Categoría: Entretenimiento

  • “Esto no es un manual”: Banksy llega a librerías con un manifiesto contra la publicidad

    “Esto no es un manual”: Banksy llega a librerías con un manifiesto contra la publicidad

    “El grafiti es la forma más honesta de arte que existe. No se necesita dinero para hacerlo, ni educación para entenderlo. No se cobra entrada. Y pintar en una parada de autobuses puede ser más útil que hacerlo en un museo”, escribe Banksy en una de las primeras páginas de Esto no es un manual de recursos para las putas agencias publicitarias, libro recientemente publicado en la Argentina por La Marca Editora.https://www.instagram.com/p/Cwm89_VuZbV/embed/captioned/?cr=1&v=14&wp=858&rd=https%3A%2F%2Fwww.clarin.com&rp=%2Fcultura%2Fmanual-banksy-llega-librerias-manifiesto-publicidad_0_utZqoZkpSA.html#%7B%22ci%22%3A0%2C%22os%22%3A1101.5%2C%22ls%22%3A144.90000009536743%2C%22le%22%3A738.6000000238419%7D

    No se trata exactamente de un libro “de” Banksy, el artista callejero anónimo de origen británico, sino más bien de un compendio visual y textual de sus pensamientos, declaraciones y obras. Como una suerte de manifiesto en fragmentos. La publicación reúne por primera vez en español los textos dispersos del héroe escurridizo, escritos de manera desordenada y muchas veces anónima, “lo que implica para todo editor el riesgo de caer en una falsa atribución”, aclaran los editores en el prólogo.

    El volumen, acompañado de imágenes de sus graffitis y frases más famosas se organiza en tres secciones: “Mundo exterior” (sus intervenciones en el espacio público), “Mundo interior” (las piezas realizadas en museos o galerías) y “Querido Banksy”, una selección de cartas de amor y odio escritas por seguidores y detractores, con respuestas del artista, cuando las hubo.

    Historias y burlas

    A lo largo de estas páginas, Banksy explica cómo hacer un stencil, propone imaginar una ciudad sin restricciones, cuenta anécdotas de pintar de noche a escondidas y, sobre todo, se burla de las agencias de publicidad: “Quienes realmente arruinan nuestros vecindarios son las compañías que atraviesan con enormes eslóganes edificios y buses tratando de que nos sintamos incómodos si no compramos sus mercancías”.

    Sus imágenes van casi siempre acompañadas de sarcasmo o un gran sentido del humor. Ha pintado la imagen de dos policías ingleses besándose, a una empleada de hotel que barre la basura debajo de una pared de ladrillos, los protagonistas de Pulp Fiction empuñando bananas en vez de armas de fuego, o a un parlamento repleto de chimpancés en lugar de diputados.Love is in the air , de Banksy. Foto: gentileza Sotheby's.Love is in the air , de Banksy. Foto: gentileza Sotheby’s.

    La obra de Banksy tiene la capacidad de sintetizar los grandes conflictos del presente: la inmigración, el consumismo, la vigilancia permanente, la crisis medioambiental o la represión policial. “Lo sentimos, el estilo de vida que solicitó está fuera de stock” (Sorry, the lifestyle you ordered is currently out of stock) reza uno de sus famosos graffitis aquí compilados.

    Pero reducir a Banksy a un autor de frases filosas sería ingenuo. Porque más allá de su humor corrosivo y su retórica incendiaria, se ha convertido en un símbolo cultural global, al punto de que la revista The Times lo nombró, en uno de sus ranking anuales, entre las cien personas más influyentes del planeta.

    Incluso, estuvo nominado a los Premios Oscar en 2010 por su documental Exit Through the Gift Shop, una crónica del mundo underground del street art, aunque no pudo asistir a la ceremonia de premiación ya que los organizadores le prohibieron acudir con el rostro cubierto o disfrazado.

    ¿Quién es Banksy? es una pregunta que se recicla cada algunos meses en diferentes medios del mundo, con diversas teorías, pero la respuesta parece no ser relevante para su protagonista. Porque el enigma es parte de su operación artística: desplazar el foco de atención de la biografía al mensaje.Love Rat, de Banksy. Foto: gentileza Sotheby's.Love Rat, de Banksy. Foto: gentileza Sotheby’s.

    Entre skaters y fiestas rave

    Nació en 1973 en Inglaterra, se sospecha que en Bristol, y comenzó su carrera en los 90, entre skaters y fiestas rave. Su técnica predilecta, el stencil, le permite trabajar rápido, preparar las plantillas en su taller y dejar su impronta en segundos en algún muro callejero. El procedimiento ideal para un arte ilegal –y urgente– empleado por quien debe desaparecer antes de que llegue la policía.

    “Los grafiteros no son delincuentes. Esto me lo recuerdan siempre los verdaderos delincuentes, que consideran que entrar a un lugar por la fuerza, no robar nada y dejar una imagen con tu nombre es la cosa más estúpida que hayan escuchado”, ironiza en el libro.

    En el universo visual de Banksy, hay policías armados con rostro de emojis felices, niños abrazando bombas, ratas revolucionarias y manifestantes que arrojan flores como si fueran bombas caseras. En sus imágenes conviven Ronald McDonald, Napalm y Mickey Mouse. En sus textos, frases como: “Los mayores crímenes del mundo no los cometen quienes rompen las reglas, sino quienes las siguen”. En el libro, por ejemplo, cuenta que durante tres años pintó ratas sin cesar, hasta que alguien le señaló que «rat» es un anagrama de art. “Tuve que fingir que ya lo sabía”, confiesa.Pulp Fiction, de Banksy. Foto: gentileza Sotheby's.Pulp Fiction, de Banksy. Foto: gentileza Sotheby’s.

    Pero no todo es sarcasmo. “Niña con globo”, probablemente su imagen más popular, apareció por primera vez en 2002, bajo el puente de Waterloo, en Londres. En la escena, una pequeña deja escapar un globo en forma de corazón. Es la obra de arte favorita de los británicos, elegida como número uno del Reino Unido, según una encuesta.

    En 2018, una copia enmarcada de esa misma obra se vendió en la casa de remates Sotheby’s por más de un millón de dólares. Apenas cayó el martillo, la obra comenzó a deslizarse por el marco, activando una trituradora escondida que la destruyó en vivo. Banksy rebautizó la pieza como “Love is in the Bin” (El amor está en la papelera) y la noticia dio la vuelta al mundo. Algunos hablaron de sabotaje; otros, de marketing extremo. La casa de subastas celebró: “No destruyó una obra, creó otra”. Tres años después, el comprador de aquella obra la revendió por la asombrosa cifra de 23,7 millones de dólares (21,5 millones de euros), casi veinte veces su precio original. Es, hasta la fecha, la obra más cara de Banksy.

    A lo largo de su carrera, el artista llevó sus intervenciones a escenarios inesperados. En 2015 construyó Dismaland, una parodia lúgubre de Disneyland en la ciudad costera de Weston–super–Mare. El castillo estaba en ruinas. Cenicienta yacía muerta tras un accidente de carruaje. Los visitantes hacían cola durante horas para ver atracciones depresivas. El eslogan: “Bienvenidos a Dismaland, el parque temático no apto para niños felices”. El proyecto duró cinco semanas, atrajo más de 150.000 visitantes y volvió a dejar en evidencia que el artista puede generar impacto mediático y artístico sin necesidad de revelar su rostro.

    En el barrio de Belén, en Palestina, abrió un hotel frente al muro de hormigón que la separa de Israel. Lo promocionó con el slogan: “Las peores vistas del mundo”. En su fachada dejó estampadas nueve imágenes emblemáticas, entre ellas “Love is in the air”, un joven encapuchado lanzando un ramo de flores como si fuera un cóctel molotov.Banksy, Girl with Balloon (pink), de Banksy. Foto: gentileza Sotheby's.Banksy, Girl with Balloon (pink), de Banksy. Foto: gentileza Sotheby’s.

    Fenómeno mediático

    Cada nuevo mural de Banksy se convierte en un fenómeno mediático, tanto por su contenido como por las especulaciones que dispara a su alrededor. Ya que, pese al anonimato, logró influir en el mundo del arte como otros pocos de sus contemporáneos lo han hecho.

    Con una estética inconfundible que atraviesa fronteras, Banksy abrazó la contradicción como parte de su lenguaje fundamental. Critica ferozmente el capitalismo, pero vende obras por millones. Desprecia las marcas, pero su nombre se volvió una de ellas. Publica frases como “No puedo creer que ustedes, idiotas, realmente compren esta mierda” y luego lanza una edición limitada de grabados con ese título.Bomb Love, de Banksy. Foto: gentileza Sotheby's.Bomb Love, de Banksy. Foto: gentileza Sotheby’s.

    Desde su web oficial –bautizada con sorna Pest Control Office (oficina de control de plagas)– responde con ironía a quienes creen que han descubierto “quién es Banksy en realidad”, según se lee en las preguntas frecuentes: “Estupendo. Banksy aprecia enormemente cualquier sugerencia y actualmente está luchando con esa misma pregunta. Por favor, escriba ‘crisis existencial’ en el asunto del mail”.

    También allí se emiten los certificados de autenticidad para sus obras de pequeño formato: serigrafías, lienzos, esculturas. Lo único que no puede autenticar, paradójicamente, son sus propios murales.

    Esto no es un manual de recursos para las putas agencias publicitarias, de Banksy (La Marca Editora).


    Sobre la firma

    Mercedes EzquiagaBio completa

    Fuente: Clarín.com

  • Performance coral y curaduría africana marcan el inicio de la Bienal de San Pablo 2025

    Performance coral y curaduría africana marcan el inicio de la Bienal de San Pablo 2025

    Una original performance colectiva, que irrumpió con un diseño coreográfico y coral, precedió el jueves pasado a la presentación a la prensa de la 36ª Bienal de San Pablo, que abre al público desde el 6 de septiembre hasta el 21 de enero, dos meses más de lo habitual.Fotografía del 3 de septiembre de 2025 de una persona limpiando un área en la que se exhiben las obras de la trigésimo sexta edición de La Bienal de Arte de São Paulo, en São Paulo (Brasil). EFE/ Isaac FontanaFotografía del 3 de septiembre de 2025 de una persona limpiando un área en la que se exhiben las obras de la trigésimo sexta edición de La Bienal de Arte de São Paulo, en São Paulo (Brasil). EFE/ Isaac Fontana

    En ese marco, que tuvo algo de ritual, el nutrido equipo liderado por el curador camerunés Bonaventure Soh Bejeng Ndikung explicó la formulación teórica y material que guió el concepto que dio lugar a esta edición presentada con el título “No todo viajero recorre los caminos de la humanidad como práctica” (“Nem todo viandante anda estradas da humanidade como prática”), inspirado en el poema “Da calma e do silêncio”, de la poetisa y lingüista Conceição Evaristo.

