Categoría: Entretenimiento

  • Escritores entre rejas, las historias de autores que enfrentaron la cárcel

    Norman Mailer fue detenido en Nueva York, ciudad de la que quería ser alcalde. No terminó en prisión, a pesar de haber acuchillado a su mujer, Adele, en la espalda y a pocos centímetros del corazón. No era la primera vez que lo detenían y el calabozo no era un lugar ajeno para él, en parte por los relatos de algunos de sus amigos, como Allen Ginsberg, que, tiempo antes, había sido investigado por la Policía por pertenecer a una banda de ladrones de pisos, o William Burroughs, que había sido detenido en 1951 por asesinar a su esposa Joan. El alcohol sirvió de atenuante y Burroughs fue acusado de homicidio no intencionado.

    En la historia de la literatura, recuerda Daria Galateria en las primeras páginas del libro Condenados a escribir. Escritores entre rejas (Impedimenta), no son pocos los autores que han intentado, y en ocasiones han conseguido, quitarles la vida a sus amantes.https://3d34c45ba15bd6b3dc228e9cdafb4000.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-41/html/container.html

    Verlaine disparó al joven Rimbaud con un revólver dejándole levemente herido; Verlaine fue detenido y llevado a prisión, pero la primera acusación no fue la de intento de asesinato, sino la de mantener una relación homosexual.

    A diferencia de Rimbaud, Hélène sí perdió la vida. Su marido, el teórico marxista Louis Althusser, la estranguló. Era 1980 y Althusser tenía 62 años. Fue diagnosticado de bipolaridad y esquizofrenia, por lo que no entró en prisión y su caso estuvo rodeado de polémica, pues la derecha francesa acusó a la izquierda de defender a uno de sus intelectuales más reconocidos.

    «Llego a la muerte por mal camino, subiendo una escalera». Esta fue la última frase que dijo Pierre François Lacenaire, condenado a la guillotina por un doble asesinato. «El criminal elegante», así llamaban a Lacenaire, hombre que entró y salió de la cárcel en varias ocasiones por robo y estafa y que sirvió a Dostoievski como modelo para su personaje de Raskólnikov en Crimen y castigo. Y si hablamos de elegancia, no podemos no citar a Xavier de Maistre, que acabó condenado a arresto domiciliario por batirse en duelo en la ciudad italiana de Turín.El teórico marxista Louis Althusser estranguló a su mujer Hélène. Foto: archivo Clarín.





ALTHAUSSER-CUL-El teórico marxista Louis Althusser estranguló a su mujer Hélène. Foto: archivo Clarín. ALTHAUSSER-CUL-

    Motivos para acabar en la cárcel

    «Si uno empieza por permitirse un asesinato, pronto no le da importancia a robar, del robo pasa a la bebida y a la inobservancia del día del Señor, y se acaba por faltar a la buena educación y por dejar las cosas para el día siguiente», escribió Thomas de Quincey en Del asesinato considerado como una de las bellas artes.

    Tres frases que, en parte, resumen muchos de los motivos por los que, a lo largo de la historia, los escritores han terminado entre rejas. El asesinato es uno, señala Galateria, pero no el único. Lo vemos perfectamente a través de los capítulos que componen su ensayo, en el que la autora italiana reúne a autores distintos que, por una razón u otra, acabaron en la cárcel.

    Varios son los motivos como varias son las actitudes con las que los autores enfrentaron la prisión. «Es un modo de ponerme a prueba y, a decir verdad, no me incomoda demasiado», afirmó Prosper Mérimée poco antes de entrar en su celda, donde recibió las asiduas visitas de sus amigos y pasó el tiempo leyendo, escribiendo y estudiando ruso.

    La estancia en prisión para Giacomo Casanova no fue tan amable, pues estaba demasiado acostumbrado a la vida acomodada y ociosa. En las antípodas de Casanova está Goliarda Sapienza, encarcelada por robar joyas a una amiga. El suyo fue un hurto por desesperación; desahuciada y sin apenas dinero en el bolsillo, Sapienza escribía con afán sin ese éxito que le llegaría mucho tiempo después.Norman Mailer acuchilló a su mujer. Foto: Michael Evans / The New York Times / archivo Clarín.Norman Mailer acuchilló a su mujer. Foto: Michael Evans / The New York Times / archivo Clarín.

    Si De Quincey resume en gran medida los distintos motivos detrás de las condenas a prisión de los escritores, Casanova los encarna: acusado de masonería, de actitud irrespetuosa hacia la religión y de estafa. Es tan cierto que el italiano estaba lejos de ser un ejemplo de honradez como que representaba actitudes desafiantes con la religión y la moral. En efecto, si muchas veces los escritores han tenido que enfrentarse a la justicia ha sido, precisamente, por incomodar con sus palabras y sus actos.

    Burlones y amorales

    Voltaire, cuenta Galateria, comenzó a tener problemas con la autoridad a raíz de unos poemas algo escabrosos donde narraba «los amores del duque con su propia hija, la duquesa de Berry».

    A Voltaire le gustaba la provocación; su adaptación de Edipo, que tuvo un éxito enorme, volvió a provocar revuelo no solo porque, a través de unos versos, hizo de nuevo referencia a las relaciones del regente, sino porque el texto y la puesta en escena fueron consideradas un ataque a la monarquía y al clero.

    De hecho, señala Galateria, los jesuitas apuntaron contra Voltaire acusándole de que sus versos «propagan nefandos errores contra los ministros de los altares».

    En esa misma Francia de Voltaire, Diderot fue también detenido, en su caso por haber escrito «una obra deísta, Pensamientos filosóficos; otra del todo obscena, Los dijes indiscretos (en la que son las vaginas las que hablan); otra priápica, El pájaro azul, y otra más de estilo sensualista, Carta sobre los ciegos«.

    Años después, en 1856, Baudelaire y Flaubert serán llevados a juicio por publicar Las flores del mal y Madame Bovary; si bien ambos se librarán de la prisión, a Baudelaire, tras el pago de una multa, le obligarán a suprimir algunos de los poemas.

    Los poemas de Baudelaire y el carácter infiel de la señora Bovary escandalizaban por amorales a la sociedad biempensante y burguesa de la época de la misma manera que escandalizó al padre de Alfred Douglas la relación que este mantenía con Oscar Wilde.La homosexualidad llevó a Wilde a la cárcel de Reading. Foto: archivo Clarín.La homosexualidad llevó a Wilde a la cárcel de Reading. Foto: archivo Clarín.

    Considerada como delito, la homosexualidad agravó la pena de cárcel de Verlaine y encerró a Wilde en la cárcel de Reading. Su juicio fue mediático. En los periódicos se publicaron viñetas de las distintas sesiones y Wilde se convirtió en objeto de comentarios, críticas y burlas.

    Poco en común tenía Jean Genet con Wilde. El francés entró varias veces en prisión acusado de robo, pero tampoco fueron pocas las veces que fue detenido acusado de sodomía y prostitución masculina. La homosexualidad, hasta bien entrado el siglo XX y todavía hoy en algunos países, era considerada delito. En la Cuba castrista, Reinaldo Arenas fue perseguido y encarcelado por su condición homosexual.

    La represión política

    «Mi obligación en tanto que escritor es luchar contra la censura, sea cual fuera esta y bajo cualquier poder que se dé, así como apelar a la libertad de expresión», escribió Mijaíl Bulgákov, autor de El maestro y Margarita, en una carta remitida a Stalin, a quien solicitó desesperado el permiso para emigrar.

    Crítico con el régimen soviético, vio cómo se le desprestigiaba públicamente como escritor a través de reseñas y artículos y se le obligaba a guardar en los cajones muchos de sus textos.

    A diferencia de Bulgákov, que nunca llegó a entrar en prisión, Aleksandr Solzhenitsyn no solo conoció de primera mano la terrible realidad de los gulags -la narraría y la daría a conocer al mundo en Archipiélago Gulag-, sino también las inhumanas condiciones de la prisión de Lubianka, donde fueron encerrados, torturados y condenados poetas y escritores críticos con el estalinismo.

    Así fue para Isaak Babel, que después de ser cruelmente interrogado fue condenado y fusilado, y para Ósip Mandelshtam, que murió en 1938 tras ser deportado al campo de Kolim, donde también moriría la escritora e intelectual Evgenia Ginzburg.Reinaldo Arenas fue perseguido y encarcelado por su condición homosexual. . Foto: archivo Clarín.Reinaldo Arenas fue perseguido y encarcelado por su condición homosexual. . Foto: archivo Clarín.

    «Entre sarna, piojos, chinches y toda clase de animales, sin libertad, sin ti, Josefina, sin ti, Manolillo de mi alma, uno no sabe a ratos qué postura tomar, y al fin toma la de la esperanza que no pierde nunca», escribió Miguel Hernández en una de las tantas cartas que desde prisión envió a su mujer. En esas cartas, el poeta transmitía una esperanza que, en realidad, estaba perdiendo y obviaba, o suavizaba por lo menos, las terribles condiciones en las que se hallaba.

    Porque, en verdad, el sentimiento que predominaba en Hernández era la desesperación ante la imposibilidad de salir de prisión. Detenido a finales de abril de 1939, Hernández primero estuvo recluido en la prisión de Huelva y, posteriormente, sentenciado a pena de muerte en la de plaza del Conde de Toreno, en Madrid.

