Categoría: Entrevistas

  • De vuelta a la naturaleza

    Levantar la vista y mirar al cielo es el ejercicio más sencillo de reconocimiento de cuán pequeños somos los seres humanos que compartimos este planeta. En las ciudades parece una tarea más difícil, pero basta alejarse para ver cómo el cielo toca la tierra, cómo la naturaleza se defiende de las agresiones humanas en un árbol que crece o en un ave que aletea. Muchos hemos perdido esa capacidad de mirar nuestro entorno desde esta perspectiva y nos desentendemos de cuestiones tan trascendentes y alarmantes como el cambio climático y la extinción de miles de especies para dejarlas en manos de líderes mundiales muchas veces poco dispuestos a asumir los compromisos que la grave situación demanda.

    Por todo esto es que quienes trabajan para recordarnos que el cuidado ambiental es una tarea de todos se agigantan cuando con sus acciones logran inspirar a otros.

    Sofía Heinonen es bióloga y conservacionista, directora de la Fundación Rewilding Argentina, una ONG en la que 170 personas trabajan para impulsar proyectos de conservación y restauración de los ecosistemas. Acaba de ser reconocida por el portal de noticias de la BBC como una de las 100 mujeres más influyentes e inspiradoras del 2022. Se define a sí misma como activista, pues la guía la voluntad de contagiar la capacidad de reaccionar ante los problemas buscando soluciones, para restaurar sin más demoras los ecosistemas.

    Nada como vivir experiencias y conocer la enorme cantidad de maravillosas áreas naturales con las que contamos para valorar e involucrarse con el cuidado de la vida silvestre, promoviendo también el llamado turismo de naturaleza como motor económico que impulsa el desarrollo de economías regionales. Resulta imperioso diseñar e implementar las infraestructuras y las actividades que convoquen viajeros y divisas. Apostar a la industria sin chimeneas es haber entendido lo rápido que las inversiones pueden volver y traducirse en enormes beneficios para la comunidad.

    Luego de recibida, Heinonen vivió en Misiones y lleva más de 30 años en Corrientes, custodiando el Gran Parque Iberá, un área de 700 mil hectáreas con varias jurisdicciones que aunó las vastas extensiones de los parques provincial y nacional. Desde 2007 se trabaja para atemperar la crisis de biodiversidad que amenaza a numerosas especies, reintroduciendo yaguaretés, osos hormigueros y tapires.

    Los enormes incendios de comienzo de año en los Esteros obligaron a redoblar esfuerzos que hoy son celebrados y reconocidos por el mundo. Este premio a Heinonen y su equipo les asegura una visibilidad sin la cual resultaría imposible traccionar los fondos necesarios para continuar con los proyectos que se suman al del Iberá: el Impenetrable chaqueño, el Parque Nacional Patagonia y el de Patagonia Azul que atiende la restauración de ecosistemas en el Mar Argentino.

    Transitamos el Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas 2021-2030. Heinonen sueña con que la Argentina se convierta en un modelo de restauración que aporte soluciones al mundo para enfrentar problemas ambientales. El reconocimiento que recibe da cuenta de que va por buen camino.

    Fuente: La Nación

  • Festival de feriados

    Con su publicación en el Boletín Oficial, el Gobierno oficializó el calendario de feriados con fines turísticos para 2023. La medida recuerda entre sus considerandos que los feriados nacionales trasladables cuyas fechas coincidan con los días martes y miércoles serán trasladados al día lunes anterior, y los que coincidan con jueves y viernes, al lunes siguiente.

    La norma faculta al Poder Ejecutivo Nacional a fijar hasta tres feriados o días no laborables en lunes o viernes para promover la actividad turística, supuestamente apuntando a reducir los efectos negativos de la estacionalidad del sector turístico. En tiempos de crisis económica, con una población pauperizada, deberíamos revisar responsablemente estas presunciones. ¿Cuántos son los que pueden viajar? ¿Qué costo tienen para el país en su conjunto estas medidas? ¿Superan los beneficios para unos pocos a los graves perjuicios que impactan sobre muchos?

    El calendario 2023 contempla de arranque 14 feriados inamovibles, 2 trasladables y 3 con fines turísticos. Un total de 19 días, con 4 fines de semana extralargos, que incluyen festividades de tipo religioso compartidas con hermanos países de Latinoamérica. Un número mayor que los 16 de Chile, los 18 de Colombia, los 9 de Brasil y los apenas 5 de Uruguay, y solo superado por el calendario venezolano, que suma 27 feriados nacionales.

    El feriado nacional del pasado martes 20 de diciembre por los festejos de la Copa Mundial de Fútbol se instrumentó por DNU de manera intempestiva. Sin tiempo para prever reordenamientos, los efectos son en estos casos aún más dañinos. Todas las provincias y jurisdicciones quedaron obligadas a acatar la medida aun cuando la recepción a la selección nacional se haría en Buenos Aires y no en Salta o Formosa. Según el economista Fausto Spotorno, el feriado le costó a Argentina 500 millones de dólares.

    Con los asuetos decretados para la administración pública para los días 23 y 30, diciembre contabilizó apenas 17 días hábiles. Algo no estamos entendiendo los argentinos, o quienes nos gobiernan, cuando el quebranto solo podrá superarse con esfuerzo y trabajo.

