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  • El Gobierno suspendió el ingreso a la Argentina por los pasos fronterizos terrestres

    En el marco del endurecimiento de los controles migratorios, el Gobierno suspendió en forma transitoria el ingreso al país por cualquiera de los pasos fronterizos terrestres. Así quedó establecido a través de la disposición 763/2021, publicada este lunes en el Boletín Oficial.

    Hasta el momento, sólo estaban habilitados a ingresar a la Argentina los residentes que habían salido antes del 25 de diciembre de 2020. La norma conocida este lunes cancela esa posibilidad. De este modo, quedarán cerrados los 237 cruces internacionales, entre ellos los que se habían abierto transitoriamente en los últimos meses: Paso de los Libres – Uruguayana, Sistema Cristo Redentor, San Sebastián y Gualeguaychú – Fray Bentos.

    Los argentinos o extranjeros residentes que se encuentren en el exterior y deseen regresar al país podrán hacerlo únicamente por medios aéreos o marítimos, a través del aeropuerto internacional de Ezeiza, el aeropuerto de San Fernando, o el puerto de la terminal de Buquebús siempre y cuando haya viajes habilitados a la Argentina desde el lugar en el que se encuentran.

    “Yo necesito decirles a todas las personas que no vayan a las fronteras. No compren estos colectivos que prometen que los van a cruzar. Los 237 pasos fronterizos argentinos están cerrados. Y no hay manera de que pasen porque nosotros no podemos tener un laboratorio enorme como el que tenemos en Ezeiza en los 237 pasos fronterizos”, explicó la directora de Migraciones, Florencia Carignano.

    “Hay gente que ha viajado entre dos o tres días desde Río de Janeiro con la expectativa de llegar a Paso de los Libres. Y llegan a Uruguayana, uno de los lugares con mayor cantidad de coronavirus donde no es recomendable estar ni un minuto y en donde no van a pasar”, contó.

    El aeropuerto de Ezeiza será uno de los pocos lugares habilitados para el regreso de personas que hayan salido del país antes del 25 de diciembreEl aeropuerto de Ezeiza será uno de los pocos lugares habilitados para el regreso de personas que hayan salido del país antes del 25 de diciembre

    Entre los considerandos de la Disposición publicada este lunes, el Gobierno señaló que “en Argentina, en la última semana, se registró un aumento del número de casos y se detectaron nuevas variantes del SARS-CoV-2, relacionadas a viajeros o a sus contactos”.

    En este sentido, las autoridades nacionales sostuvieron que “la presente medida resulta razonable y proporcionada con relación a la amenaza y al riesgo sanitario que enfrenta el país y se enmarca en el conjunto de medidas y acciones que el Estado Nacional se encuentra llevando adelante”.

    Además, se recordó que a partir de este mismo lunes, también quedaron suspendidos todos los vuelos regulares provenientes de Brasil México y Chile. Solo se permitirá el arribo de los aviones “necesarios para el regreso de las personas nacionales y extranjeras residentes que se encuentren en los destinos indicados”. Sin embargo, será el Ministerio de Transporte el que definirá la forma en la que regresarán: se adelantó que será de manera “gradual” y “según las capacidades operativas de los pasos internacionales habilitados”.

    La decisión de suspender los viajes desde Brasil y Chile es porque son países vecinos que tienen una alta circulación comunitaria de la cepa Manaos, mientras que en el caso de México se debe a que muchos argentinos regresaron contagiados de ese país en las últimas semanas, aunque no de la misma de esta misma cepa.

    Ya comenzaron los testeos obligatorios en los aeropuertosYa comenzaron los testeos obligatorios en los aeropuertos

    Por otra parte, desde el sábado las personas que entren al país deberán cumplir, además de todos los protocolos que ya se encontraban vigentes desde que se decretó la emergencia sanitaria por el COVID-19, una serie de medidas adicionales para extremar los cuidados.

    Entre otras cuestiones, los pasajeros estarán obligados a someterse a dos “pruebas para SARS-CoV-2″, una “al arribo al país y otra al séptimo día del ingreso”, y además tendrán que hacerse cargo del “costo de ambas”.

    Quienes resulten negativo en el primero de esos tests van a tener que cumplir un aislamiento “por el término de 7 días desde la toma de la muestra”, pero podrán hacerlo “en los respectivos domicilios denunciados a tal fin en su declaración jurada de ingreso al país”.

    Por el contrario, a quienes den positivo se les exigirá la realización “a continuación” de un PCR “para su secuenciación genómica, según indicación del Laboratorio Nacional de Referencia”.

    Asimismo, tanto esta persona como sus “contactos estrechos” serán derivados para “cumplir el aislamiento en los lugares dispuestos por las autoridades nacionales correspondientes y destinados a tal fin, hasta tanto se efectúe el traslado seguro hasta su localidad de residencia, si correspondiera”. La estadía en estos sitios también estará a cargo del ciudadano argentino o extranjero residente que ingresa al país.

    En caso de que el pasajero dé negativo en la primera prueba de detección del coronavirus, pero resulte ser positivo cuando se le realiza la segunda, a los 7 días de haber llegado, será responsable de pagar el testeo de secuenciación genómica, mientras que el Gobierno hará un “inmediato rastreo de los contactos estrechos de ese viajero o esa viajera”.

    Fuente: Infobae.com
  • La Cámara de Diputados funciona como el dique que contiene la avanzada legislativa de Cristina Kirchner

    Las últimas semanas mostraron de manera descarnada cómo Cristina Kirchner avanza en la conquista del poder en la coalición oficialista, opacando cada día más al presidente Alberto Fernández. Sin embargo, ese avance arrollador parece haber encontrado en la Cámara de Diputados un obstáculo, por ahora insuperable, para la vicepresidenta.

    Lo atestiguan la media docena de controvertidos proyectos de ley cuya rápida sanción Cristina Kirchner logró en el Senado, pero que llevan meses empantanados en la Cámara baja.

    Si bien nadie en el oficialismo alzará la voz contra la vicepresidenta, lo cierto es que la falta de resultados empieza a hacer mella en el sector más racional del bloque del Frente de Todos. “Si Diputados no garantiza el número, no podemos seguir así, no tiene sentido”, razonaba días atrás una senadora oficialista en diálogo con LA NACION.

    El malestar por el uso del Senado para “resolver cuestiones personales” ya fue motivo de varias quejas de la oposición. El radical Martín Lousteau (Capital) criticó a Cristina Kirchner por abocar a la Cámara alta a su propia agenda mientras el país atravesaba los momentos más duros de la pandemia de Covid-19.

    Ese reclamo vuelve a cobrar fuerza este año. Varios senadores de Juntos por el Cambio, encabezados por Esteban Bullrich (Pro-Buenos Aires), quieren “sacar al Senado de la agenda judicial” y dedicar los esfuerzos y recursos legislativos a reactivar la economía.

    Cristina Kirchner y su hijo, Máximo Kirchner
    Cristina Kirchner y su hijo, Máximo Kirchner

    Además de los proyectos, deben contarse las horas de debate consumidas por el oficialismo en su intento de escarmentar a Eduardo Casal y Carlos Stornelli en la Comisión Bicameral de Control del Ministerio Público. A pesar de que el kirchnerismo cuenta con mayoría absoluta, los constantes y repetidos embates a lo largo de todo 2020 –que prometen continuar este año– contra el procurador interino y el fiscal siguen sin prosperar, al punto que ambos funcionarios reivindican de manera pública que no piensan renunciar.

    A la cabeza de la lista de proyectos demorados está la reforma del Ministerio Público Fiscal. La gran apuesta de la vicepresidenta es aliviar su situación procesal, y qué mejor manera para hacerlo que controlar a los fiscales.

    En una jugada a tres bandas, la iniciativa busca desplazar a Casal de la jefatura interina de la Procuración para colocar a un fiscal más acorde con los cánones kirchneristas; darle más poder a la política en el jury de enjuiciamiento, y, de paso, herir de muerte la candidatura del juez Daniel Rafecas como procurador general, propuesta por Alberto Fernández el año pasado y demorada desde entonces en la Comisión de Acuerdos del Senado.

    Además, esperan su debate en la Cámara de Diputados iniciativas como la creación de una comisión bicameral para investigar los préstamos otorgados por el Banco Nación a la cerealera Vicentin y la suspensión de la figura de las sociedades anónimas simplificadas (SAS).

    Completa la nómina el intento de licuar el poder de los tribunales de Comodoro Py. Si bien el proyecto fue enviado por el Poder Ejecutivo y Cristina Kirchner tomó distancia, negándole la condición de reforma judicial, lo cierto es que la vicepresidenta trabajó junto al viceministro de Justicia, Juan Martín Mena, para “mejorar” el texto elaborado por la entonces ministra Marcela Losardo.

    Sergio Massa y Máximo Kirchner

    Los dedos acusadores en el oficialismo del Senado suelen apuntar a Sergio Massa, presidente de la Cámara baja, como responsable del estancamiento de esas iniciativas.

    Pero hay un dato insoslayable que el kirchnerismo omite a la hora de hablar del tema, y es que el bloque oficialista de la Cámara baja lo preside Máximo Kirchner, hijo de la vicepresidenta. ¿Quién mejor que él para garantizarle a la vicepresidente la sanción de sus proyectos? En el oficialismo del Senado no hay una respuesta unificada a este interrogante.

    En la Cámara de Diputados están frenados proyectos por los que pidió el Presidente, como la reforma judicial y la modificación de la ley del Ministerio Público
    En la Cámara de Diputados están frenados proyectos por los que pidió el Presidente, como la reforma judicial y la modificación de la ley del Ministerio PúblicoArchivo

    Algunos creen que la vicepresidenta, así como no acuerda nada con la oposición, tampoco lo hace con su hijo ni con Massa a la hora de impulsar su propia agenda política en el Senado. Otros piden leer entre líneas y aseguran que el empantanamiento de algunos proyectos responde a la interna, feroz, pero silenciosa, entre La Cámpora y el Instituto Patria. Por último, hay quienes aseguran que, más allá del resultado final, las largas horas de debate tienen por finalidad exponer públicamente y presionar a los apuntados por la vicepresidenta.

    Según la ley 13.640, que estipuló hace más de 70 años el régimen de caducidad de los proyectos de ley, las iniciativas impulsadas por la vicepresidenta mantendrán su vigencia hasta febrero de 2023.

