Categoría: Entretenimiento

  • El hiperrealismo del paisaje litoraleño, el eje de la nueva muestra de Guillermo Bekes

    El artista argentino residente en Madrid, Guillermo Bekes, vuelve a Buenos Aires a cinco años de su última muestra en el país. “Encuentro a Hilda” podrá visitarse desde el 22 de agosto hasta el 4 de septiembre en la porteña Galería El Socorro.

    Bekes tiene acostumbrado a su público a un virtuosismo único que comenzó con sus primeros paisajes de campo, continuó con desnudos y siguió con el hiperrealismo mágico de los mejores paisajes de Europa, eje de su última muestra en Argentina.

    En su nueva exposición el artista resignifica los paisajes litoraleños, las suaves colinas, los ríos y arroyos, sus praderas y arboledas, los caminos rurales, los puestos de campos solidarios y sencillos. A su vez, se distingue la evolucion sobre el trabajo de la luz, característica de su obra, que imprime a los colores de la naturaleza cualidades extraordinarias.

    “Mi intención fue siempre dibujar y pintar aquellas imágenes que se me aparecen en forma de cuadros, conectadas a mis emociones más profundas y vitales. Confío en que sea éste un camino genuino, que me lleve a buenos puertos y en el que pueda dejar mi huella única y personal”, afirma Bekes.Guillermo Bekes vuelve a exponer en Buenos Aires después de cinco años. Foto gentileza artistaGuillermo Bekes vuelve a exponer en Buenos Aires después de cinco años. Foto gentileza artista

    “Confuso e incierto, como vive el habitante de este siglo, sin embargo, en el espacio indestructible del arte, después de mucho, sucede el encuentro. Es también un reencuentro”, escribe Alejandro Bekes, hermano del artista, en el texto curatorial que acompaña la muestra.

    “El campo es el lugar originario y allí el pincel se demora con gratitud, con asentimiento, con el sosiego incomparable de haber vuelto al hogar; de haber recobrado la casa”, agrega para concluir que el arte es “hijo de la memoria” y puede “traer a la vida lo que fue” y “rehacer el destino”.

    Bekes nació en la provincia de Santa Fe en 1962. Su relación con el arte comenzó en la infancia, como un juego que pronto se transformó en una pasión, luego en vocación y posteriormente en su trabajo. Desde 1982 participa en diversas exposiciones colectivas y premios provinciales y nacionales.Guillermo Bekes vuelve a exponer en Buenos Aires después de cinco años. Foto gentileza artistaGuillermo Bekes vuelve a exponer en Buenos Aires después de cinco años. Foto gentileza artista

    Entre 1993 y 2003 residió y pintó en una quinta en Entre Ríos especializándose en el género del paisaje y a la temática del litoral argentino. Con el correr de los años sumó estudios sobre el género de la figura humana y el desnudo.

    Su obra integra colecciones públicas y privadas de Argentina, Uruguay, Brasil, Chile, Estados Unidos, España, Francia, Reino Unido, Mónaco, Israel, Rumania y Países Bajos.

    Ficha

    Encuentro con Hilda. Guillermo Bekes

    Dónde: Galería El Socorro. Suipacha 1331.

    Cuándo: desde el 22 de agosto hasta el 4 de septiembre.

    Entrada: gratuita.

    Fuente: Clarin.com

  • Una muestra que combina arte, solidaridad y medio ambiente

    Desde el 7 y hasta el 12 de agosto la Fundación Rossi presenta la 11a Muestra de Arte Solidario “Conciencia en Acción». Se trata de una muestra que combina arte, solidaridad y medio ambiente en Colección Amalita, Olga Cossetini 141, en Puerto Madero.

    Todo lo recaudado es a beneficio de Damas Entrerrianas y durante la apertura de la muestra se entregó durante la apertura el Premio Fundación Rossi a la Trayectoria Artística a Roberto Frangella.

    La muestra posee la mas alta calidad estética, debido a los diez artistas de reconocida trayectoria que realizaron especialmente para esta ocasión una obra desde su lenguaje particular: David Klauser, Pedro Cuevas, Laura Delgado, Pablo Butteri, Fabiana Barreda, Roberto Frangella, Leo Nuñez , Mai Solorzano, Elia Gasparolo, Cecilia Nigro.La obra de Pedro Cuevas, El sireno (plástico viviente).La obra de Pedro Cuevas, El sireno (plástico viviente).

    “El cambio climático es un fenómeno asociado a la irracional a la utilización de los recursos naturales que ha provocado transformaciones irreversibles en el clima, situación que en la época actual afecta notablemente a las personas. El mundo no necesita una mirada pasiva hacia esta alarmante realidad, hace falta una actitud humana más consecuente, responsable y sostenible que influya de alguna manera en la transformación del comportamiento actual sobre el cuidado del medio ambiente», sostuvo Agustina Rossi, directora de la Fundación durante la inauguración.La obra de Mai Solorzano, No retorno, realizada con un ensamble de placas radiográficas.La obra de Mai Solorzano, No retorno, realizada con un ensamble de placas radiográficas.

    Las 10 obras que se exponen y luego se subastarán están hechas con materiales vinculados al medio ambiente y el reciclaje como placas radiográficas, materiales de electrónica, plásticos reciclados, tubos y cajas acrílicas.

    Fuente: Clarín.com

  • Entre hogueras y una cajita musical para pumas: Bienalsur y un abanico de formas de contar el mundo

    Dentro de un rato Diana Wechsler, la curadora argentina de Bienalsur, va a gritar: «¡Vamos, apúrense que nos llama dios!» Pero ahora estamos todos hipnotizados frente a una pantalla que muestra un tejido digital de noticias en tiempo real.

    El artista español estadounidense Daniel Canogar (1964) crea con un software una trama de bandas de colores que llevan inscriptos los zócalos de cadenas de noticias -BBC, CNN, FoxNews, Bloomberg, Le Monde, Al Jazeera y otras-. La obra muta al ritmo fugaz de la circulación de información de modo incesante. Los textos pasan y pasan, crecen, se enredan, se sueltan, se achican, otros los desplazan y desaparecen. A veces, entre ellos, se forman agujeros negros. «Se trata de posibles fake news que salen al circuito, nadie retoma y se diluyen», explica Weschler.

    El trabajo es parte de la serie Pixelwave, en la que lo textil es la metáfora de lo que teje y desteje la información en la sociedad y un homenaje a la tecnología “chatarra” que el artista suele rescatar y que, según explicó, incluye el telar de Jacquard de principios del siglo XIX, considerado como antecesor de la primera computadora.La vida desborda la TV. En una instalación de Antoni Muntadas. Federico López ClaroLa vida desborda la TV. En una instalación de Antoni Muntadas. Federico López Claro

    «El domingo me quedé unos 10 minutos mirando la obra -cuenta Wechsler-. Seguí uno de los hilos informativos. Primero leí que habían encontrado un cargamento de droga en París. Después, en otro, que habían detenido a un ciudadano peruano. Y más tarde que el detenido le había disparado a un guardia de aduana. Vi cómo se iba construyendo una noticia”.

    No es casual Chyron (zócalos) Special Edition dé la bienvenida a Ficciones reales, una muestra fundamental de Bienalsur, con auspicio de Ñ, que se expone en el CCK. La obra fue, de hecho, un disparador de la movida.

    “Partimos de la premisa de que la neutralidad es imposible. Siempre se interviene desde una posición. Así que la idea es no ofrecer narrativas cerradas, sino invitar al público a construir una propia”, dice Wechsler a Clarín Cultura, en el marco de una recorrida con artistas y especialistas.

    “Nuestra propuesta es sumar voces a la ‘confusión general’, en el mejor sentido del término -agrega-. Darle soberanía al espectador en vez de reforzar el control del curador y la institución. Abrir sentidos. Este concepto está en Bienalsur en sí misma, por eso, aunque tienes tantas sedes -11 sólo en la Ciudad de Buenos Aires-, no proponemos tampoco recorridos. La idea es que cada cual construya su propia aventura”.Documentos desclasificados. En una obra de la chilena Voluspa Jarpa. Federico López ClaroDocumentos desclasificados. En una obra de la chilena Voluspa Jarpa. Federico López Claro

    Tachones negros y memoria emotiva

    El tema de la manipulación y el control de la información es el corazón de Primera persona plural (2017), una obra de Voluspa Jarpa (Chile,1971) en la que se exhiben, ondulantes, flotando, como fantasmas, copias de documentos desclasificados sobre dictaduras en América latina en EE.UU. También, portadas de diarios de ese país tras el golpe de Estado de Pinochet en 1973 que “lo presentan como logro de la política de Nixon”, el entonces presidente norteamericano, jaqueado por el Watergate, cuenta Jarpa.

    “Una de las cosas que aprendí es que una operación de inteligencia es exitosa cuando no se puede reconstruir su narrativa en términos colectivos. En la obra, se ve en los documentos con tachones negros que muestran aquello a lo que no vamos a acceder. Los textos legibles, en cambio, son ya parte de la historia. Pero hay toda otra parte que no logra aparecer ni ser narrada”, agrega.1983. La instalaciónde Cristian Segura. Federico López Claro1983. La instalaciónde Cristian Segura. Federico López Claro

    La prensa vuelve a ser protagonista en 1983 o el fin de los años de plomo, del tandilense Cristian Segura (1976). El trabajo ocupa toda una sala. El piso está tapizado por gigantografías de titulares de los diarios más importantes de Argentina -éste incluido- de días posteriores a la elección de Raúl Alfonsín. Se las puede pisar, recorrer, mientras se escuchan audios de radio y televisión. Hay, además, esculturas de papeles abollados de caramelos Sugus y Media Hora y de capuchones de Bic mordisqueados, también gigantes.

