Categoría: Entretenimiento

  • A la manera de los bosques europeos, el arte inmersivo llega a las noches del Jardín Botánico

    Durante todo el mes de julio, las noches del Jardín Botánico serán protagonistas de una muestra lumínica e inmersiva llamada Secret Garden, transformando al espacio en un museo a cielo abierto.

    En una muestra que imita a las famosas noches frías de Navidad en los bosques de distintas ciudades de Europa, como Berlín, Londres, o Madrid, del 1 al 31 de julio, Buenos Aires tendrá por primera vez su propia muestra lumínica e inmersiva, Secret Garden.

    El proyecto, en el marco de los 125 años de este lugar increíble de la Ciudad, transformará al Jardín Botánico Carlos Thays en un museo a cielo abierto.

    La idea definitivamente es nocturna. La experiencia se podrá vivir en cada crepúsculo de julio, a partir de las 18 y hasta las 22. El enorme jardín se bañará de colores y puntos de luz que intentarán generar en los visitantes una experiencia mágica, el viaje a un cuento de hadas invernal.El enorme jardín se bañará de colores y puntos de luz que intentarán generar en los visitantes una experiencia mágica. GentilezaEl enorme jardín se bañará de colores y puntos de luz que intentarán generar en los visitantes una experiencia mágica. Gentileza

    “Secret Garden propondrá al público una experiencia en la que se descubran distintos espacios secretos que el Jardín Botánico alberga, con diferentes instalaciones en un viaje conceptual que mezclará elementos y símbolos universales como la vida, la naturaleza, la biodiversidad, el espacio, la música, el amor, la reflexión, los pensamientos, los astros y el arte”, cuentan los creadores que son también quienes hicieron las exitosas Meet Vincent Van Gogh y Barça the Exhibition.

    La muestra tendrá instalaciones artísticas lumínicas, videos mappings, figuras gigantescas, proyecciones, instalaciones de luces LED, neones e interactivas que irán dando forma a una serie de 18 postas inmersivas, tanto visuales como auditivas.

    También, en el año de la celebración por los 125 años del Jardín Botánico de Buenos Aires, el espectáculo conmemorará -en una de sus instalaciones- la figura de quien fue su creador, Carlos Thays, resaltando su legado como arquitecto, naturalista y paisajista y su invaluable aporte cultural al país, el cual hoy conserva su vigencia.El espectáculo conmemorará -en una de sus instalaciones- la figura de quien fue su creador, Carlos Thays. GentilezaEl espectáculo conmemorará -en una de sus instalaciones- la figura de quien fue su creador, Carlos Thays. Gentileza

    Thays creó en 1898, un espacio verde con siete hectáreas que contiene 1580 especies vegetales, la mayoría de ellas nativas. El Jardín Botánico conserva una importante colección viva de ejemplares arbóreos, entre ellos, algunos que son únicos en la ciudad y, en ciertos casos, en el país.

    Tiene unas cinco hectáreas destinadas a la flora argentina y otras dos, a especies de los bosques templados de los cinco continentes. En 1996 fue declarado Monumento Nacional y representa un reservorio natural de enorme importancia por su localización en plena ciudad.

    Aunque es un espacio de la Ciudad de Buenos Aires, esta muestra es una iniciativa privada y no alterará la apertura del Botánico en su horario habitual durante el día.El aguatero de la entrada al Botánico, una de las esculturas. Foto Mario QuinterosEl aguatero de la entrada al Botánico, una de las esculturas. Foto Mario Quinteros

    Pero sin dudas, esta será una oportunidad para recorrer un espacio que nunca tuvo vida nocturna, entrar en esta muestra lumínica y artística sin dejar de contemplar cada una de sus plantas, y las más de treinta obras de arte que aloja en sus jardines –entre esculturas, monumentos y fuentes–, y que por primera vez se realzarán en entornos iluminados únicos.

    “Creamos una experiencia que mezcla tecnología y conceptos universales para transformar jardines. Y estamos muy contentos de hacer su estreno mundial en Buenos Aires, estamos convencidos de que el público argentino le dará la bienvenida que esperamos”, dice Nicolás Renna, manager director de Proactiv Entertainment, la empresa que trae y arma esta muestra en Buenos Aires.

    Además afirma que el evento tiene como premisa la protección del parque y el cuidado del Botánico como patrimonio arquitectónico de Buenos Aires, por lo que asegura que se tomarán las medidas necesarias para evitar un impacto negativo por la llegada masiva de visitantes.

    La muestra podrá recorrerse durante las vacaciones de invierno, desde el 1° de julio hasta el 31, todos los días de 18.30 a 22. “Tecnología y cuidado del medio ambiente unidos con un único fin: asombrar a los visitantes mediante un recorrido de instalaciones artísticas donde la luz será la principal protagonista”, detallan los organizadores en la propuesta. Las entradas ya están a la venta y salen desde 3.200 pesos.

    Fichalarín.com

    Secret Garden 
    Dónde: Jardín Botánico, Santa Fe 3951.
    Cuándo: todos los días, de 18.30 a 11; desde el 1° de julio hasta el 31 de julio.
    Entrada: $3.200. 

    Fuente: Clarín.com

  • George Orwell: a 120 años del padre de la ficción moderna

    Te sentís observado, perseguido y vigilado en un mundo controlado por pantallas, circuitos cerrados de TV y hoy, por supuesto, la red de internet. Hay algo, alguien o muchos, que controla nuestras vidas. Que nos vigila día y noche e impone lo que debemos decir o, peor debemos pensar. Como un control del pensamiento. ¿Es un sistema, una forma cruel de gobierno déspota, una maquinaria? ¿Es nuestra imaginación? ¿Podemos liberarnos? ¿Acaso somos libres?

    Todas estas cosas se las planteó y preguntó hace ya casi 75 años George Orwell, uno de los escritores y pensadores más importantes del siglo XX, cuyas ideas y literaturas siguen gravitando en nuestra época.

    ​Orwell, cuyo verdadero nombre fue Eric Blair, fue periodista, miliciano, policía militar, corresponsal de guerra, poeta, novelista, guionista. Tuvo una de las vidas más fascinantes que un escritor pueda tener.

    Autor de ensayos, crítica, poesía y literatura, el mundo le deberá dos clásicos fundamentales como la fábula política Rebelión en la granja y la novela distópica 1984.

    ​Las ideas y los valores que dejó en su palabra escrita lo colocan como un escritor comprometido con el sacudido mundo en el que le tocó vivir, entre la decadencia de la Inglaterra imperialista, la Guerra Civil Española, la Segunda Guerra Mundial y algunos de los totalitarismos más despóticos. Orwell fue sobre todo un incondicional de la paz, la democracia y por supuesto, la libertad."1984" de George Orwell en la edición de Libros del Zorro Rojo con ilustraciones del mendocino Luis Scafati y traducción de Ariel Dilon.«1984» de George Orwell en la edición de Libros del Zorro Rojo con ilustraciones del mendocino Luis Scafati y traducción de Ariel Dilon.

    Una cama mojada y una pluma afilada

    George Orwell nació en 1903 en India (colonia británica para aquel entonces) como Eric Arthur Blair, en el seno de una familia inglesa de clase media. Años más tarde al comenzar a escribir inventaría su famoso seudónimo “para no avergonzar a sus padres”.

    Eligió el nombre George por ser el santo patrono de los ingleses y Orwell por el río inglés que el escritor amaba especialmente.

    La infancia de Blair fue desde temprano un disparador para su literatura, por lo que ya intuía que eran injusticias que no olvidaría. Así, en una de sus primeras obras, Such such were the days, describe el maltrato en los internados ingleses, donde vivía aterrorizado de que sus superiores se dieran cuenta por la mañana de que mojaba la cama.

    En este libro relata las palizas terribles que los niños pupilos recibían de los docentes. Y una constante en toda su obra: la desigualdad en, por ejemplo, los niños de familias ricas que recibían mejores tratos.

    Este libro fue una influencia para el disco y película Pink Floyd: The Wall, que narra el maltrato y la burla en la educación inglesa. Al mismo tiempo, comienza a ser reconocido por sus docentes como un alumno ejemplar y extraordinario para la lengua inglesa y la redacción.De nacimiento Eric Arthur Blair eligió el nombre George por ser el santo patrono de los ingleses y Orwell por el río inglés que el escritor amaba especialmente.De nacimiento Eric Arthur Blair eligió el nombre George por ser el santo patrono de los ingleses y Orwell por el río inglés que el escritor amaba especialmente.

    El corazón de las tinieblas

    A pesar de los elogios de los docentes, el joven Blair no cuenta en su familia con la renta suficiente para que le costeen los estudios en la universidad, de manera que al terminar en 1921 sus estudios en Eton College, se alista como policía militar en Birmania, colonia perteneciente al imperio británico.

    Esta experiencia será crucial para sus tempranas escrituras: allí pudo ver cómo se sometía a los birmanos bajo el despotismo inglés. Muchos escritores ingleses previos, como Rudyard Kipling, autor de El libro de la selva, o Joseph Conrad, autor de El corazón de las tinieblas (en la cual se basó la película Apocalypse Now), se basaron en la experiencia del imperialismo y la época de colonias para escribir sus grandes obras.

    De su trabajo como policía militar encontrará la viva llama para uno de sus primeras novelas (Los días de Birmania) y sus primeros ensayos. El ahorcamiento está considerada una de sus tempranas obras maestras en la que relata los momentos previos de un condenado a muerte.

    Lo maravilloso reside en los detalles en los que se concentra el escritor. A pesar de que le faltaban pocos minutos para dejar de respirar, el prisionero, a metros de la fatídica horca “dio un paso ligeramente a un lado para no pisar un charco en el camino”.

    Orwell entonces escribe: “Es curioso, pero hasta ese momento nunca me había percatado de lo que significaba destruir a un hombre saludable y consciente. Cuando vi al prisionero dar un paso al lado para evitar el charco, vi el enigmático e inenarrable error de cortar una vida en seco cuando está en pleno apogeo. Este hombre no estaba muriendo, estaba vivo tal como nosotros”.

    Es una experiencia que permanecerá viva en su mente y que será muy importante en toda su obra venidera como escritor y humanista.

    París y Londres eran fiesta y miseria

    Estos hechos le van afirmando su asco por toda forma de dominación y opresión. Retorna a Europa y vivirá entre París y Londres, dando clases de inglés, trabajando en una librería y hasta cocinando cuando no le quedó ni un centavo en el bolsillo.

    Muchas de estas anécdotas las recoge en el libro de memorias Sin blanca en París y Londres, y por temor a que sus padres se avergüencen de él, es en este momento en que comienza a usar su seudónimo. También y desgraciadamente, será cuando contraiga tuberculosis, enfermedad que lo llevará a la muerte.

