Categoría: Entrevistas

  • Alberto Sileoni: «A 20 días de terminar las clases, hay una situación muy delicada»

    La Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF advirtieron sobre el daño que causa mantener las escuelas cerradas. En este sentido, la entidad internacional abocada a la infancia a través de un documento llamado «La generación perdida», definió que el cierre de las aulas por la cuarentena está causando «daños irreparables» al bienestar de los niños.  Por ello Reperfilar se comunicó con el ex Ministro de Educación, Alberto Sileoni, quien dijo que la cuarentena en la educación “ha traído problemas serios». Porque «estamos a 20 días de terminar las clases, hay una situación muy delicada, sobre todo en aquellos sectores más carentes que han sufrido mucho más, debido a la desconexión tecnológica y la débil relación con la escuela». Asimismo, admitió que «es posible esperar noticias que no sean alentadoras, sobre todo en la vuelta y en el nivel secundario”. Consultado por el inicio de clases en febrero, Sileoni se mostró positivo: “Hay que pensar un 2021 mucho más activo. Existen dos tensiones: un riesgo de abrir y volver y también la conciencia del daño, las secuelas emocionales, sociales y pedagógicas que está dejando esta pandemia” .   Sergio Massa, Nicolás Trotta y Claudio Ambrosini lanzaron el «Programa Delta Conectado» Al mismo tiempo destacó el esfuerzo escolar de este año: “Hay encuestas que demuestran la recuperación del vínculo entre la familia y los educadores, se ha hecho una estrategia que podríamos denominar de reducción de daños. El tema es que ese daño ya está hecho en la educación de todo el mundo”. El ex titular de la cartera de Educación se refirió a la inversión en educación durante su gestión que se vio eliminada en el gobierno anterior: “Dejamos 5.4 millones netbooks en el sistema educativo. El macrismo le debe a la sociedad y al sistema educativo 4 millones y medio de netbooks, 3 millones y medio que no distribuyó y un millón que no reparó». Además añadió: «Hubo 4 años de desinversión educativa». Con respecto a los dichos de la Ministra de Educación porteña, Soledad Acuña, Alberto Sileoni comentó que “con respeto, me parece que es una bolsa de prejuicios». Porque la exsubsecretaria de equidad educativa «tiene una tarea que es gobernar, conducir a los docentes y no puede ser desde el desprecio».

    Fuente: Perfil.com

  • Gerardo Díaz Beltrán con Fontevecchia: «Llevamos más de 40 mil empresas cerradas»

