Veronica Cangemi, soprano de relevancia internacional, ganó el máximo galardón como mejor Intérprete Clásica durante la entrega de los premios International Professional Music BraVo Award y a partir próximo 7 de mayo actuará en el Teatro Colón en la ópera La flauta mágica de Mozart
La ceremonia de la 5° edición de estas distinciones tuvo lugar esta mañana en el mítico Teatro Bolshoi de Moscú.
“Recibir un premio de esta categoría después de 30 años de carrera recorriendo los escenarios del mundo es muy estimulante. Compartirlo con galardonados de años anteriores como Placido Domingo, José Carreras. Anna Netrebko, Ildar Abdrazakov es un lujo. Que este año se me haya reconocido a mí me hace sentir muy feliz como profesional y como argentina”, expresó Cangemi.
BraVo Classical es un evento cultural único de escala internacional. La ceremonia de entrega de premios BraVo se lleva a cabo en Moscú y honra a los laureados por sus logros, reivindicados por los datos oficiales del año anterior. Las ceremonias de BraVo Classical se llevan a cabo anualmente desde 2017 y entre los ganadores y participantes se encuentran las mejores estrellas de ópera y ballet, así como jóvenes artistas.
Verónica Cangemi nació en Mendoza. Inició sus estudios musicales en la Universidad Nacional de Cuyo, en violonchelo y canto. Se perfeccionó en Londres y en la universidad de Karlsruhe, en Alemania, antes de ganar los primeros premios de los concursos decanto de Festivales Musicales de Buenos Aires y el“Francisco Viñas”de Barcelona. Ha cantado dirigida por Zubin Mehta, Claudio Abbado, John Elliot Gardiner, Andrea Marcon, Fabio Biondi, William Christie, Nikolaus Harnoncourt, Sir Neville Marriner, Jean Christophe Spinosi y Adam Fischer, entre otros directores.
Su discografía comprende obras de Vivaldi, Scarlatti, Strauss, Rossini, Gluck, Vivaldi, Mozart, Cavalli y Händel. Ha cantado en la Ópera de Viena, la Ópera de Múnich, el Teatro Comunale de Florencia, La Fenice de Venecia, la Scala de Milán, la Ópera de Zúrich, el Teatro de La Moneda de Bruselas, la Ópera de Washington, el Teatro Colón, la Ópera Nacional de Tokio, en dónde interpretó a Mimì en La Bohéme.
Abordó papeles como Zerlina (Don Giovanni), la Condesa (Las bodas de Figaro) y Micaela (Carmen), entre muchos otros. Ofrece clases magistrales en Italia, Estados Unidos y en el programa de canto que dirige para la Fundación de Postgrado de la Universidad de Congreso, en Mendoza, en la búsqueda de impulsar la carrera de jóvenes cantantes.
La última vez que Soledad Villamil se subió a un escenario como actriz fue en 2005 cuando protagonizó Ella en mi cabeza junto a Julio Chávez y Juan Leyrado. Desde entonces se dedicó a su carrera de cantante, que incluyó la grabación de cuatro discos (Soledad Villamil canta, Morir deamor, Canción de viaje y Ni antes ni después) e innumerables recitales. Y también al cine, siendo el de El secreto de sus ojos (la película ganadora del Oscar al mejor film extranjero en 2010) su trabajo más destacado por el público y la crítica hasta la fecha.
Ahora, tras 17 años de ausencia, se prepara para regresar al teatro con una obra premiadísima en los Estados Unidos, que le permitirá demostrar por primera vez en toda su magnitud sus dotes de comediante. En Para mí, para vos (originalmente Vanya and Sonia and Masha and Spyke, en referencia a distintos personajes chejovianos), de Christopher Durang, estará rodeada de otros intérpretes prestigiosos, como Laura Oliva, Boy Olmi y Paula Ransenberg, más los jóvenes TupacLarriera y Ailin Zaninovich; y dirigida por Héctor Díaz. El reencuentro con el público teatral será desde el 5 de mayo en el Multitabaris Comafi.
Soledad Villamil: «Extrañaba el formato obra de teatro con todo lo que eso incluye: un texto, un personaje y los compañeros»Ricardo Pristupluk – La Nacion
En la pieza ganadora del premio Tony a la mejor comedia en 2013 desempeñará el rol de Masha, que tanto en el off Broadway como en Broadway interpretó Sigourney Weaver (Alien, el octavo pasajero, Gorilas en la niebla, Secretaria ejecutiva, Avatar): el de una reconocida actriz de cine y televisión que regresa a la vieja casa familiar donde viven sus hermanos anclados en el tiempo. La incomodidad se manifiesta de inmediato porque no vuelve sola sino acompañada de un nuevo amor, un aspirante a actor 20 años menor que ella, que vive desnudándose todo el tiempo. Durante un fin de semana, que incluirá una fiesta de disfraces, todos deberán convivir bajo un mismo techo y lidiar con los celos, las traiciones y los arrepentimientos. O dejar que explote todo…
–¿Por qué estuviste alejada del teatro tantos años? ¿Por la música o por la crianza de tus hijas?
–Un poco por las dos cosas. Cuando nació la segunda, Clara, en 2005, quise volver a trabajar de una manera en la que me pudiera mover con otros tiempos. Yo ya venía con muchas ganas de armar un espectáculo musical y ahí fue cuando grabé mi primer disco solista y empecé a hacer shows de a poco, teniendo como objetivo siempre el administrar los tiempos de acuerdo a mis hijas. Después eso cambió radicalmente porque tanto los discos como los shows terminaron implicando mucho tiempo, y viajes y giras, sobre todo. Durante todos estos años, al darle prioridad a la música, el teatro era bastante incompatible porque tanto los recitales como las funciones suceden por la noche, en la misma franja horaria. Y una temporada teatral significa estar varios meses afincada en un lugar y eso no te permite desplazarte para hacer shows aquí y allá.
–¿Extrañabas hacer teatro?
–Sí, muchísimo. Cada vez que iba al teatro como espectadora salía con muchísimas ganas de volver a actuar en una obra. Si bien durante todos estos años me seguí subiendo a un escenario, y mantuve un vínculo muy directo con el público –mucho más aún que como actriz porque en los shows no hay una cuarta pared y eso te permite interactuar con el público muy potentemente- extrañaba el formato obra de teatro con todo lo que eso incluye: un texto, un personaje y los compañeros.
–Ese fue un proyecto que disfruté muchísimo en su momento, se trataba de la primera obra de Oscar Martínez y fue todo un acontecimiento. Después de que dejé la obra porque quedé embarazada, tomó su propio recorrido y no sentí que tenía que recuperar un lugar ahí. Quise ver la nueva versión pero como estuve viajando mucho durante el último tiempo no lo pude hacer.
–¿No sos de esas actrices que sufren de celos cuando ven a una colega interpretar el rol que ellas estrenaron?
–No, yo pienso que la actuación es una canción que admite tantas versiones como cantantes la encaren. Interpretar un personaje o una canción siempre es algo que tiene muchísimas posibilidades y eso es lo interesante, tanto de la actuación como de la música.
–¿Qué te hizo reincidir en el teatro finalmente ahora, las ganas imperiosas de volver a subirte a un escenario o específicamente la obra?