    Como los textos de las tapas descontextualizados no se pueden terminar de comprender y Segura -quien dirigió el Museo de Bellas Artes de su ciudad natal a los 23 años- es un experto en recuperar historias, el trabajo parece sugerir un paseo la memoria emotiva, por aquello que nos marca cuando aún somos inocentes, supuestas hojas en blanco.

    Antoni Muntadas (Barcelona, 1942) también abre puertas a nuevos sentidos al señalar con una proyección de diapositivas que desbordan un aparato de televisión de la década de 1980 que la realidad excede lo que pasa por los medios.

    Contra la censura

    En la misma sala que la ocupa la obra de Jarpa, se exponen otras piezas que también hacen visible lo supuestamente invisible -esa especie de educación sentimental que parece citar Segura- y liberan lo prohibido.Acuarelas. Tapas de libros quemados en la última dictadura militar argentina, pintados por Adriana Bustos. Federico López ClaroAcuarelas. Tapas de libros quemados en la última dictadura militar argentina, pintados por Adriana Bustos. Federico López Claro

    Están los registros del Partenón de libros que Marta Minujín creó con obras censuradas durante la última dictadura miliar argentina en la avenida 9 de Julio en 1983. Un trabajo pionero que replicó en la muestra documenta Kassel, en Alemania. La pieza, de la que el público pudo llevarse obras, es uno de los emblemas de la recuperación de la democracia y un símbolo de libertad, en clave de fiesta pop, sin violencia.

    ​Minujín resumió «sin libros no hay democracia». En Ficciones reales se exhiben dos obras sobre bibliotecas. Una es la de la italiana Daniela Comani (Bologna, 1965), en la que pintó, con un efecto de profundidad falso, tapas de clásicos invirtiendo el género de sus protagonistas. La principita, Monsieur Bovary y Alicio en el país de las maravillas buscan visibilizar la violencia y la discriminación sexista.

    La otra biblioteca integra el proyecto Libros en llamas de Adriana Bustos (Bahía Blanca, 1961) en el que recupera, pintando amorosamente con acuarela, tapas de libros quemados que exhibe junto con fotos que documentan sus hogueras. En este caso, se trata obras censuradas en la última dictadura militar argentina (entre ellas, Batman) pero la artista trabaja con textos prohibidos en distintas épocas en Occidente y una pieza de este conjunto integra la colección del Museo Reina Sofía de España.Bienvenidos al infierno. "Error de Dios", del Grupo Etcétera, sobre obras de León Ferrari. Federico López ClaroBienvenidos al infierno. «Error de Dios», del Grupo Etcétera, sobre obras de León Ferrari. Federico López Claro

    Ring ring y risas en el infierno

    Los viejos teléfonos negros dispuestos sobre tarimas rojas no paran de sonar. “Nos llama dios, atiendan”, dice Wechsler. En la propuesta Error de Dios (2014-2023) del Grupo Etcétera -que pregona el error como filosofía de vida y ofrece instrucciones para aplicarla-, escuchamos cómo León Ferrari habla con dios y cómo dios llama al magnate Elon Musk (dueño de Twitter y uno de los grandes empresarios de la inteligencia artificial). Lo llama, literal.

    La obra parte de Palabras ajenas, una instalación performática que Ferrari creó entre 1965 y 1967 y publicó en forma de libro, en la que cruzaba a Adolf Hitler, el Papa Pablo VI y noticias, entre otras fuentes (y que fue recreada en la edición 2021 de Bienalsur) en una  conversación imaginaria. Y la obra se relaciona además con el pedido de abolición del purgatorio y del infierno que Ferrari mandó al Vaticano.

    «Atiendan» también a los dos collages basados reversiones de detalles de pinturas de El Bosco. Uno de sus monstruitos del siglo XVI junto a agentes bursátiles. Una modo de “actualizar el horror”, dice Wechsler. Y otra demostración de cómo se ríe en el infierno.Tucumán Arde. El documental, en el CCK.Tucumán Arde. El documental, en el CCK.

    Este trabajo tiene un pariente clave, de estética documental, militante: el video sobre Tucumán Arde, sobre la movida que en 1968, durante la dictadura de Onganía, denunció la explotación y la miseria en los ingenios azucareros de esa provincia (trabajo con el que colaboró Ferrari).

    Farocki y la poesía

    En la última sala de la exposición -que abarca los pasillos-, la invitación a experimentar cómo se construye el mundo en términos narrativos -con textos, imágenes, espacios y sonidos- reúne faros. 

    Por ejemplo, Interfaz, un filme de Harun Farocki (1944-2014), autor de Desconfiemos de las imágenes, en el que indaga una vez más en la relación entre la imagen y la palabra, los efectos y las marcas de la edición y los cambios asociados con las nuevas tecnologías.

    La máquina de escribir en la pantalla evoca obras suyas feroces, como Fuego inextinguible, el corto que filmó en tiempos del Mayo Francés y la Guerra de Vietnam, en el que se preguntaba «cómo hacer una película sobre el napalm» y advertía: «Cuando le mostremos fotografías de las víctimas del napalm, usted cerrará sus ojos. Cerrará los ojos a las fotografías. Después cerrará los ojos a la memoria. Y después cerrará los ojos a los hechos”. O Respiro (2007), una obra hecha con imágenes mudas de un fotógrafo al quien los nazis obligaron a filmar propaganda, ​en la que Farocki mostró metalúrgicos e hilanderas, una especie de fábrica que era en realidad un campo de prisioneros judíos. 
    "Miedo". De Antoni Muntadas. Federico López Claro«Miedo». De Antoni Muntadas. Federico López Claro

    Liliana Porter (Buenos Aires, 1941) pone la piel de gallina y llena los ojos de lágrimas con sus muñequitas de cerámica partidas y Fabio Kacero (Buenos Aires, 1961) muestra un video en la City porteña en el que lo único que parece real son los monumentos. 

    El final de la expo es una joyita. Se trata de una obra de la Sociedad de Amigos y Benefactores de las Artes del pueblo de Cañada Rosquín, Santa Fe, preciosa. De lo documental brota poesía.

    Con parte de un antiguo molino de viento, Diálogo con pumas y aguará guazú busca generar sonidos para atraer a esos grandes mamíferos a una reserva natural, donde suele estar instalada. Basta hacer girar las aspas para que la obra se transforme en una cajita musical para los animales. Cajita musical para atraer pumas. Jesu Antuña "le da cuerda" a la obra. Federico López ClaroCajita musical para atraer pumas. Jesu Antuña «le da cuerda» a la obra. Federico López Claro

    Diálogo… recupera, además, la figura de un creador local, C. Brambilla, quien entre las décadas de 1950 y 1983, produjo obra pionera que conjuga arte, ciencia y naturaleza, según cuenta Jesu Antuña, integrante de la Sociedad. Entre otras obras, este grupo creó un Concierto para peces de río -en la frecuencia en la que escuchan los peces- y Conversación entre animales sobre la vida y la muerte, sobre la relocalización de animales conservados en taxidermia. «Se trata de aprender a vivir en comunidad más alla de los humanos«, resume Antuña.

    Los trabajos de los españoles Jordi Colomer, Joan Fontcuberta, el grupo Declinación Magnética y Dora García -con una brevísima performance sobre la imposibilidad de comunicarse-, la peruana Daniela Ortiz – que expone un abecedario del racismo-, el mexicano Gabriel Garcilazo, el turco Ali Kazma y los argentinos Marie Orensanz, Eduardo Costa, Roberto Jacoby, Raúl Escari y Santiago Villanueva completan el panorama de la muestra.

    En el texto de presentación, Wechsler apunta otra buena razón para visitarla: «Habitamos lo que Joan Fontcuberta llama ‘la furia de las imágenes’. Por esta razón, en la era de la googleización, hacer exposiciones se convierte en una necesidad, ya que son espacios donde observa una selección y pensar con ella y más allá».

    Ficha: Ficciones reales se exhibe en el Centro Cultural Kichner (Sarmiento 151, piso 7), de miércoles a domingo de 14 a 20, hasta el 29 de octubre, con entrada gratuita.

    Fuente: Clarin.com

  • Un nuevo espacio de arte abre en San Telmo

    Una galería de arte que ocupa todo un edificio. En Defensa 1369, donde Jorge Helft construyó el espacio que albergaría su fabulosa colección –que incluía a Marcel Duchamp y Paul Klee–, el sábado 26 de agosto se abre un nuevo espacio para las artes visuales. La galería W inicia allí una nueva etapa, con una dinámica renovada y cinco exposiciones simultáneas. De Nora Correas a la peruana Chonon Bensho.https://756c7559ff89639e80fc0e73550118f3.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-40/html/container.html

    Después de cuatro meses de obra, justo enfrente de donde vivía la familia Helft, el edificio de 1000 m2 cubiertos y 500 m2 más de jardín, que está distribuido en dos plantas y dos subsuelos, abrirá W—Galería. “Busqué rescatar un lugar emblemático para Buenos Aires, que mucha gente del medio ya conoce porque Helft fue muy generoso siempre”, contó a Cultura el galerista Ricardo Ocampo.Chonon Bensho, Weshananai, 2023, Embroidery on tucuyo, 124.5 x 181.5 cm.Chonon Bensho, Weshananai, 2023, Embroidery on tucuyo, 124.5 x 181.5 cm.

