Autor: Jorge Alfredo Baret

  • El valor histórico del voto argentino contra la dictadura venezolana

    A principios de los años 50, mi padre y mi abuelo tuvieron una discusión tan trascendente que, poco tiempo antes de morir, el primero aun la recordaba. En el momento de esa discusión, mi padre tenía apenas poco más de veinte años y era un militante comunista generoso, convencido y entregado. Eso no era casualidad. Mis abuelos eran inmigrantes de izquierda –aunque no comunistas— y toda la familia había sido conmovida por el rol de la Unión Soviética durante la Segunda Guerra. Pero, con el paso de los años, al parecer, mi abuelo se desencantó. Un día, durante una visita, le mostró a mi papá el título de un diario:

    -¿De esto tampoco vas a decir nada?— le reprochó.

    El título informaba que José Stalin, el líder soviético al que mi padre admiraba, había fusilado a media docena de escritores judíos comunistas, muy populares entre los judíos de izquierda de todo el mundo.

    -Pero, papá, es la prensa burguesa la que informa eso —se defendió mi viejo.

    Mi abuelo le respondió:

    -Entonces me gustaría verlos, que aparezcan en una foto, que salgan de gira por el mundo.

    Años después, José Stalin murió, y su sucesor, Nikita Kruschev, reveló todos sus crímenes: entre ellos, el de los escritores judíos. Stalin había asesinado a cincuenta millones de personas. Aquel día, cuando se enteró de que no eran “mentiras de la prensa burguesa”, mi papá –que era comunista por las buenas razones- empezó a dejar de serlo. Creía que un hombre de izquierda jamás debía estar del lado de los torturadores, de los crímenes de estado. Y así lo creyó hasta su muerte.

    Recordé muchas veces esa antiquísima discusión entre mi padre y mi abuelo durante estos años en los que, progresivamente, el mundo se fue enterando de las estremecedoras violaciones a los derechos humanos que se producían en la Venezuela de Nicolás Maduro. La pregunta que mi abuelo le había formulado a mi padre -¿de esto tampoco vas a decir nada?- era, de nuevo, pertinente, pero ya no dirigida hacia mi padre, que al fin y al cabo era un militante muy joven, sino hacia los líderes de las fuerzas políticas latinoamericanas que se reivindicaban progresistas, de izquierda, nacionales y populares. Los informes sobre las violaciones a los derechos humanos se apilaban y, sin embargo, ni Luiz Inácio Lula da Silva, ni Cristina Kirchner, ni Evo Morales, ni Rafael Correa, ni siquiera el moderado y sabio Pepe Mugica decían nada: tampoco la militancia de sus partidos. ¿Era todo un complot del imperialismo? ¿Era, otra vez, una infamia de la prensa burguesa?

    El martes pasado, el Gobierno argentino rompió con esa complicidad. El voto emitido en las Naciones Unidas en respaldo al lapidario informe elaborado por la comisión que preside Michelle Bachelet es la primera condena contra las violaciones de derechos humanos en ese país que produce un estado gobernado por una fuerza que se reivindica progresista y que, además, sostiene una política exterior no alineada con los Estados Unidos. Es el mismo Gobierno, por ejemplo, que concedió asilo a Evo Morales luego del golpe militar que lo obligó a exiliarse sin que hubiera una sola condena en su contra.

    El presidente Alberto Fernández El presidente Alberto Fernández

    Curiosamente, ese gesto del Gobierno argentino en las Naciones Unidas lo dejó en soledad. Podría haber sido reivindicado por la dirigencia del Frente de Todos, por su militancia, como un gesto que pertenece a las mejores tradiciones de la diplomacia porque privilegia la denuncia de las violaciones a los derechos humanos antes que el alineamiento ideológico. O como una decisión que le otorgara autoridad moral para reclamar gestos similares frente a gobiernos dictatoriales de otros signos políticos. Fue recibida, en cambio, en silencio. Peor aún: los únicos que hablaron –Alicia Castro, Juan Grabois, Hebe de Bonafini- lo hicieron en contra. Por su parte, la oposición, que reclamaba ese voto, no tuvo la generosidad de reconocer su importancia.

    Las dictaduras siempre argumentan lo mismo para justificarse: hay una amenaza externa, hay una amenaza interna, hay violaciones a los derechos humanos en otros lados y “nadie dice nada”. Así hablaban Hitler, Stalin o Videla. La manera de saber si dicen lo cierto o no es encontrar informantes imparciales. Los crímenes del gobierno venezolano se conocen desde hace muchos años y han sido denunciados por organismos a los que nadie en su sano juicio podría acusar de ser pronorteamericanos.

    Alicia Castro y Alberto Fernández Alicia Castro y Alberto Fernández

    Las primeras denuncias provinieron de Amnesty International y de Human Rights Watch, que son las mismas organizaciones que denunciaron la represión de los carabineros chilenos durante las manifestaciones del año pasado, o los asesinatos de la dictadura boliviana en las semanas posteriores a la toma del poder. Luego llegó el turno de Michelle Bachelet, la ex presidenta socialista de Chile, perseguida por la dictadura de Augusto Pinochet. ¿De verdad alguien puede pensar que Bachelet denunció esos crímenes a sabiendas de que eran falsos? Quien quiera más datos del horror puede consultar las páginas de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos o de Reporteros sin Fronteras.

    Todos ellos, una y otra vez, constataron que miles de disidentes venezolanos fueron sometidos a torturas, secuestrados, golpeados, asesinados. Ninguna de estas organizaciones reprochó esas conductas al gobierno de Lula o al de Cristina o al de Evo, simplemente porque en sus países no ocurrieron: ni Lula ni Evo ni Cristina eran represores ni torturaban gente. ¿Por qué no se distanciaron a tiempo? ¿Qué es lo que hizo que la dirigencia progresista callara? Si era el precio a pagar para defender la “unidad antiimperialista”, como lo sostuvieron algunos de los que criticaron la decisión de Fernández, era un precio demasiado alto. Nada más suicida para la “unidad antiimperialista” que mancharla con sangre de seres humanos.

    Pero, además, ¿cómo puede ser que sectores políticos que habían vivido en carne propia la persecución y el exilio, callaran ahora que quienes los provocaban eran sus amigos? ¿No sentían en carne propia lo que ahora le pasaba a otros? ¿No veían a los miles y miles de venezolanos que empezaban a poblar las capitales del continente? ¿No hablaban con ellos? ¿No los conmovía su exilio, su nostalgia, su desamparo? ¿No percibían, además, que el silencio los dejaba en una situación muy endeble? Porque, ¿quién tiene derecho a denunciar a Bolsonaro o a Jeanine Añez si calla los crímenes de Maduro? ¿No se daban cuenta de que tolerar la ruptura de la democracia en un país, luego de todo lo vivido en los setenta, complicaría a todas las democracias de la región, como lo hizo? Y, por si hubiera pocas preguntas, ¿no percibieron que la complicidad con Caracas era un elemento clave para que surgieran liderazgos horribles por derecha?

    En cada campaña electoral, sus candidatos debieron responder preguntas sobre Venezuela. Las respuestas eran vergonzosas, titubeantes. Aquí en la Argentina, una enorme corriente gritaba “Macri, basura, vos sos la dictadura”. Pero callaba frente a las atrocidades de sus socios venezolanos.

    El voto de la Argentina en las Naciones Unidas ordena todo eso. Seguramente en el proceso que llevó a esa decisión influyó la necesidad de obtener un acuerdo con el Fondo Monetario, donde los Estados Unidos tienen una gran influencia. La política está llena de esas cosas. Los gobiernos, sobre todo en condiciones de debilidad, deben hacer concesiones. Pero, en este caso, ¿cuál sería la concesión? ¿respaldar un informe de una ex presidenta socialista donde se denuncian violaciones a los derechos humanos? ¿por qué razón una persona democrática o humanista se negaría a hacer semejante cosa?

    El gobierno venezolano acusó a la Casa Rosada de pasarse “del lado de los verdugos”.

    Hay otra mirada posible.

    Tal vez dejó de estar del lado de los encubridores.

    El tiempo dirá cuan firme es su convicción.

    Fuente: Infobae.com

  • Larreta abre el libro de pases para atraer nuevos jugadores a JXC

    Viernes 18 de septiembre. En la sede del Gobierno porteño en Uspallata, Horacio Rodríguez Larreta está sentado con un grupo de asesores. Andan con el pecho inflado, viviendo todavía los ecos del discurso del Jefe de Gobierno porteño, que anunció que iría a la Corte por la coparticipación. Aquella conferencia -con casi 40 puntos de rating en conjunto- significó el lanzamiento del “Pelado” a nivel nacional.

    “Mi mamá se define como larretista, pero en el último tiempo estaba enojada. Cree que estabas muy cagón. Y con esto estalló de felicidad”, le dicen a Larreta en la mesa. Lejos de enojarse, se sonríe. Explica que su estilo no es la confrontación, y que no quería dar esta pelea tan pronto. Que se autopercibe como un maratonista.

