Las autoridades sanitarias de Nación, provincia y ciudad de Buenos Aires se muestran cautas, pero preocupadas, por el aumento sostenido en los casos de COVID-19 en las últimas cinco semanas. Por esa razón piden a la población que se vacune. En la provincia de Buenos Aires, en promedio, solo el 65,32% completó el esquema de dos dosis. En CABA la cifra asciende al 79%. El porcentaje de inmunizados en territorio porteño trepa al 90% si se toman en cuenta a los que cursaron la enfermedad.
Las luces de alerta por el aumento de nuevos casos a nivel país se encendieron el miércoles. Ese día, después de dos meses, el número de infectados superó los dos mil. Exactamente 2.234. En el territorio gobernado por Axel Kicillof se detectaron 811 nuevos enfermos y en el administrado por Horacio Rodríguez Larreta 345.https://f6f471677b044613e7018a46ca1562c2.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-38/html/container.html
Al otro día, Fernán Quirós, el ministro de Salud porteño, brindó una conferencia de prensa y fue muy claro. Para evitar una tercera ola, situaciones clínicas graves y daño social, pidió “seguir vacunando”, y continuar con los cuidados personales que parecen haber caído en desuso: usar barbijo en lugares cerrados, higiene de manos y evitar aglomeraciones.
Quirós recomendó, para evitar nuevos picos de casos y muertes, intensificar el “esquema de refuerzo a partir del sexto mes” de aplicada la segunda dosis. Está demostrado científicamente que caen a partir de ese momento los anticuerpos protectores.
A nivel país, el porcentaje de vacunados está por debajo de la cantidad de personas inoculadas en CABA y Buenos Aires. Según los datos oficiales del Monitor Público, el 64,07% de la población completó el esquema.
La vacunación y la inmunización en buena parte de la población se ve reflejado no solo en la cantidad de enfermos, sino en la gravedad de los casos. En la región del AMBA solo el 9% de los internados obedecen a casos de COVID-19 y el 5% en el resto de la provincia de Buenos Aires. En Ciudad de Buenos Aires el número baja al 2,7 por ciento.
Según el último trabajo epidemiológico elaborado por el ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires, a cargo de Nicolás Kreplak, al que accedió Infobae, la inmunización que otorga la vacunación produjo un baja en la “tasa de letalidad”. Esto sucede porque los casos que ingresan a terapia intensiva son menos graves y solo un porcentaje menor de ellos necesitan respirador.
En la región del AMBA, en los últimos 14 días la tasa de letalidad fue del 0,8%; en el resto de la provincia las muertes representan el 2,1% de los pacientes; mientras que el promedio es del 1,0%. Una cifra significativamente menor al 3,0% registrado en el pico de la pandemia.
Municipios “en riesgo” y la variante Delta
El mismo informe revela que hay municipios en el conurbano bonaerense que en las cuatro últimas semanas pasaron a ser considerados de “riesgo medio o alto” por la cantidad de infectados detectados en sus barrios. Allí aparecen La Matanza, Lomas de Zamora, Tigre, General Pueyrredón, Vicente López, General San Martín, Malvinas Argentinas, Zárate, Lanús, Pilar, Morón, Tres de Febrero , Almirante Brown, La Plata y San isidro.
En las dos últimas semanas en la región del AMBA es dónde hubo un mayor crecimiento de casos: 36 cada cien mil habitantes. El índice cae a 32 si se toma a toda la provincia de Buenos Aires y a 5 cada cien mil personas en CABA.
“En el AMBA los casos no paran de crecer”, analiza ante Infobae el médico Claudio Santa María y agrega: “De la semana 39 a la actual, la 46, se pasó de 280 casos a 401. Es un aumento muy importante”. Para el especialista, otro de los datos “preocupantes” es que “muchos padres no quieren vacunar a sus chicos”.Los menores y adolescentes no vacunados, uno de los problemas para frenar el rebrote de casos
El director de investigaciones del Instituto Superior de Ciencias de la Salud recuerda que, según los datos oficiales del ministerio de Salud bonaerense, fallecieron 32 menores de un año; ocho niños de hasta un año; 16 de dos a cinco años; 27 de seis a once años y 71 de doce a dieciocho años. En total murieron 154 y se contagiaron más de 200.000 menores de 18 años solo en la provincia de Buenos Aires.
El profesional destaca otro dato que tiene mucho que ver con la falta de vacunación y el poco cuidado personal, como la poca utilización del barbijo. El 18% de los nuevos casos de COVID-19 corresponden a menores de 18 años.
Entre ellos la inoculación es dramáticamente baja: de 12 a 17 años solo se vacunaron con la segunda dosis el 41,8% de la población. Entre los menores de 3 a 11 años, la cifra es menor: alcanza a tan solo al 11% de los niños. En estos datos irrefutables de basa Santa María para alentar a los padres a que vacunen a sus hijos.
Según el seguimiento que se realizó en el ministerio de Salud bonaerense, y volcado en la “Sala de Situación COVID-19″, se registraron 17 brotes de contagios en escuelas de los distritos de Vicente López, donde se contabilizaron 78 casos; en San Isidro, 39 casos; en Campana, 8 casos; en San Fernando, 31 casos; en La Plata 6 casos; en Pehuajó 17 casos; en Tres de Febrero, 14 casos; en Escobar 13 estudiantes infectados.
La variante Delta se expande en el mundo y también avanza en la Argentina. En la provincia de Buenos Aires se confirmaron 554 casos. 162 fueron viajeros internacionales; 3 casos fueron asociados a la importación y 389 casos corresponden a contagio comunitarios, es decir que hay circulación de esa variante.
De ese total, 549 casos ya finalizaron su aislamiento, 3 casos continúan y dos pacientes fallecieron. Ninguno de ellos tenían antecedentes de viajes al exterior.
Si bien en el territorio bonaerense las variantes que prevalecen son otras, como la Beta y la Gamma, desde la semana epidemiológica 30la variante Delta se identificó en la mayoría de los nuevos casos.
Tanto es así que el Proyecto Argentino Interinstitucioal de genómica de SARS-CoV-2, conocido como PAIS, en su último informe reveló que la variante Delta de coronavirus se encontró en el 84,6% de las muestras analizadas durante la segunda quincena de octubre de la Ciudad de Buenos Aires y en el 83,3% de las del conurbano bonaerense.La variante Delta de coronavirus se encontró en el 84,6% de las muestras analizadas durante la segunda quincena de octubre de la Ciudad de Buenos Aires y en el 83,3% de las del conurbano bonaerense (Maximiliano Luna)
“En la Argentina aún los testeos siguen siendo muy bajos. Se testea muy poco. Tampoco hay una secuenciación genómica adecuada, por eso la provincia de Buenos Aires registra menos de 600 casos de variante Delta”, opinó el doctor Santa María quien además sostiuvo: “Hay tres datos claves para minimizar la pandemia, primero vacunación completa y masiva; segundo, uso del barbijo y tercero, distanciamiento y ventilación”.
El científico recuerda que un estudio realizado por en la Universidad de Cambridge concluyó que, “si no se usa barbijo, una persona con coronavirus puede infectar a otra incluso si está al aire libre”. El trabajo fue publicado en la revista Physics of Fluids. Allí se detalla que “los ingenieros usaron modelos para ver cómo se propagan las gotitas cuando la gente tose. De esta forma -explica Santa María- demostraron que la transmisión aérea del Covid-19 es muy aleatoria en ausencia de barbijos, una persona contagiada puede infectar a otra a dos metros o más, incluso cuando están al aire libre”.
El aumento en los casos de COVID-19 en las últimas semanas se ve reflejado en la “positividad” de los pocos más de diez mil testeos diarios realizados en territorio bonaerense. Hace 21 días, los casos detectados eran del 2,8%; 14 días atrás, la cifra se elevó al 4,8% y la última sema, los casos positivos se elevaron al 6%.
Estos datos, estos números, son los que observan con atención los sanitaristas que piden mayor responsabilidad a los ciudadanos para evitar contagios y la necesidad de aumentar el número de inmunizados.
La mayoría del tribunal que sobreseyó a Cristina Kirchner y a sus hijos Máximo y Florencia utilizó los argumentos calcados de la defensa de la vicepresidenta para fundamentar su decisión: los jueces Adrián Grünberg y Daniel Obligado entendieron que a la vicepresidenta no se la puede juzgar por varias asociaciones ilícitas a la vez, que no se aplica la actual ley de lavado, sino una anterior que no alcanza a los acusados y que si el dinero provino de la obra pública no puede ser “negro”, pues ya estaba bancarizado. Por el contrario, la jueza que votó en disidencia, Adriana Palliotti, advirtió que trata de reeditar planteos ya resueltos y rechazados y que así se desnaturaliza el juicio oral.
¿De qué estaban acusados Cristina Kirchner y sus hijos?
De lavado de activos, asociación ilícita y de recibir dádivas. La acusación señalaba que el dinero que le pagaban por alquileres Cristóbal López y Lázaro Báez eran una manera de compensar a Cristina Kirchner por los negocios con que los favorecieron. Y que el dinero negro producto de la obra pública en el caso de Lázaro Báez y de la evasión fiscal, en el caso de Cristóbal López, se blanqueaba al convertirse en alquileres.
¿Por qué fueron sobreseídos?
Los jueces Obligado y Grumberg dijeron que hay hechos nuevos, que son los autos de elevación a juicio de las causas Oil Combustibles y Vialidad Nacional, que ahora deben ser analizados y que habilitan a repensar si no corresponde desestimar la causa sin hacer el juicio oral. Argumentaron que estos dos documentos nuevos prueban que no se puede juzgar a Cristina Kirchner por los delitos por los que venía acusada.
Por ejemplo, entendieron que si el dinero lavado provenía de la obra pública con sobreprecios o de la evasión fiscal, como surge de esos documentos, no puede reprochársele a los acusados Esto es porque en el momento de los hechos estaba en vigor una ley que no penalizaba el autolavado. Es decir que para esa ley las mismas personas no podían haber realizado el delito previo (evasión y obras con sobreprecios) y al mismo tiempo blanquear esos fondos mediante el pago de alquileres. “Cabe concluir que las conductas enrostradas a Cristina Fernández de Kirchner, Lázaro Antonio Báez, Cristóbal López y Carlos Fabián de Sousa -de haber sucedido con el alcance atribuido por la acusación, cuestión sobre la que no abrimos juicio- no eran punibles cuando comenzaron a ejecutarse”, dijeron los jueces.
El otro argumento que utilizaron los jueces es que los autos de elevación a juicio prueban que se está juzgado a la vicepresidenta en varias causas por el mismo delito de asociación ilícita y que no puede haber varias asociaciones ilícitas. Se trata de violar el principio de ne bis in idem, que señala que nadie puede ser juzgado dos veces por el mismo delito.