    Este horizonte convierte en claves las elecciones legislativas de medio término de este año, en las que el kirchnerismo tendrá una oportunidad para conseguir la decena de bancas que lo separan del quorum propio y, por lo tanto, del dominio de la Cámara de Diputados.

    Cristina Kirchner es consciente de que una buena parte de la paz judicial que viene buscando desde que volvió al poder, en diciembre de 2019, se juega en esos comicios. Con ese objetivo en la mira, ya empezó a mover sus fichas en el tablero peronista con la intención de garantizarse, otra vez, la mayor cantidad de candidatos a diputados nacionales leales en todos los distritos.

    Sin embargo, la vicepresidenta sabe que la madre de todas las batallas será en la provincia de Buenos Aires. En ese territorio, en el conurbano, para más datos, es donde puede sacar la diferencia que le permita controlar el último bastión del Congreso que aún resiste a sus “superpoderes”.

  • Martín Soria asumirá como ministro de Justicia en un acto en la Casa Rosada

    Alrededor de las 15, el presidente Alberto Fernández tomará juramento a Martín Soria como nuevo ministro de Justicia. La ceremonia se llevará a cabo en el Museo del Bicentenario de la Casa Rosada.

    De esta manera, Soria asumirá al frente del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, luego de que el sábado la Cámara de Diputados le aceptara la renuncia a la banca que ocupaba.

    Previo a la designación, Fernández recorrerá la refinería de la empresa Raízen, en la localidad bonaerense de Dock Sud. Durante su visita, mantendrá una reunión de trabajo con las autoridades de dicha empresa y se procederá a la inauguración de una planta.

    Martín Soria 20210316
    El próximo ministro de Justicia, Martín Soria, junto a Alberto Fernández y Cristina Kirchner.

    El cambio responde a una reforma al Consejo de la Magistratura que el presidente quiere llevar a cabo este año. Bajo dicho lineamiento, la exministra de Justicia, Marcela Losardo, dejó el puesto vacante.

    «Marcela tomó una decisión porque sentía que venía otra etapa que amerita otro tipo de discusiones», justificaba el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, en diálogo con A24.

    Por su parte, Fernández adelantaba sobre Soria en una entrevista con Canal 9: “Hace varios meses que vengo siguiendo lo que Martín está haciendo. Entiende bien lo que está pasando en la Justicia y tiene una mirada absolutamente semejante a la mía”.

    El perfil de Martín Soria incluye su desempeño como diputado por la provincia de Río Negro y miembro de las comisiones de Justicia, Legislación Penal, Asuntos Constitucionales y Juicio Político de la Cámara Baja del Congreso. Es hijo del exgobernador Carlos Soria.

    Fuente: Perfil.com

  • Un intendente opositor se rebeló ante la disposición del Gobierno sobre el trabajo remoto de los empleados de la administración pública

    Con la idea de frenar el impacto de la segunda ola de Covid-19 en el país, el Gobierno dispuso en los últimos días unas serie de medidas (en esta nota está el detalle de cada una de ellas) como, por ejemplo, que todos los empleados de la administración pública realicen su trabajo de manera remota durante tres días, que se acoplan a los feriados de jueves y viernes de Semana Santa, y el fin de semana.

    Con relación a esto, en las últimas horas el intendente de General Pueyrredón, Guillermo Montenegro, se rebeló ante esta resolución y aseguró que en la ciudad de Mar del Plata las oficinas municipales no cerrarán. “Ya todos aprendimos cómo cuidarnos y no tenemos que aflojar. Desde el Municipio seguiremos controlando que se cumplan los protocolos, y tenemos que continuar las tareas previstas”, señaló a través de las redes sociales. Y agregó: “No podemos parar la ciudad”.

    De acuerdo informaron ayer tanto el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, como la ministra de Salud, Carla Vizzotti, la ciudad balnearia no integra el listado de distritos que registraron un alza en la cantidad de casos de COVID-19 y que encendieron todas las alarmas del Gobierno.

    Además del teletrabajo en el sector estatal, el Gobierno recomendó ayer a los gobiernos provinciales tomar como referencia dos parámetros de riesgo que aparecen en artículo 4 del DNU 167/2021, que prorroga la emergencia sanitaria. “La situación epidemiológica es preocupante, se ve un aumento sostenido del número de casos en la mayoría de los departamentos del país”, resaltó Vizzotti.

    Respecto a los parámetros: cuando el cociente (resultado de dividir) entre el número de casos confirmados acumulados en los últimos 14 días y el número de casos confirmados acumulados en los 14 días previos, sea superior a 1,20, y cuando el número de casos confirmados acumulados de los últimos 14 días por 100 mil habitantes, sea superior a 150, las autoridades provinciales quedarán habilitadas para tomar medidas restrictivas por la noche.

    Paseo por la Escollera Sur y el Centro Comercial del Puerto, en Mar del Plata. La ciudad balnearia no integra el listado de zonas con mayor riesgo sanitario por el aumento de los casos de COVID-19 Paseo por la Escollera Sur y el Centro Comercial del Puerto, en Mar del Plata. La ciudad balnearia no integra el listado de zonas con mayor riesgo sanitario por el aumento de los casos de COVID-19

    Según explicaron los funcionarios, hay 45 departamentos de 13 provincias que se encuentran en mayor riesgo, ya que superaron los parámetros de los dos indicadores. Mientras que hay cuatro departamentos de cuatro provincias que presentan una incidencia mayor de 150 y, ya que se trata de grandes aglomerados urbanos, constituyen un “riesgo elevado”.

    Los distritos donde aumentaron la razón y la incidencia son en las provincias de Buenos Aires (Avellaneda, Berazategui, Campana, Cañuelas, Chivilcoy, Ensenada, Esteban Echeverría, Florencio Varela, General Alvarado, General San Martín, Hurlingham, José C. Paz, La Plata, Lanús, Malvinas Argentinas, Morón, Necochea, Olavarría, Pilar, Quilmes, San Fernando, San Isidro, San Miguel, San Vicente, Tigre, Trenque Lauquen, y Vicente López); Chaco (Departamento de Mayor Luis J. Fontana).

    También Córdoba (Departamento de Tercero Arriba); Corrientes (Goya); Entre Ríos (Colón); Mendoza (Luján de Cuyo); Misiones (Montecarlo); San Juan (San Juan capital); Santa Cruz (Deseado); Santa Fe (Castellanos, Constitución, Rosario, San Lorenzo, San Martin); Santiago del Estero (Santiago del Estero capital) y Tucumán (San Miguel de Tucumán, Lules, Tafí Viejo, Yerba Buena).

    Los distritos donde el indicador de la razón permanece estable, pero es alta la incidencia y son grandes urbes, son la Ciudad de Buenos Aires y las capitales de Córdoba, Corrientes y Misiones.

    En función de lo expuesto, el Gobierno nacional recomendó a los gobiernos provinciales y municipales de esos departamentos, a implementar medidas intensivas, localizadas y transitorias, teniendo en cuenta las actividades definidas como alto, mediano y bajo riesgo

    Fuente: Infobae.com

  • Pedro Cahn: «Si la cosa se desmadra, puede ser necesario que haya cierres»

    El libro “Lo viral”, del escritor español Jorge Carrión, empieza así: “El 17 de noviembre de 2019 por la mañana un virus desconocido entra en el cuerpo de un hombre de 55 años, cuyo nombre también desconocemos. Por la tarde, empieza el siglo XXI”. ¿Comenzó una nueva etapa del mundo en Wuhan? 

    —Creo que sí. Hay un antes y un después de la pandemia. Existen muchas cosas de las cuales no nos estamos dando cuenta todavía, porque estamos remando en la mitad de un río que por momentos se vuelve más revuelto. Por momentos parece estar más tranquilo, pero no vamos a salir de la pandemia de la misma manera en la que entramos. No lo digo en el sentido de que vamos a ser más buenos o más solidarios. No es así necesariamente. Debería, pero no. Mirando qué pasó en el siglo XX donde atravesamos dos guerras mundiales, el genocidio armenio y contra el pueblo judío, las poblaciones gays, los gitanos, las personas que pensaban distinto, la humanidad no mejoró demasiado. Además, tuvimos bombas atómicas, otras guerras más limitadas, atrocidades múltiples, asesinatos. Basta con leer los diarios de los últimos diez años. Esta pandemia nos tiene que permitir reflexionar sobre algunas cosas de las cuales no deberíamos volver atrás. Está claro que no podemos pensar en enfrentar la pandemia solos, que cada uno se puede arreglar por su cuenta, en un sálvese quien pueda, tanto a título individual como en cada país. Deberíamos tener una mayor fraternidad entre los países para poder resolver esta cuestión. No es lo que se vio a comienzos de 2020 con la lucha despiadada por los equipos de protección personal. Se secuestraban cargamentos cuando un avión tocaba tierra para recargar combustible. Tampoco es lo que estamos viviendo ahora con el tema de las vacunas. Hay países que tienen firmados contratos que no las recibieron; mientras que hay otros que tienen firmados contratos para nueve veces su población. Tenemos un continente entero como África donde muy pocas ciudades recibieron algunas migajas de dosis de vacuna.

    “El tema vacunas debería quedar fuera de la discusión electoral.”

    —En un artículo reciente, el filósofo surcoreano Byung-Chul Han escribió: “El virus SARS-COV-2 es un espejo que refleja la crisis de nuestra sociedad. Hace que resalten aún con más fuerza los síntomas de las enfermedades que nuestra sociedad padecía ya antes de la pandemia”. ¿El covid-19 es una continuidad, es una disrupción o un síntoma de algo que ya existía antes? 

