Categoría: Entretenimiento

  • El regreso de Marco Bechis: el director de “Garage Olimpo” cuenta cómo fueron sus días de cautiverio en 1977

    Nacido en Chile, a Marco Bechis le hubiera gustado escribir este libro en español y no en italiano. Tampoco es que reniegue mucho, al fin y al cabo, actualmente vive en Milán y ha vivido en ese país desde que se exilió de Argentina en 1977. Cómo llegó a exiliarse es precisamente lo que cuenta en La soledad del subversivo, su primera novela, una autoficción donde escribe en primera persona los días que permaneció secuestrado en el centro clandestino El Atlético y las secuelas que desde entonces marcaron su vida.

    Lo secuestraron una noche de 1977 a la salida del profesorado donde estudiaba para ser maestro: tenía 20 años. Pudo salir gracias a la ayuda de empresarios argentinos a quienes contactó su padre, gerente en la Fiat, y que pudieron intervenir ante el represor Carlos Guillermo Suárez Mason para su liberación. Todo esto también lo relata en estas memorias.

    Es primordial recordar que Marco Bechis es el director de la película Garage Olimpo, uno de los films más resonantes sobre las torturas durante la dictadura. Quién no recuerda acaso la escena de un avión militar volando sobre el Río de la Plata con la Canción a la Bandera, Aurora, interpretada por Elvira de Gray.https://42d50b01653a99aa86d02bbbacafd8b4.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-40/html/container.html

    Estrenada en 1999, la película obtuvo numerosos premios en distintos festivales de cine, incluido el de Cannes. Hace semanas, el cineasta estuvo nuevamente en el país para presentar La soledad del subversivo en el Malba, donde también se proyectó su aclamada película. Por esos días, también charló con Clarín Cultura."La soledad del subversivo", de Marco Bechis (Adriana Hidalgo, $8.900).«La soledad del subversivo», de Marco Bechis (Adriana Hidalgo, $8.900).

    –Para contar esta historia, ha dejado el cine de lado y se decidió por la escritura, ¿por qué?

    La idea del libro nació en 2010, cuando me invitaron a la tribunales de Comodoro Py a dar mi testimonio. Ahí se disparó algo. Yo escribo, tengo un estante entero de diarios personales escritos durante años. También tenía ganas de hacer algo con mi historia y se transformó en libro, tenía las ganas de hacer algo más allá del cine. Porque un cineasta generalmente se expresa a través de las imágenes. Lo importante son las imágenes que devuelven un discurso clarísimo como en “Garage Olimpo”.

    Escribir un libro es otra cosa. Es como la voz off de un personaje en una película. En la literatura encontré una gran libertad también, porque la editora que trabaja conmigo me sugirió mover de lugar algunas cosas. En cine, no se puede por la continuidad. En cambio acá tuve mucha libertad.

    –¿No será una reconversión de cineasta a escritor?

    –Digamos que fue una experiencia nueva, pero no creo. Claro que seguramente apliqué técnicas narrativas de flashbacks y todas esas cosas que en el cine deben tener al espectador cerca del tema. Pero me dije que todos lo que yo puedo contar son mis pensamientos. Lo que me pasó nació de lo que me pasó en esa mesa de tortura.

    –Manifiesta un antes y un después en su vida después de su secuestro y sus días en el centro clandestino El Atlético.

    –Fue una catástrofe, una tragedia. Mi biografía anterior a la catástrofe, al secuestro, hoy la contaría completamente de otra manera si no hubiera pasado por esta catástrofe. La catástrofe te obliga a reescribir tu historia. Y el libro intentó eso.

    –En el libro retoma en varias oportunidades el tema de sentirse a la vez traidor y del héroe, ¿por qué esa dualidad?

    –Yo soy un sobreviviente y los sobrevivientes en este continente somos bichos raros.

    –¿Por qué?

    –Porque todo el mundo se pregunta por qué saliste, por qué estás vivo. Ahora, eso se conecta, en mi experiencia de vida europea, a los supervivientes de Auschwitz. A Primo Levi y a sobrevivientes como Liliana Segre, senadora de la República de 95 años. Ellos dicen ‘tengo vergüenza de estar vivo’.

    Así que vamos a dividir la cosa en dos partes. El traidor que yo concibo en mí es un tipo que está vivo y Muñeca [personaje que aparece en la novela y está desaparecida] está muerta en algún lado, no sabemos dónde. Entonces yo diría que hay un lado que es la sensación de estar desubicado porque estoy vivo y sobre todo lo que me sucede cuando estoy acá, en Argentina. Es como venir a visitar un cementerio, el mío personal. Entonces ese es un aspecto, el de estar desubicado por ser sobreviviente.

    Y el otro es haber pasado por ahí, tener una cierta responsabilidad política por lo que uno quiso hacer y no hizo. Yo tuve la suerte de no denunciar a nadie, pero yo lo considero una suerte. Si yo hubiera estado más enganchado, más metido en estructura militante, hubiera sabido más cosas, si me hubieran apretado mucho más, probablemente habría cantado. Yo no creo que haya héroes porque en realidad somos todos víctimas.

    Entonces de alguna manera el traidor en ese sentido, no en el sentido de haber traicionado, porque justamente tuve la suerte y el privilegio de no cantar a nadie. El peso que llevo encima en relación al peso de otro que tuvo que denunciar es distinto. Me veo con ellos y veo lo que les pasa. Es un peso para toda la vida relacionado al dolor.Marco Bechis nació en Chile y vive en Italia. Con su familia también pasó largas temporadas en Argentina y Brasil, donde perdió un hermanito cuando era niño.
Foto: Guillermo Rodríguez AdamiMarco Bechis nació en Chile y vive en Italia. Con su familia también pasó largas temporadas en Argentina y Brasil, donde perdió un hermanito cuando era niño. Foto: Guillermo Rodríguez Adami

    –En estas memorias no habla de culpa, sino que emplea la palabra «vergüenza» por seguir vivo.

    –La vergüenza viene de mi charla con los sobrevivientes de Auschwitz y porque creo que es una palabra más adecuada. La culpa es un poco católica. Yo trato de no tener ningún sentido de culpa, pero vergüenza sí es otra cosa. Si uno siente culpa, implica responsabilidades que uno presume. La vergüenza es un estado casi contemplativo. Y tiene mucha relación con el propio cuerpo también, con la interioridad. Yo creo que hay algo más físico en la vergüenza. Yo llegué y todo el tiempo pienso en los que no están.

    –Lo que recorre el libro también es una crítica o autocrítica de lo que fue la lucha armada. Usted cuenta que no se sentía cómodo y que no estaba de acuerdo con todo lo que se planteaba. Al punto en que en un momento cuenta que en una sesión de tortura su torturador le cuenta un ataque de militantes a policías. Escribe: “Hay algo que se ha roto dentro de mí, que me quita la respiración, es insoportable tener que admitir que son ellos los que están del lado de la razón. Esa contradicción me duele más que la electricidad que me estremece. Mi cuerpo se sacude sobre la mesa de hierro, pero yo estoy llorando por un dolor profundo, no por la picana”. Da escalofríos.

    –A mí también me da escalofríos, porque me acuerdo. Esa militancia era ciega. ¿Hubo juicios políticos? Hubo. Hubo ejecuciones internas, cosa que no se puede creer. Hay un libro que salió hace unos 20 años, No matarás [de Oscar del Barco, que cuestiona los excesos de la militancia], que es un conjunto de artículos que salieron a raíz de una revista cordobesa [La Intemperie]. Y narra un juicio interno que terminó con una ejecución.

    –Remarca mucho el miedo.