    “Algunos corredores ganan la carrera de punta a punta, y otros en los últimos cien metros”, repite la frase que los propios le han escuchado mil veces. A Larreta la jugada de Alberto Fernández le cambió la estrategia y los tiempos. Pero lo potenció: definiéndolo como contendiente, y dejándolo del “lado honesto” de la mesa.

    “Él es el que dispara por la espalda estando en la trinchera”, apunta otro colaborador. Larreta asiente, y lo disfruta. Esa “traición” encendió alertas en otros gobernadores: el caso del cordobés Juan Schiaretti es el más notorio. Uno de los pocos peronistas que no respaldó entonces al presidente, como tampoco acompañará el acto del 17 de octubre.

    Lealtad. Mientras el círculo rojo de Alberto teje respaldos (de la CGT y gobernadores) para blindar al presidente en el 75 aniversario del Día de la Lealtad Peronista, el propio kirchnerismo duro en sus filas lo acusa de no ser leal a la causa, y traicionar a Venezuela en la ONU.

    El clima es perfecto creen en el Juntos por el Cambio que se rearma, para ampliar la base y sumar a peronistas disidentes. “Hay que abrir. Hay que abrir a los jóvenes y a las mujeres. Hay que abrir a nivel federal. Hay que incorporar al que conoce la realidad de un pueblo pequeño o la realidad La Matanza. Cambiemos no puede girar alrededor de los mismos nombres”, insiste María Eugenia Vidal en un Zoom.

    En privado marca que es el sendero inverso al que trazó Mauricio Macri, dejando de escuchar a Rogelio Frigerio, Emilio Monzó, y Nicolás Massot, hoy en la órbita larretista. La apertura de Macri al peronismo “llegó tarde” insisten, con la candidatura a vice de Miguel Pichetto.

    Y no alcanzó. En esa línea se proponen a revalidar vínculo con otros viejos referentes del peronismo republicano de derecha, opuestos al kirchnerismo: Ramón Puerta (ex embajador de Macri en España), Jorge Yoma, Miguel Ángel Toma (designado por Macri en el Grupo Techint), Oscar Lamberto y Alberto Asseff.

    Nombres. “Hay un peronismo que no es kirchnerismo que reivindica y comparte valores con nosotros y puede ser parte. Así como le pasó a Ritondo o Santilli, hay peronistas en la Provincia que ya no se sienten representados por el Frente de Todos”, agrega Vidal. La ex gobernadora le encomendó a su ex ministro de Gobierno, Joaquín de la Torre, la misión de ir a la pesca de esos nombres.

    El ex intendente de San Miguel, que pasó del Frente para la Victoria al Frente Renovador de Sergio Massa, y luego a Cambiemos, ya se reunió con los barones de Juntos por el Cambio (JXC) en la provincia de Buenos Aires: Jorge Macri (Vicente López), Néstor Grindetti (Lanús), Diego Valenzuela (Tres de Febrero) y Julio Garro (La Plata).

    Mesa a la que sumó a su ahijado político y actual intendente de San Miguel, Jaime Méndez. Y también anota en ese armado peronista a los intendentes Manuel Passaglia (San Nicolás) y Hernán Bertellys (Azul).

    Pero las aspiraciones del rearmado con el que sueñan en JXC, apunta a seducir nombres de mayor peso, como el ex gobernador salteño Juan Manuel Urtubey, o el ex ministro de Transporte Florencio Randazzo, a quien Alberto, Santiago Cafiero y Gabriel Katopodis apoyaron en 2017 en la fallida interna contra Cristina Kirchner en la provincia: sacaron 5 puntos.

    Nacional. “Hay que ver qué peronistas traes. A Randazzo le asigno más coherencia, pero yo apostaría a formar otros cuadros”, marca el cordobés Luis Juez, diputado deseoso de ser candidato a gobernador en 2023. “No tenemos que hacer esa construcción con el manual del zoológico, pensando que necesitamos dos gorilas, tres chimpancés, cuatro jirafas, un león, un par de tigres…”, sigue Juez, que resentido con Macri, que lo bajó en 2015 y 2019 para favorecer a Oscar Aguad y luego a Mario Negri, hoy ofrece su armado a Larreta.

    Córdoba es una provincia fundamental para las aspiraciones de JXC en la vuelta al poder. Y será clave en las elecciones de 2021, donde hasta el actual gobernador Schciaretti, sabe que pueden ser derrotado por la alianza que componen el PRO, la UCR y la Coalición Cívica, que además de peronistas, busca también a socialistas.

    Larreta marca que el armado nacional debe ser un reflejo de lo que él logró en la Ciudad, donde tiene de aliados a José Luis Espert y al socialista Roy Cortina. Así apunta a incluir al ex gobernador socialista santafesino Miguel Lifschitz, que ya anunció que irá el año que viene por una banca en el senado, o Margarita Stolbizer, presidenta del GEN, una anti cristinista que podría aportar votos en Buenos Aires.

     

    Fuente: Revista Noticias

  • El fantasma del golpe blando

    Algunos lo minimizan. Otros lo agigantan. Pero nadie lo niega. Todos los sectores de la coalición gobernante están convencidos de que el establishment o los “dueños” de la Argentina están trabajando para que el Gobierno fracase rotundamente y así conseguir un recambio anticipado del poder. El fantasma del golpe blando se adueñó de los despachos oficiales. La paranoia —o no tanto— está a la orden del día.

    “Ellos creen que para modernizar al país se necesitan hacer cambios que el peronismo nunca va permitir que se hagan. Se ilusionaron con Alberto pensando que cuando asumiera iba a meter presa a Cristina y cuando se dieron cuenta de que eso no iba a pasar empezaron a esmerilar la gestión con toda la furia”, analiza uno de los hombres del Presidente que sin un cargo ejecutivo sigue siendo de los que le aportan mayor capacidad analítica.

    Y no es el único. Mientras el dólar blue se disparaba en las pizarras clandestinas hasta arañar los 170 pesos llevando la brecha con el dólar oficial a más del 100%, en el Senado de la Nación consideraban al fallo de la Corte dando lugar al per saltum de los jueces Bruglia, Bertuzzi y Castelli como parte de esta acción conjunta de las “fuerzas del mal”.

    Foto de archivo ilustrativa de un billete de 100 dólares y billetes de 100 pesos argentinos. Sep 3, 2019. REUTERS/Agustin MarcarianFoto de archivo ilustrativa de un billete de 100 dólares y billetes de 100 pesos argentinos. Sep 3, 2019. REUTERS/Agustin Marcarian

    A la lista de señales desestabilizadoras se suman la falta de liquidación de las exportaciones, la propia movida devaluadora, y sigue la lista.

    Claro que esas mismas situaciones se explican del otro lado como “falta de confianza” en el Gobierno, falta de plan económico etc, etc, etc.

    Ahora bien, ver a la corporación empresaria como el enemigo en un momento en que el país necesita salir de una recesión apabullante y de índices de pobreza históricos no parecería ser la postura más inteligente. Pero también es cierto que, como dijimos en esta columna hace tres semanas, los puentes aparecían claramente dinamitados desde ambos lados.

    Solo el tiempo dirá si las reuniones que generó el Presidente con parte del empresariado en la última semana tendrán un resultado con bandera blanca o no. Por lo pronto parecen más encuentros sociales que de definición concreta. Pero al menos es un intento que se vio en la misma línea que con el tema Venezuela.

    Mas allá del ida y vuelta y de los encontronazos internos y públicos del Frente para la Victoria, por el alineamiento argentino en las organizaciones internacionales con los deseos de Estados Unidos, lo cierto es que Alberto Fernández parecería estar queriendo retomar el rol de pacificador de tempestades y articulador de un espacio amplio que fue justamente la característica que lo llevó primero a ser el candidato y después a ganar las elecciones de 2019.

    “Hay que aguantar hasta que firmemos el acuerdo con el Fondo, hasta ese momento navegaremos en aguas turbulentas”, dice con parsimonia sabatina uno de los integrantes de la mesa del poder. El mismo que intuye que esa buena noticia podría darse antes de fin de año. Fecha que no se animan a confirmar los negociadores con el Fondo. Sergio Chodos llegará mañana a Washington y por ahora todos muestran la mejor buena voluntad, pero el final es incierto.

    Martín Guzmán y Alberto Fernández (Juan Mabromata/Pool via REUTERS)Martín Guzmán y Alberto Fernández (Juan Mabromata/Pool via REUTERS)

    Ahora, ¿alcanzará pactar con el FMI para apaciguar las aguas y que den un respiro o pondrán nuevamente otra meta/prueba/excusa futura? “Nos dijeron que había que arreglar la deuda y lo hicimos ,después vino la deuda local, pidieron un horizonte de previsibilidad y les dimos el presupuesto, ahora quieren el cierre con el FMI y después seguirán con el Club de París, pero ese no es el problema esas son las excusas”, dicen en el alrededor de Martin Guzmán.

    El núcleo de la discusión tiene una explicación marxista. La pelea central es por la distribución del ingreso. No de los actuales que son más que escasos, sino por los ingresos futuros.

    El próximo año por rebote más que por mérito de gestión, la economía argentina va a crecer. Habrá llegado entonces el momento de saber quién se queda con esas proyectadas mayores ganancias.

