora de la iniciativa individual en un marco de derechos de propiedad y respeto a los contratos. Si, en cambio, hay una preferencia ideológica por la economía popular sobre la economía de mercado, este último nunca podrá dar respuestas.

    A poco que se indague, las señales no permiten mucho optimismo. El área económica está solo preocupada por el lanzamiento de medidas de corto plazo, con un objetivo electoralista. En su opinión, la crisis es heredada, la inflación es de origen multicausal y la falta de divisas se debe a la “restricción externa”. Mantener la paz social ha sido la prioridad del Ministerio de Desarrollo Social a cualquier precio, hasta que algún “rebote” de la actividad permita dilatar los piquetes y los estallidos.

    No habrá confianza con las declaraciones de Victoria Tolosa Paz, ni con la ideología de Carlos Heller, ni con la militancia de Jorge Taiana

    Nunca se saldrá de ese atolladero con diálogos sectoriales, sino mediante un cambio de expectativas, de carácter institucional y con acuerdos políticos. Solo despejando el horizonte para la inversión ingresarán los dólares que los argentinos atesoran fuera del circuito local. La inflación tiene origen en el déficit fiscal y la restricción externa, en la sustitución de importaciones. Insistir en las tesis oficiales, oscurece el futuro productivo y motiva la continua expansión de la economía popular.

    El Gobierno bloquea las reformas estructurales y la apertura económica “para defender los 1.200.000 puestos de trabajo que genera la industria”. Y cree (o dice creer) que logrará competitividad dialogando con sectores y con sindicatos, aun cuando no pueda ofrecer ni baja inflación, ni crédito barato, ni capital abundante. Sostiene eso, porque se sabe incapaz de atraer capitales para el crecimiento, como lo prueba la carencia de moneda, el éxodo de empresas, la ausencia de crédito y el insólito riesgo país.

    La única herramienta para salir del atolladero es el ingreso de capitales. Con capital, las empresas pueden modernizarse, ser competitivas y ampliar, aún más, los puestos de trabajo genuino que se quieren defender. Con capital, las empresas no sufrirán los inevitables ajustes populistas, vergonzantes y crueles, que ocurren por necesidad, sin plan, ni convicción. Las multinacionales se van, las nacionales, se funden.

    No habrá crecimiento solo con cooperativas, con emisión monetaria, abrazo fraterno y cantos gregorianos. Tampoco con ingenierías sectoriales, con emparches casuísticos, ni con discursos complacientes. No habrá confianza con las declaraciones de Victoria Tolosa Paz, ni con la ideología de Carlos Heller, ni con la militancia de Jorge Taiana. Ni alineados con Venezuela, Cuba, Nicaragua, China, Rusia e Irán.

    En ocasión de la marcha por San Cayetano, el dirigente Juan Grabois, sin quererlo, dio en el clavo. Un Estado fundido e incapaz de ampliar los subsidios “no podrá evitar por mucho más tiempo el estallido del pueblo pobre que quiere algo más que el plato de comida que nuestras ollas populares ofrecen cotidianamente”.

    ¿Habrá evocado, implícitamente, aquel 1871 en París, cuando hasta los elefantes Castor y Polux fueron sacrificados para paliar el hambre? Para lograr algo más que un plato de comida en ollas populares, el modelo no debe ser la Comuna, sino los países que crecen, dan empleo y son competitivos. Con empresas, sindicatos y patrones.

    Fuente: La Nación

  • Conurbano. Para el 79% de los padres, la virtualidad es “poco o nada eficaz”

    En medio de un panorama incierto respecto del regreso de las clases presenciales en el conurbano bonaerense, casi el 80% de los padres con hijos en edad escolar de esta región considera que las clases virtuales son poco o nada eficaces, mientras que 5 de cada 10 creen que las escuelas, cerradas desde hace cinco semanas, deberían abrir.

    Los datos parten de una encuesta realizada por la consultora Poliarquía, para la cual entrevistó de manera presencial a 600 residentes del Gran Buenos Aires (GBA) con hijos en edad escolar. Entre otras cuestiones, el estudio revela efectos negativos de la virtualidad, tanto en cuestiones pedagógicas como también psicosociales, entre los que se destacan la falta de incorporación de contenido educativo y el empeoramiento de trastornos como la ansiedad y el estrés.

    En términos de eficacia, entre los padres del GBA predomina la percepción negativa de las clases virtuales. El 79% de los encuestados considera que esta modalidad de enseñanza es “poco” o “nada” eficaz, mientras que un 20%, cree que es “bastante” o “muy” eficaz, y un 1% prefirió no responder.

    En tanto, cuando se les preguntó cuál es el “principal problema de que sus hijos tengan clases virtuales y no asistan presencialmente a la escuela”, la mayoría (57%) respondió “menor calidad de enseñanza”. Por debajo, siguieron otras categorías, como problemas en la sociabilización y el comportamiento de los estudiantes (18%) y desorganización familiar (11%). En proporciones menores, hubo respuestas como las afectaciones del estado de ánimo, problemas de conectividad y aumento de los gastos económicos.

    La elección de la categoría “menor calidad educativa” es más alta entre los padres con hijos en escuelas públicas. De ellos, el 60% eligió esta opción, mientras que entre los padres con hijos en colegios privados, lo hizo un 53%.

    La encuesta también revela que 5 de cada 10 estudiantes del GBA no tienen clases virtuales todos los días y que el 71% de ellos se conecta habitualmente desde un celular, mientras que solo un 29% lo hace a través de una computadora o una tablet.

    La falta de clases diarias y el uso de celulares para las clases virtuales se acrecienta entre los alumnos de escuelas de gestión pública. Según el informe de la investigación, el 66% de ellos tiene clases solo algunos días a la semana y el 83% realiza el seguimiento de las clases a través de un teléfono móvil. En tanto, en el sector privado, la primera cifra desciende a 38% y la segunda, a 52%.

    El estudio también revela que el 59% de los estudiantes del GBA debe compartir el dispositivo que utiliza para tener clases virtuales con otras personas, mientras que un 41% puede disponer del artefacto en cualquier momento.

    “La situación actual de la pandemia profundiza las asimetrías sociales en relación a la educación -recalca Alejandro Catterberg, director de Poliarquía-. La desigualdad no es un problema reciente, pero el acceso diferencial a los requerimientos que impone el aprender en pandemia parece profundizarlo.”