    Allí coincidió con otro escritor, Antonio Buero Vallejo, detenido también por su defensa de la República. Buero Vallejo tuvo más suerte y fue liberado en 1946, mientras que Hernández moriría, a falta de asistencia médica, de tuberculosis en la enfermería del Reformatorio de Adultos de Alicante.

    «He pasado muy malos ratos, me he sentido muchas veces débil, casi extenuado, pero nunca he cedido ante la debilidad física y, hasta donde es posible afirmar estas cosas, no creo que cederé de ahora en adelante», le escribía desde prisión Antonio Gramsci a Julia, la madre de sus hijos.Antonio Gramsci. Foto: archivo Clarín.Antonio Gramsci. Foto: archivo Clarín.

    A diferencia de Hernández, Gramsci moriría en libertad en 1937, en Roma. Tras varios años en prisión, su salud se vio fuertemente deteriorada y el día que se suspendían definitivamente las medidas de detención contra él, un derrame cerebral acababa con su vida.

    Aislamiento y reclusión

    Cinco años antes, en 1933, Curzio Malaparte, que había sido un ferviente fascista y fiel sostenedor del proyecto mussoliniano, fue trasladado a la prisión romana de Regina Coeli y, posteriormente, confinado a la isla de Lipari.

    El motivo no era otro que difamar a Italo Balbo, uno de los principales participantes en la marcha sobre Roma y ministro de Mussolini, acusándole de estar organizando un complot contra el dictador.

    En las antípodas ideológicas de Malaparte, Carlo Levi también fue confinado: en 1935 fue enviado a Grassano, un pueblo de la región de Basilicata, en el sur de Italia, durante un año. Si bien el confinamiento no es la cárcel, la experiencia de aislamiento y de reclusión es similar. Lo experimentó Miguel de Unamuno, que durante la dictadura de Primo de Rivera fue confinado en la isla de Fuerteventura.

    El caso de Malaparte, autor de La piel, subraya que los escritores, por el solo hecho de serlo, no han estado necesariamente en el lado correcto de la historia. La defensa de valores como la libertad, la democracia o el respeto del otro no necesariamente ha sido objeto ni de su literatura ni de su compromiso ciudadano.

    Pocos ejemplos más paradigmáticos que el de Jean Giono, detenido y encarcelado en 1944 acusado de colaboracionismo, o el de Louis-Ferdinand Céline, que en 1945 fue condenado en Dinamarca por su colaboración con la Gestapo y condenado in absentia también en Francia, su país de origen, donde regresó en 1951 tras haber conseguido la amnistía gracias a la movilización de intelectuales tan dispares a él en términos ideológicos como Sartre.

    © Prensa Ibérica – Abril

    Fuente: Clarín.com

  • El Centro Pompidou de París cierra sus puertas durante cinco años

    El Centro Pompidou de París, uno de los museos de arte moderno más importantes del mundo, cierra sus puertas el lunes para obras de renovación que durarán en principio cinco años.

    El público podrá acudir al museo de manera gratuita desde este viernes a las 18 hasta el lunes a las 21, para disfrutar de la colección permanente por última vez, y para asistir a espectáculos en torno al cierre del museo.https://143fa0dd82ff35c812a6375ecad05684.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-41/html/container.html

    El Centro albergará aún pequeñas exposiciones temporales hasta septiembre, cuando iniciarán unas grandes obras de eliminación de amianto y renovación, hasta 2030.

    Edificio emblemático en el corazón de París con su fachada llena de tubos de aireación de diferentes colores, el Centro Pompidou alberga en sus 12.000 m2 la mayor colección de arte de vanguardias y contemporáneo junto al Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York.

    Esa colección será ahora desplazada mediante camiones a almacenes en París, en provincias o en el extranjero.(ARCHIVO) En esta foto de archivo tomada el 11 de enero de 2015 una vista aérea muestra el centro de arte contemporáneo Centro Pompidou en el barrio parisino de Beaubourg.  AFP PHOTO / Kenzo TRIBOUILLARD (ARCHIVO) En esta foto de archivo tomada el 11 de enero de 2015 una vista aérea muestra el centro de arte contemporáneo Centro Pompidou en el barrio parisino de Beaubourg. AFP PHOTO / Kenzo TRIBOUILLARD

    Operación colosal

    «Esta operación colosal requirió meses, por no decir años, de preparativos«, explicó Claire Garnier, directora de la operación.

    Para algunas obras de grandes dimensiones, como las instalaciones del artista alemán Anselm Kiefer, la dirección del museo ha previsto directamente desmontar los cristales de la fachada.

    Parte de la colección (que en la actualidad cuenta con unas 150.000 obras) podrá ser admirada en el Grand Palais, en los Campos Elíseos, así como en delegaciones del Centro Pompidou en el extranjero, como en Málaga (España), Shanghai o dentro de poco en Bruselas.

    También se han firmado acuerdos para ceder temporalmente obras con museos de Estados Unidos, Australia, Japón y centros europeos, explica Xavier Rey, director del museo.

    El Centro Pompidou, creación de los arquitectos Renzo Piano y Richard Rogers, fue un encargo personal del entonces (1969-1974) presidente Georges Pompidou, que no pudo ver la obra concluida.(ARCHIVO) En esta foto de archivo tomada el 11 de enero de 2015 una vista aérea muestra el centro de arte contemporáneo Centro Pompidou en el barrio parisino de Beaubourg.  AFP PHOTO / Kenzo TRIBOUILLARD (ARCHIVO) En esta foto de archivo tomada el 11 de enero de 2015 una vista aérea muestra el centro de arte contemporáneo Centro Pompidou en el barrio parisino de Beaubourg. AFP PHOTO / Kenzo TRIBOUILLARD

    Animación cultural

    El edificio fue inaugurado en 1977 y rápidamente se convirtió no solamente en un museo, sino en un centro de animación cultural en París, así como una biblioteca apreciada por los estudiantes parisinos.

    Unos cuatro millones de visitantes acudían como promedio anualmente, antes de la epidemia del covid-19.

    Con información de AFP.

    Fuente: Clarin.com

  • Cómo es la exposición “irrepetible” que reúne en Tokio cien obras maestras de Miró

    Joan Miró. Poesía en la pintura es la inédita e «irrepetible» retrospectiva dedicada al artista catalán en la que el Museo de Arte Metropolitano de Tokio reúne cien de sus «obras maestras», y que se enmarca en el 50 aniversario de la Fundación Miró, explicó su director, Marko Daniel.

    La muestra, que permite explorar el profundo vínculo de Miró (1893-1993) con Japón, es la primera gran antología que se hace del artista en este país, desde la que le dedicaron los museos nacionales de arte moderno de Tokio y Kioto en 1966.https://dbef833bff15c37737fd4de57348dd3a.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-41/html/container.html

    Daniel calificó como «un regalo» esta exposición para un país donde hay «una admiración muy grande y un interés insaciable hacia Miró «.

    Un viaje por las etapas

    Pinturas, esculturas, textiles, objetos y carteles procedentes de diferentes instituciones y colecciones públicas y privadas de todo el mundo han viajado a Japón con motivo de esta muestra, que podrá visitarse hasta el 6 de julio.

    «Hemos tenido que elegir muy bien (las obras) porque el transporte de cada una es un desafío y hemos conseguido que de las cien obras que tenemos, yo diría que son cien obras maestras«, dijo el director de la Fundación Joan Miró.El Museo Metropolitano de Tokio acoge la exposición "Joan Miró. Poesía en la pintura". Foto: Instagram.El Museo Metropolitano de Tokio acoge la exposición «Joan Miró. Poesía en la pintura». Foto: Instagram.

    Por ello, el principal criterio seguido para su elección fue poder explicar las diferentes etapas de la vida creativa de Miró así como las diferentes técnicas y materias con las que trabajaba a través de sus obras.

    De esta forma, la exposición comienza con los inicios del artista en su Barcelona natal, para pasar después a su época en el París de las vanguardias o sus trabajos durante la Guerra Civil española o la Segunda Guerra Mundial, hasta llegar a la influencia que sus viajes a Estados Unidos y Japón tuvieron en sus creaciones.

    Reunir este centenar de piezas «hace que una exposición como esta sea irrepetible», destacó Daniel.

    Distribuidas en diferentes salas y tres plantas del museo, las obras permiten comprender y conocer al artista a través de sus creaciones entre las que destacan algunas «muy especiales» como ‘La casa de la palmera’, un préstamo del Museo Reina Sofía de Madrid.

    Entre 1940 y 1941, fruto de su deseo de evasión de la Segunda Guerra Mundial, Miró pintó una serie de 23 obras llamada ‘Constelaciones’, que inspiró un poema de André Bretón en 1958. Esta exposición permite ver tres de esas pinturas en Tokio, entre las que Daniel resalta ‘La estrella matinal’.El Museo Metropolitano de Tokio acoge la exposición "Joan Miró. Poesía en la pintura". Foto: EFE - Sara Rodríguez PachónEl Museo Metropolitano de Tokio acoge la exposición «Joan Miró. Poesía en la pintura». Foto: EFE – Sara Rodríguez Pachón

    Además, por su tamaño y magnificencia, sobresale también el tríptico ‘Fuegos artificiales’, pintado en 1974, que ha viajado por primera vez a Japón con motivo de esta muestra.

    La relación con Japón

    Joan Miró se había interesado por la cultura japonesa desde su infancia, de manera que en una de sus primeras obras ya se podían observar referencias al arte de este país asiático.

