Categoría: Opinión

  • Guerra de facciones sin respiro

    Guerra de facciones sin respiro

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    La guerra de facciones que agita al gobierno de Javier Milei es tan vertiginosa que no da respiro para festejar triunfos propios o derrotas ajenas. Santiago Caputo, el “Mago del Kremlin”, podría solazarse en estas horas con la crisis política que desató su rival, Karina Milei, al pretender retirar del Senado el pliego de la candidata a camarista María Verónica Michelli, con el perverso argumento de que es cuñada del periodista Hugo Alconada Mon.

    “El Mago” no había llegado a descorchar una botella cuando estalló un incendio en su sala de máquinas. Ese incendio se llama Facundo Leal. Es el extitular de la agencia de control de los aeropuertos, ORSNA. También el empleado de planta de la empresa de telecomunicaciones Arsat, en cuyo directorio se sienta en calidad de representante del sindicato telefónico. Leal fue, en la gestión de Alberto Fernández, presidente de Arsat.

    Facundo Leal junto a Matías Kulfas y Daniel Filmus
    Facundo Leal junto a Matías Kulfas y Daniel FilmusFacebook

    Los padecimientos libertarios comenzaron cuando el juez Lino Mirabelli y el fiscal Fernando Domínguez, de San Isidro, pusieron bajo la lupa a Gerardo Boschin por el robo de material tecnológico en un depósito contratado por Arsat en San Fernando. Mientras ocurrían los hechos, Boschin era subgerente de contrataciones y compras de la compañía. Después fue presidente de la empresa Trenes Argentinos. Pero siguió figurando como subgerente de Arsat hasta el lunes pasado. Parecería ser un funcionario apreciado por sus superiores.

    En esa línea de investigación se allanaron dos propiedades de Leal. Un departamento en el barrio porteño de Palermo y una casa en Mendoza. En esos domicilios se encontró dinero en efectivo por alrededor de 2,4 millones de dólares; varios tipos de droga: cocaína, ketamina y éxtasis; una balanza que se usaría para pesar drogas; y 19 aparatos electrónicos de los que se utilizan en las prácticas de espionaje.

    La continuidad de Leal entre los gobiernos de Fernández, cuando presidió Arsat, y de Milei, cuando presidió el ORSNA, genera preocupaciones transversales. Esa permanencia deriva de un método: Santiago Caputo resolvió adquirir llave en mano planteles enteros de la gestión anterior, casi siempre ligados a Sergio Massa. A pesar de sus vicios. O a raíz de sus vicios. Una anomalía que pasará a la historia del gobierno libertario: el joven Caputo controla franjas enormes del presupuesto público sin siquiera ser funcionario. Y detrás de él, otra figura que también se mantiene en la informalidad: su hermano Francisco. Ellos deciden. Los subordinados, firman.

    El caso de Leal es paradigmático. Bajo Fernández, reportaba a Massa. Mas aún, cuando terminó la gestión peronista y los empresarios del sector le preguntaban por su eventual continuidad, él contestaba: “Voy a estar donde me diga Sergio”. Esa lealtad de Leal se debe a su antiguo vínculo con los mendocinos José Luis Manzano y Daniel Vila, del entorno más cercano a Massa. Estas complicidades se desplegaban casi siempre en las noches de “Roldán”. El silencio de Diego Lepera, el alegrante, cotiza cada vez más caro. Massa, que ya tenía bastantes disgustos con las fechorías de sus amigos Pablo Toviggino y Javier Faroni, en la AFA, ahora tiene que soportar los sobresaltos que llegan desde las telecomunicaciones.

    Leonardo Scaturicce
    Leonardo Scaturicce

    En los últimos tiempos, Leal se había convertido en la sombra de otro mendocino allegado a Vila: el ex secretario de Transportes Luis Pierrini. En esta nueva especialidad habría adquirido otra dependencia: la de Leonardo Scatturice. Muy relacionado con el entorno de Donald Trump, este empresario es el dueño de la accidentada Flybondi y también contratista de Trenes Argentinos para el tendido de fibra óptica en las estaciones ferroviarias.

    Scatturice tiene una relación estrechísima con el “Mago” Caputo, gracias a quien una de sus compañías, Tactic Global, consiguió un contrato con la SIDE para realizar actividades de lobbying. Es la consultora en la que presta servicios el supuesto amigo de Trump, Barry Bennett, quien dejó de visitar Buenos Aires con la frecuencia de otros tiempos. Ahora prefiere Asunción del Paraguay, donde Scatturice está más enfocado. La contratación de Tactic Global fue motivo de una denuncia de la dirigente liberal María Eugenia Talerico, que investiga la jueza Eugenia Capuchetti. El principal señalado es el extitular de la SIDE Sergio Neiffert, por violación de la ley de Inteligencia.

    Estas relaciones acentúan los interrogantes sobre la conducta de Leal. Su departamento de Palermo tenía todo el aspecto de haber funcionado como una “cueva” de Inteligencia. Sobre todo por los dispositivos electrónicos y el dinero en efectivo. Estos datos justifican algunas preguntas que se hacen quienes conocen de cerca este entramado. ¿Es verdad que Leal tenía una subordinación informal con el área de Contrainteligencia de la SIDE, donde opera “la voz sentimental de Buenos Aires”? ¿Los aparatos en su poder formaban parte del misterioso equipaje de Laura Belén Arrieta? Es la empleada de varias empresas de Scatturice que llegó como única pasajera de un vuelo que no fue inspeccionado por la Aduana. Es por esa irregularidad que se multiplican las especulaciones.

    El vuelo se realizó en un avión del poderoso empresario radicado en Miami y la inspección pudo evitarse gracias a una orden informal que recibió una agente aduanera a través del teléfono de Arrieta. A pesar del paso de los meses, el juez Pablo Yadarola sigue con dificultades para identificar cuál fue el celular con el que se conectaron Arrieta y la funcionaria. Ahora se abriría otra posibilidad para desentrañar el acertijo. Si es verdad que intervino Leal, su teléfono tal vez registra la llamada recibida. Aunque aquí se presenta otro inconveniente: Leal no entregó la clave para que revisen su celular. Un alivio para una gran legión de poderosos que en estas horas se muestran aterrados. Porque, aunque se logre mantener bloqueado el teléfono, no es tan fácil bloquear la lengua del funcionario, que a la ansiedad por el trance que atraviesa agrega la de la abstinencia en el consumo de esas sustancias que atesoraba. “Pusimos la vara muy alta”, dijo el jefe de Gabinete, Manuel Adorni.

    Santiago Caputo
    Santiago CaputoSoledad Aznarez

    El calvario de Leal tiene desvelados a autoridades y empresarios de telecomunicaciones, pero también al sector de la construcción aeroportuaria. Habría testimonios de que su paso por el ORSNA coincidió con pedidos se sobornos a compañías que realizaban obras en estaciones aéreas. Todas las versiones señalan a un ingeniero civil, Juan Alberto Sosa, quien prestaría servicios como asesor del ORSNA con rango equivalente al de gerente. Sosa realizaría sus riesgosas manualidades a la vista de innumerables pasajeros de aeroparque en la confitería “Tostado”. Imprudencias del exhibicionismo.

    Es una ironía que Las Fuerzas del Cielo, que lidera el “Mago” Caputo, encuentren su tormento en el sector de la aeronavegación. La carga del desasosiego se deposita en las espaldas de la sucesora de Leal en el ORSNA, la intrépida Noelia Ruiz, autodenominada “la killer de Santi”. Por Caputo. Antigua colaboradora del opulento Federico Salvai y de Cristian Ritondo durante la gestión de María Eugenia Vidal, Ruiz fue designada en Arsat pero se dedicó durante meses a borrar cualquier rastro de las investigaciones que se habían ordenado, desde el Ministerio de Economía, sobre el fideicomiso del régimen de protección de Tierra del Fuego en el que operaban Rubén Cherñajovsky, socio hoy de Salvai, y Nicolás Caputo, tío del “Mago”.

    Desde allí pasó al ORSNA, cargo que, en medio del escándalo Leal, le roba horas de sueño. Sin ir más lejos, el día en que se allanó la casa del funcionario en Mendoza “la killer” habría viajado por tierra a esa provincia. Seguro que fue una simple coincidencia. Pero la Ley de Murphy es implacable.

    ARSAT 2
    ARSAT 2INVAP

    Era imprescindible, en especial para el “Mago” Caputo, que la gran extensión que cubren Arsat, Trenes y Privatizaciones no estuviera sometida a un terremoto como el de estos días. En especial porque se estaba planificando la privatización de Arsat, que ya casi tenía dueño. Ahora la curiosidad es retroactiva. Por ejemplo, en el mundo de las telecomunicaciones circula la información sobre los giros multimillonarios que se habrían realizado desde el Enacom, el ente que controla las comunicaciones, hacia Arsat, con la excusa de financiar tendidos de fibra óptica con el Fondo del Servicio Universal. Es la caja destinada a subsidiar esas instalaciones en zonas que no atraen al mercado. ¿Es verdad que durante la gestión del massista Claudio Ambrosini en el Enacom y de Leal en la Arsat se crearon innumerables empresas para apropiarse de esos recursos? ¿Es cierto que muchas fueron puestas en manos de punteros bonaerenses para financiar estructuras dentro del PJ? Hay quien jura tener la lista y los montos. Habladurías.

    La situación penal de Leal fue confiada a Marcelo Rochetti. Este penalista tiene derecho a repetir la humorada de uno de sus más lúcidos colegas cuando dice: “Mi estudio se precia de jamás haber defendido a un inocente”. Rochetti patrocinó, entre otros, al célebre barrabrava “Rafa” Di Zeo. Fue por eso que debió renunciar a la jefatura de Gabinete de Ritondo en el Ministerio de Seguridad bonaerense de la gestión Vidal, después de una denuncia de Elisa Carrió. La razón por la que el logorreico Leal quedó a cargo de Rochetti es sencilla: Rochetti es el alter ego de Ritondo, Ritondo es un satélite de Manzano, y Manzano es el padrino empresarial de Leal.

    Para que el blindaje tenga un seguro adicional, Ritondo es un aliado sistemático del “Mago” Caputo. Bennett fue testigo de esa amistad en las oficinas de Scatturice. La alianza Caputo/Ritondo desata paranoias en el entorno de la señorita Milei. Porque Rochetti defiende también a Toviggino. Es decir, defiende al presunto dueño de la plataforma desde la que se divulgaron los tórridos audios de Diego Spagnuolo, que hablan de que la hermana del Presidente y los Menem cobraban coimas del 3% para asignar negocios en el área de Discapacidad. 3%: una limosna al lado de lo que movía Leal. Habrá que ver si el funcionario detenido, además de contar con la pericia de Rochetti, se beneficia también con una supuesta propensión a la clemencia del juez Mirabelli. Se ganó esa fama cuando examinó con infinita misericordia aquel brindis “de mi querida Fabiola que nunca debió realizarse”.

    Cristian Ritondo
    Cristian Ritondo

    Las sospechas que despierta la camaradería del “Mago” con Ritondo van más allá de esas expansiones de Spagnuolo. La jueza Capuchetti está a cargo de una denuncia del diputado Rodolfo Tailhade contra Adorni por los servicios domésticos que su custodia policial habría prestado a su esposa Bettina Angeletti, otra célebre aeronavegante. Ritondo tiene una antigua relación con Capuchetti, heredada de una amistad con el padre de la magistrada. La señorita Milei teme que los Adorni caigan en el abismo de esa afinidad. Es decir, que Ritondo trabaje para el “Mago” castigando a Bettina y a Manuel. Pero Ritondo esta vez no la tiene tan fácil. Desde el lado de Karina Milei presiona la controvertida Silvia Majdalani, unida a Pilar Ramírez y Darío Wasserman a través de un amigo común: el ecuménico Daniel Angelici. Ritondo vs Majdalani. “Pochoclo”, diría “Pepe” Albistur, otro viejo conocido de Leal. Conclusión: Capuchetti está tupacamarizada en estas horas por la feroz guerra libertaria.

    El mundo del fútbol atraviesa todo este mapa de poder. Las relaciones con ese contaminan los rincones más recónditos de la vida pública y comprometen también al sector judicial. En la actualidad hay un ejemplo sobresaliente y es el que ofrecen los Mahiques. Juan Bautista, el ministro de Justicia, tuvo responsabilidades en la FIFA por delegación de Claudio “Chiqui” Tapia y Pablo Toviggino, a quien llama, con cariño, “Tovi”. Su padre, el camarista de Casación Carlos Mahiques, fue señalado por muchos testigos por haber festejado su cumpleaños en la ostentosa mansión que se atribuye a Toviggino en la localidad de Villa Rosa.

    Ayer el camarista volvió a abrazar su hobby de legendario “Boxindanga”, se calzó los guantes, y redactó una insólita carta a Diego Barroetaveña, presidente de la Cámara que integra. Allí Mahiques solicita que el máximo tribunal penal del país reflexione sobre las relaciones entre el periodismo y la Justicia para garantizar que la libertad de expresión quede limitada a las coberturas que son “rectas y objetivas”. No indica quién determinaría que se cumplen esas condiciones tan vidriosas. Mahiques se queja de que el periodismo informe sobre la vida de los jueces, que los retrate con sentido crítico o con ironía, y pide que se establezcan sanciones para evitar que se dañe la imagen del Poder Judicial.

    La presentación de Mahiques ofrece innumerables curiosidades. Para empezar por las más superficiales, llama la atención que utilice las comillas para enfatizar algunos conceptos. Con sólo apelar al chat GPT se podría evitar ese desagradable error estilístico. Minucias. Hay peculiaridades más sustantivas en el texto. Por ejemplo, no se entiende por qué esa garantía de censura que pretende para los funcionarios judiciales no la extiende a otros servidores del Estado que trabajan en el Poder Ejecutivo o en el Legislativo. Tampoco queda claro por qué agrede a los ministros de la Corte reclamando la creación de una oficina de prensa que comunique con profesionalismo las noticias judiciales. Esa dependencia ya existe y es la Dirección de Comunicación de la Corte, a cargo de Ariel Neuman, que ha mejorado muchísimo la relación entre los tribunales y la prensa.