Allí citaron un fallo del Superior Tribunal de Justicia de Brasil en favor de Lula da Silva y señalaron que la garantía “proscribe la múltiple persecución judicial de un imputado por el mismo hecho”. Y agregaron que “deviene inadmisible tanto una doble condena por el mismo hecho como el riesgo de afrontarla. Y es, justamente, este riesgo el que se verifica en estas actuaciones”.
Daniel Obligado, Adrián Grünberg y Adriana Paliotti.Collage
Los jueces indicaron que como el dinero blanqueado provenía de la obra pública, estaba bancarizado y era estatal no podía ser dinero negro, ilegal e injustificado. “El dinero que el Estado ha destinado a la obra pública, ya de por sí, se encontraba plenamente legitimado desde el mismo comienzo de su transferencia -bancarizada- a los beneficiarios de aquellos contratos”. Y agregaron: “Las transferencias de fondos -o beneficios otorgados- inexorablemente revistieron un origen lícito, no sólo porque debieron ingresar (o ser aplicados) a través de medios bancarios o financieros al sistema económico, sino porque dichos movimientos — o beneficios, en su caso- estuvieron respaldados por normas y decisiones emanadas de organismos oficiales y/o autoridades públicas. Por lo tanto, efectivamente, ese dinero ya ab initio (desde el comienzo) estaba “limpio” en su apariencia, estaba “blanqueado” y no podía ni requería, ser “lavado” para continuar su camino en el circuito financiero y/o comercial/contractual”.
Con respecto al delito de dádivas, conformado por la recepción del dinero en formato de alquileres, los jueces dijeron que eran parte del concurso ideal con lavado, es decir parte de la misma conducta y como el lavado es inexistente, también lo es la dádiva, escribieron en el fallo.
¿Qué dijo en disidencia la jueza Palliottti?
La magistrada sostuvo que no había nuevas evidencias que justifiquen sobreseer a Cristina Kirchner y sus hijos antes del juicio y descartó que lo fuera un peritaje contable que esgrimió la defensa. Con respecto a los planteos de inexistencia del delito precedente, la aplicación de la ley penal más benigna (sobre el lavado de activos) y con la nulidad de la acusación por el delito de aceptación de dádivas, “tratándose de meras reiteraciones de planteos intentados y resueltos en instancias anteriores, corresponde, sin más, su rechazo”.
Indicó además que vinculado con la inexistencia del delito de asociación ilícita, “deviene abstracto a los efectos del razonamiento del presente voto, toda vez que aquel resulta subsidiario a los de atipicidad en orden al delito de lavado de activos”.
“Estoy convencida que el único ámbito para discutir la totalidad de los planteos formulados por los defensores resulta ser, inexorablemente, el debate oral, público, contradictorio y continuo, principal etapa del procedimiento penal que garantiza la inmediación entre las partes, favoreciendo la confrontación de las evidencias recabadas durante la instrucción y la adecuada discusión de los hechos, responsabilidades y encuadramientos legales, frente a un tribunal imparcial, que garantice el cumplimiento de los principios y garantías constitucionales que informan el proceso penal”, sentenció y quedó en minoría. Dijo que estos planteos desnaturalizan el juicio oral.
¿Cómo sigue el caso?
El fiscal Diego Velasco va a apelar para que esta sentencia sea revisada por la Cámara de Casación Penal. El fiscal ante la Cámara de Casación es Mario Villar que sostendrá el recurso y luego decidirán los jueces de la Sala I de la Casación Ana María Figueroa, Diego Barroetaveña y Daniel Petrone. Estos magistrados se pronunciarán el año próximo. Son los mismos jueces que deben decidir si confirman el sobreseimiento en el caso del pacto con Irán y que ya sobreseyeron a la vicepresidenta en el caso de dólar futuro.
¿Qué pasa con las empresas Hotesur y Los Sauces?
La Justicia devolvió a los Kirchner la administración de las empresas, pero se mantuvieron los embargos hasta que este fallo quede firme.
Qué diferencias políticas, prácticas y funcionales hay en tu posición y la que tuvo Juan Pablo Biondi?
—Soy la portavoz del Gobierno en su conjunto, de la coalición de gobierno. Alberto Fernández me convocó para decirme que tenía una idea: que no quería una vocera o un vocero, lo que había sido Juan Pablo Biondi, quien transmitía lo que él decía, pensaba o estaba haciendo o dejando de hacer. Quería que fuera una portavoz del Gobierno como tienen en otros países. Se refirió al caso de España; también Estados Unidos: alguien que expresara la voz oficial de la coalición de gobierno. Después de los debates internos, de la toma de decisiones, cuando hay que desmentir o contar algo, cuando hay que enmarcarlo, alguien que fuera capaz de expresar la voz en conjunto del Gobierno. Es un desafío enorme, construir un lugar que no existía en la Argentina. Que la voz del Gobierno sea una mujer es un doble desafío.
—Biondi hablaba en nombre de Alberto Fernández y vos, del Gobierno. ¿Cómo se sintetiza en las divergencias?PUBLICIDAD
—Se trabaja mucho. Todos trabajamos para lograrlo. Encontré aceptación para trabajar en esto que nos ayuda a ordenarnos a todos. Hablo con todos los ministros y ministras, muchísimo con el Presidente, con todos los referentes de las diferentes fuerzas políticas que integran la coalición. Lo hago sobre todo antes de la conferencia de prensa de los jueves. Les pregunto a todos y a todas qué temas de sus áreas les parecen más importantes, por algunos temas que me parece que pueden tener algún interés de la prensa. Estoy informada del espíritu de la coalición en su conjunto. Me ayuda mucho el oficio. Para construir lo que debo transmitir, necesito hablar directamente con todos los involucrados en la decisión.
—El punto es conciliar posiciones diferentes. Debés haber tenido en cuenta que Cristina Kirchner pidió que Biondi dejara su puesto. ¿Pesó en tu decisión?
—Vengo de una trayectoria política. Soy amiga de Alberto Fernández. Fue mi jefe político cuando fui legisladora en la Ciudad de Buenos Aires. Ingresé a la política activa cuando apareció el huracán Néstor Kirchner y nos enamoró a quienes veníamos militando en la política, pero no en cargos de gobierno. Tengo una relación de admiración, respeto y mucha cercanía con la ex presidenta, actual vicepresidenta, y con Máximo Kirchner y Sergio Massa, a quien aprendí a respetar en la tarea de diputado. La tarea legislativa te enseña mucho. A pesar de muchas cosas que se dicen en la política y en el periodismo, hay un momento en que te sentás y votás las leyes. El bloque oficialista está compuesto por todas las alas de la coalición. En un momento determinado, votás lo que se decidió. Para sostenerlo, formulás un discurso que represente a las diferentes alas de la coalición. Hice un ejercicio legislativo muy fuerte. Cuando uno habla, cierra una ley, para llegar a esa ley hubo que discutir mucho internamente. Se debe representar al conjunto. A veces logro mejor, a veces peor, esa síntesis. Sergio Massa me dijo: “Si un día me enojo yo, otro día Cristina y otro día Alberto, estás haciendo las cosas bien”.
VÍNCULOS. “Soy amiga de Alberto Fernández. Tengo una relación de admiración, respeto y mucha cercanía con la ex presidenta”. (Foto: Marcelo Dubini)
—¿Tenés contacto con Cristina Kirchner?
—Me relaciono mucho más con Máximo Kirchner. Pero cuando hay algún tema de consulta con ella, obviamente lo hago.
—¿Y con Máximo?
—Tengo una relación cordial y cotidiana. La construí siendo diputada. Es un jefe de bloque extraordinario. Logra unir las diferentes voces, da las discusiones. Es lo que tenemos que institucionalizar en la coalición: que nadie se asuste de las discusiones. Lo dijo el Presidente: pongamos las discusiones sobre la mesa. España tiene un gobierno de coalición y nadie duda, aun con diferentes búsquedas, de qué hay que profundizar o cómo llevar la agenda.
—¿Es lo mismo Máximo que Cristina?
—Nadie es igual a nadie. Son espacios políticos aun dentro de la coalición. Pero, ¿alguien vio a diputados o diputadas que se dicen albertistas no votar una ley porque la hubiera propuesto Máximo Kirchner o Máximo no votando porque la propuso el otro espacio? En algún momento se llega a esa diagonal. Cada uno cede un poco y llegamos al acuerdo.
—Te propuso el puesto Alberto Fernández, pero no el jefe de Gabinete.
—Dependo directamente de Alberto Fernández. Por eso quiso que tuviera rango de ministra. Mi jefe político y en el Gobierno es Alberto Fernández.
—¿Cómo es tu relación con Juan Manzur?
—Cotidiana. En el mismo sentido que hablo con los ministros, habló también con el jefe de Gabinete sobre sus tareas, qué está haciendo, sus posiciones sobre diferentes temas. Es quien conduce la Secretaría de Comunicación. Tengo una relación permanente con Juan Ross, con Valeria Zapesochny. Además de transmitir la voz del Gobierno, debemos hacer que llegue a los medios.
—Tenés la experiencia de haber estado de los dos lados del mostrador.
—Hay más vasos comunicantes de lo que se cree entre el periodismo y la política.
—¿Buscar una interpretación en el silencio o la ausencia de Cristina es una exageración de los periodistas?
—Exageran. Reproducen la manera en que creen que debería manejarse la política. Esa manera a veces es un poco antigua. Lo digo con todo respeto. En tiempos de redes sociales, hay mucha menos intermediación entre lo que sucede y quien escucha. Hay menos intermediación entre la política y la gente, y viceversa. A veces, los periodistas buscan que las cosas sean como ellos lo desean. Cristina se expresa de la manera que ella quiere, en los momentos que quiere y de manera muy contundente. Nadie duda que cuando quiere expresarse, lo dice. Cuando quiere actuar, actúa.
—Un principio básico dice que no comunicar también comunica.
—Leer el no comunicar o el silencio como en contra y no a favor es una lectura arbitraria. La vicepresidenta y el Presidente tienen una relación cotidiana.
—¿El silencio es dejarle lugar a Alberto Fernández y apoyarlo?
—Cuando a Cristina Kirchner no le gusta algo, lo dice claramente.
—¿“No news, good news”?
—Ella todos los días conversa con el Gobierno.
—Cuando habla es porque generalmente quiere transmitir disenso. ¿Cuando no habla es apoyo?
