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  • El juez del caso Petrobras dijo que «no existen pruebas contra Lula»

    El juez Sergio Moro, a cargo de la investigación de corrupción en Petrobras, afirmó hoy que no existen pruebas de que el ex presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva haya participado en delitos que se investigan en la causa, luego de que hoy la Policía detuviera al empresario José Carlos Bumlai, a quien la prensa vincula con el fundador del Partido de los Trabajadores (PT).

    Esta mañana fue detenido el empresario José Carlos Bumlai, que según medios locales es amigo personal del ex presidente y sospechoso de haber intermediado contratos entre empresarios y la petrolera.

    Moro tiene a su cargo la investigación del Lava Jato, apodo con el cual se conoce a la causa de cobro de sobornos en Petrobras, cuyos beneficiarios, fueron empresas y partidos políticos. En el fallo que determinó la prisión de Bumlai, Moro enfatizó que no existen pruebas contra Lula en los ilícitos investigados.

    «No existe ninguna prueba de que el ex Presidente de la República haya estado envuelto en estos ilícitos, pero el comportamiento recurrente del investigado José Carlos Bumlai despierta el natural recelo de que el mismo nombre sea de alguna manera, pero indebidamente, invocado para obstruir o para interferir en la investigación o en la instrucción», señaló Moro en la sentencia citada por la agencia Brasil247.

    Para el magistrado, «hechos de la especie tendrían el potencial de causar daños no sólo al proceso, sino también a la reputación del ex presidente, siendo necesaria la prisión preventiva para prevenir ambos riesgos».

    Bumlai es sospechoso de haber tomado un crédito de 12 millones de reales en el Banco Schahin, recursos que según los investigadores habrían sido transferidos al oficialista PT.
    Según fuentes vinculadas al caso y medios, Bumlai hacía uso del nombre de Lula en sus negocios ilícitos.

    El testimonio que más involucra a Bumlai, según la policía, fue dado por el empresario Fernando Soares, condenado a 16 años de cárcel por su participación en el caso.

    Según declaró Soares en el marco de un proceso de colaboración judicial que permitió la reducción de su pena, en 2011 se reunió con Bumlai y le entregó dos millones de reales (hoy unos 540 mil dólares), con los que habría pagado su intermediación en un negocio con la petrolera estatal.

    Algunas versiones sostienen que Soares dijo que, en realidad, ese dinero sería destinado a pagar parte de unas deudas que una nuera de Lula tendría por la compra de un departamento, lo cual ha sido negado tajantemente por el ex mandatario.

    La Policía denunció que en los últimos años operó en Petrobras una red de corrupción que adjudicaba contratos a empresas privadas de forma fraudulenta, inflaba sus valores y repartía las diferencias entre ex directivos de la propia estatal y políticos que facilitaban esas maniobras.

    La propia Petrobras ha reconocido en sus balances que los fraudes le causaron perjuicios financieros por 2.000 millones de dólares en la última década.

    Por este asunto, que generó una crisis política, se investiga a medio centenar de dirigentes de partidos que, en su mayoría, pertenecen a la base parlamentaria que apoya al gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, sucesora de Lula.

    Entre los políticos investigados están los actuales presidentes de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, y del Senado, Renán Calheiros, ambos del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que lidera el vicepresidente del país, Michel Temer.

  • El ex presidente de Brasil, Lula da Silva, ratificó que quiere disputar las elecciones de 2018

    El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva afirmó que no teme ser apresado y negó tajantemente que él o su familia estén involucrados en hechos ilícitos, como citan algunos medios de comunicación, y reiteró que está «dispuesto» para disputar las elecciones presidenciales de 2018 y defender el «proyecto» y conquistas sociales de los últimos años.

    «No temo», respondió Lula en una entrevista al canal SBT al ser preguntado sobre la posibilidad de ser detenido como consecuencia de las investigaciones por el escándalo de corrupción en la petrolera estatal Petrobras y en el de compra de ventajas tributarias por parte de importantes empresas durante su gobierno.