    —Las tres cosas. Esto es una crisis. Y las crisis no traen nada nuevo. Lo único nuevo en esta pandemia es el virus. Todo lo demás son cuestiones preexistentes. Por eso, yo decía hace poco que el sensible se volvió más sensible; el solidario, más solidario; el miserable, más miserable. Las desigualdades son peores que las de antes, pero ya existían. Pasa un poco como cuando uno se pone mayor. Cuando uno se pone mayor, no adquiere nuevas características, lo que hace es endurecer características preexistentes. Las crisis, las epidemias, nos hacen eso: ponen más en evidencia las situaciones. En eso me hace acordar mucho a la epidemia de VIH, en la que también lo único realmente nuevo fue el virus. Todas las cosas que vimos después, como la falta de bioseguridad en el trabajo de los profesionales de salud, la discriminación hacia las personas con diferentes elecciones sexuales, la persecución policial de los usuarios de sustancias, la falta de seguridad en los bancos de sangre, ya existían antes, lo que hizo el virus VIH fue ponerlas de manifiesto. Aquí tuvimos también situaciones de discriminación hacia personas que tenían covid-19 y también hacia los trabajadores de la salud. Vimos carteles en edificios que decían: “Si usted es trabajador de la salud, use la escalera, no use el ascensor”. Fue disruptivo, innovador, un cambio rotundo e inesperado que irrumpió en nuestras vidas. Como quien abre una compuerta y caen millones de litros de agua; pero, al mismo tiempo, puso de manifiesto las dificultades que arrastrábamos. No me refiero solo a la sociedad argentina, sino la sociedad mundial.

    Pedro Cahn, en la entrevista con Jorge Fontevecchia.
    FUTURO. “Esta pandemia no se va a resolver sin las vacunas, pero no se va a resolver solamente con ellas”. (Foto: Marcelo Silvestro)

    —También Byung-Chul Han escribió sobre el cansancio y abatimiento y el agotamiento como secuela. “Se sienten cadáveres vivientes. Un paciente explica: ‘Es como cuando el móvil queda solo con 4% de batería y con eso hay que aguantar todo el día’”. ¿Por qué este virus produce ese fenómeno?

    —Por suerte no les pasa a todas las personas. La gran mayoría tienen formas leves y no todo el mundo tiene ese síndrome poscovid que usted tan bien describe. La causa por la cual se produce no está clara. Hay fenómenos que todavía requieren ser estudiados. No es la única enfermedad viral que deja un cuadro de fatiga crónica en una proporción de pacientes. Se vio después de, por ejemplo, la infección por el virus de Epstein Barr que produce la mononucleosis infecciosa. Las enfermedades virales en general hacen que la gente se sienta muy cansada mientras las padecen. Pueden quedar secuelas. En algunos casos son más frecuentes; en otros, menos. Pero déjeme agregar algo. Habló de “abatimiento y agotamiento”. Esta enfermedad tiene la particularidad de que no solamente produce abatimiento y agotamiento en las personas, sino en la sociedad en riesgo de padecerla. Las sociedades están abatidas y agotadas por la frustración de tener que modificar sus planes. Desde la visita familiar del fin de semana a las vacaciones soñadas para las cuales estuvimos ahorrando un par de años. Los proyectos de construir algo, de empezar una carrera presencial. La gente que más dificultades tuvo es la que tiene trabajos informales, que durante largo tiempo se las tuvo que arreglar con alguna ayuda del Estado o de los vecinos, porque no tenían directamente para comer

    —El jefe de Gobierno de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta, fue internado con una arritmia que se suponía que también podría haber sido una secuela.

    —Habría que ver la historia clínica. No voy a opinar sobre el caso particular. Puede ser que tenga que ver como que no. Que algo pase en forma secuencial no significa que haya una relación causa/efecto. Cuando doy clase, explico que el día que nací llovía. Ni llovió porque nacía, ni nací porque llovía. Existen las coincidencias temporales. Una persona de la edad del jefe de Gobierno puede tener una arritmia perfectamente y no tener nada que ver con el covid-19. También puede ser una secuela. No lo sé.

    “Como en la epidemia de VIH, hubo discriminación a los enfermos y al personal de la salud.”

    —¿Son habituales esas secuelas? 

    —La gran mayoría de los pacientes no tienen arritmias poscovid. Aunque está descripto, sí.

    —Así como el siglo XX fue el siglo en el que se generó el derecho de la juventud, el XXI crea el derecho a la longevidad, lo que conlleva una idea diferente sobre la finitud. ¿Qué hubiera pasado con un virus como este hace cincuenta años cuando no había ni respiradores artificiales?

    —Creo que hubiera sido mucho peor. No hace falta remontarse a cincuenta años. También hace veinte. No hubiéramos podido tener esta entrevista, porque la plataforma Zoom no existía. No hubiéramos podido discutir qué tipo de vacuna es más conveniente a un año de la aparición del primer caso. Dentro de la tremenda desgracia que significa esta pandemia, tenemos la suerte que se haya producido en una era con amplio nivel de desarrollo científico-tecnológico. Es interesante lo que plantea respecto a la finitud y a las personas mayores. Escuchamos voces de algunos políticos como el vicegobernador de Texas, Dan Patrick, que afirmaban que los viejos tendrían que morir para dejar lugar a los jóvenes. Una especie de genocidio planificado para la gente mayor. Suelo decir que el viejo es quien tiene un año más que yo. Ninguno quiere sentirse incluido en esa categoría. Es muy interesante ese planteó. No tuvimos todavía, y espero que nunca nos llegue, que estar en la situación de seleccionar a quién le ponemos un respirador y a quién no. Allí entran en cuestión elementos que no son solo científico-técnicos; son bioéticos. Son las situaciones que debemos evitar. La pandemia también nos plantea desafíos no solo desde el punto de vista biomédico; también desde la ética.

    —Byung-Chul Han en “La sociedad paliativa”, que saldrá publicado el mes próximo, describe nuestra sociedad actual como “de supervivencia. En vista de la pandemia, la enconada lucha por sobrevivir experimenta una radicalización viral. La guerra contra el virus hace que recrudezca la lucha por sobrevivir. La salud es elevada a objeto supremo de la humanidad”. Me tocó entrevistar a Fernando Savater. Recordó que a fines de los años 50 hubo una gripe asiática que mató en su momento a un millón y medio de personas tanto de Asia como de Europa y de América, lo que transpolado a hoy, proporcionalmente es más o menos lo que se supone que podría terminar causando este covid-19. ¿En aquella época no produjo el efecto mundial de hoy porque se aceptaba una menor longevidad? 

    —Hay un componente positivo en el derecho a la longevidad. Hay que considerar además la rapidez con la que se expandió esta pandemia, fruto de las comunicaciones. En los años 50 viajar a otro continente era toda una aventura. Cuando algún familiar viajaba a Europa, le hacíamos reuniones de despedida. Los llamados telefónicos eran carísimos. Hoy conversamos, y si no fuera por el tema de las fronteras, usted mañana podría estar en Corea entrevistando a Byung-Chul Han. La aparición de las primeras notificaciones en la ciudad de Wuhan en China fue el 27 de diciembre de 2019. Nos enteramos el 1º de enero, porque el 31 de diciembre China lo comunica a la Organización Mundial de la Salud. Lo miramos como un fenómeno chino. Luego vimos con sorpresa que no era solo China; también estaba Irán, y otros países asiáticos. En poco tiempo vimos que era Europa. Ahí nos dimos cuenta de que nos podía pasar a nosotros, como efectivamente ocurrió. Fue en muy poco tiempo. El primer caso en Argentina fue reportado el 3 de marzo de 2020. Hablamos de una enfermedad notificada a fin del año 2019. Todo funciona muy rápido. Usted menciona la gripe asiática. Hace aproximadamente cien años existió la mal llamada gripe española. No somos afectos a ponerle el nombre de un país a una enfermedad. Pareciera algo inculpatorio. En la antigüedad hablaban de la sífilis como el morbo gálico, como una enfermedad producida por los franceses.

    “No podemos descartar que el virus siga teniendo variantes.”

    —Como si los franceses fueran promiscuos.

    —Claro. Esa epidemia de gripe mató a 50 millones de personas. No a 3, a 50. La historia de las epidemias nos obliga a redoblar los cuidados. Lo digo especialmente en un momento en el que, con más retraso o con menos retraso, están llegando las vacunas a distintos países del mundo. Aun cuando estuviéramos todos vacunados, hay cuidados que tenemos que seguir manteniendo. Las vacunas no son 100% efectivas. Hay gente muy vulnerable en relación con la infección. Las personas mayores de 65 a 70 años, con comorbilidades, las personas obesas, con enfermedades respiratorias, cardiovasculares, personas inmunocomprometidas. Esas personas necesitan que nosotros nos sigamos cuidando. De ninguna manera digo que esta situación será eterna. Esta pandemia no se va a resolver sin las vacunas, pero no se va a resolver solamente con las vacunas. Seguramente, mucha de la gente que lea este reportaje ya está vacunada. No significa que estén protegidos para siempre ni que queden liberados de usar el tapabocas, mantener la higiene respiratoria, ventilar los ambientes o lavarse las manos. Es muy importante seguir contribuyendo a la salud: la global y la individual. El virus no viaja solo; viaja con las personas. En la medida que nos movemos más, hay más circulación viral. Hay una cuestión a tener en cuenta: la posibilidad de que el virus en la medida que se multiplica aumenta su diversidad. Tiene un ácido nucleico que se llama ARN, ácido ribonucleico, que le otorga mucha capacidad para copiarse a sí mismo y muy rápidamente. Cuando lo hace muy a menudo se equivoca, comete errores. Esos errores se llaman mutaciones. Esas mutaciones pueden ser neutras, que no afectan de ninguna manera la relación del virus con el ser humano. Pueden ser deletéreas para el virus y hacer que sea menos capaz de seguir avanzando en “su tarea”, entre comillas. O pueden ser mutaciones que lo hagan más agresivo o contagioso. Una de las leyes de la dialéctica de Georg Hegel dice que la calidad es fruto de la cantidad. En esa diversidad aparecen las variantes de preocupación. Son las que hoy nos están poniendo en jaque. Basta con mirar lo sucedido en Brasil, con una pandemia incontrolada. El pésimo manejo hizo que no por casualidad fuera el país que generó una variante como la P-1, de alta preocupación y que la tenemos acá nomás del otro lado de la frontera.

    —En el caso de muertes por millón de habitantes, Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Perú están en un rango de entre mil y 1.400. Países más chicos, como Uruguay y Paraguay, están en una situación bien distinta. ¿La tendencia a cierto acople de los resultados finales de número de millones de muertos por millón de habitantes tiene alguna explicación científica?

