Categoría: Entretenimiento

  • Entrevista exclusiva con Han Kang: “No me gusta la palabra víctima, significa cierta derrota”

    En la pantalla del ordenador, vemos una estancia clara y diáfana, con una claraboya por la que desciende una intensa luz blanca. Abajo, nos saluda una risueña Han Kang (Gwangju, 1970), la última premio Nobel, surcoreana, que concede a este diario una de sus primeras entrevistas mundiales tras recibir el galardón en Estocolmo, el pasado mes de diciembre. Alegra verla sonreír, pues uno de sus personajes en La clase de griego, un emigrante asiático en Alemania, se preguntaba “por qué en Europa tienes que sonreír cuando ves a un desconocido”. La autora de La vegetariana –inquietante novela sobre una mujer que deja de comer carne, que la convirtió en una autora internacional de culto– , acaba de publicar dos novelas estrechamente relacionadas, Actos humanos e Imposible decir adiós (ambas en Random House y La Magrana); relatan dos escalofriantes masacres cometidas por el gobierno de su país.En una foto cedida por Kukminilbo/Kukinews, la escritora surcoreana Han Kang posa para una fotografía. EFE/EPA/Kukminilbo/Kukinews En una foto cedida por Kukminilbo/Kukinews, la escritora surcoreana Han Kang posa para una fotografía. EFE/EPA/Kukminilbo/Kukinews

    –¿Desde dónde nos habla?

    –Estoy en casa, en Seúl, eso que ve usted parece la luz natural que está entrando, pero no lo es, es una lámpara blanca muy potente. Aquí son las ocho de la noche, acabo de cenar junto a mi hijo, con quien vivo. A este hora me pasan cosas: es justo cuando me llamaron de la Academia Sueca para comunicarme que había ganado el premio.https://12cc8df110949618c75d080a33623786.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-40/html/container.html

    –Tiene cinco libros traducidos al español, pero hay otros en coreano que aún no nos han llegado. ¿Qué nos estamos perdiendo de usted?

    –En España me han dicho que les faltan mis novelas cortas. Me gustaría que, con el tiempo, pudieran leerlas también. Y he escrito también poesía, espero que la traduzcan algún día.

    –Su última novela, Imposible decir adiós, empieza con una escritora que tiene pesadillas por haber escrito su último libro, sobre una masacre cometidas por el gobierno de su país. Se parece usted con su novela anterior, Actos humanos, sobre la matanza de Gwangju en 1980.

    –Así es. El libro sobre Gwangju apareció en mayo de 2014 y esa pesadilla recurrente la empecé a tener justo un mes después, en junio de 2014. Pero es que, mientras escribía Actos humanos, yo había tenido muchas otras pesadillas. Pensaba que esta era solo otra más, un epílogo de aquellas que me produjo el contacto con el horror. Sin embargo, el color y la textura de este sueño eran diferentes. Por eso lo apunté y pensé que podría ser el inicio de una novela.

    –¿Puede describir esa pesadilla?

    –En mi sueño había miles de troncos negros, muchísimos troncos, en la ladera de una colina, tantos que no se podían contar, estaban ligeramente ladeados y tenían alturas distintas, como las personas. Me parecían tumbas. Nevaba. Yo pisaba agua, charquitos, de repente miraba para atrás y el horizonte se transformaba en el mar, que se desbordaba, el agua empezaba a subir, yo quería salvar las tumbas, con sus huesos, pero no tenía ni una pala, me puse a correr y me desperté cuando el agua me llegaba a los tobillos.

    Ese es el inicio, literal, de Imposible decir adiós.

    –Sí, mi protagonista lo interpreta como un mensaje y, junto a su amiga Inseon, se propone realizar una obra artística con 99 troncos que tienen que plantar. El nueve es un número incompleto, le falta algo para llegar a otro sitio.

    –Es increíble cómo sus sueños reales le nutren de material literario. Me imagino que debe de dormir con una libreta al lado.

    –No, no. No siempre tengo sueños significativos. Tengo sueños normales, como los de todo el mundo. Pero, en ocasiones, sí me doy cuenta de que un sueño ha tenido un significado profundo. Parece que me está contando algo. Algo importante. Entonces, en ese momento, como resulta algo tan impactante, se marca en mi mente, me levanto y tengo que apuntarlo.

    –En Imposible decir adiós se ocupa de la matanza de la isla de Jeju en 1948, con 200.000 personas asesinadas por el poder político. Ese mismo poder político que, en 1980, masacró a varios miles de personas en su ciudad natal, ordenando al ejército que disparara a la gente, tema de Actos humanos. Para el lector español, son hechos poco conocidos, pero ¿para el coreano?

    –Muchos conocen los hechos de Gwangju. Pero no el exterminio en masa de la isla de Jeju. Ese episodio ocupa tan solo una línea en nuestros libros de texto de historia. Muchos coreanos, al leer la novela, se han enterado realmente de lo que sucedió. Ustedes en España también tuvieron una dictadura y, en mis visitas a su país, tuve oportunidad de escuchar a personas afectadas, fui testigo de su sufrimiento y emociones en un país en que, como en Corea, todavía hay cuerpos por encontrar, con todos esos familiares que ignoran dónde están sus abuelos muertos. Creo que el lector español va a conectar con este tema de las heridas sin cicatrizar. Tras una masacre, no importa donde haya ocurrido, siempre va a encontrar personas para las que es imposible decir adiós, despedirse de los suyos. Siguen buscando los cuerpos, los huesos, de su familia. Por desgracia es algo universal, sucede en todo el mundo. Gwangju no es una ciudad coreana, es sinónimo de Auschwitz, Bosnia, Nanjing, de la masacre de nativos americanos…

    –Usted, sin embargo, no es para nada una novelista política.

    –No. Mi generación ya no ha sentido la necesidad de dedicar su obra al compromiso político, sino que mi objetivo es investigar el interior de lo humano. Pero fíjese que en La vegetariana hay una mujer que se despoja de su cuerpo con la intención de integrarse en el reino vegetal y, en La clase de griego, la protagonista ha perdido el habla porque rechaza la violencia del lenguaje y aspira a recuperarla a través de una lengua muerta. Son gestos de rechazo que intentan recuperar la dignidad a través de una acción autodestructiva.

    –¿Cómo le afectó personalmente la masacre de Gwangju? Usted tenía 9 o 10 años…

    –Yo era muy pequeña, y mi familia se mudó a Seúl apenas cuatro meses antes de la masacre, por otras razones, y gracias a ello salimos ilesos. Mis padres tuvieron por ello una especie de sentimiento de culpa del superviviente. De niña, oí muchas historias sobre aquello y, un día, encontré un libro clandestino en casa, con unas fotos que documentaban la masacre y en el que se veían imágenes atroces de asesinatos en masa y torturas. Me quedé en estado de shock. Fue horrible. Siempre he considerado este tema muy importante, tiene que ver con las preguntas esenciales sobre qué es el ser humano. Mis libros van de eso: la naturaleza de lo humano, el instinto. Escribí Actos humanos para superar el shock que estaba sufriendo. Empecé investigando la atrocidad, y me encontré con toda esta gente digna, por ejemplo los que no disparaban y se dejaron matar. No me gusta la palabra víctima, significa cierta derrota, pero no creo que ellos fueran derrotados, justamente se negaron a ser derrotados. Y por eso los mataron.

    –¿Y en el caso de Jeju?

    –El argumento es que una mujer en el hospital de Seúl le pide a su amiga que vaya hasta Jeju para alimentar a su cotorra y que no se muera, y para ello deberá atravesar una atroz tormenta de nieve. Como todo nace de un sueño, la misma textura de la narración funde el tiempo, la historia, la memoria e incluso la actualidad. Yo siempre pienso que la historia no es pasado, sino que también es presente.La escritora surcoreana Han Kang, ganadora del Premio Nobel de Literatura 2024. Yonhap via REUTERS La escritora surcoreana Han Kang, ganadora del Premio Nobel de Literatura 2024. Yonhap via REUTERS

    –Aquí, esa amiga de la escritora trabaja en vídeo, hace documentales. Y, en La vegetariana, también teníamos al cuñado, que era videoartista…

    –Sí, tengo mucho interés en el vídeo. Por ejemplo, he grabado uno de 18 minutos y 30 segundos, titulado igual, Imposible decir adiós, donde actúo junto a otra autora amiga mía. Tomamos una tela blanca muy grande, esa tela suave que se usa para envolver a los recién nacidos, estamos en el monte Hallasan, el más alto de Corea, y bajamos desde allí hasta la playa.

    –En La vegetariana, todo es realista aunque muy sorprendente. Pero en estas dos novelas basadas en hechos históricos reales, es donde paradójicamente vemos más elementos fantásticos, como fantasmas o las almas de los muertos…

    –Los fantasmas y las almas son cosas bien diferentes. Me gusta describir de modo natural esas escenas imposibles, donde se encuentran los muertos y los vivos, cómo por ejemplo Dongho, el chico que muere en Gwangju y que charla con los vivos, o contempla su propio cadáver en la calle, y es evocado por muchos otros personajes. En el caso de Imposible decir adiós, no sabemos quién está muerta realmente ni quién está viva, pero conversan, están hablando entre ellas y la lógica nos indica que eso no puede ser, que una de las dos no puede estar ahí. La nieve es el elemento básico, une el cielo y la tierra, lo muerto y lo vivo, la realidad y lo fantástico. Avanzo a través de estos símbolos.

    –Su literatura es muy empática en el sentido sensorial. Quiero decir que a los lectores nos duele el hueso de la mano cuando vemos la escena de tortura con el bolígrafo; estamos aterrorizados cuando la escritora se pierde bajo la tormenta de nieve; nos impresiona muchísimo la escena que graba el videoartista haciendo el amor con la vegetariana… O sea, recordamos de su libro, obviamente, los argumentos, pero muchas sensaciones y muchas imágenes. Quisiera que me explicara un poco cómo trabaja eso, lo de provocar esas intensas sensaciones en quien está leyendo una página que no es más que papel. Le confieso que, tras el impacto de alguna escena, he tenido que dejar la novela un rato y volver a ella un poco más tarde.

    –Yo, cuando escribo, pienso en el tacto.

    –¿Eh?

    –Pienso en cómo describir el tacto, la sensación física que tendría al estar ahí, lo sensorial es muy importante. Cuando escribo, utilizo mi cuerpo. Utilizo todos los detalles sensoriales de la vista, el oído, el olfato, el gusto, transmito ternura, calor, frío y dolor. He de notar que mi corazón se acelera y que mi cuerpo necesita comida y agua, camino y corro, siento el viento y la lluvia en la piel. Intento infundir en mis frases esas sensaciones vívidas, que se vea que la sangre está recorriendo mi cuerpo. Escribir es enviar al lector una corriente eléctrica. Y, cuando siento que esa corriente se ha transmitido, me asombro y me conmuevo.

