Necropolítica de baja calaña”. Con esa frase el viceministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, Nicolás Kreplak, cuestionó las críticas originadas a raíz del anuncio realizado por el gobierno de Axel Kicillof el viernes pasado cuando reconoció que hay más de 3500 muertes por coronavirus que aún no fueron cargadas en las estadísticas oficiales.
Según explicó Kreplak, a mediados de agosto empezaron a observar que había más muertos por COVID-19 que los que fehacientemente se cargaban en el sistema nacional de información al que acceden todos los centros de salud del país. Esa brecha, cotejada a través de otras fuentes de información, impulsó a los funcionarios a desarrollar nuevas herramientas que les permitió arribar a la cifra informada la semana pasada.
“Hicimos un esfuerzo muy grande en desarrollar las herramientas necesarias para entrecruzar las bases de datos y tener esa información en tiempo real para que sea lo más clara posible”, aseveró Kreplak, quien aclaró que “ese entrecruzamiento de datos no tiene implicancia en los casos positivos o sospechosos porque no encontramos ningún hiato entre los reales y los diagnosticados en el sistema”.
El jefe de Gabinete, Carlos Bianco, también replicó las críticas planteadas por la oposición en el reporte semanal brindado este lunes: “Me parece que quienes plantean que la provincia quiere ocultar muertos tienen una actitud miserable, oportunista, intentando sacar ventaja de no sé qué cosa en el medio de la gestión de una pandemia”.
Y aclaró: “Es al revés. Quisimos poner luz a una problema que tenemos en la provincia y existe en todo el mundo. Lejos de ocultar cualquier cifra nos pusimos trabajar para que esa información sea pública”. En ese sentido, puso a disposiciób de la Ciudad de Buenos Aires y el resto de los distritos del interior del país las herramientas informáticas desarrolladas:«Somos la unica provincia que tiene esa tecnología y la desarrollamos en medio de la pandemia».
El investigador informático Dan Borgogno encontró dos fallas en el DNI digital que se utiliza en la Argentina. Las vulnerabilidades fueron reportadas al Gobierno a fines de abril y desde ese entonces a esta parte se reparó una de ellas pero hay otra que persiste, según advierte el especialista en diálogo con Infobae.
Borgogno ofrecerá una charla este jueves 24 de septiembre a las 19 horas en el marco de la feria de seguridad informática Ekoparty (que se realizará 100% online), donde dará detalles sobre la investigación que realizó y le permitió identificar estos agujeros de seguridad.
La app Mi Argentina permite tener una versión digital del DNI. Este nuevo formato, que se lanzó en noviembre de 2019, permite que todos los mayores de 14 años, nacionales o extranjeros con residencia definitiva o temporaria, puedan llevar la identidad en el teléfono móvil con la misma validez que el DNI tarjeta.
La primera falla que encontró el investigador ya fue solucionada y se trata de un error vinculado a cómo se expone cierta información. “Manipulando ciertos flujos de información se puede pedir accesos a datos como el DNI, y el número de trámite, una serie de números únicos, que están debajo del número de documento”, explicó Borgogno, en diálogo con Infobae.
Esta falla se conoce como IDOR que son las siglas en inglés de Referencia de Objeto Directo. Esta vulnerabilidad permite acceder a datos que deberían estar protegidos, lo cual representa de por sí una falla de seguridad porque exponía información de los usuarios.
Se puede acceder al DNI digital a través de la app Mi Argentina siguiendo ciertos pasos para validar la identidad del usuario.
Borgogno explicó que encontró esta vulnerabilidad por medio de unpen testingo prueba de penetración que consiste en realizar maniobras para buscar fallas de seguridad en un sistema. Para esto se necesitó, rootear el celular, es decir llevar adelante un procedimiento por medio del cual se tiene acceso privilegiado al sistema operativo de Android, de este modo se pueden modificar ciertas funciones que vienen predeterminadas y que un usuario común que no rootea su teléfono no puede hacerlo.
“Necesitás un teléfono rooteado y eso te permite control total de la aplicación y así podes ver el tráfico que sale, que entra, sabes cómo guarda la información, etc”, explicó a Infobae el investigador, quien además de esto, requirió otras herramientas adicionales para hacer su evaluación de seguridad.
Una vez identificada esta vulnerabilidad alertó a diferentes dependencias de Gobierno y la falla se corrigió. Sin embargo, Borgogno subraya que para otorgar mayor seguridad al DNI digital habría que añadir una medida adicional para validarlo.
“Yo te muestro el DNI digital y tenés que aceptar que es la misma validez de un DNI tarjeta. Pero se puede replicar un DNI digital falso y la autoridad no lo reconocería, así que para solucionar este problema habría que generar un token que se pueda validar online”.
Lo ideal sería que ese token, o código de seguridad se genere de forma aleatoria cada determinados segundos y que de esa manera se pueda identificar que el DNI digital que se presenta es una auténtico y no sea una versión fraudulenta.
Dan Borgogno dará una charla sobre su investigación este 24 de septiembre a las 19 horas en el evento de seguridad informática Ekoparty (Shutterstock)
“El problema más grande es que se pueda ir al banco, tramitar una tarjeta, sacar un crédito, que se hagan trámites y se cambie la dirección donde se cobre un beneficio”, enumera Borgogno. Y añade: “en el DNI tarjeta hay un holograma, huella dactilar, un relieve, diferentes patrones para verificar su veracidad, en cambio el DNI digital carece de un método de validación efectivo, por lo cual puede ser fácil de falsificar”.
Por lo pronto no ha habido reportes que indiquen que se haya falsificado un DNI digital, pero la investigación apunta justamente a puntualizar las mejoras que deberían implementarse, que en este caso puntual sería el de un token de validación, para evitar o minimizar chances de que ocurra una estafa de este tipo.
En junio, cuando se dio a conocer por la investigación de Borgogno, desde la Subsecretaría de Gobierno Abierto y País Digital publicaron un comunicado donde mencionaron que “RENAPER, organismo a cargo de los datos que recaba la plataforma, cuenta con altísimas medidas de seguridad, lo que garantiza una doble protección contra cualquier intento de obtener información de manera indebida. Asimismo, la credencial virtual del DNI digital para dispositivos móviles cuenta con un certificado encriptado y firmado digitalmente”.
Desde esa cartera mencionaron a Infobae que hay varias medidas de seguridad que impiden que se use la app, para ingresar los datos de otra persona y hacerse pasar por alguien más. Dicen que, además, están continuamente añadiendo mejoras de seguridad, para fortalizar el sistema. Y señalan que en la investigación mencionada se generó una copia apócrifa de la aplicación pero no se vulneró la app original.
En relación a esto, Borgogno plantea que si bien el empleó una versión apócrifa en el marco de la investigación advierte que en caso de que un atacante obtuviera control total de la app podría modificarla, de ahí que sea importante instrumentar una capa extra de seguridad.
