Categoría: Entretenimiento

  • A sus cien años, la revista The New Yorker sigue haciendo historia

    Una de las últimas portadas de la centenaria revista The New Yorker muestra a los padres fundadores de Estados Unidos siendo expulsados de sus despachos con sus pertenencias en cajas, una ilustración del periodo convulso que vive la democracia estadounidense.

    La prestigiosa revista neoyorquina cumple cien años en pleno regreso de Donald Trump al poder y pretende seguir dejando huella con su rigor informativo y su cuidada edición de los textos que publica.https://96f87a10f6eee24cb6a80bd0797516a9.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-41/html/container.html

    Cuatro ediciones de aniversario, siete exposiciones en Nueva York y un documental en preparación para Netflix acompañarán el centenario del semanario a lo largo de este año. La revista es conocida por sus portadas, que convierten cada edición en una pequeña obra de arte.

    Confianza en el futuro

    La crisis de la prensa «también nos afecta», pero «soy tozuda y veo el futuro con mucha confianza y esperanza», dice la directora artística de la revista, Françoise Mouly, que desde 1993 está detrás de las portadas del semanario.Una persona contempla la expoción "Un siglo del New Yorker" en la biblioteca pública de Nueva York, el 6 de marzo de 2025 © ANGELA WEISS / AFPUna persona contempla la expoción «Un siglo del New Yorker» en la biblioteca pública de Nueva York, el 6 de marzo de 2025 © ANGELA WEISS / AFP

    «Hay algunos ámbitos en los que lo digital no puede sustituir al papel: los libros para niños, los cómics y el New Yorker», dice esta francesa rodeada de las portadas que han dado fama a la revista, expuestas en el centro cultural francés la Alianza de Nueva York.

    Ya sean escenas urbanas cómicas o poéticas o viñetas más políticas sobre el matrimonio de personas del mismo sexo, la violencia de las armas o las tensiones étnicas, las portadas deben «perdurar».

    «Si las miramos dentro de 30 años, deberíamos seguir entendiéndolas«, dice.

    A lo largo de más de 5.000 números, la revista ha publicado obras maestras de la literatura como A sangre fría (1965) de Truman Capote. Y suscitado el debate cuando James Baldwin escribió sobre las relaciones entre blancos y negros en Estados Unidos. Son algunos de los grandes escritores, junto con Ernest Hemingway, J.D. Salinger o Susan Sontag, que salieron en sus páginas.

    La revista también ha marcado algunos de los mejores momentos del periodismo: desde su número dedicado íntegramente al reportaje de John Hersey sobre las consecuencias de la bomba atómica sobre Hiroshima aparecido en 1946, hasta el juicio del criminal nazi Adolf Eichmann en Jerusalén, cubierto por la filósofa Hannah Arendt.

    Más recientemente, el New Yorker recibió el premio Pulitzer por la investigación de Ronan Farrow sobre el productor de cine Harvey Weinstein, que propulsó el movimiento #MeToo.

    Fueron «obras notables que realmente cambiaron el curso de la historia de Estados Unidos, y no sólo del periodismo estadounidense», afirma Julie Golia, comisaria de la exposición A Century of The New Yorker en la Biblioteca Pública de Nueva York.La exposición "Covering The New Yorker (Cubrir el New Yorker) conmemora el centario de la revista en la Alliance New York Gallery, el 6 de marzo de 2025 © ANGELA WEISS / AFPLa exposición «Covering The New Yorker (Cubrir el New Yorker) conmemora el centario de la revista en la Alliance New York Gallery, el 6 de marzo de 2025 © ANGELA WEISS / AFP

    Este no era el objetivo inicial del periódico cuando publicó su primer número el 21 de febrero de 1925.

    En plena edad de oro del jazz, en la euforia de la posguerra y antes de la Gran Depresión, sus fundadores, la pareja de periodistas Harold Ross y Jane Grant, querían «una revista llena de ingenio y cosmopolitismo, una revista urbana, pero que no se tomara a sí misma demasiado en serio», explica la historiadora.

    1.300.000 suscriptores

    Cien años después, cuenta con 1,3 millones de suscriptores, la mayoría de ellos en sus ediciones digital y en papel.

    Es una de las cabeceras clave del grupo mediático Condé Nast (Vogue, Vanity Fair, GQ), que la compró en 1985.

    A pesar de su etiqueta elitista, la revista, de tendencia izquierdista, se ha adaptado a la era digital y depende más de las suscripciones que de los ingresos publicitarios, explicó recientemente en un programa de radio su redactor jefe, David Remnick, en el cargo desde 1998.Portadas del Yorker concebidas por Art Spiegelman, Jacques De Loustal y Francoise Mouly en la exposición "Covering The New Yorker" en la Alliance New York Gallery, el 6 de marzo de 2025 © ANGELA WEISS / AFPPortadas del Yorker concebidas por Art Spiegelman, Jacques De Loustal y Francoise Mouly en la exposición «Covering The New Yorker» en la Alliance New York Gallery, el 6 de marzo de 2025 © ANGELA WEISS / AFP

    «Es mucho más que las páginas que la gente recibe por correo. Es un sitio web, pódcasts y un festival cultural» en otoño, añade Julie Golia. «Es una marca de increíble éxito», afirma.

    Una marca cuyos dibujos pueden encontrarse en rompecabezas y carteles, y que puede verse en bolsas de tela colgadas de muchos hombros por las calles de Nueva York.

    Con información de AFP.

    Fuente: Clarín.com

  • Rodrigo Vila y la sombra de Mengele: una novela que anticipó el presente

    La historia puede enterrarse, pero también resurge. Rodrigo Vila entrelaza el pasado y el presente en Mengele, En el nombre del padre, novela publicada por VR Editorial en febrero que deviene en un relato inquietante sobre el legado del terrible médico y oficial alemán de las Schutzstaffel (SS) Josef Mengele y el auge de movimientos de extrema derecha.

    Conocido como el ‘Ángel de la Muerte’, Mengele fue un médico nazi que realizó experimentos inhumanos en Auschwitz y logró huir a Sudamérica tras la Segunda Guerra Mundial.https://82437605be8bef0659a89c9c5cd5af2f.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-41/html/container.html

    Con una mezcla de ficción y hechos históricos, su libro plantea una pregunta perturbadora: ¿realmente aprendimos del pasado?

    Para responderla, la novela imagina a Klaus Mengele postulándose políticamente y usando su nombre como estandarte. Vila cuenta en diálogo con Clarín que comenzó a escribir el libro hace cinco años y ve cómo muchas de sus ideas se cumplen hoy. Y recuerda cómo logró acceder a testimonios de hijos de nazis que viven en la Argentina.Josef Mengele. Foto: archivo Clarín.Josef Mengele. Foto: archivo Clarín.

    –¿Qué te llevó a escribir sobre Josef Mengele y su familia?

    –Mi formación viene del cine y la dirección de documentales. He trabajado en varios proyectos sobre el nazismo en Argentina y Latinoamérica, entrevistando a investigadores como Osvaldo Bayer y Robert Potash. Siempre me intrigó el misterio alrededor de Mengele: uno de los pocos jerarcas nazis que nunca fue capturado. Existen muchas teorías sobre si estuvo protegido, y eso me llevó a ficcionar una historia basada en hechos reales. Más allá de todo lo que hizo en el campo de concentración de Auschwitz, siempre fue una figura misteriosa. Hace cinco años comencé a escribir esta novela y, en cierta forma, anticipé lo que está ocurriendo hoy en el mundo. El libro plantea que su hijo, usando el apellido Mengele, se postula en un movimiento ultraderechista transnacional en pleno crecimiento. Hoy veo cómo mucho de eso se está cumpliendo.

    –Cuando mencionás que lo anticipaste, ¿qué viste en ese momento?

    –No soy historiador, pero he estudiado mucho el tema y trabajado con archivos en Alemania, Argentina y Brasil. Veía círculos históricos que se repetían y podían dar lugar a un movimiento transnacional adaptado a los tiempos actuales. Lo trasladé a la novela, nivelando hechos concretos con ficción. La novela sale en paralelo a eventos actuales: la asunción de Trump, los gestos de Elon Musk hacia la extrema derecha alemana en la Convención del partido de la FD donde les brindó su apoyo diciéndoles a sus integrantes que son el futuro de Alemania. Todo esto refuerza la idea de que la historia puede resignificarse y repetirse.

    –¿Accediste a fuentes o testimonios poco conocidos?

    –Sí, trabajé durante varios años en el documental Projekt Huemul, el IV Reich en Argentina. En ese proceso, accedí a archivos desclasificados del Archivo General de la Nación que se abrieron durante el gobierno de Carlos Menem, donde escaneamos documentación sobre ex SS en Argentina, incluyendo legajos policiales que monitoreaban a Adolf Eichmann y Mengele. También entrevisté a hijos de figuras clave del nazismo en la Argentina, como Germán Müller, hijo de Alfred Müller, quien fue líder del partido nazi en el país. Osvaldo Bayer nos facilitó su casa para realizar esa entrevista en un terreno neutral. Además, hablé con el hijo de Kurt Tank, ingeniero aeronáutico que diseñó el Pulqui II. Estas conversaciones me ayudaron a entender cómo vivían en Argentina los descendientes de criminales nazis.Mengele, En el nombre del padre, de Rodrigo Vila (VR Editorial). Foto: gentileza editorial.Mengele, En el nombre del padre, de Rodrigo Vila (VR Editorial). Foto: gentileza editorial.