    Sin embargo, y a pesar de que la primera exposición de este artista en Japón fue en 1932, no fue hasta su primera visita con motivo de la inauguración de las retrospectivas de Tokio y Kioto en 1966 cuando esta admiración por Japón se concretó.La consejera de Cultura, Sònia Hernández Almodóvar, durante la inauguración de la exposición dedicada a Joan Miró en Tokio. Foto: Fundación Joan Miró.La consejera de Cultura, Sònia Hernández Almodóvar, durante la inauguración de la exposición dedicada a Joan Miró en Tokio. Foto: Fundación Joan Miró.

    A su vuelta a España, Miró comenzó a darle importancia no solo al trazo de la caligrafía japonesa, sino también a su filosofía, por lo que «el budismo zen deja un rastro muy importante en su obra», contó Marko Daniel durante la entrevista.

    Cuatro años después, el artista fue invitado a participar en la Exposición Universal de Osaka de 1970 para la que creó un mural cerámico expuesto actualmente en el Museo Nacional de Arte de Osaka, lo que afianzó su vínculo con este país.

    Desde entonces, la unión entre Miró y Japón ha estado presente en sus creaciones, algunas expuestas ahora en Tokio en una muestra que supone una oportunidad «única» para ver a todas estas obras en el mismo espacio, especialmente para las nuevas generaciones de japoneses que desde 1966 no han podido vivir algo similar en ningún momento, resaltó Daniel.

    Esto significa que «más o menos todas las generaciones nacidas después del 1950» nunca han tenido la posibilidad de ver una gran colección de obras del catalán hasta la actualidad, subrayó al hablar de la importancia que tiene esta muestra para todo el público, especialmente el japonés.

    «Realmente (esta exposición) cambiará la idea que tienen de este gran artista nuestro. Estoy seguro de que si antes era un artista admirado después de esta exposición lo será todavía más», concluyó.

    Con información de EFE.

    Fuente: Clarín.com

  • Rosa Montero: “La catástrofe no es inevitable”

    Un muchacho de los arrabales de Bogotá le respondió a un periodista, en los peores momentos de Colombia, sobre el futuro: “El futuro es lo que no hay”. Rosa Montero, de las mejores prosistas, periodista y novelista, del español contemporáneo, lleva cuatro entregas (y esta es la última) contando en novelas futuristas lo que se nos viene encima.Rosa Montero. Archivo Clarín.Rosa Montero. Archivo Clarín.

    La serie tiene como protagonista a Bruna Husky, su personaje, que en esta última entrega deja de ser la impresionante mujer que fue. Animales difíciles (Seix Barral) es el título de esta entrega final que es, entre las suyas, la que más se acerca al futuro y, sin duda, a la realidad que vivimos.

    Rosa Montero ha escrito libros de periodismo (los mejores que se pueden encontrar entre los creados por periodistas españoles), novelas de mucha ficción, y nunca ha dejado que le resbalen la realidad o los hechos: es comprometida siempre, aunque invente.https://5ea21ff45df3d4c421b7375c4414e149.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-41/html/container.html

    El escalofrío ahora es que lo que inventa en esta ficción radical está al lado de la esquina. En esta conversación ella explica el momento presente acercándose al tiempo que nos espera: el futuro.

    –¿Y qué es el futuro, Rosa?

    –Estamos viviendo en el futuro más desaforado de las novelas de ciencia ficción que yo leía con 20 años. Esas novelas no imaginaron este mundo tan hipertecnológico. Es un momento único de la humanidad. Me he pasado toda la vida luchando contra ese sesgo de conocimiento tan estúpido que hace que creamos que nuestra vida es lo más importante y que pasan cosas que nunca han pasado. Cuando la gente se preguntaba por qué vivíamos momentos tan violentos, yo decía: ¿y en la época de los vikingos? Ahora mismo estamos viviendo un momento en la historia de la humanidad que no tiene parangón con nada. Es increíble que nos haya tocado a nuestra generación. El homo sapiens lleva 300.000 años en la Tierra, muy poco comparado con los dinosaurios y con los meteoritos, pero mucho si te paras a pensar que, de esos 300.000 años, en los últimos 70 nos hemos puesto tres veces en riesgo de extinción, por primera vez como especie. Por nuestro mal hacer: primero con la energía nuclear, después con el calentamiento global, ahora con la inteligencia artificial. Estamos en un umbral que nunca habíamos pisado antes, pero además en un umbral que es brevísimo, un instante, un soplo en el mundo, en el cosmos. Estamos en el borde intentando acabar con nosotros. Eso no lo habíamos vivido nunca como especie.

    –¿Qué va mal?

    –Nunca habíamos vivido esta aceleración de los conocimientos y las tecnologías. Nunca. Estamos viviendo en una frontera y yendo hacia algo completamente desconocido. Esto es aterrador porque realmente tiene muchos peligros, pero a la vez es fascinante. La situación es aterradora, peligrosa, difícil. Pero la buena noticia es que ese futuro hacia el que nos dirigimos, que es el mañana y el pasado mañana, no está escrito y así como el progreso no es inevitable, la catástrofe tampoco lo es. Para ese futuro tenemos que trabajar este presente, sin perder un momento porque nos estamos jugando que haya un mañana y que ese mañana sea habitable.

    –Pero este presente está teñido de una maldad que pone en juego la esperanza.

    –Ha habido montones en otras épocas de la humanidad, no te digo ya en nuestras vidas, o en el siglo, en los últimos 100 años. Desde el nazismo a las matanzas cíclicas en África… Los romanos aplastando ciudades y regando de sal para que no creciera nada, esclavizando a todas las mujeres, a los niños, matando a todos los hombres… La maldad ha existido durante toda la vida del ser humano. Somos unos animales dificilísimos, contradictorios, complejos, miedosos, asustados, megalomaníacos, egoístas, ciegos, de todo. Pero hoy no hay más maldad que la que ha habido siempre, en eso somos iguales. Pese a toda esa maldad que nos horroriza tanto, creo que el ser humano, este animal difícil y estúpido, está hecho más para la bondad que para la maldad en conjunto. Lo que pasa es que no la miramos, no la tenemos en cuenta… Estamos más hechos para la bondad y por eso la maldad nos horroriza tanto y la tenemos tan en cuenta. Kant se admiraba de que en una situación de guerra el soldado fuerte y muerto de hambre no matara sistemáticamente a todas las viejas, a todos los viejos y a todos los niños que encontrara en su camino, para quedarse con su dinero y con sus comidas. Pasaba, pero no pasaba siempre, ni mucho menos, y además estaba mal visto. Creo que las estrategias de supervivencia de la especie humana y, en realidad, de todas las especies animales, se basan más en estrategias de cooperación que en estrategias de depredación.Rosa Montero. Foto: Luciano Thieberger. Rosa Montero. Foto: Luciano Thieberger.

    –He leído la novela como si las cosas que parecen el futuro ya estuvieran aquí…

    –¡Están, están aquí! Todas mis Brunas son muy realistas y con ésta en concreto estoy hablando absolutamente de aquí y de ahora. Me encantan la ciencia, la tecnología y en todas las Brunas siempre he intentado contar ese futuro. La novela sucede en el 2111, un futuro posible y hasta probable en todo. En el primer capítulo hay un terrorista de un grupo oscuro al que la prensa llama todistas porque hacen esas pintadas de “o todos o ninguno”… Este terrorista asalta un almacén tecnológico y para ello se pone una capa de invisibilidad. Es una capa de invisibilidad de una empresa, y no es la capa de Harry Potter. Si entras en Google verás que esa empresa existe y que ha desarrollado un material que produce la invisibilidad. O sea, que todo es verdadero, lo que pasa es que todavía no lo han hecho flexible, pero de aquí a 80 años lo será.

    –¿Y qué actitud debemos tener ante lo que viene? ¿La del miedo o la de la esperanza?

    –Si el miedo no nos bloquea, no nos vuelve locos y se convierte en pánico, es una herramienta de supervivencia; el miedo te avisa, te enseña y te permite huir o defenderte. Tener miedo es bueno, pero no ese miedo que te paraliza. Debemos temer ese posible futuro, pero te vuelvo a repetir que el futuro no está escrito y esa es la buena noticia a la que hay que agarrarse. Ese futuro lo tenemos que escribir hoy. La misma novela tiene una trama que da susto, es muy desasosegante, reconocible como peligro en la vida real. Pero el mismo libro, aparte de tener un final muy consolador y creo que muy luminoso, da maneras posibles de defenderse de los peligros que aparecen. Por supuesto, creo que hay miedo. No hay que dejar que ese miedo nos paralice, hay que dejar que nos avise y hay que luchar por construir un futuro habitable. Y se puede.

    –Horas después de que presentaras el libro ya estaban esas amenazas de Trump que incluyen ahora el éter, el cielo, Elon Musk… Parecía la continuación de lo que tú estabas contando en el auditorio.

    –La combinación de Trump y Musk da mucho miedo. Es tremenda. Hemos visto a Steve Bannon haciendo el saludo nazi también, como Elon Mask. Por supuesto que dan miedo. Pero ese miedo lo que tiene que hacer es informarnos y ponernos en marcha. Por ejemplo, yo creo que hoy hay muchos paralelismos con la República de Weimar, pero la historia nunca se repite, entre otras cosas porque ya ha habido antes información sobre qué pasa. Una de las cosas que permitió que el nazismo llegara al poder fue la ruptura y la falta de unión de los partidos democráticos.

    –Has escrito de los miedos, y ahora escribes también del miedo, del pasado, del presente. ¿Qué sustos tenías que ahora ya no tendrías?