    En el caso de Imposible decir adiós...

    –Ahí tengo que recordar qué sensación y sentimientos tenía cuando tocaba la nieve. Debo volverlo a sentir. Estuve escribiendo esta novela durante siete años, y como resulta que tenemos cuatro estaciones, no estaba siempre en invierno y eso era un problema. Entonces, para ciertas escenas, tenía que esperar que volviera a ser invierno y, al ponerse a nevar, salía a la calle para sentir la nieve. Es igual lo que estuviera haciendo, comiendo, trabajando, reunida… si nevaba, lo interrumpía todo y salía a sentir la nieve. Y luego iba al bosque, me pedía un taxi que me llevara a la montaña que hay cerca de mi casa, y ahí empezaba a pisar la nieve para sentir cómo es andar sobre ella, tocaba la que se acumulaba en las ramas de los árboles, veía cómo se derretía, cuánto tardaba, de qué forma se deshacía, todo esto durante horas, días, semanas… Y sentía también que cada copo de nieve tenía su peso y que la humedad de la nieve también es diferente.

    –Pero ¿pasara lo que pasara?

    –Sí. Me era igual todo, si estaba tomando té con mi amiga, mala suerte: si caía nieve de repente, yo salía al exterior. Era mi trabajo de campo para la novela. Hasta un punto en que ya no podía disfrutar de las nevadas tranquilamente, mirándolas tras la ventana. Cuando publiqué el libro, en otoño de 2021, recuerdo con gran placer aquel invierno de 2021, porque al fin podía descansar en casa mirando la nieve como el resto del mundo. Mis amigos, que tienen mucha paciencia, me llaman por teléfono al nevar: ‘Me acuerdo de ti, Kang’. Esa nieve ha dado todo un libro.

    –Desde luego, usted hace que la nieve pueda ser un monstruo amenazador, un estallido de pureza, un narcótico…

    –Es curioso lo que me ha dicho antes de que tiene que dejar el libro un rato. Porque, cuando escribo, yo tampoco aguanto sentada mucho tiempo. Escribo más o menos durante unos 30 o 40 minutos y ya no puedo más, mi concentración se acaba. Entonces me levanto, paseo durante otros 30 o 40 minutos o hago tareas de casa y luego vuelvo a escribir. Escribo corto y varias veces, a ráfagas.

    –Entre las escenas que a uno se le quedan grabadas en la memoria, hay una que no tiene que ver ni con la violencia ni con lo sensual, sino que es muy simbólica: en Actos humanos, a una compañía de actores les censuran la obra de teatro y la representan igualmente pero moviendo los labios en escena, sin pronunciar las palabras. ¿Eso cómo se le ocurrió?

    –¡Eso sucedió! Los actores se pusieron a actuar sin decir nada, solamente soltando algún gemido. En la dictadura, todos los libros, guiones y libretos tenían que ser revisados previamente por algún censor. Hubo una compañía que se encontró con la obra entera tachada, no podían decir ni una frase. Así que se les ocurrió que, sin contravenir la ley, podían representarla sin palabras. Fue algo que se marcó a fuego en mi corazón, por eso lo he incluido en mi novela, aunque los detalles de la historia y del teatro no tienen nada que ver con los reales.

    Sus personajes o están enfermos, ya sea con jaquecas –como las que usted sufre-, males más graves o están heridos o sangran o tienen problemas de salud mental. Es como si en este mundo fuera imposible estar sano. Hay muchos hospitales, centros de salud…¿Qué nos está diciendo? Porque, a veces, parece que el manicomio esté fuera de las paredes de esos centros, más bien en la calle.

    –El ser humano, todos nosotros, nacemos muy débiles. Y sucede igual cuando morimos, estamos muy débiles. Entre medio, no nos engañemos, nunca nos desprendemos de esa debilidad constitutiva, todos los seres humanos conservan ese lado débil, más o menos enterrado o manifiesto. Y pienso que la literatura tiene que tratar este tema, la fragilidad del ser humano. Mis personajes se relacionan entre ellos a través de su dolor, de su fragilidad, que es lo que los conecta. Sintiendo ese dolor, te relacionas con otros. Yo creo que esa es una de las evidencias del amor, es decir, el sufrimiento te abre al otro. Es como si de repente hubiera encontrado el significado del amor, y mis novelas son novelas de amor.

    –En especial, La clase de griego, que puede verse como un romance entre una muda y un ciego…

    –Todas hablan del amor, porque hablan del dolor. Amar significa incluir, abarcar el sufrimiento del otro, que te importa, el amor te hace empático. Nosotros sufrimos, nuestro cuerpo sufre, nuestra mente sufre pero, por medio de este proceso, mantenemos relación con otros y, al final, amamos. Yo creo que eso es tener una relación. Por ejemplo, la escena en que Inseon se corta los dedos de la mano trabajando en el taller.

    –Uy, sí, qué impresión…

    –Le recogen las puntas de los dedos que han caído al suelo y se los unen otra vez en el quirófano. Para que vuelvan a estar activos, formando parte del todo, deben pincharlos cada tres minutos, infligiéndole dolor, para que quede bien el dedo. Eso es pura medicina y muestra que, a través del sufrimiento, nos relacionamos y nos unimos.La escritora surcoreana Han Kang, ganadora del Premio Nobel de Literatura 2024. Yonhap via REUTERS.La escritora surcoreana Han Kang, ganadora del Premio Nobel de Literatura 2024. Yonhap via REUTERS.

    –Todo ello lo hace imbricando a los personajes con la naturaleza, sin llegar al ideal extremo de la chica de La vegetariana, que parte de un verso del poeta Yi Sang: ‘Creo que los humanos deberíamos ser plantas’.

    –En Imposible decir adiós me centro en el ciclo del agua, que se evapora, sube verticalmente hasta el cielo y luego se mueve también horizontalmente, por el viento y el mar. A través de esas líneas, podemos saber que la tierra está unida. Todos estamos unidos y relacionados. Siempre pienso en eso cuando escribo, en cómo podemos establecer vínculos. La literatura une a las personas que viven en diferentes lugares, en diferentes épocas históricas, pero que están leyendo el mismo libro.

    –Una pregunta, una solo, sobre la situación política en Corea y el autogolpe de estado del pasado mes.

    –Todo cambia constantemente, de una forma muy rápida. Yo sigo teniendo esperanza en que la cosa mejore. El día en que se declaró la ley marcial, el pasado 3 de diciembre, hubo ciudadanos que impedían el paso de los tanques con su cuerpo, muchísima gente se movilizó para no repetir el pasado. Yo, viendo estas escenas, me conmoví mucho y tuve la esperanza de que todo irá bien. Ahora mismo, la situación no puedo decir que sea buena, sino bastante compleja, pero aún así creo que se solucionará.

    –Su libro más distinto de todos es Blanco, una especie de diccionario de términos relacionados con ese color…

    –Al principio pensé, simplemente: ‘Voy a escribir sobre cosas blancas’. Y luego me acordé de mi hermana mayor, que murió a las dos horas de nacer. Seguramente, sin su muerte, mis padres no hubieran decidido tenerme a mí. En la primera parte aparecen las cosas blancas desde mi punto de vista. En la segunda, presto mi cuerpo a mi hermana muerta, para que ella me diga las cosas blancas que ve. Pero mi hermana mayor y yo no podemos coexistir, porque si está una no puede estar la otra, así que, en la tercera parte, hacemos la ceremonia de despedida. Así es el libro.

    Xavi Ayén es Editor jefe de la sección de Cultura del diario La Vanguardia, de Barcelona. Sus últimos libros son La vuelta al mundo en 80 autores y Aquellos años del Boom.


    Sobre la firma

    Xavi Ayén

    La VanguardiaBio completa

    Fuente: Clarín.com

  • Arte y oscuridad: Las fotografías premiadas en tiempos de dictadura

    Una escultura plateada de gran tamaño de la silueta geometrizada de un cóndor se yergue en medio de una sala en penumbras del Parque de la Memoria. Era el premio, en una escala mucho menor, que desde 1959 se le otorgaba al ganador del Salón Anual organizado por la Federación Argentina de Fotografía (FAF).

    En la sala, de pronto, nos damos cuenta de que es necesario aguardar un instante para que la pupila se dilate y podamos observar con nitidez el conjunto de imágenes exhibidas, el cual el cóndor parece custodiar. Se trata de aquellas premiadas, específicamente, en el tiempo de la última dictadura militar, entre 1976 y 1983.https://fa7e9aa3806bc802f3e1f8ab213210e5.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-40/html/container.html

    Tiempo aquel de censura, denuncias, proscripciones, exilios, desapariciones, violencias, muertes. Sin embargo, ese salón fotográfico ofició durante la dictadura, y ante la ausencia de otras alternativas, como el epicentro de la fotografía artística en la Argentina, pareciendo encontrarse al margen del contexto político y social de entonces.

    “Desde el comienzo de la década del sesenta, los fotoclubes habían hegemonizado la práctica amateur a través de sus concursos, normativas y rankings anuales. Estos espacios, además de expandir la fotografía artística hacia nuevos sectores de la sociedad, regularon durante décadas el criterio estético de esas producciones”, escribe Francisco Medail, curador de la exposición, en el texto de sala. Los fotoclubes estaban afiliados a la Federación Argentina de Fotografía (FAF).Jorge Luis Gigliotti  - Taller del maìs allaì. Medalla de honor monocromo. 1978. Salón de noche. Foto: gentileza.Jorge Luis Gigliotti – Taller del maìs allaì. Medalla de honor monocromo. 1978. Salón de noche. Foto: gentileza.

    Denuncia, resistencia, combate

    Medail, quien llevó a cabo una investigación de dos años para armar esta propuesta, comentó a Clarín que “en la historia de la fotografía se muestran sobre todo las imágenes de denuncia, de resistencia, el combate, y no tanto qué nos dicen esas imágenes que sí pasaban el filtro de lo decible”.

    ¿Y qué fue lo que encontró? En muchos casos de las 36 fotos expuestas hallamos impactantes atmósferas tenebrosas, como si todo fuera de noche o parte de una oscura ensoñación.

    Salón de noche es el título de la muestra en una clara alusión a la oscuridad arrojada por la dictadura. Y, casi paradójicamente, varias de ellas “iluminan” lo siniestro. Fotoclubes que nucleaban al personal de la marina, la aeronáutica y la policía participaron regularmente del Salón.

    “Quizás el caso más paradigmático sea el de Orlando González, suboficial de la Armada y ganador del Gran Cóndor de Honor en 1979 y 1981, actualmente condenado a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad”, escribe el curador en el texto de sala.