    –Miedo, porque era joven. Por lo poco que yo estaba dentro de la estructura, me tocaba repartir volantes. Entendí de que era muy riesgoso. Nunca tuve un arma. Sin hablar de la pastilla de cianuro, que es como admitir que vas a traicionar. En un momento me fui a Italia tres meses y cuando volví les dije a mis compañeras del profesorado que se quedaran en el molde. Todas chicas jóvenes. Nuestro objetivo era terminar nuestra preparación, ser maestros. Yo quería ir al norte, combatir a los curas franciscanos. Eso era revolucionario para mí.

    –Plantea algo muy lindo, la educación como verdadero método revolucionario. También aparece el silencio como un rasgo constitutivo de terror de los últimos 40 años: los genocidas no cuentan absolutamente nada. A la vez menciona que no hubo venganzas, nadie mató a un militar como revancha.

    –Ese silencio es muy violento. Esa es la verdadera casta que tanto menciona hoy por hoy este señor. La casta no es la política. La política son profesionales que deberían ser bien pagados para hacer su trabajo, sin que sean corruptos. Pero ahí se tiene que cortar. Y si te agarran con las manos en la masa, te vas. Además el político tiene que prescindir de su profesión habitual para ser por ejemplo diputado y un día volvés a tu trabajo. No es una función de por vida. Ahora la casta militar decidió no hablar.Marco Bechis a su llegada a Italia luego de su liberación en Argentina, en 1977. Gentileza del autorMarco Bechis a su llegada a Italia luego de su liberación en Argentina, en 1977. Gentileza del autor

    –¿Por qué piensa que ninguno dice nada?

    –Porque ellos saben que en la Argentina va y viene. Me dijeron que en Campo de Mayo festejaron a Milei. Las cosas no resueltas reaparecen. El tema de los desaparecidos es parte constitutiva de la historia más importante del país. Va a quedar para las próximas generaciones como una herida en la identidad nacional.

    –A la violencia física, se suma también esta violencia, la del silencio. La violencia por otras vías.

    –Familias enteras podrían elaborar su luto con el cuerpo aún hecho huesos de su hijo o su hija. Y estos tipos, que saben dónde están, en una fosa común o tirado al mar, por lo menos que lo digan. El no tener esa percepción es de una violencia extrema.

    Yo creo que ahí hay un error grave del sistema jurídico argentino y sé que es muy complejo. Pero el fin no es la venganza sino la justicia. Lo que más me preocupa es dar respuestas a las familias. Entonces, por ejemplo, en el sistema de mafiosos en Italia, si había colaboración, tenía «privilegios». Yo hubiera hecho lo mismo. Si colabora, tiene «privilegios».

    Pasó también en Sudáfrica. Ellos ponían al torturador en un palco. Todas las víctimas abajo. Y el tipo tenía que contar todo lo que hizo. Y siempre había alguien que decía ‘te olvidaste de mí’. Y lo obligaban a recordar y contar. Cuando lo había contado todo, confesado todo, dicho todo lo que había hecho y dónde estaba todo, esa persona ya no era nadie. Ese era el juicio. Al final no hace falta ni llevarlo a la cárcel. Qué gran diferencia con estos engominados que van a los juicios y se les ve esa mirada de soberbia.Marco Bechis en 1999 en una presentación de "Garage Olimpo". Foto: APMarco Bechis en 1999 en una presentación de «Garage Olimpo». Foto: AP

    –¿Cómo fue su encuentro con Juan Gelman?

    –Juan Gelman era un cuadro de Montoneros. Estaba en Milán. Y en la comunidad argentina de Milán se sabe todo. Él estaba en la casa de un agente literario y un día me convocan. Él me propone hacer de correo, de ir y venir porque yo tenía pasaporte italiano. Necesitaban una conexión con la estructura que todavía quedaba en la Argentina.

    Estamos hablando de una situación que ya era catastrófica porque habían agarrado a casi todos. Y él daba por cierto que lo iba a hacer. ‘Pensalo y mañana vemos’, me dijo. ¡Le dije que no! Que yo pensaba ser maestro. Yo pensé que iba a entender, si él era un poeta. Pero se enojó y me sermoneó. Muchos años después nos volvimos a ver en México por el estreno de Garage Olimpo. Yo me acordaba de él, pero no creo que él se acordara de mí. Y no le dije nada, para qué.

    –También se cruza con Pérez Esquivel, cuando sale del Atlético y lo blanquean como un preso legal.

    –Fue la primera persona no-policía que vi después del centro clandestino. Yo siempre había estado vendado y cuando los policías me quitaron la venda, yo no los quería ver, pero me dijeron ‘date vuelta, acá no pasa nada’. Y se abrió una puertita y ahí estaba Adolfo Pérez Esquivel. Me pasó un mate cocido y compartió su comida, cuando a mí me traían pulmón hervido. Gestionó para que nos dejaran las puertas de las celdas abiertas y que pudiéramos ir de una a otra.

    Bechis Básico

    • Santiago de Chile, 1955. Director de cine, guionista y productor, Marco Bechis nació de madre chilena de origen suizo-francés y padre italiano. Creció entre San Pablo y Buenos Aires, donde luego se convirtió en maestro de escuela primaria.
    • En 1977, a los veinte años, fue secuestrado por motivos políticos en un sótano de Buenos Aires, donde permaneció desaparecido por un breve tiempo. Habiendo sobrevivido, llega a Milán y asiste a la escuela de cine Albedo.
    • Tras largas estancias en Nueva York, Los Ángeles y París, en 1982 crea en Milán Desaparecidos, dove sono?, una videoinstalación sobre un centro clandestino de detención en Argentina a partir de la que, varios años después, en 1999, realiza la película Garage Olimpo.
    • El resto de su producción para el cine, incluidas Alambrado (1991), Hijos/Figli (2001), Birdwatchers – La tierra de los hombres rojos (2008), Il sorriso del capo (2011) e Il rumore della memoria (2015), ha obtenido prestigiosos premios internacionales.

    PC


    Sobre la firma

    Paula CondePAULA CONDE

    Editora de la sección Cultura

    Fuente: Clarin.com

  • Lanzan una Casa de la Escritura, un espacio de formación para escritores

    El Ministerio de Cultura porteño, a través de la Red de Bibliotecas Públicas, lanzó una Casa de la Escritura, una propuesta de aprendizaje y perfeccionamiento destinada a los escritores de la Ciudad, ya sean consagrados o emergentes, que quieran aprender sobre una temática específica o perfeccionar su obra literaria.

    Durante septiembre, se desarrolla el módulo correspondiente a quienes se anotaron en agosto, mientras que para cursar en octubre habrá nuevas fechas de inscripción: serán entre el martes 12 y el martes 19 de septiembre acá.

    Los espacios serán coordinados por reconocidos referentes de la escritura y la cultura, como Martín Kohan, Leila Guerriero, Cecilia Pavón, María Gainza, Darío Sztajnszrajber, Mercedes Halfon, Vir Cano, Marie Gouiric, Dolores Reyes y Pablo Schanton, entre otros.https://c3031c82a026256d3652d2f45e807e5c.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-40/html/container.html

    Con encuentros presenciales de formación teórica y práctica, la Casa de la Escritura está dirigida a escritores aficionados, principiantes y avanzados. Se trata de una propuesta que se desarrolla en tres módulos, el último en noviembre, en la Biblioteca Casa de la Lectura y la Escritura (Lavalleja 924, Villa Crespo) con inscripción previa de manera online y gratuita.La Casa de la Escritura está ubicada en Villa Crespo. Foto: Ministerio de Cultura porteñoLa Casa de la Escritura está ubicada en Villa Crespo. Foto: Ministerio de Cultura porteño

    “Casa de la Escritura es una oportunidad para que los escritores emergentes se encuentren con los consagrados, para aprender, mejorar sus habilidades, y compartir sus formas de ver el mundo. Casa de la Escritura tiene que ser un catalizador de su talento, para impulsar el desarrollo de nuestra cultura escrita y garantizar la diversidad de voces e ideas que necesitamos para fortalecer nuestra democracia”, expresó el ministro de Cultura de la Ciudad, Enrique Avogadro.