“Cualquier atacante puede editar una aplicación de android. Todas las aplicaciones Android se pueden editar. En el caso de iOS, el sistema para editar o vulnerar una app es mucho más complejo pero también se puede hacer. Entonces cuando trabajamos con entidades digitales donde un atacante puede tener acceso o control total no podés confiar en lo que estás viendo, de ahí que sea importante generar una herramienta extra de validación, como el token”, subraya el especialista.
Cabe recordar que cualquier ataque a sistemas informáticos estatales, la violación de datos personales y/o la reproducción de documentos tendientes a acreditar la identidad, constituyen conductas tipificadas y penadas por los Artículos 153 bis, 157 bis, 183, 184 y 292 del Código Penal de la Nación.
Además, según se menciona en los términos y condiciones de Mi Argentina, se encuentra prohibido: infringir los derechos a la intimidad de otros usuarios; solicitar información personal identificable de otros usuarios con el propósito de hostigar, atacar, explotar, violar la intimidad de los mismos; Intentar usurpar la identidad de otro usuario, representando de manera falsa su afiliación con cualquier individuo o entidad, o utilizar el nombre de otro Usuario con el propósito de engañar; vulnerar los derechos establecidos en la Ley N° 25.326 de Protección de Datos Personales.
En la mañana de este sábado, un equipo de trabajo dependiente del Ministerio de Salud Pública realizó en la un rastrillaje sanitario en las zonas aledañas al Servicio Penitenciario Provincial, en el departamento Chimbas.
El rastrillaje abarcó 135 casas distribuidas en unas 4 manzanas y fue realizado por 30 personas del equipo de Salud del Área Programática Chimbas y de la Zona Sanitaria I, con la colaboración de la municipalidad.
La iniciativa tuvo como fin visitar casa por casa y conocer el estado de salud de los moradores de cada vivienda para detectar, si lo hubiere, casos sintomáticos.
En ese marco se realizaron 22 hisopados a personas sintomáticas y 14 test, arrojando todos resultados negativos.
Además, otro equipo del Área Programática Chimbas se instaló el Parque departamental para realizar test rápidos y, de ser positivos, los hisopados.
Nunca se evaluó durante estos meses y aseguran que ahora tampoco: el gabinete de Alberto Fernández no sufrirá cambios. ¿Puede comenzar una nueva etapa sin modificaciones de nombres? El Presidente asegura que sí. Será él quien marque el ritmo para que sus ministros lo sigan, sobre todo, para activar áreas que hasta ahora funcionaron pausadas. Un ajuste de la gestión, pero también un acelere electoral: para el Gobierno la campaña empieza en apenas unos días y será de octubre a octubre. La gestión desde la quinta de Olivos comenzará a ser cada vez más acotada. Fernández saldrá a la calle con una agenda hiperactiva que se repetirá todas las semanas: provincia de Buenos Aires, interior, industria y acto ciudadano. Así, este lunes estará en territorio bonaerense; el martes en Rosario, Santa Fe; el miércoles recorrerá una pyme; y el jueves planifican otra vez un viaje al interior del país para mostrar una agenda cercana a la gente. El Presidente buscará darle un nuevo rumbo a la gestión con el mismo gabinete que lo acompaña hasta ahora. En la intimidad de la quinta de Olivos siempre descartaron cualquier rumor de cambios de nombres y ahora también lo hacen. Serán las próximas elecciones y las listas de candidatos las que ordenen los cambios. Esto no significa que los reclamos del Presidente hacia sus funcionarios no existan. El Presidente saldrá a la calle con una agenda hiperactiva que se repetirá todas las semanas Te hace falta saber. Nos apasiona informar. Necesitás confiar. Te queremos ahí. HACETE SOCIO DE PERFIL Periodismo Puro en tiempo real. REGISTRATE Ya tengo cuenta En la verdad no hay grieta: el único compromiso es con vos La falta de acción de muchos ministros se veía antes de que la pandemia de coronavirus paralice algunas áreas. Desde presidencia se reclamaba gestión ya en febrero y los ministros reclamaban dinero para poder avanzar ya que el gabinete económico debía autorizar cada movimiento. Este reclamo sigue pero el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, es quien pide dejar los pretextos de lado y lanza un ultimátum: “Esto es para valientes, eh, cuando juraron, cuando juramos, todos nosotros dijimos que nos íbamos a bancar las situaciones que venían, así que es esta nuestra realidad”. Sobre los presupuestos con los que cada área contará, Cafiero es quien cierra la discusión: “La plata es la que hay, utilicémosla para llegar adonde tenemos que llegar y hagamos rendir cada peso”, les dijo a los ministros. Más allá de los presupuestos, Alberto Fernández reclama a través de su jefe de Gabinete la falta de defensa de las políticas del Gobierno. “No quiero que los ministros y las ministras se escondan”, dijo Cafiero. Lo escuchaban diez ministros después de una videoconferencia del gabinete nacional por el Cambio Climático. El preámbulo anunciaba lo que vendría minutos después: “Quiero salir un poco de la agenda y aprovechar que somos diez ministros, éramos algunos más (NdR fueron 17 los que habían participado del encuentro virtual) pero se habrán tenido que ir, es una lástima, duró dos horas la reunión, que no se hayan podido quedar dos horas me parece que deben tener agendas muy ocupadas”. Arriba de una pila de papeles, en uno de los escritorios de un despacho de la Casa Rosada quedó un relevamiento diario sobre la cantidad de apariciones mediáticas de los funcionarios. La mayoría tiene apenas una salida y algún ministro logra el podio con solo tres. Además, casi todas son en medios afines al Gobierno. La gestión debe acelerar ante una campaña que para el Gobierno ya se adelantó. Los cruces cada vez más fuertes con la oposición muestran que ambos sectores están pensando en las elecciones 2021. Esta pelea será larga y la Casa Rosada ya le puso fecha: durará un año. “La plata es la que hay, utilicémosla para llegar adonde tenemos que llegar”, dijo Cafiero “Empezamos ya a pisar octubre, de octubre a octubre tenemos una campaña electoral, tenemos que ganar la elección”, reconoce Cafiero. La estrategia apunta a la recuperación económica y a la “reconstrucción” de la Argentina, no solo después de la pandemia, sino también después de la crisis económica que dejó el gobierno de Mauricio Macri. Por eso, en el Gobierno saldrán a “militar la gestión”. En Olivos piden que en esta pelea los ministros defiendan sus áreas, pero que también salgan a dar la discusión política con la oposición. “No puede ser que salgan ellos a decir cualquier cosa y no se los cruce”, se quejaron cerca del Presidente. Desde el Congreso también piden una y otra vez comenzar a ganar la agenda mediática. Ya no esperan más y esta semana lanzaron su propia estrategia para defender las leyes impulsadas por el oficialismo. Primero, el bloque del Frente de Todos encabezado por Máximo Kirchner lanzó una campaña para evidenciar que Juntos por el Cambio se negó a apoyar el Aporte Extraordinario Solidario de las Grandes Fortunas. Rebautizó a la fuerza opositora como “Juntos por Los Ricos” a través de una campaña en redes sociales en la que mostraba que “el 46% de los diputados nacionales” defienden “los intereses del 0,2% más rico del país”. Un día después lanzaron por redes sociales una campaña a favor del impuesto a la riqueza: “Los pocos que tienen mucho pueden hacer mucho por los que tienen poco” fueron algunas de las frases que los legisladores del oficialismo compartieron. En un ida y vuelta de reproches, desde la Casa Rosada celebran que los legisladores ahora apoyen la gestión. “¿Cuántos senadores y diputados se vieron hasta ahora en los medios saliendo a bancar a Alberto?”, se pregunta un funcionario sabiendo que la respuesta será “casi ninguno”
Como ya sucedió varias veces desde que llegó la pandemia, la semana que hoy termina estuvo cruzada por rumores de cambios de Gabinete. En el Gobierno no hay quien los confirme, pero la mayoría de los funcionarios están bajo la lupa de Alberto Fernández y su vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner. Son muy pocos los que se salvan de las críticas internas, quizás porque el Frente de Todos es una coalición donde los diagnósticos sobre las razones por las que Argentina no logra ponerse de pie son bien diversos y en algunos casos contrapuestos.