    La discusión se da por sectores dentro del propio establishment y también dentro del Gobierno. Pero para eso están esperando el resultado electoral.

    Si el Gobierno pierde las elecciones de medio término será el momento de mayor debilidad de la coalición y ahí si deberán resistir desde la política. “Que no se equivoquen, que Alberto no es De la Rúa”, insisten en la misma lógica paranoide de los malos alineados en un proyecto de golpe blando.

    Pero el Gobierno proyecta ganar. Y ahí están quienes dicen que para ganar hay que dar señales más contundentes para los votantes propios, como la ley del impuesto a la riqueza de Máximo Kirchner y Carlos Heller y quienes creen que hay que ser más cautos hasta entonces y ahí sí con la ratificación del rumbo de las urnas ir por todo.

    ¿Qué es todo? Algo parecido a un intento por aplanar la pirámide de ingresos. Que la distancia entre el que más y el que menos gana sea menos nauseabunda y violenta que lo que es hoy.

    Claro que para todo esto falta una eternidad.

    Y hoy no solo no se sabe a cuanto abrirá el dólar el lunes sino cuantos de los ministros sobrevivirán a esta tormenta perfecta.

    Bonus Track

    ¿Ampliación del Ingreso Universal por Hijo o mas planes sociales? Está claro que con el nivel de pauperización de la sociedad argentina al que se llegó, la ayuda a los sectores mas carenciados deberá estar garantizada por varios años más. La discusión entonces se da por el instrumento. Y ahí los sectores mas albertistas del poder como el Movimiento Evita parecerían correr por izquierda a La Cámpora.

    Máximo Kirchner (Gustavo Gavotti)Máximo Kirchner (Gustavo Gavotti)

    Mientras los primeros pujan por más planes sociales con la actual metodología en donde las organizaciones son virtuales intermediarias con los beneficiarios, el Instituto Patria preferiría ir a un esquema mas parecido a la Asignación Universal por Hijo (AUH) donde es el Estado el que baja directamente a la gente.

    Mientras planifican algo parecido a un ingreso universal que podría tener origen en algún proyecto legislativo, el Gobierno avanza con más planes sociales. Ahora con formato de emprendimientos laborales que implicará no solamente una cantidad determinada de dinero en planes sino también compra de herramientas para que las cooperativas se organicen. Unos diez mil millones de pesos por fuera de la auditoría estatal.

    En esta pelea de titanes ideológicos, Pérsico y Grabois parecen estar ganando la partida. El plan de Máximo para evitar la intermediación deberá esperar

    Fuente: Infobae.com

  • El problema de la economía es Cristina Kirchner

    Es culpable Miguel Pesce, presidente del Banco Central, de la debacle cambiaria? ¿O la culpa la tiene Martín Guzmán , que conduce solo una parte de la economía? Aunque el equipo económico está políticamente agotado, sería injusto atribuirles a ellos responsabilidades que son de otros. Como la economía tiene un problema político, que es la desconfianza empresaria y social, entre los líderes políticos está el responsable de que la Argentina explore ahora el umbral mismo del colapso. El conflicto fundamental puede resumirse en un párrafo: Cristina Kirchner no puede ser la jefa política de un país con la economía en crisis. El problema de fondo es ella, sobre todo la Cristina Kirchner que escribe tuits incendiarios con respecto a la seguridad jurídica y que también comete actos en ese sentido. O que bendice a seguidores que proclaman una revolución que la mayoría de los argentinos no votó. Así como la economía no puede funcionar con una brecha cambiaria del 100 por ciento, tampoco se puede esperar una solución económica de un presidente que decidió reconocer a Cristina como la jefa política del núcleo gobernante. La opción no es entre la economía o la salud, sino entre la solución económica o el poder político de Cristina.

    La Argentina camina hacia una caída anual del PBI del 12 por ciento. Un abismo que no sucedió ni siquiera en un año de la gran crisis de principios de siglo. 2021 la aguarda con cifras de pobreza superiores al 50 por ciento y con un desempleo de, por lo menos, el 17 por ciento. La emisión descontrolada de dinero para financiar el déficit fiscal podría terminar el año próximo en una inflación de entre el 56 y el 75 por ciento anual, según el éxito o la derrota de algunas decisiones oficiales. En el mejor de los casos, la suba de precios será un tormento cotidiano de los argentinos. Los bonos argentinos, que no tendrán vencimientos hasta dentro de tres años, son valuados por el mercado como procedentes de un país en default. Inexplicable desde la economía y las finanzas. La política tiene la explicación.

    La desconfianza que provoca el liderazgo de Cristina Kirchner dejó sembradas algunas pruebas. En octubre de 2011, cuando la expresidenta ganó las elecciones presidenciales con el 54 por ciento de los votos, se fugaron del sistema financiero 3000 millones de dólares. Inmediatamente después de los comicios, Cristina decidió aplicar el primer cepo a la compra de dólares. Cuando ella se fue de la presidencia, en diciembre de 2015, el nuevo gobierno de Mauricio Macri encontró en el Banco Central reservas negativas por más de 3000 millones de dólares. Se habían gastado dólares que no eran del Estado; eran privados. La administración de Cristina había usado los encajes de depósitos privados a cuenta de ventas de oro que nunca se hicieron. La inopia se repite: ahora también las reservas netas son inexistentes. El viernes anterior a las elecciones primarias de agosto del año pasado, el dólar costaba 40 pesos. El lunes posterior a esas elecciones, cuando se impuso la opción comandada por la actual vicepresidenta, el dólar saltó a 60 pesos. Ya durante el último año y medio de Macri se había producido una importante devaluación. El dólar trepó de 20 pesos a 40.

    La cuarentena funcionó para detener el tiempo en todas partes, menos en los territorios de Cristina. Nunca demoró ninguno de sus proyectos ni de sus venganzas

    Ahora, diez meses después de la asunción del nuevo gobierno, el dólar se devaluó más del 300 por ciento. El Gobierno parece no darse cuenta, pero él mismo contribuye a abrir la enorme brecha entre el dólar oficial y el paralelo. El precio del dólar para la restringidísima compra de dólares para el turismo (que casi no existe por las condiciones de la pandemia) y para algunas importaciones tiene impuestos del 75 por ciento. Es el Gobierno el que crea una brecha cercana al 80 por ciento entre el valor oficial de la moneda norteamericana y su valor real. El restante 20 por ciento para alcanzar el precio del dólar paralelo lo crea fundamentalmente la certeza social de que todavía falta lo peor.

    A veces, los conejos salen muertos de la galera. El Gobierno se ilusionó con un breve paraíso después del acuerdo con los bonistas para zafar del default. Le duró muy poco. Después apostó a que los factores económicos reconocerían las bondades del presupuesto. Le duró menos. Se convenció por último de que había descubierto la ley de la gravedad cuando bajó unos pocos puntos las retenciones de la soja y del aceite de soja. Nada. Las liquidaciones de dólares fueron casi inexistentes. Los productores esperan que alguien achique la brecha del dólar y que, además, se estabilicen los precios internacionales de las materias primas, que están subiendo.

    La próxima estación es el acuerdo con el Fondo Monetario, que seguramente sucederá, aunque con un programa nuevo. El que existía ya está perimido. Los Estados Unidos tienen el poder en el Fondo de ayudar y también un disimulado derecho a veto. Washington domina el 16,5 por ciento de los votos del directorio del organismo, que debe aprobar todos los acuerdos. Es el país con el mayor porcentaje de votos en el Fondo. El requisito para la aprobación es que esta cuente con el voto positivo del 51 por ciento del directorio. Es muy improbable alcanzar ese 51 por ciento sin el 16,5 de los Estados Unidos. Esa dramática limitación explica la leve curva de Alberto Fernández para apoyar el devastador informe de las Naciones Unidas sobre los derechos humanos en Venezuela. Nada explica ni justifica, en cambio, la revolución interna de los bolivarianos argentinos para defender a una dictadura cruel y corrupta. Cristina está detrás de esos dirigentes que se levantaron contra el Presidente. Ella les da vida. Si no fuera así, ninguna crónica los hubiera tenido en cuenta. Los que protestaron contra la posición argentina en las Naciones Unidas carecen de representación social o popular conocida. ¿Está Cristina dispuesta a arruinarle también al Presidente la fiesta con el Fondo Monetario? Si ese fuera el caso, ¿qué quiere la vicepresidenta? Nadie le discute su cargo ni las funciones constitucionales que debe cumplir. Pero nada de eso tiene que ver con el gobierno ni con la economía.

    Las pospandemia necesitará como requisito excluyente la inversión de los empresarios nacionales y extranjeros. Hace pocos días, desde el Chaco, el Presidente anunció que están «buscando empresarios que confíen, inviertan, produzcan, ganen y den trabajo». Buscan mal. Los empresarios aparecerán sin que los busquen cuando la política argentina haya creado las condiciones para la inversión. ¿Sabe esto Cristina? Alberto Fernández debería buscar esa respuesta.

