La noticia cayó por sorpresa a casi todos los argentinos, incluida buena parte del propio gobierno. La salida del cepo no estaba prevista para este fin de semana. Existían afirmaciones oficiales y razones suficientes para sostener el cepo hasta julio o agosto; el propio Javier Milei lo dijo en varias ocasiones. El problema es que Argentina aceleró en el camino del temor que creció en los últimos 15 días y todas las alarmas se encendieron.
La expectativa por el giro en materia de régimen cambiario que vendría tras el acuerdo con el FMI comenzó a jugar en contra y aceleró un proceso de dudas en el mercado que ya afectaba el corazón mismo del programa que siguen Milei y Luis “Toto” Caputo. Todo estaba en duda: desde el valor futuro del dólar, la resistencia del Banco Central en medio de su sangría diaria, la liquidación de exportadores de granos y, sobre todo, la dimensión final del acuerdo con el FMI.
Los números de los últimos días comenzaron a mostrar una debilidad que esta administración no había visto nunca desde que llegó a la Casa Rosada en diciembre del 2023. No se trataba de la ausencia de confianza sobre los propósitos u objetivos de Milei, pero si sobre las chances de llevarlos adelante en medio de la tormenta interna y externa que enfrenta el país.
La aceleración de la crisis mundial generada por Donald Trump y sus aranceles discrecionales que se aplican y después se levantan de acuerdo a sus negociaciones y el impacto que tendrá la guerra con China, con la que Washington sigue escalando una suba de aranceles como si se tratara de una partida de truco, volvieron al mundo un lugar peligroso y, sobre todo, al que Argentina difícilmente pueda recurrir cuando salga a buscar financiamiento más barato. Esa necesidad tiene, por ejemplo, una escala crucial en junio cuando se deben pagar unos US$ 4200 millones por un vencimiento con tenedores de bonos.
El país de la última semana mostró una aceleración de la demanda de dólares al Banco Central que se tornó insostenible. En el último día de operaciones antes del anuncio de la salida parcial del cepo y el acuerdo con el Fondo tuvo que poner arriba de la mesa US$ 400 M. En ese momento el dólar Blue, informal pero legal, trepó a $ 1375, los dólares financieros acompañaban números parecidos, el Riesgo País había logrado romper el techo de los 1000 puntos y luego bajó, pero nunca muy lejos de los 900.Te podría interesar
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Marzo se sumó a la preocupación por los precios
La inflación de marzo llegó mal y para complicar el panorama. No fue sorpresa que los alimentos y bebidas subieran 5,9 % en el mes; casi todos los argentinos que visitan góndolas en supermercados ya lo habían sentido, como lo vienen sintiendo también en abril.
Si fue una sorpresa, inclusive para técnicos, que el IPC trepara a 3,7 %, sobre todo porque el antecedente de la medición en la Ciudad de Buenos Aires indicaba un número menor. Este dato se convirtió en una de las anécdotas más jugosas de esta medición
En CABA la inflación había dado 3,2 % y se sabe que la ponderación de algunos rubros sobre el índice total es distinta que en la medición nacional, por ejemplo en Servicios. Cambiando la ponderación de los datos de CABA en la fórmula nacional la inflación de marzo debía haber dado, como mucho, 3,1%. De ahí la sorpresa.
Con ese escenario, más la puja electoral sin códigos que se vive en casi todas las elecciones locales de este 2025, las incógnitas comenzaron a multiplicarse en el mercado y en el público de a pie. El mercado cambiario, además, seguía mostrando síntomas de agotamiento, como se vio claramente en las cotizaciones y la caída de los precios de commodities y petróleo (con el Brent retrocediendo más debajo de los US$ 60 el barril) abrieron dudas en todos los analistas. Era, claramente, el momento para apurar el acuerdo con el FMI y despejar la incógnita máxima sobre el régimen cambiario.
Vale la pena recordar cuales eran las incógnitas el jueves pasado para comenzar a entender que presiones enfrentará el país, el gobierno y el mercado desde el lunes cuando abran los bancos con un nuevo régimen cambiario.
Visitante ilustre
El gobierno juega la partida mañana con una carta extra: llega a Buenos Aires Scott Bessent, el poderoso secretario del Tesoro estadounidense que con esta visita da la señal más fuerte que podría brindar Washington a Milei en medio del lanzamiento del acuerdo con el FMI, el desembolso de fondos y la salida del cepo.
La presencia de Bessent en Argentina en medio de la guerra de tarifas que lanzó su jefe Donald Trump multiplica el impacto que tiene el gesto. El aumento en el desembolso inicial del Fondo es una huella que dejó la administración Trump en el cierre final del acuerdo. El monto inmediato llega a US$ 12.000 millones y se extiende a US$ 15.500 sumando apoyos del Banco Mundial, BID y REPO.

El mercado abrirá mañana con Bessent en Buenos Aires y el debut de la nueva banda cambiaria entre $ 1000 y $ 1400. La salida del crawling peg y el consiguiente nuevo régimen cambiario son el desafío más inmediato que deberá enfrentar el nuevo esquema.
