Estudios advierten sobre los efectos de usar demasiado la IA: cómo prevenir que ChatGPT arruine nuestra manera de pensa

El uso sistemático de herramientas deinteligencia artificial puede mejorar la productividad inmediata, pero debilita el aprendizaje, la persistencia y la capacidad de detectar errores.

En el Día Internacional de la Apreciación de la Inteligencia Artificial, una fecha que busca reconocer los avances de esta tecnología y promover un debate sobre el uso responsable, la ética y los desafíos que presenta en nuestra sociedad, nuevas investigaciones advierten sobre las consecuencias de delegar en estas plataformas gran parte del esfuerzo mental.

Leé también

La IA argentina que responde consultas médicas por WhatsApp y sabe cuándo intervenir un humano

Los resultados de encuestas, estudios e informes muestran que, gracias a la IA, se pueden completar tareas con mayor rapidez y obtener mejores respuestas, pero el rendimiento humano cae cuando se deja en manos de modelos de lenguaje generativo el razonamiento.

Delegar todo en la inteligencia artificial puede afectar tu capacidad de razonar: investigaciones detectaron problemas de aprendizaje y una mayor aceptación de respuestas equivocadas entre quienes entregan tareas completas a sistemas generativos sin revisar los resultados. (Foto: Adobe Stock.)
Delegar todo en la inteligencia artificial puede afectar tu capacidad de razonar: investigaciones detectaron problemas de aprendizaje y una mayor aceptación de respuestas equivocadas entre quienes entregan tareas completas a sistemas generativos sin revisar los resultados. (Foto: Adobe Stock.)

Este fenómeno aparece con mayor fuerza entre profesionales, estudiantes y programadores. Los especialistas lo relacionan con la “rendición cognitiva”, un comportamiento que lleva a las personas a abandonar el análisis propio y aceptar las conclusiones de un sistema automático, incluso cuando contienen errores.

Qué es la “rendición cognitiva”

Los investigadores Steven Shaw y Gideon Nave, vinculados a la Escuela Wharton, estudiaron a más de 1300 participantes que debían resolver problemas matemáticos con la ayuda de un chatbot.

En algunos casos, la herramienta entregaba la solución correcta. En otros, proponía una respuesta equivocada. Los participantes tendían a aceptar ambas sin comprobar por su cuenta el procedimiento.

Cuando el chatbot acertaba, los usuarios resolvían correctamente una mayor cantidad de ejercicios. Su desempeño superaba por 25 puntos porcentuales al de las personas que trabajaban sin asistencia. Cuando la IA se equivocaba, los participantes seguían su indicación y su rendimiento quedaba 15 puntos por debajo del grupo que resolvía los problemas solo.

Lo más llamativo fue que la confianza de los usuarios se mantenía alta, incluso después de recibir una respuesta incorrecta. Los investigadores llamaron “rendición cognitiva” a esta conducta: la persona deja de analizar el problema y adopta la conclusión de la inteligencia artificial como propia.

La IA puede convertirse así en una especie de sistema de pensamiento externo. Su respuesta reemplaza la intuición y el análisis deliberado que las personas emplean para tomar decisiones.

Leé también: Día de Apreciación de la Inteligencia Artificial: hitos y desafíos de la tecnología que revolucionó el mundo

La IA permite trabajar más rápido, pero aumenta el riesgo de aceptar respuestas equivocadas

Otra investigación, encabezada por Ethan Mollick, profesor de la Escuela Wharton de la Universidad de Pensilvania, comparó a profesionales que utilizaron GPT-4 con otros que completaron las mismas consignas sin asistencia.

Los participantes con acceso a la inteligencia artificial realizaron un 12% más de tareas y terminaron el trabajo un 25% más rápido. También obtuvieron mejores evaluaciones cuando las actividades se encontraban dentro de las capacidades del modelo.

El problema apareció frente a consignas que la herramienta no podía resolver de manera confiable. En esos casos, los consultores que utilizaron IA cometieron más errores que quienes trabajaron sin ella.

Los autores describieron esta conducta como quedarse “dormido al volante”. La persona confía en el resultado generado, reduce sus controles y deja de analizar si la respuesta es lógica, correcta o adecuada para la tarea.

La capacidad de los modelos tampoco es uniforme. Una misma plataforma puede resolver correctamente un problema complejo y equivocarse frente a una consigna aparentemente sencilla. Esta frontera irregular dificulta que los usuarios sepan cuándo confiar en la herramienta y cuándo deben revisar cada paso.