    Cuál es su balance a casi ocho meses de comenzados los movimientos restrictivos frente al coronavirus a nivel pymes? ¿Cuántas van a quedar en el camino y cuántas sobrevivirán? —Vivimos una situación inédita, que entendemos que no terminó de generar efectos adversos. Sobre todo, en la pequeña empresa. La afectación de la de la macroeconomía impactó directamente a la pequeña empresa. Llevamos algo más de 40.000 empresas cerradas, con serias dificultades para reingresar a la economía formal. Aparte de la preocupación, estamos haciendo un trabajo para entender las herramientas que hacen falta en la post-pandemia, que no sabemos cuándo llegará. Atravesamos una cuarentena excesivamente prolongada. No cabe ninguna duda que había que proteger al ciudadano. Sin personas ni consumo, no hay empresas. Hay que buscar el difícil equilibrio de transitar este delgado camino entre sostener un estado sanitario y darle robustez a la economía. —Si tomamos el universo de 600.000 pymes, estaríamos en que el 7% ya habrían cerrado. —Es un número importante. No pasa solamente por el número estadístico. Las pymes, y fundamentalmente la pequeña, está integrada por familias, muchas de ellas con algún grupo reducido de empleados. Es gente que no solo no vuelve a reinsertarse en el sistema. También es el germen de un círculo vicioso distorsivo que afecta al consumo, que afecta el costo del estado para sostener a esa gente que se queda sin trabajo. Es indudable que la pandemia generó otros efectos, pero tenemos que ponernos firmemente a trabajar para reactivar la economía en este segmento. Un sector que representa 70% del empleo formal y algo más del 40% del PBI nacional. Te hace falta saber. Nos apasiona informar. Necesitás confiar. Te queremos ahí. HACETE SOCIO DE PERFIL Periodismo Puro en tiempo real. SUSCRIBITE En la verdad no hay grieta: el único compromiso es con vos Unas 60 mil pymes cerraron por los efectos de la pandemia —Varios intendentes del conurbano que entrevistamos durante la pandemia planteaban que hacían un poco la vista gorda para que los comerciantes no quiebren. ¿Qué nivel de cumplimiento tuvieron las medidas restrictivas respecto a los comercios? —Inicialmente muy bueno, casi absoluto. El sector comercial fue el que más se afectó. Estuvo absolutamente cerrado, salvo los rubros esenciales. A medida que mejoró el estado sanitario, se fueron dando las aperturas. Lo que sí pasa hoy es que tenemos algunas provincias que regresan a fases anteriores. Eso le quita sustentabilidad a la actividad económica. Es volver nuevamente a las restricciones y tener el problema de no buscar el equilibrio para que todo traccione armónicamente. —Aquellas que están abiertas se encuentran con que los consumidores se retrajeron y venden mucho menos? —Sí. La característica y calidad de consumo varió mucho a raíz de la cuarentena y la pandemia. El sector comercial viene con una caída acumulada en lo que va del año de enero hasta octubre de casi el 28%. Hay unos meses que hemos tenido índices negativos muy muy altos. A esto se suma que venimos de años realmente de índices negativos en la venta minorista. El consumo está retraído, se volvió a sentir este último mes de forma muy severa. Es indudable que la macroeconomía afecta directamente sobre el consumidor y sobre el comercio minorista o sobre la industria, algo que se sintió más fuerte el último mes. Hubo retracción de consumo, inclusive en los rubros que más más traicionaban, como alimentos, farmacias, construcción. Fue una retracción importante y sumado también. La incertidumbre en la economía genera un desabastecimiento bastante importante. —¿Hablamos de precios constantes sin calcular la inflación? —De cantidades físicas, no de facturación. En CAME tenemos una estadística que medimos cantidades comparativamente interanual. —¿Se frenó la recuperación que se producía ante la progresiva apertura de comercios? —Así es. Lo vemos también en farmacia y en el rubro alimentos. —¿A qué lo atribuye? —Hay varios factores desde nuestro punto de vista. Cuando inició la cuarentena la gente tenía incertidumbre sobre qué iba a pasar. Se sobrestockeó en muchos rubros. Ahora pesa la dificultad del poder adquisitivo. Es algo que tracciona. También se perciben síntomas de desabastecimiento. En el interior del país faltan muchos elementos del comercio cotidiano: La caída en indumentaria y marroquinería, supera en algunos casos el 30%. —¿La incidencia sobre el consumo fue diferente en AMBA que en el interior del país? —La falta de actividad en AMBA afecta al resto del país. La causa es la capacidad de producción industrial. Esto constituye un buen llamado de atención para generar espacios industriales en el resto del país. Al cerrarse el AMBA y  tener una cuarentena mucho más extendida también produce situaciones que llegan a las mediciones. Analizamos 30 ciudades de todo el país; son más de 1.000 comercios. En ese número están también los del AMBA. —Tiene un puesto ejecutivo en  la Confederación Empresaria de su provincia, Misiones. ¿Cómo es la comparación sobre cómo afectó el coronavirus a las localidades fronterizas de Misiones de los dos países? —Soy vicepresidente primero de la Confederación Económica de Misiones. Fui presidente hasta que asumí en CAME. Lo que vivimos hoy en Misiones dista mucho del resto del país. Al tener las fronteras cerradas, esa gran cantidad de dinero que se iba a Brasil y fundamentalmente a Paraguay, hoy está reciclándose en la economía misionera. Se está debatiendo y se aprobó en Cámara de Diputados un presupuesto para tener un tratamiento diferencial en las provincias fronterizas respecto al resto del país. Por tanto, Misiones no es el ejemplo para medir el resto. Estamos pasando un momento muy bueno. No se incrementaron sensiblemente las ventas, pero todo lo que iba a los países vecinos se queda en la provincia. Atravesamos una cuarentena excesivamente prolongada, asegura el titular de CAME —¿Es por el dólar? —Tenemos dos asimetrías muy marcadas en Misiones. Una es cambiaria, fundamentalmente, con Brasil. La otra, estrictamente estructural, es con Paraguay. Las asimetrías del tipo de cambio son muy breves. Cuando tenemos un tipo de cambio alto y fuerte en Argentina rápidamente se va absorviendo, ya sea por el cambio o por inflación. Paraguay tiene una capacidad muy fuerte y una estructura impositiva absolutamente liviana, que puede competir sin ningún problema con Argentina. —Dijo que: «en lo que va de la pandemia, el turismo regional perdió el ingreso de alrededor de 80.000 millones de pesos entre marzo y agosto por los seis fines de semanas largos y las vacaciones de invierno, que repercuten no sólo en forma directa en el sector sino también en las economías regionales que a diferencia de otras actividades.» Usted marcaba que «en otras actividades pueden generarse stock que después se puede vender. En el turismo lo que se perdió, se perdió». Y además siendo Misiones una provincia especialmente turística, entiendo que el tema lo toca de cerca. ¿Qué expectativas tiene respecto a recibir turistas de los países limítrofes? —Hay expectativas. El turismo es el sector que primero ingresó a la cuarentena. No sabemos cuándo va a tener actividad plena. La afectación es terrible. No solo en lo que se percibe en Capital, donde todos los hoteles estuvieron cerrados. Cualquier actividad que se genere en el turismo será muy bien recibida. Es un sector absolutamente paralizados. En Misiones empezó a haber turismo interno. Eso marcó una tendencia positiva en lo económico. El turismo está ligado al estado de ánimo del consumidor. Es una actividad que derrama muchísimo, especialmente a nivel regional. En CAME hay dirigentes que son funcionales al poder político —¿Hay empresarios o conocidos suyos de CAME que radiquen sus negocios en Paraguay? —La relación con Paraguay es histórica. Hay muchos ciudadanos misioneros que tienen una ligazón familiar en ambas orillas. Hay muchos proyectos en Paraguay. Es un país que está cambiando y mucho. Tiene una estructura impositiva atractiva. Tiene tres impuestos centrales, que no superan ninguno de ellos el 10%, tiene una ley de maquila que no supera el 1% para ganancias (n. de la r.: es Realización, bajo contrato con una matriz extranjera, de procesos industriales o de servicios, totales o parciales sobre bienes tangibles o intangibles, admitidos temporalmente y cuyo producto tiene como destino a la exportación) y es un país con incentivos para atraer capitales. Hay muchas inversiones en Paraguay. Y muchas de ellas son de misioneros. —¿Cómo será el próximo invierno argentino si no existe una vacuna lo suficientemente extendida como para solucionar el problema del coronavirus? —Siempre tenemos expectativas. Los que estamos al frente de una pequeña empresa siempre apostamos. Somos optimistas. Pero si no estuviese esa vacuna y viviésemos un rebrote del nivel que tiene Europa hoy, el panorama es poco alentador. La Argentina viene hace muchos años atravesando ciclos absolutamente negativos. No estamos en condiciones de seguir soportando cuarentenas o limitaciones en la actividad como hasta ahora. Lo que vivimos hoy es un desafío importantísimo. Debe servir para generar grandes oportunidades dentro de este desastre natural que vivimos. Pensar en un rebrote para el invierno que viene sería catastrófico. Es algo que debe preverse, porque está dentro de las posibilidades. No tenemos que esperar el invierno. Vivimos temperaturas muy altas en el interior de la Argentina, fundamentalmente en el norte, y se sigue presentando incremento de casos. —Muchos empresarios pyme señalan que tienen un problema en la actual legislación laboral, especialmente en materia de despidos. Hay muchos empresarios que están al borde de la quiebra entre juicios laborales, muchas veces injustos. —Así como evolucionó el consumo, la dinámica y el comportamiento de la sociedad, tenemos que empezar a aggiornar la legislación. Se precisa una ley laboral mucho más moderna, más flexible. No que perjudique al sector trabajador, pero sí para que estimule realmente la toma de empleo. Se precisan relaciones más flexibles. Tomar personal puede poner en riesgo la continuidad de la empresa. No se puede descapitalizar a una pyme para pagar una indemnización. Debemos discutir este aspecto. Es una situación que vivimos todos, aunque parezca un comentario un poco ingenuo. Deberíamos tener la capacidad de deponer mezquindades y sentarnos a trazar, en lo laboral, lo financiero o en lo impositivo, grandes formulaciones o reformulaciones. La economía no tiene ningún tipo de protección ni capacidad de reacción ante situaciones como ésta. . Tasciende al proteger a la pequeña empresa. Se trata de brindar el ámbito oportuno para que ese gran motor que está disperso a lo largo y a lo ancho del país, tenga la posibilidad de generar, por ejemplo, el 70% del empleo o seguir haciendo creciendo en el PBI nacional. —¿Qué opina de la propuesta de Roberto Lavagna respecto de un marco regulatorio laboral diferente para los empleos nuevos? —Está muy bien. Debemos arrancar discutiendo cómo hacemos para sostener a los que están empleados hoy. Hacer cosas de acá para adelante es algo auspicioso, pero tenemos que discutir qué podemos hacer para sostener el empleo actual. Si la economía no tracciona, es muy difícil pensar en recuperar mano de obra y tomar nueva. Primero cabe pensar cómo hacemos y qué herramientas vamos a tener para sostener el empleo actual. Después una cosa llevará a la otra. La incertidumbre en la economía genera un desabastecimiento bastante importante —Brasil modificó su ley laboral, ¿Se perciben modificaciones en las localidades fronterizas a Misiones? —Brasil es muy ágil. También en los aspectos positivos, aún a pesar de tener una carga tributaria semejante a la nuestra, no como la nuestra indudablemente. La nuestra es mucho más importante, pesada y abarcativa. Si nos fijamos los números de los principales estados de Brasil, dos de los cuales lindan con Misiones, la actividad económica en Brasil no tuvo el resentimiento de la Argentina, pese a que padecieron duramente la pandemia. —¿Se generó más empleo o se achicó? —No se achicó. Generar más empleo también lleva tiempo. Es algo ligado a la posibilidad y al desarrollo de inversión del país. La reforma fue positiva. No quiere decir que debamos hacer exactamente lo mismo en Argentina. Pero tenemos que hacer una flexibilización o modernización laboral. No tengo ninguna duda. —En la región Emilia-Romaña las microempresas representan 74% de las exportaciones del país. ¿Es posible crear algo similar con las pymes de Argentina? —En Argentina las pymes viven del mercado interno. Las exportadoras no alcanzan al 10%. Pero el desarrollo dependerá del mercado externo. El mercado interno tiene su techo. En gobiernos de hace algunos años el consumo interno fue récord. Aún así no se desarrolló del todo el sector de la pequeña empresa. Hace mucho tiempo que venimos planteando la necesidad de apoyar y tener una política de estado para que realmente estimule a que la pequeña empresa exporte. —Manifestaron el apoyo a la ley que declara la emergencia por 180 días para los concursos preventivos y quiebras pero señalaron que no debe limitarse a las empresas que entraron en crisis en emergencia sanitaria. ¿Cómo debería ser aplicada? —Lo que nosotros pretendemos es que la pequeña empresa tenga la posibilidad de ingresar a esta ley para proteger las quiebras o los concursos. Debería tener un capítulo que contemple la particularidad de una empresa. No es lo mismo un concurso de quiebras para una gran empresa o para una multinacional que para una pequeña empresa. Lo mismo cuando hay conflictos laborales. Debemos contar con la alternativa de una negociación mucho más franca, más liviana y de resolución mucho más inmediata, algo que tiene una representación en la cuestión costos. También con las exigencias para ingresar a a esta ley de concurso. Lo que queremos evitar realmente es que se inunden los tribunales de concursos de quiebra. Cuando una pequeña empresa cierra difícilmente pueda volver a abrir. —Usted dijo textualmente: «Hay que elaborar un plan integral para salir del problema financiero que enfrentan las pymes». ¿Concretamente cuál sería el plan que ustedes promueven? —Una tasa de financiamiento para una pequeña empresa no tiene que estar ligada a una tasa positiva o negativa respecto a la inflación. Debe guardar relación con la rentabilidad neta que maneja una pequeña empresa. El crédito que no se puede pagar termina generando demandas a las pequeñas empresas o produciendo su quiebra. Se necesita un sistema financiero que contemple las particularidades de la pequeña empresa. Si le exigimos patrimonialmente flujo de fondos y garantías, como a una gran empresa, jamás calificará. No podrá evolucionar para transformarse algún día en grande. Hay que tener políticas de estado para la pequeña empresa que contemplen su funcionamiento. No sería dar un cheque en blanco. Lo que se precisan son las herramientas para que traccione y contribuya al desarrollo. Pymes: 5 herramientas para gestionar la empresa a bajo costo —¿Fueron convocados a reuniones con el presidente Alberto Fernández como otras cámaras empresarias? —Es lamentable, pero CAME nunca fue convocada por el gobierno nacional para hablar de la problemática de las pymes. Representamos a todas las pymes del país. No hay ninguna entidad en la Argentina que tenga la territorialidad que tiene CAME. Cada integrante de CAME es titular en una pyme. Eso genera un diálogo muy empático y muy realista respecto a la problemática pymes. Lamentablemente por diversas causas. No hemos sido convocados por el gobierno nacional para debatir la problemática pyme. Tenemos aportes para hacer. A pesar de no ser convocados. Hicimos aportes en todo este tiempo de pandemia. Lo planteamos respetuosamente como corresponde y técnicamente. Parte de lo que dijimos fue aplicado por el gobierno nacional. —¿Y a qué lo atribuye? —La política de Argentina es difícil. Hay una grieta severa, inútil, que llega a niveles como los que estamos pasando la dirigencia gremial empresaria. En lo personal, no tuve ni tengo absoluta actividad política, Jamás participé en un partido político, ni fui afiliado. La sensación de que trabajé con el gobierno anterior genera en algunos que nos encasillen en determinados sectores. No creo que sea un tema del presidente de la Nación. La obligación de una actividad gremial empresaria es ser bisagra entre quienes gobiernas y quiénes somos los representantes de las pequeñas empresas. Necesariamente hay que articular con el gobierno, poder discutir. Hay que disentir y hay que apoyar lo que estamos de acuerdo. Hay ramas del gobierno que prefieren no discutir con la representación de las Pymes —¿Acusan a la conducción de CAME de estar relacionada a Cambiemos? —Es así. Y lo desmiento categóricamente. Desde el presidente hasta el último consejero. CAME es una entidad que tiene 90 consejeros, que reflejan a los 24 distritos federales. Sesionamos por lo menos una vez por mes. Tenemos el consejo integrado de forma muy heterogénea. No se pregunta ni religión, ni política, ni partido, ni ideología. Ahí congregamos muchas personas de muchos lugares del país que no tienen nada que ver con la política. No es un problema del gobierno central, del presidente. Son ramas o del poder que no están dispuestas a compartir o a disentir o discutir temas que tienen que ver con la problemática de las pymes. Estamos decididos y dispuestos a preservar y a defender la institucionalidad de CAME. —Dijo que «creíamos que con Mauricio Macri se venía una buena etapa para las pymes; pero, al final, no se concretó». ¿Cuál es su balance? —Cuando se dictó la Ley Pyme fue un capítulo atractivo, interesante. Hubo algunos articulados que nunca se pusieron en práctica. Por ejemplo, el famoso artículo 10 que hubiese sido de mucha utilidad para muchas provincias. Luego, la macroeconomía, la especulación, la falta de visión para las inversiones en el sector productivo quedaron en segundo plano. Se priorizó lo especulativo. Se deterioró la actividad de las pymes. Tuvimos un buen arranque. La Ley Pyme marcó una bisagra que se desmoronó posteriormente. —¿Hay grieta también dentro de CAME? —En CAME hay dirigentes que son funcionales al poder político. Eso también genera debate, discusión y problemas. Hay interna en CAME. Pero es la absoluta minoría. Hay un consenso absoluto dentro de la entidad de trabajar por las pymes y no tener que ver con los vaivenes políticos. No estamos en un proceso eleccionario en este momento. Intentamos llamar a una asamblea. No se pudo hacer por lo la intromisión de la política. Pero estamos decididos a sostener la institucionalidad y a respetar los términos que corresponden. —La Inspección General de Justicia suspendió el proceso electoral dentro de CAME. —Sí. —En plena pandemia hubo una serie de acusaciones que provenían del supermercadismo chino sobre manejo de fondos, se llegó a mencionarse el nombre de Carlos Grosso. ¿Cuál es el punto de conflicto? —La Cámara China no participó jamás de la entidad. Es una denuncia absolutamente armada por sectores de la política y por algún dirigente funcional. La denuncia fue planteada en la IGJ. Concretamente el denunciado es quien le habla más algún otro dirigente. Pero estamos muy tranquilos. Tenemos las cosas bien hechas. Estos traspiés no hacen más que deteriorar la imagen de la entidad. Pero no lo van a lograr. Seguiremos trabajando como hicimos siempre. Trabajaremos por los que representamos. No entraremos en un juego político. Ni siquiera les contestamos. Si hay elementos que deben ser jugados, que lo hagan. No nos van a amedrentar con este tipo de prácticas, Estamos habituados y estamos acostumbrados. No estamos en rencillas políticas. Nos dedicamos a trabajar por y para la entidad. —¿Se refiere a la política nacional o una política de CAME? —A la política nacional en connivencia con una absoluta minoría dentro de CAME. La caída en indumentaria y marroquinería, supera en algunos casos el 30% —¿Cuál es esa rama de la política nacional? —Hay personas que se identifican con La Cámpora. Son los que expresaron algunas exigencias que no son acordes con el manejo y la funcionalidad de la entidad. —¿Cuál es su relación con el que era vicepresidente primero de la entidad, el dirigente fueguino Diego Navarro? —Hoy muy mala. —¿Por qué? —Porque es una de las personas funcionales a toda esta rama externa que no tiene nada que ver, que no conoce CAME, que no ha participado jamás en CAME y no tiene el conocimiento cabal de la institucionalidad que tenemos, de los años de trabajo con absoluta seriedad. Es algo que trasciende a mi rol de presidente. —¿Qué sucedió que hubo un cambio en CAME? Durante 16 años fue presidida por Osvaldo Cornide. —Me tocó suceder a Fabián Tarrío, dirigente de Lomas de Zamora que había sucedido a Cornide, que fue un dirigente histórico, prácticamente el creador de CAME. Tuvo una gestión brillante, pero había que evolucionar, había que aggiornarse. Modernizar la entidad. Aperturas como la actual tienen su costo. Al democratizar una entidad, se presentan situaciones como la que vivimos. No podemos permitir que personas o dirigentes de la política pretendan dirigir CAME. —¿Cuál es la relación de CAME con las organizaciones de los empresarios más grandes como AEA o la UIA? —Excelente. Con la CAC, con la UIA, con AEA, con la Copal. Hemos compartido muchísimos eventos y mesas de trabajo en distintos ámbitos. No tenemos problemas. —¿Cómo vivió el conflicto de los Etchevehere en Entre Ríos? ¿Cómo irradió en los empresarios del campo de Misiones? —Fue una alerta importante y una preocupación. No cabe duda que más allá del conflicto que pueda tener la familia, fue una usurpación. En Misiones tenemos algunas pequeñas usurpaciones en este momento. Estamos muy atentos. En lo personal y en lo institucional repudiamos absolutamente esa metodología. No solamente no aporta solución. Si no respetamos la propiedad privada difícilmente podamos evolucionar y llevar adelante inversiones y proyecciones para el desarrollo del país. —¿Qué opina sobre el planteo sobre la agricultura y de la posibilidad de mover gente del conurbano hacia el interior? —Vivo en el campo desde muy chiquitito. Aparte de ser veterinario, soy productor ganadero con mi hermano. Al campo se lo ve con mucha tentación. El trabajo del campo tiene sus propias características. Muchos eligen la vereda de en frente, sin conocer en profundidad qué significa. Hay mucho por hacer en el campo, mucha tierra que se puede convertir. Hoy la tecnología permite realmente convertir suelos muy pocos productivos en producciones posibles, inclusive para producir proteínas de distinto tipo. Hay posibilidades reales. Pero debe haber decisiones en cuanto al trabajo, el sacrificio para que sea rentable. —¿Qué opina los distintos proyectos englobados en la metáfora de «vaca viva» en lugar de Vaca Muerta entre ellos de Gustavo Grobocopatel, del presidente actual de la Sociedad Rural, Daniel Pelegrina? —Es absolutamente posible ampliar la producción agropecuaria. Estamos en una provincia chica. Tiene una ganadería en crecimiento. Se están haciendo las cosas bien. No pasa por la cantidad de cabezas. Lo importante es la capacidad de producir kilos por hectárea. Algo transportable a todas las actividades. No hace falta tener superficies interminables para ser productivos. Se debe aplicar tecnología, conocimiento, que no es un dato menor. Hay que trabajar con mucha seriedad, con mucha firmeza. Todo lo que tenga que ver con el campo son ciclos biológicos. No se manejan ni por resoluciones ni por dictámenes sino por tiempo, dedicación. Los frutos llegan con el tiempo. «Un rebrote para el invierno que viene sería catastrófico» —¿Los emprendimientos agropecuarios en su gran mayoría son pymes? —Hay muchísimas pymes en el sector primario. En CAME tenemos un sector de Economías Regionales. Es el primer eslabón. Casi el más importante, porque es el de mano de obra intensiva y es el que genera el producto para que después se industrialice e inclusive se exporte o se lleve al mercado interno. Hay un potencial importante para transformarse en exportadores. —¿Hay una psicología diferente entre un empresario Pyme y uno de una gran empresa? —La pyme no tiene mucho espacio para la especulación. La pyme vive cotidianamente. No suele tener espaldas financieras. Genera todos los días. Pone su capital en riesgo cotidianamente. Todos los que tenemos una pyme aspiramos algún día a tener una gran empresa. Los colaboradores están en el día a día con el titular de la empresa. La simbiosis que se produce entre el grupo de colaboradores y quien le toca liderar es muy fuerte, constructiva: Eso genera intercambio de conocimiento. Algo a lo que quizás no acceda una gran empresa con gran inversión en recursos humanos. En este último tiempo y gracias a la tecnología, tenemos mucho acceso a muchísima información y ejemplos para poner en práctica lo que se hace en otros lugares. Adaptarlos a nuestras características, a nuestras regiones. La idea es acceder a la igualdad de competitividad para tener el mismo nivel de conocimiento. —¿Cómo es la comparación entre un empresario de Misiones con uno de Rio Grande do Sul, por ejemplo? —Fundamentalmente en Misiones, tenemos similitudes. Misiones está compuesta por un crisol de razas muy muy variado. La cultura del trabajo es algo prioritario. Admiro de Brasil el nivel de compromiso y nacionalismo respecto a su producción. Protección para el mercado interno y compromiso para exportar. Las Pymes producen denominadores, una de ellas es precisamente ese compromiso y el hecho de que esté todo un grupo familiar involucrado. —¿A nivel internacional está involucrado con otras asociaciones similares? ¿Hay una cultura pyme distinta en Italia, en España o en Estados Unidos? —Hay una cultura distinta, pero también tenemos políticas distintas. Italia tiene muchos años de desarrollo, por ejemplo. Miramos a Italia como el gran ejemplo. Soy de la idea de que no todo lo que se hace en el resto del mundo puede ser aplicado en la Argentina, pero sí pueden ser adaptables. Son muchos años de desarrollos del viejo continente y de otros países del propio continente con desarrollos sustentables y políticas de estado. En la Argentina no tuvimos capacidad de generar políticas de estado perdurables y sustentable en lo que hace al desarrollo de la pequeña y mediana empresa. Hay que hacer una modernización laboral. GDB —¿Qué sintió cuando vio que Cristina Kirchner en su carta recomendaba reunirse con todos los sectores? ¿Cuál es la posición de CAME sobre un gran acuerdo nacional? —Aunque parezca ingenuo, el planteo es justamente deponer mezquindades y trabajar. No tengo duda de que para salir de la situación que estamos necesitamos juntarnos absolutamente todos sin perder identidad, con respeto, tolerancia. Poder escuchar y decir lo que estamos y no de acuerdo. La Argentina está en una situación preocupante para el ciudadano común, para el empresario, para dirigentes gremiales y empresarios. Si algo hay que pregonar y trabajar es para hacer una gran mesa de consenso donde estemos sentados todos: los trabajadores, la política, los dirigentes gremiales empresarios, los empresarios. Hay que empezar a dar un paso en serio, no exclamativo sino abarcativo y sincero. —¿Hay alguna región del país en la que hayan cerrado más empresas? —Nuestras mediciones son nacionales. La pequeña empresa tiene la característica de seguir trabajando, pese a todo. Eso se debe a la mentalidad que tiene el titular de una pyme. Muchas veces se cierra una pyme y automáticamente se ponen a trabajar y explorar otros rubros, otras actividades. Se cierran algunas pymes y se abren otras, pero no cabe ninguna duda que el porcentaje de mortalidad de las pymes supera terriblemente al nacimiento de pymes. —¿Cuántas pymes habrá a fin del año próximo? —Trabajamos e intentamos hacer notar la importancia de sostenerlas. En este contexto que vivimos se hace sumamente difícil, pero tenemos que buscar la forma entre todos. El gobierno puso una parte, pero puede hacer mucho más con respecto a políticas definidas. Un ejemplo está en el esquema impositivo. Lo perentorio es que no se sigan cerrando Pymes. —El presupuesto enviado por el ministro Martín Guzmán plantea un crecimiento para el año próximo de 5% después de una caída de este año del 12%. ¿Cuál es su propio pronóstico y qué escucha de los asociados a CAME para el año próximo? —No manejamos los números ni la información que maneja el ministro Guzmán pero me parece que tiene un sobrevalorada la situación. —El optimista sería Martín Guzmán. —Sí, claramente. —Si no se crece el 5%, habiendo caído 12% este año, va a ser muy difícil que se mantengan esas empresas pequeñas y medianas. Si se crece 3% en lugar de 5% y se cayó 12%, o sea que va a estar -9 que en el año 2019. —Por eso se requiere de medidas audaces. Hay que modificar urgentemente el sistema impositivo. Aunque realmente genere ese bache de financiamiento que hoy tampoco está, redundará en un círculo virtuoso que generará actividad, consumo y terminará neutralizando el costo fiscal inicial en la baja de impuestos. Hay muchos impuestos que se pueden bajar a la pequeña y mediana empresa. Hacerlo las hará sostenibles.

