Categoría: Entretenimiento

  • Abre sus puertas mañana una edición histórica de la Feria del Libro, que celebra sus 50 años

    Abre sus puertas mañana una edición histórica de la Feria del Libro, que celebra sus 50 años

    Para celebrar su medio siglo de continuidad, la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires tiene todo listo para inaugurar mañana una edición ambiciosa, que busca quedar en el recuerdo por lo monumental. Y será difícil que eso no suceda si se tiene en cuenta que la visitarán dos ganadores del Premio Nobel de Literatura, que habrá más de mil actividades y que la muestra se expande a nuevos espacios dentro del predio de La Rural, superando los 45.000 metros cuadrados de superficie, los 400 expositores y, se espera, el millón de asistentes. A esta hora, se acomodan los últimos libros, se ajustan las luces, todo el mundo está en su puesto, la fiesta está por comenzar.Como en cada edición, Clarín tendrá un espacio propio de casi 500 metros cuadrados. Foto: Martín Bonetto. Como en cada edición, Clarín tendrá un espacio propio de casi 500 metros cuadrados. Foto: Martín Bonetto.

    A la altura de la celebración, Clarín vuelve a ser uno de los principales sponsors de la muestra cultural más convocante del país y una de las tres más relevantes de la región. Como cada año, el espacio cultural Clarín-Ñ recibirá mañana mismo a los asistentes en un espacio propio, de algo menos de 500 metros cuadrados, localizado en el ingreso del amplio Pabellón 9, fácilmente identificable gracias a los logos del diario y de la revista de cultura.

    El espacio cultural Clarín-Ñ en la Feria del Libro se propone como un territorio de intercambio entre autores y artistas y su público, tal como sucede cada día en las páginas de la sección Cultura del diario y, mes a mes, en las de la revista Ñ. El espacio ofrecerá una programación propia con los escritores, los actores y directores, los músicos y los artistas que son noticia, de modo que sea posible establecer una conversación con esas personas que están del otro lado, leyéndolos, asistiendo al teatro o al cine y visitando sus obras en museos y galerías.

    Cada día, en la web de Clarín, se puede consultar la agenda de actividades o suscribirse al newsletter que se editará durante toda la Feria del Libro con novedades, sugerencias y entrevistas.

    Una apertura estelar

    Desde hace más de un año, las autoridades de la Fundación El Libro, organizadora de la muestra, vienen trabajando en esta edición aniversario que se presenta bajo el lema “La Feria de siempre, como nunca la viste”.Una de las charlas de la Feria del Libro 2025. Foto: Martín Bonetto.Una de las charlas de la Feria del Libro 2025. Foto: Martín Bonetto.

    En rigor, la de 2026 debería haber sido la edición 51, pero entonces apareció la pandemia para reformularlo todo. Incluso la Feria. De manera que la celebración es ahora y se hace con todo.

    Para empezar, cuando mañana se corte la cinta de inauguración, quienes posarán para la foto serán los organizadores; las autoridades habituales, el secretario de Cultura de la Nación, Leonardo Cifelli; el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri; y la ministra de Cultura de la Ciudad, Gabriela Ricardes; pero ya no un autor invitado a leer el discurso de apertura, sino un trío superpoderoso, porque este inicio no será como los anteriores.

    El acto pasará de la Sala de Honor a la Pista Central de La Rural, con capacidad para los mil quinientos invitados especiales. El tradicional discurso, en ocasiones muy largo, en ocasiones polemista, pero siempre atrapante, será reemplazado mañana por un debate protagonizado por tres de las autoras con mayor proyección internacional.

    Por un lado, Gabriela Cabezón Cámara, que el año pasado ganó el National Book Award por la traducción de Las niñas del naranjel; también, Selva Almada, que acaba de publicar Una casa sola (Random House) y fue finalista en 2024 del Premio International Booker por No es un río, y Leila Guerriero, una de las cronistas en habla hispana más importantes y finalista por la traducción al italiano de su libro La llamada al Premio Strega Europeo.Feria del Libro 2025. Foto: Martín Bonetto.Feria del Libro 2025. Foto: Martín Bonetto.

    Con moderación de la periodista María O’Donnell, las tres conversarán sobre literatura y sobre la situación cultural. Y esto es solo el comienzo.

    Un pabellón para el aniversario

    Además de la pista central, la Feria avanzará este año sobre el Pabellón 8, al lado de la pista, que estará íntegramente dedicado a una serie de homenajes que celebran la permanencia de la muestra desde 1975, año de la primera edición con el lema «Del autor al lector».

    Son muchas las muestras que convivirán en ese espacio, entre ellas, una dedicada a recordar las 49 ediciones previas de la Feria, sus protagonistas y momentos inolvidables; otra que exhibirá las firmas de las personalidades que visitaron el país y dejaron su mensaje en el Libro de Honor; también estarán los retratos que el fotógrafo Kim Manresa hizo cada vez que el periodista de La Vanguardia Xavi Ayén entrevistó a un ganador del Premio Nobel de Literatura: son 30 fotografías; una especialmente emotiva está dedicada a Roberto Fontanarrosa y las muchas viñetas que le dedicó a la Feria; aunque la central será la que exhiba los libros prohibidos por la dictadura y los autores desaparecidos o exiliados entre 1975, cuando comenzó la muestra, y 1983, con curaduría de la periodista Judith Gociol.

    Los cincuenta años también atravesarán otras actividades habituales: la Maratón de Lectura también estará protagonizada por los libros prohibidos o censurados por la dictadura; el ciclo de Diálogos revisará «50 años de lecturas y escrituras» con la presencia de María Negroni, Clara Obligado, María Rosa Lojo, Luisa Valenzuela, Liliana Heker, Juan Sasturain, Martín Kohan, Carlos Gamerro, Claudia Piñeiro y Guillermo Martínez, entre otros, y un cierre dedicado al legendario editor Guillermo Schavelzon, que será entrevistado por la coordinadora del programa, la periodista Verónica Abdala.

    Este año, además, se conmemoran los 40 años del fallecimiento de Jorge Luis Borges, que será homenajeado con una exposición que recorrerá sus libros, editados en todas las lenguas del mundo; su presencia en revistas de actualidad como personalidad, también, de conocimiento popular; con una muestra inmersiva producida por el Gobierno de la Ciudad; y con un laberinto interactivo, desarrollado por el grupo Penguin Random House, del que solo se podrá salir respondiendo sobre su obra, aunque antes de escapar se podrá ver un documental sobre el autor de El Aleph.

    La presencia estelar de este año será la de los Nobel J.M. Coetzee y Mo Yan. El sudafricano abrirá el Diálogo con Escritoras y Escritores Originarios, el 6 de mayo a las 19, mientras que el día previo presentará su libro Don de lenguas, escrito con la escritora y traductora argentina Mariana Dimópulos.

    Por su parte, el escritor chino será entrevistado por Alejandro Vaccaro y Ezequiel Martínez y compartirá una charla con el brasileño Marcelo Rubens Paiva, autor del libro Todavía estoy aquí, cuya transposición al cine ganó el año pasado el Oscar a la película extranjera, y con la abogada Ana Correa, autora de Somos Belén, que se quedó con el Premio Goya este año por su adaptación al cine. El propio Mo Yan es autor de Sorgo rojo, también realizado como filme.Feria del Libro 2025. Foto: Martín Bonetto.Feria del Libro 2025. Foto: Martín Bonetto.

    Además de los Nobel, estarán este año el cubano Leonardo Padura, el colombiano Héctor Abad Faciolince, la chilena Nona Fernández, el hondureño Horacio Castellanos Moya, el mexicano Daniel Saldaña París, el surcoreano Kim Ho Yeon, un verdadero bestseller de la literatura sanadora con su título Las maravillas de la tienda de Cheongpa-dong, la ecuatoriana María Fernanda Ampuero, el español Francisco «Paco» Cerdá, que deslumbró con su novela Presentes; y la brasileña Adriana Calcanhotto, de quien prometen que cantará algunas canciones. Pero la lista sigue y sigue.

    El encanto de Perú

    Por su parte, Perú, como país invitado, trae una comitiva de 60 autores, además de músicos de su orquesta sinfónica nacional y un cuerpo de bailarines para hacerse presente no solo en la Feria, sino también en la ciudad de Buenos Aires y en la Provincia, para llegar así a su colectividad de más de 300 mil personas.

    Para recorrer la Feria y asistir a sus actividades, hasta el 11 de mayo, habrá que pagar una entrada de 8 mil pesos de lunes a jueves y 12 mil los viernes, sábados, domingos y feriados. Pero de lunes a jueves, a partir de las 20, la entrada será gratuita (con excepción del jueves 23 de abril y del lunes 11 de mayo).

    «El aumento de las entradas es muy inferior al que marca la inflación, pero priorizamos que esta es una edición especial y debe tener una entrada accesible», explicó Christian Rainone, presidente de la Fundación El Libro.

    Todas estas entradas tienen un beneficio. El visitante recibirá un chequelibro para usar en las librerías adheridas una vez que finalice la Feria y, además, cada entrada estará acompañada por vales (o cupones) de descuento que podrán utilizarse para la compra de libros en los stands de la Feria por el mismo monto pagado al ingresar.Feria del Libro 2025. Foto: Martín Bonetto.Feria del Libro 2025. Foto: Martín Bonetto.

    Y para quienes, además de libros, aman la música, por primera vez, la Pista Central de la Rural se llenará de música y vivos. En esta edición, los visitantes no verán arena sino una carpa gigante para bailar y disfrutar de recitales o programas especiales. Serán parte de esta propuesta Urbana Play, Mega, Radio con vos, Rock n’ Pop, entre otros.