    –Se nos olvida el pasado. Nuestra memoria es un cuento, creemos que recordamos las cosas y es mentira. Es un cuento, un relato que nos hacemos y lo cambiamos… O sea que todo, toda mirada hacia el pasado, estaba teñida por el presente y es un cuento, una falsedad. El año pasado publiqué una recopilación de crónicas y de reportajes que hice desde el 1978 hasta el 1988, un montón de tiempo, un documento que es en sí mismo objetivo. Pero te asomas ahí y te quedas pasmada. Yo me quedé pasmada de lo que era aquel mundo, aquella España tan primitiva, tan pobre, tan ignorante, tan poco desarrollada, tan carente de derechos, ¿cómo podíamos sobrevivir?

    –El tiempo de la novela es el tiempo que tú has elegido para esa novela, un tiempo remoto, 2111, aunque ya cada vez más cercano. ¿Dónde quedará el periodismo que estamos haciendo? ¿Cuál es el porvenir del periodismo, también implícito en este libro porque esta es una crónica del futuro?

    –No sólo eso: es la primera vez en las cuatro novelas en las que uno de los personajes es un periodista de una cadena que hace reportajes. Uno de esos reportajes es especialmente importante en la investigación. El periodismo existe, seguirá existiendo, lo que pasa es que está pasando por la travesía del desierto desde hace 20 años, precisamente por la adaptación a las nuevas tecnologías, a las nuevas formas de mercado. No sé dónde leí que habían desaparecido el 90 % de los periódicos del mundo, una tragedia para los medios de comunicación. Pero sobre todo para la democracia porque un sistema democrático fuerte y una democracia avanzada necesitan unos medios de comunicación fuertes. Es un binomio importantísimo y fundamental que existan medios de comunicación fuertes para que haya una democracia fuerte. No me parece casual que ahora que la democracia está en caída libre, que el sistema democrático está pasando por una crisis de credibilidad y de legitimidad en el mundo, también haya una crisis profunda del periodismo. Creo que van unidas de alguna manera y es una desgracia para todos.Rosa Montero. Foto: Luciano Thieberger. Rosa Montero. Foto: Luciano Thieberger.

    –Rosa, ¿eres tú en todos los libros que has escrito?

    –Siempre. Roland Barthes decía que toda autobiografía es ficción y que toda novela es autobiografía, y tenía razón. Tengo una literatura que no se basa en la realidad inmediata con mi vida biográfica, todo lo contrario, yo necesito poner distancia para poder profundizar. Me identifico con una tecno humana del siglo XXII, no estoy contando mi vida en absoluto, evidentemente; de repente, en Instrucciones para salvar el mundo con un taxista de 40 años que apenas tiene educación. Siempre pongo una distancia, pero las novelas son como sueños que sueñas con los ojos abiertos.

    –¿El personaje que has creado, Bruna, se va o se queda en tu alma? ¿Se mira al espejo contigo?

    –Es tremendo porque llevo con Bruna 17 años y, como te decía, es el personaje más cercano que he creado, me va a costar mucho desprenderme de ella, decir adiós me va a costar muchísimo, pero no he tenido más remedio. No sabía cuántas novelas iba a escribir de Bruna, además no es una saga, no se continúan, es una serie, cada novela se puede leer por sí sola, pero no sabía cuántas iba a escribir, quise crearme un mundo con personajes estables que pudiera visitar cuando me diera la gana. Empecé con esta cuarta novela y de repente me di cuenta de que iba a ser la última. Como es detective, todas tienen una trama de investigación y de misterio, policíaca y criminal; la trama de esta novela es la más tensa, la más desasosegante, porque implica un peligro real para nuestra sociedad, un peligro verdadero. Y encima, en esta novela, aparte de tener que solucionar ese peligro, le he puesto otra crisis brutal a la pobre Bruna con el cambio de cuerpo.Rosa Montero. Foto: Luciano Thieberger. Rosa Montero. Foto: Luciano Thieberger.

    Rosa Montero básico

    • Nació en Madrid. Estudió Periodismo y Psicología.
    • Es autora de las novelas Crónica del desamor (1979), La función Delta (1981), Te trataré como a una reina (1983), Amado amo (1988), Temblor (1990), Bella y oscura (1993), La hija del caníbal (1997, Premio Primavera), El corazón del Tártaro (2001), La loca de la casa (2003, Premio Qué Leer y Premio Grinzane Cavour), La ridícula idea de no volver a verte (2013), Los tiempos del odio (2018), La buena suerte (2021), El peligro de estar cuerda (2022) y Animales difíciles (2025); entre otras.
    • Además escribió relatos, obras periodísticas y de libros infantiles.
    • En 2017 recibió el Premio Nacional de las Letras. Su trayectoria periodística ha sido reconocida, entre otros, con el Premio Nacional de Periodismo, el Rodríguez Santamaría y el Premio de Periodismo El Mundo. Su obra está traducida a más de veinte idiomas y colabora en el diario El País.

    Animales difíciles, de Rosa Montero (Seix Barral)


    Sobre la firma

    Juan Cruz RuizBio completa

    Fuente: Clarín.com

  • Un documental que revela todas las facetas de Marta Minujín y su universo genial

    Entrar a un museo de noche es una de las cosas más estimulantes, una premisa que puede sonar un tanto exagerada, pero no lo es. El silencio de las salas y la impunidad de imaginarse recorriendo en absoluta intimidad tiene ese no sé qué. Sin embargo, la razón por la cual las puertas del museo Malba están abiertas después de las 20, es porque cada mes desde que inauguró en el año 2001, presenta una programación que incluye estrenos, películas clásicas y documentales, que se mantiene constante e intachable. Mientras el sol se pone sobre la ciudad una fila de espectadores pacientes espera poder entrar a ver Construcción de un mundo y meterse de lleno en el universo de Marta Minujín, la artista de la cual se sabe tanto y tan poco en igual medida.

    El film comienza con su voz en off que de manera persistente llama a Jose Luis, su asistente desde hace más de treinta años. El escenario es su lugar en el mundo, el taller que la acoge día y noche desde hace tantas décadas y que supo ser la fábrica de sus padres. Aparecen luego filmaciones caseras de una familia de cuatro, donde una niña con gorra de lana roja se asoma.https://439873064c6f64f967d6f195d8472dd2.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-41/html/container.html

    Un futuro próspero y abierto

    Son los años 50 y nadie podría imaginar que esa jovencita se convertiría en la artista más popular de Argentina. Su futuro es próspero y está abierto para que pueda convertirse en lo que desee, a pesar de que por entonces Marta está más interesada en ser guía de turismo en el sur, el lugar que alberga a los suyos y que ocupará un lugar importante en su corazón, que artista.La película Construcción de un mundo se presenta en el Malba como un recorrido por la vida de la artista Marta Minujín. Foto: gentileza.La película Construcción de un mundo se presenta en el Malba como un recorrido por la vida de la artista Marta Minujín. Foto: gentileza.

    Es allí donde recogerá los frutos de la libertad, que definirán su identidad y donde pasará sus días entre las montañas ya que nadie le presta mucha atención. Los ojos están puestos en su hermano, el hijo mimado, por lo que esa libertad se convertirá en una herramienta salvadora.

    Es así como Marta empezó a construir su universo, uno absurdamente irrepetible donde durante su temprana adolescencia se hizo presente la audaz premisa de convertirse en artista, incluso antes de comprender de qué trataba semejante profesión.

    ¿Qué la guió por ese sendero? Su familia tenía una fábrica que confeccionaba uniformes y su hermano era estudiante de medicina hasta que falleció a los veintidós años. «Me dijeron que se murió porque mataba ciervos, una costumbre que no entendíamos de dónde había sacado», confiesa la reina de los lentes aunque la realidad es que la tragedia la atravesó, la destrozó y la ayudó a huir primero a la Universidad y luego a la ciudad de París con apenas dieciocho años.

    Esa fábrica familiar, que su hijo Facundo recuerda llena de montañas de tela que trepaba, es desde hace mucho tiempo su refugio.

    Si se piensa en uniformes, es imposible que no se haga presente la imagen de los mamelucos que Minujín usa desde hace tanto tiempo. Las telas también son parte de algunas de sus obras más emblemáticas, como los «Eróticos en technicolor», esos objetos ensamblados de principios de los años 60 o los viejos colchones que recogía de las calles y los hospitales franceses cuando eran desechados para crear obras.

    La basura de uno se volvía el tesoro de Marta que ya estaba adelantada a su tiempo e impaciente por llegar al lugar anhelado.La película Construcción de un mundo se presenta en el Malba como un recorrido por la vida de la artista Marta Minujín. Foto: gentileza.La película Construcción de un mundo se presenta en el Malba como un recorrido por la vida de la artista Marta Minujín. Foto: gentileza.

    Construcción de un mundo es una oportunidad para ser testigos de algunas de sus experiencias y momentos claves por medio de la mirada y percepción de otras personas como su marido, sus hijos y amigos o la ama de llaves del taller, una mujer que trabajó y fue amiga de sus padres y que afirma que nunca podría abandonar a Marta, mientras despliega un álbum gigantesco que comenzó la mamá para recopilar las primera apariciones de Minujín en los diarios, allá por 1965, cuando realizó junto a Ruben Snatantonin “La Menesunda” en el Instituto Di Tella y que ella continúa con orgullo y sin perder el rastro. Pega los recorte con un poco de cola que saca de un tacho amarillo para ubicarlos sobre las páginas amarillentas como si fueran trofeos.

