En medio de la feroz interna dentro del oficialismo, el ala más cercana al presidente Alberto Fernández mostró una línea más fuerte en los últimos días, al menos en el plano discursivo. El ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, y la secretaria legal y técnica, Vilma Ibarra, fueron algunos de los que se refirieron a la situación interna. Antes ya lo habían hecho otros, como los de Economía y Seguridad, Martín Guzmán y Aníbal, quienes, palabras más, palabras menos, siguieron la línea marcada por el mandatario: se gobierna con los que están y los que no, que no estorben o se vayan.
El último en sumarse fue el canciller Santiago Cafiero. “El Presidente es el único imprescindible en este frente político, todos los demás son prescindentes”, dijo el funcionario y hombre de extrema confianza del mandatario. La frase, conocida este jueves, caló en medio de la tensa relación entre el kirchnerismo duro y las filas de Fernández y rompió con el habitual bajo perfil de Cafiero. Cerca suyo niegan que se haya “endurecido” y afirman que lo importante es “no perder de vista el valor de la unidad”.
Desde el entorno del mandatario admiten una decisión de salir a hablar a los medios. “Hay mucho para mostrar de la gestión, no puede ser que la interna política se lleve todo”, aseguran. “Claro que hay coordinación, porque todos sabemos lo importante que es salir a defender la unidad, el Frente”, agregan. “Nadie plantea la ruptura entre los más cercanos. Los que lo hacen no son del círculo íntimo”, asegura una fuente del entorno presidencial. Aunque desde allí sí admiten matices respecto de las opiniones que cada uno le acerca al mandatario.
“Algunos le piden más dureza en las decisiones, otros no tanto, pero a nadie se le ocurre u ocurriría decirle que rompa”, recalcan. “Ninguno de los que estamos en ese grupo queremos que se rompa la unidad del Frente”, ratificó uno de los integrantes del entorno presidencial. Es precisamente ese núcleo chico con el que Fernández viene dialogando sobre los posibles cambios que evalúa en su gabinete. “Está todo en estudio, no hay nada definido aún. Se está viendo la funcionalidad de ciertas áreas específicas”, detalló a la nacion una fuente al tanto de lo que se debate. Bajo la lupa se mencionan áreas como Energía o Comercio Interior, en las que están hombres de la vicepresidenta Cristina Kirchner.
“No hay definiciones, pero se evalúan no solo resultados de gestión, sino también la cuestión actitudinal”, deslizaron. Allí las referencias a Roberto Feletti, hombre de Comercio Interior, que a la falta de resultados en su gestión sumó comentarios públicos que “no aportaron”, fue ineludible. Tampoco observan resultados en Energía, pero ahí sostienen que la situación estaría ordenándose de arriba hacia abajo y que, por ahora, el único “suelto” es el subsecretario Federico Basualdo.
En la mesa chica de Fernández se ubican Cafiero; el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello; el asesor, Juan Manuel Olmos; el secretario Gustavo Beliz. En tanto que otra de las personas de permanente consulta de Fernández es Ibarra.
Cerca de Fernández hay quienes coinciden en ver en este momento, de posibles definiciones de gabinete, sin consulta con el ala dura, un “desafío” que el mandatario tiene por delante. “Como cuando fue la coordinación y gestión de la pandemia, y después la negociación con el FMI”. Tras lo que agregan: “Ahora el desafío también desde el punto de vista económico, por lo que queda por hacer más que nada en materia distributiva, y hay que ver cómo el Presidente rearma el equipo para eso”, explican.
En esa línea agregan que “él no va a hacer cambios para contentar a la coalición. Eso ya se hizo en septiembre (tras las renuncias públicas post-PASO) y no arrojó resultados distintos”, consignan en otra muestra del endurecimiento de la postura interna. La convicción cerca del mandatario es que también hay que “poner en valor que en este momento de incertidumbre mundial la Argentina está funcionando”.“Deberíamos estar pudiendo mostrar logros de gestión, no destinando energía y esfuerzo a responder o defender en la interna”, aducen. E insisten en que la pelea debe ser para que “no vuelva Mauricio Macri, no entre nosotros. No se entiende la vocación autodestructiva”, disparan en dirección al kirchnerismo duro.
A futuro creen que “hay que acomodar los números inflacionarios, empezar a mostrar la baja” y “hacer hincapié en el alza de todos los números vinculados a lo productivo”. Tras lo que completan: “Ahora no hay ni que hablar de reelegir, Alberto tiene que mostrar que acomodó el barco después de heredar al macrismo y atravesar la pandemia. Y que después la historia lo ubique donde lo tenga que ubicar”, evalúan con cierta confianza de cuál puede ser ese lugar. ß
¿Cuál es tu pronóstico de cómo va a ser la evolución de la economía este año?
—Yendo al grano, vemos una economía que está en un buen momento, no sin dificultades. Si hace dos años nos hubiesen dicho que en 2022 íbamos a estar creciendo, generando empleo, sacando argentinos y argentinas de la pobreza, mejorando la desigualdad, reduciendo la desigualdad con la industria, creciendo con la energía de Vaca Muerta, produciendo récord con la inversión productiva, creciendo 30% respecto a 2019 y con las exportaciones en alza, realmente hubiese dicho que lo veía difícil o imposible, o me tengo que pellizcar para pensar que esto es cierto y es lo que está ocurriendo. Esto no es color de rosa, tenemos una inflación alta que tiene dos componentes, el nuestro propio de una inflación que ya lleva 15 años en dos dígitos, que se aceleró durante el último gobierno de Mauricio Macri y que se agravó ahora por la crisis internacional, o mejor dicho, primero por la pandemia y después por el impacto de la crisis en Ucrania. Hay que verlo todo. La mitad medio llena del vaso es una economía creciendo, impulsada por la inversión, por las exportaciones, mejorando el consumo, sacando gente de la pobreza. Por supuesto, necesitamos bajar la inflación para que el efecto de todo este crecimiento se vea mucho más en los hogares. Pero para ser concreto, respondiendo a tu pregunta, veo un año bueno, no sin dificultades. Aspiramos a crecer por segundo año consecutivo, y que también el año 2023 podamos volver a crecer, porque esto lo que nos va a permitir realmente es construir otro sendero que nos permita crecer a largo plazo y no andar siempre a los sobresaltos.
—Cuando uno les pregunta a los distintos actores económicos cuál es su proyección de lo que va a suceder en la economía de este año, todos dicen “depende cuánto dure la guerra”. La guerra, para un país como la Argentina, independientemente de que moral o éticamente sea una pregunta incómoda, ¿trae más oportunidades que amenazas o amenazas que oportunidades?
—A nuestro país le trajo las dos cosas, por un lado mejoró los precios de exportación, la soja, el trigo, el maíz, valen mucho más que lo que valían a principio de año, pero también vale mucho más la energía. Argentina hoy es un país productor de energía, gracias al plan Gas que implementamos en 2020. Vaca Muerta está en récord de producción y tenemos un abastecimiento muy importante, pero no todo. Nos falta durante períodos del año un 10% o un 15% del abastecimiento de gas para poder tener seguridad respecto a los hogares y las industrias, eso hoy hay que importarlo. También el precio del gas se fue por las nubes. Con lo cual, el resultado es ambiguo y obviamente estos efectos también se traducen en más inflación, que se ve en todo el mundo. Lo hemos visto en estos días, en el mes de marzo, inflación del 3% en España, 2,5 en Alemania, Turquía arriba de 6, cosas que no se veían hace décadas. Insisto, esto es un efecto ambiguo, tenemos cosas que nos favorecen y otras que generan tensiones.
EL FRENTE DE TODOS. «Vamos a hacer una economía muchísimo mejor y confío en el liderazgo de nuestro presidente para tener una fuerza bien cohesionada para ganar». (FOTO NÉSTOR GRASSI)
—Pero en el balance, ¿las amenazas son menores que las oportunidades o al revés?
—En el corto plazo es equilibrado, porque insisto, tenemos más inflación, pero tenemos más divisa de exportación por el lado del complejo alimentario. Y en el mediano a largo plazo soy muy optimista. Estoy viendo un escenario donde Argentina se está recuperando, por un lado hemos puesto las políticas industriales productivas en el sendero correcto, y al mismo tiempo el mundo está demandando mucho de lo que Argentina provee. Todas las semanas estoy recibiendo inversores en litio, por ejemplo, desde que estamos en el gobierno 4.200 millones de dólares de inversión fueron al litio y esto sigue creciendo. Lo que veníamos viendo de la electromovilidad donde aparte tenemos un proyecto de ley, tenemos una política justamente para toda la cadena del litio. Eso que veíamos incipientemente hace unos años se ha acelerado después de la pandemia, y hoy Estados Unidos habla de llegar a 2030 con la mitad de sus vehículos eléctricos, el mundo va en esa dirección. Autos eléctricos significa más litio, Argentina es una de las principales reservas del mundo, más cobre, donde estamos con proyectos muy concretos. Está arrancando en estos días el proyecto de cobre José María en la provincia de San Juan, 4.100 millones de dólares que se van a invertir en este proyecto. El mundo demanda más alimentos y Argentina es un gran productor de alimentos. Si queremos agregarle más valor, producir carne, producir para exportación, a otros productos. El mundo demanda energías renovables y la Argentina tiene hidrógeno verde, la inversión más grande que se anunció en el siglo XXI, lo hemos trabajado con la empresa Fortescue, una empresa australiana, que se hace en la provincia de Río Negro, el combustible del futuro, que es el hidrógeno verde. Energía, el gas, como combustible de transición, con el gasoducto Néstor Kirchner vamos a tener abastecimiento asegurado y empieza una etapa de exportación en escala de gas y de petróleo. Es decir, por el lado de la minería, por el lado de la energía, de los alimentos y de las industrias que se están recreando por los procesos de salida de Asia, y vuelta a América, Argentina tiene todo para ser campeón en esta década.
«Hay un montón de inversores internacionales que están mirando a Argentina con interés»
—¿Puedo simplificar todo el desarrollo que hiciste diciendo que Argentina está por entrar en un ciclo de viento de cola nuevamente sostenido?
—Estamos en un ciclo donde hay muy buenas condiciones, lo de viento de cola me hace ruido porque parece que entonces uno se deja llevar, y ya lo decía Séneca, no hay viento de cola si uno no tiene bien claro para dónde está conduciendo.
—No es condición suficiente, pero su condición necesaria.
—Por supuesto que el hecho de que haya un panorama internacional que nos favorece sin duda es un aliciente.
—Vos que escribiste “Los tres kirchnerismos”, cuando comparás este escenario internacional para la economía argentina con el de 2003, ¿con qué te encontrás?
—Este escenario en muchas cosas es incluso mejor que el de 2003, porque en el caso de la minería, por ejemplo, veo oportunidades de ingresar en toda la cadena de valor, de ser un proveedor de minerales, pero también de construir en la Argentina la plataforma sudamericana de vehículos y baterías eléctricas. Estamos trabajando en eso y dentro de pocos días va a haber anuncios, porque estamos recibiendo inversores que ya no solo los hemos interesado en el litio, con la Ley de Movilidad que está en el Congreso y que es la ley más avanzada en América Latina hasta ahora, en la que plantea desafíos más fuertes con incentivos muy claros. Hay un montón de inversores internacionales que están mirando a Argentina con interés porque está claro que va a haber plataformas mundiales. Obviamente Estados Unidos va a ser una, va a haber en Asia, en Europa. En América del Sur, Argentina aparece a la vanguardia y esto nos posiciona también como proveedor industrial, no solamente como proveedor de materias primas.
—¿Cómo se compara la situación internacional actual para Argentina en sus dos grandes momentos: a comienzos del siglo pasado y a mediados?