    Catterberg también pone el énfasis en otro segmento de la encuesta, donde se indagó sobre los efectos psicosociales del cierre de las escuelas. Entre otras cuestiones, se le preguntó a los padres si sus hijos tienen vínculo con otros niños de su edad, sin contar los hermanos, y el 31% contestó que no. El restante 69% respondió de manera positiva. A ello se suma que más de la mitad de los padres (53%) afirmó que la ansiedad o estrés de sus hijos empeoró desde que dejaron de asistir a la escuela.

    “La situación de aislamiento, la falta de contacto periódico con el grupo de pares acentúa la sensación de soledad y tristeza. Esto se observa, en el caso de los niños en edad escolar, en una mayor ansiedad o estrés que la que manifestaban en contextos de presencialidad sin tanta exposición a pantallas y con un mayor vínculo con otros niños”, agrega Catterberg.

    En todos los estratos socioeconómicos, aunque con mayor profundidad en los más bajos, los padres marcan una baja en la calidad de la educación de sus hijos desde que empezó la pandemia. En líneas generales, la evaluación de la escuela disminuye 32 puntos cuando se hace referencia a la educación virtual.

    Esto se evidencia en la diferencia que se observa entre el puntaje que los encuestados le otorgan a la escuela y la que le otorgan a la educación virtual que brinda esa institución. Mientras que un 78% de los padres cree que el nivel de la escuela a la que asisten sus hijos está “bien” o “muy bien’’, cuando se les preguntó por la calidad de la educación remota de sus hijos, solo un 46% respondió lo mismo.

  • Se publicó el padrón electoral 2021 y advierten sobre cambios para votar en las elecciones

    La Cámara Nacional Electoral publica el padrón definitivo para las Elecciones 2021 este viernes 13 de agosto y allí constan los datos precisos del lugar de votación con la incorporación de los nuevos sitios habilitados para los comicios, que se sumaron por la reciente normativa que se adecua al protocolo sanitario por la pandemia de Covid-19.

    Como lo había anticipado días atrás, la CNE dispuso que la publicación de los padrones correspondientes al proceso electoral se efectúe “exclusivamente por medios informáticos” a fin de evitar la manipulación de los ejemplares impresos.

    Padrón Electoral 2021 – Consultá dónde votar

    Más mesas para votar en las Elecciones 2021

    Una de las principales disposiciones para los comicios indica que, para evitar aglomeración de electores, no se habiliten más de ocho mesas por establecimiento, por lo que en esta oportunidad se sumarán más lugares de votación y por eso es imprescindible consultar el padrón para conocer el detalle del sitio exacto donde emitir el voto.

    Es muy probable que existan cambios respecto de los sitios de votación de elecciones anteriores dada la necesidad de incorporar nuevos lugares y evitar la masividad durante la jornada electoral.

    El sitio oficial de la CNE permite la consulta ingresando el número de DNI, género, distrito y el código que ofrece la página y así el sistema arrojará el establecimiento donde sufragar.

    Las PASO (Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias) de 2021 que se celebran el próximo domingo 12 de septiembre serán las primeras elecciones que se desarrollarán bajo el contexto pandémico, con medidas específicas de prevención y cuidado incluidas por primera vez dentro de una votación en el país.

    En esta oportunidad, una de las mayores novedades recae en la incorporación de sitios abiertos como canchas y clubes, a diferencia de los establecimientos escolares tradicionales usados durante los comicios.

    Además de la provisión de elementos de protección sanitaria para las autoridades de mesa, la CNE dispuso la creación de un horario de votación prioritario de 10.30 a 12.30 horas, para personas con factores de riesgo de Covid-19.

    Dada la cantidad de casos diarios, y la velocidad de propagación que presenta la variante delta, quien presente síntomas de coronavirus o sea un caso sospechoso, quedará exento de la obligación ciudadana de emitir su voto.

    Fuente: La Nación

  • Las contradicciones económicas que agitan al kirchnerismo

    ¿Cómo se hace cuando un colapso productivo convive con un descalabro monetario y fiscal? Pablo Gerchunoff se hizo esa pregunta hace más de un año y contestó: “No sé”. Es probable que nadie sepa. Y tal vez sea por esa razón que la campaña electoral evita esta pregunta y prefiere convertirse en un torneo de chicanas. El acertijo, de todos modos, reaparece. Disfrazado. En el corazón del kirchnerismo acaba de abrirse una discusión en cuyo fondo palpita ese interrogante. Si se revisa el panorama conceptual que ofrece hoy la política, tal vez se trate del único debate al que vale la pena prestarle atención. De un lado, Juan Grabois, denunciando la situación de los que están sumergidos en la pobreza y requieren del auxilio del Estado. Del otro, Andrés “el Cuervo” Larroque, ministro de Desarrollo de la Comunidad de la provincia de Buenos Aires, arguyendo que la única política social exitosa es la creación de empleo, y que la asignación de asistencia a los más vulnerables no debe ser tercerizada en los movimientos sociales. En un país que ya superó el 42% de pobreza, es difícil encontrar una controversia más relevante.

    Es obvio que se trata de un entredicho de poder. Desde el estallido del año 2001 está en disputa el control de la relación con los pobres. Punteros contra piqueteros. Intendentes contra líderes sociales. Los cuatro años de Cambiemos agravaron el problema: Mario Quintana y Carolina Stanley forjaron una alianza con Grabois y con el Movimiento Evita. Este último terminó siendo el sostén territorial de Florencio Randazzo en 2017, en una aventura electoral destinada a perjudicar a Cristina Kirchner, que remaba contra una corriente muy adversa para regresar al poder. El pasaje de Juan Zabaleta desde la intendencia de Hurlingham al Ministerio de Acción Social reactivó el conflicto. Los dirigentes sociales se lo hicieron notar con los aplausos con que despidieron a su antecesor, Daniel Arroyo, convertido por un instante en un revolucionario. Como el Che Guevara. O como Alberto Fernández. Alrededor de la vicepresidenta están inquietos por otras señales, menos nítidas. ¿Emilio Pérsico y Fernando “Chino” Navarro estuvieron detrás del intento de toma de la municipalidad de Lomas de Zamora la semana pasada? Suena disparatado. Pero hubo quienes defendieron esa tesis ante consultas de la señora de Kirchner.