    Pero Orwell se interesa cada vez más por la situación de los trabajadores más pobres de Londres y comienza a combinar el periodismo social, con el ensayo y las vivencias en primera persona. La gran clase baja y popular inglesa de aquellos años está compuesta por obreros mineros e industriales, casi sin ningún tipo de protección legal.

    Como un Sherlock Holmes que se camufla para meterse en los bajos mundos, se lo tomará muy en serio y vivirá en las mismas pensiones que ellos, acompañándolos en las minas y compartiendo habitación y comida.

    En él no había pose sino un verdadero compromiso que lo llevó a relevar en los hospitales de la zona las enfermedades de las que morían los niños empobrecidos o la dieta diaria y de miseria que tenían por alimento. Fruto de estas experiencias es su libro El camino a Wigan Pier.

    Barcelona

    Siempre alerta por el avance del fascismo en Alemania, Italia y España, Orwell, al poco tiempo de casarse, decide apoyar a los republicanos españoles en contra del dictador Franco. Viaja a Barcelona donde se une a los milicianos. Las primeras imágenes de Barcelona lo impactan: está convencido de ver por primera vez, además de una defensa de la democracia española, una verdadera revolución popular.

    Pero este llamado a la acción también tendrá un sabor amargo y desengaño: Orwell es un fiel convencido de las ideas socialdemócratas, pero en España pudo comprobar, para su decepción, cómo la sumisión a Stalin, líder de la Unión Soviética que apoyaba a la parte republicana, traicionaba con toda la opresión y la burocracia, los mejores méritos de España que se alzaba en contra de tiranos.

    Combatiendo en la trinchera (que muchos años después sería recordado por sus compañeros españoles con respeto y afecto) recibe un disparo que atraviesa su garganta.

    ​ Luego de pasar casi seis meses internado y semi-inconsciente despertaría para comprobar con temor que la tiranía y la opresión podía provenir del fascismo o del comunismo. Y se prometió contárselo al mundo, en lo que serían sus obras maestras: Rebelión en la granja y 1984.Captura del film "Rebelión en la granja".Captura del film «Rebelión en la granja».

    Regreso con gloria

    ¿Pero cómo contar? Orwell inventaría prácticamente una nueva forma de relatar política y literatura. O también, de hacer política desde la mejor literatura. Como dijo el escritor J. R. Tolkien, autor de El señor de los anillos, que también había sufrido una guerra, en carne propia: si el mundo se ha convertido en una cárcel, “¿qué tiene de malo un poco de evasión e imaginación?”.

    Asqueado por la opresión estanilista en España e influenciado por su mujer, Eileen O’Shaughnessy, que era psicóloga, comienza a redactar una sátira social, una impensada fábula, pero para adultos.

    Mientras tanto, no sólo cubre la Segunda Guerra Mundial en diferentes ciudades de Europa, muchas veces arriesgando su vida entre las bombas, sino que forma parte de la BBC escribiendo y relatando informes a ser emitidos en la colonias inglesas, con el objetivo de incentivar la política inglesa.

    Pero el fino e inteligente olfato, entre arriba de su bigote apenas perfilado y su mirada de reojo, advertirá que lo obligaban a mentir o a inventar noticias. Un aspecto fundamental en su obra: los estragos invisibles de la propaganda política. Renuncia a la BBC para poder concentrarse en la escritura de Rebelión en la granja.

    Bestias

    En su simple y perfecta fábula para los adultos, se narra la vida de una granja de la que los humanos huyen y así toman el control los animales. Pero lo que parecía una convivencia zoológica, democrática y pacífica, pronto empieza a demostrar diferencias y desigualdades.

    Los cerdos se transforman en los amos y casi como los humanos, en una elite. Las ovejas son obligadas a trabajar y los perros hacen de policías obedientes. Así vamos observando como una de las reglas de la granja, “Todos los animales son iguales”, se corrompe hasta transformarse en el slogan lingüísticamente absurdo “Todos los animales son iguales… pero algunos son más iguales que otros”.

    El relato es una alegoría a la Unión Soviética, Stalin, Hitler y diferentes hechos recientes como el pacto de no agresión entre Alemania y Rusia durante la 2da Guerra Mundial. Luego de ser rechazada en varias editoriales, se editó en 1944.

    El lenguaje, ¿es un virus?

    Con una tuberculosis cada vez más grave, pero sin dejar de fumar su amado tabaco (o su cerveza inglesa), Orwell comienza una nueva obra, con ideas que también provienen de sus tiempos en la escuela, Birmania y por supuesto las guerras.

    Pero esta vez no se tratará de un cuento de hadas para adultos con animales parlantes, sino de una obra de ciencia ficción. Aunque él apenas aceptase el término o sin saberlo estuviese inventando una nueva ficción: las distopías.

    Con 1984 , Orwell, junto a Fahrenheit 451, en la que los libros están prohibidos, de Ray Bradbury, y un Mundo feliz, de Aldous Huxley, donde la civilización se entrega a la tecnología, está creando la ciencia ficción distópica. Que es lo contrario del mundo ideal de una utopía: aquí las sociedades entraron en un colapso. Y en un futuro no muy lejano.

    Esta obra inventa un tipo de relato único en el que el poder opresor está en todas partes y a la vez en ninguno: se trata del “Big brother”, el Gran Hermano.Captura del film "1984".Captura del film «1984».

    ​ ¿Y qué es el Gran Hermano? Un líder político que no tiene un rostro personificado real a pesar de los posters intimidatorios que inundan esa Londres paralela en la que sucede la acción y en la que la Policía del pensamiento todo lo controla.

    Orwell se adelanta casi 50 años a su tiempo, imaginando telepantallas, como las actuales de vigilancia o las de las computadoras, con la que Gran Hermano observa cada hogar.

    La represión política y social es total y el “Ministerio de la Verdad” (también están los ministerios de la Paz y del Amor) manipula toda la información y el libre pensamiento está prohibido. La propaganda política impide tener conciencia o pensamiento crítico y hay un sólo partido político, llamado simplemente “el Partido”.

    El protagonista es John Winston que trabaja en el “Ministerio de la Verdad” reescribiendo la historia para que ningún ciudadano conozca el pasado y así dominarlos. John conoce a Julia, una mujer que le parece muy diferente a las demás.

    Se enamoran y comienzan a desengañarse del sistema político. Pero el ojo de Gran Hermano, que todo lo ve y lo vigila, los atrapa, gracias a falsedades y propaganda. Finalmente son torturados y obligados a abandonar todo sentimiento humano porque lo único que deben tener es fidelidad hacia el Gran Hermano.

    1984 es una novela en la que Orwell intenta contar por medio de alegorías la censura y persecución política de una dictadura. Por primera vez una obra trata temas como la política, la psicología social y el lenguaje, ya que el autor inventa un nuevo idioma al que llama «Neolengua» con el que Gran Hermano puede borrar todo intento de crítica.

    Algunas de esas palabras son “Doblepensar”, “Crimental” (crimen mental) o el “Ministerio de la Verdad» al que se le llama “Minitrue”. Así Orwell demuestra que, dominando el lenguaje y los signos, se doblega a las personas. Mientras más palabras y léxico se les quite, menos libertad tendrán.https://imasdk.googleapis.com/js/core/bridge3.578.0_es.html#goog_2056640990 of 3 minutes, 20 secondsVolume 0% 

    1984, por David Bowie

    Orwell hoy

    Aquejado por la tuberculosis, el escritor apenas vivió un par de semanas luego de la publicación de su gran obra. Apenas perduraron unas pocas fotos de él, pero no hay registro de su voz ni imagen audiovisual.

    Y, sin embargo, le legó al mundo todo un universo de imágenes en la cultura. Tal vez jamás pudiera imaginar que Rebelión en la granja es uno de los textos escolares más leídos del mundo.

    O que artistas como Pink Floyd (su disco Animals sobre Rebelión en la granja), David Bowie o Radiohead (en la canción 2 + 2 = 5, que es el cálculo que el “Ministerio de la Verdad” le obliga a reconocer a John Winston, bajo tortura, como verdadero) llevarían el legado de su obra hasta nuestros días y más allá.

    Películas distópicas como La naranja mecánica (en la que los personajes usan un lenguaje propio), Matrix (Neo vive en la habitación 101, como la de John Winston) V de Vendetta, Los juegos del hambre o la serie inglesa Black Mirror llevarían como marca el adjetivo “orwelliano”.

    Mediante géneros simples y populares como la ciencia ficción y la fábula, Orwell nos advirtió sobre los grandes males de los siglos XX y XXI, sobre el control de los miedos y los medios, sobre sentirnos observados o estar siendo vigilados. Como si su imaginación hubiera llegado a las fake news de internet.

    Su ejemplo, su obra, su vida, todo junto, siguen siendo un emblema del humanismo, de la lucha por la justicia social y la democracia. O como él mismo escribió, vital y sin miedos: «Lo importante no es mantenerse vivo, sino mantenerse humano».

    Fuente: Clarin.com

  • Una sinfonía silenciosa de luz y color genera energía sustentable en la Usina del Arte

    Una sinfonía silenciosa aporta energía sustentable en la Usina del Arte: es un pentagrama lumínico y cromático realizado sobre los muros del foyer del edificio inaugurado hace poco más de un siglo. Desde esta colosal estructura de La Boca se abastecía entonces de electricidad a buena parte de la ciudad de Buenos Aires, y fue esa historia la que inspiró la intervención del artista rosarino Román Vitali.

    La obra está pensada como un pentagrama cromático, cuyos efectos lumínicos varían según el momento del día
    La obra está pensada como un pentagrama cromático, cuyos efectos lumínicos varían según el momento del díaGentileza Román Vitali

    Este espacio de doce metros de alto con techos de vidrio estuvo ocupado hasta hace pocas semanas por Humana, monumental instalación creada por Jessica Trosman y Martín Churba con materiales de descarte reciclados. Ahora es el turno de otra más sutil, pero no menos conmovedora. Energía: sinfonía para sistemas inútiles es el título de una red de formas y materiales superpuestos que invita a la contemplación.

    Energía: sinfonía para sistemas inútiles es el título de una red de formas y materiales superpuestos que invita a la contemplación
    Energía: sinfonía para sistemas inútiles es el título de una red de formas y materiales superpuestos que invita a la contemplaciónNoelia Marcia Guevara/AFV

    El mural geométrico es mucho más complejo de los que parece a simple vista. Hay líneas horizontales creadas con mangueras LED de diferentes colores, programados por computadora. También, 84 piezas ubicadas en forma vertical, a modo de signos musicales. Sobre bases de madera pintadas en dorado a la hoja, el artista tejió a mano coloridas superficies con perlas de acrílico facetadas. Este procedimiento, que además de evocar al pixel actual rescata las manualidades de la década del 70 y se inspira en un enorme rosario que tenía su abuela, es distintivo en su trabajo desde hace un cuarto de siglo.