    Es cierto que la pandemia es un infierno para todos los países. Una cosa es, sin embargo, haber entrado a ella con los motores encendidos de la economía y otra cosa es haber recibido la peste con la economía apagada. Esto es lo que le sucedió a la Argentina, que viene del estancamiento o la recesión desde fines de 2011. La administración de la pandemia tampoco funcionó aquí. Han pasado siete meses de cuarentena. La economía fue obligada a la parálisis. Las pymes, los comercios y muchas industrias mueren o agonizan. El país registra a diario, a pesar de tanto confinamiento, entre 14.000 y 16.000 contagios y entre 400 y 600 muertos. La Argentina tiene más contagiados que Francia, casi el doble que Gran Bretaña y tres veces más que Italia, que fueron los primeros países occidentales en conocer el flagelo. El gobierno argentino nunca buscó el compromiso de la sociedad para enfrentar la crisis sanitaria. El Estado se hizo cargo de todo, incluido el encierro de la sociedad. El ejemplo al revés es Uruguay. Solo tiene 2206 contagiados y 49 muertos. Nunca hubo una cuarentena estricta. El gobierno se limitó a recomendarle con insistencia a la sociedad los métodos para cuidarse de la enfermedad.

    La cuarentena funcionó para detener el tiempo en todas partes, menos en los territorios propios de Cristina. Nunca demoró ninguno de sus proyectos, de sus venganzas o de sus intereses. El problema de la economía es político y tiene el nombre de la vicepresidenta. Antes de chocar con la pared, el Presidente deberá decidir si produce un giro significativo en su administración. La política, la economía y la paciencia social están demasiado cerca de la extenuación.

     

  • Municipio de San Isidro: MÉDICOS RESIDENTES DEL HOSPITAL CENTRAL DE SAN ISIDRO RECIBIERON SU DIPLOMA

    Sin lugar a dudas, la fiesta fue completa. Por un lado, una nueva camada de residentes del Hospital Central recibió sus diplomas por finalizar las capacitaciones de posgrado. Por el otro, un gran homenaje a la directora del CAPS San Isidro Labrador, Cristina De Piero, por sus 35 años de servicio. Años de distancia, momentos diferentes pero unidos por una misma convicción: ayudar al prójimo.

     

    “Este siempre es un evento muy emotivo pero hoy se vuelve aún más especial. 23 jóvenes que comienzan un camino más que importante para toda la sociedad y la despedida de la doctora De Piero, un ejemplo de esfuerzo y dedicación”, expresó el intendente Gustavo Posse, tras entregar los reconocimientos.

     

    El secretario de Salud Pública de San Isidro, Juan Viaggio, comentó: “Estamos muy orgullosos de poder brindar esta formación de calidad que nos permite ampliar nuestro y mejorar nuestro sistema de salud. Para Cristina no tengo más que palabras de agradecimiento. Si bien estaba para jubilarse decidió seguir adelante para afrontar esta pandemia, algo que habla no sólo de su profesionalismo sino de la calidad de persona que es”.

     

    Con una enorme sonrisa y las manos llenas de regalos que recibió de sus compañeros de trabajo, Cristina De Piero destacó: “Realmente estoy muy emocionada. Me encanta ver las ganas y el entusiasmo de los nuevos profesionales y poder compartirles mi experiencia. La medicina es una profesión que hay que amarla y me voy con ese sentimiento intacto”.

     

    PROGRAMA MÉDICOS RESIDENTES

     

    San Isidro ofrece capacitaciones de posgrado en el Hospital Central y el Materno Infantil, donde justamente hay residencias de la Facultad de Medicina de la UBA con actividad docencia de excelencia.

     

    Existe una rigurosa selección de postulantes, quienes luego de intensos años de trabajo hospitalario con la tutoría de sus maestros logran el objetivo que es una formación científica y humanitaria en el abordaje integral de la problemática de sus pacientes.

     

    En San Isidro se estimula fuertemente este régimen de formación entendiendo que el esfuerzo docente y la actualización médica continua, jerarquizan los distintos servicios y redundan en beneficio de los pacientes asistidos.

     

    Con su diploma en mano, María Sol García Liali contó: “Esta es la segunda vez que recibo el diploma. El año pasado como residente de cuarto año egresada y en este caso como jefa de residentes. Termina un ciclo de mucho esfuerzo donde uno no solo se llena de conocimientos sino también de amigos y compromiso”.

  • Nuevo desafío de Alberto Fernández ante Venezuela: el kirchnerismo duro exige que la Argentina se retire del Grupo de Lima

    A menos de una semana del voto de Argentina en la ONU contra Venezuela, que desató un complejo debate interno en la coalición de Gobierno, Alberto Fernández enfrenta esta semana un nuevo dilema: definir si su administración permanecerá en el Grupo de Lima, que influido por Estados Unidos cuestiona a Nicolás Maduro y su régimen populista.

    En este sentido, el kirchnerismo duro exige al Presidente que abandone este foro regional, liderado en las formas por Brasil y Colombia, y permeable a la agenda del Departamento de Estado que apuesta al líder opositor venezolano Juan Guaidó.

    El próximo martes 13 habrá una reunión de cancilleres del Grupo de Lima en donde se buscará emitir una nueva declaración contra Maduro. Habrá desde este foro un fuerte aval al informe de la Alta Comisionada de Derechos Humanos de Naciones Unidas, Michele Bachelet, que denunció graves violaciones a los derechos humanos en Venezuela.

    Y también el Grupo de Lima se propone exigir una vez más elecciones libres, transparentes e independientes para elegir el sucesor de Maduro con un claro apoyo al presidente interino Guaidó, que Alberto Fernández considera un alfil de Donald Trump.

    El canciller Felipe Solá no definió aún si formará parte de esas deliberaciones o si incluso la Argentina, como lo hizo en enero pasado, terminará votando por separado del resto de los países del Grupo Lima.

    Sin embargo, más allá de la decisión del canciller Solá, la dirigencia del kirchnerismo duro y el Frente Grande que forma parte del Gobierno adelantaron que es hora de que la Argentina abandone el Grupo de Lima y se distancie de las supuestas “posturas extremistas” de Washington que, al entender de estos sectores, promueven una eventual intervención militar en Caracas.

    Alicia Castro, la ex embajadora en Venezuela que enfrenta la política exterior del Gobierno, opinó ayer que “la Argentina debería retirarse del Grupo de Lima, un grupo subalterno creado con el propósito explícito de debilitar la integración regional de América Latina y el Caribe, desarticular la UNASUR y reunir a los aliados regionales de los Estados Unidos con el objetivo de erosionar al gobierno de Venezuela y procurar un cambio de régimen”.

    En una nueva ofensiva contra Alberto Fernández y Solá, Castro señaló a Infobae que “el Gobierno había prometido retirarse del Grupo de Lima, creado por Macri, Temer y otros gobiernos de derecha de la región, y luego matizó su incomprensible permanencia prometiendo que nunca acompañaría los votos y decisiones del Grupo de Lima”.

    La ex embajadora argentina durante el gobierno de Hugo Chávez no es la única del kirchnerismo que cree que la Argentina debe abandonar cuanto antes el Grupo Lima. El ex embajador en Bolivia y referente de la dirección ejecutiva del Frente Grande, Ariel Basteiro, dijo categórico: “Argentina debe irse del Grupo Lima ya que ese espacio no refleja la postura argentina”.

    Basteiro es un hombre de consulta del Instituto Patria que dirige Cristina Kirchner y en diálogo con Infobae aseguró que está convencido de que “el Grupo Lima no tiene ninguna organicidad, lo cual entrar o salir es difuso” pero abogó porque la Argentina se aleje en lo inmediato de ese espacio por la fuerte influencia que allí ejerce Washington.

    Alberto Fernández y Alicia Castro, el referente político de Nicolás Maduro en la ArgentinaAlberto Fernández y Alicia Castro, el referente político de Nicolás Maduro en la Argentina

    Eduardo Sigal, referente del Frente Grande en política exterior y ex dirigente del Partido Comunista, está alineado con la Vicepresidenta y también ha abogado por la renuncia al Grupo de Lima. “Las relaciones internacionales y la participación en sus organismos no pueden estar sujetas a humores temporarios sino a una estrategia de inserción en el mundo acorde con los objetivos de desarrollo que uno establezca en cada etapa para su país”, expresó Sigal a Infobae.

    En esta línea, el representante del Frente Grande remarcó: “Si el Grupo de Lima se propone entrometerse en los asuntos de terceros países como Venezuela, Argentina debería mantener una posición firme de oposición y de defensa de la autodeterminación y no intromisión en los asuntos internos de otros países. Esa doctrina nos acompaña hace más de 100 años. Si no se respeta ese principio habría que retirarse sin dudarlo”.

    En esta misma línea, más de 500 referentes de la izquierda latinoamericana le entregaron una carta abierta al Presidente en donde rechazaron el voto de la Argentina la ONU, que ratificó la existencia del plan sistemático de violaciones a los derechos humanos que se ejecuta en Venezuela.

    En esa carta abierta, que lleva la firma del ex presidente de Paraguay, Fernando Lugo; el premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel y Atilio Borón, entre otros, se destaca que “los países con los que votó la Argentina en la ONU son los mismos que están trabajando con Estados Unidos para que usted fracase (por Alberto Fernández) y vuelva el neoliberalismo en Argentina”.