    Son detalles anecdóticos al lado de la pelea estructural. Larroque, que expresa a La Cámpora y es apreciado por los intendentes del PJ, levantó la bandera de la creación de empleo. ¿Se hará cargo de las derivaciones de esa posición? Porque es imposible crear empleo sin alentar la inversión. Y, más allá de las preferencias ideológicas, frente al desbarajuste fiscal y monetario, la única inversión posible es la inversión privada. Inversión que va a reclamar que se resuelva aquel desbarajuste. El dilema de Gerchunoff vuelve, reformulado: ¿cómo se hace para alentar la inversión privada y evitar el estallido social, el mismo tiempo, en un país con más del 42% de pobreza?

    Victoria Tolosa Paz demostró no haberse planteado estos problemas cuando recomendó aumentar los impuestos a las grandes empresas. Hay una inclinación demagógica a condenar a las compañías de gran tamaño, más si son multinacionales, en supuesto beneficio de las medianas y pequeñas. Aunque esté demostrado que las que más empleo crean son las grandes, sobre todo en períodos de recuperación económica; y que los procesos de innovación solo son viables a partir de determinada escala.

    Más allá de estas evidencias, la severidad de Tolosa Paz, que expresa a todo el oficialismo, está viciada por la ignorancia y la incoherencia. Ignora, por ejemplo, que en la Argentina ya existe una presión fiscal insoportable sobre todas las empresas. La Asociación de Bancos mandó a estudiar la carga impositiva que soportan los créditos y detectó que por cada $100 que paga un deudor por los intereses de un préstamo, $45 se los lleva el Estado. La asfixia impositiva es una de las razones por las cuales las grandes empresas abandonan el país. Se fue Walmart, por ejemplo, que está entre las cinco firmas que más empleo generan en México.

    La columna de Carlos Pagni
    La columna de Carlos Pagni

    Pero en el planteo de Tolosa Paz también hay incoherencia. El gobierno de Alberto Fernández, ha autorizado la transferencia de las acciones de Edenor de Pampa Holding al grupo que integran José Luis Manzano, Daniel Vila y Mauricio Filiberti. Edenor no es una Pyme. Pero sus nuevos dueños, en el caso de Vila y Manzano, tienen una deuda de $11.349.431.405 con Cammesa, ya que su empresa, la mendocina Edemsa, que tampoco es una Pyme, no paga la energía que distribuye. En el área metropolitana esa mora podría justificarse en que el Estado no actualiza las tarifas. Pero en Mendoza no existe ese problema. Otro pormenor que indignaría a los dirigentes fóbicos ante el gran empresariado: el Estado aprobó la entrada de los nuevos dueños, sin saber siquiera quiénes eran. En la primera reunión de directorio de Edenor se presentó el hijo de Ricardo Depresbiteris para hacerse cargo del área financiera, ya que su papá sería uno de los socios. No solo los reguladores del sector ignoraban a este propietario, tan ligado a Hugo Moyano. Manzano y Vila, al parecer, tampoco sabían que tenían otro socio. ¿Sabría Cristina Kirchner a quién le estaba entregando semejante empresa de servicios? Deliciosa oportunidad para disciplinar al gran empresariado.

    Más ejemplos para que analice Tolosa Paz: cuando se observa a qué empresas subsidia el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Anses o, para decirlo como le gustaría a la candidata, “a qué se destina la plata de los abuelos”, se advierte que las principales beneficiarias son las petroleras Panamerican Energy e YPF. La Anses también se prepara para asistir a Vista Oil, de Miguel Galuccio, y CGC, de Eduardo Eurnekián. Además de un proyecto del grupo Albanesi, de Armando Loson, para ampliar una central eléctrica.

    En esta asistencia a empresas que, sin dudas, son grandes, se consumirá casi todo el caudal prestable del FGS. ¿Hace un mal negocio la Anses? Es muy probable que no. Pero hay otras preguntas más difíciles de responder. ¿Por qué estas empresas y no otras? ¿Por qué no empresas más pequeñas, como le gustaría a Tolosa Paz? ¿Por qué el sector petrolero, que hoy cuenta con precios internacionales muy ventajosos, y no otro? Debe recordarse un detalle: la Anses está bajo el control de La Cámpora, a través de Fernanda Raverta. Aunque el FGS lo maneja Lisandro Cleri, quien ya pasó por esa agencia en tiempos de Diego Bossio.

    Los grandes empresarios que consiguen estos créditos de la Anses pueden aducir, con razón, que la mala política del Gobierno los condena a financiarse de este modo. No resolverían, es cierto, la incógnita sobre el privilegio del que gozan. Igual vale la pena detenerse en el argumento. En la Argentina existe un costo del capital que repele a cualquier proyecto de inversión. Si hoy el Tesoro emitiera deuda en dólares en el mercado internacional, debería pagar una tasa del 19%. Es tan alta que por eso no emite. ¿El aislamiento financiero termina siendo un modo de inducir a las empresas a someterse a la tutela del Estado, vía la Anses? Una rara mala praxis. Mala praxis maquiavélica.

    La asfixia financiera la pagan también las provincias. Axel Kicillof acaba de cerrar su negociación con los bonistas. Fue generoso, como de costumbre. No hizo recorte alguno al capital. Ni siquiera el 10% que pretendía en abril de 2020. También reconoció un interés acumulado, que antes retaceaba. En el escalonamiento de la tasa de interés que la provincia debe pagar, tampoco se fijó en gastos: arranca en 2,5% y llega hasta casi 6%.

    Con estas ventajas, ya entraron al canje, que tuvo cerca de 20 postergaciones, los principales tenedores: sobre todo GoldenTree, Wamco y Amundi, que tienen el mayor volumen de papeles.

    En el entorno de Martín Guzmán siembran cizaña. Hacen notar que si se considera la reestructuración de la deuda que vence en los primeros diez años, el gobernador mejoró su propuesta de US$3860 millones a US$6624 millones. Es decir, aumentó la oferta en US$2764 millones. Un 71% más.

    Los funcionarios de Guzmán se ufanan de, en su canje, haber mejorado la primera oferta en “solo” 51%. Es decir: pasaron de US$31.945 millones a US$48.263 millones.