    La imagen a color de González, premiada en 1979 en la categoría pictórica, muestra a una joven vestida de blanco sentada al lado de un montículo de tierra revuelto (como un enterramiento recién sucedido) y mirando dicha elevación. Detrás, un árbol sin hojas. Los márgenes de la imagen se difuminan otorgando el efecto de niebla o de límite borroso entre la realidad y el sueño.Orlando Gonzalez - Raiz de vida. Medalla de plata monocromo 1979. Salón de noche. Foto: gentileza.Orlando Gonzalez – Raiz de vida. Medalla de plata monocromo 1979. Salón de noche. Foto: gentileza.

    Ese mismo año, González obtuvo otro premio por una imagen en blanco y negro, donde una calavera ocupa el primer plano y detrás, central, se eleva tenebrosa la figura entre tinieblas de La parca (en dicho contexto social y político la figura se vuelve abrumadoramente literal).

    Y también recibió un tercer reconocimiento por la foto «Raíz de vida», con la imagen de una mujer en una posición que remite a la iconografía de una crucifixión invertida (los pies arriba y la cabeza abajo) en un paisaje exterior oscuro.

    De ese mismo año es la fotografía premiada de Raúl Villalba con el título «Crucifixión»: en el primer plano del margen derecho, una joven mira de frente a la cámara con las manos sobre su pecho y en el fondo izquierdo de la composición se observa la silueta negra de un hombre en pose de crucifixión, iluminada apenas en sus bordes por un aparente fuego.

    En otra imagen, de Jorge Luis Gigliotti, aparece una pequeña claraboya en lo alto de un cuarto oscuro por la cual ingresa la única luz que, como un haz, ilumina a un hombre sentado en el piso.

    En otro cuarto aún más oscuro aparece, en la lente de Omar González, un cuerpo de costado y de espaldas desnudo sentado sobre una silla, encorvado y con la cabeza gacha oscurecida aún más (una pierna, un brazo y la curvatura de su columna son los tres elementos iluminados que funcionan como líneas que se interceptan en ese misterioso espacio).

    Recuperación y niños

    “Hice todo este trabajo de archivo para recuperarlas. Estas fotos están sacadas en su gran mayoría de catálogos y revistas restauradas digitalmente, vueltas a imprimir en su materialidad originaria. La escultura que es la estatuilla del premio llevada a escala humana es el cóndor que de alguna manera está vigilando todas las imágenes”, contó Medail a Clarín.

    El trabajo de puesta en escena, de iluminación y de montaje convierten la propuesta en una instalación, planteando una frontera imprecisa entre obra y curaduría. Medail es artista y curador especializado en fotografía y, en ocasiones, desarrolla ambas facetas trazando conexiones entre ellas.

    En otra imagen a color (Gran Premio Cóndor 1977, de Eduardo Giménez), una niña vestida de blanco mira al espectador, cuyo título es «Niña ausente». Este título se contrapone con el de la imagen «Las apariciones de Alejandra» (1978) de Jorge Truells, en la cual se ve el rostro de otra niña mirando a cámara. Ninguna de ellas sonríe. Tampoco lo hace la pequeña «De un mundo gris» (de Pedro Luis Raota, 1983) inmersa en un paisaje exterior negro, pesadillesco, donde lo único claro y luminoso es su cabello claro.Juan C. Villareal - El misterio de la creacioìn. Gran premio Condor, contemporaìnea, 1983. Salón de noche. Foto: gentileza.Juan C. Villareal – El misterio de la creacioìn. Gran premio Condor, contemporaìnea, 1983. Salón de noche. Foto: gentileza.

    También hay imágenes que remiten a cierta vida cotidiana casual. Son varios los retratos premiados al respecto, cuyos títulos describen el asunto: «La Nona», «Doña Berta», «Una flor», «Mi adorable vecina». Entre algunos paisajes exteriores soleados como en «Los girasoles de Rusia» y «Silvia temprano».

    “¿Cuánto nos dicen de una época aquellas fotografías que intentaron ser ajenas a su momento histórico? ¿Qué sentidos despiertan en la actualidad? ¿Cuál es la potencia política de un régimen visual aparentemente apolítico?”, fueron las preguntas que se hizo Medail. En esta exposición las comparte y las respuestas al mirarlas son contundentes y esclarecedoras.

    La exposición se podrá ver hasta el 6 de abril, en la Sala PAyS del Parque de la Memoria. Av. Costanera Norte Rafael Obligado 6745. De martes a viernes de 11 a 17, sábados, domingos y feriados de 11 a 18. Entrada gratuita.


    Sobre la firma

    Laura CasanovasBio completa

    Fuente: Clarín.com

  • Arte, historia y enigma: La subasta del “Boudoir federal”

    Este viernes, el «Boudoir federal», una obra valiosa que es toda una condensación de la vida privada y política rioplatense en la década de 1840, entra en subasta en la casa Hilario. Pintada por Gaetano Descalzi (1809-1886), la pieza sale a remate con una base de ocho mil dólares.

    Estamos en 1845: una joven se mira en el inmenso espejo de su boudoir cubierta con su ropa interior mientras el resto yace desprolijamente en una silla. ¿Se habrá quitado recién la falda y el tocado? ¿Se estará colocando hebillas en su pelo o liberándolo de ellas? Y ese esbozo de sonrisa que vemos reflejada, ¿anuncia la velada que vendrá o, más bien, alude a la que transcurrió?https://346ff2f64c4dda6227cd62735a38a20c.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-40/html/container.html

    La escena es de la más pura intimidad si no fuera porque desde la pared de fondo todo lo observa, incólume en su retrato, el gobernador de Buenos Aires Juan Manuel de Rosas.

    El juego de miradas traza líneas de fuerza entre el espacio privado y el espacio público que son tan sutiles como firmes: la joven se observa a sí misma y a través del espejo también al artista y a quienes vemos su imagen; Rosas observa la escena completa, casi vigilando a ese artista e incluso a los espectadores; el artista, por su parte, observa a la joven mujer posando para él semivestida, y nosotros asistimos a un cuadro de doméstica intimidad en el que enseguida reconocemos, a la vez, un retrato de ejercicio del poder.

    Esta obra preciosa y osada para los tiempos en los que se compuso es el «Boudoir federal», que conocíamos por reproducciones en los libros y que tenía, hasta hoy, paradero desconocido. Me gusta pensar en la historia posible detrás de esta escena, como si fuera un misterio que alcanzó también a la historia de la obra, de su composición y su destino, y que ahora podemos develar.

    La composición de la obra

    Las iniciales que aparecen en el margen derecho concentran de entrada un pequeño enigma: GD y GB. Las primeras corresponderían a Gaetano Descalzi, el artista genovés llegado al Río de la Plata a mediados de la década de 1820 y autor de la imagen más icónica y favorita de Rosas, con su uniforme militar, su banda, su medalla: Rosas el Grande, que llevó a litografiar a una importante casa parisina enviado por el gobierno rosista en 1841 y que apenas un par de años después reprodujo en el interior del boudoir.

    Las segundas iniciales, en cambio, son de atribución incierta, pero indican, por su caligrafía diferenciada, o bien una composición a dos manos o bien la colaboración de un discípulo o bien la legitimación de la autoría por su pertenencia al taller de Descalzi.

    Como sea, las erratas y errores que acompañaron la lectura y la atribución de las iniciales parecieron sellar la suerte del «Boudoir federal». A esto se sumó el malentendido sobre su técnica, ya que a veces la obra se registró como óleo y otras como acuarela, incluso en un mismo catálogo, cuando se trata, y es indiscutible al estudiarla en vivo, de una composición mixta de acuarela y grafito sobre papel montado sobre un cartón, quizás con detalles en óleo para las ropas o los jarrones decorativos.

    Que también haya habido pequeñas alteraciones registradas en las medidas de 36,7 x 26,4 cm. es apenas una curiosidad ante alteraciones más llamativas: descripciones en las que falta el retrato del Restaurador de las leyes y en las que tampoco está debajo la miniatura oval ni del otro lado la guitarra colgada, con toda su impronta criolla.Boudoir federal, una obra de valiosa Gaetano Descalzi (1809-1886) sale a remate con una base de ocho mil dólares en  la casa Hilario. Foto: gentileza.Boudoir federal, una obra de valiosa Gaetano Descalzi (1809-1886) sale a remate con una base de ocho mil dólares en la casa Hilario. Foto: gentileza.

    Es como si en esa versión, probablemente tardía, se hubieran querido borrar todos los elementos de carga alegórica para dejar únicamente el cuerpo de mujer. Solo que, en el mismo gesto, la imagen original fue despojada de las tres únicas referencias al mundo masculino dentro de ese espacio de femenina intimidad y cambian por completo su sentido.

    Esos elementos masculinos participan activamente de la compleja trama de significaciones que hacen tan atractiva y enigmática la obra. Porque si, en el «Boudoir federal», el retrato de Rosas explica el contexto histórico y político mientras la miniatura evoca un contexto familiar, ¿no viene a indicar la guitarra que ese interior afrancesado, en vez de pertenecer a una dama porteña, como en general se lo entendió, le ha sido acondicionado a una joven por su amante, seguramente, él sí, un hijo de la élite?

    La pista interpretativa no está dada solo por el motivo del tocador y la mujer a medio vestir propio de la tradición iconográfica francesa, que sugiere oportunamente el especialista en arte rioplatense decimonónico Roberto Amigo, sino por la presencia insólita de la guitarra, que en cualquier boudoir, federal o no, estaría fuera de lugar.

    Más todavía: me animo a decir que esas ropas arrojadas sobre la silla se las ha quitado a la vuelta de un paseo su apasionado amante, que ahora la observa oculto tras las pesadas telas que se reflejan en el espejo y disimulan la alcoba.

    El destino de la obra

    Todo lo anterior permite entender las derivas de la imagen, la confusión entre el original y sus versiones, también las interpretaciones siempre sesgadas o equívocas que esto conllevó en quienes se ocuparon de ella.

    Lo cierto, según consta en referencias dispersas, es que la versión conocida como «Dama en el tocador» integró la colección del rosarino Domingo Minetti por lo menos hasta los años sesenta, a quien habría pertenecido también una posible tercera versión, y que una o ambas fueron exhibidas, según testimonian los catálogos, apenas unas tres veces en museos y galerías de Rosario y tal vez de Córdoba.Boudoir federal, una obra de valiosa Gaetano Descalzi (1809-1886) sale a remate con una base de ocho mil dólares en  la casa Hilario. Foto: gentileza.Boudoir federal, una obra de valiosa Gaetano Descalzi (1809-1886) sale a remate con una base de ocho mil dólares en la casa Hilario. Foto: gentileza.