—Éste es un momento distinto a ambos, primero estamos en una etapa de globalización, solo que es distinta a la que veníamos viviendo. Hay un reacomodamiento geopolítico que en algunas cosas nos puede beneficiar. Estoy viendo un escenario donde Argentina tiene cierta madurez en algunos procesos productivos y tecnológicos. Lo que necesita son políticas estables, por eso presentamos hace pocos días un plan a largo plazo. Argentina tiene que salir de esta lógica de estar siempre a los tumbos, tapando agujeros. Por supuesto, como lo son los problemas de corto plazo, eso hay que hacerlo permanentemente, pero también planificar a largo plazo. Lanzamos el Plan Argentina Productiva 2030, que está estructurado en torno a diez misiones industriales. Lo tomamos de Marina Mazzucato, economista italiana que está en Inglaterra. Este tema es interesante porque no se trata solamente ya de hacer planes sectoriales, que motiva mucho a los actores del sector, pero no son tan comprendidos por el resto de la sociedad. Estas misiones justamente buscan atacar desafíos sociales, económicos y ambientales. Argentina vive en una situación pendular políticamente desde hace mucho tiempo, lo que buscamos es estructurar algunos consensos mínimos. Nos gustaría que este plan no sea simplemente el plan del Ministerio o del gobierno de Alberto Fernández, buscamos que pueda enraizarse en los sectores productivos, los sectores sindicales, la sociedad civil, las universidades y también de la oposición. Argentina no puede estar cada tres o cuatro años cambiando de idea, no sirve más hacer alimentos, hay que hacer software, hay que hacer de todo, pero ordenadamente. Hay que ponerse metas mensurables que puedan ser evaluadas y que puedan obviamente ir siendo corregidas, pero con un horizonte claro. Llegar a 2030 con dos millones de puestos de trabajo más formales de los que tenemos ahora, con nueve millones de pobres menos de los que tenemos ahora, con una economía que esté funcionando correctamente, que no tenga desequilibrios externos, con el doble de exportaciones de las que tenemos ahora.
«Existe un escenario donde Argentina tiene cierta madurez en algunos procesos productivos y tecnológicos»
—Argentina tuvo sus dos momentos de gloria coincidiendo con las dos Guerras Mundiales. La pandemia, que para muchos fue equivalente a una guerra, y ahora la de Ucrania ¿reformulan la geopolítica y hacen que la globalización entre en otra etapa, que se priorice tener autoabastecimiento, tener seguridad de insumos, lo que nuevamente se le vuelva a dar a la Argentina una oportunidad como en las dos guerras anteriores?
—Sí, estás diciendo cosas justamente muy atinadas y que describen muy bien el momento que estamos viviendo. No es que se rompió la globalización, como sí se había roto en los momentos de autarquía que hubo en el período de entreguerras, y parte del escenario de la segunda posguerra. Lo que hay ahora es otra globalización y efectivamente con la pandemia, la situación geopolítica impuso en muchos países la necesidad de repensar las cadenas de valor, hacerlas más cortas, resilientes, trabajar justamente en asegurar abastecimiento. Tuve reuniones con sectores de Estados Unidos que planteaban esto y no era simplemente pensar en vacunas o en medicamentos, sino en redes de suministro mucho más amplias. Al mismo tiempo hay tecnologías nuevas que hoy permiten producir un montón de bienes y servicios de manera más automatizada, con lo cual esa búsqueda del pasado de inversiones que se iban a Asia, a países de bajos salarios, ya carece de sentido, porque además esos países ya mejoraron sus salarios. Hay un mundo que es diferente, se está reacomodando y si tenemos la habilidad, la inteligencia, toda la Argentina, no solamente el Gobierno, la sociedad civil y los sectores productivos, si nos dejamos de pelear por cualquier cosa y tiramos para el mismo lado, hay una oportunidad enorme y tenemos una década para crecer en serio.
EL ACUERDO CON EL FMI. «El Fondo en más de un documento terminó admitiendo que el plan anterior había fracasado y que los preceptos o las premisas estaban equivocados». (FOTO NÉSTOR GRASSI)
—Vengo al presente con la inflación. Macri entrega la inflación de 53%, baja en 2020, aumenta nuevamente en 2021 y hoy hay riesgos de que supere la del año pasado, incluso que supere la más alta de Macri. Al mismo tiempo hubo contracción del circulante en este último trimestre que hoy es equivalente a la de enero de 2020, no hay devaluación inflacionaria porque la corrección monetaria está retrasada respecto de la inflación, los salarios tampoco han sido un elemento que hayan generado más inflación, el déficit fiscal del primer trimestre es casi cero: 0,3 prácticamente sin déficit fiscal. ¿Por qué hay más inflación, que el agregado que debería adicionarse por el aumento del precio de las commodities por la guerra?
—Claramente, para hacer un racconto, empezamos con 3% de inflación, en 2020 iniciamos un camino de desinflación, nos fue bien, bajamos a 36%, solo que sobre fines de ese año, a raíz de la pandemia se inicia un verdadero shock de precios internacionales. Hay una primera suba muy fuerte de todas las commodities, tanto alimentarias como metalíferas, incluso industriales. Muchos insumos industriales se encarecieron, los semiconductores, en todo el mundo hubo una crisis de insumos y una suba del precio de las commodities.
«Argentina tiene que salir de esta lógica de estar siempre a los tumbos, tapando agujeros»
—¿Cuánto le asignás del efecto Ucrania a la inflación anual de este año?
—De este año no menos de 10, 12 puntos. Tiene que ver con eso y con que se agrava este año con la guerra en Ucrania. Recuerdo que estábamos en enero con un precio del trigo por debajo de los 300 dólares la tonelada en el mercado internacional y pasó a 425 en muy pocas semanas. Realmente ha sido un efecto muy fuerte.
—Cuando decís de 12%, las metas con el Fondo Monetario tenían un rango de 38%, 48%; si 48% está dentro del cumplimiento, y se le agrega el 12% de efecto Ucrania, te vas a 60%. ¿Esa sería la inflación de este año a tu juicio?
—Esperemos justamente estar por debajo. Estamos implementando el fideicomiso del trigo, y junto con otros mecanismos, evitar que muchos de esos precios internacionales que afectan la cadena se trasladen a la góndola. Estamos en ese trabajo y otras políticas de contención de este fenómeno. A nivel macroeconómico estamos con mejores condiciones para la estabilización. Nuestra ambición para este año es poder recibir este impacto, internalizarlo con el menor efecto posible sobre la tasa de inflación.
—¿Ves una inflación decreciente a lo largo de los meses de este año?
—Lo peor es el mes de marzo, ahí viene el impacto más fuerte, y desde abril debería comenzar una tendencia a la baja. Ahora, no sabemos qué va a pasar en el mundo. Esperemos que no haya otro nuevo shock internacional que nos vuelva a afectar.
—¿Un 60% permitirá cumplir lo acordado con el Fondo Monetario Internacional si es que aceptaran 12% de inflación agregada por el efecto Ucrania?
—No tengo ninguna duda, el FMI conoce perfectamente lo que pasa en el mundo, esto no es un fenómeno argentino. La inflación que estamos viendo a nivel internacional, no la veíamos desde hace tres o cuatro décadas, es un fenómeno totalmente inédito e inesperado. Tenemos un componente propio que lo vamos a tener que ir corrigiendo, y otro es el internacional, que veremos cómo se desenvuelve.
—Igual nuestra inflación creció más que lo atribuible al efecto Ucrania, ¿en este último trimestre hubo expectativas, cuestiones psicológicas y puja distributiva que potenciaron la inflación?
—Pudo haber habido en algún momento algún sector que, previendo esta situación, se quiso anticipar, generar un proceso especulativo, pero es centralmente el problema de inflación internacional, no tengo ninguna duda de eso.
—¿Once empresas tienen el control de las exportaciones de la producción de los productores agrarios y serían las que concentran una ganancia extraordinaria por el aumento de precios de las commodities alimentarias?
—No creo que sea correcto eso, es una parte. Esas empresas exportadoras lo que hacen en general es comprar a los productores de la soja, el trigo, el maíz, con lo cual lo que hacen es pagarles el precio internacional, menos las retenciones.
«Argentina no puede estar cada tres o cuatro años cambiando de idea, no sirve más hacer alimentos»
—¿Puede ser haberles pagado el precio antes de que aumente y hoy tengan la producción ellos?
—Sí, efectivamente. Si lo compraron antes de la suba, toda la ganancia es apropiada por los exportadores. Si no, seguramente esa ganancia queda en los productores o los acopiadores.
—¿Cuál es tu opinión respecto de los proyectos de gravar la renta extraordinaria?
—Podría opinar en teoría, pero no me gusta teorizar siendo funcionario, porque uno tiene que dar señales concretas y tomar acciones. La realidad es que hoy tenemos un Parlamento donde nuestra fuerza política no tiene mayoría, y la fuerza política que tiene un peso importante, que es Juntos por el Cambio, ya ha dicho reiteradamente y de una manera dogmática para mi gusto, que no piensa convalidar ningun aumento tributario, en ninguna circunstancia. Una cosa es querer ser cuidadosos con el tema, que no está mal, y otra es que en ninguna circunstancia, ni siquiera frente a un escenario de grandes modificaciones, van a convalidar una suba de los impuestos de cualquier tipo. Después, en otros sectores, como el Frente de Izquierda, sabemos que habla mucho, pero cuando le tocó, por ejemplo, votar el impuesto a las grandes fortunas, prefirió no votarlo. Es una discusión abstracta, si viniera como economista, académico o consultor, te respondería, pero lo otro no tiene demasiado sentido porque no hay ninguna chance de que el Congreso convalide esa suba de impuestos.
—La tasa de desempleo ha bajado a niveles récord en la Argentina, 7%. Sin embargo, la pobreza es alta porque los salarios son bajos. ¿Hay alguna correlación entre la reducción del desempleo y la reducción de los salarios?
—Los salarios tuvieron la siguiente evolución durante el gobierno de Macri, cayeron al ruedo un 20%, en el gobierno de Alberto Fernández recuperaron alrededor de 4 o 5 puntos de esos 20 que se habían perdido. Hoy los salarios de Argentina están en los niveles de comienzos de 2011, o sea, de la última etapa del primer gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Esta es la situación objetiva. No son ni salarios de los más bajos de la historia reciente, ni son los de 2001 ni los de 2002, ni tampoco los más altos que se dieron en 2015 y 2017, esos fueron los salarios más altos de lo que va del siglo XXI, solo para poner en contexto.
—Los salarios registrados aumentaron el 7 y no el 4, pero los no registrados bajaron.
—Claro, tenemos una heterogeneidad.
—Y la mitad de los empleados no están registrados.
—Ese es el punto central. La pobreza bajó, hoy hay dos millones menos de pobres en Argentina que hace un año. Con esta expansión de la economía y del empleo, debería haber habido una baja mayor de la pobreza. No la hubo justamente porque el precio de los alimentos es el precio internacional de las commodities, se incrementó de manera totalmente desproporcionada e inesperada. Si se mira objetivamente la situación, los salarios mínimos de Argentina, dentro de América Latina, no están en los más bajos. Están más bien de la mitad de la tabla para arriba, sin embargo, éste es el fenómeno que estamos viviendo. A lo mejor este salario en otro contexto internacional o de no tanta tendencia inflacionaria nos daría un nivel de pobreza bastante más bajo. Claramente tienen que subir los salarios, por eso estimulamos que se cerraran las paritarias, a los empresarios les decimos que no tengan temor en subir los salarios, que lo van a recuperar con mayor consumo interno, en todo caso reducirán un poco los márgenes. Hay un escenario para que el salario real se recupere de manera más acelerada.
LA ECONOMÍA Y EL DESARROLLO DE LA PRODUCCIÓN. «Hay un mundo que es diferente, se está reacomodando y si tenemos la habilidad, la inteligencia, toda la Argentina, no solamente el Gobierno, tiene una oportunidad enorme». (FOTO NÉSTOR GRASSI)
—Así como yo te comparaba la Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Mundial, con la guerra contra el covid-19 más la guerra en Ucrania, ¿se podría decir, sumando el covid-19 a las devaluaciones de 2018 y 2019, que produjeron un efecto de empobrecimiento equivalente a la crisis del 2001-2002?
—No ha sido tan profundo. Esa fue una crisis muy devastadora porque fue muy larga. Recordemos que en realidad la crisis había arrancado a mediados del 98. Fueron cuatro años de caída consecutiva y después la debacle financiera de fines de 2001. La pandemia fue muy fuerte, pero no tuvo tanta profundidad y salimos rápido. Ha sido muy efectivo el paquete de políticas que pusimos en marcha, recuperamos política industrial. Además en el medio hubo un cambio de modelo, veníamos de una política antiindustrial o de falta de política industrial en el período Macri. Para ser bien claros, de 48 meses de gobierno de Macri en 46 hubo caída del empleo industrial, incluso en 2017, que fue un año de crecimiento, también durante varios meses hubo caída del empleo industrial, se perdieron 169 mil puestos de trabajo. Esto cambió por completo con las 150 medidas que implementamos en materia de política industrial y productiva y ha hecho que se revirtiera completamente, que se hayan creado 56 mil puestos de trabajo, que la industria argentina hoy esté produciendo 7% por arriba de 2019, obviamente muy por encima de 2020 y también ya por encima de 2018 y 2017, realmente superó las dos crisis la industria argentina.