    —Puedo dar fe de la veracidad de los datos que se comunican en Argentina. Conozco cómo funciona el sistema SISA (Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino). No tengo dudas de que Chile y Uruguay tienen sistemas serios de reporte. Teniendo en cuenta el manejo de la pandemia en Brasil, me permito dudar de sus cifras. Me permito dudar. No tengo por qué dudar de otros países, pero Brasil fue muy desordenado. Cambiaron cuatro ministros de Salud en el curso de la pandemia. No sacaría conclusiones. Pero sí es llamativo lo que usted señala. Hay circunstancias diferentes. Chile intentó mantener abierta su actividad comercial, pero tiene toque de queda nocturno hace muchísimos meses. Ahora tiene cierres en el Gran Santiago. Uruguay todo el año pasado mantuvo una situación basada en la responsabilidad de sus ciudadanos. Pero tuvo que determinar el cierre de escuelas y limitar al mínimo la actividad en las oficinas públicas. Nosotros tuvimos que apelar a esas medidas, y ojalá no tengamos que volver a hacerlo. Si la cosa se desmadra puede ser necesario que haya cierres. Una de las tantas cosas que hemos aprendido en 2021 con respecto a lo que hemos hecho en 2020 es que probablemente debamos ser más quirúrgicos en relación con los cierres. Por ahí necesita cerrar Tucumán y no la Ciudad de Buenos Aires, o viceversa. Quizás haya que hacer como Córdoba, que cerraba un barrio porque existía un brote en un determinado lugar. Debemos tener en cuenta lo que aprendimos. En las actividades que generan riqueza, como la industria y el comercio, en general los protocolos se cumplen muy bien. En los negocios o supermercados, en general hay una limitación en cuanto al número de personas. En algunos lugares le toman la temperatura, no en todos, tampoco creo que haga falta; en general piden que se laven las manos con alcohol. El gran problema es la actividad no formal. Todo lo que son las reuniones sociales. En la primera etapa de la pandemia hubo muchos contagios en el equipo de salud. No porque atendieran pacientes con covid-19, sino porque en el momento del descanso se juntaban siete u ocho personas en una sala sin ventilación. En el merecido descanso, tomaban un mate juntos. Los contagios que hubo en fábricas no fueron porque los industriales hayan sido irresponsables en el manejo con sus empleados. No conozco el cien por ciento, pero esta es la referencia que tenemos. La gran mayoría de las empresas fueron muy cuidadosas con sus empleados. Pero quizás a la hora del descanso o a la salida se iban juntos a tomar una cerveza o un café. Y ahí nada de barbijo, de cuidado, de distanciamiento social. Nos tenemos que cuidar en las actividades formales, pero sobre todo en las actividades informales en un momento en que la climatología nos obligue a estar encerrados. Se deben evitar las reuniones sociales en lugares cerrados y mal ventilados. Estar al aire libre es ventajoso. Pero cincuenta o cien personas al aire libre sin barbijo tampoco es una garantía. Estar en un lugar cerrado en otoño o invierno y con mucha gente es una receta para el desastre.

    “Hay fenómenos vinculados al covid-19 que todavía requieren ser estudiados.”

    —Chile ordenó confinar a casi el 70% de su población pese al éxito de la campaña de vacunación. ¿Sucederá lo mismo en el otoño o invierno en Argentina, pese a una vacunación creciente?

    —No podemos decir que la campaña de vacunación de Chile fracasó. Si llegó la campaña a mucha gente, hay que ver cuánto tiempo llevan con una dosis y cuánto con dos dosis. El efecto no es inmediato. No es que yo me vacuno y estoy inmunizado. Se requieren como mínimo 21 días para desarrollar anticuerpos con una dosis. Luego se hace una segunda dosis entre dos y 28 días después, que requiere otros 14 o 21 días. Prácticamente son dos meses. Chile está vacunando fundamentalmente con una vacuna que se llama CoronaVac, del laboratorio Sinovac, que tiene un 50% de eficacia. No lo digo negativamente, 50% es mucho mejor que cero. Pero no es que tenga una eficacia del orden del 70%, 80% o 90% como otras vacunas. Chile se vio obligado a hacer confinamientos porque tenía un crecimiento en el número de casos tal que empezó a comprometer la posibilidad de poder asistir a los pacientes en las salas de internación. Tenemos que darle un par de semanas más a su plan de vacunación. Una cosa no se da de patadas con la otra. Vacunemos todo lo que podamos, pero tengamos los cuidados para no saturar el sistema.

    —Se elogiaba en la Argentina que Chile vacunaba en mayor proporción y no se mencionaba que no había cruzado la fase 3, a diferencia de lo sucedido con la vacuna Sputnik V. ¿Cuál es su balance de la utilización política de los argumentos a favor y en contra de las vacunas?

    —Si Chile vacuna con Sinovac es porque tiene la información técnica necesaria. Su agencia regulatoria es muy seria. Pero sí nos pasó a nosotros con la Sputnik o ahora con la de Sinopharm. El reporte en una revista científica es el paso final respecto de una situación. ¿Cómo sabemos que una vacuna tiene eficacia de un porcentaje? Los estudios de vacuna se manejan por lo que se llaman puntos finales clínicos. Se cuenta la cantidad de casos de covid-19 confirmados por técnica de PCR y valorados por un comité independiente, diferente de los investigadores, que la historia clínica valida. Si se está frente a un caso verdadero que hay que tomar en cuenta, se hace en un estudio doble ciego comparando contra placebo. En el momento en que se llega a una determinada cantidad de casos, en general 150 para una población de 20 mil, 30 mil o 40 mil participantes, se abre el ciego. Un ejemplo de uno de los estudios es el siguiente: con unos 38 mil participantes hubo 176 casos de covid-19 confirmados por PCR de los cuales 160 estaban en la rama placebo y solo 16 en la rama de vacuna. Pero además el cien por ciento de los casos graves ocurrieron en la rama placebo. Las vacunas básicamente evitan las formas graves. Reducen la necesidad de oxígeno, de internación, de terapia intensiva y la mortalidad. Respecto de la utilización política, es una desgracia lo que ocurre. Estamos en un año electoral y debería quedar completamente afuera. El Gobierno compra vacunas porque es su obligación como Estado, y la oposición debería apoyar. Se puede discutir la política y la economía, el manejo de situaciones diarias. Hay múltiples temas, la inflación, la seguridad, lo que usted elija. No debería haber una discusión en relación con el tema de las vacunas.

    Pedro Cahn, en la entrevista con Jorge Fontevecchia.
    VACUNARSE EN EL EXTRANJERO. “Si una persona tiene dinero y tiempo suficiente para hacer cuarentena a la ida y a la vuelta y se vacuna afuera, es una vacuna menos que tenemos que aplicar nosotros”. (Foto: Marcelo Silvestro)

    —¿Y en qué estado se encuentra la investigación en Argentina sobre la vacuna china CanSino Biologics? 

    —El grupo nuestro de Fundación Huésped participó en tres protocolos de vacunas. Uno es la vacuna Janssen de Johnson & Johnson, que está siendo aprobada en Estados Unidos. Esperemos que se apruebe también aquí. Luego, la vacuna de Sinopharm, que se compró de Estado a Estado. Ya se presentó el registro por parte de un laboratorio nacional que será su representante. Y la vacuna de CanSino, que tengo entendido que recibieron autorización de uso de emergencia en nuestro país. Participamos coordinando 12 centros en Capital, provincia de Buenos Aires, incluyendo el Conurbano, La Plata y la ciudad de Mar del Plata. Se reclutaron unos 3.700 pacientes para ese estudio. Es una vacuna muy bien tolerada. No hemos tenido efectos adversos atribuibles. No le puedo hablar todavía de la eficacia del estudio local, pero sí del global. Hay una eficacia del orden del 67% en cuanto a transmisión y una eficacia superior al 90% en la prevención de formas graves. Datos similares de la vacuna de Sinopharm y la vacuna Janssen. Janssen y CanSino son vacunas de una sola dosis. Todas las demás, Pfizer, Moderna, Sputnik, AstraZeneca son de dos dosis, aunque se está considerando la posibilidad de extender la vacunación de primera dosis y postergar la segunda, como se hizo en Gran Bretaña.

    “Estar en un lugar cerrado en otoño o invierno y con mucha gente es una receta para el desastre.”

    —Argentina compró 65 millones de dosis. Sobre los 45 millones, si se requieren dos dosis, una parte de la población no quedará cubierta. Chile, con una población sustancialmente menor que la Argentina, menor del 50%, compró 88 millones de dosis, lo que le permitiría vacunar dos veces a su población incluso con dos dosis. ¿Hubo retraso o imprevisión en la compra de vacunas?

    —Si hablamos de 65 millones de dosis, y contando con que todas fueran de dosis doble, estamos hablando de 32 millones de personas vacunadas, lo cual implica aproximadamente un 80% de la población. El cálculo no está mal. Además, haber firmado contratos no significa demasiado. Canadá compró nueve veces el tamaño de su población en vacunas, pero ni siquiera recibió el 10% de eso. Un país que uno toma muchas veces como modelo de sociedad, como Australia, no pudo vacunar en la proporción que tenían contratada porque dependían de la vacuna de AstraZeneca que se termina de procesar en Italia. Pero la Unión Europea prohibió la exportación de la vacuna de AstraZeneca a terceros países. No es solamente el tema de cuánto se compra. Si recibiéramos todo lo que se compró, lo que se firmó como contrato, la situación sería completamente distinta. No me pone nervioso que Chile vacune mucho. Ojalá vacunen mucho Chile y Brasil. Ojalá Uruguay, Paraguay, Bolivia hagan lo mismo. Cuanto más seguras estén nuestras fronteras, más seguros estaremos.

    —¿Que Canadá haya comprado 314 millones para 38 millones de habitantes implica desde el punto de vista ético alguna falla internacional?

    —Hiere la conciencia humana, sin ninguna duda. Hiere la mía, y la de cualquier persona de bien. Imaginemos que se destraba la producción y que Canadá recibe esos millones de dosis de vacunas. Mientras, el continente africano está prácticamente sin vacunas. Habría heladeras rebosantes de vacunas en Montreal, en Toronto, en Vancouver y gente muriéndose porque no pudo recibir la vacuna. ¿Le parece razonable? Cabría preguntarse si hablamos de algo nuevo. Ninguno de nosotros estará seguro si el otro no está mínimamente bien. No digo igual porque es imposible, pero sí que tengamos un estándar mínimo de vida que nos permita saber que al día siguiente tenemos con qué alimentar a nuestros chicos.