—Es una posibilidad que lo interpretes así. Ella también se expresa públicamente para expresar su apoyo. Si Cristina estuviera todos los días hablando, el periodismo diría que está gobernando ella y no Alberto Fernández. Como Cristina Kirchner no habla, dicen que está disgustada. Nosotros sentimos que el Presidente gobierna, que tiene excelente relación con los diferentes miembros de la coalición y que la vicepresidenta tiene un lugar central. No solo porque es vicepresidenta y presidenta del Senado, sino porque es líder política histórica indiscutida de este país. Y tiene una relación muy fuerte con gran parte de la población.
—Es parte del Poder Ejecutivo y del Legislativo simultáneamente.
—Relativamente: el Poder Ejecutivo en la Argentina es unipersonal.
—¿No sos la vocera también de ella?
—Soy la vocera del Gobierno, de la coalición. El Gobierno se expresa tanto en el Ejecutivo como en el Legislativo. Soy la vocera de la Presidencia. El Presidente se expresa cuando decide hacerlo hacia afuera. Cuando se expresa a través de mí, es a través de los acuerdos a los que se llegó. Es un presidente en un gobierno unipersonal que representa una coalición.
—¿Y cuando los periodistas decimos que La Cámpora llegó al acto el Día de la Militancia al final, cuando ya estaba terminando…?
—Lo dicen porque tienen pocos actos.
—¿Pero es verdad?
—¿Vos marchaste alguna vez a Plaza de Mayo?
—No.
—¡Lo que te perdiste!
—Pero cubrí varias.
—Es muy hermoso marchar a la Plaza de Mayo. Generalmente, las columnas se juntan en la 9 de Julio y marchan por el lugar que les tocó: o por Diagonal Norte, o Diagonal Sur, o Avenida de Mayo. Cuando la plaza está llena, lo que sucedía, lo que nos sucede en los de 24 de marzo, me pasó que llegué a entrar a la Plaza de Mayo a las 12 de la noche. Cuando se empieza a vaciar, empiezan a entrar las otras columnas. La Plaza de Mayo estaba compacta y la columna de La Cámpora estaba en Diagonal Norte. Sin una lectura que busque conflictos, a nadie le hubiera llamado la atención.
—¿Cómo analizás el hecho de que, cada vez que el Presidente se reúne con empresarios, con representantes, CEOs de empresas extranjeras, y anuncia y explica su visión, siempre pregunten: ‘¿Está de acuerdo la vicepresidenta con eso que usted dice’?
—Lo hacen porque leen muchos diarios. Se construye un tema y se convierte en el sentido común de los empresarios. Si se insiste todos los días con que hay un problema, se instala el tema. Es muy difícil como gobierno salir todos los días a decir que no existe ese problema. El otro día inventaron que en la cena con los intendentes en Olivos el Presidente había dicho que se había perdido por culpa de la vicepresidenta. Salió en muchos diarios. Estaba la intendenta Mayra Mendoza, Wado de Pedro, creo, también, Andrés Larroque. ¿A alguien se le ocurre que eso puede haber sucedido delante de quienes son parte del grupo más cercano a la vicepresidenta? Es un delirio. Uno debería pasarse el día desmintiendo eso. El domingo de las elecciones, el Presidente y la vicepresidenta hablaron muchas veces, y ella lo llamó para decirle que le había gustado mucho cómo había estado. Habló todo el día con Guzmán sobre el plan plurianual que llevarán al Congreso. ¿Cuántas veces tengo que decirlo para que se convierta en verdad?
—Facundo Manes aprovechó su condición de neurocientista y calificó de anosognosia lo que le pasó al Presidente: que no reconoció la derrota de ocho puntos porcentuales. ¿Son conscientes de la derrota y aun así quieren demostrar fortaleza política?
—Todo tiene que ver en la vida con las expectativas. La política no escapa a eso. Teníamos una semana previa con los encuestadores diciendo que perderíamos en la provincia de Buenos Aires por 10 puntos. Un periodista de un diario muy importante escribió que habría una asamblea legislativa para ungir a Juan Schiaretti como presidente; María Eugenia Vidal dijo que iban a disputar la presidencia de la Cámara de Diputados. Este es el panorama con que llegamos a las elecciones de ese domingo. Terminamos con que tenemos la primera minoría en Diputados, en senadores; por primera vez en la provincia de Buenos Aires el gobernador Kicillof tiene mayoría en el Senado, en la provincia en que íbamos a perder por 10 puntos. Hay que medirlo respecto a esas expectativas
—¿Coincidía con las expectativas de ustedes?
—Esperábamos mejorar respecto a las PASO. Creíamos que habíamos hecho un gran trabajo, que habíamos escuchado a la ciudadanía. La gestión se puso en marcha. Pasó el peor momento de la pandemia. Se pusieron en práctica gran cantidad de temas. Me parece una frivolidad diagnosticar desde un pseudoconocimiento.
—Los economistas usan todo el tiempo metáforas médicas, o hidráulicas. A veces son útiles.
—Una cosa es una metáfora y otra un diagnóstico. Tenemos también periodistas que diagnostican desde la televisión. Dicen que son médicos y diagnostican desde ahí. Hay que tener cuidado. Tengo demasiado respeto por la salud, y sobre todo por la mental, como para permitir ese tipo de diagnósticos.
—Independientemente de la figura, se podría decir que al Presidente “no le cayó la ficha”.
—Si levantás un match point, ¿cómo te sentís?
—Contento.
—Hablamos de eso. Los medios y las encuestas crearon un clima que sugería un match point. No sucedió.
—¿Ese era el sentido del acto del Día de la Miltancia?
—El acto se hace todos los años. Es un acto central. Pasa lo mismo con el 24 de marzo.
—¿Con tal magnitud?
—El 17 de octubre y Día de la Militancia son actos centrales siempre. Le llevaron la idea al Presidente en una reunión los movimientos sociales y la CGT, y él dijo que sí, que le parecía buenísimo.
—¿Fue un acto potenciado por la necesidad de mostrar gobernabilidad y solidez?
—Teníamos claro que el lunes había que seguir gobernando, pasara lo que pasara en las elecciones. Hacerlo con fortaleza y convicción y con las fuerzas políticas que integran la coalición: La Cámpora, la CGT, los movimientos sociales, entre otras. Todo lo que ayudara a fortalecer esa coalición y nuestra gestión, sería bienvenido. Había una cantidad de cosas previstas, como por ejemplo el plan plurianual o el acto.
«Mi jefe político y en el Gobierno es Alberto Fernández.»
—¿Estaría mal sobreactuar fortaleza en la debilidad?
—Debilidad y fortaleza dependen de lo que veas. Conocí la política muy de adentro. De muy jovencita, cubriendo para Página/12 vi funcionar al gobierno de Carlos Menem, al de Raúl Alfonsín. El final de Alfonsín parecía un gobierno muy débil. Sin embargo, salíamos de la dictadura y lograron sostenerlo. Estuve en el paso de mandato entre Alfonsín y Menem. A pesar de mis diferencias políticas enormes con Menem, lo que sentía era que habíamos logrado entre todos algo trascendental: que un presidente democrático le entregara la banda a otro. Situaciones de debilidad y de fortaleza a lo largo de la democracia van y vienen. Los gobiernos son fuertes en un momento, después más débiles. Los gobiernos se cambiarán con las elecciones. Entre cada elección tenés toda la fortaleza del mundo para llevar adelante decisiones.
—¿Habrá más cambios en el gabinete y se creará un “superministerio” de la generación de dólares?
—Lo último que dijo el Presidente es que no ve cambios de gabinete por el momento.
—No digo que sea la semana próxima, ¿pero durante el verano?
—Para el verano falta tanto… La política es así.
—Esa es una respuesta.
—Hay ministros que se pueden querer ir: hay otros que no sé. No tengo idea. Siempre pueden pasar cosas. El Presidente dijo que no va a haber cambios.
—¿Cómo quedó la relación del ministro del Interior, Wado de Pedro, con los gobernadores después de haber presentado la renuncia? ¿Lo dejó herido y de alguna manera el jefe de Gabinete también cumple parte de las funciones del ministro del Interior?
—El jefe de Gabinete es también un gobernador que viene de tener una relación muy cercana con sus colegas. Conversa cotidianamente con todos los gobernadores, viaja a las provincias. Los recibe. El ministro del Interior, además de la relación con los gobernadores y con las provincias, tiene otra cantidad de funciones: que la gestión de gobierno llegue a cada provincia. No solamente es relación política, sino también desde la cuestión electoral hasta cada cosa que hay que implementar en las provincias. Todo eso lo maneja el ministro, que es muy cercano al Presidente. Se tienen afecto recíproco.
—Venís del peronismo porteño, con Alberto Fernández. ¿Estamos frente a algo similar al regreso de la liga de gobernadores que tuvo Eduardo Duhalde?
—Soy una señora mayor y empecé a militar allá en el 83 en la JP, muy previamente a Alberto Fernández. Soy bonaerense y vine a la Ciudad de Buenos Aires más tarde.
—Tenés el apetito de ganadora del peronismo bonaerense.
—Sí, la política en la provincia de Buenos Aires tiene mucha más pasión y vericuetos.
—Y más triunfos acumulados.
—Sí. Tiene más dispersión junto a esa cosa tan fuerte del Conurbano y su política. Nací en Bahía Blanca y estudié en La Plata. Cuando vine a Buenos Aires, me convertí un poco en una chica porteña. Llevo más de treinta años en Buenos Aires. Los gobernadores tienen un diálogo muy fuerte con el Presidente. No es porque sí que se afirma que el Presidente es un hombre de diálogo. Le gusta sentarse a hablar, escuchar, intercambiar. Por eso tiene esa relación con los gobernadores.
—¿Es diferente el peronismo porteño al del resto del país?
—Claro que sí. Dicen que el peronismo nunca ganó la Ciudad de Buenos Aires, que siempre triunfó la derecha. Vine en la época de Aníbal Ibarra, que si hay algo que no era era de derecha. Es cierto que su vicejefa era Cecilia Felgueras, con algo radical en el medio.
—¿Más socialdemócrata? ¿El periodismo tuvo que ser más socialdemócrata en una ciudad que tenía esa impronta?
—La Ciudad de Buenos Aires expresa esa parte del peronismo más ligada con el progresismo. Generó una dificultad para que el peronismo más tradicional hiciera pie, aun en los momentos en que ganaba en todo el país, como en los 70. Pero no es cierto que la Ciudad siempre fue de derecha.
—Horacio Rodríguez Larreta tiene un origen peronista.
—Y Cristian Ritondo y Diego Santilli. Ritondo es del peronismo de Mataderos; Santilli fue director de Migraciones de Menem. Mauricio Macri, para hacer pie en la Ciudad de Buenos Aires, necesitó una estructura que venía de Carlos Grosso.
—Juan Schiaretti plantea un peronismo federal distinto de la alianza que integra el Frente de Todos. ¿Puede arrastrar a otros gobernadores como Gustavo Bordet u Omar Perotti?