    La palabra portuguesa “viandante”, que usa Evaristo y que tanto en inglés como en español ha sido traducida como “viajero”, es rescatada aquí por otras resonancias que tienen que ver con ciertas formas de peregrinaje en busca de lo sagrado y en las que el camino físico es impulsado por cuestiones existenciales.https://1372451e516f7276b3f37a9c6eed94ff.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.html36ª Bienal de San Pablo. Foto: Levi Fanan / Fundação Bienal de São Paulo36ª Bienal de San Pablo. Foto: Levi Fanan / Fundação Bienal de São Paulo

    Ciertas urgencias del presente

    De tal modo, y como viene ocurriendo en la mayor parte de las recientes plataformas internacionales de arte contemporáneo, el planteo propone reflexionar sobre ciertas urgencias del presente. En este caso enfatiza una perspectiva que busca apartarse del eurocentrismo y el antropocentrismo dominantes en la modernidad occidental.36ª Bienal de San Pablo. Foto: Levi Fanan / Fundação Bienal de São Paulo36ª Bienal de San Pablo. Foto: Levi Fanan / Fundação Bienal de São Paulo

    Así, entre los 120 artistas participantes, encontramos una contundente mayoría que procede de África, Oceanía, el Caribe y China, y una muy escasa presencia de europeos, americanos y especialmente brasileños. Algo que ha llamado particularmente la atención en una Bienal que, desde que nació en 1951, tuvo como objetivo inscribir al arte brasileño en el mapa internacional.

    Está claro que esa situación ha cambiado y a eso apuntó la respuesta del curador Bonaventure Soh Bejeng Ndikung cuando, en la reunión de prensa, se le inquirió por la escasa presencia de artistas de Brasil. “Una posibilidad que seguramente tuvieron en cuenta las propias autoridades de la Bienal cuando nos convocaron”, dijo en referencia a él y a su equipo.https://www.instagram.com/p/DN_IUcuEQwM/embed/captioned/?cr=1&v=14&wp=858&rd=https%3A%2F%2Fwww.clarin.com&rp=%2Fcultura%2Fperformance-coral-curaduria-africana-marcan-inicio-bienal-san-pablo-2025_0_dzksDbsuZp.html#%7B%22ci%22%3A0%2C%22os%22%3A1272.7000000476837%2C%22ls%22%3A125.5%2C%22le%22%3A1002.7000000476837%7D

    Si bien de origen camerunés, Bonaventure Soh Bejeng Ndikung vive desde 1997 en Berlín. Fundó y dirigió el SAVVY Contemporary –Laboratorio de formas e ideas–, uno de los centros culturales más interesantes de la escena berlinesa.

    Aunque su vasta trayectoria académica comenzó en la biofísica y la biotecnología, paralelamente incursionó en el campo de las artes. Un vínculo que evidentemente ha sido determinante en las ideas que se despliegan en la concepción de esta Bienal. Actualmente dirige la Haus der Kulturen der Welt (la Casa de las Culturas del Mundo en español), una institución alemana destacada por su trabajo en el campo de la diversidad cultural.

    Uno de los conceptos recurrentes en la presentación realizada por los miembros del equipo curatorial remite a la noción de estuario como imagen inspiradora del diseño curatorial. El estuario como ambiente de cambios y encuentros de aguas saladas y dulces, capaces de convivir en un mismo espacio.36ª Bienal de San Pablo. Foto: Levi Fanan / Fundação Bienal de São Paulo36ª Bienal de San Pablo. Foto: Levi Fanan / Fundação Bienal de São Paulo

    Así, la expografía de la 36ª Bienal de São Paulo evoca esa lógica fluida y transformadora de los ríos. Aplicada al emplazamiento de las diversas instalaciones, videos, esculturas y pinturas como instancias que recorren el espacio como las suaves travesías de la naturaleza, de los ríos y los pájaros.

    Agrupadas conceptualmente en seis capítulos diferentes, esa fluidez no desdeña, sin embargo, las urgencias que afloran políticamente en distintos medios. Tal el caso de las videoinstalaciones que muestran el extractivismo como renovada forma de expolio, las transformaciones urbanas y las migraciones forzadas.

    Separaciones de telas

    De modo muy acertado, la tradicional panelería que habitualmente ha servido en las distintas ediciones de esta Bienal para ordenar el espacio según la convención modernista del cubo blanco ha sido sustituida por separaciones de telas, a la manera de enormes telones de diferentes colores. La estrategia impone un refinado ritmo espacial y visual. Podría decirse que ese es uno de los mayores hallazgos que hacen de esta exhibición una experiencia sensible que apunta a lo reflexivo y celebra la belleza como un acto de resistencia.36ª Bienal de San Pablo. Foto: Levi Fanan / Fundação Bienal de São Paulo36ª Bienal de San Pablo. Foto: Levi Fanan / Fundação Bienal de São Paulo

    Se diría que esta es la primera visión que se le ofrece al visitante ni bien ingresa a la planta baja del Pabellón Bienal que diseñó Niemeyer. Allí, el espacio vidriado ha sido apropiado y modificado por la gran instalación paisajista de la artista y poeta estadounidense de origen nigeriano Precious Okoyomon, “Sun of Consciousness – God Blow Through Me – Love Break Me”. Unos pasos más adelante se impone el exquisito conjunto del árbol textil y la joyería de la bahiana Nadia Taquary, que lleva a formato escultórico la tradición ancestral de las joyas de historia afrofeminista.

    Un tanto más adelante, un importante tributo a Madame Zo, la artista de Madagascar fallecida en 2020. Varios de sus textiles, estratégicamente ubicados, dan cuenta de su radical creatividad que tensionó los límites de las artesanías locales.Fotografía del 3 de septiembre de 2025 de trabajadores y técnicos realizando preparativos para la inauguración de la 36 Bienal de Arte de São Paulo, en São Paulo (Brasil).  EFE/ Isaac FontanaFotografía del 3 de septiembre de 2025 de trabajadores y técnicos realizando preparativos para la inauguración de la 36 Bienal de Arte de São Paulo, en São Paulo (Brasil). EFE/ Isaac Fontana

    En una primera impresión, la aventura visual reflexiva que propone esta edición ha despertado el entusiasmo de varios especialistas, muchos de ellos en un punto escépticos por el abuso de ciertos temas impuestos por una agenda de corrección política en recientes plataformas cuyos proyectos defraudaron con una escasa vitalidad creativa.


    Sobre la firma

    Ana Maria BattistozziAna Maria BattistozziBio completa

    Fuente: Clarín.com

  • Descubren en Vichama una estatuilla de hace 3.800 años que narra antiguos cambios climáticos

    Descubren en Vichama una estatuilla de hace 3.800 años que narra antiguos cambios climáticos

    Una singular estatuilla de dos sapos destaca entre los últimos hallazgos arqueológicos realizados en Vichama, una ciudad prehispánica que se desarrolló hace 3.800 años en la costa central de Perú, donde las representaciones de estos animales, así como de serpientes, revelan la presencia de agua y un posible cambio climático sufrido en esta zona ahora desértica.

    Esta escultura dual de arcilla, con dos sapos dispuestos uno al lado del otro y con la mirada fija en la misma dirección, fue presentada en el Ministerio de Cultura de Perú por el equipo de la Zona Arqueológica Caral, encargada de investigar la civilización más antigua de América, que habitó en los valles costeros de Lima hace 5.000 años.https://95e1885dee9e6625d88fa0ffbc2dc626.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.html

    «El sapo es un animal vinculado al culto al agua, pero ya en Vichama se había encontrado relieves murales de seres antropomorfos que son esqueléticos, cadavéricos que mencionan un registro de esta memoria colectiva que ya pasó en Caral, un evento de cambio climático«, explicó Tatiana Abad, jefa el sitio arqueológico Vichama, en relación al declive de esta ciudad agropesquera.

    La estatuilla de sapos

    Este motivo, símbolo andino asociado a la llegada de las lluvias, la disponibilidad de agua y la regeneración de la vida refuerza el mensaje plasmado en los relieves murales de Vichama, afirmó Abad, interpretados como la narración de episodios de escasez y esperanza frente a crisis ambientales provocadas por el cambio climático que enfrentó la civilización Caral.La antropóloga Ruth Martha Shady Solís habla junto a la escultura ‘Pareja de sapos’, en Lima (Perú). EFE/ John Reyes MejíaLa antropóloga Ruth Martha Shady Solís habla junto a la escultura ‘Pareja de sapos’, en Lima (Perú). EFE/ John Reyes Mejía

    La figura de un sapo con rasgos humanos también aparece en un salón ceremonial de Vichama en forma de relieve sobre un muro de arcilla, donde sobresale con cinco dedos en cada mano, ojos elaborados con guijarros azules y un canal en forma de rayo tallado sobre su cabeza.

    En estos últimos meses también se hallaron en Vichama dos maquetas de arcilla no cocida, que representan edificaciones y evidencian conocimientos técnicos de planificación urbana; así como fragmentos de frisos que formaron parte de composiciones murales mayores, lo que enriquece la comprensión de las expresiones artísticas y simbólicas desarrolladas por esta sociedad.

    Estos elementos podrían dar respuesta a la desaparición de esta sociedad que habitó esta ciudad, situada en el municipio de Végueta, en la provincia de Huaura, al norte de la capital Lima.

    Descubrimiento en continuidad

    En años anteriores se halló la monumental composición denominada ‘La Danza de la Muerte y de la Vida’, con 34 relieves murales que representan cuerpos adultos fallecidos, con costillas marcadas y ojos cerrados, acompañados de figuras jóvenes en una danza ritual y asociados a dos grandes peces.Fotografía de la escultura ‘Pareja de sapos’, en Lima (Perú). EFE/ John Reyes MejíaFotografía de la escultura ‘Pareja de sapos’, en Lima (Perú). EFE/ John Reyes Mejía

    En una etapa posterior, en este mismo edificio, se modeló el denominado ‘sapo humanizado’, una acción interpretada por los expertos como la continuación de un estado de cambio climático.