    Los recitales para ir agendando: el martes 28 estarán Paula Maffía y Lucy Patané; jueves 30, Violentango y La Fernández Fierro; lunes 4, Nikko; Martes 5, Fantasmagoria y Richard Coleman; Jueves 7, Kumbia Queers, Barby Recanati y Paula Trama. El Sábado 9 se encenderá el Festival por los 10 años de Futurock y el domingo 10 se celebrará con Blender, Blanca Paloma y Fiesta Polenta.


    Sobre la firma

    Débora CamposDébora Campos

    Editora de la sección Culturadecampos@clarin.comBio completa

    Fuente: Clarín.com

  • Juan José Sebreli y el fin de la revolución: por qué el progreso dejó de convencer

    Juan José Sebreli y el fin de la revolución: por qué el progreso dejó de convencer

    Puede que el concepto de revolución haya sido un concepto equivocado. Quizá uno de sus mayores errores resida en el hecho de estar intrínsecamente vinculado a ideas como evolución y progreso. La modernidad tuvo un devenir zigzagueante al respecto. Por un lado, nunca dejó de proyectar un destino de humanidad hacia el futuro. Por otro, nunca dejó de conducirnos siempre hacia algún abismo. Estas reflexiones sobrevienen tras cerrar el libro Revoluciones. Temblores de una historia inconclusa (Sudamericana), de Juan José Sebreli.Fotografía de archivo fechada el 23 de abril de 2009 del escritor y filósofo argentino Juan José Sebreli en Ciudad de México (México). EFE/Mario Guzman/ARCHIVOFotografía de archivo fechada el 23 de abril de 2009 del escritor y filósofo argentino Juan José Sebreli en Ciudad de México (México). EFE/Mario Guzman/ARCHIVO

    Contrastada con ideas más actuales –ecologías oscuras, pesimismo cósmico, carrera espacial, futuros diversos, tecnodiversidad–, la idea de revolución aparece hoy como opaca o tristemente desactualizada. La idea de que el diseño de una sociedad mejor produciría una mejor humanidad ya no es tan persuasiva. La constatación de que el progreso no genera mejores sociedades parece elocuente.

    Revoluciones capitalistas

    Para Sebreli habría tres revoluciones que instalan el modelo –su sintaxis interna– a todas las demás: la inglesa, la francesa y la rusa. La revolución sería una narrativa para sumar adeptos a una transformación que sus más entusiastas nunca llegan a conocer. Así, las revoluciones serían temblores de los Estados-nación en su camino hacia la modernidad económica.https://7220fc0e31edef6dff943dc81efe359e.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.html

    Este razonamiento lo lleva a Sebreli a sostener que las únicas revoluciones que triunfan –en esos dos siglos que van de 1789 a 1989– son las burguesas. Incluso la revolución rusa es leída por él como tal; lo mismo la china, que a la luz de los hechos desemboca en un régimen capitalista.

    De aquí surge la pregunta acerca de cuán disruptiva puede ser una revolución si el propio modelo de sus acontecimientos está calcado de otras precedentes. Concebido por Marcelo Gioffre a partir de clases dictadas entre 1996 y 1997, el libro póstumo de Sebreli conserva el halo de la caída del Muro de Berlín y el fin de la Unión Soviética entre sus páginas.

    Para Sebreli, “hay un enceguecimiento de la clase que va a ser liquidada que la conduce a su propia perdición”. Allí radica una de las paradojas de la revolución. Fiel a su estilo, introduce la idea de la revolución francesa como fundadora del happening, o precursora de esta concepción de la política como espectáculo.

    No son pocas las páginas que dedica al fascismo para desembocar en otros acontecimientos revolucionarios: los movimientos de liberación sexual del siglo XX, que terminan con los fascismos mejor de lo que lo hacen las revoluciones clásicas.

    De allí que quizá la revolución más importante sea, para él, la “revolución Coco Chanel”: por la invención del prêt-à-porter –el mismo traje para trabajar y luego asistir a un festín– y el little black dress como símbolo de la liberación de la mujer.

    Una intimidad revolucionaria

    La vida cotidiana es para Sebreli una coartada revolucionaria de la subjetividad, porque permite un ejercicio libre del pensamiento –y de los cuerpos– que ninguna revolución política consagra. La invención de la soledad, el culto a los adornos en la arquitectura o la aparición de la literatura sentimental son hechos revolucionarios: bolsones de privacidad en medio de las presiones colectivas.El escritor y filósofo argentino Juan José Sebreli en su casa en 2024. Foto: Maxi Failla.El escritor y filósofo argentino Juan José Sebreli en su casa en 2024. Foto: Maxi Failla.

    Siguiendo a Peter Sloterdijk, que define el presente como una sociedad de “paredes finas”, desprovista de privacidad, podría decirse que la nuestra es una de las épocas más contrarrevolucionarias de la historia. ¿Puede que estemos perdiendo, en la vida privada, algunas de las últimas conquistas que nos restan?

    El libro es un manifiesto contra los totalitarismos y los puritanismos. Para Sebreli, la clausura de las libertades individuales es tan grave que cuasi-iguala a Stalin con Hitler, y a muchos dictadores con Mussolini; y, podríamos agregar, con ciertas tecnologías.

    De allí que la revolución sexual firme el acta de defunción de los totalitarismos, aunque inaugure una nueva era de control biopolítico sobre los cuerpos. Tal vez la forma en que el poder bambolea a las subjetividades en la historia responda a la morosidad con que las sociedades asimilan los cambios. Las revoluciones intervienen allí como un corte de ansiedad, una expresión rotunda del cansancio ante narrativas fantasmagóricas en la sala de espera de la historia.

    Fiel a su estilo provocador, en un momento del libro Sebreli hace un elogio de la esclavitud. Porque instituye un orden “superior” al del asesinato de los derrotados en las guerras. Algo similar encuentra en el orden feudal frente al esclavista.

    Atildado escepticismo

    Lo interesante es que ninguno de estos pasajes históricos sobrevino como resultado de revoluciones específicas. Así, Sebreli pasea su atildado escepticismo por diferentes rincones de la historia: de la revolución francesa a la República Española, de los movimientos antibelicistas en EE. UU. al Mayo del 68.

    Podría pensarse en una motivación más personal –contra uno de sus grandes compañeros de juventud, Oscar Masotta– guiando también algunos de sus razonamientos. Se advierte eso en sus críticas menos argumentadas al happening, al arte conceptual o al psicoanálisis.El escritor y filósofo argentino Juan José Sebreli. Archivo Clarín.El escritor y filósofo argentino Juan José Sebreli. Archivo Clarín.

    En un momento de su libro Sebreli señala que las revoluciones pudieron leudar en tiempos en los que las elites gobernantes se volvieron tontas y superficiales.

    Dicho así, podría pensarse que este es un buen momento para las revoluciones. Pero no es este hoy un atributo exclusivo de gobernantes. La estupidez humana es hoy un rasgo que se está generalizando mucho. Eso más que nada es lo que al parecer terminó haciendo, de las revoluciones, una utopía.

    Revoluciones. Temblores de una historia inconclusa, de Juan José Sebreli (Sudamericana).


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    Juan MendozaJuan MendozaBio completalar´

    Fuente: Clarín.com

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  • Precios, ofertas e invitados, todo lo que hay que saber sobre la Feria del Libro que empieza el jueves

    Precios, ofertas e invitados, todo lo que hay que saber sobre la Feria del Libro que empieza el jueves

    La Feria Internacional del Libro de Buenos Aires se prepara para una edición excepcional que celebrará medio siglo de historia con una programación ampliada, invitados internacionales de primer nivel y una fuerte carga simbólica. Inaugurará este jueves y hasta el 11 de mayo, pasarán por La Rural dos premios Nobel de Literatura, cientos de autores y probablemente más de un millón de lectores. Clarín, que tendrá como cada año un espacio cultural con programación propia, propone sietre claves para entender por qué esta edición será distinta a todas.Feria Internacional del Libro de Buenos Aires en La Rural. Foto: Martín Bonetto.Feria Internacional del Libro de Buenos Aires en La Rural. Foto: Martín Bonetto.

    1. Un aniversario que redefine la escala del evento

    La edición número 50 marca un hito cultural en la Argentina, con una organización que lleva más de un año de preparación. La celebración incluirá actividades especiales, nuevos espacios dentro de La Rural y una agenda pensada para destacar la continuidad del evento desde 1975.

    El carácter excepcional de esta edición no solo responde al número redondo, sino también al contexto: tras años atravesados por la pandemia y una fuerte crisis del sector editorial, la Feria busca consolidar su recuperación y proyectarse hacia el futuro. La interrupción en la numeración durante la emergencia sanitaria refuerza la idea de continuidad recuperada.https://f6e79ad7b9fd884e001f2cf6932778bf.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.html

    En ese marco, la organización decidió “poner toda la carne al asador”, con festejos que estarán a la altura: la presencia de los ganadores del Premio Nobel de Literatura, el sudafricano J.M. Coetzee y el chino Mo Yan, más de mil actividades, un acto de apertura para 2.500 personas en la pista central de La Rural y un pabellón exclusivo para el aniversario.

    2. Dos premios Nobel y Perú como país invitado de Honor

    Entre los invitados más destacados estarán J.M. Coetzee y Mo Yan, quienes encabezarán conferencias, presentaciones y diálogos. Su presencia refuerza el perfil internacional de la Feria en una edición conmemorativa.

    Coetzee participará de un diálogo con escritoras y escritores originarios y también presentará su libro Don de lenguas, escrito junto a la argentina Mariana Dimópulos. Por su parte, Mo Yan tendrá una agenda que incluye una entrevista y una charla compartidas con otros autores sobre obras adaptadas al cine.

    Además de los Nobel, estarán este año el cubano Leonardo Padura, el colombiano Héctor Abad Faciolince, la chilena Nona Fernández, el hondureño Horacio Castellanos Moya, el mexicano Daniel Saldaña París, el surcoreano Kim Ho Yeon, un verdadero bestseller de la literatura sanadora con su título Las maravillas de la tienda de Cheongpa-dong, la ecuatoriana María Fernanda Ampuero, el español Francisco «Paco» Cerdá, que deslumbró con su novela Presente; y la brasileña Adriana Calcanhotto, que prometen que cantará algunas canciones. Pero la lista sigue y sigue.