    –¿Creés que los descendientes de personajes como Mengele tienen alguna responsabilidad sobre su legado?

    –No se puede responsabilizar a los hijos por los crímenes de sus padres, pero si de adultos reivindican su accionar, es otro tema. Hay casos diversos: los hijos de Eichmann defendían a su padre; otros se oponen rotundamente. En la novela, Klaus Mengele admite los errores de su padre, pero también usa su apellido para atraer a quienes aún lo consideran un referente. Cuando publicamos en redes sobre el libro, aparecen personas que siguen viendo a Mengele como un héroe. La banalización del mal –clave en el nazismo– sigue vigente porque la gente no conoce la historia en profundidad.

    –Tu libro mezcla hechos históricos y ficción. ¿En qué proporción?

    –Diría que es un 50/50. Los experimentos que Mengele realizaba en Auschwitz son reales. La ficción está en cómo su hijo construye su imagen pública y usa su historia como herramienta política. En aquella época, un mundo no globalizado, había una gran admiración por Alemania, sobre todo en las esferas del ejército argentino que décadas antes había sido instruido por el ejército prusiano. Había lazos estrechos con los alemanes. Cuando el nazismo toma el poder en Alemania y crece, una parte del ejercito lo veía con buenos ojos.

    –Desde tu investigación, ¿se puede llegar a comprender a Mengele?

    –Mengele juró como médico y, sin embargo, cometió atrocidades. No actuó solo: formaba parte de una comunidad científica y médica que usaba a los prisioneros como cobayos para grandes laboratorios alemanes. En su mundo, esas personas no eran seres humanos, y eso facilitaba que se los exterminara sin culpa. No se trata solo de Mengele: lo inquietante es cómo un país tan avanzado en ciencia, literatura y música terminó perpetrando un genocidio. Primero hubo un proceso de deshumanización: si se convencía a la gente de que judíos, gitanos u homosexuales no eran personas, eliminarlos era tan normal como matar una rata.Josef Mengele de frente y de perfil.
Foto AFP / archivo Clarín.Josef Mengele de frente y de perfil. Foto AFP / archivo Clarín.

    –¿Considerás que las lecciones del nazismo siguen vigentes en la sociedad actual?

    –Es muy bueno lo que planteás, porque es la discusión actual en todo el mundo. Definitivamente sí. Se banalizan los hechos más atroces de la historia moderna. Se toman símbolos y discursos sin entender su verdadero significado. Muchos no lo saben por ignorancia; otros, porque simplemente no les importa. Hoy, la información se consume de manera superficial. Lo importante no es el contenido, sino quién lo dice. Si alguien sigue a una figura pública, puede aceptar cualquier discurso sin cuestionarlo. La falta de pensamiento crítico es peligrosa y nos hace vulnerables a la manipulación.

    –¿Esperás que tu libro cambie la forma en que se percibe a Mengele o que abra un espacio de reflexión?

    –Lo primero es que el lector se entretenga. Como documentalista y escritor, quiero que la historia atrape. Pero también me interesa que genere debate. Si no provoca nada, si no lleva a pensar en lo que pasa en el presente y lo que puede venir en el futuro, sería un desperdicio. La Argentina, en particular, es un país que repite errores constantemente. Es clave conocer al otro, comprender los conflictos y generar espacios de discusión. En estos tiempos, eso se ha perdido: hoy la gente se encierra en su vereda y no quiere escuchar al de enfrente.

    Rodrigo Vila básico

    • Es director, productor y guionista. Se graduó como productor de Medios de Comunicación y estudió Dirección de Teatro con Juan Carlos Gené. Se especializó en la historia de España, Francia e Italia.
    • Trabaja en documentales, dramas de ficción y películas de género, premiadas en festivales internacionales. Ha recibido el premio Cóndor de Plata, dos Martín Fierro y el Carlos Gardel.
    • Entre sus producciones destacan figuras como Mercedes Sosa, Astor Piazzolla, Lionel Messi y Charly García. Mengele. En el nombre del padre es su primera novela.

    Mengele, En el nombre del padre, de Rodrigo Vila (VR Editorial).


    Sobre la firma

    Florencia BorrilliBio completa

    Fuente: Clarín.com

  • Por la línea de los sueños: una muestra de arte ensamblado

    “Los sueños pasan desplazándose unos en otros mediante la simple magia de la línea”, dice la presentación de la muestra La mixtura de la línea, de Verónica Maguitman y Patricia Minardi Otero.

    Así que aquí, en la sala de Legislatura porteña donde se expone como apertura de temporada, lo primero será dejarse llevar por formas y colores, es decir, animarse a perderse entre ellas, no temerle al misterio. Y, la verdad, no cuesta hacerlo.

    Las obras te llevan. Reina la abstracción, orgánica, colorida, amable, aunque no desplaza del todo a la figuración.https://c85e493663b7a72c1e1ec47449c988aa.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-41/html/container.html

    Cada uno podrá encontrar en estos cuadros remansos o ciclones, criaturas fantásticas y ecos de maestros del expresionismo, del “mundo flotante” zen, de la potencia naif o de los vacíos de la pintura metafísica. También, entre algunas siluetas humanas, sombras, ¿ruinas?, metáforas (siempre apacibles) de lo que resiste al tiempo.

    ¿Pájaros que nadan? ¿Mariposas de piedra? Estas piezas podrán aludir a mares, cielos o constelaciones. A paisajes que a veces parecen de otros mundos, externos. Pero el asunto es que nunca nos son ajenos.

    A mí me hacen pensar en el modo en que la poesía le da formas al caos y nos permite disfrutarlo.

    Como sea, después del encantamiento, están las ideas que dieron pie a esta exhibición. Abren otras puertas.Minardi Otero. "Fusión". Gentileza Minardi OteroMinardi Otero. «Fusión». Gentileza Minardi Otero

    Componer y ensamblar

    ¿Por qué La mixtura de la línea como título de la muestra?

    “Patricia y yo nos conocemos hace años, participamos en muestras colectivas y pensamos que nuestras obras tienen puntos de contacto fuertes. Por eso, teníamos muchas ganas de mostrarlas juntas. El concepto de mixtura, en el sentido de una manera de amalgamar y expandir sentidos sin que lsa partes pierdan su singularidad, apunta a sintetizar justamente eso”, cuenta Maguitman a Clarín Cultura.

    “Es poner en conexión maneras de sentir y de estar en el mundo, lo real, lo imaginario, el conocimiento, la emoción… Este espacio como encuentro y experimentación reafirma la mixtura, al mismo tiempo que la amplía”, agrega Minardi Otero."Conversaciones en la esquina". Gentileza V. Maguitman«Conversaciones en la esquina». Gentileza V. Maguitman

    Maguitman (Buenos Aires, 1969) empezó a pintar de chica, toma clases desde la adolescencia y pasó por la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón. “Concibo mi pintura como un viaje chamánico hacia un paisaje onírico en una cosmogonía mágica”, resume. “Lo mío es color, movimiento, vida”, afirma.

    Además, es psicóloga. “Arte y psicología son una buena combinación. No sólo porque el arte es terapéutico. Pintar es un acto solitario. Sos tu propio partenaire. Se trata de una danza con uno mismo. En cambio, el rol de terapeuta es entrar en una danza de a dos. Y exponer es danzar con otros, volver a danzar con otros”, marca.

    Minardi Otero (Buenos Aires, 1960), quien se formó con Silvia Flichman, Nicolás Menza y Eduardo Medici, entre otros, señala: “Lo mío es collage y pintura. Parto de la exploración con el pegado del papel. Todo es un proceso vivo. Necesito que la obra me diga algo y la manera en que me lo dice es con texturas, collages, luces y sombras”.

    “Los gestos y pequeños grafismos, el pegado de algo especial, significativo, de esa manera la obra se carga de nuevos sentidos. Así, entre el automatismo, que me une al surrealismo, busco en el terreno sutil de lo sensible”, suma.Minardi Otero. Collage. Gentileza Minardi OteroMinardi Otero. Collage. Gentileza Minardi Otero

    El afuera adentro

    ¿Cómo definen las relaciones entre sus obras? “La obra de las dos es atmosférica te transmite un clima, un ánimo”, indica Maguitman.

    Por eso, en la presentación de la expo citan La vida de las plantas. Una metafísica de la mixtura, del filósofo Emanuele Coccia: “La atmósfera no es algo que se le añadiría al mundo: es el mundo en tanto mixtura en el interior de lo que todo respira”.

    Además, en ese mismo texto, retoman el concepto de aura de otro pensador, Walter Benjamin: «El aura de una obra humana consiste en el carácter irrepetible y perenne de su unicidad o singularidad, carácter que proviene del hecho de que lo valioso en ella reside en que fue el lugar en el que, en un momento único, aconteció una epifanía».

    “Los pensadores que siguen a Benjamin dicen que su concepto de aura es clave en la era de la Inteligencia Artificial. El original puede tener errores, imperfecciones, que se van a valorar cada más”, acota Maguitman.