    También hacen notar que el alivio que consiguió su jefe, Guzmán, para los primeros 10 años, fue del 38%: había que pagar US$77.594 y se pagarán US$48.263. En cambio, el alivio que obtuvo Kicillof fue, para un lapso similar, de apenas 20%: pasó de US$8300 millones a US$6624 millones. En La Plata refutan esa interpretación con un argumento corriente en el mercado: “Si tuvimos que ceder mucho más, fue por mal entorno financiero que genera Guzmán”.

    Los defensores del gobernador pueden tener razón. Pero el pasado juega en contra. Según Alfonso Prat-Gay, si se tienen en cuenta los compromisos adicionales que asumió en sus negociaciones con Repsol, con el Club de París, con los acreedores bonaerense, y el error de haberse dejado estar en el pleito con los holdouts, el “costo Kicillof” es, hasta ahora, de US$24.024 millones. Mientras la llama revolucionaria de Fernández se enciende, tardísimo, la de Kicillof se va apagando.

    Las de Guzmán y Kicillof no son las únicas contradicciones económicas que agitan al kirchnerismo. Cristina Kirchner y los dirigentes de La Cámpora tienen en la mira al ministro por lo que, interpretan, es una subordinación al FMI. Creen que hay un margen no explorado para conseguir un período de gracia superior a los 10 años en la renegociación de los vencimientos. Si no 20, por lo menos 15. Una versión muy verosímil afirma que esa imagen surge de conversaciones de Eduardo “Wado” de Pedro con funcionarios del propio Fondo que visitaron la Argentina. Guzmán insiste en la inflexibilidad del organismo. Pero su palabra está objetada: desde que deja entrever cierta ambición política, sus detractores temen que busque un acuerdo más estricto que lo convertiría en un interventor del Gobierno con terminal en Washington.

    Un documento vino en auxilio del kirchnerismo duro. Al regresar de Buenos Aires, Juan González, el encargado de la Casa Blanca para América Latina, informó en una conferencia de prensa sobre la visita de su jefe, Jake Sullivan. En ese reporte se destacan, por lo menos, tres aspectos. El primero es cultural: la admirable transparencia con que los funcionarios informan sobre sus conversaciones diplomáticas; una diferencia abismal con lo que sucede en el país, donde todo es materia de resbaladizos trascendidos. Segundo: la guerra declarada a la empresa china Huawei como proveedora de tecnología para los servicios 5G. Tercero: González afirmó que el acuerdo del Fondo con la Argentina debería ser un caso testigo para un nuevo tipo de negociaciones de ese organismo con países en problemas.

    La declaración agrava los resquemores ante Guzmán. Y fortalecen en la vicepresidenta y su entorno un objetivo: colocar en la jefatura de Gabinete a alguien más leal a ella. Para reemplazar a Santiago Cafiero y subordinar al ministro de Economía. Más otro cometido, desafiante: conseguir un pacto con la oposición con eje en el acuerdo con el Fondo. El candidato ideal, sobre todo por su relación con los opositores, era Agustín Rossi. A quien Fernández y Cafiero alentaron a salir de Buenos Aires para competir en Santa Fe como candidato a senador. ¿Por qué habrá sido?

    Por este mar de fondo, ayer alcanzó una pequeña historia para provocar una tormenta: en la foto publicada por el PJ para festejar el triunfo de hace dos años en las primarias faltaba nada menos que Cristina Kirchner. La comunicación partidaria está a cargo de Cafiero. Gracias a la indignación de los seguidores de la vicepresidenta trascendió un pormenor gracioso: en el Instituto Patria a Fernández y Cafiero los llaman “Ki-taek” y “Ki-woo”. Cuando se indaga en esos enigmáticos sobrenombres, la respuesta sigue siendo misteriosa: “Por temas asiáticos, preguntar en Olivos”.

  • Pospandemia: por qué una de las escuelas más modernas del país cambiará su método de enseñanza

    La Escuela Técnica Roberto Rocca es quizás una de las instituciones educativas más innovadoras de la Argentina, e incluso de Sudamérica, en términos de infraestructura. Pero su modernismo está recién empezando. Con la mirada puesta en la pospandemia, los directivos del establecimiento, propiedad del Grupo Techint, planean realizar un cambio radical en la modalidad de aprendizaje y de enseñanza, siguiendo un modelo de renombre internacional que huye del formato de aula clásica.

    “Es evidente, incluso desde antes de la pandemia, que los jóvenes necesitan una forma de aprender diferente a la pasiva, al traspaso de información del docente al alumno. Hay que repensar la educación, porque si los chicos no están motivados, no aprenden bien”, resume Erika Bienek, directora global de Relaciones con la Comunidad del Grupo Techint. La nueva metodología que van a comenzar a aplicar a partir del año próximo es conocida como aprendizaje basado en proyectos. La idea detrás de este cambio, explica Bienek a LA NACIÓN, es que cada estudiante pase a ser el protagonista de su propia educación.

    Prácticas de los alumnos en la escuela
    Prácticas de los alumnos en la escuelaRicardo Pristupluk – LA NACION

    “El aprendizaje basado en proyectos hace hincapié en el proceso y no en el resultado”, suma Juan María Segura, experto en innovación educativa. Por esta razón, a esta teoría educativa también se la llama metodología de final abierto. “El profesor arranca con una pregunta disparadora y a partir de ahí se abre un abanico de distintas rutas posibles. Lo importante no es el lugar al que llega el alumno, sino el proceso de indagación al que es sometido para responder a la pregunta inicial”, explica el especialista.

    Durante una visita a una escuela de Estados Unidos que sigue este modelo desde hace años, un profesor de Historia de la institución le explicó a Segura cómo se lleva a la práctica esta forma de aprendizaje: en vez de enseñarle a sus alumnos todo el temario de la materia, por ejemplo, historia mundial del siglo XX, él les hacía una pregunta disparadora sobre una época a tratar, y los estudiantes debían investigar por su cuenta para poder responderla. Luego, en vez de rendir un examen, debían hacer una presentación frente a la clase.

    Para instrumentar esta nueva modalidad, que, según Segura, aún no fue aplicada en ningún colegio del país, la Escuela Rocca convertirá las aulas en “espacios de aprendizaje”, donde ya no habrá más pupitres ubicados en dirección al docente y un único pizarrón al frente, sino mesas grupales, sillones y pizarras en todas las paredes.

    En términos de infraestructura, el cambio consiste en tirar abajo algunas paredes internas. “Los espacios tienen que ser coherentes con el tipo de pedagogía. Va a haber momentos de concentración individual, momentos de presentación, momentos de preparación de proyectos. Hay que cubrir todas las categorías”, anticipa Bienek.