    La demagogia, como puntualizó el gobernador mendocino, Rodolfo Suárez, transforma la virtud en decadencia, al tiempo que distorsiona la buena fe y la alegría de la gente, mediante la manipulación de valores esenciales, y daña el tejido social.

    El demagógico populismo no encuentra una salida real para este estado de cosas. Sin embargo, desde el gobierno nacional se sigue redoblando la apuesta. Ha logrado, incluso, que sean los propios trabajadores los que en abultado número resuelvan trabajar más allá de un decreto. Los gobernantes, una vez más, confirman estar mirando otra película.

    Fuente: La Nación

  • Una economía con pronóstico reservado

    Cuando a comienzos de año el mundo superaba en forma gradual el impacto de la pandemia, la invasión de Rusia a Ucrania producida en febrero sumó consecuencias negativas al ya complicado escenario internacional. Con alegatos de derechos históricos sobre una parte de su territorio tras la vulneración de la soberanía ucraniana, la comunidad internacional reaccionó en defensa de los invadidos, con la excepción de China y de países gobernados por simpatizantes de un Vladimir Putin con reminiscencias soviéticas. La posición del gobierno argentino fue vergonzosamente ambivalente. El presidente Alberto Fernández había visitado a Putin ofreciéndole la Argentina como puerta de entrada a la región días antes de desatarse el conflicto.

    Las medidas de Europa y los Estados Unidos de retaliación a Rusia y de ayuda militar a Ucrania tuvieron su respuesta en la fuerte limitación de las exportaciones rusas de gas a Europa. Se generó así una crisis energética que repercutió en todo el mundo. Los mercados de alimentos también resultaron afectados al trabarse las exportaciones de granos desde Ucrania. La Argentina, que pudo ser beneficiaria de esa situación, no lo fue. Como consecuencia de políticas y decisiones erradas, nuestro país ya había pasado de ser exportador a ser importador de energía. Los precios internacionales del petróleo y el gas subieron notablemente. El impacto marcadamente negativo en el área energética no alcanzó a ser compensado por el efecto de mejores precios agrícolas, afectados también por una fuerte sequía que redujo los volúmenes exportables, y profundizó la ya muy compleja situación económica. Aunque tarde, se hizo necesario acelerar la construcción del gasoducto que permitirá incrementar y exportar el gas de Vaca Muerta.

    Similar retraso afectó la satisfacción de las necesidades de infraestructura en las más diversas áreas de servicios que requieren inversiones. No las puede hacer un gobierno en situación de quiebra ni tampoco un sector privado sin financiamiento por falta de confianza. No puede haber compromiso de capitales significativos con un índice de riesgo país que se mantiene por encima de los 2200 puntos básicos desde julio de 2022.

    No solo se siguieron sumando empresas multinacionales que optaron por irse de la Argentina, sino que también se intensificó el éxodo de empresarios

    Tres ministros ocuparon la cartera de Economía durante este año: Martín Guzmán, Silvina Batakis y Sergio Massa. El primero inició su gestión junto al presidente Fernández y dedicó la mayor parte de su tiempo a negociar la reestructuración de la deuda con el Fondo Monetario Internacional. Como fiel discípulo de Joseph Stiglitz, aplicó una política heterodoxa con control de cambios y de precios. Hacia el fin de su gestión, la inflación había trepado del 4% al 6% mensual y tampoco lograba cumplir con la meta fiscal de un déficit primario de 2,5% del PBI acordada con el FMI. Guzmán renunció cuando Máximo Kirchner, hijo de la vicepresidenta, le había extendido públicamente el certificado de defunción. Fue reemplazado por Batakis, que, con insuficientes antecedentes para el cargo, solo sobrevivió en él tres semanas. Los mercados evaluaron negativamente el nuevo cambio de ministro. La cotización del dólar informal pasó de 230 a 330 pesos, y el riesgo país, de 1900 a 2900 puntos básicos. La crisis detonada en el seno del Gobierno fue apaciguada con el reemplazo de Batakis por Massa.

    Se logró una distensión no porque se modificara la política económica, sino por la relevancia política de Massa dentro del Gobierno. Su objetivo es llegar a octubre, y si es posible a diciembre de 2023, sin que se desmadren aún más las variables económicas. Intenta cumplir las metas fiscales retrasando los salarios estatales y las jubilaciones, pero manteniendo una altísima presión impositiva. Este año, no solo se siguieron sumando empresas multinacionales que optaron por irse de la Argentina, sino que también se intensificó el éxodo de empresarios argentinos a Uruguay y a otros países buscando un tratamiento fiscal más benigno para sus patrimonios.

    El propósito de reducir los subsidios a la energía y al transporte no se ha logrado porque solo se pudieron ajustar las tarifas a un segmento calificado de usuarios mientras la inflación se comió los escasos ajustes nominales del resto. El temor de no poder reducir la inflación ha condicionado la recuperación de las tarifas y de otros precios controlados y retrasados. La reducción del índice de precios minoristas de noviembre reflejó esa situación y puede interpretarse como un logro precario y no como una tendencia. Un índice de precios mayoristas superior al 6% para ese mismo mes corrobora esta apreciación.

    Massa no logró ni se propuso salir del cepo cambiario. Solo inventó el dólar soja y otras variantes para prolongar la subsistencia de las agónicas reservas del Banco Central

    La subsistencia del déficit fiscal tuvo su contracara en más endeudamiento y en la emisión monetaria y su parcial absorción mediante letras del Banco Central, emitidas en pesos (Leliq), con una alta tasa de interés. Se proyectan vencimientos de 15 billones de la deuda fiscal y cuasifiscal en pesos para los próximos 12 meses. Es un detonante de alto riesgo.