    Fuente: Perfil.com    Jorge Fontevecchia

  • Sanz: «Las cosas no le van bien al Gobierno»

    En 2015, luego del dolor que le produjo que Macri anunciara que no haría un gobierno de coalición, sintió que su vida era una olla a presión. Le dijo que no a un puesto ministerial y se quedó en su Mendoza. Con el tiempo, volvió a acercarse al gobierno y hoy cree que Juntos por el Cambio debe darle más lugar a la Unión Cívica Radical, convencido de que la ecuación electoral de 2021 será muy distinta a la de 2019, porque muchas de las razones de los moderados para votar a Alberto Fernández perdieron vigencia.

    ¿Qué balance hace sobre los cuatro años de Cambiemos?
    El balance mezcla dulces y amargos, blancos y negros. En la Argentina nunca se puede tener un balance totalmente positivo, porque el país carece de gobiernos con estabilidad en el tiempo que permita medir sus resultados. Carecemos de esa mirada que nos aleje de lo momentáneo, lo temporal, la coyuntura. El gobierno de Cambiemos fue muy temporal. Trajo como novedad un gobierno no peronista que pudo terminar su mandato. Lo vivimos como un triunfo, cuando debería preocuparnos porque habla a las claras de nuestra debilidad institucional. Pero no fue lo único. El legado más importante es que dejó asentado un nuevo sistema político en la Argentina. En el último gran reportaje que me hizo hablábamos de la suerte de contrapunto entre el sistema bipartidista o bicoalicionista y lo que usted llamaba las hegemonías sucesivas. El transcurso de distintos gobiernos que imponen una hegemonía en su mandato. Gobiernan con una mayoría circunstancial hasta que viene otro y los reemplaza, que puede ser incluso de su propio signo o no. Cambiemos abonó más la otra teoría, más allá de sus resultados, que es otro debate. Se trata de la teoría del bicoalicionismo o del equilibrio y la alternancia como modelo. Argentina había perdido su equilibrio y su alternancia durante muchos años, creo que antes de 2001. Pero el epicentro fue la explosión de 2001. Se recuperó un sistema político con equilibrio, algo que trasciende al 48% a 41% de la última elección. El equilibrio deviene de la permanencia en el espacio de dos grandes protagonistas. Dos y nada más. No veo a terceros. Por un lado está el Frente de Todos y por el otro Juntos por el Cambio. La alternancia no vale en sí misma, sino porque existe la capacidad de que suceda. Se puede verificar hoy ante la pregunta de si el gobierno actual podría tener un reemplazo si hubiera elecciones dentro de unos pocos meses o un año o dos años. O en las propias elecciones de 2023. Y la respuesta es sí, porque hay esa alternancia, hay capacidad de alternancia. También están todas las contras, lo amargo. No haber resuelto una ecuación económica de retroceso, de falta de crecimiento, de decadencia, que nos acompaña desde hace ya mucho tiempo. Algunos hablan en términos de crecimiento desde 2010. Pero cabe ir mucho más atrás. La Argentina no encuentra un sistema económico estable, previsible y que genere crecimiento en serio desde mediados de la década del 70. Tampoco lo pudo encontrar Cambiemos. Otra cosa favorable es que le devolvió federalismo a la Argentina. Un federalismo que estaba herido de muerte. Tampoco pudo romper con un esquema cultural que algún amigo mío como Miguel Pichetto llama “el pobrismo”. Hoy estamos viendo sus consecuencias.

    Fuente: Perfil.com       Jorge Fontevecchia

  • Jaime Méndez con Fontevecchia: «En la Provincia se les da poca importancia a los intendentes»