    Javier Milei y Juan Bautista Mahiques
    Javier Milei y Juan Bautista MahiquesLUIS ROBAYO – AFP

    En su nota, Mahiques también propone que se elabore un código para reglamentar la ética de los jueces. En este caso, tampoco se entiende por qué el juez es tan peyorativo con el Consejo de la Magistratura, que integra Barroetaveña en representación de sus pares, y que es el encargado de esa regulación con procedimientos específicos.

    El legendario “Boxindanga” pretende, además, que haya algún tipo de amonestación para los funcionarios judiciales que suministran informaciones a los periodistas. Por ahí comienza a mostrar la hilacha de su drama. El enemigo no sería la prensa, sino los jueces que Mahiques tiene del otro lado del pasillo. Con ese reclamo desnuda la encarnizada pelea que divide a la corporación de Comodoro Py, de la que él forma parte, con enfrentamientos históricos que involucran a la misma Cámara de Casación.

    Más allá de sus inconsistencias conceptuales y operativas, la solicitud de Mahiques sorprende por su falta de ductilidad política. Ese déficit llama en serio la atención porque de este camarista pueden discutirse su solidez teórica o su moralidad profesional, pero es indudable su pericia para navegar en el poder. A tal punto que ocupa su cargo como producto de un traslado y ha logrado que no se cuestione esa situación, que es más visible que la de Leopoldo Bruglia o la de Pablo Bertuzzi, ya que él ni siquiera procede del fuero federal.

    Es notable que Mahíques decida abrir un cuestionamiento por momentos insultante al trabajo de la prensa cuando su hijo Juan Bautista es ministro de un gobierno que se propone odiar al periodismo más de lo que ya lo odia. Más torpe todavía resulta que lo haga en el exacto momento en que ese hijo debe guardar un silencio vergonzoso, después de haber recomendado al Presidente enviar al Senado el pliego de una profesional, María Verónica Michelli, que ve cómo ahora la discriminan por ser pariente de un periodista que ejerce su oficio con ejemplar independencia.

    El Presidente reposteó ayer una interpretación del exjuez Ricardo Rojas, afirmando que la Constitución prevé que, así como el Poder Ejecutivo puede enviar una propuesta a la Cámara alta, también puede retirarla. Algunos expertos plantean una controversia. La designación de un juez es un acto complejo en el que participan dos poderes. Si el Senado comenzó su intervención, ¿la Casa Rosada tiene derecho a interrumpir el procedimiento retirando la candidatura? El acuerdo ya contaba con varias firmas, que garantizaban su aprobación. Sin embargo, hay juristas que sostienen que, hasta tanto el pleno del Senado no se haya pronunciado, el Presidente puede revertir su iniciativa.

    Es una discusión abstracta. Milei acaba de fijar un criterio autoritario. Ser cuñada de un periodista es una incompatibilidad para ejercer la magistratura. ¿Y ser padre de un ministro? Es el caso de los Mahiques. No hacía falta que ellos siguieran ilustrando con actitudes novedosas el poco aprecio que tienen por la libertad de expresión. Condolencias para Juan Bautista, que retrocede 20 casilleros en su carrera hacia la Procuración General de la Nación.

    Pero lo más increíble de la falta de astucia de Mahiques es que pretenda abrir un debate sobre las relaciones entre los jueces y el periodismo desde una butaca del avión que lo llevó a Lago Escondido. Como se demostró en la audiencia del Senado en la que le prorrogaron su cargo en la Justicia, si hay una materia sobre la que sería mejor que este magistrado guarde silencio es aquella sobre la que quiere discutir. Como dirían los grandes penalistas, con su carta “Mahiques volvió al lugar del crimen”. Eterno Freud.

    Por Carlos Pagni

    Fuente: La Nación

  • Inocentes y culpables en tiempos de Milei

    Inocentes y culpables en tiempos de Milei


    Patricia Bullrich nunca se sintió atraída por las alcantarillas ni por los semáforos de la Capital. Siempre la atraparon las políticas nacionales y no las pequeñeces locales. Por eso, suponer que ella aspiraba a ser la sucesora de Jorge Macri fue una ingenuidad. De hecho, en estos días no está discutiendo con el actual jefe del gobierno capitalino, sino con el propio presidente de la Nación o, lo que es más grave, con su hermana.

    La discordia de Bullrich con los Milei se refiere al caso más notorio y comprobable de injusticia que cometió este Gobierno. Javier Milei nos acostumbró a los periodistas a sus insultos y agravios, pero nunca hasta ahora había tomado represalias contra la familia de un profesional del periodismo. Lo está haciendo con María Verónica Michelli, que tiene el único demérito de ser hermana de la esposa del periodista Hugo Alconada Mon. Con más de 30 años de carrera judicial y académica, la cuñada del periodista fue ya dos veces propuesta como jueza de un Tribunal Oral de La Plata, pero esta vez chocó con el obstáculo insalvable de ser pariente de quien investigó supuestos actos de corrupción con la criptomoneda $LIBRA; las denuncias de sobornos en la Agencia Nacional de Discapacidad, que ventiló en conversaciones telefónicas su propio exdirector, Diego Spagnuolo, y los despilfarros patrimoniales de Manuel Adorni, jefe de Gabinete y protegido de Karina Milei. La hermana presidencial está involucrada también en los otros dos casos en los que hurgó Alconada Mon. Ella es, entonces, la autora intelectual de la arbitrariedad contra una persona de la que ni siquiera se sabe qué piensa políticamente.El gobierno de Milei ya es otro gobierno

    Michelli había sido propuesta como jueza de ese tribunal por el gobierno de Mauricio Macri en una lista de decenas de pedidos de acuerdos que envió al Senado en 2018, pero un año después llegó Alberto Fernández y retiró esa lista y armó otra propia, que tampoco fue aprobada. Aquella vez, uno de los que propulsaron la candidatura de Michelli fue el actual ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, porque entonces era el representante del Gobierno en el Consejo de la Magistratura, que es la institución que debe examinar las candidaturas a jueces y elaborar una lista con los mejores. Ahora, ya ministro de Milei, Mahiques volvió a firmar la propuesta para que se hiciera justicia con Michelli. Es el mismo Mahiques que después de haber promovido dos veces el ascenso de Michelli pidió retirar en los últimos días su pliego del Senado.

    Hay una particular obsesión del mileísmo contra Michelli, pero el capricho es de Karina especialmente. ¿Qué podía hacer Mahiques si la persona más poderosa del Gobierno decidió vengarse de un periodista maltratando a un familiar de este? “Nada; solo cumplir la orden”, se escuchó entre los que están cerca de la secretaria general de la Presidencia. No es cierto. El ministro podría haber renunciado en homenaje a sus propias decisiones anteriores. Pero Mahiques hizo trascender que él se quedaba en el cargo con el propósito de moderar a los inmoderados. Ha fracaso en el intento, si fuera así. Formalmente, fue él además quien le dio la orden al presidente de la comisión de Acuerdos del Senado, Juan Carlos Pagotto, para que retuviera el pedido de acuerdo de Michelli. O para que se lo devolviera al Poder Ejecutivo.

    Javier Milei y Juan Bautista Mahiques
    Javier Milei y Juan Bautista MahiquesLUIS ROBAYO – AFP

    Resulta que tiene un problema: el acuerdo de Michelli ya tiene la firma de la mayoría de los senadores que integran esa comisión. Una mayoría de senadores consideró que Michelli tiene los pergaminos suficientes como para ser jueza de un tribunal oral. Pagotto es un riojano por adopción, amigo entrañable del clan Menem y, por lo tanto, está a las órdenes de Karina Milei, ya sea que esas órdenes estén dentro de la ley, fuera de ella o deslizándose entre sus costuras.

    No demos más vueltas: la orden de castigar a Michelli fue de la hermanísima. Esa indicación hizo saltar algunos fusibles en el Senado y provocó el mayor desacuerdo de Patricia Bullrich con los Milei, a tal punto que, según confirmó este martes en una entrevista radial, el lunes por la noche le ofreció al Presidente su renuncia como presidenta del bloque libertario del Senado. Milei se la rechazó, dijo. No se trata de Hugo Alconda Mon, sino de la injusticia que se comete contra una mujer que está muy lejos del trabajo de su cuñado. Y que seguramente ni siquiera se entera de lo que este hace como profesional del periodismo.

    Es probable que un caso tan detestable haya provocado la sublevación de Bullrich, aunque también es cierto que ya era muy largo el silencio de la senadora que otrora fue una perseverante defensora de la libertad de prensa y de las prácticas justas en la política. Para peor, varios senadores que son amigos imprescindibles de la administración Milei −imprescindibles para aprobar las decisiones del jefe del Estado− anunciaron que se sumarán a la posición de Bullrich. Lógico: ¿por qué radicales o peronistas amigables serían más amigos del Gobierno que la propia jefa del bloque oficialista? ¿Por qué ellos tendrían menos cuestiones de conciencia que la más importante representante del oficialismo en esa cámara?

    El caso de Michelli (que no es lo mismo que decir el caso de Alconada Mon) espoleó al fiscal federal Guillermo Marijuan a impulsar una denuncia contra el Gobierno por discriminación, abuso de autoridad y violación de los deberes de funcionario público. ¿Era necesario que el Gobierno se autoinfligiera semejante escándalo político y judicial y que no fuera advertido por el ministro Mahiques de lo que sucedería con semejante abuso?

    El fiscal federal Guillermo Marijuan
    El fiscal federal Guillermo MarijuanArchivo

    Michelli podría entrar en un limbo legal si el Senado, en su reunión plenaria, le concediera el acuerdo porque luego el Presidente debe formalizar su designación. ¿La formalizará? ¿La firmará a pesar de la posición de su hermana? ¿Qué sucede con una candidata a jueza que tiene el acuerdo del Senado, pero que al mismo tiempo carece de la designación del propio gobierno que la propuso? Son extravagancias que solo cometía el kirchnerismo en su peor época o que solo pueden suceder en un país estrafalario. “El mileísmo es como la caída del Muro de Berlín: el Muro de la vieja dirigencia cayó, pero la nueva dirigencia no sabe ahora qué hacer”, dice alguien desde dentro de la Casa de Gobierno.

    Mahiques no solo perdió la oportunidad de mostrarse como un ministro digno del cargo en este caso; también es el presunto responsable de que no se hable más de la causa que investiga los manejos financieros de la AFA de Claudio “Chiqui” Tapia y de su tesorero, Pablo Toviggino. Se trata de 400 millones de dólares, que es, hasta ahora, el monto del supuesto fraude. En la Argentina, el caso tiene dos jueces: el juez en lo Penal Económico Diego Amarante, que hace la pesquisa por evasión fiscal, y el juez federal de Campana, Adrián González Charvay, que aparentemente investiga la propiedad de la mega quinta de Pilar cuyos dueños serían los dos cabecillas de la AFA. Amarante tiene fama de “mano dura” con la evasión fiscal y, sobre todo, con el narcotráfico. Es el juez natural de la causa porque la AFA está en la Capital, aunque hayan tratado de disimular y enmascarar esa realidad comprobable. González Charvay es el juez que prefieren Tapia y Toviggino, y que se hizo cargo del caso de la enorme propiedad de Pilar porque esta ciudad está dentro de la jurisdicción judicial de Campana.

    No son dos delitos; es un solo. La quinta de Pilar forma parte de la evasión fiscal, del lavado de dinero o de cualquier irregularidad impositiva que les comprueben a Tapia y a Toviggino. Amarante cometió hasta ahora un solo error, a pesar de que los procesó a los dos patrones de la AFA, y consistió en permitirles que salgan del país para asistir al Mundial de Fútbol que comenzará dentro de una semana en los Estados Unidos. Tapia y Toviggino podrían aprovechar la oportunidad para fugarse y buscar protección en algún país que no tenga tratado de extradición con la Argentina. Además, ambos se han resguardado siempre detrás del escudo de la selección argentina, actual campeona del mundo, cuyos jugadores ni siquiera saben de las correrías de los máximos dirigentes de la entidad más importante del fútbol argentino.

    Claudio Chiqui Tapia y Pablo Toviggino en el quincho del predio de Ezeiza
    Claudio Chiqui Tapia y Pablo Toviggino en el quincho del predio de EzeizaAFA

    Además, será mucho peor cuando progrese, como se asegura, la causa abierta en los Estados Unidos contra Tapia, Toviggino y otros cómplices por el trasiego de millones de dólares en bancos norteamericanos y por lavado de activos. Estados Unidos se atribuye jurisdicción cuando el dinero presuntamente mal habido transitó por el sistema financiero norteamericano. Según versiones que se escucharon en boca de políticos que conocen el mundo del fútbol, jueces norteamericanos tomarían drásticas decisiones después del Mundial de Fútbol.

    Mahiques podría haber evitado esa vergüenza con solo no dejarse llevar por sus simpatías personales o por sus compromisos con la AFA de Tapia, en la que tuvo alguna función. Y su padre, el juez Carlos Mahiques, festejó su cumpleaños número 74 en la fastuosa quinta de Pilar que sería propiedad de Tapia o de Toviggino o de los dos.

    Javier Milei se pronunció en diciembre pasado contra la jerarquía de la AFA. “Tapia está destruyendo el fútbol argentino”, dijo, y agregó: “La Justicia se tiene que ocupar porque el que las hace las paga”. En marzo, el Presidente designó a Mahiques en lugar de Mariano Cúneo Libarona en el Ministerio de Justicia, y desde entonces el escándalo público de la AFA cesó. La causa que se ventila en Campana en manos del juez González Charvay, que es el preferido por Tapia y Toviggino, entró a dormir el sueño de los justos. Mahiques habría congelado también la petición que envió al Poder Ejecutivo el juez de la Cámara Federal de la Capital Martín Irurzun para continuar en el cargo después de cumplir los 75 años, el 18 de julio próximo. Irurzun es uno de los jueces más prestigiosos del fuero federal que habita el edificio de Comodoro Py. En cambio, el padre del ministro, el camarista Mahiques, consiguió ese acuerdo en tiempo récord y seguirá siendo juez hasta los 80 años. Mahiques, el ministro, no evita nada y no se priva de nada.

