La locura impuesta por Milei atravesó a Macri, Cristina Kirchner y Kicillof y la casta disfruta

La política se volvió loca. Si bien había perdido la cordura hace mucho tiempo, y se había encerrado en una burbuja que sobrevolaba las penurias del resto de la sociedad, en algún momento se creyó que Javier Milei venía no sólo a pinchar aquel microclima sino que, además, iba a regenerar esa sintonía con un electorado que había quedado huérfano después de las malas o mediocres experiencias pasadas.

NI UNIDOS NI MEJORES

En el peronismo no dudaron en agarrarse a los carpetazos, literal, en medio de una sesión en el Senado Bonaerense, ámbito que no se reunía desde marzo pasado. Sergio Berni y Mario Ishii le dijeron de todo a Verónica Magario, la vicegobernadora a cargo de la presidencia de la cámara, que se animó cortarle el micrófono en varias oportunidades. El intendente en uso de licencia de José C. Paz tenía una carpeta llena de fotos con ollas populares y hospitales en situaciones calamitosas.https://5ba684abb75f0f54a29b7f17f599a079.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.html

Berni le recriminó abiertamente varias cuestiones pendientes a Magario, pero, fundamentalmente, le reclamó a Axel Kicillof que aceptase la conducción de Cristina Fernández de Kirchner y la fuera a visitar a la cárcel domiciliaria. Mario Ishii, por su parte, pretendía que le aprueben los proyectos de emergencia sanitaria y alimentaria argumentando la crítica situación de la población bonaerense. Faltaba que dijese, como lo hizo elípticamente, que el gobernador los hambrea.

Cuando se propuso una votación para que Ishii, al menos, pudiera explicar su preocupación al recinto, nadie acompañó. Al lado suyo estaba Malena Galmarini, quien recibió el reproche y el carpetazo para que “vea de lo que estamos hablando”.

El peronismo kirchnerista renovador está en una inercia interna que puede provocar la disolución del frente electoral que, en 2019, habían prometido que volverían mejores. Hoy Máximo Kirchner decidió ser el jefe de un proceso y, paulatinamente, aísla a Kicillof a un rol de mero candidato pero sin nadie que lo defienda salvo su ministro de gobierno, Carlos “Carli” Bianco. Esta semana se definió, además, la vuelta como diputada provincial de la funcionaria de Olavarría, Mercedes Landívar, quien había ingresado a la Cámara en 2023. Su espacio estaba ocupado por la kicillofista Laura Aloisi.

Sergio Berni puso blanco sobre negro lo que piensa buena parte de la dirigencia peronista kirchnerista sobre Kicillof.

Sergio Berni puso blanco sobre negro lo que piensa buena parte de la dirigencia peronista kirchnerista sobre Kicillof.ALF PONCE MERCADO / MDZ

MACRI Y UNA NUEVA RUPTURA INTERNA

El PRO hizo público el debate que se mantenía encerrado en el ámbito virtual, en las redes sociales, sin que participen los dirigentes de manera directa. Esteban Bullrich anunció su desafiliación del partido que lo tuvo como ministro de Educación y faro moral desde que el ELA lo sometió a retirarse de los cargos públicos.

Por una cuestión ética y moral, “siento la obligación de ser coherente con aquellos valores fundacionales. Permanecer en el partido implicaba aceptar silencios y decisiones con las que no podía identificarme. La protección brindada a Manuel Adorni fue, para mí, el hecho que terminó de hacer evidente esa distancia”.

El primero en salir a cruzarlo fue el diputado nacional Fernando de Andreis, vocero informal pero que solo habla por orden y gracia de Mauricio Macri. Lo hizo a través de un mensaje en X, ese mismo lugar donde se había expresado antes Bullrich, para decirle que no era cierto lo que decía porque el bloque de Senadores ya había presentado un proyecto para interpelar a Adorni, pero aclaró que no se querían prestar al show mediático del kirchnerismo. https://www.mdzol.com/politica/patricia-bullrich-la-unica-que-empuja-la-salida-adorni-destapa-otras-fisuras-el-acuerdo-el-pro-n1550327

Esta vez el macrismo expuso a cielo abierto la tensión que existe en privado. Jorge Macri, acordando con La Libertad Avanza en la Ciudad de Buenos Aires, pretende la unidad con el mileismo. Lo mismo piensa su primo Mauricio. Pero el caso Adorni desnudó las inconsistencias de esa alianza. $Libra, el jefe de gabinete, Karina y el 3% es algo que también prefieren ocultar en post de “salvar el modelo”.

Ni la oposición dialoguista ni el kirchnerismo están conectando con su electorado. Desde lejos, el radicalismo deambula entre seguir a sus antiguos aliados de Cambiemos o ir directamente a armar otra cosa. El miedo de perder el poder paraliza a gobernadores y legisladores que antes dependían de lo que disponía Macri y Ernesto Sanz, hoy solo asesorando desde la cuasi clandestinidad.

En tanto, Milei también sigue desconectado. Se pelea con la realidad al defender a su jefe de gabinete. Patricia Bullrich es la única que verbaliza su error político. De a poco, la senadora está ingresando en un proceso de tupacamerización donde los tironeos entre sus deseos políticos y su rol oficialista la pone en crisis como presidenta del bloque de Senadores.

Fuente: Mendoza online

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