«La inflación que estamos viendo a nivel internacional, no la veíamos desde hace tres o cuatro décadas, es un fenómeno inédito e inesperado»
—Los trabajadores que no tienen una relación de dependencia ¿no están peor que hace dos años también?
—No, ese sector está mucho mejor, tiene más previsibilidad, más oportunidades laborales, más horas extras, lo veo cotidianamente. Estuve hace poco en Las Parejas, en Santa Fe, una ciudad muy centrada en la maquinaria agrícola, están al 100% de la capacidad productiva, es un sector que tuvo el año pasado el mayor nivel de producción del siglo XXI. O sea, nunca en este siglo se han producido tantos tractores, sembradoras, cosechadoras, trilladoras.
—En el Conurbano, por ejemplo, ¿vos creés que está mejor de lo que estaba antes de la pandemia?
—Sí, porque hay mucha más actividad y eso al sector informal también le llega. Nuestra apuesta es a formalizar, pero en el medio la situación es mucho mejor, la construcción está mucho mejor.
—La conflictividad social, que se manifiesta de manera repetida, ¿a qué la atribuís?
—Si te referís al episodio de la 9 de Julio, por ejemplo, tiene que ver más con conflictividad política que con conflictividad social. Hay organizaciones que tienen intereses políticos. Hace poco decía Mayra Arenas que esas organizaciones en muchos casos también son un sindicato de pobres, terminan acumulando más cuanto más pobreza hay, y es un contexto distinto, donde lo que queremos es que acumulen los sindicatos laborales, porque si le va bien a Smata, le va bien a la UOM, por decir dos ejemplos, es un síntoma de que el país está creciendo, que está generando empleo, más producción industrial. El peronismo no es una fuerza política de planes sociales, eso es para la emergencia. No tiene ningún problema, ningún prurito en decir que hay emergencia. Hay que actuar con todo el peso del Estado para ayudar a los más pobres. Pero nuestra aspiración, nuestra ambición, es que esa gente tenga trabajo y lo estamos viendo, un montón de planes sociales se convierten en empleo registrado. Estuve hace poquito en una fábrica en Villa Lugano, donde una mujer de 52 años llorando decía: “Yo pensé que nunca iba a conseguir un trabajo, nunca más en mi vida” y está en una fábrica cobrando en blanco con todos sus derechos laborales.
—Si la mayoría está mejor que al final de Macri, ¿cómo explicás la derrota electoral de noviembre pasado?
—En noviembre todavía no estaban todos mejor, porque muchos sectores que estaban recién recuperándose de la pandemia, turismo, gastronomía, el comercio minorista, hoy está muy bien porque tuvo una temporada turística…
—¿Decís que si las elecciones fueran hoy el resultado sería distinto?
—Está muy bien analizar las elecciones en clave económica, pero tampoco…
—Que sea el único elemento.
—Primero, nuestra fuerza política desde 2005 no ganó la elección de medio término. No es que siempre el Frente de Todos, o los antecesores ganaban siempre, sino que siempre hubo en medio término resultados más ambiguos. Son elecciones donde el electorado se vuelca a otras opciones, o mira otras cosas, mira fenómenos distintos. Eso por un lado, por otro, la pandemia tuvo un efecto muy significativo en la gente, golpeó mucho desde el aislamiento, de las pérdidas humanas. El tema laboral hay que analizarlo también en ese marco, donde en casi todo el mundo los oficialismos en ese momento perdieron las elecciones.
—¿Sos optimista, entonces, respecto de las posibilidades del Frente de Todos de ganar las elecciones del año próximo?
—Soy optimista, efectivamente.
—¿Se va a llegar con una economía mucho mejor?
—Vamos a hacer una economía muchísimo mejor y confío en el liderazgo de nuestro presidente para tener una fuerza bien cohesionada para ganar.
—¿A qué atribuís una mirada tan negativa de una parte del Frente de Todos respecto del escenario del futuro?
—Hay varios fenómenos, en algunos casos tiene que ver con alguna mirada sobre la inflación. Algunos sectores piensan que hay más cosas para hacer, que no se hicieron. Hay un sector de la sociedad, no solamente del Frente de Todos, que piensa que la inflación es un fenómeno oligopólico monopólico, entonces se combate enfrentándose a esos sectores. La inflación es un problema macroeconómico, con lo cual no quiere decir que no haya oligopolios y que eso no le traiga problemas en muchos casos a la economía. Pero si fuera un problema oligopólico, no explica por qué Chile, Uruguay y Brasil, que también tienen oligopolios, sin embargo son países que hace rato tienen inflación baja, a pesar de que ahora se ha acelerado por el fenómeno de la pandemia y de la guerra en Ucrania. Hay varios fenómenos en cuestión. Hoy es bueno el debate interno y no es bueno, como decía el otro día Juanchi Zabaleta, que a veces tenga un tono agresivo, estuvo bien cuando decía “basta de lastimarnos los argentinos”. Discutamos, debatamos las diferencias, que está muy bien, valoro muchísimo eso, pero hagámoslo en un marco más armónico.
«Es necesario reducir la inflación y eso de ninguna manera va a implicar que el desempleo aumente»
—Para concluir con el tema de desempleo en la ley de Okur planteaba que la economía debe crecer el doble del porcentaje de desempleo que quiere reducir, paralelamente contabas el modelo chino o asiático, que se basó primero en salarios bajos para aumentar la productividad de las empresas. ¿Qué relación hay entre salarios más bajos, reducción de desempleo, crecimiento de la economía, acumulación de capital y reinversión? ¿Hay allí parte de la explicación de la recuperación actual de la Argentina como las que tuvo en 2002, 2003, después de la explosión, o la que tuvo después de la hiperinflación de Alfonsín en algún momento Menem?
—No son cosas comparables, el fenómeno asiático chino, para decir un ejemplo, tiene que ver con algo que en teoría económica se conoce como la teoría de Lewis, que planteaba que en esos países, que tienen un sector rural muy grande que empiezan a generar migraciones del campo a la ciudad generando una oferta casi ilimitada de mano de obra barata, es un factor de acumulación industrial muy fuerte. En el caso de China se ve. En Brasil, entre la década de los 50 y 80 del siglo pasado, se trasladó del campo a la ciudad un tercio de la población. Esos países grandes de mucha población tienen esos fenómenos. Algo de esto se ha visto.
—¿Tienen un bonus poblacional que termina siendo una plusvalía en determinado momento?
—Sobre todo esto, tienen una oferta no diría ilimitada, va llegando más gente y eso mantiene el salario relativamente estable, en esos países donde, insisto, hay mucha población rural.
—Se pudo crecer sin que crezcan los salarios durante un tiempo prolongado.
—Hay décadas en las que crece la producción industrial con salarios estables y después ya la productividad va trasladándose al aumento salarial. Son casos que no tienen nada que ver, en Argentina nunca fue esa la situación, nunca tuvo mucha población rural. Recuerdo los textos de Alejandro Bunge de principios del siglo pasado, que hablaban de la paradoja de un país agroexportador donde la mayoría de la gente vivía en las ciudades. Es un fenómeno atípico en ese sentido de la historia argentina. En el caso de nuestro país las recuperaciones han tenido que ver con una combinación o de estabilización macroeconómica con escenario internacional favorable, y en muchos casos influyó mucho, de incentivos en materia de producción industrial. Hoy hay un escenario industrial positivo por las políticas implementadas y un aumento muy fuerte de la inversión.
—No estoy diciendo que sea condición suficiente, pregunto si no es una forma de viento de cola.
—No, el salario actual no es el salario de 2001, cualquiera que mire una serie estadística…
—Pero no es el de 2017.
—No es el de 2017. Pero no es el de 2001, 2002. Después de la segunda mitad del gobierno de Macri es el del desplome. Los salarios caen 20 puntos en 18 meses. Fue realmente muy significativa la caída del poder adquisitivo, lo estamos recuperando, más lento de lo que nos gustaría, si no hubiera inflación, hubiera sido más fácil.
LA SOCIEDAD CIVIL. “Los sectores productivos debemos dejar de pelear por cualquier cosa y tirar para el mismo lado, hay una oportunidad enorme y tenemos una década para crecer en serio”. (FOTO NÉSTOR GRASSI)
—Es políticamente incorrecto pero ¿cuánto de la caída del 20% que sufrió el sector asalariado formal es parte del motor inicial de volver a crecer?
—No creo que pase por ahí. Francamente, hay un montón de factores que hoy están impulsando la inversión y ningún empresario dice que Argentina es un país de salarios bajos o que con estos salarios le conviene invertir. Lo que está viendo es una ecuación que claramente le está cerrando y ve un rumbo que lo beneficia.
—Que haya mayor retribución del capital ¿no es un elemento también que promueve la inversión y empuja al crecimiento?
—Ese es el trasfondo del asunto. He leído infinidad de papers sobre por qué crece la inversión, cómo deciden los inversores, primero miran cuánto ganan, si ven que hay un negocio rentable, muy probablemente lo van a realizar. Incluso, aunque las condiciones políticas o macroeconómicas no sean las que más les gustan. Ya le pasó a Macri, donde había un gobierno amigable con el mercado y eso genera inversiones espurias, quedó demostrado.
—Cristina deja en la distribución entre capital y trabajo el 52% para el trabajo y 48% para el capital. Actualmente el trabajo está en 33%.
—Un poco más alto para el trabajo. Pero primero está este desplome que se produjo en esos dos años de Macri, y alguno se va a molestar, pero es la pura verdad, la suba de precios internacionales lo que hace es transferir un montón de ingresos al sector agropecuario, ahí están los grandes ganadores de esta suba internacional, vamos a decirlo con total claridad.
—¿Qué relación hay entre reducción de desempleo e inflación? La muy discutida curva de Phillips, siendo Argentina un país muy destacado en términos de inflación.
—No, esas son visiones antiguas. Si fuera así, el mundo no hubiese tenido el empleo abajo nunca, porque la inflación bajó muchísimo en los últimos años. Claramente la inflación es un problema, hay que reducirla, requiere un abordaje integrador, es un problema multicausal. No es solo política monetaria, así como tampoco es solamente controlando precios. Ninguna de esas dos cosas van a resolver por sí solas el problema. Pero insisto, es necesario reducir la inflación y eso de ninguna manera va a implicar que el desempleo suba.
«En el gobierno de Macri hubo un montón de preceptos que fueron puramente ideológicos»
—Recientemente salió el índice de pobreza latinoamericana: 27% de pobres mientras que Argentina, 37. ¿Hay un error estadístico al medir Latinoamérica?
—Se mide distinto, cada país tiene una canasta distinta de pobreza, para que se entienda, acá en Argentina para no ser pobre tenés que tener el dinero para comprar tantos kilos de carne, de verduras, frutas, pagar un alquiler, todo esto. Y cada país lo mira distinto, porque también tiene que ver con su propia estructura y su idiosincrasia, entonces, comparar tasas de pobreza de esa manera es un error. Cuando se mira la tasa de inflación correctamente medida comparable, que es un dato del Banco Mundial, Argentina termina entre los países de menor inflación, no el más bajo, claramente no, pero está entre los de menor pobreza en América Latina.
—¿No hay también una cantidad de monotributistas que no declaran su ingreso real?
—No, está bien declarado. No es que esté mal la medición, lo que digo es que la canasta es distinta. A lo mejor en Bolivia, para decirlo de una manera muy simplificada, se dice que para no ser pobre tenés que tener plata para poder comprar dos kilos de carne de vaca y dos kilos de verduras. En Argentina es más lo que se le pide a la canasta, en calorías y a otros productos, eso hace que si se midiera la pobreza argentina con la canasta boliviana, sería mucho menor seguramente el nivel de pobreza.