Solo coinciden en que Mauricio Macri es el responsable de todos los males, lo que los lleva a demonizarlo más de lo aconsejable en un tiempo donde la población está más preocupada por el presente que por el pasado, aunque sea reciente. La sociedad busca respuestas ya, la imagen positiva del Presidente se derrumba y se acerca peligrosamente a de Cristina, el pesimismo domina las conversaciones y un dato aparece en forma inquietante. El 17% de los que votaron al FdT está disconforme con el curso del Gobierno y el 90% de esos “desencantados” tiene mala opinión de Fernández, según el estudio realizado hace pocos días por la consultora Synopsis.
“Es verdad que cayó la imagen de Alberto, pero más de un presidente de la región y del mundo quisiera tener los guarismos positivos que sigue teniendo”, repitieron cerca del Presidente, como un mantra. En efecto, el piso es alto, incluso muy alto dadas las dramáticas circunstancias: hay un núcleo duro que sigue y muy probablemente seguirá acompañando al Gobierno a pesar de los magros resultados de gestión.
Esta es la razón de fondo por la que en el oficialismo no existe verdadera preocupación por la falta de resultados económicos. “Hay margen, lo único que tenemos que asegurar es la gobernabilidad y no vemos problemas de ese tipo. De aquí a marzo del año próximo, el objetivo es encarar lo que ya no podremos hacer en tiempos electorales y no enredarnos en el día a día, porque ahí sí que perdemos», fue la explicación que buscó sonar tranquilizadora en un hombre del Instituto Patria.
Casi en tono zen, como en tiempos de Cambiemos, el empresario devenido en transmisor de la filosofía kirchnerista básica dijo en un grupo de WhatsApp que “contrariamente a lo que se cree, el nuestro no es un Gobierno de recetas ideológicas, sino pragmático. Hay cosas que no podemos hacer porque lo único que nos está vedado es defraudar a nuestros votantes, pero todos saben que se necesita estabilizar, producir y exportar”. ¿Cómo lo harán?, preguntó un ansioso. “Algunas pistas ya les fui dando”, es lo que contestó.
Fue en ese momento que buscaron recordar lo que les había transmitido tiempo atrás. Lo que, en definitiva, es lo que terminó disparando la cadena de pánico de los últimos días. Porque entre los anticipos que había dejado trascender (es cierto que antes de la llegada del COVID-19) es que el proyecto del Patria era sacarle dos ceros a la moneda, “que un café salga un peso”, y arrancar el 2021 con una equivalencia de 100 a 1. Como transición, llegar a fin de año con un dólar oficial a 95 pesos junto a la impresión de billetes de 5000 pesos.
¿Algo así puede suceder? ¿Es Martín Guzmán el ministro de Economía para ejecutar semejante “programa”? ¿Viene un cambio en el Gabinete nacional? En ese caso, ¿será inminente? Hasta ahora solo hay rumores. Pero también algunas constataciones.
Dos ministros están sólidos
Eduardo De Pedro/Gabriel Katopodis
Eduardo “Wado” De Pedro, el ministro del Interior, que sigue oficiando de vehículo eficaz para lograr el consenso dentro del Frente de Todos, siempre con un plus a favor de La Cámpora por supuesto, en negociaciones que no provocan ruido. Como es obvio, es un cuadro del kirchnerismo más duro pero goza del respaldo del equipo presidencial y vicepresidencial.
Gabriel “Kato” Katopodis, el ministro de Obras Públicas, que logró continuar una gestión eficiente de su antecesor reactivando las obras que se habían paralizado con la crisis del 2019, empezando a pagar deudas pendientes y trayendo soluciones para las urgencias que planteó el COVID, desde los hospitales de campaña hasta las unidades sanitarias junto a las cárceles. Dirigente del peronismo progresista, su gestión está “protegida” desde el Vaticano.
Dos ministros ganaron consenso en el último tiempo
Santiago Cafiero/Juan Cabandié
Santiago Cafiero, el jefe de Gabinete de Ministros, que a fuerza de trabajo e innumerables resbalones empezó a hacerse respetar aún entre los más fundamentalistas, es cierto que a costa de su propia imagen, ya que aprendió que tenía que arriesgarse en los medios con la agenda que satisface a Cristina si quería sobrevivir en el Gobierno. La “mesa de los cinco”, que integra con De Pedro, Sergio Massa, Máximo Kirchner y el Presidente fue una idea de él y, cuando puede concretarla, logra los acuerdos y encarrila la gestión.
Juan Cabandié, el ministro de Ambiente, un tema que estaba último en la agenda del Gobierno que asumió el 10 de diciembre de 2019 y que quedó aún más atrás con las urgencias de la pandemia, pero que se reinstaló apenas el mundo empezó a ponerse marcha por las exigencias de los compromisos contra el cambio climático. Fue cuando los principales funcionarios le dirigieron su mirada, y ahí se encontraron con que el hijo desaparecidos estaba llevando bastante bien su tarea.
Tres ministros están en offside
Sabina Frederic/Felipe Solá/María Eugenia Bielsa
Sabina Frederic, más inclinada a gestionar como antropóloga que como Ministra de Seguridad, confesó que como responsable del área está contra la ilegalidad de lo que permite Mario Ishii pero que como antropóloga debe comprenderlo. Y de políticas de seguridad no dice nada.
Felipe Solá, el ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Exterior y Culto, tuvo dificultades para hacer pie desde el comienzo, pero sufrió una dura estocada con el fracaso de la estrategia para llevar a Gustavo Beliz como presidente del BID. Viejo lobo de mar, involucró al propio Beliz y al embajador en Washington, Jorge Argüello, en el error, buscando blindarse ante un futuro reemplazo, ya son esos dos nombres los que más suenan.