–Las dos cosas. En principio la obra, los personajes, el elenco y el director. Ese fue el motor de mi regreso. La obra en sí fue un gran atractivo y por supuesto también las ganas de volver a hacer teatro. Se combinaron idealmente varios factores como para volver en este momento. Así que sólo me restó decir que sí a la propuesta. Cuando los productores (Tomás Rottemberg y Valentina Berger) me enviaron la obra a fines del año pasado me encantó, nos pusimos de acuerdo rápidamente y así empezó la aventura.
Soledad Villamil: «Son contadas las veces que en mi carrera de actriz pude hacer algo con humor y es algo que me encanta y disfruto muchísimo»Ricardo Pristupluk – LA NACION
–¿Qué es lo que más te atrapó de Para mí, para vos?
–Lo que primero me atrajo es que fuera una comedia. Son contadas las veces que en mi carrera de actriz pude hacer algo con humor y es algo que me encanta y disfruto muchísimo. En mis shows musicales, por ejemplo, el humor es algo que me surge muy naturalmente. Así que Para mí, para vos es una oportunidad única de trabajar en un género que para mí es hermoso y espectacular. Me permitirá mostrar una faceta mía distinta y por lo tanto será todo un desafío, un lindo desafío. Además esta no es una comedia más sino una con contenido: se habla de los vínculos y los personajes principales se encuentran en un momento de su vida donde revisan su vida, están en crisis y en crisis entre ellos. La comedia ofrece la posibilidad de decir cosas muy fuertes sin herir, es sanadora y permite entrar en zonas muy complejas de lo humano pero con la liviandad como aliado, que en forma más directa y dramática serían intolerables.
–¿Cómo es tu personaje?
–Se llama Masha y es una actriz, y en ese sentido tiene mucho que ver conmigo. Además es una actriz de mi edad, ha llegado a los 50 y se enfrenta a un momento de su vida donde todo es una gran pregunta, con respecto a su carrera y a sus relaciones. Es una suerte de Gloria Swanson en El ocaso de una vida (Sunset Boulevard), una diva absolutamente grandilocuente, que hasta el momento ha puesto todo en su carrera y el éxito profesional y que de golpe se encuentra con que tiene 50 años y no sabé cómo seguirá todo. Tiene un novio veinte años más joven y está tratando de estirar un momento de la vida sin reparar en lo que realmente quiere para ella. Hasta que de golpe se topa con ciertas preguntas existenciales, con el tema de los vínculos, de la relación con sus hermanos y su casa natal. Es una persona acostumbrada a recibir mucha confirmación del afuera, con mucho brillo y mucho éxito, pero que en el plano personal está en el medio de una crisis muy profunda que no quiere ver. Por eso es muy atractivo el encuentro que se produce con sus hermanos, ellos le traen la realidad, su pasado, y quién es en realidad ella como persona.
–Para mí, para vos hace referencia a varios personajes y textos de Chejov. ¿Es condición sine qua non haber visto sus obras para entender y disfrutar de la comedia?
–No, para nada. La trama de la obra es muy accesible. Se puede no conocer las obras de Chejov y no saber nada de sus personajes y comprenderla igual. Porque de todas maneras el autor dijo que puso todas las obras y personajes de Chejov en una licuadora y que recién luego escribió su texto. Incluyó algunas citas y le imprimió cierto color chejoviano, de ahí que el que conozca la obra de Chejov pueda llegar a hacer otra lectura de Para mí, para vos, pero para nada es una obra para entendidos.https://www.instagram.com/p/CrBYthUgKxO/embed/captioned/?cr=1&v=14&wp=1046&rd=https%3A%2F%2Fwww.lanacion.com.ar&rp=%2Fespectaculos%2Fteatro%2Fsoledad-villamil-un-regreso-anhelado-su-boda-secreta-con-federico-olivera-y-el-sueno-de-trabajar-nid24042023%2F#%7B%22ci%22%3A1%2C%22os%22%3A4578.4000000059605%2C%22ls%22%3A1427%2C%22le%22%3A1825.9000000059605%7D
–¿Es una sátira a las obras de Chejov?
–Yo diría que más que una sátira es un homenaje. Mi personaje, aunque se llama Masha, es un homenaje a Irina Arkádina, la actriz de La gaviota, madre de Konstantín.
–El autor parece haber cometido la “travesura” de aludir a algunos de los personajes más emblemáticos de las obras de Chejov, pero intercambiando sus personalidades, ¿no?
–Exacto. Mi personaje es más como el de La gaviota y sin embargo tiene el nombre de uno de Las tres hermanas. Y aquí Vanya y Sonia son hermanos, mientras que en la obra Tío Vanya son tío y sobrina. Digamos que en Para mí, para vos hay muchísimas licencias, por eso se podría decir que esta obra tiene un perfume a Chejov, lo que le permite al autor inventar y sobre todo generar muchas situaciones de humor.
–¿Cuán fiel o diferente es la versión local con respecto a la original? ¿Se mantiene la duración original de dos horas y veinte minutos, intervalo incluido? ¿La acción transcurre en los Estados Unidos o en la Argentina?
–La obra tiene una adaptación, que considero está muy bien hecha, para que transcurra en la Argentina. En la versión original todo transcurre en un suburbio del estado de Nueva York, aquí en Villa Elisa. Los nombres se mantienen porque son los que les pusieron sus padres, que eran fanáticos de Chejov y profesores de literatura rusa. Eso se podía mantener porque fanáticos de Chejov hay en todos lados. La obra fue abreviada a una hora y media, pero no se dejó afuera nada fundamental, la versión local concentra muy inteligentemente la esencia de la trama y lo mejor de los diálogos. Así queda más visible su nivel de comicidad absurda, en la que mucho tiene que ver la mucama de la casa, que se llama Casandra y se la pasa haciendo profecías.
–¿La versión local incluirá la famosa escena de los disfraces o eso quedó afuera? ¿El público te verá disfrazada de Blancanieves?
–Ay, eso sería spoilear… Pero, bueno, digamos que sí. La fiesta de disfraces es algo muy central en la obra, por sí misma y por todo lo que desencadena. No podía faltar. Aún no puedo creer que apareceré disfrazada de Blancanieves, no sabés lo que nos estamos divirtiendo en los ensayos. Es que la obra es muy lúdica, es como volver al origen de lo que es la actuación, a jugar. Para mí, para vos nos ofrece mucho permiso para el juego teatral y nosotros lo aceptamos enteramente.
Sobre su relación con Federico Olivera: «Se me hace difícil resumir nuestra relación en una sola frase. Digamos que lo nuestro es casi toda una vida de amor»Ricardo Pristupluk – LA NACION
–Mientras transcurra la temporada teatral, ¿tu carrera musical quedará en suspenso?
–Durante los primeros meses, sí y después veré. Tal vez los lunes pueda hacer algún show. Las ganas están porque justo antes de que me llegara esta propuesta teatral estaba preparando algo y ahí quedó, en la gatera. Pero si le encuentro un espacio en la agenda, podría compatibilizar ambas actividades. Si no, quedará para más adelante.
–¿Avisorás en un futuro cercano protagonizar una comedia musical, donde puedas aunar la actuación y el canto? ¿Cuál?
