Categoría: Destacado

  • La nueva centralidad de Mauricio Macri, entre un rol más activo en Juntos por el Cambio y las sospechas sobre su candidatura

    “Hay que entender que con Cristina no alcanza y sin ella no se puede”. Lo dijo Alberto Fernández en febrero de 2018, cuando se reunió con la actual Vicepresidenta para superar sus diferencias de entonces. La misma frase es la que ahora parafrasean algunos dirigentes de Juntos por el Cambio para referirse al dilema que atraviesan: “Con Mauricio no alcanza y sin él no se puede”.

    Aun con el debate interno que genera su gobierno, en particular por sus pésimos resultados económicos, la figura de Mauricio Macri sigue siendo más que relevante en la coalición opositora. Y la semana pasada tuvo un papel activo en las negociaciones para consensuar el texto del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Su endurecimiento derivó en el proyecto aprobado por la Cámara de Diputados, que contempló los cambios que querían en Juntos por el Cambio.

    “Hagan lo que tengan que hacer, pero evitemos el default”, les dijo el ex presidente a un grupo de dirigentes que lo visitaron el fin de semana pasado. Aun así, fue el que más se resistió, junto con Patricia Bullrich, a que avanzara el proyecto del Poder Ejecutivo que incluía en uno de sus artículos las medidas económicas que se van a aplicar y que JxC se negaba a suscribir. Si la UCR y la Coalición Cívica avalaban esa propuesta, los “halcones” estaban dispuestos a votar en contra en el recinto.

    Esa posibilidad sirvió para que se retomaran las discusiones, tanto las internas como las que se mantenían con Sergio Massa, el presidente de la Cámara de Diputados. Las necesidades políticas de Alberto Fernández, en medio de la resistencia kirchnerista a votar el acuerdo, hicieron que el oficialismo aceptara las propuestas de Juntos por el Cambio. Así se llegó al proyecto de un artículo que sólo autoriza al Gobierno a renegociar la deuda, pero que incluso estuvo mucho más en sintonía con lo que pedía la oposición. Por ejemplo, en el agregado que menciona “la cancelación de los vencimientos del acuerdo stand by oportunamente celebrado en 2018 y el fortalecimiento de las reservas internacionales”. Con picardía, un referente de JxC interpretó que esa alusión “liquida” la causa penal contra Macri y sus funcionarios por el endeudamiento.Los presidentes de los partidos de Juntos por el Cambio: Gerardo Morales, Miguel Angel Pichetto, Patricia Bullrich y Maximiliano FerraroLos presidentes de los partidos de Juntos por el Cambio: Gerardo Morales, Miguel Angel Pichetto, Patricia Bullrich y Maximiliano Ferraro

    Sin embargo, hay algunos dirigentes de la UCR y de la Coalición Cívica que, en privado, le atribuyen a Macri haber obstaculizado el acuerdo con exigencias de último momento que complicaron las tratativas que se mantenían en el Congreso.

    Por algo, luego de la sanción del acuerdo con el Fondo, el presidente del radicalismo, Gerardo Morales, decidió excluir al PRO entre sus agradecimientos en una publicación que hizo en Twitter: “Quiero destacar la gran responsabilidad institucional de Juntos por el Cambio buscando los consensos para evitar el default en Argentina. Felicito en particular al bloque de diputados de la UCR, la Coalición Cívica y el Peronismo Republicano por su compromiso desde un primer momento”.

    Algunos creen que el mismo sentido tuvo lo que escribió Elisa Carrió en las redes sociales: “Felicito a toda la Coalicion Cívica por haber llevado adelante la estrategia de evitar el default. Privilegiando los intereses de la Argentina por sobre intereses especulativos y personales”. ¿Se refería a los “halcones” cuando habló de “intereses especulativos y personales”?.

    Cerca de Macri lo descartan de plano: aseguran que el ex presidente y la fundadora de la Coalición Cívica hablaron dos veces en medio de las negociaciones legislativas, aunque admiten que con Morales predominó la desconfianza, aunque se reunieron en una hamburguesería de la zona norte para acercar sus posiciones sobre el entendimiento con el FMI. “Los radicales y Carrió estaban dispuestos a votar lo que quería el Gobierno. La postura de Mauricio y Patricia obligó al Gobierno a ceder”, aseguran.El bloque de diputados de Juntos por el Cambio, en el debate sobre el acuerdo con el FMIEl bloque de diputados de Juntos por el Cambio, en el debate sobre el acuerdo con el FMI

    Tras la votación, Macri se mostró magnánimo: durante una recorrida por Expoagro, en San Nicolás, dijo que “felicitaba a todos” los legisladores de Juntos por el Cambio porque “han tenido una gran actuación” y concluyó: “Hemos hecho lo correcto”.

    En el PRO, de todas formas, revelan que el ex presidente tuvo otra actitud en la intimidad: al recibir a los legisladores de su partido para saludarlos por el triunfo político de Diputados, se quejó de “las estupideces de algunos de nuestros socios”.

    La centralidad del ex presidente está fuera de discusión. Horacio Rodríguez Larreta acompañó la postura de los “halcones”, aunque estaba más cerca de la posición de las “palomas”, proclives a suscribir el acuerdo como sea para evitar el default. Hay quienes hablan de algunos dirigentes que moderaron su dureza luego de hablar con la embajada de los Estados Unidos.

    El protagonismo de Macri recreó las eternas dudas sobre sus próximos pasos en la política: ¿será o no candidato presidencial? En diciembre pasado, el ex mandatario brindó la definición más concreta sobre el tema. “No me anoto en ninguna carrera para ser presidente en 2023″, dijo al programa “La cornisa”, de Luis Majul. Quienes lo rodean no están tan seguros de que sea así y deslizan que el momento para tomar una decisión será en marzo próximo. En 2022 no se puede hablar de candidaturas, advierten en el entorno macrista, pero a comienzos del año que viene será inevitable hacerlo. Y un mayor deterioro de la economía argentina, como prevén los economistas del PRO, podría darle más credibilidad al ex presidente. De por sí, según algunos encuestadores, está bajando su nivel de rechazo en la opinión pública.

    Incluso se menciona que si Macri decidiera competir para volver a la Casa Rosada, le pediría a Bullrich que desista de la candidatura presidencial y se postule para la gobernación bonaerense, ya que, imagina, su primo Jorge Macri, actual ministro de Gobierno porteño, podría ser un excelente candidato a jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires.Juan Manuel López, Mario Negri y Cristian Ritondo, los jefes de los bloques de diputados de Juntos por el CambioJuan Manuel López, Mario Negri y Cristian Ritondo, los jefes de los bloques de diputados de Juntos por el Cambio

    En el bullrichismo niegan esa versión y la atribuyen a “una operación del larretismo”. Luego de aclarar que la titular del PRO no tiene domicilio en la Provincia (y se requieren cinco años de domicilio en el distrito bonaerense para postularse a la gobernación), ratifican que su líder “no se bajará del proyecto presidencial”. Incluso se ofenden por la versión: “¿Por qué si se presenta Macri para competir en 2023 debería bajarse Patricia de su candidatura presidencial y no Rodríguez Larreta?”.

    “Mauricio no va a ser candidato a la Presidencia”, aseguran allegados a Bullrich. “Nadie se mantiene tan activo en la política si no tuviera aspiraciones de volver a la Presidencia”, interpreta alguien que habla seguido con el ex presidente. Para un operador del gobierno porteño, Macri no hará nada que perjudique a Rodríguez Larreta, como complicarle las chances de llegar a la Casa Rosada. Y aseguran que el vínculo entre ambos mejoró muchísimo desde enero, cuando coincidieron en el exclusivo country Cumelén, en Villa La Angostura, Neuquén. Trascendió que tuvieron una sola reunión a solas, pero, en realidad, fueron dos y hubo muchos más encuentros sociales y comidas con amigos que compartieron en esos días de vacaciones.

    En la UCR, enigmáticos, dejan trascender que Macri está armando equipos de trabajo para su “segundo tiempo” en el Gobierno y que invierte recursos en el interior para apuntalar su armado nacional. “Ojalá se presente para competir por la Presidencia. Es mi candidato favorito”, bromea un encumbrado dirigente radical: lo dice porque está convencido de que el ex presidente tendrá más probabilidades de perder que de ganar las PASO ante cualquier postulante del partido de Leandro N. Alem.

    Nada está dicho todavía, en realidad. Algunos también pensaban en 2015 que, tras su derrota electoral, era imposible que Cristina Kirchner regresara al poder. Es que las crisis recurrentes siempre fueron previsibles en la Argentina, pero esta tierra siempre será próspera en materia de sorpresas políticas.

    Fuente: Infobae.com

  • Alberto Fernández compartió un categórico mensaje que pide el alineamiento de todos los funcionarios

    El presidente Alberto Fernández compartió un categórico mensaje en las redes sociales en medio de su cruce con La Cámpora a partir de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). “Todos los funcionarios tienen la obligación de estar alineados con el Presidente”, afirmó Leandro Santoro, declaración que el mandatario retuiteó en su cuenta.

    La declaración tiene lugar en medio de los fuertes cortocircuitos que hubo en la coalición oficialista desde que el Gobierno anunció un acuerdo con el Fondo, hecho que desencadenó la salida de Máximo Kirchner como jefe de la bancada oficialista. La Cámpora votó en contra del proyecto oficial el viernes en el Congreso.

    “No solamente estuvo mal la decisión de no acompañar al acuerdo con el FMI, porque el motivo ameritaba que se lo acompañe, si no que además también para que un Gobierno sea efectivo y eficiente en su gestión requiere que todos sus funcionarios estén alineados con el Presidente”, afirmó Santoro en declaraciones a Radio con Vos.

    Alberto Fernández retuiteó una fuerte declaración de Leandro Santoro.
    Alberto Fernández retuiteó una fuerte declaración de Leandro Santoro.Twitter

    Este sábado, Andrés “El Cuervo” Larroque, ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense y alto dirigente de La Cámpora, cuestionó al Gobierno por no repudiar lo suficiente el ataque contra el despacho de Cristina Kirchner durante la sesión en la Cámara Diputados por el acuerdo con el FMI. “Aturde el silencio”, dijo. El ministro de Seguridad, Alberto Fernández, y la portavoz de la Presidencia, Gabriela Cerruti, le contestaron.

    En medio de ese cruce, Leandro Santoro consideró un “error político” el rechazo de Máximo Kirchner al acuerdo con el FMI. Contó que le pidió una reunión a solas, que charlaron sobre la cuestión y que él le dio sus motivos. Si bien dijo que tienen una buena relación, reiteró su disconformidad con la renuncia a la presidencia del bloque del Frente de Todos en la Cámara de Diputados.

    Para Santoro, el oficialismo tiene el desafío de “recrear unidad” tras el quiebre exhibido en la votación del acuerdo con el FMI. En ese sentido, señaló que apuesta a “construir puentes”. “Si el Frente de todos no logra recrear unidad, va a ser muy difícil que esté competitivo en el 2023 y que tenga muchas herramientas de gobernabilidad en este año y medio que resta de mandato”.

    El legislador, que además forma parte del círculo íntimo del Presidente, reconoció que puede haber interrogantes sobre la solidez de la coalición. “Por más que se tenga una sospecha, yo estoy obligado a trabajar hasta el último minuto por la unidad. Tengo que ser cuidadoso en las declaraciones para no conspirar contra los intereses partidarios nuestros”.

    Santoro mandó un mensaje no solo a La Cámpora sino también al sector de Juan Grabois (Patria Grande) y a la Corriente Clasista y Combativa, que también integran el Frente de Todos, y que votaron en contra del pacto con el organismo de crédito con base en Washington. El legislador insistió en que mostrarse divididos en la sesión es un “error” que va “en detrimento de la eficacia de la gestión pública”.

    “El bloque oficialista tiene la responsabilidad de dar la discusión dentro del bloque si es que hay disidencias pero luego de saldarlas tienen que salir de cara a la sociedad a defender la posición del Gobierno. Todos los funcionarios tienen la obligación de estar alineados con el Presidente y el bloque oficialista tiene la responsabilidad de respaldar las políticas que el Gobierno le propone a la sociedad”, expresó.

    Según Santoro, la sociedad percibe que “la política está demasiado enroscada en sus propios temas”, un aspecto que, dijo, debilita a todos los partidos en su conjunto. En esa línea, sostuvo que algo similar ocurre en Juntos por el Cambio a partir de las fricciones entre el radicalismo y el partido PRO.

    Fuente: La Nación

  • Cecilia Todesca Bocco: «Mucho de lo que aparece como una imposición del FMI constituye una agenda que Argentina debería tener»

    Te tocó estar viviendo otra crisis, la de las subprime del año 2009, también en la función pública. ¿Cómo comparás aquella crisis con ésta? 

    —La crisis que estamos viviendo ahora tiene elementos diferentes por el impacto de la pandemia, que fue muy horizontal. No hubo prácticamente ninguna actividad que quedó funcionando como lo hacía antes de la pandemia. Más allá de que aquella también fue una crisis global, que las personas no se puedan trasladar entre países, por supuesto, pero desde su casa a cualquier otro lugar implicó un golpe bastante más grande.

    —Esta crisis se produce después de otra crisis, como un segundo golpe. 

    —La otra tenía otras características, era una crisis que se inició en el sistema financiero, con lo grave que eso puede ser. Esta es una crisis real. Esta es una crisis de la sociedad y de la economía real. No podés salir de tu casa, no podés generar los ingresos o no podés trasladarte para que te atiendan, no podés llevar a los chicos a la escuela, no podés subirte a un avión para ir a asistir a un familiar que está afuera y necesita ayuda, o a terminar un negocio o a iniciar tu vida en otro lugar que tenías previsto. Pero esto no fue 15 días, que era lo que inicialmente se pensaba, ni un mes, sino que se alargó por meses. Entonces, la disrupción fue muy fuerte. De hecho, todavía hoy estamos con los precios de la logística asociada, por ejemplo, a las mercaderías, a las exportaciones, a las importaciones, afectada por la pandemia, y estamos a dos años. 

    Cecilia Todesca Bocco, en la entrevista con Jorge Fontevecchia.
    ECONOMÍA. “La relación entre el crecimiento y cómo tracciona las importaciones es muy elevada en Argentina, a lo que se le suma el factor financiero, que es que ahorramos además en moneda extranjera. Eso nos lleva a estos estrangulamientos del sector externo muy rápidamente”. (FOTO MARCELO DUBINI)

    —Cuando digo un golpe sobre otro golpe, me refiero a la crisis que genera la guerra en Ucrania después de la del covid.

    —Quizá voy a caer en un lugar común, pero no puedo no decirlo. No puedo creer que los liderazgos internacionales hayan planteado las cosas de manera tal que hoy estemos en un conflicto con pérdida de vidas humanas. Un bombardeo realmente es inverosímil. Con el sufrimiento que tuvimos todos los países por la pandemia que, como insisto, fue bastante largo y tiene efectos duraderos, seguimos con problemas en el transporte de las mercancías. Seguimos con una parte de la población mundial que no está vacunada. No es el caso en Argentina, pero en otros países sí. Con lo cual seguimos teniendo un riesgo de estas nuevas cepas que el virus muta y podés llegar a tener otros problemas allí. Que en este contexto se genere una invasión y una guerra como la que estamos viviendo, que va a tener un segundo efecto sobre los precios de la energía, sobre el precio de las commodities, y entonces sobre la inflación. Si esto continúa en el tiempo, va a repercutir en la tasa de crecimiento del mundo y de cada uno de los países. Hay tantas instancias multilaterales y organismos de diálogo, que es increíble que todo ello esté y no se haya podido dar una solución que no sea bélica. 