    De esta manera, continua el plan de activar lugares históricos que hace cinco años inició cuando se instaló en el mítico edificio en la calle Viamonte que dio vida al CAyC (Centro de Arte y Comunicación), institución responsable de la internacionalización del arte local y latinoamericano entre 1969 y mediados de los años 90.

    “Hace años buscaba un lugar más grande para darle otros espacios a nuestros artistas, algo más dinámico: ahora podemos tener cinco muestras en simultáneo, colgadas cinco meses y medio, con una agenda de actividades vinculadas”, agregó Ocampo. El espacio de Viamonte, por su parte, continuará hasta fin de año, y a partir de 2024 seguirá como W—Archivo, de perfil experimental con proyectos curados más archivo de obra.Fachada de la galería W en Viamonte 452, donde funcionó el CAyC, que dirigió Jorge Romero Brest.Fachada de la galería W en Viamonte 452, donde funcionó el CAyC, que dirigió Jorge Romero Brest.

    La esencia de la naturaleza

    W—Galería, el nuevo espacio porteño de carácter institucional, abre con cinco muestras que comparten un eje de investigación vinculado a la tierra, la materia, el trabajo colaborativo, lo textil, lo indígena y los ancestral. En la sala 1, ubicada en la planta baja, Chonon Bensho realiza su primera muestra individual fuera de Perú, donde fue además la primera indígena en ganar el Premio Nacional de pintura.Nora Correas, Cota, capa, casa, cosa, 1990 Vidrio, juncos, alambre, hierro, tela, pigmentos, madera. 120 x 165 x 70 cm.Nora Correas, Cota, capa, casa, cosa, 1990 Vidrio, juncos, alambre, hierro, tela, pigmentos, madera. 120 x 165 x 70 cm.

    Joven artista de la comunidad Shipibo-Konibo, Chonon Bensho es descendiente de los sabios médicos indígenas y de las mujeres que han conservado las tradiciones artesanales. En Buenos Aires, se podrán ver una serie de textiles, esculturas y dibujos que muestran configuraciones espaciales de una originalidad expresiva y los colores que ofrecen pistas de una cultura desconocida: el arte amazónico.

    Otra mujer, la emblemática Nora Correas, ocupará la otra sala de grandes dimensiones del espacio. Curada por Florencia Qualina, la muestra incluye una serie de instalaciones como la que se puede ver en Manifiesto verde –ahora en exposición el Museo Moderno– con unos caparazones que emanan de la tierra, con telas teñidas, juncos, maderas y adobe.Mónica Millán, de la serie Inventar la piel, 2023. Ao po'i bordado y guardas cosidas, 50 x 46 cm.Mónica Millán, de la serie Inventar la piel, 2023. Ao po’i bordado y guardas cosidas, 50 x 46 cm.

    Bajo el concepto de que las obras sean lo menos tecnológicamente intervenidas, en la Sala 3 se presentará el proyecto en el que Mónica Millán trabaja hace cuatro años junto a una comunidad de artesanas guaraníes que tienen el saber del ao po’i. Curada por Carla Barbero, la exposición muestra su trabajo sobre este bordado estilo crochet blanco y calado que es todo delicadeza.

    Mientras que la Sala 4 será el espacio para un proyecto colaborativo con Anahí Cáceres, una serie muy grande de los 80 y los 90 que se relaciona con su origen, en rigor, con sus abuelos chilenos de una comunidad del sur cuya vivienda se encontraba en medio del Camino del Inca.

    El imponente jardín diseñado para exhibir propuestas contemporáneas y proyectos al aire libre, se inaugurará con una obra de Florencia Sadir, realizada con distintas cocciones de adobe. Sadir es una nueva incorporación de la galería, junto a Marcia Schvartz, Tomás Espina y la mencionada Chonon Bensho.Anahí Cáceres, Sin título, 1986, Técnica mixta sobre lona, 133 x 97.5 cm.Anahí Cáceres, Sin título, 1986, Técnica mixta sobre lona, 133 x 97.5 cm.

    “Buscamos integrar al público que siempre visita muestras con el que nunca fue, y que tenga la posibilidad de ver cinco muestras hasta sentarse en el patio a pensar”, completó Ricardo Ocampo sobre el proyecto. Una trastienda curada del resto de los artistas está pensada para que acompañe a cada muestra; y se suma un auditorio multifuncional.

    El porteñísimo nuevo espacio se convierte en la última W que conforma junto al proyecto inaugurado en Pueblo Garzón, Uruguay, W—Naturae, vinculado al entorno natural, y en diálogo con la escena latinoamericana.

    Fuente: Clarín.com

  • Una cápsula con obras humanas, a la Luna

    «Sigan contando la historia», dice el personaje del director en la última película de Wes Anderson, Asteroid City, que echa un vistazo a la fascinación de los Estados Unidos en los años 50 por el espacio y las comunicaciones interestelares. A fin de este año, el Códice Lunar –un enorme archivo multimedia que cuenta la historia de los pueblos terrícolas a través de sus artes creativas– empezará a instalarse de forma permanente en la Luna, a bordo de una serie de cohetes no tripulados.

    El Códice Lunar es una colección digitalizada (o miniaturizada) de arte contemporáneo, poesía, revistas, música, cine, podcasts y libros de 30.000 artistas, escritores, músicos y cineastas de 157 países. Es una idea original de Samuel Peralta, físico semirretirado y escritor canadiense enamorado de las artes y las ciencias.

    En el Códice hay grabados de la Ucrania devastada por la guerra y poesía de países amenazados por el cambio climático, así como más de 130 números de la revista PoetsArtists. Entre las miles de imágenes se encuentran «New American Gothic», de Ayana Ross, ganadora del Premio Bennett 2021 para artistas mujeres; «Emerald Girl», un retrato en ladrillos Lego de Pauline Aubey; y la acertadamente titulada «Luna nueva», una serigrafía de 1980 de Alex Colville. Algunas obras se encargaron especialmente para el proyecto, entre ellas «Trilogía Polaris: Poemas para la Luna», colección de poemas sobre todos los continentes, incluida la Antártida.El canadiense Samuel Peralta, creador del Códice Lunar, la cápsula de creatividad. En sus manos, una escultura de la etnia Inuit, en su casa de Ontario. Foto de Brendan George Ko/The New York Times.El canadiense Samuel Peralta, creador del Códice Lunar, la cápsula de creatividad. En sus manos, una escultura de la etnia Inuit, en su casa de Ontario. Foto de Brendan George Ko/The New York Times.

    Peralta, coleccionista de arte y poeta, presidente ejecutivo de Incandence, empresa de medios de comunicación y tecnología con sede en Toronto, se ha puesto en contacto con creadores a través de galerías y editoriales, para seleccionar las obras (y obtener permisos de archivo) que se incluirán gratuitamente en el Códice. También ha aceptado obras enviadas por artistas en forma personal.

    «Se trata del mayor proyecto mundial de lanzamiento de obras culturales al espacio«, declaró Peralta en una entrevista. «No hay nada parecido en ninguna parte».

    El Códice representa a creadores de experiencias muy diversas. Incluye varias obras de Connie Karleta Sales, una artista con la enfermedad autoinmune neuromielitis óptica, que realiza pinturas utilizando la tecnología de mirada ocular. «Electric Joy», una de las obras, «celebra el color y el movimiento de mi mente», dijo Sales en un correo electrónico. «Puede que el uso de mi cuerpo físico sea limitado, pero mi mente no tiene límites. Baila, ríe, llora y ama».

    Olesya Dzhurayeva, grabadora ucraniana, había salido de Kiev en abril de 2022, en los primeros meses del ataque ruso, cuando Peralta, quien ya había comprado algunas de sus obras, se puso en contacto con ella con un mensaje de apoyo. También le pidió permiso para archivar imágenes de varios de sus litograbados en el Códice Lunar, y ella accedió.

    «Este proyecto reafirma la vida con pensamientos sobre el futuro», escribió en un correo electrónico. «Esto es exactamente lo que necesitaba en esos primeros meses». En el Códice, está representada una colección de sus obras, que incluye una serie de xilografías impresas con tierra negra ucraniana.

    La Luna acoge arte de la Tierra desde hace décadas. «El Museo Lunar», un pequeño azulejo de cerámica con dibujos lineales de Forrest Myers, Andy Warhol, Claes Oldenburg, Robert Rauschenberg, David Novros y John Chamberlain, se pegó discretamente a la pata de un módulo lunar abandonado en la Luna como parte de la misión Apolo 12 en 1969.La novela "Fundación", de Isaac Asimov, en otro disco de níquel, rodeada de discos de almacenamiento aún en blanco. Foto Brendan George Ko/The New York TimesLa novela «Fundación», de Isaac Asimov, en otro disco de níquel, rodeada de discos de almacenamiento aún en blanco. Foto Brendan George Ko/The New York Times

    «Astronauta caído», una escultura de aluminio del artista belga Paul van Hoeydonck, fue dejada en la superficie lunar por la tripulación de la Apolo 15 en 1971, con una placa conmemorativa de catorce astronautas estadounidenses y cosmonautas soviéticos que murieron mientras prestaban servicio científico a sus países.