    Lula, quien gobernó durante dos mandatos entre 2003 y 2010, se defendió de las acusaciones que indican que él sabía de las corruptelas y que llegó a intermediar negocios en el exterior para empresas implicadas en el escándalo. «Dudo que alguien en este país, del peor enemigo mío a mi mejor amigo, cualquier empresario pequeño o grande, diga que algún día tuvo una conversación ilícita conmigo», aseveró. El ex jefe de Estado fue categórico al señalar que nunca fue «alertado» por la «gloriosa prensa brasileña, por la Policía Federal o por el Ministerio Público» sobre las corruptelas que se tejían en Petrobras durante su gestión. «Esas cosas uno solo las descubre cuando la cuadrilla cae», apuntó.

    Reiteró que está «dispuesto» para disputar las elecciones presidenciales de 2018 y defender el «proyecto» y conquistas sociales de los últimos años, aunque admitió «errores» del gobierno del Partido de los Trabajadores (PT), como los de no aumentar el precio de los combustibles en 2012, al igual que «exagerar» en los beneficios fiscales otorgados a ciertos sectores.

    Sobre la citación de su hijo Luis Claudio en una de las investigaciones, al ser señalado de recibir dinero ilícito a través de su empresa LFT, dijo que Brasil está convirtiéndose en la «República de la sospecha», en la que no es necesario tener pruebas para condenar a una persona. Luis Claudio Lula da Silva, preparador físico de fútbol y cuya empresa en San Pablo fue objeto de una requisa la semana pasada por parte de las autoridades que buscaban documentos, anticipó su declaración a las autoridades y el martes se presentó a la Policía en Brasilia.

  • El Congreso brasileño exculpó a Dilma y Lula del desvío de fondos de Petrobras

    La Comisión Parlamentaria de Investigaciones sobre el desvío de fondos en la estatal brasileña Petrobras no encontró pruebas que imputen a la presidenta Dilma Rousseff y su antecesor Luiz Inácio Lula da Silva, exculpados en el informe final aprobado esta madrugada pese al voto negativo de la oposición.

    El informe fue elaborado por el instructor de la Comisión, el diputado Luiz Sergio, y respaldado por 17 parlamentarios, mientras 9 votaron en contra y uno se abstuvo. «No puedo confundir a los indicios con sospechas, yo debo atenerme a lo que consta en los autos del proceso», afirmó el relator Luiz Sergio.

    Según el veredicto de la comisión, el escándalo de corrupción, conocido popularmente como Petrolao, fue motorizado por un cártel de empresas privadas que contó con la complicidad de ex ejecutivos de la compañía petrolera estatal.

    El único político imputado fue el ex tesorero del oficialista Partido de los Trabajadores (PT) Joao Vaccari Neto.
    Las conclusiones de la comisión fueron rechazadas por el opositor Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB), que responsabiliza a Rousseff. «Esta organización delictiva fue instalada en Petrobras bajo el comando del Palacio del Planalto, a partir del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva y mantenida por Dilma Rousseff», afirmó el diputado Antonio Imbassahy, del PSDB.

    Mientras tanto, en el juzgado federal de Paraná, sur brasileño, continúa la causa Lava Jato (Lavado Rápido) en la que fueron condenados políticos, empresarios y ex ejecutivos de Petrobras por la trama de corrupción. El Petrolao es considerado el caso de corrupción más grave de las últimas décadas y causante de la crisis política que atraviesa el gobierno de Rousseff.

    A su vez, el PSDB presentó ayer un nuevo pedido de juicio político (impeachment) contra Rousseff, a quien vincula con el Petrolao y maniobras fiscales.

  • Dilma Rousseff endurece su discurso ante los intentos de destitución por parte del Congreso

    La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, acusó de “golpismo” a los sectores opositores que buscan su salida a través de un juicio político, y advirtió que “la artificialidad de los argumentos” de esos grupos es total. Rousseff habló en un acto en San Pablo, donde estuvo escoltada por su antecesor y padrino político, Luiz Inácio Lula da Silva, y por el ex presidente de Uruguay, José Mujica, quienes le brindaron su respaldo en un encuentro de la Central Única de los Trabajadores (CUT), la mayor central sindical de Brasil.