El mercado razona que el punto de equilibrio de la banda podría estar cerca del valor de cierre del viernes del dólar MEP, es decir, alrededor de $ 1330. Esa es una medida del desafío que arranca mañana.
Es solo un punto de las incógnitas que deberán comenzar a develarse esta semana. Bessent viene también a atender la agenda local de aranceles y tambien la relación con China. Mientras sigue escalando la guerra de aranceles entre Washington y Beijing tambien crecen las opciones comerciales para el resto del mundo.
China suma otro récord
Los estadounidenses temen por el impacto que podrán tener en los precios de las góndolas de sus supermercados los aranceles prohibitivos que fijo Trump para los productos chinos. Para Beijing la situación también puede volverse insostenible al cerrarse su principal mercado.
¿Qué tiene que ver esto con el futuro inmediato de la Argentina? Mucho y quizás lo veamos en breve. China tiene excedentes exportables como nunca conoció en su historia y un superávit comercial con el resto del mundo que rompió todos los record.
En el 2024 ese superávit alcanzó 1 billón de dólares con exportaciones fortalecidas que inundaron el mundo. La contracara de eso fue una limitación y restricción de importaciones por parte de China. Ningún otro país en la tierra tuvo en su historia una relación de superávit comercial con el globo como esta.
Los aranceles que impuso Trump tienen la intención última de relocalizar plantas de producción en territorio estadounidense. Esa opción parece hoy una utopía imposible de cumplir.
Javier Milei tiene pendiente un viaje a China. El pragmatismo del presidente había dejado espacio suficiente para un acercamiento con Beijing a pesar de las proclamas anticomunistas que había hecho durante la campaña. En el fragor de la negociación con el FMI y la llegada de Donald Trump al poder las chances de negociación se habían enfriado. En su momento se suspendió tanto un viaje de Milei a Beijing y Shanghai como otro planeado para Karina Milei. Esa agenda ahora puede volver a la vida y en el gobierno ya reconocen que la chance de una gira presidencial a China volvió a estar sobre el escritorio presidencial.
Las estrategias en juego
En medio de esas dudas están los desafíos de la política. No es lo mismo liderar una lista nacional que bajar al terreno local. La Libertad Avanza se juega una posible derrota hoy en Santa Fe en la elección de convencionales constituyentes. Nicolás Mayoraz, candidato de Karina Milei y “Lule” Menem en la provincia está relegado al tercer o inclusive cuarto lugar en las encuestas. Las tensiones crecen alrededor de las estrategias que la Libertad Avanza despliega en casi todos los distritos.
Maximiliano Pullaro lidera la intención de voto con unos 40 puntos y detrás viene el peronista Marcelo Lewandowski. La discusión hoy es si Mayoraz queda tercero o si Amalia Granata, que cuenta con el apoyo de Santiago Caputo, o el peronista Juan Monteverde, no le hacen pasar un papelón mayor.
No hay peleas chicas este año, todas parecen una batalla nacional y, además, en algunas de ellas como la de Santa Fé quedan al descubierto internas propias de la Casa Rosada.
Algo similar puede pasar en la pelea de fondo que hoy es la Capital Federal. Leandro Santoro lidera encuestas, algo que el kirchnerismo logra por su alianza con moderados de todos los colores. En segundo lugar aparece el PRO y la Libertad Avanza queda en tercer puesto. Son los números de esta semana y aun esta todo en juego
Jorge Macri planteó una campaña de discusión central de la gestión. Ese fue el sentido del desdoblamiento con el adelantamiento de las elecciones al 18 de mayo. Karina Milei y Manuel Adorni se paran en una discusión nacional. El primer spot de campaña de Adorni junto a Milei da prueba de ello. La ciudad no es lo mismo que la Nación y quizás algunos libertarios como la jefa del bloque libertario de la Legislatura porteña, la karinista Pilar Ramírez, quizás no lo sepa.
Ramiro Marra que va por su cuenta después de haber partido Ramírez el bloque puede dar una sorpresa, al menos así lo indican los porcentajes de imagen positiva que muestra cada candidato.
Mauricio Macri esta semana liberó los límites que se había impuesto para hablar sobre la campaña electoral. El expresidente sigue apoyando el plan económico de Milei y de hecho apoyó con alegría la salida del cepo, pero cuestionó como nunca el funcionamiento político de los hermanos presidenciales. En la cena anual de la Fundación Pensar, mientras mantenía un dialogo con Luis Lacalle Pou, reconoció que la urgencia por salir del desastre de los gobiernos kirchneristas apuró la elección de Javier Milei, pero luego sentenció: “esa urgencia es difícil de evaluarla que se perpetúe en el tiempo, porque no puede ser una urgencia la nueva normalidad”.
Es otra de las peleas que entra desde esta semana en fase definitoria: arrancó el calendario electoral, el cepo ya no es excusa, el acuerdo con el Fondo se cerró. Todo está a prueba desde ahora.
Fuente: Mendoza online

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