    Hay líneas horizontales creadas con mangueras LED de diferentes colores, programados por computadora; también, 84 piezas ubicadas en forma vertical, a modo de signos musicales
    Hay líneas horizontales creadas con mangueras LED de diferentes colores, programados por computadora; también, 84 piezas ubicadas en forma vertical, a modo de signos musicalesGentileza Román Vitali

    El tercer sistema que conforma la obra está conformado por el juego de líneas oblicuas móviles que generan los cambios de la luz natural. De esta manera, un “ritmo secuencial matemático” va variando a medida que transcurre el día o que se suben las escaleras, en cuatro actos. “El tejido termina siendo un texto no legible, hilvanado a un pensamiento”, dice Vitali a LA NACION desde Rosario, a donde volvió después de haber montado la instalación en Buenos Aires durante una semana.

    Sobre bases de madera pintadas en dorado a la hoja, el artista tejió a mano coloridas superficies con perlas de acrílico facetadas
    Sobre bases de madera pintadas en dorado a la hoja, el artista tejió a mano coloridas superficies con perlas de acrílico facetadasNoelia Marcia Guevara/AFV

    El título de la obra, explica, no sólo tiene que ver con la historia del edificio que la aloja. “También con las prácticas de yoga y respiración -dice-. Es una alusión a la energía como fuerza vital que mueve a hacer cambios en los sistemas”. ¿Por qué “inútiles”? Es una forma de responder a la pregunta de para qué sirve el arte, sin tener en cuenta su destino “de disfrute, de goce, o los mecanismos de reflexión”.

    ¿Por qué sistemas “inútiles”? Es una forma de responder a la pregunta de para qué sirve el arte, sin tener en cuenta su destino “de disfrute, de goce, o los mecanismos de reflexión”
    ¿Por qué sistemas “inútiles”? Es una forma de responder a la pregunta de para qué sirve el arte, sin tener en cuenta su destino “de disfrute, de goce, o los mecanismos de reflexión”Diego Astarita/AFS

    Eso podrán comprobar quienes participen de los talleres que acompañan la obra, un buen programa para hacer en familia durante las vacaciones de invierno. En el patio de entrada de la Usina encontrarán la escultura Esto es luz, del colectivo mendocino Manglar. Inspirada en el diseño de las chimeneas industriales, propone “una analogía entre la producción eléctrica, fundamental para el desarrollo técnico, y la producción artística, fundamental para el desarrollo cognitivo. Un diálogo entre el presente y el pasado donde la luz es experimentada tanto física como metafóricamente”.

    Para agendar:

    Energía: sinfonía para sistemas inútiles en la Usina del Arte (Agustín Caffarena 1). Hasta el 17 de diciembre, de 11 a 20. Gratis.

    Celina Chatruc

    Fuente: La Nación

  • ¿Qué vas a leer con tu hijo esta noche? Los 20 años de “Mayor y Menor” y un cuento lleno de problemas

    El tiempo pasa, los chicos crecen, pero no dejan de hacer travesuras. Los hermanos que protagonizan Mayor y Menor, la exitosa saga de historieta para chicos creada por Chanti, celebran los veinte años de la tira con un volumen especial (el número 20, justamente) que el autor e ilustrador mendocino presentó en la última Feria del Libro de Buenos Aires con una charla “dibujada” de sus famosos personajes organizada por el sello Sudamericana.

    El volumen 20 de "Mayor y Menor", publicado por Sudamericano, trae stickers de los personajes
    El volumen 20 de «Mayor y Menor», publicado por Sudamericano, trae stickers de los personajesMaqueta

    “Este año salió el volumen 20 y se cumplen 20 años desde que empezó a salir la historieta en la revista Rumbos. Hay chicos que han crecido con la tira: me pasó en el encuentro con lectores en la Feria que fueron niños y, también, jóvenes de 19, 20 que me pidieron sacarse una foto en un arranque de nostalgia”, contó Chanti a LA NACION. “En Mayor y Menor, los personajes crecen en modo lento para que sigan siendo niños. Pero ya han pasado muchas cosas: la historia comienza cuando los padres están esperando a Tobi, que es el segundo hermano, el “menor” del título. Ahora ya son tres y Lola, la más chica, ya tiene dos años, Tobi, 7 y diez, Nacho”.

    Nacho, Tobi y Lola son los tres hermanos de "Mayor y Menor"
    Nacho, Tobi y Lola son los tres hermanos de «Mayor y Menor»

    La llegada de Lola causó una revolución en la familia no solo porque el menor pasó a ser el hermano del medio sino, también, porque los cuatro integrantes de la familia (incluidos, mamá y papá) creían que sería un varón, pero resultó nena. Una nena que detesta el color rosa y, antes de aprender a hablar, ya demostraba su fuerte carácter. “Lola es muy poco princesita y muy rebelde”, según palabras del autor.

    Nacho, Tobi y Lola, los protagonistas de la historieta favorita de los más chicos
    Nacho, Tobi y Lola, los protagonistas de la historieta favorita de los más chicosChanti

    “Al principio, la idea fue hacer una historieta sobre la relación entre hermanos: por eso se llama Mayor y Menor y no ‘Nacho y Tobi’, por ejemplo. Empecé con dos varones porque me inspiré en mis sobrinos. Me gustaba reflejar los celos y las peleas, pero también el compañerismo, los secretos que se cuentan y lo que le enseña el mayor al más chico con su particular visión del mundo. Pero los lectores empezaron a pedir una nena y me pareció buena idea sumar un personaje después de varios años. En la página 500 de la historieta (del tomo 12 de la colección), los padres anuncian la llegada de un hermanito. Me gustó la idea de incorporar un personaje femenino y ver cómo se iba a manejar con sus hermanos varones. Le dio un soplo de aire fresco, renovó la tira. Y también rompió la dinámica de los otros dos personajes”.

    Interior de Mayor y Menor
    Interior de Mayor y Menor

    “Yo soy hermano del medio y sé muy bien que quedás como desdibujado: no sos ni el mayor ni el menor y te tocan todos los retos”, dijo el dibujante entre risas. “Tobi quedó desdibujado al principio. Pero, también lo disfruta. Ahora algo cambió: Tobi empezó a tener celos de Lola y Nacho es el que le enseña cosas con mucha paciencia, mucha más de la que tenía con Tobi”.

    Con veinte entregas, la tira se volvió tan popular que atraviesa edades y niveles socioculturales. Atrae a los más chiquitos, incluso a los que todavía no leen solos, y también a los más grandes que se identifican con alguno de los tres hermanos. Para Chanti, la clave del fenómeno Mayor y Menor es que “los personajes son reales y los chicos los sienten vivos”.

    Desde que dejó de salir la revista Rumbos hace dos años, Chanti hace las historietas especialmente para el formato libro. Y aunque no tiene decidido todavía hasta cuándo seguirán las aventuras de los hermanos, trabaja en un proyecto especial: una versión animada de Mayor y Menor con sus entrañables personajes en 3D.

    Una reedición y un nuevo libro infinito del genial Istvansch
    Una reedición y un nuevo libro infinito del genial IstvanschCollage

    Detrás de él estaba su nariz, de Istvansch (Gerbera). ¡Qué alegría la reedición de este libro que adoro! Publicado originalmente por Ediciones del Eclipse, ahora vuelve a salir de la mano de Gerbera. Atención: el autor e ilustrador lo presenta el miércoles 28, a las 18, en el auditorio de la Biblioteca del Congreso (Alsina 1835), junto con un nuevo libro “infinito”: Una vaca que habla, Saturno y Plutón.

    En sus ilustraciones, Istvansch trabaja con el volumen y la profundidad
    En sus ilustraciones, Istvansch trabaja con el volumen y la profundidadMarcelo Gómez – LA NACION

    “El formato (historias ilustradas en tiras independientes que se unen para formar un símbolo del infinito) se me ocurrió al conocer las bandas de Moebius”, me explicó Istvansch tiempo atrás cuando le pregunté de dónde sacó la idea de hacer un libro alargado, con páginas que parecen señaladores y que vienen adentro de un sobre. Son siete cuentos breves, que proponen un juego muy divertido para acompañar la lectura. Cada historia comienza, se desarrolla, finaliza y… vuelve a empezar. Los personajes son ideales para este libro delirante: un perro salchicha que se huele la cola, un narigón que no llega a verse la punta de la nariz, un tren con muchos vagones de colores. Para demostrar que existen otras formas de lecturas, más allá de la lineal.

    Quelonios y guardianes de la cultura

    Otra buena noticia del campo de la literatura para chicos es la reimpresión y ampliación de la colección Quelonios, de la Biblioteca Nacional. Lanzada en la gestión de Horacio González, volvió a librerías de todo el país con antologías de algunos de los autores más emblemáticos de la Argentina y América latina y con nuevos relatos: ¿Quién le pone nombre al gato?, de María Pía López, y Un cuento lleno de problemas, de Julián López. Ambos marcan el debut de estos autores en la ficción para pequeños y medianos lectores y forman parte de la nueva serie Otros cuentos, ilustrada con collages por Cecilia Codoni.LIBROS PARA CHICOS HECHOS POR CHICOS

    Además de los tres volúmenes que reúnen cuentos de escritores como Horacio Quiroga, Elsa Bornemann, Luis María Pescetti, Sandra Comino y Ana María Shua, el sello de la BN presenta también la serie Guardianes de la cultura, que reúne 23 cuentos escritos e ilustrados por alumnos de escuelas rurales de todas las provincias. Es un proyecto de la pareja creativa formada por Mey e Ivanke, autores e ilustradores súper talentosos.

    Un cuento lleno de problemas, de Julián López (Ediciones Biblioteca Nacional). “El problema de este cuento es que no cuenta. No es demasiado largo ni demasiado corto, ni demasiado a color ni demasiado en blanco y negro”: así empieza este cuento lleno de problemas que me fascinó ya desde el título. “Es un cuento que tiene una idea, no tiene dos ni tres ni cuatro ideas” y esa idea, claro, se queda sola y no tiene con quién jugar, discutir ni charlar un rato. Y eso sí que es un verdadero problema. Aunque todo esto no parezca más que un juego de palabras, en realidad, si tiramos de la cuerda que nos tira el narrador con una “única” idea vamos a descubrir otras grandes ideas que se cruzan, divertidas, con los problemas originales del cuento que tanto van a disfrutar los lectores. Espero que tanto como yo.

    Natalia Blanc

    Fuente: La Nación

  • Obras de Castagnino, Alonso y Soldi se subastan online desde Witcomb

    Una subasta online que reúne obras de destacados artistas argentinos como Juan Carlos Castagnino, Carlos Alonso y serigrafías de Mario Mosteiro y Juan Manuel Sánchez se realiza hasta el 25 de junio desde galería Witcomb, la más antigua de la Argentina.