    —A la cuestión ética se sumaría una cuestión básica de inteligencia.

    —Un secretario de Estado de los Estados Unidos de la década del 90 presentó un reporte al presidente de los Estados Unidos diciéndole que el principal peligro que tenía Estados Unidos en esa década no era el terrorismo, ni la Unión Soviética, sino el VIH, precisamente por lo que dice usted. Quien no lo haga por solidaridad, que lo haga por egoísmo. Todos los países tienen que tener acceso a las vacunas. No tiene sentido guardarlas en la heladera mientras otra gente está muriendo. Eso tarde o temprano se vuelve en contra. Es como tirar agua para arriba.

    —¿Qué pasará con la vacuna de AstraZeneca? ¿Llegará rápidamente a la Argentina? ¿Cuál es su pronóstico respecto de su eficacia?

    —La eficacia de la vacuna no es un tema de pronóstico mío sino de datos publicados. AstraZeneca presentó ante la FDA, la Anmat de Estados Unidos, una entidad muy seria, sus datos. Es 72% de eficacia y alrededor del 90% de protección para formas graves, con mejores cifras en las personas mayores. Cuando decimos que hay problemas de producción de vacunas, no es solo de la producción del antígeno. AstraZeneca es el mejor ejemplo. Un laboratorio argentino, MaBxience, lo produce. Envió el equivalente de 36 millones de dosis a México. En México deben hacer el envasado final. Pero le faltan insumos. A veces lo que falta para tener el vehículo terminado no es el motor, sino que hay carencia de volantes. Usted tiene casi todo, pero no puede usarlo. No sé exactamente qué, pero puede estar faltando el frasquito, la tapita de goma, la jeringa. Insumos que están en este momento en una carrera despiadada entre diferentes países tratando de comprar todo lo que pueden. Es lo mismo que sucedió en su momento con los sistemas de protección.

    “El gran problema hoy no está en lo productivo sino en la actividad no formal.”

    —¿Se vacunó?

    —Sí.

    —¿Qué sintió cuando vio lo que popularmente se llamó el “vacunagate”? 

    —Un desagrado muy grande. Una persona que acepte vacunarse sin hacer la fila hace mal. Diez casos están diez veces mal. Cien casos están cien veces mal. Tuvo el peor final porque le costó el cargo a uno de los mejores ministros de Salud que tuvimos en nuestra historia, que es Ginés González García. No cambió mi opinión sobre él. Pero por utilizar un lenguaje maradoniano, Ginés se equivocó y pagó. La decisión de removerlo fue adecuada para dar un mensaje fuerte a la sociedad. Aun cuando numéricamente, cuando uno se pone a mirar la lista de los setenta vacunados, más de la mitad se justificaba. Bastaba con que uno solo estuviera mal vacunado, y eso no debería ocurrir. El orden de la vacunación tiene que ser el que está establecido por criterios técnicos.

    —¿Habló con el ex ministro una vez que dejó el cargo?

    —No tuve una relación de amistad con Ginés, sí de respeto mutuo. Lo conocía de su gestión anterior como ministro. Desde el 89 cuendo se creó el Comité Técnico Asesor de HIV Sida formo parte. Un día me lo crucé en el ministerio y me invitó a tomar un café. Estuvimos charlando dos horas. Esa fue la relación más personal que tuve. Me hizo y le hice preguntas. Fue muy agradable. Después nos volvimos a encontrar en las reuniones en las que nos convocaba el Presidente o él, o a veces Carla Vizzotti. No tengo una relación personal, pero tampoco tengo ningún inconveniente. En todo caso quiero dejar pasar un poco más de tiempo, porque me imagino que debe estar muy dolido, pero en algún momento quiero saludarlo.

    Pedro Cahn, en la entrevista con Jorge Fontevecchia.
    CUIDAR LA ECONOMÍA. “En las actividades que generan riqueza, como la industria y el comercio, en general los protocolos se cumplen muy bien”. (Foto: Marcelo Silvestro)

    —¿Ve alguna reprimenda ética en quienes deciden irse a vacunar a los Estados Unidos?

    —No. Si una persona tiene el dinero y el tiempo suficiente para hacer la cuarentena a la ida y a la vuelta y se vacuna afuera, es una vacuna menos que tenemos que aplicar nosotros. No tengo reproches. Si usted me pregunta si yo lo haría, no, la respuesta es no.

    —¿Frente a una segunda ola, la estrategia será hacer cuarentenas puntuales, parciales y más cortas?

    —Es mi opinión. No necesariamente va a ser la decisión que tome el poder político. La gente sobreestima el valor que tiene el comité asesor. Somos asesores, no nos votó nadie. No representamos a nadie más que a nosotros mismos. Las decisiones son del Presidente, del ministro, del jefe de Gobierno de la Ciudad, de los gobernadores de las provincias. Podría contarle muchas anécdotas. Mi ex profesor de tenis me llamó por teléfono y me dijo: “Pedro, abrime la cancha”. Un domingo salí a pasear con mi hija. Me cruzo con una persona y me dice: “Pedro, abrí el comercio”. Solo trasmito mi opinión, acertada o equivocada. Creo que en algún momento puede ser necesario hacer algunas restricciones. Le voy a plantear un escenario ideal. Supongamos que fuera posible, sabemos que no lo es, cerrar durante 15 días toda la actividad. 15 días significa que todos nos quedamos en casa, incluyendo a los médicos, los policías, los bomberos, los repartidores de alimentos. Eso no puede funcionar. Pero si fuese así, agotamos la pandemia, porque ya no habría quien se contagie. Evidentemente no es posible. Debemos intentar mantener todas las actividades vinculadas al bienestar de la gente, que pasa por la recuperación económica, pero al mismo tiempo intentando evitar aquellas actividades que contribuyen a la perpetuación de la pandemia. Si uno hace un cierre corto de diez días, parece ser suficiente de acuerdo a lo que vemos. Es una cosa muy dinámica, que requiere observación permanente. Hay indicadores epidemiológicos que ayudan a darnos cuenta de dónde estamos.

    —En retrospectiva, ¿se deberían haber tomado medidas más cortas, menos drásticas y permanentes? 

    —Probablemente uno podría haber hecho cosas diferentes. El tema era cuándo y cómo tomar esa decisión. El objetivo fundamental de la cuarentena del año pasado fue preparar el sistema de salud. Podemos estar orgullosos de que ningún argentino murió por falta de un tubo de oxígeno, por falta de acceso a la cama de terapia intensiva. Se construyeron más hospitales, se reacondicionaron salas, hubo más oferta de camas de terapia intensiva. Eso no volverá a ocurrir en 2021. Se podrían construir más hospitales; el tema es que no tenemos quién nos atienda. No podemos multiplicar los terapistas. No veo en el cortísimo plazo la necesidad de tomar medidas de restricción.

     

    —¿Qué rol ocupan en la terapéutica en este momento tratamientos como plasma, suero equino o los analgésicos inhalados? 

    —El único medicamento que no tiene discusión en el mundo es la dexametasona, un corticosteroide que aplicado a las personas que tienen requerimiento de oxígeno baja definitivamente la mortalidad. Hay datos contradictorios respecto del plasma de convalecientes. Soy coautor del trabajo de suero equino que se publicó recientemente. Tiene números favorables en términos de algunas reducciones de evoluciones en terapia intensiva, pero no alcanzó el objetivo primario de demostrar superioridad con respecto a no utilizarlo. El ibuprofeno inhalado no tuvo ningún estudio con rigor científico que demuestre su utilidad. Los anticuerpos monoclonales muestran resultados prometedores. Son como anticuerpos teledirigidos contra un determinado antígeno. Son drogas complejas de sintetizar, bastante caras y de administración intravenosa, lo cual limita mucho su uso. Mientras tanto, se están investigando muchísimos medicamentos: drogas antivirales, modificadores de la respuesta inmune. Paradójicamente, estamos más retrasados en terapéutica que en vacunas.

    —¿Es factible la distopía más terrorífica en la que el virus evoluciona de manera que se haga resistente a las vacunas y volvamos a tener una situación como la de 2019?

    —No creo que suceda. Todos los años vacunamos contra la influenza. Si usted se vacuna este año, nadie lo hará con la cepa de 2019 o de 2020. El peor escenario es que efectivamente necesitamos vacunas nuevas cada año. Tenemos un desarrollo científico-técnico de tal magnitud en el mundo que nos permite mirar con optimismo relativo la situación. En este momento se están investigando vacunas para las cepas nuevas. Desde Pfizer para abajo, todos los laboratorios, todas las instituciones estatales o mixtas trabajan en probar vacunas que puedan servir para las variantes inglesa, sudafricana, brasileña y las que estén por venir. No podemos descartar que siga teniendo variantes. El virus, entre comillas, “es hábil”, pero creo que más hábiles son los científicos que trabajan en esto y prevén las situaciones.

    —¿Resulta inimaginable que sucedan otras pandemias

    —No diría que es infundado. No es imposible, pero veo poco probable que cada cuatro años tengamos una situación así. El covid-19 es una enfermedad de transmisión respiratoria. Si tuviera covid y usted estuviera al lado mío, durante el tiempo que estuvimos hablando sin barbijo los dos, podría haberlo contagiado. Eso no sucede con otras enfermedades muy severas, como por ejemplo el ébola. No tuvimos una epidemia mundial porque el ébola no es una enfermedad de transmisión respiratoria. Depende del mecanismo de transmisión y del movimiento de la gente. En nuestra cultura nada de lo que suceda en alguna parte del mundo puede sernos ajeno. Hay que estar muy atento y mirar todos los días la geografía médica de lo que sucede en el mundo.

    —¿Por qué aún no hay vacunas contra el sida?

    —Es una situación diferente. Con la vacuna se estimula el sistema inmunológico. En la hepatitis, se inflama el hígado, me pongo amarillo, tengo cansancio, fiebre. Mi sistema inmunológico lo combate. Algo análogo sucede en la gripe. Ante el VIH, lo que es atacado es el sistema inmune. Es como un grupo de delincuentes que en vez de dedicarse a robar bancos se dedica a asaltar comisarías. Esa es una de las razones por las cuales es tan difícil conseguir una vacuna. En la Fundación Huésped participamos de un estudio llamado Mosaico, que se coordina desde la red de vacunas de VIH de los Estados Unidos. Se está buscando, pero es sumamente difícil. El virus VIH tiene una capacidad de mutar extraordinaria. ¿Vamos a llegar a tenerla? Espero que sí. ¿Puede ser que tengamos antes una vacuna terapéutica antes que una vacuna preventiva? También es posible.