    Al margen del proyecto del Códice Lunar, otros artistas contemporáneos aspiran a colocar obras por su cuenta en la superficie lunar mediante viajes espaciales comerciales, entre ellos Jeff Koons y el artista británico Sacha Jafri. La Arch Mission Foundation ha enviado al espacio la trilogía Fundación de Isaac Asimov y millones de páginas de la Biblioteca Lunar.

    Pero el Códice Lunar tiene mayores ambiciones narrativas. Está dividido en cuatro cápsulas del tiempo, con su material copiado en tarjetas de memoria digital o inscripto en NanoFiche, un soporte de almacenamiento analógico ligero a base de níquel que puede contener 150.000 páginas microscópicas de texto o fotos grabadas con láser en una hoja de 22 centímetros por 28 centímetros.

    El concepto es «como el Disco de Oro», dijo Peralta, refiriéndose a la cápsula del tiempo cultural de la NASA que contiene audio e imágenes almacenadas en un disco metálico y enviadas al espacio a bordo de las sondas Voyager en 1977. «El oro sería increíblemente pesado. Las obleas de níquel son mucho, mucho más livianas».

    Ada Limón, actual poetisa laureada de Estados Unidos, escribió un poema para la nave espacial Europa Clipper de la NASA que partirá con destino a Júpiter el año que viene. También tiene poemas en el Códice Lunar, que contiene unos 25 años de «The Poet and the Poem» (El poeta y el poema), programa de radio y podcast sobre poesía fundado y presentado por Grace Cavalieri, que incluye episodios con Rita Dove, Louise Glück y otros poetas laureados de Estados Unidos.

    Cavalieri, poeta prolífica, señaló que enviar arte y poesía al espacio muestra la civilización de un modo muy humano. «Tenemos acuerdos sobre tierras, tenemos tratados, pero la única forma de saber cómo se sentía realmente la gente, y sus sensibilidades, está en la poesía desde el principio de los tiempos», afirmó.

    Didi Menéndez, editora, curadora y directora de PoetsArtists, ha enviado a Peralta números digitalizados y otras publicaciones para su inclusión en el Códice Lunar. «Muchos de los artistas trabajan en la figuración contemporánea», dijo sobre la colección lunar.Y agrega: «Hablamos de cosas que están ocurriendo en la política y en lo social. Es una visión de la Tierra y de lo que está ocurriendo ahora desde la perspectiva de un artista. Y qué está pasando realmente con las emociones».

    «En la Apolo, todos eran artistas masculinos», explicó Menéndez, refiriéndose a las obras de arte lunar realizadas por las tripulaciones de la NASA. «Las cargas útiles que está reuniendo Sam contienen un grupo muy variado».

    Peralta, polímata doctorado en física en la Universidad de Gales, es hijo del antropólogo y dramaturgo filipino Jesús T. Peralta y de la artista abstracta Rosario Bitanga-Peralta. Inició el Códice Lunar durante la pandemia de coronavirus para enviar a la Luna su propia obra, incluidos sus libros de ciencia ficción, antes de decidir ampliar su alcance.

    Lleva varios años recopilando contenidos, aunque algunas personas con las que se ha contactado no lo han tomado en serio. «Les digo: ‘Me gustaría poner su arte en la luna’, y piensan que es una especie de estafa», explica. El requisito básico para ser aceptado es que el artista o escritor haya sido seleccionado anteriormente mediante la inclusión de su obra en alguna exposición, catálogo o antología.

    Una cápsula del Códice ya orbitó alrededor de la Luna en la misión Orion de la NASA en 2022. Está previsto que las demás cápsulas del Códice lleguen y permanezcan en la Luna a partir de este otoño a través del programa de Servicios Comerciales de Carga Lunar de la NASA, que adjudica contratos a empresas de ingeniería aeroespacial como Astrobotic Technology de Pittsburgh e Intuitive Machines de Houston.

    Después de que las empresas creen los módulos de alunizaje para los equipos de la NASA, pueden vender el espacio sobrante a bordo. Los precios varían: Astrobotic cobra 3.270 dólares por transportar una «cápsula lunar» de 0,5 pulgadas por 1 pulgada a bordo de uno de sus módulos de alunizaje.

    Peralta financia en gran parte el costo del espacio de carga útil en los tres módulos de alunizaje y aún no tiene un precio definitivo, pero asegura que es una pequeña parte del costo de comprar un pasaje de «turista espacial» en un cohete comercial. (Un viaje en Virgin Galactic cuesta 450.000 dólares.)

    Peralta ve el Códice Lunar como «un mensaje en la botella para el futuro que muestra que en esta época de guerras, pandemias y convulsiones económicas la gente aún encontró tiempo para crear belleza». Y para quienes quieran seguir sus viajes, el calendario actual de lanzamientos del Códice y el contenido de cada colección pueden consultarse en lunarcodex.com.

    Por J.D. Biersdorfer, copyright The New York Times.

    Traducción: Elisa Carnelli

    Fuente: Clarín.com

  • Mega exposición de Marta Minujín en la Pinacoteca de San Pablo

    Más de un centenar de obras que van desde 1963 hasta la actualidad forman parte de la mayor retrospectiva dedicada a Marta Minujín en Brasil, que bajo el título Live acaba de inaugurarse en la Pinacoteca de San Pablo.

    A lo largo de siete salas del emblemático edificio se desplegarán obras icónicas de «la embajadora del movimiento pop en Argentina», tal como dijeron desde el museo paulista, algunas de ellas recreadas especialmente para la muestra, como El Batacazo (1965) y Galería Blanda (1973).https://imasdk.googleapis.com/js/core/bridge3.583.1_es.html#goog_10767478230 seconds of 15 secondsVolume 0%PróximoJames Rodríguez fue presentado en San Pablo01:46 

    Marta Minujín en San Pablo

    «La exposición celebra el poder con el que Minujín no sólo refleja sino que intensifica las formas de la realidad vivida. Live es una palabra que alude a la vivacidad, a la presencia corporal y, más directamente aún, denota urgencia en el vocabulario de los medios de comunicación de masas, una plataforma discursiva y tecnológica que siempre ha atraído la atención de la artista. Ya sea en emisiones de radio y televisión en los años 60 o en su canal de Instagram en la actualidad, Marta ha creado el arte como una excusa para sí misma y para que todas las personas puedan expresarse con energía y libertad», manifestó la curadora Ana Maria Maia.

    La exposición –que el público podrá visitar hasta el 28 de enero de 2024– repasa momentos cruciales en la trayectoria de la artista, aunque no está organizada cronológicamente, indicaron desde el museo sobre la muestra dedicada a la artista que ha indagado –a lo largo de su destacada trayectoria– en el nuevo realismo, el arte pop, el conceptualismo, el arte público, el happening y el arte multimedia.A lo largo de siete salas del emblemático edificio se desplegarán obras icónicas. GentilezaA lo largo de siete salas del emblemático edificio se desplegarán obras icónicas. Gentileza

    El recorrido comienza con un conjunto de colchones –retorcidos, pintados, en tonos vivos– que configuran su declaración creativa de los años 60 en el marco del nuevo realismo.

    El público podrá recorrer una galería de colchones y tramas multicolores, que documenta La habitación del amor (1963) y obras como Erotismo en technicolor (1964) o Freaking on fluo (2010), así como Galería Blanda, una instalación de 1973 realizada con 200 colchones, que ha sido recreada para la Pinacoteca.

    Más de un centenar de obras que van desde 1963 hasta la actualidad forman parte de la mayor retrospectiva dedicada a Marta Minujín en Brasil, que bajo el título Live acaba de inaugurarse en la Pinacoteca de San Pablo.

    A lo largo de siete salas del emblemático edificio se desplegarán obras icónicas de «la embajadora del movimiento pop en Argentina», tal como dijeron desde el museo paulista, algunas de ellas recreadas especialmente para la muestra, como El Batacazo (1965) y Galería Blanda (1973).https://imasdk.googleapis.com/js/core/bridge3.583.1_es.html#goog_10767478230 seconds of 15 secondsVolume 0%PróximoJames Rodríguez fue presentado en San Pablo01:46 

    Marta Minujín en San Pablo

    «La exposición celebra el poder con el que Minujín no sólo refleja sino que intensifica las formas de la realidad vivida. Live es una palabra que alude a la vivacidad, a la presencia corporal y, más directamente aún, denota urgencia en el vocabulario de los medios de comunicación de masas, una plataforma discursiva y tecnológica que siempre ha atraído la atención de la artista. Ya sea en emisiones de radio y televisión en los años 60 o en su canal de Instagram en la actualidad, Marta ha creado el arte como una excusa para sí misma y para que todas las personas puedan expresarse con energía y libertad», manifestó la curadora Ana Maria Maia.