    Los interesados podrán acceder a las láminas y acuarelas Caballos y Maternidad, serigrafías de Juan Carlos Castagnino; Un sol Oscuro, serigrafía de Carlos Alonso; y otras serigrafías y óleos de artistas como Juan Manuel Sánchez y Mario Mosteiro; así como a obras emblemáticas de Fortunato Lacámera, Raúl Soldi, Raúl Russo, Vito Campanella y el gran Antonio Berni, entre otros.

    Algunas perlas de artistas de renombre como Oton Ringer, Vai Fontana, Martínez Howard, Montoya Ortiz, Oscar Vaz o Malara, también se ofrecen en la subasta a la que los interesados pueden acceder a través de la web. Allí se tiene acceso al nombre del artista, la técnica utilizada, las dimensiones, el precio y algunos datos puntuales, según el caso, informó Witcomb.

    Por otra parte, las obras se exhiben con entrada gratuita, en la galería ubicada dese hace un año en Santa Fe 1161, de la Ciudad de Buenos Aires, de lunes a viernes, de 11 a 19.Obra de Antonio Berni.Obra de Antonio Berni.

    Sobre Witcomb

    Galerías Witcomb comenzó siendo un taller fotográfico fundado en 1868 por Alejandro Witcomb, quien retrató la vida de Buenos Aires desde todas las miradas, llegando a ser el taller más tradicional de nuestro país.

    La demanda de espacios donde exhibir obras de arte hizo que se realizaran, en 1896, las primeras exposiciones. Varios de los artistas más consagrados de la Argentina, como Quinquela Martín, Antonio Berni, Martín Malharro Santiago Cogorno, Leopoldo Presas, Molina Campos, Raquel Forner, Raúl Russo, Carlos Alonso, Vito Campanella, entre muchos otros, realizaron allí sus primeras exposiciones.

    En 1971, luego de más de 1900 muestras, Witcomb cerró sus puertas, y en 2010 Jorge Calvo tomó el legado de Alejandro Witcomb de difundir el arte argentino, a través de los artistas consagrados y las jóvenes promesas.

    Fuente: Clarin.com

  • Laura Alcoba y cómo contar hoy a una Medea contemporánea: «Lo impensable o lo oscuro se narra a través de mitos y cuentos»

    La gran pregunta que Laura Alcoba se hizo no fue cómo se hace para narrar lo inenarrable –una respuesta que los escritores ensayan desde hace siglos– sino cómo se sigue viviendo luego de cometido lo inenarrable. La inquietud, claro, puede despejarse en una ficción (todo es posible en los dominios de la creación), pero podríamos suponer, a priori, que se torna algo perturbadora cuando la respuesta convive entre nosotros en el mundo real. Sin embargo, la escritora franco-argentina encontró una historia de oscuridad pero también de mucha luz a medida que escribía A través del bosque (Alfaguara), su nueva novela, basada en hechos reales.

    Los nombres serán otros y algunos detalles serán modificados para proteger la identidad de los verdaderos protagonistas, pero esto es lo que sucedió hace mucho tiempo en Francia. Griselda y su marido, ambos exiliados argentinos en el país de Flaubert, son los caseros de una escuela parisina. Un día de invierno de 1984, Griselda ahoga a sus dos hijos más chicos en la bañadera. Qué la motivó es la pregunta que aún hoy no tiene respuesta y no es objetivo de este libro indagar en esas causas.

    Flavia, de 6 años, la hija mayor de Griselda, está en la escuela. Luego de matar a sus dos hermanitos, la mujer la va a buscar, ¿para ahogarla tal vez? Nunca lo sabremos. La maestra nota el estado catatónico de Griselda y, sin saber muy bien por qué –֪¿intuición?– y contra todo pronóstico –una docente negándole la hija menor de edad a una madre– rechaza la salida antes de hora de Flavia. En ese gesto, se percibe, le salva la vida. Y da inicio, tal vez, a una nueva historia más luminosa, por qué no."A través del bosque", de Laura Alcoba (Alfaguara, $6.299 papel; $1.990 ebook).«A través del bosque», de Laura Alcoba (Alfaguara, $6.299 papel; $1.990 ebook).

    Sabremos algunas cosas sobre Griselda, como que tuvo una infancia complicada en un pueblo argentino, que forjó un vínculo turbulento con su madre, que fue víctima de abusos sexuales y que intentó suicidarse tres veces. Que conocerá a Claudio en una librería de La Plata, que mantendrá una relación amorosa con él con idas y vueltas por el resto de su vida, al mismo tiempo que él tenía esposa e hijos, y que se exiliará en Francia en los tormentosos años 70.

    Publicada en Francia, en enero de 2022, con buena recepción de la crítica y de los lectores, A través del bosque ha llegado recientemente a las mesas de novedades de las librerías argentinas. Clarín Cultura habló con la autora por videollamada.

    –Conoció la historia de chica, pero la recupera de grande un poco por su historia familiar y otro poco de casualidad, ¿cómo fue eso?

    –La historia se había cruzado en el camino de mi padre, pero sí había oído hablar de ella. Luego hubo un silencio durante años. Y en el 2010, cuando fui a ver la película La isla siniestra, de Martin Scorsese, me sentí muy extraña a la salida y le dije le dije a mi amiga ‘esta historia ya la conozco’. Fue muy perturbador tener esa sensación y no lograba acordarme.

    Hasta que un tiempo después, mi papá me dice ‘Te acordás de Flavia, se contactó conmigo’. No me acordaba. Flavia es el personaje que me dio la energía para escribir, para escuchar, para ver cómo sigue la vida después del abismo. Lo que encontré es que ella logró construirse de manera increíble.

    Yo sabía que era una historia fuerte, el relato es tan impactante y, yo, que trabajo tanto sobre mi memoria, era algo que se me había borrado. Y eso que ya era adolescente cuando sucedió. Fue muy extraño todo. Y en ese momento yo le dije a mi editor ‘si un día tengo la fuerza suficiente, voy a tratar de reconstruir una historia que tuvo lugar dentro de la comunidad argentina en el exilio. Por ahora no sé si soy capaz de acercarme a esa historia’.Laura Alcoba: "Flavia es una persona que desprende luz".Laura Alcoba: «Flavia es una persona que desprende luz».

    –Finalmente tuvo la fuerza suficiente.

    –Cuando la vi a Flavia fue muy fuerte, no me lo esperaba para nada. Es una persona que desprende luz. Pero por otro lado, tuve la impresión de que ella me estaba esperando. Tuve la impresión de que el libro se iba haciendo alrededor mío a medida que yo iba encontrando los diferentes personajes.

    Hablé con Griselda y Flavia por separado, pero ellas no hablan entre ellas de lo que sucedió, es una especie de pacto tácito. Entonces yo quería escribir el libro para eso, para reponer esas voces, y escribirlo para Flavia. Y a partir de ahí todo lo que vino después fue fuertísimo. Yo creo que fue la experiencia de escritura más fuerte que tuve. Encontrarme con ellos, luego con los personajes de Colette y René, que aparecen hacia el final.

    Uno parte de un acto impensable por excelencia, una persona que mató a dos de sus hijos. Y cómo sobre ese abismo nace una historia de luz y de generosidad y de amor y de construirse. Cómo esa mujer, que termina salvando a Flavia sin saberlo, intuyó algo grande, vio a esa madre que venía a buscar a su hija, pero que no estaba en un estado normal, que estaba mojada de pies a cabeza y que había que decir que no a entregarle a su hija a su propia madre.

    Y a partir de ahí, dentro de la locura, del abismo más siniestro, nace algo de una pureza total. Y finalmente yo iba a decir bueno, soy capaz de escuchar esto, ya sé qué es lo peor que se puede imaginar. Y al mismo tiempo yo de repente me topaba con personas que irradiaban luz, principalmente Flavia, Colette y René.

    –En cuanto al género, no es una novela de ficción, pero tampoco estrictamente una no ficción. ¿Cómo lo definiría?

    –Utilicé un caso real e hice una investigación. Yo tenía la impresión de que el libro se iba escribiendo a medida que hacía las entrevistas. Y al mismo tiempo lo que plantea el libro es que la ficción es lo que nos salva cuando la realidad se vuelve insoportable.

    Y en ese sentido, entonces hay un juego entre ficción y no ficción. No es una historia de no ficción. La nena se salva gracias a la ficción que se arma crea o que encuentra en su entorno, a través del bosque.

    Nunca practico exactamente la no ficción. Si bien puede haber una materia prima, en mis otros libros hay mucho de autobiográfico, pero siempre es una materia prima y nunca un objetivo. Es algo que utilizo para construir. Una historia que significa más allá, las personas reales. Y también ver en qué medida la ficción nos puede aliviar, puede ser un lugar donde vivir. Asumo la construcción literaria como siempre hago.Laura Alcoba: "Fue la experiencia de escritura más fuerte que tuve".Laura Alcoba: «Fue la experiencia de escritura más fuerte que tuve».

    –Lo que se cuenta hacia el final del libro, que da título a la novela, “A través del bosque”, es de alguna manera increíble.

    –¿Qué pasa si hay una niña de seis años para quien un día de invierno de cierto modo desaparece su madre, porque va a ir a la cárcel, y luego a una residencia psiquiátrica, y también desaparecen sus hermanos menores? Le cuentan una mentira, que hubo un accidente con electricidad y agua. Pero esa niña siente que pasó algo terrible, no sabe qué, porque los adultos no le pueden contar lo sucedido.

    Ahí se pone en marcha esa relación con Colette, la maestra, y René, su marido. Y esta nena constantemente reclama un lugar del bosque cerca de un lago, al que va todos los fines de semana con este matrimonio.

    Aparecen una serie de elementos cerca de ese lago que remiten de cierto modo al drama real. Es como si el bosque le contara a la nena lo que los adultos no le pueden contar. A través del bosque hay una forma de alivio. Es el cuento que de cierto modo ella misma se arma con los elementos que remiten a lo incontable.

    Ahí entran ecos sobre lo que vengo escribiendo desde hace tiempo cuando en la realidad hay hay algo que no se puede mirar o ver o decir ni nombrar. Pero a un niño no se le puede mentir, ellos lo saben, pero saben que es para protegerlos.

    En este caso, ella sabía perfectamente que le mentían, pero de cierto modo jugaba con una serie de eventos reales que evocan ese día que no se puede contar. Y de ahí el título: cómo esa nena encuentra alivio. Además, los bosques remiten mucho al mundo infantil, a los cuentos."Par la forêt", la novela en francés de Laura Alcoba.«Par la forêt», la novela en francés de Laura Alcoba.

    –Y el bosque, por lo intrincado o no, como una metáfora de la memoria también, de luces y de sombras.

    –Lo que fue muy extraño también es que todos los encuentros tuvieron lugar en un café que se llama “Le boucheron”, que significa leñador. En cierto momento me di cuenta que espontáneamente habíamos encontrado un montón de herramientas de un lugar que te remitía como un mundo de cuento para ellos, como el lugar que te permite protegerte del desarraigo.