    Las palabras de la mandataria llegaron tras la decisión de ayer del Supremo Tribunal Federal de emitir una medida cautelar contra un reglamento del Congreso, en base al cual parte de la oposición pensaba basarse para abrir el proceso de “impeachment” contra Rouseff.

    Hoy, el Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB), liderado por el ex candidato presidencial Aécio Neves, anticipó que redactará una nueva demanda de «impeachment» en la que incluirá supuestas irregularidades fiscales denunciadas por el Tribunal de Cuentas de la Unión. «Lo que antes era inconformismo, se transformó en un deseo de retroceso político y eso tiene un nombre: eso es golpismo de manera abierta», denunció Rousseff, que lamentó que quieran «acortar» su mandato «sin hechos jurídicos».

    El pronunciamiento de la presidenta llega en un momento de enorme tensión política, ya que el presidente de la Cámara de los Diputados, Eduardo Cunha, tiene en estudio varias acciones intentadas por la oposición con miras a la destitución de la mandataria.

    Pese a las numerosas peticiones ya archivadas por Cunha, la oposición confía en que el presidente de la Cámara acepte la solicitada por un grupo de juristas porque, consideran, está bien fundamentado desde lo jurídico y se refiere a las maniobras contables ilegales que el Gobierno supuestamente realizó para maquillar sus resultados fiscales de 2014. «La artificialidad de los argumentos (de la oposición) es absoluta y la voluntad de producir un golpe contra el funcionamiento es explícita», advirtió Rousseff.

    Lula, a su turno, brindó un nuevo espaldarazo a su sucesora, de quien juzgó que con su discurso de ayer «comenzó a hacer historia como líder política». «Hoy Dilma se liberó. Todavía voy a descubrir con quién conversó, porque la Dilminha que vino hoy aquí es otra Dilma», afirmó Lula sobre la presidenta, quien acostumbra a realizar discursos con menor carga política.

    Al revés de ayer en el Supremo Tribunal, el PSDB contrapuso hoy el anuncio de una nueva presentación que, según fuentes socialdemócratas, incluirá la maniobras fiscales del gobierno de Rousseff junto a los argumentos del jurista Helio Bicudo, fundador del oficialista Partido de los Trabajadores, del que se desafilió en 2005.

    El PSDB considera que pese al fallo del Supremo Tribunal Federal contra un reglamento del Congreso que impidió el inicio del proceso de «impeachment», esto no impide que retome su estrategia para exigir la salida de Rousseff. Paralelamente agrupaciones de la sociedad civil evalúan convocar a una nueva movilización en demanda del «impeachment», que puede ser realizada el 15 de noviembre, cuando se conmemora el día de la proclamación de la república.

  • Scioli se reunirá con los presidentes Tabaré Vázquez de Uruguay y Dilma Rousseff de Brasil

    El gobernador bonaerense y candidato al presidente del FpV se reunirá con el presidente de Uruguay y luego con la mandataria brasileña Dilma Rousseff, en el marco de los encuentros que realiza con los líderes latinoamericanos para afianzar el bloque regional y profundizar las relaciones bilaterales.

    Bajo el lema de “más Argentina en el mundo y más mundo en la Argentina”, Scioli se reunirá desde las 11.30 con el presidente Tabaré Vázquez para fortalecer de cara al futuro “una agenda de mayor integración, buscando la complementación productiva, atraer inversiones, potenciar las exportaciones y dinamizar cada vez más el turismo, de cara al desarrollo que planteamos”, según informó Prensa del candidato.

    “Tenemos seguir fortaleciendo el diálogo regional en materia productiva, de infraestructura y de conectividad, incluyendo a sectores agroalimentarios por un mayor desarrollo, donde prevalezca la materia gris y la materia prima de nuestros pueblos”, aseguró Scioli. “La hermandad de los pueblos nos lleva a seguir trabajando cada vez más coordinados, integrarnos regionalmente y afianzar la relación bilateral entre ambos Estados”, anticipó el candidato presidencial.

