Categoría: Entretenimiento

  • Novela intergeneracional: ‘Entredós’, un relato de amor, costura y vínculos familiares

    Novela intergeneracional: ‘Entredós’, un relato de amor, costura y vínculos familiares

    ¿Cómo se acompaña la adolescencia desde la madurez?, ¿cómo es tener un amor diferente después de muchos años?, ¿de qué manera se les da lugar a los nuevos sentimientos y a los nuevos proyectos? En Entredós (Edelvives), de Melina Pogorelsky y Maricel Santin, se relata la historia de una adolescente y de su abuela, que a pesar de una gran ausencia, entretejen sus vidas y comparten sus experiencias de amores y desamores.

    La novela sigue las historias de ambas, quienes, a pesar de lidiar con una ausencia significativa, construyen juntas un puente entre el pasado y el presente. Desde una cocina impregnada de recuerdos hasta un taller de costura que simboliza la unión, la obra explora el amor, la madurez y los retos de la vida cotidiana con una sensibilidad única.

    Escrita a cuatro manos, Entredós combina el talento literario de sus autoras con anécdotas y reflexiones que surgen de la vida real. Inspirada en observaciones del día a día, la novela se sumerge en los matices de las relaciones intergeneracionales, donde el amor y la sabiduría trascienden las diferencias de edad. Con diálogos teatrales, personajes entrañables y un ritmo envolvente, Pogorelsky y Santin construyen una historia que invita al lector a reflexionar sobre las conexiones que transforman.Melina Pogorelsky. Melina Pogorelsky.

    –¿Cómo nació la idea del libro?

    Maricel Santin: –Nosotras ya habíamos escrito una novela, la segunda parte de la saga Las súper 8, y ya veníamos con ganas de volver a escribir juntas, entonces Meli vio una escena en el vestuario de la pileta a la que va con frecuencia, me la contó y fue el germen de toda la novela.

    Melina Pogorelsky: –Al salir de nadar me cruzaba con un grupo de mujeres que venían de aquagym. Una vez escuché el comienzo de un diálogo en el que una le pedía el teléfono a otra. Tal vez no era más que la gestión para organizar un regalo para la profe, pero en mi cabeza eso funcionaba como el comienzo de una historia de amor entre dos señoras. Como con Maricel, además de colegas, somos amigas, mantenemos una conversación constante sobre el cotidiano. Salí del vestuario, conté lo que había escuchado y lo que quería escribir y, por suerte, ella se tiró de cabeza.

    –¿Cómo es escribir a cuatro manos?

    Maricel Santin: –Para nosotras es bárbaro. Nos entendemos muy fácil y rápido. Las dos tenemos un gusto por escribir diálogos, por las escenas que muestran el mundo de un modo más teatral, entonces ya tenemos la posibilidad de unificar el tono muy a mano. En lo práctico, nos juntamos a armar una estructura que nos gusta y después dividimos escenas. Después intervenimos (siempre con aviso) en todo el material hasta llegar a lo que sentimos que es la novela. Al final nos pasa algo muy loco y que nos encanta: no sabemos ni nosotras quién escribió qué.

    Melina Pogorelsky: –Es fabuloso porque la escritura suele ser muy solitaria y al hacerlo juntas el proceso es todo lo contrario. Escribir con la otra permite llegar a lugares a dónde no llegarías sola y se torna también una experiencia de mucho aprendizaje al ver los procedimientos y recursos que pone en juego tu coautora.

    –Es hermosa la historia abuela-nieta, ¿cómo se nutren inter generacionalmente?

    Maricel Santin:–Cuando pensamos en los personajes, nos interesó mucho desarrollar este asunto de las distancias generacionales y también de los encuentros: los puntos de unión desde lo compartido y también desde lo vivido. En el amor, por ejemplo, las pasiones y sus dificultades a veces son similares. En ese vínculo quisimos mostrar cómo si hay cercanía y conversación, cada edad tiene su sabiduría y la puede trasmitir.

    Melina Pogorelsky: –Uno de los asuntos de la novela que creo que más cariño nos genera a ambas, es cómo la nieta entiende lo que está viviendo la abuela antes que ella misma. Camila descubre mucho antes que Betty, que esa “amiga de aquagym” es más que una amiga. Del mismo modo, la abuela acompaña el proceso de Camila con respeto y escucha, sin preguntar de más ni tampoco dejar de poner una palabra cuando es necesaria.

    –¿Por qué eligieron la costura como hilo conductor de la novela?

    Maricel Santin:–Bueno, yo soy una apasionada de la costura. Y veo en esta actividad tan ancestral cuestiones metafóricas que me alucinan. Unir, cortar, lograr con trabajo artesanal que algo plano como una tela se vuelva otra cosa con volumen, que viste el cuerpo. Pienso también que es una actividad que une desde la charla. Si se hace en grupo, como yo hago en el taller de costura al que asisto, genera un tiempo, un ritmo, que invita a la conversación.

    Melina Pogorelsky: –Yo, por el contrario, no sé nada de costura, pero todo ese universo nos permitía contar la intimidad y el equipo que forman juntas.Maricel Santin.Maricel Santin.

    –¿En quiénes se inspiraron para crear los personajes?

    Maricel Santin: –Cuando nos juntamos las primeras veces para armar personajes y argumento, pensamos a cada uno con sus características para tener variedad de estilos y que lo vincular se viera potenciado. Fue divertido porque pensamos cada una en sus referencias de la vida real como el primer novio tan bueno o tal señora poeta en su energía, pero también pensamos quienes actuarían la película. O sea, tenemos un casting espléndido para llevar la novela a audiovisual.

    Melina Pogorelsky: –Partimos de lo que cuenta Maricel, pero enseguida tuvimos construidos a todos los personajes de un modo que nos funcionaba tan bien, que rápidamente cobraron autonomía. A tal punto que, si alguien nos hubiera escuchado nuestras charlas durante el proceso de escritura, tal vez no se hubiera dado cuenta de que nos referíamos a personajes de ficción. Creímos en ellos y los quisimos y cuidamos mucho.

    Entredós, de Melina Pogorelsky y Marisel Santin (Edelvives).


    Sobre la firma

    Ines HayesBio completa

    Fuente: Clarín.com

  • Stephen King, María Moreno y Martín Kohan, entre los 20 nuevos libros de junio

    Stephen King, María Moreno y Martín Kohan, entre los 20 nuevos libros de junio

    Ya están sobre las mesas de las librerías las novedades del mes de junio y la mitad del año señala que hay mucho bueno que ya está disponible y aún queda bastante para sorprenderse, Este mes, hay nuevas novelas de Martín Kohan, una historia espeluznante de Stephen King, la primera ficción de la Nobel Olga Tokarczuk. También hay crónicas de María Moreno, Jon Lee Anderson y Josefina Licitra, además de un libro de crónicas de Juan Forn.La merma, de María Moreno (Random House). Foto: gentileza editorial.La merma, de María Moreno (Random House). Foto: gentileza editorial.

    La merma, de María Moreno (Random House)

    En el obcecado esfuerzo por recuperarse de un ACV que le paralizó el lado derecho desde el rostro a los pies, María Moreno observa lo que ocurre con su propio cuerpo y el de los que la rodean en la UCI, las habitaciones de una clínica asediada por el covid y la sala donde los kinesiólogos la torturan con el mandato motriz: ¡a caminar!

    Del sexo pago al que puede aspirar la postrada, los influencers “disca” en TikTok, las ventajas y desventajas de amputarse un miembro para colocarse un garfio de carbono, al cambio de estilo producto de la proeza práctica de escribir con la izquierda que mutila el barroco que era su marca…

    Con una ferocidad mordaz y una endiablada y novedosa ternura para consigo misma, esta autora cardinal empuja al desvío la suerte de toda la literatura en español de las últimas décadas. Contra el abismo de sí misma, el abismo de un idioma. Ante el vacío de una nueva existencia, el gesto de mirarse refleja la extrema vulnerabilidad de la especie. Y su pertinaz deseo de vivir.Por qué me gustan tanto los rusos, de Juan Forn (emecé). Foto: gentileza editorial.Por qué me gustan tanto los rusos, de Juan Forn (emecé). Foto: gentileza editorial.

    Por qué me gustan tanto los rusos, de Juan Forn (emecé)

    “Cuando un ruso dice que su país tiene todos los elementos de la tabla de Mendeleiev, no habla sólo de minerales, y esa es la idea de lo ruso que buscamos los atacados por esa fiebre: ese demencial termómetro emocional que va más allá de lo concebible para arriba y para abajo en la escala térmica”.

    En su último encuentro con Juan Forn, cuenta Sylvia Iparraguirre que este le confió: “Tengo una novela corta; va a ser la introducción a las contratapas rusas”. “Contámela”, le dijo ella. El relato fue literario. Reproducido aquí en el magnífico prólogo de Iparraguirre, funciona como la entrada perfecta a esta reunión de textos que Forn escribió sobre los autores rusos en sus célebres contratapas, en las notas largas del suplemento Radar y en varios prólogos de libros. Por qué me gustan tanto los rusos responde a la pregunta que Forn se hizo cuando se reencontró con esa especie única de escritores en su vida nueva en Villa Gesell, adonde se mudó tras sufrir una pancreatitis en 2001.

    Allí se transformó en un lector aún más voraz, dedicado de lleno a lo que más le apasionaba: tirar del hilo de historias que cruzaran tragedia y comedia, biografía y ensayo literario, seres comunes y personajes extraordinarios que parecían estar esperando ser contados por su maravillosa imaginación de novelista y su precisión de gran narrador.

    En su fervor por los rusos se condensa la admiración del autor de María Domecq por una ética y una estética particulares, por el lugar primordial otorgado en esas tierras al arte y la literatura, a la libertad y la alegría, al heroísmo en la lucha contra todo poder opresor. Esta nueva recopilación permite apreciar su búsqueda constante para dar con el tono perfecto, ese que lo acerca a un público lector cada vez más amplio y ávido de seguir la conversación que le proponía. Este libro, que Emecé publica en forma póstuma con bellísimas ilustraciones de Miguel Rep, es una invitación a que ese intercambio perdure.Los cautivos, de Martín Kohan (Random House). Foto: gentileza editorial.Los cautivos, de Martín Kohan (Random House). Foto: gentileza editorial.

    Los cautivos, de Martín Kohan (Random House)

    Algo pasa en el casco de la estancia Los Talas. Encerrado, inaccesible, un hombre misterioso escribe. En el campo, una gauchada salvaje y lasciva fisgonea con curiosidad la luz tenue que se enciende por las noches. Una mujer tendrá franqueado el acceso a la casona donde encontrará resguardo de la intemperie chusca y bárbara y de la que escapará tras un amor perdido.

    En Los cautivos, Martín Kohan anima el fuego inextinguible del antagonismo ordenador de los relatos patrios: civilización y barbarie. Inspirados por Esteban Echeverría y sus personajes, la tradición, el mito fundacional y los orígenes de la literatura argentina tienen en esta novela epigonal su asombrosa rescritura.Humo, de John Berger (la marca editora). Foto: gentileza editorial.Humo, de John Berger (la marca editora). Foto: gentileza editorial.

