Categoría: Entretenimiento

  • Murió la actriz y política británica Glenda Jackson, a los 87 años

    La actriz británica Glenda Jackson, quien obtuvo dos Oscar de la Academia de Hollywood y quien se dedicó a la política durante más de dos décadas, murió hoy, a los 87 años en su casa de Blackheath, en el sur de Londres, Reino Unido. Jackson “se fue esta mañana pacíficamente, tras una breve enfermedad, en su hogar y acompañada por su familia”, informó el agente de la actriz, Lioner Larner, a través de un comunicado que publicó el diario The Guardian.

    Con seis décadas de carrera, la actriz interpretó clásicos del cine como Mujeres apasionadas (1969), María Estuardo (1971) y Un toque de distinción (1974), y de la televisión, como Elizabeth R (1971). Además de ganar dos premios Oscar por sus papeles en Mujeres apasionadas y Un toque de distinción (1973) -aunque no participó de la ceremonia de la Academia en ninguna de las dos ocasiones-, obtuvo 25 galardones, entre ellos varios premios Emmy.

    A los 82 años interpretó al Rey Lear
    A los 82 años interpretó al Rey Learnyt

    En 1992 puso en pausa su carrera actoral cuando fue elegida para integrar la Cámara de los Comunes por el Partido Laborista. En ese rol se caracterizaba por dar enardecidos discursos en el Parlamento inglés.

    En 2015, a los 79 años, se retiró de la política y volvió a subirse a un escenario. En 2016, protagonizó Rey Lear en el Old Vic de Londres. Recientemente, había terminado de filmar la película The Great Escaper junto a Michael Caine.https://platform.twitter.com/embed/Tweet.html?dnt=false&embedId=twitter-widget-0&features=eyJ0ZndfdGltZWxpbmVfbGlzdCI6eyJidWNrZXQiOltdLCJ2ZXJzaW9uIjpudWxsfSwidGZ3X2ZvbGxvd2VyX2NvdW50X3N1bnNldCI6eyJidWNrZXQiOnRydWUsInZlcnNpb24iOm51bGx9LCJ0ZndfdHdlZXRfZWRpdF9iYWNrZW5kIjp7ImJ1Y2tldCI6Im9uIiwidmVyc2lvbiI6bnVsbH0sInRmd19yZWZzcmNfc2Vzc2lvbiI6eyJidWNrZXQiOiJvbiIsInZlcnNpb24iOm51bGx9LCJ0ZndfZm9zbnJfc29mdF9pbnRlcnZlbnRpb25zX2VuYWJsZWQiOnsiYnVja2V0Ijoib24iLCJ2ZXJzaW9uIjpudWxsfSwidGZ3X21peGVkX21lZGlhXzE1ODk3Ijp7ImJ1Y2tldCI6InRyZWF0bWVudCIsInZlcnNpb24iOm51bGx9LCJ0ZndfZXhwZXJpbWVudHNfY29va2llX2V4cGlyYXRpb24iOnsiYnVja2V0IjoxMjA5NjAwLCJ2ZXJzaW9uIjpudWxsfSwidGZ3X3Nob3dfYmlyZHdhdGNoX3Bpdm90c19lbmFibGVkIjp7ImJ1Y2tldCI6Im9uIiwidmVyc2lvbiI6bnVsbH0sInRmd19kdXBsaWNhdGVfc2NyaWJlc190b19zZXR0aW5ncyI6eyJidWNrZXQiOiJvbiIsInZlcnNpb24iOm51bGx9LCJ0ZndfdXNlX3Byb2ZpbGVfaW1hZ2Vfc2hhcGVfZW5hYmxlZCI6eyJidWNrZXQiOiJvbiIsInZlcnNpb24iOm51bGx9LCJ0ZndfdmlkZW9faGxzX2R5bmFtaWNfbWFuaWZlc3RzXzE1MDgyIjp7ImJ1Y2tldCI6InRydWVfYml0cmF0ZSIsInZlcnNpb24iOm51bGx9LCJ0ZndfbGVnYWN5X3RpbWVsaW5lX3N1bnNldCI6eyJidWNrZXQiOnRydWUsInZlcnNpb24iOm51bGx9LCJ0ZndfdHdlZXRfZWRpdF9mcm9udGVuZCI6eyJidWNrZXQiOiJvbiIsInZlcnNpb24iOm51bGx9fQ%3D%3D&frame=false&hideCard=false&hideThread=false&id=1669315881116024834&lang=es&origin=https%3A%2F%2Fwww.lanacion.com.ar%2Fespectaculos%2Fmurio-la-actriz-britanica-glenda-jackson-a-los-87-anos-nid15062023%2F&sessionId=7a916cb5538c02c06f9eb19f6f03d1382913923f&theme=light&widgetsVersion=aaf4084522e3a%3A1674595607486&width=550px

    Del sueño de ser bailarina al amor por la jardinería

    Nacida el 9 de mayo de 1936 en Cheshire, Inglaterra, Jackson vivió de niña en Birkenhead, Merseyside, siendo la primera de cuatro hijas nacidas de un padre albañil y una madre ama de casa. Su sueño de convertirse en bailarina se frustró cuando dejó la escuela primaria de West Kirby a los 15 años para trabajar en una fábrica.

    Convencida por un amigo, se unió más tarde al grupo de teatro municipal local, y se postuló para la única escuela de teatro de la que había oído hablar, la RADA (Real Academia de Arte Dramático, en Londres, fundada en 1904, y uno de los conservatorios dramáticos más reputados del mundo), dando comienzo con estos primeros pasos a una carrera actoral de seis décadas, con papeles en el cine, el teatro y la TV.

    La actriz, junto a Helmut Berger, en el Festival de Cannes en 1976
    La actriz, junto a Helmut Berger, en el Festival de Cannes en 1976- – AFP

    Cuando terminó de rodar Mujeres enamoradas, adaptada de la novela de D. H. Lawrence, estaba embarazada de seis meses de su hijo Dan, fruto de su matrimonio de 18 años con el también actor Roy Hodges.

    Glenda vivió sus últimos años al sur de Londres, en la casa de su hijo, un columnista político de opiniones marcadamente diferentes a las suyas. Allí la actriz se dedicaba a la jardinería y vio crecer a su nieto.https://www.youtube.com/embed/IH0pUYXusF0?feature=oembed

    Un encuentro con Fernando de la Rúa: “No sabe lo querida que es usted en Argentina”

    Cuando cumplió 50 años, Jackson abandonó la actuación para postularse al parlamento británico. Desde su elección en 1992 hasta su renuncia en 2015, representó a los votantes de los distritos londinenses de Hampstead y Kilburn como miembro de la Cámara de los Comunes por el partido laborista. Sin embargo, su abierta oposición a la guerra de Irak, enfrentándose a los propios líderes de su partido, impidieron que la actriz pudiese alcanzar cargos de mayor poder.

    Durante su desempeño como viceministra de transporte del gobierno de Tony Blair, en 1997, Jackson se reunió con Fernando de la Rúa, por aquel entonces jefe de gobierno porteño, quien fue recibido por Jackson en su despacho en Londres, donde, al saludarla, le soltó: “No sabe lo querida que es usted en la Argentina”, a la vez que agregó: “Yo no me perdí ninguna de sus películas”.

    Acto seguido, ambos mandatarios se centraron en los asuntos que los convocaban: los proyectos de mejora del transporte público. Jackson enseñó a De la Rúa una carpeta con los datos de los trenes y subterráneos británicos junto con el ofrecimiento de compartir información y asesoramiento a su anfitrión.

    La funcionaria del gobierno laborista también intercambió experiencias con el político argentino sobre el tema del tránsito. “Nosotros sacamos la cuenta del dinero que se pierde por los congestionamientos y lo que hacemos ahora es desalentar el uso del auto en la ciudad”, decía Jackson un cuarto de siglo atrás.https://www.youtube.com/embed/Y6NiHDDwC4o?feature=oembed

    El homenaje de sus colegas: “La mejor actriz de nuestra generación”

    Colegas y quienes trabajaron junto a la actriz tanto en el mundo de la actuación como en el terreno político dedicaron a la ganadora del Oscar múltiples palabras de admiración tras conocerse la noticia de su muerte. “Glenda Jackson ha sido ambas cosas: la mejor actriz de nuestra generación y una defensora de la justicia social increíblemente apasionada y elocuente, a quien admiraba mucho”, expresó en Twitter el exprimer ministro laborista Gordon Brown.

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    La actriz británica Glenda Jackson, quien obtuvo dos Oscar de la Academia de Hollywood y quien se dedicó a la política durante más de dos décadas, murió hoy, a los 87 años en su casa de Blackheath, en el sur de Londres, Reino Unido. Jackson “se fue esta mañana pacíficamente, tras una breve enfermedad, en su hogar y acompañada por su familia”, informó el agente de la actriz, Lioner Larner, a través de un comunicado que publicó el diario The Guardian.

    Con seis décadas de carrera, la actriz interpretó clásicos del cine como Mujeres apasionadas (1969), María Estuardo (1971) y Un toque de distinción (1974), y de la televisión, como Elizabeth R (1971). Además de ganar dos premios Oscar por sus papeles en Mujeres apasionadas y Un toque de distinción (1973) -aunque no participó de la ceremonia de la Academia en ninguna de las dos ocasiones-, obtuvo 25 galardones, entre ellos varios premios Emmy.

    A los 82 años interpretó al Rey Lear
    A los 82 años interpretó al Rey Learnyt

    En 1992 puso en pausa su carrera actoral cuando fue elegida para integrar la Cámara de los Comunes por el Partido Laborista. En ese rol se caracterizaba por dar enardecidos discursos en el Parlamento inglés.

    En 2015, a los 79 años, se retiró de la política y volvió a subirse a un escenario. En 2016, protagonizó Rey Lear en el Old Vic de Londres. Recientemente, había terminado de filmar la película The Great Escaper junto a Michael Caine.https://platform.twitter.com/embed/Tweet.html?dnt=false&embedId=twitter-widget-0&features=eyJ0ZndfdGltZWxpbmVfbGlzdCI6eyJidWNrZXQiOltdLCJ2ZXJzaW9uIjpudWxsfSwidGZ3X2ZvbGxvd2VyX2NvdW50X3N1bnNldCI6eyJidWNrZXQiOnRydWUsInZlcnNpb24iOm51bGx9LCJ0ZndfdHdlZXRfZWRpdF9iYWNrZW5kIjp7ImJ1Y2tldCI6Im9uIiwidmVyc2lvbiI6bnVsbH0sInRmd19yZWZzcmNfc2Vzc2lvbiI6eyJidWNrZXQiOiJvbiIsInZlcnNpb24iOm51bGx9LCJ0ZndfZm9zbnJfc29mdF9pbnRlcnZlbnRpb25zX2VuYWJsZWQiOnsiYnVja2V0Ijoib24iLCJ2ZXJzaW9uIjpudWxsfSwidGZ3X21peGVkX21lZGlhXzE1ODk3Ijp7ImJ1Y2tldCI6InRyZWF0bWVudCIsInZlcnNpb24iOm51bGx9LCJ0ZndfZXhwZXJpbWVudHNfY29va2llX2V4cGlyYXRpb24iOnsiYnVja2V0IjoxMjA5NjAwLCJ2ZXJzaW9uIjpudWxsfSwidGZ3X3Nob3dfYmlyZHdhdGNoX3Bpdm90c19lbmFibGVkIjp7ImJ1Y2tldCI6Im9uIiwidmVyc2lvbiI6bnVsbH0sInRmd19kdXBsaWNhdGVfc2NyaWJlc190b19zZXR0aW5ncyI6eyJidWNrZXQiOiJvbiIsInZlcnNpb24iOm51bGx9LCJ0ZndfdXNlX3Byb2ZpbGVfaW1hZ2Vfc2hhcGVfZW5hYmxlZCI6eyJidWNrZXQiOiJvbiIsInZlcnNpb24iOm51bGx9LCJ0ZndfdmlkZW9faGxzX2R5bmFtaWNfbWFuaWZlc3RzXzE1MDgyIjp7ImJ1Y2tldCI6InRydWVfYml0cmF0ZSIsInZlcnNpb24iOm51bGx9LCJ0ZndfbGVnYWN5X3RpbWVsaW5lX3N1bnNldCI6eyJidWNrZXQiOnRydWUsInZlcnNpb24iOm51bGx9LCJ0ZndfdHdlZXRfZWRpdF9mcm9udGVuZCI6eyJidWNrZXQiOiJvbiIsInZlcnNpb24iOm51bGx9fQ%3D%3D&frame=false&hideCard=false&hideThread=false&id=1669315881116024834&lang=es&origin=https%3A%2F%2Fwww.lanacion.com.ar%2Fespectaculos%2Fmurio-la-actriz-britanica-glenda-jackson-a-los-87-anos-nid15062023%2F&sessionId=7a916cb5538c02c06f9eb19f6f03d1382913923f&theme=light&widgetsVersion=aaf4084522e3a%3A1674595607486&width=550px

    Del sueño de ser bailarina al amor por la jardinería

    Nacida el 9 de mayo de 1936 en Cheshire, Inglaterra, Jackson vivió de niña en Birkenhead, Merseyside, siendo la primera de cuatro hijas nacidas de un padre albañil y una madre ama de casa. Su sueño de convertirse en bailarina se frustró cuando dejó la escuela primaria de West Kirby a los 15 años para trabajar en una fábrica.