    La exposición –que el público podrá visitar hasta el 28 de enero de 2024– repasa momentos cruciales en la trayectoria de la artista, aunque no está organizada cronológicamente, indicaron desde el museo sobre la muestra dedicada a la artista que ha indagado –a lo largo de su destacada trayectoria– en el nuevo realismo, el arte pop, el conceptualismo, el arte público, el happening y el arte multimedia.A lo largo de siete salas del emblemático edificio se desplegarán obras icónicas. GentilezaA lo largo de siete salas del emblemático edificio se desplegarán obras icónicas. Gentileza

    El recorrido comienza con un conjunto de colchones –retorcidos, pintados, en tonos vivos– que configuran su declaración creativa de los años 60 en el marco del nuevo realismo.

    El público podrá recorrer una galería de colchones y tramas multicolores, que documenta La habitación del amor (1963) y obras como Erotismo en technicolor (1964) o Freaking on fluo (2010), así como Galería Blanda, una instalación de 1973 realizada con 200 colchones, que ha sido recreada para la Pinacoteca.

    Fuente: Clarin.com

  • El libro que Borges nunca le devolvió, el papel glacé de Pizarnik, la admiración de Bioy: 120 años de Silvina Ocampo

    “Silvina Ocampo representa para mí a una mujer de sensibilidad elegante y extraordinaria que se abrió camino en la literatura a pesar de la época en la que le tocó vivir”, dice a Clarín Cultura la actriz Dolores Fonzi. “Es una escritora a la que admiro mucho; una gran referente de nuestra literatura. Creo que ella y su hermana Victoria marcan desde hace tiempo el camino y el paso a seguir; están en la conciencia colectiva mucho más de lo que pensamos”.

    Fonzi es la protagonista y directora de una película de gran repercusión por estos días, Blondi, y además es la narradora del audiolibro La promesa (Lumen), la ficción más extensa de la escritora Silvina Ocampo, que nació el 28 de julio de 1903, hace exactamente 120 años.

    ​El próximo 14 de diciembre, a su vez, se cumplirán 30 años de su muerte. “Sentí una gran responsabilidad y al mismo tiempo fue un honor leer este texto; con la importancia que tiene, también debía ser entretenido de escuchar”, agrega la actriz.La Martona, 1965. En la foto, tomada por Bioy Casares, junto a Silvina Ocampo, Pezzoni, Pizarnik y Mujica Láinez.La Martona, 1965. En la foto, tomada por Bioy Casares, junto a Silvina Ocampo, Pezzoni, Pizarnik y Mujica Láinez.

    Junto a este título, en homenaje a la autora, el sello Lumen lanzó para este aniversario una colección integrada por algunas de sus principales obras, como Autobiografía de Irene, Cornelia junto al espejo, La torre sin fin, La furia, Las repeticiones y otros relatos inéditos e Invenciones del recuerdo.

    Fueron decenas de libros de cuentos para adultos o infantiles, poemas, antologías y novelas los que la llevaron a obtener, entre otras distinciones, el Premio Municipal de Literatura en 1954, el Premio Nacional de Poesía en 1962 y el Gran Premio de Honor de la SADE en 1992.

    Por estos motivos hoy Silvina Ocampo está considerada como una de las escritoras más importantes de la literatura argentina del siglo XX. Aunque no siempre fue así.Lumen lanzó la biblioteca Silvina Ocampo.Lumen lanzó la biblioteca Silvina Ocampo.

    Mesas de saldos

    “Yo empecé con la investigación para mi tesis de Doctorado, que abordaba en gran medida la escritura de Silvina Ocampo, a mediados de la década del 90”, cuenta Cristina Fangmann, docente en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA.

    “Cursé toda la carrera de Letras acá, desde los 80, pero no me habían indicado la lectura de sus libros en la facultad”, detalla. Y agrega que, ya en Estados Unidos, donde realizó la tesis, fue Sylvia Molloy, su directora, quien le insistió mucho en que leyera la obra de Silvina.

    “Ella tenía una mirada de lo menor, ahora diríamos las minorías, los pobres, las chicas, los niños”, detalla. “Trabajó mucho el tema de la infancia, que después vino de moda con la crítica. En la obra hay muchos cuentos de amor que pueden terminar en tragedia o frustración, celos, asesinatos, cosas terribles”, agrega.Lumen lanzó la biblioteca Silvina Ocampo.Lumen lanzó la biblioteca Silvina Ocampo.

    “Hice un cruce sobre distintos autores que trabajaban la noción de exceso. Eran de épocas y modos estéticos diferentes, pero también tenían vidas excesivas. Y ahí Molloy me dijo: ‘La que tiene que entrar acá de cabeza es Silvina Ocampo’”, cuenta Fangmann, quien comenzó a buscar los libros y publicaciones de la autora para sumergirse en la lectura.

    Pero cuando viajó a Buenos Aires durante las vacaciones se encontró con que sus títulos estaban únicamente en las mesas de saldos. “Entonces fui a las bibliotecas, a los archivos del Instituto de Literatura Argentina de la UBA, donde está toda la colección de la revista Sur, porque Silvina empezó a publicar ahí, y fotocopié todos sus primeros escritos, sus poemas. Ella es una gran poeta”.

    La obra poética de Silvina tampoco había sido muy difundida o estudiada hasta ese momento, a excepción de algunos especialistas como María Teresa Gramuglio, que se dedicó a investigar al grupo Sur.
    Cumpleaños. Borges, Bioy, Silvina Ocampo, Marta (la nena) y Bioy padre.Cumpleaños. Borges, Bioy, Silvina Ocampo, Marta (la nena) y Bioy padre.

    “La revista Destiempo, que sacó unos pocos números en la década del 30, también había publicado algo suyo. Pero en general era poco conocida; yo antes de empezar a investigar no la había leído todavía. Sabía lo que sabemos todos: que era hermana de Victoria, esposa de Bioy Casares e integrante del grupo Sur”.

    Otro de los datos conocidos de Silvina era que había escrito junto a Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares la Antología de la literatura fantástica, en 1940.

    «Una noche de 1937 hablábamos de literatura fantástica, discutíamos los cuentos que nos parecían mejores; uno de nosotros dijo que si los reuniéramos y agregáramos los fragmentos del mismo carácter anotados en nuestros cuadernos, obtendríamos un buen libro”, escribió Bioy Casares en el prólogo. La antología fue pionera en su género en todo América Latina.Silvina Ocampo, entre las pioneras de Playa GrandeSilvina Ocampo, entre las pioneras de Playa Grande

    Té para tres

    “En esta biblioteca están todos los libros que ellos marcaban para empezar a traducir las historias que integraron la Antología de la literatura fantástica, cuenta Germán Álvarez, investigador de la Biblioteca Nacional, a cargo del Centro de Estudios y Documentación Borges junto a Laura Rosato.

    Se refiere a los 17 mil ejemplares que pertenecieron a Bioy Casares y Silvina Ocampo, libros que compartían en su departamento de la calle Posadas y que gracias a sus herederos, a donaciones articuladas entre entidades privadas, particulares y el Estado, se integraron en 2017 al acervo de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno.

    Al decir “ellos”, Álvarez se refiere a Bioy y a Silvina pero también a Borges, asiduo visitante de aquella biblioteca, distribuida a lo largo y a lo ancho del inmueble.Serie de fotos tomadas por Bioy Casares.Serie de fotos tomadas por Bioy Casares.

    “Está todo el trabajo en colaboración y de antologías entre Bioy y Borges”, sigue el investigador. “Y la tercera, que siempre está dando vueltas y a quien no siempre se toma en cuenta es Silvina. Hay varios ejemplares de sus antologías de cuentos, que están muy intervenidos por ella para las segundas ediciones. Como hacían Borges y Bioy, que tomaban el propio ejemplar de la primera edición y lo corregían como si fuese una prueba de galera”.

    La colección, en la que todavía hay una gran cantidad de material por descubrir, cuenta con títulos que la pareja compartía como lecturas en común, aunque en este sentido, sostiene Álvarez, “el límite es difuso”.

    Autores como Aldous Huxley o George Bernard Shaw eran leídos por los dos y, desde ya, también por Borges. “Los libros tenían un fluir permanente en la biblioteca”, sigue el investigador. En otra colección contamos con unos poemas de (Robert Louis) Stevenson que fueron intervenidos por Borges, pero el libro el libro está firmado por Silvina. Porque Borges le pidió el libro prestado y no se lo devolvió”.Silvina Ocampo podía hacer hasta quince versiones de un texto antes de publicarlo.Silvina Ocampo podía hacer hasta quince versiones de un texto antes de publicarlo.

    En las cajas de Posadas también fueron encontradas algunas primeras ediciones, entre ellas dos ejemplares de Fervor de Buenos Aires, publicado por Borges en 1923, dedicados uno a Bioy y otro a su esposa escritora.

    “Borges la quería a Silvina. Es como la figura ubicada en parte entre las sombras, porque mientras estos dos genios trabajaban ella estaba ahí, escuchando. Les daba lugar y a la vez también en algún sentido los guiaba”.

    Silvina en el espejo

    En cuanto a los libros que provenían de la familia Ocampo, dice Rosato: “Me gustó mucho esa veta; desde que tuvimos contacto con la biblioteca dije que en algún momento deberíamos organizar una muestra de los libros infantiles de las hermanas; hay muchos ejemplares que pertenecieron a ellas con coloreados de cuando eran chicas. Además, creo que muestran un buen perfil de la educación de la élite cultural de la que formaban parte”.