    Humo, de John Berger (la marca editora)

    ¿Qué queda del humo cuando se disipa? En Humo, John Berger —una de las voces más lúcidas y provocadoras del pensamiento europeo contemporáneo— convierte al humo en metáfora viva del mundo moderno. A través de breves aforismos y reflexiones cargadas de poesía, Berger explora, cómo la percepción del acto de fumar ha cambiado con el tiempo, revelando, en ese cambio, las tensiones entre lo que fuimos y lo que somos.

    Publicado como parte de DÚO, la colección de la marca editora que propone libros concebidos como obras de arte donde texto e imagen dialogan de manera única, Humo ofrece una experiencia estética tan íntima como profunda.

    Humo cuenta además con ilustraciones especiales de Selçuk Demirel (1954), artista turco radicado en París desde 1978. Con más de 50 libros publicados y una trayectoria reconocida internacionalmente, sus dibujos han aparecido en medios como Le Monde, The New York Times, Time y The Nation. Sus imágenes, evocadoras y sutiles, acompañan y amplifican el tono reflexivo del texto.No tengas miedo, de Stephen King (Plaza & Janés). Foto: gentileza editorial.No tengas miedo, de Stephen King (Plaza & Janés). Foto: gentileza editorial.

    No tengas miedo, de Stephen King (Plaza & Janés)

    Cuando el Departamento de Policía de Buckeye City recibe una carta de alguien que pretende «matar a trece inocentes y a un culpable» para expiar una muerte innecesaria, la detective Izzy Jaynes no sabe qué pensar. ¿Están a punto de asesinar a catorce personas por venganza?

    Preocupada, decide acudir a Holly Gibney para que la ayude. Mientras tanto, la activista por los derechos de la mujer Kate McKay se embarca en una gira de conferencias, atrayendo a tantos seguidores como detractores. Alguien que se opone vehementemente a su mensaje ataca sus eventos y, aunque al principio nadie resulta herido, el acosador se vuelve cada vez más atrevido, y contactan a Holly Gibney para proteger a Kate.

    Con un fascinante elenco de personajes conocidos y nuevos, estos dos hilos narrativos se unen en un tapiz escalofriante y espectacular.Tierra de empusas, de Olga Tokarczuk (Anagrama). Foto: gentileza editorial.Tierra de empusas, de Olga Tokarczuk (Anagrama). Foto: gentileza editorial.

    Tierra de empusas, de Olga Tokarczuk (Anagrama)

    Tierra de empusas es la primera novela de Olga Tokarczuk tras la concesión del Premio Nobel en 2018, con la que la autora polaca entreteje un subversivo homenaje a La montaña mágica de Thomas Mann desde una perspectiva contemporánea, magníficamente inquietante y con un evolvente pulso narrativo que la vuelve a confirmar como una de las escritoras más originales de la actualidad.

    Görbensdorf, Baja Silesia, 1913. El joven polaco Miecysław Wojnicz, estudiante de ingeniería, llega al sanatorio local en busca de aire puro y una cura para su tuberculosis. Se aloja en la pensión para caballeros de Wilhelm Opitz, donde coincide con otros enfermos de toda Europa. Por las tardes, entonados por el licor, los huéspedes conversan sobre lo divino y lo humano. ¿Habrá guerra en el continente? ¿Las mujeres nacen inferiores? ¿Existen los demonios? ¿Es preferible la monarquía o la democracia? Al leer un texto cuya autoría se desconoce, ¿puede deducirse si lo ha escrito un hombre o una mujer?

    Y entre tanto, en ese idílico paraje suceden cosas inquietantes: la esposa del dueño de la pensión al parecer se ha suicidado hace poco, circulan rumores de que en las montañas circundantes se producen muertes violentas y se intuye la presencia de alguien o algo que observa y acecha.Los colmillos del lince, de Karin Smirnoff (Plaza & Janés). Foto: gentileza editorial.Los colmillos del lince, de Karin Smirnoff (Plaza & Janés). Foto: gentileza editorial.

    Los colmillos del lince, de Karin Smirnoff (Plaza & Janés)

    La primavera llega al remoto norte de Suecia, pero la oscuridad acecha en el corazón del pequeño pueblo de Gasskas. Cuando Svala, la sobrina adolescente de Lisbeth Salander, se une a un grupo de activistas que se opone a la reapertura de una mina, las protestas se desarrollan de forma pacífica, hasta que una periodista que investiga el caso es hallada muerta. Salander se ve obligada a intervenir.

    Mikael Blomkvist, que acaba de incorporarse al periódico local, inicia una investigación que amenaza con develar un escándalo de grandes proporciones. Mikael, Salander y Svala unirán esfuerzos una vez más mientras intentan dar con el paradero del hacker Plague, cuya misteriosa desaparición añade otra incógnita al caso. Toda ayuda es poca: se enfrentan a un grupo dispuesto a recurrir a medidas extremas para defender sus intereses, y muy pronto verán que entre los terribles secretos de la antigua mina se encuentran sus peores enemigos.

    Lo mejor del universo Millennium:inteligente, de lectura compulsiva y, probablemente, con el villano más despiadado de toda la serie.Crac, de Josefina Licitra (Seix Barral). Foto: gentileza editorial.Crac, de Josefina Licitra (Seix Barral). Foto: gentileza editorial.

    Crac, de Josefina Licitra (Seix Barral)

    Josefina Licitra publica un artículo sobre su padre, quien apenas le dirige la palabra y vive en Europa desde que, en 1978, se fue de Argentina como exiliado político. En ese texto reconstruye parte de la historia familiar y trata de entender por qué su padre ha dejado de hablarle y “cómo la distancia engendra un silencio abrasivo, capaz de erosionar lazos que, culturalmente, están pensados para resistir casi todo”.

    La nota es la molotov que termina de hacer añicos su pasado en común: a partir de ese momento, él la cancela y ella queda paralizada, sin poder volver a escribir. Hasta que se entera de un inminente viaje de su padre a Buenos Aires y comienza así un diario, esperando esa llegada.La maestra ignorante, de Sol Fantin (Paidós). Foto: gentileza editorial.La maestra ignorante, de Sol Fantin (Paidós). Foto: gentileza editorial.

    La maestra ignorante, de Sol Fantin (Paidós)

    La maestra ignorante es un ensayo sobre la escuela primaria escrito desde la perspectiva que debiera ser la más lógica y es la menos frecuente: la de una maestra. La primera persona y la apelación a las experiencias vividas en la escuela desde este rol resulta clave: una de las preguntas de las que parte toda la propuesta es por qué la voz de la maestra, pieza central de la escuela primaria, es la que falta en el discurso social, saturado de opiniones de académicos, investigadores, políticos, periodistas y hasta madres y padres.

    Se opina sobre la maestra, sobre lo que debería hacer, sobre lo que padece, sobre lo que logra a pesar de todo, en un tono generalmente paternalista que pondera su figura desde el imaginario de la vocación y el sacrificio, pero nunca se la consulta como una autoridad en su propio campo. Este ensayo se propone abrir una conversación que desande este malentendido, para construir una alianza urgente que recupere, para la escuela, el sentido de lo que nos es común.El crimen de año nuevo, de Daniel Balmaceda (Sudamericana). Foto: gentileza editorial.El crimen de año nuevo, de Daniel Balmaceda (Sudamericana). Foto: gentileza editorial.

    El crimen de año nuevo, de Daniel Balmaceda (Sudamericana)

    En 1880, Buenos Aires ya no era aquella Gran Aldea apacible, sacudida apenas por el traqueteo esporádico de un tranvía o un carruaje. Una cuarta parte de sus habitantes eran inmigrantes alojados en pensiones, aferrados al sueño de un futuro mejor. En el corazón de ese deslumbrante y desigual escenario urbano, comienza a gestarse una tragedia. En un conventillo del barrio Norte, un crimen quiebra la frágil convivencia de los inquilinos y estremece a la colectividad napolitana.

    El cuerpo yace en el patio, y a su alrededor se multiplican las conjeturas: ¿venganza, celos, ajuste de cuentas, rencor? Todos parecen tener algo que ocultar. Reconstruir lo sucedido será una travesía entre indicios, secretos y giros inesperados.

    Los personajes son piezas de un rompecabezas que el lector deberá armar, dudando de cada uno. ¿Quién es la víctima? ¿Qué misterios se ocultan tras las máscaras que impone el delito? Rescatada con maestría por Daniel Balmaceda a partir de documentos olvidados, esta historia real y vertiginosa, narrada con suspenso y puntillosa destreza, desempolva huellas del pasado para retratar una época convulsa, inaugural y profundamente reveladora de la idiosincrasia argentina.El atuendo de los libros, de Jhumpa Lahiri (Gris Tormenta). Foto: gentileza editorial.El atuendo de los libros, de Jhumpa Lahiri (Gris Tormenta). Foto: gentileza editorial.

    El atuendo de los libros, de Jhumpa Lahiri (Gris Tormenta)

    Todo refrán tiene su reverso: al bienintencionado “Nunca juzgues a un libro por su tapa”, bien puede oponérsele el cínico “Como te ven, te tratan”. Desde la infancia en Estados Unidos, Jhumpa Lahiri conoció de cerca esa tensión. La mirada ajena recaía sobre su vestimenta bengalí, impuesta con orgullo por una madre recién emigrada. Jhumpa envidiaba a sus primos de Calcuta, a quienes protegían regios uniformes escolares, aplacadores de las diferencias. Ya en su adultez, convertida en autora reconocida, los prejuicios y el exotismo persistieron, aunque bajo otra forma: pasaron a ser las cubiertas de sus libros —y no la ropa— las que hablaban por ella. En cada reedición y traducción, su rostro y su nombre eran interpretados, etiquetados, por diseñadores anónimos que la ubicaban en un lugar irreconocible, ajeno.

    En este ensayo breve pero contundente, Lahiri reflexiona sobre la construcción de la imagen —autoral, editorial y, en última instancia, estética— y su impacto tanto en la literatura como en la subjetividad del artista. El atuendo de los libros es un elogio del uniforme, pero también una indagación en torno a la identidad: cómo se forma, cómo se representa, y qué papel juegan en ese proceso la vestimenta, el diseño y los lenguajes, tanto verbales como visuales.Agua negra, de Joyce Carol Oates (Fiordo). Foto: gentileza editorial.Agua negra, de Joyce Carol Oates (Fiordo). Foto: gentileza editorial.

    Agua negra, de Joyce Carol Oates (Fiordo)

    Kelly Kelleher, una chica joven, atractiva e inteligente, y un renombrado senador demócrata, coinciden en una exclusiva fiesta del Cuatro de Julio en la isla de Grayling. No hay indicios de que aquel encuentro fortuito vaya a terminar de forma trágica cuando el coche del senador, ebrio y con Kelly a su lado, derrape tras tomar una curva de una carretera sin nombre y se hunda en un río cenagoso en el corazón de la noche. Pero hay motivos suficientes para pensar que tras el accidente lo único que saldrá a la superficie será la impunidad del senador.