    —Frente al aumento del precio de las commodities, para Argentina: el beneficio por el aumento del precio de las exportaciones alimentarias versus el perjuicio por el aumento del precio de las importaciones de energías, ¿da equilibrado? Escuché de 2 mil millones a 10 mil millones de dólares de pérdida. 

    —Es difícil hacer las proyecciones porque no sabemos cuánto va a durar este conflicto. Entonces, no sabemos si los precios que estamos viendo hoy, tanto de la energía como de las commodities, en particular de los alimentos, van a estar en los niveles actuales o luego se van a acomodar un poco más abajo. La guerra en Ucrania, en términos de sus impactos económicos en el resto del mundo, es mala. Todos los impactos son malos. Y los beneficios, menos los costos, no nos van a dejar en un mejor lugar. 

    “Crecer para estabilizar decimos nosotros, no estabilizar para crecer.”

    ¿No podríamos haber tenido solo beneficios con tarifas que promovieran la producción y hasta exportación de energía? ¿Algo se hizo mal en el pasado? 

    —No, el tema de la energía tiene mucho que ver con el ciclo económico. Cuando crecés muy rápidamente, consumís más. Nosotros el año pasado consumimos mucho, pero en ese momento no teníamos demasiado inconveniente. Se está empezando a licitar el famoso gasoducto que nos permitiría llevar el gas de Vaca Muerta hacia el norte del país. Pero eso va a tardar. De acá a fin de 2023. No soy especialista en el tema, pero eso es lo que me han dicho. Con lo cual tenemos dos años más de suplir esa diferencia en términos de gas. 

    —En la presidencia de Néstor Kirchner, Argentina exportaba energía por 6 mil millones de dólares anuales. El crecimiento consumió el saldo exportable y pasamos a importar. Pero podríamos haber producido más a un precio distinto. ¿Hay alguna autocrítica que realizar respecto de la política de precios en aquel momento? 

    —No, eso fue evaluado durante el gobierno de Cristina y, de hecho, la compra de una parte del paquete accionario de YPF tiene exactamente ese diagnóstico. Es decir, cómo hacer para generar las inversiones, en Argentina, necesarias para tener más gas, más combustible, más energía. Ahí se tomaron las decisiones que había que tomar. El tema tarifario es otro. En la Argentina tendemos a dar vueltas y vueltas sobre una misma cuestión. Me sorprendieron hace dos semanas varios titulares de diarios, donde decían que en el acuerdo con el FMI había un tarifazo encubierto. Ahora se está discutiendo el programa en el Congreso. Está claro que no va a haber un tarifazo y de repente la cuestión desaparece completamente de los diarios. Cuando vengan los aumentos, va a aparecer otra vez en las noticias. Nunca logramos dar las discusiones de una manera racional. Todo es blanco o negro. Los subsidios son herramientas de la política pública. Hay que aprender a subsidiar. Si no aprendés a subsidiar, malgastás esa herramienta. Y por supuesto hay que calibrarlo, y tenemos los instrumentos. Tendremos que aprender algunas cosas, cometeremos algunos errores y hay que tener siempre, como en cualquier política pública, el salvoconducto de que si le quitaste el subsidio a alguien que realmente lo necesita, esa persona pueda presentarse de forma sencilla y rápidamente se pueda revertir esa situación. Pero estamos entre el tarifazo o regalar la energía. 

    —Hace un mes entrevisté a uno de los candidatos a presidente de Brasil, a la vez gobernador de San Pablo. Una de las preguntas era qué iba a hacer en el caso de ser presidente para resolver el problema de que el sueldo promedio de San Pablo consumía el 50% en pago de energía y servicio público. Respondió que había que aumentar los sueldos y no subsidiar. Decías que se decidió tomar el control de YPF para que el Estado hiciera las inversiones que no hacían los privados. Si las tarifas fueran otras, ¿las empresas privadas podrían hacer las inversiones o no? ¿No hay forma de que uno desarrolle la energía sin inversión del Estado?

    —No sé si no hay forma, es importante tener un jugador estatal. En momentos de incertidumbre o momentos como nos plantea ahora la crisis en Ucrania, tener un jugador importante, estatal, te define el mercado de otro modo. Pero justamente en el gobierno de Cristina también aumentaron los sueldos. Es decir, no solo hubo subsidios, sino que los sueldos aumentaron en términos reales, y mucho, durante los tres mandatos peronistas en realidad. De manera tal que el costo de la energía y el transporte en el salario de bolsillo fue perdiendo significación. Eso es importante porque todo lo que no gastes en transporte para llegar a tu trabajo o no gastes locamente en energía lo gastás en otros bienes y servicios, y eso hace que la macroeconomía funcione mejor. 

    —Por la inflación agregada por la crisis en Ucrania. Los países desarrollados hasta triplicaron su inflación, pasaron de 3% a 9%. En el caso de Argentina, que está alrededor del 50%, ¿hay riesgo de llevarla al 70% u 80%? 

    —Vamos a ver cuánto dura esta situación, pero sin duda este es un impacto en el alza de los precios globales por el impacto en la energía y también por el impacto en los bienes salario, básicamente en los alimentos, en los países que estaban funcionando con un dígito bajo, ahora están funcionando con un dígito alto, es decir, cercano al 8, al 9 y al 10. Una diferencia, y no es nada de qué vanagloriarnos, todo lo contrario, pero en Argentina existen mecanismos automáticos de ajuste de los ingresos reales para los trabajadores y las trabajadoras, para los jubilados y las jubiladas. En otros países, donde hace mucho tiempo, décadas, que la inflación no es un problema, no hay ningún ajuste automático, no hay paritarias y no hay una fórmula de actualización. De modo tal que esa pérdida en el salario real repercute inmediatamente. No hay cómo revertirla, porque la economía no tiene los instrumentos. Hay que ponerlos en juego. Por eso en algunos países, aunque tengan inflación mucho menor que la Argentina, va a haber más tensión social. 

    —Mencionabas que en determinada situación de crisis es importante tener una empresa estatal que juegue un papel de regulador del mercado en energía. ¿Hubiera sido bueno en ese sentido tener a Vicentin para el mercado de alimentos? 

    —Hubiera sido bueno tener una empresa estatal, sí. En los países que tienen recursos naturales fuertes, Chile es uno de esos casos con el cobre, controlar ese recurso, en el sentido de poder ser dueño de las divisas que generás y administrarlas, es para estabilizar. Justamente es para marcar los precios, las trayectorias de la inversión. Haciéndolo seriamente y sin por esto ir en contra de la iniciativa privada, todo lo contrario. Como de hecho es con YPF.

    —Sobre el aumento del precio de la energía, de 20 dólares el BTU de gas, con el que estaba previsto el acuerdo con el Fondo, ahora a más de 50, podría llegar a significar 10 mil millones de dólares en el año. ¿Cómo imaginás que tendría que ser absorbido ese mayor costo? 

    —Esto es lo que los libros de texto denominan un shock externo. Por definición, es algo que está fuera de tu control y que puede ser absolutamente disruptivo también. Lo que indican los manuales en ese sentido es que no podés trasladar todo ese shock hacia las familias o las empresas. Pues sería totalmente disruptivo, eso seguro que no va a pasar. Aun en el acuerdo con el FMI habrá discusiones en torno a este tema, porque además no es un tema que inventó Argentina, es algo que va a experimentar todo el resto de los países y habrá una discusión en esos términos. Lo que no quita hacer tu tarea de mediano y largo plazo. Vuelvo sobre aprender a subsidiar. Primero porque hay mucha gente que necesita el subsidio y es muy importante que le llegue, o porque hay gente que francamente no lo necesita y no se entiende muy bien por qué se está pagando ese subsidio. Obviamente, esto es una economía, una sociedad donde faltan recursos en muchas otras cosas. Entonces, aunque no fueran subsidios, ese dinero podría recanalizarse a otra cosa. Pero eso no quiere decir trasladar en cualquier circunstancia el precio de este shock no solo sobre la familia, sino también sobre las empresas, porque ahí sí generás lo que se genera con un tarifazo, que es la inviabilidad de la economía. 

    20220313_cecilia_todesca_bocco_marcelodubini_g
    POSGLOBALIZACIÓN. “Los europeos hablan de autonomía estratégica, que es algo muy parecido a sustitución de importaciones, aunque la de ellos suena un poquito más elegante, pero es básicamente lo mismo”. (FOTO MARCELO DUBINI)

    —Dado que se trata de un shock externo, como fue la crisis del petróleo en los años 70, ¿el acuerdo con el FMI tendrá que dispensar una especie de waiver por el extracosto que produce el shock?

    —Si hubiésemos hecho juntos esas proyecciones y hubiésemos proyectado 20, pero no es 20, es 21,5, eso no es poco. Ahora, si es 55, una de dos, o nosotros hicimos muy mal las proyecciones, en cuyo caso nos sobra por todos lados, o vamos a tener que discutir. 

    —Recientemente, cuando el Presidente estuvo en Rusia, se firmaron acuerdos bilaterales de inversión de energía en la industria química. En este contexto de guerra, ¿cómo quedan esos acuerdos? 

    —Este es un momento de mucha disrupción. Nuestro canciller, la Argentina en su conjunto, trabaja para la recuperación de la paz. Eso es lo que hay que hacer en primera instancia, para la paz y para salvar las vidas humanas. También ofrecerse a recibir gente que está desplazada por el conflicto. Ayudar con Cascos Blancos, donaciones de productos. Y el diálogo en cada uno de los foros para recuperar la paz. Ese es el primer objetivo, y después ver si se puede reflotar la agenda que veníamos trabajando con Rusia, con Ucrania y con todo el resto de los países.

    “No le pidamos al acuerdo con el FMI lo que el acuerdo con el FMI no puede dar.”

    —Antes de la invasión de Rusia a Ucrania, y solamente con el tema de la pandemia, dijiste: “El mundo está en un proceso complejo que se llama acortamiento de las cadenas de valor”. A este problema de suministros que generó la pandemia, se agrega ahora que nadie creía que, entrando en la tercera década del siglo XXI, podían suceder invasiones con tanques como en el siglo XX, haciendo que las empresas y los países empiecen a pensar que tienen que ser más autosuficientes de determinados insumos porque ya la cadena de abastecimiento internacional y la logística están seriamente afectadas. ¿Qué deja esto? ¿Estamos viviendo un retroceso en la globalización hacia una menor integración del comercio mundial? 

    —Sí, lo había antes del conflicto. Los europeos hablan de autonomía estratégica, que es algo muy parecido a sustitución de importaciones, aunque la de ellos suena un poquito más elegante, pero es básicamente lo mismo. Y esto en pandemia estuvo muy asociado a necesidades concretas vinculadas con la salud y la vida de las personas. En un momento eran los respiradores, después eran algunos de los insumos que se usan para fabricar las vacunas y también luego en la industria, los chips, hubo muchos ejemplos, pero empezaron a descubrir que este ensamble o estas cadenas muy largas, en donde para la producción de un bien se diversifica en distintas partes en todo el mundo, podía dejarte en una situación de debilidad relativa, sobre todo en aquellas cosas que son de índole estratégica, una de ellas la salud. Una parte del retraso que se tuvo en México en el marco de la vacunas AstraZeneca estaba vinculada con falta de insumos para la planta que estaba allí, que si no recuerdo mal eran de Alemania, que obviamente dijo esto se queda en territorio alemán hasta tanto sepamos cómo continúa la historia. Además, hay una tensión más geopolítica. Hay una preocupación respecto de qué pasa si el que es mi proveedor de algo que es estratégico se pelea conmigo y no me envía aquello que es muy importante para que la economía siga funcionando. Y hay oportunidades con estos acortamientos de la cadena. 

    —¿Qué oportunidades hay para un país como la Argentina de sustitución de importaciones? 

    —Tenemos un trabajo para hacer en términos de sustitución de importaciones, que no es tanto por los problemas de la globalización, sino los problemas del sector externo de la economía argentina, la falta de dólares. La relación entre el crecimiento y cómo tracciona las importaciones es muy elevada en Argentina, a lo que se suma el factor financiero, que es que ahorramos además en moneda extranjera. Eso nos lleva a estos estrangulamientos del sector externo muy rápidamente. Argentina tiene un trabajo para hacer que es muy importante, que es ver justamente en estas cadenas cuáles son las cosas que podríamos producir en Argentina. No vamos a poder producir todo, ese no es el objetivo, pero sí tenemos muchas capacidades y mucha mano de obra disponible para trabajar y deberíamos identificar. Eso es lo que hemos estado haciendo y viene dando muy buenos resultados, cuáles son esas partes y piezas, esas máquinas, esos procesos o servicios en los cuales podemos desarrollar esta producción argentina. Hay oportunidades puertas adentro, en el Mercosur y en toda América. Y ahí es donde nosotros tenemos puesto el foco. 

    —¿Qué consecuencias beneficiosas podría tener para la Argentina que en las elecciones de octubre Lula fuera quien triunfara, y a partir de enero del año próximo nuestro vecino más importante estuviera gobernado por un partido afín al Frente de Todos? 

    —Primero, quiero ser totalmente respetuosa del proceso de elecciones en Brasil o en cualquier otro lugar. Y segundo, venimos trabajando muy bien con la Cancillería de Brasil, la de Bolsonaro. Muy bien con él y todo su equipo. No bien llegamos con Santiago Cafiero a la Cancillería, tuvimos que hacer un viaje a Brasilia, justamente porque estaba en discusión el Arancel Externo Común del Mercosur. Tuvimos una reunión con el canciller brasileño, con todo su equipo, con el par de Gustavo Beliz, el secretario de Asuntos Estratégicos de Brasil. Nos recibieron fantásticamente bien y desde ahí para acá hemos tenido un nivel de diálogo espléndido. Tengo a mi par de Brasil en el celular, es una persona con la que hablo por lo menos una vez por semana, eso es muy interesante porque no importa quién sea el próximo presidente de Brasil, tampoco de la Argentina, importa que son países vecinos que tienen integración social, cultural, política, y eso tiene que funcionar, no puede tener cortocircuitos. 

    —¿Cuánto de eso tiene que ver con ese atributo que se le asigna a Scioli de ser capaz de construir relaciones imposibles? 

    —Tiene un gran mérito nuestro embajador porque, justamente en este momento de tanto conflicto en el mundo, hay una cierta inteligencia que no es muy común, que es poder ver en el otro, sobre todo cuando no es parecido a vos, cuáles son las cosas que le interesaría que funcionen y estar dispuestos a otorgarlas. Es decir, buscarle la vuelta, diríamos en el barrio, como para aproximar. Nuestro embajador es muy bueno en eso y también hemos sido muy francos con ellos y hemos tratado de correr las simpatías que en esta agenda que yo repasaba no hacen diferencia. 

    —Independientemente de lo actual, que Brasil tuviera un presidente cuya política económica pudiera llamarse más keynesiana, ¿significa una oportunidad para la Argentina?

    —En realidad, el gobierno de Bolsonaro tuvo algunas políticas muy interesantes durante la pandemia, entre ellas para que se entienda aquí en la Argentina, lo que fue nuestro IFE, pero multiplicado, muy potente. Esa fue una muy buena percepción de lo que iba a pasar. Es cierto que Brasil no tiene los problemas de financiamiento que tenemos nosotros. Teníamos lo que teníamos para financiar pero teníamos cerrado el mercado internacional y, además, recién estábamos empezando a recuperar el mercado local en pesos. Entonces, nuestros problemas de financiamiento hicieron que algunas herramientas, aunque fueron las más grandes de la historia argentina, fueran más acotadas que las de ellos. Vieron que los ingresos de las familias iban a estar impactados de forma notable y salieron con un paquete de ayuda muy importante, y lo sostuvieron en el tiempo. Y qué suerte que hicieron eso, porque eso después es la base de la recuperación, que es algo que también se ve acá en la Argentina. Cada empresa que se pierde no es tan sencillo ponerla de nuevo de pie. Cada empleo registrado que se pierde también es más difícil de recomponer. 