    Convencida por un amigo, se unió más tarde al grupo de teatro municipal local, y se postuló para la única escuela de teatro de la que había oído hablar, la RADA (Real Academia de Arte Dramático, en Londres, fundada en 1904, y uno de los conservatorios dramáticos más reputados del mundo), dando comienzo con estos primeros pasos a una carrera actoral de seis décadas, con papeles en el cine, el teatro y la TV.

    La actriz, junto a Helmut Berger, en el Festival de Cannes en 1976
    La actriz, junto a Helmut Berger, en el Festival de Cannes en 1976- – AFP

    Cuando terminó de rodar Mujeres enamoradas, adaptada de la novela de D. H. Lawrence, estaba embarazada de seis meses de su hijo Dan, fruto de su matrimonio de 18 años con el también actor Roy Hodges.

    Glenda vivió sus últimos años al sur de Londres, en la casa de su hijo, un columnista político de opiniones marcadamente diferentes a las suyas. Allí la actriz se dedicaba a la jardinería y vio crecer a su nieto.https://www.youtube.com/embed/IH0pUYXusF0?feature=oembed

    Un encuentro con Fernando de la Rúa: “No sabe lo querida que es usted en Argentina”

    Cuando cumplió 50 años, Jackson abandonó la actuación para postularse al parlamento británico. Desde su elección en 1992 hasta su renuncia en 2015, representó a los votantes de los distritos londinenses de Hampstead y Kilburn como miembro de la Cámara de los Comunes por el partido laborista. Sin embargo, su abierta oposición a la guerra de Irak, enfrentándose a los propios líderes de su partido, impidieron que la actriz pudiese alcanzar cargos de mayor poder.

    Durante su desempeño como viceministra de transporte del gobierno de Tony Blair, en 1997, Jackson se reunió con Fernando de la Rúa, por aquel entonces jefe de gobierno porteño, quien fue recibido por Jackson en su despacho en Londres, donde, al saludarla, le soltó: “No sabe lo querida que es usted en la Argentina”, a la vez que agregó: “Yo no me perdí ninguna de sus películas”.

    Acto seguido, ambos mandatarios se centraron en los asuntos que los convocaban: los proyectos de mejora del transporte público. Jackson enseñó a De la Rúa una carpeta con los datos de los trenes y subterráneos británicos junto con el ofrecimiento de compartir información y asesoramiento a su anfitrión.

    La funcionaria del gobierno laborista también intercambió experiencias con el político argentino sobre el tema del tránsito. “Nosotros sacamos la cuenta del dinero que se pierde por los congestionamientos y lo que hacemos ahora es desalentar el uso del auto en la ciudad”, decía Jackson un cuarto de siglo atrás.https://www.youtube.com/embed/Y6NiHDDwC4o?feature=oembed

    El homenaje de sus colegas: “La mejor actriz de nuestra generación”

    Colegas y quienes trabajaron junto a la actriz tanto en el mundo de la actuación como en el terreno político dedicaron a la ganadora del Oscar múltiples palabras de admiración tras conocerse la noticia de su muerte. “Glenda Jackson ha sido ambas cosas: la mejor actriz de nuestra generación y una defensora de la justicia social increíblemente apasionada y elocuente, a quien admiraba mucho”, expresó en Twitter el exprimer ministro laborista Gordon Brown.https://platform.twitter.com/embed/Tweet.html?dnt=false&embedId=twitter-widget-1&features=eyJ0ZndfdGltZWxpbmVfbGlzdCI6eyJidWNrZXQiOltdLCJ2ZXJzaW9uIjpudWxsfSwidGZ3X2ZvbGxvd2VyX2NvdW50X3N1bnNldCI6eyJidWNrZXQiOnRydWUsInZlcnNpb24iOm51bGx9LCJ0ZndfdHdlZXRfZWRpdF9iYWNrZW5kIjp7ImJ1Y2tldCI6Im9uIiwidmVyc2lvbiI6bnVsbH0sInRmd19yZWZzcmNfc2Vzc2lvbiI6eyJidWNrZXQiOiJvbiIsInZlcnNpb24iOm51bGx9LCJ0ZndfZm9zbnJfc29mdF9pbnRlcnZlbnRpb25zX2VuYWJsZWQiOnsiYnVja2V0Ijoib24iLCJ2ZXJzaW9uIjpudWxsfSwidGZ3X21peGVkX21lZGlhXzE1ODk3Ijp7ImJ1Y2tldCI6InRyZWF0bWVudCIsInZlcnNpb24iOm51bGx9LCJ0ZndfZXhwZXJpbWVudHNfY29va2llX2V4cGlyYXRpb24iOnsiYnVja2V0IjoxMjA5NjAwLCJ2ZXJzaW9uIjpudWxsfSwidGZ3X3Nob3dfYmlyZHdhdGNoX3Bpdm90c19lbmFibGVkIjp7ImJ1Y2tldCI6Im9uIiwidmVyc2lvbiI6bnVsbH0sInRmd19kdXBsaWNhdGVfc2NyaWJlc190b19zZXR0aW5ncyI6eyJidWNrZXQiOiJvbiIsInZlcnNpb24iOm51bGx9LCJ0ZndfdXNlX3Byb2ZpbGVfaW1hZ2Vfc2hhcGVfZW5hYmxlZCI6eyJidWNrZXQiOiJvbiIsInZlcnNpb24iOm51bGx9LCJ0ZndfdmlkZW9faGxzX2R5bmFtaWNfbWFuaWZlc3RzXzE1MDgyIjp7ImJ1Y2tldCI6InRydWVfYml0cmF0ZSIsInZlcnNpb24iOm51bGx9LCJ0ZndfbGVnYWN5X3RpbWVsaW5lX3N1bnNldCI6eyJidWNrZXQiOnRydWUsInZlcnNpb24iOm51bGx9LCJ0ZndfdHdlZXRfZWRpdF9mcm9udGVuZCI6eyJidWNrZXQiOiJvbiIsInZlcnNpb24iOm51bGx9fQ%3D%3D&frame=false&hideCard=false&hideThread=false&id=1669322978348134401&lang=es&origin=https%3A%2F%2Fwww.lanacion.com.ar%2Fespectaculos%2Fmurio-la-actriz-britanica-glenda-jackson-a-los-87-anos-nid15062023%2F&sessionId=7a916cb5538c02c06f9eb19f6f03d1382913923f&theme=light&widgetsVersion=aaf4084522e3a%3A1674595607486&width=550px

    El locutor Gyles Brandreth describió a la intérprete como “una actriz maravillosa, una política comprometida y un ser humano destacado”. Y añadió: “Nos convertimos en diputados el mismo día de 1992 y atesoro nuestra atípica amistad. Ella era una persona talentosa, cariñosa y muy especial, que vino al mundo para hacer una diferencia, y lo hizo”. En 1978 fue distinguida por el Commonwealth y se convirtió en comandante de la Orden del Imperio Británico.

    Glenda Jackson era una “incendiaria en la política”, dijo la ex estrella de Countdown Carol Vorderman. “Una parte de mis años de crecimiento fue verla ser ella misma. Ver a esta mujer única convertirse en una marca de fuego en la política fue profundamente impresionante para las jóvenes como yo”, destacó.

    Fuente: La Nación

  • “Diario de un abuelo salvaje”, que cuenta con desparpajo reflexiones sobre la vida cotidiana

    Kindle o no Kindle.

    Yo leo, luego existo.

    Yo soy del libro, lo que quiere decir muchas cosas. Que el libro es mi tercer brazo, mi tercer ojo, mi compañero, mi prótesis, una de las tres cosas que para Sarmiento justificaban una vida: el árbol, el hijo y el libro. Del árbol se ocupa mi esposa, que es paisajista, y de los hijos nos ocupamos los dos, de los de ella y de los míos. De los nietos lo mismo. Y de los libros, yo solo.

    Conozco a un amigo que decapita libros. Tiene una guillotina. Vive en Israel, fue profesor de filosofía. Archiva en su computadora medio millón de libros. Tiene un escáner que copia cien páginas en segundos. Y una guillotina. Pide un libro por correo o lo compra en librerías. Lo pone en la guillotina y le extirpa los lomos, tapa y contratapa, luego coloca las hojas del libro, baja el filo y secciona los márgenes para reducirlo a la superficie del escáner. Lo registra y va a la memoria de su computadora. Decapitó a toda su anterior biblioteca. Así los puede leer en las pantallas de los dispositivos que están conectados en red. Los lee en la computadora de escritorio, en una notebook y en una tableta, cómo más le convenga. Pichón de Robespierre.

    Conozco a otro amigo, un escritor que hace años se deshizo de su biblioteca porque viajaba mucho, era nómade, y ya no quería cargar con el peso de sus libros. Lee en formato digital y los libros en papel lo repelen. No entiende cómo se puede leer libros materiales en lugar de los virtuales, me imagino que se pueden llamar así, virtuales.

    "Diario de un abuelo salvaje", de Tomás Abraham (El Ateneo, $6500)
    «Diario de un abuelo salvaje», de Tomás Abraham (El Ateneo, $6500)

    El de Israel, Haifa, me asegura que las ventajas son muchas, por ejemplo la letra, lee con el tamaño de caracteres que más le gusta, los varía o no, y le evita someterse a la tipografía que le imponen los editores. Me lo presenta como una lectura anti-sistema, de resistencia. El otro me dice que una editorial le ha enviado un libro escrito por un amigo y le ha pedido a la casa matriz que, por favor, no lo haga más porque no puede leer en papel. Me aconseja que debo abandonar la costumbre de leer libros carnales porque no sirven para nada, por el contrario, hay que abrir el libro, cerrarlo, acordarse de la página en que lo dejamos, y, lo que me sorprendió es que me dijera que los libros, además, tienen olor, se ensucian y se deterioran.

    Ahora el argumento antilibro ya es higienista.

    Platón en el Fedro descalifica al hecho de escribir porque la escritura es una prostituta. Pensaba que a sus diálogos escritos los podía leer cualquiera, circulaban de mano en mano, bastaba un dinero para poseerlos, como una puta o una cortesana barata. Lo que no imaginó Platón es que la acusación de corruptible no la tuviera la escritura, sino su envase; no el mensaje, sino el medio por el que circula.

    Viajo seguido a Colonia del Sacramento, donde tengo mi residencia secundaria, la granja de bambúes y seis burros, además de dos pavos reales, gansos, patos, gallinas, ovejas, cabras, diez vacas holando y dos jersey, una yegua, dos faisanes, dos pavos plebeyos, dos gatos, tres perros, en medio de colibríes, cotorras, búhos, chicharras, zorzales, teros, ranas, culebras, mariposas, vaquitas de san Antonio, gatas peludas, arañas y una mesa en donde apoyar mi computadora, más los estantes en donde alineo todos los libros.