    Y lo que más nos importa: el «Boudoir federal» de Descalzi y GB formó parte de la colección Bonifacio del Carril, quien incluyó la imagen (junto con una descripción con erratas) en su Monumenta Iconographica de 1964, de donde se la ha reproducido en diferentes formatos y para diversos usos desde entonces. Acá se pierde el rastro y empiezan las revelaciones de la investigación.

    Cuando Alejandra Uslenghi, especialista en cultura visual del siglo XIX, me contó que apenas unos días atrás había aparecido el «Boudoir federal» y que se encontraba en la casa Hilario. Letras, Artes, Oficios, además de intercambiar con ella emocionadas conjeturas, no pude esperar para verlo.

    Y no solo vi por primera vez una obra a la que era imposible tener acceso más que a través de reproducciones de fidelidad dispar. También conocí los entretelones fascinantes de la historia a través del generoso relato de Roberto Vega, quien con sus conocimientos y experiencia de coleccionista y la certificación rigurosa de Amigo, logró reconstruir el tramo perdido a mediados del siglo XX.

    Por ejemplo: por un recibo de venta de diciembre de 1961 hoy puede saberse que en esa fecha «Boudoir federal» fue adquirida por José de Elordy; y por un programa de mano, que casi tres décadas después, en octubre de 1989, formó parte de la exposición Iconografía del Río de la Plata en la galería L´Amateur, donde la adquirió el coleccionista que la conservó hasta el final de su vida y de quien procede el original que hizo su aparición.

    Esta semana de comienzos de 2005 el «Boudoir federal», una obra valiosa que es toda una condensación de la vida privada y política rioplatense en la década de 1840, entra en subasta en la casa Hilario. En ese hecho encuentro respuestas y me vuelvo a hacer ciertas preguntas.

    Confirmo una vez más la necesidad de seguir apostando a la investigación como vía de conocimiento y cuidado de nuestro patrimonio cultural: porque la historia apasionante que les conté es mucho más que la historia de un antiguo cuadro inhallable. Y sobre todo confirmo, ante las múltiples posibilidades abiertas, la importancia de redoblar el compromiso con las instituciones públicas: las únicas que garantizan para el patrimonio artístico una exposición abierta y plural para todas y todos.

    En cuanto a la pregunta, no sé qué respuesta tendrá: solo espero poder ver el «Boudoir federal» cada vez que quiera, acompañando otras obras del ya lejano siglo XIX, en la galería de algún museo de la Argentina.


    Sobre la firma

    Alejandra LaeraBio completa

    Fuente: Clarín.com

  • De esculturas monumentales a galerías íntimas: Arte gratuito en Buenos Aires en siete muestras

    Buenos Aires y el conurbano se llenan de arte gratuito esta temporada con una selección de muestras que incluyen esculturas al aire libre, instalaciones inmersivas y pinturas que invitan a la contemplación. Desde el nuevo espacio Malba Puertos hasta galerías íntimas en la ciudad, estas propuestas ofrecen experiencias únicas para todos los amantes del arte. Con entrada libre, estas siete exposiciones son una oportunidad perfecta para explorar y conectar con el mundo artístico.

    Ofrenda, de Celina Eceiza, en el Museo Moderno

    Al entrar a esta exposición la arquitectura del museo cambia. Se ablanda, podríamos decir, en contraste con la del resto de salas en una serie de mundos levantados sobre telas. La iluminación, que en este caso proporcionan meramente los colores -no hay ventanas por donde entre luz de afuera-, viste a cada uno de estos enormes ambientes de un diferente momento del día, o quién dice, de un distinto estado de ánimo.

    Es una atmósfera realmente bonita en la que dan ganas de quedarse un buen rato, y unos colchones blandos y esponjosos permiten hacerlo relajado e inmerso en la contemplación. Se puede visitar hasta marzo, con entrada gratuita los miércoles. Hay café dentro del museo para que no le falte nada a la salida.

    Malba Puertos

    Este paseo de esculturas monumentales al aire libre es una escapada genial para pasar el día. Recién inaugurado en Escobar, es un segundo Malba al cual se llega en auto en una hora. Durante todo el verano, el lugar ofrece también actividades y talleres de arte gratuitos de los que se puede participar sin necesidad de reserva. Hay para todos los gustos y su programación se puede ver en la web del museo.En Malba Puertos, Eduardo Costantini, Gabriel Chaile y el arquitecto Juan Herreros. Foto: gentileza prensa Malba.En Malba Puertos, Eduardo Costantini, Gabriel Chaile y el arquitecto Juan Herreros. Foto: gentileza prensa Malba.

    Todas las obras que hay allí son de artistas argentinos, y en dicho entorno, para el cual fueron encomendadas, les toca negociar con la naturaleza: se materializa en ellas el viento, que cambia de lugar sus partes y así su significación; mientras que la humedad que emanan el río y el lago, y el oxígeno del aire mismo, las oxidan transformando sus colores. Trazando reflexiones sobre el tiempo.

    Hay incluso una sala de paredes vidriadas entera y permanentemente dedicada a la obra que Gabriel Chaile expuso en la Bienal de Venecia. También de acceso gratuito y con bar adentro. Abierto todos los días menos los lunes.

    Una remera no negra, de Carrie Bencardino en la galería Piedras

    Para quienes se animen a fluir en la contemplación paciente, esta muestra de pura pintura también es de entrada gratuita y cierra el 25 de enero (últimos días para visitarla, abre de jueves a domingos por la tarde). Es una sala con cuatro óleos grandes y envolventes que ubican al espectador en el centro de una escena futurista y glamorosa.

    Aún separados por los límites de los lienzos, sus personajes coexisten en una misma historia, en la que el visitante está integrado. A él lo miran directo a los ojos como la famosa Gioconda. Si uno se acerca y deja atrapar por estas piezas, podrá encontrar detalles impensados. Quizás, hasta a sí mismo.

    Sin título, de Mondongo en Arthaus

    En esta muestra del dúo argentino, que se puede ver hasta marzo, la naturaleza brilla aún en la oscuridad. En las salas de abajo del edificio se exhiben «Calavera II» y «Calavera VIII», hechas con plastilina y lujo de detalle, que pertenecen a importantes colecciones en Bélgica y Estados Unidos.Juliana Laffitte y Manuel Mendanha del colectivo Mondongo en ArtHaus Buenos Aires. Foto: Mariana Nedelcu.Juliana Laffitte y Manuel Mendanha del colectivo Mondongo en ArtHaus Buenos Aires. Foto: Mariana Nedelcu.

    Que la muerte iguala a todos, es un mensaje que estas obras perfectamente podrían contener. Aunque son, al mismo tiempo, metáforas de todo menos de la muerte: en palabras de sus prolíficos creadores, “autorretratos, contenedores de toda la basura que a lo largo de la vida se acumula a veces con más y otras con menos sentido dentro nuestro”.

    Nunca será suficiente el tiempo para alcanzar apreciar la totalidad de escenas que transcurren dentro de estas calaveras, unidas por una historia, una vida. Para hacerlo habría que, en cierto modo, vivir la vida que vivió el retratado: todo aquel que observe.Juliana Laffitte y Manuel Mendanha del colectivo Mondongo en ArtHaus Buenos Aires. Foto: Mariana Nedelcu.Juliana Laffitte y Manuel Mendanha del colectivo Mondongo en ArtHaus Buenos Aires. Foto: Mariana Nedelcu.

    En la terraza del edificio además se instaló de manera permanente «El Baptisterio de los Colores». Obra arquitectónica inmersiva que el dúo compuso con casi 4 mil colores de plastilina, hierro, madera y espejos. Abre de martes a domingos con entrada gratuita y el espacio también tiene cafetería.

    Canal Gauchito, de Martín “El Keni” Agazzi en la galería Departamento 112

    Una muestra que es a la vez santuario del Gauchito Gil, inaugurada en el aniversario del fallecimiento del santo popular desertor y justiciero.

    Esta exposición del artista oriundo de Merlo recorre dos salas que consiguen cosechar -tanto en devotos como en no devotos- preguntas y reflexiones alrededor de la fe y su lugar en estos tiempos. Contempla registros fílmicos, pinturas, cerámicas y dibujos en carbonilla, y se puede ver hasta marzo en la galería de Martinez.

    Retroespectro, de Agustín González Goytía, y Un amor y una promesa, de Fabio Risso Pino en la galería Linse

    La muestra de González Goytía propone entrar en la pintura, en el paisaje eufórico que se forma en el destello del color. Los lienzos cuelgan de manera instalativa en el espacio trazando un recorrido que abarca una decena de años de trabajo del artista tucumano. Así, plantea pensar dónde empieza y dónde termina una obra, un momento, los enlaces y desenlaces.

    La muestra de Risso Pino, por su parte, en el piso de arriba de la misma galería, sumerge al visitante en el luminoso imaginario de este artista donde se vinculan ternura, humor, nostalgia y sexualidad. Tan naif como eróticas, estas piezas de lejos aparentan objetos de una perfecta manufactura. Es al acercarse y adentrarse en ellas, que se revelan rostros, gestos y recuerdos que apelan directo al sentimiento. Ambas se podrán ver a partir de febrero con entrada gratuita.

    Flores Salvaje de Julieta Proto Boca, y La mitad entre la pared y el infinito de Álvaro Godoy en Valerie´s Factory

    La exposición de pintura de Proto Boca es una de grandes paisajes que transportan al entorno terracota y pedregoso del norte. Conectados por un gran horizonte, los óleos rescatan -por la manera tradicional en la cual cuelgan de las paredes sin cruzarse al paso del visitante- el valor que la bidimensionalidad le da a la disciplina. Proponen concentrarse en lo que pasa dentro de la pieza y en cómo está usado el material.

    La distancia entre la obra y quien observa, juega un rol fundamental en la apreciación de las vistas y su amplitud. Hay también una linda serie de grabados más chicos con letras de Daniel Melero que se amalgaman a la abstracción de las panorámicas. Distribuidas en todos los ángulos de la galería, las piezas invocan la visión 360°, como si uno andara en auto por aquella alucinante ruta rojiza.

    En la exhibición de Godoy brillan flores tridimensionales, y otras se desprenden del piso o las paredes a la altura de los espectadores. Una instalación lúcida que traslada, desde lo visual y sonoro, a un entorno más selvático, con piezas que remiten a la técnica del grabado japonés Ukiyo-e. Desde febrero y hasta abril, estas dos muestras se podrán ver gratis en la galería ubicada en Villa Crespo.