    En la extensa carta de este grupo de intelectuales, se deslizan las mismas opiniones que el embajador argentino ante la OEA, Carlos Raimundi, lanzó poco antes del voto en Naciones Unidas al sostener que “hay una visión sesgada” de los derechos humanos en Venezuela. Pese a enfrentar la política exterior del Gobierno, Raimundi continúa en su puesto en DC.

    Marco-Enriquez Ominami, el máximo referente hoy del progresista Grupo de Puebla, líder de la izquierda chilena y amigo de Alberto Fernández, evitó una definición concreta sobre lo que debe hacer la Argentina ante el Grupo Lima para no meterse en temas internos del país.

    Sin embargo, en diálogo con Infobae, Ominani fue claro en su posición y en mensaje diplomático destacó: “Soy de los que creen que la política exterior en América latina debe ser menos ideológica pero más politizada. Prosur era un proyecto ideológico y UNASUR era un proyecto político. Y el Grupo de Lima es un grupo ideológico y no de integración. A ese grupo lo que le importa es que una visión partidista e ideologica debe reinar y no responde a los intereses de los pueblos o los estados”, dijo.

    Alineamientos internacionales

    Desde que llegó al poder, Alberto Fernández se rehusó a salir del Grupo Lima. Prefirió dar el debate interno en ese espacio o bien mantener un silencio stampa como señal de desagrado.

    A la vez, la Argentina se sumó al Grupo Contacto con la Unión Europea, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Panamá, Portugal, España, Suecia, Reino Unido y Uruguay en torno al esfuerzo común de fomentar el respaldo a una salida pacífica y democrática de la crisis en Venezuela. Esta fue una decisión para exhibir cierta equidistancia con Estados Unidos, que tiene otra hoja de ruta para lograr desplazar al régimen populista.

    Play

    Felipe Solá durante su exposición en el seminario de la Cicyp

    El canciller Solá aclaró desde el primer momento que la Argentina se iba a negar a firmar en el Grupo Lima eventuales declaraciones que fomenten sanciones contra el régimen de Caracas. Y la administración de Alberto Fernández se expuso abiertamente en contra del Grupo de Lima, por ejemplo, en enero pasado cuando rechazó una declaración en la que los países de ese foro condenaron “el uso de la fuerza por el régimen dictatorial de Nicolás Maduro para impedir que los diputados de la Asamblea Nacional puedan acceder libremente a la sesión para elegir democráticamente a su Mesa directiva”.

    La situación hoy cambió. Tras el voto de Argentina en contra de Venezuela en la ONU, las presiones del kirchnerismo duro se acentuaron, mientras Martín Guzmán negocia con el FMI, que es controlado por el Departamento del Tesoro.

    La continuidad o no en el Grupo de Lima va más allá que una postura híbrida de “permanencia administrativa” como la que planteó hasta ahora Alberto Fernández.

    El gobierno de Estados Unidos acaba de mostrar su satisfacción y elogiar a la Argentina por su voto en la ONU. Y el embajador norteamericano en Buenos Aires, Edward Prado expresó ayer a Infobae que “en el caso de Venezuela, en el que todo el mundo reconoce la crisis, tanto Estados Unidos como Argentina buscan el mismo fin: una solución pacífica, política y rápida que dé espacio a un renacimiento democrático y económico en ese país”.

    Prado añadió: “En el corto plazo, hay grises. Argentina acaba de votar en las Naciones Unidas a favor de condenar las violaciones a los derechos humanos en Venezuela. Esta resolución pide elecciones libres, justas, transparentes y creíbles”. Aunque fijó una suerte de línea que Washington no está dispuesto a traspasar: que no serían posibles elecciones en Venezuela mientras el régimen ilegitimo de Maduro controle los mecanismos de campaña y elecciones.

    Fuente: Infobae.com

  • Diego Santilli: «Este martes vuelven a la escuela los chicos del último año del secundario»

    Lo más importante de esta etapa es que el martes próximo comienzan las clases para el último año del secundario, con dos a cuatro días por semana. Es un paso muy importante, ya que se trata de su revinculación escolar para que cierren bien una etapa clave de su vida educativa», dijo este sábado 10 de octubre el vicejefe de Gobierno porteño Diego Santilli, confirmando que el inicio del retorno escolar será esta semana «con los alumnos que cursan el último año del secundario». Para los chicos que están en el cierre del nivel primario Santilli no dio una fecha puntual, pero destacó que será «antes de fin de octubre». Fue en diálogo con Marcelo Bonelli en Sábado Tempranísimo, por Radio Mitre. Santilli puntualizó que esos alumnos «tendrán actividades de acompañamiento educativo en los patios de los establecimientos desde el martes en grupos de diez, y de manera gradual». «Se trata de 6.500 chicos con los que ya se empezó a trabajar el miércoles pasado, y es clave esto para evitar que dejen la escuela», señaló el funcionario porteño. Este viernes Horacio Rodríguez Larreta había detallado los aspectos de la nueva fase de aislamiento que se abrirá desde el próximo lunes. Al respecto, el jefe de Gobierno había destacado también la importancia del regreso a las aulas «luego de todos los cortiocurcuitos que hubo sobre el tema». Este sábado, al hablar por videoconferencia desde La Plata para anunciar la nueva etapa en Provincia, el gobernador bonaerense Axel Kicillof dejó veladas críticas al Gobierno porteño, señalando que esperaba que «se cumpla con los consensos alcanzados, sin hacer marketing con este tema de las clases». Y aunque no nombró a Horacio Rodríguez Larreta, destacó «todos saben de quien hablo. Cómo se gestó el regreso de Rodríguez Larreta a la Casa Rosada También este sábado en Mitre, Santilli señaló que «antes de fin de mes vamos también a empezar con los chicos que terminan la primaria, ya que es clave que vuelvan a las aulas antes de enfrentar la etapa del secundario». En esa línea, el funcionario recordó que la ciudad «ya habíamos iniciado la semana pasada la revinculación de aquellos chicos que habían perdido el contacto escolar por falta de conectividad». «Es clave que vuelvan a las aulas antes de enfrentar la etapa del secundario», agregó Santilli, contando que las nuevas habilitaciones educativas se daban como consecuencia de los acordado la semana pasado en la reunión del Consejo Federal de Educación, que encabezó el ministro de Educación nacional, Nicolás Trotta. Respecto de la cantidad de alumnos que este mes regresarán a las aulas en la ciudad, Santilli calculó que se trata de «33.000 en el sector público y unos 35.000 del sector privado». Además, aclaró que todo el personal educativo será catalogado como esencial, por lo que podrán hacer uso de los transportes públicos para movilizarse hacia sus lugares de trabajo.

    Fuente: Perfil.com

  • Las estrategias de Juntos por el Cambio en la provincia de Buenos Aires y la duda que persiste: ¿qué hará Mauricio Macri?

    María Eugenia Vidal fue candidata a gobernadora en el 2015 porque solo Jorge Macri quería serlo, y no era viable que la presidencia y la gobernación fueran peleadas con el mismo apellido. Gabriela Michetti había sido elegida en primer lugar, pero ella no aceptó la oferta. Creía que buscaban sacársela de encima y se negó.

    Nadie sabía muy bien qué hacer y Emilio Monzó tiró en la mesa el nombre de Vidal. En febrero de 2014 ya hay declaraciones de ella en la provincia, cuando empezó a caminar la provincia de Buenos Aires y solo era conocida por el 5% del electorado. Por eso anduvo varias veces acompañada por la senadora Michetti, que sí era conocida.

    La situación hoy es bien distinta. Si antes hubo que sacar de la galera un candidato, ahora hay de más. Está más que nunca en carrera el intendente de Vicente López: ahora que no se presentará su primo como candidato a presidente, cree que es su momento. Pero se le sumaron varios más. El hoy retirado de los cargos Monzó, histórico archienemigo de Jorge Macri; Cristian Ritondo, actual presidente del bloque PRO en la Cámara de Diputados y ex ministro de Seguridad bonaerense que llevó adelante una gestión de alto perfil; Diego Santilli, actual vicejefe de Gobierno porteño y ministro de Seguridad en la Ciudad, que aunque asegura que no quiere ser, participó de varias reuniones con referentes bonaerenses.

    Cada tanto suenan Miguel Ángel Pichetto y Joaquín de la Torre, aunque ambos juntaron sus fuerzas y se encaminarían a diseñar una pata peronista para integrar Juntos por el Cambio con dirigentes que se hayan alejado del Frente Renovador que hoy es parte del Frente de Todos, dos espacios donde anida la decepción. Hasta los radicales Maxilimiliano Abad y Gustavo Posse están esperando poder votar en una interna para dirimir cuál de ellos será el candidato por la UCR.

    Nadie menciona a Vidal. Todo indicaría que sería la candidata a primera diputada por Juntos por el Cambio en las legislativas del año próximo, porque su presencia desactiva las internas y unifica el espacio. Aunque ella no lo explicita. Otros dicen que iría de candidata a legisladora por la Ciudad y no faltan los que directamente no están seguros de que quiera seguir en política, arropada por un vínculo afectivo que le permite, incluso, dedicarse a su familia como nunca pudo.