    La Casa de la Escritura tiene como objetivo seguir difundiendo contenidos libres y gratuitos que permitan seguir fomentando el desarrollo cultural, en este caso el relacionado específicamente a los intereses literarios, a partir de una plataforma de aprendizaje, producción y pensamiento para vecinos aficionados a la escritura, o para quienes ya tengan alguna formación previa. La propuesta consta de tres módulos, a desarrollarse uno por mes, desde septiembre hasta noviembre inclusive.

    Actualmente, se lleva adelante el primer módulo con charlas magistrales, clínicas y talleres de narrativa y de poesía, con opciones para adolescentes y personas mayores, que tendrán continuidad en octubre a través de 12 propuestas.La gerenta de la Red de Bibliotecas Públicas de la Ciudad, Sol Battini; Maximiliano Tomas; Julián
López; Leila Sucari; Juan Sklar; el ministro de Cultura de la Ciudad, Enrique Avogadro; la directora de
Promoción del Libro, las Bibliotecas y la Cultura, Carla Artunduaga, y Adriana Kogan. Foto: Ministerio de Cultura porteño
La gerenta de la Red de Bibliotecas Públicas de la Ciudad, Sol Battini; Maximiliano Tomas; Julián López; Leila Sucari; Juan Sklar; el ministro de Cultura de la Ciudad, Enrique Avogadro; la directora de Promoción del Libro, las Bibliotecas y la Cultura, Carla Artunduaga, y Adriana Kogan. Foto: Ministerio de Cultura porteño

    Programación de octubre

    • Instrucciones para escribir sobre arte. Por María Gainza. Clase magistral sobre recomendaciones para escribir sobre arte.
    • Figuraciones del duelo. Por Vir Cano. Clase magistral sobre sus formas, voces y configuraciones.
    • Un jardín propio. Por Agustina Luz López. Taller de escritura creativa para adolescentes de 14 a 19 años.
    • Clínica de narrativa. Por Virginia Cosin. Un espacio para trabajar la obra personal literaria.
    • Momentos de quiebre. Por Delfina Korn. Taller de lectura y escritura para personas mayores (+60).
    • Clínica de poesía. Por Marie Gouiric. Un espacio para trabajar la poética personal.
    • Fijar lo errante, desatar lo fijo. Por Verónica Yattah. Taller de poesía para reivindicar lo cotidiano como fuente creativa.
    • ¿Se escucha? Por Luciana Caamaño. Taller para indagar en las posibilidades sonoras de la poesía.
    • Tiempo de la música, tiempo de la palabra. Por Pablo Gianera. taller de narrativa para explorar el puente entre la música y la palabra.
    • Bitácoras de moda. Por Victoria Lescano. Taller sobre la vestimenta como disparador para escribir.
    • Clínica de poesía. Por Laura Wittner. Un espacio para trabajar la poética personal.
    • Clínica de narrativa. Por Margarita García Robayo. Un espacio para trabajar la obra personal literaria.
    • Fuente: Clarín.com
  • Elda Cerrato: esoterismo en la Bienal de San Pablo

    La refinada obra de Elda Cerrato, se erige sin altisonancias en un firme antecedente de todo lo que enarbola en esta 35° edición de la Bienal de San Pablo, en apacible armonía con un entorno de propuestas que afirman diversas formas de disidencias. Una forma de recuperar lo imposible como sucesión coreográfica de movimientos hacia lo diferente.

    Este año la Bienal ofrece más de mil obras de un centenar de participantes, y amplía la oferta audiovisual a otros lenguajes y objetos, como la danza o incluso el diseño de peinados en la cultura de la diáspora africana.

    Cabe destacar que en la obra de Cerrato coinciden muchas de las premisas que han dado lugar a esta Bienal, que abrió el 8 de septiembre y continúa hasta diciembre. Su lema ha sido «Coreografía de lo imposible», en el sentido de la capacidad humana de pensar de otro modo las cosas, de algún modo desaprendiendo lo que uno cree que sabe.https://35fa499658ede44295d92e34a6a5a153.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-40/html/container.html

    Así lo formuló el curador Manuel Borja Villel, durante largos años director del Museo Reina Sofía de Madrid y hoy uno de los integrantes del equipo curatorial responsable de esta expo, la más global de Iberoamérica. Desaprender para enfrentar los cambios radicales y urgentes que demanda el presente y crear nuevos espacios de convivencia: tal ha sido el llamado del encuentro.Las migraciones, en el centro de la obra de la gran artista argentina Elda Cerrato.Las migraciones, en el centro de la obra de la gran artista argentina Elda Cerrato.

    Nacida en Asti, Italia, en 1930, y exilada en América Latina en la posguerra, esta artista que reclamamos argentina fue un ser sin fronteras geográficas ni mentales. Aun resuena «Los caminos sin fin de la utopía», la importante muestra que le consagró el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires en 2021, a la salida de la pandemia.

    De niña, Cerrato vivió en esta misma ciudad San Pablo, que hoy la homenajea. De allí pasó a Buenos Aires y luego de enamorarse del músico experimental Luis Zubillaga, se trasladó con él a Caracas, para volver a Argentina a comienzos de la década del 60, e instalarse ambos como docentes en Tucumán, hasta el golpe de Onganía.

    Cerrato luego se mudó a Buenos Aires hasta que el golpe militar de 1976 la volvió a expulsar. Se diría que las múltiples identidades, –que no responden estrictamente a fronteras nacionales–, como plantea de muchas maneras esta edición número de la Bienal, encuentra en la irrenunciable vocación libre de Cerrato otra forma de identidad supra nacional.

    Eximia dibujante y pintora, exploró las nuevas tecnologías de producción de imágenes. Pero también otras formas de conocimiento que abrieron su mente a otros territorios de ideas.

    El amplio espectro de sus intereses abarcó tanto el ámbito de las ciencias duras como la filosofía y el pensamiento espiritualista y esotérico."Un resultado de la elaboración del Okidanokh" (1966), de Elda Cerrato.«Un resultado de la elaboración del Okidanokh» (1966), de Elda Cerrato.

    Esas distintas búsquedas la llevaron a entrar en contacto con la Escuela del Cuarto Camino, de George Gurdjieff. La doctrina metafísica de este maestro ruso, autor del influyente Encuentros con hombres notables: del Todo y de Todo, operó como un motor de búsquedas interiores.

    Mucho de todo esto está contenido en el conjunto de obras suyas que se presenta ahora en San Pablo. Fue seleccionado por la propia artista misma antes de morir, en Buenos Aires en febrero de 2023.

    Se trata de pinturas al óleo de las series Producción de energía. Un resultado de la elaboración del Okidanokh, realizadas entre 1965 y 1966 y «Entes Extraños», «Epopeya del Ser Beta» y «Despolarización mutua de dos entes (o Comunicaciones del Ser Beta)» de comienzos de los 70.

    En estas dos pinturas emerge con elocuencia el componente erótico que observó la curadora Carla Barbero, al escribir sobre sus “inminentes encastres entre órganos, encuentro, fusión, ensamble, penetración, gestación. Sangre que fluye. Órganos que laten”.

    El Ser Beta, por su parte remite al rayo de la energía, «Okidanokh» en la filosofía del Cuarto Camino, de Gurdjieff. Estas pinturas fueron realizadas por la artista a partir del nacimiento de su hijo, en 1964, quien se encuentra ahora acompañando el envío en la Bienal."Un resultado de la elaboración del Okidanokh" (1965), de la series Producción de energía, de Elda Cerrato.«Un resultado de la elaboración del Okidanokh» (1965), de la series Producción de energía, de Elda Cerrato.

    Con relación a ese momento profundamente movilizador en su vida, se incluye también el cortometraje animado Algunos segmentos, que Cerrato filmó en 1970 junto a Ramiro Larraín. También «Okidanokh» (1964), una reedición de 2022, junto con Ramiro Larraín, Luis y Luciano Zubillaga.