    Sobre la firma

    Nicole GiserBio completa

    Fuente: Clarín.com

  • La literatura de Mariana Enriquez inspira a artistas de todas las disciplinas en una exposición única

    Si bien hay autores que logran romper las barreras del mundo literario hasta convertirse en grandes celebridades, lo que sucede con Mariana Enriquez supera esa posibilidad, ya que a través de una literatura que expone lo que elegimos tapar, sacude los sentidos de sus lectores de manera sigilosa y punzante al exponer temas complejos de abordar pero que no se pueden dejar de leer aunque sea debajo de las sábanas.

    Cuánto más devela mayor es su estatus de superestrella con un «fanbase» excepcional, como explica Vanessa Bell, ideóloga de Como para no estar muerta con este día. «Mariana es la reina de la oscuridad y el temor», sostiene en el texto que acompaña la muestra, una descripción que recibió por parte de un fan en redes sociales el día de su cumpleaños.https://675fa328f6cc9aa7ec6a9de468620591.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-40/html/container.html

    La idea comenzó con una convocatoria abierta para que artistas de todas las disciplinas pudieran enviar obras inspiradas en el universo literario de la escritora. Sin embargo el plan comenzó a mutar cuando después de recibir propuestas de más de mil postulantes, ambas comprendieron que debían dar un segundo paso y presentar una selección en una galería, por lo que se unieron a Mariana Allesio y Nicolás Barraza, directores de Mite.MARIANO TRONTI-El carrito, 2024-O´leo sobre lienzo-50 x 70 cm, en Como para no estar muerta con este día, hasta el 31 de enero en Mite. Foto: gentileza.MARIANO TRONTI-El carrito, 2024-O´leo sobre lienzo-50 x 70 cm, en Como para no estar muerta con este día, hasta el 31 de enero en Mite. Foto: gentileza.

    Performances, canciones y libretos

    Tan potente fue la recepción que también se presentaron performances, canciones y libretos para teatro que no pudieron incorporar e incluso trabajos de alumnos de secundaria gracias a un profesor que los impulsó a crear algo alrededor del imaginario de Enriquez.HERNA´N FEDERICO BRUSA-Juan, 2023-Resina epoxy maciza pintada con acri´licos-40 x 13 x 13 cm, en Como para no estar muerta con este día, hasta el 31 de enero en Mite. Foto: gentileza.HERNA´N FEDERICO BRUSA-Juan, 2023-Resina epoxy maciza pintada con acri´licos-40 x 13 x 13 cm, en Como para no estar muerta con este día, hasta el 31 de enero en Mite. Foto: gentileza.

    «Es una exposición muy horizontal, por lo que se pueden encontrar obras hechas por adolescentes que recién empiezan su camino en diálogo con artistas con muchos años de trayectoria que no sólo se presentan al público sino que también están a la venta, algo que nos parece valioso», destaca Barraza y explica que también incluyeron piezas que forman parte de la colección personal de Enriquez. «Esa muñeca la trajo en su cartera el día de nuestro primer encuentro. Tiene muchas obras que la gente le ha ido regalando».

    Decir que Enriquez tiene un «fanbase» es quedarse corto. Lo suyo es popularidad con mayúscula y por eso miles de personas se sienten atravesados por los mundos que habitan en su cabeza y sus dedos de los que tanto queda por descubrir, como dijo en su discurso al ganar el Premio Iberoamericano de Letras José Donoso el año pasado.GABA DE DIOS-As time goes by, 2022-Pintura acri´lica, pla´stico derretido y marco antiguo-90x122x14cm, en Como para no estar muerta con este día, hasta el 31 de enero en Mite. Foto: gentileza.GABA DE DIOS-As time goes by, 2022-Pintura acri´lica, pla´stico derretido y marco antiguo-90x122x14cm, en Como para no estar muerta con este día, hasta el 31 de enero en Mite. Foto: gentileza.

    Por esa misma razón el día de la inauguración había más de una cuadra de cola sobre la avenida Córdoba para entrar a Mite, como si se tratara de una procesión, algo que solo se ve con exhibiciones de estilo Blockbuster en grande museos y que recuerda a la anécdota de la primera muestra de Emilio Pettoruti, cuando en 1924 trajo la vanguardia a Buenos Aires, causando un verdadero revuelo, por lo que la gente se desesperaba para ver de qué iba la cosa.

    El guión curatorial incluye pequeñas esculturas, pinturas, dibujos analógicos y digitales, textiles, libros intervenidos, fotografías y piezas que se salen de su marco. Ellas guían la mirada que se pimponea de una punta a la otra de la sala como si estuvieran viendo la final de un torneo de tenis.MARIANO TRONTI-El carrito, 2024-O´leo sobre lienzo-50 x 70 cm, en Como para no estar muerta con este día, hasta el 31 de enero en Mite. Foto: gentileza.MARIANO TRONTI-El carrito, 2024-O´leo sobre lienzo-50 x 70 cm, en Como para no estar muerta con este día, hasta el 31 de enero en Mite. Foto: gentileza.

    Unidas por un hilo rojo

    Aquí se entrelazan personajes, escenas e imágenes simbólicas que incluso llegan a repetirse como si las obras hubieran sido creadas en universos paralelos, donde personas desconocidas se inspiran en una misma lectura y quedan unidas por un hilo rojo atado por la propia autora. Es el destino infalible a través del arte.BART NETWORK-Toxiboys, 2024-La´piz, lapicera y marcadores sobre papel 29,7 x 21 cm, en Como para no estar muerta con este día, hasta el 31 de enero en Mite. Foto: gentileza.BART NETWORK-Toxiboys, 2024-La´piz, lapicera y marcadores sobre papel 29,7 x 21 cm, en Como para no estar muerta con este día, hasta el 31 de enero en Mite. Foto: gentileza.

    La repetición alude a relatos como la venganza de Florencia y Rocío en «La hostería», la imagen de la calavera que aparece en muchos de los universos de Enriquez y que está presente en cuentos como «Nada de carne sobre nosotras», cuando el personaje principal se obsesiona por completo con una calavera que encuentra en la calle.

    También hay retratos de Mariana, de mujeres que se prenden fuego, hay luz y oscuridad, como en El chico sucio, cuando finalmente se descubre el escalofriante destino de los niños. «Encendí la luz y la lámpara parpadeó: se va a quemar, pensé, voy a quedar a oscuras».

    En Como para no estar muestra con este día se hace presente el humor, el romance, el color, la ilustración y el arte naif con muchas capas para desentrañar –complejas, sutiles, aterradoras y poéticos– como sucede con toda la literatura de Mariana Enriquez.

    Como para no estar muerta con este día, hasta el 31 de enero en Mite (Avenida Córdoba 380).


    Sobre la firma

    Melisa BoratynBio completa

    Fuente: Clarín.com

  • Crónicas y ficción: un libro revive la historia del periodismo gráfico argentino

    ¿Qué característica personal tenía el joven Jorge Asís cuando escribía en la sección Información General de Clarín? Entre otras, una tremenda desfachatez literaria, nacida de la curiosidad afilada para mirar el mundo y la sensibilidad artística que lo llevaba a experimentar con la prosa. No era alguien que siguiera los parámetros de lo que se esperaba. ¿Una noticia con el vetusto formato de pirámide invertida? (Risas de la platea): jamás.El periodista y escritor Julian Gorodischer. Foto: Andres D'Elia.El periodista y escritor Julian Gorodischer. Foto: Andres D’Elia.

    “¿A quién podrás amar después de tanta desventura?, ¿acaso a un semejante que está en otro vagón de otra línea tan insoportable como ésta? No, Balderi, mejor es mirar hacia arriba, ya pasamos Agüero y ‘hay que objetivar la situación’, como decía un analista, para ayudarla a que pase más rápido; mirar, por ejemplo, el cartel que ingeniosamente dice ‘aquí los Benson no se doblan porque no se puede fumar’. Los doblados entonces lo miramos, aquí sólo cabe el delirio y la resignación”. Ese es un fragmento de «Blues de la línea B», publicado en 1978 en la sección Información General de Clarín. Lo firma Oberdán Rocamora, que no es otro que el díscolo Turco, a los 32 años.

    Es fácil pensar de un modo más tácito. Asís es ese titán de la literatura y el periodismo. Igual que Beatríz Sarlo, Enrique Symms, Raúl González Tuñón, Dalmiro Sáenz o Sara Gallardo. La propuesta interesante es poner el ojo en esos sujetos que hicieron algo cuando aún no se estaba haciendo, buscar una forma nueva. Porque comunicar –narrativamente– es el modo de hablar al mundo y con el mundo. Eso es algo que tienen en común estos autores tan disímiles.

    Julián Gorodischer es hijo natural de esa gesta. La ejerce con derecho de heredero y conocimiento de causa. Entonces, se internó en hemerotecas durante un año para rastrear el origen del periodismo narrativo. La experimentación híbrida, la no ficción que se cruza con el cuento y la crónica, la que usa todo recurso para relatar historias. El resultado es la antología Preciosas mayúsculas (HD ediciones), un libro que ya se explica a sí mismo en el subtítulo: “Piezas secretas en el periodismo del siglo XX”.El periodista y escritor Julian Gorodischer. Foto: Andres D'Elia.El periodista y escritor Julian Gorodischer. Foto: Andres D’Elia.

    Gorodischer –doctor en Ciencias Sociales, licenciado en Ciencias de la Comunicación y magister en Periodismo– fue editor jefe de la Revista Ñ. Medios mexicanos como Gatopardo, Esquire o GQ y colombianos como Avianca publican sus crónicas, además de revistas y diarios argentinos, entre otros La Nación, Rolling Stone y Anfibia. Es parte de diversas antologías de América Latina. Ganó premios. Dictó cursos y laboratorios de, entre otros formatos experimentales y de avanzada, narración onírica, periodismo en cómic, escritura creativa de no-ficción y crónica íntima.

    Es autor, también, de novela collage Claudia Vuelve, una ficción con geografía informada de periodismo en la mítica revista Claudia. Con ilustraciones de Marcos Vergara, publicó la novela gráfica Camino a Auschwitz. Algunos de sus libros de investigación y crónica son Golpeando las puertas de la TV, La ruta del beso y La ciudad y el deseo. Y como compilador, hizo la antología Los atrevidos. Crónicas íntimas de la Argentina, que observa las últimas dos décadas de relatos sobre la propia vida.

    Brotes tempranos

    Ahora se enfoca en encontrar los brotes tempranos de lo que vendría. Preciosas mayúsculas abarca el período 1930-1998 con crónicas, por decirles de un modo escueto, de autores como Osvaldo Soriano, Horacio Verbitsky o Silvina Bullrich, entre otros grandes.