    Novela reveladora y necesaria, capaz de agitar emociones profundas, Agua negra es un libro fundamental en la trayectoria de Joyce Carol Oates, que vuelve hoy más vigente que nunca.Generación 94. Conversaciones con hombres y mujeres que reformaron la Constitución, de Rodis Recalt (Eudeba). Foto: gentileza editorial.Generación 94. Conversaciones con hombres y mujeres que reformaron la Constitución, de Rodis Recalt (Eudeba). Foto: gentileza editorial.

    Generación 94. Conversaciones con hombres y mujeres que reformaron la Constitución, de Rodis Recalt (Eudeba)

    La Editorial Universitaria de Buenos Aires – Eudeba – y Ediciones UNL publicaron Generación 94. Conversaciones con hombres y mujeres que reformaron la Constitución de Rodis Recalt.

    Una serie de entrevistas a quienes fueron protagonistas de la Convención Constituyente (destinada a reformar la Constitución) en 1994, muestra el trabajoso camino del consenso en una sociedad habituada a moverse en antinomias, conflictos y enemistades.

    Nombres que todavía hoy tienen protagonismo en la escena política del país (tales como Raúl Alfonsín, Carlos Menem, Antonio Cafiero, Elisa Carrió, Chacho Álvarez, Horacio Rosatti, Jesús Rodríguez, Eduardo Duhalde, Cristina Kirchner y Aldo Rico) son evocados en estos relatos que hoy renuevan su vigencia y se vuelven fundamentales.La Nueva Tierra, del italiano Sebastiano Mauri (Adriana Hidalgo). Foto: gentileza editorial.La Nueva Tierra, del italiano Sebastiano Mauri (Adriana Hidalgo). Foto: gentileza editorial.

    La Nueva Tierra, del italiano Sebastiano Mauri (Adriana Hidalgo)

    La Nueva Tierra, del italiano Sebastiano Mauri narra de forma muy gráfica y con mucha honestidad el viaje de transformación interior en el que se embarcó cuando comenzó a experimentar con la ayahuasca durante una estancia en el Amazonas peruano.

    Una experiencia que lo llevó a preguntarse si realmente había abrazado sin reservas su identidad gay, tal como creía, y también a replantearse su forma de relacionarse como hombre blanco y occidental con el mundo que habitamos.

    Sin embargo, lejos del tono solemne, el autor navega las aguas profundas de esta revelación con sinceridad brutal y también mucho humor.Nuevo elogio del imbécil, de Pino Aprile (Gatopardo ediciones). Foto: gentileza editorial.Nuevo elogio del imbécil, de Pino Aprile (Gatopardo ediciones). Foto: gentileza editorial.

    Nuevo elogio del imbécil, de Pino Aprile (Gatopardo ediciones)

    ¿Tiene la inteligencia los días contados? Un ensayo sugestivo y lleno de humor que reflexiona sobre el imparable (y no siempre trágico) ascenso de la necedad.

    Pino Aprile propone una teoría provocadora y sorprendente: en el mundo moderno, la estupidez no es un defecto evolutivo, sino una ventaja adaptativa. Así como la selección natural despojó a nuestros ancestros de la cola y el vello corporal, la selección cultural tiende a reducir las capacidades intelectuales que durante milenios nos permitieron sobrevivir. Y no es necesariamente una mala noticia para nuestra especie.

    En diálogo con las ideas de Darwin y del Premio Nobel Konrad Lorenz, Aprile nos invita a reflexionar sobre una paradoja inquietante: los inteligentes han construido el mundo, pero son los imbéciles quienes triunfan y lo disfrutan. Para ello, despliega cinco leyes fundamentales que revelan cómo los sistemas jerárquicos y burocráticos de nuestra era premian la mediocridad y castigan el talento. Y así, a través de un análisis tan perspicaz como cargado de ironía, aventura una hipótesis incómoda: “nuestra supervivencia depende ahora de la imbecilidad, por mucho que moleste a los inteligentes que queden”.El libro de la yerba mate, de Christine Folch (FCE). Foto: gentileza editorial.El libro de la yerba mate, de Christine Folch (FCE). Foto: gentileza editorial.

    El libro de la yerba mate, de Christine Folch (FCE)

    Desde América del Sur hasta Medio Oriente, pasando por América del Norte, la bebida nacional de Argentina, Uruguay y Paraguay es protagonista de múltiples historias y experiencias, derribando fronteras políticas, culturales y hasta religiosas. En El libro de la yerba mate, Christine Folch analiza quién bebe, por qué y cómo la historia de una infusión puede ser ni más ni menos que la historia de la construcción del mundo moderno.Aventuras de un joven vagabundo por los muelles, de Jon Lee Anderson (Anagrama). Foto: gentileza editorial.Aventuras de un joven vagabundo por los muelles, de Jon Lee Anderson (Anagrama). Foto: gentileza editorial.

    Aventuras de un joven vagabundo por los muelles, de Jon Lee Anderson (Anagrama)

    En la década de 1970, un jovencísimo Jon Lee Anderson decide viajar desde Exeter, donde acaba de terminar la secundaria, hasta Togo, África, para encontrarse con su idolatrada hermana mayor. Lleva el pelo largo, una barba desaliñada y unos pantalones blancos de campana pintarrajeados. Con su compañero John y doscientos dólares en cheques de viaje, parte a la aventura en autostop. El resultado es esta maravillosa historia: un texto divertidísimo y entrañable sobre una juventud libre y aventurera, mucho antes de la era de internet. La formación de un gran periodista.Job, de Joseph Roth (Godot). Foto: gentileza editorial.Job, de Joseph Roth (Godot). Foto: gentileza editorial.

    Job, de Joseph Roth (Godot)

    Job fue escrita en 1930 y está inspirada en el personaje bíblico. Ambientada en Europa Oriental, relata las condiciones de vida de los judíos, en una analogía moderna de la historia bíblica. Centrada en la vida de Mendel Singer, un hombre que todo el tiempo se describe como piadoso y bueno, el tema recurrente es la ausencia de Dios y la falta de justicia divina que pueda protegernos frente a las calamidades de la vida. La pregunta que todo el tiempo aparece, en la vida atormentada de Mendel, es por qué, si cumple con todos los preceptos que la religión indica, su vida se rodea siempre de tragedia.Las demás cuñadas, de Nora Mazziotti (Paradiso Editorial). Foto: gentileza editorial.Las demás cuñadas, de Nora Mazziotti (Paradiso Editorial). Foto: gentileza editorial.

    Las demás cuñadas, de Nora Mazziotti (Paradiso Editorial)

    Una mujer, casada con el hijo menor de una familia formada por 5 hermanas y un hermano, sospecha que a su marido le han ocultado su identidad. ¿Y si fuera el hijo de alguna de las muchachas? ¿Y si fuera el fruto de una aventura del jefe del hogar? Con este prisma delicado y difuso, el ejercicio de la duda doméstica, Nora Mazziotti construye una narradora única, capaz de hacer de la curiosidad un muy eficaz instrumento de observación.

    Las demás cuñadas propone un ingreso a la prehistoria del feminismo, cuando los lazos y los deslumbramientos nacían en el caldo de cultivo de la opresión. Con una maestría única para enhebrar géneros considerados “femeninos”, desde el chisme hasta el diario íntimo, Nora Mazziotti prueba una vez más que ella misma, como su protagonista, es una gran observadora de las pasiones que se escabullen entre las tareas domésticas, la crianza, los irreparables olvidos.Mal dormidos, de Analía Furio (Paidós). Foto: gentileza editorial.Mal dormidos, de Analía Furio (Paidós). Foto: gentileza editorial.

    Mal dormidos, de Analía Furio (Paidós)

    La cotidianeidad nos acostumbra muchas veces a rutinas y hábitos poco saludables. Actualmente, nadie duda en buscar soluciones inmediatas ante las consecuencias de enfermedades varias, de la mala alimentación, fatiga, exceso de trabajo, sedentarismo, etc.; pocos, sin embargo, buscan la solución en uno de los reparadores naturales más importantes de la vida: el sueño.

    Casi como un oasis sanador, diseñado para reponer tanto las funciones vitales del cuerpo como las necesidades espirituales del alma, el sueño es pilar de una buena salud y piedra filosofal para alcanzar el equilibrio. En este contexto, el nuevo trabajo de la doctora Analía Furio aparece como una lectura fundamental para todos aquellos que quieran no solo entender en profundidad la maquinaria del descanso, sino también pasar a la acción y erradicar de una vez por todas los hábitos de los mal dormidos.

    Fuente: Clarín.com

  • El Centro Pompidou abre una sede en Foz de Iguazú: Arte y naturaleza en la triple frontera

    El Centro Pompidou, ese monumento a la contemporaneidad en Paris, se cierra para transformarse hasta el 2030. Se despide con un magnífica exposición de Paris Noire, el arte negro como jamás ha sido visto. Pero en el inicio de su transformación, el Pompidou se muda a Foz de Iguazú, a la triple frontera brasileña, argentina, paraguaya, desde el 2027.

    La famosa institución parisina abrirá una sede en Foz de Iguazú, en el sur de Brasil, a un paso de las majestuosas Cataratas del Iguazú, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

    El anuncio, oficializado por el Ministerio de Cultura francés, consolida un acuerdo de colaboración de cinco años. El proyecto busca destacar la creatividad sudamericana en el corazón de un territorio donde convergen las fronteras de Brasil, Argentina y Paraguay.

    «Rachida Dati, ministra de Cultura, saluda la firma de un memorando de entendimiento entre el Centro Pompidou y el Estado de Paraná (Brasil) para la creación del Centro Pompidou x Paraná en Foz do Iguaçu», informó el ministerio en un comunicado.Centro Pompidou de Foz de Iguazú. Photo : ©EmbraturCentro Pompidou de Foz de Iguazú. Photo : ©Embratur

    Con su inauguración prevista para noviembre de 2027, el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo aspira a convertirse en un importante centro cultural en Sudamérica, exhibiendo tanto las colecciones de la célebre institución parisina como la creación artística sudamericana. Este proyecto forma parte de la estrategia de expansión internacional del Centro Pompidou.

    En esta «triple frontera», el arte se convierte en un vínculo entre culturas. Denominado Centre Pompidou x Paraná, este nuevo centro cultural de 10.000 m² ofrecerá una programación multidisciplinar.

    Un arquitecto paraguayo lo diseña

    El arquitecto paraguayo Solano Benítez, ganador del León de Oro en la Bienal de Venecia de 2016, ha sido elegido para diseñar esta nueva joya tropical.