    Por Joaquín Morales Solá

    Fuente: La Nación

  • ¿Hay un capitalismo de amigos mileísta o nace la Argentina capitalista?

    ¿Hay un capitalismo de amigos mileísta o nace la Argentina capitalista?

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    ¿El RIGI o el Súper RIGI, que el Gobierno acaba de enviar al Congreso, están cocinando a fuego lento otro régimen de Tierra del Fuego que le quitará recursos a los argentinos, según plantean las voces más preocupadas por esos esquemas? ¿O, al contrario, están produciendo un giro copernicano de la matriz productiva que pondrá a la Argentina y a los argentinos en el mapa global de la riqueza futura, según sostienen los libertarios? La Argentina de Milei recién empieza, pero ya hay un sistema métrico que busca entender el impacto a largo plazo que se podría estar generando desde este inicio.

    Hay una discusión más delicada y sutil, ya en marcha: la que pone el foco en el metro patrón del mediano-largo plazo. La cuestión hacia adelante es cuánto dura el impacto de las políticas mileístas que se lanzan hoy y cuáles son sus efectos colaterales en un eventual futuro sin Milei. En ese sistema métrico de externalidades, hay una duda clave: ¿las consecuencias de las políticas desregulatorias y reformistas del Gobierno libertario serán más positivas que negativas, o lo contrario?

    Hay otra manera de plantear ese dilema: ¿hay riesgo de que la nave insignia de políticas libertarias esté construyendo una jaula futura que frene el crecimiento y la prosperidad de los argentinos? ¿La economía quedará otra vez atrapada en un sistema de concesiones de privilegios que será difícil de desmontar bajo el riesgo de que la Argentina quede, nuevamente, presa de la acusación de inestabilidad jurídica? Son preguntas que no tienen respuesta en el presente: ni siquiera un eventual triunfo electoral de Milei en la elección presidencial de 2027 es evidencia suficiente como para sostener que sus políticas de largo plazo funcionarán de forma virtuosa para el crecimiento económico. El año que viene, son los indicadores coyunturales los que van a condicionar las emociones de los votantes. Para conocer el aporte, el éxito o el fracaso, de la matriz libertaria de política pública pro crecimiento no queda otra que esperar el paso del tiempo, cuando quizás ya sea tarde.

    RIGI, ¿otra Tierra del Fuego?

    Esa discusión de largo plazo se da en relación a varias decisiones políticas de Milei y su gabinete y va in crescendo. Un ejemplo claro es el debate en torno al diseño del RIGI y del Súper RIGI, los incentivos y los plazos otorgados para las inversiones en sectores elegidos de la economía y sus efectos de largo plazo. El cuestionamiento de las voces más críticas se sintetiza en dos cuestiones. Por un lado, ¿hay un capitalismo de amigos mileísta que favorece a jugadores con nombre y apellido? ¿El capitalismo mileísta es un capitalismo de amigos de nuevo cuño? Un capitalismo de amigos tecnomagnates, en algunos casos: la coincidencia entre el proyecto del Super RIGI y la presencia de Peter Thiel en la Argentina despierta suspicacias en los más críticos. Por el otro lado, la advertencia es sobre un capitalismo de sectores amigos, como minerales y oil & gas, o como los del mundo de la IA y la infraestructura digital. Es decir, la elección discrecional de sectores productivos beneficiados.

    Las voces más razonables están interesadas en una política productiva que aliente a sectores estratégicos, pero advierten sobre una exageración de esas exenciones: el plazo de tres décadas para el goce de una serie de beneficios impositivos, cambiarios y exportadores. Es decir, dar demasiado por mucho tiempo, sin condiciones, y con poca certeza sobre el retorno en el largo plazo.

    Desde el oficialismo, la mirada es opuesta. Los economistas del Gobierno ven un horizonte asegurado de prosperidad que derrama de esos sectores privilegiados hacia otros a partir del lanzamiento de esos dos regímenes. ¿Se desoyen a sí mismos? El viceministro de Economía, José Luis Daza, tiene un tuit fijado en su cuenta de X desde antes de ingresar al Gobierno, y no lo ha cambiado. Dice así: “Los economistas son realmente, pero realmente, realmente malos para hacer pronósticos. 8…) No hay fuerzas darwinianas que se encarguen de eliminarlos. Yo soy economista”, reconoce finalmente, con ironía.

    Otra política libertaria atravesada por la pregunta sobre sus consecuencias futuras tiene que ver con las universidades públicas y el sistema científico argentino: la falta de precisión y la sobre simplificación de la visión oficialista llega a límites preocupantes. Desde el ministerio de Capital Humano se insiste con que las ingenierías son las carreras consideradas estratégicas por su aplicabilidad directa al mundo de los negocios.

    En cambio, a algunas de las carreras de ciencia básica de la Facultad de Ciencias Exactas, se las consideran irrelevantes a partir de definiciones elaboradas a la ligera. En relación a física, se la reduce a “poesía”, según una fuente del Gobierno: una especie de lujo intelectual que podría dejarse de lado. En relación a ciencias de la computación, el subsecretario de Política Universitaria, Alejandro Álvarez, es incapaz de mencionar con precisión a la carrera de ciencias de la computación, una de las más populosas de esa facultad. En TN la semana pasada, la llamó “informática” y luego, “ciencias de la información”, lo que revela una confusión importante sobre la naturaleza de la disciplina y un desconocimiento inquietante sobre su aporte clave en la economía del conocimiento, justo cuando el Gobierno alienta una matriz productiva como la del Super RIGI, basada en las posibilidades del universo de la IA y sus derivados.

    Ímpetu desregulador, ¿otra cara de la “fatal arrogancia”?

    Hay una paradoja libertaria impensada. Por un lado, la gestión mileísta ataca con contundencia la centralización planificada de la economía en manos de burócratas con información incompleta. El secretario de Coordinación Productiva de la Nación, Pablo Lavigne, lo sintetizó bien el año pasado: la mejor política productiva es la no-política productiva porque el Estado no tiene las capacidades para hacer buena política productiva.

    Esa visión mileísta es un derivado directo de las lecturas teóricas de Milei, específicamente, de Friedrich Hayek. Milei retoma con frecuencia la idea de “la fatal arrogancia”, el concepto que titula el libro de Hayek y que lleva como subtítulo “Los errores del socialismo”. La fatal arrogancia es la que comete un Gobierno o un grupo de burócratas “socialistas” que se atribuye la potestad de diseñar centralizadamente la política económica. Esa pretensión está condenada a la ineficiencia porque la información económica clave está dispersa en un número indeterminado de individuos, y para nada concentrada en un grupo de funcionarios.

    Paradójicamente, el Estado mileísta de la mano, sobre todo, del ministerio de Desregulación de Federico Sturzenegger, o del ministerio de Economía de Luis Caputo, además del de Capital Humano de Sandra Pettovello y la subsecretaría universitaria, podría estar cometiendo una “fatal arrogancia” en sentido opuesto: avanza con desregulaciones y reformas estructurales y generalizadas decididas por funcionarios de turno con información tan incompleta como la que manejan los “socialistas” centralizadores y con espíritu tan centralizador como el que cuestionan en la política “comunista” en el sentido de que el Estado que se atribuye el conocimiento pleno del tipo de desregulaciones e incentivos necesarios las áreas donde realizarlos, los actores a afectar, las consecuencias futuras generadas.

    La amplitud, la verticalidad y la velocidad de las reformas y regulaciones que salen desde el Gobierno generan dudas sobre la precisión y la calidad del análisis de los efectos colaterales de cada decisión. Ayer, la gestión libertaria aplaudió el nuevo tipo de recibos de sueldos que deberán entregar los empleadores a partir de la reglamentación de la Ley de Modernización Laboral. El objetivo es dotarlo de mayor transparencia a los ojos del empleado, una medida razonable, aunque no para todos los impactados por la decisión. Desde el mundo pyme, empezaron a alertar sobre el costo y los obstáculos que implicaría un sistema de liquidación como ése para el pequeño empresariado, clave para el empleo, que opera en condiciones de relativa precariedad.

    Hay otro punto que acentúa los riesgos del envión desregulador y reformista al estilo mileísta. En un clima político donde escasea el intercambio de visiones complementarias, y también contrapuestas, y la consulta con expertos con miradas distintas, la elaboración masiva de desregulaciones y reformas puede estar generando un stock de externalidades negativas en el largo plazo, invisibles en el presente.

    El mismo oficialismo es poco riguroso en la letra de sus reformas. En febrero, en pleno trámite legislativo por la reforma laboral, Sturzenegger dijo la frase de la polémica: “Si te lesionás jugando al fútbol, el empleador no tiene porqué abonar tus días de ausencia”. Fue en el caso del artículo 44 y las licencias por enfermedad o accidente. El episodio dejó expuesta la falta de rigor oficialista y de coordinación en un punto tan sensible de la reforma. El artículo 44 finalmente fue eliminado.

    La cámara de eco del oficialismo es un problema para elaborar reformas que se presenten como la mejor versión basada en evidencia y libre de sesgos ideológicos empobrecedores. El disciplinamiento que impone la figura de Milei, incluso entre sus ministros más destacados, no suma para alcanzar las políticas más racionales. Milei mismo reconoció que el levantamiento de las LEFI fue una decisión propia, resistida por su ministro Caputo. Y Sturzenegger, en otro tema, dio muestras de ese clima de obediencia. “El Presidente cree en la honestidad de Adorni, y si el Presidente cree en la honestidad de Adorni, yo también creo en la honestidad, y creo en la honestidad de Manuel”, dijo en Radio Mitre.

    Los climas de época son riesgosos cuando se trata de reformas que afectarán el largo plazo de manera difícil de prever. Ese clima empeora cuando las hegemonías parlamentarias, no importa si ejercidas por una minoría audaz como la mileísta, arrastra votos positivos sin debatir el futuro con un ángulo de mirada más amplio. El problema es ése: sólo el futuro mostrará si hay más beneficios que costos. Puede suceder lo contrario.

    Por Luciana Vázquez

  • El Gobierno adelanta el calendario electoral

    El Gobierno adelanta el calendario electoral

    Atravesado por disputas internas, escándalos y una dinámica económica que no termina de estabilizarse ni de evolucionar positivamente de forma homogénea, el Gobierno decidió salir de ese laberinto para adelante, más que por arriba.

    Apenas algunos datos económicos y de humor social parcialmente positivos le bastaron como trampolín para tratar de proyectarse al futuro, alejarse del presente complicado y construir algo de expectativas, un capital fundamental que lo ha sostenido hasta ahora en la opinión pública. Más que las realizaciones y soluciones.

    Así, tanto el Presidente como el ministro de Economía, Luis Caputo, convertido en vocero provisional para suplantar al escorado vocero titular Manuel Adorni, se dedicaron a adelantar el calendario electoral en la última semana.

    A pesar de sus recurrentes críticas sobre el negativo impacto para la gestión y la marcha de la economía que genera vivir en modo elecciones, Javier Milei y Toto Caputo se ocuparon de instalar prematuramente en la agenda pública la elección presidencial de 2027 con, al menos, cuatro propósitos.

    Pero no se trata solo de un recurso discursivo. Desde Economía, desde el Ministerio del Interior y, sobre todo, desde el comando político único (más que unificado) que conduce Karina Milei, secundada por los primos Menem, han empezado a actuar con el objetivo de pavimentar la construcción electoral y el camino hacia la reelección del hermanísimo Javier.

    Todo empezó con el proyecto de reforma política-electoral, hoy cajoneada en el Senado por falta de acuerdos, inclusive entre los propios. Esa iniciativa pretendía centralmente eliminar la PASO, para dificultar la construcción de frentes opositores, más allá de algunos nobles objetivos declamados. Las restricciones para avanzar con esa iniciativa oficiaron como motorizadores de más acciones en ese terreno, en lugar de frenarlas.

    “Están super apurados por cerrar acuerdos este año. Pero no es tan fácil. A ellos no les van tan bien y los gobernadores, que somos clave para poder acordar, no les tenemos confianza, menos con tanta anticipación. Se han cansado de demostrarnos que cuando están fuertes y nos tienen a disposición nos maltratan y no cumplen con lo prometido”, admite un mandatario aliado.

    El gobernante habla desde la experiencia acumulada en los 29 meses de gestión libertaria en la que acredita una larga lista de ayudas dadas al Gobierno nacional para aprobar leyes, sosegar reclamos o evitar que avanzaran proyectos que lo complicaran, tanto como acumula una extensa nómina de deudas impagas.

    “Tenemos 11 o 12 gobernadores con los que estamos en condiciones de cerrar acuerdos político-electorales este año para que apoyen lo que tenemos que sacar con la promesa de ayudarlos y no complicarlos a ellos en la gestión ni en las próximas elecciones provinciales. Son provincias donde las chances de quedarnos con la gobernación son muy bajas, así que no vale la pena complicar lo importante. El problema es que adentro no todos están alineados y no siempre los recursos o las ayudas salen en tiempo y forma”, admite un alto funcionario que interactúa con las administraciones provinciales e integra el bando de Karina Milei.

    La pertenencia a esa línea interna del mileísmo es un dato relevante, ya que la estrategia de buscar acuerdos en lugar de competir implica un cambio respecto de la desarrollada en 2025, que fue uno de los detonantes de la feroz disputa que los terrenales karimenemenistas mantienen hasta hoy con los celestiales santicaputistas. La cruzada “pureza de sangre libertaria” puede esperar.

    “Javier y, sobre todo, Karina saben que lo único que importa es la reelección. Si eso pasa, Milei va a ser el primer presidente no peronista reelegido en la historia argentina”, dice un funcionario que agita ese anzuelo tanto por convicción como por conveniencia. Sumar aliados para esa misión también es parte de su propia construcción política presente y futura. Un buen negocio para varios. No para todos.

    Adelantos excepcionales de coparticipación a los aliados, promesas de no poner en riesgo sus territorios en las elecciones provinciales, cesión de recursos y obras nacionales, fomento de inversiones y aval para tomar deuda externa son algunos de los platos del menú que ha empezado a desplegar el Gobierno en la escala subnacional con la mira puesta en la reelección presidencial. Nada que la denostada casta política no haya hecho e intentado antes.