    Un rescate

    Con referencia al titulo de la bienal, «Coreografías de lo imposible», Borja-Villel remarcó que lo imposible justamente implica que hay cosas que no se deben hacer pero que hay que cuestionarse ese límite. Ese es el sentido de lo coreográfico.

    La danza y lo musical, por su parte, que tanta presencia tienen en la cultura local, surge con enorme potencia en la afirmación de la afrodescendencia y la militancia por la igualdad de derechos. Un dato para destacar en este sentido es el rescate que este equipo curatorial ha hecho de la militancia trans argentina, a través del importante despliegue que le otorga al Archivo de la Memoria Trans.

    Se trata del colectivo audiovisual que, por años, reunió imágenes privadas que documentaran la vida de las comunidades queer en Argentina y en los diversos exilios. Originalmente fue una iniciativa de Claudia Pía Baudracco y María Belén Correa, que alcanzó las 6000 piezas, desde inicios del siglo XX hasta los años 90. Una importante muestra está exhibida en la Bienal, ciudad que tiene su propia y prolífica documentación queer.

    Fuente: Clarín.com

  • Cien años de Carlos Páez Vilaró, el artista del medio del Río

    Entre la negritud, los festejos y el candombe emergen múltiples sensaciones para este singular artista rioplatense: las lavanderas, Boca, el cubismo, el puerto, los bares, una boda en un conventillo, lo popular y la bohemia. Todo tiene un origen y un final: es uruguayo del alma, pero Argentina siempre lo ha marcado en su vida.

    Así es 100 años de un rioplatense, la muestra que recuerda la trayectoria de Carlos Páez Vilaró (1923-2014): su vida, sus inicios, sus obras y sus principales influencias en el año de su centenario. La muestra se inauguró el jueves en el segundo piso de la Colección Amalita, en Puerto Madero, y permanecerá hasta el 8 de octubre.

    Dieciocho cuadros y dos esculturas forman parte de la obra del genial creador de Casapueblo, también pintor, ceramista, escultor, muralista, director, escritor, compositor y constructor gracias al aporte de coleccionistas privados y al de su familia.https://b1f70806e73a816b65f8f6e62eca7633.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-40/html/container.html

    Las obras conectan dos períodos centrales: su primera exhibición fue en 1955, en la galería Wildenstein, en Buenos Aires, pasando por la última muestra en el Museo Arte Tigre (MAT) en 2013, un año antes de su fallecimiento, ocurrido el 24 de febrero de 2014, cuando tenía 90 años. El artista uruguayo expuso por primera y última vez en Argentina."100 años de un rioplatense", la muestra en Colección Amalita. Foto: Martín Bonetto«100 años de un rioplatense», la muestra en Colección Amalita. Foto: Martín Bonetto

    “Él decía que Argentina le había dado todo. Me encanta la energía que puso siempre en sus obras: cada vez que las miro encuentro su esencia y su fuerza”, explica María Dezuliani, curadora y directora de Casapueblo, el imponente museo que Páez Vilaró creó en Punta Ballena, ícono de la cultura rioplatense en Punta del Este, Uruguay.

    Argentina marcó su vida

    Carlos Páez Vilaró nació el 1° de noviembre de 1923 en Montevideo, Uruguay. Su vida fue la de un trotamundos.

    A comienzos de los años ‘40 y se instaló en Barracas, cuando tenía 18 años. Primero trabajó en la fábrica Mantero y Balsa y después en Fabril Financiera, una empresa ubicada en Avellaneda.

    Luego, se vinculó con dibujantes, publicistas y editores de la época. Dos años después, regresó a Uruguay para trabajar como publicista. Pero la cercanía del Riachuelo, los bares, las comparsas y la bohemia porteña lo marcó en sus inicios como artista."Homenaje a Buenos Aires" (1989), de Carlos Páez Vilaró. Foto: Martín Bonetto«Homenaje a Buenos Aires» (1989), de Carlos Páez Vilaró. Foto: Martín Bonetto

    En la Colección Amalita se destacan estas pinturas de Páez Vilaró: Casamiento en un conventillo, Candombe de San Benito y Granillero. Están inspiradas en la negritud y en el candombe uruguayo y forman parte de sus inicios.

    Estos óleos sobre cartón miden 80 centímetros de alto por 100 de largo, fueron realizados en Uruguay, en 1955, pero se exhibieron por primera vez en Argentina, en la galería Wildenstein, también el mismo año.

    Impacta Descuelguen que hay tormenta, otro óleo sobre la negritud del mismo tamaño que los anteriores, inspirado en las lavanderas de ropa a la vera del río, también creado 1955. La obra fue cedida por una coleccionista privada.La muestra se completa con una vitrina con objetos, libros y cartas. Foto: Martín BonettoLa muestra se completa con una vitrina con objetos, libros y cartas. Foto: Martín Bonetto

    Tía Gualicho (1956) y Adivina (1958) son dos óleos sobre cartón que también reflejan la negritud. Aquí se desataca el interés de Páez Vilaró por incursionar en nuevas temáticas: se aleja de las curvas para iniciar su técnica cubista a partir del célebre español Pablo Picasso (1881-1973), a quien estudió. Estas obras estuvieron en París, Nueva York y Washington y pertenecen a colecciones particulares.

    El vanguardismo de Páez Vilaró también se refleja con dos piezas exhibidas: Pelirroja. Serie Stand Art (1970) y Serie Stand Art (1973), dos collages en caja.

    En los ‘70, juntaba objetos y jugaba con las tijeras para recortar formas. Su obra contiene dados, fichas y diversas piezas que forman una especie de collage encajonados detrás de un vidrio.La negritud y el candombe, presentes en la obra de Páez Vilaró. Foto: Martín BonettoLa negritud y el candombe, presentes en la obra de Páez Vilaró. Foto: Martín Bonetto

    “Las obras se hicieron en Punta Ballena pero pertenecen a una colección iniciada en Nueva York. Allí se exhibió en Tanisia Gallery”, comenta Dezuliani.

    Pasión y color

    En 2013, Páez Vilaró trabajó con formatos más grandes y coloridos, evocando su pasión por los murales.

    Se destaca el cuadro de un ciclista, su otro gran interés, con el número 23 por el año de su nacimiento, y pinturas que evocan los encuentros en los bares, las celebraciones populares, el colorido del candombe y zonas portuarias que lo han marcado. Incluso, instala barcos, viajes, conventillos y animales. Pinturas que resaltan la brillantez del artista.

    Si de pasiones se trata, Páez Vilaró recreó los festejos populares a través de su obra Boca, una pasión (1998), un gigantesco acrílico sobre tela con todo el fervor que despierta ser hincha de Boca Juniors, el club más popular y ganador de la Argentina, decorado con numerosas banderas en azul y oro.El ciclismo, gran interés del pintor. Foto: Martín BonettoEl ciclismo, gran interés del pintor. Foto: Martín Bonetto

    Homenaje a Buenos Aires (1989) es otra de las atracciones: un collage en el que el artista recrea la figura de Carlos Gardel en el centro, con un barco que lleva el nombre “Sebastián” en homenaje a su primer hijo argentino.

    Esta obra retrata a un futbolista con la camiseta número 10 de la Selección Argentina, que alude a Diego Armando Maradona. También recuerda el turf y al canillita, el Cabildo, el Congreso y el Obelisco, las fábricas y usinas donde trabajó por primera vez en Barracas y en Avellaneda, con el sol y un barco que une ambas orillas. Su trabajo es la base que despertó su inspiración para pintar el mural que se exhibe en avenida Figueroa Alcorta y Tagle."Boca, una pasión" (1998), de Carlos Páez Vilaró. Foto: Martín Bonetto«Boca, una pasión» (1998), de Carlos Páez Vilaró. Foto: Martín Bonetto

    En la sala hay pinturas que aluden la figura del gato y otra con un gigantesco sol, su nave insignia, su fuente de inspiración de los atardeceres en Casapueblo, que tanta energía irradian en sus obras.