–Sí, ¿por qué no? De hecho yo empecé cantando sobre un escenario en Glorias porteñas, que era un espectáculo de teatro musical. Me imagino inventando algo, que hasta podría escribir yo, más que participando en un musical famoso. Algo así como fue Glorias porteñas, y con esto no me refiero a repetir el género musical, que era el tango, sino a hacer algo autogestivo.
–Yendo a un terreno más personal… recientemente celebraste las bodas de plata junto a Federico Olivera. ¿Qué balance hacés de la relación?
–El balance es positivo, está más llena la columna del haber que la del debe. Se me hace difícil resumir nuestra relación en una sola frase. Digamos que lo nuestro es casi toda una vida de amor.
–¿Desde un comienzo pensaste que la relación iba a durar tanto?
–No. Y de hecho aún pienso que no tiene por qué durar necesariamente toda la vida. Con Federico tenemos hablado eso de que la relación se justifica en tanto exista el vínculo y todo lo que tiene que haber para querer seguir estando con la otra persona. No damos nada por hecho, ni queremos estar por estar, ni alargar una relación por los hijos ni nada de eso. Mientras que esté vivo el vínculo seguiremos juntos, pero si eso dejara de suceder… Hoy, como siempre, estamos atentos a que el vínculo esté vivo.
–En 2021, en medio de la pandemia, decidieron casarse. ¿Por qué esperaron 23 años para hacerlo? ¿Y por qué decidieron hacerlo en ese preciso momento? ¿Temieron que se acabara el mundo?
–Las explicaciones se las busqué después, pero en un principio se trató de un impulso. Fue algo muy íntimo. Nos fuimos a casar a San Antonio de Areco, rodeados sólo de nuestras hijas y una pareja de amigos. Hacía tiempo que veníamos conversando sobre la idea de hacerlo y siempre caíamos en lo de la superproducción: la fiesta con cien invitados, el lugar, la ropa, etc. En cambio, en medio de la pandemia nos encontramos con que realmente teníamos tiempo para hacerlo y que como estaban limitados los traslados no teníamos que invitar a nadie ni temer que alguien se ofendiera si no lo convocábamos, como suele pasar en los casamientos tradicionales. Además, era más barato (risas). Elegimos casarnos en San Antonio de Areco porque nos encanta el lugar y porque fue una manera de, en medio de la pandemia, salir del encierro para tomar contacto con la naturaleza y curtir un día diferente, un día de pic nic. En resumidas cuentas la idea fue esa: casarnos y vivir un día de pic nic.
Soledad Villamil y Federico Olivera, «una vida juntos»
–Tus hijas, Violeta y Clara, ¿heredaron la vocación de sus padres?
–La mayor ya está desplegando su vida adulta, escribe y estudia Letras. Está muy enfocada en el camino de la literatura. La menor estudia música y danza y tiene mucha capacidad para cualquier cosa que tenga que ver con lo performático; pero aún no terminó el colegio secundario, así que está todo por verse. Y la verdad es que tanto para mí como para el papá lo más importante es que ellas puedan desplegarse como seres humanos, en su vida y en su vocación; que se puedan ir encontrando, y por eso tratamos en la medida de lo posible alivianar expectativas en torno a sus vidas. De todos modos, entiendo que no tuvieron más alternativa que heredar la vocación artística, sea en el área que sea, porque a falta de una provienen de dos familias de artistas, la mía y la de Federico. Dentro de la casa lo artístico circula normalmente, es parte de nuestra cotidianidad, no se puede evitar. De hecho Violeta y Clara me acompañaron en mis últimos dos discos haciendo coros.
–¿Te imaginás compartiendo un escenario con ellas?
–¡Me encantaría! Y te digo que a esta altura, si bien no compartimos aún un trabajo específico, hay algo de compartir los proyectos y consultarnos todo el tiempo, algo que antes sólo sucedía entre Federico y yo. Con ellas hay mucho intercambio de opiniones en torno a los ensayos y los personajes o lo que cada uno esté haciendo. En ese sentido el diálogo se ha profundizado y valoro muchísimo sus opiniones. Si todo esto en algún momento desembocara en algo conjunto me parecería muy bien, por nada del mundo le pondría freno. Quién te dice que en un futuro no nos veas a Violeta escribiendo un espectáculo, a Clara poniéndole música, a mí actuándolo y a Federico dirigiéndolo. Y ahí salimos nomás de gira, como si fuéramos los Von Trapp (risas).
–Por último, Soledad, este año cumplís 30 años con la actuación. ¿Estás conforme con tu recorrido como actriz? ¿Es el que ambicionabas cuando empezaste tu carrera?
–Para serte sincera, yo nunca me imaginé mucho. A mí no me pasó eso de tener una idea sobre mi futuro, yo me encontré siendo actriz. Empecé estudiando música, luego pasé a estudiar teatro con Ricardo Bartís y él me ofreció hacer de Ofelia en Hamlet. Así empecé en la profesión. Durante ese trabajo me vieron productores que luego me llamaron para hacer cine y televisión. Como estudiante hice de todo: me ocupé del vestuario, fue asistente de dirección. Siempre me interesó la actividad artística en sí misma, y en todo su arco, no es que me propuse hacer una carrera como actriz. Yo siempre quise ser actriz, pero no me planteaba lo de la carrera. El hecho de haber tomado después el rol de actriz en proyectos importantes, sobre todo en lo audiovisual, no estuvo en mis planes. Fue algo azaroso. Hoy mis expectativas son las mismas de siempre: no pasan por hacer carrera sino por hacer lo que me gusta. No reniego de vivir de la profesión, y de hecho me siento muy afortunada por poder hacerlo, pero cada vez me importa más eso: lo vocacional, ser una artista vocacional.
Agradecimiento: Patio 378 Restaurante & Bar (Novotel Buenos Aires).
PARA AGENDAR:
Para mí, para vos. Autor: Christopher Durang. Director: Héctor Díaz. Elenco: Soledad Villamil, Boy Olmi, Laura Oliva, Paula Ransenberg, Tupac Larriera y Ailin Zaninovich. Teatro: Multitabaris Comafi (Av. Corrientes 831). Funciones: miércoles, jueves, viernes y domingos a las 20; sábados a las 19:30 y 21:30. Entradas: por Plateanet o en boletería del teatro.
Si la temporada es favorable, Soledad Villamil estará ocupada todo el año en el teatro. Por eso no podrá dedicarse prácticamente a otra actividad artística ni a prodigarse en otros medios. Sin embargo, el público podrá seguir disfrutando de su trabajo en los medios audiovisuales, ya que en 2023 se estrenarán las películas y series que estuvo rodando los dos últimos años. Ahora mismo, en la plataforma Apple TV+, se puede juzgar su labor en Now and Then, la serie que grabó durante todo el 2021 en España junto a Rosie Perez y Maribel Verdú, sobre un grupo de amigos de la universidad cuyas vidas cambian radicalmente al fallecer uno tras un fin de semana de fiesta. Hacia fin de año, Paramount+ ofrecerá la serie policial Medusa, en la que participa y que fue filmada el año pasado en Buenos Aires, con dirección de la actriz Jazmín Stuart, también sobre un grupo de amigos que pierde misteriosamente a uno de sus integrantes; y Amazon Prime Video hará lo propio con la serie Cromañón, sobre el trágico suceso ocurrido en 2004 en un local musical de Once, que la intérprete rodó durante varios meses en Montevideo. Por último, y luego de su inminente estreno en el Festival de Cannes, se podrá ver en los cines locales la última película de Víctor Erice (el recordado director de El espíritu de la colmena), titulada Cerrar los ojos, que también filmó en España.
el sol naciente se desdibuja en la turbulenta niebla.