    Ese objetivo de mediano plazo está en proceso y es, de alguna manera, el menos consolidado hoy. Mientras tanto, hablar de 2027 apunta a otros cuatro objetivos más urgentes:

    1) Alinear el más que desalineado frente interno.

    2) Transmitir señales optimistas a empresarios e inversores inquietos por la sustentabilidad política y la perduración del proyecto de Milei.

    3) Complicar el armado de algún espacio político electoral alternativo con anticipación, en momentos en los que la imagen de Milei y la de su gestión están en su punto más bajo desde que empezó el mandato.

    4) Recrear las alicaídas expectativas sociales más allá del núcleo duro de votantes mileístas con la construcción de un horizonte de futuro más halagüeño que este presente complicado y dominado por un regreso de las emociones negativas respecto de la situación personal y la del país.

    Ese cuádruple propósito explica la ya famosa frase “la economía se va a llevar puesta a la política” con la que Toto Caputo buscó impactar en un encuentro de empresarios, operadores bursátiles y agentes financieros.

    El ministro, que parece disfrutar de sus provocaciones verbales, a pesar de ciertas limitaciones en la materia, volvió a exponer ahí la veta política que ya había mostrado en recientes reuniones de Gabinete y de la Mesa Política. En una de ellas se había constituido en adalid de un pacto anticipado con gobernadores dialoguistas, a pesar de que luego él lo desmintió a causa de las disputas internas. La autoría de la filtración de esa estrategia es una de las acusaciones que se arrojan los combatientes karimenemistas y santicaputistas.

    La pretensión de instalar un futuro promisorio, como se dijo, tiene un claro propósito político-electoral. En el Gobierno saben y alimentan el peso que tiene a la hora del voto la realidad económica. Para bien y para mal. Por eso antes que hablar del presente complejo intentan que se discuta sobre un eventual futuro perfecto.

    Dilema para el Pro y la UCR

    La duda respecto de si la economía crecerá y derramará beneficios o si, al menos, puede generar la expectativa medianamente fundada de que en algún momento derramará sobre los que siguen haciendo esfuerzos sin recibir beneficios es una de las grandes incógnitas que paraliza a los dirigentes de los espacios que comparten votantes con el oficialismo.

    Ese es el dilema existencial que atraviesa a macristas y radicales. En especial de los que gobiernan ya sea provincias o municipios. Ser o no ser oficialistas (sin ser deglutidos). Y hasta cuándo. Esa es la cuestión.

    Con serias restricciones presupuestarias por caída de los ingresos propios y de las transferencias nacionales, aumento de la demanda de prestaciones sociales y de servicios públicos esenciales (salud, seguridad y educación) y creciente malestar por la destrucción de empleo en industrias y comercio y caída del poder adquisitivo, gobernadores e intendentes del Pro y del radicalismo, al igual que algunos de fuerzas provinciales con electorados antikirchneristas, otean el futuro sin encontrar certezas, mientras caminan a tientas.

    Jorge Macri es uno de los principales exponentes de esos a los que desvela el presente de cara a 2027. El histórico bastión macrista es el territorio más amenazado por los libertarios, después de dos décadas de dominio.

    El gobierno nacional dosifica el pago de deudas por la coparticipación recortada al extremo de hacerle sentir síndrome de abstinencia, a pesar del fallo favorable de la Corte Suprema, y escatima aportes del Tesoro, con los que premia a provincias de gobernantes a los que le compra voluntades y no está en condiciones de desbancar.

    Al mismo tiempo, lo acosa desde la Legislatura con un lazo con el que Pilar Ramírez, la vicaria de Karina Milei en la Ciudad, aprieta, pero no ahorca. Mientras tanto, Patricia Bullrich oscila entre una construcción nacional y una candidatura local, que le suma complicaciones al jefe de Gobierno porteño.

    Cuando la senadora viaja a Chile o por las provincias él y otros de su espacio se alivian con la perspectiva cada vez más sonora de una postulación nacional (a Presidenta o vicepresidenta). En cambio, cuando se dedica a problemáticas municipales, para anestesiar susceptibilidades de la Casa Rosada, vuelven los temores. Pato sabe hacer de tero. Y logra incomodar a propios y ajenos. Para bien y para mal.

    “La gente nos dice sobre Milei ‘este tipo está loco, no se puede pelear con todos y maltratar a todo el mundo, y la economía no arranca’, pero inmediatamente advierten ‘pero no se enfrenten, a ver si vuelven los K’. Mucho más si alguno de nosotros se sube a las críticas. Como que ellos se permiten mostrar su disconformidad, pero no quieren que nos enfrentemos. Al menos, por ahora y mientras no les queda claro cómo seguirá la situación económica. Es complicado”, dice una de las personas más cercanas a Jorge Macri.

    El plan de reinstalación del primo Mauricio aparece en ese contexto como un nuevo dilema tanto para el gobierno porteño como para otros gobernadores e intendentes del espacio.

    Por un lado, celebran que incomode al mileísmo y que les permita no ser vistos como inexorablemente entregados a la voluntad presidencial. Por otro lado, temen que eso afecte su relación con el gobierno nacional y sean castigados con la distribución de recursos.

    La recuperación de la libido (política) por parte del expresidente amarillo genera un mar de incógnitas entre los propios y es un misterio incómodo para los oficialistas, sean mileístas originales o exmacristas reconvertidos.

    La cuestión es que ni el mismo Mauricio Macri está en condiciones de develar preguntas y explota el enigma. Sus más allegados cuentan que disfruta, como nunca, de reuniones políticas tanto como de la recuperación de vínculos con factores de poder.

    La reconciliación con empresarios del denostado “círculo rojo” con los que se enemistó durante su presidencia es uno de los datos que alimenta todas las especulaciones. Ya sea respecto de un posible nuevo intento de candidatura presidencial, que su nueva pareja no desalentaría (dato nada menor), o como articulador de un armado de centro derecha para competir (en una elección primaria o en una primera vuelta) con el oficialismo. Más aún si la economía sigue en modo serrucho, en lugar de estar en condiciones de llevarse puesta a la política, como pronosticó el ministro exmacrista y ahora mileísta fanático.

    Por todo eso, el oficialismo acelera el calendario electoral, ya que la Constitución no le permite adelantar las elecciones presidenciales. Aún a riesgo de hacer lo que quiere evitar: instalar un clima de incertidumbre política por anticipado.

    Por Claudio Jacquelin

    Fuente: La Nación

  • Un poder inesperado cubre la ausencia opositora

    Un poder inesperado cubre la ausencia opositora

    El gobierno de Javier Milei no se sostiene en una aprobación mayoritaria. En estudios de opinión como el de Hugo Haime recibe el apoyo de 33% de los consultados. Pero 53% se declara opositor. Sin embargo, ese desbalance no se proyecta sobre el sistema político.

    La Libertad Avanza no está expuesta al desafío de una oposición competitiva.

    Todavía no apareció el líder o la agrupación que ofrezca una alternativa creíble capaz de politizar la disidencia y el desencanto.

    Esa ausencia no significa que Milei navegue solitario en un océano de poder. El oficialismo choca contra la rigidez de otro tipo de límite. El principal es la Justicia, que, por buenas y malas razones, parece ocupar el fastidioso rol de la oposición convencional.

    El motivo principal es que el Gobierno parece estar contaminado de numerosos casos de corrupción. La idea de que los libertarios venían a quebrar una continuidad muy poco edificante respecto de experiencias anteriores resulta cada vez más discutible. No solo porque se multiplican las sospechas sobre irregularidades. También porque Milei y sus colaboradores han desistido de promover una mejora en la calidad institucional. Esa displicencia encarna en algunas designaciones relevantes. La postulación del juez Ariel Lijo para la Corte, o las de Mariano Cúneo Libarona, Juan Bautista Mahiques y Santiago Viola para gestionar el Ministerio de Justicia, no pueden ser entendidas como síntomas de una vocación por regenerar la vida institucional.

    La percepción de ese desinterés gana espacio entre los observadores locales. Pero también modela la imagen de la administración en el exterior. La manifestación más reciente es el documento del Fondo Monetario Internacional titulado Argentina: Consulta del Artículo IV de 2026, Segunda Revisión del Acuerdo de Facilidades Extendidas del FMI (EFF) y Solicitud de Modificación de los Criterios de Desempeño (Argentina: 2026 Article IV Consultation, Second Review Under the Extended Fund Facility Arrangement, and Request for Modification of Performance Criteria). En el Box 9 de ese documento, que se refiere a “Gobernanza y Marco Anti-Corrupción”, los técnicos del Fondo analizan las limitaciones institucionales que afectan al progreso económico argentino.

    El texto contiene un párrafo en el que se elogian varias iniciativas de desregulación que, al remover controles estatales, evitan el establecimiento de “peajes” asociados al riesgo de sobornos. La liberalización, que incluye simplificación de procedimientos y eliminación de subsidios, es siempre una gran política anticorrupción.

    Sin embargo, en un segundo pasaje, el staff del Fondo plantea una preocupación frente a varios “desafíos”, que es el eufemismo con el que los organismos internacionales se refieren a “problemas”. Allí se recuerda que la Argentina figuró en el puesto 36 sobre 100 en el índice de percepción de corrupción de Transparency International. Después especifica algunas fallas, en lo que podría subtitularse como el párrafo “Adorni” del informe. Dice así: “Los marcos preventivos anticorrupción necesitan fortalecerse: los regímenes de declaraciones patrimoniales presentan verificación limitada, baja transparencia, publicación demorada y aplicación desigual. Los regímenes de conflicto de intereses siguen limitados por reglas poco rigurosas y una débil capacidad de control”.

    Los especialistas del Fondo ponen el foco después en un drama estratégico: la decadencia del Poder Judicial, que debe ser el que garantice que la corrupción no será favorecida por la impunidad: “Persisten preocupaciones sobre la limitada independencia judicial y la politización, ya que evaluaciones internacionales y observadores locales continúan señalando demoras en causas de alto perfil y una rendición de cuentas limitada de funcionarios de alto rango, lo que subraya la necesidad de fortalecer la independencia de fiscales y jueces y la transparencia judicial”.

    La agenda pública de estos días ilustra con infinidad de casos escandalosos la pintura que presenta ese informe firmado en Washington. Se puede seguir afirmando que el Gobierno carece de oposición. Pero el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, tambalea. No porque el Congreso esté por imponerle la moción de censura prescripta por el artículo 101 de la Constitución. A Adorni ni siquiera se lo interpeló, entre otras razones, porque la fracción kirchnerista que conduce la bancada peronista se negó a firmar la convocatoria para hacerlo.

    Adorni puede caer por lo que sucede en Tribunales. Investigado por el juez Lijo y por el fiscal Gerardo Pollicita, el pródigo vecino de Indio Cua podría ser llamado a indagatoria antes de la feria de julio. Es difícil que la Justicia someta a un jefe de Gabinete a ese procedimiento sin que se hayan configurado razones poderosas para, después, procesarlo. Ese eventual desenlace de Adorni provoca un entusiasmo sibilino en algunas celebridades del oficialismo. Pablo Quirno, por ejemplo, sueña con ascender desde la Cancillería a la Jefatura. ¿Martín Menem estaba destinado a esa posición hasta que apareció la cuenta “Periodista Rufus”? NOLSALP. La combativa Pilar Ramírez, ojos y oídos de Karina Milei, levanta el perfil en la Legislatura con la intención de “deslomarse” con la candidatura porteña que deja vacante el viajero de Aruba y Punta del Este. Provocaciones para Patricia Bullrich, a quien le hacen saber que La Libertad Avanza todavía no tiene pensado un destino para ella. A pesar de que es, considerada toda la clase política, la figura con mejor perfil en las encuestas.

    Los hermanos Milei siguen sosteniendo a Adorni con una obstinación cada día menos comprensible. Por lo tanto, alientan a que se sospechen explicaciones cada día menos presentables. Casi todas suponen algún grado de complicidad. Aunque hay una que discurre por otro carril: como el “Mago del Kremlin”, Santiago Caputo, fue, después de Ricardo Lorenzetti, el principal impulsor de Lijo hacia la Corte, en las inmediaciones de Karina Milei se preguntan si el juez no será un alfil de las “Fuerzas del Cielo” en la cruenta guerra que se libra en el gabinete. Lijo fue también un aliado de Caputo en la frustrada promoción de Guillermo Montenegro al Ministerio de Justicia, en reemplazo de Cúneo Libarona. No lo lograron. En lugar de Montenegro llegó Juan Bautista Mahiques, quien compite con Lijo por convertirse en procurador general de la Nación.

    Estas especulaciones se sostienen en una premisa tácita: es imposible que Adorni esté atravesando su calvario porque, sospechoso de haber acumulado un patrimonio difícil de explicar, se enfrentó a un magistrado decidido a hacer Justicia. Es Lijo quien impide que se observe con naturalidad la causa Adorni. Sencillo: su comportamiento como juez ha sido siempre tan arbitrario que, si se muestra severo, obliga a pensar en alguna rareza. Da la impresión de que es este juez, a quien Milei se cansó de ensalzar cuando lo quería en la Corte Suprema, el que aparece retratado en el texto del Fondo cuando se habla de “demoras en causas de alto perfil”. Un ejemplo: Lijo mantiene abierto un expediente por el extrañísimo ingreso de la familia Eskenazi en YPF desde el año 2007. Sin ir tan lejos, el rigor que aplica para Adorni contrasta con la molicie con que lleva adelante la causa sobre supuesta percepción de sobornos y otras fechorías en la administración de los permisos de importación (Siras) durante la gestión de Alberto Fernández y Sergio Massa. Y no será por culpa del fiscal, Franco Piccardi, que se ha mostrado muy incisivo en la investigación.

    Es verdad que Adorni colabora bastante con el escarnio al que lo someten en Comodoro Py. Todavía no consiguió que le cierren las cuentas para presentar, de una vez por todas, la declaración jurada que demuestre que adquirió todos sus bienes en el marco de la ley. Esta demora vale más que cualquier fantasía conspirativa para comprender su situación. Sin embargo, sería un error invalidar la alarma de los técnicos del Fondo sobre el grado de politización de la Justicia. Al designar a Mahiques como ministro, Milei se asoció a una facción de Comodoro Py. Hoy paga, en alguna medida, las consecuencias de haberse inoculado la lucha interna de una corporación que tiene códigos cifrados. Mejor dicho: no de una sino de dos corporaciones. Porque sobre la guerra de sectores de la Justicia Federal se superpone el conflicto entre bandas de espionaje.

