Argentina Open: Fran Cerúndolo superó a Darderi en sets corridos y es el rey de Buenos Aires

Cuando el derechazo que pegó desde atrás de la línea de fondo picó dentro de la cancha y se escapó fuera del alcance de su rival para sentenciar su victoria, Francisco Cerúndolo se tiró de panza sobre el polvo de ladrillo y ocultó el rostro en los brazos. Cuando se levantó, tenía los ojos húmeros y no pudo ni quiso ocultar la emoción. Es que por fin se le dio a porteño, que quería -casi necesitaba- ganar el título del Argentina Open. Había estado cerca dos veces. En 2021, en uno de sus primeros torneos ATP perdió la final con Diego Schwartzman, que en su mejor momento lo pasó por arriba. Y el año pasado, se le escapó un encuentro durísimo ante la joven estrella brasileña Joao Fonseca. Pero este domingo, en su tercer intento, finalmente pudo gritar campeón.

En la primera jornada sin sol ni calor de la semana, el porteño jugó un partidazo y derrotó por 6-4 y 6-2 a su amigo Luciano Darderi, nacido en Villa Gesell pero representante de Italia, en una hora y 36 minutos. Así, conquistó el cuarto trofeo de su carrera, que se sumó a los de Bastad 2022Eastbourne 2023 (en césped) y Umag 2024. Y se convirtió en el séptimo argentino en levantar el trofeo en el Buenos Aires Lawn Tennis Club, después de Facundo Díaz Acosta (2024), el Peque (2021), David Nalbandian (2008), Juan Mónaco (2007), Gastón Gaudio (2005) y Guillermo Coria (2004).

No sé si fue sacarse un peso de encima, pero quería ganar acá. Siempre me faltaba un pasito, por fin lo pude dar. Cuando disputé por primera vez la pre-qualy, tenía la ilusión de jugar muchas veces este torneo, con el que tengo una conexión especial. Gritar campeón es único”, comentó el porteño.

Número 19° del mundo, había arrancado como máximo favorito por la baja por lesión del italiano Lorenzo Musetti. Pero se bancó bien la presión de ser el gran candidato en su propia casa. Y terminó coronándose sin ceder sets y con cuatro triunfos sólidos. El mejor, según él, fue la final.Cerúndolo no pudo contener el llanto tras sellar al vitoria. Foto Emmanuel Fernández - CLARIN Cerúndolo no pudo contener el llanto tras sellar al vitoria. Foto Emmanuel Fernández – CLARIN

Este partido fue recontra especial por todo el condimento y contexto que llevaba. La final de Buenos Aires, después de haber perdido dos, con Luciano, que venía con una racha en polvo de ladrillo muy larga y siendo implacable en las rondas anteriores. Sabía que iba a ser durísimo. Y creo que jugué en un nivel espectacular de principio a fin. Era lo que necesitaba para ganar. Había mucho en juego y estoy contento porque pude sacar un buen tenis para llevarle la copa”, analizó el porteño.

Cerúndolo salió a buscar la victoria desde el primer punto y no tardó mucho en ponerse en ventaja: en el tercer game consiguió un quiebre y le envió a su rival el primer aviso de que su plan era terminar el día festejando.

Darderi la tuvo que remar desde atrás y con (casi) todo el público en contra. Salvo algunos gesellinos desparramados en las tribunas que lo alentaban, la mayoría de la gente le hizo sentir desde el arranque que, pese a sus raíces argentinas, esta vez jugaba de visitante. Igual tuvo sus chances el 22° del ranking y por momentos le hizo partido al porteño, pero no pudo remontar ese parcial. “El resultado es medio mentiroso, los games fueron todos muy peleados”, reconoció Fran.

Entre cambios de raqueta, alguna molestia física que parecía hacerle pesar las piernas y los errores que aparecían con demasiada frecuencia, a Darderi no se lo veía cómodo en el segundo parcial. Después de que Cerúndolo marcara el 3-1 (tras quebrar dos veces y ceder un break en los primeros tres games), el ítalo-argentino se recostó contra los carteles del fondo de la cancha, con una mano en la cintura e hizo un gesto como diciendo “las cosas no me están saliendo”. Y poco después se lo vio lanzar al aire un insulto en clarito español.

Cerúndolo se alimentó de las dudas de su adversario y de la energía de la gente, que le empezó a pedir: “Que esta tarde cueste lo que cueste, esta tarde tenemos que ganar”. Y tras quebrar en el séptimo juego (5-2), cerró el partido con su servicio y en su segundo match point.

Entonces dejó salir la emoción y festejó. Primero solo en la cancha. Después con su equipo. Y finalmente con toda la gente.