    Frenar, sentir, jugar

    “Ofrecemos una atmósfera, un espacio de contemplación. Nuestras obras buscan llevar al público a la armonía, a contemplar, a salir de la inercia. Ese es el gran punto de encuentro”, apunta Maguitman.

    Uno puede observar, conmoverse, desacelerar. Y también puede jugar en esta muestra. Jugar a encontrar parecidos y diferencias entre los estilos de las artistas. O jugar con cada pieza, con sus supuestos detalles, amorosamente, puntillosamente, creados. Hacer zoom, alejarse. Casi siempre habrá sorpresas.

    Por ejemplo, Maguitman intervino un antiguo tapiz de Mongolia, por encargo de un coleccionista. Recreó personajes de su bestiario sobre organzas, en tonos saturados y flúo. Alguno se le voló literalmente mientras componía y aquí está ahora, en la muestra, colgado entre móviles que acompañan a esa tela. Además, algunas figuras reaparecen en otros de los cuadros exhibidos.

    Como resume Minardi Otero, se trata de “habitar los espacios imaginarios ¿Qué hay más allá? En el límite entre el adentro y el afuera, se sostiene nuestra mirada. Ahí sentimos”.

    Ficha: La mixtura de la línea se expone en Perú 160, sala Manuel Belgrano, de lunes a viernes de 14 a 19, hasta el 20 de marzo, con entrada gratis. Hay que llevar el DNI.

    Fuente: Clarín.com

  • Un cuadro robado por los nazis está atrapado en una puja legal entre los dueños y un museo

    La Fundación Thyssen-Bornemisza trabaja para garantizar que el cuadro «Rue Saint-Honoré por la tarde. Efecto lluvia», de Camille Pissarro, una obra expoliada por los nazis y objeto de una controversia legal, “siga expuesto al público en el museo Nacional Thyssen-Bornemisza” de Madrid.Esta foto de archivo del 10 de mayo de 2005 muestra a Claude Cassirer, de San Diego, con su esposa, Beverly, en Cleveland Heights, Ohio. (AP Photo/Mark Duncan, Archivo)Esta foto de archivo del 10 de mayo de 2005 muestra a Claude Cassirer, de San Diego, con su esposa, Beverly, en Cleveland Heights, Ohio. (AP Photo/Mark Duncan, Archivo)

    Así lo han asegurado fuentes del museo después de que el Tribunal Supremo de Estados Unidos reavisase esta semana la batalla legal por el cuadro de la Colección Thyssen-Bornemisza.

    «Rue Saint-Honoré por la tarde. Efecto lluvia» se expone en el museo madrileño pero la familia Pissarro lo reclama desde hace décadas porque fue expoliado por los nazis.https://f7553fef9d0823f3d02d29d79c888f6b.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-41/html/container.html

    La nueva orden dictada el lunes pasado da a los tribunales estadounidenses la oportunidad de examinar qué impacto, si lo hay, tendrá el nuevo proyecto de ley de la Asamblea de California respecto de la legítima propiedad del cuadro de Camille Pissarro, confirmada en favor del Thyssen en repetidas ocasiones.

    Expuesto al público

    La Fundación Thyssen-Bornemisza ha valorado la nueva decisión con unas escuetas líneas en las que asegura que “como ha venido haciendo durante los últimos 20 años, espera trabajar con todos los interesados para garantizar que el cuadro del pintor franco-danés siga expuesto al público en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza”.

    De hecho, el cuadro ocupa estos días un lugar de honor en el museo por ser la obra que abre la gran exposición Proust y las artes sobre el Marcel Proust y su universo intelectual, social y literario integrada por decenas de obras y que podrá visitarse hasta principios de junio.En esta foto de archivo del martes 7 de noviembre de 2017, Jean-Jacques Bauer, mira una reproducción de un valioso cuadro de Pissarro que recuperó, durante una entrevista con Associated Press, en París, Francia. Un tribunal de apelaciones de París ha confirmado una sentencia que ordenaba a una pareja estadounidense devolver un cuadro de Camille Pissarro a los descendientes de una familia judía que era propietaria de la obra de arte cuando fue incautada durante la Segunda Guerra Mundial. (AP Photo/Thibault Camus, File) En esta foto de archivo del martes 7 de noviembre de 2017, Jean-Jacques Bauer, mira una reproducción de un valioso cuadro de Pissarro que recuperó, durante una entrevista con Associated Press, en París, Francia. Un tribunal de apelaciones de París ha confirmado una sentencia que ordenaba a una pareja estadounidense devolver un cuadro de Camille Pissarro a los descendientes de una familia judía que era propietaria de la obra de arte cuando fue incautada durante la Segunda Guerra Mundial. (AP Photo/Thibault Camus, File)

    «Rue Saint-Honoré por la tarde. Efecto lluvia» pertenece a una serie de quince obras que Pissarro pintó en París desde la ventana de su hotel situado en la place du Théâtre Français, durante el invierno de 1897 y 1898.

    El cuadro perteneció a la familia judía Cassirer hasta 1939, cuando Lily Cassirer (la abuela del actual demandante) se vio obligada a entregarla a los nazis a cambio de poder huir de Alemania e instalarse en EE.UU.

    El barón Heinrich Thyssen-Bornemisza compró el cuadro a una galería de Nueva York en 1976. Según las leyes españolas, al desconocer que la pintura había sido robada, tres años después de la adquisición se convirtió en el propietario legal del Pissarro.

    En 1993, el Estado español adquirió por 288 millones de dólares las 775 obras de la Colección Thyssen-Bornemisza, incluido ese cuadro.

    Cambio de reglas

    El lunes, el Tribunal Supremo indicó que el caso debería ser reconsiderado bajo una ley de California aprobada el año pasado que busca fortalecer las reclamaciones de los sobrevivientes del Holocausto y sus familias que buscan recuperar obras de arte robadas.

    Al hacerlo, los magistrados anularon decisiones anteriores de tribunales menores que se habían alineado con el museo Thyssen-Bornemisza en Madrid.

    La pintura al óleo de 1897 representa una calle de París bajo la lluvia y se estima que vale decenas de millones de dólares.

    Alguna vez fue propiedad de Lilly Cassirer Neubauer, una judía alemana que entregó la pintura a los nazis para obtener visados para ella y su esposo y poder salir de Alemania.

    La pintura cambió de manos varias veces a lo largo de los años, viajando a Estados Unidos, donde pasó 25 años con diferentes coleccionistas antes de ser comprada en 1976 por el barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza de Lugano, Suiza. Él la poseyó hasta la década de 1990, cuando vendió gran parte de su colección de arte a España.

    El lunes, David Cassirer, bisnieto de Neubauer y residente en California, declaró en un comunicado que estaba agradecido con la Corte Suprema de Estados Unidos “por insistir en aplicar principios de lo correcto y lo incorrecto”.Museo Thyssen-Bornemisza / FacebookMuseo Thyssen-Bornemisza / Facebook

    Él asumió la lucha familiar por la pintura después de que su padre, Claude Cassirer –quien había descubierto primero que la pintura no estaba perdida, sino que era exhibida en el museo de arte de Madrid– falleciera en 2010.

    Con información de EFE y AP.

    Fuente: Clarín.com

  • Guillermo Kuitca regresa al Malba: 77 obras inéditas y 50 años de trayectoria

    Guillermo Kuitca está de regreso en el Malba, 22 años después de la retrospectiva que en 2003 atrajo a oleadas de visitantes. En aquella oportunidad se trató de una muestra abarcativa de su obra en el flamante Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, que aún no cumplía dos años de existencia. El impasse previo había sido de 17 años.

    A los 64 años (que parecen 20 menos), Kuitca sigue siendo el joven prodigio, tímido para la exposición pública, de apariencia serena y un contenido sentido del humor, que se define con una palabra: pintor. No dice artista, de modo de abarcar las demás expresiones sobre las que también ha trabajado –teatro, performance, danza, literatura, cine–. Su esencia está en la pintura.https://7e76a50c773ad6d98ba6f48c57e69da5.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-41/html/container.html

    Las 77 obras que componen la exhibición Kuitca 86. De Nadie olvida nada a las Siete últimas canciones, curada por Sonia Becce (como la de 2003) y Nancy Rojas, con la coordinación general de Marita García y particular de Marina Correa y Tatiana Kohan, han sido reunidas por primera vez. El título rescata las series pictóricas sobre las que ha trabajo.

    Un número amplio de trabajos exhibidos estuvo en el atelier del artista en Buenos Aires y solo una pieza llegó de Brasil. Tanto la Colección Costantini como la Colección Malba aportaron obras para esta expo y muchas otras proceden de colecciones privadas. Las pinturas de Guillermo Kuitca conocen un vasto destino: el mundo. En museos y colecciones particulares sus piezas están presentes.Guillermo Kuitca retratado por Alejandro Guyot. Foto: gentileza prensa Malba.Guillermo Kuitca retratado por Alejandro Guyot. Foto: gentileza prensa Malba.

    Hace 22 años con ocasión de inaugurarse su retrospectiva en el Malba le preguntamos por el significado de la cama en buena parte de sus trabajos. El artista respondió: “En la cama nacemos, hacemos el amor, dormimos, y un día nos morimos”.