    Javier Milei, el ministro Juan Bautista Mahiques y Martín Menem
    Javier Milei, el ministro Juan Bautista Mahiques y Martín MenemLUIS ROBAYO – AFP

    Si Mahiques había garantizado a Milei despejar las amenazas que llegaban, sobre todo a él y a su hermana, desde Comodoro Py, todavía no consiguió cumplir con la promesa. Fue mucho más eficiente cuidando los intereses de sus amigos de la AFA, beneficiarios de un laberinto procesal que los mantiene a resguardo de cualquier sanción. Además, el ministro está cubriendo numerosas vacantes judiciales con magistrados que asegurarían un destino sin preocupaciones para Claudio “Chiqui” Tapia y, sobre todo, para Pablo Toviggino, a quien él llama “Tovi”. Con la anuencia de Karina Milei envió al Senado los pliegos de Juan Galván Greenway y Alejandro Catania, para la estratégica Cámara Federal en lo Penal Económico, en la que se juega la suerte de “Chiqui” y “Tovi”. Catania tuvo en su momento un pedido de juicio político que, entre otros legisladores, firmó la entonces diputada Bullrich.

    Es imposible saber si la promoción de Greenway y Catania es más escandalosa que el retiro del pliego de María Verónica Micheli, que Mahiques había enviado a la Cámara alta para cubrir un cargo en un tribunal oral platense. El mismo Mahiques que lo envió ahora lo quiere retirar. Cumple una orden de la señorita Milei, quien se enteró tarde de que Micheli es cuñada de Hugo Alconada Mon. La hermana del Presidente está indignada con Alconada Mon, quien viene exponiendo con lujo de detalles el oscurísimo lanzamiento de la criptomoneda $Libra. Karina Milei y Mahiques no sólo discriminan a Micheli. También ejercen un acto de censura sobre los periodistas, que tienen derecho a temer que por investigar al poder se castigue a algún pariente.

    Al revés de la clemencia que cubre a los directivos del fútbol, la causa $Libra presentó para el Gobierno algunos movimientos agresivos. Se tramita en el juzgado de Marcelo Martínez de Giorgi, acaso el magistrado más subordinado al tenebroso Antonio Stiuso. Más para fantasear: el espía jubilado mantiene, en especial a través de su secretario privado Lucas Nejamkis, una relación bastante estrecha con el “Mago” Caputo, quien desde su cómoda posición de asesor contratado controla los servicios de Inteligencia.

    Como si se confirmaran las preocupaciones del Fondo Monetario, la Justicia federal es hoy el campo de una guerra entre magistrados que se comportan como jefes de clanes en disputa. Una de las batallas enfrenta a dos figuras polémicas: María Servini de Cubría y el titular de un juzgado de Lomas de Zamora, Federico Villena. El enredo parece inverosímil. Villena se habría cansado de que Servini lo despedace en trasnochadas sobremesas a lo largo de semanas. La llamó varias veces para pedir explicaciones. Como la “Chuchi” no atendía, insistió con cierta tozudez. En tribunales aseguran que la jueza recurrió a su eterno asesor, el tenebroso Stiuso, quien tiene con Villena un viejo enfrentamiento.

    El juez federal Federico Villena fue denunciado por su colega María Servini
    El juez federal Federico Villena fue denunciado por su colega María ServiniHernán Zenteno – LA NACION

    El supuesto acoso telefónico a Servini se convertiría en una excusa para voltear a Villena y colocar en su lugar a Juan Tomás Rodríguez Ponte, secretario de Lijo que fue propuesto para cubrir un juzgado de Lomas de Zamora. Lijo es otro amigo de Stiuso y, sobre todo, de Nejamkis. El secretario privado aspira desde hace tiempo a reemplazar a su ya antiguo jefe. Los chicos crecen. Siempre según la misma versión, Stiuso habría aconsejado a Servini denunciar a Villena en el juzgado de su leal Martínez de Giorgi, donde ya existe un expediente en el que el juez de Lomas es mencionado. Los motivos del enfrentamiento entre Villena y Stiuso son siempre los mismos: el control de la riquísima Aduana de Ezeiza, que está bajo la jurisdicción de Lomas de Zamora. Para Stiuso hay una preocupación más específica: las operaciones aduaneras de Tabacalera Sarandí, de su benefactor Pablo Otero. Una curiosidad: la denuncia de Arca por supuestos fraudes de esa empresa con distribuidores fantasmas fue radicada en el juzgado de Servini.

    La Justicia se está convirtiendo en la principal oposición a Milei. El periodismo decente, que para el Gobierno representa al 5% de la profesión, explica que se trata de una patraña estimulada sólo por razones políticas. El otro 95%, que integra la prensa corrupta, plantea que la politización judicial no permite ignorar que los casos de presunta corrupción se multiplican. No todos tienen que ver con Karina Milei y sus alfiles, los Menem. Sergio Rodríguez, el titular de la procuraduría anti-corrupción, puso la lupa sobre algunas rarezas de la licitación que colocó a la transportadora Transener en manos de los hermanos Neuss, amigos del “Mago” Caputo. Los Neuss “compitieron” contra José Luis Manzano, quien se habría presentado en la licitación a pedido de alguna figura oficialista. Los beneficiarios del torneo, que protagonizan una carrera acelerada en la apropiación de sectores extensísimos del parque energético, ahora aspiran también a quedarse con Metrogas. De nuevo aparece allí Manzano. La expansión de los Neuss inquieta dentro y fuera del país. No se termina de entender si invierten capital o, discípulos libertarios de los kirchneristas Eskenazi, sólo aportan una conexión política. Para comprenderlo del todo habrá que esperar al juicio.

    La plasticidad de Manzano es proverbial. En la Argentina ocupa la primera fila del empresariado oficialista, cargo que se ganó en buena medida con aportes a la fundación “Faro”. Es el organismo recaudatorio de La Libertad Avanza, donde el precio de la mesa en una cena puede alcanzar los 300 millones de pesos. Esa caja es el único territorio en el que la señorita Milei y el “Mago” Caputo no pelean.

    El mismo Manzano que se envuelve en la bandera libertaria en la Argentina “acompaña” a los amigos del socialista Pedro Sánchez en Madrid. El gobierno de España, al que Milei aborrece, acaba de adjudicarle una frecuencia de televisión abierta. El canal será tan oficialista que lo llaman “TelePedro”. Esta ambivalencia del audaz “Tocoto” sólo tiene comparación con la de otro empresario binacional: Hugo Sigman. El principal caudillo de la industria farmacéutica aplaudió en la entrega de los premios Goya a Dolores Fonzi, quien alertó a los españoles sobre una ultraderecha como la de Milei, dispuesta a entregar hasta el agua.

    Hugo Sigman con Cristina Kirchner
    Hugo Sigman con Cristina KirchnerArchivo

    Al mismo tiempo, en Manhattan, durante la Argentina WeekLeandro Sigman, hijo de Hugo, ocupaba el rol de vocero del Gobierno en defensa de la política sanitaria, de la que es un protagonista principal como contratista del PAMI.

    Sigman, que en su momento se benefició de los servicios de allegados a Stiuso, debe prestar declaración indagatoria ante Lijo por su rol de proveedor frustrado de vacunas durante la cuarentena. Como diría “La Cautiva”: “Todo tiene que ver con todo”.

    Por Carlos Pagni

    Fuente: La Nación

  • La bronca oculta de Milei con la Iglesia

    La bronca oculta de Milei con la Iglesia


    El Gobierno tiene un problema con la religión católica. Ni siquiera se lo puede atribuir a la simpatía del Presidente por la religión judía porque el diálogo interreligioso, que el entonces cardenal Jorge Bergoglio impulsó desde Buenos Aires, ha continuado y comprende a todas las religiones, pero fundamentalmente a las tres monoteístas: al cristianismo, al judaísmo y a la musulmana. En ese contexto, y también cuando gobernaba el kirchnerismo, el 25 de Mayo se ha convertido no solo en la Fecha Patria, sino en un permanente tironeo entre la dirigencia política y los líderes de la religión católica por el contenido de las homilías de los arzobispos de Buenos Aires en el tedeum.

    Está más que claro que la homilía del lunes del actual arzobispo, Jorge García Cuerva, no le gustó ni a Milei ni a sus fanáticos seguidores. Aunque el Presidente fue mesurado en su respuesta a García Cuerva (solo calificó de “exagerados” algunos párrafos de la epístola del arzobispo), su voceros más fidedignos llegaron hasta la ofensa y la descalificación del jefe religioso. Deberían haber agradecido: García Cuerva no hizo ninguna alusión a la corrupción de la dirigencia política en un momento en el que se ventilan notables hechos de deshonestidad en la función pública, pasados y presente, en la Justicia.

    Se extraña al cardenal Bergoglio, quien en la única homilía que pronunció ante Néstor Kirchner les reprochó a los políticos la corrupción que ya se percibía. Ninguno de los dos Kirchner volvió nunca más a un tedeum de Bergoglio. El entonces matrimonio presidencial participó en adelante de los tedeums de los 25 de Mayo en provincias con obispos más tolerantes y menos sinceros.Se reunió la mesa política del Gobierno después de los gestos de Milei para frenar la interna libertaria

    El lunes pasado, García Cuerva se limitó a criticar, con razón, la fragmentación social y la violencia que existe en las redes sociales, espoleada en gran medida por un oficialismo obsesivo con la hegemonía en X (la vieja Twitter). No fue más allá. Mucho más moderado que Bergoglio, García Cuerva se conformó con pedir por la pacificación nacional. “Basta de arengar la división y la polarización”, exhortó, y agregó. “A ver cuando la vamos a cortar con mirarnos como enemigos”. También calificó de “terrorismo en las redes” lo que está sucediendo con las guerras virtuales en el universo de las plataformas digitales. Esta fue una de las partes de la homilía que provocaron la reacción posterior de Milei, quien calificó de “exagerada” la expresión de García Cuerva. También dijo que le parecía normal “combatir” entre quienes quieren y no quieren que “las cosas cambien”. La violencia verbal o física no son nunca normales en un ámbito donde deberían prevalecer las formas democráticas. Pero cosas peores pasaron entre el papa León XIV y el presidente norteamericano, Donald Trump, también porque el Pontífice no está de acuerdo con la guerras reales o virtuales.

    Tedeum en la Catedral, saluido del presidente Milei y el arzobispo Garcia Cuerva
    Tedeum en la Catedral, saluido del presidente Milei y el arzobispo Garcia Cuervacaptura

    Sin embargo, esa suave refutación presidencial (aunque los presidentes no suelen responder de ninguna forma las homilías de obispos y arzobispos) fue el santo y seña para que los generales de las perpetuas guerras mileístas salieran al campo de batalla. El primero en aparecer fue el diputado Bertie Benegas Lynch, quien calificó al arzobispo de Buenos Aires como un “militante con sotana” que había “romantizado la pobreza”.

    La vocación de la Iglesia por reclamar por los sectores más vulnerables de la sociedad es un viejo fastidio de los gobernantes argentinos. Deberían, y debieron, leer los cuatro evangelios para descubrir que la preocupación por los pobres está en la primera doctrina de los cristianos y también en los libros de la religión judía. En síntesis, mientras haya un pobre la Iglesia reclamará por los pobres, porque además a ella le toca estar en el frente de batalla contra las carencias más esenciales. Basta caminar al mediodía cerca de cualquier Iglesia para observar la cola de gente que espera recibir un plato de comida caliente.

    En la Argentina no hay un pobre, sino muchos más: casi el 30 por ciento de la sociedad −tal vez el número bien medido sea mayor− sobrevive bajo la línea de la pobreza. El propio presidente del Episcopado, el arzobispo de Mendoza, Marcelo Colombo, ha hecho numerosas alusiones a la penurias de los pobres y hasta de la clase media. Colombo tiene el cargo más importante de la Iglesia católica argentina. En esas mismas declaraciones, Benegas Lynch señaló que García Cuerva (o la Iglesia, quién lo sabe) se ocupa de la “demonización del individuo”. ¿Qué quiso decir con la palabra “demonización”? ¿Cuál es el individuo presuntamente “demonizado”? ¿De dónde sacó semejante conclusión?

    Peor que Benegas Lynch fue el biógrafo del Presidente, Nicolás Márquez, quien calificó de “obispillo” a García Cuerva y lanzó una doble ofensa cuando señaló que había sido designado por el “apóstata Bergoglio”. Como la palabra “apóstata” refiere a personas que renegaron de una fe religiosa, debe reconocerse que Márquez es una buen biógrafo de Javier Milei por las coincidencias que existen entre ellos: el actual Presidente calificó en su momento al papa Francisco de “enviado del maléfico” y como el “representante del demonio en la Tierra”. El Papa prematuramente muerto lo perdonó luego a Milei y hasta aceptó un pedido del jefe del Estado argentino para abrazarlo. Pero los políticos a veces solo actúan las reconciliaciones, simplemente porque les conviene.

    Francisco hasta programó una visita al país durante el gobierno de Milei, según le adelantó a este periodista. La enfermedad y la muerte se lo impidieron. Pero sucede algo más profundo y constante: hay una evidente disidencia entre el pensamiento libertario y las antiguas ideas de la Iglesia, que en la mayoría de los casos no responden a las supuestas simpatías políticas de esta. Se trata solo de la interpretación de los libros sagrados de la religión. Milei prefiere detenerse en los libros de sus economistas preferidos, sobre todo si pertenecen a la escuela austríaca de economía. Está en su derecho. El derecho que no tiene es el de habilitar a sus voceros a la agresión verbal de los que piensan distinto de él, incluidos los líderes religiosos del país.