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    Hay consenso, de todos modos, en que si el 2021 está lejos, el 2023 queda algo así como en el siglo próximo, una instancia imposible de proyectar en cualquier parte del mundo, mucho más en la Argentina de la incertidumbre financiera. Aún así, son tiempos de agitación del lado opositor en la provincia de Buenos Aires. Los Zooms se suceden, hay cruces, idas, vueltas, reuniones presenciales en Uspallata, en intendencias, en despachos de diputados y senadores, incluso en protegidos rincones al aire libre de bares y restaurantes, ya que se trata de conversaciones que necesitan reserva.

    Es que si bien cuando Vidal entregó la banda del gobernador a Axel Kicillof en Juntos por el Cambio imaginaban un largo y estoico camino a la irrelevancia, a menos de un año la calle les empezó a decir que no es imposible ganar en el 2021. “La coalición tiene 59 intendencias, de las cuales 22 son del PRO, 800 concejales y 400 consejeros escolares, además de mayoría en el senado provincial y una capilaridad en muchos distritos importantes donde perdimos de la que carecíamos en el 2015, ¿cómo no vamos a estar en condiciones de ganar en el 2021 y recuperar la provincia dos años después?”, dijo Jorge Macri en el Campus Virtual Nacional del PRO que sesionó a lo largo de toda la tarde de ayer.

    En 2019, la candidatura presidencial de Mauricio Macri obtuvo 36% en la Provincia y Vidal no llegó a 39%. “Otro hubiera sido el cantar si ellos se hubieran jugado por hacer campaña en Buenos Aires. En Córdoba, Macri sacó 63% de los votos, aunque es verdad que estaba muy difícil en medio de la situación económica”, explicó un dirigente bonaerense del PRO. “Sin garantías para tener un fiscal por mesa todo era inviable en la tercera sección electoral, capital nacional del kirchnerismo”, aseguró otro.

    Como sea, hoy lo destacable es la nueva horizontalidad que busca hacerse oír. Antes, un llamado del secretario de un funcionario del Gobierno nacional bastaba para ordenar votar a favor o en contra en los concejos deliberantes de las intendencias. Hoy la Casa Rosada tiene otros inquilinos y nadie se siente menos que ninguno. Nadie reconoce ningún jefe y cada quien está armando su propio espacio, que se organiza con otros más, y así arman grupos más grandes o más chicos, que ya no se dejarán influir por la lapicera de nadie.

    Los senadores Roberto Costa y Lucas Fiorini, por caso, empezaron a fraguarse una nueva camada decidida a darle prioridad a la territorialidad, construyendo “de abajo hacia arriba”, y ya armaron una agrupación que lleva el nombre de Unidos y tienen juntas promotoras en las ocho secciones electorales.

    La imagen de Diego Santilli creció durante la pandemia.La imagen de Diego Santilli creció durante la pandemia.

    Los dirigentes de la Tercera Sección Electoral “Sin Tierra” Pablo Alaniz (Florencio Varela), Evert van Tooren (Esteban Echeverría) y Julián Amendolaggine (Berazategui), junto a Martiniano Molina (Quilmes) y Alejandro Finocchiaro (La Matanza) se juramentaron que no van a andar más solos y se están organizando para defender sus estructuras construidas con esfuerzo en esos territorios hostiles.

    Pero los ejemplos son infinitos. El viernes Jorge Macri y Néstor Grindetti se reunieron con Vidal y Horacio Rodríguez Larreta para acordar que no decidirán por encima de ellos los candidatos del 2021 ni los del 2023. Antes, los dos intendentes del conurbano armaron el Grupo Dorrego junto a Diego Valenzuela y Julio Garro, más Nicolás Ducoté (Pilar), Ramiro Tagliaferro (Morón) y el ya mencionado Molina, como forma de transformarse en faro de distribución de poder político en todos los espacios provinciales, desde el congreso hasta los consejos escolares.

    Ritondo dedicó su viernes a un encuentro con los diputados bonaerenses Alex Campbell (San Fernando), Carolina Píparo (La Plata), Matías Ranzini (Zárate) y Adrián Urreli (Lanús) más Santiago López Medrano (San Martín), en un encuentro que no es un armado propio, pero que exhibe movimiento de dirigentes políticos desconocidos fuera de su ámbito, pero que ahora empiezan a tallar en las decisiones.

    El contexto es lo que genera efusividad en retomar el camino al poder en la provincia, a pesar de que los números todavía suenan a quimera. Una consultora como Analogías, muy ligada al Frente de Todos, aseguró que en setiembre Kicillof tenía 60.3% de imagen positiva entre la población bonaerense y solo 38.7% de imagen negativa. Otra menos conocida, Reyes-Filadoro concluyó que si las elecciones legislativas en la provincia fueran hoy, el Frente de Todos arrasaría con 49% y Juntos por el Cambio apenas 32%.

    María Eugenia Vidal y Cristian RitondoMaría Eugenia Vidal y Cristian Ritondo

    En la oposición saben que van de atrás, no solo porque la población no está pensando en política ahora, sino además porque aún no hay candidatos ni figuras que se destaquen en tiempos de horizontalidad. Para algunos no hay ninguna chance, otros están convencidos de que con un esfuerzo territorial que nunca se hizo, la victoria es posible. “Es más fácil tener un candidato competitivo que garantizar boletas y fiscales”, precisaron.

    Mientras tanto, ¿qué pasará con Mauricio Macri? Ninguno de los dirigentes más o menos conocidos con los que habló Infobae lo contempló en alguna lista. Incluso alguien puntualizó que “él sabe que no puede ser candidato en ningún lado, porque la discusión se concentraría en la economía que no pudo sacar adelante”. Su liderazgo, sin embargo, es ineludible, porque fue quien en el 2003 empezó a armar un partido y 12 años después ganó las elecciones. Cómo procesará su rol hacia el futuro es una incógnita que nadie todavía puede despejar.

    Fuente: Infobae.com

  • Movidas internas en el Frente de Todos por la asunción de Alberto en el PJ

    Al asumir el Gobierno, Alberto Fernández rechazaba la posibilidad de conducir el Partido Justicialista y, en privado, aseguraba que prefería concentrarse en la gestión y representar a la totalidad de votantes de una alianza amplia de la que forman parte otras fuerzas. Sin embargo, a diez meses y con casi siete de pandemia, el Presidente recibirá el ofrecimiento para hacerse cargo de la conducción partidaria, mientras que los otros sectores del Frente de Todos se realinearán no solo para tratar de conservar su capacidad electoral, sino también para ampliar el espacio. Primero fueron los sindicalistas de la Confederación General del Trabajo (CGT) y después los gobernadores. El ofrecimiento para que el jefe de Estado se haga cargo del PJ se terminará de formalizar el 17 de octubre, en el acto virtual por el Día de la Lealtad. Los dirigentes que le harán llegar la propuesta buscan fortalecer la figura presidencial hacia afuera, pero también hacia adentro de la alianza de gobierno. Este 17 de octubre copamos las redes para homenajear la mutua lealtad del general Perón con el pueblo, los 75 años de vida del justicialismo y defender el gobierno de @alferdez y @CFKArgentina Sigamos las redes del Día de la Lealtad Peronista 🇦🇷👉🏼 @75octubres.#PreparandoEl17 pic.twitter.com/GsAU0SUrJr — Partido Justicialista (@p_justicialista) October 8, 2020 El PJ puede ser un refugio para Fernández en caso de que la interna partidaria avance a un nivel más elevado, algo que hasta ahora los distintos sectores del Frente de Todos descartan. Allí juegan un rol clave los gobernadores peronistas que aceptaron la unidad en 2019 bajo la figura de Fernández. Muchos de ellos, se negaban a encolumnarse detrás de Cristina Kirchner y recién cuando mostró que su candidato sería el actual presidente logró juntarlos. Te hace falta saber. Nos apasiona informar. Necesitás confiar. Te queremos ahí. HACETE SOCIO DE PERFIL Periodismo Puro en tiempo real. REGISTRATE Ya tengo cuenta En la verdad no hay grieta: el único compromiso es con vos Pero el Frente de Todos es más que el Partido Justicialista y eso es lo que los llevó en 2019 a ganar la elección. “¿Vamos a ser los cerrados de 2017 o los amplios de 2019?”, pregunta por estas horas uno de los principales dirigentes de la alianza. En el oficialismo reconocen que en los últimos meses en los que se abrieron peleas alejadas a las preocupaciones de los ciudadanos como la judicial, el espacio se redujo en vez de ampliarse. “Mientras esté Cristina ningún militante se va a mover”, dicen en La Cámpora En este sentido, el Frente Renovador liderado por Sergio Massa es el que buscará mantener al votante independiente y más volátil. Estiman que hay un millón y medio de votos de los casi 13 millones que la fórmula Fernández-Kirchner consiguió en octubre de 2019 que hoy están enojados. Al cerrar el acuerdo el año pasado, el actual jefe de la Cámara de Diputados insistió en conservar su sello, algo que ahora volverá a poner en escena. El objetivo es conservar a un votante de centro que puede ser captado por Juntos por el Cambio. Massa ya comenzó a dar algunos indicios en este sentido. Pareció diferenciarse del discurso oficial cuando avaló el uso de las pistolas Taser y el regreso a clases, banderas de la oposición. Horas antes de usar sus redes sociales para respaldar la implementación de estas armas habló con la ministra de Seguridad, Sabina Frederic para coordinar la postura que debían tomar a partir del fallecimiento del policía Juan Pablo Roldán. También habló con el Presidente y el ministro de Educación, Nicolás Trotta, para mostrarse como el primero de la alianza en hablar del regreso a clases. Aliados. Massa volverá a poner en escena su sello partidario. (Foto: NA) “Ahora que dejamos atrás la pandemia y la economía comienza a crecer tenemos que volver a trabajar en hacer crecer la coalición”, explican en el Frente de Todos. Desde el Congreso disparan: “La gente va a medir si le mejoramos la vida, no va a mirar cuán peronistas somos”. El kirchnerismo también reconoce que deben empezar a centrarse en la “agenda ciudadana”. En las últimas semanas, la vicepresidenta dejó de lado las discusiones por la Justicia y hasta pidió silencio a sus principales referentes ante la polémica por la votación contra Venezuela en la ONU. “No es un tema que le interese a la gente”, se limitaron a contestar desde su entorno cuando PERFIL consultó sobre la postura de Argentina. El kirchnerismo y la agrupación La Cámpora saben que deben mantener las expectativas de la militancia más radicalizada y a ella le hablan cuando apuntan contra Juntos por el Cambio. No solo contra Mauricio Macri, sino también contra Horacio Rodríguez Larreta. Reconocen que deben captar a los nuevos votantes. Ven con preocupación que las restricciones de la cuarentena alejó a los adolescentes que no quisieron perder el contacto con los amigos. Con los jóvenes de La Cámpora ya no alcanza, por lo que comenzarán a hablarles también a los adolescentes que el año que viene llegarán al cuarto oscuro por primera vez.   Desde 2018, sobre todo en el territorio bonaerense, la agrupación liderada por Máximo Kirchner se volvió parte del Partido Justicialista. “Ya no somos algo distinto”, dice uno de sus referentes. Pero también conservan su identidad y se muestran como el ala más dura frente a la oposición. El año próximo será el momento para volver a salir a la calle y hablarle a la militancia desde los actos. “Mientras esté Cristina ningún militante se va a mover por más que no le gusten algunos movimientos de Alberto”, dicen en este espacio. Este 17 de octubre se van a mostrar todos unidos. Sindicalistas, gobernadores, albertismo, kirchnerismo y massismo tendrán representantes en el acto virtual. Al otro día los distintos sectores volverán a su juego. No solo Alberto Fernández se fortalecerá hacia afuera y hacia adentro con la conducción, sino también las distintas fuerzas buscarán ampliar la coalición. No solo para poder ganar la elección el próximo año, sino también para ganar lugar en una alianza en la que las peleas internas recién comienzan.