    ¿En San Miguel se votó la continuidad de Juntos por el Cambio o la de Joaquín de la Torre, de quien sos su discípulo? —Se puede interpretar de distintas maneras. Veníamos de cuatro años de trabajo conjunto con el gobierno nacional y el provincial. Tuvimos apoyo más grande a nivel local que a nivel nacional y provincial. La gente se inclinó mucho por apoyar lo local. No ayudaron los últimos dos años de problemas económicos a nivel general. San Miguel tiene un sector muy comercial muy fuerte. Nuestro espacio empezó a gestionar con Joaquín de la Torre en el año 2007. A mí me tocó reemplazarlo durante cuatro años en el año 2016. L gente nos conocía, nos tuvo confianza, se ocupó de elegirnos. No pasó lo mismo con el gobierno nacional ni el provincial. —El caso de Joaquín de la Torre es interesante Fue intendente en el 2007 por el kirchnerismo; en 2013 se va al Frente Renovador. Allí es electo en el 2015 y en el 2016 va a Juntos por el Cambio ¿Cómo se puede explicar tla cursus honorum? —Lo podría explicar mejor y con más detalle el mismo Joaquín. Soy una persona de su confianza, trabajo con él hace mucho tiempo. Estuve en su espacio desde hace ya muchos años. Con ese bagaje es que puedo contestar. Joaquín fue uno de de los ocho intendentes que se juntaron a hacer fuerza para pelear contra la re-reelección de Cristina con Sergio Massa. Fue el origen del Frente Renovador. Joaquin fue en aquel momento, en aquellas elecciones del año 2015, después de haber ganado en el 2013, uno de los pocos que siguió con Sergio Massa hasta el final, aun cuando se había polarizado la elección. Al comienzo del nuevo mandato tuvo la invitación de María Eugenia Vidal para ser parte de su gabinete. Le pareció que era un momento de apoyar. Dejó de lado por ahí otras cuestiones, se expuso a la posible crítica sobre tantos cambios. Creyó que era un gobierno que debía tener todo el apoyo posible. Un gobierno no peronista no contaba con el mismo sostén que otros. Así que acompañó a María Eugenia fiel y lealmente. Esa es la historia, resumidamente. Te hace falta saber. Nos apasiona informar. Necesitás confiar. Te queremos ahí. HACETE SOCIO DE PERFIL Periodismo Puro en tiempo real. SUSCRIBITE En la verdad no hay grieta: el único compromiso es con vos —La acompañó en posiciones muy importantes; primero fue Ministro de la Producción y luego de Gobierno. ¿Cómo es su relación actual con Massa? —¿La de Joaquín? —Sí. —Es buena. Creo que no es tan fluida como antes. No estoy al tanto de pormenores, sino de lo general. —En el partido vecino al tuyo, Hurlingham, Juan Zabaleta le ganó a Emilio Acuña, que había sido intendente durante 14 años. ¿Se podría decir que no queda espacio para un camino intermedio? ¿Se es de Juntos por el Cambio o del Frente para todos y no queda otra alternativa? —Es lo que demostraron las últimas elecciones. Es lo que ha pasado. Veremos cómo se da la dinámica política de acá a las próximas elecciones intermedias y a las próximas ya del 2023. Quizá este ida y vuelta tan polarizado termine con algo en el medio. Es difícil saberlo en este momento. También es cierto que tiene que ver con las intendencias locales lo que suceda con las boletas a nivel nacional o provincial. Siempre hay que tener ese condimento para analizar por qué ganó un intendente u otro. —Pero independientemente de que el mérito sea local, pareciera no quedar espacio para un intendente en una tercera vía o en un lado o en el otro. —Hoy pareciera que es así. Veremos si cambia hasta las próximas elecciones. —Hace pocos días en tu distrito un grupo de intendentes de peso que representa a Juntos por el Cambio, e Julio Garro de La Plata; Diego Valenzuela, de Tres de Febrero; Jorge Macri de Vicente López; Néstor Grindetti, de Lanús y vos, se reunieron para empezar a programar la campaña para el año próximo, con De la Torre como armador. ¿Cómo ves la selección del año próximo y las posibilidades de Juntos por el cambio para el año próximo? —Efectivamente, existió la reunión. Este no es un año electoral. Estamos con muchas urgencias. Esas reuniones en las que nos juntamos intendentes también obviamente tienen mucha mucho de su tiempo relacionado con los problemas actuales, con la gestión. Son reuniones bastante iniciales con relación a lo electoral, pero sirven para ir pensando, qué liderazgos se plantean, cómo se puede ampliar el espacio. Son charlas generales. Lo electoral está muy lejos. La gente nos pide que estemos más concentrados, sobre todo quienes tenemos una función ejecutiva, en resolver problemas. Joaquín de la Torre tiene dos condiciones que lo hacen una persona muy valiosa en lo político, pensando en lo electoral del año que viene y del 2023. Por un lado, su experiencia de muchos años como intendente, su experiencia como ministro de Gobierno; por otro lado, su conocimiento del Conurbano, que es un gran problema no sólo para el conurbano sino para la provincia, sino para el país. En cualquier mesa política tiene mucho peso. —Joaquín de la Torre fue tu entrenador de Rugby del Club Regatas de Bella Vista durante tu infancia, tu adolescencia y en la primera división. —Somos los dos de Bella Vista dentro de San Miguel. Cuando se recibió como abogado, empezó a hacer política por su cuenta, medio solo, en el partido. Su entorno no lo hacía y hasta mal visto hacer política. Recorrió mucho camino dentro de San Miguel hasta llegar a ser candidato a intendente. Fui uno de los que se sumó, una vez que Joaquín ya llevaba dos años en el cargo. Fue mi entrenador, nuestras familias son amigas de larga data previamente a la política. Nos vincula el deporte, el rugby, la vida social, el colegio. Fue también quien me abrió las puertas a la política. Yo venía de la Justicia. Había comenzado mi camino por ahí. Fue Joaquín quien nos abrió las puertas a personas de su confianza que no participábamos de la política local. —Enseñabas Derecho en la UBA, en la facultad de Ciencias Económicas y Derecho Privado y Filosofía del Derecho en la UCA. En el 2009 empezaste a trabajar en San Miguel, primero como asesor y en el 2011 por primera vez como concejal. —Así es. —Una carrera meteórica. —Primero tuve responsabilidades cercanas a la secretaría de Gobierno. Joaquín. Es importante el contexto para entender por qué fui teniendo más responsabilidades. Joaquín empezó muy solo a hacer política. Llegó a través de algunas alianzas políticas a ser intendente. A los pocos meses, esas alianzas tuvieron problemas, cosa que padeció particularmente los dos primeros años. A partir de eso, armó nuevos equipos. Mi llegada fue ese momento. Así, tuve diversas responsabilidades en un municipio que se estaba armando, con muchas necesidades, que venía de años bastante complicados en materia de gestión. En ese camino fui teniendo, como te decía, distintas responsabilidades. El Conurbano es un gran problema para el país —Responsabilidades de gestión. —Cuestiones vinculadas a la gestión. —Hay quienes suponen que el futuro de Juntos por el Cambio en la provincia pasaba por la mudanza de Diego Santilli a ese territorio. ¿cómo será la interna de Juntos por el Cambio provincial? —No lo sé. Me cuesta imaginar concretamente uno, dos, tres frentes o  liderazgos posibles. Me inclino a pensar que va a surgir más bien de la provincia la candidatura. Es algo que nos debemos hace tiempo los bonaerenses. Hay intendentes con mucho peso o el mismo Joaquín. Además, dentro del peronismo cuenta con mucho respeto y mucha relación. Puede aportar mucho. —¿No ves a Santilli pasando a la provincia? —Lo veo difícil. No me lo imagino. Desconozco cuántas charlas o posibilidades hay al respecto. —¿María Eugenia Vidal volverá a la ciudad? —Es algo en lo que se habla. No estuve con ella últimamente. Pronto la veré, pero por otros temas. Sé que es una posibilidad. Me encantaría que siga en la provincia. Tuve la posibilidad de trabajar cerca de ella como intendente. Cuando digo cerca me refiero a tirar para el mismo lado en el mismo momento, con los mismos problemas. Es muy valiosa y conoce mucho de la provincia. La provincia la necesita. —¿Te gustaría que fuera la candidata a gobernadora en 2023? —No me refería a eso. Falta mucho y trato de ser cuidadoso. Sé que todo es muy dinámico. Me gustaría que siga ligada de la manera que sea. —Ni Horacio Rodríguez Larreta ni Diego Santilli pueden ser candidatos nuevamente a cargos ejecutivos en CABA. Santilli podría pasar a la provincia y Vidal a la ciudad. Desde esa mirada, tendría cierta lógica la mudanza política. —Sí, tengo claro que esa posibilidad. Pero aún así espero que María Eugenia termine por volcarse por la provincia. Es un lugar que necesita gente como ella. —¿Dónde te ubicás entre moderados y halcones en Juntos por el Cambio? —Hay que ver dónde me ubican otros. Me resulta incómodo ubicarme en alguno de los dos lugares. —¿Dónde crees que te ubican? —Como forma de vida y de manejarme, soy una persona moderada. Pero me gusta ser firme con mis convicciones o con lo que hay que defender. Trato de no meterme en esa polémica o en el debate actual. El tiempo y la situación del país ordenarán eso. Es algo que no tiene mucha relevancia. En San Miguel tenemos alrededor de 7500 comercios y tuvimos un cierre aproximado de un 15%. —¿Quién debería conducir a Juntos por el Cambio: Macri o Larreta? —No es para escaparle a las preguntas. Pero llevo como intendente cuatro años, la mayoría de ellos reemplazando a Joaquín de la Torre. Estoy muy abocado a la gestión local y a los problemas locales y a que todo funcione bien en San Miguel. Me abrieron las puertas del espacio, me consideran y lo agradezco. Siento que es un atrevimiento hablar sobre quién debe ser líder. Eso se dará naturalmente. Tanto Horacio Rodríguez Larreta, Mauricio Macri como María Eugenia tienen pergaminos y legitimidad para querer ser los líderes. Veremos cómo sigue avanzando la situación política en el país y lo que va queriendo la gente. Es algo que no podemos subestimar y no lo digo poniéndome un cassette. Es un aspecto fundamental, más allá de lo que se pueda prever en un laboratorio o en un lugar en una alianza. —¿La gente busca moderación? —Parecería que sí. Pero también pareciera haber dos puntos enfrentados con mucha grieta y agresividad. No parece ser lo que busca la gente. Las alternativas electorales que surjan demostrarán qué quieren la gente. —Estabas en Olivos el día que el presidente anunció el retiro de una parte de la coparticipación a la Ciudad de Buenos Aires para resolver el conflicto de la Policía Bonaerense. ¿Qué sentiste cuando lo escuchaste? —Me hizo sentir muy mal. Recibimos un mensaje aproximadamente una hora antes del anuncio o de la citación, que después se retrasó un poco. Nos citaron a eso de las cinco para estar a las seis en Olivos. Estaba por recibir unos vecinos de un barrio y tuve que irme con esa excusa. Los dejé con otros funcionarios. —Fue todo con mucha premura. —No tuvimos más aviso que la convocatoria. Nos pareció bien ir, porque era un momento bastante complicado. Estaban las fuerzas policiales alrededor de la Quinta de Olivos. Fueron días muy duros, más allá de las cuestiones en las que se puede estar de acuerdo o no. Fue una convocatoria del gobernador a la casa del presidente como intendentes del conurbano. Con tantos vecinos a cargo nuestro justificaba estar presentes. Pensamos que se iba a transmitir algún tipo de solución, de mensaje de calma, algo institucional y relacionado a la solución del problema concreto. No fue para nada cómodo ni agradable estar sentados de frente a las cámaras siendo parte de un anuncio que no conocíamos. No fue un buen gesto ni político ni personal hacia nosotros. —¿Hubo mala intención? —Me cuesta encontrar bien la razón. Una causa general posible diría que más bien tiene que ver con la poca importancia y el poco lugar que todavía se les da a los intendentes en la provincia, en el conurbano y en la provincia. Me parece que estamos frente a una nueva demostración. —¿Un ninguneo? —De alguna manera, sí. —¿Cómo afectará la crisis en las elecciones de 2021? —Lo económico siempre influye mucho. Estamos en una situación muy complicada que probablemente se complejice más en los próximos meses. Veremos qué pasa el año que viene. Si Dios quiere y se alinean algunas cosas y empieza a haber un rebote y empieza a ir un poco mejor, influirá en favor del oficialismo. Si se va pronunciando esta situación tan complicada que estamos viviendo les jugará en contra. Me cuesta pensar cómo va a ser el año que viene en lo económico. Hoy el panorama es muy complicado. En lo local lo notamos y no tenemos muchos elementos para pensar que mejorará. —¿Qué pensás que sucederá concretamente en San Miguel? —Condiciones parecidas a estas afectarían al oficialismo. Es probable que suceda algo así —¿Mejoraría Juntos por el Cambio? —Sí. Al ser una elección intermedia, hay que ver cómo se llega a esa elección, cuáles son los frentes y los candidatos. Son aspectos no menores. Hay mucha gente que está sufriendo mucho la situación económica. —¿Se ve un rebote económico en San Miguel? —No noto para nada que empiece a mejorar. Lo que notamos en San Miguel, es que todavía no hay tanta conciencia de la gravedad económica. Muchos comerciantes estuvieron varios meses peleando por volver a trabajar. Sus expectativas estuvieron más centradas en eso. En estas semanas están volviendo a tener algún ingreso, con todo lo que eso implica para el bolsillo, para la mente, para las perspectivas. Se puede decir que todavía el clima no es tan malo, porque hay cierta expectativa con la vuelta a la normalidad. Depende cómo resulte esa vuelta, de cuánto nivel de consumo haya. Ahí se advertirá cuál es el malestar real de la gente y la conciencia de la situación. —Cuando los comerciantes descubran el nivel real del consumo empeorará el humor. —Es posible, sí. Lucharemos contra eso. No depende de nosotros en gran parte. Nos toca acompañar. Van a ser difíciles noviembre y diciembre para los comerciantes que estuvieron mucho tiempo parados con ingresos cero, con empleados a mantener, con alquileres a renegociar, con familias a sostener sin poder trabajar, en sus casas. Toda esa situación que llevó muchos meses de angustia. Hoy la clave está en la vuelta al trabajo. Los parámetros indican que no habrá gran cantidad de consumo o una vuelta a la activación inmediata. Eso puede afectar el humor de los comerciantes en general. —¿Notás diferencias entre San Miguel y los vecinos? —San Miguel fue parte de General Sarmiento, un municipio que si no se hubiera dividido sería hoy como La Matanza. Comprendía lo que hoy es San Miguel, José C. Paz y Malvinas Argentinas. Después de esa división, San Miguel siguió siendo el centro comercial regional. Es el lugar donde quedó la plaza principal. —La capital del partido. —Sí: está el edificio municipal, la Catedral, la escuela Número 1. Siguió siendo un polo de atracción comercial regional, incluso para una parte de Moreno, que no era parte de General Sarmiento. Todo lo que es Moreno, lo que va desde el Acceso Oeste hacia San Miguel, se referencia mucho en nosotros. San Miguel tiene cierta notoriedad y pujanza, especialmente en materia de comercio. Malvinas Argentinas se volvió más industrial a través de ciertas condiciones. San Miguel tiene una mitad más parecida a la zona norte. —¿Más cerca de Tigre? —Lo que está para el lado de la Panamericana. También tenemos una mitad más parecida a zona oeste, la que limita con Moreno y con José C. Paz, más parecida al conurbano profundo. Fue donde pusimos más recursos los últimos diez años desde que Joaquín fue intendente y en toda mi gestión. Lo hicimos para mejorar las condiciones de un lugar que había estado abandonado durante muchas décadas. En este contexto intentamos impulsar también lo industrial, que en San Miguel siempre fue algo muy menor. Pudimos empezar hace un par de años y está empezando a crecer. —¿Cuántos comercios tenías abiertos en San Miguel antes de la cuarentena y cuántos se cerraron? —En San Miguel tenemos alrededor de 7500 comercios y tuvimos un cierre aproximado de un 15%. Son datos relativos y que van variando, porque hay comercios que se reinventaron, otros que cerraron y enseguida apareció otro, hay Así fue la cuarentena en un distrito tan comercial como San Miguel. Nos empezamos a juntar con los distintos sectores la semana posterior al 19 de marzo. Fueron charlas que empezaron escuchando a los comerciantes. Tenían preocupación, pero mucha conciencia de cerrar sus puertas, de no generar circulación. Con el correr de las semanas, la preocupación creció. Ya en la cuarta semana nos encontramos con un nivel de desesperación que empezaba a pronunciarse. Teníamos comerciantes que quizás podían pasar un mes malo, un mes y medio, dos, soportando todo lo que les generaba la situación pero, que en un momento empezaron a tener situaciones gravísimas que atender. Así tuvimos contacto permanente semana tras semana. Como intendentes tuvimos la misión compeleja de sostener a esos sectores. Digo como intendentes, porque todos estuvimos controlando una regla que venía para el Conurbano desde la provincia, desde la Nación, tratando de no asfixiar a los comercios y de dar cierto lugar también a trabajar en la medida que nos parecía que no afectaba también el contagio, porque no podíamos subestimar el virus. Fue un camino difícil pero que siempre tuvo muy presente al comerciante de clase media. al tipo que tiene una panadería, un bar, un negocio de venta de zapatos. Nos reunimos con otros intendentes de Juntos por el Cambio para empezar a planificar las elecciones del año próximo —San Miguel limita con José C. Paz y debés haber las declaraciones de Ishii refiriéndose a un pronóstico de insustentabilidad de la cuarentena. ¿Existe la posibilidad de que el malestar sea de tal tamaño que se genere algún tipo de eclosión hacia fin de año? —La franja más vulnerable, la que habitualmente necesita alguna ayuda del estado, la que estaba siendo acompañada el año pasado, aún antes de la pandemia independientemente de los espacios políticos, es un sector muy acompañado de distintas maneras, con programas sociales anteriores, con las cuestiones que se crearon ahora. Es la franja de donde hemos visto en alguna otra ocasión que apareció algún tipo de problemas. No