¿Cómo lo hice?
Mi corazón no es el mismo que el tuyo.
Si tu corazón fuera como el mío
lo conseguirías y estarías aquí.
(Trad. Juan Arabia)
Gary Snyder (1930) –asociado a menudo no sólo con la Generación Beat sino también con los autores del Renacimiento en San Francisco– es poeta, traductor, crítico y activista del medio ambiente.
Según Kenneth Rexroth, Snyder propone “una nueva ética, una nueva estética, [y] un nuevo estilo de vida”.
Galardonado con el premio Pulitzer de poesía, su obra obedece a una inmersión budista en la espiritualidad y en la naturaleza, Su estilo de verso libre exhibe una variedad de influencias, desde Walt Whitman hasta Ezra Pound y el haiku japonés.
Traductor de literatura antigua inglesa y china, así como de poesía moderna japonesa, entre sus libros se destacan: Riprap and Cold Mountain Poems (1969), Regarding Wave (1969), Earth House Hold (1969), Turtle Island (1974) y A Place in Space (1995).
La creación de reconocidos poetas nacionales y extranjeros se muestran en escena en esta temporada a través de tres espectáculos muy disímiles en su conformación estructural. Aunque en todos ellos la voz de escritores como Jacobo Fijman y Vicente Zito Lema, Federico García Lorca y César Vallejo se apoderan de la atención de los espectadores con un interés particular. Es que al ser reconocidos en un contexto que escapa a la lectura en soledad, algunos versos adquieren una repercusión muy significativa.
La actriz Ana Yovino conduce un espacio denominado “Poesía en acción”, destinado a realizar investigaciones actorales acerca de la palabra poética en situación dramática. Su intención de máxima es, según explica: “que la belleza nos invada, que no sea posible escapar de ella”. Uno de sus alumnos, Alejandro Spangaro, le acercó un material del cual era autor, en el que expone la relación entre el poeta Jacobo Fijman y un interno del hospital Borda.
El autor Vicente Zito Lema realizó una muy profunda investigación sobre la historia de este hombre que, al cabo de los años, realizó una profusa actividad, no solo como poeta sino además como docente o periodista y que, lamentablemente murió luego de padecer severas crisis mentales, en 1970. Lema fue quien buscó a este autor maldito de quien en algún momento se desconoció su paradero hasta que lo encontró y produjo una serie de materiales sobre su vida y esa relación que, juntos, construyeron durante un tiempo.
Dibujo realizado por Jacobo Fijman
Esa experiencia fue trasladada luego a espectáculos denominados Yo soy Fijman, de Martín Ortiz y Alan Robinson (2010); y El cristo rojo, escrito por Zito Lema y Galileo Bodoc (2018). “A Spangaro lo estimuló también contar ese hermoso relato de amor y fuimos a verlo a Vicente, quien nos abrió las puertas de su escucha –explica Yovino– y nos acompañó durante todo el proceso. Vino al estreno, esa fue su última salida antes de su muerte. Nos regaló unas preciosas palabras. Dijo que era ‘una ceremonia de amor’ y ‘que cuando el bien se junta con el amor nace una belleza que es eterna’”.
En Encuentro de poetas se combinan poemas de Jacobo Fijman y la historia del encuentro entre ambos creadores. “La obra transcurre en una caja de cartón desechada en la basura que oficia de espacio sagrado donde la poesía de Fijman brilla en sus sombras, a pesar y a través de su marginación. Buceamos en el potencial infinito de ese metro y medio. Una caja mágica donde habita lo que pudimos escuchar en los versos del poeta. La búsqueda conmovedora de Vicente plasmada en su relato y poemas. Fijman recluido en el hospicio desplegando sus dibujos, música, máscaras. Invocadas para su aparición, las multiplicidades de Fijman, resucitan en esta misa de desechos”, explica Yovino.
Jacobo Fijman decía ser el cristo rojo y en la experiencia aparece materializada esa seudorealidad. Se incluyen poemas como “Canto del cisne”, que habla de la locura y así el espacio habitado por el protagonista –esa caja– se transforma en un gabinete de electroshock, en el infierno. “De esta manera –dice Yovino– aparece la dualidad, el sufrimiento transformado en arte, abriendo las puertas de otra realidad. Fijman nos alumbra con sus poemas, Vicente Zito Lema, hurga en la noche oscurísima para encontrar el alba”. El espectáculo, que se presenta en Mil80 Teatro, está interpretado por los actores Alejandro Mazza y Alejandro Spangaro, el violinista Brian Pombinho y la cantante Julia Conlazo.
El gran Vicente Zito LemaTwitter
Al reencuentro de César Vallejo
Durante la pandemia, la actriz y directora Irina Alonso fue convocada por Sagai para formar parte de un ciclo denominado Leer en casa, cuya curaduría estaba a cargo de Juan Parodi. Ella seleccionó varios poemas de César Vallejo, poeta que conoció a los 14 años y de quien se sintió deslumbrada “por esa oscuridad –dice–, ese retorcimiento del lenguaje, esa desautomatización a la que me arrojaban esas palabras que me conmovían tanto, a pesar de su opacidad, y que alcanzaban –yo lo sentía así– el hueso de la vida”.
Entusiasmada con aquella experiencia consultó con sus alumnos si estarían interesados, reunión por Zoom mediante, en leer y escuchar poemas de Vallejo. Ellos aceptaron y, poco a poco, fueron dando forma a la estructura de un espectáculo integrado por veinticinco poemas y algunos textos en prosa, que lleva por título La violencia de las horas, que se presenta en Querida Elena. Está interpretado por Noelia Beret, Martín Bobet, Diana Calefa, Gabriela Calzada, Gabriela Cánepa, Fernando Larrode y Roberto Vinogradski.
El poeta y escritor César Vallejo
Para la creadora no resulta difícil encontrar teatralidad en cierta producción poética, por el contrario. “Me interesa mucho la poesía –explica–, y me interesa mucho el teatro. Pues entonces, que la poesía entre en escena para subvertir las formas a las que nos obliga el costumbrismo (y el consumismo) que nos adormece y nos priva de otras bellezas, que los cuerpos sean atravesados por ese otro lenguaje, esas palabras liberadas de las obligaciones comunicacionales, ese nombrar un develamiento siempre imposible. Y perseguirlo en la escena, con el cuerpo y la palabra”
El grupo buscó alejarse del recital poético y decidió encontrar una mecánica posible para que los versos de Vallejo fluyeran de la mejor manera. “Nosotros, en cambio –aclara Irina Alonso– quisiéramos prestarle nuestra carne, nuestra confusión, nuestro barro. Romper cualquier ‘verdad’ que pretenda capturarnos, encontrar en cada texto estados contradictorios, problematizar al actor para devolverle la vitalidad que ser un mero recitador podría arrebatarle. Y luego, como siempre, está la belleza de los cuerpos en el espacio, los cuerpos con sus labios, sus ojos, su respiración. Eso es teatro, se hable en prosa o en verso. Y hay una idea, en nuestra obra, de recorrido, de partida y de llegada podríamos decir, de esos fantasmas vivientes, atravesados de palabra vallejiana”.