    Por último, está la serie de tres cuadros que Páez Vilaró pintó en 2013 y fueron exhibidos ese mismo año en el MAT, en Tigre, en homenaje al color blanco. Son los últimos tres que llegó a crear.

    “A los 90 años quiso resumir en una tela los objetos que había pintado, como una etapa final en la madurez de su carrera que unía en modo desordenado y laberíntico personajes de ensueño, oníricos, teatrales, fábulas, cuentos, conversaciones en las que unía animales, personas, símbolos, estrellas, flechas, ojos, plantas, tortugas, gatos y mariposas, entre entras cosas”, explica Dezuliani.Florencio Páez Vilaró, hijo de Carlos. Foto: Martín BonettoFlorencio Páez Vilaró, hijo de Carlos. Foto: Martín Bonetto

    La muestra se completa con una vitrina con objetos y cartas enviadas por Jorge Luis Borges, China Zorrilla y Astor Piazzolla, entre otras celebridades del espectáculo y la cultura rioplatense. Hay folletos de exposiciones y libros publicados por el artista uruguayo.

    “Éste es un gran homenaje que le hacemos en el año del centenario a un hombre que celebró siempre la vida”, subraya la curadora.

    De la inauguración de la muestra, que cuenta con el apoyo de la Embajada de Uruguay, participaron Agó, Sebastián y Florencio Páez (hijos del artista), el embajador de Uruguay, Carlos Enciso Christiansen, y el de Marruecos, Fares Yassir.Agó Páez Vilaró, en la muestra de su padre. GentilezaAgó Páez Vilaró, en la muestra de su padre. Gentileza

    Ficha

    100 años de un rioplatense. Homenaje al año centenario de Carlos Páez Vilaró

    Dónde: Colección Amalita (Colección de Arte Amalia Lacroze de Fortabat), Olga Cossettini 141, Puerto Madero.

    Fuente: Clarín.com

  • Juan Travnik expone fotos inéditas en la Fundación Larivière

    Se trata de uno de los referentes de la fotografía argentina, reconocido por una mirada propia con una trayectoria que se extiende al campo de la docencia ya que dirige la Licenciatura en Fotografía de la Escuela de Arte y Patrimonio de la Universidad Nacional de San Martín; la gestión que ejerció entre 1998 y 2015 en la Fotogalería del Teatro San Martín y también, desde hace más de ocho años, como Miembro de Número de la Academia Nacional de Bellas Artes.

    Se trata de Juan Travnik (Buenos Aires, 1950) quien en alianza con la Fundación Larivière Fotografía Latinoamericana y el curador Alexis Fabry, reconocido experto en fotografía latinoamericana, editor de Toluca Ediciones y autor del libro Fotografía latinoamericana 1895-2008, ha logrado una muestra que lleva como nombre Materia y presenta un recorrido de 53 obras tomadas por el autor desde el 2019 hasta 2023 donde indaga la temática del paisaje urbano, anteriormente desarrollado en blanco y negro durante el período de 1980 a 2010.

    Materia es una sucesión de capturas recortadas de ciertos barrios urbanos. Barracas o Floresta, otrora desarrollados en base a la producción industrial que hoy exhiben cierta desidia como manchas en las paredes, remiendos, tachaduras, textos que no se leen, y tal como expresa el texto de presentación son verdaderos «vestigios de lo quitado o reemplazado y roturas o desgastes propios del paso del tiempo producen una serie de capas que, como sedimentos, construyen la posibilidad de un abordaje que termina en imágenes de ambigüedad misteriosa y múltiples lecturas».

    Fabry y Travnik se conocen desde hace más de 20 años y planearon en principio una retrospectiva que, a medida que fueron conversando, se inclinó a sujetar el tema a esta serie nueva, donde aparece el color bajo cierta atenuación conseguida por la magnífica forma en que Juan captura la luz en un horario del día. Para conocer mejor este vínculo, Clarín Cultura dialogó con ambos, antes de la apertura de la muestra que congregó a numeroso público en la sala de la calle Caboto, en La Boca.Juan Travnik y el curador Alexis Fabry decidieron hacer esta retrospectiva. Foto: Juan Lopetegui / GentilezaJuan Travnik y el curador Alexis Fabry decidieron hacer esta retrospectiva. Foto: Juan Lopetegui / Gentileza

    –La muestra comienza con una gigantografía fuera de sala que explica por sí misma la naturaleza del título elegido y es sumamente pictórica.

    Juan Travnik– Porque tiene elementos desde lo visual que pueden asociarse a un determinado movimiento y tipo de pintura. Y dudo, porque hay una manera en el tamaño que le doy a mi trabajo que es el de la toma directa que intenta conservar de los parámetros de la fotografía tradicional.

    Alexis Fabry– Esta imagen parece aún más pictórica de otras que están en la muestra. Es porque la función es bastante indefinida, no sabemos muy bien qué hay, no hay puertas no hay ventanas, es casi un plano pictórico sin profundidad donde no nos podemos agarrar a algo existente.

    JT– En muchos casos que el espectador tenga alguna duda sobre qué está viendo, le agrega algo interesante. Tratar de correrse a veces de ese registro que testimonia presencia, mostrando al referente nos pone en «otro canal». Intenta decir abstracción, pero sería una palabra mal empleada en este caso, pero sí se aleja un tanto de esa cosa estrictamente figurativa. Me interesa el espectador más activo que no sólo ve lo que salta a la luz y ahí puede ser que se toque con la pintura.

    Tecnología

    Sobre el uso de las tecnologías digitales, Travnik confiesa que no las usa a todas, pero puede ajustar el encuadre o una línea que no queda recta, y agrega que «no trae un gato para agregarle sino sólo un toque que no cambia la esencia lo que hago, pues claramente no soy un documentalista».

    El tema dispara una pregunta del curador a Juan sobre si modifica la luz: «La luz y el momento van de la mano. Hay muchas fotos en las que marco el lugar y digo tengo que volver acá antes que levante el sol. También tengo una aplicación en el teléfono para saber cómo va a estar el sol».Buenos Aires, 2022. Foto de Juan Travnik / GentilezaBuenos Aires, 2022. Foto de Juan Travnik / Gentileza

    –La luz y los medios tonos que utilizás le dan cierta cualidad pictórica, pero en la composición usás regularmente la simetría, pero sin utilizar sombras pronunciadas.

    AF– Lo que refuerza la relación con lo pictórico. Hay una línea continua entre los primeros trabajos matéricos con los de ahora, pero en esta nueva serie ya son todos planos cerrados.

    Sobre el título

    Ante la pregunta sobre el título, Travnik responde que «surgió de una propuesta de Alexis y de la vinculación que él entendió que había con el movimiento informalista de la Argentina, pintores y pintoras que podían tener un eco o conexión con ese movimiento».

    En sala se incluyen dos pinturas que referencian al movimiento informalista que se extendió desde fines de los años 40, una obra de arpillera sobre madera de Noemí Di Benedetto ‘S/T’ 1959-60, y un óleo sobre tela de Clorindo Testa ‘S/T’ de 1958. Una con predominancia de tonos neutros y la otra con poco color muy atenuado, facilitadas por un coleccionista local.Claromecó 2023. Foto de Juan Travnik / GentilezaClaromecó 2023. Foto de Juan Travnik / Gentileza

    Fabry narra su inclusión: «Quería que los cuadros tuvieran el peso de una cita, incluso en la iluminación pensé que esos cuadros debían tener una iluminación menor para no superar la presencia sino cierto ajuste a este concepto de cita».