—Algunos economistas de la oposición dicen que el crecimiento de este año va a ser menor al 3% y que todo se deberá al arrastre estadístico del año anterior. ¿Tu visión es que puede estar al 5% de crecimiento o más? ¿Y a qué atribuís la diferencia de diagnóstico de un sector y de otro?
—El primer dato del año, enero dio 5,4%, muestra que hay una economía que está vigorosa en términos de crecimiento. Hay una diferencia de diagnóstico. Muchos sectores de la oposición están subestimando la política que está implementando el Gobierno, o piensan que no es sostenible este tipo de cosas que suelen aparecer. Estoy confiado en que el crecimiento argentino va a estar arriba de 4% y que la industria va a crecer entre 5% y 6%.
—¿Es un problema de ceguera paradigmática, un problema ideológico?
—No lo sé, puede ser un poco de todo lo que mencionás, puede ser también una manera de plantear una posición crítica.
—Recientemente tuvimos a Boric de visita, quien decía que el equilibrio fiscal no es un tema ideológico, tuvimos al propio ministro Guzmán, que decía que el déficit fiscal no era ni de derecha a izquierda. ¿Sería correcto decir que el déficit no es un problema ideológico, lo que es ideológico es la discusión de cómo solucionarlo? ¿Y que hay por lo menos cinco formas de resolverlo, emitiendo, tomando deuda, creciendo, ajustando, o vendiendo activos? ¿La discusión ideológica cómo se resuelve o financia?
—Efectivamente hay mucha gente en Argentina que piensa que no es un problema, y otra que piensa que éste es el problema fundamental. Nuestra visión no es ni una ni la otra. Primera cuestión, coincido con lo que dijo el presidente de Chile, (Gabriel) Boric. Debería ser un consenso básico social tener las cuentas públicas equilibradas, que cuando crecemos hay que ahorrar, hay que reducir déficit y si hay superávit, aumentar el superávit y ahorrar. Y si hay recesiones, ahí sí utilizar recursos fiscales, ahorros o endeudamiento para contrarrestar lo que va a padecer el sector privado. Después, respecto a cómo resolverlo, la emisión no resuelve nada, la emisión financia en todo caso.
—Resolverlo o solventarlo.
—Hay sectores en Argentina que piensan que la emisión no es un problema, que se podría emitir indefinidamente, y esa emisión en definitiva genera más actividad económica, sigo ese razonamiento, no lo comparto, pero para que se entienda.
—Explicá cuáles son las diferencias ideológicas.
—Esos dirían, en realidad, emitís, pero como hay más actividad económica, la economía crece y se licua la emisión. La realidad es que eso puede ocurrir en momentos particulares. No es que esté en contra y que nunca hay que emitir. De hecho, en 2020 con la pandemia había que emitir, lo hicimos y lo hicimos bien, era correcto para financiar el ATP, el IFE y salvar a buena parte del sector productivo, que estaba muy afectado por los efectos de la pandemia. Ahora, pensar que eso se puede hacer indefinidamente ojalá fuera tan fácil.
—William Phillips decía que con el paso del tiempo los agentes económicos se acomodan en el comportamiento de la ilusión monetaria que inicialmente se puede producir cuando se trata de estimular la economía por encima de la tasa natural de desempleo, pero en el largo plazo provoca la misma tasa de desempleo con mayor inflación.
—Por eso, más allá de esta apreciación, está claro que eso se puede hacer de manera puntual en momentos particulares.
—Si lo hace de manera sostenida, finalmente pierde el efecto.
—Lo que genera finalmente es una acumulación de moneda que termina incidiendo en la compra de activos externos, en dólares, por ejemplo, y la suba del dólar después impacta en el nivel de precios. Si hay restricciones cambiarias, impactarán en el paralelo, si no, impactarán en el dólar oficial.
—Un error sería creer que la emisión no tiene consecuencias y no hay efecto monetario en la inflación.
—Es un error pensar que todo el problema inflacionario tiene que ver con lo monetario. Hemos tenido un laboratorio de Argentina.
—Vuelvo nuevamente a que tenemos este trimestre con contracción de la base monetaria, cero de déficit fiscal y más inflación.
—No lo diría así porque es un período corto. Lo que sí queda claro es que el plan (Guido) Sandleris, que sí tuvo un período más largo para extenderse, mostró que esa restricción monetaria no solo no controla la inflación, sino que además la terminó acelerando. Terminó entregando Macri el gobierno con el doble de inflación de la que había recibido.
EL IMPACTO DE LA GUERRA EN UCRANIA. “El resultado es ambiguo, y obviamente estos efectos también se traducen en más inflación, que se ve en todo el mundo”. (FOTO NÉSTOR GRASSI)
—Lavagna decía que en una primera etapa la recesión, en lugar de bajar la inflación en determinadas economías, la aumentaba, porque las pymes tenían que dividir el costo fijo en menos unidades y tenían que aumentar por arriba de la inflación.
—Es así, efectivamente, esa es una de las consecuencias de esos contextos adversos. Por eso en todo caso, donde sí hay discusión ideológica respecto a cómo reducir el déficit, es si esto se hace creciendo y reduciéndolo por el lado de los ingresos, o si se hace ajustando el gasto, ahí sí hay diferencia clara.
—¿Las diferencias ideológicas se verifican al pasar de cinco elementos a solo dos para resolver el déficit fiscal: creciendo o ajustando el gasto?
—Exactamente, las políticas de austeridad, de las que hemos tenido dos ejemplos en los últimos veinte años, el déficit cero de De la Rúa y Cavallo en el 2001, y la política fiscal de Macri, después del acuerdo con el Fondo en el año 2018-2019, que es recorte de gastos. Ambos fracasaron, no se llegó al déficit cero en ninguno. La situación, en el caso de Macri, terminó 2019 con -1% de déficit, porque básicamente eso lo que hace es profundizar la recesión y reducir los ingresos, recauda menos. Por eso nosotros decimos, el camino es el que emprendimos el año pasado, redujimos el déficit de 7% a 3% del PBI y no ajustamos. Lo que hicimos fue aumentar el gasto, pero la economía creció, entonces eso hizo que la recaudación creciera más que el gasto. Ahí logramos reducir el déficit, éste es el camino, y es lo que está planteado en el plan macroeconómico, que ya está vigente y que apunta a reducir de manera gradual, pero sistemática el déficit fiscal.
—Que es lo que funciona en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, de ser cuidadosos con el déficit, pero no llevarlo a cero.
—Es que no se llega, ese es el tema. Por ese camino de austeridad no solo es muy duro, sino que no se logra el objetivo.
—¿El propio FMI reconoce eso?
—El FMI en más de un documento terminó admitiendo, primero, que el plan anterior había fracasado y que los preceptos o las premisas estaban equivocados.
—No usan la palabra reducción del gasto público, sino un aumento moderado del gasto público.
—Sí, de hecho fue una discusión larga que dio estos resultados.
—¿Entonces podríamos decir que la diferencia ideológica entre ajustar para resolver el déficit fiscal o crecer para resolverlo nos lleva a qué primero, porque obviamente todo el mundo busca crecer, la diferencia es el orden procedimental, qué primero lleva a lo segundo?
—En la mirada de muchos sectores de la oposición es que hay que estabilizar para crecer. Nosotros decimos hay que crecer para estabilizar.
—¿Cómo te imaginás que sería el plan económico de la oposición si llegase al gobierno el año próximo, y por qué creés que no sería bueno que eso suceda?
—No he hecho el ejercicio de imaginación de ver qué harían, pero sí me baso un poco en los actores que estamos viendo, que son más o menos los mismos que circularon por el gobierno de Mauricio Macri. Y recordemos que la principal autocrítica de Macri no fue el rumbo que eligió, que fue lo que nos llevó a una crisis tan profunda, sino que lo que él dijo es que tendría que haber ido más rápido. Él decía: “Tenemos que hacer lo mismo, pero más rápido”. Si me baso en esas premisas, sería un grave retroceso, volveríamos a tener un proceso de caída del producto industrial, con lo cual volveríamos a perder un montón de puestos de trabajo.
—¿Creés que un eventual gobierno de Horacio Rodríguez Larreta llevaría adelante la misma política de Macri, pero de una manera más rápida?
—Eso no lo sé, nunca lo escuché a Rodríguez Larreta hablar de qué haría si fuera presidente.
«Es un error pensar que todo el problema inflacionario tiene que ver con lo monetario»
—Tratando de ser ecuménicos, decías que la diferencia es que ellos creen que primero hay que estabilizar para crecer, y ustedes creen que primero hay que crecer para estabilizar, y tratando de imaginar que pueda haber gente razonable que quiera el bien para la Argentina, pero que tenga un diagnóstico distinto, ¿dónde está el peligro de que venga alguien razonable, sensato, bien formado, que crea que primero hay que estabilizar para crecer?
—Probablemente termine ahogando el proceso de reactivación, que está en curso y está permitiendo crecer, recuperar empleo, reducir la pobreza, y lo termine frenando en aras de un supuesto plan estabilizador. Hay que crecer, por supuesto este crecimiento va a generar un marco de estabilización, más muchas medidas que se irán implementando y sobre todo tener claro el rumbo hacia delante. En el gobierno de Macri hubo un montón de preceptos que fueron puramente ideológicos. Lo digo con conocimiento de causa. Hablo con los industriales a diario y ellos mismos me contaban que iban a presentarles a mis antecesores proyectos industriales, y la respuesta que tenían era que no les convenía producir acá, que se quedaran con la marca, con la tecnología y que en todo caso manufacturaran en China o en otro país de América Latina. Era una cosa medio loca decirles a los industriales que dejen de ser industriales y que se metan en importación. La primera vez que lo escuché, mucho no lo creí, luego vi que se repetía, que eran varios casos similares. Ahí hay una cuestión ideológica muy delicada que esperemos que no se repita nunca.
—Me da la sensación de que por lo menos por quienes asesoran a Horacio Rodríguez Larreta, economistas como (Pablo) Gerchunoff, no plantearía algo así. ¿Es posible que haya una posibilidad de que la Argentina pueda tener un plan de estabilización que no frene el crecimiento y en el que crean determinados economistas de Juntos por el Cambio?
—Esperaría que sí, estamos trabajando con varias iniciativas, con el Consejo Económico y Social, con este plan productivo para pensar a largo plazo.
—¿Evolucionan en el sentido de tu propio pensamiento?
—Si me tengo que basar en los que pasaron por el gobierno de Macri, no evolucionaron. A Pablo Gerchunoff lo conozco, lo he leído, es un gran historiador económico, no tengo ninguna duda, aprendo mucho con él. Hay cosas que no comparto, pero hay muchas cosas que sí, no sé qué rol tendría en un gobierno de Macri o de Larreta o de Patricia Bullrich, no sé quién va a ser el candidato de Juntos por el Cambio.
—Por ejemplo, Melconian, quien está en la Fundación Mediterránea para construir un plan, ¿ sería una de las personas que pondría en riesgo la economía, porque buscaría en exceso la estabilidad antes que el crecimiento?
—Por supuesto, Melconian tiene una mirada fiscalista, lo conozco, lo he escuchado y he tenido alguna ocasión en que pude conversar con él durante el gobierno anterior, en algún seminario o encuentro de economistas. Él decía que los dólares no importan, lo importante era cerrar el tema fiscal. Se burlaba y decía: “El problema es que hay algunos radicales en el gobierno de Juntos por el Cambio que piensan que el problema es del sector externo, pero el problema en realidad es fiscal”. Cada vez que Argentina se focalizó en lo fiscal se desenfocó. Y con esto no estoy diciendo que lo fiscal no es importante, digo que Argentina sufre cuando tiene un desequilibrio externo, cuando le faltan dólares. Estamos hoy en un camino muy claro a recuperar el equilibrio del sector externo, estamos exportando muchísimo más, fabricando en el país muchos bienes que antes se importaban.
—¿Vamos camino a los superávits gemelos?
—Vamos camino a eso, va a llevar tiempo, no va a ocurrir el año que viene. Pero claramente Argentina está creciendo, exportando más y va a mejorar su balance fiscal justamente por ese crecimiento, vamos en el camino correcto.
—El Plan 2030 sería de superávits gemelos.
—Por supuesto, el Plan 2030 pretende terminar la década con un nivel de exportaciones y de desarrollo industrial y tecnológico que le va a permitir tener los superávits tanto externo como fiscal necesarios para estar estabilizados económicamente.
