Jannik Sinner quedó a dos victorias de convertirse en el primer italiano en coronarse campeón del Masters 1000 de Roma en medio siglo. Y parece que nadie podrá detenerlo ni en el Foro Itálico ni en Roland Garros, el único de los cuatro «grandes» que aún no ganó y que comienza dentro de 10 días, con la ausencia confirmada del vigente campeón, Carlos Alcaraz.
El número uno del mundo depositó pelotas sobre las líneas una y otra vez en el triunfo por 6-2 y 6-4 sobre el ruso Andrey Rublev, 14°del ranking, para alcanzar las semifinales y así superar a Novak Djokovic con un récord de 32 victorias consecutivas en torneos de esta categoría, la más importante luego de los Grand Slams.
«No juego en busca de récords. Juego para escribir mi propia historia. Y, obviamente, al mismo tiempo significa mucho para mí», dijo Sinner.
El último italiano en levantar el trofeo individual sobre el polvo de ladrillo romano fue Adriano Panatta en 1976. El ex número 4 del mundo y ganador del Abierto de Francia en 1976 será justamente el encargado de entregar el título al campeón de este año el domingo, y también está previsto que el presidente de Italia, Sergio Mattarella, asista a la final.
«Es un torneo especial para mí», remarcó Sinner.
Con casi todos los presentes en el Campo Centrale, con capacidad para 10.500 espectadores, alentando al dueño de casa, muchos aficionados lucieron gorras y camisetas de color naranja, su color distintivo.
Un grupo de seguidores levantó un cartel que decía «Sinner, Facce Sogna» («Sinner, haznos soñar»).
El actual número 1 perdió la final de la pasada edición del torneo -el primero que jugó tras tres meses de suspensión por doping- con Alcaraz, quien ahora está fuera del circuito por una lesión en la muñeca derecha. En 2025, Jasmine Paolini se convirtió en la primera italiana en levantar el trofeo en 40 años.
Sinner quiere ser profeta en su tierra y romper una racha mala que lleva 50 años. Foto: EFE / EPA / ALESSANDRO DI MEO.
Sinner quebró el saque en el game inicial por tercer partido consecutivo y nunca perdió el control ante Rublev, quien llegó a ser el número 5 del mundo. Su único bajón fue cuando el ruso le rompió el servicio hacia el final del segundo set.
«Había un poco de brisa, un poco de viento, así que fueron condiciones muy duras», comentó el italiano. «Sentí que ninguno de los dos jugó a su mejor nivel hoy».
El nacido en San Candido hace 24 años no pierde en un Masters 1000 desde que se retiró por calambres bajo un calor extremo ante Tallon Griekspoor en Shanghai en octubre.
Tras esa derrota, se consagró campeón en París, en el cierre de la temporada 2025, y este año hilvanó títulos en Indian Wells, Miami, Monte-Carlo y Madrid.
Djokovic encadenó 31 victorias en esta categoría en 2011. Sinner lleva 32, y otro dato impactante es que apenas cedió dos sets: contra Tomás Machac en el polvo de ladrillo monegasco y ante Benjamin Bonzi en la capital española, ambos por tie breaks.
Incluidos todos los torneos, la racha ganadora de Sinner llegó a 27 partidos. La última vez que tropezó fue ante Jakub Mensik en los cuartos de final del ATP de Qatar, el 19 de febrero.
El italiano se convirtió además en apenas el segundo hombre en la historia en alcanzar las semifinales en los primeros cinco Masters 1000 de una temporada, luego de Rafael Nadal, que lo consiguió en 2010 y 2011.
En Roma, quiere transformarse también en el segundo, después de Djokovic, que se consagra en los nueve torneos Masters. El serbio ha ganado cada uno de esos eventos al menos dos veces.
Medvedev, su rival en las semis
Imparable desde hace meses, Sinner se medirá ahora con el impredecible Daniil Medvedev, campeón en Roma en 2023, quien tuvo que remontar un resultado adverso en el último partido de cuartos de final para vencer por 1-6, 6-4 y 7-5 al español Martín Landaluce, que entró al cuadro principal procedente como lucky loser.
El madrileño, de 20 años y 94° del ranking, se plantó firme ante el ex número 1 y dominó en el primer set de principio a fin, tanto desde el fondo de la pista como en la red. Medvedev estuvo muy errático y apenas pudo llevarse un game, el de 1-5 con su saque, para evitar cerrar el parcial en cero.
La historia cambió en el segundo. Medvedev se reencontró con su tenis, recuperó ritmo y puso toda su experiencia en cancha para llevarse ese capítulo y forzar el tercero. Igual, ese set, que estuvo interrumpido 15 minutos por lluvia fue equilibrado y los dos estuvieron irregulares con el saque.
Landaluce no se desanimó y arrancó brillante el tercero, con un quiebre en el primer game que desacomodó mentalmente a Medvedev. Pero cuando el ruso se sacudió la bronca rápido, volvió a meter la cabeza en el partido y logró dar vuelta el parcial con un tenis muy agresivo. Aunque necesitó cuatro match points para cerrarlo, porque el madrileño nunca tiró la toalla y salvó los primeros sets, en el décimo game y su saque.
«Creo que jugué genial en los últimos dos partidos», afirmó Medvedev, que en octavos le puso fin a la gran semana de Thiago Tirante. «Por supuesto que podría haber jugado mejor el primer set hoy, pero al mismo tiempo creo que no tenía mucho para hacer. Y en el tercero mostré un nivel realmente alto, especialmente al final. Creo que tuve un poco de mala suerte y podría haberlo cerrado. Pero me encanta cómo jugué», comentó Medvedev.
El moscovita alcanzó así su 18ª semifinal en un Masters 1000; y la tercera en uno de polvo de ladrillo tras Monte-Carlo 2019 (perdió con Djokovic) y Roma 2023 (cuando venció a Rune para levantar el trofeo); y la segunda del año tras llegar a la final en Indian Wells en marzo, que perdió ante Sinner. Ahora tendrá revancha ante el número 1.
Fuente: Clarín.com

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