    Massa no logró ni se propuso salir del cepo cambiario. Solo inventó el dólar soja y otras variantes para prolongar la subsistencia de las agónicas reservas del Banco Central. Su más reciente proyecto es el de un nuevo blanqueo acompañado de la amenaza del acuerdo de información de tenencias de argentinos en los Estados Unidos. Por otro lado, actuó sobre la demanda de divisas restringiendo importaciones y afectando seriamente la producción. Por esta razón, y porque se agotó el efecto rebote luego de la fuerte caída provocada por la pandemia y la cuarentena, finalizó el crecimiento del producto bruto. A partir del tercer trimestre aparecieron signos negativos en la evolución de la actividad económica, un desalentador escenario frente a la medición del 43,1% de la población en nivel de pobreza. Se trata de un cuadro complicado, agravado con fuertes deformaciones de precios relativos cuya corrección augura impactos inflacionarios. Similares nubarrones se presentan con la deuda pública tanto en dólares como en pesos. También se observa una peligrosa tendencia al aumento de la velocidad de circulación del dinero, con el mismo efecto inflacionario que la emisión.

    La gestión del ministro Massa ha contado con cierta condescendencia del gobierno de los Estados Unidos y por ello también del FMI. Contra esa ayuda, el cuadro de caída de la confianza se alimenta por los yerros de su propio gobierno en el plano institucional. El reciente intento de desacato a la Corte Suprema de Justicia mostró el riesgo de una corrida cambiaria con dólar a valor récord. Al finalizar el tercer año de gestión, continúa sin insinuarse la aplicación de un programa de medidas estructurales que disipe la posibilidad de una aceleración de la inflación, potenciada con una recesión. Esta sería la peor combinación para un gobierno en un año electoral. El año 2022 se va con pena y sin gloria, dejando una herencia de problemas de pronóstico reservado que todo indica continuarán agravándose antes de que un gobierno de signo político distinto pueda intentar introducir las impostergables reformas estructurales sin las cuales no lograremos salir del pozo.

    Fuente: La Nación

  • Tarjeta roja para la FIFA

    Lejos parece aún el día en el que las disputas entre países se diriman solo en canchas de fútbol. Lamentablemente, los hombres continúan enfrentándose cuerpo a cuerpo, sin indumentaria deportiva, o recurriendo a las últimas tecnologías, para someter o acabar con las vidas de sus enemigos.

    El valiente presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, reflexionó a este respecto en relación con la reciente final de la Copa Mundial de fútbol disputada en Qatar, que tuvo a las selecciones de Francia y la Argentina como protagonistas. “Las disputas se dirimen en un campo de juego verde y no en un campo de batalla teñido de rojo por la sangre; ese es el sueño que muchos tenemos”, expresó.

    En lo que algunos considerarán oportunismo, nació la propuesta de unir a Ucrania con España y Portugal como candidatos a organizadores conjuntos del Mundial 2030. Rápido de reflejos y siempre dispuesto a sostener la atención mundial sobre el dramático acontecer de su país, Zelensky hizo otro ofrecimiento que le fue denegado. Propuso transmitir un mensaje de paz a los aficionados el domingo 18, con ocasión de la final por la Copa del Mundo, en el estadio mundialista. La FIFA se opuso, alegando cínicamente que hacerlo violaba el principio de neutralidad deportiva que guía a la institución.

    No invocó ese principio la FIFA cuando en marzo, en uso de sus facultades, acertadamente suspendió a Rusia, impidiéndole a su selección disputar la ronda eliminatoria para el millonario torneo. Tampoco cuando, en noviembre pasado, su presidente, Gianni Infantino, les pidió a los líderes del G-20 reunidos en Bali un alto el fuego temporal durante el mes del Mundial.

    Seguramente hablamos del mismo principio que, en cambio, sí le impidió a la FIFA plantarse con mayor fuerza para reclamar la suspensión de la ejecución de Amir Nasr-Azadani, el futbolista iraní de 26 años injustamente condenado a muerte en su país. El repudio y la solidaridad internacional llegaron desde la Federación Internacional de Asociaciones de Futbolistas Profesionales (FifPro), el sindicato que agrupa a 66 instituciones de nivel mundial, entre otros innumerables apoyos.

    “Si no te gustan mis principios, tengo otros” es una célebre cita que se le atribuye a Groucho Marx. Nadie duda de que a la FIFA la mueven el dinero y el poder por encima de cualquier principio. Por eso resulta sencillo entender que en cada situación primará siempre la conveniencia.

    Desconocemos cuáles podrían haber sido los motivos para desestimar el pedido de Zelensky que hubiera dado inusitada visibilidad a la tragedia ucraniana. Pero lo cierto es que ninguno justifica la decisión tomada. Se perdió la oportunidad de promover ante una audiencia incontable que los pueblos deben jugar limpio para evitar el fuego y la sangre.

    Fuente: La Nación

  • El valor de una Justicia fuerte

    La independencia del Poder Judicial ha salido airosa hasta aquí, en un número importante de causas, a pesar del permanente hostigamiento oficial de estos últimos años para doblegarla.

    Había ocurrido otro tanto en gobiernos anteriores de la familia Kirchner, pero el fenómeno cobró dimensiones inauditas a partir de la asunción del presidente Alberto Fernández, delegado personal y testaferro de la actual vicepresidenta de la Nación.