    —Hubo una declaración tuya que resonó mucho, que era: “Ellos dicen que no tenemos un plan”, refiriéndote a la oposición, “porque tenemos un plan que no lo quieren”. Y mi pregunta es: ¿este plan que se acuerda con el FMI es distinto a ese plan que decías que tenían y no le gustaba a la oposición? 

    —No, es exactamente el mismo. No le podemos pedir al FMI el plan de desarrollo económico y social de la Argentina. El FMI lo que hace es dar financiamiento en situaciones de crisis, balanza de pagos, y pone ciertas condicionalidades asociadas a esos préstamos. Cuando se creó, no había condicionalidades. Esa es una transformación posterior y se podría discutir conceptualmente. Se puede cuestionar por qué pone condicionalidades. Si un país está teniendo un problema en la balanza de pagos, el FMI presta porque ningún banco podría hacerlo y porque, además, justamente lo que no quereremos es que el problema en un país se contagie al resto de la economía, sobre todo si hablamos en términos de un mundo que está interrelacionado, como se ve ahora en el conflicto también, no solo por bienes y servicios, sino financieramente. A una economía que entra en una crisis de balanza de pagos, lo que hace es achicarle el impacto para que no contagie al resto. Entonces, el programa de desarrollo de la Argentina tiene que ser de la Argentina. No le podemos trasladar esta responsabilidad al FMI.

    “No creemos que simplemente por relajar todos los controles en el mercado de capitales vayas a tener una lluvia de inversiones.”

    —Ahora, ¿esas condicionalidades modifican el plan que, como dijiste, “tenemos, lo que pasa es que no le gusta a la oposición”? 

    —No, de hecho la oposición ahora, en la discusión del acuerdo, dice que la condicionalidad es poca, o sea que es cierto que ellos quieren otro. Tienen otra idea de cuáles son los problemas la Argentina y cómo se solucionan. Quiero ser superrespetuosa con la oposición y con el trabajo del Congreso, porque en el punto en el que estamos nada ganamos con declaraciones altisonantes o descalificación de los demás. 

    —Así como cuando el FMI se creó en el contexto de mediados del siglo pasado, tras guerras mundiales, con Europa destruida, se prestó plata sin condicionalidades, hoy pareciera haber menos condicionalidades de las que hubo cuando estuviste en el Fondo. ¿En que año fue? 

    —Estuve en 2004, 2005. 

    —Comparanos cómo era aquel Fondo de 2004, 2005, o sea antes de la crisis de las subprime, este de hoy y aquel de cuando se fundó para tener estos tres puntos.

    —Cuando se fundó, los países centrales identificaban con claridad que hacía falta un plan para la recuperación de posguerra. 

    —Ese fondo tenía un objetivo de desarrollo.

    —Ahí sí, por eso la condicionalidad no era algo que estaba sobre la mesa, eso después fue cambiando. Cuál es la diferencia entre el acuerdo que tenemos ahora y los que tuvimos en otro momento, por ejemplo, en 2003. Ahora la Argentina dio auna discusión que cuando uno lee el acuerdo con el Fondo, las explicaciones de los problemas de la Argentina y los objetivos que están allí de algún modo recogen las ideas que en el FdT tenemos sobre lo que podríamos hacer en la Argentina. Por supuesto, es mejor no tener un acuerdo con el Fondo Monetario, esto es una verdad de Perogrullo. Pero como le debemos, hay solo dos caminos: o no pagamos lo que debemos o pagamos lo que debemos con los recursos que podamos generar en el marco de un programa, o como suelo decir, pasa un avión y nos tira 44 mil millones de dólares. Hay gente que tiene la fantasía de que hay países grandes que nos podrían regalar o donar esta plata, pero eso no parecería ser el reflejo de la realidad, mucho menos en este mundo tan conflictivo que vemos. No le pidamos al acuerdo con el Fondo Monetario lo que el acuerdo no puede dar. Qué le pasa a la economía argentina, cómo hacemos para crecer, para estabilizar. Crecer para estabilizar, decimos nosotros, no estabilizar para crecer. Aquí la política industrial, de desarrollo productivo y recuperación del empleo es fundamental. 

    —Ahí estaría el punto neurálgico de la diferencia de la visión con la oposición: que la oposición dice que primero hay que estabilizar para crecer, y ustedes dicen que primero hay que crecer para estabilizar. ¿Es un orden procedimental de qué va primero? 

     —Hay varias diferencias, pero sí se podría resumir así. Nosotros tenemos algunas explicaciones que son un poco más complejas en términos de la inflación, en términos de cómo se desarrolla un país. No creemos que la integración, ni la comercial, ni la financiera, se pueda hacer de cualquier modo. No creemos que simplemente por relajar todos los controles en el mercado de capitales vayas a tener una lluvia de inversiones, no es así. Nosotros creemos que eso lo explica la demanda. Tenés inversión cuando los empresarios y las empresarias suponen que van a tener que vender más, entonces están dispuestos a invertir. Creemos que la economía funciona de otro modo y la economía real, por supuesto, apoyada por los instrumentos financieros, el crédito. 

    Cecilia Todesca Bocco, en la entrevista con Jorge Fontevecchia.
    FRENTE DE TODOS. “Esta es una coalición interesante. Enfrente también tenemos una coalición y entonces divididos va a ser más difícil. Tenemos la capacidad, y es a lo que deberíamos apuntar, de dirimir las diferencias, encontrar puntos de acuerdo hacia adentro de la coalición y mecanismos de diálogo”. (FOTO MARCELO DUBINI)

    —Si tuvieras que explicar y apelo a tu didactismo, ¿cuáles son las diferencias centrales entre la mirada de la oposición y del oficialismo respecto de cómo solucionar el problema económico argentino? 

    —Es una buena pregunta y no la tengo pensada, voy a tratar de armarla en el aire. 

    —Si “primero lo primero” primero se crece y después se estabiliza, ¿cómo se compatibiliza eso con bajar la inflación? 

    —Sí, la Argentina necesita crecer y ese crecimiento tiene que estar compuesto de una determinada manera para estabilizar, y de qué manera tiene que estar compuesto, tiene que ayudarnos a ir relajando de a poco esa restricción externa y poniendo en juego, potenciando todos los recursos que sí tenemos y son muchos. 

    —¿Un crecimiento que sustituya importaciones? 

    —Tiene que ser un crecimiento que sustituya importaciones, que incorpore ciencia y tecnología, que abra mercados, que incluya sectores de la población que o bien no pueden acceder al mercado de trabajo, o acceden sin derechos y entonces tienen salarios más bajos, no tienen cobertura de salud, y no están aportando para su jubilación. Es decir, que tiene que ser un tipo de crecimiento. No da lo mismo si el empleo crece y es empleo informal, monotributista o privado y público registrado, no da lo mismo. Lo vimos durante la pandemia, teníamos a todos los trabajadores del sector privado registrados, teníamos una base de datos y por eso pudimos pagarles el ATP. Sin embargo, teníamos otro conjunto de gente, los famosos 9 millones de personas que estaban adentro del IFE, el cual es un subconjunto bastante más heterogéneo. Algunos de ellos son trabajadores y trabajadoras, otros son inactivos, pero no hay manera de saberlo. Y fue mucho más difícil asistir en ese momento a ese conjunto de personas, entonces no da lo mismo como un poco sí decía el gobierno anterior: está muy bien flexibilizar todo el mercado de trabajo y en realidad da lo mismo ser monotributista o estar en relación de dependencia, incluso es más flexible ser monotributista porque trabajás para quien vos quieras. No, porque los estabilizadores automáticos en la economía tienen un rol, es decir, las economías que hoy son las economías desarrolladas produjeron justamente su desarrollo en base a mercados de trabajo con derechos. Y eso tuvo que ver con la estabilidad. Las diferencias son si priorizás el mundo de la producción y el empleo o priorizás en realidad el mundo de los negocios financieros. Esa es una primera diferencia, pueden complementarse, pero los incentivos deben estar siempre del lado del que apuesta por la producción y el trabajo. Una segunda cuestión es cómo te insertás en el mundo. Ahí también tenemos una visión un poco distinta. No tenemos un mantra pro liberalización per se. Negociamos, queremos negociar el ingreso a los mercados para que entren nuestros productos, no simplemente firmar tratados de libre comercio que en realidad luego no van a lograr que nuestros productos entren, básicamente porque son alimentos y hay medidas sanitarias y fitosanitarias o cuidado del medio ambiente que funciona como una paraarancelaria. Siempre poniendo adelante las capacidades del sector productivo argentino y las necesidades del mercado de trabajo nuestro. 

    —Sintetizadamente: generar un crecimiento que tenga la posibilidad de poder estabilizar, para lo cual hay que sustituir importaciones y generar trabajo.

    —Sí, y engancharse en estas cadenas regionales o globales de valor. 

    —La oposición no estaría en desacuerdo salvo que el desorden macroeconómico es lo primero que hay que arreglar, es más monetarista. 

    —Pero por ejemplo, la cantidad de dinero por supuesto que influye. Y lo quiero aclarar porque si no me van a decir que dije que se puede emitir cualquier cantidad de dinero sin ninguna consecuencia. Pero el problema de la economía argentina no es la emisión monetaria, es la falta de dólares. Podés, como le pasó al gobierno anterior, disminuir bruscamente la emisión monetaria y tener de hecho 50% de inflación. Porque tuviste una crisis cambiaria porque no te cierra el sector externo, porque bajaste todas las regulaciones y convertiste a la República Argentina en un hub financiero. Entonces no solo tenés a los argentinos queriendo ahorrar en dólares, sino que les diste la tasa de interés en pesos a los bonistas externos que entran los dólares, vendían, los ponían en pesos, ganaban tasa de interés y salían comprando los dólares. Entonces te generaste una bomba de tiempo. El nivel inflacionario que nosotros tenemos hoy en torno al 50% es una herencia del gobierno de Macri. Previo no estábamos en esa circunstancia. La devaluación brutal de 2018 y la de 2019 nos dejó con esta inercia. Esa simplificación del fenómeno inflacionario es una de las diferencias que tenemos. Insisto, el trabajo con derechos no es la explicación de los problemas macroeconómicos argentinos o de la falta de generación de empresas. 

    —Concretamente, te referís a reforma laboral. 

    —Claro. En el mundo, cuando uno repasa las reformas laborales, no es verdad que se hacen las reformas que ellos quieren pro mercado y generás trabajo. No hay ningún caso que sea así. Lo único que genera es trabajadores y trabajadoras con menos derechos. Y cuando pasan cosas como nos han pasado en estos últimos dos años, esos o ese conjunto de trabajadores y trabajadoras están más desprotegidos, puede que no te importen las personas. Deberían, uno debería como gobierno preocuparse por eso. Pero eso tiene un impacto macroeconómico. Si la gente se queda sin ingresos, esos ingresos son a la vez los que explican luego la demanda. Con lo cual, si no lo hacés por cuestiones éticas, lo tenés que hacer simplemente porque si no caés, la economía se retrae. 

    “No creemos que el acuerdo con el FMI sea la solución de los problemas estructurales de la economía argentina.”

    —Mencionaste el tema de la falta de dólares y el efecto inflacionario que tiene. Desde que se anunció el acuerdo con el Fondo Monetario se produjo una estabilización de la fluctuación del dólar. ¿Creés que esto se va a mantener porque uno de los elementos positivos que tiene el acuerdo con el Fondo es tranquilizar el mercado cambiario? 

    —Si en realidad lo que estábamos teniendo era lo contrario, en la medida en que las negociaciones se estiran en el tiempo, tenés la expectativa de devaluación hoy, aquí, ahora. De algún modo te colocás en el peor de los mundos, que es negociar con el FMI, porque ya no dijiste no voy a pagar, sino que voy a negociar, pero no terminás de negociar. Entonces, como no terminás de negociar, todo el mundo está esperando que haya un salto en el tipo de cambio y eso genera aumento de precios y retención de liquidación de exportaciones también, pero retención de las inversiones. Porque si yo tengo plata para invertir y no tengo claro qué es lo que va a pasar en los próximos dos o tres meses, espero. Tenemos que salir de esa situación. Es esperable que por lo menos esta expectativa de devaluación se calme y eso debería calmar el mercado de cambios. 

    —Al acuerdo se está llegando tras más de dos años del actual gobierno. ¿Hubiera sido mejor haber llegado a un acuerdo más rápido? ¿La pandemia terminó siendo negativa al atrasar los plazos o la pandemia sensibilizó al Fondo para permitir condiciones más benignas o condicionantes menos exigentes?

    —El plan que trazó el Ministerio de Economía tenía primero la recuperación del mercado en pesos, porque teníamos cerrado el mercado en pesos después del famoso reperfilamiento. Después venía la discusión con los bonistas, y, en tercera instancia, el FMI. 

    —En el medio de eso apareció la pandemia. 

    —A los noventa y nueve días apareció la pandemia y fue mucho más larga de lo que cualquiera de nosotros hubiese esperado y con incluso efectos de mediano y largo plazo que todavía hoy tenemos. Durante 2021, porque una vez terminada la negociación con los bonistas, se empezó a negociar con el Fondo. Quizás se podría haber hecho más rápido, de otro modo. Nunca hay una única salida. Eso, por definición, no existe. Esta es la que nosotros encontramos en una negociación que ha sido difícil. Creemos que es un buen resultado. Insisto, no creemos que el acuerdo con el FMI sea la solución de los problemas estructurales de la economía argentina, porque creemos que ese no es el rol del FMI. Sí creemos que muchas de las cosas que aparecen como una imposición del Fondo en realidad constituyen una agenda que la Argentina de todos modos debería tener. Doy un ejemplo: los objetivos del déficit fiscal, así como era absolutamente necesario volcar todos los recursos que tuviéramos en el momento de la pandemia para asistir a las empresas y a los trabajadores, en el momento en el que estás creciendo, tenés que reducir el déficit. Sobre todo porque tenemos el diagnóstico y eso sí lo compartimos todos, de que esta es una economía sobreendeudada y sobre todo en moneda extranjera. Entonces, si ese es el diagnóstico, quiere decir que cuando te empieza a ir bien, tenés que ir reduciendo el déficit simplemente para no tener que seguir endeudándote. La agenda que tenemos por delante sigue siendo la de ir un poco, decía Guzmán, tranquilizando la economía y saliendo de esta doble crisis, que la verdad es una combinación muy antipática y desagradable. Crisis de balanza, de pagos. Más pandemia. Dos años y dos años. 

    “Si no aprendés a subsidiar, podés malgastar esa herramienta.”

    —¿Cómo imaginás que van a ser esas revisiones trimestrales? O sea, va a ser un parto cada vez, cada tres meses se va a generar una tensión de cumplimiento, incumplimiento. 

    —Va a haber un conjunto de proyecciones que esperemos que se comporten como estaban previstas y poder ir cumpliéndolo. Hay mucho ruido y mucha incertidumbre. Los equipos técnicos suelen entrar en gimnasia, digamos. Creo y espero que tengamos un buen nivel de diálogo como ha venido siendo hasta acá con el staff del Fondo, para tratar de entender las cosas que se cumplen, por qué se cumplen, las que no se cumplen, por qué no se cumplen. Y otra vez, siempre tratando de hacer foco en lo que es nuestra agenda sustantiva, que es la que hay que desarrollar. 

    —¿Cuáles son tus proyecciones de crecimiento y de inflación? ¿Cómo creés que va a llegar la economía a las elecciones? 