    «La forma pasa a primer plano; el mainstream es la experimentación con el discurso». Esa fue una de las múltiples apostillas lúcidas del escritor, cuando presentó su libro el sábado 7 de diciembre junto a Carlos Ulanovsky, otro prócer del periodismo de quien también hay un texto incluido en la meticulosa antología.

    Cada detalle está por algo. El prólogo, por ejemplo, se llama «Apostillas a la búsqueda del tesoro». Ahí, Gorodischer cuenta que Preciosas mayúsculas se trata, como conjunto, de ese momento histórico en que «la prensa argentina se espeja en lo que está pasando en diversos movimientos alrededor del continente que promueven textos en los que escenas y personajes se despliegan en las páginas de los medios como en una ficción realista”.

    Después, la antología se divide en cuatro partes: «Miradas al óleo» (las décadas del 30 y el 40); «Periodismo moderno» (los 50 y los 60); «Fuera de eje» (años 70) y «Raros y nuevos» (los 80 y 90). Como cierre, hay un mapa de los medios donde salieron estas notas que Gorosdicher rescata, con un breve resumen de su historia.

    Algunos son: Caras y Caretas y La Prensa (respectivamente, una de las revistas y el medio gráfico más importantes de las primeras décadas del siglo XX); Crítica (el diario que fundó Natalio Botana en 1913); Revista Atlántida (semanario de interés general y femenino editado entre 1918 y 1970); Primera Plana (que comandó desde 1962 Jacobo Timerman); las revistas Humor, Trespuntos y El Porteño; además de los diarios Clarín, La Nación, Página/12 y Perfil.El periodista y escritor Julian Gorodischer. Foto: Andres D'Elia.El periodista y escritor Julian Gorodischer. Foto: Andres D’Elia.

    “Yo veo el futuro repetir el pasado”, cantaba el brasilero Cazuza en «El tiempo no para», un tema que ya es mito y vuelve a tomar actualidad. Era 1988 y el mundo estaba en la anterior repetición infinita de su ciclo del espanto. Casi cuatro décadas después, Gorodischer antologa, en estas crónicas, aquel espíritu de premonición. Porque al señalar los inicios del periodismo narrativo no sólo observa el género, también el mundo y sus reincidencias.

    Advierte, de alguna forma, algo que es necesario pararse a mirar y dice, en el prólogo: “Es hora de volver a los pioneros de la prensa gráfica para establecer un linaje de su ciclo próspero y su protagonismo en una agenda nacional siempre convulsionada”.

    En los textos seleccionados encuentra el quiebre, “a través de un paso a paso de la narración que escenifica los acontecimientos en vez de meramente enunciarlos, como hace la prensa informativa tradicional” para ver el inicio de algo que hoy sería benevolente retomar. Un género en el que “los textos viven; los personajes hablan”; escribe.

    En Preciosas mayúsculas, Gorodischer logra un rescate –emotivo, práctico y señala-caminos– del periodismo gráfico argentino para “dar nueva vida lectora y reconocimiento libresco” a textos que fueron hitos. Este es un libro que captura lo fugaz para que permanezca y así invita, pide, propone, su regreso y reinicio.

    Preciosas mayúsculas, de Julián Gorodischer (HD ediciones).


    Sobre la firma

    Daniela Pasik

    Especial para ClarínBio completa

    Fuente: Clarín.com

  • Meditación trascendental y creatividad: El legado oculto de David Lynch

    Dijo David Lynch: “La educación basada en la conciencia no es un lujo. Para nuestros hijos, que están creciendo en un estresante y a menudo aterrador mundo dominado por la crisis, es una necesidad. En un mundo de miedo e incertidumbre como el actual, cada niño debería tener un tiempo al día en la clase para sumergirse dentro de sí mismo y experimentar el silencio –la dicha absoluta–, el enorme depósito de energía e inteligencia que está profundamente dentro de todos nosotros. Esta es la manera de salvar a las próximas generaciones”.

    Las palabras de esta leyenda del arte que ha muerto ayer a los 78 años, constan en el sitio web de la Fundación homónima que desarrolla programas de meditación trascendental (TM, por sus siglas en inglés) desde hace 20 años en diversos países de América Latina, para sacar adelante a niños humildes en condiciones de extrema vulnerabilidad por las adicciones, sobre todo a las drogas.https://4e04bd70ad14946a4917f47dbd73e7ec.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-40/html/container.html

    Durante 40 años, el visionario y poético director de Terciopelo azul y la inolvidable Muholland Drive; autor de Atrapa el pez dorado y de otros libros de conversaciones como Lynch por Lynch, de Chris Rodley (El Cuenco de Plata), y Espacio para soñar, de Lynch y Kristine McKenna (Reservoir Books), cuya carrera comenzó como pintor, se sumergió en su interior a través de las técnicas de la TM y eso cambió su mundo.

    Lynch anhelaba que la experiencia de “sumergirse dentro de uno mismo” fuera una preparación “para el aprendizaje y un instrumento para desarrollar el potencial creativo de la mente”, y que se integrara a la currícula escolar en todos los países.

    Esa educación basada en la conciencia profunda, que de eso se trata la meditación trascendental, la desarrolló para los niños norteamericanos y en países latinoamericanos. En Colombia, por ejemplo, los Hogares Claret –creados por el cura Gabriel Mejía– fueron en 2009 un ejemplo de recuperación de jóvenes extraídos del submundo de la droga, la prostitución y la guerrilla. Por entonces, el sacerdote había logrado recuperar a 45 mil chicos con la TM.ARCHIVO - El cineasta David Lynch posa en su casa de Los Ángeles el 14 de marzo de 2002. (AP Photo/Chris Weeks, Archivo)ARCHIVO – El cineasta David Lynch posa en su casa de Los Ángeles el 14 de marzo de 2002. (AP Photo/Chris Weeks, Archivo)

    Como el padre Mejía, Lynch había conocido a jóvenes que recuperaban su creatividad a través de la meditación trascendental. Pero iba más lejos: “La paz individual es la unidad de la paz mundial. Al ofrecer la educación basada en la conciencia a las generaciones venideras, podemos promover una base sólida para un mundo sano, armonioso y pacífico”.

    De cara a su cinematografía, por momentos oscura y aterradora, parece una boutade, pero si uno se detiene en sus palabras en el libro Lynch por Lynch o en Atrapa el pez dorado hay allí destellos de una luz imponiéndose a la oscuridad que subyace en el fondo de cada alma humana. Y de su cine, también.

    El británico Chris Rodley reunió en Lynch por Lynch once entrevistas con el cineasta y artista plástico y lo convirtió en un bestseller en la Feria del Libro de Buenos Aires en 2017. Los encuentros abarcan desde 1993 hasta 2002 y juntos recorrieron la infancia de Lynch, bastante nómada por la profesión de su padre, y su interés por “los sonidos y las texturas”.

    Un visionario con todos los sentidos

    Cuando decimos que Lynch fue un visionario ello significa extender su talento a otras expresiones del arte, por ejemplo, la música. Sin la música de Angelo Badalamenti, también fallecido, su trabajo artístico no hubiera sido igual. El arco creativo de Lynch va de la pintura al cine de vanguardia, de la TV (Twin Peaks) a la literatura y la música, de los clubes nocturnos al café orgánico y a la meditación trascendental.ARCHIVO - El cineasta David Lynch aparece durante el Festival de Cine de Roma en Roma el 4 de noviembre de 2017. (AP Photo/Domenico Stinellis, Archivo)ARCHIVO – El cineasta David Lynch aparece durante el Festival de Cine de Roma en Roma el 4 de noviembre de 2017. (AP Photo/Domenico Stinellis, Archivo)

    Solo una mente intuitiva y despierta a la necesidad de autoconocimiento puede acometer ese trasiego con la naturalidad de quien sabe que vivir es experimentar y que más se aprende de la condición humana cuando más a fondo se hurga dentro de la propia conciencia.

    En su obituario en desarrollo, al despedir a David Lynch, el New York Times rescata su “perspectiva desconcertante” y en un párrafo subraya: “Igual que Frank Capra y Franz Kafka, dos artistas muy dispares del siglo XX cuyo trabajo Lynch admiraba mucho y podría decirse que sintetizó, su nombre se convirtió en un adjetivo”.

    Hace varios años en una entrevista telefónica, tras la cual nos pidió que le enviáramos el texto porque quería que se respetara cada palabra (no se extendió demasiado), admitió que soñaba despierto y que esos sueños eran los que más le interesaban. Su obra resulta difícil de clasificar. Podía ser un cineasta surrealista o un pintor abstracto, que iba de la inocencia más naif a la perversión más desconcertante, pero nunca celebró la irracionalidad.

    Quizá por lo que Carl Jung investigó, llegando más a fondo que Sigmund Freud, sobre que integrar la propia sombra es la clave para poder expresar nuestra luz, Lynch no pudo explicar nunca por qué su arte incorporaba “lo ominoso”, aunque reiteraba que su infancia había sido feliz.

    El libro Atrapa el pez dorado está más dedicado a su proceso creativo. Allí cuenta cómo su Fundación homónima incluyó un programa de meditación trascendental para médicos que lucharon contra el Covid 19 que en los Estados Unidos dejó miles de muertos.

    En la última edición de BienalSur, una bandera pintada por David Lynch fue parte de la obra “Draw me a flag”, de Christian Boltanski, de la que participaron otros destacados artistas. Y el documental The art life, con dirección de Jon Nguyen, Rick Barnes y Olivia Neergaard–Holm, que se proyectó en Buenos Aires, repasa su carrera y fragmentos de su vida. Es un retrato de un artista polifacético, enigmático, profundo, que incursionó en todas las formas creativas posibles, quizá solo para conocerse a sí mismo y hurgar en las raíces de esa oscuridad personal que lo llevó a convertirse en la leyenda que hoy el mundo despide.


    Sobre la firma

    Susana ReinosoSusana Reinoso

    seccioncultura@clarin.comBio completa

    Fuente: Clarín.com

  • La “Venus bañista” de Luigi Pampaloni: nueva joya en la Galería de la Academia de Florencia

    La Galería de la Academia de Florencia enriquece sus colecciones con la «Venus bañista», una preciosa estatuilla de terracota de Luigi Pampaloni (Florencia, 1791-1847).

    El boceto preparatorio se expondrá en la Gipsoteca, junto con los demás modelos en yeso del artista y de su famoso maestro Lorenzo Bartolini.https://b73127ba93be45b97cfef8edc6edbc28.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-40/html/container.html

    Pampaloni presentó la «Venus bañista» en la exposición anual de la Academia de Bellas Artes en 1838.

    La espontaneidad de la obra, atractiva y alejada de las rígidas convenciones neoclásicas, es el resultado de las meditaciones del artista sobre las enseñanzas de Bartolini y sobre la «belleza natural» como imitación de la realidad.