    No solo ésta es la representación más saliente de sus trabajos. Hay planos, hay espacios donde la figura humana empequeñece, hay rojos furiosos que nos enfrentan a la violencia en cualquiera de sus formas, hay cementerios, hay ciudades donde el hombre no está aunque su presencia se percibe.

    Y, tal como surgió luego en la rueda de prensa que dio en el auditorio del Malba tras la recorrida de los periodistas, siguen presentes en su obra las referencias al film de Sergei Eisenstein, Acorazado Potemkin (con aquella escena legendaria en Odessa, hoy en el mapa bélico de Rusia en Ucrania), a las sutiles creaciones de Pina Bausch, a las pinceladas que remiten a Rómulo Macció, entre otras.Kuitca 86, Sala 5. Nivel 2 del Malba (Av. Figueroa Alcorta 3415), de miércoles y sábados a las 17:00. Foto: gentileza prensa Malba.Kuitca 86, Sala 5. Nivel 2 del Malba (Av. Figueroa Alcorta 3415), de miércoles y sábados a las 17:00. Foto: gentileza prensa Malba.

    Un prodigio de imaginación

    Eduardo Costantini, fundador y presidente honorario del Malba, recuerda en el catálogo de esta bellísima muestra que inaugura este jueves y se extenderá hasta junio de este año, que Guillermo Kuitca realizó su primera exposición en la Galería Lirolay en 1974, cuando tenía 13 años, por lo que Kuitca 86 viene a conmemorar también los 50 años de aquel hito artístico.

    Sobre esta exhibición, Marita García, curadora en jefe del Museo, ha subrayado que se trata de un proyecto no solo de producción y conceptualización sobre la obra de Kuitca, sino que además es de investigación material.

    “Son piezas de diversos formatos y soportes (como puertas en desuso de su taller), y realizadas con óleo, acrílico, pintura industrial e incluso aceite de cocina, con los que Kuitca desarrolló exploraciones materiales que dieron lugar a un repertorio iconográfico decisivo en su obra. Esta investigación, única en la carrera del artista, permitió un abordaje profundo de sus piezas”.Kuitca 86, Sala 5. Nivel 2 del Malba (Av. Figueroa Alcorta 3415), de miércoles y sábados a las 17:00. Foto: gentileza prensa Malba.Kuitca 86, Sala 5. Nivel 2 del Malba (Av. Figueroa Alcorta 3415), de miércoles y sábados a las 17:00. Foto: gentileza prensa Malba.

    Y agregó que se incorporan documentos del Archivo del artista, que nunca antes fueron exhibidos, lo que permite ampliar el camino recorrido y los distintos diálogos que entabló con otras expresiones artísticas.

    El texto de la curadora Sonia Becce para la muestra se asoma a la pasión que el pintor tuvo desde muy pequeño: “En una foto de 1963 se ve a un niño de dos años, sonriente sobre la cama, rodeado de sus dibujos. Es Guillermo Kuitca, que ha sufrido un desgarro en una pierna y debe permanecer en reposo por un período prolongado. No parece nada contrariado. Ha empezado a garabatear con entusiasmo usando crayones, lápices y papeles que le acercan sus padres para hacer más tolerable el reposo obligado”.

    Algunos de esos garabatos, recuerda Becce, fueron conservados por su madre Mary Kuperman, prestigiosa psicoanalista infantil, convirtiéndose muchos años más tarde en “la matriz enmarañada de una serie muy reconocida, las Coronas de espinas”. A su vez, su padre Jaime Kuitca estimuló tempranamente a su hijo en los talleres de expresión, y así fue como el artista nació a los 9 años reclamando una formación más seria.

    Desde el presente

    En el inicio de la recorrida queda claro que, a la hora de pintar, todos los soportes han sido flexibles para el artista, un prodigio de imaginación. En su producción de mediados de los años 80 utiliza acrílico y témpera sobre madera, y también sobre cartón entelado.Guillermo Kuitca retratado por Alejandro Guyot. Foto: gentileza prensa Malba.Guillermo Kuitca retratado por Alejandro Guyot. Foto: gentileza prensa Malba.

    En vastos espacios aparecen las camitas y las figuras femeninas. Las obras son parte de su serie Nadie olvida nada, justo en el contexto de 1982 (penúltimo año de la dictadura militar y año de la guerra de Malvinas). De ese período es la pintura amarilla, ícono de su obra, con la cama del mismo color. Kuitca nunca quiso desprenderse de este trabajo, que le fue robado de una muestra y reapareció milagrosamente, “con algunas manchas de salsa y tal vez de huevo”, contó al recuperarla.

    Pasamos al siguiente espacio expositivo, donde se observa una búsqueda más experimental. Allí comienza su diálogo con el espacio teatral y la danza. Son pinturas que, a través de distintos materiales, proponen una intensidad más dramática.

    Fueron sus encuentros, como señala el texto de sala, con la coreógrafa y bailarina alemana Pina Bausch y con el director polaco Tadeusz Kantor los que influyeron para que incorporara al desarrollo artístico “una realización escénica”, lo que lo llevó a articular las escenas que pintaba “desde adentro”, sin escenografía previa. A este período pertenece, por ejemplo, “Vaga idea de una pasión”, con sus colores vibrantes.Kuitca 86, Sala 5. Nivel 2 del Malba (Av. Figueroa Alcorta 3415), de miércoles y sábados a las 17:00. Foto: gentileza prensa Malba.Kuitca 86, Sala 5. Nivel 2 del Malba (Av. Figueroa Alcorta 3415), de miércoles y sábados a las 17:00. Foto: gentileza prensa Malba.

    Avanzamos en la recorrida y allí aparece “El beso que me dabas en Odesa”, de la serie El mar dulce, de 1984, donde el artista dispone cuatro escenas referidas al film El acorazado Potemkin, donde un cochecito de bebé cae por las escalinatas de Odesa, inmortalizadas por Eisenstein.

    La pintura, impresionante por cierto, está bajo régimen de comodato en el Museo de Arte Moderno de Río de Janiero, tras ser adquirida por el coleccionista Gilberto Chateaubriand en 1985, luego de la primera expo de Kuitca en Brasil.

    En estas obras expuestas se expande el color rojo, como en “Tres días”, creada en 1986, donde el artista refiere a la violencia, según explicaron las curadoras durante la visita de prensa. Siguen en la sala posterior, trabajos en colores grises. Allí está como parte de la serie Siete últimas canciones, esa bellísima pieza “Tres noches”, cuyas tonalidades envuelven las escenas en una atmósfera sombría.

    En el centro de una habitación inmensa, una mujer abraza con sus piernas la sombra de un hombre. Debajo se lee: “Yo miento pero mi voz no miente”, interrumpida por la letra K. Fue la firma de Kuitca en varias de sus obras durante los años 80.“Kuitca 86. De Nadie olvida nada a las Siete últimas canciones”, curada por Sonia Becce y Nancy Rojas, con la coordinación general de Marita García y particular de Marina Correa y Tatiana Kohan. Foto: gentileza prensa Malba.“Kuitca 86. De Nadie olvida nada a las Siete últimas canciones”, curada por Sonia Becce y Nancy Rojas, con la coordinación general de Marita García y particular de Marina Correa y Tatiana Kohan. Foto: gentileza prensa Malba.

    A esta serie también corresponde “La Cruz del Sur”, en tonos igualmente sombríos y “Tres camas negras”, donde por primera vez desaparece completamente la figura humana, aunque su presencia se percibe.

    Como cierre de la expo y antes de pasar a las tres vitrinas de cinco metros de largo cada una, ubicadas en el pasillo que une los espacios expositivos compartimentados del segundo piso del Malba, aparece Kuitca 86, una maqueta en madera, óleo y objetos en miniatura, realizada por el artista en 2024, que es parte de una serie iniciada en los últimos años.

    De aquellos espacios vastos de 1986, el artista minimaliza quizá toda su esencia en una miniatura casi tridimensional, donde la pintura es omnipresente, algo que refleja en su texto del catálogo la crítica Graciela Speranza.

    Previo a recorrer el pasillo, observamos la pintura de 1989 “Sin título” (Homenaje a Van Gogh), en la que Kuitca pinta su simbólica cama, a cierta distancia de la famosa cama que el artista holandés inmortalizó en “La Kamer à Arles” (“El cuarto en Arlés”).Kuitca 86, Sala 5. Nivel 2 del Malba (Av. Figueroa Alcorta 3415), de miércoles y sábados a las 17:00. Foto: gentileza prensa Malba.Kuitca 86, Sala 5. Nivel 2 del Malba (Av. Figueroa Alcorta 3415), de miércoles y sábados a las 17:00. Foto: gentileza prensa Malba.

    La exhibición cierra con las tres vitrinas de aproximadamente cinco metros de largo, donde se observan programas de obras de teatro, obras muy pequeñas, fotografías, documentos, libretas de dibujo, recortes de periódicos, poemas, dibujos, que exhiben además el diálogo extenso que la obra pictórica de Kuitca ha sostenido con la literatura, el teatro, la poesía, el dibujo, las instalaciones e incluso, la escenografía, entre otras expresiones.

    Pinturas autosuficientes

    Durante la rueda de prensa posterior, y consultado sobre sus propias referencias “ideológicas” al introducir escenas que remiten a la película de Eisenstein y a Pina Bausch, entre otras, el artista dijo que procuró reflejar en sus trabajos el pasaje a la democracia (en Argentina) en 1983.