    —Este año el efecto del arrastre estadístico del año pasado daba entre el 3 y el 4%. Pero claro, el arrastre estadístico es justamente si nada cambia y ya antes de la guerra en Ucrania teníamos el efecto de la sequía y qué resultado íbamos a tener en términos del resultado externo. Porque por un lado, menos producción por sequía, pero más precios. Entonces no es tan fácil hacer las proyecciones. Pero como quiera que sea, este año la economía va a crecer. Excepto que suceda una debacle internacional que hoy no se ve. Y no he leído ningún artículo en ese sentido, con lo cual la economía argentina va a crecer. Crecer dos años consecutivamente es algo que hace años no le pasa a la Argentina, sería muy bueno. Si eso fuese así y el contenido de ese crecimiento es el mismo que hemos visto en 2021 y que tiene que ver con la política industrial que venimos desplegando, en 2023 también vamos a crecer y eso ya sería mucho más atípico todavía. Tres años continuados de crecimiento. 

    —¿Estás menos optimista de lo que estabas hace tres meses, cuando se suponía que podía crecer 5%? 

    —Habrá que ver qué tan permanente es el efecto del aumento del precio de la energía por un lado, de las commodities por el otro. El fin de la pandemia, más el conflicto en Ucrania, tira para abajo las tasas de crecimiento también de todo el resto de los países. Hay que ver qué tanto se expande esta mancha de aceite. 

    —Inflación. Antes de Ucrania la meta era bajar del 50 al 40, hoy la amenaza es subir del 50 al 70. ¿También sos más pesimista con la inflación?

    —Sí, por ahora lo que se ve es un incremento del precio de la energía y un incremento del precio de los alimentos, es un desafío para la Argentina la circunstancias en las que estamos y el Gobierno va a tener que desplegar un conjunto de herramientas para contrarrestar algo de eso. Este es un fenómeno global y es un shock externo, no hay mucho que podamos hacer sobre eso. 

    Cecilia Todesca Bocco, en la entrevista con Jorge Fontevecchia.
    EL ACUERDO CON EL FMI. “No le podemos pedir al FMI el Plan de Desarrollo Económico y Social de la Argentina. El FMI lo que hace es dar financiamiento en situaciones de crisis, balanza de pagos y pone ciertas condicionalidades asociadas a esos préstamos”. (FOTO MARCELO DUBINI)

    —En esta misma serie de reportajes, la senadora Juliana di Tulio dijo que el peronismo no puede convivir con 50% de pobres. O sea, la representación del peronismo se hace incoherente en una situación así. Teniendo en cuenta estas amenazas que marcás, ¿es posible llegar a las elecciones del año próximo modificando esa situación? 

    —Sí, venía disminuyendo la pobreza, que no está en 50, sino en 40. Sí, en el caso de los niños, se está por arriba del 50%, pero está en torno al 40 y disminuyendo, por aumento del empleo, pero disminuyendo lento justamente por el efecto inflacionario. Para ser realistas, este año tendríamos que reducir un par de puntos la inflación, pero habrá que ver justamente cómo se comportan estas variables de las que venimos hablando. Tenemos que seguir apuntalando el mercado de trabajo, porque esa es una parte de la solución al problema de la pobreza. Y hablaba del contenido de ese crecimiento. Coincido con la senadora Di Tullio en que para los que somos peronistas es un desafío muy grande, cuando la economía se pega estos tropiezos en los que venimos y hay un conjunto tan grande de la población que pierde todos los derechos.

    —El escenario electoral para el oficialismo el año próximo es muy complejo. 

    —Hoy, aquí, ahora sí, es muy complejo, como casi todos los oficialismos pospandemia. Pero en la Argentina tenemos algunos elementos más, entre ellos el de la inflación. Tenemos una política desplegada muy fuerte en torno a lo productivo y al trabajo. Doy un ejemplo porque las cifras están, ya recuperamos todo el empleo registrado privado que se había perdido durante la pandemia. Estamos por arriba del dato de febrero 2020, con tasas de actividad y de empleo muy altas. El desempleo, que está en 8,2, ya está por abajo de lo que era en diciembre de 2019. No nos sorprenden estos datos y creo que podemos seguir mejorando. Esto tiene que ver con la política industrial que hemos desplegado y va a dar resultados como ya los dio. Necesitamos también terminar algunos capítulos, entre ellos está esta expectativa de devaluación generada porque no se cierra el acuerdo con el Fondo. Eso retrasa. Después necesitamos que nuestro Congreso trabaje en todas las leyes que hemos enviado, que son leyes sectoriales que apuntan a distintas cuestiones al comprar argentino, a la industria automotriz, a la electromovilidad, al cannabis. Hemos mandado un gran conjunto de leyes que tienen que ver con apuntalar lo productivo e hidrógeno verde. La Argentina tiene grandes capacidades en ese sentido y creemos que de acá a fin de mandato podemos lograr una recuperación muy importante. Ya lo vimos en 2021 y fue un año muy heterogéneo. Crecimos mucho, pero siempre recuerdo que me di la primera vacuna en mayo 2021. Es decir, que terminado el año, crecimos 10,3, pero fue un año que hacia adentro tuvo picos de covid muy fuertes. Veníamos bajando el ATP y hubo que volver a subirlo en abril, mayo justamente por los contagios de la segunda ola. Si tuvimos esos resultados en un año tan conflictivo como 2021, para 2022 y 2023 creemos realmente que vamos a poder desplegar esta agenda y que va a dar muy buenos resultados. 

    —La decisión de Máximo Kirchner de dejar la jefatura del bloque del Frente de Todos en Diputados, en disenso con el acuerdo con el Fondo Monetario, ¿anticipa la posibilidad de que si la situación económica no genera las condiciones para que el oficialismo sea competitivo en las elecciones del año próximo pueda romperse el Frente de Todos?

    —Espero que no. Esta es una coalición interesante. Enfrente también tenemos una coalición y entonces divididos va a ser más difícil. Tenemos la capacidad y es a lo que deberíamos apuntar de dirimir las diferencias, encontrar puntos de acuerdo hacia adentro de la coalición y mecanismos de diálogo. Pero sí, las dificultades son las que experimentamos, nos tocaron dos años de pandemia después de una crisis de balanza de pagos, ahora hay una guerra en Ucrania. Es lo que nos tocó. Había una deuda de 44 mil millones con el FMI, esa es la realidad que le tocó a este gobierno. 

    —¿Qué sentiste cuando Cristina Kirchner dijo que había funcionarios que no funcionan? 

    —Me lo preguntaron en ese momento y lo respondí. Soy muy receptiva de las críticas de, por supuesto, la vicepresidenta. 

    “Nosotros no tenemos un mantra pro liberalización per se.”

    —Dijiste “es muy importante reconocer que hemos cometido errores”. 

    —Efectivamente, primero porque para la pandemia no estábamos preparados. Jamás imaginamos que íbamos a tener que pedirle a la gente que no salga de su casa. Siempre recuerdo una reunión de gabinete económico a los dos o tres días del primer ASPO, la primera obligación de no salir, el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, vino a una reunión y dijo: “Vamos a tener que pagarles el salario a todos los trabajadores del sector privado. Si no hacemos eso, vamos a destruir todo el entramado productivo”. Dicho y hecho, tuvimos que pagar los salarios de más de 3 millones de trabajadores y trabajadoras a lo largo de muchos meses. Realmente lo que nos ha tocado vivir está muy fuera de lo que hubiésemos imaginado. Ya una crisis de balanza de pagos y un país endeudado como la Argentina era un desafío grande, sobre eso la pandemia y el malestar social lo refleja. Cuando la gente vota, tengo la idea de que no le importa mucho de quién es el acuerdo o quién se endeudó con el FMI. Hay mucha discusión en torno a esto. 

    —¿Entre los funcionarios están los que salen de la Jefatura de Gabinete y van a la Cancillería. ¿Te sentís involucrada en esos funcionarios que no funcionan? 

    —Puede ser que yo sea una de las funcionarias que no funcionan. No le voy a tirar ese saco a otro compañero o compañera. Hicimos lo mejor que podíamos. 

    —¿El tándem con Cafiero qué indica?

    —Soy del equipo de trabajo de Cafiero, le tengo mucho aprecio, es una persona muy capaz, muy serena, una muy buena persona. Trabajo muy bien con él, lo respeto mucho. Es un chico muy joven, muy aplomado para la edad que tiene, trabajamos muy bien juntos, y nos pareció que podíamos hacer un buen trabajo en la Cancillería. Hay cosas que hicimos bien y otras que por ahí no funcionaron. 

    —Dejame entrar en el tema personal del exilio, el doble apellido, tu padre adoptivo, de él parecés haber heredado la pasión por la economía y de tu padre biológico la militancia por el peronismo. Llevás el apellido de los dos. ¿Cómo fue el proceso de llevar el apellido de ambos? 

    —En el momento en que cambié de apellido, estaba en la universidad. Es un tipo de adopción que se llama adopción simple. Siempre hago el chiste: de simple no tiene nada. Básicamente lo que significa es que no perdés el vínculo con tu familia biológica. Lo que sí se hace es que se invierten los apellidos, entonces se pone en primer lugar el apellido de la persona que te está adoptando y en segundo lugar queda el apellido de tu familia de origen. Es decir, yo me llamaba Cecilia Bocco y paso a llamarme Cecilia Todesca Bocco. Fue la culminación de un proceso que empezó muchísimos años antes, después de la muerte de mi padre, mi madre volvió a hacer pareja, se enamoró, conformamos una familia y por muchos años yo me seguía llamando Cecilia Bocco. Fue muchos años después que se decidió hacer esta adopción y así, el que por supuesto había sido y funcionaba como nuestro padre durante tantísimos años, también estuviese reflejado en nuestros papeles, en nuestra identidad. 

    Cecilia Todesca Bocco, en la entrevista con Jorge Fontevecchia.
    EL FIDEICOMISO DEL TRIGO. “Hay que profundizar el desacople de precios internos de internacionales y asegurar precios internos compatibles con los ingresos populares, eso me parece muy importante. Líderes occidentales están hablando de riesgo de crisis alimentaria”. (FOTO MARCELO DUBINI)

    —¿Cómo fue exiliarse en México y estudiar allí, después volver aquí? 

    —Mis padres, en condiciones muy adversas, hicieron un gran trabajo como padres. Primero que rearmaron toda nuestra vida mi madre y mi padre, los dos. Mi madre fue la que primero consiguió trabajo en México y con su sueldo vivíamos dos familias. Y aun a pesar de todas las dificultades, me crié en una casa donde siempre había espacio para la lectura, el tiempo en común, para la discusión política. Fueron buenos padres en circunstancias bastante adversas. 

    —Tu padre adoptivo, Jorge Todesca, fue funcionario del gobierno de Macri. ¿Eso generó la posibilidad de un entendimiento distinto con la oposición, poder comprender al otro, salir de la grieta? ¿Qué conversaciones tuviste con él en ese momento?

    —Sí, nosotros experimentamos la grieta hacia adentro de la familia y también teníamos algo del antídoto contra la grieta, que es esta cuestión de poder respetar al otro e identificar las diferencias, pero no agredir. Tratar de entender lo que el otro estaba diciendo. Mi padre era una persona muy inteligente y muy trabajadora, con una capacidad de trabajo fuera de lo común, y con un gran amor por el pueblo, por el sector público, por la política pública. Entonces siempre tuve total certeza que fuera él adonde fuera, iba a hacer un muy buen trabajo y así fue, y me alegro mucho por todos y por él en particular, que le puso todo a ese último trabajo que tuvo dentro de muchos, porque tuvo una trayectoria muy larga. 

    —Pregunta frívola, resaltan en todas las fotografías tus anteojos.

    —No veo nada. 

    —Pero no son necesariamente grandes para poder ver, hay personalidad en tu look con el pelo cortado al mentón. Vi fotos rubia tuyas en el pasado. 

    —Sí, voy cambiando el color, pero mi color natural, ahora tengo muchas, muchas canas, es más o menos un marrón.

    —Y esos anteojos grandes los usás desde siempre. 

    —Empecé con la miopía también en la universidad. 

    —Quiero decir grandes en el marco, construyen una estética.

    —Siempre tuve lentes estrafalarios.

    —Participás del colectivo Mujeres Gobernando, con Vilma Ibarra, Carla Vizzotti, Elizabeth Gómez Alcorta. ¿Qué te sucede cuando escuchás las críticas que hubo a la ministra de la Mujer, Género y Diversidad, el Día de la Mujer, en el caso de la reciente violación en manada en Palermo?

    —No, Elizabeth Gómez Alcorta es una gran compañera de trabajo, es una gran ministra, tiene un área en la cual ha desplegado una gran calle. Ella armó un ministerio de cero, no tenía ni edificio, de cero es de cero. Y la cantidad de políticas y los resultados que ella ha desplegado en estos dos años es absolutamente increíble. No me tomo las críticas como afrentas personales. Hay quienes critican y dicen seguimos teniendo el tema de la violencia de género, no la pudimos resolver. Es absolutamente cierto y creo que Elizabeth diría exactamente lo mismo. No soy refractaria a eso. Después me parece que hay algunas cosas que son del oportunismo político frente a un episodio que no puedo ni imaginármelo de lo que significa una violación en manada. Lo que Elizabeth quiso decir me parece a mí, que no soy una especialista en esos temas es, no pensemos que estamos hablando solo de casos muy aislados. Hay una cuestión con la violencia de género que tenemos que abordar y que es la resultante de una gran cantidad de cosas que nos pasan cotidianamente. Creo que si cualquiera de nosotros, desapasionadamente y sin querer tener más seguidores en Twitter, piensa eso, repasa esa frase, se da cuenta de que es absolutamente razonable lo que la ministra dijo. No es una afrenta a nadie, ni una crítica a nadie. Tenemos que ver por qué es esto de que las mujeres son sujeto de violencia y son sujeto de una gran cantidad de brechas que hace que ganen menos en los trabajos, les cueste más asumir responsabilidades y que las elijan para asumir esas responsabilidades. Siguen teniendo una carga en las tareas del hogar en general y del cuidado que es medio incomprensible. Además de eso, pesa sobre las mujeres, que si querés hacer una cosa distinta a esa vas perdiendo algo de la femineidad. Entonces terminás teniendo que funcionar como si fueras un hombre para ocupar los lugares de los hombres, con la dificultad de que no sos un hombre. Estas son cosas que todas nosotras vivimos cotidianamente. Hay una transformación y deberíamos trabajar todos. Pelearnos en el marco de la agenda de género ya me parece el colmo.

    —Llegamos al final del reportaje y quiero que lo cierres con lo que te parezca que pueda ser útil de cara al acuerdo con el FMI sobre las oportunidades y amenazas que la economía argentina enfrenta. 

    —Me gustaría cerrar con un mensaje de optimismo, siempre cuando tengo un día difícil pienso en los casos concretos de chicos jóvenes, hombres y mujeres que llevan adelante empresas. Ahora estoy muy en contacto con ese mundo en la Cancillería y que han logrado, por ejemplo, exportar a varios mercados. Me vienen a la cabeza dos casos: uno, el de una mujer muy joven en Bahía Blanca que exporta la resina que se usa para los instrumentos de cuerdas. La Argentina importaba esas resinas, no se hacían en Argentina. Ella no solo la desarrolló en Argentina, sino que exporta a más de veinte países al mismo tiempo. Me vienen a la cabeza dos chicos que, porque trabajaron en los proyectos de los satélites, saben trabajar con fibra de carbono y entonces en una pulverizadora ellos lograron que los brazos de la pulverizadora fueran de carbono y que pesan mucho menos. Entonces están también exportando. La cantidad de capacidades que tiene la economía argentina es tanta, que si bajamos un poco el ruido y dejamos de cambiar las políticas públicas todo el tiempo y acordamos algunas cuestiones que tienen que ver con el mundo de la producción y el trabajo, no es tan difícil. No es que nos tenemos que poner de acuerdo en todo. Solo que los incentivos estén puestos en pos del trabajo y de la producción. Y seguimos desplegando esta política industrial. La Argentina puede ir resolviendo todos estos problemas de los que hablábamos antes, no de un día para el otro, pero puede resolverlos. Este será un país todavía mejor en el que vivir, porque sigue siendo un país bastante bueno en el que vivir. Quienes hemos tenido la oportunidad de vivir en otros países sabemos que éste sigue siendo un lugar particularmente bueno. Eso no quiere decir que no haya un conjunto de nuestros connacionales que la estén pasando muy mal. Eso es lo que tenemos que cambiar.