    Jorge García Cuerva, arzobispo de Buenos Aires: “Basta de arengar la división y la polarización”
    Jorge García Cuerva, arzobispo de Buenos Aires: “Basta de arengar la división y la polarización”

    En una dirección simultánea, el gobierno de Milei decidió alejar al país de comisiones de derechos humanos que pertenecen a organismos multilaterales. Fue un remedo de una decisión del gobierno de Trump, que también retiró a su país del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. El presidente norteamericano hasta le retiró los recursos que Estados Unidos le dedicaba a ese Consejo. La decisión de Trump y de Milei es equivocada, aunque muchas resoluciones de ese Consejo sean verdaderamente cuestionables. El solo hecho de que la Venezuela del chavismo y la Cuba de la dictadura de los Castro hayan estado (o están) en ese Consejo es ya un error palpable de la diplomacia internacional. Pero la deserción de los países democráticos solo promueve que esas tiranías tengan más influencia aún en tales organismos multilaterales. Además, nunca se sabe cuándo se sumarán −si es que se suman− países con gobiernos como los de Venezuela y Cuba al escenario internacional. Será oportuno, en tal caso, que naciones que respetan las reglas de la democracia, aun con sus desvíos y desafecciones, estén en esos organismos para denunciar las violaciones de los derechos humanos de sociedades indefensas.

    Ahora bien, ¿es necesario que Milei oriente su política exterior para seguir en todos los casos las líneas fundamentales que establece el gobierno de Washington? Debe recordarse que en enero de este año Trump decidió retirar a su país de la Organización Mundial de la Salud. Milei hizo lo mismo con la Argentina dos meses después. Si se mira lo que está sucediendo en un mundo de sucesivas guerras, es comprobable que Trump lleva a los Estados Unidos, la otrora única potencia mundial, a una situación de patética irrelevancia. Su amigo Putin no cesa de devastar a la pobre Ucrania y el jefe de la Casa Blanca no pudo, hasta ahora, terminar con el criminal régimen teocrático que gobierna Irán.Se quebró en plena audiencia: la expareja de Centeno dijo que él la usó de testaferro y que ella hizo copias de sus anotaciones

    Kiev está sufriendo en estos días uno de los más ruinosos ataques bélicos de parte de Moscú. El gobierno ruso hasta se dio el lujo de advertirle a Washington que es mejor que retire de Kiev, capital de Ucrania, a sus diplomáticos. Trump calla porque, dice, eligió mantener un canal de diálogo, que lo viene explorando sin éxito desde hace casi dos años. Ucrania puede esperar la solidaridad de los europeos, pero casi ninguna del gobierno norteamericano. Trump está negociando, al mismo tiempo, una prórroga de la tregua con el gobierno de los ayatollahs iraníes después de haber asegurado que borraría del mapa a esa cruel tiranía. ¿Cómo se llama eso si no una sucesión de derrotas? ¿Cómo, si Ucrania sigue sufriendo y la jerarquía iraní sigue controlando el estrecho de Ormuz, una vía navegable indispensable para el trasiego del petróleo y el gas hacia el resto del mundo?

    Trump lo salvó a Milei de una derrota electoral. ¿O fue solo la perspicacia del poderoso secretario del Tesoro, Scott Bessent, quien le prometió el año pasado 20.000 millones de dólares que nunca entregó cuando el presidente argentino había perdido la provincia de Buenos Aires? A Trump también le convenía el triunfo de Milei, como sucedió después. Las relaciones internacionales son siempre un ejercicio de equilibrios inestables.

    Por Joaquín Morales Solá

    Fuente: La Nación

  • La vertiginosa degradación de la palabra presidencial

    La vertiginosa degradación de la palabra presidencial

    “Los que tienen poco negocio que atender son buenos charlatanes; los intelectuales y los ocupados hablan menos”. La observación de Montesquieu podría servirnos para entender a un estadista que desprecia las cosas del Estado, que ha cedido la operación total de su gobierno a una hermana sin la mínima experiencia y a un “hermano” ingobernable y ensimismado en feroces internas de palacio, que audita la marcha de la macroeconomía y que se dedica la mayor parte del tiempo a distraerse en Olivos, tejer teorías de genio incomprendido, dictar cátedra enervada y tuitearse de manera incontinente bajo la idea de que la “batalla cultural” se basa en el bullying y el odio; también en la manipulación sistemática de los hechos y en desacreditar a quienes pueden contradecir sus hipérboles o desenmascararlo.

    Una de las consecuencias de la explosiva guerra de facciones que galvaniza la gestión libertaria consiste en que es ahora la propia guardia pretoriana la que revela los timos del emperador: los capos de las Fuerza de Cielo directamente se le mataron de risa cuando este proclamó la inocencia de José Luis Espert porque su financista, exsocio de una narcotraficante condenada y ya preso en Estados Unidos, se había declarado culpable de fraude y lavado de dinero para aliviar un poco su apurada situación. Para el Dueño de la Verdad el punto demuestra de manera indubitable que todo ha sido inventado, una vez más, por los “infames periosobres”: hasta los panelistas del Gordo Dan rompieron a reír por semejante ridiculez; hay que imaginar a la cúpula de La Cámpora lanzando al aire carcajadas frente a los fraseos del “relato” que articulaba la arquitecta egipcia para comprender la dimensión de semejante acontecimiento. Cuando los fanáticos religiosos se burlan del mesías, este corre el riesgo de terminar como charlatán de feria o curandero de carromato. La excusa que esgrimen tampoco lo ayuda mucho: “Es que le mienten al Presidente”. Se supone que aluden a la hermanísima y a los Menem. Puede ser, porque el profeta no se dedica ni sabe mucho de la administración, no lee los diarios y está encapsulado en sus aposentos e intoxicado por los montajes y macanas que algunos serviles le susurran o le lanzan en X. Pero hay múltiples pruebas de que no solo chapea o agrede por boca de ganso, sino que él mismo está enamorado a sabiendas del poder de sus propios camelos. Un ejemplo perfecto es el caso de las LEFI. Cronistas honestos con muy buena información dieron cuenta en su momento de que el equipo económico, muy preocupado, le había planteado la inconveniencia de eliminar las letras fiscales de liquidez y que no habían sido escuchados. Al percibir que esta discrepancia trascendía, el Presidente y su ministro salieron no solo a desmentirla sino a verduguear a los periodistas y a lanzarles una andanada de injurias desde las redes sociales. Confirmando el axioma según el cual muchas veces el gran mentiroso se olvida de sus mentiras, a Javier Milei se le escapó el otro día la verdad: “Nadie quería saber nada con eso -se jactó-. Entonces me tira Toto: ¿estás seguro? Sí, las quiero hacer mierda. No, ¿pero cómo vas a hacer eso? ¡Nadie estaba de acuerdo!”. El dispositivo de tergiversación revelado aquí fue utilizado a diario durante estos dos años, y no solo muestra el vicio creciente de ficcionalizar episodios y acomodar los datos -contabilidad creativa-, sino la voluntad de denigrar a los reporteros independientes que ponen reparos al triunfalismo o echan luz sobre la trastienda de las decisiones.publicidad


    Cuando los fanáticos religiosos se burlan del mesías, este corre el riesgo de terminar como charlatán de feria o curandero de carromato


    Muchas veces los razonamientos de Milei son tan pueriles y estrafalarios, que cualquier ciudadano con dos dedos de frente puede darse cuenta de que, dicho en simple lunfardo, está sanateando, festejando corners como goles o articulando sublimes tonterías. Como cuando, sin ir más lejos, vinculó la despenalización del aborto con la baja de la natalidad, complejo fenómeno sociológico muy anterior y multicausal que está profusamente estudiado en las naciones más desarrolladas de Occidente. La opinión pública escucha, cada vez más incrédula y en ocasiones azorada, su egomanía -“soy uno de los tres tipos más conocidos del planeta”- o sus sofismas ramplones y ampulosos, como el que lanzó al proponer una mirada “marciana” acerca de por qué razón los números económicos eran tan maravillosos y los medios, que nunca dejaron de reconocer sus méritos puntuales (la economía es desigual pero por fin está arrancando), tienen la costumbre de mostrar los “daños colaterales”, justo a horas de conocerse precisamente que habían cerrado 24.437 empresas en este período y que el presupuesto de salud había caído un 40 por ciento, por citar algunas cifras al azar. El León preferiría que solo lo adularan y que esos “costos sociales” fueran ocultados: autocensurarse y complacerlo significaría, lisa y llanamente, el fin del periodismo.


    Hay militantes que se empeñan en derruir desde adentro el edificio libertario y después en acusar de esa catástrofe a los de afuera


    Es por todos estos factores que el argumentario presidencial luce cada vez más deteriorado, y que se da un nuevo fenómeno en la patria: cuanto más habla, más se desprestigia. Ocurre al revés de los primeros tiempos, cuando su voz ordenaba y llamaba a la esperanza. Hoy desordena y llama a la irritación o a la incredulidad. Callado y alejado de su teléfono flamígeo y de su fábrica de rencores, ganaría un poco. Dedicado en cuerpo y alma a levantar el consumo y sacarnos del estancamiento (el fuerte rebote de la actividad en marzo es muy halagüeño), y sobre todo a cohesionar a su propia tropa, quizá podría revertir este notorio declive. Dejar de mentir, a la vista de tanta gente a la que ya se la ha caído la venda de los ojos, podría servir también. Jesús Rodríguez, que se ha convertido en uno de los grandes estudiosos de la praxis política, suele explicar que hay tres factores peligrosos que nunca deben combinarse: un gobernante está verdaderamente en problemas cuando existen, al mismo tiempo, un declarado malestar social, una percepción de corrupción evidente y una interna salvaje dentro del gobierno. Los hermanos Milei, la familia Menem, los múltiples farsantes del massismo que vieron la luz anarcocapitalista, los republicanos que traicionaron la república, las Fuerzas del Cielo y cierto asesor con sobredosis de Tom Clancy deberían tomar nota de esta combinación fatal y preguntarse si no están contribuyendo a ella. Hay militantes que se empeñan en derruir desde adentro el edificio libertario y después en acusar de esa catástrofe a los de afuera, cada vez con menos credibilidad: la opinión pública le pescó los trucos a un gobierno circense, al que le gusta hacer gárgaras con gasoil y acercarse el fuego a la boca. Del tren fantasma que ronda Olivos, del espionaje repudiable, de vulgaridades y de lúmpenes, y de príncipes azules que destiñen, mejor no hablar.


    Por Jorge Fernández Díaz

    Fuente: La Nación

  • Los obstáculos de Milei para la reelección

    Los obstáculos de Milei para la reelección

    Dicen que Javier Milei sueña con el día en que se irá a vivir al campo acompañado solo por sus perros. Mientras tanto, nadie puede decir sensatamente que el Presidente carece de vocación de poder. Se convirtió en un político duro y agresivo con cualquiera que lo cuestione y es ya un profesional del bullying, hábito que es más que grave cuando lo practica el jefe del Estado porque sus ofensas tienen amplias repercusiones y siembran en algunos la detestable semilla del temor. Milei es ofensivo cuando las cosas no le van bien o cuando el viento cambia y lo abrigan ciertas buenas noticias. Sucedió en días pasados cuando se conoció la noticia de que la economía había crecido significativamente en marzo, aunque no para todos los sectores económicos y sociales, y al mismo tiempo aumentaron los índices de confianza en el Gobierno. Todavía no hay mediciones que indiquen que esa tendencia se trasladó a la imagen positiva del Presidente. Las sociedades son conservadoras: o aprueban o desaprueban durante largos períodos políticos. Tal vez sea así porque la gente de a pie no tiene tiempo para dedicarse a analizar cada noticia que sucede y, mucho menos, los pormenores de esas noticias. Sea como fuere, no son pocos los políticos ligados al oficialismo que comienzan a reflexionar con una dosis de preocupación las elecciones presidenciales del año próximo. En la semana última, Mauricio Macri fue un protagonista del espectáculo político porque debió señalar de nuevo las diferencias y los parecidos con el gobierno de Milei. Pero hay una novedad entre ellos que ninguno dice: los dos partidos juntos, La Libertad Avanza y Pro, perderían hoy una elección en la monumental provincia de Buenos Aires y ganaría el peronismo. Esa información la confirmaron dirigentes oficialistas y también los que se inscriben en el macrismo. En esa provincia, vasta y áspera, reside el 40 por ciento del electorado nacional y la sorprendente deserción social de políticas sensatas se debe en gran medida a que en el conurbano se sienten más que en ninguna otra parte los rigores del plan de estabilización del gobierno libertario. El antiperonismo (o el no peronismo, para decirlo con más corrección política) es mayoría en el electorado argentino, pero los resultados de esa primacía se ven solo cuando todos los que no confían en el partido que fundó Perón se presentan juntos ante los votantes. ¿Cómo hacerlo si es difícil el acuerdo entre Milei y Macri en la Capital y en la provincia de Buenos Aires? En la Capital, ni Mauricio Macri defiende la gestión de su primo, Jorge, sobre el que caen, además, versiones más graves que un trabajo cuestionable. Karina Milei, que se hizo cargo de la política cuando constató la indiferencia de su hermano, detesta la sola idea de una alianza con Pro en la provincia de Buenos Aires. “El triunfo será nuestro o no será”, la escucharon repetir sobre las próximas elecciones. ¿Es posible, a pesar de todo, un acuerdo entre ellos para los comicios presidenciales? Nada es imposible, pero es improbable. Martín Menem, que zigzaguea cómodamente entre el peronismo y el antiperonismo, se refirió a esa complejidad cuando advirtió que una eventual candidatura de Macri sería funcional al kirchnerismo, porque dividiría el bloque no peronista. Es una mirada ingenua y lineal de la política. Una cosa es no querer al peronismo y otra cosa es que esa vieja y relativa enemistad sea la única razón de la unidad entre mileístas y macristas. Todo lo demás es un pantano donde se confunden las armonías y las discordias. Macri acaba de definir como un “liderazgo emocional” el de Milei, que es la misma manera de aludir a las formas del Presidente que ya había usado Patricia Bullrich. La senadora señaló que una “emocionalidad importante” domina el carácter del jefe del Estado. Los dos se refirieron, sin decirlo, al ausente equilibrio en las expresiones públicas de quien manda en la administración del país. O quizás hayan aludido a la necesidad de que algún profesional le aconseje a Milei sobre cómo debe relacionarse con las personas. Ninguno de los dos aclaró qué quiso decir, tal vez por elegancia más que por connivencia. Si bien los legisladores de Macri acompañan y acompañaron casi siempre al mileísmo en las votaciones en el Congreso, el expresidente subrayó en los últimos días que existe “intolerancia” de Milei a la crítica, una verdad comprobable para cualquier político opositor, economista crítico o periodista independiente. Las políticas esenciales de Milei no son el problema de su gobierno. Al contrario. Son las formas las que le están haciendo más daño que cualquier otra cosa.