    Hay otros detalles valiosos como cuando Marta habla de su experiencia en Estados Unidos durante los 70, una época en la que conoció a Andy Warhol, Salvador Dali y tantos otros mientras paseaba por la ciudad en patines con su amigo Marciel Berro porque no tenían plata para otro medio de transporte.

    No todo era glamour

    Sin embargo no todo era glamour, ya que su partida tuvo que ver con el temor a la dictadura y a ser detenida. Aquí relata cómo mandaba cartas a su familia para saber si Facundo estaba bien. Son los momentos en los que aparece la Marta mamá, la amiga, la esposa, la compañera y también la artista. Aunque sea esa la palabra que mejor la define, hay muchas capas por pelar.La película Construcción de un mundo se presenta en el Malba como un recorrido por la vida de la artista Marta Minujín. Foto: gentileza.La película Construcción de un mundo se presenta en el Malba como un recorrido por la vida de la artista Marta Minujín. Foto: gentileza.

    En el documental todas las Martas conviven. La que supo convertirse en ícono, la que ha recorrido el mundo con su trabajo, la que se casó siendo tan chica con su compañero de toda la vida, la que quemó sus obras antes de irse de París porque no tenía dónde ponerlas ni como traerlas, transformando una necesidad en una acción revolucionaria, la que se encuentra presentando una muestra en Francia y reconoce a un colega que había estado el día de la quema y había roto a hachazos algunos de los trabajos.

    Costanzo sigue a Marta como un testigo silencioso por otra exposición en Nueva York, donde durante el montaje habla por teléfono y asegura que su obra es la mejor mientras celebra a la curadora por pensar un proyecto que destaque a tantas mujeres, la que interactúa con el público que se sumerge en una reversión de Soft Gallery, que originalmente presento en 1973 en Washington usando los colchones de un hotel donde se habia perpetuado un triple asesinato, y que anos mas tarde mostro en diferentes instituciones.

    Se hace presente también la Marta que en el 2009 en Cali llevó a cabo «Operación Perfume» en el 41° Salón Nacional de Artistas de Colombia, donde invadió las calles con olor a jazmín a través de una performance participativa.La película Construcción de un mundo se presenta en el Malba como un recorrido por la vida de la artista Marta Minujín. Foto: gentileza.La película Construcción de un mundo se presenta en el Malba como un recorrido por la vida de la artista Marta Minujín. Foto: gentileza.

    Sin embargo y sin importar cuantas cosas sucedan en su prolífica carrera, Marta siempre vuelve al mismo lugar: su ciudad, su taller, su hogar.


    Sobre la firma

    Melisa BoratynBio completa

    Fuente: Clarín.com

  • La historia de Argentina contada a través de los autos: un viaje íntimo y social

    La relación entre un padre y un hijo puede expresarse de formas inesperadas. Para Fernando García, esa conexión estuvo marcada por los autos: desde el sonido del motor hasta las preguntas sobre «la máquina», una metáfora que sintetizaba la esencia de sus conversaciones. En su libro Estoy enamorado de mi auto (Planeta), el autor no solo rinde homenaje a la figura paterna, sino que también traza un mapa emocional y cultural de la historia argentina a través de los vehículos que marcaron generaciones. Desde el Ford Falcon, símbolo de status y tragedia, hasta el Torino, sueño deportivo hecho en Argentina, las cuatro ruedas funcionan como testigos silenciosos de una sociedad en const

    García recorre con maestría los vínculos entre el automóvil, el cine y la vida cotidiana, explorando cómo los autos no solo transportan personas, sino también aspiraciones, contradicciones y memorias. Con un enfoque íntimo pero universal, la obra conecta las experiencias personales con los hitos de la industria automotriz argentina, mostrando cómo los autos pueden ser algo más que máquinas: son protagonistas de historias familiares, testigos de épocas y reflejos de quienes los conducen.https://26bd7aa871b0ebdab1bb0b11f46c8a42.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-41/html/container.html

    En esta charla con Clarín, su autor repasa la historia del país alrededor de la producción de autos, el cine nacional y la relación con su padre signada por las cuatro ruedas.

    –¿Se puede entender la historia del país siguiendo la producción de autos?

    –Sí, si bien no es el objetivo de este libro, la trama íntima es una consecuencia de una historia argentina del automóvil o de la historia social de los argentinos a partir de los autos. No puedo responder como historiador o sociólogo porque no hice ese trabajo (recomiendo las Historias del Automóvil de Gustavo Feder para eso) pero sí como crítico cultural y eso puede verse de forma muy rápida en un modelo como el Ford Falcon. No solo resulta el auto más vendido de los años 60 (que es la década en la que el acceso a los coches se hace masivo) sino que presta su nombre a la primera telecomedia inspirada en una familia (La Familia Falcon de Hugo Moser) que sigue un modelo del radioteatro (Los Pérez García) y proyecta una saga interminable de familias estereotipadas con mayor o menor gracia. Es símbolo de status y entretenimiento en los 60 y en los 70 quedará marcado a fuego (atenti: no es un chivo de Renault) como el vehículo de la represión ilegal desde los días de la siniestra Triple A. Pensemos que la telenovela más vista de la historia sigue siendo Rolando Rivas cuyo protagonista manejaba un taxi y, sobre todo, que ese auto era un Siam Di Tella, un modelo desarrollado en Argentina por la nave nodriza de la burguesía industrial que de la metalmecánica pasó a metabolizar la neo vanguardia y contracultura de los 60 en el Instituto Di Tella. Hoy mismo, un Siam Di Tella, que quizás hasta arranque, recibe a los estudiantes de una de las universidades privadas más prestigiosas de Latinoamérica. Un taxi, el mismo que usaba Rolando Rivas (Claudio García Satur) exhibido como un tótem inadvertido que, sin embargo, simboliza una aspiración imposible: hacer de Argentina un lugar aparte en el desarrollo de los automóviles. Y ese es el lugar mítico del Torino de IKA-Renault que aparece solarizado en la tapa del libro. Fue el sueño del coche deportivo made in Argentina. Ese sueño duró lo que un suspiro y con cada giro en la planificación económica aparecieron nuevos protagonistas. Los de la tablita cambiaria de Martínez de Hoz llevaron nombres japoneses cuando el sushi era un secreto de familias tintoreras así como el desarrollo del Rastrojero en el peronismo devino en un laberinto burocrático digno de la mejor ficción. El Falcon de los 70 se replicó en el Fiesta made in Brazil de la apertura menemista con menor penetración en el mercado pero la misma capacidad simbólica: él y la Fiesta menemista. La idea de ilustrar el libro con publicidades gráficas y de hacer un trabajo de arqueología en YouTube también sirve para responder esta pregunta. Me cuesta creer que haya otro país donde un auto se haya vendido con este slogan “¿Llevó su auto al psicoanalista?” (Renault Gordini).Fernando García en la calle Warnes. Foto Maxi Failla.Fernando García en la calle Warnes. Foto Maxi Failla.

    –¿Cómo era la relación de tu papa con los autos? ¿Y con vos a través de ellos?

    –Mi papá vivía para sus autos. No sólo se formó como técnico mecánico en el Ejército sino que trabajó hasta los 88 años como vendedor de usados en Serra Lima, la primera concesionaria de Ford en la Argentina que cerró poco después de su muerte. Toda mi vida familiar está marcada por las concesionarias, la reventa de usados en los días más difíciles y todos los rituales asociados a mantener un automóvil de forma obsesiva. Desde el lavado en la vereda al armado del portaequipajes y todos los cuidados que fueran necesarios. No soy un periodista acunado por una biblioteca familiar porque la mayoría de los libros que había eran manuales y garantías y eso no es ni bueno ni malo. De manera casi absurda la literatura no se ha ocupado de los automóviles sino de manera lateral y ni siquiera pretendo que esto que escribí sea considerado como tal pero sí que puede escribirse no ficción con temas que parecen menores y son centrales. Por qué deberíamos pensar que “Alma de diamante” de Spinetta es algo más sensible y elevado que “No detenga su motor” de Pappo (al margen de que Luis era un excelente dibujante de autos). Esas metáforas de Pappo son acaso lo mejor que se escribió en Argentina sobre autos por fuera de los textos dedicados al funcionamiento de los autos. Es un mundo además difícil de reivindicar hoy. Un mundo de una masculinidad exagerada en el que yo tampoco encajaba como adolescente. Para un chico “pistero” el stereo era lo que tenía que funcionar para usar el casette de lentos (grabado por alguien más) en una salida con una chica. Un accesorio (también lo era la chica). Para mí, en cambio, el stereo era lo único que me importaba de los autos. Que lo tuvieran y que funcionaran, eso era todo.Escuchar música en un auto me sigue pareciendo uno de los inventos más geniales de la cultura del siglo XX. Mi relación con los autos empezó con una réplica del Aston Martin de James Bond y un Matchbox (el autito de colección importado inaccesible para mis padres) robado en un cumpleaños de siete. Y terminó con el Ford Fiesta que mi papá dejó a mi cuidado. Esta memoria es la forma en que preservo la relación que tuve con mi papá: hablar del auto; contarle sus problemas (no los míos); volverlo una lingua franca capaz de romper la barrera entre los dos. Lo que no me hizo en absoluto un “tuerca” pero sí capaz de nombrar modelos y marcas como si fuera uno de esos prodigios nerd de los concursos de preguntas y respuestas.