    Fuente: Perfil.com

  • Los alfiles de Cristina Kirchner: quiénes dan las grandes batallas de la Vicepresidenta en Diputados

    En su carrera política Cristina Fernández de Kirchner muchas veces estuvo sola y rodeada de varones. En la Convención Nacional Constituyente de 1994 se hacía notar, por su firmeza y su estilo: algunos hasta le temían cuando llegaba desde Santa Cruz a pelear por la coparticipación y vestida de pantalón y campera de cuero. En su mesa chica conviven dirigentes jóvenes, algunos históricos y varias mujeres. Ninguna se calla ni tiene temor a la hora de enfrentar a propios o ajenos.

    Aunque en el Senado, donde ejerce la presidencia, se rodeó de los más leales de cada distrito, también sobresalen en la Cámara de Diputados algunos de sus alfiles. “Peón” y “negro” se define en cambio a sí mismo Rodolfo Tailhade que prefiere estar en la primera línea del tablero, aunque en las gestiones más importantes no se lo vea. La rara avis es Leopoldo Moreau, que del radicalismo pasó al Instituto Patria. Él asegura que es ahí donde se defienden más fervientemente los valores por los que milita desde su juventud en la Coordinadora alfonsinista en plena dictadura militar. La economista Fernanda Vallejos ocupa otro lugar preponderante, aunque la última semana quien sobresalió fue Vanesa Siley.

    Siley fue una de las “elegidas” de Cristina Kirchner y ocupó el cuarto lugar en la lista de candidatos a diputados nacionales en 2017, la misma lista que encabezó Fernanda Vallejos. Fue antes de la sanción de la ley de paridad de género. Milita en Capital pero nació en Mercedes, condición que le permitió presentarse por Buenos Aires por la nómina de Unidad Ciudadana. En aquella lista Daniel Scioli, ex gobernador por dos períodos consecutivos y ex candidato a presidente quedó en el quinto lugar.

    Es abogada, sindicalista y secretaria general de la Federación del Sindicato de Trabajadores Judiciales, casi una excepción en un mundo gremial masculino. Avanzó políticamente en el Poder Judicial enfrentando nada menos que a la poderosa Unión de Empleados Judiciales de Julio Piumato. Los representantes de Sitraju defendieron en el Senado la reforma judicial. Piumato, en cambio, fue presentado entre los “alegatos” de la oposición y hasta se mostró ofendido con el jefe de Estado por no haberlo convocado para la redacción de la iniciativa y por los escasos 15 minutos que tuvo para exponer.

    Vanesa Siley, Máximo Kirchner, Leandro Santoro y Leopoldo MoreauVanesa Siley, Máximo Kirchner, Leandro Santoro y Leopoldo Moreau

    La pelea de Siley con el Poder Judicial antecede a la creciente confianza que depositó en ella la Vicepresidenta, como también su posición política excede a su pertenencia originaria en La Cámpora, aunque desde allí se catapultó al Congreso. Durante toda la gestión macrista reclamó por la integración del fuero laboral y reprochó las subrogancias. También tiene vieja data su disputa con la Corte. El pedido de juicio político contra su actual presidente se basó en otros tres pedidos anteriores y fue presentado cuatro días antes de que el máximo tribunal aceptara el per saltum de los jueces Leopoldo Bruglia, Pablo Bertuzzi y Germán Castelli. En Gobierno insisten en que ambos hechos no están directamente relacionados y descartan cualquier influencia de Olivos.

    El proyecto de resolución de Siley que lleva el número 5039 promueve el juicio político contra el presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Carlos Fernando Rosenkrantz, «por mal desempeño y eventuales delitos en el ejercicio de sus funciones, de conformidad con lo que dispone el artículo 53 y concordantes de la Constitución Nacional”. En la presentación del 25 de septiembre amplió los argumentos de tres pedidos anteriores. “Rosenkrantz obstruye el pleno ejercicio de los derechos y garantías constitucionales. Sus compromisos políticos y económicos con corporaciones y personas vinculadas a la responsabilidad civil en la última dictadura militar están frenando el tratamiento de causas”, reclamó. Y entre otras cuestiones lo tildó como “responsable de cajonear la causa Blaquier para evitar que la Corte confirme el procesamiento de Carlos Pedro Blaquier por delitos de lesa humanidad. Tiene esa causa en su vocalía desde que asumió. Mientras sus familiares integran la misma fundación que los Blaquier”.

    Un integrante de la mesa chica de Cristina Kirchner, de extensa trayectoria política, dice que Siley no coordinó con la Vicepresidenta la presentación del juicio político. La ex jefa de Estado no emitió opinión pública al respecto lo que deja librada a la especulación política si el avance sobre la Corte es de su autoría o no. Sería extraño que actuara en soledad cuando como parte de La Cámpora es una dirigente orgánica que además trabaja en tándem con su jefe de bloque, es decir, Máximo Kirchner.

    La diputada nacional ocupa varios lugares clave en el Congreso, además de integrar el Consejo de la Magistratura: preside la comisión de Legislación del Trabajo y es vocal en la Bicameral de Seguimiento y Control del Ministerio Público (donde se impulsó un juicio político al procurador interino Eduardo Casal); y también vocal en Juicio Político, Justicia, Legislación Penal y Libertad de Expresión.

    Rodolfo Tailhade, diputado bonaerense y denunciador KRodolfo Tailhade, diputado bonaerense y denunciador K

    Con Rodolfo Tailhade coinciden en las comisiones. El diputado del Frente de Todos que ocupa una banca por Buenos Aires es abogado penalista. Nacido en Choele Choel, provincia de Río Negro, fue concejal en Malvinas Argentinas y también consejero de la Magistratura. Preside la comisión de Justicia, por la que pasará la reforma judicial, pero su rol más importante es en la Bicameral de Fiscalización de Organismos y Actividades de Inteligencia y en la Bicameral de Control del Ministerio Público que preside. Además es vocal en Juicio Político, Legislación Penal, Finanzas, Seguridad Interior, Asuntos Constitucionales (es cabecera para la reforma judicial) y Peticiones, Poderes y Reglamento (fundamental para las sesiones remotas). En cada comisión en la que está se toman las decisiones más trascendentes o que más preocupan al entorno vicepresidencial.