    —En 1933 su tío fue agredido por unos jóvenes de la juventud nazi en un medio de transporte y eso lo decidió a irse inmediatamente de Alemania. ¿Tuvo alguna intuición de que iba a ser el gran problema de salud pública cuando decidió dedicarse a la infectología?

    —Le mentiría si dijera que fui capaz de pronosticar la pandemia del sida o la del covid-19. Elegí infectología porque es una especialidad muy vinculada con lo social. Es la única especialidad en que se combate a enemigos vivos: una bacteria, un parásito, un virus o un hongo, que además tiene capacidad de adaptación. Fíjese lo que nos pasa con los antibióticos. El mal uso que hacemos genera que tengamos bacterias cada vez más resistentes. Hay una vieja frase que dice que la pobreza agrava las epidemias y las epidemias generan más pobreza.

    —Estuvo afiliado al Partido Comunista. ¿Cuál es su propia definición ideológica? 

    —Dejé de pertenecer al Partido Comunista hace mucho tiempo, en el año 87 u 88, en desacuerdo con muchas cosas. Vi que los ideales que me llevaron a afiliarme no se cumplían en la realidad. Hoy diría que estoy dentro del campo del progresismo. No tengo filiación partidaria. Pocas veces voté al ganador, muchas veces voté al perdedor. Es parte de las reglas del juego democrático.

    —Al margen de su profesor de tenis y del otro episodio que narró. ¿Tuvo algún episodio negativo en la calle en este lapso? 

    —Jamás sufrí una agresión física o un insulto o algo por el estilo. Tengo la fortuna de no tener participación en las redes sociales, y como no tengo Twitter no me entero de algunas cosas que se dicen. Duermo más tranquilo. Que alguien hable mal de mí es pequeño al lado del sufrimiento de mucha gente que ha perdido todo. Mientras usted y yo estamos conversando, hay gente que está haciendo cola en un comedor popular para tener la cena del día para los chicos. Que me queje porque alguien me califica de creador de la infectadura sería indigno de mi parte.

     

    Producción: Pablo Helman, Debora Waizbrot y Adriana Lobalzo.

    Fuente: Perfil.com    Jorge Fontevecchia

     

  • Con el conflicto de Walmart volvió a escena la “ley Moyano”: una modalidad basada en la fuerza que el clan camionero impone desde hace décadas

    El conflicto entre Walmart y el Sindicato de Camioneros puso al desnudo nuevamente una de las modalidades extorsivas de los Moyano para aumentar su poder, en donde no importa la legalidad en la que se basan los reclamos que lleva adelante sino su capacidad de presión y su grado de influencia sobre el gobierno de turno para obtener una “legalidad” a su medida.

    Aunque sin referirse específicamente al conflicto de Camioneros, es lo que sostiene Luis Ramírez, un experimentado abogado laboralista que asesora a gremios, para quien “todos los actores sociales desconfían de la legalidad del sistema y por eso en el mundo sindical lo que resuelve las controversias es, la mayoría de las veces, la correlación de fuerzas entre las partes en conflicto y no la legalidad”. “Y algunos dirigentes lo tienen bien en claro”, destaca.

    Así puede explicarse con más claridad cómo Hugo Moyano le exige hoy a la cadena de supermercados que el Grupo De Narváez adquirió el año pasado en la Argentina algo que no está contemplado en la legislación, pero que Camioneros viene consiguiendo desde 1998 sobre la base de su poder de fuego: que una empresa que ganó una concesión de servicios o que cambió de accionistas despida al personal, lo indemnice y lo vuelva a contratar. “Insostenible”, coinciden los abogados, pero no se trata de un tema jurídico sino vinculado con lo que en el mundo empresarial se conoce como “la ley Moyano”.

    En Walmart, el sindicato de los Moyano le exigió a los nuevos dueños de la empresa, apenas asumieron, es cumplir con su propia ley: echar a 500 de los 718 empleados del Centro de Distribución, pagarles la doble indemnización y volver a emplearlos. Para Camioneros, la empresa es otra distinta y por eso consideran válida la propuesta de “una transferencia de contratos de trabajo”. Desde la firma de Francisco de Narváez se niegan de manera terminante porque sólo hubo cambio de accionistas, con el mismo CUIT, y “no podemos negociar algo que no está previsto en la ley”.

    Francisco de Narváez y Pablo MoyanoFrancisco de Narváez y Pablo Moyano

    El primer planteo fue hecho por delegados regionales del sindicato y el segundo, por el propio Pablo Moyano. En ambos casos, la respuesta empresarial fue negativa. Por eso comenzaron las asambleas, el trabajo a reglamento y “medidas de fuerza encubiertas”, que, según denunció la empresa, “derivaron en una caída del 75% en la distribución de alimentos básicos y en un desabastecimiento de productos esenciales a más de 1.000.000 de familias en todo el país”.

    Luego de una solicitada de los dueños de Walmart, publicada el martes pasado, en la que acusó al Sindicato de Camioneros de llevar adelante prácticas ilegítimas y desabastecer sus sucursales, tuvo que intervenir el Ministerio de Trabajo para declarar al conciliación obligatoria y habilitar un período de 15 días de negociaciones. La primera audiencia se hará este lunes, a las 11.

    Para el gremio de los Moyano, el tipo de reclamo efectuado a Walmart “comenzó en 1998 con Manliba y desde entonces se aplicó en empresas de recolección de residuos, logística, correos y aguas gaseosas, y el último antecedente fue una distribuidora de bebidas en Formosa, siempre con los acuerdos homologados en el Ministerio de Trabajo”.

    “Estas propuestas se generan cuando hay un traspaso de manos en una empresa o cuando se van del país compañías internacionales y viene un nuevo dueño del que no se conoce su solvencia ni sus antecedentes -explica a Infobae un dirigente de Camioneros-, entonces indemniza a los trabajadores y los vuelve a contratar porque se genera una incertidumbre terrible”.

    Alberto Fernández y Hugo Moyano, un aliado del GobiernoAlberto Fernández y Hugo Moyano, un aliado del Gobierno

    Se trata, en realidad, de un mero acuerdo entre las partes, no obligatorio, en donde muchas empresas optaron por acatar la “ley Moyano” antes que arriesgarse a las medidas de fuerza extorsivas que ponían en jaque las inversiones y los negocios.

    El primer reclamo de este tipo fue hecho por Camioneros en 1998 cuando finalizó la concesión de Manliba, empresa del Grupo SOCMA, perteneciente a la familia Macri, para la recolección de residuos en la Capital Federal y, de acuerdo con el sindicato, los empleados de aquella firma terminaron desempeñándose en otras empresas o con otras condiciones de trabajo.

    Pero el tema siguió pendiente hasta que Mauricio Macri, cuando fue jefe de Gobierno y tenía aspiraciones de un proyecto político propio, impulsó en la Legislatura porteña en 2012 la aprobación de un bono por 220 millones de pesos para pagarles la indemnización a los recolectores de residuos por cada cambio de concesión desde que se había ido Manliba.

    Desde entonces, la “ley Moyano” se impuso en las municipalidades de Avellaneda y Moreno ante nuevas concesiones de recolección de basura (que entre ambas involucraban a 700 trabajadores), en una distribuidora de la cervecería Quilmes (81 empleados) y en filiales locales de empresas internacionales como DHL (donde 75 personas pasaron a Exo Logística) y FedEx (que absorbió a 100 trabajadores de TNT Argentina y les pagó la antigüedad y el 100% de las indemnizaciones en una cuota).

    Mauricio Macri avaló las indemnizaciones para trabajadores de recolección de residuos en 2012Mauricio Macri avaló las indemnizaciones para trabajadores de recolección de residuos en 2012

    De todas formas, no es el única modalidad con la que el Sindicato de Camioneros demostró a lo largo de los años que tenía un poder que estaba por encima de las normas. Hugo Moyano asumió en 1987 y fue moldeando un imperio sindical que pudo sumar miles de afiliados luego de que incorporó en su estatuto la logística como una de las ramas de actividad en las que actuaba justo en el momento en que se produjo la reconversión del transporte automotor de cargas en los años 90.

    Así comenzó a disputarles afiliados a otras organizaciones gremiales, en una feroz competencia que lo enfrentó con sindicatos como Comercio, Alimentación, Tintoreros, Seguridad y Aguas Gaseosas, entre otros, y en donde pudo quedarse con el encuadramiento de esos trabajadores mediante una doble vía: la presión extorsiva de los bloqueos a las empresas y, a la vez, el favoritismo político que permitía que el Ministerio de Trabajo siempre le diera la razón. Eran los tiempos del gobierno de Néstor Kirchner y Hugo Moyano fue el elegido por el nuevo presidente de la Nación para una alianza dirigida a fortalecer una administración que nació débil (el 22% de los votos en las elecciones de 2003 donde Carlos Menem se bajó del ballotage).

    El diario Clarín consignaba en 2011 que Camioneros había logrado “robarse” 26.000 afiliados del Sindicato de Comercio, 10.000 del gremio que agrupa a los trabajadores de seguridad, 5.000 de Aguas Gaseosas y unos 2.000 de Carga y Descarga.

    El afán expansionista de Moyano no se detuvo, siempre basado en el lema “Todo lo que tiene ruedas es nuestro”, aunque tuvo algún capítulo insólito, digno de una película: en 2011, durante un conflicto por el encuadramiento de 100 trabajadores de la empresa de catering aéreo Gate Gourmet que estaban afiliados al Sindicato de Alimentación y disputaba Camioneros, el juez de la Cámara de Apelaciones del Trabajo Néstor Rodríguez Brunengo firmó desde una sala de terapia intensiva, donde estaba internado, un fallo que favorecía al sindicato de Moyano, aunque la Corte anuló la sentencia dos años más tarde.