    Para una estadía prolongada llevo, por lo general, unos treinta o cuarenta libros en mi auto, metidos en una valija y sueltos en el baúl y los asientos. Eso cuando estudio, es decir, desde siempre, en los últimos treinta y seis años desde que voy a Colonia del Sacramento, patrimonio cultural, o sea también libresco, de la humanidad.

    Hablaré de mi rutina. Estudiar es lo que hago todas las tardes, lo que significa leer, subrayar, pasar lo subrayado a hojas A4 separadas por título de libro, luego comprimo las resmas de hojas con las citas reproducidas con birome, a menos páginas en las que sintetizo en ese tipo de fichas –para llamarlo de un modo tradicional–, una labor, una tarea, un trabajo, concomitante con anotaciones aleatorias en carnets o agendas que, por lo general, llevo conmigo, incluso en mis caminatas, por si se me ocurre alguna idea.

    También escribo, lo hago por las mañanas, la escritura nace una vez que tengo todo miniaturizado e impreso en mi masa cerebral que actúa como una esponja que absorbe una vida compartida con un tema durante meses, hasta más o menos dos años promedio, con un único objetivo del que no me aparto.

    Es mi trabajo filosófico. Cada libro que escribo tiene su bibliografía y sus estantes correspondientes en mi biblioteca, que es grande, fue creciendo, no sé cuántos libros tienen, y están en mi oficina, adosadas a la pared en tres ambientes. Una biblioteca iluminada por luz natural, porque no soy rata de biblioteca sino ave que necesita aire, brisa, grandes ventanas.

    Tengo un afiche enmarcado y ahora guardado de una publicidad de American Express en el que se ve un acantilado en una playa frente al océano sobre el que está clavada en la roca una enorme y larguísima biblioteca con un silloncito delante. Miles de libros detrás, el mar delante, el cielo por todas partes. El paraíso del lector. En realidad, un paraíso mal pensado, puede ser soñado pero inútil, al menos para mí, cuando estoy frente al mar miro el mar y dejo el libro. Son momentos preciosos en donde un lector empedernido como yo, puede usar los ojos para otra cosa que recorrer el alfabeto.

    Cuando voy al baño, lo hago con un libro. Cuando salgo a tomar un café, lo hago con un libro. Cuando veo televisión, lo hago con un libro. Uso el televisor como una radio y leo. En mi mesa de luz hay muchos libros. Amo los libros con pasión. No concibo mi vida sin libros. Toco los libros, los agarro, los leo, muchas veces al abrirlos sale una voz. La voz de Paul Veyne tiene cara de libro, la de Sartre, Foucault, Pessoa, cientos de autores tienen cara de libros, por eso los miro. Cientos de libros tienen cara de autor. Yo miro los libros de mi biblioteca. Descubro libros olvidados, pierdo de vista libros reubicados, conozco de memoria en donde están, son mis libros, debo saberlo, yo mismo los ordené.

    Me he mudado muchas veces, los estantes con los libros son mi equipaje existencial. Los camiones de las mudadoras se llenaban de cajas con libros. Mi ropa la llevo en el auto. Los muebles no cuentan.

    No presto libros, puedo prestar dinero pero no libros, es como prestar un hijo o un árbol, para seguir con el manual del padre del aula. Soy mis libros. Estoy por llorar de emoción. Ya diré por qué. En un divorcio, antes de tomar una decisión tan importante, me di cuenta de que lo primero que debía hacer es encontrar un lugar para mudar los libros. Una vez que lo hice, puse mi ropa en un bolso y me fui. Llamé a la mudadora para que desclavara los estantes y metiera los libros en cajas para transportarlos a su nuevo lugar, supe que no iba a la calle, sino a mi nuevo hogar.

    No concibo mi hogar sin mis libros, y mi oficina es la parte trasera de mi hogar, ya sea adosado o a unas pocas cuadras de mi nuevo domicilio.

    Mente, cuerpo, corazón y alma: Tomás Abraham organiza en cuatro capítulos un libro diferente, escrito en pandemia
    Mente, cuerpo, corazón y alma: Tomás Abraham organiza en cuatro capítulos un libro diferente, escrito en pandemiaRICARDO PRISTUPLUK

    Si no estudio, leo, como ahora, y leo al azar, a mis favoritos o a los que descubro, y comento lo aleatorio de mis lecturas en estas páginas, pero para eso debo recorrer los estantes de mi biblioteca y sacar el libro que quiero leer en el momento. Pero si viajo a Colonia del Sacramento sin plan de estudio y sin llevar todos mis libros, no podré elegir algunos de ellos porque no sé qué querré leer en cualquier momento. No me puedo llevar una biblioteca. Mi esposa insiste en que tiene la solución: Kindle. Un hermoso regalo para mi cumpleaños.

    Ya dije que me dan ganas de llorar. No lo siento como un cambio de tecnología, sino como un exilio, un éxodo. Una despedida. Un adiós.

    Por favor no me digan que hago demasiado espamento. No me humillen. Se lo digo a mi otro yo bautizado como el superyó que los representa, es vuestro agente moral. Soy muy selectivo para elegir un libro. Leo poco en castellano. Por razones de trabajo, repito, mis idiomas son el francés y el inglés. No entro a una librería y elijo al azar una novela. Aunque no estudie, soy un estudioso. Escribí un libro que se llama Historia de una biblioteca, de la mía, es una historia de la filosofía guiado por mis libros. Recuerdo que al comienzo escribí que la biblioteca es el cuerpo del aficionado a la filosofía. ¿Qué es un caracol o una tortuga sin caparazón?

    Sé que todo tiene solución salvo lo que no lo tiene y hasta que conserve el sentido de la vista podré leer y mientras pueda comprarme una tableta también podré leer, no me la voy a comprar, me la regala mi esposa, que está entusiasmada con el cambio, para ella de formato; para mí, de vida. De acuerdo, se talarán menos árboles. Argumento ecológico sumado al higiénico y al de la libertad entendida como control sobre el formato de lectura.

    No sé qué reacción tendría, ella, arquitecta de paisajes, si le dijera que desde ahora se le prohibirá plantar árboles salvo que sean bonsái, miniatura que aborrece y le duele en el alma.

    Para mí un e-book es un bonsái.

    ***

    Traje dos valijas llenas de libros a mi oficina en la que estoy ahora y los coloqué en los estantes. Son los de historia argentina, la que se encuadra en la Década Infame. Mi casa quedó vacía de libros nacionales salvo un par de Borges, que es universal, y las aguafuertes de Arlt, que son porteñas. Ayer recibí mi regalo anticipado de cumpleaños, el kindle. Es pequeño, ni siquiera puedo decir que es chico, pero es pequeño, me cabe en la palma de la mano, como un gorrión. Quizá lo bautice “gorrión”. Sustituye a mis miles de libros que son mi vida. No lo sé usar, al menos cargué su batería, mi única esperanza es el entusiasmo de algunos usuarios que conozco que dicen que me va a cambiar la vida, que los libros son sucios e incómodos y otras frases que me deprimen. Me hacen pensar en todos los años que tengo y en el libro que no encuentra editores, mi último libro, Sinagogas con candado, del que espero alguna respuesta de los editores que lo leen. Mis últimos editores lo rechazaron, uno por mi rechazo a sus recomendaciones groseras, y el otro porque no le interesó, supongo. Todos hablan de un ochenta por ciento de menos publicaciones por la pandemia.

    Escucho radio con una radio portátil a rosca, soy de la rosca, se dice analógico, pero no me voy a poner a llorar porque lea en el futuro con kindle y le saquen el subrayado de las páginas de los libros porque no olvido que no tengo ganas de estudiar, y sin estudio la necesidad de libros físicos y de trabajo con minas de carbón para resaltar párrafos y la birome para anotar citas en hojas A4, se hace superfluo.

    «Si me importa lo cotidiano, lo que hago cada día, es contar lo que pienso, las ideas que se me ocurren, los libros que leo en los que pesco las ideas de otros, y las que me provocan después de pescarlas, porque es lo que me estimula estar despierto hasta que me duermo.»

    Lo que sí me inquieta es que no publiquen mi último libro, mi libro judío, mi libro antirrumano, la autobiografía de mis padres, eso sí me entristece a pesar de que firme contrato con la editorial digital que publicará mi primer libro electrónico. Nada que ver con mi libro sobre el cuasigenocidio en Rumania, es una colección de conferencias escritas que están bien, pero es otra cosa, de un grado menor.

    Y también me entristece que lo que estoy escribiendo ahora en este momento no lo lea nadie, porque me he dedicado desde mi primer escrito publicado en 1979, hace cuarenta y un años, a que cada cosa que escribo no solo se publique, sino que tenga destinatario de publicación. Y lo que no fue publicado por editoriales, lo subí –así se dice– a mi blog “Pan Rayado” o a mi muro de Facebook o lo publiqué en diarios, nunca para mí.

    Una vez que lo leyó otro son para mí, siempre.

    ¿Qué sentido tiene escribir? No digo qué sentido tiene escribir “para uno”, sino totalmente intransitivo el qué sentido tiene escribir, como quién dice qué sentido tiene regar… pero se sabe, se agrega las plantas, y cobra sentido, pero el escribir si no tiene destinatario, como una carta, ¿qué sentido tiene? ¿Será una labor típicamente zen como la que los mandan a hacer a los monjes cuando deben regar cada mañana un palo? ¿Estaré en vías de iniciarme en una tarea de tipo zen sin que lo sepa ni siquiera yo, totalmente anónima, sin reconocimiento, sin testigos, para nada?

    Sigo preguntando, a menos de pocos días de cumplir setenta y cuatro años, me pregunto si estaré comenzando la verdadera tarea filosófica que es la de meditar sobre la nada. ¿Qué todo es nada? ¿Me estaré volviendo oriental ahora que me dispongo a viajar a Colonia del Sacramento, pueblo más que ciudad en la que nunca pasa nada?

    Voy a leer a Levrero, un uruguayo, oriental, que le fue muy bien con sus publicaciones, que en mi biblioteca de papel tengo una novela de tipo autobiográfico, veré si escribir para uno mismo nos hace valorados por otros.

    En esta última hora hubo varias novedades, como haber bajado mi primer libro en kindle, uno de filosofía, no conozco al autor, pero se llama La magia de la filosofía, es en inglés, y trata de Cassirer, Heidegger, Benjamin y Wittgenstein, filósofos que no leo sino a través de comentaristas. Y comencé La novela luminosa, de Levrero, me gusta su tono.

    Salgo a caminar y a visitar a dos nietos, los más chicos, Rupi de cinco y Remo de dos, con barbijo y protector solar. No los toco. Ya volví a la oficina. Leo las primeras páginas de La novela luminosa, de Levrero, y me gusta su tono, ya lo dije, lo que no dije es que no pasa nada, a pesar de que me faltan quinientas páginas, y lo que tampoco dije es que no sé por qué a esta novela, que no es una novela, sino un diario que puede escribir cualquiera, le hacen una edición tan linda y bien presentada por la misma editorial que me rechazó mi libro rumano judío que bien vale la pena porque tiene de todo y está bien escrito porque escribo bien, aunque es cierto que de esa editorial me fui solo porque no me daban la bola que quería y fui a la otra editorial internacional que después de publicarme dos libros me hizo recomendaciones irrespetuosas a modo de excusa para un ficticio tercero, además de hacerme esperar en un zaguán digital por horas y al pedo y por eso también me fui.

    No entiendo qué interés tiene al menos hasta este momento el libro de Levrero que habla de su operación de vesícula, por qué eso es más importante que vaya a visitar a mis nietos, pero, siempre o casi siempre hay un pero, el libro de Levrero se lo editaron después de muerto, murió a los sesenta y cuatro años y yo voy a cumplir –casi digo que voy a morir– a los setenta y cuatro, por lo que bien vale la frase que acabo de leer en este libro tan exótico de Albert Londres, el del camino a Buenos Aires para escribir sobre la trata de blancas en el que dice: “No sé por qué la gente camina tan apurada en Buenos Aires si se sabe que a la tumba se llega siempre temprano”. Linda frase, filosófica.