    Asimismo, desde las 17, Scioli mantendrá un encuentro con la mandataria de Brasil, Dilma Rousseff, con interés especial en el intercambio comercial de ambos países, para afianzar “cada vez una mayor integración de Argentina al mundo, en esta etapa que se viene del desarrollo argentino” a través de temas fundamentales como “el rol de la conectividad del transporte, corredores bioceánicos, ferrocarriles, hidrovía, y especialmente, el interés por el sector automotriz”, remarcó el candidato del FpV.

  • Maduro ordenó nuevamente el cierre de un paso fronterizo con Colombia

    El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ordenó el cierre de un paso fronterizo con Colombia en la región noroccidental de Zulia, además de declarar el estado de excepción de tres municipios, a fin de ampliar las operaciones de seguridad en la línea limítrofe binacional, en una medida que podría agudizar el conflicto entre ambos países, aún cuando en paralelo surgen acciones internas y externas para remediarlo.

    Maduro dijo desde la casa de gobierno de Miraflores que ordenó el cierre en el paso fronterizo de Paraguachón, en Zulia, que se suma a que los fueron clausurados en Táchira, hace 19 días.

    El gobernante anunció también que declaró el estado de excepción de los municipios Guajira, Mara y Almirante Padilla de Zulia, con el propósito de proteger a los habitantes de estos sectores.

    «He decidido, luego de un diagnóstico exacto para construir la nueva frontera, proceder al cierre del paso fronterizo de Paraguachón en el estado Zulia, para seguir avanzando en la liberación de delitos, criminales, paramilitares, contrabandistas, como hemos acordado el respeto al pueblo y la libertad de paso del pueblo Wayúu», refirió en una intervención en el canal oficial Venezolana de Televisión.  Igualmente, ordenó el desplazamiento de 3.000 soldados a la región limítrofe de Zulia para reforzar las medidas de seguridad en la caliente zona fronteriza.

    El paso de Paraguachón tiene un menor flujo comercial y de personas que el de San Antonio de Táchira, que fue cerrado el 19 de agosto, tras un ataque de grupos armados irregulares que dejó tres soldados heridos. «He ordenado un estado de excepción en los municipios Guajira, Mara y Almirante Padilla. Estos son objeto de un ataque inclemente de grupos irregulares, paramilitares, delincuentes. Ya anunciaremos más decisiones con respecto a otros municipios del estado Zulia», añadió.

    Con esta medida, varios de los principales puntos de la frontera con Colombia están cerrados al tránsito de personas y mercancías. En la frontera de Táchira, durante las operaciones de seguridad fueron deportados más de 1.000 colombianos, lo que generó denuncias sobre violaciones de derechos humanos.

    Por otro lado, Maduro reiteró que aceptaba la mediación propuesta por Argentina y Brasil para fijar una reunión con su colega colombiano, Juan Manuel Santos, a fin de buscar soluciones a la crisis.

    «Yo le he dicho: vamos a vernos. He aceptado la mediación del gobierno de Brasil y de Argentina, que me propusieron a nombre de la presidenta Dilma Rousseff y la presidenta Cristina Fernández una reunión en Manaos o en Buenos Aires entre usted Santos y yo. Yo lo he aceptado, no me rehuya más, vamos a vernos, restituyamos las relaciones de diálogo, respeto, de convivencia, de coexistencia, entre modelos, usted es capitalista de derecha y yo soy socialista, bolivariano, chavista», indicó dirigiéndose a Santos.

    Tras asegurar que respeta a Santos, afirmó que nunca pretendió que su par colombiano «sea ni bolivariano, ni revolucionario, ni chavista». «Entonces, no pretenda usted (Santos) que yo sea uribista, no pretenda usted que yo sea capitalista neoliberal», remarcó.

    «Yo le tiendo mi mano para restituir un diálogo respetuoso, de altura, entre dos jefes de Estado; usted de Colombia, yo de Venezuela. Le he dicho a usted, sin condiciones, aquí el único que puede poner condiciones soy yo porque son ustedes los agresores, así que elimine usted el ataque a la moneda, acabe con el contrabando de extracción de Venezuela hacia Colombia y con los paramilitares», concluyó.

    Santos, por su parte, anunció anoche que está dispuesto a reunirse con Maduro en Montevideo, en el marco de otro intento mediador, en este caso propuesto por el presidente uruguayo, Tabaré Vázquez.