Entre tanta alegría, no se olvidó del momento de incertidumbre que vive la gira sudamericana de polvo de ladrillo respecto a su futuro y como embajador del tenis de la región -es el mejor rankeado de esta parte del continente- le envió un mensaje a Andrea Gaudenzi, presidente de la ATP, que miró la final desde el palco de jugadores.

“Para ser un (ATP) 250, esto es un lujo. Andrea, dale…”, dijo y le hizo la seña de “ojo”, colocando su dedo índice sobre el pómulo izquierdo. El italiano no pudo evitar sonreír.La felicidad de Cerúndolo, que rompió la "maldición" en Buenos Aires. Foto Emmanuel Fernández - CLARIN La felicidad de Cerúndolo, que rompió la «maldición» en Buenos Aires. Foto Emmanuel Fernández – CLARIN

Y tras ese momento de “seriedad”, aplaudido por todo el estadio, Cerúndolo volvió a celebrar ese título con el que soñó tanto tiempo y que hoy por fin es una realidad.

“Acá no es que se alinearon los planetas. Esto ese el fruto del trabajo de muchos años, de insistir, de trabajar, de tratar siempre de mejorar y ver qué me falta para crecer en polvo, en cemento… Luché mucho para poder ganar acá. Venía golpeando la puerta muchas veces y no se abría. Hoy se abrió por fin y estoy feliz. No puedo pedir más nada”, afirmó Cerúndolo, el nuevo monarca de Buenos Aires.

La crónica de la final

Arrancó bien Francisco y sacó rápido una ventaja. El estadio todavía no se había terminado de llenar y la gente hacía cola afuera para ingresar cuando el argentino dio el primer golpe. Fue en el tercer game, aprovechando una serie de equivocaciones de su rival, para quedar 2-1.

Darderi fue a buscar la recuperación y tuvo chances de igualar el marcador en un cuarto game largo, de 18 puntos disputados y once minutos y medio. El porteño le regaló tres break points, con dos doble faltas y un error no forzado, pero respondió bien cuando vio en peligro su saque y terminó confirmando la diferencia (3-1).

El tiro ganador con el que cerró el game hizo estallar al público, que se levantó de las butacas y celebró a lo grande. Y dejó claro que, aunque Darderi tiene raíces y parte del corazón celeste y blanco -y también su pequeña hinchada de gesellinos que lo acompaña desde el comienzo del torneo-, en esta final es visitante.

Tener el público en contra y ser el blanco de algunos silbidos y abucheos no molestó demasiado al ítalo-argentino, que siguió buscando la recuperación. Pero sin suerte. Y tras desperdiciar dos nuevos break points en el octavo game (quedó 3-5), se lo vio hablando con su equipo y recriminándose las oportunidades perdidas.

En ventaja 5-4, Cerúndolo salió a cerrar el parcial. Entre la presión de Darderi y quizás algunos nervios (alternó tiros ganadores con errores fáciles), le costó. Pero empujado por la gente, marcó el 6-4 en 55 minutos de juego.

Raro fue el arranque del segundo parcial. El porteño concretó un break para ponerse 1-0. No pudo confirmar la ventaja porque cedió sin mucha resistencia el servicio en el siguiente (1-1). Pero también muy rápido volvió a sacar diferencias, al quebrarle en cero el saque a Darderi (2-1).

El ítalo-argentino no estaba cómodo. En medio del cuarto game, se acercó al banco y cambió la raqueta, después de inspeccionar un par de las que tenía guardadas en el raquetero. Y después de que Cerúndolo marcara el 3-1, se recostó contra los carteles del fondo de la cancha, con una mano en la cintura e hizo un gesto que pareció decir «las cosas no me están saliendo».

A Francisco, en cambio, se lo veía cada vez mejor parado y, aunque todavía mandaba alguna pelota a la red o un tiro afuera, daba la sensación de que estaba mejor. Y en el quinto game, tuvo dos break points para estirar la diferencia, pero no los pudo concretar.

«Que esta tarde cueste lo que cueste, esta tarde tenemos que ganar», le empezó a pedir la gente a Cerúndolo. Mientras Darderi, frustrado,lanzó un un insulto en perfecto español al aire y pateó un cartel de publicidad cuando no logró conectar bien una pelota en el sexto game, que dejó al porteño 4-2.

El gesellino estaba demasiado errático y sufría con los tiros certeros que lograba conectar muy seguido su rival. Encima, mostraba alguna dificultad para moverse. En el séptimo game, se complicó solo y cedió tres break point. Francisco aprovechó el tercero y quedó a un paso del título (5-2).

Tuvo que contener la ansiedad que lo hizo errar un par de primeros servicios y desperdiciar el primer match point. Pero jugó con la cabeza fría el segundo y logró sellar la victoria.


Sobre la firma

Luciana AranguizLuciana Aranguiz

Redactora de la sección Deporteslaranguiz@clarin.comBio completa

Fuente: Clarín.com

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