—¿Y cuando escuchás a (Hernán) Lacunza? ¿Es distinto a (Carlos) Melconian?
—En algunas cosas sí, pero no lo he escuchado mucho en detalle.
—¿No sería deseable que la alternancia, que es inevitable a la democracia, permita que haya un grado de mayor cercanía de la mirada económica entre el oficialismo y la oposición?
—Sí, sería deseable, pero para que eso ocurra también tienen que haber miradas políticas menos extremas. Macri hizo un daño enorme, cuando dijo “el problema de la Argentina son los setenta años de peronismo”. ¿Qué cercanía puede haber cuando se plantea semejante distancia? Además con una falacia enorme, setenta años en los que habían gobernado peronistas, radicales, militares. Fue un planteo muy absurdo y muy nocivo para ese diálogo constructivo que planteás y que coincido en que es necesario.
—Llegamos al final y quiero que envíes el mensaje que a vos te parezca oportuno a quien te parezca, los empresarios, los asalariados.
—Mi mensaje es para toda la comunidad, para el pueblo, para los empresarios, para el sector productivo, para las pymes, para las cooperativas, para las empresas grandes también. Todas son necesarias para que Argentina se ponga de pie, para los trabajadores y trabajadoras. Argentina está en un proceso de reactivación donde los resultados son positivos y se van a extender paulatinamente a toda la población. Ya hay muchos que están viendo los resultados, a otros les van a ir llegando de manera más paulatina, pero por sobre todas las cosas hay un gobierno que está pensando no solamente en crecer este año, que lo vamos a hacer y el que viene también lo vamos a hacer, en seguir bajando el desempleo y la pobreza, sino que estamos pensando en el futuro por primera vez. Hay un gobierno que planifica, porque hace mucho tiempo que tiene un plan. Se plantea seriamente crecer toda la década y lograr que los sectores tecnológicos y científicos se desarrollen. Tenemos ingenieros, tecnólogos, programadores, que puedan desarrollarse acá, aportar al país y no tener que emigrar. Estamos en el camino correcto, eso es lo que quiero transmitir. Un mensaje fuertemente optimista a pesar de las dificultades de corto plazo, que no las negamos y estamos también trabajando en eso.
Alberto Fernández, Cristina Fernández de Kirchner, Sergio Massa y Horacio Rosatti se apuntaron al peligroso “Juego de la Gallina” (Game of Chicken) para dirimir el choque de poderes que enfrentan a los líderes de la Casa Rosada y el Parlamento con la Corte Suprema por el control del Consejo de la Magistratura, una controvertida institución política-administrativa que maneja los fondos del Poder Judicial y nomina y enjuicia a casi todos los jueces de la Argentina.
El “Juego de la Gallina” implica a dos conductores que manejan a toda velocidad -en dirección contraria- rumbo al frente del auto adversario. Pierde el que modifica la trayectoria de su coche para evitar el choque frontal. Ese conductor será llamado “gallina” por todos sus enemigos, y la vida le habrá cambiado para siempre.
James Dean en la película “Rebelde sin causa” hizo conocido el juego, después fue estudiado en la Teoría de los Juegos y actualmente se puede leer su aplicación teórica al derecho en “The Legal Analyst: A Toolkit for Thinking about the Law” (a partir de la página 126).
Horacio Rosatti -titular de la Corte- debería asumir esta semana como Presidente del Consejo de la Magistratura. Está avalado por un fallo unánime del alto tribunal, pero Alberto Fernández, Cristina y Massa resisten la acordada que modifica la composición del Consejo y ordena que sea liderado por Rosatti como principal autoridad del Poder Judicial.
Es decir: el jefe de Estado (maneja), la Vicepresidente (acompañante) y el titular de Diputados (asiento de atrás) van en un auto. Y en dirección contraria viajan Rosatti (conduce), Carlos Rosenkrantz y Juan Carlos Maqueda, que no tienen ninguna intención de aminorar la marcha y desviar su auto a una calle paralela.
El choque de poderes, si no hay cambio de rumbo, aparece como inevitable.Alberto Fernandez maneja su auto oficial rumbo a la Casa Rosada
El fallo unánime de la Corte estableció que el Consejo de la Magistratura debía tener 20 integrantes, frente a los 13 miembros que detentaba desde 2006 por una iniciativa redactaba con la lógica política de CFK. Esa acordada estableció que los siete consejeros restantes debían ser electos por los jueces (1), los abogados (2), los académicos (1), la oposición parlamentaria (2) y el titular del alto tribunal (Rosatti, en 2022).
La decisión jurisprudencial de la Corte ordenó que si no estaban los 20 miembros al 16 de abril de 2022, el Consejo de la Magistratura quedaba inerte hasta lograr su nueva composición con los futuros representantes de los jueces, abogados, legisladores, académicos y el titular del máximo tribunal.
La Academia designará mañana a su consejera, y a partir de ahí, solo faltaría resolver una compleja trama política-judicial que involucra al jefe de Estado, la Vicepresidente, el titular de la Cámara de Diputados y el Presidente de la Corte.
No existe una sola traba legal que prohíba la designación de Reyes y Juez en el Consejo de la Magistratura. Pero Daniel Alonso -juez federal de Paraná- dictó una medida pre cautelar solicitada por el diputado entrerriano Marcelo Casaretto, que exigía la suspensión de las designaciones de los legisladores de Juntos por el Cambio al Consejo.
Casaretto pertenece al Frente de Todos y es muy probable que conozca el significado y los alcances éticos del denominado Forum Shopping, una estrategia de defensa ilegal que Alberto Fernández siempre cuestionó en sus clases de Derecho Penal en la facultad de Abogacía de la UBA.Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa durante un encuentro oficial en la Cámara de Senadores
La presentación de Casaretto -avalada con inusitada rapidez por Alonso- condicionó la decisión institucional que pensaba ejecutar Rosatti durante la semana que viene. La Corte no puede desconocer una medida judicial -aunque huela a maniobra política- y la llegada de Rosatti al Consejo de la Magistratura deberá esperar al menos 96 horas.
Si la decisión asumida por Rosatti junto a Carlos Rosenkrantz y Juan Carlos Maqueda no se modifica en las próximas horas, la Corte haría una nota aclaratoria que servirá para anular la decisión de Alonso. Y en este contexto, Reyes y Juez podrán integrar el Consejo en nombre de la oposición parlamentaria.
El alto tribunal tiene previsto sesionar el martes, y durante ese encuentro avalaría las designaciones de Reyes y Juez. A continuación, la Corte comunicará su decisión a Cristina Fernández de Kirchner y Massa, que deberían responder ipso facto a la notificación que llegará desde el cuarto piso del Palacio de Tribunales.
Rosatti y Maqueda tienen muchísima experiencia política -ambos fueron convencionales constituyentes en 1994- y no descartan que CFK y Massa aleguen que la Corte no puede resolver la pre cautelar de Alonso a través de una aclaración de su propio fallo del año pasado.
En ese caso,el alto tribunal puede considerar que hay un flagrante choque de poderes y abrir una denuncia penal contra la Vicepresidente y el presidente de Diputados.
Una variante nacional del “Juego de la Gallina” que se agrava por las circunstancias políticas: Alberto Fernández y CFK no se hablan, pero coinciden a la distancia cuando tratan de evitar que la Corte Suprema ocupe el Consejo de la Magistratura.
El fallo de la Corte -ampliando de 13 a 20 miembros- establece que los nuevos consejeros deben asumir “conjunta y simultáneamente”. Es decir: sólo habrá nuevo Consejo si juran Los Siete a la vez.
Rosatti cree que ganará la partida antes de que concluya abril, y que asumirá la presidencia del Consejo de la Magistratura pese a la presión política del Gobierno.
Alberto Fernández y Cristina, quehace décadas vieron por separado a James Dean en “Rebelde sin causa”, apuestan lo contrario.
En medio del debate para modificar la Ley de Alquileres (27.551) vigente, diputadas de distintos partidos políticos se refirieron al enfoque federal y diverso con el que se lleva adelante el tratamiento de la normativa en el Congreso de la Nación.
La presidenta de la Comisión de Legislación General y miembro del Frente de Todos, Cecilia Moreau, destacó que “por indicación del presidente de la Cámara, Sergio Massa, estamos tratando de dar un paso adelante, con la participación de más organizaciones de la sociedad civil, que en general no tienen acceso al Congreso”.PUBLICIDADhttps://rudo.video/vod/bNFxSG
En ese sentido, agregó que “de esta manera virtual” pueden “ser escuchados”. Así, la legisladora oficialista explicó que, con esta metodología, los diputados pueden “nutrirse de sus realidades a través de los nuevos sistemas que la tecnología brinda”.
Por su parte, la vicepresidenta de la comisión e integrante del partido Evolución Radical, Ana Carla Carrizo, indicó que durante el debate se escucharán a 43 organizaciones relacionadas al sector.https://rudo.video/vod/bNFxR5
“Empezamos a conectaros con los protagonistas para poder entender por qué estos dos artículos de una Ley que tuvo tanto consenso generaron un congelamiento en el mercado de alquileres”, consideró. Por esto mismo, Carrizo señaló que el debate seguirá con charlas informativas la semana que viene.
La discusión en el Congreso
La Ley de Alquileres provocó un fuerte debate dentro del Congreso desde antes de que comience a tratar la modificación de la legislación, ya que afecta al total de los inquilinos en medio de una situación económica compleja.
En el último encuentro, participaron más de 40 expositores.
Debido a esto, los dos bloques mayoritarios dentro de la Cámara de Diputados acordaron atender las principales necesidades de quienes pagan los alquileres, como así también de los propietarios y corredores inmobiliarios.
Para esto, fijaron un plazo de30 días hábiles para consensuar un proyecto que sea beneficioso para todas las partes involucradas. Sin embargo, desde cada fuerza política, existen diferentes propuestas.
Las modificaciones a l Ley de Alquileres tienen que obtener dictamen en comisión.
Juntos por el Cambio, por un lado, propone modificar los artículos relacionados con la duración de los contratos y con la actualización anual. El Frente de Todos, por otro lado, propone poner el foco en el rol que debe ocupar el Estado en esta situación e instalar un tope de precios iniciales de alquileres.
La campaña agrícola 2021/22 no comenzó de la mejor manera: una severa sequía y olas de calor impactaron de lleno sobre la soja y el maíz repercutiendo en los rendimientos de los cultivos e impidiendo que se alcancen los récords productivos que se pronosticaron a principio de ciclo. Lamentablemente para los agricultores, la cosecha de granos gruesos hoy se ve signada por serias dificultades que, de no resolverse a tiempo, puede poner en severos problemas las labores de recolección.
Un peligroso combo va tomando forma y a medida que pasan los días parece tener cada vez más fuerza. Con un avance de la cosecha del 14% en soja y del 19% en maíz, según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), la recolección se ve condicionada por cuestiones climáticas adversas, como las heladas tempranas, los faltantes de gasoil, una incertidumbre política y económica cada vez más acuciante, un enfrentamiento abierto entre el Gobierno y el campo y nuevos recortes en las estimaciones productivas. A esto hay que descontarle el paro de transportistas de granos, que fue levantado hace poco más de 24 horas.PUBLICIDAD
“Se está trabajando con las reservas que había en los campos, o con lo que tenían los maquinistas en sus cisternas” (De Raedemaeker)
El panorama es complicado sobre todo si la falta de gasoil continúa. Hoy, es el problema más urgente a resolver ya que la disponibilidad del combustible marcará el desenvolvimiento de la cosecha, el evento económico más importante del país. Es por eso que el sector se encuentra en vilo esperando una resolución de los faltantes: a pesar de que el Gobierno repiten que está garantizado el combustible para la cosecha, todavía no se normalizó, dicen en el campo.
Es por eso que desde las entidades agropecuarias existe una gran preocupación. En diálogo con Infobae, el vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Gabriel De Raedemaeker, advirtió que “la cuestión del gasoil esta complicadísima” y avizora que de no solucionarse el tema en el corto plazo, las consecuencias podrían ser “gravísimas” para la producción.Gabriel De Raedemaeker, vicepresidente de CRA
“Se está trabajando con las reservas que había en los campos, o con lo que tenían los maquinistas en sus cisternas. La reposición que hay es de muy pocos litros, de 15 o 20 como para poder agregarle a la camioneta. Pero el consumo de un equipo de cosecha a diario es de mil litros y las cisternas, en el mejor de los casos, tienen una capacidad de 5.000 litros. Es por eso que el tema en 2 o 3 días más va a ser gravísimo”, sentenció De Raedemaeker.