María Eugenia Bielsa, la ministra de la Vivienda, que era una esperanza para Alberto Fernández. Mujer de carácter, como a él le gustan, honesta, estaba seguro de que ella podría hacerse cargo de impulsar una de las deudas pendientes más gravosas para con los sectores populares. No contaba con su obcecación, las dificultades de trato con sus colegas, tampoco con las dificultades que ella tiene para convivir con funcionarios de organizaciones sociales.
Ministros que deben ratificar cada dos por tres
Martín Guzmán, el ministro de Economía que, no importa lo que haga, siempre es poco para el “establishment económico”, suele ser la queja en Casa Rosada. Con personalidad y una destreza que tiene que probar todos los días, se enfrenta con un sistema empresarial que comprende poco y esquema político que decidió simplificar, para no perder tiempo: en la Argentina hay dos factores de poder, Cristina y Alberto (en ese orden). Sabe que lo demás le será dado por añadidura.
Matías Kulfas, el ministro de Desarrollo productivo tan criticado en el Instituto Patria por “flojito”, es decir, blando con el capital concentrado y los malos de la película. Convencido de que estos meses la situación está mal y se pondrá peor, pero el año próximo será mejor a cualquier pronóstico, desparrama optimismo cada vez que se encuentra con Fernández. Antes, el Presidente estaba igualmente convencido, ahora -cuentan- un poco menos.
Ministros que presentaron sus renuncias
Marcela Losardo, la ministra de Justicia quedó en la mira de Cristina Kirchner porque la ex jefa de Estado no comprende que la funcionaria tenga un temperamento más moderado y no sea tan combativa como suele ser el espacio político que agrupa a los kirchneristas. Su segundo, el secretario de Justicia, Juan Martín Mena, es el ala K de esa oficina y solo piensa en venganza; una forma de gestionar totalmente opuesta a la que lleva adelante la ministra que continúa en el cargo para acompañar a quién la eligió para ese puesto: el presidente Alberto Fernández.
Claudio Moroni, el ministro de Trabajo que también viene del peronismo moderado y quiso irse cada vez que fue cuestionado por los sindicalistas más duros que están en el Frente de Todos y también por dirigentes camporistas que están en Anses. Pero Héctor Daer logró disuadirlo. Y el propio Presidente. “Ustedes (por Losardo y Moroni) no pueden irse, es como si me fuera yo”, les dijo Alberto una vez y ahí están, a veces más cómodos, otras menos, pero siempre acompañando al amigo.
Ministros que manejan áreas que nadie quiere en este momento
Elizabeth Gómez Alcorta, la ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad que maneja un presupuesto módico que fue recortado en la pandemia pero pasará a otro más importante en el 2021 y tuvo que lidiar con el aumento de los femicidios en medio de la cuarentena que atajó sin muchas críticas porque, finalmente, nadie cree que se pueda hacer demasiado en semejante contexto.
Luis Basterra, el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, que sabe que en cualquier momento se viene el conflicto con el campo y tendrá que lidiar entre los más ideológicos del espacio y un sector cansado de producir dólares en medio de la estigmatización continua. Tiene el respaldo de Gildo Insfrán, así que sabe que no tiene de qué preocuparse.
Agustín Rossi, el ministro de Defensa perfecto para el Frente de Todos, no solo porque conoce al kirchnerismo y sus influyentes organizaciones de derechos humanos como pocos, sino porque sabe mejor que nadie de la larga cuenta pendiente de los militares en materia salarial y presupuestaria. ¿Podrá hacer algo? Lo que él no pueda, nadie lo logrará en este Gobierno.
Roberto Salvarezza, ministro de Ciencia y Tecnología, el bioquímico que desde su banca en la Cámara de Diputados lideró las protestas contra Lino Barañao en el gobierno anterior y ahora sabe que -más temprano que tarde- tendrá que implementar un ajuste en el CONICET. Por cierto, nadie envidia su sillón.
Ginés González García, el ministro de Salud que no estuvo ni estará exento de críticas -incluso antes del primer decreto que dispuso la cuarentena- pero que nadie discute en el Gabinete. “No había otro mejor en la Argentina para hacerse cargo de una situación como ésta, que nadie imaginó y que hubiera desbordado a cualquiera”, dijeron cerca de Fernández.
Ministros que suenan de salida
Nicolás Trotta, el ministro de Educación también tuvo cortocircuitos con el ala K. Los sindicatos más vinculados al kirchnerismo en educación estaban representados por Adriana Puiggrós pero lejos de la dinámica y las necesidades que la cartera está atravesando en medio de la pandemia y la suspensión de las clases presenciales. El espíritu práctico y resolutivo del funcionario incomodó a muchos.
Matías Lammens, el ministro de Deporte y Turismo que asumió con mil planes y hoy tiene su doble área prácticamente paralizada. Le lleva planes diversos a Fernández los sábados a la tarde, cuando está más desocupado, pero lógicamente no se hace el tiempo para escucharlos y le propone “tocar un poco la guitarra”.
Tristán Bauer, el ministro de Cultura que iba a hacerse cargo de la producción de relato desde su oficina, el CCK y Tecnópolis, que puso bajo su ala. Diez meses después, con muy poco presupuesto y sin mucho ánimo de nada, en Casa Rosada contaron que él mismo está pensando en irse a vivir fuera del país y producir sus propias películas para el habla hispana.
Mario Meoni, el ministro de Transporte que realiza una más que digna gestión desde las oficinas del Palacio de Hacienda. Incluso está involucrado en la futura licitación de la Hidrovía Paraná-Paraguay a partir de un Consejo que se haría cargo de la administración, y donde Transporte tiene la mayor cantidad de acciones dentro de todos los ministerios que participan. Pero venir del massismo es una espada de Damocles que siempre cuelga sobre su cabeza para un área de tanto interés para el cristinismo.
Falta el Ministro de Desarrollo Social
El ministro de desarrollo social Daniel Arroyo. EFE/Juan Ignacio Roncoroni/Archivo
Argentina se apresta a ingresar en el escenario más temido, donde una de cada personas estará por debajo de la línea de pobreza. Naciones Unidas pronostica que una vez terminada la pandemia, el 58.2% de los niños y niñas será pobre. Daniel Arroyo es el responsable para lidiar con este drama y uno podría suponer que nadie le envidia el sillón, pero no es cierto. Su ministerio está cruzado por internas e intereses diversos. Sin embargo, es difícil que haya otro funcionario mejor calificado para ese lugar.
Este es el panorama hoy. Puede cambiar en cualquier momento. Ningún gobierno avisa de antemano cuando va a hacer cambios de Gabinete, y este no es la excepción. Una sola cosa es segura: en medio de “una reconfiguración permanente del Gabinete, la decisión es que haya más apertura hacia actividades pospandemia y no menos en un contexto económico de más regulaciones y no menos», explicaron cerca del Presidente. Y sumaron algo: “En medio de semejante quilombo, la estamos llevando bastante bien”. Son miradas.