A lo largo de su carrera la actriz ha construido diversos espectáculos a partir de textos narrativos, como Los muertos, de Mario Levrero; o Sombras sobre vidrio esmerilado, de Juan José Saer. “Encuentro en la literatura –afirma Alonso– universos que se me instalan casi como obsesiones, y necesito llevarlos a escena, sin saber cuál va a ser el resultado. Me enamoro de algunos modos de utilizar el lenguaje, de algunos contenidos filosóficos, de un modo de ver el mundo que tienen algunos autores y autoras que no escriben teatro y entonces deseo ir con ellos a escena. El teatro no es un niño consentido que solo acepta un tipo de alimento: puede nutrirse de movimiento, de ausencia de él, de naturalidad, de artificialidad, de filosofía, de banalidad, de improvisación, de libertad, de constricción y también, por supuesto, de literatura”.
La violencia de las horas regala el universo de César Vallejo
Un recorrido por el universo lorquiano
Pablo Razuk está presentando en El Tinglado y a partir de mayo lo hará en la sala La Tertulia El camino de la fuente. A través de él realiza un recorrido por el mundo del poeta y dramaturgo Federico García Lorca. El intérprete recuerda que tomó contacto con la poesía del autor granadino a los 16 años y no pudo desprenderse de él.
“El paso del tiempo lo volvía a traer –explica Razuk–, ya más adulto, con esas cuestiones de la mayoría de edad en la que los amores lo invitaban a la mesa. Ahora, con la obra de teatro como gran excusa, mis ya frecuentes viajes a España me inclinaron a aceptar la propuesta de Cacho Palma (autor y director de la pieza) por sentirme invadido de ese mundo español desde su música y sus calles, desde su gente y su poesía. Sin dejar de lado a mi abuela andaluza, esposa de un catalán y mis otros abuelos sirios… Por todo esto tengo que decir que siento que fue sencillo ingresar en este universo. Había algo del camino ya conocido a la hora de meterme con sus imágenes y sus palabras”.
El espectáculo parte de la idea de trabajar La comedia sin título, una obra en la que estaba trabajando García Lorca en el momento en que fue asesinado. Cuando ese manuscrito fue encontrado alguien le puso ese nombre. Lo interesante es que el texto no poseía un final. Con lo cual esta ficción muestra a un actor que intenta encontrar o intuir un final posible para presentarla ante el público. Mientras lo hace, evocará a personajes reconocibles por los espectadores como Yerma, Bernarda Alba, Doña Rosita, entre otros. La necesidad de seguir el camino de la fuente es “Ir a ella por agua –explica el actor–, ir a la fuente para dialogar con el poeta y así saber su deseo inconcluso, ir a la fuente de la verdad de los hechos para poder contar esta historia y así sanar a un pueblo”.
Cuando se le pregunta al intérprete qué cuestiones de la poesía valora a la hora de llevarla a escena, Razuk repara en el trabajo de investigación que realizó el autor sobre las crónicas de la vida de García Lorca, su asesinato, entremezclando todo ellos con la poesía, con una textura que le resulta muy interesante para trabajar. “Otra más simpática –relata– es que esta obra fue estrenada en Madrid, y yo tenía serias dudas de cómo recibiría el público español a un argentino hablando en porteño la pluma de Federico. Y fue mágico. Era lo que más fascinaba a espectadores, compañeros de tablas y periodistas. Ellos escuchan al poeta desde muy pequeños con una musicalidad española muy marcada. Nosotros, actores argentinos, tenemos inflexiones diferentes y apoyamos la palabra de diferente manera a la hora de actuar comprometidamente. La poesía de Lorca es universal. Pero es especialmente del Río de Plata. Es aquí en dónde su obra (junto con México) tuvo una enorme y trascendente repercusión; Y aún nos habita generación tras generación. Por otro lado, es un placer el reto de cada noche, en cada función, salir a buscar un final para aquella obra, sabiendo que El Poeta vendrá a ‘soplárnoslo’ al oído”.
Héctor Alterio en A Buenos AiresGerardo Viercovich – LA NACIÓN
La poesía de León Felipe
Por estos días, el enorme Héctor Alterio vino al país a despedirse de sus escenarios con el espectáculo A Buenos Aires, que se lleva a cabo en el teatro Astros. Allí abreva en los bellísimos relatos poéticos de León Felipe y, a su vez, convierte en poesía las letras de tangos escritos por Enrique Cadícamo, Horacio Ferrer, Cátulo Castillo o Eladia Blázquez. “He visto llorar a mucha gente en el mundo y he aprendido a llorar por mi cuenta. Al traje de las lágrimas lo he encontrado siempre cortado a mi medida”, dice desgarrado en una de las odas de León Felipe.
Cuando encara a su admirado León Felipe, todo se vuelve etéreo para llevar al espectador por un abanico de sensaciones. El discurso tan social como místico y metafórico en la voz o el sentir del juglar se convierte en un desesperado grito que expone injusticias, destierros, dramas e idealismo. Alterio impone sensibilidad y ritmo a la potencia lírica de los sobrios versos de Felipe. “No hay otros paraísos que los paraísos perdidos”, dirá también en su evocación a Jorge Luis Borges. “Y en su emoción está escrito el pasado, aquello que se dejó pero que les queda a otros. En resumen: eso que los grandes artistas saben hacer durante su tránsito por este mundo para que los amemos y admiremos”, afirma la crítica publicada por este diario.
Quentin Tarantino ha afirmado en varias ocasiones que su próxima película, la número 10 de su carrera, sería la última. En ese sentido, The Hollywood Reporter, ha informado que el largometraje que pondrá fin a su filmografía ya está escrito, y comenzará a rodarse este mismo año.
Con el título de “The Movie Critic” se ha descrito como la historia de una crítica de cine ambientada en Los Ángeles de la década del 70. Según los medios, el relato podría estar basado en la figura de la punzante Pauline Kael, una de las críticas cinematográficas más influyentes de todos los tiempos.
Las legendarias reseñas de Kael en el semanario The New Yorker eran las más temidas de la industria cinematográfica. Su mirada siempre fue en contra al sentir general del resto de los medios y en algún momento satirizada, como ocurrió en el film “All That Jazz” de Bob Fosse. Tarantino ha expresado siempre su admiración hacia ella, y el periodo coincidiría con la época en la que la especialista trabajó como consultora de Paramount a instancias de Warren Beatty.
Aún no se sabe si el tratamiento del guion estará enfocado en una biopic o se tomará licencias creativas y narrativas, como lo hizo con la vida de Sharon Tate, esposa del controversial director de cine Roman Polanski, responsable de filmes como “El bebé de Rosemary”, “Barrio Chino” y “El pianista”. Hace unos años la figura de Kael, fallecida en 2001, volvió al recuerdo mediático tras el estreno del film “Mank” de David Fincher, que rememoraba su denuncia, en la que señalaba a Orson Welles como quien le robo el guión de «Citizen Kane» al guionista Herman Mankiewicz.