    Por su parte, Perú, como país invitado, trae una comitiva de 60 autores, además de músicos de su orquesta sinfónica nacional y un cuerpo de bailarines para hacerse presente no solo en la Feria, sino también en la ciudad de Buenos Aires y en la Provincia, para llegar así a su colectividad de más de 300 mil personas. El país está tratando de superar una grave crisis política y el llamado a elecciones para los días previos a la Feria será un desafío para la embajada en la Argentina, donde votan más de cien mil peruanos.

    3. Más de mil actividades y récord de participación

    La Feria contará con más de mil actividades y alrededor de 450 expositores, con todos los stands vendidos. Habrá presentaciones de libros, espectáculos, debates, ciclos de lectura y propuestas que abarcan toda la cadena del libro.Luciano Lamberti, premio Clarín Novela 2023, en el espacio cultural de Clarín en 2025. Foto: Martín Bonetto.Luciano Lamberti, premio Clarín Novela 2023, en el espacio cultural de Clarín en 2025. Foto: Martín Bonetto.

    El crecimiento en la cantidad de expositores —cerca de un 10% más que en la edición anterior— confirma la recuperación del sector tras un 2024 considerado catastrófico.

    Además, la programación incluye desde ciclos tradicionales hasta nuevas propuestas vinculadas al streaming, la música en vivo y formatos breves como la microficción.

    4. Un nuevo formato para la inauguración

    El acto de apertura, el 23 de abril, dejará atrás los discursos tradicionales y será reemplazado por un diálogo entre Selva Almada, Gabriela Cabezón Cámara y Leila Guerriero, moderado por María O’Donnell.

    Este cambio busca evitar el tono confrontativo que habían adquirido las aperturas en ediciones recientes, en un contexto de crisis económica y tensiones políticas. El nuevo formato apuesta por una conversación literaria que ponga en el centro la producción cultural.

    De todos modos, se mantendrá un espacio para las autoridades, con la presencia de funcionarios nacionales y porteños. Fueron invitados el secretario de Cultura de la Nación, Leonardo Cifelli, que confirmó a Clarín que asistirá; el jefe de Gobierno de la Ciudad, Jorge Macri; y la ministra de Cultura porteña, Gabriela Ricardes.

    5. Entradas, descuentos y acceso ampliado

    Los precios serán de 8.000 pesos de lunes a jueves y 12.000 de viernes a domingo. Se mantendrán beneficios como entradas gratuitas para estudiantes y jubilados en días hábiles, descuentos bancarios y la posibilidad de usar el valor de la entrada para comprar libros dentro de la Feria.

    Según la organización, el aumento en el valor de las entradas se ubicó por debajo de la inflación, con el objetivo de sostener la accesibilidad en una edición especial. También se evalúa retomar la gratuidad a partir de las 20 en determinados días, como ocurrió en años anteriores.

    A esto se suman promociones bancarias, como descuentos y cuotas sin interés, y el sistema de “cheques libro”, que permite reinvertir el gasto en librerías una vez finalizada la Feria.

    6. Un pabellón especial para recorrer 50 años de historia

    El aniversario tendrá un espacio exclusivo con muestras sobre la historia del evento, firmas de figuras internacionales, homenajes a Roberto Fontanarrosa y una exposición central sobre libros prohibidos durante la dictadura, con curaduría de Judith Gociol.Feria Internacional del Libro de Buenos Aires en La Rural. Foto: Martín Bonetto.Feria Internacional del Libro de Buenos Aires en La Rural. Foto: Martín Bonetto.

    Los cincuenta años también atravesarán otras actividades habituales: la Maratón de Lectura también estará protagonizada por los libros prohibidos o censurados por la dictadura; el ciclo de Diálogos revisará «50 años de lecturas y escrituras» con la presencia de María Negroni, Clara Obligado, María Rosa Lojo, Luisa Valenzuela, Liliana Heker, Juan Sasturain, Martín Kohan, Carlos Gamerro, Claudia Piñeiro y Guillermo Martínez, entre otros, y un cierre dedicado al legendario editor Guillermo Schavelzon, que será entrevistado por la coordinadora del programa, la periodista Verónica Abdala.

    El espacio incluirá además una serie fotográfica vinculada a premios Nobel de Literatura y una muestra dedicada a Fontanarrosa. La exposición sobre libros prohibidos y autores perseguidos entre 1975 y 1983 funcionará como eje central del recorrido histórico.

    7. Homenaje a Borges y foco en la memoria cultural

    A 40 años de su muerte, Jorge Luis Borges será homenajeado con una muestra inmersiva, un laberinto interactivo y actividades dedicadas a su obra.

    El homenaje incluirá recorridos por sus obras en múltiples lenguas, su presencia en revistas y su impacto como figura de la cultura popular. La propuesta inmersiva y el laberinto apuntan a acercar su universo a nuevos públicos.

    Fuente: Clarín.com

  • Multiverso Borges: ciencias exactas, ballet y música, todo lo que el autor imaginó

    Multiverso Borges: ciencias exactas, ballet y música, todo lo que el autor imaginó

    “Borges sabía sin saber que sabía”. La frase de Guillermo Martínez condensa una intuición que hoy gana fuerza: la obra de Jorge Luis Borges no solo dialoga con la ciencia, sino que, en muchos casos, parece incluso anticiparla. Mucho antes de que ciertas hipótesis fueran formuladas en términos científicos, Borges ya las había imaginado en clave literaria. No como teoría, sino como experiencia narrativa.Jorge Luis Borges. Archivo Clarín.Jorge Luis Borges. Archivo Clarín.

    Ese desplazamiento –la ficción como forma de pensamiento– es el punto de partida para releer a Borges desde un lugar menos transitado: no solo como clásico de la literatura, sino como un autor que trabajó con los mismos problemas que inquietan a la física, la matemática y la filosofía contemporáneas.

    “Su imaginación estaba tan profundamente inmersa en la matriz cultural del siglo XX que destilaba, en forma literaria, ideas que todavía no habían encontrado su expresión científica. La ficción como laboratorio del pensamiento. Ahí está Borges”, reflexiona Martínez, y asegura que esta es la respuesta que lo acompañó durante décadas. “Hoy la entiendo como la clave de todo”.

    El autor de Borges y la matemática reconoce que “cada lectura y cada época permiten abrir posibilidades nuevas de interpretación, aunque no siempre estas interpretaciones resisten una segunda mirada: también existen las lecturas descaminadas, las abusivas, las apenas sostenidas por un detalle irrisorio o un hilo suelto”.

    La razón de que esto suceda, para Martínez, tiene que ver con que, por un lado, Borges “es en sí mismo un aleph de conexiones culturales que permite ‘rimar con todo’ y, sobre todo, porque es un autor que todos leímos, ‘uno que sabemos todos’, lo que facilita la cita culta y la alusión inmediata, para hablar a través de él y, mejor aún, con sus palabras, tal como hacen los ingleses con William Shakespeare”.Guillermo Martínez. Archivo Clarín.Guillermo Martínez. Archivo Clarín.

    La ficción como laboratorio

    Borges tuvo siempre un gran interés por la matemática y por la física. “Sus lecturas sobre estos temas y su gran intuición e inteligencia le permitieron captar conceptos de probabilidades, álgebra, criptografía y de varias ramas de la física –describe Martín Hadis en Borges y El eternauta–. Su obra está impregnada de ideas provenientes de esas fuentes. Para dar algunos ejemplos: el nombre del Aleph en su relato epónimo está basado en la teoría de los números transfinitos de Georg Cantor; la extraña configuración de ‘La biblioteca de Babel’ lleva a profundas paradojas numéricas y, en su relato titulado ‘Tigres azules’, hay ecos de la relatividad de Albert Einstein. Asimismo, las ideas de Borges acerca de universos múltiples se adelantaron a las bifurcaciones que proponen ciertas interpretaciones de la física cuántica”.

    La pregunta por el saber matemático de Borges aparece enseguida, pero Martínez evita la trampa cuantitativa. Más que cuánto sabía, importa cómo lo sabía. Borges escribe: “cinco, siete años de aprendizaje metafísico, teológico, matemático me capacitarían (tal vez) para planear decorosamente una historia del infinito”.

    La ambigüedad –¿proyecto o experiencia? – es reveladora: su relación con la matemática no es curricular sino conceptual. Sabía, al menos, los problemas centrales: las paradojas, las clases de infinito, la topología, la probabilidad. Y sabía, sobre todo, que en el corazón de la disciplina había una fisura: aquella que Bertrand Russell formula al sugerir que “la vasta matemática quizá no fuera más que una vasta tautología”. Es decir: la tensión entre lo verdadero y lo demostrable.

    En su ensayo “Borges lector de ciencia y científicos que leen a Borges”, la licenciada en Letras Lucila Pagliai construye una hipótesis tan sugestiva como sólida: Borges no solo leyó ciencia, sino que terminó siendo leído por los científicos como uno de los intérpretes más lúcidos –aunque inesperados– de la crisis del pensamiento moderno.

    “Su canonización –recuerda Pagliai– se consolida en Europa, especialmente en Francia, cuando pensadores como Roland Barthes o Michel Foucault descubren en su obra algo más que literatura: una forma de pensar el lenguaje, el saber y las estructuras de la modernidad. No lo leen como escritor decorativo, sino como alguien que, desde la ficción, había formulado problemas que la ciencia recién empezaba a reconocer como propios”.