    Y creo que es un juego y que tiene que ver con los mitos, cuando lo impensable o lo oscuro o lo incomprensible se cuenta a través de los mitos y de los cuentos. Esta historia remite a mito de Medea, aunque se salva Flavia precisamente. Y esa niña que se salva hace que toda la historia tome otro camino.Retrato borroso de la madre idealizada, Medea de Pasolini, María Callas.Retrato borroso de la madre idealizada, Medea de Pasolini, María Callas.

    –Menciona el mito de Medea, que aparece en el libro y que remite directamente al personaje de Griselda. Ella intentó suicidarse tres veces y no lo consigue. ¿Es una manera de tomarse revancha con la Muerte, que le es tan esquiva? ¿Algo así como ‘no puedo quitarme la vida pero puedo quitarle la vida a alguien’? En el último de sus intentos de suicidio, se pega un tiro en la cabeza y no muere. Aún hoy tiene la bala en el cerebro, es realmente increíble.

    –Hay una dimensión trágica total. Ella no logra encontrar esa muerte. A partir de este día de la novela, ella no intentó más encontrar la muerte. Hay diferentes maneras de interpretarlo. Era una toma de conciencia de que ella se pierde como madre totalmente y logra reconstruirse extrañamente como madre también. Habiéndose sumido en el fondo de la oscuridad, algo la rescata y tiene que ver con su hija Flavia.

    –No pudo encontrar la muerte para ella, pero sí para otros.

    –No se trata de interpretar de manera cerrada. Este tipo de historias lamentablemente se repiten en el tiempo y en la geografía, porque hay casos similares de los que no se habla, padre o madre que mata a sus hijos y luego se suicida. Creo que es un tipo de acto melancólico, de llevarse lo que uno tiene.

    Lo que uno podría imaginar es que si hubiese logrado sacar a Flavia de la escuela tal vez le habría dado muerte y se habría suicidado después. Tal vez es posible pensarlo como un doble salvataje. La nena no se va con la madre y ahí se pone en marcha otra cosa. Es una hipótesis.

    –Ellas han leído el libro, ¿qué devolución te han hecho?

    –No quiero hablar en su lugar. Pero por supuesto era un tema hasta legal. Era necesario que estuviesen de acuerdo. Y fue muy grande la emoción. Para Griselda, el drama y la tragedia continúan para siempre. Y luego Colette y René son extraordinarios, es extraordinario lo que hicieron con Flavia. Ellos están en primera línea, se empeñan en su papel de padres de sustitución de manera espontánea.

    Yo tuve la impresión con ellos de entender lo que es el amor y la generosidad pura. Ellos se emocionaron mucho. Y ellos te dicen hicimos lo que sentíamos que teníamos que hacer. No me esperaba en esta historia encontrarme con qué es el amor. Y tuve la impresión de entenderlo con ellos. Traté de ponerlo en el libro. Me emocionaron mucho, porque no se trataba, cuando yo investigaba, de ir a lo mórbido, al hecho policial, sin negarlo, por supuesto. Pero ver que se pudo sobrevivir al espanto.Laura Alcoba y Daniel, su papá, escritor y traductor exiliado en Francia en 1982.Laura Alcoba y Daniel, su papá, escritor y traductor exiliado en Francia en 1982.

    –Por relatar las escenas más mórbidas, ¿se aborda poco en las ficciones lo que viene después del espanto, cómo sigue la vida después?

    –Lo que a mí me interesaba era la supervivencia, cómo vivir después de esa historia, ese camino de luz que iba dibujando y que no me esperaba. No me esperaba encontrarme con tanta luz al acercarme a una historia que me asustaba. Y esa luz trae alivio.

    –Tenemos la novela publicada, pero habrá habrá cantidad de cosas, de entrevistas y de personajes en el tintero. ¿Qué es lo que más le sorprendió de toda la investigación?

    –A mí lo que lo que me sorprendió es que iba a contar una historia particular y que de repente estaba en algo que era mucho más grande que eso particular que yo imaginaba. Tenía la impresión de encontrarme con un monumento, con algo enorme.

    Como esa frase de Kierkegaard, que para mí lo dice todo, que encabeza la segunda parte: “Una generación puede aprender mucho de las que le han precedido, pero nunca le podrán enseñar lo específicamente humano. En este aspecto, cada generación ha de empezar exactamente desde el principio, como si se tratase de la primera. Ninguna tiene una teoría nueva que vaya más allá de aquella, de aquella de la precedente. Me llega más lejos que ésta. De modo que ninguna generación ha enseñado a otra a amar y ninguna ha podido comenzar desde un punto que no ser inicial. En ninguna he tenido una tarea menor que la precedente”.

    Por eso también era muy importante que estuviera el mito de Medea, que era una historia particular y que de cierto modo me topaba con algo que se repite desde el fondo de la humanidad, que sería la muerte, la locura, el horror y al mismo tiempo el amor, la luz. Era algo que superaba lo circunstancial y que no era un hecho particular, sino que me topaba con algo más grande.

    –¿En qué sentido?

    –Tuve la impresión de encontrarme con personas que eran mucho más que lo que parecían ser y que eran cosas como monumentos. El amor nace de la luz, de la generosidad. Y eso fue muy extraño. Por eso tuve la impresión de entrar yo misma en una dimensión mítica o que me confrontaba con interrogaciones o preguntas humanas existenciales eternas.

    Una mujer que se quiebra totalmente y se hunde en algo que remitía casi a un no-mito no y al mismo tiempo cómo dentro de ese abismo hay algo que brota, brota la luz. Fue muy fuerte. Yo estaba viviendo el libro a medida que lo investigaba y todos tuvimos esa impresión.

    Flavia vive cerca del cementerio donde está la tumba de sus hermanos. No lo sabía. Y es una tumba muy particular, sin lápida, sólo los nombres, no hay fecha, o sea que podría ser una tumba que viene del fondo del tiempo. Es como entrar dentro de algo circunstancial y no al mismo tiempo, algo puntual y eterno al mismo tiempo. Fue muy fuerte. Yo tenía la impresión de que el libro se iba escribiendo solo a medida que iba pasando.

    Creo que esa magia que quedó en el libro. Para mí es una satisfacción. Traté de conservar esa magia particular de lo luminoso que fuimos viviendo juntos. Y a Griselda la veo para siempre en la oscuridad.Laura Alcoba: "Tuve la impresión de encontrarme con personas que eran mucho más que lo que parecían ser".Laura Alcoba: «Tuve la impresión de encontrarme con personas que eran mucho más que lo que parecían ser».

    –Una oscuridad hecha de silencios. Incluso esas muertes son mencionadas como «ese día», «la tragedia», «el hecho», «lo que pasó». ¿Hay una imposibilidad de nombrar?

    –La parte oscura de esta historia está hecha de silencios. Hay una imposibilidad de nombrar. Y en el caso de Flavia apareció el bosque como una manera de explicarle lo que había sucedido.

    En el caso de Griselda tiene que ver con el abuso sexual que fue parte de su biografía y los golpes que recibió como mujer, como niña. Luego los golpes de la Historia con mayúscula. Pero no se trata de encontrar una explicación racional, porque es el salto a lo impensable. En un momento Griselda me dijo ‘con esto que te estoy contando no pretendo justificar lo que hice’. Lo asume.

    Pero dentro de esa oscuridad absoluta, a pesar de todo, brota algo de luz. Porque Flavia se salva y a partir de ahí se pone en marcha otra cosa, algo muy impactante por la pureza de ese camino de luz de Flavia.

    Ella es una gran fotógrafa, no tiene miedo de ir a por el mundo a testimoniar lo que sea, trabaja con ONGs en temas humanitarios y de tragedia. Si existe la noción de resiliencia, el hecho de poder hacer de las dificultades energía positiva, es esto. Creo que es la resiliencia por excelencia.

    –Y que Flavia habla de su madre como una persona amorosa, hay un buen vínculo. El libro se divide entre la parte oscura, lo que hace el personaje de Griselda, y la luminosa, el personaje de Flavia. En la parte luminosa se incluye la reconstrucción del vínculo materno-filial. ¿Por qué?

    –Es extraño decirlo de alguien que puede invocar Medea y por el acto terrible doblemente que que cometió. Pero como madre se pierde totalmente de la anti-madre y al mismo tiempo se reconstruye como madre. Eso es extraño.

    Es un vínculo que se salva después de ese día, después del espanto. Si bien, creo que ella queda para siempre del lado de la oscuridad. Pero si algo logró reconstruir, tiene que ver extrañamente con ese vínculo que se salvó.

    Me acuerdo de algo en particular que es que Griselda cuando leyó el libro me dijo ‘bueno, en tu libro la el mal soy yo, lo entiendo, pero qué lindo que hayas visto la belleza de Flavia’. Por un lado ella está del lado de la oscuridad y al mismo tiempo lo que la alivia es ese amor materno.

    Alcoba Básico

    • Nació en 1968. Vivió hasta los diez años en Argentina, cuando su familia se trasladó a París huyendo de la dictadura. Allí se licenció en Letras y, tras ejercer de editora y traductora, actualmente es profesora en la Universidad de París X Nanterre.
    • Su primera y celebradísima novela, La casa de los conejos, que fue publicada originalmente en Francia por Gallimard en 2007, ha sido traducida a múltiples idiomas y sigue teniendo un impacto profundo en miles de lectores.
    • Más tarde, en 2013, aparecería El azul de las abejas (finalista del Premio Médicis y del Premio Femina), que, inspirándose en la correspondencia con su padre, preso en Argentina, narra su exilio en Francia junto al resto de su familia.
    • La danza de la araña (ganadora del Premio Marcel Pagnol), de 2017, cerró este emocionante ciclo que Alfaguara publicó en 2021 en un solo volumen titulado Trilogía de la casa de los conejos y con el que Laura Alcoba se ha asegurado un puesto único en la literatura latinoamericana. A través del bosque (Alfaguara, 2023) es su última novela.

    Fragmento

    Claudio

    París, diciembre de 1984

    Ese día, Claudio no escuchó a Griselda.

    Fue una de las primeras cosas que él le dijo a la abogada. Y nuevamente, un año y medio más tarde, cuando se celebró el juicio, fue una de las primeras cosas que declaró Claudio: que ese día, cuando Griselda lo llamó, él no le prestó atención.

    Sin embargo, Claudio había ido a buscarla antes de finalizar el trabajo: volver a pintar un aula en uno de los edificios del liceo donde vivían. Había abandonado de pronto las tareas. Y había descubierto a los tres, en la penumbra, en el fondo de la conserjería.

    * Claudio aún recuerda ese día y se ve, pocas horas antes, en cuclillas frente a una pared enorme. Daba la última mano de pintura, esperaba terminar antes de que fuera de noche. Cuando Griselda lo llamó desde el umbral de la puerta, él aplastaba el rodillo contra la pintura verde.

    Desde el marco de la puerta, Griselda le dijo que no se sentía bien. Le habló en español, las palabras que pronunció fueron: «No me siento bien, Claudio, vení».[1] Él giró levemente la cabeza.