La Cámara alta tiene previsto debatir en sesión especial la semana próxima el proyecto de Ley de Economía del Conocimiento, que promueve mediante incentivos fiscales, hasta el año 2029, a las empresas y emprendedores en el diseño, adaptación y desarrollo de producción software y servicios afines a las nuevas tecnologías. El tema viene ya en revisión de la Cámara de Diputados. Si resulta aprobado, deberá regresar allí ya que el Frente de Todos le introdujo varias modificaciones. La Ley de Economía del Conocimiento había sido aprobada por el Congreso durante el Gobierno de Mauricio Macri, pero la administración de Alberto Fernández suspendió su aplicación hasta mandar una nueva iniciativa al parlamento que se aprobó en Diputados en junio. El Régimen de Promoción de la Economía del Conocimiento, que tendrá vigencia desde el 1° de enero de 2020 para las empresas adherentes y hasta el día 31 de diciembre de 2029, promueve la industria del software; la producción audiovisual en formato digital; la biotecnología, bioinformática e ingeniería genética; nanotecnología y nanociencia; industria aeroespacial y satelital; e ingeniería para la industria nuclear; entre otros rubros. Podrán acogerse a los beneficios las empresas constituidas en la Argentina o habilitadas a trabajar en el país que tengan en regla su documentación, y en las que se acredite que el 70% de su facturación total del último año se genere a partir de las actividades promovidas. En el caso de emprendimientos nuevos se deberá acreditar fehacientemente el desarrollo de las actividades promovidas. Además, deberán acreditar la realización de mejoras continuas en la calidad de sus servicios e invertir en la capacitación de sus empleados: un 1% para las micro empresas, un 2% para las pymes y un 5% para las grandes. Pero quienes inviertan en capacitar a desocupados menores de 25 y mayores de 45 años, o mujeres que accedan por primera vez a un empleo formal, podrán computar por el doble de su valor. También deberán acreditar la realización de exportaciones de bienes que surjan del desarrollo de alguna de las actividades promovidas en un porcentaje respecto de su facturación total del último año, de al menos 4% para las Micro Empresas y 10% para las Pequeñas y Medianas Empresas y un 13% para las Grandes Empresas. Cuáles son las modificaciones más relevantes de la Ley de Economía del Conocimiento Los beneficiarios de la ley podrán convertir en un bono de crédito fiscal intransferible hasta el 70% de las contribuciones patronales que hayan efectivamente pagado. Dichos bonos podrán ser utilizados por el término de 24 meses desde su emisión para la cancelación de tributos nacionales, en particular el Impuesto al Valor Agregado. El beneficio ascenderá al 80% de las contribuciones patronales cuando se trate de nuevas incorporaciones laborales debidamente registradas, de mujeres; personas travestis, transexuales y transgénero, hayan o no rectificado sus datos registrales; profesionales con estudios de posgrado en materia de ingeniería, ciencias exactas o naturales; personas con discapacidad; o personas residentes de «zonas desfavorables».
Negoció la deuda de la Nación y ahora le toca hacerlo para la provincia más importante del país. De andar tranquilo, asegura que no todos los acreedores contextualizan con la misma rigurosidad con la que observan los números. Pablo López, ministro de Hacienda y Finanzas de Buenos Aires, tiene que lidiar con lo que su antecesor en el cargo, Hernán Lacunza, graficó como “administrar la escasez” que siempre parece tener la provincia de Buenos Aires.
El ex secretario de Finanzas de la Nación entre 2013 y 2015, habló con Infobae sobre la negociación de la deuda de la provincia, la recaudación, la coparticipación y la relación con los intendentes en una provincia que vive entre administrar la capacidad de generación recursos versus las necesidades en medio de la pandemia. En ese contexto López avisa que los recursos existentes no llegan a cubrir la totalidad de las deficiencias estructurales y apunta al rol del Fondo Compensador que creó el Gobierno nacional, apuesta a una recuperación económica en 2021 y a llevar adelante una reforma tributaria “más progresiva” que apunta a que los que tienen mayor capacidad contributiva aporten más que los que menos tienen.
– ¿Es muy distinto el trabajo del ministro en Nación que en la provincia?
– En la Nación tenés una mirada más macro que en la provincia no lo tenés, pero después es bastante parecido la administración. Hay un presupuesto y la administración del mismo, la deuda. En este caso, es un tema que me tocó en la Nación y es bastante similar en diferente escala. Lo que sí es que acá se trabaja sobre los problemas de recursos que tiene la provincia y se administra eso.
– Respecto de la deuda. Negoció la de Nación y ahora la de la provincia ¿los acreedores son más o menos exigentes?
– Los acreedores de la Nación y la provincia son básicamente los mismos, lo que cambia es que la composición porque quizás algunos son más importantes en el primer caso que en el nuestro, y en otros es al revés. Pero sí es cierto que tratan de tener una mirada acotada a la provincia. Nosotros proponemos una reestructuración en base a la capacidad de pago que tiene la provincia, en línea con lo que planteó la Nación.
El gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, acompañado por el ministro de Hacienda y Finanzas provincial, Pablo López
– ¿Aparece en la discusión con los acreedores que la provincia es del mismo signo político que la Nación?
La gobernación lleva adelante el proceso de negociación para reestructurar su deuda en moneda extranjera con acreedores privados externos por un monto total de USD 7.148 millones
– ¿Y cómo están esos números?
– Siempre dijimos que proponíamos lo que podíamos cumplir. Buenos Aires no tiene una holgura fiscal y hay una enorme necesidad para los bonaerenses de servicios de calidad, de infraestructura, estamos trabajando en incrementar la capacidad de generar recursos para hacer frente a las necesidades que tiene la provincia y los bonaerenses.
– ¿El fondo que se creó luego de esta discusión con la Ciudad soluciona ese estrés fiscal?
– Cuando se pensó la coparticipación tenía como objetivo ayudar a las provincias económicamente para evitar que su población emigre en especial para Buenos Aires. La realidad es que eso no sucedió, la provincia de Buenos Aires perdió recursos y sumó población, en especial en el conurbano. Hoy, los recursos con los que cuenta no son suficientes para generar calidad de vida y este fondo que se creó ahora apunta a solucionar eso.
Axel Kicillof, Horacio Rodríguez Larreta y la discusión por el reparto de los fondos
– ¿Cuánto represente este fondo para la provincia?