    En este mismo sentido, Alberto Rojo señala: “Lo que más me llamó la atención es que Borges es el escritor más citado por los científicos. Si uno busca ‘Borges Jorge Luis’ en el banco de datos de artículos científicos Web of Science, aparecen miles de citas en trabajos de matemáticas, física, biología, economía, lingüística y paleontología. Ningún otro escritor tiene esa presencia en la literatura científica. Quizás porque hay un punto en que la ciencia se queda sin palabras y acude a los poetas, a los que más se acercan a expresar lo inexpresable. Y ahí está Borges”.

    Pagliai subraya que Borges interesa a los científicos no por su precisión técnica, sino por su capacidad de construir verosimilitud. Es decir: crea mundos que no son verdaderos en sentido científico, pero sí rigurosamente plausibles dentro de sus propias reglas.Alberto Rojo. Archivo Clarín.Alberto Rojo. Archivo Clarín.

    Y esa operación –la construcción de modelos coherentes– es profundamente afín al pensamiento científico. “Sus ficciones funcionan como dispositivos conceptuales. No explican teorías: las dramatizan. Las vuelven experiencia. La literatura se convierte así en un espacio donde las hipótesis se encarnan, donde los problemas abstractos adquieren forma narrativa”.

    El ejemplo que más le fascina a Rojo, y al que dedicó su investigación, es la correspondencia entre “El jardín de senderos que se bifurcan” y la llamada interpretación de los muchos mundos de la mecánica cuántica.

    La mecánica cuántica –una de las teorías más exitosas y misteriosas de la física– describe un mundo extraño. Las partículas pueden estar simultáneamente en varios estados a la vez y solo “eligen” uno cuando las observamos.

    La pregunta que durante décadas desveló a los físicos es: ¿qué pasa con los otros estados posibles que no se realizaron? “En 1957, el físico Hugh Everett III propuso una respuesta audaz: el universo se divide. En cada medición, la realidad se ramifica en copias paralelas, una por cada resultado posible. Borges había escrito exactamente eso en 1941, dieciséis años antes, en forma de ficción –destaca Rojo–. Si uno pone los dos textos lado a lado –el de Borges y el de Everett–, en el de Borges la ficción se lee como ciencia, y en el de Everett la ciencia suena a ficción”.

    Martínez se detiene y profundiza, a su vez, en que “hay a la par una proliferación de teorías sobre sus obras porque se tiende a leerlo como se lee la Cábala, con algo de ‘religiosidad popular’, como señaló con alguna maldad y alguna verdad Juan José Saer, como si fuera un oráculo y hubiera guardado en cada frase profundidades e intenciones infinitas y recónditas, que un lector lo bastante astuto descubrirá infaliblemente”.El escritor Jorge Luis Borges, en una imagen de archivo. EFEEl escritor Jorge Luis Borges, en una imagen de archivo. EFE

    Como parte de esto, reflexiona: “Hay un afán un poco absurdo de declararlo precursor de tal o cual novísimo descubrimiento o teoría. Leí, por ejemplo, demasiadas veces que ‘La biblioteca de Babel’ anticipaba la red de redes, pero en realidad lo que predomina en esa biblioteca total es el sinsentido y ‘galimatías’ de la combinatoria ciega de letras (como se dice y repite en el cuento). En cambio, sí me parece que «Tlön, Uqbar, Orbis Tertius» presagia algo del mundo de fake news y efectos Mandela que empieza a conformar –o reemplazar– nuestra realidad”.

    En las relecturas que hizo, Martínez volvió a preguntar y a buscar respuestas: “La quinta o sexta vez que volví a La biblioteca de Babel (y mucho después de publicado mi libro Borges y la matemática) reparé en la pregunta que es central en el cuento y que no vi comentada en ningún lado: ¿qué significan las letras en el dorso de cada libro? Borges deja asentado que ‘esas letras no indican o prefiguran lo que dirán las páginas’. Agrega que esa inconexión ‘alguna vez pareció misteriosa’. Anticipa que resumirá la solución y que el descubrimiento de esa solución será el ‘hecho capital’ de la historia. Pero no vuelve a referirse luego claramente a este acertijo –¡el hecho capital de la historia! – que deja planteado en mitad del cuento. De manera que sí descubrí en relecturas algo en lo que no había pensado y que me llevó a escribir mi propio intento de solución a ese acertijo”.

    Borges afirmó alguna vez que la metafísica es una rama de la literatura fantástica. Rojo invierte el movimiento y sugiere que la ciencia –ese discurso que aspira a la verdad– también puede leerse como una forma de imaginación rigurosa. Desde esa perspectiva, Borges adquiere una densidad inesperada. “Sus ficciones parecen adelantarse, con una precisión inquietante, a algunos de los problemas centrales de la mecánica cuántica. La literatura, entonces, no como reflejo sino como anticipo: un territorio donde las ideas todavía en gestación encuentran forma antes de volverse teoría”.

    El interés de Rojo no es solo señalar coincidencias, sino el modo en que Borges piensa. “Sus relatos funcionan como máquinas narrativas, casi como teoremas: parten de una hipótesis –a veces fantástica– y la desarrollan con rigor interno hasta sus últimas consecuencias”. En ese punto, la literatura borgiana se acerca al pensamiento científico no por lo que dice, sino por cómo está construida.

    Esa pérdida de una realidad objetiva –esa coexistencia de múltiples estados– es, para Rojo, una de las revoluciones conceptuales más radicales de la ciencia moderna. “Y es precisamente allí donde Borges parece haber llegado antes, desde la literatura. Como si hubiera intuido que el mundo no se organiza en una única línea de acontecimientos, sino en una trama de posibilidades”.

    Cuando los científicos leen a Borges

    Pagliai también destaca en su texto un desplazamiento clave: “El interés de los científicos por Borges revela un cambio en la propia ciencia. Ya no se trata de un saber seguro, determinista, sino de uno atravesado por la incertidumbre, la complejidad, los límites del lenguaje”.

    Ahí, Pagliai recorta con precisión una doble circulación: Borges como lector de ciencia –curioso, intuitivo, no sistemático– y Borges como autor leído por científicos que encuentran en su obra una forma anticipada de sus propias preguntas. En esa tensión –entre saber y ficción, entre rigor y conjetura– se juega una de las claves más ricas de su obra: la literatura como un espacio capaz no solo de dialogar con la ciencia, sino de pensarla desde otro lugar, con una libertad que a veces la propia ciencia no se permite.Martín Hadis. Archivo Clarín.Martín Hadis. Archivo Clarín.

    En la reciente publicación de Borges y El eternauta, Martín Hadis explora otra faceta del autor de El Aleph. Hadis le asegura a Clarín que Borges tenía una intuición aguda para todos los temas: “La ciencia no es la excepción –aclara–. A esto debemos sumarle su prodigiosa capacidad de razonamiento y deducción. Los resultados son sorprendentes. En sus cuentos abundan las paradojas lógico-matemáticas. Y, en lo que respecta a la física, en los relatos de Borges encontramos desde premoniciones de la cuántica hasta conceptos avanzados de la relatividad de Einstein. De modo que hay una fuerte presencia de la ciencia en la obra de Borges”.

    Este es uno de los muchos rasgos que Borges compartía con Héctor Germán Oesterheld, autor de El eternauta. “El gran tema que estos dos autores tenían en común era la ciencia ficción. Sobre esto hablo en mi nuevo libro. A Borges le fascinaba el género, aunque prefería reemplazar sus aspectos científicos por otros filosóficos o maravillosos. En tanto que Oesterheld se apegó mucho más a la ciencia y a la técnica, y, de hecho, uno de sus grandes objetivos era transmitir conocimientos científicos a sus lectores”.

    Además, asegura Martín Hadis, doctor en Humanidades, tenían muchas lecturas en común: “Borges admiraba a H. G. Wells y en El eternauta se nota una fuerte influencia de La guerra de los mundos, de ese mismo autor. Lo mismo ocurre con H. P. Lovecraft. En otras palabras: hay mucho de Borges en El eternauta. Y viceversa”.

    La música, el otro idioma

    “Walter Pater decía: todas las artes tienden a la condición de la música. Ahora, yo creo que eso podría justificarse, porque si usted toma una música muy sencilla –elijamos una milonga, una forma de música de los arrabales porteños y montevideanos, anterior al tango–, bueno, allí no hay diferencia entre la forma y el fondo. Quiero decir, si yo le pregunto a usted –la verdad es que yo no sé nada de música–, ¿qué es La Marsellesa?, lo mejor es que usted la silbe. En cambio, en otras artes hay una diferencia entre la forma y el fondo –profundizó Borges en una entrevista con Arturo Jasso, en 1972–. Por ejemplo, yo puedo contar, aunque sea malamente, el argumento de un cuento policial. En cambio, la música ha sido un arte perfecto porque la forma es el fondo. Porque una melodía es simplemente esa melodía, no puede ser traducida a otra. Esto me recuerda lo que dijo un crítico alemán, un adversario de Wagner: la música es un lenguaje que algunos podemos hablar, otros podemos sentir y que nadie puede traducir. Creo que eso vendría a confirmar lo que dijo Walter Pater”.Astor Piazzolla. Archivo Clarín.Astor Piazzolla. Archivo Clarín.

    Borges fue uno de los escritores que más reflexionó sobre el origen cultural del tango, pero al mismo tiempo mantuvo una postura crítica hacia muchas de sus formas modernas. A pesar de sus críticas, también participó activamente en su creación: en la década de 1960 escribió letras en colaboración con el compositor Astor Piazzolla.

    La colaboración entre Jorge Luis Borges y Astor Piazzolla es uno de los episodios más curiosos de la historia cultural argentina: reunió a dos figuras enormes, pero también mostró dos concepciones muy distintas del tango. El trabajo conjunto cristalizó en 1965 en el álbum El tango, donde Piazzolla musicalizó milongas y poemas de Borges. En el ámbito privado, según recuerdan conversaciones recogidas por Adolfo Bioy Casares, Borges incluso lo llamaba con ironía “Astor Pianola”, una broma que refleja el desencuentro entre ambos.