    El populismo tiene siempre recetas más fáciles


    Cerca de Macri no solo se ofendieron con Martín Menem, sino también con el propio Milei porque este criticó con nombre y apellido al expresidente, al que le cuestionó la ley de alquileres y la supuesta ley de góndolas; debe consignarse que durante la administración Macri no existió una ley de góndolas. Entre Milei y Macri hubo un período corto de cordialidad, que duró entre marzo y junio de 2024, y que todos llaman el “tiempo de las milanesas”, porque los dos solían compartir solos esa comida mientras conversaban en Olivos. Después prefirieron hablar por teléfono, pero todo diálogo entre ellos se cortó en octubre del año pasado, hace siete meses. Es cierto que Milei hizo cosas en economía que no se habían hecho nunca antes, como la eliminación rápida del déficit fiscal. O el trabajo de Sandra Pettovello, la ministra que le quitó a los punteros y dirigentes piqueteros la tutela de los planes sociales; ahora, la ayuda social del Gobierno la obtienen directamente las personas que la necesitan. Pero Macri se queja porque Milei no le reconoce que él llegó a agosto de 2019, cuando sucedieron las catastróficas elecciones primarias que ganó el peronismo, con déficit cero; con 27.000 millones de dólares de reservas en el Banco Central; con un mercado cambiario absolutamente liberado porque no existía ningún cepo, ni para personas ni para empresas; con un embrionario y leve regreso al crecimiento de la economía, y “cultivando el respeto dentro del país y recibiéndolo fuera del país”, frase que los macristas repiten con sospechosa insistencia. De todos modos, en 2019 una mayoría social eligió volver al peronismo kirchnerista y sacarle a Macri la poltrona presidencial. El populismo tiene siempre recetas más fáciles.publicidad

    La ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello
    La ministra de Capital Humano, Sandra PettovelloX Capital Humano

    El desafío del próximo año comprende a Milei y a Macri, pero también al sector más razonable del radicalismo, como el que lidera el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, y los imprescindibles radicales de Córdoba, provincia donde siempre fueron fuertes y tienen, por eso, una influencia destacada en la política nacional. También requiere que se terminen de una buena vez las noticias y versiones sobre hechos moralmente impugnables. Hay ya tres causas judiciales por actos de supuesta corrupción en el gobierno de Milei. Una es por las compras de instrumentos y medicamentos en el Agencia Nacional de Discapacidad, que denunció en conversaciones telefónicas nada menos que su anterior titular, Diego Spagnuolo. La segunda es por el presunto enriquecimiento de varios, y el empobrecimiento de otros, por los manejos con la criptomoneda $Libra. La sospecha llegó a tal nivel que el fiscal Eduardo Taiano le pidió a Presidencia que le informe si existe un formal contrato firmado entre Milei y Hayden Davis, el empresario norteamericano que creó la criptomoneda. Y la última es la culpable de la devastación política en que se convirtió el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, acusado penalmente de enriquecimiento ilícito. No son versiones, sino expedientes judiciales que viborean por los pasillos de la Justicia. Los de la Agencia de Discapacidad y el de la criptomoneda señalan a la hermana del Presidente, Karina Milei, y el último a uno de los funcionarios más allegados a ella: Adorni. O algo pasa o estamos, otra vez, ante un enjambre de inverosímiles casualidades.


    El kirchnerismo es la más eficiente máquina de destrucción política de los otros que hay en la Argentina


    Luego están las versiones que circulan y que ya enredan a Santiago Caputo, el poderoso asesor presidencial, con negocios que concesiona o vende el Estado. Dirigentes de Pro contaron que cuando Macri frecuentaba a Milei (se rumoreaba sobre un eventual gobierno de coalición), el asesor Caputo convocó a dirigentes macristas a una reunión en unas oficinas de la avenida Córdoba para advertirles, serio y seco: “Ustedes no se llevarán las cajas del Estado. Y aclárenle eso a sus amigos Bulgheroni y Mindlin”. Los macristas le respondieron que estuvieron cuatro años en el Gobierno y que no tuvieron ninguna causa judicial por corrupción, salvo las que les inició después el kirchnerismo, cargadas de la intención de destruir a Macri y al macrismo. El kirchnerismo es la más eficiente máquina de destrucción política de los otros que hay en la Argentina. Las cajas del Estado aluden a empresas y organismos estatales que manejan importantes sumas de dinero del presupuesto nacional. Por ejemplo, algunas son dependencias de YPF, que están fuera del control de Horacio Marín, presidente de la empresa petrolera, y que manejan amigos de Santiago Caputo. O los fondos reservados del espionaje nacional, la SIDE, que no le rinde cuentas a nadie del dinero que maneja. Otros amigos del asesor presidencial, los hermanos Juan y Patricio Neuss, se quedaron con la empresa Transener, que es una compañía fundamental para el transporte de energía de alta tensión. Tienen como socio a Rubén Cherñajovsky, el empresario más beneficiado por los subsidios a las empresas de Tierra del Fuego, que privaron durante años a los argentinos de los beneficios de la competencia y la calidad. Sin la empresa Transener, la electricidad no podría llegar luego a las casas particulares y a los comercios e industrias que suministran las distribuidoras. Marcelo Mindlin sigue siendo accionista de Transener, pero ya no es el único que la controla. El Estado le vendió sus acciones a una empresa de los hermanos Neuss y estos crearon un nuevo esquema de conducción. Los Neuss son sospechados de fungir como socios ocultos también de la empresa belga Jan de Nul, que controla la Hidrovía desde hace muchos años; se trata de la administración, dragado y señalización de la vía navegable del río Paraná. Es un negocio especialmente sensible: por ahí pasa el 80 por ciento de la producción agropecuaria argentina que se exporta, pero puede pasar también parte del narcotráfico. La concesión para operar en adelante el trabajo de la Hidrovía está siendo licitada en estos días.

    José Luis Manzano
    José Luis ManzanoRicardo Pristupluk / LA NACION – Archivo

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    Jan de Nul fue cuestionada históricamente por dirigentes políticos ajenos al peronismo y lo mismo hizo el propio Macri. Dicen que Santiago Caputo acaba de recibir en Washington una dura advertencia del gobierno norteamericano porque este tiene la información de que los chinos estarían detrás de esa empresa. Directivos de la empresa se preocuparon y en el acto fueron a verlo al embajador norteamericano en Buenos Aires, Peter Lamelas, para aclararle que ellos no proyectan tener ninguna relación comercial con los chinos. “Si es cierta nuestra información, no se rompe impunemente con los chinos”, alertó a la empresa belga un diplomático norteamericano. A su vez, José Luis Manzano, el ricachón más inexplicable de la política argentina, consolidó sus negocios con su empresa dedicada a la explotación de energía. Ahora también consiguió que le concedieran importantes porcentajes de reservas de litio en Jujuy y Cuyo. Enhebró, como lo hace siempre, una buena relación política con funcionarios influyentes: Santiago Caputo en este caso. Manzano y su socio, Daniel Vila, se beneficiaron con su empresa Edenor de importantes aumentos en las tarifas de la electricidad, pero aspiraron a algo más. Lograron que el Gobierno les reconociera una supuesta deuda de 3500 millones de dólares por los atrasos tarifarios, que existieron, entre 2019 y 2023. Esos recursos estaban previstos en el proyecto de presupuesto, pero el Congreso rechazó semejante beneficio. Adiós a una enorme fortuna. Si se mira bien, un acuerdo electoral entre Macri y Milei tiene más obstáculos que algunas ideas y ciertos métodos. Antes de explorar la posibilidad de un pacto, el profeta presidencial debería abandonar el evangelio que divulga y averiguar lo que ocurre cuando él no está.


    Por Joaquín Morales Solá

    Fuente: La Nación

  • Sale a la luz el problema del liderazgo de Milei

    Sale a la luz el problema del liderazgo de Milei

    Desde hace mucho tiempo viene llamando la atención el nivel de agresividad con que se despliegan las luchas internas en el oficialismo. Pero el último episodio, el duelo entre Martín Menem y Santiago Caputo a propósito de que salió del anonimato la cuenta “Periodista Rufus”, de la red social X, plantea un inconveniente mucho más serio: la incapacidad que viene exhibiendo Javier Milei para disciplinar a las figuras más relevantes de su entorno. En otras palabras: sale a la luz un problema de liderazgo.

    La dificultad que presenta Milei en este caso genera perplejidad. Su imagen hasta ahora era la de un jefe implacable. Alguien capaz de decapitar colaboradores con los que había tenido una relación muy duradera, como Nicolás Posse o Guillermo Francos, sus primeros dos jefes de Gabinete. Alguien que también está en condiciones de desconcertar, con aplicaciones maquiavélicas de frío y de calor, a un aliado como Mauricio Macri. Esas habilidades se están volviendo intrascendentes, ya que quedó al desnudo la parálisis que exhibe el Presidente en el conflicto entre sus principales escoltas: su hermana Karina y el “Mago del Kremlin” Caputo. Frente a ellos dos Milei está detenido.

    Se podría buscar la raíz de esta limitación en el plano emocional. Karina y el “Mago” son dos personas con las que tiene un vínculo afectivo incomparable. Sin ir más lejos, acaba de confesar que “Santiago es un hermano”. Sería bueno saber cómo recibió esa noticia tan tardía la secretaria general de la Presidencia: la fratría ya no es de dos, sino de tres. En términos políticos, la del cariño es una interpretación superficial.

    La peculiaridad que distingue el vínculo de Milei con sus “hermanos” es que, a diferencia de todos los demás integrantes de su equipo, ellos son depositarios de un monto muy importante de poder. Karina administra una función indelegable, que es la materia prima de la política: la relación del Presidente con los seres humanos. Venerada por él, ella parece ser la única que conoce la subjetividad del Presidente y, sobre todo, el régimen volcánico de sus emociones. Cuando le preguntan por sus ambiciones en la vida pública, ella contesta con una aclaración: “Yo sólo estoy aquí para cuidar a mi hermano”.

    Milei atribuye al joven Caputo un saber sobre otro arcano. Ya no es el psiquismo del líder. Es el alma de la opinión pública. En ese mérito se justifica la condecoración que recibió desde la hora del triunfo: es el arquitecto del éxito electoral de La Libertad Avanza.

    Santiago Caputo y Karina Milei en otros tiempos de La Libertad Avanza
    Santiago Caputo y Karina Milei en otros tiempos de La Libertad Avanza

    Quiere decir que el Presidente no delegó en su hermana y en su principal asesor meras atribuciones administrativas. Les cedió parte del poder. Así se entiende que haya hablado de un “triángulo de hierro”. Es una figura inusual y, tal vez, inconveniente. Nadie imagina a Yrigoyen, a Perón, a Alfonsín, o a Menem, formando un triángulo con nadie. Ellos se consideraban el Aleph de su sistema. Quiere decir que la crisis que terminó de estallar este fin de semana altera a esa misteriosa trinidad. Así se explica que Milei esté congelado ante el fenómeno. Su desafío en estas horas no es lograr que Karina y el “Mago” se lleven bien. Su desafío es reabsorber la autoridad que dispersó. Y que se note.

    El martes se presentó un síntoma delicado de este reto que debe superar el Presidente. Se relaciona con la explicación que él ofreció para disimular la guerra interna. Fue esta: Martín Menem no tendría responsabilidad alguna sobre la cuenta desde la que se hostigaba a Caputo. A pesar de que el titular de la Cámara de Diputados había admitido que esos mensajes eran la responsabilidad de un extraviado colaborador de bajo rango, Milei lo exculpó diciendo que le habían plantado ese perfil de X. Fue el ardid al que recurrió para disimular el cortocircuito y, de ese modo, evitar una decisión que no está en condiciones de ejecutar, al menos por ahora.

    Daniel Parisini, el divulgador conocido como “GordoDan”, subordinado al “Mago”, salió a desmentirlo. Dijo que estaba probado que la cuenta “Periodista Rufus” era operada por Martín Menem. Y reclamó que no le mientan al Presidente. Parisini se ofreció muchas veces para dar la vida por Milei y su proyecto. Pero parece que antes de cumplir esa promesa está dispuesto a menoscabar a su ídolo. Al ratificar que las agresiones fueron lanzadas por Menem, recolocó a Milei en el lugar del que estaba escapando: el de un líder obligado a terminar con una guerra que llegó demasiado lejos. El Presidente no piensa que a Menem le plantaron un perfil de X. Necesita que se lo hayan plantado.

    Daniel Parisini, el divulgador conocido como “GordoDan”, reclamó que no le mientan al Presidente
    Daniel Parisini, el divulgador conocido como “GordoDan”, reclamó que no le mientan al Presidente

    Pero “GordoDan” se animó a algo más audaz: presentar a un jefe que es susceptible de ser engañado en relación con datos concretos, verificables. La gravedad de esa observación de Parisini radica en que es verosímil. Es una consecuencia de aquel ejercicio triangular del poder. Milei no delega la atención de ciertos problemas. Se desentiende de ellos. Esta propensión imprime a su trabajo una característica muy curiosa: es difícil encontrar en la historia democrática reciente a un jefe de Estado que maneje información de tan baja calidad.

    Es un rasgo que obedece a, por lo menos, tres razones. La primera es el desdén. Milei es alguien que parece sentirse mucho más cómodo en el topos urano de las abstracciones, de los axiomas y teoremas, que en el reino de lo individual, del dato, de la anécdota, del detalle fáctico. No tiene inconvenientes en depender de otro para el conocimiento de lo que sucede. Así se explica que en infinidad de oportunidades haya formulado desmentidas altisonantes con informaciones que, se demostró después, eran falsas.