    Cuando hablamos de color, algo que aparece muy sutil en este cuerpo de obra, ambos coinciden en que el color es materia, que cuanto más sutil más resalta las texturas y, en esta ocasión, el término que mejor lo define es el de «ceniza», dada por un grano muy sutil que refuerza no sólo la tonalidad sino también el gesto del paso del tiempo, «ceniciento de alguna manera trae ese tema del tiempo», según Travnik.Fundación Larivière es magnífico y amplio espacio de arte en La Boca. Foto: Juan Lopetegui / GentilezaFundación Larivière es magnífico y amplio espacio de arte en La Boca. Foto: Juan Lopetegui / Gentileza

    Ante la observación de que su recorrida a horas tan tempranas suena a una gran introspección solitaria, responde que con mucho placer se entrega a esas caminatas por el barrio o baja del auto y recorre las calles esperando algo que le indica que encontró una señal.

    Para Travnik, «hay algo milagroso en el momento de encontrar algo, siento un impulso irrefrenable como un deseo y siempre pienso que las imágenes que surgen de ese deseo de no poder dejarlo pasar, son las más eficaces. Entre las fotos hay una toma de una columna de acero en Corrientes y Florida, pensé que tenía que volver a las 12 del mediodía y esperé horas hasta que por unos instantes no había gente y ahí aproveché».Buenos Aires, 2022. Foto de Juan Travnik / GentilezaBuenos Aires, 2022. Foto de Juan Travnik / Gentileza

    Ha reemplazado las cámaras pesadas usando una digital muy pequeña que lleva en el bolsillo, lo que le permite andar ligero y seguro, a lo que Fabry señala que parece no corresponderse que esas imágenes salgan de una cámara pequeña por lo que alcanzan a decir.

    Estas imágenes incluidas en la muestra componen el libro Juan Travnik. Materia, que será presentado el 30 de septiembre en el marco de BAphoto. Cuenta con edición y secuenciación de Alexis Fabry, diseño y realización de Olivier Andreotti, prologado por la investigadora adjunta del Conicet sobre fotografía argentina contemporánea Natalia Fortuny, y publicado por Ediciones Larivière.

    Ficha

    Materia, de Juan Travnik

    Dónde: Fundación Larivière Fotografía Latinoamericana, Caboto 564, La Boca.

    Cuándo: jueves a domingo, de 12 a 19.

    Entrada: $500 (bono contribución).

    Fuente: Clarín.com

  • Una promesa para salvarse: la última novela de Silvina Ocampo

    Un genio, una de las grandes. Eso dijo César Aira de Silvina Ocampo, largamente admirada en voz alta por escritores como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar y Alejandra Pizarnik. El 28 de julio se cumplieron 120 años de su nacimiento, oportunidad que aprovechó la editorial Lumen para recuperar y reeditar toda su obra.

    La promesa, la última novela de esta escritora única que estuvo casada con otro grande, Adolfo Bioy Casares, fue escrita a comienzos de los años 60 y desde entonces tuvo varias reescrituras: finalizada entre 1988 y 1989, la consideró su mejor obra. Definida por la propia Ocampo como “una novela fantasmagórica”, permaneció inédita en vida de la autora, fallecida en diciembre de 1993.

    ¿La historia? Una mujer cae al mar desde un transatlántico luego de haberse inclinado sobre la baranda para recoger un broche que se le había caído. El barco se aleja, mientras flota a la deriva en la inmensidad oceánica. Le hace una promesa a Santa Rita, la “abogada de lo imposible”: si se salva, escribirá un libro sobre su vida.https://bfd0c9855c089839d5749fd17cf19d40.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-40/html/container.html"La promesa", de Silvina Ocampo (Lumen, $4.499 papel; $3.734 audiolibro; $2.239 ebook).«La promesa», de Silvina Ocampo (Lumen, $4.499 papel; $3.734 audiolibro; $2.239 ebook).

    Mentalmente, la protagonista adelanta su trabajo -y eso es lo que vamos leyendo-, hace un “diccionario de recuerdos” en donde desfilan todo tipo de personajes que conoció. “Como Shahrazad al rey Shahriar, en cierto modo conté cuentos a la muerte para que me perdonara la vida a mí y a mis imágenes”, escribe. O: “En el fondo del mar quiero descubrir el sentido de la vida antes de morir”.

    Publicada recién en 2011, la dificultad de Ocampo para terminar esta novela, según explicó, se debió a que “el personaje central está contando cosas, interminablemente. Hay algo que la lleva a seguir contando y contando… Es una promesa que ha hecho y la cumple para no morir, pero se ve que ella va muriendo”. Aunque la fantasía entra en juego y nos prestamos a ella: pensamos que si estamos leyendo este libro, significa que se salvó.

    Fuente: Clarín.com

  • Un concierto de 70 minutos en plena oscuridad: la osada propuesta del Ensamble Arthaus

    El estreno en Argentina de Solstices de Georg Friedrich Haas, que el Ensamble Arthaus tocará en completa oscuridad, tendrá lugar este sábado (a las 20.30) y este domingo (a las 18.30) en el Auditorio Arthaus (Bartolomé Mitre 434).

    El concierto definido por Lucas Fagin, compositor y director de música de Arthaus, como “una escucha inmersiva, una experiencia ritual y sinestésica imposible de olvidar”, forma parte de la temporada de 2023 Programa- La conquista del espacio- Episodio I. El austríaco Georg Friedrich Haas es hoy uno de los compositores más importantes

    En los dos conciertos de fin de semana, el público se ubicará alrededor de los diez músicos del Ensamble Arthaus en completa oscuridad mientras los músicos tocan de memoria una obra de setenta minutos meticulosamente escrita en la que también improvisan en base a indicaciones precisas.

    A su vez, no hay participación de un director musical en escena (aunque hay un director es el armador durante los ensayos y la preparación de la obra) por lo que los músicos se sincronizan únicamente a través una escucha mutua.

    A contramano del arte dominante y de un mundo saturado de estímulos visuales, Haas propone una escucha pura y desprovista de la imagen, a ciegas. El sonido pierde su carácter terrenal y se vuelve catalizador de la fantasía más abstracta. Como en la mayor parte de su obra hace uso de la microtonalidad, campo en el que se ha especializado también como teórico.

    El Ensamble Arthaus en esta ocasión está integrado por Amalia Pérez (flauta), Federico Landaburu (clarinete), Damián Stepaniuk (trombón), Bruno Lo Bianco (percusión), Marcelo Balat (piano), Pablo Boltshauser (guitarra), Natalia Cabello (violín), Mariano Malamud (viola), José Araujo (violoncello), Julián Medina (contrabajo) y Pablo Druker (dirección).

    Ficha

    Solstices, de Georg Friedrich Haas, por el Ensamble Arthaus

    Dónde: Arthaus, Bartolomé Mitre 434.

    Fuente: Clarín.com

  • ¿Existe un arte argentino? Una muestra busca acercarse a su esencia

    ¿Existe el arte argentino? La pregunta, vigente y urgente, es tan antigua como la escarapela. Al arte del siglo XX (y del XIX también) en Argentina, le tocó la difícil tarea de dejar de mirar hacia el norte (primero a Europa, después a Estados Unidos) y empezar a mirar hacia adentro. A sus historiadores, curadores y críticos, la aún más difícil de comenzar a notar esos virajes, rescatarlos y reivindicarlos.

    Atravesado por lógicas globales y exigencias localistas, el siglo XXI le ha agregado a esa pulseada una vuelta más de tuerca: ¿es posible pensar un arte argentino construido con un lenguaje internacional, como exige el mundo contemporáneo? La pregunta fue el disparador para pensar Conjeturas. Explorando el arte hoy, la muestra que acaba de inaugurarse en Fundación Proa.