En el mismo sentido se expresó el dirigente de la Cámara Bonaerense de Contratistas Rurales (CBCR), Walter Barni, “se está dando una situación complicada, con mucho sobreprecio. En algunas estaciones de servicio venden el litro a 170 pesos. Trabajando normalmente se necesitan entre 700 y 800 litros al día y si uno no cuenta con esa cantidad de gasoil no se puede trabajar”.
Ante los faltantes en algunos puntos del país o la entrega racionada, “los trabajos de cosecha se retrasan, porque a veces se tiene que parar. Hoy conseguís mil litros y mañana nada. Estamos corriendo para todos lados buscando combustible. La cosecha está en un 30% en la zona recién, con todo por delante. Para los que arrancamos con stock en los tanques se hizo un poco más fácil, pero se nos está acabando y se hace todo difícil. Esta cosecha está complicada”, indicó Barni.
Enfrentamiento
Si bien el tema del gasoil parece una problemática de difícil resolución, lo que parece imposible de mejorar es la relación del Gobierno nacional con el campo. La suba de las retenciones a la harina y aceite de soja a pocos días de comenzar la cosecha terminó de dinamitar el mínimo de expectativas de poder recomponer el relacionamiento entre ambos, mientras que el secretario de Comercio, Roberto Feletti, y el ministro de Economía, Martín Guzmán sumaron más leña al fuego: el primero acusando al sector de especulador y pidiendo abiertamente mayores retenciones, y el segundo hablando de “redistribuir la renta inesperada”.
Ante tales situaciones, diferentes actores del sector agropecuario tomaron caminos distintos para intentar torcer las intenciones del oficialismo. Por un lado, la Mesa de Enlace decidió jugar sus fichas en el Congreso, reuniéndose con legisladores de las diferentes fuerzas para que traten en el Parlamento la cuestión de las retenciones. Pero los denominados “productores autoconvocados” decidieron llevar la protesta a la ciudad, y organizaron un tractorazo para el 23 de abril a Buenos Aires, de la cual Confederaciones Rurales Argentinas, Coninagro y Federación Agraria no participarán como entidades, lo que despertó enojos dentro del sector.
El vicepresidente de CRA consideró que hoy “el sector está bajo un permanente clima de amenazas por parte del Gobierno, que para el productor se traduce en que es una administración totalmente antagónica a la producción, que solo ve en él una caja de recursos fiscales rápidos y fáciles y a la corta esas amenazas se transforman en realidades y se vuelven perjudiciales para la toma de decisiones. Esta tensión que hay genera enorme incertidumbre y desalienta la producción, llevándolo a un esquema productivo netamente a la defensiva, alejándose de un posible escenario de incremento en la producción”.Lotes de maíz afectados por la sequía. Una de las cuestiones climáticas adversas que afectó a la actual campaña del cereal. (Foto NA)
Respecto al tractorazo de los autoconvocados y de las rurales del interior a Buenos Aires, Gabriel De Raedemaeker previó que será “muy importante”, más allá de que CRA no participe. Para el dirigente “será un grito, una alerta para el Gobierno, que seguramente lo va desoír porque lo único que le importa es recaudar y ya tiene una guerra formalmente declarada (con el sector). Ellos no nos van a lograr seducir y no les va a interesar agradarnos. No veo más que un aumento del escenario de conflictos, ya hasta que este gobierno termine”.
Clima
Como se dijo anteriormente, el clima no necesariamente fue un aliado en esta campaña, si no todo lo contrario: la fuerte sequía y olas de calor largas e impiadosas golpearon de lleno a los cultivos afectando severamente sus rindes, sobre todo a los planteos tempranos de maíz y soja. Y esos embates del clima todavía parecen continuar, ya no por las altas temperaturas, sino por las bajas. Hasta el momento, cuánto se cosechará con exactitud es todo un misterio.
Las lluvias que acontecieron semanas atrás permitieron un mejoramiento en el estado de los cultivos de segunda o tardíos, que en la actualidad representan la mayor parte de la superficie implantada. De hecho, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) había elevado la estimación de producción en 800.000 toneladas en soja. A poco de que las cosechadoras comiencen a trabajar sobre estos planteos, las bajas temperaturas de los últimas días provocaron heladas tempranas, lo que llevó a la misma BCR a reducir la previsión de trilla en la oleaginosa en 500.000 toneladas.
“Las primeras heladas se dan más adelante en el calendario, cuando los cultivos están cosechados o por cosecharse. Además, en esta campaña se sembraron lotes más tarde de lo normal debido a cuestiones climáticas, luego del 15 de diciembre y en casos extremos en enero. Ahí la helada pegó de lleno”, explican los ingenieros de la BCR. Así, en solo una semana, la previsión de cosecha pasó de 13,2 a 12,7 millones de toneladas para la zona núcleo.
En la cúspide del kirchnerismo los ojos están clavados en Horacio Rosatti. ¿Se atreverá el presidente de la Corte Suprema a tomar por asalto –así califican la maniobra- la jefatura del Consejo de la Magistratura? La vicepresidenta Cristina Kirchner y sus acólitos advierten: de consumar este avance, Rosatti y los jueces del máximo tribunal serán blanco de sendos pedidos de juicio político en el Congresopor avasallar potestades del Poder Legislativo.
La advertencia corrió por cuenta del diputado Leopoldo Moreau, quien tildó a Rosatti de ostentar una “vocación bonapartista” desde que asumió la presidencia del máximo tribunal. “No nos olvidemos que Rosatti ingresó a la Corte por la claraboya, por un decreto del macrismo; después, se votó a sí mismo como presidente y, como si fuera poco, firmó una sentencia para su propio provecho cuando declaró inconstitucional la ley del Consejo de la Magistratura de 2006; lo hizo para asumir el control absoluto del Poder Judicial – asestó el diputado Moreau, uno de los hombres de máxima confianza de Cristina Kirchner, en diálogo con LA NACION-. Esto lo hace pasible de un pedido de juicio político. Lo merecería, absolutamente”.
Leopoldo Moreau en la marcha en contra de la Corte SupremaTomás Cuesta
La advertencia de Moreau refleja el profundo malestar del kirchnerismo hacia la Corte en general y con el juez Rosatti en particular. Igualmente, es harto difícil que, en minoría en ambas cámaras, el oficialismo logre avanzar en el enjuiciamiento contra los jueces del alto tribunal, pero la mácula quedará expuesta.
A los ojos del kirchnerismo, la intención de la Corte Suprema de asumir las riendas del Consejo de la Magistratura constituye, lisa y llanamente, un avasallamiento sobre las atribuciones del Congreso, el encargado de legislar sobre la cuestión. Hace diez días la mayoría oficialista del Senado dio media sanción al proyecto del Gobierno que establece una nueva integración del Consejo con 17 miembros, aunque sin representación de la Corte Suprema; Juntos por el Cambio votó en contra. Resta aún la media sanción de la Cámara de Diputados, pero como este trámite no se cumplimentó antes del plazo de 180 días impuesto por la Corte Suprema –que venció el pasado fin de semana-, Rosatti anunció que asumiría la presidencia del Consejo de la Magistratura con su vieja integración de 20 miembros.
“Un verdadero disparate –critica el diputado Moreau-. La Corte pretende que el Congreso legisle bajo extorsión: no solo impone plazos para que ambas cámaras sancionen una ley modificatoria del Consejo de la Magistratura, sino que además advirtió que si no lo hace en tiempo y forma restituirá una ley derogada en 2006 y que asumirá su presidencia. Un verdadero atropello que desconoce el poder soberano del Poder Legislativo para dictar sus leyes”.
El kirchnerismo no trepidará en medios para resistir la avanzada de la Corte Suprema sobre el Consejo. El primer paso lo dio la semana pasada cuando, a instancias de una presentación que realizó el diputado oficialista Marcelo Casaretto, el juez federal de Paraná Daniel Alonso, en una medida precautelar, le ordenó al Congreso que no envíe a sus representantes para la nueva conformación del organismo hasta tanto reciba un informe detallado de la Cámara de Diputados y la de Senadores sobre el trámite que le está dando al asunto. Con este fallo como instrumento, el oficialismo busca así frustrar la asunción de Rosatti.
Debate para la reforma del Consejo de la Magistratura en el SenadoHernán Zenteno – LA NACION
En línea con la resolución de Alonso, el oficialismo anticipó que, hasta tanto no se resuelva el fondo del asunto, no enviará los representantes del Congreso ante el Consejo de la Magistratura para completar su integración de 20 miembros.
“La precautelar otorgada por el juez Alonso genera una ventana de oportunidad para encauzar institucionalmente el tema. Y tenemos que aprovecharla”, señaló el jefe del bloque oficialista, Germán Martínez. “Hay que convocar al diálogo político a los líderes opositores y trazar juntos un camino para que podamos dar el debate de la media sanción del Senado, obtenida sobre el proyecto del Ejecutivo con modificaciones. Tenemos que trabajar para que haya una nueva ley”, enfatizó.
Pese a que para la Corte Suprema los plazos están vencidos, el oficialismo en la Cámara de Diputados insistirá en convertir en ley la media sanción del Senado, que excluye al máximo tribunal del Consejo de la Magistratura. No se anticipa una tarea sencilla. Por caso, todavía no están conformadas las comisiones de Justicia y de Asuntos Constitucionales, primer mojón para el debate de la iniciativa; el kirchnerismo postula a Rodolfo Tailhade, uno de sus talibanes, como presidente de la Comisión de Justicia, pero su nombre genera resistencias puertas adentro de su bancada.
Por otra parte, el oficialismo no cuenta con los votos suficientes en la Cámara baja para excluir a la Corte Suprema de la futura integración del Consejo. Ergo, tendrá que negociar modificaciones al texto proveniente del Senado.
Cortocircuitos con la oposición
Alineada con el fallo de la Corte Suprema, las autoridades parlamentarias de Juntos por el Cambio postularon a sus dos representantes en el Consejo de la Magistratura por considerar que les corresponden en su condición de segunda minoría. A tal efecto, el jueves pasado enviaron a la presidencia de ambas cámaras sendas notas en la que postulan a la diputada Roxana Reyes (UCR) y del senador Luis Juez (Pro).
El oficialismo desconocerá ambas notas. “La precautelar del juez Alonso lo dice con claridad. Las autoridades del Senado y Diputados se tienen que abstener de designar nuevos integrantes del Consejo. Son funcionarios públicos. Deben cumplir el fallo de la Justicia Federal de Paraná. ¿O quieren que desobedezcan una orden judicial?”, desafió Germán Martínez.
Mario Negri y Cristian Ritondo en la sesión en la Cámara de Diputados por el acuerdo con el FMIIgnacio Sánchez
Desde Juntos por el Cambio Mario Negri, jefe del bloque radical, retrucó los dichos de Martínez.
“Germán, estás pidiendo que Sergio Massa y Cristina Kirchner desobedezcan un fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. ¿No te parece demasiado?” “Los fallos de la Corte no se discuten en primera instancia, lo sabe cualquier ciudadano (menos el juez de Paraná)”, ironizó.
El conflicto promete escalar durante la semana. El presidente de la Cámara baja, Sergio Massa, anticipó que este lunes convocará a los presidentes de los bloques para intentar resolver el entuerto. Los líderes de Juntos por el Cambio exigirán que Massa y Cristina Kirchner cumplan con el fallo de la Corte Suprema, pero el kirchnerismo se resistirá: su estrategia será ganar tiempo hasta sancionar la una nueva ley que satisfaga las pretensiones de la vicepresidenta.
Organizaciones sociales anticiparon que en los próximos días «intensificarán las protestas si no hay un acuerdo con el Gobierno sobre el aumento de los planes sociales». En el marco de esa ola creciente de protestas en reclamo de mayor asistencia social, los movimientos alineados con la izquierda avanzan en la organización están organizando una «marcha federal», para llevar los reclamos a todo el país.