    Flavia estaba aún en la escuela, los niños sin duda dormían la siesta. ¿Qué necesitaba Griselda?

    Todavía en cuclillas y molesto de antemano, se limitó a echarle una mirada furtiva por encima del hombro. Ese maquillaje, carajo… Desde hacía unos cuantos días, Griselda se maquillaba demasiado. Cada mañana se ponía una máscara sobre el rostro.

    Se incorporó y fue a recargar el rodillo, después retrocedió unos pasos y admiró en su conjunto la pared verde pistacho. O verde intenso, más bien. La víspera, la maestra de artes plásticas había pasado para ver el avance de las obras en el aula que ella pronto ocuparía. «Pero esto es más que pistacho —se había asombrado—. Es casi un verde manzana. Claudio, ¿de dónde sacó este color?». Dicho esto, la maestra se había reído, divertida. Aunque jamás lo habría expresado en voz alta, tenía que reconocer que ese color no estaba mal, nada, nada mal. Para los marcos de las puertas y de las ventanas, Claudio había optado por un ciruela oscuro, un tono que le había costado conseguir, pero que a fuerza de ensayos y de mezclas resultaba finalmente tan intenso como ese color que él había imaginado al descubrir la sala gris que le tocaba pintar. En materia de colores, Claudio siempre sabía lo que deseaba. Al principio, las ideas que proponía parecían estrafalarias, pero una vez en marcha eran satisfactorias, todos quedaban contentos.

    Griselda permaneció inmóvil ese día, en el umbral de la puerta, alumbrada por la luz pálida de la gran ventana que se recortaba frente a ella. A sus espaldas, el pasillo estaba cubierto de sombras y, por esto mismo, pese a la blancura desvaída de la luz del mes de diciembre, tan solo se la veía a ella, como cuando algún actor, en una oscura sala de teatro, aparece de golpe, solo, en el fondo del escenario.

    Desde el marco de la puerta, ella repitió sus palabras. No me siento bien.

    Los ojos de Claudio recorrieron velozmente sus piernas y sus pechos, pero esta vez no se detuvieron en la cara de Griselda. No quería ver de nuevo sus labios ni sus mejillas ni sus párpados, tanto o más recargados que los marcos de las ventanas. Estaba bien pintar así alguna pared, pero una cara, como lo hacía Griselda, era realmente insoportable.

    Entonces, ofreciéndole la espalda, le respondió bruscamente. Quería que ella se marchara, que volviese a la conserjería. Quería que su rostro pintarrajeado no ocupara más el umbral de la puerta.

    Claudio le pidió a Griselda que se fuera.

    Pero más que eso, en verdad.

    Se lo dijo a la abogada cuando entre los dos trataron de reconstruir la forma en que se habían producido los hechos. Ese día, Claudio la había mandado al diablo. En el exacto momento en que sus ojos iban a posarse otra vez en la máscara que Griselda exhibía a modo de rostro, él había sentido que en su interior crecía una rabia inmensa, había girado la cabeza bruscamente y había exclamado algo como «fuera de aquí, carajo». Sí, lo que él le había dicho a Griselda ese día, en español, había sido parecido. Como un portazo en la cara.

    ¿En qué momento volvió a la memoria de Claudio la voz resquebrajada de Griselda? ¿En qué momento volvió a pensar, por primera vez, en su rostro lleno de maquillaje, en el fondo de la escena, en esa máscara que lo llamaba? ¿Fue solamente más tarde, cuando quiso reconstruir esa jornada? ¿O quizá fue ese mismo día, mientras se aprestaba por fin a unirse a ella, a reencontrarla en la otra punta del patio escolar?

    Claudio sabe que, de repente, horas después de que Griselda se marchara, él salió del aula que estaba pintando y estiró el paso en dirección a la conserjería que ellos utilizaban como vivienda. Atravesó el patio vacío. Casi todos los alumnos del liceo ya habían partido, las luces seguían encendidas tan solo en dos o tres aulas. Era de tarde y, no obstante, como se acercaba el invierno, era ya un poco de noche.

    Claudio no necesitó buscar la llave en el bolsillo de su abrigo. A pesar del frío, la puerta estaba abierta.

    La luz de la conserjería estaba apagada y todo era silencio en el interior.

    Claudio recuerda que llamó a Griselda y, después, a sus hijos. Muchas veces.

    En la penumbra, vio que su aliento se congelaba y formaba dos pequeñas nubes blancas.

    Luego, en el fondo de la oscura habitación, los vislumbró.

    * Claudio llevaba más de seis años viviendo ahí con Griselda y sus tres hijos.

    Una planta baja de cara a un gran patio donde los alumnos pasaban los recreos. El patio se llenaba entonces de risas y de gritos. También la conserjería, claro. A la hora de los recreos, ellos apenas lograban escucharse si se ponían a conversar. El resto del tiempo, en cambio, el lugar era excepcionalmente calmo. Más allá de los bancos, en el fondo del patio, había un pequeño jardín cerrado que ambos cuidaban con esmero desde que trabajaban como encargados en el liceo T. Una reja rodeaba el jardincito, los alumnos no podían entrar allí. Parecía una plaza en miniatura, exclusiva para ellos dos. Claudio había plantado ahí varios rosales. Incluso había instalado un huerto en un rincón del jardín, contra la reja. Tal vez no fueran más que los encargados del liceo T., pero este jardín era suyo. Su jardín.

    Sí, Claudio cree que ese viernes, por un instante, él volvió a pensar en el rostro de Griselda, que acababa de aparecer en el umbral. De lo contrario, ¿por qué se fue de repente?

    Claudio pintaba, en cuclillas, el marco de una puerta. Ya estaba casi lista la última mano, era cuestión de minutos. Y, sin embargo, se había incorporado de golpe, había limpiado su brocha con un gesto automático, se había quitado el overol y se había vuelto a vestir. Se marchó con la labor casi cumplida, aunque no del todo. Y alargando el paso.

    A pesar del frío, la puerta de la conserjería estaba abierta.

    La luz estaba apagada y todo era silencio en el interior.

    Claudio recuerda que llamó a Griselda y que gritó después el nombre de sus hijos.

    Luego, en el fondo de la oscura habitación, los vislumbró.*

    *Fragmento de «A través del bosque», de Laura Alcoba. 

    Fuente: Clarín.com

  • El Caribe será el protagonista de la Feria Internacional de Arte Contemporáneo ARCOmadrid 2024

    El Caribe será el protagonista de la 43° edición de la Feria Internacional de Arte Contemporáneo ARCOmadrid, que se celebrará en la capital española del 6 al 10 de marzo de 2024 y que mantiene la sección dedicada a Latinoamérica.

    La próxima edición de ARCOmadrid se centrará en «la investigación de galerías y artistas vinculados al Caribe en una visión expandida, que no se limitará al territorio físico», señaló ARCO en un comunicado.

    La sección dedicada al Caribe contará con una veintena de galerías seleccionadas por la dominicana Sara Hermann y la puertorriqueña Carla Acevedo-Yates.

    Además, el coleccionismo y el Caribe serán los temas centrales de análisis e investigación en el Foro y los Encuentros Profesionales de ARCO.Varias obras pertenecientes a la exposición de Henrique Faria en la Feria de ARCO 2023. Foto EFE/Rodrigo JiménezVarias obras pertenecientes a la exposición de Henrique Faria en la Feria de ARCO 2023. Foto EFE/Rodrigo Jiménez

    ARCO 2024 mantendrá además sus secciones habituales, como «Nunca lo mismo. Arte latinoamericano», comisariada por Manuela Moscoso y José Esparza Chong Cuy, que continuará investigando la diversidad de formas, prácticas y sensibilidades artísticas procedentes de Latinoamérica.

    También sigue Opening, dedicada a «tomar el pulso a la escena internacional del galerismo joven», y ArtsLibris, que apuesta «por incentivar el coleccionismo» y que será un espacio de referencia para el mundo de las publicaciones de artista, la autoedición, el fotolibro y el pensamiento contemporáneo.

    ARCO 2024 abundará «en el descubrimiento de nuevos valores», como eje fundamental de su próxima edición.

    Fuente: Clarin.com

  • Blaise Pascal: de niño prodigio y místico católico a sutil genio filosófico

    Alos once años encontró la proposición 32° del libro I de los Elementos de Euclides (”En todo triángulo, si se prolonga uno de los lados, el ángulo externo es igual a la suma de los dos ángulos internos y opuestos, y los tres ángulos internos del triángulo suman dos rectos”), a los dieciséis escribió un ensayo sobre las secciones cónicas; a los diecinueve, ideó una máquina, antecedente de la computadora, que fascinó a la realeza europea; tiempo después, reemplazó su pasión por la matemática, la geometría y la física para abocarse a una profunda reflexión sobre el cristianismo, la naturaleza humana y la existencia de Dios; sobre esta última cuestión formuló una célebre apuesta: “Vamos a sopesar la ganancia y la pérdida al elegir cruz acerca del hecho de que Dios existe. Tomemos en consideración estos dos casos: si gana, lo gana todo; si pierde, no pierde nada. Apueste a que existe sin dudar”. Hace cuatrocientos años, nacía en Clermont-Ferrand el filósofo, científico y místico francés Blaise Pascal (1623-1662).

    Retrato de autor desconocido (circa 1650)
    Retrato de autor desconocido (circa 1650)Heritage Images – Hulton Archive

    En su ciudad natal se inauguró este jueves en el Museo de Arte Roger-Quilliot la muestra Los misterios de Pascal y también se presentaron estampillas con la imagen de su rostro y la leyenda “Blaise Pascal 1623-1662″.

    Huérfano de madre a los tres años, creció con su padre, magistrado y matemático, y sus dos hermanas, Blaise y Jacqueline (la primera escribió una biografía sobre su hermano y la segunda falleció un año antes que él). Tuvo su primera conversión al catolicismo en la juventud y, gradualmente, desarrolló su propia teoría acerca de la salvación y la gracia (”Aquel que nos creó sin nuestro concurso no puede salvarnos sin nuestra participación”, conjeturó). Mientras, realizaba experimentaciones científicas, en especial de física. En 1647 se instaló en París con su hermana menor, se acercó al jansenismo (un movimiento religioso y puritano de la época que fue condenado como “herético” por la Iglesia católica) y frecuentó a teólogos, científicos y filósofos, entre ellos a René Descartes. Tras la muerte de su padre, en 1651, se dedicó a cuestiones científicas, entre otras, la teoría de la probabilidad; en ese entonces, conoció al matemático Pierre de Fermat.

