La obsesión por la Séptima comenzó a tomar otro color desde que Leandro Paredes decidió regresar a Boca desde Roma. Y este martes, luego de varios meses de espera, la ilusión copera se puso en marcha con 80 minutos esperanzadores y con los 10 restantes de tenue zozobra. Pero fue victoria 2-1 ante Universidad Católica en el debut de la Copa Libertadores 2026.https://www.youtube.com/embed/XRqC3R5gka4?si=OMI7gSLhlFtsmfcf&enablejsapi=1&origin=https%3A%2F%2Fwww.clarin.com
Dentro de muchos sueños por cumplir, uno de los más importantes para Leandro Paredes era jugar la Libertadores, competencia que no había disputado en su primer ciclo. “Leandro vino a jugar la Copa”, avisó el presidente Juan Román Riquelme cuando presentó al campeón del mundo en Qatar 2022. Pero es posible que Paredes jamás haya imaginado moverse con tantas libertades en un partido de visitante en el torneo más caliente del continente. Y es que el volante central de Boca se hizo un festín gracias al espacio y el tiempo que le regaló Católica en Santiago y fue el conductor de un equipo que creció desde la tenencia y que completó un muy aceptable duelo.
Sorprendió lo que ideó Daniel Garnero, aquel enganche atildado de Independiente en la década de 1990: le dejó manejar la pelota a Paredes. Bastante más: no le puso a nadie encima y replegó al equipo para apostar a los contragolpes con un referente pesado y entrado en años como Fernando Zampedri (38). Fue todo de Boca, entonces, que a puro pases cortos fue adelantándose en el campo.
Paredes, en la primera etapa, realizó 55 pases y 68 el resto de los mediocampistas de Boca (Delgado, Aranda y Ascacíbar). Fue el director de orquesta Leandro, que manejó los tiempos a su antojo. Encima, metió un golazo a los 16 minutos: recuperó en la medialuna tras un mal despeje del Juan Díaz y la clavó de derecha cruzado y abajo (tal vez pudo hacer algo más el arquero Vicente Bernedo). Lo otro para el aplauso que hizo Leandro fue una habilitación de tres dedos a Ascacíbar, que casi la clava en el ángulo con un zurdazo que desvió Bernedo.
Foto: REUTERS/Pablo Sanhueza
Paredes también estuvo presente en la fricción: lo amonestaron por empujarse con Zampedri. El tumulto se generó después de un planchazo de Marcelo Weigandt a Justo Giani que merecía revisión de VAR. El lateral ni siquiera fue amonestado. Minutos después, el Chelo recibió un patadón de Jhojan Valencia, que se llevó la amarilla y bien pudo ser tarjeta colorada.
En el complemento, el conjunto visitante intentó presionar un poco más, pero ya las piernas no eran las mismas que al comienzo. Tomás Aranda se corrió del centro a la izquierda y halló libertades para hacer valer su juego. La sentencia ya se dijo varias veces: el juvenil juega como un adulto. Casi hace un golazo al segundo palo y luego diagramó en su cabeza el tanto de Adam Bareiro: hizo pasar por la espalda a Lautaro Blanco y con un taco lo dejo solo para que mande un centro exacto para el ingreso solitario y potente del paraguayo, que anotó su quinto gol en ocho encuentros.
Foto: AP / Esteban Felix
Pero el buen juego de Boca tuvo una mancha notoria: se relajó tras el 2-0. Y por momentos canceró. Abusó de los pases para atrás y arriesgados. En ese lapso, Paredes erró los primeros pases de su notable duelo. También se metió demasiado atrás.
Y sufrió los últimos instantes porque el local se encontró con un gol después de un córner y varios rebotes. Juan Díaz fue el encargado de meter la pelota adentro. Los instantes finales fueron de centros desde todos los sectores y la defensa de Boca estuvo bien plantada.
Festejaron los 2.000 boqueases que estuvieron en Chile en el inicio de un nuevo sueño. Esperaron más de 2 años para volver a ver a su equipo en la Libertadores. Y lo observaron con un Paredes vigente y protagonista absoluto del duelo. Por eso el sueño está encendido.
Fuente: Clarín.com

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