    La literatura de Jorge Luis Borges ha sido constante inspiración para diferentes artes, y la danza no queda fuera de esa fascinación. La idea de vincular las obras de Borges y Piazzolla en un ballet con “Hombre de la esquina rosada” como argumento la tuvo Ana Itelman en 1960, y la obra llegó a bailarse en Puerto Rico.

    “Ana Itelman es una bailarina notable, puesto que sus colegas la odian y la encuentran antipática, pero le reconocen el genio que no pueden negarle. Cuando uno se topa con el genio, hay que resignarse a él”, se refirió Borges a la gran maestra y coreógrafa que influyó como ninguna otra en la danza moderna en la Argentina.Ana Itelman. Archivo Clarín.Ana Itelman. Archivo Clarín.

    El espíritu del gran autor argentino, sus búsquedas, sus espejos y laberintos coparán el escenario del Teatro Colón. En septiembre, en la sala principal se estrenará mundialmente una creación basada en Jorge Luis Borges, con música de Gustavo Santaolalla, Owen Belton y coreografía de Goyo Montero.

    El exbailarín español y coreógrafo confiesa ser un profundo admirador de Borges. “En mi vida como coreógrafo siempre busqué contar historias, hacer ballets narrativos; la literatura me interesa como fuente: tengo un Romeo y Julieta, que es William Shakespeare, y también Serguéi Prokófiev. Hice una versión de El lobo estepario, de Hermann Hesse, y un Don Quijote, pero el del libro, no el del ballet del siglo XIX. Y un Cyrano de Bergerac, El lago de los cisnes, que acabo de hacer para mi ballet de Hannover”, detalla a Clarín.Goyo Montero. Archivo Clarín.Goyo Montero. Archivo Clarín.

    “Siempre he querido hacer Borges, lo conozco, soy lector, lo he leído y releído. Es un autor universal, un hacedor, y ahora aproximarme a él, a su obra, es un sueño –y lo voy a hacer con un gran equipo–. Además de ser una gran responsabilidad trabajar sobre un autor como Borges en la Argentina, intentaré acercarme al autor, a su obra, sin abarcarlo por completo, porque es un autor inabarcable. Lo que sí intentaré es poner mi visión como creador ante un hombre que era un estudioso de la música, un estudioso en general. Era extremadamente sabio. Vamos a intentar trabajar incluso con textos de Borges declamados, o sea que va a haber una rítmica dentro de lo musical. Vamos a intentar acercarnos a El Aleph, una obra que abre un abanico. La música de Santaolalla y de Belton es muy visual y apropiada para la danza, para transmitir el mundo que queremos representar: musicalidad y sensibilidad”.

    Borges sigue ahí. Entre la ciencia y la ficción, entre el rigor y la conjetura, entre lo que se sabe y lo que apenas se intuye. Como si, una vez más, hubiera dicho antes aquello que todavía estamos tratando de entender.


    Sobre la firma

    Fabiana Scherer

    Es periodista con más de dos décadas de trabajo, con especialización en periodismo cultural. Es autora de los libros Alzamos la voz (Urano) y Esos Raros Relatos Nuevos (Catapulta).Bio completa

    Fuente: Clarín.com

  • Subastaron dos cuadros inéditos de Monet por más de 16 millones de euros

    Subastaron dos cuadros inéditos de Monet por más de 16 millones de euros

    Dos cuadros inéditos del impresionista francés Claude Monet (1840-1926), que muestran dos paisajes a la orilla del río Sena, se vendieron este jueves en París por un valor conjunto de 16 millones de euros.

    En una subasta organizada por la casa Sotheby’s, el lienzo «Les Îles de Port-Villez» (1883) fue vendido por 6,44 millones de euros, mientras que «Vétheuil, effet du matin» (1901), el cuadro más caro del lote, fue adjudicado por 10,19 millones de euros.

    El vicepresidente de Sotheby’s y experto en arte impresionista Thomas Bompard, quien declaró a la agencia EFE que «son los cuadros de Monet más importantes jamás subastados en Francia«, aseguró también que en sus 25 años de experiencia «rara vez» ha visto «cuadros impresionistas tan nuevos».https://161786d9de07d643a5f8e22f5076b12a.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.html

    «Están en su estado original. El lienzo es original; si les damos la vuelta, el bastidor es original, nunca han sido repintados. Es muy, muy, muy raro encontrar cuadros que tienen 100 o 120 años y que dan la impresión de haber sido pintados anteayer (…) he aquí un cuadro tal y como Monet lo pintó», subrayó Bompard.

    La codirectora del departamento de Arte Moderno de Sotheby’s, Aurélie Vandevoorde, destacó a EFE que «los dos cuadros de Monet comparten una historia. Vienen de colecciones privadas francesas y han estado varias décadas sin verse públicamente», por lo que gozan de una exclusividad particular en un momento en el que, además, se conmemoran cien años del fallecimiento del pintor.El lienzo "Vétheuil, effet du matin" subastado en París. Foto: EFEEl lienzo «Vétheuil, effet du matin» subastado en París. Foto: EFE

    «Les Îles de Port-Villez», un meandro del río Sena pintado por un Monet de fama incipiente, nunca fue reproducido en color, mientras que el «Vétheuil, effet du matin», un paisaje de dicha villa pintado en el auge de su popularidad, fue expuesta por última vez al público en 1928: hace más de un siglo.

    Bompard apuntó que, si bien los precios que se les atribuye a los cuadros son «una suma importante», en el mercado de los Monet «hay cuadros que pueden venderse por 100 millones de euros».

    El precio más alto jamás alcanzado en la venta de un Monet está fijado en 110,7 millones de dólares, por la compra de un cuadro de la serie de Almiares de este pintor en una subasta en Nueva York, en 2019.El cuadro "Les Iles de Port-Villez (1883)", también fue vendido. Foto: ReutersEl cuadro «Les Iles de Port-Villez (1883)», también fue vendido. Foto: Reuters

    Las dos Monet vendidos en París son parte de un lote más amplio de pintura moderna y contemporánea entre los que se cuentan una pintura y una escultura de Picasso, así como obras de Juan Gris, Vassily Kandinsky o Jean-Michel Basquiat.

    La codirectora de Sotheby’s París destacó entre estas siete obras del bielorruso naturalizado francés Marc Chagall (1887-1985); guaches de escenas circeneses valorados en cientos de miles de euros que estaban en posesión de sus herederos.

    Con información de EFE

    Fuente: Clarín.com

  • Turín inaugura una gran muestra sobre Orson Welles con más de 400 piezas inéditas

    Turín inaugura una gran muestra sobre Orson Welles con más de 400 piezas inéditas

    Orson Welles, director, actor, autor, ilusionista, narrador radial y experimentador del lenguaje visual y sonoro: las múltiples facetas de un artista polifacético son el eje de la impresionante exposición que le dedica el Museo Nazionale del Cinema de Turín hasta el 5 de octubre.My Name is Orson Welles en el Museo Nazionale del Cinema de Turín. Foto: gentileza.My Name is Orson Welles en el Museo Nazionale del Cinema de Turín. Foto: gentileza.

    My Name is Orson Welles es una muestra de alcance internacional, un verdadero viaje inmersivo por la vida y la carrera del cineasta estadounidense, con un montaje que se desarrolla a lo largo de la espectacular rampa helicoidal del Aula del Tempio de la Mole Antonelliana.

    Concebida por la Cinémathèque française y curada por su director Frédéric Bonnaud, reúne más de 400 piezas provenientes de colecciones públicas y privadas, además del Fondo Orson Welles del propio museo turinés.https://348c9d95aea9ad66a37771cb003eb1b3.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.html

    Entre los materiales expuestos hay fotografías, documentos de archivo, dibujos, carteles, instalaciones y contenidos audiovisuales, algunos de ellos nunca antes presentados al público.

    El tema de la ilusión

    Se ha puesto especial énfasis en la relación entre el cine de Welles y el tema de la ilusión. Apasionado por la magia, el director concebía el cine como un dispositivo capaz de transformar la realidad y sorprender al espectador, en un juego constante entre ficción y verdad.

    «Esta muestra propone un retrato completo y articulado de Orson Welles, ofreciendo al público la oportunidad de redescubrir a un protagonista absoluto del siglo XX y de adentrarse en el corazón de su universo artístico», explicó el director del museo, Carlo Chatrian.My Name is Orson Welles en el Museo Nazionale del Cinema de Turín. Foto: gentileza.My Name is Orson Welles en el Museo Nazionale del Cinema de Turín. Foto: gentileza.

    Una exposición que «renueva la colaboración con la Cinémathèque française, ya consolidada por iniciativas anteriores, entre ellas la dedicada a James Cameron», subrayó el presidente Enzo Ghigo.

    «La muestra My Name is Orson Welles, producida por la Cinémathèque française, encuentra en el Aula del Tempio de la Mole Antonelliana un marco perfecto, a la altura de la grandeza del personaje. Orson Welles es en sí mismo la encarnación del cine y creo que le habría encantado ocupar los espacios del Museo Nazionale del Cinema de uno de sus países de adopción, Italia», afirmó Frédéric Bonnaud.

    Con información de Ansa.

    Fuente: Clarín.com

  • Federico García Lorca, íntimo: un nuevo libro reúne cartas inéditas y reconstruye su vida familiar

    Federico García Lorca, íntimo: un nuevo libro reúne cartas inéditas y reconstruye su vida familiar

    El periodista español Víctor Fernández recoge en No te olvides de escribir (Akal) la correspondencia entre Federico García Lorca y su familia, unas cartas que considera que «humanizan» al autor de La casa de Bernarda Alba y hacen una distinción entre «el yo, Federico García Lorca, y el yo poético».El periodista español Víctor Fernández recoge en No te olvides de escribir (Akal) la correspondencia entre Federico García Lorca y su familia. Foto. EFE.El periodista español Víctor Fernández recoge en No te olvides de escribir (Akal) la correspondencia entre Federico García Lorca y su familia. Foto. EFE.