    En este momento me confronto con los siguientes libros autobiográficos, el de Levrero, el de Fernando Vallejo, el de Thomas Bernhard y esa especie de racconto personal que es tanto el de la trata de blancas en Buenos Aires como el del libro sobre los judíos errantes por distintos países de Europa. Le agrego el estreno de mi primer libro digital en mi kindle, el que habla de la magia de la filosofía del siglo xx en el que se comenta a filósofos que no leo si no es por comentarios o análisis críticos.

    Para dejar de estudiar no está mal, trabajo no me falta, pero al menos no tengo que estudiar, quiero decir que el estudio no solo es una actividad, sino también una sensación de deber, de esfuerzo, de misión, y de apuro, en especial de apuro, y creo que este desorden de lecturas no me apura tanto ya que se ha dicho que a la tumba se llega antes de tiempo.

    Levrero dice que le teme a la muerte, que no sabe por qué, lo siente en las vísperas (¿vísceras?) de la operación de vesícula, y que quizá le tema al dolor, o a lo desconocido, o a lo peor que imagina como un renacimiento y un detestable volver a vivir. Para mí es más simple, es la idea de que me van a apagar la luz para siempre, todo negro y chau, como una ceguera, entonces por corolario la vida es luz.

    La diferencia entre Levrero y yo es que él confiesa tener una vida desordenada que incluye apuros económicos y comidas basura o algo parecido. Y yo, ahora que pienso, soy un relojito, tengo familia, me ocupo de los quehaceres domésticos, hago las compras, estoy casado con la misma mujer hace treinta y seis años. Cenamos verdura, un panaché con cous cous que hace C, ayer cociné yo cachetes de abadejo con leche de coco. Cocinar es tarea de pandemia. No somos gourmet: pizza, pancho, fideos con tuco y milanesa con puré son los preferidos, pero hay que inventar y no engordar. Recomiendo mi bondiola a la mostaza y paprika.

    ***

    Estoy leyendo a Levrero, su novela maravillosa que es un diario que lleva día a día y en el que anota las horas en las que lo escribe. Me pregunto cuál es el encanto de ese libro para que los editores y los críticos le den la bola que le dan y a mí la poca o ninguna bola que no me dan, al menos hoy para el libro judío, y presumo, para el futuro, respecto de este supuesto diario que estoy escribiendo.

    Mi vida no es interesante, comencemos por eso, no es interesante, no tiene una épica. Pero al leer a Levrero, su vida en apariencia no es heroica. Ni es Rodolfo Walsh, ni Byron, ni Gelman, es un escritor de sesenta años con varios nietos, soltero o divorciado, no muy sano, insomne y que come guisos. Poca actividad sexual, se aburre, juega a una especie de solitario llamado golf con su computadora, le dieron una beca en dólares y con el dinero amuebla un departamento de un cuarto piso, teme ser frívolo. Tiene la presión alta y se medica con sedantes. A veces se deprime y toma ansiolíticos, consulta a un psiquiatra que le hace llenar formularios que lo agotan. Vive en Montevideo. Lo leo, y me gusta, no sé por qué, cuenta su vida de un modo despojado, sin adornos, no se victimiza, no se queja, no pasa gran cosa, pero las páginas fluyen.

    Me cuesta contar mi vida diaria de esa manera. Debería interesarme para comenzar a vivirla con interés y así poder contarla con interés. No sé si a Levrero le interesa su modo de vivir como para convertirlo en un relato.

    En un diario el autor no vende una ficción, ni una información, y empleo la palabra “vender” a propósito, porque cada vez más me parece que los editores les compran a los autores sus escritos, y los autores les venden a los editores sus escritos que se los compran. Después los editores, que son comerciantes más que fabricantes, les revenden los libros a los lectores.

    En un diario, entonces, el autor no vende un relato, sino que se vende a sí mismo a través de un relato, es su yo, su cara, su vida, sus vínculos, los que vende, y la belleza, la estética, del formato –empleo nuevamente una palabra certera que define a los textos– incluye la presentación de sí mismo. Como si un diario de escritor fuera un reportaje que uno se hace a sí mismo en presencia de un público anónimo e insumiso.

    Y yo tengo pudor, por un lado, un pudor irreflexivo, sin justificación, que no me da para contar lo que hice ayer o anteayer u hoy, mi almuerzo, o si lo hago a deshora. Si me importa lo cotidiano, lo que hago cada día, es contar lo que pienso, las ideas que se me ocurren, los libros que leo en los que pesco las ideas de otros, y las que me provocan después de pescarlas, porque es lo que me estimula estar despierto hasta que me duermo. Todo el resto no es que no sea importante, o vital, sino que no entiendo por qué ni para qué debo comunicarlo, no soy un personaje, ni siquiera de mi propio diario.

    Lo que sí me parece interesante es contar los efectos anímicos y mentales de un profesor que estudió toda su vida para escribir y dar clase, lo que le sucede a su mente y a su alma cuando se cansa y no quiere seguir estudiando.

    No es jubilarse, palabra humillante que es una invitación a la tumba aún con vida, sino de cansancio solo de estudiar, no de viajar, ni de salir a comer, ni de escuchar música y jugar al tenis, ni de amar, ni de divertirse, cansado solo de estudiar.

    Un profesor como soy yo, jubilado después de cuarenta años de docencia con aportes, se cansa, no es lo que le sucede a toda clase de docentes, porque antes que profesor y escritor soy un intelectual. Por eso hablo todo el tiempo de ideas, porque es lo mío, y me doy cuenta de que no hago otra cosa, y este diario es testimonio de la trasmisión de mis ideas, en darles forma en la medida en que escribo, aun sin estudiar.

    De ahí que este diario podría llamarse El diario de un filósofo sin presumir de payaso sabihondo. Mis ideas son más interesantes que lo que almuerzo, que la peli que vi, de cómo vivo la pandemia, de los setenta y cuatro años que voy a cumplir el cinco de diciembre, hoy es nueve de noviembre de 2020 y es un lunes nublado, el jueves juega la selección argentina, de la que no me pierdo ni un partido desde que dejé los cortos, de los cachetes de abadejo a la plancha que comeremos esta noche con cole slaw, yo cocino, de la visita el jueves de dos nietos de cinco y de dos años que vendrán a casa por primera vez en casi un año, pero asumiremos el riesgo de contagio del covid, Dios no lo permita. Hoy lavé los platos, preparé el desayuno, pelé y corté frutas, hice café, exprimí un pomelo, hablé con mi hija, organicé el pago de impuestos, releí lo que escribí ayer, pensé en que es posible que tenga fama de tipo difícil, arisco, agresivo, soberbio, y soy de enojarme, es cierto. Y de borrar el enojo de inmediato. También es cierto. Tengo una sensibilidad enfermiza.

    Un diario debe consignar alguna épica, no la del héroe de las mil batallas, pero de ninguna manera una vida feliz, si no es épica al menos debe ser trágica, si no es trágica ni épica será una comedia, y un diario de comedia es imposible.

    El problema está ahí, en que mi vida es feliz, lo que no quiere decir siempre feliz, eso es absurdo, pero feliz porque además quiero que sea feliz y porque lo fue, porque estoy sano, amo porque tengo a quien amar, amo a mi esposa y amo a mi hija, y amo a las hijas de mi esposa, y amo a la hija de mi ex difunta esposa, porque amo a los hijos de los hijos, porque amo mi trabajo, aunque esté cansado de estudiar. Soy feliz porque gracias a la empresa de mi padre encontré una fuente de trabajo e ingresos que me permitió una vida de estudio y enseñanza, y reivindico mi felicidad, de la que me he apropiado a los treinta y siete años, por eso en unas semanas festejaré que la mitad de mi vida he sido feliz, porque al cumplir setenta y cuatro, hace treinta y siete que soy feliz.

    Los primeros treinta y siete fueron más difíciles y los conté en la novela de autoficción o novela de no ficción o como quieran llamarla los críticos que necesitan generalizar, La dificultad. En esa novela hablé de ciertos problemas de mi infancia, de mi adolescencia, de mis amores y de mis veinte años de tartamudez, dieciocho para ser más exactos. El mundo del tartamudo, de mi tartamudez vital, o solo oral. De la humillación como un estar en el mundo. Del dinero como vergüenza. De la marginación. Los otros treinta y siete años son los de la fluidez en el habla y en la vida. Por eso, este diario no sería interesante si no fuera por mis ideas, aunque no estudie, porque no vivo una tragedia ni una batalla heroica, y Levrero así como también Kafka u otros, heroicos porque se suicidaron, porque los mandaron a un campo de exterminio, porque estaban enfermos de tuberculosis, porque vivían en la miseria, o porque son montevideanos como Levrero, lo que da a su diario un tono melancólico, y, además, porque murió a los sesenta y cuatro años, un año antes que los generosos editores lo publicaran.

    Tomás Abraham

    Fuente: La Nación

  • Paul McCartney usó Inteligencia Artificial para terminar una canción inédita de The Beatles y “recuperó” la voz de John Lennon

    Nacieron en los ‘60 en Liverpool y si bien se separaron en los ‘70, se convirtieron indiscutidamente en una de las bandas más legendarias de todos los tiempos y para algunos, la mejor del mundo. Una suerte de mística los envuelve y sus éxitos como “Let it be”, “Yesterday” y “Love is all you need” (entre tantos otros), no pierden vigencia a pesar del paso de los años. Pero, ahora, una nueva canción se sumará al repertorio, y tendrá la voz de John Lennon, asesinado en 1980. ¿Cómo? Con Inteligencia ArtificialJOHN LENNON Y YOKO ONO TENDRÁN UN NUEVO DOCUMENTAL: DE QUÉ TRATARÁ DAYTIME REVOLUTION

    La tecnología crece a pasos agigantados y los nuevos descubrimientos no dejan de sorprender – y también de atemorizar -. Las imágenes creadas por la Inteligencia Artificial (IA) revolucionan las redes sociales, pero ahora también tendrán su influencia en la música, más precisamente en el lanzamiento de una nueva canción de Los Beatles con la voz de Lennon. En una entrevista que dio con Today, el programa de BBC Radio 4, Paul McCartney sorprendió al mundo con una impensada noticia: “La última grabación de Los Beatles”.

     Ringo Starr, John Lennon, Paul McCartney y George Harrison, Los Beatles
    Ringo Starr, John Lennon, Paul McCartney y George Harrison, Los Beatlesap – Archivo

    El cantante británico explicó durante la entrevista que la tecnología se utilizó para tomar la voz de Lennon de una vieja grabación y utilizarla para la canción. Si bien aseguró que la acaban de terminar y que se estrenará “este año”, no precisó cuál es, aunque según pudo deducir la BBC, podría tratarse de “Now And Then”, una composición que hizo el cantante en 1978, dos años antes de morir, que formaba parte del casete For Paul (Para Paul).POLÉMICAS DECLARACIONES DEL HIJO DE JOHN LENNON: “LA CORRECCIÓN POLÍTICA HACE DAÑO”

    Años más tarde, Yoko Ono, se lo entregó a McCartney. Dos de los temas que estaban en el caset, “Free As a Bird” y “Real Love”, lograron limpiarse, remasterizarse y publicarse en 1995 y 1996, un trabajo del productor Jeff Lyne. La suerte de “Now And Then” fue distinta, ya que si bien tenía estribillo y mucho potencial, no había forma de completarla, por lo que la idea quedó descartada.

    Paul McCartney y John Lennon
    Paul McCartney y John Lennon

    Sin embargo, no todo estaba perdido. El documental The Beatles: Get Back, disponible en Disney + y dirigido por Peter Jackson, abrió una nueva puerta a la esperanza. El editor de diálogos, Emile de la Rey, pudo, con el uso de la tecnología, reconocer las voces de Los Beatles y separarlas de los ruidos de fondo, y de esta forma “depurar” el audio.LOS NUEVE DÍAS QUE PASÓ PAUL MCCARTNEY PRESO EN UNA CÁRCEL DE JAPÓN

    Durante la entrevista con Radio 4, MacCartney dijo que el director “fue capaz de sacar la voz de John” de un pequeño casete: “Teníamos la voz de John y un piano y podía separarlos con IA. Le dicen a la máquina ‘esa es la voz. Esta es una guitarra. Pierde la guitarra’”.