    Especialista en materiales, Benítez promete una arquitectura que hablará el idioma del lugar, manteniendo los valores de modernidad, diversidad y apertura que el Centro Pompidou ha encarnado desde su creación. El presupuesto de construcción se estima en 200 millones de reales (31 millones de euros).Centro Pompidou de Foz de Iguazú. Photo : ©EmbraturCentro Pompidou de Foz de Iguazú. Photo : ©Embratur

    El museo se caracterizará por su estructura ‘tejida’ con ladrillos, que conecta los espacios interiores y exteriores. Con una superficie cubierta de 10.000 metros cuadrados, el edificio integra arte, naturaleza y arquitectura local.

    Esta expansión sudamericana llega en un momento clave para el Centro Pompidou: su histórica sede, ubicada en el corazón del distrito parisino de Marais, cerrará sus puertas el 22 de septiembre de 2025, durante al menos cinco años, para permitir importantes obras de retirada de amianto y renovación.

    El Pompidou en renovacion en Paris

    En vísperas de su 50.º aniversario, el icónico edificio diseñado por Renzo Piano y Richard Rogers se encuentra en una importante renovación. Este descanso forzoso coincide con una reubicación estratégica internacional.Centro Pompidou de Foz de Iguazú. Photo : ©EmbraturCentro Pompidou de Foz de Iguazú. Photo : ©Embratur

    El proyecto de la sucursal del Centro Pompidou cerca de Nueva York, considerado demasiado costoso, se suspende.

    Porque detrás de esta nueva ubicación se está gestando todo un plan de expansión. Si bien la obra parisina se estima en más de 350 millones de euros, las filiales internacionales, que ya generan cerca de 20 millones de euros al año, representan una valiosa fuente de ingresos que la dirección del museo espera aumentar a entre 25 y 30 millones de euros a medio plazo.

    El estado de Panamá ha firmado un protocolo para construirlo y fue una idea del presidente Lula y los comisarios del Pompidou. Estará construido muy cerca del aeropuerto de Foz de Iguazú, accesible a Argentina y Paraguay y a todos los turistas que visitan la región.

    Cada año, dos millones de visitantes acuden a admirar las Cataratas del Iguazú. Mañana, también vendrán por el arte. Entre el rugido de las aguas y las resonancias artísticas, el futuro Centro Pompidou brasileño pretende tender un puente entre la naturaleza y la cultura, y consolidarse como un nuevo e importante destino turístico.Centro Pompidou de Foz de Iguazú. Photo : ©EmbraturCentro Pompidou de Foz de Iguazú. Photo : ©Embratur

    Brasil se une así al creciente círculo de sedes del Pompidou ya establecidas en Málaga, Shanghái, Bruselas y, próximamente, Seúl.


    Sobre la firma

    María Laura AvignoloMaría Laura Avignolo

    Periodista, corresponsal en Europamavignolo@clarin.comBio completa

    Fuente: Clarín.com

  • Viaje al centro de Martha Peluffo, artista de un sinfín de audacias

    La exposición antológica de Martha Peluffo en Colección Amalita es un golpe directo al olvido. Como una invasión a los confines del cuerpo, la mente y el tiempo, a través de la obra de la provocadora artista, Estados suspensivos reúne un conjunto de obras realizadas entre 1953 y 1978, poemas inéditos de 1955 y una serie de documentos de archivo. Curada por Fernando Davis, se convierte en un llamado a desentrañar los secretos de una artista que desafió todas las etiquetas, cruzó los límites de su época y dejó un legado que aún hoy quema en la piel de la historia del arte argentino.

    “Durante un año encaré la investigación que me permitió ahondar en la vida y obra de una artista que estuvo muy presente en las vanguardias de los años 50 y los 60”, relata Fernando Davis en diálogo con Clarín. Los archivos familiares –sobre todo el de Verónica Llinás, hija de Martha– así como archivos públicos y privados consultados tendrán como corolario un libro, que completa la exposición, según adelantó Germán Barraza, director del museo.Cotidianidad, 1978. Acrílico sobre tela. 130 x 130 cm.
Colección Llinás. (Colección Amalita/Ignacio Iasparra).

Cotidianidad, 1978. Acrílico sobre tela. 130 x 130 cm. Colección Llinás. (Colección Amalita/Ignacio Iasparra).

    Peluffo no solo cautivaba por su audacia y belleza, sino también por su capacidad de proponer nuevas aproximaciones al arte, desafiando las convenciones de la época, tal como refirió sobre ella Luis Felipe Noé. El recorrido experimental de la artista comenzó en los años 50: fue pionera en el uso del tachismo –una técnica de la pintura abstracta– con obras que combinan exploraciones de manchas y gestos, relacionadas con el informalismo.https://36bfe55d9c962f3273f677bfe335a886.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.html

    Por iniciativa de Carmelo Arden Quin y Aldo Pellegrini, Peluffo presentó su “abstracciones líricas” en forma de “raras geologías” en la galería Van Riel en el 55 y el 56. Al año siguiente, integró la exposición Siete pintores abstractos en la Galería Pizarro, junto con Osvaldo Borda, Víctor Chab, Rómulo Macció, Josefina Robirosa, Kazuya Sakai y Clorindo Testa. El grupo se vinculó luego a la revista Boa, creada por el poeta y crítico Julio Llinás, que más tarde se convirtió en esposo de la artista.Sin título, 1958. Óleo sobre tela. 100 x 82 cm. Colección Mauricio I. Neuman. (Colección Amalita/Ignacio Iasparra).Sin título, 1958. Óleo sobre tela. 100 x 82 cm. Colección Mauricio I. Neuman. (Colección Amalita/Ignacio Iasparra).

    Peluffo también se sintió atraída por el surrealismo, más como forma de experimentar la vida que como movimiento artístico. Aparecen en su obra elementos figurativos como cajas que contienen a la mancha, y espacios irreales.

    En 1967, comenzó a experimentar con proyecciones fotográficas, y creó una serie de autorretratos donde su rostro se reprodujo en espejos. En su taller de Belgrano –la llamada Casa de las Brujas, espacio que compartía entre otros con Rogelio Polesello–, realizó autorretratos bajo los efectos del ácido lisérgico.Los documentos de Martha Peluffo. Los documentos de Martha Peluffo.

    “Tuve mi primera experiencia con el LSD con el psicólogo Rolando Toro, quien realizó el trabajo para una universidad norteamericana sobre reacciones de pintores ante la droga. Así nació la idea de pintarme de muchas maneras, porque con el ácido llegué a verme en algunas de las actitudes que he pintado e inclusive con los mismo colores, creando una sensación de despersonalización”, relató Peluffo en una entrevista con Enrique Pichon Riviere.

    En la sala se exhiben obras resultado de una performance secuenciada del cuerpo multiplicado, con poses flexionadas que se retuercen y se reinventan. Impacta una serie de desnudos de cuerpo entero flotando y desafiando la gravedad, en un espacio oscuro e indefinido, que desborda de ambigüedad.Eduardo Bergara Leumann, 1969. Acrílico sobre tela
130 x 129 cm. Museo de Arte Botica del Ángel de la Universidad del Salvador.Eduardo Bergara Leumann, 1969. Acrílico sobre tela 130 x 129 cm. Museo de Arte Botica del Ángel de la Universidad del Salvador.

    De la serie Cara a cara –pinturas de resonancia pop realizadas a partir de la proyección de fotografías tomadas a medios gráficos de retratos de ídolos populares de Buenos Aires– se destaca el retrato de Eduardo Bergara Leumann, obra perteneciente al Museo Etnográfico Botica del Ángel. Está exhibido junto a coloridos retratos de Claudia Sánchez y Nono Pugliese, Palito Ortega y Libertad Leblanc, entre otros.

    “Martha participó en dos oportunidades del programa La Botica del Ángel, de Bergara Leumann. Uno de ellos fue dedicado al Instituto Di Tella en el 67, junto a Jorge Romero Brest, Jorge de la Vega, Pérez Celis y Polesello. Allí expuso en dos oportunidades: la primera en 1960, cuando participó en el Primer Premio de Pintura; luego en 1964, cuando Marta Minujín ganó el Gran Premio Nacional”, concluye Davis.Los ídolos populares, según Martha Peluffo. Los ídolos populares, según Martha Peluffo.

    En sala contigua se exhibe una serie de dibujos en tinta, donde Martha vuelve sobre la imagen reiterada de su cuerpo. La acción aparece enmarcada por elementos narrativos de las historietas, como viñetas y globos del comic y contenida por sucesivos rectángulos.

    Por momentos las imágenes inquietan: la vemos a ella con un vestido muy años setenta, desafiando a una secuencia de tres maniquíes de sí misma en el plano superior, al grito de “Basta”; ella aparece recostada con los brazos abiertos en posición de parturienta con los rectángulos que la van encerrando o bien ella con el torso desnudo apuntándose con un revólver.Luis Felipe Noé, Rómulo Macció, Manuel Viola y Martha Peluffo en la Galeria Carmen Waugh, Buenos Aires, 1969. (Archivo Fundación Luis Felipe Noé). Luis Felipe Noé, Rómulo Macció, Manuel Viola y Martha Peluffo en la Galeria Carmen Waugh, Buenos Aires, 1969. (Archivo Fundación Luis Felipe Noé).

    Los dibujos fueron exhibidos en 1971 en la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República de Bogotá. En 1975, Martha emprendió un viaje a México, Estados Unidos y Venezuela, un recorrido lleno de contrastes, donde en 1976 presentó su primera muestra individual con una serie de audaces autorretratos.

    Al regresar a Argentina, su imagen ya no reflejaba la juventud y energía de antes, visiblemente afectada por su salud. A pesar de luchar contra un cáncer que ella misma minimizaba, continuó trabajando con la misma intensidad. En 1978, dio un giro radical a su pintura, adoptando un estilo hiperrealista, una transición que quedó reflejada en su última exposición en la galería Arte Múltiple de Gabriel Levinas, donde expuso el retrato de sus hijos Verónica y Sebastián que se exhibe en la muestra.

    En su vida personal y profesional, Peluffo fue una mujer decidida, comprometida con las vanguardias. Su vida, un sinfín de audacias donde lo personal y lo profesional se confunden en un cóctel explosivo de pasión y transgresión, tuvo un adiós prematuro. Murió a los 48 años en diciembre de 1979.

    Estados suspendidos se puede visitar de jueves a domingos de 12 a 20, en Colección AMALITA | Colección de Arte Amalia Lacroze de Fortabat, Olga Cossetini 141, hasta julio de 2025.


    Sobre la firma

    Virginia FabriBio completa

    Fuente: Clarín.com

  • Cuerpos, historia y materiales: dos exposiciones imperdibles en el Centro Cultural Recoleta

    Dos grandes salas pintadas de verde oscuro, apenas alumbradas por un puñado de luces punzantes, revelan las obras de Josefina Labourt allí reunidas, una joven artista que desde desde hace años indaga en las complejidades de la corporalidad y el lenguaje, por medio de materiales y técnicas como el óleo, la resina, la cartapesta y el collage, exponiendo partes de cuerpos y dejando al descubierto evidencias sutiles y un tanto espeluznantes, como el uso de pelo humano, cascaras de huevo o corteza de árbol para realizar sus piezas.

