Los Pumas, por centímetros, no tuvieron su cierre de gira soñado: otra vez corrieron de atrás y no les alcanzó para completar la remontada ante el duro Inglaterra

A veces un partido no sirve estrictamente para medir diferencias, sino para revelar estados. En Twickenham, hubo un resultado -27 a 23- que deja como ganador a Inglaterra, que festejó tanto el resultado como el final del partido: Los Pumas obligaron al XV de La Rosa a defender a centímetros de su ingoal. Pero esta vez la épica no fue acompañada por la remontada, tal como había sucedido hace una semana en Twickenham. El equipo de Felipe Contepomi no lo pudo dar vuelta en el tiempo cumplido pese a las 23 fases que completó para avanzar y recortar metros desde su propio ingoal. La falta de precisión fue el denominador común de una noche intensa en Londres.

Aun con derrota, el año del equipo de Contepomi terminó con su curva de rendimiento en alto. Seguramente volvió a anotar los mismos errores de siempre, pero subrayó la convicción con la que puede jugar su equipo, independientemente de los nombres que lo compongan. Esa base ampliada que le permite a un jugador como Justo Piccardo un desempeño que nada tiene que ver con sus apenas 11 caps cumplidos el domingo en la capital inglesa

El cierre del año tuvo un nuevo episodio arbitral que despertó la reacción de Contepomi, que bajó al campo de juego a reclamarle a los oficiales de partido su pasividad: un tackle a destiempo de Tom Curry sobre Juan Cruz Mallía que sacó lesionado al fullback de la cancha sin que el árbitro francés Pierre Brousset considerara la tarjeta amarilla. Fue en un momento clave del partido, porque Los Pumas empujaban y buscaban el triunfo: una revisión tal vez hubiese determinado que Inglaterra quedara con 14, o en caso contrario, no hubiese dejado cierta sensación de impunidad.

Al margen del detalle, Los Pumas jugaron mal un tiempo entero. No tan mal como los primeros 40 minutas ante Escocia, pero esta vez no lograron la recuperación notable evidenciada ante el Cardo. Incluso así estuvieron a una posesión de ganarle a una Inglaterra que, por momentos, dependió exclusivamente de la lucidez de Ford y de un par de acciones individuales.Juan Cruz Mallia con hielo en la rodilla derecha tras el partido de Los Pumas contra Inglaterra en Twickenham. Foto: Captura de video.Juan Cruz Mallia con hielo en la rodilla derecha tras el partido de Los Pumas contra Inglaterra en Twickenham. Foto: Captura de video.

En definitiva, el primer tiempo explica la derrota y el segundo permite destacar aspectos de cara al futuro. La primera parte fue casi una guía de lo que Contepomi intenta extirpar del ADN argentino: falta de eficiencia en zona roja, desconexiones en el contacto y un scrum que perdió metros y confianza. Hubo cinco entradas a las 22 de Inglaterra y cero puntos. Inglaterra, con apenas dos ingresos, sacó 14. La aritmética del rugby, cuando se vuelve cruel, no admite objeciones.

Pero el entretiempo fue una bisagra. Contepomi habló con claridad en el vestuario y salieron los mismos a jugar la segunda parte, antes de mover el banco. El try de Piccardo y la conversión de Tomás Albornoz fue el golpe emocional que necesitaban. Las piernas se soltaron y la cabeza también. Desde ahí, Argentina ganó el segundo tiempo en ejecución, en iniciativa y en territorio.

Los Pumas se renovaron con los ingresos de Pablo Matera y Joaquín Oviedo en la tercera línea y Tomás Rapetti en la primera y el equipo entró en ritmo, tuvo más claridad y buenas decisiones. Por ejemplo, con total pragmatismo buscó los palos para empezar a descontar. Primero Cepillo, y después Santiago Carreras. Se cumplían 20 minutos y Argentina había metido 13 puntos y ninguno Inglaterra, que ganaba 17-16 por la inercia de lo hecho en la primera etapa.

Pero llegó el try de Henry Slade. Fuera de contexto, casi. No tenía que ver con la trama que estaban escribiendo Los Pumas, pero pintaba entero al dueño de casa: Inglaterra sigue siendo Inglaterra hasta en su peor momento. Sin arriesgar nada ante el evidente despertar del equipo de Contepomi, el local aumentó la distancia en el marcador con un penal a los palos: nada de buscar el touch.Foto: APFoto: AP

Lejos de darse por vencidos, Los Pumas se encendieron. Rodrigo Isgró logró apoyar y Carreras jugó rápido y con lógica –drop de conversión para ahorrar segundos– y la pelota no volvió a ser inglesa. Luego, el partido en sus manos, las 23 fases que no prosperaron pero que arrastraron media cancha. El público de Twickenham veía cómo su equipo resistía los embates de Los Pumas que parecían encaminarse a llevarse el partido. No hay muchas selecciones que puedan arrastrar a Inglaterra a su ingoal durante tantos metros y tanto tiempo y mucho menos después de un partido tan adverso.

A los Pumas le queda todo 2026, con el nuevo Campeonato de Naciones, para apoyarse en todo lo que Contepomi volvió a remarcar como positivo y volver a machacar en aquello que nuevamente anotó como déficit y que sigue determinando los resultados ante los grandes equipos. Faltan dos año para el Mundial y el estado que mejor refleje el equipo , con el plus de ser cabeza de serie, será fundamental en Australia 2027.

Fuente: Clarín.com

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