    La presión de la vicepresidenta se hizo sentir en todos los órdenes. El caso más reciente, capaz de conducirnos hacia un abismo institucional, fue inducir al primer mandatario, a través de algunos gobernadores provinciales peronistas, a desobedecer el fallo de la Corte Suprema de Justicia que suspendió el recorte de fondos que el gobierno nacional le había impuesto en septiembre de 2020 a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para transferir esos recursos al distrito bonaerense.

    Esta determinación de desacatar una sentencia judicial desde el poder político es de una gravedad institucional extraordinaria, afecta el principio de división de poderes en que se funda nuestro sistema republicano, desconoce además la función de la Corte como intérprete final de la constitucionalidad de los actos de gobierno y ameritaría un juicio político contra el propio presidente Fernández por incumplimiento de sus deberes como funcionario público.

    La determinación de desacatar una sentencia judicial desde el poder político es de una gravedad institucional extraordinaria y desconoce la función de la Corte como intérprete final de la constitucionalidad de los actos de gobierno

    Las maniobras de la vicepresidenta para coartar la independencia judicial durante el actual gobierno reconocen no pocos antecedentes. Cristina Kirchner influyó para la remoción de Marcela Losardo, la primera ministra de Justicia de Alberto Fernández; logró la sanción de un proyecto de absurda elevación del número de jueces de la Corte para cooptarla con partidarios dispuestos a rendirse a sus propósitos de impunidad judicial para los delitos que se le imputan; movilizó al último e impresentable ministro de Justicia a generar desplantes inadmisibles ante el más alto tribunal de la Nación –y en cualquier ámbito donde se privilegie el respeto, el decoro y la buena educación–, y hasta consiguió de la actual presidenta de la Cámara de Diputados de la Nación, Cecilia Moreau, que diera marcha atrás con la nómina de nuevos representantes del cuerpo ante el Consejo de la Magistratura acordada con los bloques.

    En este último punto la desconcertante y desorientada señora Moreau se atuvo al fin a la decisión de la Corte de confirmar, por una acordada, la designación de los diputados con cuyos nombres aquella se había atrevido a jugar con pasmosa ligereza.

    Hubo otros intentos de atropello, siempre amañados por la obsesión de Cristina Kirchner de ponerse a salvo tras décadas de confundir sus intereses personales con los de la Nación. Ese juego está llegando a su fin, y si el presidente Fernández no ha sido todo lo útil que se esperaba para la gestión encomendada, al menos debería quedarle a la vicepresidenta la tranquilidad de ánimo de que no ha hecho excepción alguna contra ella.

    El Presidente ha sido inútil con todos, y en todo, hasta por la incapacidad de sacarse de encima a ministros que lo traicionan a diario, pues operan al servicio de la vicepresidenta y no de quien formalmente ejerce el Poder Ejecutivo de la Nación. Con antecedentes como este, alguno de esos ministros –el caso más notorio es el del Interior– cree que puede ser uno de los candidatos presidenciales del Frente de Todos por el hecho de poner cara más amable, o más cínica, que otros en el encubrimiento de las trastadas que realiza el conjunto ministerial. El ministro De Pedro fue claramente desairado por el plantel de fútbol argentino cuando procuró, con otros audaces de La Cámpora, primerear con un saludo subrepticiamente organizado al resto de los argentinos.

    El presidente de la Corte, Horacio Rosatti, aprovechó la comida anual de la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional, que reunió a 530 jueces y fiscales, para enfatizar que seguirá trabajando en favor de un Poder Judicial fuerte. Y no trepidó en decir que cuando alguien afirma que estamos ante una Corte Suprema fuerte él no tiende “a sonrojarse”. Lo asume como algo natural y de lo que no puede desentenderse. Fue sencillo interpretar el sentido de sus palabras: la fortaleza de la Justicia está en su independencia y esta se traduce “en la no negociabilidad” de sus decisiones.

    Confiemos en que los bastiones de la Justicia independiente de las presiones políticas y un periodismo consciente del papel que le corresponde continúen asegurando los principios esenciales de la democracia

    La precaria institucionalidad del país se expresa hasta en los menores detalles. El hecho de que la vicepresidenta haya revalorizado la expresión “Qué mirás, bobo”, infligida por nuestra estrella futbolística máxima a un jugador del equipo de Países Bajos, muestra hasta qué punto la emulación de lo peor de la política es un peligro que no podrá aventarse sino con la reacción mayoritaria de la sociedad. En cambio, la prensa con sentido de la responsabilidad institucional en el trance hacia la victoria ha puesto los puntos que cabía anotar con acento crítico a un conjunto de deportistas merecedores del calificativo de excepcional.

    Es la prensa independiente la que informa con rigurosidad y asume en todo tiempo los riesgos de oponerse a los poderes fácticos, entre los que se cuentan las mafias diversas que pululan no solo en Rosario, sino en todo el país.

    Es, insistimos, la prensa que junto con los sectores más profesionales y nobles de la Justicia ha defendido en estos años una democracia degradada por la política, la economía y el delito común que prospera de forma alarmante y sin debida contención por parte del Estado.