    «La semana pasada recibí una llamada telefónica del presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, quien ofreció sus buenos oficios para facilitar el diálogo con Venezuela», reveló Santos al término de una reunión con su gabinete en la Casa de Nariño, sede del gobierno colombiano.

  • Lula da Silva afirmó que volverá al primer plano político para defender a Rousseff

    El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva afirmó hoy que ha decidido volver al primer plano de la política de su país y defender a su sucesora y actual jefa de Estado, Dilma Rousseff, luego de permanecer durante cinco años en un discreto segundo plano.

    La afirmación del ex mandatario se asocia ineludiblemente con la afirmación que hizo ayer, en el sentido de que estaba evaluando volver a postularse en los comicios de 2018 para presidir Brasil.

    Lula, quien estuvo flanqueado por el ex presidente de Uruguay José Mujica, afirmó ante los asistentes a un seminario que permaneció «callado» en los últimos cinco años, desde que terminó su segundo mandato, y afirmó que ahora ha decidido «viajar, hablar y dar entrevistas» para defender la labor de Rousseff.

    «Como tengo las espaldas anchas y ya recibí demasiado, veré si le dan un poco de sosiego a Dilma y me pegan a mí», dijo el fundador y líder del Partido de los Trabajadores (PT) en alusión a las críticas de la oposición hacia la presidenta.

    Lula, quien presidió Brasil entre 2003 y 2010, sostuvo que «la derecha reaccionaria» le ha dado por «muerto» en varias ocasiones.

    «Los adversarios todo el santo día dicen mi nombre. Aprendí una cosa, solo matas a un pájaro si se queda quieto, si se mueve no lo cazas. Yo volví a volar otra vez», dijo Lula y desató la ovación en un auditorio colmado de personas en São Bernardo do Campo, la ciudad satélite de San Pablo en la que inició su carrera sindical y política.

    El ex mandatario aseguró que no se siente insustituible en la política brasileña, puesto que en «todo hombre que se siente imprescindible, está naciendo un dictador dentro de él», pero puntualizó que no es fácil crear nuevos líderes.

    Lula aseguró que Brasil vive una «lucha de clases» que viene «de arriba abajo» y que responde a los «prejuicios» de la elite hacia los pobres y que se ha traducido en el «odio» y en un proceso de «criminalización» del PT, en alusión a los escándalos de corrupción de Petrobras y otros por el que están enjuiciados varios dirigentes.

    En línea con su anunció de volver a los primeros planos, Lula da Silva defendió la reinstauración de la llamada Contribución Provisoria sobre los Movimientos Financieros (CPMF), un tributo conocido como impuesto al cheque, que ayudaría al gobierno a cerrar la brecha fiscal en el 2016, y opinó que nunca se debiera haber eliminado.

    «No se si es verdad si (el ministro de Salud, Arthur Chioro) defendió la CPMF. Pero es verdad que no debería haber sido extinta», dijo Lula.

    El gobierno de la presidenta Dilma Rousseff considera recrear la CPMF, en medio de las dificultades financieras creadas por la caída de la recaudación en un contexto de debilidad económica.

    Se calcula que la brecha fiscal a cubrir en el 2016 es de unos 130.000 millones de reales. La posibilidad de reinstaurar la CPMF despertó la oposición de empresarios y el Congreso.

    La CPMF fue creada en 1997 por el gobierno de Fernando Henrique Cardoso y derogada por el Poder Legislativo en el 2007.

    El ministro de Salud, Arthur Chioro, defiende una alícuota de 0,38 por ciento, la última que rigió en la CPMF anulada ocho años atrás.

    Por su parte Mujica, quien presidió Uruguay entre 2010 y marzo de 2015, avaló las palabras de su colega al señalar que en política «no hay hombres imprescindibles» sino «causas imprescindibles».

    «Por grande que sea un dirigente, nunca será tan grande si no tiene una columna de gente atrás que le dan fuerza», manifestó el líder uruguayo, que integra el Frente Amplio-Encuentro Progresista.