    Paul McCartney habló sobre el nuevo lanzamiento de Los Beatles gracias a la IA
    Paul McCartney habló sobre el nuevo lanzamiento de Los Beatles gracias a la IARicardo Pristupluk – Archivo

    En esta misma línea, el intérprete de “Live and let die” reveló cómo hicieron para producir el que será un nuevo lanzamiento del mítico grupo: “Pudimos tomar su voz y obtenerla pura a través de esta IA”. Si bien aseguró que pudieron hacer la mezcla, lo que les dio cierta “libertad”, también dio cuenta de que algunos aspectos de la tecnología, en cierta forma, lo preocupan un poco.

    Imágenes de la filmación de Strawberry Fields Forever de  The Beatles
    Imágenes de la filmación de Strawberry Fields Forever de The Beatles

    “No estoy mucho en Internet, pero la gente me dirá ‘oh, sí, hay una pista en la que John está cantando una de mis canciones’, y es solo IA, ¿sabes?”. Pero, a pesar de que sostuvo que da “un poco de miedo”, también “es emocionante, porque es el futuro”. Por eso, concluyó: “Tendremos que ver a dónde nos lleva”.

    Fuente: La Nación

  • Jaime Roos: la mixtura perfecta de rock, murga y candombe, en una retrospectiva emotiva de 50 años de carrera

    Concierto: Jaime Roos. Músicos: Jaime Roos (voz y guitarra), Pedro Takorián, Nico Grandal, Maxi Pulpa Méndez, Edén Iturrioz, Maxi Pérez, Agustín Pittaluga y Fabricio Ramírez (coro de murga). Raúl García, Pablo “Lolito” Iribarne y Gerardo “Batata” Cánepa (tríada de murga), Manuel Silva, Jorge Foqué Gómez y Julián Alvarez (cuerda de tambores). Gustavo Montemurro (teclados y coros), Nicolás Ibarburu (guitarras), Poly Rodriguez (guitarra), Gerardo Alonso (bajo), Martín Ibarburu (batería), Juan Ibarra (percusión y teclados), Pablo Somma (flauta). Lugar: Luna Park. Show de apertura: Noelia Recalde. Nuestra calificación: muy bueno.

    Este fin de semana el Uruguay es absoluto local en la Argentina porque su selección sub-20 juega la final de fútbol contra Italia y el cantautor Jaime Roos da cátedra en el Luna Park. En el fútbol todo está por definirse. En la música Jaime tiene el partido ganado con dos docenas de clásicos de su repertorio, para un público que lo ama. El luna Park es una misa de murga, candombe y rock de más de dos horas.

    21.13: las luces se apagan y el público bate palmas con el ritmo de la típica clave de candombe. En el escenario hay humo y el show comienza por lo que habitualmente seria el final, la voz en off de Roos, que presenta a cada uno de los músicos que lo acompañan. Recién entonces aparece el protagonista y suena el redoble de tambor que anuncia “Los futuros murguistas”. El público se pone de pie y dedica al anfitrión su reverencia. Y esa canción, si se piensa al show de modo conceptual, es un preludio porque habla de lo que vendrá, de ese futuro carnaval. Lo que sigue es un recorrido no cronológico de su trayectoria, con grandes hitos de las décadas del setenta, del ochenta y del noventa.

    “Una canción de resurrección”, dice, y larga la potencia de “Tal vez Cheché”, cuando ya finalizó “El hombre de la calle”. No hay disco de Jaime Roos que pueda superar sus conciertos. La mixtura perfecta de murga, rock y candombe, la precisión de su banda y el antojo perfeccionista que radica en la exigencia sana de crear música de buena factura y de estar a ese nivel (o superarlo) sobre el escenario. “Todos hemos pasado alguna alborada por la puerta del bar donde para la vida. Donde a la medianoche reviven fantasmas y el poeta a su musa da la bienvenida”, entona con su guitarra y el tango lo aborda dedicatorias a Piazzolla y Goyeneche. “Las luces del estadio” se enganchan en esa coda que dice sin decir que se va la murga y aquel chiquilín llamado Nicolás Ibarburu, que se lucía con sus 20 años en la banda de Jaime, hoy, ya un par de décadas después, sigue dando cátedra con su guitarra.

    Jaime Roos, un gran concierto en el Luna Park, a ocho años de su última visita
    Jaime Roos, un gran concierto en el Luna Park, a ocho años de su última visitaCAMILA GODOY/ AFV

    El recital cambia de clima. El rock se subraya con “Victoria Abaracón”. Ocho años pasaron desde la última vez que este oriental cantó en Buenos Aires. Pero no se queda en ese tiempo perdido sino en los buenos recuerdos. Habla de un cuplé de carnaval que estrenó la primera vez que cruzó el charco para cantar en el primer local que tuvo La Trastienda, o de las tres palabras que le faltaban a una canción dedicada “Al Pepe Sasía” y que Enrique Estrázulas encontró, luego de un par de whiskies, en un bar de la avenida Callao. También suena la “Milonga de Gauna” que Jaime escribió para la película “El sueño de los héroes” de Sergio Renán, basada en el libro de Adolfo Bioy Casares.

    ”Estamos haciendo canciones de distintos discos y épocas; de cada pueblo un paisano, o algo así”, preludia antes de “Golondrinas”, aquella que musicalizó sobre una letra de Mauricio Rosencof. La murga vuelve a grapa, limón y marcha camión con “Adiós juventud”. Y el público, después de una hora de escucha respetuosa, atenta y (sí, lo escribimos otra vez) reverencial, se pone de pie y baila. Y el carnaval se queda allí, aun cuando la dedicatoria es futbolera: “Cometa de la farola”.

    El bloque que sigue hace honor a ese comentario sobre el repertorio (”de cada pueblo un paisano”). Llegan “Esta noche”, con su interludio funky y su duelo de bajo y guitarra; “Lluvia con sol” con su pulso beat y “Nadie me dijo nada” muy country folk importado al Río de la plata. “Si me voy antes que vos” es esa canción tristísima que habla de un ángel guardián y de un amor indisoluble. “Good Bye (El Tazón de Té)” va dedicada a Spinetta. El candombe lento “Amándote” trae otra vez a los parches sobre el escenario. También vuelven las murgas (al decir de Jaime, “de vieja escuela”): “Brindis por pierrot”, magnífica en la voz de Pedro Takorián, con evocación perfecta del estilo Canario Luna; el cuplé “Que el letrista no se olvide” y la entrañable pintura costumbrista del folklore de carnaval de “La colombina”, como despedida. Los bises vienen con tono futbolero, (“Cuando juega Uruguay”) porque lo amerita la final del sub-20 oriental, y otros dos clásicos de su repertorio, “Amor profundo” y “Durazno y Convención”. Así, luego de más de dos horas, el ritual está completo.

    ESP- Jaime Roos interpretó sus clásicos en el Luna Park
    ESP- Jaime Roos interpretó sus clásicos en el Luna ParkCAMILA GODOY/ AFV

    Y el cierre es con un “hasta la próxima”. Que sea una potente retrospectiva de su carrera no implica necesariamente que se encuentre en una gira de despedida. Cuesta pensarlo de ese modo cuando un concierto de más de dos horas y dos docenas de canciones termina convertido en una especie de tomo completo de la gran enciclopedia de la música del Rio de la Plata. El final sería algo posible pero no lo esperable, al menos por el resultado de la actuación. Y Roos, aunque su estética no es un estandarte de las tendencias actuales, sigue sosteniendo una vara muy alta que deben tomar como referencia las más jóvenes generaciones de la música del Uruguay.

    Jaime Roos y su clase de música en el Luna Park
    Jaime Roos y su clase de música en el Luna ParkCAMILA GODOY/ AFV

    Sobre sus 70 años, esos que le llegarán en noviembre y sobre esta situación de hacer racconto de su música y proyectar gira por el Uruguay y la Argentina, habló durante una entrevista reciente con LA NACION. Y el espectáculo de este fin de semana en el Luna Park pinta muy bien aquellas palabras: “Cumplir 70 es algo novedoso, nunca cumplí 70 años. Tengo la suerte de no haber muerto joven, porque tengo muchos amigos que no llegaron a este punto. No me complica, al revés, hasta me da cierta luz esta época que estoy viviendo. Con respecto a despedirme, no me gusta la idea de hacer, por ejemplo, una gira con una premisa tan terminante. Entiendo perfectamente a un artista cuando dice hasta aquí llegué, estoy cansado o quiero retirarme en plenitud, porque ojo, la garganta funciona en un cantante como las piernas en un jugador. Cuando Suárez cumpla 45 años no voy a ir a golpearle la puerta para preguntarle cuándo va a jugar de vuelta. Cuando tenía 60 decidí que me iba a bajar del escenario para siempre. Cinco años después dije: “quiero volver, tengo muchas ganas de tocar”. En este momento estoy haciendo esta gira, voy a dejar que termine en mayo de 2024, ya tenemos la última fecha en el Auditorio Nacional de Montevideo. Ese va a ser el cierre de esta temporada. ¿Voy a volver a tocar nuevamente en vivo? No lo sé, creéme que no lo sé. Pero sería muy dramático anunciar un adiós. Si son los últimos espectáculos que así lo sean, pero no los voy a teñir de dramáticos”.

    Mauro Apicella

    Fuente: La Nación

  • Gustavo Cerati: Biografía musical del «hombre alado»

    “Yo no busco, encuentro”, son las palabras que Sergio Marchi utiliza para sintetizar y describir la minuciosa labor investigativa que se refleja en el libro “Algún tiempo atrás. La vida de Gustavo Cerati” (Sudamericana). El escritor y periodista, de vasta trayectoria en diversos medios, siempre estuvo ligado al mundo de la música y fue testigo directo del crecimiento y desarrollo del rock argentino desde principio de los 80 en adelante.

    Desde sus días radiales en Rock and Pop y su paso por la gráfica en publicaciones como Rolling Stone, Marchi se estableció como un referente periodístico de la cultura musical emergente, que se expandió a medida que sus escritos llegaron a venderse en las librerías. “No digas nada. Una vida de Charly Garcia” (1997), “El rock perdido. De los hippies a la cultura chabona” (2005), “Pappo. El hombre suburbano” (2011) y “Spinetta. Ruido de magia” (2019) son algunos de los títulos de sus nueve libros hasta ahora publicados. Esta labor le valió el reciente reconocimiento de ser nombrado “Personalidad destacada de la cultura” por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.

    Gustavo Cerati

    El autor decide, en su última obra, encarar la vida de una figura emblemática de la música, que marcó con su estilo a varias generaciones: Gustavo Cerati. Sin dudas, el cantante y guitarrista fue uno de los músicos de rock de mayor proyección internacional. En ese aspecto, Marchi indaga sobre el detalle y el testimonio para reconstruir la vida del ex Soda Stereo, tanto en su faceta profesional como personal. Una figura luminosa, compleja e imborrable que se arma, como un rompecabezas, a fuerza de múltiples entrevistas y recuerdos.

    En diálogo con NOTICIAS, Sergio Marchi redescubre a Gustavo Cerati. Mítico, y a la vez, absolutamente real, nos muestra al “hombre alado” de carne y hueso.

    NOTICIAS: En su libro menciona los gustos de un joven Gustavo Cerati, que tenía como referentes a bandas británicas de rock sinfónico y progresivo como Yes, Génesis y Pink Floyd entre tantas otras ¿Cómo cree que vivió esa transición de sus gustos de joven a su etapa musical inicial en la new wave?

    Sergio Marchi: Considero que es la historia también de una generación, porque a mí me pasó algo bastante parecido. Yo escuchaba todas esas bandas. Los discos salían y tanto esas como otras bandas andaban por ahí. Después vino el jazz rock que viene un poco por el lado de los músicos. Todos los que éramos músicos apuntamos por ese lado del jazz rock, que se transformó en una música muy “cabezona”. Pero cuando descubrís el swing que tiene The Police y la simpleza con que lo hacían, y entendés que hay otro mundo por ahí que es el reggae, eso hizo que todo cambie. Por lo pronto, a Gustavo le pasó más o menos eso. Es un cambio natural. Si vos tenías la oportunidad de ver a The Police en vivo, era imposible que te dejaran con la misma estructura cerebral que tenías antes del concierto.