    En Carajo, el Gordo Dan y su equipo se ríen de la explicación de Milei del caso Espert
    En Carajo, el Gordo Dan y su equipo se ríen de la explicación de Milei del caso Espert

    La segunda particularidad de este problema es que Milei admite no leer los diarios. Lee tuits. Es decir, recurre a una fuente que provee narraciones o explicaciones fragmentarias y carentes de cualquier control de calidad. No debe sorprender que alguien que forma su imagen del mundo de ese modo considere que los relatos de la prensa son fraudulentos.

    El tercer factor que ayuda a comprender el problema del Presidente con la información es su tendencia a sacralizar narraciones conspirativas. Es habitual que, frente a un líder con esa inclinación, haya un séquito de pícaros dispuestos a corroborar sus presunciones para ganarse su favor. “GordoDan” acusó a Martín Menem de medrar de esa manera. Pero existen muchísimos indicios de que el “Mago” Caputo también saca provecho de esa fragilidad de Milei para obtener de él una confianza que tiene rasgos adictivos.


    Es extraño que la mimetización de algunos funcionarios con su jefe llegue al extremo de la autoaniquilación


    Uno de los ejemplos más característicos es el tratamiento de la figura de Macri en el imaginario de Milei. Ese Macri que le suministraron a Milei conspiró primero con Victoria Villarruel, pero más tarde tramó maquinaciones con Guillermo Francos. Hostigar a Macri es una vía rápida para llegar al corazón del Presidente. La demostración más reciente la acaba de proporcionar Luis “Toto” Caputo, en su intento por probar que la gestión del líder del Pro es la contracara de la gestión de La Libertad Avanza.

    Los argumentos del ministro de Economía fueron extrañísimos por su carácter suicida. Dijo que Macri se había aprovechado de una euforia financiera que se vio defraudada porque no se hicieron los ajustes fiscales correspondientes. Olvidó que quien administró esa euforia, con una emisión maníaca de bonos, se llamaba Luis “Toto” Caputo, secretario y después ministro de Finanzas de Macri. Alegó que aquel gobierno no cultivaba la libertad de mercados, lo cual se podría demostrar con un detalle: la fobia a liberar el mercado cambiario. Esa fobia encarnaba en el propio “Toto”, en este caso presidente del Banco Central designado por Macri, que fue expulsado a pedido del FMI para que se pudiera levantar esa restricción. Es extraño que la mimetización de algunos funcionarios con su jefe llegue al extremo de la autoaniquilación. El eterno enigma de la voracidad frente al poder.

    l presidente Javier Milei negó este martes que exista una guerra digital entre distintos sectores libertarios
    l presidente Javier Milei negó este martes que exista una guerra digital entre distintos sectores libertarios

    La crisis que desató la imputación a Martín Menem de la cuenta @Periodista Rufus, además de poner en evidencia notas sobresalientes el tipo de liderazgo que ejerce Milei, permite advertir un estilo general del oficialismo. La Libertad Avanza es el primer grupo político que nació en las redes sociales y vive en ellas. La manera en que las utiliza vuelve cada vez más legítima la pregunta de si esa fuerza no morirá también en, o por, las redes sociales.

    La compulsión por el tuiteo, que al comienzo se descargaba contra los adversarios, alimenta ahora una guerra interna. Un enfrentamiento facilitado por el uso miserable de identidades anónimas. Sorprendente licencia que se otorga a sí misma una agrupación que sueña con establecer a “la moral como política de Estado”. Carentes de opositores interesantes, los libertarios decidieron desangrarse unos a otros en el engañoso terreno virtual de X. Los estimula el propio líder, que puede dedicar fines de semanas completos a navegar por esas corrientes digitales que, al poco tiempo, parecen sustituir a la realidad.


    Milei admite no leer los diarios. Lee tuits. Es decir, recurre a una fuente que provee narraciones o explicaciones fragmentarias y carentes de cualquier control de calidad


    El tono beligerante, que es un estilo especifico de la antigua Twitter, se ve facilitado por otra singularidad: el carácter aluvional de La Libertad Avanza. Se trata de un organismo político integrado por personas que no se conocen entre sí. Que carecen de información sobre el tipo de conducta de los demás. Que, en la mayoría de los casos, desconocen el oficio que decidieron practicar. No tienen cuidado del conjunto porque todavía no hay un conjunto definido. Basta agregar a esta configuración un jefe que deja vacante el rol de la conducción cotidiana para que la catástrofe no sea un accidente sino un objetivo.

    Hostigar a Macri es una vía rápida para llegar al corazón del Presidente. La demostración más reciente la acaba de proporcionar Luis “Toto” Caputo, en su intento por probar que la gestión del líder del Pro es la contracara de la gestión de La Libertad Avanza
    Hostigar a Macri es una vía rápida para llegar al corazón del Presidente. La demostración más reciente la acaba de proporcionar Luis “Toto” Caputo, en su intento por probar que la gestión del líder del Pro es la contracara de la gestión de La Libertad Avanza

    El caso “Periodista Rufus” ilustra este drama. Es natural que Santiago Caputo haya entrado en cólera, algo que le ocurre con preocupante facilidad, cuando vio el contenido de los mensajes atribuidos a Martín Menem. Desde ese perfil se machacaba con un proceso que se ha vuelto cada vez más inquietante: el desarrollo de negocios de los hermanos Neuss. Amigos y vecinos de Caputo, Juan y Patricio Neuss están apropiándose de franjas muy extensas del sistema energético, para preocupación de empresarios más tradicionales del sector. Las versiones que circulan respecto de esta expansión suelen ser precisas pero, como ocurre en estos casos, difíciles de demostrar. Para eso habrá que esperar a que lleguen los juicios. Se habla de presiones en una licitación petrolera de Chubut, ejercidas por el propio “Mago”, para que sus amigos se queden con pozos por los que competía también una familia ancestral de ese negocio.

    La licitación de Transener, la apetecible red de transmisión eléctrica, llevó a la Procuraduría de Investigaciones Administrativas, que conduce el fiscal Sergio Rodríguez, a presentar una denuncia en la Justicia federal. Allí los Neuss competían con José Luis Manzano, quien habría confesado ante sus íntimos que se presentó al torneo por pedido del Gobierno, “para acompañar”. Es decir, para fingir una competencia. El flamante doctor Honoris Causa de la Universidad de Albania sería un anfitrión frecuente de los Neuss en excursiones de caza por España, adonde se trasladan, émulos de Adorni, en avión particular. Los ejemplos se multiplican. Otro empresario importantísimo del sector recibió la sugerencia de desistir de hacer una oferta para dejar el campo libre a los Neuss.

    Sin embargo, la piedra en el zapato del “Mago” Caputo, que @Periodista Rufus vino a reforzar, es la licitación de la Hidrovía. Allí tendrían también intereses los Neuss, aunque Caputo lo niega. Esa licitación está ya provocando un escándalo en los Estados Unidos, noticia que fue potenciada por una nota de la agencia Bloomberg. Allí se consigna que el fondo de inversión KKR, asociado a firmas de dragado norteamericanas como Great Lakes, encendió una señal de alarma en la Casa Blanca denunciando que la licitación estaría dirigida al grupo liderado por Jan de Null, que esconde capitales chinos. La Hidrovía es un canal de transporte crucial para la seguridad alimentaria china y, por eso mismo, está bajo el monitoreo geopolítico permanente de los Estados Unidos. En el mismo consorcio participa el titular del puerto de Bahía Blanca Gustavo Elías. Amiguísimo de los Moyano, Elías habría sido clave para la adquisición de un paquete accionario en un grupo periodístico de varios profesionales amparados por “el Mago”.

    Amigos y vecinos de Caputo, Juan y Patricio Neuss están apropiándose de franjas muy extensas del sistema energético, para preocupación de empresarios más tradicionales del sector
    Amigos y vecinos de Caputo, Juan y Patricio Neuss están apropiándose de franjas muy extensas del sistema energético, para preocupación de empresarios más tradicionales del sectorRicardo Pristupluk – LA NACION

    Una versión confiable asegura que en la embajada norteamericana en Buenos Aires formularon la inquietud por esta licitación al ministro de Economía Caputo. Para mayor claridad: al beneficiario inmediato de los 20.000 millones de dólares con los que Scott Bessent salvó del derrumbe el programa económico. “Toto” Caputo habría escuchado allí el malestar por el comportamiento de su sobrino segundo, Santiago. Consecuencia: el “Mago” debió viajar a los Estados Unidos a dar explicaciones.

    De paso, Santiago Caputo hizo gestiones para sellar un acuerdo de la CIA con la SIDE. Los asuntos de Inteligencia son una de sus obsesiones. Y Milei las alimenta. Bordea lo escandaloso que un simple asesor contratado por el Gobierno, que no es funcionario, maneje secretos de Estado. Porque el “Mago” sigue al frente del espionaje. Acaba de designar en la Dirección de Asuntos Jurídicos a José Padilla, un abogado que ya pasó por la SIDE en tiempos de Fernando De la Rúa, Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner. Padilla es el abogado personal de Francisco Caputo, hermano de Santiago. Del mismo modo que el jefe de la Secretaría, Cristian Auguadra, es el contador de la familia. La caja está en orden.

    Desde @Periodista Rufus se refirieron en varias oportunidades a los negocios de Leonardo Scatturice, empresario de estrechísima relación con el “Mago”. Scatturice consiguió gracias a ese vínculo la renovación de un formidable contrato por más de 70 millones de dólares por adjudicación directa para proveer tecnología a la empresa Educ.ar. El titular de esa compañía fue reemplazado porque se resistía a firmar el convenio, que fue también desaconsejado por los síndicos.


    Sobre Toviggino, un detalle divertido. Así como él y “Chiqui” Tapia tienen abogados acercados por Juan Mahiques, el ministro de Justicia, su principal denunciante, Guillermo Toffoni, contrató como patrocinante a Mariano Cúneo Libarona, el exministro


    Scatturice intervino también, aunque en un comienzo lo negaba, en el tendido de fibra óptica para dotar de comunicación al sistema ferroviario. Otros empresarios del sector, que plantearon a Santiago Caputo el interés por participar en el concurso, habrían recibido esta respuesta: “Eso lo maneja Leo. Andá a Miami a hablar con él”. La proximidad del “Mago” con Scatturice hace florecer especulaciones psicodélicas. Por ejemplo, que el joven Caputo ya compró alguna propiedad en Miami y que la pagó con criptomonedas. Habladurías.

    Si la cuenta @Periodista Rufus divulgaba estas intimidades de empresarios vinculados a Caputo, se le podría atribuir algún espíritu de venganza. Karina Milei y los Menem están convencidos de que detrás de los audios de Diego Spagnuolo, ventilados por la plataforma Carnaval, atribuida a Pablo Toviggino, pasaron antes por las manos de Caputo. Es más que una versión. Lo dijo en su momento Mauro Federico, el periodista que puso al aire esas grabaciones.

    Karina Milei y los Menem están convencidos de que detrás de los audios de Diego Spagnuolo, ventilados por la plataforma Carnaval, atribuida a Pablo Toviggino, pasaron antes por las manos de Caputo. En la foto, Fernando Cerimedo (izquierda) y Spagnuolo (derecha)
    Karina Milei y los Menem están convencidos de que detrás de los audios de Diego Spagnuolo, ventilados por la plataforma Carnaval, atribuida a Pablo Toviggino, pasaron antes por las manos de Caputo. En la foto, Fernando Cerimedo (izquierda) y Spagnuolo (derecha)X.com

    A propósito de Toviggino, un detalle divertido. Así como él y “Chiqui” Tapia tienen abogados acercados por Juan Mahiques, el ministro de Justicia, su principal denunciante, Guillermo Toffoni, contrató como patrocinante a Mariano Cúneo Libarona, el exministro. La inexorable rivalidad entre un funcionario y el que lo sucede.

    El sábado pasado @Periodista Rufus no tenía más que 40 seguidores. ¿Por qué el “Mago” quedó envuelto en llamas ante tan poca cosa? Respuesta de un observador independiente: en el Gobierno sólo preocupa un lector, que es Javier.

    El perfil de whatsapp que se atribuye a Martín Menem tiene rasgos folclóricos. El anónimo titular de la cuenta @tintoyfaina defendía esa imputación con un recuerdo desopilante. En Figueroa Alcorta al 7200 el fallecido Carlos Menem Jr. había abierto en su momento un boliche llamado “Junior”. Una de sus excentricidades era contar con una gran pecera en la que nadaba un tiburón. La bestia se llamaba “Rufus”.

    Rufus es periodista. Tiene razón el “Mago”. No odian lo suficiente a quienes ejercen ese oficio. Milei deberá cambiar su fórmula. Ahora será: 95% + Rufus.

    Por Carlos Pagni

    Fuente: La Nación

  • Libertarios atrapados

    Libertarios atrapados

    Es de las construcciones más perfectas del reino animal. Una herramienta de alta precisión y eficiencia. Una trampa mortal para las presas, que quedan atrapadas mientras la eximia cazadora espera con paciencia después de un arduo trabajo de fabricación. Una conexión de puntos exactos para mantener la tensión y la fuerza. Son las telarañas. Redes casi invisibles de hilos incapaces de ser percibidos por la presa. Conectores que, una vez atrapada la víctima, emiten vibraciones y alertan a la expectante araña para que se disponga a engullírsela. Comunicación instantánea. Y letal. Cualquier parecido con las redes sociales no es mera coincidencia. Sino fuente de inspiración. Millones disfrutan. Y millones quedan atrapados. Victimarios que, cuando menos lo esperan, se convierten en víctimas. Redes que se rompen. Vínculos que se destruyen.

    Nada más parecido a la disputa interna libertaria. Un universo de expertos en redes, que hicieron del mundo virtual su hábitat, su punto de comunicación, de conexión y fuente de poder. Ahí sumaron seguidores y cazaron incautos. Pero un día todo estalló. Fue, precisamente, por y en la trampa virtual, donde santicaputistas y karimenemistas terminaron de exponer sus conflictos de intereses, sus diferencias de proyectos y los odios construidos. Victimarios y víctimas de su telaraña.publicidad


    Por Claudio Jacquelin

    Fuente: La Nación