digo que esa franja la pasa bien, pero tiene cierto grado de contención. Por ahí no veo posibilidades de eclosión o de algún foco de conflicto grande. Quedan casi tres meses hasta fin de año. Veremos cómo se dan las circunstancias. Es una franja que sigue con los problemas de siempre. Pero en lo que tiene que ver con su humor y con su contención está acompañada. La clase media y la clase media baja sufren mucho estas consecuencias. Se viene un trimestre muy complicado; un poco más cada semana, cada mes. El malhumor puede crecer. No me imagino con qué consecuencias. Hasta ahora vimos reclamos muy pacíficos de ese sector, desde cacerolazos hasta marchas en una plaza o alguna caravana. Veremos cómo sigue ese malhumor y de qué manera se manifiesta. No veo hoy escenarios de eclosión social, aunque estamos muy enfocados en evitarlos. —¿Abriste las clases o tenés pensado abrirlas? —No depende de mí. La Provincia es la que tiene a su cargo la educación en cada municipio. Creemos que hay que empezar, estamos convencidos. No todas las clases de golpe. No subestimamos al virus. Sabemos que empezar con todas las clases de golpe implicaría hoy una complicación grande. Estamos lejos de pedir eso. —¿Te parece posible en San Miguel el proyecto que pide el gobierno de la CABA? —Nestra propuesta tiene que ver con eso. Proponemos que un primer paso sea la vuelta a las actividades en la escuela en lugares abiertos con los chicos de sexto año, que están terminando la secundaria. Es un paso muy limitado y controlable. Sexto año es una porción muy menor de la escuela, que exige además muy poca presencia del personal: algunos docentes, algunos auxiliares, por supuesto, gente del equipo directivo. Es muy manejable en edificios que están preparados para cientos de alumnos. Nos parece necesario empezar a dar señales de aprender a convivir con el virus. Sabemos que mayor circulación implica mayor contagio. No es que la omitimos. Pero si nos atamos a eso y todo está restringido y prohibido, probablemente tengamos otras consecuencias muy graves. Esto es una medida prudente, controlable, que podemos llevar adelante. Sería una buena señal para la comunidad y además atendería una cuestión no menor que es el final del ciclo escolar de miles de chicos. Un elemento afectivo clave, antes de empezar otra etapa de sus vidas. —¿Solamente secundario o también los que terminan el primario? —Es esta primera etapa, solo el secundario. —Permitiste celebraciones religiosas. ¿Con cuántas personas? —30 como máximo, en espacio al aire libre. También permitimos deportes individuales al aire libre. También permitimos que la gastronomía atienda a sus clientes con mesas al aire libre con de recaudos. En las charlas que tuvimos con los sectores, advertimos que era muy difícil y muy grave lo que estaban viviendo los comerciantes. Y también que iba a ser muy difícil la vuelta a la normalidad, la transición. Entre otras cosas para la gastronomía, lo que implica mucha gente en San Miguel. Gente que invirtió mucho, que tiene muchos empleados, no estaba pudiendo trabajar o solamente en un porcentaje muy menor haciendo delivery. Esa situación se prolongaría hasta que no tengamos la vacuna, aún cuando estuviera habilitada la actividad. Aquellos lugares que tienen salones menores con techo, puertas, ventanas, mesas apiñadas. No iban a poder trabajar igualmente. De esas charlas con los comerciantes nos dimos cuenta que era importante fomentar el uso del espacio público. Lo hicimos de distintas maneras; primero, los eximimos de la tasa del uso del espacio público a quien los usa. Permitimos la actividad en el espacio público hace ya varias semanas. Y nos dimos cuenta que podíamos empezar a ganar espacio público para los comerciantes y para los vecinos que también después de muchos meses de encierro en época linda de primavera y de fin de año iban a querer salir. También en lugares donde hoy tenemos autos estacionados. Lo que hicimos fue proponerle a los comerciantes que avancen desde el cordón de la vereda hacia la calle en el lugar donde estaban los autos estacionados. Le dimos un impulso con unas rejas de hierro y unos maceteros para que los comerciantes complementen con unas plantas y luces. Fue muy bien acogida esa propuesta. Hoy tenemos decenas de comerciantes que ya tienen una terraza nueva, lo que implica más mesas, más lugar para consumo, más mesas en espacio libre y también más posibilidades para los vecinos. Fue el resultado de la conversación que iniciamos por entonces. Esperamos que sea una buena ayuda para toda la transición. En el conurbano resulta atractivo el discurso de mano dura —¿La crisis afectó la seguridad en San Miguel? —Es un tema con connotaciones particulares. Por un lado, la cuarentena hizo que baje mucho la cantidad de delitos en un principio. Después  fue subiendo y se convirtió en una escalera. Hoy estamos en números parecidos a los anteriores a la cuarentena. —Y más violentos. —El número es parecido, pero notamos algunas características que nos preocupan. Uno es que hay mayor hostilidad, violencia, más pelea interbarrial, mayor agresividad hacia las fuerzas del orden: también vemos peleas más agresivas entre familias de un barrio, más problemas relacionados con la venta de droga, que en el conurbano es un problema terrible, sobre todo en los barrios más necesitados. A veces uno tiene la tendencia a subestimar un poco el problema de la droga o imaginar barrios donde son todos delincuentes y en los que todos viven alrededor de la droga. Pero cuando nosotros hablamos de que se vende droga en un barrio, en una esquina, no referimos a 100 familias alrededor que sufren esa situación. Son los menos los que venden droga y los que van a comprar y los que roban en el barrio para comprar la droga. Alrededor de esos lugares, que son muy nocivos, viven familias que apenas les alcanza para vivir, que tienen que ir caminando hasta una calle de pavimento a tomar el colectivo para ir a trabajar o para ir a la escuela, o para ir al quiosco y tienen que pasar por la puerta de un lugar donde se vende droga. Los chicos que empiezan a consumir, roban; saltan un cerco para robar una máquina de cortar pasto a así tener plata para comprar droga. La franja más afectada con la venta de drogas es la de los barrios más vulnerables. Ahí donde más narcomenudeo hay. Alrededor de eso vemos violencia y mucha problemática. Nos llevará tiempo a todos ver bien hasta dónde llega y sus causas. Hoy hay robo, asalto a casas en barrios residenciales de bandas organizadas compuestas por extranjeros. Sufrimos ese problema en algún sector de San Miguel residencial, en barrios abiertos pero con cierto nivel de vida. Somos conscientes de que pasó en otros lugares residenciales cercanos a San Miguel. Llegamos a la conclusión que hay bandas organizadas compuestas por extranjeros dedicadas a eso. Hicimos denuncias muy fundadas fruto a partir de los elementos municipales. Derivaron en alguna detención, pero es un camino que sigue y no creemos que haya terminado. —¿Qué pasó con los casi 20 presos condenados por delitos graves que regresaron a sus viviendas a cumplir prisión domiciliaria que denunciaste alrededor de mayo? —Finalizando abril y a principios de mayo, nos encontramos con que muchos presos de San Miguel en distintas situaciones procesales volvían a sus casas. No nos enteramos porque nos avisó la Justicia o por un contacto formal. Nos avisaron los propios vecinos. Desde que Joaquín era intendente, llevamos 12 años caminando cada rincón de San Miguel. Conocemos cada barrio, tratamos de solucionar los problemas. Algunos pudimos; otros nos faltan. Esa cercanía nos da un contacto muy necesario a la hora de tomar decisiones. Esos mismos barrios donde tenemos que ayudar en un comedor, hacemos un pavimento o donde ponemos luz led, los vecinos nos denuncian el que vende droga en la esquina, al preso que volvió al barrio después de mucho tiempo. Gente que era conocida por todos. —Contaste el caso de una señora que había denunciado a alguien por drogas y ella misma les avisó que había regresado. ¿En qué situación están esos los liberados? —Están en distintas situaciones. Algunos siguen en esa suerte de condición que es el arresto domiciliario. Algo muy frágil, sin ningún tipo de control. Obviamente ponemos una mirada sobre eso, algún tipo de control, pero no hay nada más que eso. Otros volvieron a la clase por reincidencia. Son situaciones diferentes, pero han causado muchos problemas. En su momento algunos pusieron en duda la gravedad de esas personas que volvían al barrio. Pero tuvimos casos de personas que habían cometido delitos graves; incluso, algún caso de violación, alguno de abuso, alguno de robo calificado, varios de narcomenudeo y no todas eran personas que tuvieran alguna fragilidad física o en la salud que justificara su aislamiento más que otros casos. Con lo cual fue una situación muy grave. No solo para el barrio en sí, sino también para los vecinos. También es problema para las fuerzas de seguridad, que se exponen, que van, que vienen, que detienen. Hacen un trabajo para nada agradable y de golpe se encuentran con que alguna persona que detuvieron o que cometió no sé cuántos delitos se encuentra de nuevo en el barrio. Ese mensaje que se dio a través de la liberación de presos fue grave. Además fue grande algo grande, que no sé hasta dónde llegó y no sé hasta dónde va a llegar; tampoco si continúa E influyó mucho en la seguridad en general en la provincia de Buenos Aires. Todavía estamos sufriendo esas consecuencias. Los delincuentes se sienten con más libertad para arriesgarse a cometer un delito. Esto no implica una mirada inhumana sobre las personas que están cumpliendo una condena o que están procesadas y cumpliendo prisión preventiva. Merecen un trato humanitario. Y hubiéramos estado totalmente dispuestos a sentarnos en una mesa a ver de qué manera cuidábamos a las personas detenidas de San Miguel. Una persona detenida merece las mejores condiciones. Si vuelve al barrio tenemos que hacer lo imposible para reinsertarlos con lo difícil que es. Lo que pusimos sobre la mesa en ese momento e insistimos ahora que no era esa la solución. Generaron un problema. Me encantaría que María Eugenia siga en la provincia —¿Cuál es tu análisis sobre el conflicto que hubo con la Policía Bonaerense hace unas semanas? —Escuché y leí sobre todas las versiones. No me animaría a inclinarme por ninguna. Sería irresponsable de mi parte, por más que escuché algunas más razonables que otras. Había de fondo un malestar que llevaba años. Cuando hay malestar, cuando hay necesidad, cualquier interés que lo fogonee puede generar un tipo de reacción como ésta. Era una situación que todos advertimos. —Veo que no compartís las miradas más paranoicas. —No es que no las comparto. No me animo a sostener ninguna, porque no tengo pruebas. —¿Tenés alguna una forma de policía municipal? —Sí. —Berni piensa que no son convenientes. —No es lo mismo Policía Local que Policía Municipal. A veces, se llama a una con el nombre de otras. Policía Local es esa decisión que en su momento impuso el gobernador Daniel Scioli de darle a los municipios. Eran personas con casi ninguna capacitación que ingresaban a la fuerza policial, pero que hacían un trabajo local en los municipios. Los intendentes no tenían ningún control. era una policía que seguía siendo parte de la Bonaerense. Esa es la Policía Local. En su momento, cuando eso surgió, Joaquín de la Torre fue el único intendente del conurbano que se opuso a recibir esa policía. Estaba en contra de la herramienta. Incluso, se expuso a tener menos número de policías por esa medida. Fue una decisión muy valiente, porque en ese momento podía ser muy cuestionado hasta por los vecinos de San Miguel. Esa Policía Local incidió fuertemente en el último reclamo. El tiempo le dio la razón a de la Torre. Hoy todo el mundo coincide en fue algo muy improvisado. San Miguel tiene policía municipal, una policía que maneja el propio municipio. Un sistema de seguridad que no es una recorrida urbana, una patrulla de control ciudadano, sino un sistema con sus propias herramientas, que trabaja de manera coordinada con la Policía Bonaerense en San Miguel, No se chocan ni se pelean, trabajan en forma coordinada. Es un sistema municipal que tiene cientos de empleados, que cuesta mucho. Empezó hace diez años, fue creciendo y llegó para quedarse. Hoy nos brinda una fuerza muy importante, que está lejos de erradicar el delito de San Miguel, pero que nos permite vivir un poco más tranquilos. —¿Cómo evaluás la gestión de Sergio Berni? —En lo que va de su gestión, tuve la posibilidad de tratarlo dos o tres veces. Estoy agradecido de la atención que me dio, incluso para resolver dos o tres situaciones puntuales graves de San Miguel, algunas relacionadas con presos liberados. Fue valorable su predisposición y la de su equipo para resolver las cuestiones puntuales que le planteamos. Estoy agradecido por eso y espero que siga así. También fueron buenas ideas algunas modificaciones relacionadas con la organización de la Policía en los municipios. El tiempo dirá cómo terminan funcionando. Se pretendió dar un papel más influyente a los intendentes en esa mesa de la Policía, algo que en San Miguel en particular ya estábamos logrando, pero que empezó a potenciarse y consolidarse. En ese sentido puedo hablar bien de la gestión. No quiero decir mucho más, porque van muy pocos meses y en una situación muy excepcional. Tampoco sé hacia dónde apunta con lo que hace. —Una conjetura dice que Sergio Berni está construyendo una carrera política con el objetivo de ser candidato a gobernador o incluso algo más importante. Vos además sos intendente de un lugar donde Aldo Rico ocupó ese cargo. Si se va a Escobar, se encuentra Luis Patti, que también fue intendente. Luego, Rico fue ministro de Seguridad Bonaerense. Se percibe en el Conurbano una cierta demanda de mano dura. En San Miguel además está Campo de Mayo —Es cierto que a Berni se lo ve en una posición muy protagónica. No sé hacia dónde va ni si terminará convalidándose. Una personalidad de ese tipo, que habla con tanta espontaneidad, revela mucha preocupación y mucha mano dura sobre la delincuencia, genera atracción. No desconozco eso, pero no puedo decir mucho más. El votante del Conurbano tendrá en cuenta muchas cuestiones. Hay que ver a quién representa Sergio Berni, de quién está acompañado, quién es su adversario. Queda mucho por recorrer. No subestimo para nada a la gente. La gente que quiere seguridad no se va a dejar guiar solamente por lo que escuche de Berni en la televisión. Reconozco que es un tipo de discurso atractivo en el Conurbano. En general, la gente vive muy preocupada, muy intranquila. —Aldo Rico fue a tu asunción de vos como intendente. —Estuvo. —¿El MODIN es parte de tu coalición (n. de la r.: Movimiento por la Dignidad e Independencia, el partido Aldo Rico)? —No hay una coalición. Pero debo decir que desde aquella elección del año 2011, en la que Joaquín de la Torre le ganó a Aldo Rico, él se comportó muy bien con la gestión. Tanto con Joaquín como en mi mandato. —¿Es querido en San Miguel? —Tuvo mucha influencia sobre el pueblo de San Miguel, su gestión fue muy valorada. Los 300.000 vecinos lo escuchan cuando va a los medios nacionales. Quiero reconocer su apoyo, su buena compañía, en todos estos años. El anuncio de la quita de coparticipación a CABA delante de los intendentes de Juntos por el Cambio no fue un buen gesto —¿Hay paralelismo entre la figura de Berni y la de Rico? —La gente ve un discurso en común. No quiere decir que en un candidato más moderado y con otras características no pueda encontrar confianza en temas de seguridad. Ambos tienen una manera tajante. —¿En San Miguel tuvieron problemas de tomas de tierra? —Tuvimos algún percance muy menor. Lo pudimos resolver gracias al aviso inmediato de los vecinos. Ayudó a que se disipará rápido la situación. Estamos muy atentos y preocupados para que estén bien cuidados los lugares tanto municipales como privados. Nos preocupa mucho, por los dueños, que tiene derecho a mantener la propiedad, pero sobre todo por una cuestión urbana. Para un intendente, para un municipio, para una gestión en que se genera la usurpación de una manzana en medio de determinado barrio, de dos manzanas, de un campo en determinada zona es tirar años y años por la borda. Los intendentes y los equipos que nos acompañan, tomamos decisiones para eso. —¿Las tomas rompen la planificación urbana? —La planificación está en todas las áreas, desde obra pública hasta salud, transporte o educación. Una irrupción tira realmente por la borda todo eso. Es un fracaso para una comunidad organizada. La liberación de presos influyó mucho en la seguridad de la provincia de Buenos Aires —Respecto a la toma de tierras como en el tema de inseguridad coinciden Patricia Bullrich con Sergio Berni. ¿Se podría decir que Berni viene a cooptar votantes que podrían ser de Juntos por el Cambio? —Es algo que escuché bastante últimamente. Sergio Berni está teniendo mucho protagonismo pero a la vez está muy expuesto. Quedan muchos meses por delante hasta lo electoral. Veremos qué sucede a mitad el año que viene, Me parece muy bien que lo haga el periodismo. Pero salvo en medidas muy menores, limitadas y reservadas, no me gusta y me parece mal que los políticos estemos hablando mucho de lo electoral. Tenemos funciones ejecutivas que cumplir. Es algo de la cultura política que debe cambiar. La gente está preocupada por salir a trabajar mañana y volver a su casa. —¿Con qué discurso te sentís más cómodo: con el Patricia Bullrich o con el de María Eugenia Vida? —No elegiría uno u otro. Me sentí muy cómodo con María Eugenia, hablé mucho con ella. De haber seguido en la provincia, hubiera sido algo muy positivo para todos los argentinos. Por su vocación, sus valores, lo que tenía pensado para la provincia. Me parece una lástima para el país que eso no haya sucedido. Espero que pueda tener un lugar de protagonismo en los próximos años de la Argentina. Y valoro también muchas de las cosas que dice Patricia Bullrich. No me siento obligado a elegir entre una u otra. Veremos qué pasa el año que viene en lo electoral. Quizá haya un espacio que reuna las dos miradas.

