El ámbito laboral siempre ha tenido una complejidad que, en los últimos tiempos, se ha profundizado de la mano de factores diversos y novedades recientes. Entre estas últimas se destaca una suerte de explosión en la utilización de la tecnología con la Inteligencia Artificial (IA) con casi medio cuerpo adentro. Estos cambios llegan en medio de desafíos actuales como la escasez de talento, la dificultad para retener a los jóvenes y la inestabilidad creciente en los contextos económicos y sociales, tanto a nivel nacional como mundial.
Ese fue uno de los puntos de partida de la realización del primer Foro del Futuro del Trabajo en Argentina que realizó Randstad, una empresa de talento que opera a nivel mundial. Se trata de una iniciativa de largo plazo que reúne a directivos de capital humano de las principales compañías del país. En noviembre se concretó el primer encuentro que, entre otras cosas, estableció agenda para todo el 2024 con el fin de abordar la temática de manera colaborativa.
Maximiliano Schellhas, director general de Staffing, Key Accounts & Inhouse Services de Randstat, contó que hay temas recurrentes cada vez que se reúne con líderes de distintas empresas. Gestión, problemáticas de capital humano, el impacto de la digitalización y de la IA, qué va a pasar con las industrias con relación a la mano de obra, cuáles serán las habilidades requeridas… la agenda es amplia y la mirada de largo plazo.TE PODRÍA INTERESAR
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Además de pensar en conjunto situaciones que ya han comenzado a desafiar al mundo del trabajo, el objetivo es compartir buenas prácticas al tiempo que consensuar una agenda que pueda trasladarse al ámbito público, sindical y educativo. Del primer foro participó el economista Eduardo Levy y unas 50 empresas, entre las que se destacan Mondelez Intenational, Globant y Mercado Libre.

Hacia adelante, Schellhas expresó que el fin de estos foros es sumar en diversidad, característica también recomendada para los equipos de trabajo. Es decir, que participen las grandes empresas, pero también las más chicas, que haya personas de mediana o mayor edad, de todos los géneros al tiempo que chicos jóvenes. “Escucharlos a ellos y dejarnos desafiar será un punto clave para enriquecer la tarea”, subrayó el directivo de Randstat.
Las preguntas sobre la educación
Una de las inquietudes de las empresas pasa por la oferta educativa con una mirada amplia. No es solo que escuelas y universidades vayan por detrás de muchos cambios tecnológicos o que las carreras de seis años o más parecen ya no responder a las necesidades actuales. En este combo, además, entran las llamadas habilidades blandas, la inteligencia emocional, la tolerancia a la frustración y la capacidad de adaptarse a los cambios.
Sobre este punto, María Paz Gómez, licenciada en Recursos Humanos y fundadora de Pizca Experiencias Más Humanas, explicó que el sistema educativo se apoya en competencias que ya no son tan necesarias y que serán reemplazadas por la IA como la memoria por repetición, entre otras. “Las carreras demasiado extensas hoy son incompatibles por cuestiones económicas y de sustento de las familias y porque también se achicó la capacidad de posponer la recompensa”, subrayó Gómez quien también es docente.
Al respecto, Diego Rodríguez, psicólogo y especialista en psicología del trabajo y coaching, reflexionó que el sistema educativo debería responder de manera sistémica a los procesos de cambio continuos que se viven. “El paradigma ya no tendría que focalizarse en el contenido sino hacer una transición a saberes y habilidades que desarrollen competencias para trabajar”, expresó Rodríguez quien en este marco se pregunta por los desafíos de la entrevista laboral a través de un libro que publicará pronto.

Los tres especialistas consultados coinciden, sin embargo, en la importancia de que los jóvenes aprendan a hacerse preguntas y desarrollen un pensamiento crítico, algo que requiere de tiempo y cierta profundidad. Sin embargo, es claro que debe haber modificaciones en función de que, por un lado, crecen las tasas de deserción en las universidades.
Por el otro, estudiantes y jóvenes trabajadores se mueven de una carrera o trabajo a otro con miradas y compromisos totalmente diferentes a los existentes en la mayoría de las organizaciones. Como punto central con relación a la educación, las competencias digitales son cada vez más importantes por lo que la tecnología es un camino que no se podrá obviar.
Habilidades blandas y la clave del cambio cultural
Aunque pareciera que la humanidad se aleja de estos puntos, la tendencia hacia una mayor digitalización requerirá de una mejora en lo que se denominan habilidades blandas. En palabras de Maximiliano Schellhas, es importante insistir en una mayor tolerancia a la frustración, la resiliencia y resolución de problemas. Para Rodríguez, esto se relaciona con el desarrollo personal de las personas para que puedan tolerar emociones negativas y así adaptarse de manera más flexible al entorno.
Las empresas y organizaciones deberán sumarse a las escuelas a la apuesta por más inteligencia emocional – autorregulación, automotivación, empatía, etc. – para la creación de competencias comunicacionales y de colaboración mutua. “En el futuro necesitamos un cambio cultural como valores, sistemas de creencias y normas que tanto en la educación como en los modos de hacer es una de las variables más difíciles de modificar”, comentó la fundadora de Pizca.

Agregó que pese a que existe un lenguaje común y global en las empresas de las distintas regiones, en la práctica todavía las provincias suelen ir detrás de las ciudades y, en el caso de Argentina, caminar más lento que los países desarrollados. Con un razonamiento similar, la gestión de personas dentro de las empresas grandes o internacionalizadas dista de lo que sucede –en líneas generales- en las pymes o firmas familiares.
Para Gómez, la celeridad de algunos cambios no se traslada al mismo ritmo en las culturas organizacionales que requieren de bastante tiempo de trabajo. En concordancia, el psicólogo expresó que en contextos volátiles e impredecibles es clave virar hacia espacios menos verticalistas a sabiendas de que se requiere de procesos, insistencia y tiempo para que eso suceda.
Fuente: Mendoza online
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