    Mujica recalcó la importancia de los partidos políticos, sin los cuales «no hay democracia», aunque advirtió que estas formaciones «también enferman» y «pueden correr el riesgo de convertirse en agencia de colocación de puestos».

    «Hay que luchar por partidos republicanos, donde los dirigentes viven como la mayoría y no como la minoría», reiteró Mujica, que está en Brasil desde el pasado jueves para recoger un premio y para dar una serie de discursos.

  • Dilma Rousseff recibe a la canciller Ángela Merkel, en medio de la crisis política

    La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, recibió anoche a su colega alemana Angela Merkel, quien realiza una visita de 24 horas a este país, que atraviesa una crisis económica y política.

    Rousseff recibió con una «cena de trabajo» en el Palacio de la Alvorada, su residencia oficial, a la mandataria alemana, en la que asistieron alrededor de 20 ministros de ambos países que tuvo según informaron un carácter privado.

    El segundo encuentro entre ambas, que tendrá lugar este jueves, ocurre un día después de que el Banco Central anunciara que Brasil entró en «recesión técnica», ya que los dos primeros trimestres del año tuvieron actividad económica negativa.

    Las mandatarias se reunirán en el Palacio presidencial de Planalto, asistirán a la firma de documentos bilaterales y compartirán un almuerzo, tras el cual Merkel regresará a Alemania.

    Según trascendió, uno de los intereses de la presidenta brasileña es presentar a Merkel una serie de planes de inversiones que su gobierno ha desarrollado en los últimos meses en su afán de capear la difícil situación de la primera economía de América Latina.

    Rousseff y su ministro de Hacienda, Joaquim Levy, impulsan un programa de ajuste que contempla reducción del gasto público, junto con el respaldo a una mayor presencia de emprendedores extranjeros.

    «Hay un consenso respecto de que Alemania puede tener un gran interés en el Plan de Concesiones en el área de infraestructura que Brasil está realizando», señaló el ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, Armando Monteiro, informó la oficina de prensa del Planalto.

    «Nosotros identificamos algunas áreas como ferrocarriles y puertos, que pueden interesar a los inversores alemanes», agregó el funcionario luego de participar ayer en una reunión con Rousseff.

    La visita de Merkel demuestra que Berlín apuesta por «el éxito» del gobierno brasileño dijo, por su parte, el diplomático Oswaldo Biato Júnior, jefe del Departamento de Europa en la Cancillería.

    «Si ellos (los alemanes) no apostaran (en Brasil) hubieran postergado o cancelado el viaje; esto demuestra que a pesar de la crisis nuestro país es un socio económicamente muy importante», completó Biato Júnior.

    Brasil es actualmente el socio comercial más importante de Alemania en Sudamérica con un volumen comercial anual de cerca de 20.000 millones de euros (22.074 millones de dólares). En 2014 las exportaciones alemanas subieron un uno por ciento, hasta los 11.800 millones de euros, de acuerdo con datos del Ministerio de Exteriores alemán.

    En tanto, las ventas de Brasil a Alemania cayeron un siete por ciento, a los 6.600 millones de euros, convirtiendo al país europeo en el cuarto socio comercial de Brasil, por detrás de China, Estados Unidos y Argentina.

    Pero el comercio no será todo en el actual encuentro: se espera que el Ministerio alemán para la Protección del Medio Ambiente otorgue fondos por 551 millones de euros, 525 millones en concepto de créditos. La mayor parte de dichos fondos, 428 millones de euros, están previstos para proyectos de desarrollo de energía sustentable, mientras que 123 millones de euros esperan ser destinados a la preservación de la selva.

  • Nueva marcha opositora en contra de Rousseff aviva la crisis política en Brasil

    Dilma Rousseff, presidenta de Brasil,  enfrenta hoy la tercera marcha opositora desde que asumió su mandato a inicios del año, en un marco adverso por la crisis económica y las divisiones dentro del Congreso. A menos de ocho meses de haber iniciado el segundo periodo de gobierno, Rousseff vio caer su popularidad al 8% y su rechazo trepar al 71% de acuerdo con una encuesta de Datafolha.