    Entre otros ejemplos menciona algunas piezas para piano, como expresión de la “típica educación femenina de la época” y clásicos infantiles ilustrados, pero especialmente títulos en francés o en inglés –idiomas en los que hablaban con las institutrices– de algunas colecciones particulares.escritores escritora literatura silvina ocampo adolfo bioy casares escritores escritora literatura silvina ocampo adolfo bioy casaresescritores escritora literatura silvina ocampo adolfo bioy casares escritores escritora literatura silvina ocampo adolfo bioy casares

    También hay fotos y postales que Silvina había guardado dentro de algunos libros, así como guías Michelin con datos y anotaciones acerca de destinos o restaurantes que visitaban con Bioy durante sus frecuentes viajes a Europa.

    En cuanto a los llamados “ejemplares de relación”, se destacan algunos títulos firmados e intervenidos por amigos famosos, así como un libro con una carta y una dedicatoria que Silvina le prestó a Alejandra Pizarnik y ella le devolvió con un troquelado de papel glacé y anotaciones en las que le declaraba su admiración.

    “Otro aspecto es el de la Silvina artista plástica”, agrega Álvarez. “Ella guardó todos los manifiestos de vanguardias francesas como el surrealismo o el dadaísmo; hay rastros de su relación con (Giorgio) de Chirico. Conservó todo tipo de folletos, y hasta ejemplares de revistas europeas rarísimas”.Lumen lanzó la biblioteca Silvina Ocampo.Lumen lanzó la biblioteca Silvina Ocampo.

    Íntima y curiosa

    “Para Jovita, Silvina era, ante todo, una persona bondadosa que hacía gala de su generosidad con aquellos a los que amaba y con los que menos tenían”, sostiene Silvia Renée Arias, autora de Los Bioy (Tusquets, 2002), libro para el que entrevistó a Jovita Iglesias, quien fue durante décadas ama de llaves de las casas que habitaron Adolfito y Silvina.

    “A la vez era una mujer supersticiosa, con grandes y probados dotes para la quiromancia. También era miedosa y vivía martirizada por un amor que la consumía a causa de los celos. Ella se creía fea –era la palabra que usaba– y rehuía las reuniones, las presentaciones, la vida social. Era íntima. Costaba sacarla de su casa. Solía ser caprichos, amaba los árboles y los perros; era sumamente curiosa. Tenía el llanto fácil, era obsesiva y tenía miedo de quedarse sin dinero”.Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo.Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo.

    Arias también sostiene que Bioy la admiraba como escritora. “No cuesta nada creerle cuando dice que se enamoró inmediatamente de ella después de intercambiar algunas frases”, agrega.

    “Él quedó deslumbrado la primera vez que ella le leyó una poesía suya; solía decir que tenía la sensación de que Silvina no había sido influenciada por nadie más que por ella misma. Y la alentaba a publicar, algo que a ella le producía mucha pereza”.

    “Bioy la elogiaba”, reafirma Fangmann. “Lo entrevisté una vez a mediados de la década del 90 y fue muy elogioso con ella: decía que era la más inteligente de todos, súper lúcida y sagaz”. Victoria, en cambio, en las reseñas sobre el primer libro de Silvina, Viaje olvidado, publicado en 1937, le da con un caño”.

    Y especifica: “Para Victoria fue excesivo. Habla de la sintaxis retorcida, le crítica al estilo, a que eso no se entendía o que era algo incorrecto, que los recuerdos, las descripciones que hacía de la casa no coincidían con la realidad. Ella dice que lo contamina, creo que es la palabra que usa, con la imaginación, los sueños o la invención. Justamente, su libro autobiográfico se llama Invenciones del recuerdo. Lo que a Victoria le molesta es lo que hoy sería considerado literario”.

    Fuente: Clarin.com

  • Un recorrido gratuito por los grandes artistas argentinos

    Un recorrido por más de 150 cuadros de los grandes maestros de la historia del arte de Argentina como Antonio Berni, Raúl Soldi y Juan Carlos Castagnino podrán visitarse durante las vacaciones de invierno en Galerías Witcomb, de la Ciudad de Buenos Aires.

    De manera libre y gratuita, los visitantes podrán hacer un recorrido por obras originales de Antonio Berni, Juan Carlos Castagnino, Leopoldo Presas, Raúl Soldi, Raúl Russo, Lino Spilimbergo, Juan del Prete, Oscar Vaz, Roberto Rossi, Antonio Pujia, Ítalo Botti, Santiago Cogorno, Héctor Basaldúa, Lola Frexas, Jorge Barboza, Montoya Ortiz, Carlos Pfeiffer, Hermenegildo Sábat, Andrés Cascioli, Fabián Galdamez y Ponciano Cárdenas, entre muchos otros.Un recorrido por más de 150 cuadros de los grandes maestros de la historia del arte argentino. Foto Luciano ThiebergerUn recorrido por más de 150 cuadros de los grandes maestros de la historia del arte argentino. Foto Luciano Thieberger

    Entre las piezas más destacadas se puede mencionar un gofrado (técnica con la que fue galardonado en la Bienal de Venecia) de Antonio Berni; una pintura de Marta Minujín, de su serie «Perfiles»; uno de los cuadros emblemáticos de Julio Le Parc, el argentino que reside en Francia; uno de los históricos auto retratos en acuarela de Carlos Alonso; un paisaje portuario de Benito Quinquela Martín, ya parte del acervo nacional; y varias serigrafías de Juan Carlos Castagnino, entre muchas otras, informaron desde ese espacio cultural.

    La muestra «permite acceder, a través de los más significativos representantes de la plástica -y en algunos casos la escultura- en nuestro país, a un recorrido por los temas y los paisajes que han inspirado al arte en los últimos 100 años, con miradas y técnicas variadas, pero siempre bajo el signo del compromiso y la búsqueda de la belleza», agregaron.Una obra poco frecuente de Antonio Berni en Galerías Witcomb.Una obra poco frecuente de Antonio Berni en Galerías Witcomb.

    Para los niños, hay además una decena de piezas de Milo Lockett, reconocido por su popularidad, su particular obra y por el fuerte lazo que logra con los niños, que ven en sus cuadros imágenes relacionadas con lo que ellos mismos pintan: colores llamativos, formas simples, amigables y de rasgos particulares.

    La muestra cuenta con cuadros de gran tamaño y otros más chicos, así como también algunas esculturas de Milo Lockett, como complemento y atractivo para los más chicos.

    Ficha

    Recorrido por obras del arte argentino
    Dónde: Galerías Witcomb, Santa Fe 1161.
    Cuándo: de lunes a viernes, de 11 a 19. Hasta el 31 de julio. 
    Entrada: gratis.

    Fuente: Clarin.com

  • Delfines en Manhattan y psicodelia en la selva: la naturaleza tiene quien la pinte

    Muchos recordarán a Nicolás García Uriburu pintando de verde flúo el Gran Canal de Venecia en 1968 mientras se realizaba la edición 34° Bienal de Arte a la que nadie lo había invitado. También, tiñendo el Rin y plantando 7.000 robles con Joseph Beuys, otro vanguardista inmenso, en 1981 durante la exposición documenta de Kassel. O coloreando el Riachuelo en 2010 en una acción titulada Utopía del Bicentenario. 200 años de contaminación. Todo, con líquido inocuo para el medio ambiente.

    Puede que otros tengan en la memoria que García Uriburu pintó sus genitales con verde estridente, los fotografió y repartió copias. Pero son menos los que escuchan su nombre y lo vinculan con la pintura pop. Es decir, con la movida que, también en la década de 1960, propuso revolucionar la vida con cuadros de formas planas, colores saturados y alegría."La rebelión". De García Uriburu, 1973. Gentileza Moderno«La rebelión». De García Uriburu, 1973. Gentileza Moderno

    La muestra Manifiesto Verde en el Museo Moderno de la Ciudad de Buenos Aires ofrece la oportunidad de redescubrir esa faceta del artista argentino. Y es tan potente que, después de recorrerla, él será incluso más que el pionero del Land Art (la corriente que usa el paisaje como tela y escenario) y del arte ecológico global."El jardín de las cotorras". Óleo de García Uriburu de 1967. Gentileza Moderno«El jardín de las cotorras». Óleo de García Uriburu de 1967. Gentileza Moderno

    Manifiesto Verde propone diálogos entre obras de García Uriburu y de otros artistas. Incluye 80 trabajos realizados entre la década de 1940 y hoy. Y, aparte de denunciar la devastación del planeta, invita a experimentar lo mejor de la relación con la naturaleza: es decir, apela a otro modo de generar conciencia sobre lo que estamos destruyendo.

    Naturaleza y civilización

    Manifiesto Verde da la bienvenida con un mural de García Uriburu de 1974, en el que delfines verdes saltan felices por encima de rascacielos de Nueva York. Nadan por fuera de los marcos. Son pura vitalidad. Fantasía. Contagian sonrisas.Sala. Patos en una pintura de García Uriburu y la selva según Böhtlingk. Gentileza ModernoSala. Patos en una pintura de García Uriburu y la selva según Böhtlingk. Gentileza Moderno

    La obra es una presentación elocuente, además de preciosa, para los paisajes pintados de modo «tradicional» que legó el artista.