    Fuente: Perfil.com

  • Leandro Santoro: «Alberto no es un presidente alfonsinista»

    Alberto Fernández volvió a retomar últimamente la línea no grieta, la línea más panradical, panperonista y no kirchnerista. ¿Cómo ves al Presidente? —No creo que se trate de la simbología kirchnerista ni alfonsinista. Tiene que ver con la necesidad de construir consensos en un contexto de muchas restricciones. Me parece que la sociedad argentina no está dispuesta a bancarse peleas entre políticos. La política argentina se volvió bastante agresiva y violenta, pero todos somos conscientes de que un presidente está obligado siempre a construir el consenso. Sobre todo en un contexto de tantas restricciones sociales, tantas angustias, situaciones de estrés por el encierro, por la crisis económica. Alberto lo tiene presente. —Algunos comparan al Presidente con el personaje de Woody Allen Leonard Zelig, que cambiaba de personalidad adaptándose al medio en que se desenvolvía. ¿Quién es Alberto? —Es un peronista pragmático con mucha sensibilidad social, formado en la cultura hippie con vocación de empatizar con la sociedad. Siempre con la perspectiva de mirar la realidad desde el punto de vista del que menos tiene, del que más sufre. Entiende que en la Argentina la construcción de poder implica el desarrollo de ciertas destrezas. A veces puede parecer esto que describís. Una posición ambigua en términos de algunas definiciones. En las grandes definiciones, Alberto Fernández no cambió nunca. Te hace falta saber. Nos apasiona informar. Necesitás confiar. Te queremos ahí. HACETE SOCIO DE PERFIL Periodismo Puro en tiempo real. REGISTRATE Ya tengo cuenta En la verdad no hay grieta: el único compromiso es con vos “Está por verse si el Frente de Todos puede responder a la ilusión que generó en la sociedad.” —Dejame que comparta esta definición “vulgata” del síndrome Zelig: “Es una afección extraordinariamente rara descripta en el hospital Clinic Villa Camaldoli de Nápoles sobre un paciente que presentaba los siguientes síntomas: daño frontal temporal por hipoxia cerebral, trastornos amnésicos y trastornos de la conducta que se manifestaban en un fenómeno muy peculiar que lo denominaban dependencia ambiental, o sea dependencia del ambiente, asumiendo diferentes roles según su entorno, interpretando al personaje que más encajaba en el contexto en particular. Según el grupo que lo describió, los síntomas se debían a una pérdida de la inhibición del lóbulo frontal, cuya función es el control de la identidad del sujeto, y a consecuencia de ello se producía una atracción hacia el rol social que proponía el ambiente. En este sentido, podía asumir el papel de médico entre los médicos o mimetizarse en el rol de psicólogo o de abogado entrando con sorprendente naturalidad, llegando incluso a inventarse una biografía personal exploratoria. El nombre de Zelig se debe a la película de Woody Allen filmada en 1983”. —La respuesta te la puede dar solamente un psiquiatra o un presidente. No soy ninguna de las dos cosas. En un país tan heterogéneo como el nuestro, donde está tan fragmentado el tejido social, es muy importante tener capacidad adaptativa para conducir al conjunto. —Que sería egosintónico entonces. Sería que, en sintonía con el ego que la persona desarrolla para la función, algo que fuera de esa función podría ser anormal, pero es necesario. —No voy a entrar en terrenos que no conozco. Sí sé que Alberto construye poder. Hay que comprender cómo se tiene que mover un presidente en el contexto de la Argentina. El sistema bipartidista de los 80 no existe más. La sociedad industrial, donde se ordenaba todo en función del trabajo, con clases sociales identificadas y con conciencia de sí mismas, con organizaciones que las representaban, tampoco. Las identidades políticas, sociales y culturales estallaron. Cualquier líder político moderno está obligado a tratar de interpelar y representar a distintos segmentos de la sociedad. “La sociedad argentina no está dispuesta a seguir bancando peleas entre políticos.” —En “Noticias” contaste cómo empezó tu relación con él: “Fue casual. Crucé un tuit de esos tan habituales hace unos diez años. Contestaba con mucha claridad conceptual; me llamaba la atención que un ex jefe de Gabinete tuviese tan pocos seguidores. En uno de esos cruces le dije: ¿cómo sé que sos vos? Y me invitó a tomar un café. (…) De esa primera reunión, generamos una relación que hasta hoy en día se mantiene”. Fuiste uno de los primeros que pisaron el departamento de Puerto Madero el 18 de marzo, cuando Cristina Fernández anunció que su ex jefe de Gabinete sería candidato a presidente. —Me pareció fabuloso que el tipo le responda a un pibe que no sabía quién era y lo invite a tomar un café. Él sí era conocido. Fue una conversación muy interesante. A partir de ahí, la relación se mantuvo. También esto habla de su forma de ser. No cambió, al día de hoy es así. Hay características que persisten en el tiempo. Una de esas es estar pendiente de lo que le dicen los demás y ayudar al otro. Tuvo una actitud muy noble. Tratar de contener a un pibe con inquietudes y darle explicaciones. Grieta. “La política argentina se volvió bastante agresiva y violenta”. “El sistema bipartidista de los 80 no existe más”. En el radicalismo existe una lógica más liberal que la peronista”. (Foto: Marcelo Dubini) —Con los años fue más que eso. —Esa fue la relación inicial. Después le conté de Raúl Alfonsín. Conservé una relación con Alfonsín durante mucho tiempo. Me permitió compartir cumpleaños, reuniones, ir a comer una vez por semana, viajar con él. Ese punto ayudó muchísimo, porque Alberto siempre se sintió muy atraído por la figura de Alfonsín. Lo conocía, lo trataba. Eso ayudó a que el vínculo entre nosotros fuese más sólido. “En la Argentina es muy importante tener capacidad adaptativa para conducir al conjunto.” —¿La relación con vos es causa o consecuencia de la fascinación de Alberto Fernández con Alfonsín? —Seguramente las dos cosas. —¿Le resultó atractivo que fueses el más joven de los alfonsinistas? —Sobre todo, le resultó útil. Se dice que Alberto es un presidente alfonsinista. No lo es. Se inspira en algunas ideas de Alfonsín, pero no tiene la misma concepción filosófica y política de Raúl. Tiene lecturas distintas de la realidad. Se parece el contexto donde le toca ser presidente. En términos institucionales, Argentina pareciera estar más sólida, pero existen restricciones financieras. Siempre decía que debió empezar a gobernar con un mapa en el que lo rodeaban dictaduras. Hoy Alberto tiene que gobernar y hay algunas dictaduras y otros gobiernos ultraconservadores en derredor. También la tiene muy difícil en una sociedad con muchas demandas e ilusión. La ilusión que se construyó con el Frente de Todos es enorme. La capacidad de respuesta ante ella está por verse. Las capacidades del Estado para resolver y encauzar esas demandas están muy menguadas como consecuencia de un proceso de destrucción del aparato productivo y estatal. Es otro punto de contacto. —Hay una imagen en la que puede verse un Santoro pelilargo con Alfonsín una década después de ser presidente, ya grande. Seguramente es de cerca de 2000 (N de R: Fontevecchia le muestra la imagen). ¿Hay un paralelismo que los acerca en las condiciones de posibilidad de un gobierno en los 80 y las de hoy? —Era algo preexistente a las condiciones. Alberto fue funcionario de Raúl y tiene desde siempre una foto con Alfonsín en su biblioteca. No la puso ahora. “Cualquier líder político moderno está obligado a tratar de representar a distintos segmentos.” —Hay quienes plantean que este no es un gobierno peronista, sino alfonsinista o radical. —Hay diferencias de origen. El radicalismo es una cultura también. Te hace interpretar la realidad sociopolítica con determinadas claves. El peronismo, además, obliga a ejercer un tipo de liderazgo impensado en el radicalismo. En el radicalismo existe una suerte de lógica más liberal. Es como comparar un griego y un romano. El liderazgo de Alfonsín surge en un contexto muy diferente al de Alberto. Aparece con la muerte de Ricardo Balbín y luego con una situación muy traumática, como la Guerra de Malvinas. También es el resultado de una posición muy coherente en relación con la defensa irrestricta de los derechos humanos. Fernández aparece en otro momento de la historia: su Ricardo Balbín no solamente no está muerto, sino que está vivo y lo nomina: Cristina, que es la líder natural del espacio. Su relación con la sociedad se construye de manera más rápida, violenta y espontánea. Lo de Alfonsín fue más de a poco, más de abajo hacia arriba. Además, los actores con los que tiene que construir poder y consensuar son distintos a los de Alfonsín. —¿Se podría decir que el peronismo de Alberto Fernández es más republicano, que hay una fusión de algunos de los valores del radicalismo más liberales propios de la socialdemocracia? —Antes de Alberto Fernández había adquirido muchos de esos elementos. —El significante Cafiero, por ejemplo. —Sí. Alfonsín lo rescataba como positivo. Afirmaba que el radicalismo había logrado contagiar de algunas buenas prácticas al peronismo; el peronismo también logró contagiar de algunas buenas prácticas al radicalismo. Son partidos hermanos o primos hermanos. Si el liderazgo de Alberto puede definir una identidad socialdemócrata en el peronismo es porque el partido tiene una peculiaridad que el radicalismo no tenía: la relación con el movimiento obrero organizado. Un tema que le partía la cabeza a Alfonsín. En la Argentina, algunos utilizan socialdemócrata como tibieza ideológica. “Como Alfonsín, Alberto debe gobernar rodeado de países con una tendencia ideológica distinta.” —Últimamente, también de neoliberales, como Guillermo Moreno. —Hago una lectura completamente diferente. Digo, cuando yo pienso en la socialdemocracia pienso en Willy Brandt y en Olof Palme (N de R: el ex ministro de Suecia asesinado en 1986). La mayoría de los que critican a los socialdemócratas nunca leyeron nada de ninguno de los dos. —¿Qué quieren decir cuando usan socialdemócrata peyorativamente? —Es estético y es injusto en términos de que no saben leer la correlación de fuerzas. Habla más de la velocidad de algunas decisiones y de las formas en implementar políticas que de las políticas en sí. También hay algo de aprovechamiento político. Expresan una disconformidad y malestar que existe en la sociedad argentina. —Busquemos algunas invariantes. Lo primero sería la comparación entre la manera y la forma de hacer política y las ideas de Alberto Fernández con el kirchnerismo. —¿Qué entendés por kirchnerismo? —Vayamos al origen. ¿Qué diferencias encontrás entre el gobierno de Cristina y el de Néstor Kirchner? —La gran diferencia fue el contexto económico. La macroeconomía fue completamente diferente. A Néstor Kirchner le tocó gobernar un país con el boom de las commodities, con una situación que favoreció muchísimo a las políticas redistributivas y una oposición muy desmembrada. En el gobierno de Cristina se notó más el desgaste de ocho o diez años. “En la política argentina hasta los conceptos básicos son polisémicos.” —¿Néstor Kirchner hubiera hecho lo mismo que Cristina Kirchner en 2014 y Cristina hubiera hecho lo mismo que Néstor en 2003? —Sí. No es lo mismo gobernar con superávit fiscal que con déficit. —¿Por qué entonces Alberto Fernández compartió la gestión de Néstor Kirchner y no la de Cristina? —Debe responderlo él. Si hablo como politólogo, no respondería cómo Alberto tomó la decisión de ser parte de un gobierno y de renunciar a otro. —¿Cuáles son las diferencias que Alberto tenía con Cristina Kirchner y las similitudes que tenía con Néstor? —Las comparaciones históricas son difíciles, el contexto condiciona la acción política. No es lo mismo tener la soja a 600 que a 300. No es lo mismo tener capacidad para hacer política contracíclica que no tenerla. —¿Es más progresista Cristina y más peronista Néstor? —Mucha gente piensa eso. Pero hay que tener cuidado en lo que se interpreta por progresista y por peronista. Uno de los problemas que tiene la política argentina es que hasta los conceptos básicos son polisémicos. Hacés una caracterización y deseás transmitir un concepto o un significado, y el lector o el televidente interpreta otro. —¿Es más socialdemócrata Cristina que Néstor? —Puede ser que Cristina haya tenido una mirada más cosmopolita, más atenta a lo que sucedía en el mundo. Néstor tenía una mirada más local, más de la gestión del día a día. Cristina disfruta más del debate ideológico. —¿Más formada intelectualmente? —Otra formación, filosófica. No conocí a Néstor, pero da la sensación de que tenía una formación más de corte económico y de político práctico. —A priori parecería que Alberto debía haberse entendido mejor con Cristina que con Néstor Kirchner. —Ahí entra la dimensión emocional, afectiva, de las relaciones humanas. En política tienen un papel mucho más importante del que se cree en el laboratorio. Cuando se analiza por qué funcionan o no las cosas, la química personal tiene que ver. —Una línea para comprender la antropología peronista podría empezar por Néstor Kirchner más peronista; Cristina más socialdemócrata y cosmopolita y Alberto Fernández más aún. —Una cosa es cómo tiene constituida la cabeza Alberto y otra cómo Alberto será recordado por la historia. Estos reportajes quedan. Alberto Fernández será lo que su gestión de gobierno. No lo que su cabeza pretenda. —¿Qué divergencias y coincidencias encontrás entre Perón y Alfonsin? —Alfonsín te hubiese dicho que el peronismo bregaba por las libertades sociales pero tenía una actitud esquiva frente a las políticas y civiles, mientras el radicalismo bregaba por las libertades civiles y políticas, pero tenía posiciones ambiguas por su interna partidaria tradicional en relación con las libertades sociales y los derechos. Con el tiempo fue confluyendo en esta simbiosis. —¿El radicalismo progresista y el peronismo republicano confluyen? —Y la parte más liberal, más alvearista, más antipersonalista del radicalismo empieza a confluir con los sectores más conservadores. —Con Mauricio Macri. —Exactamente. Eso reconfigura el escenario político y construye una suerte de bifrentismo. En el alfonsinismo se decía que debíamos estar preparados para perder elecciones, en el caso de que la sociedad se hubiera derechizado, En cambio, en Gualeguaychú se dijo: “Como la sociedad se ha derechizado y no queremos perder más elecciones, iremos con Macri”. Los mismos que habían aplaudido a Raúl una vez muerto se pararon y terminaron construyendo Juntos por el Cambio. Más que diferencias ideológicas, son dos sistemas culturales y políticos con una coherencia diferente. “Radicales y peronistas son como griegos y romanos: tienen raíces comunes, pero no son iguales.” —Por eso te preguntaba si eran estéticas. —Y también culturales. Hay una dimensión emocional muy fuerte más presente en el peronismo que en el radicalismo. Hay una concepción de comunidad que da un sentido de pertenencia mucho más fuerte en el peronismo que en el radicalismo. Las segundas y las terceras líneas del peronismo se sienten más parte del peronismo de lo que las segundas y las terceras líneas del radicalismo. Sus núcleos duros militantes se sienten muy radicales y muy peronistas, pero después encontrás que hay más capilaridad en el peronismo en términos de identidad sociológica que en el radicalismo. Con Alfonsín: “Alberto se inspira en ideas de Alfonsín, pero no tiene la misma concepción filosófica de Raúl”. “Fue su funcionario y tiene una foto en la que están juntos en su escritorio”. (Foto: Marcelo Dubini) —¿Qué puntos de contacto hay entre lo que fue la Junta Coordinadora Radical en los años 80 y La Cámpora de hoy? —Hubo una revisión de las prácticas políticas y de conductas sociales de la juventud. Fue un canal de participación que significó mucho más que la politización de la juventud. Implicó también la incorporación de otras prácticas sociales a la política, como la poesía, el arte, el rock, la cultura en general. Ser de la Coordinadora era algo más que ser alfonsinista y radical. Te sentías parte de un colectivo que generaba amores y odios. Con La Cámpora pasó algo parecido. Era una identidad complementaria a la del kirchnerismo, distinta en algún aspecto. —¿Ambas están a la izquierda del tronco madre? —Tenían una visión un poco más popular, más desafiante con el statu quo, una mirada más creativa. “Uno se define por el primer amor: soy alfonsinista. Pese a todo, no me considero peronista.”   —¿La juventud es más rebelde por naturaleza? —Hoy no. Estoy preocupado porque veo una suerte de politización por derecha de los pibes. Hubo un cambio entre 2010 y 2015, el primer lustro de la década. Cuando empecé, a los 13 años, tenías que saber pintar paredes, dibujar letras, hacer la sombra, saber preparar el engrudo para pegar carteles. Si te tenías que cagar a roscazos para defender una esquina para colgar las banderas, debías hacerlo. O sea, había una cuestión de territorialidad y de identidad muy marcada por la ética militante. —¿Había relación entre poner el cuerpo y juventud? —Hay mucha gente joven que no lo hace. Hay organizaciones donde es al revés. Una de las cosas que más me molestaban en el radicalismo cuando decidí irme era que la figura del militante había sido reemplazada por la figura del operador. Si no tenías sangre azul, era muy difícil que pudieras ocupar espacios de poder. Con La Cámpora se da una situación en que se valoriza más el compromiso militante. El “Cuervo” Andrés Larroque, mi amigo, ganó el lugar que tiene, entre otras cosas porque puso el cuerpo con sus errores y con sus virtudes. Puso el cuerpo. —Hoy nadie se acuerda de la Coordinadora y la Juventud Radical es una cuestión histórica. ¿Puede pasar lo mismo con La Cámpora? —Cuando hablo de poner el cuerpo, me refiero también a una concepción de la solidaridad. —Pero hay una energía vibrante que tiene que ver con la juventud. —No lo niego. Solo intento mostrar una vertiente distinta. Me parece que hay algo en el sentido de la solidaridad, del compañerismo, que es pétreo. Está o no. No se pierde al llegar a determinada edad. La Coordinadora se terminó transformando en una organización más individualista. Noto en las compañeras y compañeros de La Cámpora un sentido de la solidaridad y un imperativo ético fuerte. —Dijiste: “Pichetto se considera peronista y para muchos yo soy un radical, pero más visto como peronista”. También contaste que muchos de la Jotapé te decían que eras más peronista que ellos. ¿Cómo manejás la cuestión de la identidad política? —Lo pensé mucho. ¿Sabés a qué conclusión llegué? A que uno se define por el primer amor. Soy alfonsinista. Mi contacto con la política se dio a través de este hombre. La lectura de la realidad la hice a través de su sistema de ideas. Pero no soy Alfonsín. Alfonsín no se hubiera ido nunca del radicalismo. —¿Conversás con Ricardo, su hijo, embajador en España? ¿Qué le produjo pasar a ser embajador de Alberto portando el apellido? —Si traés a Ricardo, te dirá que sigue siendo radical. No sé si se definiría como alfonsinista. Tiene una cosa más ambigua, más difícil de definir. Yo no. Yo tomé la decisión de irme del radicalismo. Me considero alfonsinista, pero en el espacio en el que estoy me siento compañero de mis compañeros. Soy cultural e ideológicamente alfonsinista, pero políticamente estoy en el Frente de Todos. “Quien piense que el peronismo es anticapitalista no entiende absolutamente nada.” —Te escuché decir: “Es una batalla cultural, hay que construir una contrahegemonía. Un militante político es un docente que tiene que dar una batalla ideológica. Friccionar lo posible para conseguir lo imposible y que además ese imposible, de ser deseable, también sea posible. Hay que salir a lijar los tótems del neoliberalismo. Tenemos que ser docentes del campo nacional y popular”. ¿Ese discurso lo hubieras tenido en el radicalismo? —¡Obvio! Por eso me fui. Es muy loco lo que pasa. En el radicalismo solo me quería Alfonsín. No debería hablar en primera persona, me refiero a mi grupo. En el peronismo me quieren. Algo operó en las identidades políticas argentinas para que pasáramos de un espacio político a otro. —Más recientemente dijiste: “La derecha se radicalizó y no tiene vergüenza de decir cualquier disparate básicamente porque funciona un dispositivo que le da sentido al disparate, a lo bizarro, y comienza a ser utilizado como un argumento más”. ¿Cómo describirías ese dispositivo? —No quiero personalizar. Empezaron a circular algunos discursos peligrosos por lo antipolíticos, por lo hiperindividualistas, por lo agresivos. Discursos que parecían marginales hace tres o cuatro años y hoy ocupan espacios cada vez más importantes en los medios. Esto se debe a varios factores. Uno de ellos es una suerte de tuiterización de la política argentina. Se discute en el Parlamento como si se estuviera enviando un tuit. —¿Hay una vulgarización del debate? —Hay chicanas, vulgarización, búsqueda del efecto sobre el significado, la polarización en términos de demoler al adversario y no de tratar de convencer. No es gratis que aparezcan liderazgos como el de Donald Trump o el de Jair Bolsonaro, que dicen cualquier disparate y sin embargo son aceptados. —Tienen éxito electoral. —Y los medios de comunicación tienen una posición absolutamente irresponsable, porque habilitan que se diga cualquier cosa sin ningún tipo de límite moral ni ético. Por ejemplo, hay economistas que se sientan en programas de televisión del prime time y dicen que estamos al borde de una hiperinflación. Sugieren de esa manera que la gente vaya a buscar sus depósitos. También aparecen quienes le dicen que van a sacar a los políticos a patadas. —¿El dispositivo serían los medios de comunicación y las redes sociales? —Una parte de la metodología de la derecha y de la ultraderecha consiste en simplificar los problemas. Esa simplificación no es inocente. —¿Twitter le viene mejor a la derecha porque en 140 caracteres se puede simplificar mejor? —Sin duda. Casi todos los influencers son de derecha; hay muy pocos influencers de izquierda en las redes sociales. “Hay un sector de la política argentina que cree que el problema son el peronismo y el movimiento obrero.”  —¿Hay un trotskismo de derecha de “cuanto peor, mejor”? —Sí. Y gana espacio. Creo que es consecuencia de cierta desilusión que empieza a aparecer, de nuestros propios errores. La izquierda está vieja, no aporta novedades, se repite a sí misma. De nuestro lado quedó lo políticamente correcto; la transgresión pasó a ser de ultraderecha. —¿Qué sentís que cada vez hay más bocinazos y cacerolas? —No me sorprende. Si te fijás, hace por lo menos un año que vengo advirtiendo de esto. Tenemos aspiraciones de consumo de países europeos. Nos autopercibimos como más de lo que somos y tenemos. Hace mucho tiempo identifico que las democracias en América Latina tienen un serio problema: no logran cumplir con su promesa constitutiva, con su contrato electoral y social. —¿Notabas los mismos cacerolazos, bocinazos, durante el gobierno de Maurico Macri en tu barrio, Boedo? —Hay un sector de la sociedad que pensaba que Macri tenía una mirada mercado friendly, pro empresa, pro consumo. Ese sector empatizaba con esas aspiraciones. También su incapacidad para concretarlas. Puede ocurrir que ese sector sienta que del otro hemisferio político hay una mirada inversa. Esos sectores medios urbanos aspiracionales construyen su impresión de lo que sucede a partir de lo que se ve en televisión. En televisión se trabaja en la construcción de estereotipos que no necesariamente tienen que ver con la realidad. Quien piense que el peronismo es anticapitalista no entiende nada. Pero se construyen clichés: que somos pobristas, que queremos nivelar todo para abajo, que necesitamos pobres para que nos voten. “Comparado con Mauricio Macri, Carlos Menem es casi como Dwight Eisenhower.” —Dijiste que “la oposición trabaja en la construcción de la desilusión”. ¿Cuál es el fin? —El fin es hacer con Alberto lo que intentaron con Cristina y no pudieron. Lo que sí lograron con Raúl. Tienen en mente una suerte de chilenización de la sociedad argentina. Una sociedad que naturalice la desigualdad. Hay un sector de la política argentina que cree que el problema es el peronismo. Buscan deslegitimar al Gobierno para ganar las próximas elecciones, disciplinar a la sociedad y hacer lo de Carlos Ménem: cirugía mayor. Hubiese sido impensado el programa de la convertibilidad si no hubiese sido el menemismo hijo también de la hiperinflación y del golpe de mercado que sufrió Alfonsín. Y eso que, comparado con Macri, Menem es Dwight Eisenhower. Hay una construcción cultural ideológica que utilizó a Macri. Pero Menem trabajaba de político y Macri aparentemente no. Macri transformó los instrumentos flexibles, no logró transformar los instrumentos rígidos, que es lo que la derecha dura le reclama. Guillermo O’Donnell diría que hubo un empate hegemónico. La intención de la derecha es meter presa a Cristina, destruir el kirchnerismo, destruir y desmembrar la CGT, y si no la pueden destruir y desmembrar, por lo menos comprar a sus principales dirigentes. El objetivo es una sociedad como la chilena, donde la seguridad, la educación y la salud están privatizadas. —¿Eso quiere la oposición o solo un pedacito de la oposición? —Solo un pedacito. Uno, en la vocación de comunicar y de poder esquematizar las cosas para comunicar, comete injusticias. Toda generalización es una injusticia. Hay muchas personas que se consideran opositoras a nuestro gobierno y tienen intenciones muy parecidas a las nuestras. —Que quieren ser socialdemócratas. —Por eso, cualquier generalización es injusta. Desafíos: “Las democracias en América Latina tienen un serio problema: no están cumpliendo con su promesa constitutiva”. (Foto: Marcelo Dubini) —¿Hace diez años vos también eras intenso? —No es igual la posición relativa que uno tiene en la sociedad. No es lo mismo cuando sos un marginal que no te escucha nadie. —Quienes te recuerdan de aquel comité de Formosa 114 dicen que tenías capacidad de argumentar a favor de cualquier cosa, que tenías mayor formación intelectual. ¿Abusaste de la capacidad retórica en algún momento? —Eso es una mentira. Lo sacaste de una nota de Clarín. Lo que más me dolió del artículo es que cuenta una pelea que tuvimos. Afirma que me fui y dejé a mis amigos solos. Jamás en mi vida dejé a un amigo mío en una pelea. “La derecha quiere meter presa a Cristina, terminar con el kirchnerismo y desmembrar la CGT.” —Fuiste invitado habitual de “6,7,8”. En el programa te recriminaron que habías tenido tuits contra Cristina y contestaste que habías tenido una evolución ideológica. —Lo que nos pasó fue que Leopoldo Moreau tomó la decisión de irse al kirchnerismo antes que nosotros. Nunca hice política con Moreau porque tengo una hija con su hija. Lo quiero mucho, pero nunca habíamos hecho política juntos. Tomó la decisión de irse al kirchnerismo. Nosotros nos quedamos en el radicalismo y queríamos transformar el partido. Cada vez que decíamos que había que acompañar ciertas medidas me decían que era kirchnerista, como Moreau.  —Saliste a defender a Alberto Fernández a lo largo de estos meses muchas veces, más que sus propios ministros. Le ponés verbo al Gobierno en los medios. —Es un error pensar que defiendo a Alberto. Si la presidenta fuese Cristina, haría exactamente lo mismo. Defiendo mi espacio político y cuando no entiendo de qué se trata una medida, o cuando la entiendo superficialmente porque la leí en los diarios, intento explicar el contexto en el cual es tomada. —¿Qué visión tenés de Rodríguez Larreta? —Es un funcionario eficiente para administrar lo que existe, con dificultades para elevar el piso de lo posible. En algunas oportunidades se presenta como intendente y en otras como gobernador. Mi adversario no es él. Con él podría charlar; mi adversario es un sistema de ideas. —Buenos Aires es el único lugar donde el peronismo mayoritariamente pierde, al punto que, creo, llegó a salir tercero en las PASO… —Segundo. En la última elección salimos segundos, en la anterior salimos terceros. —¿Eso genera una cultura distinta? —La respuesta deben darla los peronistas. —Fuiste candidato del Frente para la Victoria. —Las palabras son polisémicas. Entiendo lo que me preguntás pero, después, en el papel puede interpretarse de otra manera. Soy respetuoso. Formo parte de un frente. Si me preguntás por el frente, es otra cosa. —¿No te sentís identificado con la identidad peronista? —Soy respetuoso. —¿Y es distinta esa identidad peronista? Estoy hablando de Alberto, fundamentalmente, que es peronista porteño. —También es difícil de hablar sobre esa identidad peronista porteña. Hay distintos sectores. No es lo mismo el peronismo de origen sindical que el territorial. Los líderes del peronismo de la Ciudad de Buenos Aires tienen particularidades muy distintas entre sí. Si me preguntás por el efecto de la derrota electoral en la cultura política, y si eso influye en los acuerdos con otros partidos, es otra cosa. —Aprender de la derrota e incorporar características del triunfador. —Claro. Hay que construir un frente con anclaje en el peronismo, cuya columna vertebral sea el peronismo, pero tiene que ser más amplio, si no es imposible ganar la Ciudad de Buenos Aires. Y para eso hay que articular. La política es articulación. No provengo de la cultura peronista. Me siento cobijado por el peronismo, que me abrazó. Soy muy respetuoso. Tengo que tener cuidado a la hora de caracterizarlo. Sé que puede herir susceptibilidades. —Seguís siendo un inmigrante dentro de ese territorio. —Éramos primos hermanos. Se me quemó la casa y me dijeron que podía ir a la suya. —¿Eso hizo que no ocuparas un lugar más relevante en el Gobierno? —Me ofrecieron lugares. Pero nunca el Presidente me dijo: “Te necesito acá”. Si me lo hubiera pedido, hubiera dicho que sí, sea cual sea su ofrecimiento. No era un problema de rango ministerial. —¿Puede ser que todavía haya cierto celo de La Cámpora con vos? —No. Alguno puede existir, pero no creo que tenga que ver con mi tradición radical o con mi pasado. Las personas con las que mejor me llevo son aquellas con las que algunas veces disputé, por ejemplo, una pared. —Te quedó eso de las paredes. Ponés paredes que te llaman la atención que no tienen nada que ver con la política: “Tan corto el amor, tan largo el olvido”. —Tengo un fetiche con las paredes como vos con los diarios. Las paredes son los diarios de los pueblos oprimidos. —El Pasquino era una pared en la Italia pre Renacimiento. —El Muro de Berlín, tan significativo para PERFIL, no deja de ser otra pared. «En las grandes definiciones, Alberto Fernández no cambió nunca.» —¿Cómo explicás a una persona como Máximo Kirchner, que no habla? —¿Quién dijo que no habla? Habla públicamente, no habla con usted. —No habla con los medios de comunicación, que son gran parte de la comunicación pública. —Se comunica de otra forma. Obviamente no es el canal que yo utilizo. Máximo habla en la Cámara de Diputados. Sus videos son vistos por 500 mil personas, un millón. Se maneja de otra manera. Hoy se construye otra manera de comunicar. Tal vez se sienta más cómodo en ese formato. El formato de los medios de comunicación está pereciendo, al menos como lo conocimos. Este edificio en el que se hace la entrevista con las máquinas, con el olor a tinta, es hermoso, me apasiona. Tengo una formación de más viejo: parezco más joven, pero tengo 44 pirulos. —¿Hoy en día se puede lograr llevar adelante una campaña política para un cargo ejecutivo importante sin tener voz en los medios tradicionales? —Sin estar presente. Porque Máximo hace algo y lo repiten los medios. Es una elección; no es la mía, está claro. Cuando me llamó tu secretaria para entrevistarme, me puse contento. —¿Le pregunto al politólogo si es posible construir una carrera política sin palabra en la mayoría de los medios de comunicación? —Hasta cierto punto sí; hasta otro, no. —En estos días se cumplen veinte años de la renuncia de Chacho Alvarez. Hacía el culto de no ir al programa de Bernardo Neustadt y Mariano Grondona en ese momento, “Tiempo nuevo”. Es probable que haya una presencia de la ausencia, como diría Jacques Lacan. El tiempo lo dirá. —¿Cuál es la banda de rock que más moviliza en la Argentina? —No sé nada de eso. —Los Redonditos de Ricota, el Indio Solari. Cientos de miles de personas se movilizan. Y el Indio no da reportajes. Cuando el fenómeno es real, se construye algo por abajo. Hay que saber verlo.