    Cada instancia de La vigilia de los harapos en la sala J del Centro Cultural Recoleta está plagada de extrañeza, misterio e incomodidad que crea una relación tensa entre esas corporalidades recreadas y la presencia de quienes habitan la muestra, un recurso que Labourt entiende a la perfección.

    Las imágenes y la oscuridad

    Entre la intensidad de las imágenes y la oscuridad, el tiempo se deforma así como las certezas de que el mundo exterior tal como lo se lo conoce, siga allí. En esta instancias no queda otra opción que entregarse a un arte imposible de ignorar.

    «El años pasado cuando Javier Villa –curador de la muestra– me convocó, estaba realizando una investigación acerca de la materialidad en la tridimención, estudiando a diferentes artistas argentinos, entre los que se encontraba casualmente Norberto Gómez. Fue entonces que descubrí uno de sus catálogo con obras que resonaban mucho en cuanto al manejo de los materiales y el imaginario del cuerpo. Me generó mucha alegría descubrir estos puntos en común» explica Labourt, que a partir de esos estudios y una visita al taller del artista fallecido en el año 2021, comenzó a trabajar con estructuras concretas de figuras humanas influenciada por el trabajo de Gómez.Exposición Josefina Labourt La vigilia de los harapos Curador Javier Villa en la Sala J  del Centro Cultural Recoleta. Foto: gentileza CCRecoleta.Exposición Josefina Labourt La vigilia de los harapos Curador Javier Villa en la Sala J del Centro Cultural Recoleta. Foto: gentileza CCRecoleta.

    Labourt, que asegura que tiene una formación más extensa como pintora que como escultora, entendió el proceso como un desafío y una responsabilidad, permitiéndose ir más allá de los formatos reconcibles en su obra.

    En la muestra también se asoma un lado menos reconocible de Gómez como es el dibujo, con una serie de los años 70 que devela un estudio profundo de las formas y el volumen, la materialidad y los detalles la extensa y singular producción de uno de los escultores más importantes de nuestro país.Exposición Josefina Labourt La vigilia de los harapos Curador Javier Villa en la Sala J  del Centro Cultural Recoleta. Foto: gentileza CCRecoleta.Exposición Josefina Labourt La vigilia de los harapos Curador Javier Villa en la Sala J del Centro Cultural Recoleta. Foto: gentileza CCRecoleta.

    Gritos y silencios, fragmentos, costillas, piel, rostros que apenas se divisan, columnas vertebrales y el estudio de la anatomía evidencian el recorrido de una artista contemporánea que entendió que frente a la posibilidad de espejar su hacer con el de un antecesor podía ser una oportunidad para indagar en nueva formas y adentrarse en lo más profundo del cuerpo humano.

    Piezas vivas

    Del otro lado, en la Sala C, se encuentra Un perfume de amor, sangre y nervios, donde Laura Códega despliega un cuerpo de obra realizado desde el año 2010 en un espacio pintado íntegramente de rosa, donde se emana el olor de los materiales que usa. Las piezas están vivas.

    Entre videos, objetos, pinturas y grabados, revisita narrativas históricas, dispuesta a desafiar las formas hegemónicas a través de representaciones de escenas bélicas, batallas campales y escenarios del apocalipsis que podrían encontrar su origen en relecturas bíblicas, imaginarios medievales, pinturas rupestres e incluso las imponentes imágenes de los muralistas mexicanos (en especial las de Gabriel Orozco) bajo la visión de Códega, que desafía lo preestablecido de una manera personalísima con un twist, escapando a la obediencia de las técnicas ya que Códega elije hacer grabados sobre cuero, pinturas con banana y esculturas con objetos cotidianos y de desecho.Exposición Laura Códega Un perfume de amor, sangre y nervios. Curadora Carla Barbero, en la Sala C  del Centro Cultural Recoleta . Foto: gentileza CCRecoleta.Exposición Laura Códega Un perfume de amor, sangre y nervios. Curadora Carla Barbero, en la Sala C del Centro Cultural Recoleta . Foto: gentileza CCRecoleta.

    El resultado no son imágenes cómodas sino que las misma incluyen escenarios galopantes, miradas contundentes, personajes caricaturescos y un tanto grotescos. «Sus obras portan una doble agencia forjada en esa relación especulativa entre los temas y las materialidades, como batallas épicas pintadas con limón y brea, dramas históricos en calabazas o rituales antropofágicos sobre cueros de vaca» explica Carla Barbero, curadora de la muestra.

    Es así como se hace presente un mono–obispo amenazado con una docena de espadas, una lucha entre un soldado esqueleto dispuesto a enfrentarse a un ejército de serpientes, casas en llamas, máscaras y rostros infinitos.Exposición Laura Códega Un perfume de amor, sangre y nervios. Curadora Carla Barbero, en la Sala C  del Centro Cultural Recoleta . Foto: gentileza CCRecoleta.Exposición Laura Códega Un perfume de amor, sangre y nervios. Curadora Carla Barbero, en la Sala C del Centro Cultural Recoleta . Foto: gentileza CCRecoleta.

    Hay más preguntas que respuestas en la primera muestra que Códega desarrolla de manera individual en una institución, redimiendo más de dos decadas de mirar, leer, debatir y desafiar los relatos acartonados y las visiones neutrales en busca de algo más potente.

    En este caso el cruce que se genera es con los Artistas del Pueblo por medio de dos de sus representantes, Abraham Vigo (1893–1957) y Adolfo Bellocq (1899 –1972), que en muchos momentos de nuestra historia fueron desplazados u olvidados por no obedecer a las doctrinas de la academia tradicional de principio del siglo XX, eligiendo exponer la vida cotidiana y la realidad de la fuerza trabajadora en su arte por medio de la técnica del grabado para priorizar su sensibilidad social y las visiones políticas cercanas al anarquismo.Exposición Laura Códega Un perfume de amor, sangre y nervios. Curadora Carla Barbero, en la Sala C  del Centro Cultural Recoleta . Foto: gentileza CCRecoleta.Exposición Laura Códega Un perfume de amor, sangre y nervios. Curadora Carla Barbero, en la Sala C del Centro Cultural Recoleta . Foto: gentileza CCRecoleta.

    Relatos con una estética mordaz y brutal. «Como un puente transhistórico, la producción de Códega conversa con una genealogía de imágenes que han operado históricamente al margen del canon del arte argentino y sin embargo influyen en el imaginario con la fuerza de un rumor» concluye Barbero.

    Un perfume de amor, sangre y nervios en la sala C. La vigilia de los harapos en la sala J. Ambas de martes a domingos en el Centro Cultural Recoleta (Junín 1930).


    Sobre la firma

    Melisa BoratynBio completa

    Fuente: Clarín.com

  • Museo de Arte Moderno: 69 años de historia, legado y transformación en Buenos Aires

    Hace 69 años una idea que se gestaba en la mente de Rafael Squirru se hizo realidad. Con apenas 31 años, el escritor, crítico de arte y promotor de la cultura se convirtió en el primer director de un museo que buscaba hablar del arte de su tiempo y acoger a artistas de diferentes generaciones, en especial los jóvenes con los que mantenía un vínculo cercano, para darles un espacio de representación.

    Casi siete décadas más tarde, Victoria Noorthoorn, actual directora del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, abraza el mismo espíritu, uno que si bien heredó también transformó en su lema propio.https://7c5cf19328f6a16be9feb7ee4167fd19.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.html

    «Cuando asumí mi rol en el año 2013 sentía que la ciudad necesitaba un museo vibrante en el que los artistas argentinos tuvieran un sentido de pertenencia, donde pudieran desplegar sus trabajos e investigaciones. Creía que era importante continuar el legado de una institución que priorizara a la comunidad artística local, que posee una verdad creadora como ninguna otra porque no trabaja por especulación sino por necesidad de expresar convicciones profundas. Sin embargo, las producciones de altísima calidad que se creaban no eran visibles para nuestra sociedad» explica.

    No siempre fue fácil

    Volviendo a los orígenes, las cosas no siempre fueron fáciles para el Museo de Arte Moderno, que inmerso en un contexto que comenzaba a despegarse del imaginario tradicional gracias a las corrientes vanguardistas de la década del 40 y algunos valientes de los años 20, se instalaba como una nueva institución a pesar de que no tenía una colección propia ni contaba con un espacio físico, razón por la cual en sus primeros años tuvo un formato nómada y fue llamada «El museo fantasma».Squirru en la inauguración de la primera casa del Moderno, en el Teatro San Martín en 1960. Foto: gentileza Moderno.Squirru en la inauguración de la primera casa del Moderno, en el Teatro San Martín en 1960. Foto: gentileza Moderno.

    Cuando las personas le preguntaban acerca de su condición, Squirru afirmaba con orgullo, “Le Musée c’est moi” (El museo soy yo), lo que demuestra la identidad personal y afectiva que nutrió las raíces de la nstitución.

    En esa primera etapa, creó acciones que otros ni siquiera se animaban a soñar. Diseñó exposiciones con galerías y espacios como Peuser, Rubbers, Lirolay, Witcomb, Van Riel y Pizarro, además de aventurarse en el buque Yapeyú, que llenó con obras de 50 artistas entre los que se encontraban Carlos Alonso, Juan Batlle Planas, Antonio Berni, Raquel Forner y Juan Del Prete.

    Bajo el título «Primera Exposición Flotante de Cincuenta Pintores Argentinos» recorrió veinte ciudades durante más de un año, demostrando que si no había un lugar en tierra, el agua sería el hogar de ese incipiente y prometedor proyecto.

    Mientras tanto, en pleno centro de la capital porteña se construía el Teatro San Martín, que abrió sus puertas en 1960 y se convirtió en la primera casa del Museo de Arte Moderno, que comenzaba esta nueva etapa con planes ambiciosos.

    Squirru presentó la Primera Exposición Internacional de Arte Moderno en la Argentina, con piezas de más de 240 artistas como Jackson Pollock, Le Corbusier, Jean Fautrier, Max Bill, Willem De Kooning y Lygia Clark en diálogo con Jorge de la Vega, Raquel Forner, Alberto Greco, Luis Felipe Noé, Federico Manuel Peralta Ramos y Yente por nombrar a algunos, una movida que ponía a las expresiones artísticas locales a la par de sus contemporáneos en el exterior.

    Algo similar aunque de una envergadura mayor sucedió con «Historia de dos mundos» que inauguró en el 2018, dónde el Museo Moderno trabajó en estrecha relación con el Museum für Moderne Kunst de Frankfurt (MMK), ideando un proyecto que reunió 500 obras y que de alguna manera elevaba aquella búsqueda de Squirru.

    «La exposición tuvo como premisa mostrar al norte que muchas de las grandes vanguardias e ideas disruptivas tuvieron una génesis en el sur, por medio de gestos cómo presentar una obra de Francis Bacon y otra de Luis Felipe Noé del mismo año y con casi la misma materialidad y temática, una al lado de la otra», sostiene Noorthoorn con entusiasmo.Museo de Arte Moderno: 69 años de historia, legado y transformación en Buenos Aires. Foto: gentileza Moderno.Museo de Arte Moderno: 69 años de historia, legado y transformación en Buenos Aires. Foto: gentileza Moderno.