    Sergio Marchi

    Noticias: ¿La influencia del rock británico era primaria con respecto a otros estilos musicales?

    Marchi: A Gustavo le gustaba el rock, si era británico o americano, no creo que fuera diferente. Lo que pasa es que los británicos en los ochenta estaban muy fuertes. Y si había un montón de bandas que acá no se editaban, no llegaban, y que eran muy interesantes, y ellos lo pudieron presenciar de primera mano cuando se fueron en el 86 a Gastonbury. Entonces ahí vieron a Simple Minds, pienso que tomaban cosas de ahí, pero no a modo de copia, sino a modo de influencia, de ver qué es lo que está pasando y qué cosas de ahí te sirven para tu propia música. Gustavo siempre seleccionaba cosas de distintos lados, pero no es que iba a copiar ahí milimétricamente, sino que se dejaba influir por la música.Paladium

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    Noticias: ¿Eso lo encontró en otros músicos ya consagrados dentro de la música nacional?

    Marchi: En todos, en todos los músicos y sobre todo en los que dicen que no. Gustavo Cerati fue uno, dentro del rock, que apostó a la electrónica y a una especie de híbrido de rock electrónico. Algo que no se sabía bien que era, que después los Redonditos de Ricota fueron para ese lado, cuando comienzan a grabar “Ultimo bondi a Finisterre” y “Momo Sampler”. Ahí ellos se amigan con las máquinas, llegaron un poco tarde, pero van también para el mismo lado. Cada uno con su impronta.

    Gustavo Cerati

    Noticias: ¿Encontró algo, durante su investigación, que transformara su mirada sobre Gustavo Cerati?

    Marchi: Lo que tenés, por más que te especialices en rock, es una visión borrosa de un objeto artístico. Y cada uno de los estímulos te va enfocando la lente y vas viendo que además de eso que veías, hay otros elementos. Pero no te diría que vi nada así, que fuera diferente de lo que yo pensaba. Porque al conocerlo a Gustavo, más o menos, sabes con lo que te vas a encontrar. Sí, había una riqueza de detalles que yo no tenía y que era lo que buscaba. Yo busqué todo el tiempo cosas que nadie hubiera encontrado y se había que ver si las podía encontrar, pero bueno aparecieron y te aparecen en boca de todos, cada uno me dice te va dando algún detalle, más allá de que vos tenés entrevistas que son mejores que otras.

    Noticias: Antes de escribir el libro, ¿Tenías una idea de qué quería buscar en Cerati?

    Marchi: Yo no busco, encuentro. Me encontré con un Gustavo mucho más amplio de lo que yo creía en algunas cosas, también con algunos lados que bueno, era… no por nada lo llamaban “El Jefe”, era muy riguroso, había que seguir el tren y era bastante cabeza dura, pero los artistas que tienen una visión lo son. Por ejemplo, yo charlaba mucho de música con él y me sorprendió que escuchara a Deodato, que es un músico de jazz brasileño, que yo escuché por accidente porque me compré un disco y después con el tiempo me encontré con que Gustavo también escuchaba Deodato. Sin embargo, él escuchaba un montón de música que a lo mejor no tenía nada que ver con el rock, incluso su apertura hacia lo electrónico, donde él se nutría. Era un tipo muy inquieto al escuchar música. Y eso no te digo que me sorprendió, pero vi la amplitud que tenía ahí.

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    Noticias: ¿Qué posición ocupaba dentro de esa cosmogonía del rock nacional con relación a sus pares, a los músicos de esa época?Gustavo Cerati

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    Marchi: En los 80, Soda Stereo era como esa estrella, que vos decís, es una estrella fugaz y que permaneció. Podías pensar que era un cometa a lo mejor, pero no, es una estrella que encontró su lugar y se fue haciendo cada vez más grande. Y en los 90, cuando se hace solista, te das cuenta de que es una estrella muy particular que tiene un montón de otras cosas que liberaba, brillaba igual o más fuerte aún. La carrera de Gustavo como solista fue extraordinaria, pero no había que ser un visionario para darse cuenta de lo que iba a ser. El tipo tenía un talento manifiesto que no hizo otra cosa que crecer desde que se estabilizó su banda y sacó su primer disco. Y bueno, y no hubo quien pudiera seguirlo y creo que parte de eso tiene que ver con el conflicto con Soda Stereo, ¿no? Era difícil seguirlo y él a veces hacía sentir esa diferencia.

    Noticias: ¿En esa época también crece esa famosa rivalidad con los Redonditos de Ricota? Vos mencionás que viene derivado del fútbol.

    Marchi: Es una rivalidad que fue impuesta más que nada. En el ADN argentino existe la dualidad, al principio fueron unitarios contra federales, después fueron peronistas contra radicales y el Boca River siempre existio. Yo no creo que ni Soda Stereo ni los Redondos hayan vivido esa rivalidad con tanta pasión como los públicos, sobre todo el público ricotero que necesitaba ponerlo a Gustavo en un lugar que no correspondía y que era falso, como el de un tipo pop, cheto, plástico, frío. Pero todo eso comienza cuando muere Luca Prodan y comienzan a cantar «que se muera Cerati». Entonces, eso coincide con la futbolización, coincide con un momento en que la Argentina que deja de hacer como cierta buena letra y en eso también el rock es un reflejo de la sociedad. Cuando ya la cosa del 88 en adelante socialmente no funciona, ahí entra una bola de aire que intoxica el rock y que forma también esas trincheras. En los 80, la verdad, es que estábamos todos juntos.

    Soda Stereo

    Noticias: Un culto que Cerati, y también en los ochenta y noventa lo hacía Soda Stereo, era el cuidado de lo estético a nivel escénico. Eso era un valor agregado que en muchas bandas del rock barrial no llevaban a cabo. Sin embargo, Cerati lo sostenía y estaba ahí presente siempre.

    Marchi: Totalmente. Un grupo que se preocupa por la estética, por la imagen, por dar un buen show, siempre me parece que es algo admirable. Es verdad que las bandas de rock barrial no le daban importancia a eso, pero también era un modo de tener imagen en esa actitud. La de no tenemos imagen, somos iguales que vos, es una imagen cuidada y proyectada tanto como la de Soda o la de Gustavo. Pero Gustavo le metía mucha producción, «craneaba» el show, eso sí, lo planeaba, buscaba gente, buenas ideas y los dejaba hacer también. No era que él iba con una idea y tenía que hacerse lo que él decía, sino que se le proponían cosas y él las tomaba. Eso siempre me parece un valor agregado. Que alguien se preocupe porque además de sonar bien la música se vea bien, me parece que es un atributo del rock sin lugar a dudas. Y eso aparece con el glam.

    Noticias: ¿Algún proyecto para más adelante?

    Marchi: Siento, por un lado, que esta es la última biografía grande, después de Charly, Pappo, Spinetta y Cerati. Sí, sé que quiero escribir ficción y que tengo ganas de libros a lo mejor más livianos, que no te insuman tres años, pero realmente es como Gustavo Cerati decía que “para llenarse primero se tenía que vaciar de todo el proceso de lo que fue algún disco y después podía volver como a pensar o a encontrar ideas que nos llevaran a un nuevo proyecto”. Yo estoy más o menos en la misma.

    Fuente: Noticias

  • El Grupo de Teatro Comunitario Catalinas Sur cumple cuarenta años. Ese período es mucho tiempo desde cualquier perspectiva humana, pero si se le suma que es un grupo de teatro integrado por vecinos, que ha contagiado al mundo con su creatividad y sus ideas, que abre las puertas a todo tipo de espectadores porque sus creaciones abrevan en la memoria, las canciones, el paradigma de lo colectivo, el tiempo transcurrido parece multiplicarse. El grupo escribe, actúa, canta, realiza vestuarios, escenografías, títeres, tocan instrumentos musicales, todo así, en grande, en conjunto, la palabra con la que se definen habitualmente los grupos de teatro comunitario es “desmesura” y la fiesta, que también los define. Quien lo vivió lo sabe. Y, sin duda, tiene ganas de repetir una y otra vez.

    En el marco de los festejos ya están en el Galpón de Catalinas la inolvidable Carpa quemada y la bellísima obra de títeres para toda la familia, Con ojos de pájaro. Sin embargo, se vienen otra serie de festejos que ya se están preparando. En el marco de este aniversario conversamos con Adhemar Bianchi, el director de este grupo de teatro comunitario.https://www.youtube.com/embed/ZWQxPh3Euas?feature=oembed

    –¿Por qué Catalinas sigue en pie habiendo tantas cosas que caen?

    –Creo que hay varias razones, una de ellas tiene que ver con que se ha formado un equipo y eso es fundamental. Muchas veces las instituciones construyen liderazgos fuertes que cuando fallan o desaparecen hacen caer a la institución detrás. Acá hubo recambio y hay un grupo que puede liderar, continuar y mejorar lo ya hecho. Pero, además, es un grupo abierto y tenemos talleres de niños, adolescentes y adultos. Por lo tanto, hay una continuidad. El elenco está lleno de hijos y de nietos de los que comenzamos con esto.

    –¿Recordás cuáles eran tus expectativas hace cuarenta años?

    –Sí, y fueron muchas. Algunas se cumplieron y otras no. La primera era que no iba a ser un teatro sino una gran barcaza en el Riachuelo con un escenario encima. No se dio porque, evidentemente, era medio complicado. Luego el sueño fue una carpa. Tampoco cerraba. Mis expectativas se fueron dando, en general, uno no piensa en dónde va a terminar. Sí quise dejar de hacer (y esto no es una crítica hacia quienes lo hacen) un grupo de teatro que trabajara para una elite teatral. La idea era que se planteara como un grupo abierto, una búsqueda de ampliación de público: ésa era la expectativa más grande y la hemos cumplido, se ha ido dando con el correr del tiempo.

    "El teatro comunitario es una experiencia transformadora que emociona, divierte, hace pensar. Es una ceremonia, una fiesta", define Bianchi
    «El teatro comunitario es una experiencia transformadora que emociona, divierte, hace pensar. Es una ceremonia, una fiesta», define BianchiSantiago Filipuzzi – Santiago Filipuzzi

    Luego viene la pregunta sobre qué le dejó Catalinas a Adhemar y qué le dejó él al grupo. No era una sorpresa la respuesta, cuenta que ha sido su vida durante cuarenta años y que Catalinas le dejó la vida que ahora tiene. Confirma que logró transmitir una pasión, que las raíces de este tipo de teatro están el viejo teatro independiente. El teatro comunitario está construido desde el “nosotros” y no desde el “yo”. En su descripción señala que este inicio se dio junto con Ricardo Talento (director del Circuito Cultural Barracas) y que continúan juntándose y haciendo cosas. Luego señala que están muy preocupados por la sala del Circuito porque se vende el lugar donde están y no tienen dinero para comprarlo. Hicieron un par de campañas, pero no hubo caso, no se juntó casi nada. “Esas cosas solo pueden lograrse con intervención del Estado. Sin embargo, ahí se entrelaza con la valorización del teatro comunitario ¿te imaginás si se sabe que va a cerrar una sala más o menos importante de teatro? Ahí el estado se preocupa, con el comunitario, no sé, vamos a ver qué pasa. Esto es una decisión política y económica”.

    El grupo Catalinas Sur, con actores-vecinos que provocan una ceremonia inigualable
    El grupo Catalinas Sur, con actores-vecinos que provocan una ceremonia inigualable

    –¿Por qué habría que ir a ver teatro comunitario?

    –Es una experiencia transformadora que emociona, divierte, hace pensar. Es una ceremonia, una fiesta. Celebramos el estar juntos. Nosotros no hacemos drama psicológico, hacemos comedia o tragedia. Todavía existe algo de preconcepto de que el arte es algo para los artistas y no para la gente y además hay una cierta idea de que el teatro comunitario es un teatro, digamos, menor y la realidad es que cuando vienen los que piensan así, quedan asombrados porque, sin falso orgullo, nuestro teatro tiene una enorme calidad.