    “Pasaje al fin; no fue que uno se despertó un día y era otro. Me interesaba cómo hilvanar quién era yo y cuáles eran mis ideas de ese entonces, para que mi pintura diera cuenta de eso. La pintura permite acercarse y alejarse al mismo tiempo, no es como el teatro o la literatura. Si queremos forzar a la pintura a que exprese un momento político, se resiste un poco. En mis manos por lo menos se resistía. La pintura siempre fue para mí un lugar de posibilidades para expresar estos temas”.El fundador del Malba, Eduardo Costantini, y Teresa A.L. Bulgheroni,  oresidenta del Consejo de Administración del museo junto a Guillermo Kuitca.  Foto: gentileza prensa Malba.El fundador del Malba, Eduardo Costantini, y Teresa A.L. Bulgheroni, oresidenta del Consejo de Administración del museo junto a Guillermo Kuitca. Foto: gentileza prensa Malba.

    Dijo luego que siempre se sintió pintor. Y que, al margen de que las obras expuestas siguen el curso de las series realizadas, el montaje procura exhibirlas como “autosuficientes”, unidades en sí mismas. Lo que el artista quiere es que el público las vea como piezas individuales y no como parte de un corpus, tal como fueron creadas en su momento.

    Contó que su aproximación al teatro surgió de un momento de crisis que tuvo con la pintura. “El teatro es mucho más poderoso, más cercano a mi poética. Empecé con un amigo y nos asociamos para hacer un par de obras. Me metí en el barro del teatro mismo. En esa época yo descreía mucho de la escenografía, hice pocas escenografías y no quería ir hacia ese lugar. Muchos años después cuestioné esa idea y empecé a incursionar”. Allí llegó a su vida la escenografía de El holandés errante, en el Teatro Colón. “Hoy en día no pienso si tengo un lugar en el teatro”, subrayó.

    Más tarde reflexionó que el eco de la pintura está siempre en él y en su obra, “pero todo se traduce en presente. Con la obra expuesta hoy me fui reencontrando paulatinamente a lo largo de estos 40 años, en otras retrospectivas. Tengo emoción y expectativa. Y a esta exposición en el Malba la estoy mirando desde el presente. La memoria es muy especial. En mi caso, mi memoria es pictórica. Ojalá el público pueda ver esta muestra desde el presente”, señaló.

    Contó luego que de esta etapa expuesta en el Malba conservó muy poca obra propia. La mayoría procede de coleccionistas privados. Y consultado por su momento más feliz (en caso de que uno pueda elegir uno solo en la vida) se remontó a sus 7 años “cuando comenzó a asistir a lo que en esa época se llamaban talleres de expresión. Fue un momento en que me sentía vivo”.

    Con esta exposición en la sala 5 del segundo piso abre el calendario de Malba, al que se suma la muestra de Lucrecia Lionti, que también abrirá mañana en la Sala 1. “Fabril la mirada es la primera individual de Lionti, curada por Carla Barbero, y presenta instalaciones textiles creadas para la ocasión y una serie de obras en papel realizadas entre 2012 y 2017.

    Kuitca 86, Sala 5. Nivel 2 del Malba (Av. Figueroa Alcorta 3415), de miércoles y sábados a las 17:00.


    Sobre la firma

    Susana ReinosoSusana Reinoso

    seccioncultura@clarin.comBio completa

    Fuente: Clarín.com

  • Marta Minujín lleva su “arte divertido” por primera vez a un espacio público de Miami

    Una fiesta en patines con decorados que brillan en la oscuridad, una fiesta retro con discos de vinilo y el punto de encuentro de una bicicleteada. Todos eventos que sucederán en el mismo lugar y asociados a Marta Minujín. Dreamscape, el primer proyecto público de la gran artista argentina en Miami, una ciudad que hace una década no visita aunque su impronta pop se le acerca sugestivamente.

    Este paisaje de sueños, construido con dos de sus enormes esculturas inflables y coloridas, que generan experiencias inmersivas para el público, abrirá el próximo 18 de marzo en la Jungle Plaza, un espacio al aire libre en el Design District de Miami, un barrio que alterna moda de lujo, galerías, graffitis y arte comisionado por su creador, el desarrollador y coleccionista Craig Robins.

    “A Miami no voy como hace diez años y aunque no le tenía mucha estima porque amo tanto Nueva York, donde viví tantos años, siempre me pareció absolutamente pop”, define Marta Minujín, al teléfono, su vínculo con la ciudad.https://5d22cf0c16982353e6df0b6353985709.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-41/html/container.html

    “Y además me fue brutal en Basel, donde vendí tres cuadros informalistas, uno actual y una escultura blanda, una de la cual estoy llevando ahora una versión pero en gigante inflable”, agregó sobre su experiencia en Art Basel Miami Beach 2024, donde la galería mexicana Kurimanzutto, a la que se acaba de sumar, llevó una pequeña «retrospectiva» de Minujín dentro de su gran stand, con obras de todas las épocas.

    “El proyecto nace con la idea de celebrar a Marta, conectar dos ciudades: Buenos Aires y Miami, y dar la oportunidad al público local de conocer arte y cultura más allá de los museos, desde un lugar óptimo como esta plaza al aire libre”, señala Silvana Ovsejevich, argentina residente en Miami y coproductora del evento en colaboración con el Institute of Contemporary Art, Miami (ICA Miami) y el Design District, que tiene a la también argentina Karen Grimson como curadora y directora de programación cultural.

    Colosos multisensoriales

    Además de su debut miamiense, es la primera vez que Marta Minujún instala dos de estas esculturas juntas, una nunca antes vista. Se trata de Escultura de los deseos (Sculpture of Desires), una obra monumental que se eleva 9 metros sobre la plaza, cuyos brazos entrelazados forman un portal inflable y luminoso.

    “Es una obra gigante, de 17 metros que presenté con al lado al lado del Malba y después en Lollapalooza dos veces, en Brasil y ahora viaja a Estados Unidos”, detalla la artista.

    Golosina emocional (Emotional Candy), en su primera presentación en público, consta de una estructura de laberinto con pasillos entrelazados diseñados, para desorientar y sorprender. Ambas estarán ambientadas con el susurro del canto de pájaros.La mexicana Kurimanzutto dedicó un espacio exclusivo en su stand en Basel a Marta Minujín. Foto: gentileza.La mexicana Kurimanzutto dedicó un espacio exclusivo en su stand en Basel a Marta Minujín. Foto: gentileza.

    “Esta mide 9 m de largo por la que la gente puede caminar, entrar y salir. Varios meses tardé con los colchones de todos colores, cocidos, rellenos y después de todo la acosté, ahora mide 4 metros de alto, por el tema del viento. Todo de colores turquesas, rosas, y después se va a París, donde se inaugura en junio”, resume Minujín. “Por todas las esculturas se puede transitar pero nunca una distancia tan larga que entra y sale tres veces”, agrega.

    Arte divertido

    Para la inauguración, se prepara una “situación” con bailarinas de peluca rubia y anteojos negros, música en xilofón y más entretenimiento. “Todo lo que sea divertido, por ejemplo, que vaya gente con barriletes, o esa burbuja gigante que se mete la gente adentro, pero no algo financiado, sino que pase la vendedora de los barriletes porque le agrega parafernalia”, imagina.

    “A mí me gusta la palabra divertir porque es di-vertir volcarse en… Me gusta el arte divertido”, enfatiza. Pasada la apertura, y durante los 14 días que dura la instalación en el Jungle Plaza, se realizan diferentes eventos asociados. Allí cerca, se proyectará la película Construcción de un mundo –ahora en exhibición en Malba–, con la presencia de la artista y Craig Robins. Y se presentará su libro de Memorias de Nueva York.

    Además, en conjunto con ICA se gestó una programación diaria para las familias, que incluyen las fiestas en patines, como le gustaba trasladarse a Marta durante sus días en Nueva York, la música en vinilos, la bicicleteada pero también con clases de yoga y stretching alrededor de la instalación.

    Además, la obra estará acompañada de carteles con infografías para saber más de las obras de Marta, de vibrantes y ondulantes formas, cuyos patrones fluorescentes recuerdan las pioneras esculturas de colchones que Minujín creó a mediados de los años 60: instalaciones multicolores y lúdicas pensadas para ser exploradas desde dentro.

    “Son diferentes opciones para implicar a la comunidad desde distintas propuestas”, agrega Ovsejevich, fundadora de Meet People Meet Places, la productora del evento.

    Proyección internacional

    La presencia de Marta Minujín en Miami se completará con visitas a museos locales. Irá al Bass Museum, que tiene a la venta los overoles y los pañuelos que llevan sus diseños y su firma. Y hará una visita al Pérez Art Museum (PAMM), donde el 20 de marzo inaugura Kosice. Intergaláctico, la exposición que inauguró en Malba en 2024, en su camino al Museo de Bellas Artes de Houston.

    Jorge Pérez, su fundador, es coleccionista de la obra de Minujín: fue él quien donó la obra que tiene el Museo Reina Sofía en Madrid, y recientemente adquirió la última pintura de la serie erótica, que se exhibe en una gran muestra abierta para la Semana del Arte en El Espacio 23, sede de su colección personal en el distrito de Allapattah.