    Fuente: Perfil.com     Jorge Fontevecchia

  • Sergio Moro: “En el gobierno de Bolsonaro tuve muchas obstrucciones en la lucha contra la corrupción”

    Sergio Moro: “En el gobierno de Bolsonaro tuve muchas obstrucciones en la lucha contra la corrupción”

    El ex ministro de justicia de Brasil, que había cancelado su conferencia en la Facultad de Derecho de la UBA, habló frente a académicos argentinos. Organizada por Perfil Educación, contó con el auspicio de varias universidades. Tras la exposición, hubo una hora de preguntas y respuestas: de Lula a Bolsonaro.

    Habló sobre su rol en el gobierno del Jair Bolsonaro y su reciente renuncia: “Frente a la corrupción, preservar el Estado de derecho es más vital que perseguir a los delincuentes”.

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    Además, especificó cómo opera la corrupción en su país y los componentes: “La corrupción se instaló entre las instituciones brasileñas y perjudicó al desarrollo de nuestra potencialidad. Está instalada de manera tal que afecta la calidad y la eficiencia de las políticas públicas, sea porque genera un desvío de recursos, o porque esas políticas fueron hechas de manera ineficaz”.

    Sobre su rol en la causa Lavajato y la implicancia de la causa a nivel mundial, advirtió: “Como los movimientos anticorrupción contrarían intereses muy poderosos, son difíciles de implementar en la práctica. Siempre es preciso tener la movilización de las empresas, de la sociedad civil, de la población, para producir reformas.

    Sobre la situación de Latinoamérica y los sistemas políticos, opinó: “A pesar de haber restaurado la democracia tenemos un problema estructural con la corrupción” e hizo hincapié en la estructura que enmarca a los funcionarios: “Los fueros y privilegios de los políticos hicieron que comencemos nuestra investigación por los empresarios”.

    por Jorge Fontevecchia

    Fuente: Perfil.com

  • Marcelo Larrambebere, de Prof: «Las medidas del Gobierno para las pymes fueron acertadas»

    Marcelo Larrambebere, de Prof: «Las medidas del Gobierno para las pymes fueron acertadas»

    Perfil.com dialogó con el empresario sobre el sector de cara al futuro, las medidas del Gobierno para las pymes y el cambio de paradigma por delante.