—A Schiaretti no le fue bien en Córdoba. Pensó que parecerse a Juntos por el Cambio o a la fuerza que hace pie en su provincia mejoraría su performance, y fue peor. Recuerdo a José Manuel de la Sota. El peronismo tuvo en ese momento mucha más fortaleza que ahora. Quizás el problema está en pensar que se puede hacer una política estrictamente para la provincia de Córdoba en un país muy federal. Un peronismo estrictamente para la provincia de Córdoba, o peronismos provinciales que no comulguen con el nacional, a veces dificulta esa construcción.
—¿Cómo será la realidad legislativa? ¿Tendremos un futuro con más cantidad de DNUs?
—Será con mucha discusión y diálogo. Los años en los que yo estuve no teníamos quórum. Hubo que construirlo. Las leyes que llegan al recinto no solo le importan a nuestra fuerza política. También les interesan a otras fuerzas. En algunos casos son transversales, implican cuestiones de interés de las provincias. Si se legisla a los viñateros, es probable que tengas acuerdos con las provincias vitivinícolas. Así se construyen quórum y mayorías.
—No debería ser tan difícil finalmente…
—Cristina Kirchner gobernó con el grupo A, que era mayoría en Diputados. Sin embargo, fueron los años que sacamos las leyes más paradigmáticas.
—El nuevo escenario de Senadores es que hay casi un empate. Si en 2023 ganase un partido no peronista, inevitablemente pasaría a tener mayoría en las dos cámaras, algo inédito. ¿Estaremos en un cambio del esquema político argentino?
—El macrismo no tuvo demasiada dificultad con el Senado peronista en sus primeros años de gobierno. Supo hacer acuerdos, muchos con Miguel Ángel Pichetto, con un Senado donde había muchos peronistas. Las mayorías se construyen.
—En la historia hubo casos como el de los senadores Banelco.
—En esa época estaban en el gobierno muchos de los que integran Juntos por el Cambio. Juntos por el Cambio y el macrismo empezaron siendo una fuerza porteña; después se fueron extendiendo, pero a partir de los acuerdos con el radicalismo son una fuerza nacional. Tiene lógica pensar que cuentan con mayor representación federal que cuando empezaron. Corresponde al crecimiento de esas alianzas entre macrismo y radicalismo en las provincias.
—De alguna manera volvemos al 83. La diferencia es que son dos coaliciones, en vez de dos partidos.
—El radicalismo le da a la derecha liberal y al macrismo los votos que necesita para tener representación en todo el país.
CRISTINA. “Se expresa de la manera que ella quiere, en los momentos que quiere y de manera muy contundente”. (Foto: Marcelo Dubini)
—¿Cuánto de Juntos por el Cambio es macrismo? En “El pibe” escribiste: “Mauricio quiere ser Franco. Quiere ser el capo, darle más poder y más prestigio a la familia, pero también tener fama, glamour y reconocimiento. Dejar atrás los gritos, los ademanes de la Calabria profunda, abandonar los fantasmas que lo persiguen de los pasillos recorridos por su padre, para amasar su fortuna”. ¿Podrá ceder el primer plano de la oposición?
—Yo creo que no. Después de escribir El pibe, hice Big Macri. Allí comparaba a Mauricio Macri con el personaje central de su libro de cabecera, que es El manantial”, el libro de Ayn Rand. Allí, el arquitecto Howard Roark termina destruyendo ese edificio con tal de que no pusieran en cuestión que había hecho lo correcto. No voy a hacer diagnóstico sobre la personalidad del ex presidente, pero parece que tiene una vocación por ser él o nadie. Siente que el macrismo no existe sin él, que Juntos por el Cambio no existe sin él, que inventó a Horacio Rodríguez Larreta, a María Eugenia Vidal. Disputará mucho ese lugar y creo que lo hará de la mano de Milei. Son bastante parecidos; lo mismo que su visión de la economía. También su visión en el borde de la democracia para algunas prácticas es bastante parecida.
—¿Eso ganaría una interna dentro de Juntos?
—Sería hacer demasiados pronósticos sobre una fuerza política que no es la mía.
—¿Conseguirá lograr lo que pretende?
—No hago pronósticos. Creo que lo intentará. No regalará su lugar en la política.
—Uno observa que el radicalismo está creciendo desde el centro.
—¿Qué considerás como centro?
—Facundo Manes.
—Manes surgió en esta elección y logró contactar con una cantidad de población.
—El alfonsinismo, reivindicar a Alfonsín, fue un eje.
—No veo que las prácticas de los radicales de Juntos por el Cambio reivindiquen las políticas de Alfonsín. No veo a Alfonsín formando parte de esa alianza. Manes contactó con un sector de la sociedad muy golpeado.
—En provincia de Buenos Aires: el 40% del país.
—Sí. Pero en la provincia de Buenos Aires siempre existió esa avenida del medio, la tercera vía o lo que fuera, que en un momento representó Margarita Stolbizer. Manes representa ese sector que contacta con ese discurso radical bonaerense.
—¿No ves el corrimiento de Juntos hacia el centro?
—La presidenta del partido es Patricia Bullrich.
—Es la presidenta del PRO.
—Del PRO, pero en Juntos por el Cambio las figuras fuertes son Patricia Bullrich, que representa a la extrema derecha, o Macri, que se abraza con Milei. No hay ninguna razón para creer que Juntos por el Cambio haga otra cosa.
—¿La alianza con Milei será inevitable en 2023?
—Macri va a ir a una alianza con Milei. No sé a cuánto de su partido arrastrará. Si seguirá Juntos o no.
—Horacio Rodríguez Larreta no quiso hacerla con José Luis Espert.
—Rodríguez Larreta dice muchas cosas y después termina haciendo otras.
—Es objetivo que no lo hizo.
—Esperemos. Martín Lousteau de ninguna manera se iba a aliar con el macrismo y mirá dónde está ahora. Los “de ninguna manera” de ese sector político suelen terminarse pronto.
—¿Que Macri haya levantado su perfil tuvo que ver con la recuperación electoral del Frente de Todos?
—Hay una enorme cantidad de gente que no fue a votar, porque sentía que no habíamos logrado empatizar con la situación agobiante que sufrió una parte de la población en el mundo en general, pero en los países con mucha desigualdad, como en la Argentina, en particular. Hay países que hablan de la situación pospandemia como una posguerra. No fue lo mismo la pandemia para quien tenía un trabajo en blanco y cobraba su sueldo ni para las madres que no podían mandar a sus chicos a la escuela.
—La mayoría de los oficialismos perdieron elecciones.
—No es lo mismo la presencialidad en Argentina o en el resto del mundo. La diferencia es que en la Argentina la madre tuvo que quedarse en su casa y además pudo perder su trabajo, y además no tenía una computadora para su hijo. Fue una sensación agobiante. El Gobierno hizo muchísimo, pero no logró revertir esa situación. El plan de vacunación de la Argentina es extraordinario. Tenemos un nivel de vacunación altísimo, más la reactivación económica, más todo lo que se hizo desde las PASO hasta las generales contribuyó a la recuperación electoral. Existe reactivación macroeconómica, pero se necesitan políticas para que llegue a la gente. Todavía falta. Tenemos que trabajar muchísimo.
—Se te podría definir como macrióloga. Experta en Macri.
—Era menemóloga en los 90. Voy cambiando, por lo visto.
—¿Macri se presentará en la interna o, como dijo Emilio Monzó en un reportaje de esta misma serie hace pocas semanas, puede hacer que Rodríguez Larreta no sea presidente, pero después perdería porque en un ballottage no ganaría?
—No sé si pierde o no. No tengo duda de que seguirá en política y disputará el liderazgo de Juntos por el Cambio.
—¿Será candidato a presidente?
—Creo que querrá serlo. Y después verá si llega o no.
—¿Le conviene al Frente de Todos?
—Al Frente le conviene hacer lo mejor que pueda por la sociedad para que quiera que siga gobernando.
—¿Seguirá creciendo Javier Milei?
—No me tomo en broma a Milei. No es un chiste ni un meme. Ese personaje casi caricaturesco resume una reacción regional posterior a la pandemia: el crecimiento de una derecha en el borde de la democracia. Jürgen Habermas dice: “El límite de la tolerancia son los intolerantes” para describir la situación alemana. Un personaje que dice que juega el juego de la democracia y se presenta a elecciones, pero rodeado de nazis, con expresiones xenófobas o antivacunas y de todo lo que vimos, puede ser un riesgo para la convivencia.
—¿Puede tener un 15% a nivel nacional?
—No me descuidaría. En política, todo fenómeno puede crecer. No tenemos un termómetro exacto para saber de qué dependen los cambios en la sociedad. Lo que hoy es un fenómeno local puede llegar a otros sectores.
—Juntos se nacionalizó. Se consolidó con el 40%/41%, pero eso no te alcanza para ganar sin ballottage. Tenés que tener más del 45%…
—En 2015 les alcanzó.
—¿Con ballottage, Milei ayudaría a que Macri ganara en segunda vuelta?
—No lo sé. Veremos qué hace Milei en el Congreso. Qué vota, con quién se alía. Era difícil de imaginar que Ricardo López Murphy terminara en ese espacio. En la Ciudad de Buenos Aires tenemos el ejemplo más claro. En la campaña de 2015, Lousteau parecía que nunca iba a estar ni cerca de Rodríguez Larreta, y ahora es la mano derecha.
—Vos sos periodista. En Santa Fe, Carolina Losada y Marcelo Lewandowski, dos periodistas, disputaron la mayor cantidad de votos, Diego Valenzuela es intendente de Tres de Febrero. La carrera de la fallecida Débora Pérez Volpin pintaba muy promisoria, y así podría seguir. ¿Hay una frontera más lábil entre periodistas y políticos?
—Esa frontera nunca estuvo particularmente delimitada. Crecí viendo a grandes periodistas políticos, como Rodolfo Terragno o Norma Morandini. Veo en este ir y venir mío entre la política y el periodismo que los periodistas muchas veces querrían hacer política. Me refiero a los periodistas de las secciones de política. A veces me siento con algunos colegas en mi rol de portavoz a hablar y a darles información, y me empiezan a discutir. En muchos casos tienen una enorme vocación política, de intervenir en el debate público, de transformar las cosas. Ese fue mi camino. En un momento, percibí esa dificultad, que empezaba a contar la realidad de otra manera.
—¿Un lenguaje performativo?
—Sí, Me di cuenta de que no quería contar la realidad, sino protagonizarla. Un periodismo excesivamente de opinión no me enoja. Es parte de un fenómeno. Siento que desean intervenir sobre las decisiones que se toman en los gobiernos. Una cosa es el periodismo de investigación; otra, la crónica periodística. El periodismo suele basarse en lo que yo haría si estuviera en ese lugar. Eso se llama hacer política.