    «Me gusta pensar que cuando invitamos a un artista a participar de cualquier muestra, publicación, acción o actividad que se lleva a cabo en el museo, muchas veces continuamos una conversación que comenzó en la gestión de los directores anteriores. Hay muchos ejemplos que lo demuestran, como el de Aldo Sessa que tuvo su gran muestra en el 2018, mientras que Squirru escribió el prólogo de su primera exposición individual en la galería Bonino y tanto Hugo Parpagnoli como Guillermo Whitelow trabajaron posteriormente con él, dando forma a un diálogo de 50 años» analiza Noorthoorn.

    Otro ejemplo es el de Alberto Heredia, que legó 500 obras se su autoría y patrimonio además su casa que funciona como espacio para residencias de artistas y que materializa esa relación de pertenencia antes mencionada.

    Después de la gestión de Squirru, Parpagnoli tomó la batuta en 1963 con una importante muestra del artista español Antonio Saura e iniciando la colección de fotografía del museo.

    Luego llegaría Whitelow, el gran impulsor de la cultura, Roberto del Villano que pudo cumplir el sueño de mudar el museo a su sede definitiva sobre la Avenida San Juan en pleno barrio de San Telmo, Raúl Santana que durante los años 90 rebautizó a la institución (MAMba) y organizó exposiciones de Joseph Beuys y grupo CoBrA y Laura Bucellato que tuvo una larga gestión dónde presentó proyectos que oscilaban entre la escena nacional y la internacionales, además de estar a cargo de la primera ampliación del edificio.

    Una identidad interna

    La apuesta de Noorthoorn sin embargo, no solo tuvo que ver con volver a poner al arte argentino en primer plano sino desarrollar una identidad interna del museo más madura, tomando al MoMA de Nueva York como referente directo, donde se formó en los primeros años de su carrera.Museo de Arte Moderno: 69 años de historia, legado y transformación en Buenos Aires. Foto: gentileza Moderno.Museo de Arte Moderno: 69 años de historia, legado y transformación en Buenos Aires. Foto: gentileza Moderno.

    «Tenía esa estructura internalizada, por eso la configuración que diseñamos puso el foco en el hecho de que la gran mayoría de las funciones del museo se realizan puertas adentro, creando departamentos profesionales de curaduría, diseño de exposición, editorial, comunicación y desarrollo de fondos, que convoca a la sociedad civil a comprometerse con una institución pública, así como uno de educación que es absolutamente vital y contiene un programa que se despliega en el barrio y focaliza su trabajo en escuelas públicas y privadas. También construimos un proyecto de capacitación con el que llegamos a trabajar con más de 10.000 docentes, una cifra que creció mucho durante la pandemia y que se extendió a todo el país, lo que nos enorgullece mucho».

    Estas acciones demuestran que el Museo de Arte Moderno extiende sus fronteras más allá de las paredes que lo contienen para responder a las necesidades de los públicos diversos. «Entre todos pensamos de qué manera acercar a la gente para que se sientan en casa, ya que este lugar nos pertenece a todos» concluye Victoria, dispuesta a abrazar los desafíos que vendrán.Museo de Arte Moderno: 69 años de historia, legado y transformación en Buenos Aires. Foto: gentileza Moderno.Museo de Arte Moderno: 69 años de historia, legado y transformación en Buenos Aires. Foto: gentileza Moderno.

    «Me gusta decir que somos un museo que nunca llega porque seguimos en pleno proceso de aprendizaje, adaptación y búsqueda sin un norte definido y que cuando descubre que puede mejorar, no lo duda».


    Sobre la firma

    Melisa BoratynBio completa

    Fuente: Clarín.com

  • Tu próxima lectura: diez libros que llegan a las librerías en junio y vas a querer llevarte

    Nada más seductor para el frío que encerrarse en casa a leer. Y nada más oportuno entonces que conocer los lanzamientos editoriales que llegarán con el otoño más fuerte, que incluyen un nuevo título de María Moreno, una novela de Martín Kohan, una historia espeluznante de Stephen King, la primera ficción de la Nobel Olga Tokarczuk, una memoria del decano de los periodistas Jon Lee Anderson y mucho más.La merma, de María Moreno (Random House). Foto: gentileza editorial.La merma, de María Moreno (Random House). Foto: gentileza editorial.

    La merma, de María Moreno (Random House)

    En el obcecado esfuerzo por recuperarse de un ACV que le paralizó el lado derecho desde el rostro a los pies, María Moreno observa lo que ocurre con su propio cuerpo y el de los que la rodean en la UCI, las habitaciones de una clínica asediada por el covid y la sala donde los kinesiólogos la torturan con el mandato motriz: ¡a caminar!

    Del sexo pago al que puede aspirar la postrada, los influencers “disca” en TikTok, las ventajas y desventajas de amputarse un miembro para colocarse un garfio de carbono, al cambio de estilo producto de la proeza práctica de escribir con la izquierda que mutila el barroco que era su marca…https://fbabd2d68eed2f5c79f8c7d5a17f3ef4.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.html

    Con una ferocidad mordaz y una endiablada y novedosa ternura para consigo misma, esta autora cardinal empuja al desvío la suerte de toda la literatura en español de las últimas décadas. Contra el abismo de sí misma, el abismo de un idioma. Ante el vacío de una nueva existencia, el gesto de mirarse refleja la extrema vulnerabilidad de la especie. Y su pertinaz deseo de vivir.Los cautivos, de Martín Kohan (Random House). Foto: gentileza editorial.Los cautivos, de Martín Kohan (Random House). Foto: gentileza editorial.

    Los cautivos, de Martín Kohan (Random House)

    Algo pasa en el casco de la estancia Los Talas. Encerrado, inaccesible, un hombre misterioso escribe. En el campo, una gauchada salvaje y lasciva fisgonea con curiosidad la luz tenue que se enciende por las noches. Una mujer tendrá franqueado el acceso a la casona donde encontrará resguardo de la intemperie chusca y bárbara y de la que escapará tras un amor perdido.

    En Los cautivos, Martín Kohan anima el fuego inextinguible del antagonismo ordenador de los relatos patrios: civilización y barbarie. Inspirados por Esteban Echeverría y sus personajes, la tradición, el mito fundacional y los orígenes de la literatura argentina tienen en esta novela epigonal su asombrosa rescritura.Humo, de John Berger (la marca editora). Foto: gentileza editorial.Humo, de John Berger (la marca editora). Foto: gentileza editorial.

    Humo, de John Berger (la marca editora)

    ¿Qué queda del humo cuando se disipa? En Humo, John Berger —una de las voces más lúcidas y provocadoras del pensamiento europeo contemporáneo— convierte al humo en metáfora viva del mundo moderno. A través de breves aforismos y reflexiones cargadas de poesía, Berger explora, cómo la percepción del acto de fumar ha cambiado con el tiempo, revelando, en ese cambio, las tensiones entre lo que fuimos y lo que somos.

    Publicado como parte de DÚO, la colección de la marca editora que propone libros concebidos como obras de arte donde texto e imagen dialogan de manera única, Humo ofrece una experiencia estética tan íntima como profunda.

    Humo cuenta además con ilustraciones especiales de Selçuk Demirel (1954), artista turco radicado en París desde 1978. Con más de 50 libros publicados y una trayectoria reconocida internacionalmente, sus dibujos han aparecido en medios como Le Monde, The New York Times, Time y The Nation. Sus imágenes, evocadoras y sutiles, acompañan y amplifican el tono reflexivo del texto.No tengas miedo, de Stephen King (Plaza & Janés). Foto: gentileza editorial.No tengas miedo, de Stephen King (Plaza & Janés). Foto: gentileza editorial.

    No tengas miedo, de Stephen King (Plaza & Janés)

    Cuando el Departamento de Policía de Buckeye City recibe una carta de alguien que pretende «matar a trece inocentes y a un culpable» para expiar una muerte innecesaria, la detective Izzy Jaynes no sabe qué pensar. ¿Están a punto de asesinar a catorce personas por venganza?

    Preocupada, decide acudir a Holly Gibney para que la ayude. Mientras tanto, la activista por los derechos de la mujer Kate McKay se embarca en una gira de conferencias, atrayendo a tantos seguidores como detractores. Alguien que se opone vehementemente a su mensaje ataca sus eventos y, aunque al principio nadie resulta herido, el acosador se vuelve cada vez más atrevido, y contactan a Holly Gibney para proteger a Kate.

    Con un fascinante elenco de personajes conocidos y nuevos, estos dos hilos narrativos se unen en un tapiz escalofriante y espectacular.Tierra de empusas, de Olga Tokarczuk (Anagrama). Foto: gentileza editorial.Tierra de empusas, de Olga Tokarczuk (Anagrama). Foto: gentileza editorial.

    Tierra de empusas, de Olga Tokarczuk (Anagrama)

    Tierra de empusas es la primera novela de Olga Tokarczuk tras la concesión del Premio Nobel en 2018, con la que la autora polaca entreteje un subversivo homenaje a La montaña mágica de Thomas Mann desde una perspectiva contemporánea, magníficamente inquietante y con un evolvente pulso narrativo que la vuelve a confirmar como una de las escritoras más originales de la actualidad.

    Görbensdorf, Baja Silesia, 1913. El joven polaco Miecysław Wojnicz, estudiante de ingeniería, llega al sanatorio local en busca de aire puro y una cura para su tuberculosis. Se aloja en la pensión para caballeros de Wilhelm Opitz, donde coincide con otros enfermos de toda Europa. Por las tardes, entonados por el licor, los huéspedes conversan sobre lo divino y lo humano. ¿Habrá guerra en el continente? ¿Las mujeres nacen inferiores? ¿Existen los demonios? ¿Es preferible la monarquía o la democracia? Al leer un texto cuya autoría se desconoce, ¿puede deducirse si lo ha escrito un hombre o una mujer?

    Y entre tanto, en ese idílico paraje suceden cosas inquietantes: la esposa del dueño de la pensión al parecer se ha suicidado hace poco, circulan rumores de que en las montañas circundantes se producen muertes violentas y se intuye la presencia de alguien o algo que observa y acecha.El atuendo de los libros, de Jhumpa Lahiri (Gris Tormenta). Foto: gentileza editorial.El atuendo de los libros, de Jhumpa Lahiri (Gris Tormenta). Foto: gentileza editorial.

    El atuendo de los libros, de Jhumpa Lahiri (Gris Tormenta)

    Todo refrán tiene su reverso: al bienintencionado “Nunca juzgues a un libro por su tapa”, bien puede oponérsele el cínico “Como te ven, te tratan”. Desde la infancia en Estados Unidos, Jhumpa Lahiri conoció de cerca esa tensión. La mirada ajena recaía sobre su vestimenta bengalí, impuesta con orgullo por una madre recién emigrada. Jhumpa envidiaba a sus primos de Calcuta, a quienes protegían regios uniformes escolares, aplacadores de las diferencias. Ya en su adultez, convertida en autora reconocida, los prejuicios y el exotismo persistieron, aunque bajo otra forma: pasaron a ser las cubiertas de sus libros —y no la ropa— las que hablaban por ella. En cada reedición y traducción, su rostro y su nombre eran interpretados, etiquetados, por diseñadores anónimos que la ubicaban en un lugar irreconocible, ajeno.