– Las transferencias adicionales para la provincia a través del Fondo para el Fortalecimiento Fiscal de PBA; por el 1,18 puntos porcentuales es equivalentes a haber recibido en 2020 $35.000 millones. Nosotros hicimos un ejercicio de lo que significa para la provincia y esto representa casi todo el gasto realizado para hacer frente al COVID-19 , contando asistencia financiera a los municipios donde hay más de 200 hospitales municipales. Pero también representa el pago de los salarios de bolsillo mensual de todos los trabajadores y trabajadoras provinciales: profesionales de la salud, docentes, fuerzas de seguridad, trabajadores estatales,y otros; casi dos meses de haberes jubilatorios, todos los alimentos para alumnos bonaerenses en comedores escolares en 2020, el 74% de los recursos destinados a programas sociales durante este año así como el 80% del gasto del Ministerio de Salud (sin incluir salarios) que incluye las inversiones realizadas para recuperar el sistema de salud provincial; también significa el 30% Plan Bonaerense de Infraestructura y Obra Pública o la compra de 11.700 patrulleros equipados
– La ex gobernadora María Eugenia Vidal recuperó cuatro puntos de coparticipación en su gestión…
– Sí, pero de la mano de ese crecimiento de la coparticipación crecieron los gastos de la provincia. En el acuerdo que firma el ex presidente Mauricio Macri con el Fondo Monetario Internacional se establece el traspaso a la provincia de varios gastos que absorbía la Nación, entonces de esos cuatro puntos que recupera Vidal el 76% se los llevan los subsidios al transporte y las tarifas que antes los tenía la Nación. La situación que vivimos es que la provincia tiene desequilibrio en términos de necesidades y recursos. Hay una brecha importante, un problema estructural que el Fondo de Fortalecimiento Fiscal permite ir corrigiendo algunos problemas estructurales que tiene la Provincia. En cuanto a la coparticipación que recibe CABA, le fue subida de 1,4% a 3,5%, cuando para financiar la policía sólo necesitaba 0,92%. La situación de la Provincia es que aporta el 40% de los recursos y recibía sólo el 22 por ciento.
La situación que vivimos es que la provincia tiene desequilibrio en términos de necesidades y recursos. Hay una brecha importante, un problema estructural que el Fondo de Fortalecimiento Fiscal permite ir corrigiendo
– ¿Puede haber un reclamo de las otras provincias por este cambio?
– Hay que entender que la decisión del presidente Alberto Fernández de crear este fondo no afecta a las provincias porque eran fondos del Tesoro que iban a la Ciudad y compensa en parte pero la provincia tiene mayores necesidades que ese 1,18% y el gobierno nacional tiene la vocación de llevar adelante un verdadero federalismo.
– ¿Este fondo que se creó es coparticipable? porque los municipios reclaman un mayor reparto…
– No, esto es un fondo que se creó mediante un decreto, no es coparticipable. Nosotros venimos trabajando muy de cerca con los municipios. Ninguno se atrasó en el pago de salarios por ejemplo y esto es porque la provincia asistió. En estos días se los asistió con $1.500 millones, que se suman a los más de $19.000 millones con que se los asistió financieramente por afuera del goteo diario de la coparticipación. Y eso sucedió en un proceso de caída de recaudación que todos estamos viviendo.
«Hay proceso de caída de recaudación que todos estamos viviendo»
– ¿Cuánto cayó la recaudación?
– En términos reales estamos teniendo una caída del 15% que esto proyectado significa que este año la provincia va a perder un mes completo de recaudación. Va a ser un año de once meses. Nos pasó a todos, a la Nación, a la provincia y a los municipios, pero ningún intendente tuvo problemas para pagar los sueldos. El 2020 es un año inédito a nivel mundial, la caída de la recaudación va a ser muy fuerte.
– ¿Por dónde se recuperará la recaudación en 2021? ¿Ajustarán impuestos?
– Para el 2021 esperamos que la recaudación crezca de la mano de una recuperación de la economía. Trabajamos con el plan “Provincia en Marcha”, que permitirá apuntalar la recuperación con medidas de fomento de la demanda, beneficios para el sostenimiento y la creación de empleo, créditos para la producción y con el Estado invirtiendo en infraestructura y obra pública.
Respecto a los impuestos, estamos trabajando en la Ley Impositiva porque lo que queremos lograr es una estructura tributaria más progresiva. Pero la recuperación de los ingresos tiene que venir por una recuperación de la actividad económica.
– ¿Y cuánto piensan ajustar las tarifas?
– En este punto está trabajando Infraestructura, porque más allá de las tarifas lo que necesitamos son compromisos de inversión y que esos compromisos de inversión se cumplan..
– Desde el punto de vista del financiamiento ¿la solución pasará por los organismos internacionales?
– Estamos trabajando en cambiar el perfil de deuda de la provincia. El 85% de la deuda que tenemos en es dólares. El acceso a los créditos de los organismo internacionales nos permite financiarnos a una tasa más baja y a un plazo más largo, por eso este año aceleramos el tratamiento con ese sector financiero.
El 85% de la deuda que tenemos en es dólares. El acceso a los créditos de los organismo internacionales nos permite financiarnos a una tasa más baja y a un plazo más largo
Este año reactivamos líneas de financiamiento con organismos de créditos multilaterales (CAF, BID, Banco Mundial) y se aceleraron los desembolsos de los créditos para obras de infraestructura que habían quedado frenados en la gestión anterior.
“Pensé que Alberto Fernández no iba a rifar su destino político a la obediencia a Cristina Kirchner, pero me equivoqué”, dijo hace algunos días la ensayista Beatriz Sarlo. Sucede a menudo que una frase ayuda a entender el enorme desatino argentino. No es un tema personal de Sarlo, a la que se le debe reconocer la sinceridad de su frase y la admisión de su error. Ese tipo de reflexiones fueron usuales en formadores de opinión, empresarios y hasta en miembros de la oposición: el Fernández republicano se convertiría en un independiente aliado de sectores democráticos para aislar a los autoritarios. Una tontería por donde se lo mire.
Fernández fue Presidente porque CFK le hizo un llamado telefónico y se lo informó. Luego ella lo anuncio al país vía Twitter. Por supuesto, Fernández se mudaría a Olivos con una acompañante y podría nombrar a sus amigos en cargos (siempre vigilados por un alcahuete de CFK). Pero el poder de veto y los lugares estratégicos los manejaría CFK, quien, además, administraría el Poder Legislativo. Ella es la Presidente del Senado y su hijo, Máximo, el jefe de Sergio Massa en Diputados. Fernández podría gobernar de la manera que deseara siempre que esa manera fuera del agrado de CFK. Nunca hubo una negociación entre pares porque no son pares. Fernández era un jubilado que iba a programas de TN, tuiteaba como un poseso y su roce con la política consistía en pertenecer al grupo de Puebla, un grupo de ex políticos latinoamericanos jubilados, algunos de ellos con problemas con la justicia de sus países. CFK tenía votos, grupos fanáticos incapaces de razonar por fuera de su adhesión a ella y muchos sectores políticos y judiciales que habían sido ocupados por talibanes de ella. Por supuesto contaba, además, con medios de comunicación financiados con dinero sucio.
¿Cómo pudo haber gente instruida que pensara que esa era una relación de pares? ¿Cómo no entendieron que la maniobra de CFK era garantizarse el gobierno para forzar su impunidad judicial, aun cuando tuviera que dinamitar los cimientos del estado de derecho? ¿Cómo no observaron que el resentimiento, el odio y los negocios eran la fuerza motora de la que se alimentaban?