    El cambio de la modalidad de aprendizaje comenzará a aplicarse en marzo próximo
    El cambio de la modalidad de aprendizaje comenzará a aplicarse en marzo próximoRicardo Pristupluk – LA NACION

    El aprendizaje basado en proyectos ya se aplica en colegios de vanguardia de Estados Unidos, México y España, entre otros países, donde, según Bienek, está mostrando excelentes resultados. La escuela Rocca utiliza algunas de estas instituciones como modelos a seguir. Una de sus mayores referencias es la red de escuelas High Tech High, en Estados Unidos, que desde hace años usa el aprendizaje basado en proyectos en sus 16 instituciones.

    Los directivos del colegio de Campana también siguen como referencia al Instinto Tecnológico de Monterrey y a las escuelas de Barcelona lideradas por Montserrat del Pozo, monja y pedagoga especialista en innovación educativa. Para intentar estar a la altura de estas últimas, las autoridades del colegio contrataron al mismo estudio de arquitectura, Rosan Bosch, que se dedica al diseño de establecimientos y de mobiliario escolar.

    “Le dieron en la tecla con todo: contrataron a los número uno en todas las dimensiones que tiene que abordar un diseño escolar vanguardista –opina Segura sobre el proyecto–. El aprendizaje en base a proyectos de la High Tech High es fascinante; el 98% de sus alumnos ingresan a universidades Ivy League. Casi la mitad del alumnado proviene de familias con una condición socioeconómica baja y los convierten en alumnado que puede aplicar a las mejores universidades”.

    "El aprendizaje en base a proyectos de la High Tech High es fascinante; el 98% de sus alumnos ingresan a universidades Ivy League", afirma Segura
    «El aprendizaje en base a proyectos de la High Tech High es fascinante; el 98% de sus alumnos ingresan a universidades Ivy League», afirma SeguraRicardo Pristupluk – LA NACION

    Este último aspecto es una de las prioridades que la escuela Rocca mantiene desde sus inicios. “La clave para nosotros es crear modelos pedagógicos que generen equidad en chicos que vienen de distintos contextos”, afirma Bienek. Actualmente, a este colegio asisten 430 alumnos, que reciben diferentes porcentajes de becas dependiendo de la necesidad económica de sus familias. Estas ayudas son financiadas por Tenaris y la Fundación Hermanos Rocca. El ingreso es selectivo. Del total de jóvenes que realizan cada año el curso de ingreso, solo logran ser aceptados aquellos que aprueban el examen final.

    El nuevo sistema de aprendizaje por proyectos comenzará a ser implementado de manera paulatina a partir del inicio del próximo ciclo lectivo. Hasta ahora, ya se hicieron reuniones de focus group con docentes y alumnos para que participen en el diseño del proyecto. En los próximos meses, brindarán capacitaciones para que los profesores logren adaptarse a la nueva modalidad de enseñanza. Estos, aclaran desde la escuela, van a tener que trabajar “lo más full time posible”, porque ellos serán los mentores de los alumnos durante sus proyectos.

    A la Escuela Técnica Roberto Rocca asisten 430 alumnos
    A la Escuela Técnica Roberto Rocca asisten 430 alumnosRicardo Pristupluk – LA NACION

    Beneficiándose del conocimiento adquirido en la pandemia, los directivos de la escuela también planean aplicar un sistema de educación conocido como blended, un híbrido entre presencialidad y virtualidad.

    “La virtualidad educativa durante la pandemia nos dejó en evidencia que cada niño tiene un proceso de aprendizaje diferente. La idea es que una parte del contenido lo aprendan a través de una plataforma interactiva, desde sus casas o desde la escuela, de manera sincrónica o asincrónica, y que otra parte de la enseñanza sea presencial activa, con talleres, prácticas profesionalizantes y proyectos, la mayoría grupales”, explica Bienek. Este sistema ya se aplica desde hace años en varios colegios de Alemania y Estados Unidos.

    La Escuela Técnica Roberto Rocca, en la ciudad de Campana
    La Escuela Técnica Roberto Rocca, en la ciudad de CampanaRicardo Pristupluk – LA NACION

    “Hoy, el World Economic Forum dice que el 65% de los niños de primaria va a trabajar en tipos de empleos que hoy no existen. La habilidad de prepararlos para los empleos del futuro es cada vez más importante. Estamos en un momento de cambios acelerados. Por eso, vamos buscando una mejora continua, un cambio constante”, concluye Bienek.

  • Conurbano. Para el 79% de los padres, la virtualidad es “poco o nada eficaz”

    En medio de un panorama incierto respecto del regreso de las clases presenciales en el conurbano bonaerense, casi el 80% de los padres con hijos en edad escolar de esta región considera que las clases virtuales son poco o nada eficaces, mientras que 5 de cada 10 creen que las escuelas, cerradas desde hace cinco semanas, deberían abrir.

    Los datos parten de una encuesta realizada por la consultora Poliarquía, para la cual entrevistó de manera presencial a 600 residentes del Gran Buenos Aires (GBA) con hijos en edad escolar. Entre otras cuestiones, el estudio revela efectos negativos de la virtualidad, tanto en cuestiones pedagógicas como también psicosociales, entre los que se destacan la falta de incorporación de contenido educativo y el empeoramiento de trastornos como la ansiedad y el estrés.

    En términos de eficacia, entre los padres del GBA predomina la percepción negativa de las clases virtuales. El 79% de los encuestados considera que esta modalidad de enseñanza es “poco” o “nada” eficaz, mientras que un 20%, cree que es “bastante” o “muy” eficaz, y un 1% prefirió no responder.

    En tanto, cuando se les preguntó cuál es el “principal problema de que sus hijos tengan clases virtuales y no asistan presencialmente a la escuela”, la mayoría (57%) respondió “menor calidad de enseñanza”. Por debajo, siguieron otras categorías, como problemas en la sociabilización y el comportamiento de los estudiantes (18%) y desorganización familiar (11%). En proporciones menores, hubo respuestas como las afectaciones del estado de ánimo, problemas de conectividad y aumento de los gastos económicos.

    La elección de la categoría “menor calidad educativa” es más alta entre los padres con hijos en escuelas públicas. De ellos, el 60% eligió esta opción, mientras que entre los padres con hijos en colegios privados, lo hizo un 53%.