    Junto con Moreau se ha convertido en un revisor de la gestión pasada y mantiene su perfil denunciador. No teme al barro y es de los que reclama mayor exposición al gabinete y las segundas líneas para cuidar al Presidente y su gobierno. Esta semana cobró nuevo impulso la investigación judicial sobre la concesión de Autopistas del Sol y del Oeste durante el gobierno de Mauricio Macri con la aceptación de Vialidad y de la Unidad de Investigación Financiera como querellantes. La causa ya tiene casi tres años y arrancó a partir de una denuncia de Tailhade, Moreau, Carlos Castagneto y Adrián Grana. También Tailhade denunció penalmente al ex ministro de Transporte Guillermo Dietrich y al ex administrador de la Dirección Nacional de Vialidad (DNV) Javier Iguacel por el supuesto desvío de $1.300 millones de obras de seguridad vial. Y junto con el rionegrino Martín Soria y el porteño Eduardo Valdés denunciaron presiones sobre el poder judicial y la existencia de una mesa judicial para “perseguir” al kirchnerismo. Su firma está en decenas de denuncias del mismo tenor.

    Aunque en el recinto moderó sus participaciones desde que el Frente de Todos es oficialismo, se mantiene picante en las redes sociales. Como ex director de Contrainteligencia de la AFI conoce los secretos y manejos de los espías. Acompaña a Moreau en esa cruzada y juntos buscan pruebas del law fare que denuncia insistentemente Cristina Fernández.

    Un tuit de Cristina en el que destaca la explicación de Leopoldo Moreau contra tres jueces desplazados Un tuit de Cristina en el que destaca la explicación de Leopoldo Moreau contra tres jueces desplazados

    La amistad personal de Leopoldo Moreau y la Vicepresidenta se consolidó en la cámara alta. En 1997 el bloque de senadores del PJ que lideraba el entrerriano Augusto Alasino decidió echar a Cristina Fernández de todas las comisiones que integraba en representación del oficialismo. Confesa antimenemista, la acusaron de votar leyes junto a la oposición y de no querer acompañar la creación del Consejo de la Magistratura. Menos perdonaron la rebeldía de la santacruceña al enfrentar al entonces ministro de Defensa Oscar Camilión que no aceptó ser interpelado en el marco de una denuncia por venta de armas a Ecuador. El funcionario expuso en la comisión de Defensa del Senado donde esperaba mayor amabilidad pero Cristina Kirchner le reprochó el escándalo y le dijo que debía renunciar. Camilión le contestó: “Senadora, usted no tiene edad ni antecedentes para solicitarme mi renuncia”.

    Tras el episodio y la expulsión, el justicialismo la obligó a mudarse dentro del recinto hacia el sector ocupado por los senadores de la incipiente Alianza conformada por radicales y el Frente País Solidario. Fernández de Kirchner se sentó justo detrás de Moreau.

    El mayor acercamiento político sin embargo llegó veinte años después de aquel hecho cuando un grupo de radicales decidió integrarse a Unidad Ciudadana. Como Siley y Vallejos, el diputado, ex senador y ex candidato presidencial de la UCR fue parte de la lista del 2017 que cayó derrotada junto con Cristina Fernández frente a Esteban Bullrich y Gladys González que se quedaron con dos de las tres bancas en el Senado. Desde entonces se profundizó el vínculo entre Moreau y CFK y él se convirtió en un asiduo visitante del Instituto Patria, estratega y defensor de la figura de la Vicepresidenta con quien tiene diálogo asiduo.

    Cristina Kirchner junto a Leopoldo Moreau durante el acto por los 100 años de la asunción de Hipólito Yrigoyen como el primer presidente electo por el voto universal, secreto y obligatorio. Foto NA: MARCELO CAPECEzzzzCristina Kirchner junto a Leopoldo Moreau durante el acto por los 100 años de la asunción de Hipólito Yrigoyen como el primer presidente electo por el voto universal, secreto y obligatorio. Foto NA: MARCELO CAPECEzzzz

    Moreau asegura que lo une con la Vicepresidenta la misma cultura política, “en defensa de las libertades públicas, el principio de inocencia, el Estado de Derecho”. Su opinión, insiste, es propia y antecede a la amistad con la ex jefa de Estado. “Hemos transitado la misma experiencia política, la lucha contra la dictadura, la defensa de la democracia”, explica el diputado nacional que a pesar de ser considerado de riesgo por sus 73 años suele estar físicamente presente en su despacho del Congreso.

    Lo obsesiona, y en eso concentra sus esfuerzos, “una persecución política que no tiene precedente, el lawfare que se ha replicado en América Latina”. Defiende sin dudar a la Vicepresidenta “blanco principal de la persecución». Y ese marco le dijo a Infobae: “Me consta que ha habido espionaje judicial, testigos guionados, causas armadas”. Casi todas las semanas reúne a la Bicameral de Seguimiento de los Organismos de Inteligencia que en su última sesión analizó un entramado para espiar, denunció, a las víctimas del ARA San Juan con un armado en Mar del Plata para el que incluso se incorporaron 11 nuevas personas al sistema de inteligencia. “No hubo gobierno en la historia democrática de la Argentina que pusiera en marcha un espionaje como éste”, advierte sobre la gestión de Mauricio Macri y la Secretaría de Inteligencia.

    Moreau repudió el escrache a Ricardo Lorenzetti pero criticó duramente a Rosenkrantz después de la presentación de Siley. Ya había dicho algo parecido diez días antes en televisión. “Todo lo que hago y dio lo hago desde mi propia decisión. No me mandó Cristina”, se ofende sobre su autonomía al hablar más allá de sus permanentes charlas políticas con ella. Y se sumó a la ofensiva de la diputada y gremialista: “Esta es una Corte agotada que juega al truco más que apoyarse en decisiones jurisprudenciales. Es una Corte que está institucionalmente muy degradada y jurídicamente no tiene el nivel de otros tiempos”.

    Vallejos tiene gran admiración por Cristina Kirchner. Y aunque es hincha fanática de Independiente también como su líder se enamoró de un hincha de Racing, el periodista de economía Mariano Beristain. No cede los sábados ante él cuando comen pizza: media de jamón y morrones para ella y media napolitana para él. También conviven con ellos y sus hijos, dos perros y dos gatos.

    En 2017 sorprendió la decisión de Cristina Kirchner que priorizó a Vallejos, ferviente defensora de sus ideas y políticas en los medios de comunicación. Se sorprendió incluso la propia Vallejos que recién conoció personalmente a la Vicepresidenta cuando la convocó para ofrecerle el primer lugar. Hubo quienes se sintieron heridos en el PJ pero acataron la elección en una contienda en la que dejaron el sello del PJ a Florencio Randazzo que tuvo como jefe de campaña y armador al hoy presidente Alberto Fernández. En el colegio fue abanderada, en la universidad tuvo uno de los más altos promedios y quienes trabajan con ella la ven puntillosa y estudiosa de cada tema al punto que antes de presentar un proyecto lo hace circular por lo menos entre diez personas.

    La economista, madre de dos hijos, hizo aquella campaña embarazada. Siempre se mostró contundente y lo sigue haciendo, incluso ella misma maneja sus redes sociales. El paso de oposición a oficialismo la obligó a moderarse, bajó un poco el tono y como presidenta de la comisión de Finanzas intenta mostrar una actitud más abierta, aseguran cerca suyo. En la oposición todavía la ven como una dirigente radicalizada.

    Campaña de Unidad Ciudadana en 2017: Cristina candidata a senadora y Vallejos a diputadaCampaña de Unidad Ciudadana en 2017: Cristina candidata a senadora y Vallejos a diputada

    Aunque algunas veces se muestra menos combativa, Vallejos prefiere Twitter y no esquiva todas las peleas. Ferviente defensora de la cuarentena, preside las comisiones desde el departamento tipo casa que alquila en Almagro. Por esa misma razón hace tiempo que no ve a su madre, Ana, que vive en Zárate, aunque hablan mucho por teléfono. «Soy mamá y al irresponsable que ose decirme que tengo que mandar a mi hijo a contagiarse y contagiar a su familia, que vaya buscando una habitación grande donde guardar los amparos y demás acciones legales que le van a llover”, reaccionó la última semana frente a los pedidos de vuelta a las clases presenciales. Y compartió los mensajes de su colega Siley contra Rosenkrantz. Tampoco se quedó callada cuando Alicia Castro se bajó de la embajada en Rusia tras el voto argentino en ONU a favor de un informe sobre violación de los Derechos Humanos en Venezuela. “Alicia es una mujer a la que respeto, íntegra y de convicciones. Pero sobre todo, es una compañera con la que sé que siempre nos vamos a encontrar, en el lugar que nos toque, en la misma lucha por la emancipación de nuestro pueblo. #NeoliberalismoNuncaMas”, planteó pero no se subió a la polémica entre kirchneristas y albertistas del Gobierno. “No voy a opinar demás sobre algunos temas porque el enemigo está al acecho para producir titulares de desgaste del gobierno que el pueblo se dio, que nuestra conducción, con generosidad, ayudó a construir y que defenderemos de la agresión de los que quieren al pueblo de rodillas”, argumentó.

    Fuente: Infobae.com