    «Lo interesante es que deciden cambiar la orientación del edificio principal«, explicó la directora de la Zona Arqueológica Caral, Ruth Shady.

    «En un primer momento estaba hacia el norte», explica. «Cambian toda la fachada y también la plaza circular hacia el este, y allí es donde se representa el sapo emergiendo de la tierra con el rayo que está cayendo en la cabeza y que para las poblaciones de conocimiento tradicional inmediatamente sabían que estaba el agua en camino», añadió.

    De la misma manera se interpretan las serpientes «caminando, atravesando muertos», hacía una boca abierta, como la significación del río que, antes seco, al fin llegará con agua.

    En su presentación, la directora insistió en que «es todo un conocimiento tradicional que ellos han dejado expresado también para que las poblaciones no se olvidaran de lo que significó el cambio climático».

    Vichamama y sus 28 edificaciones

    Con una extensión aproximada de 25 hectáreas, Vichama se compone de 28 edificaciones, conformadas por edificios públicos, plazas y áreas residenciales.Personas representan una estatuilla de arcilla hallada en el sitio arqueológico de Vichama, en Lima (Perú). EFE/ John Reyes MejíaPersonas representan una estatuilla de arcilla hallada en el sitio arqueológico de Vichama, en Lima (Perú). EFE/ John Reyes Mejía

    Los hallazgos evidencian que esta sociedad mantuvo una amplia interacción con poblaciones de diversas culturas de zonas remotas, lo que enriqueció su desarrollo social y económico.https://95e1885dee9e6625d88fa0ffbc2dc626.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.html

    Entre el 5 y 6 de septiembre se celebra el Vichama Raymi, una serie de conmemoraciones por los 18 años del descubrimiento de Vichama.

    Con información de EFE.

    Fuente: Clarín.com

  • MoMA y la muestra Woven Histories: textiles y abstracción frente a la ofensiva política

    MoMA y la muestra Woven Histories: textiles y abstracción frente a la ofensiva política

    “Lo Woke está muerto. Los museos de Washington y los de todo el país son, esencialmente, el último segmento que perdura del Woke. En ellos se discute cuán horrible es nuestro país… nada sobre nuestro brillo, nada sobre nuestro futuro. No lo vamos a permitir. He instruido a mis abogados a involucrarse con los museos… Tenemos el país más atractivo del mundo, y queremos que la gente hable de eso, inclusive en los museos”.

    Este tweet reciente de Donald Trump va mucho más allá de su combate a las ideas que promueven la conciencia sobre la desigualdad racial, social y sexual: es el indicador de que el presidente comprende, mejor que muchos otros, el poder simbólico que construye un museo cuando domina el arte de contar historias memorables para transmitir valor o conocimiento.

    El impacto de las acciones presidenciales en los museos de EE. UU. es desigual. En los museos públicos ha causado despidos polémicos y readecuación de guiones curatoriales. En los privados, una moderación en el discurso, sobre todo de los que dependen de financiamiento público para proyectos específicos. Los museos más independientes de estos avatares son aquellos que, como el MoMA (Museo de arte moderno de Nueva York), cuentan con un fondo millonario, producto de innumerables donaciones.Woven Histories. Textiles and Modern Abstraction (Historias tejidas. Los textiles y la abstracción moderna), en exhibición en el MoMA. Fotos: MoMAWoven Histories. Textiles and Modern Abstraction (Historias tejidas. Los textiles y la abstracción moderna), en exhibición en el MoMA. Fotos: MoMA

    Cancelaciones y excesos

    Más allá de las cancelaciones y de los excesos, es saludable que los museos revisen sus premisas, no sólo sobre raza o género sino sobre la naturaleza misma del arte y sus funciones. Woven Histories. Textiles and Modern Abstraction (Historias tejidas. Los textiles y la abstracción moderna), en exhibición en el MoMA hasta el 13 de septiembre, es un caso feliz de investigación curatorial con el fin de ofrecer nuevas interpretaciones sobre el surgimiento del arte abstracto y poner en valor su relación con el arte textil, ejercido sobre todo por mujeres y considerado entonces un arte menor o arte aplicado.

    En un mundo devastado por la Primera Guerra Mundial, los artistas de vanguardia querían participar de la creación de una sociedad utópica e igualitaria. Sostenían que la experiencia estética es un interés universal. Muchos de ellos, sobre todo mujeres con mirada interdisciplinaria usaron sus pinturas y dibujos para diseñar textiles de factura artesanal e industrial, con el objetivo de llevar belleza a todos los aspectos de la vida.Woven Histories. Textiles and Modern Abstraction (Historias tejidas. Los textiles y la abstracción moderna), en exhibición en el MoMA. Fotos: MoMAWoven Histories. Textiles and Modern Abstraction (Historias tejidas. Los textiles y la abstracción moderna), en exhibición en el MoMA. Fotos: MoMA

    Los constructivistas rusos diseñaron indumentaria. En los talleres de tejido de la Bauhaus Anni Albers y Gunta Stolzl diseñaron telas de tapicería para producción masiva y tapices únicos en estilos relacionados para colgar de las paredes.

    Todo ello puede verse y admirarse en las salas: es difícil distinguir la autoría de Paul Klee (la preciosa pintura Fuego en el atardecer), de las obras de Sophie Taeuber-Arp, hasta que éstas se convierten en bordado. Lo mismo ocurre con la pintura de Josef Albers y Anni Albers, hasta que las suyas se convierten en diseños para manteles o tapices.

    En una vitrina se exhibe Tapis et Tissus, un portfolio que editó Sonia Delaunay en 1929 que incluía diseños de alfombras y textiles de lenguaje constructivo realizados por artistas interesadas en transmitir sus ideas por medio de productos de consumo masivo.

    Muchas de ellas emigraron a EE. UU. con la llegada del nazismo; Anni Albers se instaló en Carolina del Norte en el Black Mountain College. Desde allí lideró un taller de experimentación y producción, y un proceso de reflexión teórica sobre la función social de los textiles (en donde mucho se conversaba sobre sus admiradas piezas producidas por los pueblos andinos de América Latina), que influyó en el mundo entero.Woven Histories. Textiles and Modern Abstraction (Historias tejidas. Los textiles y la abstracción moderna), en exhibición en el MoMA. Fotos: MoMAWoven Histories. Textiles and Modern Abstraction (Historias tejidas. Los textiles y la abstracción moderna), en exhibición en el MoMA. Fotos: MoMA

    El hilo, la lana, la soga, el cable fueron adoptados por los artistas de Nueva York; el arte textil comenzó entonces a ocupar su lugar dentro de las artes visuales. En las salas puede verse obra de la colombiana Olga de Amaral, formada en la Academia de Arte de Michigan, que luego funda un taller en Bogotá y rescata antiguas tradiciones andinas; y de Leonore Tawney y Agnes Martin, que hicieron juntas en Nueva York el recorrido de la pintura al telar.

    Las dos últimas salas están dedicadas a la cuadrícula y a lo artesanal. En Grids, nets and knots (Cuadrículas, redes y nudos) aparecen filas y columnas en todos los soportes imaginables: Un óleo de Jack Whitten, un tapiz de Ed Rossbach, un Tikal de Anni Albers, tejidos de la venezolana Gego, construcciones de acero galvanizado de Ruth AsawaWoven Histories. Textiles and Modern Abstraction (Historias tejidas. Los textiles y la abstracción moderna), en exhibición en el MoMA. Fotos: MoMAWoven Histories. Textiles and Modern Abstraction (Historias tejidas. Los textiles y la abstracción moderna), en exhibición en el MoMA. Fotos: MoMA

    Reflexiones sobre la industria textil

    En Labor (Trabajo) se exhiben artistas que reflexionan sobre la industria textil, alimentada de sueldos de explotación en economías periféricas y que fomenta el hiper consumo y la degradación ambiental. Hay también Life Wear, piezas de guardarropa diseñadas por artistas mujeres para usar como medio de expresión.

    Los sweaters de Ellen Lesperance son conceptualmente profundos y tienen mucho humor. La española Teresa Lanceta y la argentino-estadounidense Analia Saban combinan técnicas artesanales e industriales en tapices de mucho carácter.Woven Histories. Textiles and Modern Abstraction (Historias tejidas. Los textiles y la abstracción moderna), en exhibición en el MoMA. Fotos: MoMAWoven Histories. Textiles and Modern Abstraction (Historias tejidas. Los textiles y la abstracción moderna), en exhibición en el MoMA. Fotos: MoMA

    La muestra es acompañada por un impecable catálogo que suma reflexión teórica y contexto histórico a la idea que la articula: la de la centralidad de la creatividad en nuestras vidas, tanto en la alfombra que pisamos como en la pared de un museo.


    Sobre la firma

    Eleonora Jaureguiberry

    E. Jaureguiberry es subsecretaria de Cultura en el municipio de San Isidro. Coleccionista desde hace años.Bio completa

    Fuente: Clarín.com

  • De Madrid a La Rural: la experiencia ‘Art Masters’ trae al Museo del Prado en realidad virtual

    De Madrid a La Rural: la experiencia ‘Art Masters’ trae al Museo del Prado en realidad virtual

    La experiencia es fascinante y digna de ser vivida por lo menos una vez. Art Masters llega a la Argentina como una propuesta inédita de realidad virtual aumentada inspirada nada menos que en grandes obras del Museo del Prado.Art Masters Argentina se presenta desde este jueves de martes a domingos en La Rural con ingresos por turno. Foto: gentilezaArt Masters Argentina se presenta desde este jueves de martes a domingos en La Rural con ingresos por turno. Foto: gentileza

    Tuvimos ocasión de “vivir” en esa extraordinaria realidad paralela durante la megamuestra del impresionismo en el Museo d’Orsay de París. Junto a la exposición de decenas de obras de la segunda mitad del siglo XIX, el público podía aventurarse en un recorrido donde los propios artistas cobraban vida y compartían su proceso creativo. Allí estaban al alcance de la mano Édouard Manet, Claude Monet, Berthe Morisot, Auguste Renoir, entre otros.

    Desde este jueves, en el Pabellón Frers de La Rural, la propuesta es reunirnos con los grandes maestros del arte que aloja el Museo del Prado, en España, a través de cinco obras magistrales de Velázquez, Goya, Rubens, El Bosco y Veronese.

    El recorrido es itinerante, a través de lo que se llama realidad virtual multiusuario (RVM), también llamada metaverso, a través de la que se exalta la reinterpretación poética de estas piezas maestras. La experiencia combina historia, arte, innovación y saberes. Es, en resumen, otra forma de vivir el arte, gracias al avance de la tecnología.