El cineasta ha sostenido durante mucho tiempo que quería finalizar su carrera tras dirigir diez películas o retirarse cuando tuviera 60 años. Tarantino tiene en su haber nueve largometrajes, considerando los dos volúmenes de “Kill Bill” como una sola película. Y también llego a su sexagésimo año hace un par de semanas.
“Quiero detenerme en cierto punto. Los directores no mejoran a medida que envejecen. Por lo general, las peores películas en su filmografía son las últimas cuatro, al final de su carrera. Yo soy mi filmografía, y una mala película jode a tres buenas. No quiero esa comedia mala y fuera de lugar en mi filmografía, la película que hace que la gente piense, ‘Oh hombre, él todavía piensa que es el mismo de hace 20 años’. Cuando los directores se vuelven obsoletos, no es bonito”, afirmo el cineasta, en 2012.
El director de “Pulp Fiction” y “Bastardos sin gloria” no ha descartado seguir su trabajo en series de televisión o expandirse a otros medios como el teatro o la literatura. En 2021, el prolífico realizador publicó su primera novela, una adaptación del guion de “Érase una vez en… Hollywood”.
La propuesta artística del evento para este sabado 15 y domingo 16 de abril, incluye bandas musicales que fueron seleccionadas en la convocatoria de Puentes Culturales, así como artistas reconocidos. Pasarán por el escenario del Anfi, diversas bandas de distintos géneros musicales que invitarán a disfrutar de este festival de un modo excepcional.
Se reprogramó la segunda fecha para el miércoles 19 de abril a las 19 h.
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El sábado 15 de abril a las 19 h se estarán presentando Cálidos Extraños, Paula Maffia e Ibiza Pareo.
Cálidos Extraños es una banda de Villa Carlos Paz – Córdoba, formada por Nicolás Ahumada, Fausto Polak, Lucio Santos, Federico Bubica, Federico Robert, Luno Zárate, Juampi Arenillas. El repertorio es enteramente de temas propios y covers en el estilo que la banda quiere brindar a la audiencia en el género rock alternativo/indie argentino. Actualmente se encuentran grabando los primeros temas de su disco que planean lanzar en 2023. Ya tienen en las plataformas sus temas “Cardenal”, “Moneda Rusa”, “Hojarasca” y “Viajero Material”.
Paula Maffia es oriunda de Buenos Aires. Cofundadora de Las Taradas y La Cosa Mostra, se dedica a la música desde hace veinte años. También dibuja, escribe, ha hecho teatro, cine y performance. Lleva seis discos editados y una gran cantidad de colaboraciones. Su primer libro, Verso, fue editado en marzo de 2021 por Emecé/Planeta. Cuenta con numerosas nominaciones a los premios Gardel.
Ibiza Pareo es un dúo musical formado en el 2014 por Ani Castoldi y Marina La Grasta en Buenos Aires, Argentina. El 11 de mayo de 2018 lanzaron su segundo disco de estudio «Bailemos Juntas», editado por Geiser Discos y producido por Ibiza Pareo e Ismael Pinkler, excepto «Loba de noche» que fue producida junto a Ale Sergi de de Miranda. Mezclando el pop con la electrónica y la pista con la canción, sintetiza aspectos de la música popular con la vanguardia internacional. Beats poderosos, cálidas percusiones y melodías que hipnotizan, le dan forma a éste balearic argento que nos viaja hacia una madrugada eterna.
El domingo 16 de abril a las 19 h se estarán presentando Blau y Santiago Motorizado.
Blau es el proyecto que el músico, compositor y productor argentino Lautaro Schachmann lleva adelante desde 2019. Sumando amigos en el camino y buscando el baile a través de la fusión de música electrónica, jazz, y pop, la propuesta hoy cuenta con dos discos de estudio, un documental e interesantes colaboraciones con destacados músicos de la escena independiente nacional.
Santiago Motorizado es un cantante y compositor de rock argentino. Es más conocido por ser la voz líder, bajista, ilustrador y diseñador de la agrupación de rock indie y rock alternativo Él Mató a un Policía Motorizado, desde 2003 hasta el presente.
(*) Las erogaciones realizadas son financiadas con recursos provenientes del aporte de los contribuyentes. Ley N° 6584
Terminó el domingo pasado una nueva saga de funciones del Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín en el hall del edificio, un espacio alternativo a la gran sala Martín Coronado donde una de las compañías más importantes del país habita, respira y deslumbra habitualmente con sus espectáculos. Allí, gratis, en el lobby, a la vista de cualquiera que quiera detener su paso para contemplar los suyos, tan maravillosos, la compañía –y a través de ella, la danza– accede a nuevos públicos. Viejos conocedores y recién llegados aplauden igualmente, a rabiar. Esto no es una sorpresa, es histórico: el BCTGSM, con 45 años de ininterrumpida actividad, es reconocido por su excelencia aun con los avatares que detrás de escena siempre sazonan la vida cotidiana en la administración pública.
En el medio del largo paréntesis que se abrió en junio de 2022 y no se cierra hasta hoy, el Ballet Contemporáneo se quedó sin soplar las velitas de su gran aniversario con la Carmina Burana, de Mauricio Wainrot, el exdirector del elenco que dejó tantísimas obras en su repertorio. Sobre esta pieza, siempre convocante y muy celebradaaquí y en el mundo, se dijo luego que abriría el año, en marzo, y ahora aparece con un signo de pregunta hacia el mes de noviembre. Si la escenografía está “desguazada”, “perdida” o “incompleta” son versiones que varían de acuerdo con el interlocutor. El caso es que, aunque la coreografía fue remontada, no está en condiciones de salir a escena. Y Wainrot –a quien le ofrecieron una alternativa para sustituir el faltante con proyecciones– confió a LA NACION que luego de tantas idas y venidas ya desistió de hacer la obra este año en el San Martín.
Justamente esta semana, el Ballet Contemporáneo tenía prevista una gira a Jujuy, pero como ocurrió en febrero con una presentación por la fundación de la ciudad de Mar del Plata y también hace unos días, cuando anunciaron la magnífica Cantata de Mauro Bigonzetti en el Anfiteatro del Parque Centenario, por una razón u otra la fecha se cayó.
A esta altura no son pocos los que comentan que este orgullo de elenco “no es una compañía de hall”, empezando por sus integrantes y siguiendo por una fila de maestros, coreógrafos, directores y público fiel que, por supuesto mientras tanto, sigue aplaudiéndolos con el mismo fervor. Si acaso con este panorama el destino del primer semestre ya esté jugado, para el segundo un espectáculo internacional (Colossus, de Stephanie Lake) los mantendrá en la sala y una gira europea (España y Francia) parecería devolverlos a un rumbo más acorde con su tenor artístico.
Cada vez más bandas formadas por sub 25 vienen en ascenso e invaden los espacios alternativos con su estilo; abrevan en un sonido oscuro que remite al postpunk y forman parte de una nueva generación de músicos surgidos en el encierro de la cuarentena que busca recuperar el contacto físico con el pogo y la adrenalina en festivales autogestionados siempre con nombres nuevos.