    Su acercamiento definitivo a la religión católica se dio en simultáneo con una profunda depresión. Cuando se desató el conflicto entre jansenistas y jesuitas, tomó partido por los primeros y escribió textos satíricos que luego se publicaron como Cartas provinciales, dieciocho misivas escritas por un personaje ficticio de viaje en París, cuyos destinatarios son un amigo ficticio, los sacerdotes jesuitas de París y el confesor del rey. En las cartas, se describe a los jesuitas como pedantes y desdeñosos; luego, el corresponsal pone a prueba sus enseñanzas y las reduce al absurdo para revelar las ansias de poder de los jesuitas. Las cartas fueron un éxito, aunque la mayoría pasó a integrar el Index librorum prohibitorum (Índice de libros prohibidos) de la Iglesia católica.

    Obras de Blaise Pascal
    Obras de Blaise Pascal

    “Como Descartes, Spinoza y Leibniz, entre otros filósofos del siglo XVII, Pascal fue un notorio matemático, y la suya una época en la que triunfaba un racionalismo optimista, en el que el método de la filosofía se identificaba con la matemática -dice a LA NACION José González Ríos, profesor de Filosofía Moderna en la carrera de Filosofía de la UBA y la UCES e investigador del Conicet-. De este modo, la búsqueda de la verdad quedaba indisolublemente ligada a la razón geométrica cartesiana. A pesar de esto, Pascal, movido por razones existenciales, realizó fuertes críticas a aquella razón geométrica. Y es que el ‘yo pienso’ (ego cogito), que Descartes había elevado a fundamento de una ciencia o saber absoluto, a partir del cual demostrar su propia existencia, la de Dios y la del universo, no es solo una cosa pensante (res cogitans), sino también un espíritu que tiene una frágil disposición interior frente a la esfera infinita del universo, como lo recuerda Borges en su nota ‘La esfera de Pascal’, en la que trae la entonación pascaliana de la metáfora de la esfera infinita”.

    “[Pascal] comparó nuestra vida con la de náufragos en una isla desierta -escribió Borges-. Sintió el peso incesante del mundo físico, sintió vértigo, miedo y soledad, y los puso en otras palabras: ‘La naturaleza es una esfera infinita, cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna.’ Así publica Brunschvicg el texto, pero la edición crítica de Tourneur (París, 1941), que reproduce las tachaduras y vacilaciones del manuscrito, revela que Pascal empezó a escribir effroyable: ‘Una esfera espantosa, cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna’”. Para el escritor Charles Du Bos, “Pascal es el único nombre que en un cónclave ideal de los genios de todas las naciones Francia debería hacer valer frente a un Shakespeare”. Según Leibniz, al querer profundizar en los asuntos religiosos, Pascal se había vuelto “escrupuloso hasta la locura”.

    blas pascal; arte y cultura
    blas pascal; arte y cultura

    El “long seller” del filósofo francés, que se sigue leyendo hasta hoy, es un libro póstumo, Pensamientos, publicado por sus amigos y familiares. “Pascal expresa una y otra vez la conciencia que posee de la precariedad y vulnerabilidad de la existencia -remarca González Ríos-. Que esta debería tener un sentido, una razón, que no es capaz de percibir. Esto lo lleva a definir al ser humano no como una sustancia pensante, al modo cartesiano, sino como junco pensante. Un junco que, por un lado, es frágil, pero que, por otro, encuentra su fortaleza en que es pensante. Ese pensar nos vuelve conscientes o autoconscientes de la precariedad de nuestra propia existencia. En este sentido compara nuestra existencia con la de un rey desposeído. Pascal se encuentra también en los orígenes de una filosofía existencialista”. Filósofos y escritores como Søren Kierkegaard, Friedrich Nietzsche, Miguel de Unamuno, François Mauriac y Hans Urs von Balthasar reivindicaron la obra pascaliana.

    “La razón geométrica cartesiana permite un conocimiento claro y distinto de fenómenos naturales, pero es insuficiente para orientarnos respecto del sentido de la existencia -dice González Ríos, autor de Schopenhauer (Galerna)-. Y resulta igualmente insuficiente para demostrar la existencia de un Dios que de sentido y razón a nuestra existencia. Pero junto a la razón geométrica hay otro tipo de razón, otro tipo de espíritu, que es mucho más apto para el conocimiento de estos problemas que le interesan incomparablemente más que los problemas puramente teóricos y abstractos de las ciencias. Este otro espíritu es el espíritu de sutileza, que tiene otra manera de llegar a los problemas de la existencia y responde a otros principios, mucho más cercanos y fáciles de percibir, aunque también, por cercanos y fáciles, resultan los más lejanos”.

    “La suya fue una vida atravesada por la conciencia de una profunda fragilidad y tristeza. Conciencia que buscó trazar en el espejo de una filosofía no sistemática sino fragmentaria. Filosofía que se escribió en pensamientos que no siguieron la razón geométrica cartesiana, sino el laberinto sin entrada y sin salida de las razones de la existencia”, concluye González Ríos. Según declaraciones del exdirector del diario italiano La Repubblica, el difunto Eugenio Scalfari, el papa Francisco le habría comentado en 2017 que estaba a favor de la beatificación de Pascal.

    También es apasionante leer la correspondencia que Pascal mantuvo, entre otros, con sus hermanas, Fermat, la reina Cristina de Suecia, Arthus y Charlotte de Roannez y sabios de la época.

    Cinco pensamientos de Pascal

    23. Las palabras diversamente ordenadas constituyen diversos sentidos, y los sentidos diversamente ordenados producen diferentes efectos.

    43. Algunos autores, hablando de sus obras, dicen: “Mi libro, mi comentario, mi historia”, etc. Huelen a burgueses que tienen bienes raíces y siempre un “en mi casa” en la boca. Harían mejor diciendo: “Nuestro libro, nuestro comentario, nuestra historia”, etc. Visto que de ordinario hay en ello más de cosecha ajena que propia.

    95. La memoria, la alegría, son sentimientos; y hasta las proposiciones geométricas llegan a ser sentimientos, porque la razón hace que los sentimientos sean naturales, y los sentimientos naturales se borran por la razón.

    122. El tiempo cura los dolores y las querellas, porque se cambia, no se es ya la misma persona. Ni el ofensor ni el ofendido son ya los mismos. Es como un pueblo que se hubiera irritado y se volviera a contemplar después de dos generaciones. Son siempre franceses, pero no los mismos.

    136. Pocas cosas nos consuelan, porque pocas cosas nos afligen.

    Pensamientos, de Pascal, se puede leer en este enlace de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

    Daniel Gigena

    Fuente: La Nación

  • Estrenos de teatro. Las Moiras es un material que desde el humor hilarante permite pensar los mandatos del judaísmo más ortodoxo

    Dramaturgia: Tamara Tenenbaum. Dirección: Mariana Chaud. Intérpretes: Analía Couceyro, Luciana Mastromauro, Florencia Piterman y Fiamma Carranza Macchi. Diseño de escenografía: Matías Sendón, Ariel Vaccaro. Diseño de iluminación: Matías Sendón. Diseño sonoro: Ian Shifres. Diseño de vestuario: Cecilia Zuvialde. Coreografía y movimiento: Manuel Attwell. Asistencia de dirección: Carla Grella. Producción: Compañía Teatro Futuro. Sala: El Galpón de Guevara, Guevara 326, Chacarita. Funciones: sábados y lunes, a las 20. Duración: 65 minutos.

    Las Moiras es una de las propuestas más interesantes que propone actualmente el circuito independiente. Escrita por Tamara Tenenbaum y dirigida por Mariana Chaud, el material es la primera parte del díptico El Dibuk, Dos Covers, que continuará con el estreno de El día más largo del mundo.

    En tono de comedia desbordada, la obra se ancla en pleno barrio capitalino de Once, donde tres esposas de rabinos deciden quién se casa con quién dentro de su propia comunidad, aunque, aquello que resuena tan férreo también genera sus resistencias y sus consecuencias; es ahí cuando una jovencita, que decide emanciparse del mandato, explicando sus razones, es tomada por un Dibuk.

    Con tópicos bien reconocibles por el judaísmo y un glosario en idish que no anula la comprensión de quien no maneja el idioma, el material desanda un camino que toma como punto de partida El Dibuk o Entre dos mundos, de S. Ansky, la obra más famosa del teatro yiddish, y cruza la leyenda judía del Dibuk, un espíritu errante que no ha terminado su trabajo en la tierra, y el mito griego de las Moiras, en torno a la personificación de quienes tejen los hilos del destino.

    Con un planteo, por momentos muy divertido, Las Moiras permite reflexionar acerca de la permanencia de determinadas tradiciones y cómo dialogan en el hoy, afectando el libre albedrío de las generaciones jóvenes y de quienes no desean transitar la existencia encorsetados con algo que no consideran favorable para sus vidas, acaso, nada puede ser más libre que la elección del amor y la construcción del destino.

    El texto de Tamara Tenembaum es desopilante, aunque, a medida que se desarrolla el relato, va cobrando una espesura tal que, sin abandonar el mohín, permite pensar en el rol actual de la ortodoxia y en la posible articulación con los asuntos más esenciales de la vida, como los vínculos, la cuestión de género y el poder virulento de quien decide inmiscuirse en la vida del otro. La dramaturga, siempre preocupada en las cuestiones de género y el rol de la mujer en lo vincular y social, desnuda un amplio conocimiento de la comunidad a la que refiere con su material y, dada su formación filosófica, se permite ahondar en algunos planteos fundamentales que propone esa disciplina mirando atentamente a las mujeres de su obra.

    En tanto que Mariana Chaud, también una gran dramaturga, responsable de textos exquisitos como el biodrama Budín inglés, plasmó en su dirección el tono de desborde preciso. Tomó riesgos, fue desde un naturalismo grotesco a un desenlace donde aparece la mitología plasmada en lo paranormal.

    Además del muy buen texto y la acertada dirección, las actuaciones de las actrices le dan vuelo y dimensión a la propuesta
    Además del muy buen texto y la acertada dirección, las actuaciones de las actrices le dan vuelo y dimensión a la propuesta

    Analía Couceyro, Luciana Mastromauro, Florencia Piterman y Fiamma Carranza Macchi conforman un equipo de actrices que le encontró identidad a la composición de esos personajes que, por momentos, hasta pueden ser vistos como caricaturas. Sin embargo, también dejan entrever la profundidad del propio drama. Las interpretaciones logran articular la exteriorización física ampulosa con aquellas situaciones que requiere de un compromiso emocional más profundo.

    Es de destacar el diseño de la escenografía de Matías Sendón y Ariel Vaccaro, de una gran funcionalidad y que recrea el universo hogareño donde las casamenteras trabajan. Un espacio plantado en el medio de la escena, de donde parecieran no poder escapar simbólica, cultural y físicamente. También es acertada la iluminación de Sendón como el vestuario de Cecilia Zuvialde, sobre todo en la representación del atuendo de las mujeres del judaísmo ortodoxo. El marco sonoro que plantea Ian Shifres también dialoga muy bien con el cuento expuesto.