    La iniciativa fue desarrollada por Acciona Cultura en colaboración con el Prado. Quienes se atrevan a ponerse los aparatos de realidad aumentada –seguramente serán mayoría– se sumergirán en un entorno tridimensional a través de un storytelling interactivo.

    Como en la muestra virtual del impresionismo en París, en Art Masters también el recorrido es guiado por un personaje virtual. Es un guardia de seguridad del museo en su último día de trabajo, quien introduce a los visitantes en espacios del museo que son inaccesibles para el público tradicional –por ejemplo, el taller de restauración– y abre las puertas a cinco obras maestras que cobran vida. Son “Las Meninas”, de Diego Velázquez; “El jardín de las delicias”, de El Bosco; “El aquelarre”, de Francisco de Goya; “Venus y Adonis”, de Paolo Veronese, y “El sentido de la vista”, de Peter Rubens y Jan Brueghel (el Viejo), que forma parte de la serie “Los cinco sentidos”.

    Hablamos con Daniel Grinbank, alma mater de esta propuesta innovadora en la Argentina, que permanecerá hasta octubre.

    –¿Art Masters es semejante a la experiencia inmersiva del impresionismo que se estrenó el año pasado en el Museo d’Orsay?

    –La muestra Una velada con los impresionistas. París 1874, que originalmente se presentó en el Museo d’Orsay, hoy está presentada en otras partes de París, y tiene el mismo sistema de Art Masters, con la diferencia de que en ésta que presentamos en Buenos Aires tiene una mejor resolución en términos de tecnología. En el carácter artístico, tiene mucha similitud. En Art Masters, además de las cinco obras icónicas, hay otros elementos que son propios del Museo del Prado, como el acceso a otras salas con carácter previo a la de realidad aumentada.

    Art Masters Argentina se presenta desde este jueves de martes a domingos en La Rural con ingresos por turno. Foto: gentilezaArt Masters Argentina se presenta desde este jueves de martes a domingos en La Rural con ingresos por turno. Foto: gentileza
    –¿Estas propuestas inmersivas aumentan el interés de los públicos por el arte o por asistir a museos? ¿O solo se vive como entretenimiento?

    –Creo que entra en el área de entretenimiento, entra en el área de cultura, es muy delgada la línea que separa una cosa de la otra. No tengo duda de que estamos presentando una experiencia de alto nivel cultural que aproxima a diferentes públicos. Quizá no son públicos de museos . Y también agrego un punto importante: el tema de la distancia. Estamos trayendo acá al Museo del Prado, que solo se puede ver si se viaja a Madrid. Por supuesto que cuando la gente visita el Prado tiene otra experiencia, pero me parece que ver esta muestra despierta el interés de conocer el Museo del Prado, lo que amplía la experiencia. También creo que el éxito obtenido con la muestra inmersiva de los impresionistas en París hizo que los museos se pusieran las pilas para poner en foco estos contenidos audiovisuales, que significan inversiones muy grandes. Sin duda, esta experiencia la disparó la muestra de realidad virtual Una velada con los impresionistas en París.

    –¿Cómo será la dinámica de Art Masters? ¿Qué se pondera de las obras elegidas?

    –Tiene una curaduría musical, con música compuesta por un músico francés que tuvo a su cargo la musicalización de los Juegos Olímpicos de París en 2024. Hizo la curaduría de toda la experiencia virtual aumentada, lo cual hace que además de todo lo lúdico y la posibilidad de interactuar haya una cuestión sonora que agranda la experiencia. Estas tecnologías tienen una enorme dinámica de evolución que atrae a muchos públicos. Ahora hay otra propuesta en Notre Dame de París, que estuve viendo, y es fantástica. Si te impactó lo que viste en el Museo d’Orsay, esto te va a parecer muy superior en cuanto a la evolución tecnológica.

    Daniel Grinbank. Foto gentileza editorial Planeta.Daniel Grinbank. Foto gentileza editorial Planeta.
    –¿Por qué se eligieron obras de Velázquez, El Bosco, Goya, Veronese, Rubens y Brueghel?

    –Se eligieron obras maestras que básicamente han sido muy importantes durante muchos siglos. Somos los primeros en traer esta experiencia de realidad virtual aumentada a partir de un acuerdo con el Museo del Prado. Esta iniciativa solo se vio en otro país: China. Como dicen los expertos del Prado , es una forma de marcar un camino para crear experiencias de este tipo para otros museos, porque, según los curadores del Prado, siempre está la idea de tener un museo imaginario, de poder usar las obras de la colección, inspirarse para imaginar cómo sería trasladarnos al estudio de Rubens o cómo sería “El jardín de las delicias” si lo vivieras desde adentro.

    –Con tu vasta trayectoria en la industria del entretenimiento ¿observás si está cambiando la relación de los públicos con el arte a partir de propuestas como éstas o las inmersivas de Van Gogh, Klimt y Frida Kahlo, entre otros?

    –Creo que definitivamente las exhibiciones en general hacen una aproximación desde otro lugar, fundamentalmente por cuestiones de costo. Las obras que mencionás están dispersas por museos de distintos países y, para tener la experiencia de verlas, las personas tendrían que viajar. Esta experiencia de alguna manera te acerca al museo o al artista. Son vivencias distintas que enriquecen y aproximan. Y también amplían el público. Estas iniciativas muestran a un público diferente, familiar, que únicamente podría incluirse en un plan turístico. Sí, creo que amplía públicos y genera una divulgación y difusión de obras artísticas extraordinarias. Y además , al generarse como un evento tecnológico , brinda otra posibilidad de visualización , generando una experiencia diferente.

    Art Masters Argentina se presenta desde este jueves de martes a domingos en La Rural con ingresos por turno. Foto: gentilezaArt Masters Argentina se presenta desde este jueves de martes a domingos en La Rural con ingresos por turno. Foto: gentileza
    –Cuando uno va a un museo pone todos sus sentidos ante una obra de arte. ¿Cómo definirías la experiencia del sujeto en relación al arte en esta propuesta de realidad aumentada?

    –Estas experiencias, que he podido ver en otros museos, brindan otros tipos de comodidades. A estos cuadros icónicos los ves a lo mejor empujado por otros asistentes; salvo que vayas en un horario especial , no tenés la libertad que te brinda la vivencia de la realidad aumentada. Por cierto , son distintas experiencias. Creo que es fantástico que ambas posibilidades puedan convivir. Traemos acá al Museo del Prado, como trajimos a Van Gogh, incluso la muestra inmersiva de Frida Kahlo, que se inscribe en esa ampliación de una oferta. Muchas veces, cuando la exposición es de un artista, quizá las obras están en distintos museos. Esta propuesta, menos solemne que un museo, enriquece y amplía públicos, a la vez que acerca una experiencia cultural.

    Vivir en dos realidades
    La propuesta inmersiva tendrá tres momentos clave. Una galería introductoria física que contextualiza la historia del Museo del Prado y las obras seleccionadas. En segundo lugar estará la experiencia de realidad virtual inmersiva multiusuario (RVM), donde los visitantes se sumergen en las pinturas desde una perspectiva única. Y la última parte es la galería de cierre interactiva, para profundizar lo vivido y conectar con los elementos simbólicos de las obras.

    La curaduría fue realizada en colaboración con el equipo del Museo del Prado, bajo la supervisión de Alejandro Vergara, jefe de Conservación de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte.

    Art Masters Argentina se presenta desde este jueves de martes a domingos en La Rural con ingresos por turno. Foto: gentilezaArt Masters Argentina se presenta desde este jueves de martes a domingos en La Rural con ingresos por turno. Foto: gentileza
    Si la fidelidad en la representación artística de Art Masters supera lo que vivimos en el Museo d’Orsay de París , podemos anticipar que será inolvidable y conmovedora. Es la vivencia de estar cerca del arte que amamos y que nos proporciona la emoción tan genuina como en la realidad real. O quizá, en esta era de las posverdades, las fake news y las guerras de desinformación en todas partes, la realidad virtual sea más auténtica.

    Un dato no menor para el estribo: la narración del guía virtual del Museo del Prado será en español neutro, nos dijo Grinbank, lo que recibimos con alivio, dado que nuestro oído en nuestro propio territorio está mejor adaptado a un español sin castellanismos.

    Art Masters Argentina se presenta desde este jueves , de martes a domingos en La Rural , con ingresos por turno. Las entradas van de 20 mil a 40 mil pesos.

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    Susana Reinoso
    Susana Reinoso
    seccioncultura@clarin.com

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    Fuente: Clarín.com

  • El Recoleta inaugura tres exposiciones sobre cuerpo, materia y memoria en Buenos Aires

    El Recoleta inaugura tres exposiciones sobre cuerpo, materia y memoria en Buenos Aires

    El Centro Cultural Recoleta inauguró tres nuevas exposiciones que, si bien son muy distintas entre sí, comparten una preocupación común: repensar los vínculos entre el cuerpo, la materia y la memoria. La salteña Soledad Dahbar despliega en la sala 5 La gravedad del brillo mientras que en la 6, el dúo formado por Celeste Martínez Abburrá y Marcela González presenta Un final programado. En el primer piso del lugar, en la sala 13, Milagros Schmoll ofrece Mi alma gemela, su primera individual en Buenos Aires, curada por Rodrigo Alonso.

    La artista salteña Soledad Dahbar, directora además del proyecto de artes visuales La Arte, utiliza en su producción metales y minerales como protagonistas de un relato que va de las minas abandonadas del norte argentino al impacto global de la extracción de litio. Bronces, alpaca y cobre se combinan con frases escritas sobre el material que parecen devolverles la voz a los objetos.

    “Trabajo desde hace quince años sobre cómo lo inorgánico atraviesa nuestras vidas. Lo que creemos inerte –el oro, el litio, el mármol– configura nuestra economía, nuestros vínculos, hasta nuestra alimentación”, contó la artista, recordando sus recorridos por minas salteñas. Su práctica se articula en torno a la minería, su historia colonial y extractiva, y su impacto social y económico en el presente.Soledad Dahbar. Foto: gentileza CCR.Soledad Dahbar. Foto: gentileza CCR.

    Trasfondo es inquietante

    En La gravedad del brillo, las piezas se presentan con la delicadeza de joyas preciosas, pero su trasfondo es inquietante. Una escultura de bronce condensa la producción mundial de oro desde 1880. Otra alude al Ramal C–14 del tren a las nubes, convertido hoy en un fantasmagórico tren de carga.