    Los cambios en el entramado productivo y comercial de las empresas que desató la pandemia del Coronavirus son una realidad. La reconversión, tanto de la dinámica laboral como tecnológica, se convirtió -en poco más de dos meses y medio desde que comenzó la cuarentena- en movimiento estratégico de supervivencia. Y esto tiene un correlato importante en las empresas argentinas, particularmente en las pymes.  Bajo una premisa similar a la que expuso Charles Darwin en 1859 (“Las especies que sobreviven no son las más fuertes ni las más inteligentes, sino aquellas que se adaptan mejor al cambio”), en el mundo empresarial la reconversión es fundamental. El caso de PROF Grupo Asegurador es ejemplo de ello en el mundo de los negocios. En poco tiempo se adaptaron al desafío de funcionar en medio de una cuarentena gracias a un Plan de Contingencia que permitió dinamizar procesos, reconvertir la oferta y brindar respuestas inmediatas. Perfil.com dialogó con Marcelo Larrambebere, Director General de PROF Grupo Asegurador, sobre el sector de cara al futuro, las medidas del Gobierno y el cambio de paradigma por delante. ¿Qué balance puede hacer hasta el momento del funcionamiento del Grupo respecto del contexto de aislamiento preventivo y obligatorio? El Grupo está funcionando de manera eficiente y ordenada en este contexto de la cuarentena. Hace tres años, desde la asunción de Carlos Rosales como Presidente, se está llevando adelante un importante proceso de reconversión tecnológica. Esto nos permitió reaccionar con rapidez y de manera ordenada al actual escenario ya que contábamos con todos los mecanismos necesarios para operar a distancia y garantizar el nivel de servicio. Implementamos un protocolo de contingencia para adaptar rápidamente el funcionamiento de cada sector y asegurar el nivel de servicios. Una semana antes de que se decretase el aislamiento social obligatorio, toda la empresa estaba funcionando con sus diferentes equipos prestando servicios a través de teletrabajo. Además, para un mayor ordenamiento, priorizamos a las personas en situación de riesgo y testeamos el funcionamiento de cada una de las áreas, acompañando a cada uno de nuestros 170 colaboradores en el proceso de cambio. Todo esto representó un desafío que pudimos abordar exitosamente, con una labor impecable de las gerencias de Innovación tecnológica, Capital Humano y Comunicación Institucional. Reconversión digital e inversiones: cuáles son los planes de la aseguradora PROF ¿Cómo se imagina el día después de la cuarentena? ¿Qué proyectos tienen en mente para el mediano/largo plazo?  Luego de la cuarentena seguiremos desarrollando nuestros proyectos estratégicos. Trabajamos en la ampliación de la red comercial de PROF Seguros y Plus ART, planificando la expansión geográfica con la apertura de 3 nuevas agencias.También queremos mantener el foco en el desarrollo de nuevos productos y coberturas. Al mismo tiempo, trabajamos para lograr una perfecta sinergia y perfeccionar el cross selling entre las Unidades de Negocio del Grupo. ¿Cómo funcionó el plan de contingencia que implementaron? El actual contexto puede modificar la forma del funcionamiento de la empresa de ahora en más? ¿Qué procesos se reformularon? El plan de contingencia viene funcionando de manera muy eficiente. Hemos acelerado la automatización de procesos vinculados a la emisión de pólizas, al pago de las primas, a la oferta digital de coberturas y a la comunicación de nuestros productos y servicios.  ¿Cómo resultó el funcionamiento interno de la empresa al implementar el teletrabajo? ¿Puede ser un modelo a aplicar una vez que se normalice la situación? Creemos que la modalidad de teletrabajo quizás haya “venido para quedarse”. Para ciertas funciones podría ser una opción muy válida, logrando mejoras en la productividad y en la calidad de vida del trabajador. Si bien aún no lo hemos definido, pensamos que puede ser un modelo a aplicar y que puede ser una “externalidad” positiva dentro de las vicisitudes de la pandemia. ¿Cómo se logra dinamizar y mantener unido a los equipos de trabajo que dejaron de verse hace más de dos meses? ¿Cómo es la sinergia entre los diversos equipos de trabajo? Hemos trabajado y mucho en las áreas de Comunicación, Capital Humanos y Tecnología mantener el espíritu de equipo, para lograr una comunicación fluida y para estar muy cerca de nuestros colaboradores, logrando una muy buena sinergia y una muy buena performance en el quehacer cotidiano. Carlos Rosales: “Queremos que este escenario sea una oportunidad de crecimiento” ¿Readaptaron la oferta de los productos cuando finalice la cuarentena? ¿Qué ocurre con los medios de pago?  Ya hemos adaptado algunos productos de Líneas personales (Automotores y Hogar por ejemplo) y hemos incorporado nuevos medios de pago para facilitar la gestión de nuestros Productores y asegurados. Seguiremos esa senda, ya que estamos convencidos de que facilitan y simplifican las transacciones que diariamente se realizan.  ¿De cuánto fue la inversión tecnológica para esta nueva etapa del Grupo?  La inversión tecnológica fue y es muy importante, y representa casi el 5 % de las primas que emitimos.  ¿Qué balance hace hasta ahora de las medidas del Gobierno para con las pymes? Creemos que fueron medidas acertadas, que ayudan a mantener en pie a la PYME argentina y al entramado productivo en general.  El Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP) es una herramienta clave, junto con la prórroga en los vencimientos de gravámenes y las disposiciones relacionadas con los Aportes patronales.  ¿Cree que pueda llegar a haber más cambios en la dinámica laboral tal como la conocemos?    Entiendo que la introducción definitiva del home office o teletrabajo es un avance importante en la dinámica laboral. Además pensamos que el comercio electrónico se incrementará a mayor ritmo, con la consecuencia lógica de un cambio en la logística y distribución de los productos y una redefinición de la dinámica laboral en dichos procesos.

    Fuente: Perfil.com

  • La deuda externa de la Argentina y de Grecia

    La Argentina tiene una deuda pública de u$s 324.898 millones, que representa en 2019 algo más del 88 % de nuestro PIB, aunque debemos recordar que parte de dicha deuda es dentro del sector público, o sea, que la deuda pública neta de nuestro país es, en la práctica, mucho menor a esa cifra. Recordemos que las cifras señaladas no suman la deuda pública de las provincias y del Banco Central, con lo cual llegaría alrededor del 90 % del PIB aproximadamente. ¿Hay alguna complicación en la que podamos vernos empujados por dicha deuda, como podría ser un default?

    Para analizar esto vamos a considerar el caso de Grecia y su deuda pública. La crisis de la deuda de Grecia se observó hacia fines de 2009 y se acentuó en 2010. Empeoró mucho en 2011 y 2012, cuando la tasa de sus bonos a 10 años llegó a 23 % anual en euros y la correspondiente tasa del bono americano a 10 años se ubicaba en 2 % anual en dólares. Esta tasa americana se la considera habitualmente como «libre de riesgo de default» y la diferencia de cotización del euro versus el dólar americano es de sólo 13 %, aunque ahora es 11 % entre ambas monedas.

    ¿A qué se debió la crisis de Grecia? Básicamente, al exceso de gasto público financiado con deuda pública, la que pasó de ser el 97 % del PIB en 2003 a llegar al 172 % del mismo para 2011, una cifra difícil de manejar si no tiene el auxilio de otras variables macroeconómicas. Esto llevó la diferencia de tasas griegas del bono a 10 años a 2300 puntos básicos, una cifra muy alta. Aunque hoy el problema de la deuda griega ya terminó.

    Después de varias refinanciaciones, especialmente del Banco Central Europeo (BCE) y otras entidades, se logró disminuir el riesgo de los problemas financieros de Grecia aunque siempre acortando las deudas, por medio de reducción del gasto y de los impuestos. ¿A qué nivel había llegado la deuda pública de Grecia en 2011 en definitiva? Dicha deuda pública llegó en ese año a ? 367.978 millones, como dijimos el 172 % del PIB de ese país. ¿Qué nivel tiene ahora dicha deuda? Ahora, 2018, tenemos una deuda de Grecia de ? 358.948 millones y en 1er trimestre de 2019 llegó a ? 357.693 millones. Debido al que el PIB disminuyó bastante por los ajustes efectuado, aun dicha deuda suma el 181 % del PIB. Recordemos que dicho PIB había crecido mucho por el incremento de deuda pública en los años de 2000 pero después, en estos últimos años, el PIB fue reduciéndose.

    En este momento, Grecia ha logrado un buen ingreso de divisas del sector externo (turismo), lo que le ha permitido ir equilibrando el balance financiero externo y controlar las tasas de interés que rinden sus deudas.

    Es la actualidad, 31 de julio de 2019, la tasa de interés del bono griego a 10 años es 2,04 % anual, que es algo menor que la de los bonos americanos a 10 años que a esa fecha era de 2,05 % anual. Después de varios años de ajustes y de mejor y de buena reacción de la balanza de pagos, especialmente en el rubro turismo, que en 2018 llegó a los más altos números de 30,1 millones de personas entrantes (uno de los más grandes centros turísticos para un país de ese tamaño), entre otros factores, podemos decir que la crisis de Grecia ha sido superada, a pesar de todas las dificultades por las que tuvo que atravesar. Esto lo decimos porque su riesgo-país es menor o a lo sumo igual al de Estados Unidos. Después de la reducción de tasas de la FED (el Banco Central americano), en estos días de agosto de 2019, cuando se aplicó una reducción de 0,25 %, la tasa americana de referencia, esta se sitúa en el mercado para el bono de 10 años en 1,80 % anual, pero las diferencias con Grecia son prácticamente mínimas.

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    Pasando entonces a la deuda pública de la Argentina, vemos que su proporción respecto del PIB creció significativamente. Recordemos que este ha disminuido bastante expresado en dólares desde 2018, por la gran devaluación del peso, que fue cercana al 170 % en el último año y medio, ya que pasó de 17 $/u$s por dólar hacia fines de 2017 a los 46 $/u$s de hoy en tanto que la deuda aumentó su valor en dólares, pues esta es la moneda en la cual se la valúa, incluía la parte que corresponde al Fondo Monetario Internacional.

    La deuda pública de la Argentina, digamos 90 % del PIB, es la mitad de la de Grecia que es 180 % de su PIB, pero el riesgo país de la Argentina es de alrededor de 800 puntos básicos en tanto que el de Grecia tiene un riesgo país prácticamente casi cero. Por lo tanto, nuestro manejo financiero se torna mucho más complejo que el de Grecia a pesar de que nuestra deuda pública es más baja que la de aquel país.

    De acuerdo a esta experiencia internacional de Grecia, que ha sido muy conocida por los argentinos, no deberíamos temer un problema de nuestra deuda externa, dadas las presentes circunstancias. Sólo que debemos superar las elecciones de 2019 como una manera de despejar las incógnitas que esa incertidumbre pueda generar actualmente en los inversores. El hecho de que varias empresas argentinas que cotizan en Wall Street hayan colocado dinero importante en Estados Unidos en estos meses de 2019, como YPF y otras, refleja indirectamente estas conclusiones.

    Fuente; La Naciòn 
  • FUTBOLISTA ARGENTINO PERJUDICADO EN GUTEMALA

    FUTBOLISTA ARGENTINO PERJUDICADO EN GUTEMALA

    LA ORGANIZACION NACIONAL ANTIDOPING SE DEDICABA A PERJUDICAR A LOS DEPORTISTAS, PARA FAVORECER A LOS PODEROSOS

    Alejandro “Gambetita” Diaz, figura del actual campeón de la Liga de Guatemala , con el modesto equipo Antigua F.C. fue victima de una maniobra para perjudicar al equipo en 2016.

    Un informe emitido por la television argentina, en CN23, demuestra que la Agencia Nacional Antidopaje de Guatemala (ANADO) , conducida por el doctor Francisco Aguilar Chang, ha funcionado como una organizacion mafiosa y corrupta dedicada a perjudicar deportistas en pos de favorecer los intereses de los mas poderosos.

    En el documental , llamado “Doping… lo que nose ve” (https://www.youtube.com/watch?v=X7KD5gtq8d8)  ,se exponen cuatro casos, en los cuales queda demostradas las irregularidades de la ANADO. Como prueba feaciente de ese mal funcioamiento de la organizacion es que en los cuatro casos, tras la apelacion por parte de los deportistas ante el Tribunal Superior du Sport (TAS) –maxima instancia mundial de apelacion-, a todos ellos se les redujo la sancion.

    En el informe se muestran las distitas irregularidades del procedimiento en los controles, el la documentacion presentada y el las posteriors instancias de apelacion en Guatemala.

    Los casos expuestos en el informe son cuatro.

    Esta el caso de los futbolistas de Antigua F.C. que al acercarse el titulo de la Liga postergando a los equipos poderosos fueron perjudicados. Luego de coronarse campeon, se realizaron los controles de manera irregular y les dio positivo a los jugadores  costarricenses Manfred Russell y Alexánder Robinson, al argentino Alejandro Díaz, y los guardametas guatemaltecos Víctor Ayala y Leonel Aroche.

    Otro de los casos es el del golfista Daniel Gurtner, que tras haber ganado varios campeonatos nacionales y comenzar a tener una carrera destacada, tambien fue victima de las maniobras tramposas de la ANADO encabezada por Francisco Aguilar Chang. Gurtner tras ganar un torneo, fue designado para el antidoping y el informe demuestra con las pruebas de las irregularidades cometidas durante la toma de muestras, las sustancias encontradas ( que el no podria tomar por sufrir una insuficiencia fisica) y todo el procedimiento.

    Tambien en el informe estan los casos de la pesista Astrid Camposeco y Victor “Vicko” Castillo corredor de Motocross

    Astrid, la pesista que representaba a Guatemala en los Panamericanos, tras ser perjudicada tubo que irse del pais por las amenazas recibidas. Y el motociclista sufrio la misma maniobra en pos de favorecer los equipos oficiales de las marcas poderosas.

     

    Este informe de la television argentina demuestra las irregularidades, la impunidad de la que son victimas los deportistas, ante organizaciones que funcionan como mafias, que en vez de cumplir con sus funciones, se dedican a trabajar para los poderosos. Este es el caso de la ANADO, que encabeza el doctor Francisco Aguilar Chang.

    Afortunadamente existe el periodismo para denunciar estas maniobras y existe una instancia superior que es el TAS a donde pueden recurrir los deportistas para defender su posicion.  Pero hay una cosa concreta, mas alla de el resultado favorable en el TAS, a estos deportistas quien le devuelve el tiempo perdido en una carrera tan corta,

     

     

     

  • El Reconocimiento de Servicios agiliza el futuro trámite jubilatorio

    El Reconocimiento de Servicios agiliza el futuro trámite jubilatorio

    El Reconocimiento de Servicios es el comprobante otorgado por la ANSES que acredita los servicios desempeñados y declarados por el trabajador, en relación de dependencia o autónomo. El trámite puede solicitarse en cualquier momento mientras la persona se encuentra en actividad, previa solicitud de turno al número gratuito 130 o en esta página web.

    De esta manera, los años trabajados formarán parte de la historia laboral, lo que agilizará el futuro trámite jubilatorio al momento de iniciar la gestión.

    Para realizarlo, el interesado o un representante deberán dirigirse a cualquier oficina de la ANSES con turno previo y con la documentación requerida, que puede ser consultada aquí.

    Es importante recordar que para realizar cualquier gestión ante la ANSES, el titular tendrá que acreditar sus datos personales y familiares en la Base de Datos de Personas (ADP) del organismo, mediante la presentación de la documentación correspondiente en cada caso, acercándose a las oficinas de atención al público, sin turno previo.