    Las Moiras es una producción de la Compañía Teatro Futuro, integrada por el dramaturgo y director Mariano Tenconi Blanco, el músico y compositor Ian Shifres y la productora artística Carolina Castro, responsables de propuestas como La vida extraordinaria, Lima Japón Bonsai y Las ciencias naturales, entre otros textos de notable envergadura.

    En el programa de mano aparece un glosario ad hoc muy útil para el espectador y para iniciar el viaje hacia las tradiciones con un anclaje en el hoy y donde aparecen vocablos como “Kabalá”, “meidele”, “yeshivá” y “rebbe”, entre otros. Vale la pena inmiscuirse en este rico mundo, desconocido por muchos.

    Pablo Mascareño

    Fuente: La Nación

  • Contar a los que cuentan: la vida de Osvaldo Soriano y Juana Bignozzi

    Hay toda una vida detrás de quienes luchan con las palabras por alcanzarlas. Hay toda una existencias por debajo de esas frases, esos versos, esas oraciones que van configurando libros que luego hacen el viaje de las mesas de novedades a las bibliotecas y en el camino modifican mentes, cuerpos y, con suerte, la época que les toca transitar.https://600ef18b5918aeec8e448d93bde093c3.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-40/html/container.html

    Los escritores y escritoras que se aventuran por descubrir un tono, un estilo, construir personajes que se queden en la memoria de alguien, a veces conquistan días que vale la pena poner por escrito. Las biografías de escritores funcionan como puertas de entradas a universos que están directamente vinculados con formas de creación, maneras de intervenir la realidad de su tiempo y el sentido de lo que puede considerarse una obra.

    Acaban de aparecer dos textos con aliento de biografía (pero que la tensionan y ponen en cuestión el género) que dan cuenta de esto: la que aborda a la poeta, periodista y traductora Juana Bignozzi (1937-2015), Todo se une con la noche (Gog & Magog), de Vanina Colagiovanni, y sobre el periodista y narrador Osvaldo Soriano (1943-1997), Una historia (Sudamericana), de Ángel Berlanga.

    Los dos nombres son pesos pesados del campo cultural de los últimos años en nuestro país. Dejaron su huella inolvidable para quienes los leyeron y para quienes solo los tenían de oído. Estos libros rastrean qué había detrás de esas pisadas que aún resuenan.Osvaldo Soriano (1943-1997).Osvaldo Soriano (1943-1997).

    El encantador de serpientes

    A su modo, ese Osvaldo Soriano persona y de civil parecía un personaje literario creado y craneado por el mismo Osvaldo Soriano escritor. Así de intrincada fue esa vida que incluyó un ingreso tardío a la lectura y la escritura, perseguir el sueño de ser periodista en Capital Federal, el exilio y llegó a lo más alto de la literatura argentina en cuanto a popularidad y cachet cobrado por libro publicado.

    Esto último (eran las épocas en las que hablar de dinero y cultura era un tabú difícil de romper) fue una de las tantas polémicas que rodearon su nombre.

    En el medio, Osvaldo Soriano fue un periodista que tuvo una silla con su firma en las redacciones más relevantes e innovadoras de la segunda parte del siglo XX en el periodismo argentino. ¿Cómo lo logró?

    Cuenta el periodista Ángel Berlanga: “Investigar sobre la obra periodística de Soriano fue una de las columnas del proyecto del libro. Quería mirar su construcción del oficio y su paso por algunos medios emblemáticos de esas últimas décadas del siglo pasado. Eso deviene de seguir su trayectoria, en la que aparecen Primera Plana, Panorama, La Opinión, El cronista de mediados de los 70, Sin Censura desde el exilio, Humor, El periodista, Crisis, El Porteño, Página/12. A la vez me parece que sus relatos sobre el laburo periodístico, las estampas de La Opinión que anteceden a sus notas rescatadas para Artistas, locos y criminales, por ejemplo, dotaron de relieve, mística, sentido al oficio; y también sus contracaras, que ahí están. Sus escritos periodísticos conversan con un abanico amplio de temas a lo largo de distintas épocas, así que sí, me pareció enriquecedor explorar ahí”.Ángel Berlanga, autor de "Soriano. Una historia". Foto  TélamÁngel Berlanga, autor de «Soriano. Una historia». Foto Télam

    Con una década de trabajo, Berlanga se sumergió en la vida de Soriano como quien intenta ir descubriendo los pliegues y límites entres lo verdadero y la invención que Soriano hacía de su pasado. De ahí que el término “biografía” resulte, por lo menos, problemático.

    Explica el autor: “Me gusta más pensar en ‘una historia’, como dice la bajada del libro, que en una biografía. Él se concebía bastante como personaje literario, y trabajó ese sesgo con muchos rasgos y relatos, mitificados unos cuantos de ellos: en diversas circunstancias es complejo establecer ‘la verdad’, y no solo por sus versiones, sino por las versiones que evocan circunstancias ocurridas hace largo tiempo. Más que complejo diría imposible. Situaciones que daba por ciertas confluían con datos que las ponían en duda, y situaciones que imaginé inventadas resultaron ciertas. Pensé que se había inventado esto de que Alberto Olmedo lo llamó una madrugada muy interesado por encarnar al cónsul Bertoldi de A sus plantas rendido un león para hacer una película, pero luego Javier Portales lo corroboraba, que Olmedo le había pasado la novela porque quería que él fuera uno de los personajes. Me interesaban buscar ‘la verdad’ y cotejar las versiones de los relatos”."Soriano. Una historia", de Ángel Berlanga (Sudamericana, $8.999 papel; $2.239 ebook).«Soriano. Una historia», de Ángel Berlanga (Sudamericana, $8.999 papel; $2.239 ebook).

    La niña comunista

    La vida de Juana Bignozzi estuvo signada por una búsqueda: ¿cómo ser poeta en esta parte –y otras- del mundo? Su recorrido como integrante (la única mujer) del grupo El pan duro, su largo –larguísimo- exilio a España donde se ganó la vida como traductora y su vuelta a nuestro país para encontrar su destino como poeta cada vez más consagrada ya sobre el final de su vida.

    Con una personalidad que tiende a la demolición del entorno (el libro no esquiva sus peleas antológicas ni sus modos para nada amables ni encantadores), Bignozzi creó una obra que fue influyente desde los 90 hasta nuestros días. No hay nada más misterioso que la vida de una poeta.

    Vanina Colagiovanni, también poeta, se enfrentó a ese misterio. Y cuenta: “La principal búsqueda fue pensar en diferentes ejes importantes en su vida y que esos ejes fueran los que guiaran los diferentes momentos y capítulos. Al analizar toda la información fui identificando tópicos centrales que la constituyen: su momento formativo en los años sesenta, con la presencia fuerte de los grupos poéticos en los bares y en la noche de la ciudad, su actividad como traductora, el ‘destierro’ en España, como lo llama ella. Bignozzi se distingue de los exiliados porque dice que se fueron por decisión propia pensando que iba a volver en un par de años. Pero se termina quedando en Barcelona por 30 años”.La poeta Juana Bignozzi (1937-2015).La poeta Juana Bignozzi (1937-2015).

    Amplía Colagiovanni: “Ese núcleo es muy fuerte, aparece como tema recurrente en su poesía, en sus entrevistas, en sus cartas, el dolor por la distancia de Bignozzi con su ciudad y su fuerte búsqueda por volver vivir en una Buenos Aires de la que se había ido tres décadas antes. Por eso, quizás sí se puede leer en el libro, a través de la figura de Juana, ciertos momentos de la historia de la poesía y del exilio, como un marco o un contexto histórico de su historia personal”.

    Para escribir este libro, la autora se guió por una frase de Marcel Schwob en Vidas imaginarias: “El arte del biógrafo consiste precisamente en la selección. No debe preocuparse por ser verdadero; debe crear, dentro de un caos, rasgos humanos”.

    Pero la cercanía con Bignozzi fue definitiva: “Ruve la suerte de conocer a Juana, de ir a su casa, de frecuentarla durante muchos años, la escritura de su vida se me aparecía de un modo muy visual, mientras escribía sobre ella, la veía, en su casa, con la ropa que usaba, con los anillos, con sus gestos, con sus gustos, sus modos de hablar y-acá me pongo un poco mística- sentía que de algún modo estaba viva y acompañándome”, explica la autora.
    "Juana Bignozzi. Todo se une con la noche", de Vanina Colagiovanni (Gog & Magog, $5.400).«Juana Bignozzi. Todo se une con la noche», de Vanina Colagiovanni (Gog & Magog, $5.400).

    Recordar es un acto en presente

    Las figuras del narrador Osvaldo Soriano y la poeta Juana Bignozzi se acrecientan a medida que pasan los almanaques. Sus libros son leídos, estudiados, compartidos. Ahora, gracias a estos textos, se puede ceder ante una nueva aproximación a su obra.

    Soriano, el autor argentino más popular del periodo 1982-97 y que entre 2003 y 2016 vendió 412.000 ejemplares, ya se ganó su estatus de autor clásico: “Soriano se percibía como un narrador de historias y un testigo de su tiempo, y me impresiona que sus escritos, lo periodístico y lo literario, son relevantes e influyentes para leer las tres últimas décadas del siglo pasado. Los cruces entre literatura, humor y política, por caso, están en casi todas sus novelas y tienen diversos registros. Es además una figura central, junto con Fontanarrosa y Sasturain, de la narrativa futbolera, que a mediados de los ’80, cuando empezó publicar sobre el tema, tenía un lugar mucho más marginal. Aunque alguna vez él mismo se vio “en la cornisa de la literatura”, imaginaba una gran mesa en la que tuviera un lugar. Y yo lo veo ahí, formando parte” concluye Berlanga.La autora Vanina Colagiovanni. Foto Instagram de Rosa IcebergLa autora Vanina Colagiovanni. Foto Instagram de Rosa Iceberg

    Mientras están en preparación sendas biografías de Irene Gruss y Héctor Viel Temperley, este ensayo biográfico sobre Juana Bignozzi (que empezó como cuento y fue creciendo hasta encontrar su forma final) da cuenta de un posible camino hacer de cómo vive una poeta argentina en tiempos difíciles.

    Dice Colagiovanni: “Su obra no envejeció nada. Los lectores nuevos la adoptan inmediatamente, dicen que es una bomba, incluso leen con gusto libros como Mujer de cierto orden, que es de 1967, eso no sucede con otros poetas de los años sesenta. Hay un legado para mí en una voz femenina fuerte, que dice mucho para lectores actuales. Hay versos de Bignozzi que encarnaron muy bien en esta época, no veré morir a mi madre/no conoceré el delirio por un hombre/no viviré en la revolución, por ejemplo”.

    Leer biografías de escritores y escritoras sigue siendo una manera de habitar universos muy particulares que parecen inventados o altas formas de la invención pero son reales y existieron en este suelo. De ahí su atractivo: muestran un camino posible, un sueño realizado.

    Fuente: Clarín.com