    Además, señala desde el vamos una singularidad de la exposición: hoy se ven pocas formas del arte sobre la crisis ambiental tan disruptivas como la de esa pintura, en parte, pop. La situación del planeta es grave y suelen primar las poéticas apocalípticas. 
    Cotorra y Museo Guggenheim de Nueva York. De Nicolás García Uriburu, 1969. Gentileza ModernoCotorra y Museo Guggenheim de Nueva York. De Nicolás García Uriburu, 1969. Gentileza Moderno

    ¿Cómo se conjugan la catástrofe ambiental y la estética pop en clave local o la naif, que también puebla la exhibición?

    «Justamente buscamos salir de la dicotomía naturaleza-civilización que denunció García Uriburu en su Manifiesto Verde» de 1971,explica a Clarín Cultura la curadora Alejandra Aguado.

    «Nos distanciamos de la pintura del paisaje típica para buscar trabajos en los que el paisaje no es otra entidad sino parte de un todo junto con la humanidad«, agrega Aguado, quien es también jefa de patrimonio del Moderno.

    No sólo se borronean esos límites. «La figura humana queda descentrada. Se pierde esa jerarquía y la de lo macro y lo micro, porque la naturaleza aparece como una especie de organismo y los seres y sus cualidades son parte de él en una una trama infinita», completa.Nicolás García Uriburu. En octubre de 2015. Murió al año siguiente. Archivo ClarínNicolás García Uriburu. En octubre de 2015. Murió al año siguiente. Archivo Clarín

    Rodrigo Barcos, asistente curatorial, refuerza: «La representación de la naturaleza como un cuerpo que está vivo permite observar los ríos como venas, tramas, células, y la forman en la que las cosas se funden y se transforman».

    Hay otra cuestión clave. «Al procurar alejarnos de las categorías dicotómicas que nos han distanciado del resto de lo viviente, esta exhibición es un homenaje al activismo pionero de Uriburu, más allá de su práctica performática, y está centrada en recuperar el rol fundamental que tuvo su pintura contra la depredación y la explotación de la Tierra», como dicen Aguado y la presentación del Museo.

    De lo sagrado a la psicodelia

    En la primera sala de Manifiesto Verde, de luces bajas, oscura, está expuesta la obra emblemática de García Uriburu. Desde parte de la serie La rebelión, la de pinturas de un puño verde flúo alzado, en señal de lucha a sus mapas con Latinoamérica como norte, unida por sus ríos, creados en la década de 1970.Flores. De cartón, de Ricardo Garabito. Gentileza ModernoFlores. De cartón, de Ricardo Garabito. Gentileza Moderno

    También se exhibe un video sobre aquel día en el que García Uriburu tiñó el Gran Canal de Venecia y creó otra forma de pintar. Ésa con la que señaló cómo sometemos a la naturaleza en las ciudades haciendo que la naturaleza, el verde, renaciera en ellas.

    Una de las tantas maravillas de la sala son las «armaduras-cavernas» -según definió la escritora María Negroni- de la instalación que Nora Correas, enorme tejedora de fibras, tiempos y sentidos, presentó en 1989 en la Bienal de La Habana.Cavernas. O refugios, de Nora Correas, 1989. Gentileza ModernoCavernas. O refugios, de Nora Correas, 1989. Gentileza Moderno

    Otra joyita es la pintura de las mujeres que se deshacen de dolor en un paisaje devastado que Raquel Forner pintó entre las guerras mundiales. (Un dato: sus piezas son muy distintas pero Forner acompañó a García Uriburu a comprar la fluoresceína, el líquido que usó para teñir el Gran Canal y otros cursos de agua)

    Ya en la sala B del Moderno hay luz plena. La idea es iluminar los cuadros de García Uriburu poblados por gatos y cotorras alborotados en una fiesta de colores, sus zapallares y sus patos.Diálogo. Un trabajo de Luis Benedit y "Zapallar", de García Uriburu. Gentileza ModernoDiálogo. Un trabajo de Luis Benedit y «Zapallar», de García Uriburu. Gentileza Moderno

    Florencia Böhtlingk es la interlocutora clave de García Uriburu. Expone dos murales: La boca del infierno (2019) y Cazadores y recolectores, especialmente creado para la muestra, que desaparecerá cuando ésta cierre.

    Es que Böhtlingk pinta inspirada por la selva misionera, frondosa, exuberante, salvaje, desentrañable, alucinada y alucinante. Se acerca a ese caos en clave «psicodélica» -como ella misma sintetizó- y con un cuidado amoroso por los supuestos detalles.
    Feliciano Centurión. Y sus libélulas sobre frazadas, 1994. Gentileza ModernoFeliciano Centurión. Y sus libélulas sobre frazadas, 1994. Gentileza Moderno

    El verde Böhtlingk se emparenta con el de García Uriburu. Ambos gritan, sin agresión, de puro artificiosos. Y los dos artistas recuperan ecos de tradiciones ancestrales, sobre todo, los del carácter sagrado de la naturaleza para los pueblos originarios. De hecho, García Uriburu fue también un exquisito coleccionista de arte precolombino.

    La indagación en las raíces locales también aparece en Conjuro de Juan Tessi y otras pinturas también de apariencia ingenua, entre ellas, las de Lido Iacopetti; Casimiro Domingo y Aid Herrera, esposa del pintor y grabador Juan Grela, una artista a redescubrir, al igual que Melé Bruniard y Juana Butler. Vayan y véanlas.Conejo. Un tapiz de Edgardo Giménez de 1967. Gentileza ModernoConejo. Un tapiz de Edgardo Giménez de 1967. Gentileza Moderno

    Sin embargo, desde el tapiz Conejo de Edgardo Giménez hasta las frazadas pintadas con libélulas de Feliciano Centurión, pasando por las enormes flores de cartón de Ricardo Garabito, desde el surrealismo (sin furia) al pop local, Manifiesto Verde festeja la vida.

    Por eso, las obras que proponen formas «amigables» de relación con la naturaleza igual terminan planteando la necesidad de hacernos cargo de lo que hacemos con ella. 

    Mayo Francés, Pierre Cardin y después​

    García Uriburu (Buenos Aires, 1937-2016) estudió arquitectura y ya en 1954 expuso sus pinturas. En 1965 ganó el Premio Braque, de la Embajada de Francia, y partió a una residencia en París. Allá  ganó el Prix Lefranc, un reconocimiento clave para los pintores jóvenes.En Venecia. Nicolás García Uriburu tiñó de verde el Gran Canal, con un líquido inocuo. ArchivoEn Venecia. Nicolás García Uriburu tiñó de verde el Gran Canal, con un líquido inocuo. Archivo

    Cerca de un mes antes de teñir el Gran Canal, había expuesto en una galería parisina Prototipos para un jardín artificial: una ambientación con representaciones de animales, flores, un arcoíris, nubes y otros elementos creados en plexiglás; perfume de pino, y un collage de sonidos realizado por Miguel Ángel Rondano que incluía noticias sobre el Mayo Francés. Él y su mujer, la modelo Blanca Álvarez de Toledo -entre otros personajes-, estaban vestidos con ropa de vinilo diseñada por Pierre Cardin.Mapa invertido. América del Sur, como norte, unida por sus ríos, de Nicolás García Uriburu. Gentileza ModernoMapa invertido. América del Sur, como norte, unida por sus ríos, de Nicolás García Uriburu. Gentileza Moderno

    Poco después de la movida en Venecia, García Uriburu mostró unos 50 cuadros «tradicionales» en la galería Rubbers de Buenos Aires -fue todo un acontecimiento- y recibió el Premio Único de Pintura del Salón Nacional por Las tres gracias, un acrílico pop donado al Museo Nacional Bellas Artes, luego expuesto en el CCK.Marcadores. Parte de los dibujos que Marcelo Pombo liberó en Internet, desplegados en un mural. Gentileza ModernoMarcadores. Parte de los dibujos que Marcelo Pombo liberó en Internet, desplegados en un mural. Gentileza Moderno

    El artista ya había dado pasos del objeto hacia la idea, del lienzo a la vida, de la galería a la calle, de lo pretendidamente eterno al «gesto efímero», difícil de vender. 

    Ya era, como escribió Joaquín Aras para la Colección Fortabat, «un gran pintor paisajista, que lleva el paisaje a la pintura y más tarde la pintura al paisaje (…) Un paisaje desde el Sur, pensado a partir de otra mentalidad cartográfica, que ubica a la naturaleza antes que a la civilización».

    Enfrente de los delfines de García Uriburu, se exponen dibujos con marcador, de aires ingenuos, que Marcelo Pombo -otro provocador, siempre encantador- «liberó» en Internet en 2021 para compartir e intervenir, como un mural que se extiende por paredes y columnas, vivo. El contrapunto puede pensarse como el cierre de la visita. O como un puntapié para dar otra vuelta. Una metáfora de los ciclos.

    Ficha

    Manifiesto Verde
    Dónde: Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, San Juan 350.
    Cuándo: lunes, miércoles, jueves y viernes, de 11 a 19. Sábados, domingos y feriados, hasta las 20. Hasta diciembre.
    ​Entrada: $500. Miércoles, gratis.