    Producción: Sol Bacigalupo y Natalia Gelfman.

    Fuente: Perfil.com

  • El acuerdo con el FMI afianzó la “paz cambiaria”, pero en Wall Street le bajaron el pulgar

    La caída del dólar fue el movimiento más relevante que se produjo en el mercado financiero en paralelo con la aprobación del acuerdo con el FMI. El Gobierno puede dar por cumplido el objetivo de cortísimo plazo que se había impuesto al evitar un default con el Fondo: evitar una estampida cambiaria que hubiera tenido no arreglar, tal como se vislumbró hacia fines de enero pasado. El escenario que hay por delante, sin embargo, luce mucho más complejo tanto desde el plano económico como político.

    Alberto Fernández ya había manifestado hace poco más de un mes que sin el acuerdo con el Fondo hubiera tenido que decretar un feriado cambiario para evitar un gran salto cambiario. Un concepto parecido dejó esta semana el ministro de Economía, Martín Guzmán, a la hora de justificar en el Congreso la necesidad de que se apruebe el acuerdo.https://e.infogram.com/5c498fc4-afc7-4f65-9171-72d57162d900?parent_url=https%3A%2F%2Fwww.infobae.com%2Feconomia%2F2022%2F03%2F13%2Fel-acuerdo-con-el-fmi-afianzo-la-paz-cambiaria-pero-en-wall-street-le-bajaron-el-pulgar%2F&src=embed#async_embed

    Al final se trató de una aprobación a medias, pero suficiente como para que sea aceptada por el directorio del organismo en los próximos días. Diputados autorizó al Gobierno a endeudarse con el FMI por USD 45.000 millones, pero por pedido de la oposición no se trató la carta de intención. Así quedó totalmente desvirtuada la idea original de Guzmán, que era conseguir un amplio respaldo del arco político para la negociación.

    El arreglo ayudó a descomprimir el frente cambiario. El dólar Bolsa cayó el viernes a $187, mientras que la brecha cambiaria se redujo desde el 100% hace un mes a sólo 80%. Y podría seguir en descenso (aunque mucho más lento) en las próximas semanas. El Banco Central conseguirá recomponer al menos parcialmente sus reservas en esta primera mitad de año. El FMI efectuará en las próximas dos semanas un desembolso de casi USD 10.000 millones en Derechos Especiales de Giro. De ese monto tendrá que pagar USD 2.800 millones por el famoso vencimiento del 22 de marzo, lo que le permitirá consolidar su stock de reservas netas, que habían caído a cero en los últimos meses. También ingresarán los dólares de la cosecha gruesa por las exportaciones del complejo sojero.

    En el corto plazo, el acuerdo con el FMI traerá alivio especialmente para las arcas del Banco Central. La recomposición de reservas será notoria en el primer semestre, aunque el peligro es volver a perderlas en la segunda parte del año, como ya pasó en 2021

    Pero no hay que confiarse demasiado. El Central había comprado casi USD 7.000 millones en el primer semestre de 2021, pero luego en el segundo semestre terminó perdiendo todo lo que había sumado en el arranque del año.

    El peligro es que suceda lo mismo en 2022. Las importaciones aumentarán exponencialmente por la invasión de Rusia a Ucrania durante el invierno, generando un fuerte impacto en la balanza comercial y en las reservas. Según la consultora Economía & Energía, las compras al exterior de gas natural licuado, combustibles líquidos y gas boliviano pasarían de USD 3.200 millones el año pasado a USD 7.500 millones, es decir un salto superior al 130%.

    La recuperación de corto plazo de las reservas y el mayor flujo de divisas que liquidará el sector agroexportador explican sólo parcialmente la estabilidad cambiaria, que a muchos tomó por sorpresa.https://e.infogram.com/6e023d94-ffe3-49ed-9d8c-83222cae11e2?parent_url=https%3A%2F%2Fwww.infobae.com%2Feconomia%2F2022%2F03%2F13%2Fel-acuerdo-con-el-fmi-afianzo-la-paz-cambiaria-pero-en-wall-street-le-bajaron-el-pulgar%2F&src=embed#async_embed

    En realidad, un repaso de lo ocurrido desde que Alberto Fernández es presidente ayuda a entender mejor estos comportamientos. El 2020 será tristemente recordado por la pandemia, pero además fue el año en el que el dólar pegó su mayor salto en décadas: pasó de $70 a $200, eso significa que subió casi 200%. En cambio, la inflación de ese año fue de “apenas” 36%, en parte controlada por el frenazo de la actividad económica.

    Lo que ya se vio en 2021 y ocurrirá aún con más fuerza en 2022 es que la inflación va recuperando el terreno perdido en relación al tipo de cambio. Y lo hace en forma cada vez más acelerada. Por eso, no es exagerado pensar que el índice de precios se ubique por lo menos 10 puntos por encima del 48% que el FMI y el equipo económico estimaron como techo para este año.

    El famoso “traspaso” del dólar a precios se dio más lento el año pasado pero está sucediendo de manera mucho más rápida en lo que va de 2022 y todo indica que seguirá el mismo recorrido a lo largo del año.

    En Wall Street no sobró el entusiasmo por el acuerdo con el FMI. Consideran que el Gobierno incumplirá rápidamente las metas acordadas y que no modificará la mediocridad de la economía de los últimos años. Los bonos argentinos no lograron escapar de la búsqueda de refugio de los inversores ante el recrudecimiento de la guerra en Ucrania.

    Más allá de la evolución cambiaria, el acuerdo despertó bajas expectativas entre los inversores. Prueba de ello es que el riesgo país continúa bordeando los 1.900 puntos básicos y que las acciones prácticamente no repuntaron. Por supuesto que el contexto internacional tampoco ayuda. Los inversores salen de inversiones riesgosas, y los mercados emergentes lo son, para refugiarse en activos más seguros como el oro y los bonos del Tesoro americanos, como también acciones del sector energéticas o mineras.

    El contenido acuerdo no pasó el filtro de los principales analistas locales y mucho menos de los bancos de inversión en Wall Street. En general hubo duras apreciaciones sobre el mismo. Aún antes de que estalle la guerra, ya se veía como altamente improbable cumplir con la meta de reducción del déficit primario del 3% al 2,5% este año. Pero más interesante aún es el ajuste adicional al que se comprometió el Gobierno para el año electoral. En 2022 ese rojo debería caer a 1,9%. Sin embargo, no hay indicios claros sobre cómo se logrará ese objetivo.

    El economista Agustín Monteverde calculó, por ejemplo, que con el ajuste de tarifas que se viene y tal como fue comprometido con el Gobierno, los subsidios no van a bajar sino que incluso subirán este año. Exactamente al revés de lo comprometido con el Fondo, ya que se calculó un ahorro de 0,6% del PBI por este concepto para este año. “Para que ello ocurra todas las tarifas de energía deberían subir 140%”, explicó.

    La expectativa entre los inversores por saber cómo seguirá la política el Gobierno luego del portazo de La Cámpora y de Cristina Kirchner que se opusieron al acuerdo con el FMI. En cambio, esperan muy poco de la economía, que tendrá un alto nivel de inflación y crecimiento mediocre

    La mayoría de las consultoras económicas y bancos opinan de la misma forma. Por lo tanto, es prácticamente imposible que se cumpla con la reducción del rojo fiscal y, por ende, tampoco sucederá el freno a la emisión comprometido. Salvo que el Gobierno tenga un as en la manga, nada indica que se cumplirá con las metas comprometidas.

    El acuerdo queda así totalmente vacío de contenido, ya que tampoco contiene reformas estructurales o futuras medidas que incentiven inversiones.

    La economía del 2022 estará marcada por una inflación galopante, que muy posiblemente supere el 51% del año pasado. Febrero habría terminado arriba del 4% (el Indec divulga el dato oficial el martes) y marzo vendría todavía más picante. La suba de la energía y de los precios internacionales de los commodities también agregará varios puntos a la inflación del año. La contracara será la debilidad de la economía, con salarios que tendrán una mejora en dólares, pero que difícilmente mantengan su poder adquisitivo.El presidente Alberto Fernández, dialoga con su par ruso, Vladimir Putin, en el Kremlin, en febrero pasadoEl presidente Alberto Fernández, dialoga con su par ruso, Vladimir Putin, en el Kremlin, en febrero pasado

    La mirada de los inversores está puesta mucho más en los futuros acontecimientos políticos que en la economía, que no pasará de mediocre. La votación en el Congreso dejó una fuerte grieta en el oficialismo. La mayoría de los votos en contra del acuerdo con el FMI fueron del propio Frente de Todos. Desde la Cámpora y la propia Cristina Kirchner se ocuparon de repudiar explícitamente el arreglo con el FMI. La vicepresidenta fue más allá y responsabilizó al organismo de la creciente pobreza en la Argentina, sin asumir culpas propias.

    En este punto se disparan todas las dudas por lo que viene. ¿Cómo seguirá gobernando el Presidente sin el apoyo del kirchnerismo duro, que fue responsable de su candidatura? ¿Qué rol tendrá de ahora en más Cristina? ¿Alberto tiene planes de intentar su reelección? ¿Cómo se tomarán de ahora en más las decisiones de política económica?

    Algunas declaraciones difundidas ayer muestran que no será fácil la convivencia en lo que resta hasta diciembre de 2023. Andrés “Cuervo” Larroque, funcionario bonaerense e histórico de La Cámpora, salió a criticar duramente el “silencio” del Gobierno por la agresión sufrida por la vicepresidenta en su despacho. La diputada ultra K Fernanda Vallejo fue todavía más allá: “Qué proyecto despreciable el de la derecha argentina en todas sus variantes. ¿Cómo no se iban a abrazar al FMI?”. Si bien fue un mensaje dirigido al gobierno porteño, también resultó un tiro por elevación al propio Presidente.

    Mientras tanto, el Gobierno sigue demostrando su errática estrategia internacional, luego de la polémica visita de Alberto Fernández a Vladimir Putin, semanas antes de la invasión rusa a Ucrania. El Presidente le hizo un verdadero desplante a los jeques de los poderosos jeques de los países árabes, bajándose a último momento de la gira a Emiratos Árabes (incluyendo Abu Dhabi y Dubai).

    Finalmente la misión fue encabezada por el canciller Santiago Cafiero. Varios encuentros fueron cancelados por los árabes por la ausencia del Presidente. Incluso se suspendió la segunda parte de la gira, que estaba programada a Arabia Saudita el 16 y 17 de marzo. Dentro de la comitiva argentina, donde participan además cinco gobernadores, no ocultaron su malestar por la suspensión a último momento. La desorientación y falta de preparación en los detalles de la gira quedó de manifiesto cuando uno de los gobernadores le regaló un vino a uno de los jeques. El consumo de alcohol está expresamente prohibido en esas latitudes.

    Fuente: Infobae.com

  • José Mayans advirtió que se “respetará la decisión de cada senador” sobre el acuerdo con el FMI

    Luego de que la Cámara de Diputados haya otorgado la media sanción al acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el jefe del bloque del Frente de Todos en el Senado, José Mayans, advirtió que se “respetará la decisión de cada senador”.

    Gracias a que el entendimiento con el FMI recibió 200 votos a favor en Diputados, el proyecto pasará ahora a la Cámara alta del Congreso para que obtenga su aprobación final. Sin embargo, con un oficialismo dividido, aún se desconoce si obtendrá el apoyo suficiente.

    Durante una conversación con Radio La Red, Mayans aseguró que no pretende adelantar una postura del bloque oficialista. En ese sentido, destacó que acordó con la vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, “respetar” las decisiones de los senadores.

    Senado-20210120
    La vicepresidenta no brindó muchas precisiones respecto al tratamiento del acuerdo con el FMI.

    Con respecto a los fuertes cuestionamientos de La Cámpora al acuerdo con el FMI, el senador por Formosa indicó que “son visiones respecto del crédito y las posibilidades comerciales y productivas que tendrá el país”.

    En la Cámara de Diputados, de los 37 votos negativos, 28 fueron de legisladores oficialistas, lo que demuestra la fragmentación que existe dentro del Frente de Todos.

    Máximo Kirchner y La Cámpora votaron contra el acuerdo del FMI y profundizaron la grieta del Frente de Todos

    Además, al ser consultado por el voto afirmativo de los diputados de Juntos por el Cambio, Mayans respondió que “la toma del crédito vino por esa fuerza política”, por lo que sería entendible que acompañen la refinanciación.

    El debate del acuerdo con el FMI en el Senado

    Luego de una semana intensa en la Cámara de Diputados, el proyecto llegará al Senado, por lo que se espera que comience a ser tratado la semana próxima.

    Según precisó Mayans, la idea es que se debata de manera «inmediata”, por lo que el lunes 14 de marzo a las 15 horas expondrá el equipo económico, encabezado por el ministro de Economía, Martín Guzmán.

    Martín Guzmán g_20220308
    Guzmán dio precisiones del acuerdo a los diputados unos días antes de la votación.

    “La posición mía es que el martes ya haya despacho y tratar de darle tratamiento esa misma semana en el recinto», afirmó Mayans.

    Fuente: Perfil.com

  • Prevén que el directorio del FMI apruebe el acuerdo, pero con quejas por la falta de un plan sólido: qué piensan los países del G7

    En su habitual sala de reuniones del piso 12, el directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobará el acuerdo con la Argentina, aunque sin evitar las quejas y el escepticismo de los principales socios del organismo respecto de la situación económica local y la falta de un plan sólido.

    Así lo revelaron a Infobae fuentes vinculadas a la negociación que precisaron que el directorio convalidará el acuerdo al que llegó el staff técnico, aunque los tiempos dependen más de la velocidad del Congreso Nacional.

    Falta de un plan económico que permita atraer inversiones reales sin modificar las reglas jurídicas

    Una fuente diplomática de un país del G7 expresó a Infobae que nadie quiere empujar a la Argentina al default, pero aclaró que se mantiene el espíritu crítico por la falta de un plan económico que permita atraer inversiones reales sin modificar las reglas jurídicas cada vez que hay un cambio de gobierno, un déficit fiscal alto, problemas para recortar los subsidios energéticos, excesivas trabas en el comercio exterior y falta de infraestructura para proyectos de mediano plazo.

    Otra fuente con acceso a las negociaciones, luego del entendimiento entre el Gobierno y el staff técnico la semana pasada, indicó que “Holanda y Japón posiblemente vuelvan a repetir sus quejas contra la Argentina en el directorio, mientras que Estados Unidos va a apoyar, aunque ya pidió que el presidente no repita el gesto de decir que Washington no lo apoya”.Países con más votos en el directorio del FMI
Infografía de Marcelo Regalado
Fuente: FMIPaíses con más votos en el directorio del FMI Infografía de Marcelo Regalado Fuente: FMI

    “Fernández podría haber hecho el mismo viaje que hizo a Rusia y China pero sin decir lo que dijo sobre la alianza con Putin y la distancia que quiere tomar de Washington”, agregó.

    De todos modos, aclaró, esto no significa que el acuerdo se empantane en el board. “El FMI no va a querer aparecer como el que causa una crisis, aunque no crea que el nuevo programa cambie el panorama”, explicó la fuente, que agregó que si bien la suba de la energía internacional complicará las cuentas externas argentinas, a la vez habrá mayores ingresos fiscales por la suba de las materias primas que exporta el país.