    En este ensayo breve pero contundente, Lahiri reflexiona sobre la construcción de la imagen —autoral, editorial y, en última instancia, estética— y su impacto tanto en la literatura como en la subjetividad del artista. El atuendo de los libros es un elogio del uniforme, pero también una indagación en torno a la identidad: cómo se forma, cómo se representa, y qué papel juegan en ese proceso la vestimenta, el diseño y los lenguajes, tanto verbales como visuales.Agua negra, de Joyce Carol Oates (Fiordo). Foto: gentileza editorial.Agua negra, de Joyce Carol Oates (Fiordo). Foto: gentileza editorial.

    Agua negra, de Joyce Carol Oates (Fiordo)

    Kelly Kelleher, una chica joven, atractiva e inteligente, y un renombrado senador demócrata, coinciden en una exclusiva fiesta del Cuatro de Julio en la isla de Grayling. No hay indicios de que aquel encuentro fortuito vaya a terminar de forma trágica cuando el coche del senador, ebrio y con Kelly a su lado, derrape tras tomar una curva de una carretera sin nombre y se hunda en un río cenagoso en el corazón de la noche. Pero hay motivos suficientes para pensar que tras el accidente lo único que saldrá a la superficie será la impunidad del senador.

    Narrada desde el punto de vista de Kelly, Agua negra es una crónica vertiginosa de sus pensamientos y de su desesperado deseo de salvación. Es también un relato que destripa un sistema político corrompido donde los ideales se mezclan con la manipulación y el abuso de poder.

    Novela reveladora y necesaria, capaz de agitar emociones profundas, Agua negra es un libro fundamental en la trayectoria de Oates, que vuelve hoy más vigente que nunca.El libro de la yerba mate, de Christine Folch (FCE). Foto: gentileza editorial.El libro de la yerba mate, de Christine Folch (FCE). Foto: gentileza editorial.

    El libro de la yerba mate, de Christine Folch (FCE)

    ¿Qué tienen en común un gaucho argentino del siglo XIX, un hípster estadounidense y un jeque libanés? El mate. ¿Cuál fue la bebida que llegó al Viejo Mundo antes que el café y el té? El mate. ¿Quién inspiró el primer tango? ¡Sí! El mate. Así como la pelota no se mancha, la bombilla no se mueve y el mate se toma amargo. Ningún cebador que se precie lo pondría en dudas, pero ¿somos conscientes del alcance de la bebida que tomamos día y noche, sin importar la hora, en compañía o en soledad?

    Desde América del Sur hasta Medio Oriente, pasando por América del Norte, la bebida nacional de Argentina, Uruguay y Paraguay es protagonista de múltiples historias y experiencias, derribando fronteras políticas, culturales y hasta religiosas. En El libro de la yerba mate, Christine Folch analiza quién bebe, por qué y cómo la historia de una infusión puede ser ni más ni menos que la historia de la construcción del mundo moderno.

    Christine Folch es doctora en antropología. En la actualidad, se desempeña como profesora asociada de antropología cultural, ciencias y políticas ambientales de la Bacca Foundation en la Duke University. Sus investigaciones se centran en la cultura de América Latina, las políticas hídricas y energéticas, y el medio ambiente. Es autora de Hydropolitics. The Itaipu Dam, Sovereignty, and the Engineering of Modern South America (2019).Aventuras de un joven vagabundo por los muelles, de Jon Lee Anderson (Anagrama). Foto: gentileza editorial.Aventuras de un joven vagabundo por los muelles, de Jon Lee Anderson (Anagrama). Foto: gentileza editorial.

    Aventuras de un joven vagabundo por los muelles, de Jon Lee Anderson (Anagrama)

    En la década de 1970, un jovencísimo Jon Lee Anderson decide viajar desde Exeter, donde acaba de terminar la secundaria, hasta Togo, África, para encontrarse con su idolatrada hermana mayor. Lleva el pelo largo, una barba desaliñada y unos pantalones blancos de campana pintarrajeados. Con su compañero John y doscientos dólares en cheques de viaje, parte a la aventura en autostop. El resultado es esta maravillosa historia: un texto divertidísimo y entrañable sobre una juventud libre y aventurera, mucho antes de la era de internet. La formación de un gran periodista.Job, de Joseph Roth (Godot). Foto: gentileza editorial.Job, de Joseph Roth (Godot). Foto: gentileza editorial.

    Job, de Joseph Roth (Godot)

    Job fue escrita en 1930 y está inspirada en el personaje bíblico. Ambientada en Europa Oriental, relata las condiciones de vida de los judíos, en una analogía moderna de la historia bíblica. Centrada en la vida de Mendel Singer, un hombre que todo el tiempo se describe como piadoso y bueno, el tema recurrente es la ausencia de Dios y la falta de justicia divina que pueda protegernos frente a las calamidades de la vida. La pregunta que todo el tiempo aparece, en la vida atormentada de Mendel, es por qué, si cumple con todos los preceptos que la religión indica, su vida se rodea siempre de tragedia.

    Hace muchos años vivía en Zuchnow un hombre llamado Mendel Singer. Era devoto, piadoso y simple: un judío común y corriente. Ejercía la docencia, profesión modesta si las hay. En su casa, que solo constaba de una cocina amplia, daba clases de la Biblia para chicos. Singer parecía tener poco tiempo y puras tareas urgentes. No había dudas de que su vida era difícil y, a veces, directamente un incordio. Joseph Roth

    Fuente: Clarín.com

  • Victor Hugo: 140 años de historia desde el adiós del padre del romanticismo

    El 22 de mayo de 1885, hace 140 años, ocurrió uno de los eventos más tristes de la historia de Francia: la desaparición física de quien, años más tarde, sería considerado el padre del romanticismo francés, el gran poeta, dramaturgo y novelista Victor Hugo.Víctor Hugo. Archivo Clarín.Víctor Hugo. Archivo Clarín.

    La conmoción del pueblo francés a raíz de su fallecimiento fue de tal magnitud que el gobierno de ese país dedicó varios días a la preparación de un funeral de Estado, con todos los honores.

    En la madrugada del 31 de mayo de 1885, unas 40.000 personas se acercaron al Arco de Triunfo en París, a pesar de la copiosa lluvia, para rendirle homenaje al escritor y asegurarse un lugar en el recorrido del cortejo fúnebre. Al día siguiente, su féretro fue trasladado al Panteón de París, donde sus restos descansan junto a otras figuras ilustres de la historia francesa.https://b2c7b2ed8daa25bb66636580b3613ce8.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.html

    Más que un escritor

    Nacido en 1802 en Besanzón, Victor Hugo fue mucho más que un escritor; sus historias de desdichados y sojuzgados por las estrictas normas de la ley que adquieren la redención a través de la expiación de sus errores, trascendieron su tiempo y marcaron un antes y un después en la literatura universal.

    Desde su primera y más célebre criatura literaria, el jorobado Quasimodo, en Nuestra Señora de París (1831), un relato en el que la arquitectura gótica y los marginados comparten protagonismo, hasta su inolvidable exconvicto Jean Valjean de Los Miserables (1862), que encontró su redención en el amor y la bondad, Hugo construyó un edificio literario pletórico de enseñanzas morales a partir de su crítica social acérrima pero con un mensaje de bondad y redención.

    Con su narrativa apasionada y muy cultivada y su compromiso republicano, Victor Hugo tejió un universo de historias marcadas por la lucha, el sacrificio y la salvación, a la vez que denunció la fragilidad de los pobres y desamparados de este mundo frente al poder de la rudeza de las leyes. Su pluma atravesó los siglos y se convirtió en un manifiesto contra la injusticia, una voz que resonó en las calles de París y en los corazones de generaciones enteras.Víctor Hugo. Archivo Clarín.Víctor Hugo. Archivo Clarín.

    Vale mencionar, entre otras tantas importantes creaciones de Hugo, El Hombre que Ríe (1869), una obra que expone la crueldad de la aristocracia inglesa y la manera en que los más vulnerables son sacrificados por el sistema. El protagonista, Gwynplaine, es un niño secuestrado y desfigurado para que su rostro quede marcado por una eterna sonrisa. A través de este personaje, Hugo denuncia la hipocresía de las clases dominantes y el destino cruel impuesto a los desposeídos. Pero Hugo no solo se dedicó a escribir y defender la República en contra del Imperio de Napoleón sino que fue bastante más allá.

    Victor Hugo espiritista

    El espiritismo fue una práctica adoptada por diversas figuras literarias de la era victoriana, entre ellas Arthur Conan Doyle y Charles Dickens, quienes también exploraron el contacto con el más allá. En este contexto, Víctor Hugo se involucró en sesiones espiritistas durante su exilio en Gran Bretaña, en las que afirmaba comunicarse con los espíritus de Shakespeare, Platón, Galileo e incluso entidades abstractas como el Drama o la Muerte.

    En 2017, la editorial Wunderkammer publicó Lo que dicen las mesas parlantes, una traducción realizada por Cloe Masotta del volumen que en 1964 había editado Jean-Jacques Pauvert. Este libro llegó a manos de Elisabet Riera, la editora, casi por azar en un puesto de bouquinistes a orillas del Sena.

    A diferencia de la edición francesa publicada por Folio en 2014, esta versión en español ofrece un resumen de los encuentros mediúmnicos de Hugo entre 1853 y 1855, durante su exilio en la isla de Jersey. Afectado por la trágica muerte de su hija Léopoldine, Hugo pasó de un inicial escepticismo a una profunda entrega a estas sesiones, llegando incluso a sostener que los espíritus le dictaban obras. En estas transcripciones aparecen fragmentos de un drama que -afirmaba- le había recitado Shakespeare, con diálogos y acotaciones detalladas.

    En sus poemas Las contemplaciones y Lo que dice la boca de sombra, se reflejan conexiones evidentes con el mundo espiritual. El propio Hugo se cuestionó su identidad artística: «¿Qué soy yo, un poeta o un profeta?», poniendo en duda los límites entre la inspiración y la revelación.

    Riera enfatiza que esta faceta ocultista de Hugo, muchas veces relegada, es fundamental para comprender su visión del arte. En sus diálogos con el océano, por ejemplo, pedía al espíritu de los mares que le transmitiera el sonido del viento y las olas, en lo que puede considerarse un manifiesto de la poesía romántica, fuertemente ligada a la naturaleza indómita.