    Activistas de Camioneros bloquearon el año pasado el acceso a cinco centros de distribución de Mercado LibreActivistas de Camioneros bloquearon el año pasado el acceso a cinco centros de distribución de Mercado Libre

    Los capítulos más recientes del inventor de la “ley Moyano” y del robo de afiliados se registraron a mediados del año pasado, cuando Camioneros bloqueó el acceso cinco centros de distribución de Mercado Libre para presionar por el encuadramiento de 1200 empleados que están afiliados a la Unión de Trabajadores de Carga y Descarga (UTCYDRA), conducida por el barrionuevista Daniel Vila, el primer dirigente que resistió exitosamente la avidez del moyanismo.

    El conflicto escaló hasta convertirse en un hecho de fuerte impacto político: se trataba de una protesta extorsiva contra una compañía de Marcos Galperín, el empresario demonizado por el kirchnerismo, llevada adelante por el sindicalista al que Alberto Fernández había calificado de “dirigente ejemplar”. Aunque el Presidente se mostró tibio ante su aliado gremial (“No es hora de conflictos”, dijo), todo terminó en una mesa de diálogo impulsada por el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, que permitió el levantamiento de los bloqueos y en donde el Gobierno excluyó a Pablo Moyano por su perfil tan intransigente.

    Hoy, ese reclamo moyanista parece inexorablemente perdido: Camioneros recurrió a la Justicia, Trabajo dictaminó en favor del sindicato de Vila y ya hay 12 delegados elegidos que pertenecen al sindicato de Carga y Descarga. Muchos hablan de un pedido del Presidente al jefe de Camioneros para que desactivara un conflicto que era visualizado por los hombres de negocios como una preocupante señal de hostilidad hacia el empresariado tolerada y hasta auspiciada por algunos sectores del oficialismo.

    ¿Sucederá lo mismo con el actual intento de aplicar la controvertida “ley Moyano” en Walmart? ¿Se impondrá la capacidad de presión (y de extorsión) sindical o la legalidad? Todavía son interrogantes demasiado difíciles e incómodos de responder.

    Fuente: Infobae.com

  • Cristina Kirchner alardea de poder ante un gobierno que se hunde en el desánimo

    El mensaje corrió de uno en uno entre ministros y secretarios en la tarde del miércoles. “¿La estás viendo?” La calma del feriado se esfumó apenas Cristina Kirchner empezó a hablar en Las Flores con el tono sarcástico de las viejas épocas. En el Gobierno no estaban siquiera en guardia. Ella apenas había emitido un tuit horas antes para confirmar que iría a conmemorar el Día de la Memoria, mientras se armaba en sigilo una comitiva de sus favoritos.

    El discurso y la escena que montó la vicepresidenta acentuaron la incomodidad en un gabinete donde impera el desánimo y el estrés. Con dos frases bombardeó las negociaciones que Martín Guzmán encaraba en ese momento con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en Washington y ridiculizó las promesas de pago que le hacía por Zoom Alberto Fernández al presidente del Banco Mundial, David Malpass. En la primera fila la aplaudía con obediencia militar y una sonrisa que se dibujaba bajo el barbijo el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, en estas horas el personaje más irritativo para los habitantes de la Casa Rosada.

    “Estamos entregados a la agenda de Cristina y Alberto parece rendido, no sale de ahí”, se lamentaba el jueves un ministro que no comulga con el kirchnerismo duro. El Presidente desoye las sugerencias que a diario le hacen funcionarios de su confianza, gobernadores e intendentes para que recupere protagonismo y se despegue de los intereses de su mentora.

    Las respuestas que vuelven son desconcertantes. De negación, según coinciden tres dirigentes que hablaron con él en los últimos tiempos. La aversión a la centralidad lo encajona en el papel de proveedor de los equilibrios básicos que permiten sostener en el tiempo la unidad formal del Frente de Todos.

    Cristina Kirchner: “No podemos pagar la deuda porque no tenemos la plata”, le dice al FMI – Fuente:

    Ese ejercicio funciona con Cristina apagada. Pero a medida que ella despliega su alarde de poder deja heridos a los hombres y mujeres que Fernández eligió para sacar adelante la administración. “Se trabaja con miedo -resume otro funcionario de primera línea-. Alberto no contiene a su gente. Hay un bajón anímico importante”.

    Desde que se decidió limitar los vuelos hasta que finalmente se publicó la nueva regulación entraron por Ezeiza más de 4000 argentinos provenientes de Brasil sin hacerse testeos al llegar ni someterse a una cuarentena controlada

    La decapitación de Marcela Losardo, la socia del Presidente, fue una señal impiadosa a los ojos de los ministros más leales a Fernández. La angustia se incrementó con la falta de una palabra oficial de apoyo a Sabina Frederic después del destrato público a la que la sometió Berni por el caso de la chiquita que estuvo tres días desaparecida la semana pasada. “El gesto de apoyo de Cristina a Berni en Las Flores fue una provocación casi peor que lo que dijo sobre la deuda y el FMI”, se lamentó un albertista.

    El presidente Alberto Fernández dialogaba con el titular del Banco Mundial, David Malpass, mientras Cristina Kirchner advertía en Las Flores que el país "no tiene plata" para pagarle al FMI
    El presidente Alberto Fernández dialogaba con el titular del Banco Mundial, David Malpass, mientras Cristina Kirchner advertía en Las Flores que el país «no tiene plata» para pagarle al FMIPresidencia

    A Fernández le llegó el reclamo. Su respaldo a Frederic consistió en encargarle que se reuniera con intendentes del conurbano para ofrecerles ayuda en Seguridad sin pasar por Berni ni el gobernador Axel Kicillof. Está por verse cuánta cuerda tienen esas gestiones en el territorio que Cristina considera su bastión personal.

    Sin brújula

    La vicepresidenta muestra que tiene la voz de mando, pero no gobierna. Y ahí radica uno de los grandes dramas del tiempo actual: la gestión entra a menudo en un pantano de cabildeos, intrigas y actitudes recelosas. “No hay quien ordene”, es una autocrítica cada vez más habitual en los despachos oficiales.

    Esta semana se vio un ejemplo sintomático con las nuevas restricciones para el ingreso al país de argentinos que viajaron al exterior para contener los contagios de coronavirus. Durante casi 10 días el Gobierno anticipó que iba a cancelar los vuelos a varios países, sobre todo a Brasil, donde circula la peligrosa cepa de Manaos. El decreto se postergaba día tras día, en medio de versiones contrapuestas y reuniones interminables en las que participaban el ministro del Interior, Wado de Pedro, su par de Salud, Carla Vizzotti, la Cancillería de Felipe Solá, la secretaria de Legal y Técnico, Vilma Ibarra, entre otros.

    No se ponían de acuerdo en detalles, mientras a través de los medios contraponían declaraciones oficiales con desmentidas off the record por parte de la Casa Rosada. Desde que se decidió limitar los vuelos hasta que finalmente se publicó la nueva regulación entraron por Ezeiza más de 4000 argentinos provenientes de Brasil sin hacerse testeos al llegar ni someterse a una cuarentena controlada.

    Es un antecedente alarmante para la etapa que viene. La segunda ola de la pandemia ya está aquí. El Gobierno sigue enredado en el fiasco de las vacunas. Vizzotti se desespera en busca de más dosis, unas gestiones dramáticas apenas disimuladas por los actos en la pista de Ezeiza para sostener la épica triste de los fletes más caros del mundo que llegan con cajas de Sputnik V.

    Carla Vizzotti, en Ezeiza, recibe a la tripulación que trajo de Rusia un cargamento de Sputnik V
    Carla Vizzotti, en Ezeiza, recibe a la tripulación que trajo de Rusia un cargamento de Sputnik V

    Las negociaciones con los laboratorios estuvieron cruzadas por enredos internos, negocios y jugadas diplomáticas extraoficiales desde el principio. El contraste con países vecinos como Chile o Uruguay –con mayor y más variada provisión- desnuda las falencias de una política en la que faltó estrategia y sobraron gestores.

    Las discusiones se posan ahora sobre qué grado de limitación a la vida cotidiana se impondrá ante un alza fuerte de los contagios, que parece inevitable. A toda costa Fernández quiere evitar el cierre de la economía. Vizzotti habló de restricciones “por franjas horarias” y salieron a desmentirla desde el corazón del Gobierno. Es pronto para hablar de toques de queda o cuarentenas. Pero nadie puede descartarlo por completo. Es día a día.

    El plan económico

    El avance de la pandemia y el ritmo de la vacunación complican el plan económico del Gobierno, cuyo norte es llegar en cierta calma a las elecciones de octubre. El viento de cola que provee la cosecha récord (con la soja arriba de 500 dólares) y la inyección de dinero que el FMI dispuso para sus socios (que facilita el pago de vencimientos de este año) puede ser insuficiente si la pandemia vuelve a impactar en la actividad.

    No puede ignorarse ese factor al interpretar el discurso de Cristina en Las Flores, en el que advirtió que la Argentina “no tiene plata” para pagarle al FMI en las condiciones que establecen los estatutos del organismo. Ella no quiere ningún compromiso antes de las elecciones. Bajó la directiva de limitar al mínimo los aumentos de tarifas, ve con buenos ojos que se pise el tipo de cambio y bendijo la reducción de Ganancias que vota el Congreso. Pone mucho en juego. En lo político y en lo personal.

    A Guzmán la intervención de la vicepresidente lo tomó por sorpresa. “No avisó”, jura una fuente del entorno del ministro de Economía. La idea de un acuerdo “policía bueno-policía malo” es una fantasía de quienes quisieran ver un orden maquiavélico detrás de las internas de poder. Lo peor, insisten las fuentes, es que Guzmán tiene diálogo con Cristina y se toma el tiempo de anticiparle todas sus gestiones.

    Con la salida del Grupo de Lima, el Presidente volvió a quedar teñido de cristinismo, ahora en la vergonzante defensa de Nicolás Maduro

    “Mi programa es el presupuesto”, fue la muletilla del ministro de los últimos meses. Pero esa ley se llena de agujeros. Por ejemplo, nadie le dijo cómo va a tapar los 41.000 millones de pesos de recaudación que perderá por el alivio en Ganancias. La meta inflacionaria del 29% agoniza. Un interlocutor habitual del ministro dice que resistirá mientras vea que puede seguir la negociación con el FMI en los términos que acordó con Fernández. No va a inmolarse en el pedido de un plan a 20 años, como exige Cristina.