    La encuesta también revela que 5 de cada 10 estudiantes del GBA no tienen clases virtuales todos los días y que el 71% de ellos se conecta habitualmente desde un celular, mientras que solo un 29% lo hace a través de una computadora o una tablet.

    La falta de clases diarias y el uso de celulares para las clases virtuales se acrecienta entre los alumnos de escuelas de gestión pública. Según el informe de la investigación, el 66% de ellos tiene clases solo algunos días a la semana y el 83% realiza el seguimiento de las clases a través de un teléfono móvil. En tanto, en el sector privado, la primera cifra desciende a 38% y la segunda, a 52%.

    El estudio también revela que el 59% de los estudiantes del GBA debe compartir el dispositivo que utiliza para tener clases virtuales con otras personas, mientras que un 41% puede disponer del artefacto en cualquier momento.

    “La situación actual de la pandemia profundiza las asimetrías sociales en relación a la educación -recalca Alejandro Catterberg, director de Poliarquía-. La desigualdad no es un problema reciente, pero el acceso diferencial a los requerimientos que impone el aprender en pandemia parece profundizarlo.”

    Catterberg también pone el énfasis en otro segmento de la encuesta, donde se indagó sobre los efectos psicosociales del cierre de las escuelas. Entre otras cuestiones, se le preguntó a los padres si sus hijos tienen vínculo con otros niños de su edad, sin contar los hermanos, y el 31% contestó que no. El restante 69% respondió de manera positiva. A ello se suma que más de la mitad de los padres (53%) afirmó que la ansiedad o estrés de sus hijos empeoró desde que dejaron de asistir a la escuela.

    “La situación de aislamiento, la falta de contacto periódico con el grupo de pares acentúa la sensación de soledad y tristeza. Esto se observa, en el caso de los niños en edad escolar, en una mayor ansiedad o estrés que la que manifestaban en contextos de presencialidad sin tanta exposición a pantallas y con un mayor vínculo con otros niños”, agrega Catterberg.

    En todos los estratos socioeconómicos, aunque con mayor profundidad en los más bajos, los padres marcan una baja en la calidad de la educación de sus hijos desde que empezó la pandemia. En líneas generales, la evaluación de la escuela disminuye 32 puntos cuando se hace referencia a la educación virtual.

    Esto se evidencia en la diferencia que se observa entre el puntaje que los encuestados le otorgan a la escuela y la que le otorgan a la educación virtual que brinda esa institución. Mientras que un 78% de los padres cree que el nivel de la escuela a la que asisten sus hijos está “bien” o “muy bien’’, cuando se les preguntó por la calidad de la educación remota de sus hijos, solo un 46% respondió lo mismo.

  • Votar en un país cada vez más pobre

    Atribulados por urgencias tan perentorias como tener qué comer y evitar ser contagiado, la mayoría de los argentinos no pueden imaginar con qué país se encontrarán después del tiempo electoral en el que acaban de entrar.

    No es irrelevante que quienes deben decidir el futuro del orden político de su sociedad no puedan ver mucho más allá de su propio drama medido en horas y como parte de un contexto igualmente pesimista.

    La historia del ciclo democrático abierto en 1983 encuentra un par de antecedentes que ya son lejanos, en los que los argentinos fueron a votar aturdidos por picos muy altos de las recurrentes angustias económicas.

    «Es imposible no mirar estos días como consecuencia de tantos años: la combinación de estas pesadumbres es un punto más de un largo ciclo»

    El 14 de mayo de 1989, un electorado sacudido por una reciente hiperinflación hija de añejos desastres económicos heredados por Raúl Alfonsín decidió cambiar y convirtió en presidente a Carlos Menem.

    La elección que llevó al poder a Néstor Kirchner, el 27 de abril de 2003, ocurrió cuando el país empezaba a recuperarse de la catástrofe de finales de 2001 y puede ser tomada como otro antecedente de votantes tan insatisfechos como preocupados por su futuro y el de su país. Fue la primera elección luego del hartazgo hacia la clase dirigente resumido en el “que se vayan todos”.

    Todo es pasado que se acumula bajo una cruel decadencia. Es imposible no mirar estos días como consecuencia de tantos años: la combinación de estas pesadumbres es un punto más de un largo ciclo.

    La recesión de la economía retroalimentada por el encierro largo del año pasado y luego intermitente de estos meses instala el deseo de que la pesadilla se termine de una buena vez. Sin embargo, la complejidad de la pandemia y los errores para remediarla convierten un sentimiento natural en un pensamiento mágico.

    Por triste que resulte, el coronavirus en sus distintas versiones no se irá definitivamente ni cuando, por fin, el Gobierno consiga todas las vacunas necesarias.

    «Todos somos más pobres en un país con una inflación por encima del 50 por ciento y una moneda fulminada por la emisión sin respaldo»

    Consumidores entrenados por una cultura recurrente de alta inflación no dejan, sin embargo, de sorprenderse por el alza continua de los precios al extremo de perder noción del valor de cada cosa. La única conciencia que sobrevive es la comprobación de que los ingresos familiares no alcanzan para mantener el nivel de consumo de un extremo a otro de la escala social.

    Todos somos más pobres en un país con una inflación por encima del 50 por ciento y una moneda fulminada por la emisión sin respaldo. Peor, el Gobierno aplica la táctica de decir que no tiene plan económico porque su verdadera política es licuar deudas en el bolsillo de los consumidores que sobreviven con un sueldo estragado por los aumentos de precios. El relato del Gobierno dice lo contrario, pero la realidad está en la cada vez más escasa compra de productos básicos.

    ¿Cuánto más pobres somos? ¿Cuántos pobres más hay? La primera pregunta puede marcar un límite de paciencia con consecuencias electorales. La segunda señala el riesgo de un descontrol social que rompa los diques de reparto de ayuda y de contención política.

    Los niveles de desasosiego están registrados en todos los sondeos que empiezan a medir con cada vez mayor obsesión la carrera de los candidatos hacia las urnas de septiembre y noviembre.

    En el oficialismo se preguntan con toda razón hasta qué punto ese malhumor en muchos casos convertido en tristeza y depresión se puede convertir en castigo. Fue Cristina Kirchner la primera en advertir esta secuencia y en reclamar un mayor reparto entre la clientela propia. No se trata de captar nuevos territorios, sino de evitar que la tropa más fiel se disperse.