Los sistemas generativos, además, pueden presentar datos incorrectos con un lenguaje ordenado, fluido y convincente. La seguridad de una respuesta no garantiza su exactitud, ya que los modelos producen textos a partir de patrones aprendidos y no poseen criterio humano ni una comprensión completa del mundo.

Leé también: Un día con inteligencia artificial: aunque no la veamos, la tecnología nos acompaña durante toda la jornada

La respuesta correcta no garantiza aprendizaje

Por otra parte, una investigación encabezada por Grace Liu, de la Universidad Carnegie Mellon, estudió cómo la asistencia de GPT-5 influía en la resolución de ejercicios con fracciones. Durante la etapa con acceso a la herramienta, el grupo asistido resolvió cerca del 90% de los problemas, frente al 72% alcanzado por quienes trabajaron sin IA.

La diferencia se invirtió en la prueba independiente. Una vez retirada la asistencia, el grupo que había usado el sistema obtuvo un promedio de 78,2%, frente al 85,9% del grupo de control. También abandonó los ejercicios con mayor rapidez. El efecto apareció después de unos diez minutos de interacción.

Los resultados sugieren que obtener la respuesta correcta no garantiza el aprendizaje. Cuando la herramienta elimina el esfuerzo necesario para comprender un procedimiento, el usuario puede completar la tarea sin incorporar la habilidad que necesitará para resolverla por cuenta propia.

Un estudio con 27.000 alumnos en China encontró un patrón similar. Los resultados académicos bajaron entre quienes usaban IA para terminar más rápido sus deberes. Las pérdidas fueron pequeñas entre los estudiantes que mantuvieron un tiempo de estudio comparable al de sus compañeros y emplearon la tecnología como apoyo.

Leé también: Qué es la IA emocional, la próxima evolución de los sistemas de inteligencia artificial

Programar más rápido no siempre significa aprender mejor

La misma dificultad apareció entre desarrolladores que intentaban aprender una nueva biblioteca de programación. Judy Hanwen Shen y Alex Tamkin, investigadores de Anthropic, observaron que la asistencia con IA afectó en promedio la comprensión conceptual, la lectura de código y la capacidad de detectar errores.

El trabajo tampoco encontró una mejora de eficiencia en términos generales. Quienes se limitaron a pedir código terminado aprendieron menos sobre la lógica de las soluciones y quedaron peor preparados para corregir fallas posteriores.

Los participantes que solicitaron explicaciones, hicieron preguntas de seguimiento y buscaron comprender cada paso conservaron mejor sus habilidades. La diferencia estuvo en la función asignada al sistema: entregar una solución completa o acompañar el razonamiento.

Cómo usar la inteligencia artificial sin dejar de pensar

Los expertos no proponen abandonar las herramientas de inteligencia artificial. En cambio, las investigaciones plantean reservar el esfuerzo mental para las capacidades que cada persona desea conservar, mejorar o aprender.

Leé también: ¿Puede la inteligencia artificial ser cómplice de delitos?

Una práctica útil consiste en intentar primero la tarea, registrar una respuesta propia y consultar a la IA después. De esa forma, el chatbot sirve para comparar enfoques, detectar huecos y señalar errores sin reemplazar el punto de partida humano.

También conviene pedir explicaciones, pasos intermedios y argumentos contrarios. Una inteligencia artificial puede actuar como tutor o como interlocutor crítico cuando recibe instrucciones para cuestionar una idea, buscar debilidades y formular preguntas. Pedir únicamente el resultado final favorece la dependencia y reduce las oportunidades de aprendizaje.

La verificación sigue siendo indispensable. Revisar cálculos, consultar fuentes independientes y comprobar afirmaciones permite conservar el control de la decisión. La confianza debe surgir de la evidencia, no del tono convincente de una respuesta.

La inteligencia artificial puede ampliar la productividad y ayudar a resolver tareas complejas. Su aporte depende de una elección previa: decidir qué procesos vale la pena automatizar y cuáles necesitan seguir bajo control humano para preservar el conocimiento, la autonomía y el pensamiento crítico.

Fuente: TN

Sea el primero en comentar en "Estudios advierten sobre los efectos de usar demasiado la IA: cómo prevenir que ChatGPT arruine nuestra manera de pensa"

Deje un comentario

Su email no será publicado


*