    Rescatar al soldado Alberto

    En el peronismo observan con creciente alarma el sometimiento de Fernández a la presión de Cristina. No se explican algunas jugadas que parecen destinadas a buscar aplausos fáciles a precios altísimos. Por ejemplo, la decisión de la Cancillería de anunciar la salida del Grupo de Lima. “Es inocuo porque nunca votamos sus resoluciones”, se justificó Solá. ¿Qué necesidad había entonces de originar un hecho político de impacto internacional, que obligó al embajador Jorge Argüello a dar explicaciones ante el Departamento de Estado norteamericano?

    De paso, el Presidente volvió a quedar teñido de cristinismo, ahora en la vergonzante defensa de Nicolás Maduro.

    Gobernadores, intendentes y funcionarios nacionales conversan a diario sobre esa subordinación de Fernández, que encuentran inexplicable, al ser una lesión al activo principal que lo llevó al Gobierno: la capacidad de ofrecerse como un hombre de consenso con un mensaje que perfore el techo ideológico del kirchnerismo.

    A Fernández le piden cada vez más seguido que salga del “encierro”. Le preparan en estos días un cronograma de viajes por el país. Una vez por semana al interior, dos al conurbano. Con la idea de recomponer su imagen –muy dañada en las encuestas- a partir del contacto con la gente. Quienes promueven el plan sostienen que tiene que apoyarse en los gobernadores e intendentes, no ya para construir el albertismo (nadie lo espera) sino para recuperar centralidad y hacerse dueño de la campaña electoral ahora que es el presidente del PJ. “Tiene que volver a ser el de 2019 y el del inicio de la pandemia. Somos muchos los que lo queremos ayudar”, dice un intendente de la primera sección electoral de Buenos Aires.

    No esperan un acto de rebeldía sino una módica tregua del fuego amigo. Cristina ya demostró en el pasado que sabe cuándo callar y dejar fluir las amables promesas de los moderados.

  • Massa, entre los chispazos de Alberto y Cristina

    A lo largo de su oscilante carrera política, tanto de oficialista como de opositor, Sergio Massa nos ha acostumbrado a un alto perfil que contrasta con el estilo que se autoimpuso dentro del Frente de Todos.

    Cierto es que por estas horas vuelve a sacar a relucir su clásica pátina de “ocuparse de los problemas reales de la gente”, gracias a la aprobación en Diputados de los cambios en el impuesto a las Ganancias, que beneficiará al bolsillo de más de un millón de personas. Fue Massa el impulsor de esa agenda, que se extendió a beneficios para monotributistas.

    Acaso el vendaval que desató su regreso a una coalición impulsada por Cristina Fernández de Kirchner fue el origen de este modo público reposado. Ello no afectó su entronización en la línea sucesoria presidencial, al encabezar la Cámara de Diputados, la ocupación de espacios ejecutivos por parte de cuadros que le responden y la aprobación de normas que promovió.

    Más bien, todo lo contrario: mucha gente en el Gobierno y tal vez él mismo creen que parte de esos logros obedecen a su cambio de táctica. Porque la estrategia de llegar a la Presidencia se mantiene, claro.

    Como señala un funcionario de peso que lo conoce muy bien, “Sergio aprendió a ser francotirador después de creer que solo valía usar la ametralladora”.

    Así, mientras fue tejiendo un vínculo político y personal con Máximo Kirchner (con la madre es más difícil para ambos), Massa trató de elegir qué tiros hacer. En especial cuando tomó nota de las esquirlas en la relación del Presidente y la vice.

    En nombre de esa autopreservación es que Massa ha evitado pronunciarse en ciertas cuestiones ríspidas, en las que básicamente no concuerda con el rumbo fijado. La salida del Grupo de Lima, por ejemplo. O las disputas por la política de seguridad, donde se siente más cerca de Sergio Berni que de Sabina Frederic. O el recambio de Marcela Losardo en Justicia, donde puso empeño para que un hombre de su cercanía no fuera el reemplazo porque disiente con la aspereza hacia el Poder Judicial.

    Tampoco acuerda con la forma en que se plantea la negociación con el FMI. El ministro Guzmán siente que Massa lo acecha en busca de tallar en su sustitución. El ex intendente de Tigre lo desmiente, pero no niega que cree que al haber voces disonantes (como la de CFK) respecto a qué hacer con el Fondo nos resta aún más credibilidad, si es que queda alguna.

    En ese punto, Massa valora que en el acuerdo político con la oposición que habría que alcanzar para acordar a 20 años con el FMI, de acuerdo a la idea pergeñada por Cristina y Máximo (según adelantó Rosario Ayerdi en PERFIL), él sea considerado como presidenciable futuro en el oficialismo junto a Axel Kicillof.

    Sea esa distinción un caramelo de dulce de leche o de utilería, ya se verá, le sirve a Massa para ratificar que esta versión tras bambalinas es la más redituable en estos tiempos.

    Las dificultades del Gobierno para gestionar los cortocircuitos en el FdT y los cierres de las listas de candidaturas para las legislativas pondrán a prueba la sustentabilidad del autocontrol massista, clave para que el tablero de ajedrez del oficialismo no termine de saltar por el aire. Lo conveniente no siempre es perdurable.

    Fuente: Perfil.com

  • Alberto Fernández avaló los dichos de Cristina Kirchner: “La deuda que heredamos es impagable”

    El presidente Alberto Fernández se alineó nuevamente con Cristina Kirchner y salió a respaldar los dichos de la vicepresidenta con respecto a la deuda con el Fondo Monetario Internacional: “Días atrás antes de que Cristina hablara, le contaba a la gente que teníamos que pagarle al Fondo 3.500 millones de dólares. Y que el año teníamos que pagarle 18 mil millones de dólares y que el año siguiente tendríamos que pagarle 19 mil millones de dólares”.

    “Semejantes cifras dan cuenta de cuánto nos posterga la situación que tenemos con el Fondo. Ahí tiene razón Cristina, ¿qué posibilidad tenemos nosotros de pagar 18 mil millones de dólares? Ninguna”, expresó el mandatario, cuatro días después de que la vicepresidenta dijera “con los plazos y con las tasas que se pretenden no solamente es inaceptable, es un problema de que no podemos pagar porque no tenemos la plata”. Lo había manifestado el miércoles 24 de marzo, en un acto por el Día de la Memoria que se llevó a cabo en la localidad bonaerense de Las Flores.

    “No estamos diciendo de no pagar la deuda -había comentado Cristina Kirchner en relación a la renegociación con el Fondo Monetario Internacional que lleva adelante el ministro Martín Guzmán-. Nuestro espacio político fue el único que pagó las deudas de todos los otros gobiernos. Deberíamos hacer un esfuerzo, sobre todo aquellos que tienen responsabilidades institucionales, sean del oficialismo o de la oposición, para que nos den mayor plazo y otra tasa de interés de una deuda que otros contrajeron”.

    Alberto compartió y avaló los dichos. Dijo: “En verdad. lo que estamos diciendo todos es que la deuda que heredamos en los términos en los que está es impagable. Lo que estamos viendo es como negociar con el Fondo para sacar algo de ventaja. En eso Martín (Guzmán) está trabajando mucho y a mi juicio lo está haciendo muy bien. Hemos logrado que el Fondo diga cosas inusuales para nosotros”.

    Noticia en Desarrollo

  • Human Rights Watch acusa a Formosa por «medidas abusivas» contra la población

    Human Rights Watch, la organización internacional que promueve la investigación, defensa y promoción de los derechos humanos, aseguró que en Formosa se adoptan medidas abusivas en sus centros de aislamiento, instalados como medida preventiva contra el coronavirus, y denunciaron que hay una restricción a la libertad de expresión a quienes quieren informar lo que sucede en la provincia.

    En un comunicado de prensa, la organización manifestó que el gobierno de Gildo Insfrán «ha utilizado medidas frecuentemente abusivas e insalubres para prevenir la propagación del Covid-19».

    En ese marco, Human Rights Watch (HRW) sostuvo que desde el ejecutivo provincial restringieron el trabajo de la prensa que quería cubrir lo sucedido en la provincia, además de reprimir a quienes protestaban contra las medidas restrictivas y limitar la posibilidad de los habitantes de Clorinda de trasladarse y acceder a atención médica.

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    «Desde abril de 2020, más de 24.000 personas han sido obligadas a permanecer confinadas en centros de aislamiento y cuarentena en Formosa, algunas por períodos mayores a los 14 días que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS) y, en muchos casos, bajo circunstancias que podrían considerarse detenciones arbitrarias», aseveró HRW en conjunto con los Centros de Salud Pública y Derechos Humanos y de Salud Humanitaria de la Universidad Johns Hopkins.

    En su descripción, la ONG afirma que las autoridades de Formosa mantenían aisladas a personas con resultados positivos y negativos en el mismo lugar. «En ocasiones, el hacinamiento y las condiciones insalubres en los centros han dificultado el distanciamiento social. En algunos centros no había ventilación adecuada, y, en ocasiones, las autoridades no brindaron atención médica adecuada a quienes se encontraban allí», afirmaron los especialistas en derechos humanos.

    Crítico informe de la Fundación LED sobre libertad de expresión y DD.HH. en Formosa

    Críticas a Horacio Pietragalla

    Desde HRW realizaron entrevistas telefónicas a 45 personas en Formosa entre médicos, abogados, periodistas y confinados en los centros de aislamiento. «Las personas confinadas en estos centros no pueden salir, están en general bajo constante vigilancia policial, y, en algunos casos, fueron encerradas en sus habitaciones», confirmaron desde la ONG sobre los testimonios y la información que recolectaron en la provincia del norte.

    Luego afirmaron que a partir de la visita del secretario nacional de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla, los días 27 y 28 de enero, desde el ejecutivo provincial cerraron algunos centros de aislamiento y modificaron algunos protocolos. En marzo, y a partir de una orden judicial, la provincia autorizó los viajes hacia sus ciudades.

    La organización no se mostró conforme con el desempeño de Pietragalla. «Human Rights Watch y los centros de la Universidad Johns Hopkins recomiendan al gobierno del Presidente Alberto Fernández trabajar con el Congreso para designar a un defensor que asegure credibilidad, independencia y evaluaciones confiables sobre las condiciones de los derechos humanos en Formosa y en el resto del país», concluyeron los especialistas.

    Fuente: Perfil.com