    Ante la pregunta sobre la cantidad de grupos de teatro comunitario Adhemar dice que hay unos diez en la ciudad de Buenos Aires y alrededor de cincuenta en el resto del país. Y agrega que una de las cosas que el teatro comunitario ha tenido es un mandato de multiplicación, los saberes no son para guardarlos sino para compartirlos. Revela que para llegar a nuevos públicos harán una exposición en la Usina del Arte, curada por Ignacio Vázquez, hijo de Cristina Paravano, que vive en México y viene especialmente para montarla. También cuentan con Luciana Zylberberg, que llega a la prensa y difunde pero dice que, especialmente, hay dos convocatorias que no fallan: el humo de la choriceada en la puerta del Galpón y el boca a boca que es infalible, la fidelidad de los que están y traen a otros y los contagian. La noción de pertenencia, el relato colectivo y la identidad territorial son fundamentales.

    Bianchi arma una genealogía con los teatros filodramáticos (esos que hacían los que no eran profesionales y que nacían en cada barrio) y dice que este anclaje en el barrio permite que éste no sea un dormitorio, es lo que hace que no sea obligatorio “ir al centro” para experimentar teatro, cultura. Sostiene que es muy importante que el barrio sea un lugar de vida y no uno al que simplemente se va a dormir.

    Dos padres del teatro comunitario: Adhemar Bianchi y Ricardo Talento (del Circuito Cultural Barracas)
    Dos padres del teatro comunitario: Adhemar Bianchi y Ricardo Talento (del Circuito Cultural Barracas)

    Tanto él como Talento fueron los iniciadores de un entusiasmo que prendió y tuvo continuidad en el tiempo. “Creo que uno entusiasma y tira semillas en tierras que están preparadas para que eso pase; uno va a un lugar donde hay interés y uno ayuda a que prospere.” Y recuerda la crisis de 2001, las asambleas populares y el nacimiento, en ese contexto, de grupos de teatro comunitario que hoy siguen vigentes.

    –¿Cómo es eso de dirigir elencos tan numerosos

    –El que dirige teatro comunitario debe tener un ojo particular. Lo primero que hay que decir es que en el teatro comunitario todo el que quiera integrarse puede hacerlo; segundo, tiene que ver cuál es la gracia de cada uno, pero no para dejarlo en ese lugar sino para aprovechar la oportunidad para que tome confianza, cuando eso sucede, crece y se anima a otras cosas. Salvo eso, es casi como dirigir en otros contextos. Es cierto que cuando dirigís cuarenta o cincuenta personas el trabajo de dirección tiene una impronta más coreográfica porque hacemos un teatro épico… uno no se queda en la sutileza de un actor. Ah, otra cosa, se tarda como media hora para que hagan silencio cuando llegan a ensayar.

    –Para cerrar una mención más personal, hablabas de la amplitud de la franja etaria y en el grupo están tu hija Ximena y tu nieta Vera.

    –Sí, es un orgullo eso para todos los que tenemos hijos y nietos en el grupo. A veces, algunos se han ido por la edad, porque ya no les da para estar, gente que se fue y, de repente, un día aparece el hijo, el nieto. Eso habla de que algo quedó y que buscan que los suyos tengan también esa experiencia. Una cosa más, esta convivencia de las distintas edades hace que en nuestro teatro no exista esa frontera de teatro para adultos, adolescentes, niños, las propuestas lo que tienen son varias lecturas. Eso nos parece una de las cuestiones más importantes para unir las cosas. También nos pasa que muchos que hoy tienen sus carreras profesionales han nacido acá. La multiplicación hacia afuera también ha sido importante. Nos sentimos orgullosos. Y en general, no se alejan demasiado, alguien que fue niño acá adentro, muchas veces vuelve.

    Adhemar Bianchi celebra los 40 años del Grupo Catalinas
    Adhemar Bianchi celebra los 40 años del Grupo CatalinasSantiago Filipuzzi – Santiago Filipuzzi

    Fuente: La Nación

  • El tiempo en ese café de 1858

    El tiempo está roto. Es un día de fin de semana, es junio, falta poco para el invierno y la tibieza blanca que da el calor aún está aquí. Se siente en el rostro. La calle muestra esa ruptura: camisas de manga larga, musculosas, bermudas, faldas, abrigos, corderoy, botas, adultos, niños. Es un enjambre. El tiempo está roto y en la entrada de este café todavía más. Son dos tiempos los desalineados. El frío que no es, y la fachada y las placas en la pared, el escudo –en rojos, azules y dorados, las iniciales c y T, el papel con la pluma, la paleta del pintor, la corona por encima– y la puerta principal que quedó apenas abierta y resulta una hendija para apuntar la mirada y meterse en el recuerdo de una época que no es esta. En la fila para entrar y sentarse a beber algo, a un sitio como este no se accede sin espera, una mujer que no habla en argentino busca quebrar aún más el orden con una lata de cerveza que toma sin gracia.

    Es un horario cualquiera y sobre esta avenida que se lee de arriba hacia abajo no hay ruidos. El tránsito está cortado. Si alguien se posara sobre el cordón de la vereda y mirara primero a un lado, luego al otro, podría imaginar lo que quisiera. La calle, limpia, parece infinita y posible. Pensar hacia atrás de este modo resulta más simple. así deben haber sido, así, con más humo, menos colores, sin celulares, con más voces, los otros años.

    Para entrar hay que recibir la orden. Un hombre flaco dice mesa para dos, para cuatro, los que sean, y habilita. Abre la puerta de una hoja, la del costado, y entonces los ojos se llenan de cosas. Primero de madera y después lo demás: las mesas redondas de mármol, las sillas de cuero, los cuadros pintados (colectivos, barcos, flores), los vitreaux en el techo, las arañas que cuelgan. Los retratos: Ernesto Sabato, Tita Merello, Albert Einstein, los personajes que estuvieron aquí mismo, en este local fundado en 1858 (Juan Manuel de Rosas estaba vivo) –que era este pero era otro–. Las tortas en el aparador, las estatuas al fondo, cerca del baño de damas, Alfonsina Storni, Carlos Gardel (el cantante que tenía mesa reservada a su nombre todos los días) y Jorge Luis Borges. Los salones apartados, uno derecho al fondo, uno a la izquierda con el cartel, un subsuelo para la música, los mozos de pantalones negros, camisa blanca, saco negro y moño al cuello, las mozas al tono, las lámparas de vidrios de colores en cada rincón y de vez en cuando otra ruptura: el dibujo del lugar dentro del lugar, ese juego, en loop. En el menú la leche de almendras destroza el intento de cambiar el tiempo, pero no importa, son tantos los adornos y las fotos y la escultura y los carteles que en esa multitud, con atención, se encuentra algo de realidad. En el vacío sería imposible.

    La mujer que bebía cerveza afuera está sentada en una de las mesas del centro del salón. Alza una copa de champagne y brinda con su compañera de ocasión. Los dientes en sonrisa, discreta. Llama al hombre de la puerta para que le saque una foto con su teléfono (en este lugar que arrancó cuando el tendido eléctrico era privilegio de pocos) y alza de nuevo la copa en un gesto que quiere guardar. El café como una cosa para llevarse a casa. Un souvenir. Como ella el resto: el hombre llegado del País Vasco, la pareja que visita desde una provincia norteña, la familia del conurbano, los dos jóvenes en camiseta de fútbol.

    Es tanta la gente que el tiempo adentro debe ser breve. Si no, si las personas se distraen y se quedan, se nota el artificio. Esto ya no es lo que era, no es un café, es más o es otra cosa. Es una manera de ver el mundo, un mundo, que ya pasó. Que no va a volver. Que se rompió. “Viejo Tortoni, refugio fiel de la amistad junto al pocillo de café”, dice una placa en la entrada.

    Dolores Caviglia

    Fuente: La Nación

  • Un belga en la Argentina: mundos dentro de mundos y personajes fantásticos de Víctor Delhez

    Los grabados y dibujos del artista visual Víctor Delhez son atrapantes y magnéticos. Sus imágenes densas invitan al espectador a detenerse para descubrir entre sus líneas, múltiples cosmos y microcosmos con personajes y objetos que parecieran haber salido de cuentos de literatura fantástica. Cada pieza es como una ventana pequeña que permite al espectador conocer algo del inagotable imaginario de este belga en Argentina. Con la muestra Víctor Delhez. Viaje al interior de un artista visionario, curada por María Elena Babino y Rita Heirman, el Museo Sívori abre las puertas este jueves a un capítulo poco conocido de la historia creativa de Delhez.

    El artista nació en Amberes, el 16 de marzo de 1901 y murió a los 83 años, el 4 de enero de 1985, en Chacras de Coria, Mendoza. Hijo de Antonio Delhez y María Diel, fue el menor de siete hermanos. Estudió dibujo, arquitectura, pintura y se graduó como topógrafo e ingeniero agrónomo. Tras la muerte temprana de sus padres a causa de un accidente automovilístico, tomó la decisión de dejar su país y emigrar a Sudamérica.

    Víctor Delhez llegó a la Argentina a los 24 años, en 1926
    Víctor Delhez llegó a la Argentina a los 24 años, en 1926Gentileza Familia Víctor Delhez

    Desde entonces y hasta su fallecimiento, Delhez regresó sólo tres veces a su Europa natal. Sin embargo, la relación con sus raíces permaneció vigorosa a lo largo de toda su vida. Este dato surge del relevamiento de sus archivos personales y es una de las vetas del artista que se da a conocer en esta muestra, fruto de un minucioso estudio de su archivo personal, que da luz al abordaje de su obra.

    “Con sus hermanas se siguió escribiendo; ellas le movían comercialmente la obra”, dice Babino a LA NACION. Delhez mantuvo también la relación con su amigo Michel Seuphor, pintor abstracto y crítico de arte. “Esta faceta de la relación entre Delhez y Seuphor es prácticamente desconocida”, agrega la curadora. “Participa también de la revista Fantasmagie”, complementa Heirman. Mientras Delhez seguía vinculado con Europa, echaba raíces en su destino, haciendo de la Argentina su hogar. “Es un artista que se mueve desde su mundo hacia el universo”, opina Teresa Riccardi, directora del museo.

    Arribó a Buenos Aires en 1926, a los 24 años. Se desempeñó como dibujante, arquitecto, constructor, y trabajó también en una agencia de publicidad. Durante el tiempo en la capital, Delhez se insertó rápidamente en la vanguardia, vinculándose con la Asociación Amigos del Arte. Una primera vitrina de la muestra en el Sívori da cuenta de ello, con fotografías que les tomó a la artista Norah Borges, al ensayista y crítico literario Guillermo de Torre; o al coleccionista Ignacio Pirovano. Delhez ilustró los dos primeros números de la revista Sur, de Victoria Ocampo, y decoró un piso de la casa del arquitecto Juan Manuel Acevedo, en la Avenida Alvear.

    "Supervisión aguda", otro de los trabajos que integran la selección de "un artista visionario”
    «Supervisión aguda», otro de los trabajos que integran la selección de «un artista visionario”Juan Gauna – Gentileza Familia Víctor Delhez

    Hacia 1934 el belga dejó Buenos Aires y partió hacia Cochabamba, Bolivia, donde se instaló hasta 1937. Luego de un breve paso por Santiago de Chile y unos dos años en Totoral, Córdoba, se afincó finalmente en Chacras de Coria, hacia 1940. Allí se desempeñó como docente de dibujo y grabado en la Universidad de Cuyo y fijó por el resto de su vida su oasis creativo y familiar. Se casó y tuvo cuatro hijos.

    “Su casa es de madera; con algunas aberturas más grandes, otras más chiquitas; con cajas y cajitas. Es como un sistema; como si fuera una fantasía”, describe Babino. “Su biblioteca es fundamental para comprender la configuración de su esquema como artista y pensador —afirma Babino—. Cuando entrás ves libros de ciencia ficción. Es un mundo que evidentemente lo fascina”. “Hay una escalerita para subir —recuerda Heirman sobre la biblioteca, ubicada en el archivo taller del artista—. Todos los placarcitos tienen un sistema para no perder nada de lugar”.