    Desde 2017, cuando hizo el Partenón de Libros prohibidos en documental, Kassel, su carrera se hizo más global que nunca, y su trayectoria, a ser reconocida. Ahora, La Menesunda, que fue recreada en el New Museum de Nueva York, se exhibe en Dinamarca (en el Copenhagen Contemporary), después irá al Reina Sofía (Madrid), después al Pompidou de Bruselas y termina en Tate Liverpool.

    Varias de las obras de Copenhagen, donde además de La Menesunda hay una exposición de Minujín, irán directo a México. Allí fue fundada la galería Kurimanzutto, donde este 2025 hará una gran exposición. Con ellos vendió varias de sus pinturas informalistas. “Soy la persona mayor que tiene en la galería, con 40 artistas. Pero yo siempre tengo 25, como Mick Jagger”.


    Sobre la firma

    March MazzeiMarch Mazzei

    Editora de la Revista Ñ/ sección Culturammazzei@clarin.comBio complet

    Fuente: Clarín.com

  • ‘Lorca en La Habana’: Un documental que redescubre al poeta lejos de su imagen melancólica

    El documental Lorca en La Habana, que se presentó en Sevilla, ofrece una visión del escritor español Federico García Lorca «alejado del martirologio» con el que se le suele identificar y refleja la imagen de un hombre «fresco, vivo y feliz».https://www.youtube.com/embed/k0bLPi0ziw8?si=qH8mJVKjH1Q9yFi9&enablejsapi=1&origin=https%3A%2F%2Fwww.clarin.com

    Así lo señalaron los directores del filme, José Antonio Torres y Antonio Manuel Rodríguez, quienes –conscientes de que la imagen que perdura del poeta es la de su trágico final asesinado por la dictadura Franco– han huido de repetirla y han indagado en su estancia en La Habana, ciudad a la que llegó para pasar una semana y se quedó tres meses, por toda la alegría y la felicidad que halló en la isla.https://3c2acd6e1a47327168d7ee2644d66eae.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-41/html/container.html

    Por eso, todos los entrevistados en el documental son cubanos y se grabó en escenarios que García Lorca frecuentó, como el Hotel Unión y otras localidades relacionadas con aquel periodo como Matanzas, Pinar del Río y Santiago.

    Cuba tras Nueva York

    Antonio Manuel, en la conferencia de prensa posterior a la proyección del documental, se preguntó por las razones de que una estancia tan importante para la vida del poeta, como fueron aquellos tres meses en Cuba, sea uno de los periodos más desconocidos de su vida.Los directores José Antonio Torres y Antonio Manuel Rodríguez en la presentación del documental Lorca en La Habana.Los directores José Antonio Torres y Antonio Manuel Rodríguez en la presentación del documental Lorca en La Habana.

    Recordó que Lorca llegó a Cuba tras haber estado en el Nueva York de la gran crisis económica y social del ‘crack’ del 29 y de comprobar en la mirada de los obreros y de los negros «las consecuencias del capitalismo más salvaje».

    En este sentido, el director señaló que en la película, por contraste con todo eso, se pretendió recrear «toda la vitalidad que Cuba produjo en Federico».

    Por su parte, Torres, que confesó que se trata de la película con la que más ha disfrutado, habló de la universalidad del poeta: «Cuba es un país en el que se representa mucho a Lorca y donde es muy querido», señaló.Fotograma del documental 'Lorca en La Habana' Plano Katharsis ProduccionesFotograma del documental ‘Lorca en La Habana’ Plano Katharsis Producciones

    Antonio Manuel insistió en la idea que quisieron trasladar al documental; la de que Cuba «puso luz a la vida personal» del poeta y que aquella experiencia, en contraste con la dictadura de Primo de Rivera que había dejado en España, le supuso «una revolución íntima que cambió radicalmente su vida».

    Con información de EFE.

    Fuente: Clarín.com

  • Celebran los 135 años de Benito Quinquela Martín, el artista que transformó La Boca

    El Museo Benito Quinquela Martin celebró este viernes el 135° aniversario del nacimiento de su homónimo creador, una de las principales figuras del arte argentino del siglo XX, considerado el patrono del barrio deLa Boca. El evento además sirvió para lanzar la temporada 2025 en el museo-escuela de avenida Don Pedro de Mendoza 1835.

    Nacido el 1 de marzo de 1890, Quinquela Martín fue un pintor, muralista y gestor cultural cuyas contribuciones trascendieron el ámbito artístico para transformar el paisaje urbano y social de su barrio natal.https://70574274b0344ac6b97076ed83d714e1.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-41/html/container.html

    En realidad, los padres de Quinquela lo abandonaron en el orfanato la Casa de Niños Expósitos. Siete años más tarde, fue adoptado por la familia Chinchella, dueños de una carbonería en La Boca. Por eso, su apellido “Quinquela” surge de la fonética del apellido real. Así nació, la historia del gran artista popular, el pintor de los puertos, 100% autodidacta, convirtiéndose en leyenda.

    El artista le dio vida y color al histórico barrio del sur de la Ciudad de Buenos Aires: intervino los conventillos de verde, amarillo y rojo, creó el museo-escuela que lleva su nombre, una escuela técnica, un centro odontológico infantil y donó los terrenos para construir Teatro de la Ribera, justo frente al Riachuelo.El Museo Benito Quinquela Martin celebró este viernes el 135° aniversario del nacimiento de su homónimo creador, una de las principales figuras del arte argentino del siglo XX. Foto: gentileza.El Museo Benito Quinquela Martin celebró este viernes el 135° aniversario del nacimiento de su homónimo creador, una de las principales figuras del arte argentino del siglo XX. Foto: gentileza.

    En 1959, Quinquela creó nada menos que Caminito, tal vez, su obra cumbre que recibió el nombre de la popular canción de tango: el pintoresco pasaje-museo de La Boca exhibe veintiséis esculturas a cielo abierto, aclamado por sus vecinos y turistas de todo el mundo, transformándose en un verdadero símbolo de identidad barrial al punto que fue declarado Patrimonio Cultural de la Ciudad.

    Para tomar dimensión de la gran obra de Quinquela, Caminito llegó a estar noveno entre los diez lugares más fotografiados del planeta según Sightsmap, el sitio de Google donde los usuarios suben sus fotos de los destinos turísticos o recomiendan monumentos culturales para visitar.

    “Esta fecha se ha convertido en un clásico de cada año: la conmemoración en comunidad del aniversario del nacimiento de Benito Quinquela Martín. Si bien es la conmemoración y el homenaje a una persona también es el homenaje a los valores que esa persona encarnó”, explicó Víctor Fernández, director del Museo Benito Quinquela Martin (MBQM), a Clarín.

    “Esta idea de un artista que además de modelar su obra modeló a la comunidad como si fuera una obra de arte más, es un ejemplo siempre vigente y cada vez más querido”, amplió.El Museo Benito Quinquela Martin celebró este viernes el 135° aniversario del nacimiento de su homónimo creador, una de las principales figuras del arte argentino del siglo XX. Foto: gentileza.El Museo Benito Quinquela Martin celebró este viernes el 135° aniversario del nacimiento de su homónimo creador, una de las principales figuras del arte argentino del siglo XX. Foto: gentileza.

    Quinquela: pañuelos y “amores espirituales”

    A su vez, la fachada del Museo Benito Quinquela Martin fue completamente con “Benito, aquí está la otra mitad de tu pañuelo”. Se trata de una intervención artística con un centenar de medios pañuelos multicolores en cuyo interior puede leerse mensajes que dejaron los alumnos de las escuelas de quinto y sexto grado de La Boca para recordar a Quinquela, hijo pródigo del barrio.El Museo Benito Quinquela Martin celebró este viernes el 135° aniversario del nacimiento de su homónimo creador, una de las principales figuras del arte argentino del siglo XX. Foto: gentileza.El Museo Benito Quinquela Martin celebró este viernes el 135° aniversario del nacimiento de su homónimo creador, una de las principales figuras del arte argentino del siglo XX. Foto: gentileza.

    “¡Hola Benito, te quiero agradecer por la escuela hermosa que nos diste a todos. Muchas gracias, te queremos mucho, y muchas gracias por el barrio!”; “Feliz cumple”; “Gracias por tos dibujos y todo lo que hiciste por la escuela N°9 de La Boca; “Espero que sigas pintando tus murales”, son algunos de los mensajes de los alumnos de La Boca.

    También, hubo otros que “retrataron” su obra con barcos haciendo referencia a la actividad portuaria en el Riachuelo, un sello característico de los cuadros de Quinquela, banderas azul y oro aludiendo al Club Atlético Boca Juniors, mensajes con corazones y hasta una torta de cumpleaños para homenajear al artista boquense.

    La noche del viernes 7 continuó en el MBQM con “Tertulias en lo de Quinquela”: una charla sobre “Los amores de Quinquela”, moderada por Víctor Fernández, seguida por “Notte e Sogno en La Boca”, una selección de música de cámara y ópera italiana, a cargo de la soprano Marta Rossi y el pianista Giovanni Panella.El Museo Benito Quinquela Martin celebró este viernes el 135° aniversario del nacimiento de su homónimo creador, una de las principales figuras del arte argentino del siglo XX. Foto: gentileza.El Museo Benito Quinquela Martin celebró este viernes el 135° aniversario del nacimiento de su homónimo creador, una de las principales figuras del arte argentino del siglo XX. Foto: gentileza.