    En la entrega del premio anual ADEPA a las mejores coberturas periodísticas, el presidente de la Corte Suprema señaló precisamente lo relevante del periodismo de investigación en la gestación de una sociedad informada y capaz de entender los mecanismos propios de la actuación judicial. Mecanismos puestos en definitiva al servicio del cumplimiento de la Constitución Nacional y de las leyes que se derivan de su ejercicio. Entre todas las libertades, dijo Rosatti –como también decía Gregorio Badeni, el gran jurista desaparecido años atrás–, la libertad de prensa es la de mayor entidad, pues sin su resguardo existiría una democracia desmadrada o puramente nominal, y caerían así el resto de los derechos y garantías individuales.

    Confiemos en que los bastiones de la Justicia independiente de las presiones políticas y un periodismo consciente del papel que le corresponde en la sociedad continúen asegurando los principios esenciales de la democracia y restauren su eficiencia social mientras la política se prepara para cambiar de estilos, de conductas y de rumbo en un país que ya no tiene espacios para ceder.

    Fuente: La Nación

  • Campeones del mundo, en fútbol y en valores

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    LA NACION

    LA NACION>EditorialesOpinión

    Campeones del mundo, en fútbol y en valores

    Asumir protagonismos ajenos y decretar otro absurdo e innecesario feriado es pretender capitalizar políticamente la esforzada conquista de la selección

    20 de diciembre de 202200:10LA NACION

    Un verdadero equipo
    Un verdadero equipoAníbal Greco – La Nación

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    La conquista de la tercera copa mundial de fútbol por la selección nacional en el campeonato realizado en Qatar constituye no solo un trascendental logro deportivo. Genera también una valiosa lección por parte de un equipo con todas las letras para la sociedad argentina y sobre todo para su dirigencia.

    Los festejos de la población se extendieron a lo largo y ancho del país, tan pronto como concluyó la infartante final en la que el team representativo de la Argentina se impuso a la selección de Francia. Se trató de una de las manifestaciones populares más importantes de la historia en nuestro país, algo que puede explicarse por los 36 años que han pasado desde que otro equipo nacional pudo alzar el mismo trofeo.

    Hay, sin embargo, otros condimentos que explican la pasión que despierta la selección nacional en la población, junto al hecho de que alrededor de un 60% de los argentinos no fue testigo de los campeonatos mundiales de 1978 y de 1986, en los que la Argentina obtuvo el primer puesto.

    Detrás de este éxito deportivo hay una labor que honra algo tan pocas veces practicado por quienes han gobernado la Argentina en mucho tiempo: el valor del esfuerzo, la planificación y el trabajo en equipo. La selección de fútbol campeona del mundo representa, en tal sentido, lo contrario de los vicios que observamos a diario en la política vernácula y en otros órdenes de la vida nacional.

    Es necesario empezar mencionando la calidad de un cuerpo técnico, encabezado por Lionel Scaloni, quien sobresalió en todo momento por su sobriedad, su prudencia y su capacidad para armonizar un grupo humano y transformarlo en un verdadero equipo, con una dosis de lealtad, confianza y autoestima que le permitió superar las mayores adversidades. Un equipo donde el todo fue siempre más importante que las partes y donde la sinergia del trabajo conjunto fue mucho más que cualquier individualidad.

    La selección que dirige Lionel Scaloni representa lo contrario de los vicios que observamos a diario en la política vernácula y en otros órdenes de la vida nacional

    En segundo lugar, hay que mencionar el liderazgo de Lionel Messi, quien no solo demostró que es un futbolista excepcional –el mejor del mundo–, sino también un excelente compañero, capaz de influir positivamente en el ánimo del resto de los jugadores en las circunstancias más difíciles y de mantener vivo el fuego sagrado que anida en el espíritu de cada uno de los integrantes de este compacto plantel.

    La característica de ese equipo fue la perseverancia: no importa cuántas veces caigan, sino cuántas veces se levanten y sigan adelante.

    Como sugirió en las últimas horas el presbítero José Manuel Fernández, esta selección nacional nos recordó algo que afirmó el director de orquesta Daniel Barenboim al recibir el Premio Príncipe de Asturias 2002: “En una sociedad hay que comportarse como en una orquesta, donde lo importante es escuchar al otro y no querer tocar más fuerte”.

    Se trata de valores que, lamentablemente, no han caracterizado a quienes hoy nos gobiernan. Razón por la cual es saludable que esos argentinos de bien que integran el plantel campeón del mundo no permitan que su tan esforzada conquista pueda transformarse en un éxito político de ninguno de nuestros gobernantes nacionales, provinciales o municipales.

    Ningún funcionario ni dirigente político debería pretender tapar sus errores, cuando no vergonzosos actos de corrupción, con el heroico logro de quienes pusieron el alma en cada jugada para llevar una vez más al fútbol argentino a lo más alto y prodigarles una inmensa alegría a sus compatriotas. Decretar intempestivamente otro feriado solo confirma que la demagogia y el populismo siguen guiando las decisiones gubernamentales. El ejemplo del perseverante trabajo de la selección se contrapone con esa medida que desconoce la realidad de quienes necesitan imperiosamente trabajar.

    Es de esperar que jugadores y cuerpo técnico de la selección nacional sean recibidos hoy, en su caravana hacia el Obelisco porteño, con todos los honores y en orden por todos los argentinos, y que puedan llevar a todos los rincones del país los ejemplares valores que, como el compañerismo, el esfuerzo y la constancia, supieron transmitir durante el largo proceso concluido anteayer con la obtención de la tercera Copa del Mundo para nuestro país.