«Va a ser una semana de protesta permanente en todo el país», señaló el referente del Polo Obrero Eduardo Belliboni. Al justificar las medidas de fuerza, el dirigente social explicó que «no hay respuesta» a los planteos que realizaron semanas atrás.
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«El Gobierno tiene cerrado completamente los planes. No se abre ni uno solo, aunque saben que hay miles de personas en condiciones de recibirlo», se quejó el dirigente.
En paralelo, el Gobierno oficializó un aumento de la Tarjeta Alimentar a través del Ministerio de Desarrollo Social, que sigue manteniendo reuniones para bajar la tensión y, entre otras concesiones, robustecer las entregas de alimentos a comedores populares, otro de los reclamos de los organizaciones.
Las organizaciones de la Unidad Piquetera tienen previsto movilizarse a Plaza de Mayo el próximo domingo 1° de mayo por el Día del Trabajador. Esa fecha, señalan, es inamovible. Ahora, analizan su calendario para realizar una «marcha federal».
«En principio sería dentro de los próximos 10 días, antes del 1° de mayo. Vamos a armar caravanas en distintos puntos del país: la Patagonia, Cuyo, el norte. Y vamos a ir marchando durante una semana hasta encontrarnos en Buenos Aires. Va a ser una semana de protesta permanente», anticipó Belliboni y confirmó: «A menos que haya respuesta sobre los planes, que ya vemos que no va a haber».
Para eso, el Poder Ejecutivo trabaja desde hace algunas semanas, a sabiendas de que el índice de precios de marzo iba a ser mucho más alto del ya crítico febrero. En ese sentido, el Ministerio de Economía que comanda Martín Guzmán se atiene a un plan que tiene dos planos de análisis: uno de emergencia con medidas más rápidas para frenar la estampida de precios, otras para recomponer ingresos y evitar una caída masiva del poder adquisitivo. Otro, más atento al mediano plazo, incluye afinar algunas variables de la macroeconomía que tienen influencia en la inflación, aunque no un efecto inmediato.PUBLICIDAD
Entre las medidas de urgencia hay algunas que ya se cristalizaron y otras tienen alguna demora. En este grupo de decisiones están incluidas, por ejemplo, algunas que están bajo el ala de la Secretaría de Comercio Interior de Roberto Feletti, un funcionario que tuvo alguna controversia pública con Guzmán en las últimas semanas. Apuntan estas medidas a poner una barrera que frene que la inercia al alza para abril y los meses siguientes.
Apuntan a medidas destinadas a poner una barrera que frene que la inercia al alza para abril y los meses siguientes
Hay varias medidas ya concretadas: la continuidad de Precios Cuidados, nuevas canastas de cercanía, cortes a precio popular para la carne y un grupo de verduras y frutas con valores de referencia. El propio Feletti admite que se tratan de paliativos, ya que un descenso sostenido del ritmo de inflación requerirá un conjunto de variables macro que estén en sintonía, algo que, dijo en público, lo excede.
Hay, de todas formas, otras determinaciones que corresponden a Comercio Interior y que implican un impacto más claro en los precios como la anulación de incrementos en 1.700 productos y el subsidio al precio de la harina para bajar los de fideos y pan. Estas dos aún no fueron completadas y todavía tienen un trecho pendiente en negociación con el sector privado.El Gobierno busca frenar la estampida de precios con más acuerdos con el sector privado (Reuters)
Como medidas para intentar que los salarios no queden tan atrás frente a los precios en este momento de salto pronunciado, en los despachos oficiales enumeran dos medidas como la convocatoria aacelerar las negociaciones paritariaspara un puñado de sindicatos que fijan porcentajes de referencia en la puja salarial y otra como elbono a las jubilaciones que comenzará a pagarse desde la semana próxima, como ejemplos. Queda una deuda pendiente, aceptan en Gobierno, con un sector hacia el que le cuesta mucho más llegar: los trabajadores informales.
Más allá de algunos trascendidos por declaraciones de Martín Guzmán sobre un proyecto para poder recaudar parte de la “renta inesperada” de un sector como el campo por el shock de precios internacionales, aún no está claro el alcance de una medida salarial para este sector de la población que pudiera poner en marcha el Poder Ejecutivo ante un escenario fiscal estrecho por el acuerdo firmado con el Fondo Monetario.
Lo micro en lo urgente, lo macro en el mediano y largo plazo. Así piensan en los despachos oficiales ligados a la política económica. Esas decisiones macro, en gran parte, están explicitadas en el programa acordado con el Fondo Monetario. Son tres pilares -además de las políticas de precios como las que lleva adelante Roberto Feletti- que incluyen la política fiscal, la monetaria y la de reservas internacionales.
Lo micro en lo urgente, lo macro en el mediano y largo plazo. Así piensan en los despachos oficiales ligados a la política económica
El jefe del Palacio de Hacienda mencionó en reuniones recientes que el Gobierno mantiene su idea de reducir de manera sostenida el déficit fiscal primario, porque, aseguró, “eso va a fortalecer la moneda”. En el plano monetario, aseguran desde Economía que el Tesoro pidió en los primeros tres meses del año financiamiento al Banco Central por el equivalente a 0,15% del PBI, un tercio de lo que solicitó en 2021 y siete veces menos de lo que pidió en 2020.
Pasos a seguir: qué piensan los consultores de la city
El menú de opciones sobre la mesa del Gobierno para afrontar un contexto de aceleración inflacionaria como este es, coinciden los analistas consultados por Infobae, muy limitado, con un alcance y efectividad cada vez menor y, por sobre todo, que carecen de un apoyo político decidido de la fuerza gobernante. Algo que, para planes anti inflacionarios como los que se necesitarían, es un elemento central y hoy el Ejecutivo está lejos de tenerlo.
El propio Martín Guzmán, en su reaparición pública del lunes pasado tras las versiones de recambio ministerial que lo incluían, salió a pedir públicamente el respaldo más decidido de Frente de Todos para incrementar las posibilidades de efectividad de la política económica.https://e.infogram.com/a7b686a0-0a74-4ed9-81f5-570967adc274?parent_url=https%3A%2F%2Fwww.infobae.com%2Feconomia%2F2022%2F04%2F16%2Finflacion-planes-de-urgencia-ordenamiento-macro-o-tirar-anclas-en-que-piensa-el-gobierno-para-bajarla%2F&src=embed#async_embed
Para Santiago Bulat, consultor y economista jefe de IDEA, “lo fundamental es tratar de desindexar la economía lo antes posible. Hoy está todo indexado: alquileres, movilidad, salarios, deuda atada al índice CER. Lo esencial es bajar la nominalidad. Creo que lo primero que hay que tratar de hacer es alargas plazos. En economías de alta inflación algo típico es que los contratos se acortan, y eso te recarga de inflación”, mencionó.
También consideró que, como pasos a seguir, las licitaciones de deuda en pesos deberían “pagar algo más de tasa pero ir descargando instrumentos CER de corto plazo y aumentar el financiamiento externo para bajar la deuda local”, dijo. Además, sugirió que las negociaciones paritarias puedan ser “alargadas por un año con cláusula gatillo, en vez de acuerdos por 6 meses”.
Según Florencia Fares, economista de la Universidad de San Martín (Unsam), las anclas clásicas para los precios como las que se adoptaron en otro momento como retrasar el dólar o las tarifas “pueden generar un problema”. “Si pisás el dólar, entonces perdés competitividad y estimulás la compra de bienes importados. Tarde o temprano, se generan expectativas de devaluación, ampliando la brecha con las cotizaciones alternativas del dólar. Esto te lleva indefectiblemente a un problema en el frente externo”, advirtió.
Lo fundamental es tratar de desindexar la economía lo antes posible (Bulat)
“Por otro lado, pisar tarifas podría ser una opción, pero el gobierno tiene en agenda una segmentación en AMBA, con lo cual chocan dos objetivos de política, sobre los cuales se acordó con el Fondo. Si se quiere reducir el déficit fiscal, mejorando la recaudación a partir de la quita de subsidios, pisar tarifas no podría ser una opción tampoco”, apuntó Fares.
En definitiva, la economista de la Unsam afirmó que “parte del ordenamiento del esquema macro debe considerar como prioridad mantener la competitividad del tipo de cambio, pero sabemos que esto impacta en la inflación. Estamos en una encrucijada”.
Martín Kalos, economista de Epyca, asegura que “no hay soluciones mágicas en el corto plazo”. “Puede desacelerar pero a niveles de 3 o 4 por ciento”, advirtió. Entre las alternativas urgentes con las que cuenta el Gobierno mencionó “continuar con aumentos escalonados de precios regulados, no sumar nuevos aumentos en lo inmediato o hacerlo de manera muy gradual. Eso contribuye a que se amesete, aunque implique aumentos mayores más adelante”.Santiago Bulat sugirió que las negociaciones paritarias puedan ser “alargadas por un año con cláusula gatillo, en vez de acuerdos por 6 meses”
“Y un manejo del tipo de cambio, que continúe levemente por debajo de la tasa de inflación. El otro punto son los salarios. Hoy pesan cada vez menos en la estructura de costos, es una señal a la hora de la coordinación macro los aumentos de paritarias que se cierre en las próximas semanas”, continuó Kalos.
Vuelve, como tópico recurrente entre los economistas, la necesidad de una señal política. “Lo importante es tener medidas que se puedan sostener en el mediano plazo. Hace falta planificar la política anti inflacionaria y que se sostenga en el tiempo. Hubo indicios de eso pero fueron malogrados porque no se planteó una política económica en el pasado se ejecute ahora. No hay un discurso claro por parte del Gobierno más allá de elementos aislados que no solucionan el problema por si solo como los acuerdos de precios que tienen patas cortas”, dice Kalos.
No hay un discurso claro por parte del Gobierno más allá de elementos aislados que no solucionan el problema por si solo como los acuerdos de precios (Kalos)
En ese sentido coincide María Castiglioni Cotter (C&T Asesores Económicos): “El Gobierno está en un grave problema en su lucha contra la inflación. No alcanzó el acuerdo con el FMI que implica reducción del déficit y de la emisión. No cambiaron las expectativas de los decisores, sino todo lo contrario”, alertó.
“No hay confianza sobre que estas medidas se apliquen al 100%. Hay demoras con algunas de esas medidas y sobre si lo van a sostener a lo largo del tiempo. El Gobierno entero debería alinearse y dar señales monetarias y fiscales, incluso sobreactuar, para mostrar un compromiso de que va a cambiar las condiciones que generaron la inflación. La política sola no resuelve la inflación, pero sin la convicción de los que gobiernan no se puede encarar el problema en un momento que requiere señales muy claras”, aseveró la economista en diálogo con Infobae.«El Gobierno entero debería alinearse y dar señales monetarias y fiscales, incluso sobreactuar, para mostrar un compromiso de que va a cambiar las condiciones que generaron la inflación», dijo María Castiglioni Cotter
Una pregunta que sobrevuela es si las condiciones de inflación actuales preanuncian un escenario general de suba de precios mucho más alto, que alcance eventualmente un ritmo anual de tres dígitos. Para Bulat (IDEA), en realidad “ya estábamos en un régimen de alta inflación”. “Porque no es lo mismo la inflación del 2020 en el mundo que la de los 90. Pero sí tenemos una inflación que se acelera sin ajuste de precios relativos. No hay programa de desinflación posible si no hay previamente ajuste de precios relativos. De 2016 a 2017 bajó la inflación porque hubo un programa sobre la mesa y antes se corrigieron tarifas y dólar. No hay ahora nada de eso”, concluyó.
Florencia Fares asegura que es “difícil saber” la dinámica que puede llegar a cobrar la inflación en lo que resta del año. “Si el conflicto bélico continua, y la inflación mundial sigue en el registro actual es probable que Argentina se quede sin margen de maniobra. La dinámica interna por si sola es complicada, ya que parece que la norma a la que opera la economía ronda el 50% de inflación anual. Salvo algunos meses del 2020, producto de la pandemia, desde 2018 parece que el registro de la inflación anual subió un escalón, al ubicarse en el rango 50%-60% anual”, apuntó.
