CÓRDOBA.- El capítulo tributario del proyecto de reforma laboral impulsado por Javier Milei vuelve a tensionar el vínculo entre la Casa Rosada y los gobernadores.
La modificación de Ganancias para empresas y de algunos impuestos internos impacta directamente en la coparticipación. Y la discusión se da en un contexto en el que la mayoría de las provincias registra una pérdida del superávit, con gastos que crecieron por encima de los ingresos.
Un informe de Empiria, la consultora que dirige el exministro de Economía Hernán Lacunza, da cuenta de que en los primeros nueve meses de 2025 (últimos datos disponibles), las provincias sacrificaron casi todo el superávit primario de 0,2% del PBG (desde 1% positivo en igual período de 2024) y financiero de 0% del PBG (desde 0,8%).
El reporte indica que, en ese período de un año electoral como fue el 2025, los gastos crecieron más que los ingresos: 11% y 3% real interanual, respectivamente. En el caso de los ingresos, subieron más los propios (4% ) que los de origen nacional (uno por ciento).
Empiria también realiza, para ese período, un ranking fiscal en el que CABA ocupa el primer lugar por autonomía de recursos; la provincia de Buenos Aires quedó en el decimoctavo puesto por déficit fiscal y deuda elevada. En tanto, Formosa, Santa Cruz y La Rioja son las que cierran el listado.
Los datos del análisis coinciden con las alertas que vienen realizando consultoras como Politikon Chaco, el Iaraf y la Fundación Encuentro, que remarcan que las provincias tuvieron el año pasado una reducción significativa de los márgenes fiscales respecto de 2024. Esa realidad es sobre la que insisten los gobernadores que vienen reuniéndose con el ministro del Interior, Diego Santilli, quien hoy visitó Corrientes para verse con el mandatario local, Juan Pablo Valdés.
Un informe de la Fundación Encuentro publicado días atrás plantea que la estructura de ingresos continúa mostrando una “alta dependencia de recursos de origen nacional, lo que limita la autonomía fiscal de las jurisdicciones”. El año pasado, la coparticipación cerró sin variaciones reales respecto de 2024, aunque el total de transferencias automáticas tuvo una mejora a valores constantes del 1,7%, debido al incremento del 3,5% en los fondos de leyes especiales y del 79,7% en las compensaciones del consenso creado en 2017.
Esa dependencia de recursos nacionales es clave para la toma de posiciones respecto a los cambios fiscales que incluye la reforma laboral. Según un cálculo de la Asociación de Empleados Fiscales e Ingresos Públicos (Aefip), el impacto sería de $3.187 billones. Para llegar a ese número, consideran un índice de apropiación de 0,5736 de la masa coparticipable involucrada en la propuesta, conformada por los ítems de ganancias (sociedades y cedular) y los impuestos internos.
En momentos en que la Casa Rosada intenta garantizarse los apoyos en el Senado para el proyecto de modernización laboral, los gobernadores exigen modificaciones en el capítulo impositivo de la reforma, sobre todo en el punto que contempla una reducción de Ganancias para las empresas y, en determinados casos, también para personas físicas. Al ser un impuesto coparticipable, las provincias ven una posible disminución de sus ingresos.
En el Ejecutivo no están dispuestos a modificar ese capítulo y argumentan que la mayor actividad económica les asegurará a las provincias la estabilidad de sus recursos. El desacuerdo tensó en las últimas horas las negociaciones y pone en duda el objetivo del Gobierno de garantizar apoyos para darle media sanción a la reforma laboral antes del 15 de febrero.
“Ningún gobernador en la Argentina puede oponerse a generar trabajo formal y de calidad, que permita a la gente salir de la pobreza, tener mayores ingresos y, en definitiva, más derechos. De eso se trata”, señaló Santilli ante la presión de las provincias para que Milei retire el capítulo de Ganancias de la reforma laboral. El funcionario insiste en que el crecimiento del empleo en blanco redundará en más recaudación propia también para las provincias.
Del otro lado, los gobernadores señalan que la mejora de la economía sigue siendo muy heterogénea y concentrada en actividades como energía y minería, por lo que hay provincias en las que todavía no se siente.
Del lado del gasto provincial, subrayan que la mayor proporción es muy rígida, ya que tiene una fuerte concentración en personal, transferencias corrientes y prestaciones a la seguridad social.
Por Gabriela Origlia
Fuente: La Nación

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