    Características que se acentúan en el boceto en terracota de 38 centímetros expuesto en la última edición de la Bienal Internacional de Antigedades de Florencia y recientemente adquirido por la Galería de la Academia.Boceto de Venus en el baño de Luigi Pampaloni. Foto: Galleria Accademia Firenze.Boceto de Venus en el baño de Luigi Pampaloni. Foto: Galleria Accademia Firenze.

    La Venus del baño retrata a la diosa a punto de sumergirse en el agua, cuando cae el gran paño que la cubre, provocando el gesto instintivo de cubrirse el pecho con una mano.

    Movimiento espontáneo y natural

    La figura se reclina modestamente en un movimiento espontáneo y muy natural, resaltado por la torsión del busto y la gran habilidad del escultor para moldear la arcilla, creando delicados pero efectivos efectos de claroscuro que realzan la suavidad del vientre y la plenitud de los senos jóvenes.

    «Con la adquisición de la Venus bañista, boceto preparatorio de la escultura de mármol de Luigi Pampaloni, la Galleria dell’Accademia de Florencia reafirma su doble misión: por un lado, guardiana de un patrimonio extraordinario, por otro, lugar de investigación, valorización y difusión», afirma Massimo Osanna, director jurídico del museo florentino y director general de los Museos.Boceto de Venus en el baño de Luigi Pampaloni. Foto: Galleria Accademia Firenze.Boceto de Venus en el baño de Luigi Pampaloni. Foto: Galleria Accademia Firenze.

    Agrega que «esta preciosa terracota ofrece al público una visión única del proceso creativo del artista«.

    «Su ubicación en la galería de yeso enriquece aún más la importante colección de escultura del siglo XIX del museo, ya realzada por la reciente reorganización de este espacio. La adquisición del boceto de Luigi Pampaloni mejorará la comprensión de un artista estrechamente vinculado al museo florentino», concluye.

    Con información de Ansa.

    Fuente: Clarín.com

  • De la intimidad al papel: los libros que reivindican el poder de las cartas manuscritas

    La carta es un género que se resiste a la extinción absoluta porque resurge como un lujo insertado en estos días gracias a una serie de libro que utilizan el terreno epistolar desde la estructura y la ingeniería para expresar lo que tienen para decir, para contar lo que tienen para contar, para hacernos llegar su historia.En la biblioteca de archivos de Besancon, cartas del pintor francés Gustave Courbet a su amada Mathilde. Foto: AFP - ARNAUD FINISTREEn la biblioteca de archivos de Besancon, cartas del pintor francés Gustave Courbet a su amada Mathilde. Foto: AFP – ARNAUD FINISTRE

    En tiempos de velocidad extrema y ansiedad monstruosa en todos los ámbitos de la vida donde nadie puede esperar un segundo ante nada, una carta de papel a la vieja escuela (es decir: manuscrita, con la expectativa y la demora en la respuesta como condimentos necesarios y obligatorios) se posiciona como un anacronismo excéntrico, y, todo hay que decirlo, un tanto añejo. Y en muchos sentidos parece, tal vez a los ojos de esta época de pantallas y scrolleo, totalmente innecesario."Las cartas entre Lin y Joanne comenzaron en 1997" Foto gentileza.«Las cartas entre Lin y Joanne comenzaron en 1997» Foto gentileza.

    La carta como una de las formas de comunicación artesanal (un verdadero trabajo manual) y lenta (de una lentitud gozosa, disfrutable) que perdieron materialidad, densidad y existencia en este siglo ante el advenimiento irreversible de todos los canales (infinitas rutas de acercamiento entre las personas) que existen en la actualidad.https://1dd308d338bc3ed6658b20e9f7316003.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-40/html/container.html

    Entonces, es posible ver ahí uno de los mayores regalos que siempre entrega la literatura: rescatar lo que el avance del tiempo (y de las tecnologías) quiere destruir o dejar de lado. Los libros son recordatorios de que nada queda atrás completamente mientras alguien deje un registro.

    A la vista de todos

    El psiquiatra y psicoanalista francés Jacques Lacan (1901-1981) se ocupó en dos ocasiones, en sus Escritos y en uno de sus famosos Seminarios, del fundacional cuento de Poe “La carta robada” (dejar algo a la vista de todos para que nadie lo note). Y es ahí donde se plantea una pregunta que viene al caso: ¿Cuándo una carta llega efectivamente a su destino? ¿Cuando se escribe o cuando el destinatario la recibe y lee? ¿Y qué sucede si se pierde en el camino o se la queda el cartero?

    Lacan, ante este abanico de posibilidades, responde lo siguiente de forma tajante: “Lo que quiere decir ‘La carta robada’, incluso en sufrimiento, es que una carta llega siempre a su destino”. El filósofo Jaques Derrida, otro francés pero de nacido en Argelia, era crítico con la afirmación de Lacan y planteaba una ruptura con esto. Dijo en su libro La tarjeta postal, de Sócrates a Freud y más allá: “Es porque hay telepatía que una carta siempre puede no llegar a su destino”.

    ¿Entonces? La carta como forma de comunicación caótica (donde hay pensamiento y sentimientos siempre hay caos) presenta estos matices en donde la letra escrita en una intimidad que quiere ser compartida con un otro conflictúa la comprensión del mensaje y si efectivamente llega a quien tiene que llegar.amigos correspondencia. Foto ilustración Shutterstock.amigos correspondencia. Foto ilustración Shutterstock.

    Una serie de libros aparecidos en el último tiempo, que van desde la ficción más desatada hasta el epistolario más tradicional, caminan por estos bordes siempre complejos entre escritura, privacidad, vacío, goce y tiempo transcurrido.

    La uruguaya

    El 5 de marzo de 1985, el escritor Mario Levrero llegó a Buenos Aires desde Uruguay para formar parte de la empresa de un amigo, Juegos & Co. SRL, que se dedicaba a las revistas de entretenimientos. Comenzó a trabajar de inmediato y se adaptó muy bien a sus nuevas tareas como editor, creador de crucigramas, corrector y demás. Ya tenía cierta reputación como escritor y vivía un poco esa gloria.Mario Levrero Escritor, Literatura Revista Ñ.  Mario Levrero escritor uruguayo literatura escritoresMario Levrero Escritor, Literatura Revista Ñ. Mario Levrero escritor uruguayo literatura escritores

    Parece que todo iba bien, pero la soledad le pesaba. Recordó entonces a una conocida: Alicia Hoppe. Y empezó a escribirle para tener algo de contacto humano y, de ser posible, armar una relación. Cartas a la princesa, Buenos Aires 1987-1989 (Random House) es el cúmulo de escritos que da testimonio de ese vínculo que empieza con timidez, avanza con fogosidad/ardor y termina desembocando en una de las relaciones más importantes para Levrero (que luego contará en El discurso vacío).

    Son cartas que retratan, además, el momento linguístico/mental/esploratorio en el que se encontraba Levrero y llevan a la escritura definitiva de La novela luminosa. En ese aspecto, las cartas tienen un doble valor: por un lado son el muestrario de un escritor en estado de deseo, y por otro lado exhiben un desarrollo de escritura que culmina con su última obra maestra. Archivo, curiosidad y vidriera, estas cartas llegaron y concretaron un destino de pareja.

    La lectora

    Cuenta la narradora, poeta y docente María Negroni en el prólogo de Cartas extraordinarias (Random House): “Este libro es una colección de cartas cuidadosamente apócrifas de aquellos autores que, para tantos niños y jóvenes argentinos, constituyeron la primera biblioteca”.

    De esta manera comienzan a desfilar los nombres de autores fundacionales de un camino con los libros: Salgari, Verne, Twain, May Alcott, London, Charlotte Brontë, Stevenson, Poe, Defoe, entre otros. Estos tótems le envían cartas a sus personajes o su familia o a sus amores o a otros escritores o a algún artista, entre otros destinatarios.

    Cartas extraordinarias, entonces, se vuelve un artefacto literario lúdico/emocional pero que tiene un punto al cuán intenta acercarse: la niñez como esa zona de las primeras veces y donde parecen construirse los cimientos que hacen que alguien se adentre en una de las aventuras más deslumbrantes de la vida: la lectura cotidiana. Estas 22 cartas son piezas de encanto porque las escribe una prosa poética expansiva como la de Negorni.

    Dice, además, al final de su prólogo: “Perderse, escribió Clarise Lispector, es un encontrarse peligroso. Me gustaría pensar que estas cartas no son reacias ni inmunes a esa promesa, que no la ignoran ni la temen, que son capaces de acatar, en su mobiliario mínimo de escenas, el milagro furtivo de esa gracia”.

    De algún modo, este es un libro autobiográfico/generacional porque Negroni se mete con su propio pasado, su propia biblioteca y estas cartas van hacia eso: hacia ella misma en un tiempo formativo.

    ¿Estás ahí?

    Un nuevo texto del escritor norteamericano Stephen Dixon (1936-2019): Cartas a Kevin (Eterna cadencia). Rudy le escribe a Kevin Wafer esperando respuesta en algún momento. Sin esperar ninguna retribución (aunque lo desea), Rudy sigue adelante con su escritura, con su intento de recibir un feedback, un eco, una continuidad para empezar el diálogo.Cartas a Kevin, de Stephen Dixon (Eterna Cadencia). Foto: gentileza editorial.Cartas a Kevin, de Stephen Dixon (Eterna Cadencia). Foto: gentileza editorial.

    ¿De qué tratan estas cartas? Del universo siempre desbordante de imaginación de Dixon, de todo y de nada. Porque estas cartas muestran el devenir plagado de peripecias que lleva adelante Rudy en su intento de comunicarse con Kevin, y lo que sucede después. En esta ficción, el formato epistolar le da a Dixon ese tipo de libertad que siempre busca para indagar el realismo, pero llevándolo a un costado (habitual en su ficción) que roza el delirio, el absurdo, lo cómico o lo desesperante.

    Dijo Eduardo Berti sobre este autor: “Ni realismo ni antirrealismo. Verdad e imaginación. El delicado equilibrio que logra Dixon se cimienta en una especie de ecuación que él mismo ha definido más de una vez: lo que escribe es biografía y fantasía al mismo tiempo, “los hechos no son del todo reales, pero los sentimientos sí”.” Esta definición le calza a la perfección a Cartas a Kevin. Se disfruta con un placer complejo y profundo.

    Volver a volver

    ¿Escribirle cartas al recuerdo del amigo significa hablar con un fantasma? Es probable. El hambre y el Arcángel (Alfaguara) es un epistolario multiforme en el que el escritor Pablo Ramos habla de su relación con el músico, historiador e ícono de la música popular argentina de las últimas dos décadas: Gabo Ferro.