    En este sentido, el ex secretario de Finanzas Miguel Kiguel dijo a Infobae que el acuerdo, que consiguió media sanción en la Cámara de Diputados pese al voto negativo de unos 40 legisladores oficialistas, “pasará sin problemas” por el directorio, aunque haya quejas de “algún país europeo o Japón”.

    Por otra parte, opinó que “el precio de la energía va a ser un problema para la meta fiscal; no tanto para las de reservas porque también subieron los precios de nuestras expos, pero algo va a pegar”.Los presidentes Alberto-Fernández y Vladimir PutinLos presidentes Alberto-Fernández y Vladimir Putin

    Otra fuente con acceso directo a los negociadores observó que en el FMI “el acuerdo se ve como un préstamo puente para llegar al 2024, el único posible con un gobierno que no tiene capacidad ni ganas ni capital político para hacer reformas o corregir problemas estructurales”.

    En el FMI el acuerdo se ve como un préstamo puente para llegar al 2024, el único posible con un gobierno que no tiene capacidad ni ganas ni capital político para hacer reformas estructurales

    “La alternativa es el default -salir del default llevaría al menos 6 meses, que el próximo gobierno no tendrá). Además, las metas fiscales y de reservas (lo único relevante) implican una corrección fiscal y cambiaria que el gobierno en el mejor de los casos hará a medias en 2023, por lo que lo más probable es que lleguemos a 2023 de waiver en waiver”, explicó.

    Además, dijo el informante que “la ley de aprobación del programa en el Congreso es un invento del ministro de Economía; el Fondo no pidió la ley ni interviene en su redacción. El staff ahora espera que se vote algo para salvar las papas, sobre todo porque, después del viaje de Alberto a Rusia, la poca buena voluntad que quedaba en los directores del G7 en el Board del FMI desapareció. Preferían la aprobación del programa, pero toleran aprobar la solicitud del nuevo préstamo, que es lo que posiblemente salga”, concluyó

    A su vez, el ex representante argentino ante el FMI, Héctor Torres dijo que la tranquilidad o no del paso del acuerdo en el directorio “depende en gran medida de lo que ocurra en el Congreso”.

    “Este es un programa que difícilmente cumple con los requisitos de acceso excepcional (salvo el 1, tener un problema serio de balanza de pagos). El cumplimiento del segundo (deuda sostenible o sostenible pero sin una alta probabilidad) y el tercero (perspectivas de ganar / recuperar acceso a los mercados de capital privado), dependen fundamentalmente del cumplimiento del cuarto requisito (que el gobierno tenga capacidad institucional/política y compromiso para implementar programa respaldado por el FMI)”, detalló."No hay ninguna perspectiva de que el programa genere el mínimo de confianza necesario como para que la deuda tenga algo, aunque sea mínimo de sustentabilidad, ni que la Argentina tenga una remota perspectiva de volver al mercado de capitales”, sentenció Héctor Torres«No hay ninguna perspectiva de que el programa genere el mínimo de confianza necesario como para que la deuda tenga algo, aunque sea mínimo de sustentabilidad, ni que la Argentina tenga una remota perspectiva de volver al mercado de capitales”, sentenció Héctor Torres

    “Si una parte del Frente de Todos vota tapándose la nariz y la otra parte vota en contra (o se abstiene o no se presenta) y la oposición vota diciendo ‘queremos los dólares pero no apoyamos el programa’, creo que no hay forma de argumentar que el cuarto requisito se cumplió. Es decir, no hay ninguna perspectiva de que el programa genere el mínimo de confianza necesario como para que la deuda tenga algo, aunque sea mínimo de sustentabilidad, ni que la Argentina tenga una remota perspectiva de volver al mercado de capitales”, sentenció Torres.

    Por otra parte, anticipó el experto que, tras la suba de la energía global por la invasión rusa a Ucrania, “la única forma de ‘cumplir’ con las metas del programa es que el FMI sea flexible con los plazos de cumplimiento y el gobierno sea flexible con las medidas que tenía pensado usar para llegar a los plazos originales. En otras palabras, tendrá que haber plazos más largos y aumentos de precio más ambiciosos”.

    Las relaciones con el G7

    Tal como se resaltó desde Estados Unidos, los representantes del G7 ya le han perdido la poca paciencia que le tenían a la Argentina. En este sentido, el economista Marcelo Elizondo dijo a Infobae que “la Argentina no tiene muy buenas relaciones bilaterales con nadie; ni siquiera con Brasil o Uruguay, sus socios más tradicionales, porque ha generado mucha rispidez en cuestiones que no son estratégicas pero que han creado problemas”.Joe Biden y Alberto FernándezJoe Biden y Alberto Fernández

    “La relación con Estados Unidos es de tira y afloje y yo las dos partes están soportándose porque no quieren generar un mal mayor, pero Estados Unidos no está contento con la Argentina por sus votos en red para las autocracias latinoamericanas y por sus manifestaciones en contra”, expresó el experto en temas internacionales.

    La relación con Estados Unidos es de tira y afloje y yo las dos partes están soportándose porque no quieren generar un mal mayor (Elizondo)

    “Con el Reino Unido está el tema de Malvinas, que empeoró porque el gobierno de Macri lo había encapsulado y éste gobierno volvió a ponerlo en el frente, aunque en una forma menos agresiva que con Cristina. De todos modos, casi no hay relación con el Reino Unido, que le propuso al Mercosur una zona de libre comercio pero la Argentina se opone”, detalló Elizondo.

    Una situación similar se da con Japón, que “igual que Corea del Sur quieren un acuerdo de libre comercio con el Mercosur, pero Argentina se opone; además en el caso específico de Japón, es uno de los accionistas más duros”, acotó.

    De este modo, expresó Marcelo Elizondo, “el Gobierno no tiene grandes amistades, ni siquiera con China, que es con quién se supone ha cultivado más el vínculo y si bien hay intereses comerciales, la Argentina no pudo obtener que le bajen el arancel de ingreso de productos argentinos”, en otro ejemplo de la poca eficacia de la estrategia diplomática del Gobierno, que se ve reflejada en el ingreso de menos dólares para el país.

    Fuente: Infobae.com

  • Desde Chile, Fernández pidió “reflexión” a los diputados que no votaron el acuerdo con el FMI

    SANTIAGO de Chile.- El mensaje llegó desde Valparaíso. En esa ciudad trasandina, donde participó del acto de asunción del flamante presidente Gabriel Boric, Alberto Fernández agradeció hoy a los diputados que votaron afirmativamente el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), aunque al mismo tiempo pidió una “reflexión” a los que no lo acompañaron.FUERTE MALESTAR EN EL GOBIERNO POR EL RECHAZO DE LA CÁMPORA AL ACUERDO Y PEDIDOS INTERNOS DE REPLANTEO DE LA COALICIÓN

    “Hemos dado un paso importante. Quiero darle las gracias a todos los diputados que votaron acompañándonos con responsabilidad. Les pido reflexión a los que se abstuvieron; por ahí tienen dudas y podemos aclararlas”, sostuvo Fernández en un alto de los actos protocolares por la asunción de Boric como presidente de Chile.

    El mandatario agregó en las afueras del Congreso Nacional chileno, en la ciudad de Valparaíso: “Tengo la tranquilidad de que hemos hecho el mejor acuerdo posible”. De esa forma, Fernández se refirió al entendimiento con el staff del FMI que permitirá reestructurar la deuda por 44.500 millones de dólares contraída con el organismo financiero en 2018.

    El canciller Santiago Cafiero y el flamante presidente de Chile, Gabriel Boric.
    El canciller Santiago Cafiero y el flamante presidente de Chile, Gabriel Boric.

    En esa misma línea, el canciller Santiago Cafiero también se refirió al tema. “Es un primer paso para consolidar la certidumbre que necesita la economía argentina”, comentó. “El año pasado crecimos 10 puntos y mejoramos los niveles de empleo (…) falta mucho por hacer, pero estamos seguros de que este es el camino adecuado”, sostuvo Cafiero.

    Fernández, protagonista

    La comitiva presidencial arribó cerca de las 9.15 de la mañana a Santiago y fue recibida en el aeropuerto por el embajador Rafael Bielsa. Acto seguido Fernández se trasladó a Valparaíso para asistir a la toma de posesión del gobernante chileno en compañía de Cafiero, la diputada Victoria Tolosa Paz, el ministro Aníbal Fernández y la portavoz presidencial Gabriela Cerruti.

    A las 11.30, el jefe de Estado argentino llegó al Congreso en la ciudad puerto y de inmediato se instaló en el Salón de Honor del recinto. Ahí compartió de manera muy amistosa con el rey Felipe VI de España y la expresidenta de Brasil Dilma Rousseff. Además dialogó con el mandatario de Bolivia Luis Arce y el presidente de Perú, Pedro Castillo, con quienes mantuvo reuniones bilaterales.

    Alberto Fernández rodeado de mandatarios en la asunción de Boric (AP Photo/Natacha Pisarenko)
    Alberto Fernández rodeado de mandatarios en la asunción de Boric (AP Photo/Natacha Pisarenko)Natacha Pisarenko – AP

    Demostrando buen humor, y una vez que se inició la ceremonia, Fernández también saludó al saliente Sebastián Piñera cuando dejó la testera y se fundió en un cálido abrazo con Boric, que a partir del cambio de mando se transformó en el presidente más joven de la historia chilena.

    “Con Gabriel siento que tenemos una afinidad muy grande, una mirada del presente y los desafíos del futuro semejante, por lo cual creo que todo va a ser muy fácil”, dijo Fernández tras la ceremonia de investidura en Valparaíso, en medio de un viaje contemplado desde hace meses y que desde el gobierno consideraron clave para potenciar el vínculo entre Fernández y el referente de la izquierda chilena.

    “Que haya un presidente de 36 años es un gran desafío para él y un gran mérito de Chile que haya confiado en esa juventud. Lo conozco a Boric, sé como piensa y tengo la mejor expectativa. Para América Latina es un gran impulso también, porque Boric es un chileno que piensa en América Latina”, dijo Fernández, quien recibió una invitación del propio Boric para que fuera el principal orador en el almuerzo de jefes de Estado que se realizó en el palacio presidencial de Cerro Castillo, en la ciudad de Viña del Mar.

    Alberto Fernández en su arribo a Chile para la asunción de Gabriel Boric
    Alberto Fernández en su arribo a Chile para la asunción de Gabriel Boric

    “Es un halago para mí que me haya elegido para representar a los mandatarios que venimos a su asunción. Estoy seguro de que con él lograremos muchas cosas”, agregó el mandatario en otro de los gestos de complicidad de la jornada.

    En tanto, Fernández también valoró su vínculo con el saliente gobierno. “No quiero ser ingrato con el expresidente Sebastián Piñera, ya que el tiempo que le tocó guiar a la nación siempre vi una buena predisposición para que trabajáramos juntos”, explicó en relación con el exmandatario de derecha. También bromeó sobre su vínculo con el país trasandino.

    “Yo tengo un gran cariño por Chile; me olvido de las Copas América y de los penales y los quiero mucho igual”, señaló, antes de trasladarse con la comitiva con el resto de las autoridades. Allí, Fernández le insistió a Boric con su disposición para recibirlo cuanto antes en una visita de caracter oficial a la Argentina, que podría materializarse en abril próximo.

    Víctor García

    Fuente: La Nación

  • Roberto Feletti: “El crecimiento que hay es de recuperación, no de expansión”

    Fuiste funcionario en tres momentos claves de crisis, la de 2001, la de los subprime de 2008, 2009 y esta. ¿Qué diferencia encontrás entre cada una de las anteriores y la actual? 

    —La de 2001 era endógena de la Argentina y era casi la crónica de una muerte anunciada. Cuando llego al banco, empiezo a cancelar todos los pasivos en moneda extranjera y acumular liquidez porque era previsible. Asumo en diciembre de 2000 y ahí había más capacidad autonómica de tomar decisiones. En la medida en que se iba resquebrajando el cepo, la convertibilidad era muy endógena, pero también muy autonómica. En 2009 hubo una situación, fue la primera crisis capitalista importante poscaída del Muro, fin de la Guerra Fría, donde hoy se muestran algunas cosas del capitalismo, que prefiere salvar a los bancos, no a la producción, donde hay toda una serie de cosas que muestran una burbuja financiera, un capitalismo que acumula en política monetaria y no en producción. Es la pimera vez que eso pasa. Ahí la Argentina estaba bien parada, sólida, solvente en el sector externo. Se había reestructurado una parte importante de su deuda en default. No tenía deuda con los multilaterales, más allá de las razonables, con el Fondo no tenía deuda, había recuperado los fondos de pensión, con lo cual había solvencia fiscal. Con Amado Boudou, encaramos un programa de mayor solvencia externa que la que había y se basó en hacer el segundo canje de deuda. En ese momento se reciben derechos especiales de giro, como ahora, producto de la crisis, pero se pueden aplicar de otro modo. Se hace un acuerdo con los multilaterales de anticipo de inversión. Vamos al Fondo, definimos una hoja de ruta, más lo que fue la construcción del fondo de desendeudamiento. Había reservas excedentes en ese momento: 6.500 millones de dólares. Eso dotó a la Argentina de una fuerte solvencia externa que ante la crisis amortiguó mucho. No en vano la economía en 2010 crece un 10% y en 2011, un 6%. Son los dos años de mayor crecimiento. En parte eso incide en la reelección de Cristina como presidenta. Además, la relación con Brasil era muy virtuosa, de ampliación de soberanías. Fue una de las inserciones internacionales más virtuosas que tuvo la Argentina en su historia, 15 años de relación que nacen del no al ALCA. la relación con Lula. Mientras el comercio internacional cayó casi una cuarta parte, el comercio internacional de la Argentina cayó apenas un 12%, la mitad del promedio mundial. Esto sucede porque la inserción con Brasil es recíproca. Después ayuda China, que también tiene política de demanda. Fue una crisis eminentemente occidental la de 2008-2009.

    —Entonces China no tuvo crisis. 

    —Tuvo muchos amortiguadores y Argentina, Brasil, mantuvieron esto de la demanda ampliada de relación virtuosa, no cae tanto. Eso más las políticas fiscales monetarias, más una agenda acordada con el Fondo Monetario en 2009, de segundo canje, ordenamiento de la cuestión externa, asegurar los pagos de deuda con el Fondo. 

    “Si se quiere expandir el mercado interno, se tienen que encapsular los consumos esenciales.”

    —Esta es la peor de todas.

    —Sí, porque algunas aristas de esta crisis ya se empiezan a exteriorizar durante la pandemia, porque es una nueva solución lo que hacen las grandes potencias occidentales, que es sostener de nuevo con política monetaria los precios de las acciones, los precios de los bancos, y no hay recuperación de la demanda efectiva. Recién empieza cuando hay presión popular. El ejemplo más claro es lo que pasa en Estados Unidos cuando las políticas de expansión fiscal, que aplican Yellen y Biden, van más a precios que a actividad, que es algo que podría pasar acá, es lo que se conoce como estanflación, pero es raro que en Estados Unidos, siendo el emisor de la moneda de reserva internacional, en el plano interno haya una acumulación de precios y no aumento de producción. Esto le ha pasado antes de que estalle esta crisis. Quiere decir que ahí hay otra vez una situación rara en esta suerte de capitalismo demonizado por las finanzas, que vamos a producir poco, ganar mucho. Y a la Argentina la encuentra muy débil, no por responsabilidad de nuestro gobierno, en lo que es su orden fiscal, monetario y externo sobre todo; como economía emergente, se ordena en su sector externo. Por eso en 2009 lo primero que hicimos fue trabajar sobre el sector externo. Este es un momento muy difícil para el mundo, porque hay una crisis de hegemonía, del liderazgo de Estados Unidos.