Argentina siempre tiene generadores de ideas estrambóticas. Hay que recordar que cuando se presentó CFK por primera vez a la presidencia había muchos políticos y comunicadores que sostenían que ella iba a ser “más institucional que Néstor”. Muchos fundamentaban esa tontería en la patética alianza con los radicales que llevó a Julio Cobos de candidato a vice. Recuerdo a muchos poetas de la bobería hablando de que la alianza con el radicalismo iba a dotar al gobierno de “más república”. Desde ya, el que mandaba era Néstor, al que le importaba un pito la institucionalidad. Los radicales, por su lado, sólo fueron una comparsa de acompañamiento hasta que llegó la 125 y casi termina todo en una guerra civil. Argentina es un lugar donde la candidez de algunos sectores roza la complicidad.
Estos últimos días han sido pródigos en demostraciones que muestran que el oficialismo no es otra cosa que un cuerpo enfermo en el cual se mezclan por igual altas dosis de autoritarismo, corrupción y una extraordinaria mala praxis. CFK sigue en su cruzada por destrozar la justicia para garantizar su propia impunidad y la de su familia en causas donde no les debería ir muy bien, ya que hay pruebas de sobra acerca del desfalco que han hecho. El gobierno de científicos no dejó papelón sin hacer. Guzmán cree que la “sarasa” es la herramienta válida para salir del desastre económico en el que están inmersos. La desastrosa gestión de la pandemia supera todas las expectativas con el anuncio de la gestión Kicillof acerca de que hay 3.500 muertos más de los que venían contabilizando. Seis meses de Covid y no pudieron ser serios en algo tan importante. La ineficiencia y el autoritarismo son la característica fundante de este proceso.
El desopilante episodio del ex diputado Ameri es otro hecho que dispara varios análisis. Luego de que el Presidente se expresara en términos despectivos hacia la noción de mérito, aparece este episodio que confirma que la fuerza política que integra el Presidente perdió el rumbo en la elección de sus representantes. Los tipos como Ameri siempre existieron en la política. Eran mandaderos, custodios, hombres para todo servicio de algún político con aspiraciones. La decadencia acelerada del kirchnerismo lleva a que esa clase de individuos tengan un upgrade y terminen siendo ellos los diputados. Antes del episodio que lo hizo famoso (a él y a los senos operados de una joven), Ameri había sido barrabrava (tiene un problema físico generado en un enfrentamiento con la policía). Además, tenía algunas denuncias de menores por abuso sexual. A pesar de esos antecedentes, nadie en su fuerza política hizo público su rechazo a que integrara la lista por la que terminó como diputado. El día de su asunción juró, por supuesto, por “Néstor y Cristina”. La poseedora del seno (famoso, ahora, en todo el mundo) era su asesora en el Congreso. El señor podría haber sido portero de un cabaret y terminó de diputado. Fernández habla en contra del mérito. Bergoglio se expresó en el mismo sentido un par de días después (el daño que ha hecho el pensamiento retrógrado del actual Papa respecto del progreso y la superación personal es notable). Luego de esas manifestaciones aparece un diputado calentón, carente de méritos, a confirmar la indigencia intelectual en la que se encuentran Fernández y Bergoglio. Impresionante todo.
Los movimientos políticos encabezados por un líder autoritario tienen una característica común: crean una red de fanáticos que son capaces de justificar hasta las aberraciones más grandes. El kirchnerismo está lleno de esos sectores. El fanatismo, “el gen maldito de la humanidad” del que habla Amos Oz, produce justificadores seriales de desastres. Dejan de lado el pensamiento crítico. Las seguidoras oficialistas y feministas llegan a límites lindantes con el ridículo. En la desesperación por ver tan claramente los valores de la fuerza política que reivindican salieron a decir que la posible reemplazante de Ameri, Alcira Figueroa, es una antropóloga con muchos valores y que, según ellas, el proceso terminaría siendo virtuoso porque se iba Ameri y entraba esta señora. El tema es que la señora en cuestión dio un reportaje a la periodista Guadalupe Vázquez y admitió que “para adentro del espacio político” se sabía que Ameri se propasaba con menores e intentaba cambiar planes sociales por favores sexuales. El kirchnerismo y el concepto mafioso de Omertá (las cosas malas se hablan adentro y quedan adentro). También es curioso que reivindiquen como algo bueno que la señora que las representa haya aceptado ir en una lista con un señor acusado de abuso sexual. Y, para completar, el señor iba mejor ubicado en la lista que ella. Moral elástica tienen algunas. Alperovich (acusado de violación) también es kirchnerista. Lo mismo que el ex presidente del Concejo Deliberante de Santa Cruz (Emilio Maldonado), que acaba de ser condenado por abusar de dos niñas. Y defienden al gobierno que dejó libres a violadores que estaban en prisión. Las contorsiones discursivas del feminismo kirchnerista dan vergüenza ajena.
Todo es degradación en el oficialismo. La ofensiva contra los jueces que llevan causas de corrupción de CFK llega a la Corte Suprema. Veremos si funcionan los equilibrios institucionales mientras la sociedad mira atónita la velocidad con la que avanza la decadencia.
El intendente, Néstor Grindetti y el secretario de Desarrollo Urbano, Carlos Ortiz, supervisaron las tareas de repavimentación que se realizan sobre la calle Liniers en sus intersecciones con Balbín y Boquerón (Valentín Alsina).
“A pesar de la difícil situación económica producto de la pandemia pudimos comenzar en este segundo semestre una serie de obras de asfalto para continuar mejorando las calles de nuestro distrito, serán 250 cuadras intervenidas a lo largo de los próximos meses«, expresó Grindetti.
Las mismas se iniciaron a mediados de septiembre gracias a los fondos enviados por el Gobierno de la Nación y finalizarán en un plazo de 150 días. En total, son $309 millones de pesos que serán distribuidos para la reparación de otras localidades de la comuna.
Además, esta semana se inició un nuevo frente en Farrel y el cruce de las vías (donde comenzaron las obras hace un mes). Allí, las tareas están avanzadas en un 10 por ciento y, según los plazos establecidos, culminará en 120 días.
Estos trabajos representan una inversión total de 12.750 m2 de bacheo de hormigón y 6500 m2 de carpeta asfáltica lo cual, no sólo redunda en significativas mejoras en infraestructura urbana sino que además, contribuye a la generación de empleo genuino para los vecinos de Lanús.
El “deporte” entre los inversores del mercado local en esta última semana fue apostar quién se irá antes: si Martín Guzmán o Miguel Pesce. Pero a pesar de las versiones cruzadas de todo tipo, ninguna pareció demasiado seria, ni se nombraron posibles recambios que generasen entusiasmo en los mercados. Los grandes problemas y desafíos que enfrenta la economía argentina van mucho más allá de un recambio en Economía o en el Central, que por sí solo es imposible que cambie las expectativas negativas que existen sobre el futuro. Y mucho menos que su sola presencia ayude a transitar con menos zozobra este duro momento.
El saldo de los primeros diez días de cepo recargado estuvo lejos de ser auspicioso. Se aceleró el retiro de depósitos en dólares hasta llegar a un pico de más de 220 millones a mediados de esta semana. Los nuevos bonos sufrieron un duro golpe y el riesgo país trepó a más de 1.350 puntos. El Banco Central tuvo que seguir vendiendo reservas para contener el precio de la divisa, pero al menos lo hizo a un ritmo menor que antes de las nuevas restricciones por el virtual feriado cambiario.