    –¿Por qué se puede comparar con El Gran Pez?

    –El Gran Pez es una película que adoro y, sobre todo, esa última escena donde el padre se encuentra con todas los personajes de su imaginación. Todos deberíamos tener nuestro momento final Gran Pez (¿Grand Prix?) entonces. Así lo imaginé después de un sueño en el que vi a mi padre frente a un garage con todos los autos (reales e imaginarios) que había conducido. El protagonista de El Gran Pez es también un periodista y mi padre eran tan exagerado en algunas de sus historias como solo los hijos de andaluces pueden serlo y como lo era el padre en el filme de Tim Burton (quizás fuera irlandés).

    –También hablas de la relación entre los autos y el cine, ¿podrías contarnos más?

    –A partir de la escritura de este libro ya no puedo ver películas sin pensar en los autos que usan los protagonistas. Es casi lo mismo que con el soundtrack. Destaco una escena de Quién ama a Gilbert Grape porque el personaje memorable de Johnny Depp deja ahí, en un fotograma, lo que en el futuro podría ser como una huella de Carbono 14. El no va más expresado en cruzar la cabeza contra el volante al detenerse. Quien nunca haya manejado un automóvil no entenderá de qué estoy escribiendo. El automóvil trajo también una gestualidad en su interacción con el humano. Toda la historia del cine podría volver a ser contada a partir de los autos que se eligieron usar, del mismo modo que el rock and roll y la poesía beat son formas culturales dependientes del desarrollo del automóvil (¿En qué ruta hubiera desertado Kerouac?). Mi educación sentimental y literaria dependen entonces de lo mismo que hizo posible una economía familiar de clase media-media. Es curioso porque, al mismo tiempo, es lo que sentía que me distinguía. Ahora entonces puedo ver que escuchar “Machine Head” (Deep Purple) para escapar de los mandatos familiares era volver a ellos porque la estrella de ese álbum (“Estrella del camino”) es también un auto.

    –Es una historia personal pero en la que todos podemos identificarnos, ¿cómo logras eso?

    –No creo que tenga una historia sobresaliente entre manos ni mucho menos que haya sacrificado en el altar de la industria editorial un secreto familiar inconfesable que es lo que se lleva. Es una historia tan cotidiana que hace falta extrañarse para tomar perspectiva y vivirla como tal. Qué hicimos con los autos, qué hicieron los autos con nuestros seres queridos, a dónde nos llevaron, por qué los olvidamos o por qué no podemos dejar de encenderlos. Solo creí que cualquiera cuya infancia y adolescencia estuviera atravesada por el auto como un miembro mecánico de la familia podría verse reflejado. Mi caso quizás sea extremo en su cotidianeidad pero sé que no soy el único. Imagino, bah. Si hay algo que extraño desde que papá murió en 2019 es escucharlo preguntarme con entusiasmo por “la máquina”. Así empezaban todas muestras conversaciones de mi vida adulta. Si el auto estaba bien todo lo demás podía esperar o al menos se resolvería. Lo importante era no detener el motor. Nunca.

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    Fernando García básico

    • Nació y vive en Buenos Aires. Escribe sobre arte y cultura pop en los diarios La Nación (Buenos Aires) y El País (Montevideo) y la revista L’Officielle (edición argentina).
    • Es magister en Historia del Arte Argentino y Latinoamericano por IDAES-UNSAM y, desde 2022, curador de Programas Públicos del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires.
    • En 2005 publicó Los ojos: vida y pasión de Antonio Berni, reeditado en 2009 y 2021. Como investigador de arte argentino ha escrito además un libro de conversaciones con León Ferrari (2008) y ha rescatado el diario hippie de Marta Minujín en Los años psicodélicos (2015).
    • Su ensayo Crimen y vanguardia: el caso Schoklender y el surgimiento del underground en Buenos Aires ganó el premio José Hernández otorgado por el Senado de la Nación en 2014 y fue publicado por Paidós en 2017.
    • La antología de conversaciones Cómo entrevistar a una estrella de rock y no morir en el intento fue publicada en México y España en 2016. En 2021 publicó El Di Tella (Paidós), una investigación sobre el mítico espacio de vanguardia y su impacto en la cultura argentina.

    Fernando García en la calle Warnes. Foto Maxi Failla.Fernando García en la calle Warnes. Foto Maxi Failla.

    Estoy enamorado de mi auto, un padre, un hijo, cuatro ruedas, de Fernando García (Planeta).


    Sobre la firma

    Ines HayesBio completa

    Fuente: Clarín.com

  • Una nota manuscrita inédita confirma la relación epistolar entre Unamuno y H.G.

    La Unidad de Cultura Científica de la Universidad de Salamanca ha hallado, mientras preparaba una exposición para 2026, una nota manuscrita que, según los investigadores, confirma la relación epistolar entre el escritor español Miguel de Unamuno y el novelista británico H.G. Wells.El escritor español Miguel de Unamuno y el novelista británico H.G. Wells. Archivo Clarín.El escritor español Miguel de Unamuno y el novelista británico H.G. Wells. Archivo Clarín.

    La nota, presentada ante los medios en la Casa-Museo Unamuno de Salamanca, consta de dos cuartillas de papel blanco, está escrita a mano en inglés y contiene una invitación personal de Wells al filósofo español para cenar en su residencia de Londres el viernes 28 de febrero de 1936 y después asistir juntos a la proyección de la película Things to Come, que estaba basada en una de sus obras y cuyo guion era suyo.

    «Sugerimos que entre ambos escritores probablemente existió una comunicación más o menos fluida y sostenida en el tiempo, que desgraciadamente no nos ha llegado completa», indicó la investigadora Marta García.https://91d76760d4414438fc385a1efcb69b0c.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-41/html/container.html

    El equipo de la Casa-Museo Unamuno verificó que, además del intercambio de correspondencia entre ambos intelectuales, se enviaron libros, como confirma una misiva de la secretaria personal del novelista británico.

    «Este hallazgo nos muestra la perspectiva más humana de Unamuno y la consideración que despertaba en las figuras culturales de más alto nivel europeo. Es un descubrimiento que lo mantiene más vivo y lo muestra más actual», destacó García sobre el rector perpetuo de la Universidad de Salamanca, la más antigua de España y una de las más prestigiosas.

    ¿Fue Unamuno a la cita con Wells?

    Wells invitó a Unamuno a cenar en su casa aquel viernes 28 de febrero de 1936 aprovechando que el escritor español estaba en Londres para recibir el título de Doctor Honoris Causa por la Universidad de Oxford.

    En esa convocatoria incluyó después la propuesta de ver la película junto a la baronesa Budberg, escritora rusa, y a William Ralph Inge, teólogo y filósofo británico, en el Teatro Leicester Square.

    «Era inusual que una persona de esa relevancia le enviara una nota manuscrita a alguien. Eso era porque ya había una relación previa y creía que iba a acudir, y más en compañía de personas tan destacadas», apuntó el director del Servicio de Producción e Innovación Digital de la USAL, Raúl Rivas.

    Los investigadores no han hallado registros directos que confirmen la asistencia de Unamuno al encuentro, pero aseguran que «sí existen indicios de que acudió», como un poema escrito por el intelectual español al despedirse de Londres que contiene referencias relacionadas con el tema de la película, o un artículo del diario El Sol en el que se menciona la invitación al cine dando a entender que el escritor sí fue.

    Unamuno y la comunidad intelectual internacional

    En 1924, Wells escribió un artículo en la prensa londinense en el que mostraba su apoyo a Unamuno tras su destierro, con el título ‘El caso Unamuno’; y en el que se refería al intelectual español como «gran escritor y profesor, exrector de la Universidad de Salamanca y hombre de indiscutible preeminencia».

    Unamuno, considerado uno de los escritores más importantes de la llamada Generación del 98, fue desterrado en 1924 a la isla canaria de Fuerteventura (Atlántico), tras publicar unos escritos en contra del entonces rey Alfonso XIII y del Directorio Militar de Primo de Rivera.La Unidad de Cultura Científica de la Universidad de Salamanca exhibe la nota inédita. Foto: Twitter.La Unidad de Cultura Científica de la Universidad de Salamanca exhibe la nota inédita. Foto: Twitter.

    Los investigadores destacan que todos estos «indicios» de la relación entre Unamuno y Wells amplían el conocimiento sobre la vasta red de contactos del español con intelectuales de todo el mundo y reafirman su interés por el avance científico y tecnológico, así como su implicación en los grandes debates del siglo XX.

    La nota manuscrita y el resto de «tesoros» que están recabando los equipos podrán observarse de cerca en la exposición prevista para 2026 sobre la relación entre Unamuno y la Ciencia.

    Con información de EFE.

    Fuente: Clarín.com

  • El impacto de Coco Chanel en la moda y la libertad femenina según la escritora cubana Wendy Guerra

    La escritora cubana Wendy Guerra cree que «la moda siempre ha sido una forma de resistencia», un mundo que describe en su última novela, La costurera de Chanel, llena de protagonistas femeninas con la que rinde homenaje a las mujeres que estuvieron siempre en la parte trasera de la Historia.