La dinámica interna por si sola es complicada, ya que parece que la norma a la que opera la economía ronda el 50% de inflación anual (Fares)
“La evidencia empírica muestra que cuanto mayor es la inflación, es más probable que el aumento de precios se acelere. Si nos encontramos en un régimen de alta inflación, el riesgo de una hiperinflación aumenta considerablemente. Hoy no es ésta la situación, todavía se puede revertir. No parece que 2022 cierre con tres dígitos de inflación. Para que esto ocurra la inflación mensual en lo que resta del año tiene que estar por encima de 6,2% mensual. Sin embargo, es evidente que va a superar las expectativas del mercado”, completó Fares.https://e.infogram.com/d701e727-ec59-4253-b8ef-aba1f210d266?parent_url=https%3A%2F%2Fwww.infobae.com%2Feconomia%2F2022%2F04%2F16%2Finflacion-planes-de-urgencia-ordenamiento-macro-o-tirar-anclas-en-que-piensa-el-gobierno-para-bajarla%2F&src=embed#async_embed
Martín Kalos, por su parte, consideró que “hoy la inflación tiene un nivel de 60% pero no es un riesgo inminente de una aceleración a tres dígitos”. “Hay muchos estadios previos y puede no darse. La pregunta es más bien si vamos a tener políticas que desaceleren esa inflación. No se descarta ese riesgo a futuro si no existen esas políticas. Este es un momento clave para desacelerar porque tenías una inercia en torno al 50% y ahora trepó a un nivel de 60 por ciento. Si eso continúa subiendo o se toma como un techo, es tarea de la política económica”.
En tanto, María Castiglioni Cotter, advirtió que “la economía esta en un contexto complicado. En un contexto de un cepo, controles de precios múltiples, de retenciones, de trabas. Es mucho más grave este número en comparación con números del pasado. Eso lo hace más complicado”, aseguró.
Su conclusión es poco alentadora. “Ingresar en una inflación de tres dígitos tiene lugar cuando más allá de la cantidad de pesos en la economía, cae mucho la demanda de dinero y la gente se quiere sacar de encima los pesos enseguida. Volver con las mismas recetas tiene cada vez peores resultados y menos impacto. Antes por lo menos había un efecto en el corto plazo, ahora ni siquiera, porque ya no hay credibilidad”, cerró.
Santiago Cafiero volvió a sacudir la interna en una nueva semana caliente para el Frente de Todos. Luego de las declaraciones de Cristina Kirchner del miércoles, el Canciller dijo que el presidente Alberto Fernández es «el único imprescindible» en la gestión. Su respaldo alcanzó también a Martín Guzmán: «No veo para nada un ciclo cumplido», aseguró el canciller sobre el ministro de Economía, cuya continuidad es puesta en duda por las altas cifras de inflación.
En línea con lo que anticipó Fernández tras la derrota electoral del año pasado, Santiago Cafiero no descarta una PASO en 2023, en las que el peronismo tendrá que dirimir diferencias para proponer su candidato a presidente. En un contexto como este quedarían expuestas una vez más las discrepancias latentes dentro del bloque oficialista.
En una entrevista concedida este jueves 14 de abril a La Política Online, el ministro de Relaciones Exteriores justificó también la postura de Argentina respecto a la invasión de Rusia a Ucrania. El voto de nuestro país a favor de la suspensión de Rusia del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas reforzó los reproches provenientes del kirchnerismo «duro» a la Casa Rosada, que denunció un acercamiento «innecesario» a Estados Unidos, en contraste con «el silencio» de México y Brasil, que se abstuvieron de votar.
«La decisión la toman el Canciller y el Presidente», declaró Cafiero a LPO. Consultado por el impacto de la guerra de Ucrania en la política exterior de Argentina, el canciller afirmó que el país se apoya en «tres pilares» de política exterior:
La Doctrina Drago y la Doctrina Calvo, «que plantea la no intervención en asuntos internos de otros países», explicó el canciller al medio citado. Asimismo, este pilar compone «el artículo 2 de la carta fundante de la OEA» y sugiere la resolución pacífica y dialogada de los conflictos.
Malvinas: el conflicto bélico, recordó Cafiero, desarticuló el mecanismo de diálogo con Reino Unido dispuesto por las Naciones Unidas en 1965. Desde entonces, Argentina y la comunidad internacional exigen la aplicación de dicha resolución.
Derechos Humanos: tras la recuperación de la democracia, el peso de los derechos humanos en la política exterior se vincula con la creciente sensibilización internacional lograda en Argentina tras «recibir a los veedores internacionales». En ese sentido, «el derecho humano fundamental» es el derecho a la vida, aseveró Cafiero.
Santiago Cafiero
El kirchnerismo, Rusia y Estados Unidos
Sobre la postura —presuntamente «cambiante»— del Gobierno con respecto a la invasión de Rusia, Santiago Cafiero aclaró que «el 24 (de febrero) son los primeros bombardeos» sobre Ucrania. «Y el mismo 24 la Cancillería hace expreso su rechazo al uso de la fuerza de Rusia sobre Ucrania. Ese mismo día, el Presidente expresa la defensa del principio de integridad territorial que debía prevalecer», explicó.
Con respecto a la presunta aproximación a Estados Unidos denunciada por funcionarios oficialistas, como Oscar Parrilli y Eduardo Valdés, el canciller insistió en la defensa de los derechos humanos: «Argentina lo que hizo fue continuar con su apego irrestricto a la defensa de los derechos humanos sin fisuras«.
Durante el reportaje, Cafiero recordó que el acuerdo con el FMI contó con un apoyo mayoritario, «incluso dentro del bloque». En sintonía con lo anterior, le atribuye el Presidente el mérito «de haber generado un acuerdo posible con el Fondo que le permitiera seguir por la senda del crecimiento económico, generación de empleo y achicamiento de las brechas sociales, y también una reducción de la pobreza».
«El Presidente tuvo esa determinación independientemente de las voces encontradas dentro del Frente«, sostuvo, en un aparente mensaje para el cristinismo.
Cristina Kirchner apuntó una vez más hacia Alberto Fernández en su discurso de este miércoles, con frases que parecen apuntar a sus decisiones económicas y de política exterior. “Hoy nuestros parlamentos, nuestros ejecutivos, nuestro Poder Judicial tantas veces cooptado por los poderes económicos, ¿cuánto representan del poder?”, preguntó. “Que te pongan una banda y un bastón un poquito es, pero… ni te digo si no se hacen las cosas que hay que hacer, pero dejémoslo ahí”, ironizó.
La política económica del Gobierno nacional fue cuestionada esta semana por el 6,7% de inflación de marzo, con el fuerte aumento de precios de alimentos y bebidas. Pese a los nulos resultados de la «guerra contra la inflación» , y con la conducción económica también marcada por las internas, Cafiero reafirmó su respaldo a la gestión del ministro de Economía Martín Guzmán.
«No veo para nada un ciclo cumplido, me parece que el Presidente sigue confiando en él y en todo caso será él quien determine, con Guzmán o con este Canciller. Si mañana precisa otra marcha, otra orientación u otro plan lo definirá él. El Presidente es el imprescindible en esta alianza de gobierno y en este Frente político», declaró el canciller.
Martín Guzmán
Sin embargo, el canciller también remarcó que Alberto Fernández tiene la facultad de redefinir su gabinete, de considerarlo necesario. En virtud de lo anterior, Cafiero destacó que «el Presidente es el único imprescindible en este Ejecutivo. Todos los demás somos prescindibles».
La interna del Frente de Todos
Al mismo tiempo, Cafiero minimizó las diferencias al interior del Frente de Todos, si bien «hay matices», según expresó. Defendió la necesidad de mantener la unidad de su espacio político, dado que «hay dos proyectos de país en Argentina. Uno lo expresa el Frente de Todos y el otro está expresado por esta derecha con visos antidemocráticos», explicó.
En medio de la llamada guerra contra la inflación y de la interna en el gabinete económico que atraviesa el gobierno nacional, la provincia de Buenos Aires anunció un programa de fiscalización y control que impactará en el programa Precios Cuidados de cercanía que lanzó la Secretaría de Comercio esta semana. Buscan que los intendentes adhieran para el control directo en locales.
Kicillof había hecho el anuncio, un día antes de que se conociera el índice de inflación del mes de marzo, y adelantó: “Lo que vamos a fiscalizar son las canastas que establezca el gobierno nacional”. En el gobierno bonaerense reconocen que las herramientas con las cuentan para dar su propia batalla en la guerra contra la inflación -como había anunciado el presidente Alberto Fernández– no son tan potentes como con las que cuenta la Nación y que por eso de lo que se trata es de complementar.
“Desde la provincia de Buenos Aires nos presentamos a acompañar. Son medidas complementarias, que son paliativos ante esta situación. La provincia carece de algunos elementos que tienen que ver con la política económica nacional”, detalló Kicillof durante el anuncio de una serie de medidas que además de la fiscalización de precios busca fomentar los mercados regionales para contactar al productor con el consumidor final y saltear intermediarios de la cadena de distribución. Allí, creen en el Ejecutivo bonaerense, es donde se inflan los precios, además de la concentración monopólica y oligopólica que hay en la industria alimenticia.
La coordinación en la fiscalización, seguimiento y relevamiento del cumplimiento de Precios Cuidados en comercios de proximidad estará a cargo del ministerio de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica que comanda Augusto Costa. Costa fue secretario de Comercio de la Nación durante la presidencia de Cristina Kirchner, bajo la conducción económica de Kicillof, y cuenta con un conocimiento en la materia de los jugadores que intervienen en la construcción final de precios. Días atrás, y en medio de la interna del gobierno, aquella labor fue reivindicada por el diputado nacional, líder de La Cámpora y presidente del PJ bonaerense, Máximo Kirchner.Año 2015. Augusto Costa y Axel Kicillof durante la gestión presidencial de Cristina Kirchner (Adrián Escandar)
Desde el entorno del ministro explicaron a Infobae que la fiscalización será a través de acuerdos que se establezcan con los municipios. Esperan contar con la mayor cantidad de intendentes detrás de esta iniciativa. Es que hubo algunas experiencias previas en las cuales el ministro de Producción bonaerense no logró acordar con intendencias opositoras. Por ejemplo, en lo que fue el programa bonaerense Comprá Más Cerca.
La decisión de involucrarse de manera directa en la aplicación del programa de Precios Cuidados en los comercios de cercanía es también una forma de exteriorizar el apoyo político al secretario de Comercio de la Nación. Es que la figura de Roberto Feletti viene estando en el centro de la escena política. El índice de inflación del mes de marzo de 6,7% -el más alto en los últimos 20 años- fue la crónica de una situación anunciada. “Estamos en un mundo muy difícil y el ministerio de Economía tiene que bajar líneas claras de política económica que reduzcan la volatilidad y preserven ingresos populares, si no esto se va poner feo”, había dicho Feletti la semana pasada.
En este marco, como viene contando Infobae, la labor del Secretario de Comercio cuenta con el respaldo político del kirchnerismo. El acto del pasado martes fue elocuente. Kicillof, intendentes kirchneristas y dirigentes sindicales (dijo presente por ejemplo el nuevo secretario general de UOM, Abel Furlán) hicieron una demostración de presencia con el secretario de Comercio en el centro de la explanada.Abel Furlan junto a Máximo Kirchner
Si bien hay expectativa por salir a fiscalizar, es probable que los Precios Cuidados de cercanía tarden más de lo esperado en reflejarse en las góndolas de almacenes. “Hay que contemplar que hay una cuestión que tiene que ver con los stocks y los flujos. Puede ser que un almacenero se adhiera, pero compre los productos de la canasta de proximidad dentro de 10 o 15 días, porque en este momento tiene stock. Entonces ese comerciante va a tardar unos días en implementar la canasta en su góndola”, había explicado la Subsecretaria de Acciones para la Defensa de las y los consumidores, Liliana Schwindt
La funcionaria, que depende del área de Feletti, también adelantó que “muchos intendentes” ya se habían contactado con la Secretaría de Comercio. “Están muy interesados en este programa, porque en sus ciudades no hay grandes cadenas y con esta medida las y los consumidores van a poder acceder a una canasta regulada, representativa del consumo de las y los argentinos”, describió en declaraciones radiales.
Además de la provincia de Buenos Aires, Feletti también busca avanzar a través del Congreso Federal de Comercio Interior (COFESI), donde se agrupan todas las secretarías de comercio de las provincia, que se reunió esta semana y volverá a hacerlo que viene para -también- apurar la puesta en marcha del programa.