    Tal y como explica Fernández (Barcelona, 1975) en una entrevista, este volumen nace a partir de Cartas de Vicenta Lorca a su hijo Federico (RBA), una compilación de misivas entre madre e hijo publicada en 2008 que el mismo periodista editó.

    «El libro está descatalogado desde hace mucho tiempo y me da un poco de rabia que se haya convertido en pieza de coleccionista», explica el escritor, que un día lanzó en X el anzuelo de una posible reedición, idea en la que ‘picó’ Alejandro Rodríguez, editor de Akal.https://90fd5bbfc043b62a48f963e73ae49caf.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.html

    Federico y su familia

    «Mientras montaba el libro, fui descubriendo que había otras cartas que no estaban recogidas o estaban dispersas. Durante bastante tiempo, dos años y medio, estuve llamando a puertas de archivos y colecciones, y de esa manera han aparecido cartas inéditas», comenta Fernández.El periodista español Víctor Fernández recoge en No te olvides de escribir (Akal) la correspondencia entre Federico García Lorca y su familia. Foto. EFE.El periodista español Víctor Fernández recoge en No te olvides de escribir (Akal) la correspondencia entre Federico García Lorca y su familia. Foto. EFE.

    Pese a que la mayoría de misivas están firmadas por Federico García Rodríguez y Vicenta Lorca Romero, padre y madre –aunque escritas por ella–, o enviadas por Federico hijo a padres y hermanos, No te olvides de escribir también recupera dos cartas del poeta al padre y otras tantas de hermanos y primos.

    Fernández ha buceado entre los documentos de la familia García Lorca, la colección del hispanista irlandés Ian Gibson o el archivo del profesor de la Universidad de Boston Christopher Maurer.

    En cuanto al contenido de las epístolas, el periodista del periódico La Razón sostiene que «nos recuerdan que antes de ser un mito, antes de ser leyenda, Lorca fue una persona humana«.

    El poeta humanizado

    «Fue un chico que tenía problemas en la residencia de estudiantes porque la estufa no funcionaba, que le pedía dinero a sus padres, que tenía problemas para publicar y para estrenar su teatro… Creo que todo eso lo recogen las cartas y lo humanizan», agrega Fernández.

    Así, el escritor cree que donde mejor se percibe la diferencia entre «el Lorca familiar y el poeta» es en las cartas enviadas desde Nueva York, donde el dramaturgo granadino vivió entre junio de 1929 y marzo de 1930 y escribió Poeta en Nueva York, obra cumbre de la vanguardia literaria.

    «Esas cartas son casi hasta periodísticas porque son crónicas de lo que hay en Nueva York: «He ido a tal calle, he encontrado rascacielos, he estado con Federico De Onís, hemos estado cantando al piano…». Eso contrasta luego con los poemas que él escribe esos días, tan duros y amargos que parecen dos autores distintos», agrega.

    Reivindicación de Vicenta Lorca

    La figura central sigue siendo Vicenta Lorca: «Vicenta ha quedado un poco desdibujada, también porque ella misma lo quiso. Creo que en la sombra ayudó mucho a modelar al poeta que luego hemos tenido y eso se refleja en las cartas. Aparte de hacer de madre, evidentemente, hay una preocupación por el destino de los textos, y creo que eso no se ha reivindicado mucho», subraya el escritor.Las cartas entre Federico y su madre Vicenta describen la relación humana y alejada del mito que ambos mantenían Patronato Federico García LorcaLas cartas entre Federico y su madre Vicenta describen la relación humana y alejada del mito que ambos mantenían Patronato Federico García Lorca

    Pese a que estas más de 225 cartas dan buena muestra de lo que era Federico García Lorca y su relación con la familia, Víctor Fernández sostiene que todavía quedan documentos por descubrir, sobre todo en la colección del crítico literario Rafael Martínez Nadal, quien presumiblemente poseía «el santo grial del lorquismo».

    «Martínez Nadal fue amigo y confidente de Lorca. Digo confidente, pero Lorca compartía su intimidad con él. Antes de morir, Martínez Nadal vendió una serie de papeles a la Biblioteca Nacional, como ‘El público’ y varios manuscritos de poemas, aunque se quedó con cosas como el manuscrito de ‘Así que pasen cinco años’», explica Fernández.

    Sin embargo, los descendientes del crítico literario no permiten la consulta de este archivo, lo que Fernández achaca a que Martínez Nadal era un «personaje complicado» que llevaba una «doble vida» desde su bisexualidad.

    Con información de EFE.

    Fuente: Clarín.com

  • “El arte es un posible espacio de unidad”. Victoria Noorthoorn celebra los 70 años del Moderno imaginando el futuro

    “El arte es un posible espacio de unidad”. Victoria Noorthoorn celebra los 70 años del Moderno imaginando el futuro

    Con 13 años de gestión en el Museo Moderno de Buenos Aires, Victoria Noorthoorn afronta las celebraciones del 70° aniversario de la institución con optimismo y una mirada al futuro que ya estamos viviendo. Fundado el 11 de abril de 1956 como museo nómade, vivió importantes hitos y creció de la mano del arte argentino que hoy busca potenciar. En este cumpleaños, sin nostalgias ni distopías, su directora asigna al arte la capacidad de construir el mundo que queremos, una idea que suena contracultural.

    «El arte todavía nos da la posibilidad de pensar utópicamente en un mundo mejor», analiza en diálogo con Clarín, en la previa de las celebraciones.

    Todo gira alrededor del sábado 18 de abril. Ese día inauguran 5 muestras del programa anual Habitando el futuro, con entrada libre seguidas de una fiesta, pero todo comienza el jueves 16 con unas jornadas de discusión y se extiende hasta el domingo 19, con visitas guiadas ancladas en cómo el arte y el diseño nos proponen vivir en la Tierra en tiempos críticos.La directora en la sala de Moderno y MetaModerno: Edición 70 Aniversario, totalmente renovada.  (Fotos: Ariel Grinberg). 
La directora en la sala de Moderno y MetaModerno: Edición 70 Aniversario, totalmente renovada. (Fotos: Ariel Grinberg).

    Un capítulo llamado Memoria y futuro reúne dos exposiciones fuera del edificio de Av. San Juan, a propósito de los 50 años del Golpe de Estado que dio inicio a la última dictadura militar, en el Parque de la Memoria y una en paralelo a la 61ª Bienal de Arte de Venecia, en un evento inédito. Mientras prepara un libro de conversaciones, cuenta detalles de su modelo de museo público, que espera sea replicado.

    -70 es un buen número, ¿con qué espíritu reciben este aniversario?

    -Absolutamente celebratorio. Queremos poner en valor la historia del museo, todas las gestiones y los apoyos recibidos para constituirse en lo que es hoy, una fuerza de desarrollo para el arte argentino contemporáneo tanto en la Argentina como en el exterior. Creemos que el arte es un vehículo para el desarrollo humano y también un aliado en nuestra vida en un momento de muchas preocupaciones. Porque nos permite vivir en sociedad de una manera más amable y proyectar tantos futuros como personas hay en el mundo. Esa es una motivación muy grande para este equipo.

    -Este año el Programa se llama Habitando el futuro y retoma el vínculo del arte con la naturaleza, ¿tenemos que asegurarnos antes que nada un lugar para vivir?

    –Habitando el futuro, en gerundio, quiere decir que ya lo comenzamos a habitar. Ponemos el foco en cómo estamos habitando el planeta, cómo nos vinculamos con la naturaleza y cómo recursos arquitectónicos y de diseño nos permiten accionar de manera respetuosa, ser sustentables y cuidar la humanidad y el planeta. Por eso estamos poniendo en valor las colecciones de diseño del Museo.El Moderno, para el momento de su reapertura en el barrio de San Telmo. El Moderno, para el momento de su reapertura en el barrio de San Telmo.

    -Suena más propositivo que distópico, un abordaje común en estos tiempos.

    -Queremos dar visibilidad a los proyectos de artistas que hoy trabajan de manera constructiva, positiva, saludable en distintos territorios. La muestra Naturaleza arquitecta está inspirada en un concepto de Paulo Tavares –arquitecto brasileño, ganador del León de Oro de la Bienal de Arquitectura de Venecia–, quien concibe a la naturaleza como monumento, como testigo de las relaciones de la humanidad con el planeta. Ahí están Casa Río, M7 Red y un proyecto que fundación Nicolás García Uriburu realiza en reservas naturales.

    -La naturaleza como monumento o fenómeno cultural es una idea más novedosa, y cercana a la responsabilidad de los humanos.

    -Como testigo, porque como humanidad hemos accionado sobre la naturaleza que nos devuelve esa historia. Es importante integrar todas nuestras ambiciones, nuestra curiosidad y voluntad de desarrollo, entendiendo a la naturaleza como una aliada y no como una víctima. Existe una construcción de la historia que amerita respeto y conocimiento. En ese punto se vincula el eje más ecológico que postula el museo con el político. Nuestro pasado nos ayuda a entender dónde hemos accionado de acuerdo a valores que potencian a la humanidad, como buscar la armonía con el otro y hacia dónde podemos ir. Porque el arte todavía nos da la posibilidad de pensar utópicamente en un mundo mejor. Accionar en base al conocimiento en lugar de ignorarlo, de hacer algo que es muy argentino: borrón y cuenta nueva.Vista de la sala de Moderno y MetaModerno: Edición 70 Aniversario. (foto: Ariel Grinberg). 
Vista de la sala de Moderno y MetaModerno: Edición 70 Aniversario. (foto: Ariel Grinberg).

    -¿Sentís que hay necesidad de tomar una postura frente a intervenciones que buscan hacer borrón y cuenta nueva, por ejemplo como el número de desaparecidos?