—Hay pactos de lectura diferentes entre el periodismo y la política.
—Hubo una cantidad enorme de cambios en la sociedad. El último libro de Friedman, Gracias por llegar tarde, habla un poco de eso. O la obra de Yuval Harari. El periodismo y la política son el reducto más conservador frente a esa transformación. Guardan los códigos del momento en que nacieron: el de las revoluciones, de cierta idea de la democracia. La Revolución Francesa y la independencia de los Estados Unidos nacen con una forma de democracia que incluye como una pata de la república a Gutenberg y al periodismo, a la prensa escrita. Me pregunto cuánto de eso queda en la democracia actual. Es algo que discutíamos cuando teníamos las sesiones telemáticas. Ese recinto de la Cámara de Diputados o del Senado cerrado, sin ventanas, con cortinas, con alfombras, donde la gente, el pueblo, no entra ni te ve, salvo por la televisión, representaba un cabildeo del siglo XIX. ¿A quién representa hoy el tipo de oratoria que se da en los parlamentos? Ni la política ni el periodismo logran representar ese nivel de discusión global.
—¿Se diluyen las fronteras entre ambas profesiones?
—Son los últimos sobrevivientes de otro mundo.
—¿Cuál fue tu primera reacción al enterarte de las bombas molotov en la puerta de “Clarín”?
—De mucho repudio. Hechos como las bombas en la puerta de Clarín anoche, bombas o cosas que suceden en locales partidarios, son incidentes o atentados, nunca terminan de encontrar la solución. Nunca encontramos quién es el que puso la molotov en tal lugar o en tal otro.
—¿Te da un poquito de miedo?
—Hay cámaras, la Policía Metropolitana llegó muy rápido. Es un tema que está en la Justicia. Esperemos encontrar a los responsables. Es muy importante encontrar a los culpables.
—¿Tenés alguna sospecha?
—Nueve encapuchados a la noche, poniendo la molotov, y luego se van corriendo. Parecería que quieren generar miedo.
—Este edificio en el que hacemos el reportaje tiene una puerta que dos veces fue volada por bombas en la época del menemismo. También tuvimos el caso de José Luis Cabezas.
—No me lo digas a mí. Fui compañera suya.
—Empezar con unas bombas molotov genera mucho mucho temor.
—Hay cámaras, están filmados, parece que hay huellas dactilares. La Justicia está actuando. Es muy importante que los culpables no queden anónimos. Es la manera de detenerlo.
—Luego de las elecciones en que logró dar vuelta el resultado de las PASO en el Chaco, Jorge Capitanich dijo que habría que regular a los medios porque la gente empieza a pensar que los periodistas proponen. ¿Coincidís?
—En eso siempre tuve una opinión diferente de muchos de mis colegas de la política. No se ganan o pierden elecciones por los medios. Creo más en la teoría de la recepción, hablando en teorías comunicacionales, que es que la gente escucha y decodifica los medios en el contexto en que los escucha y los decodifica. Tiene que ver con su propio sentido común y su propia formación. Así eligen los medios que consumen. Lo que sí me parece es que el sistema de medios es muy fuerte para la conversación colectiva.
—¿Hay una audiencia emancipada, consciente de cada momento?
—Hay una disputa por el sentido común colectivo permanente de los diferentes grupos y sectores hegemónicos, ya sean económicos o culturales. No es solamente de los medios. La conversación colectiva está marcada tanto por los medios de comunicación como por las grandes plataformas. Uno de los problemas que tenemos hoy es que no sabemos dónde está la soberanía, porque buena parte de la conversación colectiva está manejada por centros fuera de los diferentes países. Eso abre un desafío enorme. Juan Perón lo dijo en su momento: “Con todos los medios en el 55, perdí la elección. Cuando volví en el 73, no tenía ninguno a favor”. Y esto es así. Cristina Fernández de Kirchner gobernó con buena parte de los medios en contra hasta último momento, o aun en 2011, cuando sacó un porcentaje de votos histórico. Se puede ganar o perder elecciones con los medios.
EN TODO EL PAÍS. “JxC empezó siendo una fuerza porteña; pero a partir de los acuerdos con el radicalismo es una fuerza nacional”. (Foto:Marcelo Dubini)
—¿Vos decís que ese discurso violento puede llevar a situaciones como la de “Clarín” y que vaya in crescendo?
—No me refería a las bombas en este sentido.
—¿O a atacar a un periodista?
—Allí hay una mirada periodistacéntrica. La sociedad tiene otra cantidad de problemas. Estos discursos contribuyen a que la gente tenga menos voluntad de salir de su casa después del aislamiento o se deprima más. Hay preocupación por la salud mental de una parte de la población.
—Lo que no quita, de cualquier forma, que es grave que haya ataques contra el periodismo.
—Es grave. Es gravísimo. No tiene que suceder. El Gobierno está a disposición para investigar. Investiga la Justicia. Esperamos que encuentre pronto a los responsables.
—Esa violencia que mencionás, que en los medios audiovisuales aparece generando odio, además de producir desánimo y malestar en la sociedad, también podría alentar a alguien a tomar una acción violenta contra los periodistas.
—Otro caso que podría ejemplificarlo es el asesinato de Lucas, el jugador de Barracas. Nos pasamos durante dos semanas previas con un caso absolutamente triste que fue el asesinato del kiosquero de Ramos Mejía, injusto, triste, donde nosotros abrazamos a esa familia que tuvo ese dolor enorme, con una buena parte del periodismo y de la dirigencia política pidiendo el linchamiento del joven que había llevado adelante ese delito, todavía lo tiene que probar la Justicia, pero todo indica que es el joven que llevó adelante ese asesinato. Un joven que había estado preso, que había estado seis años preso, y ahí hay una responsabilidad de los sistemas penales que no logran la revinculación y la reinserción de quienes cumplen con su castigo. Pero en lugar de esperar que actuara la Justicia, de esperar que ese proceso se desarrollara, tuvimos una cantidad de periodistas reclamando linchamiento.
—¿Pasa lo mismo de un lado y del otro?
—Absolutamente.
—¿Te molesta tanto cuando lo ves en un extremo como en el otro de la grieta?
—Sí. Tengo el umbral de tolerancia al discurso violento muy bajo.
—Una serie clásica sobre la política y los políticos es “El ala oeste de la Casa Blanca”. Allí es clave el personaje de la vocera interpretado por Allison Janney. Quienes la vieron recuerdan sus interminables conferencias de prensa. Como es de hace muchos años, no spoilearíamos si termináramos contando que finalmente ella es la que termina quedándose al frente del gobierno y de la política de su país. ¿Cómo imaginás tu futuro político?
—Me estaba yendo de la política. El 9 de diciembre, día en el que cumplo 56 años, pensaba irme. Dedicarme a lo que estoy haciendo con “la revolución de las viejas”. El gran tema que viene es el de la longevidad. Había decidido irme. Me pareció que era una buena despedida de la política. La posibilidad de hacer algo que ayude a la comunicación presidencial. Con la revolución de la longevidad es que se me fueron las ambiciones. Vivo el día.
—¿Te hizo rever tu decisión de abandonar la política?
—Ahora y en este cargo, sí. Después veremos. También puedo pensar que es un gran broche. Un hermoso broche.
—Hablame del empoderamiento de las viejas.
—Cuando cumplí 54, justo antes de que empezara la pandemia, me dije que iba a tener 60. Para este mundo es ser vieja, por ser jubilada y por haber pasado la menopausia. Entonces, quedaste afuera del sistema. No siento que me vaya a ir a mi casa a los 60 a tejer, a cuidar nietos que no tengo. No sé si mis hijos querrán tener hijos. Somos una generación de mujeres que, desde que salimos a pelear por la democracia, a finales de los 70 y los 80, hemos construido el matrimonio igualitario, el divorcio, el aborto. Dimos peleas. Y nos encontramos frente a la situación de los 70. Hice un video y se armó esta movida muy grande que está en todo el país, y con mucho contacto en el exterior, que se llama “La revolución de las viejas”. Escribí un libro sobre eso.
—¿La Televisión Pública quiere hacer una serie?
—Sí. Uno de los temas que nos planteamos es: no somos una generación que se va a ir al geriátrico y tampoco queremos que nuestros hijos nos cuiden. Una de las opciones es al estilo Grace and Frankie: irnos a vivir con amigas, y entonces estamos pensando y el Estado está pensando en planes de cohabitación para mujeres y hombres mayores que quieran vivir juntos en comunidad. La Televisión Pública quiere hacer una serie sobre esto, sobre seis mujeres que se van a vivir juntas. Ayudé en la escritura del guion. Es muy entusiasmante. Y es una gran novedad porque yo creo que el siglo XX fue el siglo de la juventud, entre otras cosas porque eran los que consumían, los que iban a cambiar el mundo. Los que éramos jóvenes en el siglo XX ahora somos viejos y seguimos con las mismas ganas de cambiar el mundo, entonces seguramente este va a ser el siglo de la revolución de la longevidad.
—Es el capitalismo el que crea la juventud hasta el siglo XIX.
—Y el que crea el prejuicio con la vejez. Charly García dice que Los Beatles crearon la juventud.
—Pero la sociología muestra algo muy diferente. En 1910, a partir de un exceso de producción del capitalismo, lo que uno ve claramente es que se puede pagar que cinco o seis años más personas consuman sin trabajar y entonces antes vos veías claramente la foto del padre con el hijo vestido con chaleco y a los 13 años se iba a trabajar, solamente el sector más acomodado mínimo de la sociedad podía seguir estudiando. Entonces, del siglo XIX se pasa al siglo XX, con la creación de la juventud y lo que vos decís es que en el siglo XXI se crea la longevidad.
—Con Ronald Reagan en Estados Unidos, cuando aparece el problema de las cajas jubilatorias y de cómo se van a pagar, se empieza a generar un prejuicio con respecto a la vejez muy fuerte. La idea de que el viejo es molesto.
—¿Joven toda la vida no; productiva toda la vida sí?
—No, al contrario. La sociedad productivista y consumista es la que hace ver mal al viejo.
—Desde el punto de vista personal, uno puede, pasada cierta edad, dejar de ser joven, pero eso no implica dejar de ser productivo, creativo…
—No sé si productivo. También varía la relación con la producción y el consumo.
—No productivo en el sentido material.
—Activo. Una vejez activa, plena.
—Es interesante cómo las palabras actúan en vos. Ciertas palabras te generan distancias.
—Porque una de las partes que nosotros tenemos que rever es que los viejos sean desechables. Que se necesita producir todo el tiempo cosas nuevas, entonces no es menor que sea un sistema basado en la producción y el consumo; eso Rita Segato el otro día en una charla muy interesante que…
—Está la producción creativa. Un artista produce.
