Cada vez peor, Kicillof y Kirchner no pudieron compartir un momento en el Día de la Memoria

Axel Kicillof y Máximo Kirchner no pudieron siquiera compartir una bandera, un momento de un acto y marcharon, de manera separada, por uno de los pocos símbolos que quedó en pie del kirchnerismo cuando en su época de apogeo decretó que el 24 de marzo fuese un día feriado para conmemorar en todo el país el Día de la Memoria.

Las columnas de La Cámpora y del Movimiento Derecho al Futuro no se llegaron a cruzar a lo largo de toda una jornada en la que unos, los herederos de Cristina Fernández de Kirchner, con su hijo Máximo a la cabeza, caminaron hasta San José 1111 y los otros, con Kicillof como figura principal, fueron a rendirle tributo a las Madres de Plaza de Mayo en su sede de la calle Rivadavia, a pocos metros del Congreso de la Nación.

En el medio, la militancia, algo aturdida, que todavía ve esta pelea como un juego de nenes, porque a ellos no los interpela nada que divida a la tropa peronista. Como dijo Sergio Massa días atrás, “hay que entender que el anti peronismo es mayoría”.

En las consignas también estuvo el motivo sustancial que no pudieran marchar juntos. Quedó en claro que para el Movimiento Derecho al Futuro la consigna por la libertad de Cristina pasó a ser una carga. No hubo una bandera que así lo pidiera y solo se permitió exhibir ese reclamo a través del mensaje dado por las Madres.

En cambio, desde Mayra Mendoza hasta el hijo de los dos presidentes, pasando por cada participante de la caravana camporista, nada vale ni tiene sentido con su líder presa, por la cual, interpretan, invalidan y proscriben a todo el peronismo.

En cada palabra y discurso ofrecido por el Movimiento Derecho al Futuro y La Cámpora emparentaban el proceso económico ejecutado por Javier Milei con el ejecutado hace cinco décadas por la junta militar y Martínez de Hoz, y en las calles se volvía a escuchar ese grito equivocado y extraviado de “Milei, basura, vos sos la dictadura”.

Milei no es la dictadura. Es un extraviado presidente que eligió rodearse de inescrupulosos inexpertos, pero llegó y gobierna a través de una democracia rebosante que lo hizo en septiembre y ganar en octubre.

Este problema sustancial, de percibir que la culpa es del otro, que todo lo que hizo el peronismo fue maravilloso y que solo “la derecha” es la culpable de la crisis económica que soporta el país desde hace décadas es el que limita como pocas cosas a Kicillof de poder armar un verdadero movimiento al futuro. Recordar lo que sólo les favorece los hace olvidar que el desastre híper inflacionario se inició en 1974, cuando Juan Domingo Perón llegó al país y su viuda continuó los destinos de su presidencia tras su fallecimiento.

El no haber podido estar en un mismo lugar en un preciso momento para recordar el inicio de la más brutal y sangrienta dictadura militar argentina ratifica lo sinuoso que será el camino hacia el 2027. Sin ir tan lejos en el tiempo, lo sucedido hace quince días, cuando se discutían los cargos y los lugares para conducir el Senado bonaerense, ejemplifica la malísima relación entre los máximos exponentes del kirchnerismo.

Cuenta un senador que, avisado desde la privada del gobernador de una invitación de Kicillof para poder acordar uno de los tantos pendientes que tenían, éste decidió hacer un llamado directo a la ex presidenta. Cristina Fernández de Kirchner lo escuchó y le dijo. “No te muevas de donde estás”. El legislador, entonces, se quedó en su despacho y no fue al encuentro solicitado por el principal interesado que le vote las leyes.

La interna de hace diez días tampoco ayudó para calmar las aguas. No solo porque desnudó las furiosas disputas que atraviesan el Movimiento Derecho al Futuro, con peleas entre los propios ministros o intendentes, sino que no hubo una foto familiar a la noche, luego de la pelea en 16 localidades.

Kicillof hoy en la sede de las Madres de Plaza de Mayo mientras que Máximo estaba en San José 1111
Kicillof hoy en la sede de las Madres de Plaza de Mayo mientras que Máximo estaba en San José 1111

Las PASO pueden actuar como una centrífuga que homogeneice diferentes líneas internas en una lista final, con vencedores y vencidos. La única posibilidad de sobrevivencia de ese experimento, al que no están acostumbrados las fuerzas políticas, es que el antiperonismo se divida. Sino, tal cual sucedió luego de la durísima interna entre Anibal Fernández contra Julián Domínguez, los que pierden harán huelga de brazos caídos o, directamente, buscarán cobijo en la fórmula con más chance de ganar.

Nadie ha demostrado tener las habilidades suficientes de ir a buscar a su oponente interno, como lo hizo Carlos Menem con las “viudas” de Antonio Cafiero hace tres décadas. Entonces, mientras definen cómo resolverán la conducción, uno tratará de limar al otro para hacerlo aparecer diminuto, insignificante y, si pueden, traidor.

Fuente: Mendoza online

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