    Roberto Feletti, en la entrevista con Jorge Fontevecchia.
    POLÍTICA. “Si el Gobierno logra encaminar la cuestión industrial, recuperación de empleo, tranquilidad cambiaria y recuperación del salario, con que empiece a esbozarse ese rumbo, sí tiene chances fuertes de ganar”. (FOTO SERGIO PIEMONTE) 

    —Objetivamente, está más debilitado. 

    —Objetivamente, está débil. 

    —La crisis de 2001, decías, era una crónica de una muerte anunciada que se venía produciendo. En realidad, las señales venían de años: Brasil devalúa en 1999, en 1998 se produjeron la crisis asiática y el default de Rusia. ¿Se podría decir que de alguna manera también pudo haber sido un anticipo de ciertos problemas estructurales o de la globalización financiera? 

    —Sí había anticipos. Cuando devalúa Brasil, en febrero del 99, era evidente que el modelo del uno a uno, que comienza a resquebrajarse ya en la crisis del tequila del 95, cuando había que haberlo dejado flotar, y sin embargo se provoca la recesión, aguanta la economía, se recupera pero no recupera empleo. Y ahí empieza a haber crisis. Pero ya en ese momento no había forma de sostener una expansión de la economía Argentina, solo anclada, que este es un problema serio, estructural, a la oferta de dólares. Porque, por un lado, el tipo de cambio debilitaba las exportaciones y, por el otro, la oferta de dólares era muy exigua, agotado el volumen de privatizaciones. El gran éxito 91-94, la convertibilidad del gobierno de Menem, es que había una inyección de 26 mil millones de dólares proveniente de la venta de empresas públicas, que provocó una expansión muy grande en la economía, pero ha agotado eso y las posibilidades de endeudarse.

    —Se consumió un stock.

    —Se comió un stock. Cuando pasa el tiempo, se tiende a mirar algunas cosas con más indulgencia. En ese momento había una resolución de la Guerra Fría en favor de una potencia. Parecía que la desregularización, las privatizaciones, la apertura eran inevitables. Pero también hay que aceptar que Argentina lo hizo en un grado de profundidad mucho mayor que Brasil, que preservó buena parte de su Estado regulatorio en una clave conservadora, porque esa siempre es la diferencia con Brasil, que es más potente su burguesía, más capaz de liderar un proyecto, pero siempre en una clave conservadora, hasta Lula. En cambio, Argentina no, esas son las tensiones que tiene la Argentina. 

    “Debimos haber tenido hacia 2012 una política tarifaria correctiva en la energía.”

    —En 2022, ¿el balance para Argentina entre lo que aumenta el precio de las exportaciones de productos alimenticios y lo que aumenta el precio de las importaciones de energía va a terminar siendo negativo? 

    —Creo que no, porque si todo funciona como son las proyecciones, la producción de Vaca Muerta viene aumentando, ya que hay sustitución de importaciones. Hoy, los precios de los productos que exporta Argentina en términos agropecuarios son muy altos, sobre todo la soja y el trigo. 

    —¿El aumento del precio de las exportaciones puede dar un balance positivo?

    —Se angosta un poco el superávit comercial, de una proyección de 12 mil millones de dólares, puede acotarse a 10 mil. Afortunadamente, ese es un aspecto positivo, el aumento de producción energética autónoma. Es cierto que la compensación va a dar positivo. Hay que cuidar, y es la discusión que estamos manteniendo, que los precios internacionales no golpeen la capacidad alimentaria de la Argentina.

    —Durante la presidencia de Néstor Kirchner, la balanza energética neta era positiva: Argentina exportaba 6 mil millones de dólares de energía. 

    —En ese momento había exportación de energía sobre la base de una expansión del mercado interno que iba con cuentagotas, luego una gran expansión del mercado interno hacia 2011, ya lo anticipamos como problema, empezaba a haber un desbalance en la cuestión energética. Los tres factores que dañan la presidencia o limitan la capacidad de desenvolvimiento de la segunda presidencia de Cristina a partir de 2012 son que los vencimientos de deuda que se habían acordado, más la deuda heredada, Boden 2012, Boden 2015, empezaban a pesar y comían una parte de las divisas. Segundo, Brasil, a partir de Dilma, había encarado una política de salto a gran potencia y cierta desvinculación del continente, frenaba un poco la demanda de Brasil sobre productos argentinos. Y el tercer factor era el desbalance de divisas de la energía. Por eso se decide recuperar una parte de YPF para poder cambiar la política energética. Hoy eso no lo veo, porque el crecimiento que está habiendo es de recuperación, no de expansión. Afortunadamente, el crecimiento de 2021 va a superar la caída de 2020, que fue potente. Vamos a salir empatados con la pandemia, pero arrastramos un 3,6% de caída de los cuatro años de la presidencia de Macri. Y esto recién se empieza a recuperar ahora. 

    —Y el último bienio de Cristina Kirchner también tuvo caída.

    —La presidencia de Cristina Kirchner salió empatada, el último año fue crecimiento. Con la devaluación de 2014 hubo caída. La segunda presidencia fue suba y baja el PBI, casi empatada, creo que da 08% a favor de Cristina en la segunda presidencia contra un promedio de 4,5% en el ciclo anterior. 

    —¿No se deben una autocrítica? ¿Si no hubiera habido tarifas tan bajas, Argentina podría haber continuado con una balanza energética positiva al mismo tiempo de abastecer también al mercado interno? 

    —Si lo hago como autocrítica, sí. De hecho en 2011, cuando se habían ganado las PASO, en agosto, yo ya había sido confirmado como candidato a diputado y con Amado Boudou hicimos un programa que incluía parte de cierta corrección tarifaria. Las tarifas fueron tomadas como un salario indirecto. Hay una concepción del peronismo, que es que el salario, la capacidad de compra del trabajador, se amplía cuando tiene acceso a energía y alimentos. Es decir, no pesan en el salario la canasta alimentaria y la energía. Eso llevó a que el subsidio a la energía operara como un salario indirecto más las regulaciones sobre alimentos. Efectivamente, habría que haber salido, el tema es cuánto y paulatinamente, pero hubo una resistencia a ir corrigiendo esos desequilibrios. En lugar de corregir por la vía tarifaria, se decidió avanzar en el subsidio a la producción. Debimos haber tenido hacia 2012 una política tarifaria correctiva, sí.

    “Hay una situación rara en esta suerte de capitalismo demonizado por las finanzas, donde vamos a producir poco y ganar mucho.” 

    —Hoy Argentina podría ser un exportador de energía.

    —Tampoco lleguemos a tanto, porque la tarifa puede dar para mantenimiento de operación. Las obras de expansión o son financiadas por el Estado, o se toma deuda y se aplica. Es muy difícil que pienses que con una tarifa vas a sostener algo más que operación y mantenimiento. Es cierto que nuestra política tarifaria iba por debajo de operación y mantenimiento. Pensar que se puedan cobrar tarifas que permitan la expansión de las redes, cualquiera sea el servicio, es otro precio. En el macrismo se aumentó 2.000% la luz en el área metropolitana y no hubo una expansión de las redes, no se transformó Edesur. Tampoco hay que subsidiar la tarifa, puede ser ganancia empresaria pura y dura. Los empresarios tienen que ganar, pero siempre la tarifa tiene que ir equilibrada en operación y mantenimiento.

    —Hace un poco más de un mes, me tocó entrevistar a uno de los candidatos presidenciales de Brasil, que es el gobernador de San Pablo, le preguntaba cuál era la solución a futuro al hecho de que la mitad del sueldo básico en San Pablo si iba en pagar servicios públicos. Respondió que la solución es aumentar los sueldos y no subsidiar las tarifas. En la última etapa soviética, la gente no pagaba por la energía ni por el transporte, en compensación de que los salarios eran mínimos, pero parte del salario era no tener que pagar los servicios públicos. Hay dos modelos: los servicios públicos son parte del salario de la persona y los salarios son bajos, o los salarios son más altos y pueden pagar tarifas que permitan invertir, no simplemente mantener. Hoy, con toda la experiencia de todos estos años, ¿qué reflexión tenés sobre estas dos perspectivas? 

    —Primero, los salarios son bajos, a pesar de que llevamos dos años de gobierno, y lo asumo como problema, por distintos factores: un aumento del desempleo siempre hace tender a la baja y las dificultades para expandir la producción, porque no encuentran mercado. Segundo, si se quiere expandir el mercado interno, se tienen que encapsular los consumos esenciales. Si queremos que haya un mercado interno donde haya resto para indumentaria, para irse de vacaciones, necesitamos bajar el peso de la energía y los alimentos sobre ese salario. Si no, no es posible. Los salarios que aumentan por productividad son segmentados. Es cierto, las automotrices, que tienen mucha productividad, las empresas de mano de obra masiva, tienen la corrección de salarios por paritarias. El trabajador tiene su propia capacidad y puede ponerla en valor como individuo. En general, si no hay una negociación colectiva y no hay un piso salarial desde donde partir, es muy difícil pensar en una suba salarial.

    —El plan con el Fondo Monetario previó un precio de 20 dólares el BTU y ya pasó los 50, lo que generaría un costo adicional de más de 10 mil millones de dólares. ¿Cómo se podrá absober? 

    —No quiero colocarme en el área del ministro de Economía, que es el que lleva adelante la negociación. Es lo mismo que pasa en alimentos, no puede haber una transferencia total del mayor costo de energía al trabajador o al usuario del servicio. Hay un mix de corrección menor sobre los subsidios, con lo cual hay que autorizar un mayor déficit. La gran discusión es cómo se financia ese mayor déficit, Hay que poner en valor y en producción la energía autogenerada, porque eso también permite regular, desvincular la tarifa internacional de la interna. Este es el otro problema, si transnacionalizamos todos los salarios, eternamente van a ser bajos porque no se gana en dólares. Entonces, la mayor producción tendría que ayudar a desvincular la evolución de la tarifa del precio internacional, sumado a que efectivamente va a haber que hacer un mix de tres cosas: reacomodamiento de partidas, autorización de mayor déficit y corrección de tarifas en función del momento que se vive. 

    —Como lo planteás, pareciera ser que Argentina no podría nunca tener salarios en dólares competitivos y que vamos a tener que subsidiar los costos de energía. 

    —Cuando hubo salarios altos en dólares, durante la convertibilidad, eso funcionó… 

    —Con mucho desempleo.

    —Claro. El shock de sostener el tipo de cambio uno a uno, en el 95 no corregirlo, llegó al 18% de desempleo y se mantuvo la tasa de desempleo hasta la crisis de 2001 en dos dígitos, promediando 14% o 15%, lo que iba a provocar eso a la larga era una baja del salario, aun del que estaba empleado. Entonces, al contrario, creo que nuestros trabajadores, tienen que tener un salario compatible con la capacidad de adquirir bienes que se puedan ofertar con mayor componente nacional que importado, porque tampoco podemos tener a todo el mundo en la frontera del consumo tecnológico. Creo que a lo mejor, y lo digo como autocrítica, en 2015 la discusión era el acceso al complejo electrónico, eso implicaba un estrangulamiento de divisas muy grande. El salario del trabajador tiene que ser compatible con un estándar de vida de una economía de tamaño medio. 

    —Si le tuvieras que explicar a un extranjero de manera didáctica, por qué en nuestros vecinos, Chile, Brasil, Uruguay existe un sistema cambiario sin desdoblamiento y sin subsidios a la energía y en la Argentina no, ¿dirías que es porque la Argentina tiene un aspiracional de clase media que no tienen nuestros vecinos y que para sostenerlo es necesario este modelo económico?

    —Por un lado, ese aspiracional es vehiculizado políticamente. El peronismo fue vehiculizador de eso. Reflexionemos un poco: el modelo chileno duró treinta años, posdictadura se resquebrajó completamente y se abrió un debate. De hecho, tenés hoy alguien de afuera de la política, del espectro de izquierda, gobernando Chile. Brasil tuvo un derrotero de industrialización consensuada. Distinto al de Argentina, que fue industrialización compulsiva. 

    —¿La dificultad es tener que sostener un modelo aspiracional con recursos que no están a la altura de sus aspiraciones? 

    —No solo es aspiracional, fue concreto, tenés un despliegue del sistema de salud pública, de educación pública, incluso universitarios.

    “Es muy difícil pensar que con una tarifa se vaya a sostener algo más que operación y mantenimiento en energía.”

    —Que no tiene ninguno de nuestros vecinos.

    —Por eso la corriente migratoria, y lo digo con respeto por todos los países, refluye a la Argentina, los paraguayos vienen a buscar algunos derechos de atención médica, de educación, o incluso de trabajo. 

    —El desafío de la Argentina es mantener un sistema de Estado de bienestar como tuvo en el pasado y hoy tienen los europeos, y no se encuentra la manera de poder financiar su costo de su mantenimiento. 

    —Que se reflotó bastante durante los gobiernos de Néstor y Cristina. Es parte de la tensión política y social que vive la Argentina, que se refleja en el proceso de industrialización. Argentina no puede no tener industria, al margen de si es competitiva.

    —Porque si no, no tenés empleo. 

    —Si no tenés empleo, no tenés destino productivo en las áreas metropolitanas: Rosario, Córdoba y el Gran Buenos Aires.

    —Por el aumento de deuda y circulante que tomaron los países desarrollados para combatir la recesión covid, sumado ahora el aumento del precio de las materias primas por la guerra en Ucrania, la inflación se duplicó, hasta se triplicó, en esos países pasandi del 3% al 6% y al 9%. En la Argentina ya estamos alrededor del 50%. ¿Hay riesgo de que se que vaya al 70%? 

    —Tengo la estimación de que no, siempre se está por dos cuestiones: Argentina tiene problemas para monetizar, es decir el coeficiente pesos emitidos, desde el que tenemos en el bolsillo, el que está en el banco, en una cuenta a la vista o en un depósito a plazo fijo, ese coeficiente de monetización en relación con el PBI en Argentina va en torno al 25%. Pensemos que Brasil tiene el 60%, Chile tiene el 70%. Guido Sandleris, el presidente del Banco Central del gobierno de Mauricio Macri, lo dejó en el 19%. Si el peso es moneda transaccional, sirve como unidad de cuenta y como medio de pago, no es reserva de valor; en casi ningún país emergente. Brasil tiene una burguesía que no repudia tanto su moneda. 

    —Como consecuencia de que no tiene 50% de inflación. 

    —Ese 50% de inflación, en el área que me toca a mí, es puja distributiva, después la inflación tiene componentes macro, obviamente. No es que me quiera sacar el lazo de mi responsabilidad. Brasil, el líder populista, ahora esta es una palabra devaluada, pero el líder nacional y popular de Brasil, Getúlio Vargas, en los 30 convenció a sus productores agropecuarios, sobre todo a los barones del café, que había que invertir la renta en industria, porque en la crisis del 30 provocaba cierres de las economías, se dislocaba. Había crisis de hegemonía como ahora.

    —Estaba la sustitución de las importadoras con la Segunda Guerra Mundial. 

    —Pero él los convenció y ese sector agropecuario se transformó en industrial. A cambio, la promesa era mantener a los obreros tranquilos en las fábricas. Esa burguesía industrial brasileña que muchas veces miramos fue producto de distintos acuerdos que llevaron a Brasil a una política industrial, diría casi continua hasta Dilma. Y esa burguesía industrial se permitió, en el marco de los consensos, acordar. Para que un obrero industrial llegara a la presidencia de la octava economía del mundo, no es un proceso político menor. Llegaron a ese acuerdo y primero lo bloquearon para que llegara a la presidencia a Lula, creo que tres veces, en la cuarta tuvieron que consensuar, respetar ese esquema y avanzar en una forma de ampliar su base de sustentación. Después, en Brasil, que es lo que sostiene a Bolsonaro producto de una tasa de interés muy alta, empieza a aparecer un bloque agropecuario financiero al calor de precios que Dilma valida, la terminan derrocando y terminan instalando a Bolsonaro. Por lo visto, ahora hay un revival. Esto no pasó en Argentina, pero tomó la renta agropecuaria, industrializó, fue un modelo distinto. 