    Fuente: La Nación

  • La carne falsa perdió la pelea

    Los consumidores se han ido dando cuenta de que no es tan saludable como se pregonaba. Una lista interminable de ingredientes y su condición de multiprocesada la están alejando del gran público. Amenazaba con comerse los chicos crudos. Pretendía ser el gran hallazgo del siglo, una vuelta de tuerca que iba a terminar con las cosas que se le cuestionan a la carne vacuna. Pero a diez años de su aparición rutilante la principal compañía dedicada a comercializar “carne vegetal” está en serios problemas. La misma gente que se entusiasmó con la novedad va volviendo lentamente a consumir las hamburguesas tradicionales.

    Beyond Meat ha perdido mucho valor en la Bolsa, está despidiendo personal y se achica para seguir en el mercado, sabedora de que las ventas de este año vienen otra vez en baja. Se habla del impacto de la inflación y de los escándalos de un directivo de la empresa, pero en opinión de un analista de inversiones los consumidores se están dando cuenta de que las carnes falsas no son tan saludables como la carne real.

    Los especialistas concluyen que los alimentos naturales e integrales son superiores desde el punto de vista nutricional. Las proteínas vegetales son maravillosas, el error parece haber estado en la decisión de confrontar con la carne vacuna y tratar de parecerse a ella. La carne falsa sobrevivirá seguramente, pero quizás como producto de nicho, mientras la gran batalla queda en manos de la carne vacuna. Es que no tiene lógica reemplazarla con algo procesado y más caro. La gente no parece dispuesta a pagar más por una imitación. Y la carne ha resultado difícil de imitar. Siempre. Ojalá sirva de lección.

    FUENTE: REVISTA CHACRA

    Fuente: La Nación

  • Un Congreso desconectado de la república y de los ciudadanos

    Nuestro Congreso Nacional viene siendo motivo de distintas notas periodísticas. Ninguna de ellas ofrece motivos para el orgullo. Por lo pronto, ni la Cámara de Diputados ni el Senado han cumplido con el mandato constitucional y legal de seleccionar integrantes para la conformación del Consejo de la Magistratura. De parte del Senado, y en función de la postura adoptada por su más alta conducción, se ha caído directamente en un acto de alzamiento contra los criterios fijados por la Corte Suprema de Justicia de la Nación respecto de qué tipo de “partición” resulta válida para la conformación de las minorías que deberán quedar representadas en el Consejo. Hacemos un paréntesis aquí respecto de lo que algunos denominan un “conflicto de poderes”. En verdad, en un sistema republicano como el que hemos adoptado, el intérprete final de la Constitución y de las leyes es la Corte Suprema. Entonces, ningún “conflicto” puede existir si la Corte, de manera clara y contundente, ha explicado ya qué tipo de “particiones” resultan válidas y cuáles no. Así como cuando el Congreso crea tribunales de justicia, es deber de los otros poderes acatar esa creación sin que resulte imaginable un “conflicto de poderes” al respecto, tampoco lo hay cuando la Corte determina, en los casos que llegan a sus estrados, la constitucionalidad de los actos de los otros poderes del Estado. Así de simple es la cuestión.

    Paralelamente, la Cámara de Diputados fue escenario de sucesivos episodios escandalosos. Su presidenta, Cecilia Moreau, retiró los nombramientos para la conformación de las mayorías y minorías en el Consejo de la Magistratura que ella misma había elevado. Luego, convocó a una sesión preparatoria en la que se discutió acaloradamente si se había alcanzado quorum para sesionar, lo que derivó en una suerte de circo romano. Desde diversos sectores políticos, abundaron los insultos, gritos, gestos e imprecaciones indignos del cargo y responsabilidades que tienen los legisladores como delegados de la ciudadanía que los ha honrado con su voto y como miembros de un cuerpo institucional cuyo fin es –nada más y nada menos– que dictar las leyes que habrán de regir la vida de todos los habitantes del país.

    Si de responsabilidades se trata, no debe olvidarse tampoco la sesión de octubre último en la Cámara baja, cuando se discutió el presupuesto 2023, de la que algunos legisladores optaron por ausentarse al momento de la votación, lo que permitió la sanción de un nuevo impuesto que, obviamente, los ciudadanos deberán afrontar. Un legislador ausentándose a la hora de una votación es el anatema de la democracia representativa. Idéntico despropósito se verifica cuando otro legislador decide viajar, como de hecho ha sucedido, para presenciar el certamen mundial de fútbol en Qatar mientras el Congreso se encuentra en sesiones. Se trata, en este caso, de una licencia que no debería de ninguna manera haber sido concedida.

    El Congreso adeuda leyes de enorme envergadura, como las de boleta única y de ficha limpia, además de reparar el engendro que significaron las trabas legales en los convenios de alquileres, que perjudicaron tanto a locatarios como a locadores. La lista de temas es larga y contiene muchos más proyectos por debatir, que podrían aliviar la grave situación por la que atraviesa la ciudadanía, cansada ya de imposiciones y exhausta frente a la falta de responsabilidad, voluntad y dedicación de sus dirigentes políticos.

    Pero hay, en verdad, un momento singular en el que los legisladores de las distintas bancadas sí se ponen de acuerdo: un tema que los cohesiona y para el que aparecen los consensos necesarios. Solo que no se trata de acuerdos para idear mecanismos tendientes a aliviar las angustias de sus representados, sino de algo harto más mundano: descongelarse sus haberes enganchándolos nuevamente a la paritaria del resto de los empleados del Congreso e incrementándolos en un 30 por ciento desde el mes pasado.