    La primera serie de la muestra deja conocer la profunda conexión que tenía Delhez con lo lugareño. Está formada por grabados de su familia; de su círculo más cercano y de los distintos habitantes de Chacras. Aparece por ejemplo, su asistente, Quiñoñes. “Vino con él desde Totoral, Córdoba. Con él construyó una prensa de 1500 kilos que llevaron desde Córdoba a Mendoza”, cuenta Heirman.

    "El cuerpo sin alma", una ilustración realizada para los cuentos "Las mil y una noches argentinas", de Draghi Lucero
    «El cuerpo sin alma», una ilustración realizada para los cuentos «Las mil y una noches argentinas», de Draghi LuceroJuan Bautista Gauna – Gentileza Familia Víctor Delhez

    La segunda serie presenta una veintena de ilustraciones realizadas para los cuentos Las mil y una noches argentinas, de Draghi Lucero. “Esto es una evidencia, una demostración de la captación de Delhez de la cultura Argentina. Así como en Bolivia incorpora en sus ilustraciones el contexto del mundo andino, en Argentina lo fascinan el contexto y el imaginario de leyendas populares mendocinas”, comenta Babino.

    Al final del recorrido, se exhiben más de cien dibujos fantásticos, pintados en su mayoría a partir de los años sesenta. “Cuando encontré estos dibujos, me remitió a Europa del norte, al Bosco, James Sensor, a esas imágenes de bestiario”, dice Heirman, que como Delhez, es una belga en Argentina. “Son figuras muy monstruosas: un prometeo, una bomba —remata Babino, señalando una—. Esta no es una serie de carácter festivo. Hay un sustrato inquietante. Hay mutación, antropomorfismo, capas arqueológicas. Pero al mismo tiempo son dibujos intensamente bellos. La minuciosidad de la línea, la obsesión por el detalle, lo microscópico. Hay mundos dentro de mundos”.

    Para agendar

    Viaje al interior de un artista visionario se inaugura el 8 de junio, a las 18, en el Museo Sívori, Av. Infanta Isabel 555. Desde el 9 de junio, podrá visitarse lunes, miércoles, jueves y viernes, de 11 a 19, y sábados, domingos y feriados, de 11 a 20.

    Lucía Vázquez Ger

    Fuente: La Nación

  • Instalan en Nueva York una escultura del artista tucumano Gabriel Chaile

    Una nueva escultura de adobe del artista tucumano Gabriel Chaile, titulada El viento sopla donde quiere (The wind blows where it wishes), fue concebida especialmente para el High Line de Nueva York, el parque elevado y a cielo abierto de Manhattan, donde acaba de ser inaugurada y permanecerá a la vista del público hasta abril de 2024, informó la galería argentina Barro.

    Se trata de una obra que fue comisionada especialmente por la curadora de este paseo escultórico, la italiana Cecilia Alemani, un trabajo que se ubica a la altura de la calle 24 de la isla de Manhattan, y que busca interactuar con las fuerzas naturales circundantes: el viento, la lluvia, la nieve y la vegetación.

    «La obra es una escultura-manifiesto, que juega con la memoria del viento como transmisor de poesía», indicaron desde la galería de arte porteña, en referencia al trabajo cuyo título responde a un versículo del Evangelio de San Juan, que reza «El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Así es todo lo que ha nacido del Espíritu».https://www.instagram.com/p/Cs9Wys4OFC0/embed/captioned/?cr=1&v=14&wp=858&rd=https%3A%2F%2Fwww.clarin.com&rp=%2Fcultura%2Finstalan-nueva-york-escultura-artista-tucumano-gabriel-chaile_0_IjCrg9SK3t.html#%7B%22ci%22%3A0%2C%22os%22%3A1695.2999999970198%2C%22ls%22%3A973.6999999880791%2C%22le%22%3A1502.7999999970198%7D

    Chaile (Tucumán, 1985) suele crear esculturas, dibujos e instalaciones de gran tamaño a partir de sus continuas investigaciones sobre rituales y reuniones comunitarias populares que tienen lugar en la periferia de las ciudades.

    Utiliza materiales, formas y símbolos arquetípicos asociados a las culturas precolombinas para crear objetos e instalaciones que mezclan mitologías indígenas y temas sociales contemporáneos de forma poética y humorística.

    Artista en alza 

    Criado en San Miguel de Tucumán, nacido con herencia española, afroárabe e indígena candelaria, Chaile ha creado una teoría a la que se refiere como «la genealogía de la forma», que se basa en la historia de los objetos que cambian con el tiempo y mantienen una línea genealógica.

    Trabajando con hornos de pan y grandes objetos de cocina, Chaile se interesa por las relaciones construidas en torno a la comida, el apoyo, la colaboración y las actividades comunitarias.La escultura de adobe fue concebida especialmente para el High Line. IG @ceciliaalemaniLa escultura de adobe fue concebida especialmente para el High Line. IG @ceciliaalemani

    La escultura de adobe concebida especialmente para el High Line, «es el resultado de numerosas observaciones, como los dibujos de la naturaleza de Leonardo da Vinci, los pasajes bíblicos sobre el viento como transmisor de fuerzas y las representaciones de fenómenos naturales en la historia del arte», se indica en la web de www.thehighline.org, el parque urbano elevado construido sobre una antigua línea de ferrocarril de Nueva York.

    La obra es el resultado de las observaciones de Chaile de las cerámicas arqueológicas precolombinas del noroeste de Argentina, reunidas en un pequeño museo de Tucumán: estas cerámicas, procedentes de culturas como Candelaria, Aguada, Cóndor Huasi, Tafí y Santa María, han inspirado al artista para imaginarlas como objetos ceremoniales, instrumentos de viento, recipientes de cocina, macetas y mucho más.

    «Combinando estas inspiraciones, Chaile concibió una obra de arte para la ciudad de Nueva York y el High Line. Para evitar la competencia con los rascacielos circundantes y las condiciones meteorológicas extremas del High Line, Chaile pretende que su escultura cobre vida a través de la interacción con las fuerzas naturales que la rodean: viento, lluvia, nieve y vegetación, que crearán música al entrar en contacto con la escultura», añadieron desde la web oficial del parque público, una ex zona industrial en desuso.

    Télam

    Fuente: Clarin.com

  • Giovanni Guzzo, el mozartiano “inesperado”

    Más de 8.000 kilómetros separan la isla de Margarita de la ciudad de Salzburgo. Una distancia que no es solo geográfica y que va mucho más allá del clima. Sin embargo, hay un músico que con su carrera excepcional ha logrado de alguna manera unir estos dos lugares. Se trata de Giovanni Guzzo, el violinista que en el doble rol de solista y director musical estará presentándose junto a la Camerata Salzburg en el concierto que ofrecerán hoy para el Mozarteum argentino.

    Este artista nacido a orillas del mar Caribe describe su carrera como un camino largo y lleno de curvas. “La música ha sido la gran bendición de mi vida. Llegó a mí a través de una serie de coincidencias y con todas las estrellas en el lugar correcto. En mi familia no había nadie músico, mi madre era pediatra en la isla y mi padre, quien había emigrado desde Italia en los años 70, tenía una tienda de zapatos. Como buen siciliano era amante de la ópera y yo crecí escuchando a Pavarotti. Allí comenzó mi fascinación por la música. Lo primero fue el piano, a los 5 años y luego a los 6 cuando nos mudamos a Caracas me inscribieron en el Colegio Emil Friedman, una escuela muy especial para los chicos a los que les gusta la música. Resulta que la cátedra de piano ya no tenía cupo y una secretaria le propuso a mi madre que me inscribiera en violín para no perder el año. Fue una revelación. Treinta años después sigo enamorado del instrumento.”

    Fue el violinista más joven en ganar el Primer Premio en la competencia “Juan Bautista Plaza” en Venezuela y de allí vino el gran salto a Europa. “Después de ganar ese premio audicioné para la Escuela Reina Sofía y me aceptaron con una beca. Mi madre cerró su consultorio para poder acompañarme y con apenas 12 años llegué a Madrid. Luego, tuve la fortuna de conocer a Maurice Hasson, quien ha sido el gran profesor de mi vida. Me recibió como un hijo y durante 10 años estudié con él en la Royal Academy of Music de Londres. Así se fue armando mi carrera”, explica.

    Luego de graduarse con los más altos honores y de haber sido nombrado uno de los profesores de violín más jóvenes en toda la historia de esa institución ha recorrido los escenarios del mundo junto a directores como Simon Rattle, Ivan Fischer, Semyon Bychkov, Marin Alsop, Herbert Blomstedt y Juanjo Mena. Como músico de cámara ha trabajado al lado de renombrados artistas de la talla de Joshua Bell, Martha Argerich, Martin Fröst, Miklós Perényi, Daniel Hope, entre otros. Ha sido reconocido con el Premio a la Excelencia de su Majestad la Reina Isabel, el Premio de su Majestad la Princesa Alice, el Manoug Parikian Award, el Winifred Solo Violín Prize, entre otros. También ha sido invitado a presentarse ante la familia real británica y frente a los líderes mundiales en el Foro Económico en Davos.

    En 2021 llegó el nombramiento como Concertino de la Camerata Salzburg, orquesta líder entre las agrupaciones de cámara internacionales. Fundada por el director de orquesta y musicólogo vienés Bernhard Paumgartner en 1952, es uno de los ensambles residentes del Festival de Salzburgo, así como de la Semana Mozart. “Mientras vivía en Inglaterra tuve la suerte de formar parte de agrupaciones muy importantes. Fui concertino invitado de la Sinfónica de Londres, de la Sinfónica de Birmingham y un día me llegó una invitación de la Camerata Salzburg. Esta era una orquesta que admiraba desde siempre, yo crecí escuchando sus discos. Cuando me encontré entre ellos fue mágico, amor a primera vista. Apenas comenzamos a tocar sentí que hablábamos el mismo lenguaje. El nivel de los músicos en cada posición es alucinante, esto es música de cámara hecha a gran dimensión”.

    Giovanni Guzzo
    Giovanni GuzzoNeda Navae – Mozarteum Argentino

    Esta será la séptima visita que la agrupación hace para el Mozarteum argentino y traen un programa en el que Mozart es hilo conductor y protagonista: la Sinfonía en Sol menor, Op. 6 n.º 6 de Johann Christian Bach, el Concierto para violín y orquesta n.º 5 en La mayor, K. 219, de Mozart y la Sinfonía n.º 5 en Si bemol mayor, D. 485 de Schubert.

    “Lo fascinante de hacer Mozart con esta orquesta es que encuentras una combinación exacta entre la gran tradición de los músicos nacidos dentro de ella y una nueva generación formada por gente joven que quiere aportar su forma de tocar y sentir. Imagínate, viene un venezolano, nacido en la isla de Margarita, con raíces completamente diferentes, a decirle a una orquesta de Salzburgo como se toca Mozart; eso es increíble. Allí está lo mágico de Mozart, que hay tantas formas de interpretarlo, pero siempre la música va a ir por encima. Tiene el don de construir de manera arquitectónica ese mundo en el que cada nota y cada frase es perfecta”.

    Para el violinista es su debut en el Teatro Colón y lo hará en el doble rol de solista y director musical. “Tocar en el teatro de la ciudad de donde viene Martha Argerich, una artista que admiro profundamente y junto a quien he tenido la gran oportunidad de hacer muchas veces música de cámara. Era como un sueño escondido. Soy afortunado de poder presentar este concierto junto a la Camerata. Con ellos soy muchas cosas a la vez: músico de cámara, solista y también dirijo. Nosotros trabajamos mucho sin director, entonces ese rol de hacer los ensayos es algo que siempre me ha fascinado, una faceta en la que nos beneficiamos ambos, la orquesta y yo. Es como tener un Ferrari y poder llevarlo donde quieras. No hay recompensa más grande que poder transmitir sentimientos durante cada concierto y que la gente venga al backstage a decirme que se transportaron al oír la música. Me siento una mejor persona y eso es una bendición.”ß

    Cuándo es el concierto

    Ciclo Mozarteum Argentino. Camerata Salzburg. Giovanni Guzzo, violín y dirección musical. Hoy, a las 20, en el Teatro Colón, Libertad 621. Entradas, desde 2925 pesos.

    Helena Brillembourg

    Fuente: La Nación