    “Las obras se ven como pequeñas reliquias, pero en realidad hablan de extractivismo, de la transición energética y de las tensiones geopolíticas que atraviesan a nuestra región”, explicó.Vistas de sala de La gravedad del brillo, de  Soledad Dahbar. Foto: gentileza CCR.Vistas de sala de La gravedad del brillo, de Soledad Dahbar. Foto: gentileza CCR.

    Para Dahbar, esa ambigüedad no es un error, sino parte de su estrategia: “No es una crítica violenta al extractivismo: es una militancia poética. La belleza funciona como una trampa, una puerta de entrada al concepto. Si te seduce el brillo, te quedás a pensar en lo que hay detrás”.

    El curador Javier Villa coincidió: “Ella utiliza la joya casi como un anzuelo. Las figuras simples que emplea –círculos, triángulos, prismas– se aproximan al ornamento no como fin decorativo, sino como estrategia de atención: allí donde la joya deja de ser un objeto de deseo para convertirse en un dispositivo de pensamiento. Su obra ensaya una temporalidad extendida, una superficie de traducción entre escalas geológicas, corporales y simbólicas”.

    Arte, ciencia y tecnología

    A pocos metros de allí, en la sala 6, la muestra Un final programado reúne videos, esculturas e instalaciones que nacen del cruce entre arte, ciencia y tecnología, en un clima casi teatral y de luces tenues.

    Martínez Abburrá, cordobesa, investiga la apoptosis (la muerte celular programada) y la traduce en imágenes microscópicas proyectadas en video, que se puede ver sobre las paredes de la sala. González, porteña, trabaja con vidrio soplado y fragmentos corporales que parecen suspendidos, en una suerte de laboratorio onírico, junto a piezas talladas en carbón.Celeste Martinez Abburra y Marcela Gonzalez. Foto: gentileza CCR.Celeste Martinez Abburra y Marcela Gonzalez. Foto: gentileza CCR.

    “Queríamos trasladar al espacio expositivo lo que ocurre en un microscopio: procesos invisibles que sostienen la vida”, explicó Martínez Abburrá, frente a una máquina que exhala vapor cuando el visitante se acerca.

    González completó: “Yo busco la huella en el material. Trabajo con vidrio porque se vuelve antítesis del carbón: ambos nacen del fuego, pero generan presencias opuestas, lo sólido y lo etéreo”.

    La exhibición toma como eje a los procesos de transformación desde una perspectiva tecnopolítica: una mirada que entiende la tecnología no solo como herramienta o medio, sino como sistema de organización del mundo, atravesado por relaciones de poder, afecto y temporalidad.

    Desde este lugar, Martínez y González no instrumentalizan lo técnico, sino que lo incorporan como materia viva y reflexiva –el calor, el pulso digital, las imágenes biomédicas, el soplo– para preguntarse cómo se inscriben los cuerpos, los afectos y las memorias en ese tejido de fuerzas.Vista de sala de Un final programado, de Celeste Martinez Abburra y Marcela Gonzalez. Foto: gentileza CCR.Vista de sala de Un final programado, de Celeste Martinez Abburra y Marcela Gonzalez. Foto: gentileza CCR.

    La curadora de esta muestra, Carla Barbero, explicó que “en ambas, no hay entidad autónoma, no hay forma aislada: todo se conecta en redes más o menos visibles de vida, memoria y transformación”.

    Estas dos exposiciones –La gravedad del brillo y Un final programado– fueron seleccionadas en la Convocatoria de Artes Visuales 2025 del Centro Cultural Recoleta, que “buscan dar acceso a artistas de distintas regiones del país, fortalecer miradas federales y abrir espacios de investigación donde la materia no es solo un medio, sino un campo de pensamiento y de política”, explicó el curador del Recoleta Javier Villa, al inicio de la recorrida.

    Quince años de pintura

    Finalmente, en el primer piso del espacio, en la sala 13, el público se encontrará con Mi alma gemela, un compendio de quince años de pintura de Milagros Schmoll. Conocida internacionalmente como modelo para casas como Chanel, Dior y Hermès, aquí revela su faceta como artista visual, a través de óleos, acrílicos y ceras de distintos formatos que construyen paisajes imaginarios y atmósferas interiores.Milagros Schmoll (artista) y Rodrigo Alonso (curador). Foto: gentileza CCR.Milagros Schmoll (artista) y Rodrigo Alonso (curador). Foto: gentileza CCR.

    “Siempre pinté, incluso en mis años en París o Londres. Entre casting y casting me refugiaba en museos y talleres. La pintura fue mi lugar íntimo, mi verdadera alma gemela”, contó Schmoll durante la inauguración.

    El curador Rodrigo Alonso definió la muestra como un panorama ecléctico pero coherente: “Su obra es muy expresiva, con mucha textura y color. Aunque cambie de registro, cuando reunís estas piezas conviven porque nacen de la misma mano”.https://1b7869979335496ddbbd500126cb5c51.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.htmlInauguracion de Mi alma Gemela, de  Milagro Schmoll. Foto: gentileza CCR.Inauguracion de Mi alma Gemela, de Milagro Schmoll. Foto: gentileza CCR.

    Los títulos de las obras sugieren narraciones posibles, pero Schmoll prefiere dejar abierto el sentido: “No busco condicionar la mirada ajena. Cada espectador completa la obra a su manera. Todas las interpretaciones son válidas”.

    Las exposiciones se podraìn visitar hasta el 7 de septiembre (Mi alma gemela) y hasta el 16 de noviembre (La gravedad del brillo y Mi alma gemela) en el Centro Cultural Recoleta (Juniìn 1930) de martes a viernes de 12 a 21 y sábados, domingos y feriados de 11 a 21.


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    Mercedes EzquiagaBio completa

    Fuente: Clarín.com

  • La nueva instalación de Andrés Waissman: materiales de descarte convertidos en ciudad

    La nueva instalación de Andrés Waissman: materiales de descarte convertidos en ciudad

    Apenas se ingresa en la sala de la Galería Gachi Prieto unas presencias muy potentes introducen al espectador en un sistema que, desde lejos, ya simula ser un conglomerado, una ciudad o estructura arquitectónica similar. Sólo que se presenta quebrada, degradada, con sus líneas rectas corrompidas.

    Hay afuera de acá es el título que eligió Andrés Waissman para desarrollar una reflexión que tiene cierta carga expresiva de continuidad con otras series de su producción, pero ahora inducen a una idea nueva de tratamiento específico sobre un material que ya había sido parte de su experimentación.https://d8ad5fa169e208580c0e7521f39d13cb.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.html

    En el texto de sala, Juan Laxagueborde pone palabras a esta descripción: ‘Waissman esboza maneras en las cuales se puede representar una ciudad. Cómo maquetearla, estilizarla o reducirla a la fragilidad de una estructura, metaforizar su perfil con telgopor y hacerle decir que su espíritu fundamental está muerto, que su humanismo ya no es, que una catástrofe la dejó sin expresión, que la voluntad del arte sólo puede imaginarla callada.’ Esta misma sensación se completa con el lienzo colgado en pared donde también se perciben los restos de una actividad, resaltados por la iluminación que lo vuelve translúcido y aún más desordenado.Hay afuera de acá, de Andrés Waissman en Galería Gachi Prieto . Foto: gentileza.Hay afuera de acá, de Andrés Waissman en Galería Gachi Prieto . Foto: gentileza.

    El telgopol esta vez es puro rescate de los sistemas que se usan para trasladar objetos frágiles, aunque en 2023 usó el mismo material para desarrollar unas esculturas sin título, que tenían cierto aire de estela conmemorativa o menhir, con su plano carcomido por algunos meandros que provocaban concavidades y convexidades, coloreados por la potencia de un rojo total, un negro sin brillo alguno o un verde promisorio.

    Materiales de descarte

    Esta vez el sistema es usar sólo aquellos materiales de descarte que pueden autosustentarse. En su taller La Nave de Escobar, con toda la amplitud de ese gran espacio techado, se complace en la tarea de quemarlo con soplete, consiguiendo así que las formas para las cuales tuvo algún uso se tornen complejas y simulen ser edificaciones de diversas alturas.

    En ese abigarramiento de formas hay algunos restos incorporados de otras cosas. Son derivados de la misma cultura urbana que va demoliendo: pequeños trozos de vitrales donde aún se perciben las flores en rosetas, con su colorido visible pero ya no atravesado por la luz, algunos restos de viejos letreros donde ya es ilegible el anuncio, salvo por asociación o por encontrarse en la cima de una estructura.Hay afuera de acá, de Andrés Waissman en Galería Gachi Prieto . Foto: gentileza.Hay afuera de acá, de Andrés Waissman en Galería Gachi Prieto . Foto: gentileza.

    Pero también hay pequeños, minúsculos detalles que incorporan la situación de ciertos ritos religiosos como la copa de oro y el candelabro de siete velas o menorá como se lo conoce en la cultura judía. Ambos han perdido su eficacia simbólica: la copa como símbolo contenedor de la sangre de Cristo en la liturgia cristiana, el candelabro como secuencia de los siete días que simbolizan los días de creación del universo y los ojos de Jahvé velando por el mundo, los dos se encuentran caídos, ahí están, pero sin la eficacia del ritual disipados en la maraña de formas en degradación.

    Laxagueborde en su texto introduce otro elemento reflexivo cuando sostiene que «el habitante ideal de la ciudad, de las maquetas, de la rampa mental que la imagina y de la realidad que la condiciona es el topofílico, maníaco y tenaz personaje de la realidad exagerada, que la habita como estudiándola. Es ahí donde se parecen la cuadrícula de sus calles y el arte de ablandarlas hasta encontrar una forma que se acerque a una punta de lo que solapan adrede».

    Y el término topofílico, elaborado por el geógrafo chino Yi-Fu Tuan en un libro publicado en los 70 hace referencia al vínculo mental, emocional y cognitivo de una persona con un lugar. En su momento, el filósofo Gaston Bachelar lo había utilizado para referirse en su libro La poética del espacio a un valor positivo, ensalzado por ciertos valores poéticos o simplemente imaginados. La pertinencia de incluir el término en relación a esta instalación, acerca el sentido de lo que Waissman señala como cavilación personal que termina por definirse en la afirmación del título: hay afuera de acá.Hay afuera de acá, de Andrés Waissman en Galería Gachi Prieto . Foto: gentileza.Hay afuera de acá, de Andrés Waissman en Galería Gachi Prieto . Foto: gentileza.

