“Una de las cosas que más me interesa hacer en esta pelea, además de ganar, es dar espectáculo para la gente de Estados Unidos, a la que le encanta eso”, se había propuesto Alan Abel Chaves en la antesala de su debut en ese país. El bonaerense cumplió con creces su objetivo, al batir el sábado al mexicano Miguel Madueño en Las Vegas con un nocaut que dio la vuelta al mundo y que puede abrirle puertas grandes en lo que resta del año.
Madueño no era un adversario sencillo para esta primera prueba internacional del púgil del barrio Santa Brígida, en San Miguel. El norteamericano ya se había fajado con peleadores de nivel como los estadounidense Keyshawn Davis y Justin Pauldo, el mexicano Oscar Duarte y el panameño Jezzrel Corrales. Pero poco pudo hacer frente a Chaves, quien lo dominó durante los poco más de siete minutos que duró el pleito y lo fulminó con un cross de zurda que impactó en el mentón del Explosivo y lo envió al tapiz por toda la cuenta del árbitro Harvey Dock.
Este nocaut, en el pleito coestelar de una cartelera que fue transmitida por la plataforma DAZN y tuvo como cabeza de cartel la eliminatoria al título pesado de la AMB entre el estadounidense Jarrell Miller y el cubano Lenier Pero en el BleauLive Theater del hotel Fontainebleau, se replicó hasta el cansancio en canales, sitios web y redes sociales, y varios especialistas ya lo propusieron como el mejor del año, lo cual configura una vistosa carta de presentación en las grandes ligas.
Veneno, de 25 años, sumó a su récord profesional perfecto su 22ª victoria y la 19ª antes del límite en la primera de las tres presentaciones que contempla para este año el acuerdo de copromoción que el 7 de abril firmó con Matchroom Boxing, una de las empresas promotoras más fuertes del mundo (en simultáneo, sigue vinculado con OR Promotions, la firma de la familia Rivero).
Matchroom trabaja con varios de los mejores peleadores del planeta, como el ruso Dmitry Bivol, el estadounidense Jesse Rodríguez y la irlandesa Katie Taylor; con otros campeones mundiales como Shakur Stevenson, Jaron Ennis, Dalton Smith, Josh Kelly, Christian Medina y Skye Nicolson; con figuras consagradas como Anthony Joshua y con otras en ascenso como Ben Whittaker. En ese grupo de elite se está insertando Chaves.
Alan Chaves celebra tras derribar al mexicano Miguel Madueño. Foto: Zacariah Delgado / Matchroom Boxing.
Para el próximo trimestre, Matchroom tiene agendadas nueve carteleras, algunas de altísimo perfil, como la que tendrá como atracción principal el choque entre el ucraniano Oleksandr Usyk, campeón unificado pesado, y el neerlandés Rico Verhoeven en Guiza (Egipto) el 23 de mayo o la que protagonizará el británico Anthony Joshua, que enfrentará al albanés Kristian Prenga en Riad el 25 de julio.
Probablemente cerca de esa última fecha se fijará la próxima actuación del argentino, quien ocupa el segundo puesto en el ranking ligero de la Organización Mundial de Boxeo (el campeón es el estadounidense Abdullah Mason), el sexto en el de la Federación Internacional de Boxeo (el monarca es el también estadounidense Raymond Muratalla) y el 13° en el del Consejo Mundial de Boxeo (el título está vacante).
Alan Chaves junto al promotor Eddie Hearn, de Matchroom Boxing. Foto: Zacariah Delgado / Matchroom Boxing.
Con esas ubicaciones expectantes (fundamentalmente en los escalafones de la OMB y la FIB), con el vistoso nocaut que se apuntó el fin de semana en Las Vegas y con el impulso que le otorgará su relación con la promotora encabezada por Eddie Hearn (de muy aceitados vínculos con el poderoso jeque saudí Turki Alalshikh), el púgil sanmiguelino empieza a ver con más claridad la posibilidad de proyectarse hacia una chance mundialista.
Chaves es miembro de una familia de boxeadores. El iniciador de la dinastía, a fines de la década de 1960, fue su abuelo Rudecindo Chaves, quien combatió varias veces en el Luna Park, enfrentó al doble retador mundialista Manuel González, fue sparring de Víctor Emilio Galíndez y también trabajó con Carlos Monzón. Ya retirado, montó en la década de 1980 un gimnasio en el estacionamiento de su casa del barrio Santa Brígida, donde formó a quienes seguirían sus pasos.
Con su victoria ante Miguel Madueño, Alan Chaves defendió por quinta vez el título latino ligero de la OMB. Foto: Zacariah Delgado / Matchroom Boxing.
Tres de los seis hijos de Rudecindo optaron por el boxeo. Ismael Armando llegó a ser campeón argentino superligero y perdió una eliminatoria al título del CMB con el ruso Kostya Tszyu en 1997 en Australia. Ariel Gabriel fue monarca nacional wélter, venció dos veces al santafesino Carlos Baldomir (quien una década después sería campeón mundial) y fue rival de Sergio Maravilla Martínez y del ucraniano Serhiy Dzinziruk, luego titular superwélter de la OMB. Carlos Abel fue un superpluma que combatió como rentado durante casi 10 años y totalizó 23 victorias y 9 derrotas.
La tercera generación de esta dinastía, la de los nietos de Rudecindo, contó con otros seis profesionales de los guantes. El que alcanzó mayor renombre fue Diego, La Joya, quien fue campeón interino wélter de la Asociación Mundial de Boxeo entre 2012 y 2013. Entre los primos de Diego que compartieron o aún comparten esta actividad está Alan, quien es hijo de Carlos Abel y es entrenado por Ismael, su tío y padrino.
Fuente: Clarín.com

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