    Dictado de ultratumba

    Divaldo Franco, un gran líder espiritual para el Brasil, fue un médium natural que falleció hace pocos días, el 13 de mayo de 2025, a los 98 años. Este hombre, nacido en Feira de Santana, Brasil, afirmaba ver a los espíritus de las personas fallecidas y conversar con ellos desde los 4 años de edad, incluso sin darse cuenta de que no eran personas de carne y hueso.Víctor Hugo. Archivo Clarín. Foto AFPVíctor Hugo. Archivo Clarín. Foto AFP

    Cuando fue mayor, conoció la doctrina Espiritista, basada en las enseñanzas codificadas por el francés Hippolyte Léon Denizard Rivail, más conocido como Allan Kardec y, con el tiempo, se convirtió en orador y escritor mediúmnico. Esto quiere decir que, con una mano se tapaba los ojos y con la otra, se entregaba a la escritura automática al dictado de los Espíritus. A esta técnica se la llama Psicografía.

    A lo largo de su vida, publicó más de 250 libros psicografiados, atribuidos a entidades espirituales, y ofreció más de 13.000 conferencias en más de 64 países. Todo lo recaudado fue donado a entidades de caridad.

    En un artículo publicado por el Grupo de Lectura del Centro Espiritista de Montevideo, la periodista Claudia Maglio escribe que el médium Divaldo Franco relató cómo el espíritu de Victor Hugo apareció en su vida y comenzó a transmitirle obras a través de la psicografía.

    Según Franco, todo inició con un sueño en el que el célebre escritor francés expresó su deseo de utilizarlo para un trabajo mediúmnico. Meses después, en abril de 1970, mientras se encontraba enfermo con fiebre alta en Río de Janeiro, el espíritu de Hugo se le manifestó y le indicó que aquel estado de indisposición facilitaría la comunicación. Durante una sesión en la casa donde se hospedaba, Franco recibió la primera psicografía de Parias en Redención, escribiendo el capítulo inicial de manera espontánea.

    Con el tiempo, la presencia de Victor Hugo se volvió más intensa, ajustando la técnica del médium para adaptar su estilo literario a la doctrina espiritista. Según lo expresado por Franco, Hugo indicó que sus escritos tras su desencarnación no eran una simple continuación de su obra anterior, ya que había modificado su lenguaje y enfoque para llegar a más personas. Además, al inicio de Del Abismo a las Estrellas, el espíritu le explicó que utilizaría una técnica más objetiva y resumida, proporcionándole visiones mentales de las escenas que debía transcribir.

    Un episodio particularmente sorprendente fue cuando Franco intentó interpretar los eventos de la novela que estaba psicografiando. En ese momento, Victor Hugo le advirtió que debía adoptar una actitud completamente pasiva, comparando el proceso con un dictáfono que no debe intervenir en el mensaje. En señal de control absoluto sobre la obra, el espíritu comenzó a dictar capítulos fuera de orden, y solo al vigésimo día organizó el contenido para que tuviera sentido. Desde entonces, Franco comprendió que debía limitarse a recibir el mensaje sin intentar influir en la historia.Víctor Hugo. Archivo Clarín.Víctor Hugo. Archivo Clarín.

    Obras atribuidas al espíritu

    Divaldo Franco psicografió siete obras atribuidas al espíritu de Victor Hugo, todas ellas con un fuerte contenido filosófico y espiritual:

    Divaldo Franco no fue el único en afirmar haber recibido mensajes del espíritu de Victor Hugo a través de la psicografía.

    En la primera mitad del siglo XX, en pleno auge del Espiritismo, la médium brasileña Zilda Gama, publicó varias obras atribuidas a él, entre ellas Dor Suprema (1916), un romance que explora la ley de causa y efecto, la influencia de los guías espirituales y la reencarnación como mecanismo de evolución.

    La historia se desarrolla en la Roma de los Césares y muestra la lucha entre almas puras y aquellas que aún desconocen las leyes divinas y Almas Crucificadas (1946), novela que aborda la justicia divina y la redención espiritual. Presenta personajes que enfrentan pruebas difíciles, mostrando cómo el amor y la fe pueden transformar vidas


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    Adriana MuscilloAdriana MuscilloBio com

    Fuente: Clarín.com

  • Murió Sebastião Salgado, el fotógrafo que retrató la belleza del Amazonas

    Sebastião Salgado, histórico fotógrafo brasileño que retrató como nadie el Amazonas, murió este viernes a los 81 años. Así lo confirmó el Instituto Terra, que él mismo fundó con su esposa Lélia Deluiz Wanick.

    «Con gran tristeza, anunciamos el fallecimiento de Sebastião Salgado, nuestro fundador, maestro y eterna inspiración», informó la entidad.

    «Sebastião fue mucho más que uno de los más grandes fotógrafos de nuestro tiempo. Junto a su compañera de vida, Lélia Deluiz Wanick Salgado, sembró esperanza donde había devastación e hizo florecer la idea de que la restauración ambiental es también un profundo gesto de amor a la humanidad. Su lente reveló el mundo y sus contradicciones; tu vida, el poder de la acción transformadora», añadió.https://1057c66d713e30a8ef36f79233b6d08e.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.html

    Sus fotografías del Amazonas y de los bosques, en blanco y negro, fueron la seña que lo hizo conocido en el mundo entero. En 1987 recibió el premio de Fotografía Rey de España y, once años después, el Príncipe de Asturias de las Artes.

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    Fuente: Clarín.com

  • Fernando Aramburu regresa al cuento con ‘Hombre caído’: humor ácido y tragedias cotidianas

    1959, Fernando Aramburu es autor de la celebrada novela Patria, sobre los tiempos violentos en el País vasco, que lo llevó a obtener el Premio Nacional de Narrativa en 2016, entre otros importantes reconocimientos, y con más de una decena de libros publicados, como Los peces de la amargura, de 2006, con el que obtuvo el Premio de la Real Academia Española en 2008, se convirtió en uno de los narradores fundamentales de la literatura española de los últimos años. Hombre caído (Tusquets, 2025) es el libro con el que vuelve a los relatos después de 13 años de la publicación de su título anterior dedicado al género.

    Los catorce cuentos fueron escritos con distintas técnicas narrativas y hablan sobre personas “comunes y corrientes” del siglo XXI, que en su mayoría habitan en ámbitos urbanos y viven circunstancias, en general más privadas que públicas, en las que se despliegan algunas de sus facetas que no siempre admiten ante ellas mismas y, mucho menos, frente a los demás.https://c72af66e3a401da60aa3ee480f1cce12.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-44/html/container.html

    El hombre caído del relato que da su título al libro, en contra de lo que podría pensarse, no aborda cuestiones existenciales, sino que cuenta la historia de un hombre mayor que cayó literalmente en la vía pública y permanece en el suelo, mientras lo rodea una docena de transeúntes interesados en observar los detalles de su desafortunada circunstancia.

    Cuando dos hermanos –un hombre y una mujer también mayores– que discuten sobre temas económicos cruciales en sus vidas pasan por el lugar, intentan encontrar la forma de ayudar a levantarlo, pero uno de los observadores le advierte que ni se le ocurra, porque eso iría “contra las normas”. Entonces el hombre que transitaba con su hermana concluye que “todos estos mirones lo único que buscan es alargar el placer que les produce ver a un semejante en apuros”.

    El absurdo cotidiano

    Por momentos, en ocasiones en las que se esperaría que los los personajes expresen su tristeza o angustia, aparecen reacciones más propias del cinismo, el absurdo o de circunstancias tragicómicas.

    El humor está presente en algunas de las acciones principales hasta en relatos como «Klaus», sobre dos parejas de adultos mayores vecinas cuyas rutinas se alteran cuando al hombre de una de ellas le detectan un cáncer terminal. Los vecinos del enfermo toman todo tipo de recaudos higiénicos cada vez que lo visitan, aunque saben bien que su mal no es contagioso.

    Aramburu, que vive en la ciudad de Hannover, Alemania, donde nació su mujer, con quien está en pareja desde hace 35 años, contó que este relato, aunque cambió los nombres, está inspirado en un caso real.

    Los personajes de los cuentos suelen rondar los 60 años y en varios de ellos el autor aborda las vicisitudes de las relaciones matrimoniales que llevan años o hasta décadas: “la dificultad que tenemos los seres humanos para establecer relaciones armónicas duraderas”, en sus palabras.

    En algunos casos, lo hace posando la lupa sobre situaciones cotidianas desopilantes, como sucede en el relato «Culo subido», donde una mujer de vida universitaria tiene que brindar una conferencia académica y por la mañana ante el espejo descubre una tragedia, que transmite entre lágrimas a su marido: “Se me ha subido el culo”.

    Él decide implementar un tratamiento acelerado de masajes con la asistencia de un rodillo para intentar solucionar la insólita desgracia estética, que desembocará en el final del cuento que, como sucede en todos los casos, sorprende como un cross a la mandíbula por su efecto inesperado.

    De la tragedia al humor ácido

    “Cualquier cosa se puede convertir en literatura”, decía Hebe Uhart, maestra en el arte de narrar lo cotidiano, “siempre que esté bien contado”. Aramburu cuenta con genialidad situaciones que pueden ser mínimas o trascendentales, y que en ocasiones transcurren en habitaciones cerradas, como la desdicha de un joven atractivo y mujeriego, que por meterse con la chica equivocada terminó convertido en una especie de monstruo con una cara “completamente plana” y desfigurada, “sin nariz, sin rasgos” y con un solo ojo, condenado a vivir confinado entre cuatro paredes.

    O como la de Richi Pardal, un hombre que tiene problemas en la espalda, en el trabajo y en su matrimonio, y anuncia a su mujer y sus hijos que en cualquier momento se va a suicidar porque ya está cansado de vivir su vida. Pero no lo hará así nomás, sino que plantea realizar un espectáculo en torno a su acto final, vendiendo entradas para dejar la recaudación a sus herederos.

    “Arenas y el recién llegado convencieron a Antonio para que fijara con cinta adhesiva una nota en el vidrio de la entrada. La escribió Arenas con bolígrafo en una hoja de papel. La nota, como los carteles distribuidos por la ciudad, no hablaba de suicidio, sino de ‘última despedida’.

    Debajo del anuncio, con letras más finas, se consignaban los datos necesarios para quienes desearan hallarse en el evento: fecha, lugar y precio de la entrada”, dice en uno de los párrafos más desopilantes del relato, que avanza con la naturalidad de un pez moviéndose entre aguas de tragedia y humor ácido a la vez.

    “Los cuentos de este nuevo libro de Fernando Aramburu van de la emoción al terror, del absurdo a la sorpresa y el humor, de la angustia a la más inquietante normalidad, y todos son inolvidables”, dice la contratapa acerca de esta colección de relatos que “ofrece una lúcida inmersión en la naturaleza humana”.

    Agregó el autor, en una entrevista reciente en España: “Las historias no son en absoluto fantásticas, pueden ocurrir en cualquier momento. A los lectores les va a resultar un poco difícil adoptar la posición del mero testigo pasivo, hay una interpelación continua a comportamientos que pueden resultar muy familiares”. Nadie está exento de identificarse con uno de sus personajes, con algunos, o con todos.

    Hombre caído, de Fernando Aramburu (Tusquets).


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    Fuente: Clarín.com