    Estos encuentros interdisciplinarios se realizan los viernes de cada mes y giran en torno a algunas cuestiones vinculadas al patrimonio, a la vida y al legado de Quinquela.

    De la mano de uno de los amores de Quinquela, apareció un video inédito realizado en 1970 por una ‘amiga espiritual’. “La amiga de 500 años como se decía en ese entonces. La amiga es Agnese Contardi”, comentó Fernández.

    Durante su vida el célebre pintor argentino mantuvo “amores espirituales” con varias mujeres. Son relaciones duraderas, idílicas, eternas, que va más allá de todo (el arte, la amistad e incluso el amor, y posiblemente clandestinas) en la cual había un pacto en común: mantener la relación o, tal vez, la llama encendida ya sea físicamente o por carta. Agnesi Contardi fue una de ellas.

    Agnese era una joven italiana menor que él. Quinquela la había conocido cuando realizó sus primeros viajes a Roma, allá en los años 30. Ambos quedaron fascinados. Luego, al no poder verse, mantenían la relación por correspondencia a lo largo de sus respectivas vidas.

    Tal era el sentimiento que Agnese tenía por Quinquela que nunca se casó con ningún otro hombre. Es más: ya de adulta, viniendo de una familia ultraconservadora y de religión católica, en la década del 70, vino a la Argentina para visitarlo. Hay fotos que registran dicho encuentro tomando el té juntos en la casa del artista argentino. Pero ahora, aparecieron los videos que confirman la relación.El Museo Benito Quinquela Martin celebró este viernes el 135° aniversario del nacimiento de su homónimo creador, una de las principales figuras del arte argentino del siglo XX. Foto: gentileza.El Museo Benito Quinquela Martin celebró este viernes el 135° aniversario del nacimiento de su homónimo creador, una de las principales figuras del arte argentino del siglo XX. Foto: gentileza.

    “Esta ‘amistad espiritual’ duró toda la vida. Solamente se vieron cuando él inauguró su muestra en Roma en 1930. Luego, se reencontraron en 1970 en el museo Quinquela. Hay registros de ese viaje, cuando Agnese vino con su filmadora casera. Tenemos imágenes de un Quinquela absolutamente desconocido: un Quinquela enamorado, bailando tango”, adelantó el director del MBQM. La misma charla se repetirá el viernes 28 del corriente. También hará más actividades durante el año.

    Más Quinquela

    Además de esta actividad, el Museo Benito Quinquela Martin prevé más eventos y exposiciones a lo largo del año. El sábado 15 de marzo, inaugurarán Fina estampa, una muestra sobre grabado de la artista italiana Lili Barone Kantor, y Sergio Izquierdo Brown, un irreverente con lápiz, en homenaje al artista gráfico. Será las primeras de las cuatro exposiciones temporarias de 2025, con obras que forman parte del acervo patrimonial del museo.

    Sobre un total de 1700 obras, el MBQM posee 41 óleos originales de Quinquela de gran formato, 50 aguafuertes y 237 dibujos y bocetos. “Se exhibe un 10% de su obra”, aclaró Fernández.El Museo Benito Quinquela Martin celebró este viernes el 135° aniversario del nacimiento de su homónimo creador, una de las principales figuras del arte argentino del siglo XX. Foto: gentileza.El Museo Benito Quinquela Martin celebró este viernes el 135° aniversario del nacimiento de su homónimo creador, una de las principales figuras del arte argentino del siglo XX. Foto: gentileza.

    Quinquela y el arte argentino

    Benito Quinquela Martín fue uno de los artistas plásticos más reconocidos a nivel mundial. Sus obras integran colecciones en más de 20 museos del exterior, incluyendo el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York y la Galería Nacional de Arte Moderno de Roma.

    “Fue un gran innovador, y no solo de su imagen que es inclasificable es un lenguaje y algunas elecciones técnicas que cuesta mucho encontrar algún “ismo” por el cual pudieran identificarse”, reflexionó Víctor Fernández.

    “Además de su pintura, Quinquela es un gran innovador: inventó la calle Caminito que hoy lo llamaríamos ‘intervención urbana’. Cuando hizo ‘Tertulias de la orden del tornillo’ hoy lo llamaríamos performance. Esta idea de celebrar y reivindicar el papel de la locura, de mirar la vida desde el lado del revés es un rasgo no muy frecuente en la historia del arte, al menos en occidente”, agregó.

    Quinquela falleció el 28 de enero de 1977 en el Instituto del Diagnóstico producto de una complicación cardíaca. Su legado se encuentra presente en la Ciudad, donde los 75 murales que pueden apreciarse en espacios públicos forman parte de un elevado valor artístico, histórico e identitario que enriquece el patrimonio cultural porteño. Incluso, Boca Juniors, River Plate y Racing Club lucen murales creados por el eximio pintor.El Museo Benito Quinquela Martin celebró este viernes el 135° aniversario del nacimiento de su homónimo creador, una de las principales figuras del arte argentino del siglo XX. Foto: gentileza.El Museo Benito Quinquela Martin celebró este viernes el 135° aniversario del nacimiento de su homónimo creador, una de las principales figuras del arte argentino del siglo XX. Foto: gentileza.

    “Él vio nacer, crecer y consagrarse. Todo era parte de un entramado donde arte, cultura, sociedad eran un todo. Por eso hay murales de Quinquela en el hall de La Bombonera, en la confitería de River y en la sede social de Racing Club. También murales en estaciones de subte, en cementerios, edificios públicos, en las escuelas y pinturas en el Museo Nacional de Bellas Artes”, comentó Fernández.

    “Es esta idea del arte conviviendo, yendo al encuentro de la comunidad, al encuentro de una comunidad que vivía en estado de arte”, concluyó.


    Sobre la firma

    Maxi KronenbergBio completa

    Fuente: Clarín.com

  • Fernando Aramburu regresa con 14 cuentos que exploran la fragilidad de las relaciones

    El escritor español Fernando Aramburu publica Hombre caído, un libro de relatos sobre «aspectos poco nobles o crueles de la existencia humana», aunque abordados con humor y «elegante ironía», señaló el autor de Patria.

    Tras haberse dedicado en los últimos tiempos a la novela, el prolífico escritor publica un nuevo libro de relatos trece años después del anterior, en esta ocasión compuesto por catorce cuentos «de distintos asuntos y con distintas técnicas narrativas».https://2f552ab59248df3d5267a0565fc77c85.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-41/html/container.html

    Eso sí, con un hilo conductor, un asunto que le ha preocupado a Aramburu toda su vida, y «es esta dificultad del ser humano para establecer relaciones armónicas duraderas», según indicó en un encuentro con periodistas en Madrid.

    «Hay tantas cosas gratas en la vida, el amor, la amistad, el compañerismo, y entonces a veces esto conduce a una convivencia que, en un momento determinado, empieza a desgastarse y a veces incluso se rompe», explica el autor de 66 años.

    Aspectos crueles

    «Me valgo del formato del cuento precisamente para expresar aspectos poco nobles o crueles de la existencia humana», abundó.

    Así, en Hombre caído hay un relato sobre una pareja que vive con desazón la enfermedad terminal de su vecino, otro sobre un hombre que quiere ganar dinero con su suicidio y complica la vida a su familia, un tercero sobre un joven que recibe misteriosos mensajes después de engañar a su hermano asegurándole que ha vengado su muerte…El escritor Fernando Aramburu posa para une entrevista concedida a la Agencia Efe. EFE/ JJ GuillénEl escritor Fernando Aramburu posa para une entrevista concedida a la Agencia Efe. EFE/ JJ Guillén

    Aunque los temas pueden ser oscuros, los relatos están escritos con humor o «elegante ironía», como dice Aramburu, quien ya ha utilizado este recurso en el pasado, en su novela Hijos de la fábula (2023), sobre dos patéticos jóvenes que quieren perpetuar la lucha cuando ya la banda separatista vasca ETA ha decidido dejar de matar.

    «El humor es una faceta de mi vida personal. Lo llevo conmigo, no tengo que impostarlo», explica el escritor mundialmente famoso por Patria, novela de 2016 sobre dos familias enfrentadas por el conflicto en el País Vasco que se volvió un fenómeno literario y vendió más de un millón de ejemplares.

    Pero «el tipo de humor al que yo soy adicto no es el humor de comedia (…) Surge combinado con facetas negras, dolorosas, dramáticas, fúnebres, de la vida humana», detalla el autor vasco.

    Para Aramburu la inspiración para los cuentos le viene de sueños, fotografías o imágenes que ve en libros de arte que consulta en la librería de algún museo en Hanóver, la ciudad alemana donde reside desde hace décadas.

    Imágenes inquietantes

    «A veces surgen en el cerebro o en la mente historias, imágenes inquietantes, desagradables» y «uno acaba sentándose y escribiendo esa historia breve con la esperanza de sacársela de encima. Esos son cuentos que exigen ser escritos», señala.

    «Me quito de encima esos asuntos. Se los endoso a los posibles lectores y yo ya me quedo tranquilo y libre», dice con una sonrisa.