    En un recorrido rápido por sus series, el artista ha sido siempre un agudo observador de su entorno, haciendo señalamientos a lo masivo. Un enorme grupo de personas, aunque cada quien con su rostro o identidad determinada por algún detalle.

    Nueve años de producción

    Como en la serie Barahunda que abarca nueve años de su producción, siendo que la palabra que designa, significa: confusión grande, notable desorden, alboroto, escándalo, barullo, tumulto, caos. En tinta sobre papel dibujaba a pincel cientos de personas agrupadas en ese tumulto que embrolla, dejando ver apenas sus rostros.

    El mundo contemporáneo reflejado en personas o ciudades, donde han caído ciertos principios del orden y la belleza en la eficacia de un acuerdo organizativo, tienen nuevamente acá sus nuevas formas de abordaje, de aproximación consciente manipulando los restos de ciertos elementos que alejan la posibilidad de aumentar la fragilidad de lo que preservan.

    Tal vez, el cambio que significó la mudanza de su vida cotidiana a un espacio abierto como es su taller-casa en Escobar le haya sugerido esta idea de pensar la ciudad como un esquema observado a distancia, con una cuadrícula perpleja ante tanta desintegración y tanto deshecho que se apila en las urbes muy habitadas.Hay afuera de acá, de Andrés Waissman en Galería Gachi Prieto . Foto: gentileza.Hay afuera de acá, de Andrés Waissman en Galería Gachi Prieto . Foto: gentileza.

    El conjunto instalado en el piso de la sala parece acompañarse de un gran paño que podría leerse como aquello que está arriba e ilumina en cierto modo el conjunto, un soporte blando cargado de múltiples marcas de uso, rayado, anulado el color por la mezcla, sin forma determinada ni legible o asociada, que acompaña el caos que se deja ver impávido en el piso, como metáfora potente de un artista testigo de su tiempo.

    Hay afuera de acá, de Andrés Waissman en Galería Gachi Prieto (Uriarte 1373), de lunes a viernes de 14 a 19 y sábados de 15 a 19. Gratis, hasta el 6 de septiembre.


    Sobre la firma

    Pilar AltilioBio completa

    Fuente: Clarín.com

  • “Diez veces Sábat”, el libro sobre el legado del maestro que retrató la historia argentina

    “Diez veces Sábat”, el libro sobre el legado del maestro que retrató la historia argentina

    «Hermenegildo Sábat llegaba a la redacción del diario Clarín después del mediodía. De riguroso saco, corbata y boina, atravesaba a paso lento el largo pasillo, con las manos enlazadas en la espalda. Saludaba a todos los que cruzaba en el camino con una caída de párpados. Luego se metía en su mini búnker». Así recuerda la periodista Diana Baccaro una rutina aparentemente discreta, pero llena de misteriosa genialidad que Menchi protagonizó durante casi medio siglo y que, a fuerza de ilustraciones trazadas con lápiz, colores, acuarelas e incluso un poco de café olvidado en una taza, narró la historia argentina reciente con más lucidez que muchos ensayos. Esa trayectoria es el eje del libro Diez veces Sábat. Vida y obra del artista que retrató al país (Agea), publicado para acompañar el 80° aniversario de Clarín.

    La obra no solo reconstruye un itinerario artístico y periodístico deslumbrante, una vida sembrada de nombres eternos, avatares inquietantes como solo pueden serlos aquellos que forman parte de la actualidad nacional para un hombre lúcido, honesto y demócrata. Además, homenajea como él merece a uno de esos creadores imprescindibles.

    Si Hermenegildo Sábat no hubiera existido, habría sido menester crearlo, al decir de Voltaire, porque en su mirada se cifró la fascinante polisemia que cada acontecimiento público disparaba. ¿Qué significa esto que está pasando? ¿Cómo interpretar estos o aquellos hechos? Menchi era capaz de entender lo confuso, de detectar el artificio y de despojar de sus trajes invisibles al emperador de turno. Menchi era capaz de leer lo que no estaba escrito, de descifrar lo que no se decía y, más importante aún, de evidenciarlo sin una sola palabra. Y no solo eso.https://218853f2d90dd965ac3d6d0cdaa13ccc.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.html27 de diciembre de 1945. Hermengildo Sábat, según su cédula de identidad. 27 de diciembre de 1945. Hermengildo Sábat, según su cédula de identidad.

    Cada ejemplar de Diez veces Sábat es exquisito: gran formato, tapa dura, cosido en cuadernillos, impreso en papel de alto gramaje, ilustraciones y fotografías a color reproducidas a página completa. Todo para celebrar a un hombre multifacético que creó para (desde) las páginas del diario un espejo honesto en el que descubrir eso que somos y eso que nos pasa. En un juego desafiante que siempre implicó mostrar sin decir, la sobrecubierta blanca con su apellido calado esconde y revela un autorretrato de Menchi a los 65 años, en lápiz graso y diluyente de óleo sobre papel. Revela y desafía. Exhibe e invita a imaginar. Toda una declaración de principios que recorrió su obra.

    Un artista de 7 años

    Dicen que Hermenegildo Sábat empezó a dibujar a los 2 años en su Uruguay natal. Como otros niños, tal vez. En su caso, sin embargo, cada trazo corporizaba una certeza, eso que otros llaman vocación, y que él entenderá pronto que está enlazada a su abuelo, con quien comparte el nombre y el oficio: Hermenegildo Sábat Lleó, nacido en España, se dedicó a la pintura y fue un conocido caricaturista. Su nieto dirá años después que aprendió la técnica de la ilustración mirando con atención (y con devoción) las creaciones de ese abuelo.Los militares de la Junta de Gobierno que derrocó a Isabel Perón dibujados por Hermenegildo Sábat en los años 70. Archivo Clarín / gentileza familia Sábat.Los militares de la Junta de Gobierno que derrocó a Isabel Perón dibujados por Hermenegildo Sábat en los años 70. Archivo Clarín / gentileza familia Sábat.

    «Fiel a su destino, ese Sábat de siete años mira, escucha y dibuja con lápices de colores. Los saca de una cajita metálica, el primer regalo de cumpleaños que va a recordar toda su vida. La recibió en su casa de Pocitos, en Montevideo, a tres cuadras del Río de la Plata. En sus ojos de niño, la otra orilla siempre estará cerca«, escribe Baccaro en el libro.

    Ahora, un sábado a la tarde, la editora jefa de Clarín y profesora de la Maestría de Periodismo del diarioy la Universidad de San Andrés desde 2007, se detiene en lo que ha definido como la «mirada oriental» de Sábat: «Menchi decía que había heredado de su abuelo el talento para dibujar y su militancia por la libertad y la tolerancia. Todos los días agradecía haber crecido en Montevideo, porque allí adquirió su formación democrática. Y desde esa orilla aprendió a observar a la Argentina con el asombro renovado que les despiertan a los rioplatenses las desmesuras. Menchi nunca fue pretencioso. Tenía lo mejor de Juan Carlos Onetti y de Eduardo Galeano. Se nacionalizó argentino en 1980 pero nunca perdió esa mirada oriental».Diana Baccaro es editora jefa de Clarín y profesora de la Maestría de Periodismo del diario y la Universidad de San Andrés. Foto: Ricardo González.Diana Baccaro es editora jefa de Clarín y profesora de la Maestría de Periodismo del diario y la Universidad de San Andrés. Foto: Ricardo González.

    Cuando había llegado a los 12 años, su vida de niño estaba habitada por dos certezas: la primera, el colegio, pese a su centralidad en la existencia infantil, a él no le interesaba demasiado. La segunda, dibujaba sin pausa. Dibujaba para fijar, para entender, para pensar, para guardar… para todo eso que se hace cuando se traza una línea sobre el papel. Con esas convicciones, recibió su primera felicitación por un dibujo del poeta Rubén Darío, que se publicó en Pulgarcito, un periódico escolar. Era la primera vez. Debutaba como dibujante en la prensa. Del otro lado del río, ese mismo año nacía un nuevo diario llamado Clarín.

    «Envalentonado, a los 14 años ensobró varios trabajos –la mayoría jugadores de fútbol– y los llevó al diario El País con la ilusión de ver alguno publicado al día siguiente», reconstruye Baccaro en el libro. Las cartas estaban echadas.

    Diez veces Sábat. Vida y obra del artista que retrató al país posa una mirada amorosa sobre el prisma de una vida fascinante. Sábat no fue solo dibujante y caricaturista. Tampoco fue solo artista. Hay al menos diez ejes que se pueden explorar y en los que dejó huella. Fue además escritor, maestro, editor, fotógrafo, músico vocacional, periodista y siempre, pero siempre, demócrata. Para cada uno de esos aspectos, Baccaro recuperó material histórico, testimonios familiares de su compañera de vida, Blanca, y de sus dos hijos, Rafael y Alfredo; pero además de amigos y colegas, testigos de una vida poblada por la música, los colores y las ideas.Diez veces Sábat. Vida y obra del artista que retrató al país (Agea), escrito por Diana Baccaro y publicado para acompañar el 80° aniversario de Clarín. Foto: Ariel Grinberg.Diez veces Sábat. Vida y obra del artista que retrató al país (Agea), escrito por Diana Baccaro y publicado para acompañar el 80° aniversario de Clarín. Foto: Ariel Grinberg.

    Ahí están los recuerdos de su familia, del editor general de Clarín, Ricardo Kirschbaum; del coleccionista Jorge Mara; del abogado y político Rodolfo Terragno; los columnistas del diario Eduardo Van der Kooy y Alejandro Borensztein; el artista plástico Eduardo Stupía; los historietistas Horacio Altuna y Fernando Sendra; Miguel Angel Ghilino, secretario de la Fundación Artes Visuales y su ayudante durante más de 40 años; los periodistas José Ignacio López y Marcelo Moreno; los fotógrafos Dani Yako y Adriana Lestido; el músico Néstor Tomassini, que le enseñó a tocar el clarinete… son voces que lo evocan, lo traen al presente en anécdotas, lo retratan, justo a él, el más lucido de los retratistas.

    Diez veces Menchi

    Cuenta Diana Baccaro que el libro Diez veces Sábat. Vida y obra del artista que retrató al país tuvo dos vidas. Durante la pandemia, el inolvidable periodista Pablo Calvo, uno de los mejores cronistas de su generación, imaginó este texto. «Pablo era como un hijo del corazón para Sábat, por eso en cuarentena se le ocurrió hacer un libro sobre su vida. Pero no llegó a avanzar mucho porque lamentablemente murió de covid al poquito tiempo», explica la autora de la obra.