—Pero la pandemia demostró que esta idea de que el capitalismo era inevitable y que sí o sí había que producir y consumir se tornó relativa.
—Es muy interesante y da para otra nota que podemos hacer, si finalmente este es tu broche de oro, sobre el peso y la carga, la catequesis que tienen las palabras. Un economista muy importante planteaba la palabra ajuste, que parece tan tremenda, cuando en realidad ajuste no quiere decir simplemente bajar. Ajuste es casualmente la sintonía fina. Te digo producción y vos saltás y decís: “No”. Entonces, es interesante cómo las palabras están cargadas…
—Desde Alicia en el País de las Maravillas, cuando Humpty Dumpty le dice: “Las palabras son de quien tiene el poder”, las palabras vienen cargadas de sentidos que tienen que ver con los momentos históricos. Por eso, nosotros decimos la revolución de las viejas y no nos preocupa llamarlas así.
—La sola palabra “vieja” es peyorativa…
—Es peyorativa. Así es como tuvimos que hacer el orgullo gay o el negro. Volver a recuperar palabras que el sentido común colectivo había tornado despectivas.
Más allá de la discusión simbólica sobre las sobretasas y el plazo del acuerdo, el equipo económico debe preocuparse por las medidas que le exigirá el Fondo Monetario Internacional (FMI), o rogar porque, si no llegan a un consenso, se abra una ventana para refinanciar la deuda al menos por dos años.
Aunque Economía y el staff del Fondo creen que hay voluntad para cerrar un acuerdo antes de fines de marzo próximo, no son pocos los que mantienen su escepticismo debido a la complejidad de la negociación que hay que sellar en tan pocos meses, tanto en términos técnicos como políticos.https://deb6c21320432cc4e3e3302b108f5745.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-38/html/container.html
En este sentido, la apuesta del ministro Martín Guzmán y del delegado ante el FMI, Sergio Chodos, es que el nuevo auditor regional del organismo que comenzará su gestión en enero, Ilan Godfajn, adopte un enfoque pragmático y no tense demasiado la cuerda entre las partes. Y si bien algunos economistas argentinos han destacado que el ex presidente del Banco Central de Brasil es un “duro” y “ortodoxo”, en Washington destacan que es “pragmático” y que no es un “halcón”, por lo que se adaptará al mandato político que reciba respecto de la Argentina, aunque con mayor conocimiento de la situación local que la vicejefa del área, Julie Kozack.Martin Guzmán y Sergio Chodos con su interlocutora preferida en el FMI, Julie Kozack
En particular, Chodos, a quien en el FMI elogian por su habilidad política pero cuestionan por su falta de comprensión analítica de los problemas del país, ha intentado fortalecer en la negociación a Kozack, por encima del jefe del caso argentino, Luis Cubeddu, ya que creen que el técnico venezolano conoce demasiado la realidad local como para aceptar los atajos que le propone Economía.
Fuentes con acceso a la negociación aclararon a Infobae en Washington que el ministro y Chodos han privilegiado en el último año el diálogo con Kozack y han tratado de evitar el contacto con Cubeddu, sin entender que la decisión de firmar o no el programa no será ni de ellos ni de Golfajn, sino de los ministros de los países del Grupo de los Siete.Si el Gobierno no avanza en acordar en las medidas que le exigirán para llegar a un acuerdo, debería pensar en un atajo para que le reperfilen la deuda al menos hasta 2024
Al respecto, advirtieron que si el Gobierno sigue poniendo el foco en cuestiones “intrascendentes” relativas al esquema financiero del nuevo programa y no avanza en acordar en las medidas de fondo que le exigirán para llegar a un acuerdo, debería pensar en un “atajo” para que le “reperfilen” la deuda al menos hasta 2024.
Si bien esta no es una opción sencilla, la calificada fuente consultada en la capital de EEUU cree que “es la mejor para las dos partes: al Gobierno le evitaría tener que anunciar e implementar reformas en las que no cree y al FMI le evita ponerse en el medio del tiro al blanco si se firma el programa y tiene que ir cada tres meses a Buenos Aires para que cualquier dirigente del oficialismo los señale como los culpables de la crisis económica”.Dante Sica adelantó qué le pedirá el FMI al Gobierno
Más aún, la fuente consideró que la administración demócrata preferirá una solución intermedia como la mencionada a la espera de un cambio de gobierno en Argentina a fines de 2023, de modo tal de no aparecer como los responsables de una eventual debacle del país -si cae en default- pero sin comprometerse tampoco a otro acuerdo fallido.
Mientras tanto, en Buenos Aires el ex ministro Dante Sica consideró que el FMI le pedirá al Gobierno “consistencia fiscal, trabajar sobre las tarifas y que cuidemos la cuenta de dólares acumulando reservas y para eso no dejar que se siga atrasando el tipo de cambio. Estas cuestiones van a tener impacto sobre el tipo de cambio, la inflación y el crecimiento económico, que será mediocre”.
“El mercado no se pregunta si el Presidente enviará un proyecto al Congreso para acordar con el FMI, sino qué dirá Cristina Kirchner al respecto cuando haya que votarlo. La estrategia enunciada por el presidente de tener un acuerdo rápido con el FMI, que es compleja, muestra señales contradictorias: están dejando de intervenir en el mercado cambiario para no perder tantos dólares, pero al mismo tiempo intervinieron más en otros precios de la economía, como con la ley de envases. Ante este nivel de desconfianza, es imposible que haya inversión con el riesgo país a 1800 puntos básicos”, advirtió el ex ministro de Producción y Trabajo del gobierno de Macri.“El FMI le pedirá al Gobierno “consistencia fiscal, trabajar sobre las tarifas y que cuidemos la cuenta de dólares acumulando reservas y para eso no dejar que se siga atrasando el tipo de cambio” (Sica)El nuevo auditor regional del FMI, Ilan Goldfajn (REUTERS/Ueslei Marcelino)
En un informe de Abeceb, la consultora que fundó Sica y que se asoció con Qell LATAM Partners –una compañía de inversión y operaciones dedicada a la transformación de la industria automotriz dirigida por el ex GM Carlos Zarlenga–, señala cuáles serán las exigencias concretas del Fondo al Gobierno para postergar por 10 años el pago de los USD 44.000 millones:
– Un ajuste fiscal para hacer sustentable la deuda: No se podrá recurrir a la aceleración de la inflación para licuar los salarios, transferencias y pensiones, como hizo Guzmán en el primer semestre. El paso fundamental es ajustar tarifas. El Congreso, incluyendo el kirchnerismo, debe empezar por aprobar el presupuesto. No hay que olvidar que, si se logra mantener la recuperación, jugará a favor la recaudación tributaria. Además, la sustentabilidad de la deuda se facilita cuando el PBI crece. Y también cuando los intereses a pagar caen. Aquí hay que ver si el FMI acepta una reducción de la tasa. De todos modos, la Argentina ya tiene superávit comercial y de cuenta corriente, aunque la oferta de dividas que esto genera no se nota porque la incertidumbre alimenta la demanda de dólares insaciablemente.
– Recomposición de reservas: es uno de los desafíos de corto plazo más difíciles, ya que implica diseñar un nuevo régimen cambiario mientras se trabajar en corregir la paridad para reducir la brecha. Probablemente el FMI acepte un desdoblamiento cambiario siempre que se ordene el existente. Por ejemplo, apuntando a pasar a un tipo comercial y otro financiero. Pero el timing va a ser crucial. Una corrección exagerada con un pass through alto como el actual juega en contra de la inflación. Para suavizar el salto cambiario hay que conseguir reservas por otros medios. En este sentido, Abeceb consideró que el Gobierno podría recurrir a incentivos fiscales para adelantar liquidaciones –por ejemplo, reduciendo temporalmente las retenciones a la cosecha fina– pero con un costo fiscal. Este eje no es independiente de la corrección que se haga del tipo de cambio: si éste aumenta, el valor de la recaudación por retenciones sube. No hay que descartar apoyos vía prestamos de organismos o de otros gobiernos (¿vía DEG excedentes?).Si no firmara un acuerdo se profundizarían los desequilibrios actuales que se observan en el dólar y los activos financieros, lo que se traducirá en una inestabilidad compleja de manejar en términos políticos (Eco Go)
– Control sobre la expansión del crédito doméstico: tiene como condición necesaria el control del déficit fiscal. El FMI suele ser estricto en lo que hace a la evolución de los agregados monetarios e, incluso, suele equivocarse por exceso más que por defecto. Quizás se exija que el Gobierno utilice más las tasas de interés como forma de favorecer la demanda de activos domésticos; un costo importante es que aumenta el déficit cuasi fiscal del BCRA.
En la misma sintonía, el último informe de ECO GO de Marina Dal Poggetto plantea la misma disyuntiva para el Gobierno: si no firmara un acuerdo, se profundizarían los desequilibrios actuales que se observan en el dólar y los activos financieros, lo que se traducirá en una inestabilidad compleja de manejar en términos políticos; pero si lo firmara debería aceptar determinadas condiciones que al menos en 2022 se reflejarán en mayor inflación y menor crecimiento luego del fuerte rebote de este año. Ninguno de los dos caminos parece sencillo para un gobierno que aspira a que Juntos por el Cambio no gane en 2023.
Miguel Ángel Pichetto aclaró que para él Cristina Fernández está muy “atenta” a la situación y que tanto el Presidente como su vice “están derrotados”. “Cristina fue derrotada en el escenario de la Provincia de Buenos Aires, que es un símbolo del poder del kirchnerismo”, subrayó.
Para el referente de Juntos por el Cambio son marcadas las diferencias internas que hay dentro del oficialismo. “El dato de que La Cámpora no fue al acto de la Plaza de Mayo es importante”, destacó y agregó: “Es una reiteración del 1° de mayo de 1974, se mostraron no conformes con la situación”.
En una entrevista con Diego Leuco por TN el ex Senador analizó que en el corto plazo lo más relevante es el vínculo con el FMI, para lo que habrá que evaluar “si presenta un programa económico razonable, o se impone la visión radicalizada de ruptura con el FMI”. “Hay mucha gente comprometida con el destino argentino: muchos sectores productivos”, remarcó.
Para Pichetto, el gobierno “ha dejado de emitir a lo loco y toman medidas para ordenar la economía”, pero recalcó que “los problemas de la economía legada por Mauricio Macri se multiplicaron por 100’”. “La cultura del pobrismo perdió en esta elección, la gente quiere reafirmar el valor de la propiedad y la seguridad”, vaticinó.