    Los relatos de Hombre caído, que llegó a las librerías del mundo hispanohablante el pasado miércoles, tienen lugar fuera del País Vasco, donde se desarrolla una parte importante de la obra de Aramburu.

    «Uno tiene una pequeña ambición creativa y no quiere tocar la misma música siempre«, explica sobre esa decisión.El escritor Fernando Aramburu posa para une entrevista concedida a la Agencia Efe. EFE/ JJ GuillénEl escritor Fernando Aramburu posa para une entrevista concedida a la Agencia Efe. EFE/ JJ Guillén

    «Lo que ocurre, ya lo reconozco, es que mis libros sobre el País Vasco son los que me han dado a conocer«, admite.

    Hombre caído forma parte de un «hipotético libro de cuentos completos» que Aramburu quisiera publicar más adelante.

    «De momento, me noto con salud física y mental. Voy a continuar dando la lata, literariamente hablando, y sí, espero poder ofrecer más cuentos en el futuro», agrega.

    Con información de AFP.

    Fuente: Clarín.com

  • Tras el éxito de la película, Viena revisa cómo el brutalismo marcó su historia

    Hace un mes, el National Building Museum de Washington, D.C., anunciaba que prorrogaría por medio año “Capital Brutalism”, una muestra dedicada a explicar cómo la arquitectura brutalista ayudó a remodelar la ciudad. Los motivos de la prórroga: el interés del público a raíz del éxito de la película The Brutalist dirigida y producida por Brady Corbet.Torre de combate en Augarten, septiembre de 2020.Torre de combate en Augarten, septiembre de 2020.

    Los arquitectos de los Estados Unidos, por su parte, trinan por los errores de la película al tiempo que se preguntan por qué esta estética –otrora despreciada por su crudeza– despierta tanto interés entre sus compatriotas quienes, por si hubiera dudas, ya se han encargado de demoler varias de sus obras más señeras.

    La respuesta reside, según ellos, en «la desilusión con la ciudad contemporánea, donde las grandes obras públicas parecen cosa del pasado, fomentando una visión rosada de los antiguos megaproyectos».https://26e3ec174fa933245c2b5e9d874805c3.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-41/html/container.html

    Grandes cosas

    En suma, parecería que el brutalismo y el hormigón armado les recuerda una época en la que los gobiernos estadounidenses hacían grandes cosas. Un argumento algo falaz o, por lo menos, tan ciego frente a las complejidades de la historia como los achaques que se le otorgan al guión del largometraje.

    Como sea, las líneas que siguen son un pretexto para invitar a escrutar el hormigón de Viena, una ciudad donde los grandes proyectos del modernismo, el barroco y la Viena Roja diluyen el interés por las moles de cemento que dejó la Segunda Guerra: las torres antiaéreas que, a diferencia de las de Berlín y Hamburgo, se han mantenido en pie.

    Se trata de una serie de búnkeres elevados y refugios antiaéreos con cañones y sistemas de control construida entre 1942 y 1945. Fueron diseñadas por el arquitecto Friedrich Tamms (1904–1980), quien, entre 1938 a 1945, trabajó en la oficina de Albert Speer, y de 1942 a 1945 como profesor de Diseño y Planificación en la Universidad Técnica de Berlín, nombrado personalmente por Hitler.

    En agosto de 1944, durante la fase final de la Segunda Guerra, fue incluido en la Gottbegnadeten–Liste (Lista de dotados con la gracia de Dios), una lista de 36 páginas de artistas representativos del Tercer Reich redactada por Joseph Goebbels a fin de no movilizarlos militarmente por ser «Patrimonio Nacional”.

    Diseñador de puentes y autopistas, como empleado de la Organización Todt, dependiente de las fuerzas armadas y dedicada a la ingeniería y construcción de infraestructuras civiles y militares, Tamms bosquejó un total de ocho pares de torres antiaéreas para las ciudades del Führer con aspecto de castillo medieval, una cita a su carácter defensivo.

    En Viena, Tamms estuvo representado por Anton Ruschitzka, mientras que Franz Fuhrmann, de la Oficina de Construcción de la Ciudad, se encargó de la dirección de obra. El sistema vienés constaba de tres pares de torres dispuestos en un triángulo con la catedral de San Esteban en el centro.La Torre en L de Augarten, Viena.La Torre en L de Augarten, Viena.

    Indestructibles por tamaño y construcción

    De alturas diferentes, las plataformas superiores de cada par de están al mismo nivel, lo que facilitaba la coordinación de los datos obtenidos por los sistemas de radar. Se consideraban indestructibles por su tamaño y tipo de construcción: las paredes tenían un grosor de 2,6 metros y un techo de 3,80 metros, ambos de hormigón reforzado con acero. El hormigón se vertía en un solo proceso, por lo que no había juntas vulnerables.

    Sin embargo, la razón por la que no fueron destruidas fue el armamento que poseían: cañones gemelos FLAK 40 de 128 mm y cañones de 37 mm y 20 mm para la defensa a baja altura que creaban una «ventana» en la que disparaban escombros sobre un área de 250 por 250 metros cuadrados y metralla para alcanzar a los aviones.

    Las torres antiaéreas sirvieron como hospitales temporales, albergaron emisoras de radio y, en algunos casos, empresas ligadas a la guerra. La mayoría tenía su propio pozo de agua potable, central eléctrica con suministros subterráneos de combustible, almacenes de munición y alimentos, cocina, ascensores de carga, dormitorios y servicios, un hospital equipado con médicos, enfermeras y ayudantes. Se construyeron para albergar hasta 15.000 personas.

    Emplazadas en el Augarten, en Arenbergpark y una tercera en Esterházypark y en el patio de la Stiftskaserne en el VI. distrito de Viena, no se demolieron como en Berlín debido a su proximidad a los edificios residenciales ya que estaban en los parques bien conectados con las vías ferroviarias.

    Pero lejos de una celebración del hormigón y del encofrado, su aspecto actual es el resultado de la derrota: el plan consistía en revestirlas de mármol tras el final victorioso de la guerra y dedicarlas como monumentos conmemorativos a los caídos. Fueron catalogadas como monumento histórico, propiedad de la ciudad de Viena y del Estado austríaco.

    Depósito, cafetería u hotel

    Casi no atraen al turismo, que no las ve a pesar de sus dimensiones. Ha habido varios intentos de reconvertirlas en depósito, cafetería u hotel. Una de ellas, desde 1957 alberga la “Casa del Mar”, uno de los acuarios más importantes de Europa.

    Tamms, finalizada la guerra, trabajó en el servicio de urbanismo de Düsseldorf. De 1948 a 1954, fue jefe de esa oficina, desde donde favorecería la contratación de antiguos altos cargos nazis, desencadenando la llamada «controversia de los arquitectos”, una reevaluación del pasado de los funcionarios de la nueva república alemana.

    En ese debate, un grupo de arquitectos impugnó que la reconstrucción se hiciera bajo la firma e ideas de quienes habían creado la infraestructura nazi, llamando a convocar a los exiliados durante los años de Hitler, entre los que se hubiese contado el protagonista de la película, si este hubiese existido.

    El cemento reaparecería en Viena–Mauer en el diseño del escultor Fritz Wotruba (1907–1975) para una iglesia construida entre 1974 y 1976 bajo la dirección del arquitecto Fritz Gerhard Mayr: la «Iglesia de la Santísima Trinidad» o iglesia de Wotruba, que a pesar de la hostilidad inicial hoy es un hito arquitectónico de la ciudad.

    La iglesia fue consagrada en1976, más de un año después de la muerte del Wotruba y tras 13 años de construcción. Había sido una idea de la funcionaria y cristiana devota Margarethe Ottillinger, condenada a trabajos forzados por las fuerzas soviéticas en 1949 por presunto espionaje. Tras su regreso de un gulag ruso en 1955, Ottillinger se dedicó a proyectos eclesiásticos como agradecimiento por su «segunda vida» y, en 1965, le encargó a Wotruba el diseño de un convento carmelita.Torre de combate en Augarten.Torre de combate en Augarten.

    Este plan fracasó, pero la archidiócesis de Viena se esforzó por realizar aunque más no fuera la iglesia del convento. Una vez más, el cemento se impuso sobre el deseo del creador: Wotruba contemplaba un edificio de mármol kárstico amarillento, pero el arquitecto Roland Rainer le convenció de que el hormigón era un material de construcción más adecuado para esta «escultura en la que paisaje, arquitectura y ciudad se conviertirían en uno».

    Como ocurrió con el proyecto en cemento de Marcel Breuer para la Abadía de San Juan (Minnesota, 1958–1961), en 1968 y en Viena, se armó un gran revuelo tras la presentación de los diseños de Wotruba.

    Mientras Breuer era judío, Wotruba no era creyente y había abandonado la Iglesia antes de la guerra. Sin embargo, afín a los socialistas, veía un fin social en la creación de un edificio sagrado y valoraba el ascetismo que volcó en esa especie de monumento prehistórico megalítico que hoy preside las colinas de Viena y ve cómo, a diferencia de la piedra, el cemento de la Trinidad filtra la sustancia de la historia.


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    Irina PodgornyBio completa

    Fuente: Clarín.com