Vienen prendiendo fuego cuanto escenario se les cruce. Tienen ganas de decir cosas. Son jóvenes sub-25 que forman parte de un circuito musical emergente, con un espíritu de unión y muchas más protagonistas femeninas que en los viejos tiempos del under. Estas bandas en ascenso forman parte de una nuevo movimiento que grita en bares y en terrazas de la noche porteña para dar testimonio de que al rock aún le queda vida. Eso sí, con menú vegetariano, baño inclusivo y los miedos y lamentos propios de quienes adolecieron encerrados, en pandemia. Cuando todo se abrió, de golpe, tomaron las riendas de la escena under de la Ciudad cantando los dolores de la nueva generación. Luego de organizar eventos y festivales y subir su convocatoria, mañana se presentan en el Teatro Vorterix en el marco del festival Nuevo día.
“No paro de sorprenderme por la cantidad de gente que cada vez más sigue a estas bandas que hay dando vueltas y que cada vez convocan más gente”, dice Mery The Roadie, quien se define como “la cara visible del movimiento”. Entre las bandas más populares del circuito se destacan Winona Rider, Buenos Vampiros, Dum Chica, Mujer Cebra, Sakatumba, Nenagenix, No me toques, Las Tussi, Ryan, Socorro, La Real Academia, Playa Nudista, Plenamente y Notum Negres, entre muchas otras. Todas son agrupaciones independientes que editan su propio material, diseñan el arte de sus discos, se auto producen, crean fanzines digitales y forman parte de un circuito que establece lazos entre Capital Federal, el Conurbano y, curiosamente, la ciudad de Mar del Plata.
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Los puentes entre la juventud y la música no son una novedad. Cada década, cada generación tiene su estilo, sus bandas de culto, su moda. Sus ideales, sus héroes y sus enemigos. Y también -por supuesto- su sede central. Si el espíritu de los setenta en Nueva York se alojaba en el CBGB, el aire de los ochentas en Buenos Aires se respiraba en el Parakultural o Cemento.
Pasaron casi 20 años para que los círculos de música under se reconfiguraran y la mecha volviera a encenderse post-Cromañón en un espacio. Esta escena encontró hace dos años su “templo” en Moscú, un casa con terraza, devenida en centro cultural y bar sobre la Avenida Córdoba. A los que se le suman otras “subsedes” como El Emergente, Strummer Bar, Otra Historia Cultural. “Acá la gente siente el lugar muy propio y sin jerarquías. Se siente como un hogar”, asegura Mery.
El grupo Winona Riders es el mascarón de proa más visible de lo que late abajo. Con cada vez más público, hace tres semanas hicieron un recital en el pequeño Niceto Bar y quedaron desbordados (gente queriéndose meter por las ventanas). A los cuatro días repitieron por fuerza de convocatoria en la sala grande de Niceto y la hicieron explotar. Sus shows son una avalancha de psicodelia y catarsis donde los músicos y los chicos del público se mezclan en un ritual inimaginado hace cuatro años.
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Si a las décadas anteriores las marcaron guerras, dictaduras, censuras y el homoodio. A las generaciones de hoy las marcó la pandemia y el encierro. El aislamiento trajo graves consecuencias en los sub20: según una investigación internacional realizada por Unicef en conjunto con la empresa de análisis Gallup en el primer semestre de 2021, uno de cada cinco jóvenes de entre 15 y 24 años afirmó sentirse deprimido o tener poco interés en realizar alguna actividad. La pérdida de los espacios de socialización, de desarrollo y esparcimiento con sus pares se plasmó en el aumento de problemas vinculados a la salud mental, tales como la depresión, la angustia y la ansiedad. Entre octubre y noviembre de 2021, el 16% de los adolescentes del país manifestó sentirse angustiado y el 12% deprimido frente a la incertidumbre que generó el contexto de la pandemia, según Unicef Argentina. Silvia Ongini, psiquiatra infantojuvenil del departamento de pediatría del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires sostuvo que el aislamiento tuvo un impacto muy significativo en los jóvenes: “Tras la pandemia estamos viendo un aumento de las consultas por ansiedad, depresión e ideación suicida”.
El encierro y la crisis económica favorecieron la emergencia de este movimiento. Los jóvenes con poco dinero empezaron a tener complicaciones para asistir a los grandes festivales y la necesidad de la experiencia comunitaria necesitaba llegar a algún puerto. “Creo que esta movida existe porque existió la pandemia”- dice Catalina mientras toma un trago de cerveza en la terraza de Moscú- “Fue la respuesta contraria a todo el encierro: salir de una manera brutal después de tanta conexión con la muerte. Esta escena nos volvió a conectar con la vida. Realmente estábamos todos solos y el hecho de estar todos pasándola igual de mal, nos unió… había mucha necesidad de juntarse con gente. Estamos flasheados con los recitales, con la experiencia de la música en vivo y lo que genera. Todo esto para nosotros se sintió como nuevo, con total efervescencia, necesitábamos la experiencia de volver a sentir el calor, el estupor”.
“Nos terminamos encontrando con frases que remiten tanto al amor como al desamor, o en momentos más introspectivos, frases sobre paranoia, protesta, o incluso positividad. Independientemente del origen, buscamos que nuestras letras produzcan liberación al ser cantadas”, dice Octavio Báez de la banda Sakatumba, formada por un grupo de compañeros de quinto año del colegio Lenguas Vivas. “Es verdad que hoy en día el sonido de la juventud va derivando en sonidos sintéticos, con autotune y bases producidas con daws. Pero al mismo tiempo en esta última época, luego de una pandemia que nos aisló de la fisicalidad de un recital o tocar con gente, ha vuelto el deseo de estar ahí y escuchar el sonido creado, real y en el momento. Acompañado de esto viene un movimiento de nuevas generaciones que siempre escucharon rock y quieren rock, hartándose del sonido que predominaba hasta 2020, mucho menos agresivo o expresivo”, agrega Marcos de la misma banda que acaba de editar el disco Puro Teatro (disponible en Spotify) y que tocan hoy en Moscú, Av. Córdoba 4335.https://www.youtube.com/embed/xDjddvUeRBw?feature=oembed
Justamente, Eneas es un habitúe de Moscú y encontró en el circuito under un espacio donde sentirse libre y construir comunidad. “Siento que es difícil tener 20 años hoy. Todo es falta de oportunidades, competencia y sobreconsumo. Por un lado, el mundo empieza a ser más inclusivo en las formas de trabajo pero hay mucha competencia entre la gente. Cada vez las celebridades son gente más joven, y más exitosa. Para nosotros es muy difícil tener un departamento o lucrar con lo que nos gusta. El gran problema del 2023 es el individualismo, un deseo que lidera al mundo de seguir siempre queriendo más. Siendo joven te preocupa todo, pero la gracia de pertenecer a este movimiento es que venís a disfrutar y no a preocuparte”.