    Cada vez más alejados de las preocupaciones ciudadanas, los legisladores abusan de sus prebendas y dan claras señales de cuán lejos están de asumir que su trabajo constituye un servicio a la ciudadanía.

    Fuente: La Nación

  • Parodias de justicia

    La Justicia deberá plantearse, a esta altura sin más demoras, la forma aberrante en que se tramitan causas judiciales que han prosperado a raíz de los dos fenómenos que mantuvieron en los años setenta a la sociedad argentina en vilo: el de la subversión que sembró la violencia por doquier y fue responsable de innumerables crímenes y el terrorismo de Estado, que apeló a los más brutales procedimientos a fin de cancelarla. Vaya como ejemplo el siguiente caso.

    El 10 de julio de 1976 se realizó un operativo conjunto de varias unidades del Ejército y de la Policía bonaerense en la imprenta clandestina del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y cárcel del pueblo donde mantenían secuestrado al vicecomodoro Roberto Echegoyen en un segundo subsuelo, atado a un catre. Al verse descubiertos, los subversivos asesinaron a Echegoyen de cuatro disparos.

    El hecho ocurrió en San Andrés. Tuvo amplia difusión en todos los medios de prensa. El Regimiento de Infantería 6 de Mercedes había sido convocado por la jefatura de la X Brigada de madrugada para hacer un cerco sobre el inmueble. Concurrió con el jefe del regimiento y 60 soldados, todos con uniforme y en vehículos del Ejército.

    Continúan hasta hoy procesos increíblemente tardíos, resultado de tan groseras como interesadas mentiras, omisiones, temores, conveniencias, odios ideológicos y enemistades políticas, que no pueden terminar sino en caricaturas de legalidad

    Pablo Pavich, fundador y miembro del comité central del ERP, había sido detenido días antes en la localidad de Moreno y llevado a Campo de Mayo, ambas jurisdicciones ajenas al Regimiento de Mercedes. Pavich habría sido quien suministró la ubicación de aquella la imprenta.

    Del cable desclasificado del Departamento de Estado de Estados Unidos del 12 de julio de 1976, aportado al juicio por la fiscalía, surge que el cuerpo que llevó adelante ese procedimiento fue el Batallón de Inteligencia 601 del Ejército, junto con la policía provincial. La fuente de la información fue el propio jefe de dicho batallón, quien se adjudicó la autoría del procedimiento “basado en información obtenida de un capturado del ERP”. Dos integrantes del ERP que permanecían en la imprenta clandestina y cárcel del pueblo se entregaron. Uno de ellos, de apellido Arancibia, intentó escapar y fue alcanzado por la ráfaga de ametralladora de un conscripto que formaba parte del cerco. El proceso culminó no obstante con la condena a cadena perpetua de dos subtenientes de 20 y 21 años y de un teniente del Regimiento 6 de Mercedes por el homicidio calificado de Arancibia y la privación de libertad de Pavich.

    Con el objeto de demostrar que el Regimiento de Mercedes no había sido convocado simplemente a hacer un cerco, los acusadores imputaron al oficial más joven de esa unidad, Martín Sánchez Zinny, de haber sido el responsable de la detención un mes antes, en Haedo, de quien habría sido editora del periódico El Combatiente, de la organización terrorista, la “Sargento Ana” y de su compañero, ambos del ERP. Presenciaron el procedimiento los hijos de la “Sargento Ana”, de 4 y 9 años de edad.

    En 2013, 37 años después de esos hechos, una niña que entonces tenía 9 años describió ante el juez Daniel Rafecas al jefe del procedimiento como un hombre de 40 años, alto, corpulento, de pelo largo y rubio. En 2017, fue convocada a hacer un reconocimiento fotográfico. Pese a que el hecho había ocurrido en Haedo, en jurisdicción de la Fuerza Aérea, le exhibieron fotos de oficiales del RI 6 de Mercedes. La testigo dijo reconocer a Martin Sánchez Zinny, jurando no haberlo visto con anterioridad personalmente ni en imagen alguna. La defensa presentó el video de un programa televisivo de enero de 2015 (dos años antes del “reconocimiento” fotográfico), en el cual el menor de los hermanos dice que “tienen identificado” al jefe del procedimiento, haciendo una alusión inequívoca a Sánchez Zinny.

    La farsa quedó al descubierto en un reportaje luego del reconocimiento en el cual la declarante afirmó que había ido al juzgado de Rafecas tranquila “porque sabía que Sánchez Zinny estaba detenido”. En el juicio, ambos testigos tuvieron que admitir, ante las evidencias, que, junto a los organismos de derechos humanos conocían y venían siguiendo a Sánchez Zinny desde varios años antes de aquel “reconocimiento” fotográfico.

    La condición de la “Sargento Ana” como supuesta editora de El Combatiente fue sostenida por los acusadores diciendo que así figuraba en la ficha de Conadep y en habeas corpus presentados en 1976. Que así lo había expresado su hija ante la Conadep y en una película que filmó, y que así también lo habían declarado ella y su hermano oportunamente ante el consulado español en la Argentina.