La inestabilidad cambiaria y el nuevo aumento del riesgo país no serán gratuitos para la economía. El nivel de actividad que tuvo un repunte gradual pero continuo después del piso histórico de abril ya habría mostrado signos de fatiga a partir de agosto.
La industria es la que por el momento lleva la mejor parte y está menos de 5% debajo de los niveles de febrero, es decir prepandemia. Pero el consumo sigue afectado por la caída de la masa salarial y la inflación. Además, hay sectores que ni siquiera arrancaron, como el turismo y otros que continúan a “media máquina” como la gastronomía. Además, el aumento de los contagios en varias provincias también provocó un retroceso en distintas actividades, mientras que en AMBA los indicadores mejoran.
Pero en términos generales la actividad seguirá muy impactada por la escasez de dólares, una brecha cambiaria que supera el 50% y el temor de que el Gobierno no pueda resistir una devaluación mucho más brusca del tipo de cambio oficial. El “plan aguantar” del Gobierno consiste en llegar hasta abril del año que viene sin perder muchas reservas y esperar la “cosecha salvadora”. Pero seis meses en la Argentina es demasiado tiempo como para realizar ese tipo de planificaciones.
El ministro de Economía Martín Guzmán (Telam)
Las nuevas restricciones cambiarias y el aumento del riesgo país impactarán negativamente en la recuperación que venía mostrando la economía. El poder adquisitivo sigue en baja y hay riesgo de mayor inflación en los últimos meses del 2020, por lo que hay pocas chances de una mejora sostenida del consumo
Todo indica que el riesgo de nuevos episodios de fuerte presión cambiaria seguirá latente. El panorama para los próximos meses luce complejo. El Banco Central seguirá emitiendo una montaña de pesos para financiar al Tesoro. Se calcula que no menos de un billón adicional hasta fin de año, la mayor parte concentrada en el último bimestre.
La inflación volvería con más fuerza a escena en los últimos meses del año, producto del aumento de la brecha cambiaria, los problemas para importar y la expansión monetaria. El piso para los últimos tres meses difícilmente baja del 2,5% y podría ubicarse encima de 3% mensual hacia fin de año. Si bien son números más bajos que en 2019, le pega fuerte a los bolsillos en un año de escasos incrementos salariales.
Pero del otro lado difícilmente se produzca la ansiada acumulación de reservas. En otras palabras, habrá cada vez menos dólares para hacer frente a una mayor cantidad de pesos, lo que derivaría eventualmente en medidas cambiarias aún más restrictivas. Y el escenario más probable es que la presión sobre la brecha cambiaria siga aumentando, es decir que el “contado con liquidación” y el informal continúan con tendencia alcista. Para colmo el proyecto de Presupuesto 2021 presentado por Martín Martín Guzmán no aporta tranquilidad. El déficit fiscal será de 4,5% del PBI y una buena parte tendrá que ser cubierto con más emisión.
La incertidumbre tiene hoy en la Argentina muchas aristas. El desbalance financiero y cambiario es lo más acuciante, pero también lo es la falta de un rumbo claro y de decisiones que alienten las inversiones. El arribo a la Argentina de una nueva misión del FMI en octubre posiblemente sea un momento propicio para discutir sobre la presión tributaria récord, qué pasará con el mercado laboral o las condiciones para atraer inversiones. Salvo que todo quede encapsulado en la discusión sobre la posibilidad de acelerar el sendero hacia el equilibrio fiscal (un clásico del Fondo).
Posiblemente la misión del FMI que llegará el mes que viene se concentre en los temas fiscales y la necesidad de que el Gobierno acelere el ajuste, luego de haber proyectado un alto déficit primario de 4,5% del PBI para el año que viene. No será fácil que se discuta sobre estructurales, al menos en esta instancia
Pero también aparece en un lugar destacado de la agenda el rol que tendrá la Justicia. La Corte Suprema tendrá que resolver dos temas que tienen gran impacto en el futuro de la economía. Uno de ellos está vinculado con la decisión del Gobierno nacional de quitarle un punto de coparticipación a la Ciudad para pasárselo a la provincia de Buenos Aires. El máximo tribunal tendrá que expedirse en un tema muy sensible como es el reparto de impuestos que se hizo por decreto y de manera discrecional por parte del Gobierno nacional.
El polémico “impuesto a la riqueza” será el otro proyecto que tiene destino de Corte en caso de transformarse en ley. Ya salió el dictamen de la comisión de Presupuesto y Hacienda y estaría en condiciones de ser discutido en la Cámara Baja. Sin embargo, la exigencia de Cambiemos para que se trate en forma presencial podría extender significativamente los tiempos. El bochorno del último jueves dejaría al oficialismo con pocos argumentos para insistir con las reuniones virtuales, en particular para un tema tan sensible.
Carlos Heller, Alberto Fernández, Martín Guzmán y Máximo Kirchner
Carlos Heller, al frente de la comisión en Diputados, modificó la fecha del 31 de diciembre de 2019 para tomar en cuenta el patrimonio de los potenciales contribuyentes para que la ley no caiga por cuestiones de “retroactividad”. Ahora se tomarán en cuenta los bienes al día de la promulgación.
El tratamiento del denominado “impuesto a la riqueza” podría demorar más de lo previsto en el Congreso, ante la postura de Cambiemos de discutirlo en una sesión presencial. Las alícuotas fueron consideradas “confiscatorias” por los tributaristas y el tema llegaría a la Corte Suprema, si es que se aprueba
Pero el punto más polémico está relacionado con la posibilidad de que se trate de un impuesto “confiscatorio” y por ende inconstitucional. Sumando Bienes Personales y el nuevo gravamen, un individuo de alto poder adquisitivo tendría que pagar hasta el 7,5% de todo su patrimonio al fisco en un solo año. No hay en el mundo un impuesto patrimonial con semejante alícuota. Los casos de Marcos Galperin (Mercado Libre) y de Federico Tomasevich (Puente) son sólo los más conocidos entre muchos empresarios, banqueros e inversores que prefieren la protección que ofrece Uruguay a quedar sometidos a esta presión impositiva agobiante.
Luciano Laspina, diputado de Juntos por el Cambio, fue quien tuvo el comentario más lúcido al criticar el proyecto. En su exposión por Zoom, aseguró que “aún cuando afecte a una sola persona, una ley puede ser injusta e inconstitucional”. Uno de los argumentos más fuertes que repite Heller es que “solo” 253 contribuyentes tendrían que pagar 150.000 millones de pesos. O sea que el argumento para defender la ley está principalmente vinculado al hecho de que afecta a poca gente.
La incógnita es en qué lugar se terminará parando la Corte Suprema, en temas que están íntimamente ligados a la seguridad jurídica. En un Estado donde el Poder Ejecutivo toma cada vez más atribuciones, avanzando incluso en áreas estrictamente reservadas al Poder Legislativo, se vuelve un imperativo entender de qué lado se terminará parando la Justicia.