    Fuente: Clarin.com

  • Diez años sin León Ferrari, el gran provocador

    Hace una década, a los 92 años, murió León Ferrari, considerado por The New York Times “uno de los artistas más relevantes y provocadores del mundo”, definición que se reprodujo en la prensa generalista y especializada urbi et orbi. Ferrari fue un iconoclasta conceptual que sostenía, en su Manifiesto, que “el arte no es belleza ni novedad: es eficacia y disrupción”.https://cead4b413291fbc47d5ee4397e744522.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-40/html/container.html

    Y, según dijo en 1965, todo lo que esperaba del arte era que le ayudara a “expresar lo que pienso con la mayor claridad posible, a inventar signos visuales y críticos que me permitan condenar con mayor eficacia la barbarie de Occidente”.

    Admirado y controvertido, Ferrari encontró en materiales tan disímiles como la cerámica y el bronce, y con lenguajes y expresiones diversas como el collage (su marca registrada), tanto artístico como literario; las esculturas, incluso las sonoras; los dibujos, las instalaciones, los objetos y los textos que escribió, que convirtió en modos de cuestionar el poder, la violencia de la cultura occidental, la religión, las guerras, la intolerancia, y algo que lo obsesionaba: el infierno."Recurrencias" puede verse hasta mediados de agosto en el Bellas Artes. Foto Luciano Thieberger«Recurrencias» puede verse hasta mediados de agosto en el Bellas Artes. Foto Luciano Thieberger

    El artista, que se exilió en Brasil entre 1976 y 1991 y cuyo hijo Ariel que militaba en Montoneros desapareció en 1977, supo contar en alguna entrevista que, cuando era niño, su padre Augusto Ferrari, un reconocido pintor de iglesias, lo llevaba a misa y su mayor “tragedia” fue cuando lo inscribieron en un colegio de curas, donde se obsesionó con “el infierno” y acabó siendo agnóstico.

    Su padre fue un artista italiano que pintaba frescos religiosos y ayudaba a restaurar y construir iglesias. Por el consejo de su padre de no seguir arte para tener una profesión rentable, León Ferrari estudió ingeniería. En reiterados viajes a Italia trabajó como ingeniero, estudió cerámica y realizó arte abstracto.

    Sin duda, la obra central de su producción es La civilización occidental y cristiana, que realizó en 1965 a pedido de Jorge Romero Brest, alma del Instituto Di Tella, para participar del premio que concedía esa legendaria institución cultural.León Ferrari fue muy crítico de la Iglesia. Foto Luciano ThiebergerLeón Ferrari fue muy crítico de la Iglesia. Foto Luciano Thieberger

    Por entonces abandonó su obra abstracta, por una década, a causa de la guerra de Vietnam. La obra de Ferrari, un Cristo crucificado sobre un avión de combate, fue revulsivo aún para ese monumento a la vanguardia artística que era el Di Tella, y el propio Romero Brest la rechazó.

    Uno de los primeros trabajos del artista en el regreso de su exilio en San Pablo fue un collage de recortes de periódicos sobre cuerpos carbonizados, hallados durante la última dictadura militar. Con la obra su propósito fue criticar a los medios que no informaron sobre los crímenes de lesa humanidad. Así nació su serie Nosotros no sabíamos.

    En 2004, en Buenos Aires, Ferrari exhibió estatuas de la Virgen María en una licuadora, pequeños santos en biberones y figuras de Cristo en una tostadora para demostrar su creencia de que las personas se alimentan a la fuerza de la religión.

    Sin embargo el artista no se arredró. Por el contrario se convirtió en un estudioso de la Biblia y los textos religiosos, pero en particular su obsesión se focalizaba en la Iglesia y la religión católica, dado que en 1992 y 1994 participó de solicitadas que exigían verdad y justicia para los atentados contra la Embajada de Israel y la AMIA.León Ferrari: su padre fue un pintor de iglesias. Su hijo desapareció en 1977.León Ferrari: su padre fue un pintor de iglesias. Su hijo desapareció en 1977.

    En varias de sus obras también introdujo referencias críticas a genios de la dimensión de El Bosco, Miguel Angel, Giotto, Pisarro, Memling o Durero, cuyas obras aluden a castigos para quienes se apartaran de los preceptos del cristianismo y difundieron la idea del infierno.

    Por ejemplo, en una controvertida muestra en 2004, imágenes de aquellos artistas monumentales aparecían enmarcadas y defecadas por pájaros y palomas. Sobre una lámina de Miguel Angel tres canarios dejaban su rastro y en otra serie presentaba figuras religiosa en escenas eróticas con parejas orientales o la imagen del papa con preservativos.

    Luego de que en 2000 su exposición individual Infierno e idolatrías, en el entonces Instituto de Cooperación Iberoamericana (ICI) superara un rifirrafe con grupos religiosos que rezaron el rosario en la puerta, arrojaron basura y gases lacrimógenos, en 2004 una orden judicial clausuró la exhibición en el Centro Cultural Recoleta, haciendo lugar a una medida por discriminación religiosa.

    La historiadora del arte Andrea Giunta escribió un libro donde registró los debates y los hechos por causa de aquella muestra de 2004 en el Recoleta que, en 40 días, fue vista por 70 mil espectadores. Y así como se destruyeron obras también hubo manifestaciones masivas en apoyo del artista y su exhibición.Todas las exhibiciones de Ferrari han estado rodeadas de polémicas. Foto Luciano ThiebergerTodas las exhibiciones de Ferrari han estado rodeadas de polémicas. Foto Luciano Thieberger

    Hasta llegar a la antológica Recurrencias, que hasta el 13 de agosto se puede recorrer en el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), todas las exhibiciones de Ferrari han estado rodeadas de polémicas. Algunas veces por ignorancia y otras por razones religiosas.

    El mismo artista decía que si lo criticaban por llamar “arte” a sus trabajos, no le importaba cambiarle el nombre y llamarlo “política”, pero lo que no estaba dispuesto era a torcer su rumbo crítico.

    En 2020, cuando se cumplió el centenario de su nacimiento, se había previsto que una exhibición de Ferrari con obras de Falfaa (Fundación Augusto y León Ferrari Arte y Acervo) comenzara en Buenos Aires y siguiera luego rumbo al Museo Reina Sofía en Madrid, al Centro Pompidou en París y al Museo van Abbemuseum de Eindhoven, en los Países Bajos. No fue posible dada la extensa cuarentena que tuvo que atravesar la Argentina.

    La muestra se llamó La bondadosa crueldad, como el título de un libro de poemas y collages que Ferrari dedicó a su hijo Ariel y estuvo planteada como “un modo de mirar y de leer la historia de la cultura occidental, como un desmontaje de las pedagogías de la violencia propagadas por la matriz bélico-religiosa de la historia de Occidente”, según el texto de los comisarios. Comenzó en España, siguió a los Países Bajos y finalizó en Francia. Recién este año pudo inaugurarse la antológica en el Bellas Artes con mucha más obra que la exhibida en el exterior.

    Más conflictos

    En España, durante la inauguración, la Asociación Española de Abogados Cristianos querelló al entonces director del Museo Reina Sofía de Madrid, Manuel-Borja Villel.

    Figuras de Jesucristo que salen de un tostadora eléctrica o se cocinan en una plancha de bifes, la Virgen con el cuerpo atravesado por alfileres o en una licuadora, un Jesucristo que lucha contra diablos, una reproducción de La última cena donde 12 ratas comen con un orangután, le valió el título de “blasfemo” por parte del papa Francisco. Cuando todavía era cardenal en Buenos Aires la mano de Jorge Bergoglio había sido decisiva para la clausura de la muestra en el Recoleta.

    León Ferrari murió poco tiempo antes de que el papa Francisco advirtiera a los jóvenes no poner su fe “en una licuadora”. Pero aquel discurso, según voceros de la Iglesia, no hizo referencia a la virgen de Ferrari, una de las obras criticadas por la institución religiosa.

    No obstante todas las controversias, León Ferrari siguió siendo un artista que se reinventaba tanto en la experimentación de nuevos materiales como las lecturas de sus creaciones artísticas. Siempre se mantuvo fiel a su mirada crítica.

    En 2007 recibió el León de Oro como mejor artista, máximo reconocimiento que concede la Bienal de Arte de Venecia, la vidriera más relevante del arte contemporáneo.

    Sus obras están en el MoMA de Nueva York y en las instituciones europeas antes mencionadas, por donaciones de Falfaa. También en museos del oeste de los Estados Unidos y de México. Sus obras se han exhibido en decenas de galerías y museos en todo el mundo. En 2009 hubo una retrospectiva en el MoMA.

    Sus series Nunca Más, Nosotros no sabíamos, Relecturas de la Biblia, L’Osservatore, Braille, Electronicartes, Heliografías, Homens. Imagens y Poliuretanos vuelven siempre, desde distintas perspectivas críticas, sobre la cultura occidental y hablan de la condición humana.

    A tal punto que llegó a crear un club para impíos, herejes, apóstatas, blasfemos, ateos, paganos, agnósticos e infieles. Según dio cuenta The New York Times en el obituario por su muerte, sugiere con una dosis sutil de humor que se desconocía si además del artista el club tuvo más miembros, pero su obra más emblemática “sugiere que cumplió con creces cualquier posible prueba de membresía”.

    Ficha

    Recurrencias, de León Ferrari
    Dónde: Museo de Bellas Artes, av. del Libertador 1473.
    Cuándo: de martes a viernes, de 11 a 20; sábados y domingos, de 10 a 20. Lunes, cerrado.
    Entrada: gratis.

    Fuente: Clarín.com