    Se probó que la “Sargento Ana” jamás había sido nombrada como miembro del aparato de prensa de la organización ni en los habeas corpus presentados en su momento ni en las fichas de la Conadep de ambos ni en la película filmada por su hija, mientras que ambos hermanos jamás mencionaron ese dato en sus declaraciones ante la Conadep y el consulado de España. Los propios integrantes del aparato de prensa del ERP –entre ellos uno de los partícipes del secuestro y muerte de Etchegoyen– declararon en el juicio expresando dónde se hacía la edición de El Combatiente y quiénes formaban parte del staff y jamás la nombraron. Para salvar el falso reconocimiento, los acusadores llevaron un testigo que afirmó que años después tuvo una supuesta conversación con otro oficial del regimiento que le relató a modo de confesión los hechos. No solo la versión de este testigo, que cuenta lo que otro dice haberle contado, no fue corroborada por ninguna prueba, sino que se descubrió que el “testigo” había sido imputado inicialmente por la querella que, sin explicación alguna, nunca avanzó en la acusación contra él.

    Martín Sánchez Zinny, de 20 años, delgado, morocho de pelo corto y oscuro (y no de 40 años, rubio y de pelo largo) que revistaba como subteniente con tres meses de egresado del Colegio Militar en el Regimiento de Infantería de Mercedes, fue injustamente condenado por este hecho.

    Nos preguntamos hasta cuándo la Justicia Federal continuará extendiendo la responsabilidad de los altos mandos del Ejército –actuantes en aquel hecho– a las más bajas jerarquías de oficiales de la época. Nos preguntamos cómo es que se validan declaraciones inculpatorias conformadas por “recuerdos novedosos” nunca mencionados en anteriores exposiciones, a casi medio siglo de sucesos sangrientos. Cómo se aceptan testimonios de quienes declaran que fueron víctimas de tal o cual procedimiento, con la certeza de que nadie podrá desmentirlos sin autoincriminarse.

    Hasta cuándo se seguirán tomando como válidos testimonios que obran en beneficio propio y a sabiendas de que los comparecientes recibirán una cuantiosa indemnización dineraria del Estado.

    Todas las semanas se extienden en alguno de estos juicios nuevos certificados judiciales para que estas personas se presenten a cobrar en la Secretaría de Derechos Humanos. En 1985, se juzgó a los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas. El brigadier Orlando Agosti fue condenado a 4 años y 6 meses de prisión, y un subteniente 40 años después, a prisión perpetua. Continúan así hasta aquí procesos increíblemente tardíos, resultado de tan groseras como interesadas mentiras, omisiones, presiones, temores, conveniencias personales, odios ideológicos y enemistad política, que no pueden terminar sino en parodias de justicia.

    Es hora de encarrilar en sus justos términos esta situación, no solo en orden a la legalidad, sino también ante la ausencia de simetría con quienes actuaron con métodos terroristas en gobiernos de facto y gobiernos constitucionales por igual. A tal punto que Perón, primero, y el gobierno de su mujer, después, ordenaron el exterminio y la aniquilación de las bandas subversivas en que aquellos actuaban.

    Fuente: La Nación

  • Otra discriminación invisible

    La prolongación de la expectativa de vida, un fenómeno global de profundas implicancias, conduce a que para 2050 se calcule que habrá en el mundo más de 2000 millones de personas de más de 50 años. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró en 2020 la Década del Envejecimiento Saludable para el período 2021-2030, una estrategia dirigida a construir una sociedad para todas las edades, inclusiva también desde lo etario.

    Cuatro son las acciones propuestas en este contexto en una agenda concertada entre la ONU y la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Cambiar cómo pensamos, sentimos y actuamos en relación con la edad y el envejecimiento; alentar el desarrollo de las habilidades de las personas mayores; brindarles atención sanitaria integrada y servicios primarios de salud y proveerles acceso a cuidados de largo plazo a quienes dentro de este segmento los necesiten.

    Cuando la edad se utiliza para discriminar, dividir y categorizar se habla del fenómeno del edadismo, vocablo acuñado hace medio siglo por Robert Butler, psiquiatra y gerontólogo norteamericano. Es más amplio que el del viejismo, pues aplica tanto a los mayores como a los jóvenes, los dos segmentos más frecuentemente implicados. Lamentablemente, está en todas partes y se cuela en forma de estereotipos negativos que vamos asimilando desde edades tempranas. Se trata de una construcción social que peligrosamente hemos integrado y naturalizado, sin verdadera conciencia de sus múltiples y costosos efectos, hasta el punto de asumir una complicidad silenciosa de la que a veces ni cuenta nos damos.

    A diferencia de otras estigmatizaciones, el edadismo también es posible cuando, por ejemplo, las personas se perciben a sí mismas de forma negativa por su edad. Esos sentimientos sobre la vejez afectan la salud física, emocional y cognitiva hasta el punto de restar años de vida, y conducen también a millonarios gastos en atención sanitaria.

    Cuando los prejuicios se expresan en las empresas, organizaciones de salud o en políticas de vivienda, se lo define como edadismo estructural, también con devastadores efectos.

    Los peligrosos alcances del fenómeno han activado un movimiento internacional que le hace frente a la discriminación por edad. La plataforma Change.org propone sumar firmas a favor.

    Conocer su nombre y darle visibilidad es el primer paso. Ponerlo en agenda es avanzar en su erradicación con políticas públicas y leyes que contemplen intervenciones en favor de la inclusión en un mundo que debe encarar sin demoras un movimiento de liberación de la edad.

    Fuente: La Nación