Controlar la evasión en la Argentina es una de las grandes materias pendientes de las últimas décadas. Poco han hecho los últimos gobiernos para ampliar la base tributaria y tener algún mínimo margen para bajar impuestos. Incluso, muchos sectores vienen reclamando un mayor control de la informalidad, ya que el hecho de que muchos contribuyentes no paguen lo que les corresponde de impuestos hace que la presión sobre el sector formal de la economía sea mayor.Te puede interesar:Cuántos millones de dólares se aseguró la AFA por la clasificación de la Argentina a la final del Mundial 2026
Es el caso del supermercadismo. Hace años que las grandes cadenas insisten con esta problemática y cada vez que se reúnen con el ministro de Economía, Luis Caputo, le vuelven a poner sobre la mesa el tema. Sucedió, incluso, en el encuentro de la semana pasada, en la que los empresarios se llevaron una grata sorpresa. El Gobierno respondió a este pedido y les anticipó que está avanzado un plan para controlar la informalidad en el sector.
Desde la Asociación de Supermercados Unidos (ASU), entidad que nuclea a las grandes cadenas, se le había sugerido al Gobierno adoptar un modelo similar al que había aplicado el gobierno porteño en 2019, cuando Andrés Ballotta presidía la Administración General de Ingresos Públicos (AGIP).Te puede interesar:Cuánto cuesta viajar a EEUU para alentar a la Argentina en la final del Mundial 2026
En esa oportunidad, el objetivo era aumentar la recaudación del impuesto a los Ingresos Brutos y atacar al sector donde se registraba la mayor evasión en la ciudad de Buenos Aires: los supermercados de proximidad, dominados en su gran mayoría por ciudadanos de origen chino. Según los cálculos que se manejaban en ese momento en el gobierno porteño, la subdeclaración de impuestos superaba cómodamente el 50% en esta franja.
El mecanismo consistía en que era la Ciudad la que le indicaba a los comercios cuánto tenían que pagar de Ingresos Brutos por mes, en lugar de recibir la manifestación del contribuyente. Es un instrumento que ya se aplica en otros países, por el cual se calcula en base a distintos indicadores cuál es la facturación del local y cuánto debería tributar.Te puede interesar:De cuánto son las jubilaciones de ANSES en agosto 2026
Los supermercados recuerdan ese plan y admiten que tuvo éxito. Por eso, buscan desde hace tiempo que se replique a nivel nacional. Fuentes oficiales y del sector confirmaron que el tema fue hablado en el encuentro de la semana pasada con Caputo y que el propio secretario de Coordinación Productiva, Pablo Lavigne, les contó que estaban preparando el modelo para comenzar las pruebas piloto.
Cómo funcionará el nuevo esquema de control
Así como fue en CABA en 2019, lo que prepara el equipo económico es un modelo similar que se basa en métodos presuntivos. Con el dato de cuánto se produce de cada bien y cuánto se vende (ello puede saberse fácilmente en base a los grandes proveedores), la fórmula polinómica calcula cuánto debería venderse por metro cuadrado en función de la cantidad de comercios existentes. Entonces, se le cobra directamente impuestos en función de ese cálculo. Si el contribuyente no está de acuerdo, deberá argumentar y abrir los libros para demostrar que en realidad vendió menos.
ARCA está trabajando con el equipo del ministro Luis Caputo para implementar los controles de evasión en el sector de supermercadismo
“Los grandes proveedores facturan todo lo que venden, por lo que los remitos de compra los tienen que tener. ARCA puede cruzar toda la información y es fácil comprobar si el contribuyente dice la verdad”, planteó una fuente del sector del retail.
Lavigne le confirmó a los supermercadistas que se están haciendo las pruebas y que sólo quedaba ultimar algunos detalles de sistemas con ARCA. “Lo hemos venido planteado desde hace mucho tiempo. Pero éste es el primer gobierno que se lo ha tomado en serio”, dijeron las fuentes del supermercadismo. Y agregaron: “Ahora hay una decisión política de ampliar la base de contribuyentes. Y estos métodos presuntivos son bastante efectivos; en general, aciertan”.
En el sector calcular que la irregularidad ronda entre el 50% y el 60%. Son meras estimaciones que se realizan a partir de situaciones que detectan las propias cadenas grandes de supermercados cuando recorren otros comercios cercanos. Es habitual ver precios de productos de primera marca inferiores al costo en la góndola; o llegar a la caja y que el ticket no sea emitido. Son varias las señales que les hacen inferir a las cadenas que muchas ventas no son declaradas.
“Hay una serie de puntos negros en la cadena de distribución. Toman mercadería de canales formales y las distribuyen en un canal informal”, aclararon las fuentes.
Fuente: Infobae.com

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