“Si nosotros no vamos al capitalismo, Argentina será la patria de la pobreza”, sostuvo el Auditor General de la Nación. “Argentina necesita una revolución productiva”, enfatizó y advirtió: “Si le habilitás el camino a los Grabois de la vida, estás perdido”.
Según Pichetto de la situación actual “no salimos rezando y dando planes, hay que salir por el lado del trabajo”.
Alianza con Javier Milei
Pichetto reconoció que era viable llegar a un acuerdo con Javier Milei porque “Juntos por el cambio debe construir desde la socialdemocracia hasta la derecha”. “Tienen que entrar los que apoyaron a Milei, los libertarios que estuvieron en la construcción del PRO, siempre es mejor sumar que restar”, opinó.
La tensión con las comunidades mapuches
“El gobierno y su indiferencia en el tema mapuche les hizo perder en toda la Patagonia salvo la provincia de Tierra del Fuego”, explicó Miguel Ángel Pichetto. “Quedaron terceros en Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz”, detalló y agregó: “Hay también un pensamiento protomontonero, sendero”. Según el ex senador hay un grupo de “pseudomapuches” que copian metodologías de las FARC y “reivindican el acto militar y el fuego como elementos purificadores”.
Por último, destacó que “es un hecho desgraciado lo que hacen con la gobernadora de Río Negro, Arabela Carreras”. “Carreras está desbordada por la situación”, agregó. “Hay tierra ocupada en Neuquén en la periferia de Vaca Muerta, hay reapariciones del pasado, como la de Cirilo Perdía (ex militante montonero)”, concluyó.
El Gobierno cierra filas ante el empresariado para dar un mensaje de cohesión interna ante la estratégica negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El ministro del Interior, Eduardo de Pedro se reunió con miembros de la Cámara Española de Comercio de la República Argentina (Cecra) y les aseguró que todo el Gobierno nacional “tiene la misma postura”, en cuanto a honrar los compromisos de deuda contraídos por la gestión de Mauricio Macri.
En medio de la incertidumbre por el futuro financiero en el país, que se manifiesta en el aumento del riesgo país y caída de los bonos, De Pedro mantuvo un encuentro con directivos de firmas ibéricas en el Salón Versalles del Alvear Palace Hotel. Por más de dos horas, las partes mantuvieron un “diálogo muy franco” y el ministro garantizó que la intención del Gobierno es que la deuda “sea pagable”, indicaron fuentes cercanas al ministro.
“Fue el kirchnerismo el que pagó la deuda con el Fondo”, recordó el vocero sobre el diálogo del ministro del Interior con los empresarios, en relación a aquel pago del presidente Néstor Kirchner al FMI por 9.800 millones de dólares, en enero de 2006.
En la reunión asistieron referentes de las 16 firmas líderes de España con negocios en el país. Se trata de un sector que rankea como segundos inversores en la Argentina, detrás de los Estados Unidos. Los ejecutivos que estuvieron en la actividad a sala cerrada son parte de la dirección de empresas como BBVA, Codere, Dycasa, Iberconsa, Indra, Naturgy, PAE, Prosegur, Santander, Telefónica, Abertis, Air Europa, Alvarez Argüelles Hoteles, Día Argentina, Iberia y Roca Argentina.
Los interlocutores empresarios coincidieron en que De Pedro ocupa un rol de “ministro político” y “articulador” en el Gabinete. La dinámica del debate privado se produjo en el marco de planteos sobre “temas puntuales”, y tampoco “se habló de tema precios”, señalaron las fuentes del entorno presidencial.
Wado de Pedro viene reforzando un perfil de “interlocutor válido e interesado en la problemática productiva”, y mostrarse como una vocería del kirchnerismo con el sector privado. En abril de este año, el ministro del Interior fue invitado al Foro Llao Llao que integran los empresarios más importantes del país, en el que su presencia causó una “muy buena impresión”, recordaron cerca del ministro del Interior.El ministro de Interior, Eduardo «Wado» De Pedro; el presidente del CICyP, Daniel Funes de Rioja; el jefe de Gabinete, Juan Manzur; y el secretario de Asuntos Estratégicos de la Nación, Gustavo Béliz
En aquel encuentro, el ministro les propuso abrir el diálogo y derribar prejuicios, y también dejó en claro que su posición no era antiempresaria. La búsqueda planteada apunta a la generación de empleo, algo que requiere “la sinergia entre el sector privado y el Estado”, donde los empresarios deben ser “socios en el desarrollo productivo”. El mismo mensaje intentó dar en agosto, cuando De Pedro se reunió con las empresas estadounidenses en la Argentina (Amcham) y que representan a los principales inversores externos, también demostraron interés en tener una reunión.
Este jueves, el gobierno de Alberto Fernández buscó tender puentes con los empresarios e inversores, con guiños y señales favorables al sector. En la misma cadena hotelera, y a un piso de distancia del cónclave donde se efectuó la reunión con la Cecra, se produjo un encuentro convocado por el Consejo Interamericano de Comercio y Producción (CICyP) y que tuvo al jefe de Gabinete de Ministros, Juan Manzur, como invitado central.
Allí, Manzur se expresó ante un auditorio de 140 de los referentes empresarios más importantes del país, donde brindó el mismo mensaje que su colega de gabinete. “Vamos a buscar por todos los medios un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional”, dijo, y agregó: “Estamos haciendo todos los esfuerzos para que también las autoridades de los organismos acepten un acuerdo que nos permita continuar en este proceso de crecimiento económico que hemos comenzado”.
El Gobierno y la cúpula oficialista de la Cámara de Diputados comenzaron a trabajar en una reforma de la ley de alquileres que contemplaría una suspensión, por 180 días, de la norma sancionada el año pasado. La decisión del oficialismo va en línea con el reclamo de Juntos por el Cambio que, durante la campaña electoral, propuso modificar la actual legislación o bien derogarla.
El presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, sentenció anteayer que la ley de alquileres “fracasó” y llamó a discutir en el Congreso una nueva norma que brinde “certezas” al propietario y “garantías y tranquilidad” al inquilino. Massa se reunió con el presidente Alberto Fernández, el jefe de bloque oficialista, Máximo Kirchner, la secretaria Legal y Técnica, Vilma Ibarra, y el ministro de Vivienda, Jorge Ferraresi, quienes acordaron avanzar, en principio, con la suspensión de la ley vigente.LEVANTAN LA PROHIBICIÓN DE SALIDA DEL PAÍS DE MAURICIO MACRI
Aún no se definió cómo se instrumentará dicha suspensión, si por la vía de una ley o por decreto presidencial. Según indicó Massa a LA NACION, de optarse por el decreto, la idea es convocar a una comisión en la que todas las partes estén representadas para que elabore, durante los 180 días que duraría la suspensión, una nueva ley.
El ministro Ferraresi confirmó la intención del Gobierno en avanzar en una reforma y no en la derogación de la ley. Asimismo, indicó que la iniciativa contemplaría una mirada federal sobre la problemática.
“En una Argentina tan heterogénea tiene que haber leyes más particulares y leyes provinciales, una ley así no se puede aplicar igual en la zona más rica del país que en la más pobre”, enfatizó Ferraresi
Un fracaso compartido
Oficialismo y oposición coinciden en que la ley aprobada en junio del año pasado, lejos de surtir los efectos deseados, perjudica tanto a propietarios como a inquilinos.
En efecto, la norma establece una serie de obligaciones que deben cumplir los propietarios que, a la postre, redundaron en una drástica reducción de la oferta de inmuebles para alquilar, lo que provocó un alza inusitada en los precios que deben pagar los inquilinos, incluso por encima de la inflación.
Entre las disposiciones impuestas por la ley figuran la obligación de los propietarios a firmar contratos mínimos de tres años; a realizar un solo aumento anual acorde al índice establecido por el Banco Central (BCRA) y a registrar todos los contratos de alquiler ante la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP).
Alquileres de departamentos y locales comerciales. Hay muy pocos anuncios en la calle de departamentos, la mayoría es para venta. TambiÈn fotos de carteles para alquilar o vender locales comerciales. Av Cordoba 2600.Hernan Zenteno – La Nacion/Hernan Zenteno
Según indicó Ferraresi, es muy bajo el porcentaje de alquileres son son declarados ante la AFIP.
“Se estiman más de dos millones de alquileres y solo se declararon cerca de 120 mil contratos”, indicó el funcionario.
Ferraresi, exintendente de Avellaneda y hombre muy ligado al kirchnerismo, reprochó que la ley de alquileres “es uno de los tantos fracasos de Pro”, ya que fue impulsada durante el gobierno de Mauricio Macri.
En rigor, si bien la iniciativa cobró vuelo durante el macrismo -de hecho, tiene el sello del exsecretario de Vivienda, Iván Kerr, y del exdiputado de Pro Daniel Lipovetzky-, lo cierto es que fue el kirchnerismo el que impulsó su sanción en el Congreso tras ganar las elecciones presidenciales en octubre de 2019. Sin ir más lejos, la Cámara de Diputados le dio media sanción un mes después y el Senado, con 39 votos a favor, convirtió el proyecto en ley en junio de 2020, es decir, seis meses después de que Fernández asumiera el gobierno.
Desde la oposición, la diputada electa de Juntos por el Cambio, María Eugenia Vidal, coincidió con el oficialismo en que la ley de alquileres fracasó, por lo que propuso que directamente sea derogada para avanzar en una reforma.
“Es cierto que la ley se presentó durante el gobierno de Mauricio Macri”, admitió Vidal, pero recordó que la iniciativa se aprobó “con el acompañamiento del Frente de Todos”.
“Nuestro compromiso es poder derogarla, el que alquila le dedica más del 40% de lo que gana para pagar el alquiler”, argumentó e insistió en que “la ley no fue buena ni para propietarios ni inquilinos”.
En ese sentido, celebró la decisión del oficialismo de modificarla. “En todo lo que sea bueno para la gente, ¿Por qué no vamos a estar de acuerdo con el Gobierno?”, se preguntó Vidal, aunque a su juicio el mejor camino es la derogación lisa y llana de la actual ley. “Este tema requiere una respuesta rápida del Congreso”. sostuvo.
“Lo que muestra es la falta de dólares del Banco Central. Las reservas internacionales de libre disponibilidad, las netas, están en un terreno casi ya perforando lo negativo. En el fondo, es una devaluación sin tocar el tipo de cambio”, explicó Milei en el programa La trama del poder, por LN+.
De ese modo, el libertario habló sobre el reciente anuncio del Gobierno que prohíbe a las entidades financieras y no financieras emisoras de tarjetas de crédito financiar en cuotas las compras de pasajes al exterior y demás servicios turísticos fuera del país.