    Ellos hicieron juntos un disco, El hambre y las ganas de comer, y crearon una relación que se sostuvo en la distancia hasta que Gabo muere el 8 de octubre del 2020. Y en este libro, Ramos aborda este vínculo desde muchos frentes (¿hay diferencia existe entre poesía y canción? ¿Cuánta literatura hay en los sonidos? ¿la voz viene del cielo o de las cuerdas vocales?, entre otras preguntas inquietantes o innecesarias) y evoca una parte de su historia que fue conmovida por la existencia de Gabo.El hambre y el Arcángel, de Pablo Ramos (Alfaguara). Prensa: gentileza editorial.El hambre y el Arcángel, de Pablo Ramos (Alfaguara). Prensa: gentileza editorial.

    Es en este aspecto, en el que se puede pensar a este libro, en donde Ramos todo el tiempo usa la segunda persona para dejar bien en claro quién es el destinatario, como formas nada sencillas de la curación, el mantenimiento de un diálogo más allá de la muerte y de luchas denodadas contra el olvido.

    El hambre y el Arcángel tiene un alto componente de religiosidad y hace pensar en cómo las palabras, sea en un poema, en una canción, o en una carta, son maneras humanas de buscar que lo invisible se vuelva material.

    El pasado

    Faltas (Caja negra) de Cecilia Gentili es uno de los grandes (e inolvidables) libros del 2024. Por su potencia y su pulso es una prosa que conmueve y violenta, que seduce y atraviesa a quien posa sus ojos en estas páginas. La bajada el título es certera como una francotiradora experimentada: Cartas a todas las personas de mi pueblo que no me violaron.

    Es así como Genitli en estos textos dirigidos con especificidad acusatoria y, con justa razón, vengativa va contando su historia en un pueblo de provincia (Gálvez, Santa Fe) y lo que implica un cuerpo que hace elecciones de vida que son vapuleadas con crueldad por el resto sin que nada ofrezca piedad ni ayuda.

    Dice McKenzie Wark en el epílogo: “Faltas es una joya de libro, que comprime en unas pocas páginas profundas y oscuras toda la economía sexual de una ciudad pequeña, vista desde el punto de vista de su recurso más explotable: la infancia queer. La pequeña Cecilia aún no sabe que es una mujer trans, pero todo el mundo a su alrededor sabe que es una especie de extraterrestre y, en tanto tal, una cosa que es utilizada para mantener en pie el edificio hipócrita del patriarcado”.

    Gentili escribió este libro, que se publicó primero en USA, donde ella residía hacía mucho tiempo y falleció a comienzos del 2024. Y ahora que circula en esta tierra vale la pena preguntarse si no es la carta manuscrita la forma más activa de interpelación a un otro y de lograr una intimidad productiva.

    Ni el mail ni tampoco ninguna de las herramientas que provee lo virtual reemplaza una carta manuscrita. Porque la escritura sobre el papel (agarrar una lapicera es lo mismo que agarrar un puñal) carga con un nivel de densidad, reflexión y vinculación con la palabra y la expresión que no lo logra la obsolescencia programa de los celulares o las computadoras.

    El poder de una carta todavía resulta invencible. Solo quien lo experimenta (esa tierra de valientes y visionarios) lo sabe. Y ya que nadie se anima a escribir una carta hoy en día solo queda el consuelo de abril los epistolarios que llegan en forma de libros.


    Sobre la firma

    Walter LezcanoWalter Lezcano

    seccioncultura@clarin.comBio completa

    Fuente: Clarín.com

  • Vacaciones en familia: Actividades culturales y recreativas para todos

    La agenda cultural no se detiene: en la segunda quincena de enero habrá numerosas actividades gratis y aranceladas en la Costa Atlántica, Buenos Aires y alrededores, en el interior y en la Patagonia. Para chicos y grandes y también para disfrutarlas en familia durante las vacaciones.Actividades del ciclo Coincidir. Foto: Diego Medina gentileza  VHO y Fundación Medifé .Actividades del ciclo Coincidir. Foto: Diego Medina gentileza VHO y Fundación Medifé .

    Mar del Plata ofrece una infinidad de actividades culturales para todos los gustos. Entre ellas, se destaca la muestra 22 miradas en el Museo Municipal de Arte Juan Carlos Castagnino (Colón 1189).

    Se trata de una selección de 22 artistas marplatenses que trabajan diversos lenguajes como dibujo, grabado, fotografía, pintura y técnica mixta de manera dinámica y diversa en el uso de recursos visuales y estéticos. Mediante la utilización de diferentes soportes y texturas se podrá conocer la singularidad de cada uno, ofreciendo un panorama de la escena artística actual de “La Feliz”. La muestra estará abierta hasta el 30 de marzo, de 17:00 a 22:00 con la entrada general al museo.

    La “Fiesta de La Medialuna” se ha convertido en un clásico de la cultura marplatense. La segunda edición tendrá lugar este sábado 18 y el domingo 19 en El Parque de Mogotes-Complejo Punta Mogotes, en avenida De Los trabajadores 3100 (frente a balnearios 8 y 9). Durante el fin de semana habrá múltiples actividades como certámenes, entretenimientos, números musicales, sorteos y seminarios.

    Los grandes y chicos podrán disfrutar de Dinosaurios en Mar del Plata, una inolvidable exhibición inmersiva que se lleva a cabo de 14:00 a 22:00 en el Hotel Provincial (Boulevard Marítimo Peralta Ramos 2466), con más de 50 dinosaurios animatrónicos de los períodos Jurásico y Cretácico que recorren la prehistoria de este singular animal hasta llegar a su extinción. Están el Dino-Ride, el Dino-Tren, entre otros, y un túnel inmersivo de aguasvivas. Las entradas arrancan desde los $6.000 disponibles en la boletería del hotel.Viejo Hotel Ostende. Foto: Archivo Clarín.Viejo Hotel Ostende. Foto: Archivo Clarín.

    Actividades en la “Florianópolis argentina”

    Por otra parte, el lunes 20, en el Balneario Mirasol (en Coronel Dorrego, al sur de la provincia de Buenos Aires) habrá un espacio dedicado a actividades lúdicas y recreativas, taller de beatbox y show musicales. Esta actividad, que forma parte del ciclo Cultura Rodante, se extenderá hasta el jueves 9 de febrero, de 18 a 20:30 en este lugar conocido como la “Florianópolis argentina”.

    Además, continúan las actividades culturales en Coincidir 2025 en el balneario de Ostende, en Pinamar. Este jueves a las 19:00, el dibujante Miguel Rep dialogará con Daniela Gutiérrez sobre Demogracias, el libro que realizó para celebrar los 40 años del regreso de la democracia en Argentina para La TV Pública, con dibujos hechos a mano alzada sobre algunas escenas políticas entre 1983 y 2023. Este evento es abierto al público y se realizará en el balneario del Viejo Hotel (Juan de Garay y Rambla Sud).

    En el mismo lugar, el domingo 19 se llevará a cabo la cuarta edición de la “Tienda de libros en la playa”, una idea de Paulina Cossi y Paola Lucantis en el que los lectores de todas las edades podrán acercarse al Viejo Hotel y descubrir los “tesoros” que podrán leer frente al mar, con un conversatorio sobre los libros que más le gusta a la gente. La actividad es gratuita y se llevará a cabo entre las 12:00 y las 19:00. Cabe señalar que la librería estará disponible en el hotel durante todo el verano 2025.

    También el domingo en Pinamar se llevará a cabo la obra El punto de costura, una performance en la que la dramaturga Cynthia Edul –acompañada con la música de Guillermina Etkin–, que recorre la historia del textil como uno de los trabajos que fundó la civilización humana, a partir de su propia historia, centrada en la empresa textil de sus abuelos. En esta perfo, dos artistas mujeres crean una trama escénica que conjuga texto, imagen, sonido, textiles en un mismo espacio. La cita es a las 23:00 en el Bar del Viejo Hotel Ostende (Biarritz y Cairo). Se requiere inscripción previa en recepcionvho@gmail.com.Actividades de verano en el Museo Moderno. Foto: gentileza.Actividades de verano en el Museo Moderno. Foto: gentileza.

    Lecturas de Verano

    Como parte de este ciclo, el viernes 17 a las 20, habrá conversaciones con la escritora, poeta, traductora, docente y periodista Mariana Mariasch en la Confitería “El Pelusa” – Polideportivo Santa Clara del Mar (Cardiff 427, Santa Clara), y con el escritor Leo Oyola en el Centro de Convenciones (Faro Recalada y Pedro De Mendoza), en Morte Hermoso, también el mismo día y horario. En ambos casos, la entrada es libre y gratuita.

    ¿Qué hay en Buenos Aires?

    Este fin de semana, el Centro Cultural Recoleta (Junín 1930) propone un ciclo de varios conciertos en vivo desde la terraza de este espacio cultural, para disfrutar de las canciones y del atardecer porteño.

    También, todos los sábados de enero y febrero a las 16:000, el Museo Evita (Lafinur 2988, CABA) propone el taller “Bordar los sueños” como parte de la muestra “La máquina de los sueños”, de Viviana Debicki. La escritora Flor Codagnone estará a cargo de esta actividad gratuita dirigida hacia el público de todas las edades. Habrá materiales para el trabajo manual.

    Sábado Creativo: Equilibristas en el museo. Se trata de una propuesta para crear una escultura móvil y mover el cuerpo con amigos, para niños de 6 a 12 años este sábado 18 y domingo 19 de 16:00 a 17.30 en el Museo Sívori (Av. Infanta Isabel 555). Actividad sin costo incluida en la entrada al museo con inscripción previa.

    El Sur también existe

    Quienes estén de vacaciones o vivan en la Patagonia también podrán disfrutar de varias actividades durante el verano. En El Calafate habrá diferentes tipos de talleres que se llevarán a cabo desde el lunes 13 hasta comienzos de febrero.

    Estos talleres son una iniciativa de la Secretaría de Cultura de El Calafate y se realizan en el Centro Cultural de la ciudad, en Avenida Roca N°1110. La gran mayoría hace enfoque en los niños. Sin embargo, las clases de salsa y tango contemporáneo están orientadas a los adultos.

    Además, del 20 al 26 de enero, el profesor, director y coreógrafo de danzas Nicolás Chávez estará en el Centro Cultural de El Calafate para brindar clases de jazz contemporáneo y estilización folclórica. Además, se hará el montaje de una obra (requiere inscripción previa).

    Más información sobre los talleres y diversas actividades en El Calafate llamando al 02902-491587 o por e-mail a: elcalafatecultura@gmail.com.


    Sobre la firma

    Maxi KronenbergBio completa

    Fuente: Clarín.com