    La campaña electoral del oficialismo se dirigirá más para defender los territorios ganados que para conquistar enclaves controlados por la oposición. No es necesario que ningún dirigente lo diga; salta a la vista.

    La adversidad es una carga que Cristina y Alberto Fernández tratarán de descargar en la presidencia de Mauricio Macri, cuya coalición asume un proceso de transferencia de liderazgo que puede servirle para ocultar al expresidente. El intento del peronismo gobernado por el kirchnerismo no está consumado, como tampoco es un dato sin retroceso el eclipse de Macri y la llegada de Horacio Rodríguez Larreta.

    Toda elección legislativa de medio término se convierte en un plebiscito de aval o rechazo al Gobierno. Endosar la situación actual a sus adversarios es, resulta obvio, una tarea tan imprescindible para el kirchnerismo como resaltar lo que considera sus logros.

    En el cruce entre el ánimo descompuesto de los votantes y la habilidad de las dos coaliciones en pugna para transferir la responsabilidad de esas desgracias quedará encerrado el resultado electoral que empezó a construirse con el cierre de las listas de precandidatos a las PASO.

    Una economía que no se recupera, precios que escalan hacia porcentajes más elevados y la sinuosa evolución global de nuevas versiones del Covid serán datos que difícilmente puedan ser ocultados por el maquillaje de campaña y las aventuras.

    Viejos y nuevos trucos serán representados ante un país atribulado. Otra vez.

  • Juan José Mendoza: “La pandemia nos puso en el corazón de una experiencia cargada de finitud”

    Fue vertiginoso. Wuhan, circuló la noticia y el mundo se encerró. A la vera de esa primera realidad, nació Homo búnker (Panorámica Indie), nuevo libro del catedrático Juan José Mendoza (Junín, 1977) que, a propósito de la pandemia, revisa el árbol genealógico de los distanciamientos. El título es, ante todo, una lectura de las distintas experiencias históricas que llevaron al hombre a confinarse. Desde el lugar de las cuevas hasta las diferentes cuarentenas según las pestes, la aparición del cuarto propio o el encierro por elección. Y en tanto lectura, lenguajes. Los que la cultura analizó: el puertas adentro de Kafka, Woolf, Ana Frank; Crusoe en una isla, Gramsci o Cervantes en la cárcel, Onetti o Lamborghini en la cama son algunos casos sobre los que el arco del análisis se tensa. Cada uno de ellos, como una manera de atravesar la escritura. “Porque la escritura es una forma de organizar el mundo. Sin embargo, al escribir producimos nuevos objetos de hechos con palabras, libros, perspectivas, por lo tanto al construir nuevos objetos, estamos construyendo más materia prima para la entropía. Esa es la paradoja”.

    Si la pandemia vino a modificar el sueño -enrareciendo, así, la biología de los días-, desde un marco dentro del marco, Mendoza, despierto en la madrugada, escribe. “El libro nació el 28 de marzo del 2020 a las tres de la mañana. Estábamos en el momento originario del comienzo de la pandemia y se me presentó el Homo Búnker como una figura, un personaje, y así empezó el libro”.

    "Homo Bunker: Breve historia del confinamiento", el libro de Juan J. Mendoza
    «Homo Bunker: Breve historia del confinamiento», el libro de Juan J. Mendoza

    Doctor en Letras (UBA), estudió filología en Madrid. Es investigador del Conicet, donde trabaja en “Maneras de leer en la era digital. Formas de representación del pasado y las tradiciones en el siglo XXI”. Y también docente en la UNA y del posgrado en la maestría en Estudios Literarios y el doctorado de la UBA. Algunos de sus libros son Internet: el último continente, Diario de un bebedor de petróleo, El canon digital. Como sus publicaciones lo marcan, hay un entrenamiento en el ensayo como forma, una puesta en juego de diferentes postulaciones. “El confinamiento nos aleja más de los pueblos nómades. Esa es una hipótesis”, dice Mendoza.

    En el libro, desarrolla esas situaciones entre las diferentes imposiciones -del afuera o propias- entre movimiento y quietud. Se lee en Homo búnker: “Ahora el encierro, la pérdida del espacio público y de las calles, está dando lugar al surgimiento de un nuevo orden, a una nueva división de la especie. Nos afantasma pensar que estemos ante el fin de la edad nómade, una nueva radicalización del sedentarismo que sobrevino con la organización del saber en las sociedades informatizadas y que se impuso con el home office”. Está presente, claro, el valor de la experiencia. Dentro de las hipótesis, la relación con la ciencia ocupa un lugar central. Sobre esto dice: “Las transformaciones culturales que atravesamos a raíz de la tecnología, son como un destino y una conquista técnica de los cuerpos. Si uno analiza publicidades de los 70, la relación entre los cuerpos y las tecnologías empiezan a ser más pronunciadas. Luego, se pueden ver a partir de un stent, trasplantes de órganos: comienzan a ser parte de nuestro medio ambiente. Entonces, el cuerpo humano empieza a estar rodeado de dispositivos y enclaustrado en un living pertrechado de tecnologías”. Piensa, además, el lugar en primer plano que ocupa la ciencia en la contemporaneidad. “La relación entre tecnologías vuelve a aparecer otra vez cuando aparece la vacuna, que es otra forma de conquista técnica de los cuerpos y toda la discusión que hay en torno a esto”.

    La importancia de estar ahí

    Una anciana japonesa con Alzheimer parada dentro de una gran caja de cartón mira a cámara, solo sobresale su cabeza. Un hombre en una buhardilla, sentado sobre un colchón en el piso. Una mujer joven en una nave espacial de la NASA. Cuadros y fotos. Diferentes obras se toman en Homo búnker para hilvanar los aislamientos vistos según artistas de distintas épocas. A propósito de Morning Sun, 1952, se lee en el libro: “También podemos ver alguna obra de Edward Hopper, maestro en la representación de la soledad en espacios sórdidos, y visionario en esto de entrever, desde los años 50, una Nueva York vacía en abril de 2020. El encierro es también una forma de duelar: algo dejó de ser lo que era”.

    “La pandemia -dice Mendoza- nos puso en el corazón de una experiencia cargada de finitud. Como muy pocas veces lo hacemos porque nuestras sociedades subliman el dolor, la muerte, reprimen experiencias de ese tipo y el confinamiento las puso en primer plano”.