    Curada por Rodrigo Alonso y lejos de querer formular una respuesta precisa a la cuestión, la exposición se nutre de la obra de un puñado de artistas argentinos que, sin querer queriendo, vuelcan en sus obras algunos indicios para pensar –conjeturar– la argentinidad.https://362a3040b10488e5c96e8954bc76cd86.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-40/html/container.html

    “Va a haber muchos ojos viniendo de afuera a mirar la escena artística argentina –explica el curador haciendo referencia a los distintos eventos que el circuito artístico porteño ofrece por estos días–. Por eso, y a diferencia de lo que se espera de este tipo de muestras, quisimos hacer una exposición con pocos artistas, pero con obras contundentes”.

    La relación con las instituciones y con la historia del arte; la migración, la ciudad y la naturaleza; la tecnología; las minorías, la desigualdad y la crisis, son algunos de los temas que afloran en las disímiles poéticas de estos quince autores. En ninguno de los casos el vínculo es obvio o declamado.

    Lejos está cada una de estas obras de ir en busca de aquel errante “ser argentino”, como fuera mandato para el arte de otra época. Más parece, en todo caso, ser la argentinidad la que, fatalmente, le sale al choque.La instalación sonora del chaqueño Juan Sorrentino. Foto: prensa ProaLa instalación sonora del chaqueño Juan Sorrentino. Foto: prensa Proa

    “Casi como una broma empezamos la muestra con esta bandera”, señala Alonso haciendo referencia a la enorme insignia celeste y blanca que Sergio Avello realizó con oscilantes tubos fluorescentes.

    “Quisimos recuperarla porque es muy emblemática –señala Adriana Rosemberg, directora de Proa–. Sergio la realizó para la Bienal de Porto Allegre de 2003 y hoy, veinte años después, la estamos reconstruyendo con la misma problemática económica y social que entonces. Es una bandera que, como la Argentina, intenta encenderse del todo, pero no lo consigue. Una buena metáfora de las crisis que estamos viviendo”. La obra es, además, un homenaje al artista, fallecido en 2010.

    Impactan en la primera sala, las obras de gran formato de Analía Sabán, una artista argentina que, como muchos otros que también integran esta muestra, no reside actualmente en el país.La obra de Alicia Herrero ocupa el centro del espacio y lo desequilibra. Foto: prensa ProaLa obra de Alicia Herrero ocupa el centro del espacio y lo desequilibra. Foto: prensa Proa

    De un negro sucio, sus grabados tienen como matriz circuitos de computadoras obsoletas. La tinta ha penetrado en los cientos de miles de vericuetos de una memoria RAM hoy olvidada; convirtiendo un objeto fútil en una parte indispensable del proceso de producción de una bella imagen, Sabán redime los deshechos de una absurda carrera, la de un mundo amnésico que solo quiere memoria para poder olvidar tranquilo.

    En la sala dos, la obra de Alicia Herrero ocupa el centro del espacio y lo desequilibra. La artista compuso la pieza –una suerte de gran mesa inestable sobre la que pueden verse algunas figuras geométricas pintadas– evocando las tortas de las encuestas, y a partir de datos reales de la pobreza en Argentina.

    “Toda la estructura se está sosteniendo en un límite”, sintetiza Herrero su obra, como si sintetizara la realidad que nos azota. No muy lejos las dos acuarelas de la Chola Poblete, son una suerte de estampita que conjugan el candor con la insurgencia: “Soy un cuerpo no deseable, pero acá estoy”, se lee en una de ellas.Con alambre, Mauro Giaconi atrapa libros en un muro. Foto: prensa ProaCon alambre, Mauro Giaconi atrapa libros en un muro. Foto: prensa Proa

    De lejos, el alambre con que Mauro Giaconi atrapa su muro de libros parece real, pero ha sido sombreado. Con delicadeza el artista lo ciñó sobre las páginas amarillentas de partituras del himno, reproducciones de arte o esquemas del cerebro humano, libros adquiridos en una compra de volúmenes por kilo. Mezcla de azar y rigor compositivo, la obra articula dos objetos (libros y alambrado) de una fuerte carga simbólica, con una inusitada potencia lírica y conceptual.

    El paisaje visual y sonoro es el asunto que se aborda en la tercera sala. Allí pueden verse algunos de los dispositivos con que el chaqueño Juan Sorrentino explora el espectro sonoro no audible.

    Campo inmediato se llama la obra del dúo integrado por Dolores Zinny y Juan Maidagan que se presenta apoyada sobre uno de los muros de la sala.

    Sus variantes de rojos y naranjas aluden a los gráficos con los que se describen los incendios forestales. La pieza podría ser uno de los tantos ejemplos anunciados por Alonso para esta muestra, en los que la geometría “un lenguaje que se había pensado como universal en la pintura a principios del siglo XX, se retoma, pero cargada de nuevos sentidos, sobre todo políticos. Una geometría contaminada, podríamos decir”.La muestra podrá verse hasta noviembre. Fotos: prensa ProaLa muestra podrá verse hasta noviembre. Fotos: prensa Proa

    Qué tipo de diálogo pueden entablar los artistas argentinos con la historia del arte universal podría ser la pregunta detrás de las obras de la sala cuatro. Repensando una vez más la presencia del cuerpo femenino en la historia de la pintura, los torsos de Elena Dahn ponen el foco en las múltiples experiencias (dolorosas y placenteras) que las mamas deparan a las mujeres, mientras Andrés Aizicovich rinde homenaje a sus ancestros en La voz del interior, la instalación de 2016 en la que recupera ciertos objetos familiares.

    Con amor obsesivo, Silvia Gurfein ha guardado durante años los restos de óleo sobrantes de su pintura hasta componer las obras que ahora pueden verse en esta sala. Pequeñas piezas tridimensionales en las que los vestigios de rojo, verde o amarillo se acoplan hasta cobrar forma o mínimos fragmentos sobre papel que evocan el nacimiento de la galaxia."Conjeturas", en Fundación Proa. Fotos: prensa Proa«Conjeturas», en Fundación Proa. Fotos: prensa Proa

    La serie habla de la historia, puesto que “lo que el óleo porta es tiempo”, según la artista. Pero también sobre la infinita resiliencia de una materia que, aún en su despojo más diminuto, logra ser rescatada para volver a la vida.

    Tal vez ahí habite una conjetura más de la argentinidad, la más contundente (y la más mesiánica), propuesta por la muestra: en aquella esencia rota, aquel color deshecho que todavía brilla. También en esos ojos que, detrás de la esquirla, logran ver en un resto de pasado un atisbo de futuro.

    Ficha

    Conjeturas

    Dónde: Fundación Proa, av. Pedro de Mendoza 1929.

    Fuente: Clarín.com

  • Llega la segunda edición de la Fiesta del Libro Usado

    Bajo el lema «Leer es una fiesta» y la participación de autores como Dolores Reyes, Martín Kohan, Fernando Noy y Emilio García Wehbi, llega a la Biblioteca Nacional la segunda edición de la Fiesta del Libro Usado (FLU), un evento literario que tiene como objetivo principal acercar la experiencia de la lectura a todas las personas a través de textos de precios accesibles y resaltar el papel crucial de los libreros como guías en la exploración de nuevos mundos literarios.

    La Fiesta del Libro Usado está programada para los días 9 y 10 de septiembre en la emblemática Plaza del Lector, ubicada en avenida Las Heras 2505 y tendrá lugar esos días entre las 12 y las 19.

    Durante ese fin de semana, la Plaza del Lector se transformará en el epicentro de la comunidad de lectores con una oferta variada que incluirá, además de la feria de libros usados, charlas, lecturas y actuaciones musicales en vivo.Plaza del Lector, en Las Heras y Agüero. Plaza del Lector, en Las Heras y Agüero.

    Además, los asistentes podrán disfrutar de opciones gastronómicas y café de especialidad para complementar su experiencia.