    La costurera de Chanel comienza en un verano en Arcachon, pequeña ciudad de provincias francesa, donde Simone Leblanc, con ayuda de Teresa Lenormand de Mezy, su ama de llaves y confidente, de madre cubana y padre francés, trabaja en la remodelación del taller de costura de su abuela, y al inicio de la temporada sus diseños ya están expuestos en el escaparate y el local vuelve a llenarse de clientes.https://eeeb4e97d211b6616458e6e29e4b7534.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-41/html/container.html

    Pero Simone aspira a más, se libera del corsé, aligera los vestidos, prefiere el lino y el algodón a la seda, experimenta con los trajes de baño, crea patrones simples con géneros rompedores para su época, hasta que una veraneante parisina, Gabrielle Chanel, irrumpe en la tienda y, con su gran ojo para reconocer el talento, le propone trabajar juntas.

    Revolución en la moda de Chanel

    La novela retrata esa revolución que supuso Chanel en la moda con una acción argumental que lleva al lector a un balneario de la costa atlántica francesa, al París de la Primera Guerra Mundial, la Francia ocupada por los nazis o la Cuba de los años treinta.La escritora cubana Wendy Guerra. EFE Enric FontcubertaLa escritora cubana Wendy Guerra. EFE Enric Fontcuberta

    En una entrevista, Guerra, que desde hace cinco años vive en Miami (EE.UU.), explica que quería «romper con muchos prejuicios, y por eso está dedicada a todas esas mujeres que se soltaron el corsé, a todas esas manos que están detrás de cualquier prenda de vestir».

    Además de la popular Coco Chanel, en La costurera de Chanel aparecen personajes históricos como Stravinski, Diáguilev, Christian Dior o Madame Boucicaut, propietaria del hotel Lutetia, que frecuentaron Picasso, Matisse, James Joyce o Samuel Beckett.

    «Se habla también de Napoleón, de la resistencia de las parisinas ante la ocupación alemana, que tuvieron que cambiar su atuendo en tiempos de conflicto para trabajar en las fábricas, se habla de las guerras, en las que mujeres adquirieron un protagonismo, y de la moda, siempre marcada por los grandes procesos históricos», explica la autora cubana.

    A su juicio, «el espacio de libertad casi siempre empieza por el alma pero termina con el cuerpo».La escritora cubana Wendy Guerra. EFE Enric FontcubertaLa escritora cubana Wendy Guerra. EFE Enric Fontcuberta

    La escritora piensa que ésta es su «novela más universal», hasta el punto de que una productora española y un director muy conocido -no quiere revelar el nombre todavía por superstición- están interesados en hacer una serie televisiva sobre este libro; y «aunque hable de un tema aparentemente frívolo, la novela es profunda, dura y a la vez sublime», apunta.

    Primera novela desde el exilio

    Guerra ha escrito su «primera novela en el exilio», por eso es «más caribeña que cubana», pero se ha tejido e hilvanado, por utilizar términos de la costura, frente al mismo mar que riega su Cuba natal y la España que la catapultó como novelista.

    El punto de partida de la historia tiene algo de autobiográfico, pues Guerra se casó con un pianista cubano de origen francés, «de una familia que tenía misterios no desvelados, que después de la Segunda Guerra Mundial salió de Francia por razones desconocidas hasta ese momento, y con una abuela casada con un conde polaco, en definitiva una historia envuelta en papel de regalo para una narradora».

    A eso se suma una pregunta, «¿qué diablos hacía Chanel en un desfile en La Habana, con todos esos edificios decadentes?».

    En una Cuba de barbudos dominada por los hombres, siempre vestidos de color caqui, «la ropa era también una cuestión política, estaba mal visto vestir bien, que era considerado como de burgueses, y coser un simple vuelo a un viejo vestido de los años 50 era cometer un sacrilegio», recuerda.

    La autora anuncia, sin poder todavía dar muchos detalles, que en junio se proyectará en «un gran festival» una película con su primer guion cinematográfico.

    Con información de EFE.

    Fuente: Clarín.com

  • Física cuántica y literatura: Javier Argüello rompe los límites de la narrativa

    Para quienes se dedican al mundo de las letras, la física puede resultar incomprensible. En su más reciente obra, Cuatro cuentos cuánticos (Random House), el escritor Javier Argüello retoma los fundamentos de la física cuántica para explorar los límites de la realidad y el tiempo a través de historias que se nutren tanto de obsesiones humanas como de principios de la física cuántica.

    En un universo narrativo donde la linealidad se disuelve y la circularidad se impone, el autor invita a los lectores a cuestionar la naturaleza misma de la existencia y las posibilidades infinitas de los acontecimientos.https://d3a954da17c90c1fefd4e6310fc1c60c.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-41/html/container.html

    Uno de los principios de la física es la superposición cuántica, que establece que una partícula puede estar en múltiples estados al mismo tiempo que se realiza una medición. Por ejemplo, un electrón puede estar en dos lugares a la vez en una caja cerrada y su estado final se determina cuando lo observamos.

    Entonces, ¿qué es la realidad?¿Hay una única para todos? Desde hace mucho tiempo, Arguello le da vueltas a estas preguntas. Por eso sus primeras obras comparten un mismo hilo conductor: todos tensan los límites entre la realidad y la ficción.

    El auge de la no ficción lo ayuda, porque los lectores buscan averiguar qué ocurrió realmente y qué es ficción. “Obliga al ejercicio que quiero que pase, que es dónde empieza y dónde termina la realidad”, responde Arguello.

    El relato que inaugura esta nueva entrega de cuentos habla sobre un escritor que se reúne con sus compañeros de clase 30 años más tarde. Allí se encuentra con su amor de la infancia que le confiesa que en otra vida hubiera sido posible.

    El segundo relato explora cómo el escritor se obsesiona con un loco poeta mientras que en el tercero un escritor tiene que cerciorarse si realiza un viaje en el tiempo profetizado en una antología del cuento fantástico que coordinaron Borges, Bioy Casares y Silvina Ocampo. El último tuerce los límites de la realidad y también de la ficción, un movimiento narrativo que promete dejar a los lectores conmocionados.

    En un libro de cuentos anterior titulado Siete cuentos imposibles y editado por Lumen, Arguello narra las vicisitudes de un hombre que cree que escribe un relato cuando en verdad él es tan solo el personaje de otro relato que vive atrapado en la ficción. Ahora, en Cuatro cuentos cuánticos vuelve sobre esta fijación para construir un libro que juega con los planos temporales y las percepciones humanas.

    “Los postulados de la mecánica cuántica parecen muy anti intuitivos y muy extraños para nosotros. Y lo son. Pero yo tengo la idea de que en realidad en el cotidiano los vivimos más espontáneamente de lo que creemos”, dice a Clarín en su visita por Buenos Aires por el lanzamiento del libro.

    – Los personajes se obsesionan con distintas temáticas, ¿hay algo de querer explorar las obsesiones de las personas?

    –Creo que los escritores somos obsesivos por definición, porque si no cómo ocuparte de que en 300 páginas no haya ni una frase que no esté fuera del tono. Tenés que ser un poquito obsesivo porque si no, no te metés en eso. Y creo que los personajes también, pero en el fondo me parece que refleja lo que nos pasa a cada uno. Creemos que vivimos en una realidad exterior, pero en el fondo estamos cada uno sumergidos en nuestras preocupaciones, en nuestras obsesiones. Intento reflejar eso. Cuando lo simbolizo para contarlo, lo fuerzo un poquito y lo hago más explícito de lo que por ahí sería. Pero la idea es esa: ejemplificar lo que nos pasa y creo que cada uno vive muy dentro de su cabeza.

    –Los cuentos están trazados por un viaje, ¿por qué elegiste este elemento narrativo?

    –Me viene muy bien justamente para encontrarte con realidades diferentes. Y porque también juego con el tiempo y cómo generar tensión anticipando lo que va a pasar pero sin decirlo. Me interesa partir de una situación que puede ser completamente cotidiana y empezar a avanzar y empezar a llevarla a un terreno en el que empieza a confundirse con otro plano.

    –Los cuentos, de alguna manera, vienen a poner en duda si el tiempo existe o no existe.

    –Desde Einstein sabemos que el espacio y el tiempo son lo mismo. No podés desplazarte en el espacio sin desplazarte en el tiempo. Pero un físico con quien colaboro a veces me hacía la pregunta de qué está pasando ahora en Andrómeda. Esta no es una pregunta válida porque no existe “ahora” en Andrómeda. No es que hay un tiempo del reloj objetivo para todo el universo. No importa dónde estés. Pero a mí me parece que si quiero hablar de viaje, no se puede separar una cosa de la otra.

    –Aparece también una historia de amor. ¿Por qué te interesó incluir este tema?

    –A los seres humanos nos interesa lo que les pasa a los seres humanos y lo que nos pasa es: ¿Por qué estoy acá? ¿Qué tengo que hacer? ¿Qué va a pasar el día que me vaya? Son más o menos las temáticas que nos preocupan a los seres humanos, más allá de que en el día nos mareemos con muchas otras cosas. Además, me parece que tienen que ser las guías de las narraciones. Por más que yo quiera hablar de los juegos temporales o de lo que sea, tiene que estar montado sobre una estructura de conflictos humanos. Creo que no nos pasan demasiadas cosas y el amor es una de las cosas importantes, ¿no? Un físico chileno y muy buen pianista me decía que la gente puede disfrutar de la música sin entender de corcheas. Y que no sabía por qué no se puede disfrutar de la física sin entender de ecuaciones. Me dijo también: “Me encanta lo que estás haciendo porque haces que la gente pueda disfrutar de la física sin entender de ecuaciones”. ¿Eso es un poco la idea, no?

    –Exploras también las infinitas posibilidades de los acontecimientos.