De acuerdo con el diputado de La Libertad Avanza, esta medida es consecuencia del “modelo de déficit fiscal, financiado con emisión monetaria”. “Eso alimenta más el exceso de demanda de divisivas; y el Gobierno, para tratar de limitarlo, mete más controles, pero eso no es gratis. El mayor exceso de demanda que se genera en el mercado de divisivas tiene consecuencias en otras partes de la economía”, argumentó.
Y agregó: “En el mercado de bonos se va a tener un exceso de ofertas por todos lados, y esto significa altas tasas de interés. Por eso, el riesgo país en promedio está arriba de 1700 puntos y en la punta corta arriba de 2000”. Por estos motivos, el economista vaticinó que con esta iniciativa “se va a destruir la inversión, se van a fugar capitales y se va a penalizar la actividad económica”.
Asimismo, aclaró que esto “no tiene que ver con el rebote del gato muerto que estamos viendo a consecuencia del desastre que hicieron el año pasado”, al tiempo que dijo que esta estrategia “impacta en la generación de trabajo, en el salario real, más pobres, más indigentes”. “Es una olla a presión porque no se lo puede aguantar socialmente”, alertó.
En este contexto, Milei subrayó que “la única salida es hacer un programa de ajuste y poner las cuentas en orden”. Sin embargo, explicó que “cuando se carece de reputación, el programa no es creíble y termina siendo recesivo”. Por ende, para que el programa “sea lo menos doloroso posible, en un contexto de un presidente que no le cree nadie, el ajuste debe recaer sobre el sector público, que es lo que no quiere hacer el Gobierno”.
Milei tildó a Martín Guzmán de “saqueador”
Por otra parte, Milei calificó al ministro de Economía, Martín Guzmán, de “saqueador”, luego de que el titular de la cartera económica puntualizara que hay que aplicar “acciones tributarias para evitar que los ricos se hagan más ricos y los pobres, más pobres”.
“Es una declaración errada, desafortunada y propia de un saqueador, funcional a la casta política”, lanzó el libertario, dado que “cuando vos planteás impuestos progresivos, estás castigando a uno en favor de otro”, lo que es “fuertemente inmoral porque implica un robo y un trato desigual ante la ley”. “Además significa desconocer cómo funciona el sistema capitalista, donde solo se es exitoso sirviendo al otro con bienes de mejor calidad y a un mejor precio”, añadió.
Sobre este aspecto, concluyó: “Las ideas que propone Guzmán son la base del populismo y las que han hecho que la Argentina de ser el país más rico del mundo hoy esté en el puesto 120″.
Milei y Espert en Diputados
Por último, al ser consultado sobre su relación conJosé Luis Esperty sobre una posible alianza, Milei planteó: “Él tiene el armado que utilizó en provincia y nosotros en Capital tenemos uno distinto, y me parece que no es el momento de hablar de determinadas cosas. Eso lo veremos cuando ya estemos en la Cámara de Diputados los dos. Soy amigo de José Luis. Esto que está ocurriendo es gracias a su labor en la elección de 2019, que volvió a poner las ideas en el centro del debate”.
La confirmación en Sudáfrica de una nueva variante preocupante del coronavirus con mutaciones que, según expertos, marcan un “gran salto en la evolución” de la pandemia, propaga sus consecuencias financieras en la economía global frente al temor de nuevos bloqueos.
Todos los mercados bursátiles asiáticos cerraron con números rojos este viernes. La noticia genera alertas entre los inversores. El petróleo se desploma, y las bolsas en Europa retroceden hasta un 4%, golpeando principalmente a bancos, empresas del sector turístico y de materias primas.
En Asia, los indicadores de los mercados de valores estaban en terreno negativo después de la publicación de estudios que advierten contra la rápida propagación en ciertas regiones del mundo, y particularmente en Sudáfrica, de la denominada “B.1.1.529″,potencialmente más contagioso que la variante Delta, que desequilibró al mundo en los últimos meses.
El índice Nikkei 225 de Tokio cerró con una caída del 2,53%, tras perder más del 3% durante la sesión. En Hong Kong, al comienzo de la tarde, el Hang Seng perdió un 2,2%, mientras que el KOSPI de Corea del Sur perdió un 1,3%. Mientras, en Shanghai, Mumbai y Taipei también la tendencia era negativa.
La propagación de esta nueva variante acrecienta el miedo a la adopción de restricciones más severas para intentar detener una escalada incontrolable de infecciones. La idea de repetirse confinamientos como el decidido por Austria, sobrevuela en Europa. Alemania, la primera economía del bloque continental, estudia endurecer aún mas las restricciones. Portugal, uno de los estados miembros con mayor tasa de vacunación, acaba de decidir un bloqueo de una semana para luego de las navidades.
Con este escenario, las previsiones económicas se debilitan, y con ello, las expectativas de mejoras en los balances empresariales, uno de los principales motores del mejoramiento bursátil de los últimos meses, para algunos, recuperación post pandemia.
“Debido a que tienen en mente la ola Delta a principios de año, los inversores tienden a disparar primero y hacer preguntas después, hasta que aprenden un poco más”, resumió a la prensa especializada, Jeffrey Halley, analista senior de mercado de OANDA para Asia Pacífico, para justificar el golpe del estrés de los mercados.Un recrudecimiento de la pandemia no sólo hace pensar que pueda volver una desaceleración del crecimiento de la economía mundial. Las tensiones inflacionarias persisten y agregan mas tensión a los mercados.
La presidente de la Comisión de la UE, Ursula von der Leyen, adelantando que la Unión Europea tiene como objetivo detener los viajes aéreos desde la región del sur de África, confirmaba esta mañana el golpe para el sector aerocomercial.
“La Comisión propondrá, en estrecha coordinación con los Estados miembros, activar el freno de emergencia para detener los viajes aéreos desde la región de África meridional debido a la variante de preocupación B.1.1.529″, dijo a través de su cuenta en Twitter.
Los inversores castigaron, en el transcurso de la jornada del viernes en Asia, a las aerolíneas que sufrirían un posible regreso de las secuencias de confinamiento o el restablecimiento de las medidas de restricción de viajes. En Tokio, las acciones de Japan Airlines y ANA Holdings cayeron un 6,1% y un 5,3%, respectivamente. En Hong Kong, Cathay Pacific, por su parte, cayó un 3,7%.
El sector petrolero también es presa de temores. Los centros financieros adelantan que las restricciones reducirían automáticamente el consumo de crudo. El precio del barril también retrocedió un 2% en Asia el viernes, hasta alcanzar 80,11 dólares.
En Londres, uno de los centros financieros mas importantes del mundo, tambien se repetía el panorama. De hecho, la prensa británica reflejaba la preocupación científica en los diarios económicos. El asesor médico jefe de la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido advertía que la nueva variante es la más “compleja” y “preocupante” vista hasta el momento.
El FTSE 100 cayó más del 3% cuando el mercado abrió el viernes por la mañana, lo que refleja los temores. Las acciones de las principales aerolíneas se desplomaron con IAG, el propietario de British Airways, cayendo más del 21% en las primeras operaciones, mientras que EasyJet se desplomó un 16%. El fabricante de motores Rolls-Royce y los gigantes petroleros BP y Shell también se encontraban entre los grandes que retroceden.
La evocación a un panorama epidémico como el soportado por la propagación de la variante Delta, empuja también a los especialistas financieros a orientar sus inversiones hacia divisas consideradas seguras.
El yen, la moneda japonesa, ganaba algo mas de un 0,6% frente al dólar, lo que además sumaba preocupación a las exportaciones de ese país. La automotriz Toyota, el mayor fabricante de autos del mundo, y su competidor Honda perdieron casi un 2%.
Finalmente, un recrudecimiento de la pandemia no sólo hace pensar que pueda volver una desaceleración del crecimiento de la economía mundial. Las tensiones inflacionarias persisten. Uno de los datos de la jornada, que observan atentos los analistas, es el de los precios de importación de Alemania. La subida interanual se ha acelerado al 21,7%, por encima del 19,6% que pronosticaban los especialistas.
El ministro de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, Claudio Moroni, confirmó este miércoles 24 de noviembre que la prohibición de despidos y la doble indemnización no se prorrogarían a fin de año en el caso de que el crecimiento económico se sostenga, tal como tiene previsto el Gobierno nacional.
En el marco del evento de relanzamiento del Departamento de Educación y Formación Profesional entre la Unión Industrial Argentina (UIA) y el Grupo Techint, Moroni sostuvo que ambas medidas fueron implementadas para «una situación extraordinaria», en referencia a la crisis económica que desató la pandemia de coronavirus.
«Como se está normalizando la situación porque la Argentina está creciendo al 9%, es probable que terminen a fin de año y no sean prorrogadas», explicó el ministro, según consignó Clarín, en relación a las iniciativas que vencen el próximo 31 de diciembre, mes en el cual “habremos recuperado la totalidad del empleo perdido durante la pandemia».
Sin embargo, resaltó que, si algún sector se encuentra complicado por la pandemia o la situación epidemiológica, se analizará si se extienden o no las medias.
Tanto la doble indemnización como la prohibición de despidos fueron articuladas por el Ejecutivo nacional mediante un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) a comienzos de 2020, aunque fueron prorrogadas en varias ocasiones.
En tanto, en el acto junto con Moroni estuvieron el ministro de Educación, Jaime Perczky; el de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas; la ministra de Trabajo de la provincia de Buenos Aires, Mara Ruiz Malec; el secretario de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Antonio Caló; el director ejecutivo del Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET) Gerardo Marchesini,Daniel Funes de Rioja, el presidente de la UIA, Paolo Rocca, CEO delGrupo Techint, y otros empresarios y referentes del mundo educativo.
Por otro lado, Moroni celebró el diálogo que hubo entre empresarios, trabajadores y el Gobierno para cerrar las paritarias: “Se cerraron casi todas. Si hace falta reabrirlas por la inflación se hará, pero el problema en la política de ingresos es la inflación». En esa línea, el funcionario aclaró que la inflación es un problema en todo el mundo y resaltó que España tendrá este año un 24% de inflación mayorista, «algo increíble para un país europeo».
En cuanto a la recuperación del empleo, señaló que “ya se reincorporaron los 630.000 suspendidos que hubo dentro de la pandemia», en especial en los sectores de la construcción y los servicios, aunque advirtió que el empleo no llegó aun a los niveles que tenía antes de la pandemia.
Por último, al ser consultado sobre la posibilidad de una reforma laboral, el ministro aseguró que “la mayor recuperación del empleo fue con estas mismas leyes entre los años 2007 y 2011”. “Se pueden discutir modificaciones siempre en el marco de la discusión de convenios colectivos. Con la pandemia y las pérdidas de puestos de trabajo, en las discusiones de convenio solo se trataron salarios. La idea es trabajar, cuando se supere la emergencia, en otros aspectos”, dijo.