    Tres años más tarde, en ocasión de la gran muestra Hermenegildo Sábat: Maestro del retrato, en el Museo Nacional de Arte Decorativo, «uno de sus hijos me propuso retomar aquella idea», apunta Baccaro.El entonces presidente Raúl Alfonsín pinta a la derrocada Isabel Perón como una maja de Goya. Archivo Clarín / gentileza familia Sábat.El entonces presidente Raúl Alfonsín pinta a la derrocada Isabel Perón como una maja de Goya. Archivo Clarín / gentileza familia Sábat.

    Dijo que sí. No retomaba un proyecto sino que creaba el suyo: «Quise indagar en todos los Sábat que habitaron en Hermenegildo Sábat, ese niño prodigio que empezó a dibujar a los 2 años y a publicar a los 12. Apunté a 10 facetas: dibujante, caricaturista, pintor, escritor, maestro, fotógrafo, músico, editor, periodista y… demócrata. ¿Sabés que Sábat, medio en broma y medio en serio, escribía «demócrata» al llenar una planilla cuando le pedían su profesión? Y creo que eso lo define absolutamente. Porque ante todo Menchi defendió a pulso la democracia«, explica.

    Página a página, Diez veces Sábat está poblado por ilustraciones, cuadros, fotos e incluso apuntes de una obra que ha mirado cada rincón de la segunda mitad del siglo XX y los primeros años del XXI.

    Ahí están Marilyn Monroe, Chaplin, Louis Armstrong y Carlos Gardel, Juan Perón, Alfonsín, los dictadores argentinos de cada década y el ministro José Alfredo Martínez de Hoz, Carlos Menem aferrado a su sillón presidencial, Fernando de la Rúa, Néstor Kirchner y Cristina Fernández, Mauricio Macri, también Diego Maradona y Leo Messi, María Elena Walsh y Julio Cortázar, Jorge Luis Borges, José Luis Cabezas… Había publicado su primer retrato para Clarín el 3 de abril de 1973. En él estaban Perón y Vicente Solano Lima, su secretario general de la presidencia en el tercer mandato del general.Hermenegildo Sábat en su oficina del diario Clarín en el año 1982  Archivo Clarín.Hermenegildo Sábat en su oficina del diario Clarín en el año 1982 Archivo Clarín.

    ¿Quién fue la persona más veces retratada? Responde Baccaro que Gardel, seguido de Borges. También toda una declaración de principios.

    Aunque sus trabajos prescindieran de las palabras por decisión propia y sostenida, eran cualquier cosa menos mudos. Y eso le valió no pocos problemas: «Fue el primero que se animó a dibujar a la Junta Militar en los años oscuros, sufrió amenazas y siguió adelante. Usó el humor gráfico como un estandarte democrático. García Márquez le entregó un premio por su «conducta intachable frente al poder» y recibió el Moors Cabot (el más importante para los periodistas), por sus dibujos durante la Dictadura, entre muchísimos otros reconocimientos», apunta Diana Baccaro.

    ¿Cómo era posible decir tanto sin una sola letra? La autora del libro tiene algunas hipótesis: «Cuando en 1971 Sábat empieza a trabajar en La Opinión le plantea a Jacobo Timerman que no usaría palabras. Menchi sostenía que en un país donde la gente se peleaba por palabras, él prefería pelearse por ideas. Y a partir de entonces, mantuvo esa autodisciplina hasta su último trazo, en 2018. Él se consideraba un periodista que dibujaba. Y tenía razón. Narraba con imágenes cargadas de sugerencias».Diez veces Sábat. Vida y obra del artista que retrató al país (Agea), escrito por Diana Baccaro y publicado para acompañar el 80° aniversario de Clarín. Foto: Ariel Grinberg.Diez veces Sábat. Vida y obra del artista que retrató al país (Agea), escrito por Diana Baccaro y publicado para acompañar el 80° aniversario de Clarín. Foto: Ariel Grinberg.

    Un hombre bien informado

    Para Baccaro, a Sábat le alcanzaba una pincelada para captar la realidad, «porque más que un observador, era un hombre muy bien informado que podía desnudar aquello que los hombres del poder querían ocultar. A Perón lo retrató caminando hacia la izquierda mientras sus pies marchaban para la derecha. Dibujó a Menem con la silla que marcó su obsesión reeleccionista mucho antes de que otros lo advirtieran. También caricaturizó a Galtieri con un vaso de whisky como síntesis de la degradación de la dictadura y de la época. E incluyó cáscaras de banana a dirigentes sinuosos, tomatazos a los que iban por todo y manos sangrientas a los tiranos. Todas fueron metáforas plásticas que condensaron procesos políticos. Su ironía, sin dudas, despertó una especie de conciencia colectiva en el país. Cada día inventaba algo nuevo, con toques de humor. A veces, también con ternura. Como cuando ponía dos alas a los seres que despertaban su cariño. Y una sonrisa a la gente imprescindible».

    Dos historias elocuentes. La primera tiene por protagonista al temible almirante y genocida Emilio Eduardo Massera, a quien el 13 de agosto de 1978 caricaturizó con un enorme espejito, reflejo de su vanidad. «El almirante lo tomó como un halago y le mandó unas líneas de agradecimiento al diario», recuerda Baccaro en el libro. Y agrega: «‘Cada uno ve lo que quiere ver’, decía Menchi, y seguía dibujando».Sábat retratado en su taller de dibujo. Foto: Lucia Merle / Archivo Clarín.Sábat retratado en su taller de dibujo. Foto: Lucia Merle / Archivo Clarín.

    La segunda historia lo dañó.

    –¿En qué otros casos importantes los retratados vieron lo que quisieron ver?

    –Cuando en 2008 Menchi dibujó a Cristina Kirchner con la boca tapada, la presidenta lo acusó de enviar un mensaje cuasi mafioso. Pero para Sábat su dibujo solo era una ilustración de humor, una «picardía», como él lo llamaba, porque en aquellos días de 2008, Cristina no paraba de hablar por cadena nacional. Lo mismo ocurrió cuando años más tarde la dibujó con un ojo morado. El kirchnerismo lo acusó de sexista, de misógino, pero el ojo morado es un símbolo universal de la caricatura desde siempre. Un recurso que incluso ya había usado con Alfonsín. Ese episodio lo afectó mucho.Cristina Fernández con la boca tapada. El kirchnerismo acusó a Sábat de misógino. Foto: Ariel GrinbergCristina Fernández con la boca tapada. El kirchnerismo acusó a Sábat de misógino. Foto: Ariel Grinberg

    Llegaba a la redacción del diario Clarín después del mediodía. Vestía saco, corbata y boina. Se encerraba en una oficina pequeña que se asomaba desde la ventana a la calle Piedras. Lo esperaba una hoja de papel blanco y un repertorio de lápices, acuarelas, sellos, pinceles, tintas, gomas, biromes y lapiceras, una montaña de papeles, muchas fotografías. Algunas veces, preguntaba al editorialista de qué trataría su artículo, pero otras su ilustración anticipaba la lectura sobre la noticia del día.

    El 1 de octubre de 2018 dejó su escritorio así, caótico o con ese orden que es solo inteligible para quien lo habita. Fue la última vez. Menchi moriría en las primeras horas del 2 de octubre. Una fotografía muestra ese universo en el que narró su tiempo. El nuestro. El que nos explica. El que habla, sin palabras, de lo que somos.


    Sobre la firma

    Débora CamposDébora Campos

    Editora de la sección Culturadecampos@clarin.comBio completa

    Fuente: Clarín.com

  • La obra de Friedrich Nietzsche es patrimonio de la humanidad, 125 años después de su muerte

    La obra de Friedrich Nietzsche es patrimonio de la humanidad, 125 años después de su muerte

    El legado de Friedrich Nietzsche –el filósofo de la muerte de Dios, de la trasmutación de todos los valores y de la doctrina del eterno retorno– se convirtió oficialmente en Patrimonio Cultural de la Humanidad, cuando se recuerdan los 125 años de su muerte y tras más de un siglo de generar disputas y controversias como pocas otras figuras en la historia del pensamiento.

    Según el director del Kolleg Nietzsche en la Fundación Clásicos de Weimar, Helmut Heit, el legado de Nietzsche es patrimonio cultural de la humanidad por varios motivos. Nietzsche, explicó en un mensaje difundido a propósito del aniversario, es uno de los filósofos alemanes más destacados, que además ha tenido una influencia global y despierta interés también para no filósofos.https://f0e7f7448adcab52b38b0045e9d125fe.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.html

    «La historia del final del siglo XIX y del siglo XX se puede contar a partir de la historia de la recepción de Nietzsche», dijo.

    Múltiple influencia

    Su influencia en la literatura, en el arte, en el cine y el pensamiento da para bibliotecas enteras que tratan temas que van desde la tergiversación e instrumentalización que se hizo de la obra del autor de Así habló Zaratustra por parte de los nazis hasta la recepción realizada por la filosofía francesa contemporánea que lo presentan como una especie de precursor de la llamada postmodernidad.

    El hecho de que buena parte del legado de Nietzsche se encuentre en Weimar se debe a una decisión de su hermana, Elizabeth Forster–Nietzsche.

    El archivo Nietzsche fue creado por la hermana del filósofo en 1894. En 1897 Forster–Nietzsche decidió trasladar el archivo a Weimar –junto con su hermano que estaba gravemente enfermo por las repercusiones cerebrales de una vieja infección de sífilis–.Friedrich Nietzsche. Archivo Clarín.Friedrich Nietzsche. Archivo Clarín.

    La intención era poner a su hermano y a su obra al lado de Goethe y Schiller, las dos grandes figuras de la cultura clásica alemana, y crear una especie de tercer lugar de peregrinación en Weimar al lado de las casas de los dos escritores, poetas y dramaturgos.

    Nietzsche vivió tres años más y los visitantes al archivo pudieron verlo como una atracción más entre los documentos, pero toda conversación con él se había hecho imposible desde 1889.

    Forster–Nietzsche ha sido duramente criticada prácticamente desde que creo el archivo y ha sido acusada de haber tergiversado la obra de su hermano sentando las bases para lo que sería posteriormente la instrumentalización de la misma por parte de los nazis.