    -Proponemos ciertos valores rectores y fundantes y en ese sentido el Museo se posiciona a un nivel político, yo quiero pensar de una profundidad que tiene que ver con la supervivencia misma de nuestra especie, y que no puede acotarse a situaciones partidarias.

    Respecto a los 30.000 desaparecidos, este es un número investigado, un número abstracto y simbólico de un respeto por la historia. El espacio del arte es un posible espacio de unidad. Podemos ser agentes activos sobre el rol del arte como un vehículo de sanación, de paz, de posible entendimiento entre personas que piensan diferente. Si uno escuchase más al artista como un intelectual capaz de analizar la complejidad de la realidad…

    -¿Cómo lo hacemos hoy, que se instaló la idea de que los artistas no tienen valor, que la sociedad puede prescindir de ellos y que los intelectuales son todos de izquierda o adeptos al wokismo?

    -Es para rebatir desde el absurdo de la postulación. Desde el Renacimiento, fueron los artistas los que establecieron una nueva concepción de la humanidad. Los artistas son capaces de crear civilización. Ha sido agentes visionarios siempre.Todavía me resulta sorprendente que los gobiernos no atiendan más a los artistas como reales aliados para la construcción de sus propios futuros. En nuestra exposición hay algunas excepciones.Guillermo Kuitca, Sin título, 2023. Uno de los dibujos que formarán parte de la muestra en Venecia. Guillermo Kuitca, Sin título, 2023. Uno de los dibujos que formarán parte de la muestra en Venecia.

    -Este año aniversario el Moderno organiza dos muestras sobre otro aniversario, el del último golpe militar, fuera de su sede.

    -En el subprograma Memoria y futuro hay dos exposiciones. Una es La Memoria de la Colección: El Moderno en el Parque, colaboración por iniciativa de Florencia Battiti, directora del Parque de la Memoria, es una ocasión para mostrar la vastedad de las colecciones del Moderno y sacar a la luz obras que tienen que ver con esta temática. También surgió de una invitación Oscuridad visible: La larga sombra de la dictadura, que sucede en simultáneo con la 61ª Bienal Internacional de Arte de Venecia. En este último caso de Augusto Maurandi, artista argentino que es el director de Spazio Punch en Venecia. Quisimos fomentar una reflexión sobre el impacto de la dictadura hasta hoy, a través de los artistas argentinos que han trabajado estos temas tan difíciles, tan sensibles con enorme maestría.

    En un pabellón estrecho y profundo la muestra se construye como una cronología de viaje, desde los años 70 con obras de Marcelo Brodsky y León Ferrari hasta los artistas contemporáneos. Los dibujos más recientes del gran maestro Guillermo Kuitca en diálogo con nuestra gran dama, Marta Minujín, que mostrará el Obelisco acostado del año 78, en el Partenón de libros… del año 83, en la Estatua de la Libertad acostada, proyecto que todavía no realizó, pero que consideramos paradigmático para los tiempos que corren.

    -¿Tiene alguna coordinación con la secretaría de Cultura de la Nación?

    -Ninguna. Este es un proyecto totalmente independiente, desarrollado desde el Moderno, con el aval del Ministerio de Cultura porteño e importantes apoyos privados. Es inexplicable que el Estado Nacional no apoye de manera contundente con recursos financieros la producción del Envío Nacional al Pabellón Argentino en la Bienal de Venecia, la mayor plataforma del arte internacional. Esta posición va a contrapelo de las políticas públicas de las grandes potencias económicas, que entendieron hace mucho tiempo que las exposiciones de sus artistas en el escenario internacional son la plataforma ideal para el desarrollo de relaciones culturales, diplomáticas y comerciales a nivel global. El arte es puntapié para el desarrollo económico, es una plataforma poderosa que une culturas, construye puentes, genera diálogos, debates, intercambios educativos y científicos. La Argentina siempre ha sido desarrolladora de cultura; es hora de volver a posicionar al arte como embajador de nuestro país.Juan José Cambre, Sin título, 1980 - Colección Museo de Arte Moderno de Buenos Aires.Juan José Cambre, Sin título, 1980 – Colección Museo de Arte Moderno de Buenos Aires.

    -Este año se presentará un libro de conversaciones donde planteás desde el título “un nuevo modelo de museo público para la Argentina”. ¿Cómo definirías este modelo?

    -Es un proyecto de larga data sobre mi gestión y liderazgo, sobre la construcción y el desarrollo de este museo durante los últimos 13 años. Asumí la dirección con un claro objetivo de desarrollarlo para que sea un modelo a replicar en todas partes del país.

    -¿Y cuáles son las bases sobre las que está construido?

    -En primer lugar, un presupuesto público privado que desarrolló a partir de un importantísimo apoyo público en mis años de gestión. Se suma un equipo profesional plural de especialistas que trabajan en las exposiciones y publicaciones que luego tienen un impacto directo en el ecosistema de las artes, tanto artístico como económico, de la ciudad y del barrio. A su vez, actuamos en red con los ministerios de Cultura y de Educación y el Ministerio de Salud para generar una cultura de bienestar para nuestros visitantes. Es hora de que la sociedad argentina ponga el arte en el lugar que se merece y este modelo provee una cultura institucional de alta especialización con profesionales que construyen juntos una plataforma de sostenibilidad económica a largo plazo que protege a la institución en el futuro.

    Siempre bajo la premisa de que todo recurso tiene que ser utilizado con un fin público y de impacto positivo, concreto y medible en cualquiera de las áreas. Y como ya hablamos, un museo que se preocupa por la historia, el cuidado del patrimonio con 8.000 obras catalogadas, un proyecto editorial que cuenta con 70 títulos que están siendo distribuidas gratuitamente en bibliotecas de todo el país. Una plataforma que construye conocimiento. Y que otorga un lugar a todos: nos importa muchísimo el rol de la accesibilidad, desde que pienso que todas somos personas con discapacidad, que tenemos condiciones únicas que nos identifican como seres humanos. Pensar de manera equitativa y respetuosa es algo que nos obsesiona y nos enorgullece.

    -Respecto al rol social del museo, en la web de la CIMAM, su última declaración habla de “reparación de las relaciones fracturadas” como misión contingente.

    -Sí, la posibilidad de la creación de espacios de diálogo, el museo como una plataforma cívica de construcción de ciudadanía, un lugar donde todavía se pueden manifestar verdades.

    Semana aniversario del Moderno

    • Jueves 16 de abril desde las 16.30: Jornadas Habitando el futuro. Una serie de encuentros con artistas, investigadores, diseñadores y curadores argentinos e internacionales, con la intención de abordar las preguntas de la humanidad ante el futuro. Comienza con una conferencia del artista brasileño Jonathas de Andrade, continúa con un diálogo en Marta Minujín y Victoria Noorthoorn. Con entrada libre y gratuita.
    • Viernes 17 de abril, a las 17. Mesa redonda: Diseño argentino contemporáneo en la Colección del Moderno.
    • A las 18, una visita guiada por la muestra Habitando el futuro: Moderno y MetaModerno, la colección del Museo, a cargo de los artistas Cristina Schiavi, Joaquín Aras y Valentina Quintero.
    • Sábado 18 desde las 15:30. Celebración 70° Aniversario y apertura de las exposiciones Océano interior; Naturaleza arquitecta; Ariel Cusnir: Desde el origen (Hall); Ana Gallardo: Materiales para la memoria (en el Café Moderno); y Moderno y MetaModerno: Edición 70 Aniversario.
    • A las 19, Noche Moderna: fiesta del 70° Aniversario.
    • Domingo 19, a las 17. Recorrido junto a los artistas participantes de la exposición Naturaleza arquitecta. Participan Ariel Cusnir (Argentina), Manuel Brandazza (Argentina) y Felix Shumba (Zimbabue).
    • A las 18, recorrido junto a los artistas integrantes de la exposición Océano interior. Participan Max Hooper Schneider (Estados Unidos) y Erica Bohm (Argentina).

    Museo Moderno (Av. San Juan 350).


    Sobre la firma

    March MazzeiMarch Mazzei

    Editora de la Revista Ñ/ sección Culturammazzei@clarin.comBio completa

    Fuente: Clarín.com

  • Silke y el arte textil argentino: de la posguerra europea al Museo Nacional de Bellas Artes

    Silke y el arte textil argentino: de la posguerra europea al Museo Nacional de Bellas Artes

    Mientras su madre trabajaba, la pequeña Silke recogía los retazos de tela que caían al piso en la empresa de costura que había montado después de la Segunda Guerra Mundial, cuando su familia de origen austriaco se exilió a Alemania del norte, donde, como en casi toda Europa, no había hombres. «Estaban muertos, encarcelados o lisiados, por eso las mujeres se ocuparon de mantener la vida», relata la artista nacida en 1943.La artista Silke. Foto: Guillermo Rodríguez Adami. La artista Silke. Foto: Guillermo Rodríguez Adami.

    En ese momento, la moda vienesa era igual de importante que la de París, y dado que su madre tenía muy buen gusto y habilidad organizativa, comenzó a confeccionar piezas como camisas en lugar de blusas y prendas para una mujer moderna. El problema era que, mientras el negocio prosperaba, la falta de alimentos y el frío que debían pasar eran insoportables, por lo que quedarse no era una opción.

    Fue entonces cuando su padre, que había pasado un tiempo en nuestro país, recordó que aquí la comida abundaba. «No tuve un plato lleno hasta que subimos al barco», confiesa. Cuando llegaron a Argentina, aquella madre sostenedora se dispuso a empezar de cero, aunque la materia prima por entonces no era de buena calidad.

    Teñir y estampar

    Sin embargo, para Silke fue una oportunidad, ya que descubrió que las telas se podían teñir y estampar. De esos primeros años, instalados en el barrio de Florida, recuerda cómo pasaron de la escasez a la abundancia. «La vida se abrió. Incluso pudimos empezar a ir a una escuela Waldorf y teníamos una institutriz y profesora que me mostró el arte, marcando el rumbo de mi vida».