    En la última parte de libro, titulada “La multiplicación de los informes”, entra otro formato. Una enumeración de oraciones cortas. Por caso, la 2: “En el comienzo, todo pareció estar ordenado”. O la oración 29: “Todos empezamos a ser como James Stewart adentro de La ventana indiscreta”. Así, hasta la 250: “Conos de cristal separan a las personas mientras se desplazan”. Y luego de los agradecimientos, confiesa: “Mi relación con el encierro comienza desde niño. Tempranas enfermedades personales siempre se ocuparon de mantenerme del lado de adentro de casa, con esporádicas salidas al colegio o al médico. A mi modo, he aprendido a contemplar la vida por la ventana, en la época en la que no había pantallas”.

    Mendoza, que investigó la historia de los confinamientos, expresa al final del libro su propia experiencia: "Mi relación con el encierro comienza desde niño. Tempranas enfermedades personales siempre se ocuparon de mantenerme del lado de adentro de casa, con esporádicas salidas al colegio o al médico. A mi modo, he aprendido a contemplar la vida por la ventana, en la época en la que no había pantallas"
    Mendoza, que investigó la historia de los confinamientos, expresa al final del libro su propia experiencia: «Mi relación con el encierro comienza desde niño. Tempranas enfermedades personales siempre se ocuparon de mantenerme del lado de adentro de casa, con esporádicas salidas al colegio o al médico. A mi modo, he aprendido a contemplar la vida por la ventana, en la época en la que no había pantallas»Luisa Balaguer

    Con respecto a ese tramo final, el autor reconoce un gen. “Yo escribo así, como en ese capítulo. En realidad, el escritor escribe así. Pero después eso se transforma en un ensayo o en un cuento, asume otra forma”. A esa parte de Homo Búnker la relaciona con lo que podría llamarse una trilogía de los archivos. El primero, ya publicado, Archivos, papeles para la Nación. Luego, en lo que trabaja ahora, Archivos 2, sobre la historia de las tecnologías de los 60 al presente. Y el tercero, que será literatura. Cuando sea habla de archivo es en el más puro sentido del material como fuente. Sobre su paso por distintos archivos y bibliotecas, como la de la Universidad de Princeton o la Biblioteca Nacional de España, Mendoza dice: “El archivo es algo abierto y trabaja la noción de conciencia documental. Nuestros países latinoamericanos tienen una triste historia de desidia archivística y de falta de conciencia documental. Es decir que el libro es muy político, en el sentido de que hay una gran crítica a las instituciones por la falta de conciencia documental”.

  • Festival de subsidios: disparate de zonas frías y calientes

    Ya está en vigencia la ley 27.637, que amplía y otorga subsidios sobre la tarifa de gas para consumos residenciales en zonas frías, que van desde las patagónicas hacia el norte por la franja cordillerana, llegando hasta Salta, considerando las temperaturas invernales. El diputado Máximo Kirchner, iniciador de este proyecto, lo justificó con argumentos de claro corte populista. A pesar de ello, la ley contó también con el voto afirmativo de legisladores de la oposición pertenecientes a las provincias comprendidas, lo que no puede extrañar en épocas preelectorales. La ley estará vigente hasta el 31 de diciembre de 2031.

    Se vuelve a cometer el error de conceder reducciones tarifarias con fines sociales o, dicho con menos eufemismos, políticos.

    Una parte de esta reducción aplica indiscriminadamente para todo residente en las zonas elegidas. La consecuencia más obvia será un incremento del consumo de gas, incluyendo el utilizado para el calentamiento de piletas de natación, y serán subsidiados consumidores de alto poder adquisitivo que no necesitan ni pidieron ese regalo. Un incremento del consumo por el subsidio demandará más importaciones de gas, ya que la respuesta de los inversores privados será magra: pocos querrán arriesgar su dinero para ampliar la producción local si el Gobierno maneja caprichosamente las tarifas.

    Senadores de provincias no beneficiadas por la reducción en la tarifa de gas, por no ser zonas frías, han lanzado un proyecto simétrico para subsidiar tarifas eléctricas de zonas cálidas

    Esto ya ocurrió durante la presidencia de Cristina Kirchner, lo que exigió luego una difícil recuperación del retraso tarifario para asegurar la rentabilidad y despertar inversiones. Pero su retorno al poder ha vuelto las cosas a cauces equivocados. De hecho, el actual gobierno demoró la puesta en marcha del Plan Gas en el marco de una política general de desaliento a la inversión. Si algo no debe hacerse ahora es agravar el déficit fiscal creando nuevos subsidios, ni agrandar la cuenta de importaciones.

    Enargas, el ente regulador, ha estimado que el número de usuarios subsidiados pasará de 780.000 a 4.000.000. El cálculo del costo fiscal está en el orden de los 3000 millones de pesos. La hipótesis de cubrir este requerimiento con el denominado Fondo Patagónico implicaría aumentar la alícuota del impuesto al gas con que se forma. En definitiva, más impuestos para más gastos: una carrera que ya superó sus límites.

    El asistencialismo ha alcanzado en nuestro país niveles insostenibles. La pandemia solo los ha potenciado. La tesis de apelar a transformar planes sociales en trabajo no se condice con la cotidiana creación de nuevos subsidios. Menos aún si se los concreta a través de una amplia y desmesurada oferta y no a partir de una demanda que pueda considerarse razonable.

    Lo más increíble de este caso es que ha servido de impulso para la frondosa imaginación de otros legisladores. En efecto, un grupo de senadores de provincias no beneficiadas en su inclusión como zonas frías han lanzado un proyecto simétrico para subsidiar las tarifas eléctricas de zonas cálidas. Pretenden electricidad barata para los artefactos de aire acondicionado. Con la firma del senador Edgardo Kueider, de Entre Ríos, y el acompañamiento de legisladores, tanto del oficialismo como de la oposición, de Chaco, Formosa, Santiago del Estero, Misiones, Corrientes, Salta y Formosa, se propicia un proyecto de creación de un Fondo Fiduciario para este subsidio. Si la carrera política continúa en este curso, no sería extraño que apareciera otro proyecto legislativo para el suministro gratuito de paraguas por parte del Estado en zonas lluviosas. Un vergonzoso sainete en un país que no resiste ya tamaño nivel de disparates.

    LA NACION