    Las profecías que merodeaban la campaña de octubre de 2014 tomaron cuerpo en los últimos meses cuando la economía y las denuncias por los casos de corrupción en Petrobras, obligaron a la mandataria a tomar decisiones que no contentaron al mercado financiero pero tampoco a los trabajadores, gran apoyo en su reelección, por las medidas de ajuste y recortes.

    Los escándalos de corrupción destapados en Petrobras, que salpican a varios partidos de la coalición de gobierno y a una veintena de empresas privadas, y el deterioro de la economía tensionaron el clima político. La crisis económica alertó al gobierno y hasta se especuló con un regreso al gabinete del ex presidente y líder del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), Lula da Silva, pero según la prensa local local no aceptó la propuesta que habría planteado Rousseff de ocupar uno de los ministerios.

    La situación fue aprovechada por la oposición del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) que logró dar un saltó al frente en el balotaje del año pasado, cuando su candidato presidencial Aecio Neves fue derrotado por Rousseff sólo por tres puntos, y ahora encabeza, por primera vez formalmente, una marcha que promete ser multitudinaria en varias ciudades del país, llevando como consignas «Fuera Dilma, fuera PT».

    El jueves pasado, la mandataria del PT expresó su decisión de no renunciar pero admitió preocupación ante la «intolerancia» imperante que, dijo, puede recrear el clima de inestabilidad previo al fin de los gobiernos de Joao Goulart, derrocado por un golpe militar, y Getulio Vargas, que se quitó la vida. «Existe una cultura golpista, pero no están las condiciones materiales para que eso ocurra, la intolerancia divide al país, hay un proceso de intolerancia como no se vio antes en Brasil, sino en los períodos en que se quebró la democracia», planteó Rousseff. De todos modos señaló que no considera inminente la quiebra del orden democrático pues esto no coincide con la idiosincrasia de la sociedad brasileña.

    Rousseff aseguró que el actual ambiente político le «recuerda» al que precedió al derrocamiento de Goulart en 1964, que dio paso a la dictadura que se prolongó por 21 años, durante la cual ella fue presa política. Al hablar de la marcha por el «impeachment» como denominan al juicio político, Rousseff comentó: «Tenemos que ser capaces de convivir con las diferencias y las situaciones difíciles, ya no somos una democracia infantilizada; las manifestaciones son algo normal».

    Agregó, en entrevista al canal SBT de San Pablo, que «las manifestaciones (del 16 agosto) no se pueden transformar en procesos que llevan a la violencia». Ciertos sectores de la oposición, además, advirtieron que agosto es un mes de cataclismos políticos en la historia brasileña; en agosto de 1954 se quitó la vida Getulio Vargas y el 16 de agosto de 1992 hubo una movilización que selló la suerte del presidente Fernando Collor de Mello, que renunció cuatro meses más tarde.

    «No se puede aceptar la teoría de cuanto peor mejor porque esto acaba perjudicando a la población» se quejó Rousseff, reiterando los cuestionamientos a la oposición. En varias declaraciones de la semana pasada, la presidenta afirmó ser la «representante legítimamente electa por el voto popular» en las elecciones de octubre de 2014.»No pienso en renunciar» sostuvo, y prosiguió que el cargo de jefe de Estado «exige respeto a la institución, un respeto fundamental no solo para mí sino para todos los presidentes que vendrán después de mí», observó.

    En defensa del gobierno también entró de lleno Lula, quien en los últimos días participó en diversos actos «contra el golpe», en los que ha dicho que «algunos olvidan que (Rousseff) fue reelegida en octubre». Como respuesta a las manifestaciones de hoy, el PT ha convocado para el próximo jueves a diversos actos en todo el país, en los que, según Lula, «el pueblo expresará su apoyo a Rousseff y la democracia».

    La semana pasada, la mandataria sumó un apoyo clave del Senado a partir de que el titular de la Cámara alta, Renán Calheiros, descartara dar curso a un pedido de juicio político pedido por la oposición, y propusiera una agenda de reformas para enfrentar la crisis económica. El jefe del Senado rechazó acelerar el análisis de las cuentas del gobierno en 2014 impulsado por el líder de Diputados, Eduardo Cunha, considerado el opositor más convencido de promover el impeachment, acusado además por las acusaciones de su corrupción en su contra en el escándalo de Petrobras. Si el Senado no revisa el balance de la gestión de Rousseff se impedirá, al menos por ahora, que haya argumentos para eventuales pedidos de impeachment.