    Las librerías de usados de la Ciudad participarán en este evento, trayendo consigo una selección cuidadosamente curada de sus títulos más destacados. Desde los clásicos literarios hasta las joyas literarias más difíciles de encontrar, los visitantes tendrán la oportunidad de descubrir verdaderas reliquias en la FLU.

    Entre los nombres más destacados que se presentarán en esta edición, figuran Dolores Reyes, Martín Kohan, Fernando Noy, Alejandra Kamiya, Emilio García Wehbi, Gabriela Franco, Silvia Castro y Nacho Damiano.

    La música en vivo también ocupará un lugar central, con actuaciones imperdibles del Trío Miau y el grupo Urraka, quienes prometen ofrecer un espectáculo inolvidable.

    Patricio Rago, autor de Ejemplares únicos y propietario de Aristipo Libros, es el organizador detrás de esta experiencia autogestionada. Orgulloso de llevar adelante la FLU, el librero destaca su pasión por unir a los lectores y contagiar el amor por los libros usados, que no solo ofrecen una opción económica, sino también la oportunidad de entrar en el tacto y aroma del libro físico.

    «Un libro usado no solo se lee, sino que se vive a través de las huellas que dejaron lectores anteriores en sus páginas, creando una conexión única entre las historias y las personas que las han disfrutado», plantea el organizador.Martín Kohan se presenta el sábado. Foto Martín BonettoMartín Kohan se presenta el sábado. Foto Martín Bonetto

    Agenda sábado

    • 14. Alejandra Kamiya. Lectura de poesía japonesa.
    • 15. Emilio García Wehbi. Vida y muerte del concepto clásico de utilidad
    • 16. Martín Kohan. La formación de un lector
    • 17. Trío Miau. Música en vivo

    Agenda domingo

    • 14. Gabriela Franco y Silvia Castro. Lectura de poesía.
    • 15. Dolores Reyes. Entrevista a cargo de Nacho Damiano.

    La escritora Dolores Reyes.La escritora Dolores Reyes.

    • 16. Fernando Noy. Lectura de poesía.
    • 17. Urraka. Música con objetos.

    Ficha

    Fiesta del Libro Usado

    Dónde: Plaza del Lector, Las Heras 2505.

    Fuente: Clarín.com

  • Palais de Glace: tras años de abandono y numerosas polémicas, avanzan las obras de restauración

    Cerrado desde 2017 y en estado de abandono, avanzan las obras en el Palais de Glace, ubicado en un punto estratégico de la cultura y el turismo: se espera que se reinaugure en diciembre después de un proceso de diez meses de trabajos durante los cuales se restauraron murales, elementos ornamentales, pisos y luminarias.

    Lo que antes exhibía fachadas rotas y estaba envuelto en pastizales, hoy muestra una considerable mejoría. En un recorrido de prensa con cascos de seguridad industrial, los rasgos originales del Palais de Glace parecen asomar por fin. La restauración registra un avance de entre el 20% y 30% desde marzo, según informaron.El Palais Glace, muy deteriorado. Foto: Maxi FaillaEl Palais Glace, muy deteriorado. Foto: Maxi Failla

    El espacio se inauguró originalmente el 14 de julio de 1910 como pista de patinaje sobre hielo y luego de baile, en sintonía con los festejos por el Centenario. En 2017 fue cerrado para iniciar el proceso de puesta en valor, pero el contrato de la empresa que ganó la licitación fue dado de baja por la gestión actual.https://3dce4b18a6a98a59cfaeff6b8f9940ca.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-40/html/container.html

    Desde entonces, el Palais cayó en estado de abandono. En julio del año pasado, un grupo de artistas plásticos auto convocados visibilizó lo que estaba pasando a partir de una manifestación. El reclamo era en contra de un proyecto de ley que pretendía transformar al palacio en un museo en homenaje a Carlos Gardel.

    Cuando comenzaron las obras de restauración, el equipo se encontró con que el paso del tiempo había comprometido severamente la infraestructura. Desde el lanzamiento del proyecto de restauración integral en marzo de este año, buscan la modernización de las instalaciones y una mejoría en los métodos de conservación de las obras de arte.

    Durante este proceso, las piezas que residían en el edificio quedaron al resguardo de la Manzana de las Luces en Montserrat y en las oficinas funcionan en el Centro Cultural Borges de la Ciudad de Buenos Aires.

    Una de las partes más complejas de llevar el Palais de Glace a su estado original fueron los ambientes que se habían convertido en oficinas. Para las arquitectas, esas eran las salas «más dramáticas». «Muchas veces la adaptación de estos espacios genera daños en el bien y el desafío de ahora es poder repararlo», contaron.El Palais de Glace está ubicado en pleno Recoleta. Foto: Maxi FaillaEl Palais de Glace está ubicado en pleno Recoleta. Foto: Maxi Failla

    En el espacio central, de aproximadamente treinta metros de diámetro, se destaca una cúpula con un inmenso lucernario central, rodeado por columnas de estilo clásico. «Toda la parte de restauración que tiene que ver con la búsqueda de los colores originales para el arreglo de los edificios y volver a tener esa imagen original», señalaron.

    En el primer piso se ubican tres murales de la década del 30, realizados por Alfredo Guido. Decorador, muralista, ilustrador, grabador y pintor de caballete, Guido se formó en el taller del artista italiano Mateo Casella, junto con Emilia Bertolé. En 1913, participó en el Salón Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires, obteniendo el Primer Premio de Pintura en 1924.El espacio se inauguró originalmente el 14 de julio de 1910 como pista de patinaje sobre hielo y luego de baile. Foto: Maxi FaillaEl espacio se inauguró originalmente el 14 de julio de 1910 como pista de patinaje sobre hielo y luego de baile. Foto: Maxi Failla

    Se trata, entonces, de una construcción que tuvo muchas transformaciones y en cada una de sus paredes, pueden verse las huellas de una historia donde diferentes proyectos para este edificio entraron en tensión: «Tuvo muchas funciones, fue sala de tango, fue de Canal 7, fue Museo de Bellas Artes. Ya tuvo muchos cambios programáticos, el último de ellos fue Palacio Nacional (el Museo). Tuvo una transformación morfológica y estética en la que hoy se conservan dos salones: la biblioteca y la sala del auditorio como testimonios a la época», explicaron.

    Durante estos meses, se desarrollaron refuerzos estructurales y tratamientos en las costillas de hierro y una revisión de todos sus componentes. Además, se realizó un cambio en la instalación eléctrica, se incorporó un nuevo sistema de aire acondicionado y también se renovó la luminaria.

    Los interiores de esta joya arquitectónica, declarada Monumento Nacional en 2004, tuvieron cambios en el espacio del auditorio, la biblioteca, sus murales, hogares y los elementos ornamentales de yeso que lo caracterizaban. Ahora los elementos decorativos yacen en una mesa y esperan ser devueltos a las paredes.Se trata de una construcción que tuvo muchas transformaciones. Foto Maxi Failla Se trata de una construcción que tuvo muchas transformaciones. Foto Maxi Failla

    «Los yesos se van a ir incorporando toda la decoración una vez que se termine el trabajo que se está haciendo. Con esos moldes hacemos las reproducciones de los elementos faltantes. Se sabe que está ornamentado, pero no está determinado cómo, por eso, se está haciendo la investigación», detalló una de las restauradoras.

    La finalización de la obra del Palais de Glace se estipula para diciembre, mes en el que se define la próxima presidencia argentina. ¿Estará lista la obra antes? «Lo que hicimos fue ponernos a trabajar. Cuando subimos encontramos muchos espacios en estado calamitoso. La obra se va a concluir en pocos meses, pero cuando trabajás en estos edificios, a medida que vas avanzando, el edificio te hace demandas», respondió el ministro de Cultura, Tristán Bauer.Los yesos se van a ir incorporando toda la decoración. Foto Maxi FaillaLos yesos se van a ir incorporando toda la decoración. Foto Maxi Failla

    Con información de Télam

    Fuente: Clarín.com