    –En el primer cuento aparece esto de “¿Qué hubiera pasado si?” Nos pasa a muchos. Mi vida fue de una manera y en determinado momento tomé determinadas decisiones. ¿Qué hubiera pasado si tomaba otra decisión? Mi vida era completamente otra. ¿Cómo hubiera sido?

    –¿Pensas que a tus personajes les cuesta perder?

    –A todos nos cuesta perder. Ahí está la condena tremenda de esta vida que es que tenemos solo una. Cada decisión que tomas, elegís una cosa y dejas de lado mil. Es lo más injusto del mundo. Los personajes tienen esta cuestión de estar todo el tiempo preguntándose no solo en qué hubiera pasado, pero también de reflexionar sobre cada decisión que van tomando.

    –Otra de las inquietudes que aparecen en el libro es el tiempo. ¿Cómo lo concebís?

    –Sin duda no es lineal, como nos lo han contado en Occidente. De ahí, nacen otras ficciones, como la idea de que estoy progresando porque hoy sé más que ayer y menos que mañana. Si el conocimiento es acumulativo, esto tiene otras derivadas: el conocimiento de hoy es mejor que el de ayer. Por lo tanto, empiezo a despreciar el saber de los ancianos, el de las culturas antiguas. Cuando te lo empezás a contar de una manera, empezás a organizar toda la realidad de una manera. La linealidad temporal a mí no me cierra mucho, aunque como no nos la contamos en el sentido de que si pensás que viene la primavera, después viene el verano, después viene el otoño, después viene el invierno y después que viene la primavera. La lluvia del cielo en la montaña genera un río que va al mar, después se evapora, va al cielo y cae de los planetas alrededor de todo lo que gira alrededor. Y todo es circular. ¿Por qué yo no?

    –¿Creés en el tiempo?

    –Los narradores lo que hacemos es trabajar en el “no tiempo”. Es decir, imagino los acontecimientos que forman parte de esta historia. Los despliego sobre esta mesa y empiezo a pensar cómo los voy a recorrer. No tengo por qué empezar por el principio.

    –¿Cómo pensas que dialoga tu libro con esta época?

    –Hay algo con este tiempo que es que estamos perdiendo seguridad en los grandes relatos. Me interesa mucho el tema de cómo los relatos que nos contamos construyen una realidad u otra. Una cultura, una civilización es un conjunto de relatos compartidos. Cuanto más sólido es, cuanto más compartimos una cantidad de relatos, más sólida –en el sentido de amalgamada– es esa cultura, con lo bueno y con lo malo. Pero también más cerrada a otras posibilidades. Creo que estamos viviendo una época en la que se empiezan a desdibujar todos los relatos. Y en ese sentido, sí siento que los personajes reflejan un momento de incertidumbre.Cuatro cuentos cuánticos, de Javier Argüello (Random House).Cuatro cuentos cuánticos, de Javier Argüello (Random House).

    Javier Argüello básico

    • Nació en Santiago de Chile, en 1972. Es escritor de nacionalidad argentina residente en Barcelona, colabora con El País, es profesor del Ateneu Barcelonès y se ha dedicado al cine.
    • Ha publicado los libros Siete cuentos imposibles (Lumen, 2001), El día que me quieras, antología de tangos (Lumen, 2004), Los mejores poemas de amor, antología romántica de Pablo Neruda (Lumen, 2006), El mar de todos los muertos (Lumen, 2008), La música del mundo (Galaxia Gutenberg, 2011) y A propósito de Majorana (Literatura Random House, 2015).
    • Fue ganador del concurso de relatos Paula en el año 2000 y del Premio de Ensayo Josep Palau i Fabre. Además, su cortometraje Fuera de servicio le valió el premio del Festival Internacional de San Petersburgo, en la categoría de debutante.

    Cuatro cuentos cuánticos, de Javier Argüello (Random House).


    Sobre la firma

    Leila TorresBio completa

    Fuente: Clarín.com

  • Clarisa Cassiau, Carolina Cerverizzo y Mane Zorraquín exponen arte argentino en Kobe, Japón

    Muy lejos de su tierra, las artistas argentinas Clarisa Cassiau, Carolina Cerverizzo y Mane Zorraquín están finalizando su participación en una muestra colectiva en la Galería Shimada, ubicada en Kobe,capital de la prefectura de Hyōgo, al sur de Japón.Galería Shimada, Kobe. Galería Shimada, Kobe.

    “Feliz y agradecida de esta invitación de la @gallery_shamida en Osaka Japón para ser parte de esta maravillosa muestra donde nosotras, tres artistas argentinas: Clarisa Cassiau, Carolina Cerverizzo y Mane Zorraquín compartimos con artistas japonesas”, escribió Cassiau en su cuenta de Instagram junto a nueve fotos de la exposición.Obra en tonos rojos de Clarisa Cassiau, actualmente exhibida en la Galería Shimada. Obra en tonos rojos de Clarisa Cassiau, actualmente exhibida en la Galería Shimada.

    En la misma linea, la artista agregó: “Esta es una muestra de presentación y en abril tenemos una interesante exposición con el tema arquitectura imposible”.

    Actualmente, la Galería Shimada, que está situada en la ciudad de Kobe, Japón, tiene dos muestras en programación. Por un lado, el 1 de marzo comienza la exposición de id. y Yuko Sugimoto, que se podrá visitar hasta el 11 del mismo mes; por el otro, el 15 de febrero se inauguró la muestra en la que participaron las artistas argentinas: Colección + Serie N°26 Arquitectura Imposible – Prólogo.

    La idea de esta exposición comenzó con el llamado de un artista alemán de padres uruguayos, quien actualmente asesora a la galería japonesa, a Clarisa Cassiau. “Se ponen en contacto, le cuenta este desafío que tiene, y Clarisa le propone diferentes artistas argentinos para ser parte de este proyecto Japón-Argentina, en la galería de Shimada. Se presentaron varios artistas y ahí quedamos nosotras tres”, explicó Mane Zorraquín a Clarín Cultura, que fue parte de quienes expusieron sus obras en la galería japonesa.

    Talento argentino en Japón

    En la presentación de la colección, desde la Galería Shamida comentan: “Esta exposición se realiza como parte de un proyecto de colaboración con un proyecto de arquitectura y arte en Argentina. Mientras que la arquitectura se realiza dentro de diversas limitaciones prácticas, el arte permite una mayor libertad en su desarrollo incluso utilizando los mismos principios constructivos”.

    En cuanto a su catálogo, señalaron: “Posicionada como prólogo del proyecto, esta exposición presenta una selección de obras de la colección de la galería que fueron creadas a partir de composiciones geométricas de diversos elementos y obras basadas en preocupaciones topológicas. También habrá obras de tres artistas contemporáneos argentinos”.Obra de la artista argentina Carolina Cerverizzo.Obra de la artista argentina Carolina Cerverizzo.

    Desde la Galería Shamida también hicieron hincapié en el contexto en el que se creó esta exposición y aclararon: «Arquitectura significa las «leyes de construcción» que rodean un tema determinado. Puede ser un edificio, un poema, un discurso, música, ropa, cualquier cosa. La pregunta que queremos plantear es qué ocurre cuando la arquitectura se desvía de su propósito original, es decir, cuando se niega su propósito. En su contexto original, el propósito de la arquitectura es precisamente hacer posible, pero ¿qué es una casa si no está destinada a ser habitada?, ¿Qué ropa no puedes usar?, ¿Qué canción no puedes escuchar?”.

    “Según los organizadores de la muestra, la idea y objetivo detrás de esta exposición es hacer algo más novedoso y darle otro tinte a la exposición”, explicó la artista argentina, que también señaló: “Sin embargo, ahora es solamente una muestra de presentación, porque después va a haber otra muestra más adelante en abril, y tenemos que volver a mandar. Eso va a ser la gran perlita. La idea es llevarla a diferentes países, ojalá que eso se pueda hacer”, agrega Zorraquín.Obra en papel de Mane Zorraquín. Viajó desde CABA hasta Japón para llegar a la exhibición. Obra en papel de Mane Zorraquín. Viajó desde CABA hasta Japón para llegar a la exhibición.

    Según Zorraquín, el concepto del título “plantea como la arquitectura en realidad, que es tan perfecta, tan estudiada y tan milimétrica, de repente en el arte rompe un poco con todo eso para dar lugar a algo nuevo. Es decir, se aleja un poco del propósito arquitectónico para hacer otra cosa”.

    “Ahora hay que trabajar nosotras tres, Carolina, Clarisa y yo, porque tenemos que presentar otra nueva obra y mandarla con este mismo lema. Al tener que mandar las obras, las medidas no van a ser tan grandes, entonces estamos siempre con formatos chicos. Veremos hasta dónde nos lleva esto”, concluyó la artista argentina.

    Cabe destacar que, años atrás, Clarisa Cassiau fue la ganadora de la segunda edición del prestigioso premio II Certamen Internacional de Pintura Abstracta Mario Saslovsky con la obra Fluir y transitar VII (2020). Hubo un total de 270 artistas visuales que participaron por el reconocimiento, de países como España, Venezuela, Argentina, Colombia, Brasil, Cuba, México, Portugal, Gran Bretaña y Alemania.

    Fluir y transitar VII es una obra de acrílico sobre tela y relieve en madera, de un tamaño del 100 x 100 cm. Gracias a ella, Cassiau recibió un total de tres mil euros a modo de premio, acompañados por un diploma.


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    Agustina OrlandoBio completa

    Fuente: Clarín.com