    Por su parte, los movimientos sociales que le dieron apoyo a la mandataria frente a las protestas convocadas para el domingo, le expresaron su apoyo y rechazo al golpismo opositor, pero exigieron una «salida por izquierda» y mostraron su resistencia ante los planes de ajuste de la mandataria. Rousseff garantizó que no habrá «retrocesos en las políticas sociales», pero admitió que «ya no se podrá gastar como se gastaba antes, cuando había más dinero», lo cual no convenció del todo a los activistas. Muchos de ellos además, participaron de la multitudinaria marcha en Brasilia el martes pasado, convocada por mujeres campesinas «contra el golpe» y «en defensa de la democracia», que concluyó con un acto en un estadio de fútbol al que asistieron Lula y Rousseff.

  • Dilma Roussef atraviesa uno de sus peores momentos al frente de Brasil

    En el día de ayer sucedió en Brasil uno de los cacerolazos mas grandes que enfrentó la administración de la presidenta Dilma Rousseff. En San Pablo, Río de Janeiro, Belo Horizonte, Brasilia, Recife, Salvador, Florianópolis y otras grandes ciudades del país se escucharon en simultaneo las protestas en el mismo momento que la televisión ponía al aire un spot en donde principalmente hablan el ex presidente Lula Da Silva y la actual mandataria Rousseff.

    En el spot, Dilma reconoce los problemas que estan sucediendo en su país pero afirma que «Estamos en un año de travesía, y esa travesía va a llevar al país a un lugar mejor. Estamos actualizando las bases de la economía y vamos a volver a crecer con todo nuestro potencial, con los precios bajando, el empleo en alta y con salud y educación de mas calidad».

    La mandataria agregó: «Sé que muchas cosas tienen que mejorar, pero vamos a salir de esto» y alertó también que sabe «soportar presiones y hasta injusticias».

    Lula, por su parte, también admitió que «la situación no está fácil y que la crisis ya llegó a nuestras casas», pero garantizó que ésta «no es la peor crisis» por la que ha pasado el país.

    En otra parte del spot de 10 minutos uno de los presentadores pidió elegir entre el camino del «pesimismo» que encabeza la oposición, o el de la «esperanza» encarnado en Dilma y el oficialista PT.

    La protesta está enmarcada en un conjunto de situaciones que está atravesando el país, como el escándalo de corrupción de Petrobras que amenaza cada día mas al círculo íntimo del ex presidente Lula y de la actual presidenta Rousseff, y en uno de los récord históricos de imagen negativa que tiene la presidenta.

    Según un sondeo de la encuestadora Datafolha divulgados el mismo día revelaron que el rechazo a su gobierno llega al 71%. De esta forma Dilma pasa a ser la presidenta con peor imagen negativa desde el retorno de la democracia en dicho país.

    Se derrumba el Real

    A su vez el país está atravesando una situación económica delicada con estancamiento económico, aumento de la inflación y derrumbe de su moneda.

    La cotización del real, cayó por quinta jornada consecutiva y un 24% en lo que va del año, hasta tocar al cierre su mínimo en 12 años, a 3,4885 frente al dólar, acompañado de un continuada pérdida en los rendimientos de los bonos locales.

    La caída de la moneda y de los bonos, es el reflejo de la caída de la actividad económica y exportadoras que golpea a Brasil, pero también se debe al tenso ambiente político derivado del escándalo de corrupción en la estatal Petrobras que salpica a la clase política y a las principales constructoras del país.

    A su vez la inflación, que está al borde de superar un dígito anual, no para de aumentar. Fue del 0,62 % el pasado julio, lo que empujó la variación en los primeros siete meses al 6,83 % y elevó la tasa interanual al 9,56 %, según informó hoy el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE). De acuerdo a ese organismo estatal, la variación interanual es la más alta registrada en el país desde noviembre de 2003, cuando había llegado al 11,02 %.