    Entre 1932 y 1935 el propio Hitler visitó varias veces el archivo por invitación de Forster–Nietzsche. En 1934 el dictador creo un fondo para hacer un monumento a Nietzsche en Weimar y tras la muerte de Forster–Nietzsche, el 8 de noviembre de 1935, asistió a su entierro junto con otros jerarcas nazis.

    El hombre superior

    Lo que seducía a los nazis del pensamiento de Hitler era la idea del hombre superior, que ellos extrapolaban a su propio concepto de una raza superior, así como su crítica de la ilustración.

    Forster–Nietzsche había juntado unos textos póstumos de su hermano en un tomo que tituló La voluntad de poder que se convertiría en una especie de biblia nazi.

    Posteriormente, se ha demostrado que Nietzsche nunca concibió un libro con ese título. Su hermana también ocultaba que Nietzsche no sólo no había sido antisemita sino que había sido incluso un crítico acérrimo del antisemitismo.

    Su pensamiento, además, estaba marcado por un individualismo radical que era incompatible con una concepción totalitaria del estado.

    Tras la Segunda Guerra Mundial las autoridades de la extinta República Democrática Alemana (RDA) acabaron el archivo como institución independiente e integraron sus fondos en el archivo Goethe–Schiller.

    Desde el comienzo, pese a las tergiversaciones de su hermana, hubo esfuerzos por mostrar a un Nietzche distinto. Las partes de su obra que se centraban en la crítica de la religión y de la moral se veían como críticas del poder en general.Friedrich Nietzsche. Archivo Clarín.Friedrich Nietzsche. Archivo Clarín.

    Otro aspecto que cabe destacar es su idea de que, tras lo que el llamaba la muerte de Dios, la existencia sólo tiene justificación como fenómeno estético.

    Esa justificación, según Nietzsche, sólo estaría dada a unos pocos. porque sólo unos pocos estaban dispuestos a mirar a la cara verdades dolorosas.

    Con información de EFE.

    Fuente: Clarín.com

  • Quién es Marion Eppinger, la médica intuitiva ganadora del Premio al Coleccionismo de arteba

    Quién es Marion Eppinger, la médica intuitiva ganadora del Premio al Coleccionismo de arteba

    En un afectuoso acto durante arteba 2025, Marion Eppinger el Premio al Coleccionismo 2025, que entrega la feria a «quienes son impulsores fundamentales para el desarrollo de los artistas», definió Larisa Andreani, presidenta de la Fundación arteba, el jueves al mediodía.

    Uno de los más destacados de la feria, este premio se inauguró en 2023 con la distinción a Eduardo Costantini, fundador del Malba, y en 2024 fue Ama Amoedo, expresidenta de arteba y gran mecenas. En esta oportunidad, Marion Eppinger, dueña de una de las colecciones más significativas del arte de la región.

    Como una mujer generosa y solidaria, se refirió a ella la curadora Laura Buccellato, exdirectora del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires; mientras que Florencia Malbrán, habló de su concepción del «coleccionismo como vocación pública».https://bcc9f9a4140b0063aae6e47fc004698d.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.htmlMarion Eppinger recibe su premio, una escultura de Cristian Mohaded. Foto: Maxi Failla. Marion Eppinger recibe su premio, una escultura de Cristian Mohaded. Foto: Maxi Failla.

    Una mujer inquieta e intuitiva

    Una interesante mujer cuyo nombre estuvo asociado mucho tiempo al de Jorge Helft, su esposo durante 30 años quien falleció este año en París. Juntos formaron una colección de referencia que se interesó por las vanguardias argentinas de los años 60, 70, y 80 e incluyó tempranamente obras radicales de Antonio Berni, Jorge de La Vega, Alberto Heredia, Victor Grippo, Pablo Suárez y Guillermo Kuitca, entre destacados artistas cuyos nombres hoy figuran inscriptos en la historia del arte de esas décadas.

    Por varias razones, podría decirse que muchas de las obras elegidas por la pareja respondían a lo que se suele denominar “calidad museo”. Pero lo interesante es que lo eran desde mucho antes que museos como el Malba o el de Fine Arts de Houston o el Museo Nacional de Bellas Artes se interesaran por ellas, ya para incorporarlas a sus propias colecciones o para solicitarlas en préstamo para importantes muestras temporarias de sus programaciones.Antonio Berni. El cosmonauta saluda a Juanito a su paso sobre el bañado de Flores. Antonio Berni. El cosmonauta saluda a Juanito a su paso sobre el bañado de Flores.

    La colección de Marion y Jorge Helft se erigió en un ámbito que contribuyó también a la formación de destacadas figuras de la curaduría de latinomericana y argentina como Maricarmen Ramírez o Marcelo Pacheco, quien trabajó un tiempo con la documentación de la colección.

    La propia pareja de coleccionistas, se formó con destacados profesionales del momento en que empezaron a comprar. Tal el caso de Samuel Paz, quien tuvo relevante protagonismo en el Instituto Di Tella y luego pasó a desempeñarse como curador del Museo de Bellas Artes. De hecho, una de las primeras piezas que compraron fue una obra de Julio Le Parc, en una edición que fue hecha para ser expuesta en el Di Tella. También Daniel Martínez y Samuel Oliver, reconocidos profesionales que se sucedieron en la dirección del MNBA, fueron figuras de consulta habitual.

    Pero más que eso, prestigiosos contertulios que disfrutaban de intercambios intelectuales e intereses compartidos.

    “Los 20 primeros años que pasaron desde que nos casamos hasta nuestra separación, fueron los más activos en la actividad de coleccionar”, recuerda Marion en una charla que evoca, té por medio, la exquisita hospitalidad heredada de su madre artista en Budapest.Delia Cancela & Pablo Mesejean, Muñecas y nubes (c. 1965). Delia Cancela & Pablo Mesejean, Muñecas y nubes (c. 1965).

    Y algo que su conversación valora muy especialmente es el hecho de que la separación matrimonial no haya implicado la desintegración de la colección. “Siempre tuvimos diferencias y opiniones afines a la hora de decidir sobre una obra”, confiesa.

    “No fue fácil. Nuestras personalidades eran muy diferentes pero estábamos muy de acuerdo en los gustos y en la orientación de la colección. A pesar de mi formación científica –Marion es una reconocida médica oncohematóloga, algo que muy poca gente del mundo del arte conoce– todo lo referido a juntar datos, que tiene que ver con la cosa obsesiva de la investigación y, si se quiere, el orden científico, todo eso, era trabajo que Jorge tomaba en sus manos. Yo era más intuitiva. Cuando íbamos a las muestras yo podía señalar alguna obra sin tener demasiado conocimiento previo. Sin embargo eso era algo que a la larga Jorge siempre valoró”.

    Aunque el premio que arteba entrega en esta ocasión es un reconocimiento a Marion Eppinger, en todo momento ella tiene la cortesía de hablar de la colección como una empresa que llevó adelante junto a Jorge Helft.Ama Amoedo, en primera fila. Foto: Maxi Failla.Ama Amoedo, en primera fila. Foto: Maxi Failla.

    Podría decirse, a su vez, que ambos y cada uno por su lado, representa la enorme contribución que la inmigración europea pre y posguerra aportó al enriquecimiento de la cultura argentina de aquellos años.

    “Siendo inmigrantes no sabíamos nada del arte argentino”, reconoce Marion. Llegaron al país en 1948, Jorge Helft venía de París y Nueva York y Marion de Budapest: se conocieron en el colegio a los 14 años y se casaron a los 22. Él era hijo de Jacques Helft, un prestigioso anticuario e historiador de arte y ella hija de una artista, pintora y dibujante, cuya casa era frecuentada por artistas e intelectuales europeos y americanos como Joseph Cornell.Laura Buccellato, durante el acto de premiación. Foto: Maxi Failla.Laura Buccellato, durante el acto de premiación. Foto: Maxi Failla.

    Miembros ambos de refinadas familias judías, debieron abandonar una vida acomodada ante el avance del nazismo en Europa. Tantas cosas en común contribuyeron a afianzar la relación que se tradujo primero en una familia y luego se reflejó en la colección que fue creciendo exponencialmente. A punto tal que llegó el momento en que requirió un lugar propio, separado de la amplia casona familiar de San Telmo que habitaban.

    Así surgió el gran espacio dedicado a la colección –hoy convertido en la Galería W– que se convirtió en santo y seña de cualquier curador, director de museo que visitaba Buenos Aires. La dimensión y calidad del conjunto formado les valió reconocimiento internacional. No sólo en razón del importante capítulo argentino sino por la parte internacional que incluyó obras europeas y estadounidenses de principio de siglo XX; pinturas de Paul Klee, de Kandinsky, Feininger, algunas cajas de Joseph Cornell, piezas de Duchamp y también de Christo.https://bcc9f9a4140b0063aae6e47fc004698d.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.html

    Pero en un momento, más allá de conformar una colección de semejante envergadura, las inquietudes de la pareja se proyectaron a la gestión y crearon la Fundación San Telmo en los años 80. A pocos pasos de su vivienda y del lugar que se alojó una parte muy importante de la colección, Marion Eppinger y Jorge Helft abrieron un espacio para gestionar, coordinar y difundir un amplio espectro de actividades culturales que incluían conciertos, exhibiciones de artes visuales, conferencias y debates teóricos.Con Ana María Battistozzi. Foto Maxi Failla. Con Ana María Battistozzi. Foto Maxi Failla.

    La experiencia concluyó después de 14 años de haber organizado cerca de 100 exposiciones que abarcaron un rango tan amplio que iba de Rodin a Kuitca; más de 600 conciertos y una innumerable programación de encuentros sobre distintas disciplinas. Al cabo de esta empresa común, Marion se dedico a trabajar en la Asociación de Amigos del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, ámbito que la tuvo como presidenta y eficaz colaboradora de la gestión de Laura Buccellato a cargo de la dirección. Ambas se conocían desde la década del 70, cuando Laura trabajaba en Art Gallery en la calle Florida y exponía la obra de Alberto Heredia, uno de los artistas mejor representados en la colección.

    Con todo, desde una perspectiva acaso menos amorosa, es preciso valorar en esta inquieta mujer su inclaudicable dedicación a la medicina como profesional que silenciosamente trabajó años en el servicio de hematología del Hospital Ramos Mejía, sin mayores especulaciones de orden económico.


    Sobre la firma

    Ana Maria BattistozziAna Maria BattistozziBio completa

    Fuente: Clarín.com