    Cuando terminó el secundario, estudió diseño textil y sastrería en Múnich y Buenos Aires y trabajó en empresas industriales, entre ellas la fábrica textil de la madre de la coleccionista Marion Eppinger, que también era artista y había adquirido obras en su Budapest natal, donde fusionó su creatividad con la exigencia del campo laboral.Silke cosiendo. Foto: gentilezaSilke cosiendo. Foto: gentileza

    «Era todo muy chic y aprendí mucho, pero en un momento me aburrí. Entonces empezó la fusión entre mi arte y la tela. En 1965 tuve mi primera muestra en una agencia de Peugeot en Martínez, donde, entre mis cerámicas, dibujos y pinturas, incluí los textiles. La gente no entendía nada y me preguntaba porque no eran objetos útiles. El auge de la técnica que tanto me gustaba llegó décadas más tarde».

    En esos años, donde se destacaban las nuevas vanguardias, la estética que impulsaba Silke desentonaba. «Me criticaban porque usaba color y no abordaba temas fuertes o políticos, pero no me importaba. Me uní a otros colegas que, si bien venían de diferentes campos, desde el teatro hasta las Bellas Artes, se interesaban en el textil. Aun así, la mayoría se regía por lenguajes guiados por la abstracción y lo que se veía en la industria de la moda, por lo que también me resultaba complejo.» La artista asegura que jamás obedeció a las tendencias y que prefiere hablar de su trabajos como expresiones atemporales y no contemporáneas.

    A la par de esos primeros pasos en el mundo del arte, llegó la maternidad y el desamor, ya que Silke comparte que su primer marido no alentó su carrera. «Fue una época muy difícil, donde para preservar el matrimonio me quedé en casa con mis hijos, algo que creía era importante, pero también necesitaba hacer lo que me apasionaba».

    Su cuarto propio

    Frente a la limitación, encontró su «cuarto propio» y aprendió a crear con lo que tenía a disposición. Irónicamente, es tiempo de replanteo le dió la libertad que anhelaba. «Estábamos en un viaje familiar, donde en la Aduana tuve que llenar unos papeles. Cuando, bajo ocupación, puse que era ama de casa, mis hijos me miraron asombrados. Vos sos artista, me dijeron. Fue un momento de revelación».La artista Silke. Foto: Guillermo Rodríguez Adami. La artista Silke. Foto: Guillermo Rodríguez Adami.

    Silke logró acomodar su rumbo, en parte gracias a un libro que su amiga Beatriz Bongliani le regaló. «Cartas a una joven poeta» de Rainer Maria Rilke le ayudó a entender que uno no puede vivir sin hacer lo que le gusta. Así fue como de esa separación nacieron los cimientos que la consolidaron y gracias a los cuales comenzó una etapa de exploración entre los sentimientos y el color, la monumentalidad y la espiritualidad. Se abocó a estudiar de manera obsesiva antropologìa, cábala, astrología y religiones, en busca de las respuestas que le permitieran entender las visiones que había comenzado a tener.

    «Lo que me aparece ahí», dice mientras señala el aire, «son las imágenes que me entrega el universo y que vuelco en mis telas». Esas representaciones de lo espiritual la llevaron a desarrollar una intensa búsqueda para comprender preguntas básicas de la humanidad, de dónde venimos y hacia dónde vamos. Su material primordial es la seda, ya que, a diferencia de otros, tiene una cualidad casi transparente, que le permite transmitir esas visualizaciones de manera fiel.

    La artista afirma que las apariciones suceden porque su canal de comunicación está abierto, gracias a un entrenamiento de la creatividad que se gesta en una línea fina entre dar permiso y dejar que entren los mensajes sin forzar. «Nunca perdí mi cualidad creativa porque de chica fui estimulada y acompañada. En mi casa jamás me dijeron que no podía sino que frente a la duda, probara. El arte me dió todas las posibilidades y por eso creo que la gente lo consume. Porque te da una riqueza espiritual que no se puede comprar.»

    Otro elemento fundamental de su trabajo es la monumentalidad. Si la obra pide espacio, ella se las arregla para poder otorgarlo. «La obra más grande que hice tiene 7 metros de largo. La diseñe subiendo al techo de mi casa para armar la composición. Luego dibujé las líneas básicas a continúe el trabajo a máquina».

    Frente a la pregunta de si considera que es importante tener oficio para hacer arte, considera que es crucial aunque no excluyente. «Es importante tener conocimientos para plasmar lo que nos llega, sino las ideas se escapan. Mi búsqueda tiene que ver con hacer un trabajo duradero que le llegue a otros, no uno que se barra con la escoba.»

    Esoterismo y brujería

    Por último, dos temas claves para entender a Silke. Por un lado, un impulso de precursora accidental, que aparece con sucesos como cuando volcó en sus obras temas y figuras relacionados con sus estudios, que no fueron bien recibidos por percibirse cercanos al esoterismo y la brujería.

    «En los años 90 presenté obras dedicadas a los arcanos, que varios años más tarde llevé al Museo de Arte Decorativo. Entre una experiencia y la otra, la diferencia del público fue abismal. Mientras que la segunda vez las salas estaban repletas, antes me habían advertido que no hablara de eso. Desde los años 2000 se entiende a la astrología y al tarot desde otro lugar, porque lo espiritual es universal y nos toca a todos»."Traje arcano", de Silke. Foto: gentileza.«Traje arcano», de Silke. Foto: gentileza.

    Ella habla una y otra vez de su deseo por mostrarle al mundo su obra, que desde hace más de 30 años la recibe con los brazos abiertos. Con la astucia organizativa y un poder de autogestión heredados de su madre, recorrió Europa, América Latina y Asia promoviendo el arte textil argentino. «En 1993 tuve mi primera muestra en el museo textil más importante del mundo en Polonia, donde el director me dijo que éramos el tercer país más importante en cuanto a esta técnica. Estábamos pisando fuerte y se veía, incluso sin tener recursos ni nadie que nos ayudara».

    Silke es una potencia que, decidida a crear su propio rumbo, ya sea sola o de la mano con otros, ha logrado internacionalizar y potenciar el arte textil. Hoy reúne sus primeros 60 años de carrera en un libro monumental, donde «se jugó todo» para plasmar una vida de arte, que se presenta desde el 6 de abril en el Museo Nacional de Bellas Artes. «Me gusta hacer cosas para que perduren a lo largo del tiempo».


    Sobre la firma

    Melisa BoratynBio completa

    Fuente: Clarín.com

  • Murió a los 99 años Melchor Peredo García, uno de los últimos representantes del muralismo mexicano

    Murió a los 99 años Melchor Peredo García, uno de los últimos representantes del muralismo mexicano

    El último representante del muralismo mexicano, Melchor Peredo García, murió la madrugada de este miércoles a los 99 años de edad en la ciudad de Xalapa, capital del estado de Veracruz (este), donde residía.

    Su compañera de vida, Lourdes Hernández Quiñones, informó de la muerte del artista nacido en la capital del país y lo despidió con un breve pero emotivo mensaje.

    «Melchor Peredo, mi compañero de vida, acaba de fallecer. Muralista, antes que pintor, artista de mirada creativa. Hoy vuela alto, ya en un cielo infinito de luz y color«, expresó durante la madrugada de este miércoles.https://24aff001d80bd4dc5f06ab61d9d50b70.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.html

    Peredo fue considerado uno de los últimos íconos del movimiento artístico iniciado en México a principios del siglo XX, creado por un grupo de intelectuales pintores después de la Revolución Mexicana.

    Alumno de los artistas José Clemente Orozco, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, el muralista diseñó y dejó obras en Estados Unidos, Canadá, Francia y México, donde imprimió siempre una visión nacionalista, humanista y democrática.

    «Mi pintura es continuidad del muralismo mexicano en sus características nacionalistas, pero también humanistas, democráticas y si se quiere socialistas, aunque el socialismo sea solamente un elemento del corazón», describió en febrero del 2018 en una entrevista concedida a EFE.

    Era habitual verlo caminar por las calles de la pequeña ciudad de Xalapa (una urbe de poco más de 500.000 habitantes) con su cabello blanco y su rostro marchito por la edad, siempre alegre y jovial.

    Un experto de la pintura al fresco, realizada -en muchas ocasiones- con una caña de bambú de más de 10 metros o trepado en un andamio en las alturas, Peredo creó en 2018 seis murales portátiles, donde plasmó el «fenómeno histórico y sociológico» que representó el arribo de los españoles a América.

    En esas obras no sólo humanizó a los personajes del pasaje ocurrido hace 500 años, sino que reivindicó a los principales protagonistas: Hernán Cortés, La Malinche y Moctezuma.

    «La humanidad es una sola y eso es lo importante, todos somos parte de ella y al final de cuenta es un proceso formativo», expresó el artista en esa ocasión.

    En sus pinceladas dejó atrás la figura de un Hernán Cortés decrépito dibujado durante décadas por artistas posrevolucionarios mexicanos; acabó con el mito de un salvaje emperador indígena Moctezuma visto así desde la vieja Europa; y enalteció la figura de la mujer indígena en La Malinche, considerada como traidora a la causa.

    En su paso artístico, se evocan al menos 25 murales de su autoría, entre ellos seis en la Universidad de París XII, Francia; en el Centro de estudiantes Hendrix, Clemson University Clemson, Carolina del Sur; y cuatro paneles en Harton Theatre, Southern Arkansas University, Magnolia, en Estados Unidos.

    A sus 99 años, aún seguía dando batallas: en enero se inconformó porque las autoridades fiscales mexicanas pretendían cobrarle un adeudo de 32,000 pesos con murales de más de 200,000.

    -¿El muralismo en México ha muerto o está en vías de extinción?, se le pregunto en aquel 2018.

    -Mientras no esté muerto yo, no está muerto el muralismo, dijo.

    Fuente: Clarín.com