“Eso es , parece mío y solo lo ves. Hay tanta suciedad, hay restos más que hablar”, confiesa la letra de “Terremoto”, el himno del trío Dum Chica. “Tengo muchas cosas pendientes no se por cuál empezar. ¿Cuántas horas pasé mirando el celular? Ahora no se qué hacer, me quiero desconectar”, expresan los chicos de La Real Academia.https://www.youtube.com/embed/eM21b7uqduE?feature=oembed
Las nuevas tecnologías hacen posible acceder con facilidad a prácticamente cualquier manifestación artística y sobre todo, permite que los artistas difundan su trabajo sin necesidad de contar con el apoyo de ninguna discográfica. Prueba viviente de ello es el hip hop y el trap local que hoy rompe récords de reproducciones en todo el mundo y que en mucho casos, como el del productor Bizarrap, saltaron a la fama gracias a los videos que grababan desde sus dormitorios adolescentes. Pero una de las particularidades de esta escena es la romantización de otros tiempos, la vuelta a lo analógico. Guadalupe es fanática de la música y no se pierde las fechas del circuito a las que asiste con sus amigos fin de semana tras fin de semana. “Nos encanta escuchar música en CD o casetes. Nacimos en una época en donde existen las plataformas digitales, existe Netflix, Spotify y lo que más me gustaría es poder ir a Musimundo a probar los auriculares como era antes y decir… ‘estoy desesperado por escuchar este tema que me paso un amigo’. Quiero sentir lo que mis padres vivieron, escuchar Virus en discos de vinilo, esperar la canción que me gusta en la radio. Queremos vivir los 90 en el 2023″.https://www.youtube.com/embed/HnkX_A2GRa4?feature=oembed
El arte -como es costumbre- volvió a ofrecer una válvula de escape, un cable a tierra y apenas el mundo se abrió fueron los mismos jóvenes, los centennials de Buenos Aires los que empezaron a armar comunidad, a buscar el calor de los pogos con la bronca de punk y la serenidad y la corrección política del movimiento woke, de volver a tener la posibilidad de la irreverencia: la posibilidad de ser joven. Esa posibilidad que la pandemia les quitó, ahora se las devuelve el under y las sensibilidades estilísticas y expresivas sobre todo del postpunk. Más que a los 90 todo huele a revancha de los ochenta. La ciudad de la furia recupera su sonido.
Como en un archivo de lo diario, la muestra reúne más de 600 piezas, entre objetos, obras de arte y documentos, que constituyen la vida cotidiana argentina. Apuesta por una mirada etnográfica que, más allá de la autoría o los procesos, invita a abordar la cultura material desde los usos, las costumbres, los rituales y los simbolismos que las cosas generan en una sociedad.
“El entramado de objetos, espacios de vida y obra, teje una red de sentido ampliada: nos conecta emocionalmente con lo propio a partir de una porción de ese archivo de la vida común en el que el diseño, el arte, la industria y la historia se hibridan. Nos convocan a viajar a un pasado cercano, para conjurar nuevamente los sucesos y anhelos de futuro que allí se inscribieron”, destaca el equipo curatorial, un grupo multidisciplinario integrado por historiadores, diseñadores gráficos e industriales, arquitectos y editores a cargo del concepto y de la puesta de la exposición.
Una serie de constelaciones temáticas articula el recorrido donde las cosas se agrupan sin cronología, jerarquías, ni distinción de disciplinas, transgrediendo así los límites del uso y difuminando la frontera entre arte y diseño. La exhibición abarca tres grandes zonas: la identidad del territorio, el diseño por fuera de los cánones y las vicisitudes políticas, sociales y económicas de nuestro país.
Del cielo a casa no propone una historiografía del diseño argentino, sino un ensayo sobre la vida en común condensada en las cosas: de las grandes visiones utópicas a la vida cotidiana, de un helicóptero a una zapatilla, del Stent a la pelota
Pulpo. “Cosas para la vida”, según la definición del vanguardista proyectual Gerardo Clusellas (1929-1973).
Las piezas provienen de diferentes archivos y colecciones públicas y privadas del país. Se destaca la colección del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, institución pionera que en 1963 dio al diseño vida pública al exhibirlo como producción cultural y como herramienta de desarrollo. Se suma además la Fundación IDA (Investigación en Diseño Argentino), fundación sin fines de lucro creada en 2013 y dedicada a la investigación, recuperación, conservación, difusión y puesta en valor del diseño nacional.
Completa esta selección un conjunto de materiales audiovisuales: cortos institucionales, publicidades y filmes de época, pertenecientes a los archivos de la Filmoteca Buenos Aires, elegidos por Fernando Martín Peña (director de Malba
Cine), y del archivo del Museo del Cine “Pablo Ducrós Hicken”, seleccionados por los especialistas Raúl Manrupe y Andrés Levinson.
La apertura de Del cielo a casa se concreta a sesenta años de la primera muestra de diseño en la Argentina (CIDI, 1963), y coincide con el cuarenta aniversario del regreso de la democracia en el país, un punto de inflexión en nuestra vida social e institucional.
Equipo curatorial: Adamo Faiden, Leandro Chiappa, Gustavo Eandi, Carolina Muzi, Verónica Rossi, Juan Ruades, Martín Wolfson y Paula Zuccotti.
No es común que una obra teatral reúna el auspicio del Museo del Holocausto, Amia Cultura, Inadi, Archivo Nacional de la Memoria Casa de Ana Frank, la Legislatura porteña, el Ministerio de Cultura de la Nación y las embajadas de Francia y Alemania en la Argentina, entre otros. Y para lograrlo no solo debe tocar un tema común a esas entidades sino también hacerlo con cierto nivel y respeto. Ciertamente Berlín en Buenos Aires, la propuesta que se representa los domingos a las 19 en Hasta Trilce (Maza 177, CABA) compendia todo eso y más.
Escrito por Jessica Schultz, quien también protagoniza, es un bello texto en el que, a través de las vivencias de dos artistas alemanes que huyen de Berlín luego de la caída del nazismo y llegan a Buenos Aires para trabajar en la casa de un potentado germano. Son Hanns y Helga, él pro nazi, ella judía que cambia su nombre pero no su identidad y fue célebre como artista en la Berlín de pre guerra. El retrato de estos dos personajes a lo largo de esos momentos de sus vidas es crudo y tierno a la vez. Schultz y Fernando Migueles son los únicos sobre el escenario, aunque nos hacen ver y creer que los acompañan otras personas. Tal el magnetismo e impresión que causan sus interpretaciones. ¡Y lo que dicen! Además es un plus que Migueles interprete diferentes piezas en el piano de manera tan magistral.
Su relato conmueve al espectador, apoyados apenas por unos elementos escénicos entre los que se destacan un baúl que sirve a la transformación de Jessica y un imponente piano que es el compañero casi constante de Fernando. Sin dudas, la dirección de Carlo Argento (gran conocedor de los matices interpretativos de sus dos actores) compaginó cada movimiento como si de tratara de un ballet, con precisión prusiana y también con cariño por estos personajes desclasados, fugitivos, arrinconados.
Los protagonistas con el director Carlo Argento.
No por nada ya van por la cuarta temporada y con la platea aplaudiendo de pie a estos magistrales intérpretes que son capaces de entregarse por completo en sus roles. Como las entidades de los apoyan, celebramos el regreso semana a semana de esta propuesta que deja pensando al espectador. Una gran oportunidad para disfrutar del buen teatro.