    Roberto Feletti, en la entrevista con Jorge Fontevecchia.
    POLÍTICAS DE LA SECRETARÍA DE COMERCIO INTERIOR. “Debe haber una política de ancla, y ese tal vez sea el mérito de esta canasta de 1.300 productos, que efectivamente está obrando como una referencia de precio, por lo menos hasta antes del ataque de Rusia a Ucrania”. (FOTO SERGIO PIEMONTE)

    —¿Cómo encontraste a los empresarios casi 15 años después de ser viceministro de Economía ahora que volviste como secretario de Comercio? 

    —Lo que vi es un empresariado mucho más conservador, mucho menos dispuesto a discutir la necesidad de integrar su plan de negocios a un modelo de país; en 2011 sucedía al contrario. No se hace cualquier plan de negocios en cualquier tejido social. Es decir, la sociedad tiene que armonizarse. Nadie niega el derecho a la renta empresaria, pero tiene que estar armonizada. Vi un empresario distinto en diez años. 

    —Explicalo psicológicamente, ¿distinto qué quiere decir? 

    —Hubo varios factores. Primero, creo que el macrismo como corriente política instaló la visión de que el empresario era hegemónico en la Argentina, que no había otra fuerza, y que podía decidir al arbitrio sobre su empresa, eso se instaló como concepto.

    —Pero si así fuera triunfarían, y les va cada vez peor. 

    —Con Macri les fue peor que con nosotros, los balances dicen eso, no lo digo yo. Y segundo, creo que se empoderaron y fracasaron políticamente. Su fuerza política o la que ellos creían que los representaba, perdió las elecciones en primera vuelta, además, eso fue un hecho traumático.

    —¿Y en 2011 qué visión de futuro tenían? 

    —En el viceministerio había armado un esquema de convocar por sector empresarial. La empresa mediana es la que mueve la Argentina, porque es la que articula cadena de proveedores con la pyme y que discute con la cúpula porciones del mercado. De esas empresas medianas tomamos las que habían aumentado dotación de personal, las que exportaban y las que estaban inscriptas en alguno de los programas que tenían el INTI, el INTA, de innovación tecnológica. Y en ese momento ellos tenían optimismo sobre el futuro, entendían el proceso de recuperación, aunque ya aparecían las primeras quejas del tema energía. Respecto a la paritaria, así como estaba, había que empezar a incorporar el concepto productivo al salario, estamos hablando de un momento del 5% o el 6% de desempleo. Obviamente, un funcionario reclama inversión. Los empresarios decían estamos de acuerdo, se expandió el mercado interno, pero la energía… Según un empresario, en 2003 los salarios sobre los que facturaba eran un 25%, en 2011 eran un 40%. Eso era distribución del ingreso, tenía más mercado. También para capturar ese mayor mercado tenía que trabajar más, no lo podía capturar por precio. Creo que hoy no. En el Precios Cuidados, un 23% son empresas medianas, un 7% son pymes. Ese empresario mediano tiene mucho temor. Participa de Precios Cuidados porque obviamente le amplió el mercado, pero todos dicen enseguida estoy a capacidad completa. 

    “Mi temor es primero falta de abastecimiento, sobre todo en trigo, porque se retiene por la volatilidad de precios al alza.”

    —¿El riesgo sería tomar empleados? 

    —Sería que no se sostuviera la política de expansión del mercado interno, en 2011 nosotros asegurábamos mercado interno y efectivamente funcionó. Al contrario, ahí el miedo eran los insumos. 

    —¿El no termina siendo para tomar empleados, y si hubiera flexibilidad laboral no tendrían el temor? Porque si la demanda no se mantuviera y después no pudieran despedir, tendrían un problema de flujo, mientras que el stock de los equipamientos lo podrían guardar.

    —También la ampliación de planta, a pesar de que uno de los factores que dinamizaron la recuperación fue la inversión, porque el dólar oficial es bueno para invertir en bienes de capital. Ahí tuvimos una discusión sobre los niveles salariales porque hoy el salario en dólares los tiene que estar beneficiando. 

    —¿Les transmitís a los líderes de la coalición estas diferencias con hace diez años? 

    —Lo he transmitido y lo he hablado con el ministro Matías Kulfas, incluso con el Presidente. 

    —¿Y con Cristina Kirchner?

    —También, por supuesto. 

    —¿Qué caras les ves a los líderes? ¿Tenían una expectativa distinta, se imaginaban una Argentina más sana?

    —No, hay preocupación, a diferencia de lo que puede pasar con la burguesía paulista, es poco compromiso de constituirse como actor social, por un lado quieren serlo, pero por el otro no interactúan como para serlo. Porque si la propuesta del empresariado es querer ajustar por precio, porque en algunos casos tienen posición dominante, lo demás es ver si toman un empleado o ampliar la capacidad de planta, de la producción, del mercado. Se puede tener la mejor política de ingresos, los mejores estímulos a la demanda, pero si no se amplía la oferta termina en precio. Esto es un poco en favor nuestro. Ahora lo que veo es que los empresarios hoy dudan de tomar riesgo, dudan si se va a sostener el mercado interno. Quieren ser parte de la decisión política porque, evidentemente, con el gobierno anterior lo fueron, pero por otro lado no hay un compromiso en la integración social. 

    —Sintetizado en términos psicológicos, te encontrás con gente más pesimista de lo que estaba hace diez años.

    —Con una mirada pesimista y confusa políticamente. Evidentemente, tienen asesores. No me voy a meter en esos vericuetos, creo que vivieron con mucho traumatismo la derrota electoral de Macri en primera vuelta, y están reticentes a relacionarse, a pesar de que el acuerdo de precios se cerró, las canastas se cumplieron. No sin discusiones, a veces rudas.

    —Fuiste también presidente de la Comisión de Presupuesto en Diputados, el lugar que ocupa Carlos Heller. ¿Qué te pasó al ver que no se pudo aprobar el Presupuesto? 

    —Me dio mucha angustia porque, como viceministro, a fines de 2010, la oposición no trató el Presupuesto de 2011 y nosotros tuvimos que gestionar sin Presupuesto.

    —¿Es una ventaja no tener presupuesto con un 50% de inflación, que aumenta la posibilidad de discrecionalidad del Ejecutivo? 

    —Es una ventaja desde el punto de vista de la seguridad jurídica. Una cosa es firmar una orden de pago respaldada en una partida votada por la ley, y otra es decidir administrativamente qué pago y qué no. El que crea que es una ventaja, que tenga cuidado porque reconducir un Presupuesto es para una situación de emergencia donde el Estado está funcionando para pagar sueldos y algunos insumos. Ahora, cuando es un Estado que funciona normalmente, que hace pagos de deuda externa, que paga proveedores, que paga certificado de obra pública…

    —El funcionario puede ser punible en el futuro por mal desempeño en sus funciones. 

    —Por eso se vota un Presupuesto y el 1° de enero la partida la suben a un sistema contable y no se puede emitir una orden de pago si esa partida no está. Es una restricción grande. Ahora, lo que sentí esta vez es que había una cuota de responsabilidad de la oposición al rechazar el Presupuesto, porque esto fue peor que en 2011. Un Presupuesto es un plan de gobierno y no conozco los detalles, algunos dicen que faltó consenso. A mí me tocaba hamacarme y consensuar muchas cosas, sobre todo en la obra pública y en universidades. Quizá la población piensa que un Presupuesto parte de cero, y no, el 80% de un Presupuesto es muy rígido. Después, hay partidas de inversión pública, los presupuestos de las universidades en la parte que no es sueldo, y eso es muy discutido con las provincias. Llegar al rechazo de un Presupuesto, que es un plan de gobierno, es fuerte.

    “No todo lo comparto, creo que tendría que tener un sesgo menos exportador y más mercado internista, pero esa es mi visión.”

    —Fuiste funcionario público de envergadura en el gobierno del Frepaso, fuiste ministro de Infraestructura y Planeamiento de la Ciudad de Buenos Aires durante el segundo mandato de Aníbal Ibarra. ¿Qué diferencias encontrás entre aquel progresismo y el kirchnerismo? 

    —El proceso de toma de decisiones. El peronismo es decisionista. En el Banco Ciudad, como tenía autonomía y de una crisis se sale con decisiones, algunas erróneas, pero tomar decisiones tiene dificultades, Aníbal Ibarra, de quien soy amigo, siempre me dio mucha confianza y mucho empowerment para hacerlo. Pero la verdad es que la planificación urbana, las tomas de decisiones sobre la inversión pública, tienen que ser mucho más ágiles, y ahí sentí diferencias. 

    —¿La diferente relación con el poder?

    —Sí, absolutamente. 

    —Voy a simplificar, vos decís que el kirchnerismo es un progresismo con decisión. ¿Y qué diferencia encontrás entre el kirchnerismo y el peronismo?

     —Sí, lo que pasa es que el kirchnerismo es menos conservador que el peronismo. El peronismo dio cuenta en la crisis de 2001 de cierta visión conservadora, que no la tiene el kirchnerismo. No es que no es pragmático tampoco, pero tiene más audacia en lo que es el cuestionamiento a los poderes fácticos o al orden establecido. El peronismo también, pero en clave más conservadora: esta alianza de clases que el peronismo siempre exhibió. 

    Roberto Feletti, en la entrevista con Jorge Fontevecchia.
    CONFLICTO UCRANIA-RUSIA. “Preveíamos un precio internacional antes de la guerra. Hicimos dos instrumentos regulatorios, uno para la harina de kilo en góndola, y el paquete de fideos de medio kilo. Ochocientas mil toneladas de trigo subsidiadas para asegurar la canasta y que se mantuviera el precio estable”. (FOTO SERGIO PIEMONTE)

    —¿Con el kirchnerismo no está la alianza de clases que estuvo con el peronismo?

    —No está como un norte. Si hay que confrontar, se confronta.

    —¿Y cuánta responsabilidad hay del kirchnerismo al tener una actitud más confrontativa de asustar a los empresarios mientras que con en el peronismo saben que no habrá “revolución”. 

    —El problema ahora es que el empresariado, sobre todo las patronales agropecuarias, ven en el macrismo una posibilidad de ganar elecciones y tener expresión política que hasta ahora no habían tenido, por lo menos productiva electoralmente. Y creo entender que no dan por agotado ese ciclo que terminó con la derrota electoral de Macri. A pesar de que tiene muchos resquemores y confusiones.

    —Hay una incomprensión entre el kirchnerismo y el empresariado que no la había entre el peronismo y el empresariado. 

    —No, también las hubo, pero evidentemente había formas de zanjarlas, sobre todo en la reapertura democrática, que se abandonaron. El kirchnerismo es parte del peronismo también, es una corriente que instala improntas propias desde la conducción del Estado. Es más parecido al primer peronismo. 

    —El kirchnerismo sería la reencarnación del primer peronismo, algo más beligerante con el capital.

    —En algún punto sí, y el peronismo también dio cuenta, trágicamente, por la sangre que corrió, de lo que fue el fracaso del gobierno 73/76, que en realidad fue golpeado por una crisis internacional tremenda, como la del petróleo. Pero creo que eso después hizo que todo el mundo tuviera una mirada más conservadora de la relación con los poderes fácticos. Se inaugura una política más de tensión desde el Estado con los poderes fácticos a partir de la presidencia de Néstor y las dos presidencias de Cristina.

    —¿La posibilidad de que Cambiemos haya podido ganar las elecciones aumenta la tensión?

     —Claro, porque le genera una expresión política a un sector importante del empresariado. Algún grado de alianza de clase tiene que haber. 

    —¿El error es también del kirchnerismo? ¿En lugar de convencer, como Getúlio Vargas en Brasil, quiere vencerlo. ¿Cuánto de las responsabilidades por la grieta es compartido? 

    —Hubo rupturas de consensos básicos en la Argentina que no se están reconstruyendo. Algunos consensos sobre el modelo industrial, sobre el tipo de inserción internacional. Este consenso de que las patronales agropecuarias tienen que industrializar parte, no pueden apropiarse de toda la renta. Hay un efecto riqueza monumental. 

    —Fuiste equivalente a ministro de Economía de una provincia, porque el partido de La Matanza tiene 2 millones de habitantes, entre el año 2015 y 2019 durante la intendencia de Verónica Magario. Hay quienes sotienen que se está rompiendo la alianza entre el peronismo y los sectores del Conurbano. ¿Vos percibiste una pérdida de representación del peronismo al no poder garantizar la movilidad social ascendente que siempre le dio credenciales de representar al Conurbano?

    —Fue una experiencia muy linda, de salida del gobierno de Macri. Verónica y Fernando fueron muy generosos en ofrecerme ese lugar. Voy a ser un poco bilardista: desde el punto de vista estrictamente de los resultados fue exitosa, porque Verónica como intendenta pudo colocarse como candidata a vicegobernadora y ganar la elección. Era una gestión reivindicativa. Lo que hicimos en ese momento fue mantener la solvencia fiscal porque iba a dar autonomía política. La Matanza tuvo cuentas equilibradas. Y eso le permitía a Verónica cuestionar la política tarifaria y de desindustrialización, la pérdida de autonomía municipal que imponía Vidal. Hubo un montón de cosas que evidentemente después sirvieron para la validación electoral. En este momento, en la medida en que no se profundice un modelo industrial marcado, internista, clásico en algunas cosas, en otras más moderno… Efectivamente sí. Se vio en la elección de medio término de 2021, el ausentismo electoral, sobre todo en barriadas humildes. En la medida en que el peronismo no garantice esa aspiración que decías, incluso en la educación universitaria, el hecho de haber puesto universidades en el Gran Buenos Aires, es fuerte ver la aspiración, la movilidad social en esos chicos. 

    —El peronismo, si no puede producir esa movilidad ascendente, pierde su razón de ser.

    —Por eso también el conservadurismo en el peronismo tiene sus límites. 

    —Pero una cosa es que haya conciencia de algo, y otra cosa es encontrar la forma para lograrlo. ¿Creés en la posibilidad de que se pueda generar antes de las elecciones de octubre del año próximo una sensación de crecimiento económico que haga que el oficialismo pueda volver a ganar?

    —Sí, en el peronismo hay voto de confianza popular. Si el pueblo ve que el gobierno peronista camina hacia ese escenario de recuperación de empleo y salario, se puede revalidar electoralmente. El pueblo está esperando eso, porque si mirás el resultado electoral de 2021, el macrismo o la coalición Cambiemos también pierde votos, menos que nosotros. Perdemos muchos votos que se dispersan en el ausentismo, en el voto en blanco y en la izquierda. No es trasvasamiento de votos del peronismo hacia la coalición conservadora.

    —¿Cómo imaginás estos próximos 19 meses hasta las elecciones? 

    —Primero, la necesidad de alcanzar, como mencionaba antes en la gestión de la crisis de 2009, solvencia externa. Hay que alejar tensión cambiaria. El acuerdo con el Fondo es de frontera móvil donde vamos a estar discutiendo con el Fondo los 15 meses. Es muy importante acumular dólares en el Banco Central. La economía se ordena del sector externo. Después hay que relanzar, con las empresas medianas industriales, el modelo industrial. El ministro Kulfas lo está haciendo.

    —Entonces te llevás bien con Kulfas y no es correcta esa idea de que por estar colocado por Cristina no te llevabas bien con Alberto. 

    —Yo llego convocado por Cristina y espero estar a la altura de la tarea que me encomendaron. No quiero fallarle. Ahora, me integro a un gobierno, no soy una facción. Y Kulfas es mi ministro y hemos discutido y consensuado. El Presidente ha conversado conmigo cosas razonables, como salir del congelamiento. Cuando se salió, me dispensó un elogio público, contra el pronóstico de Rodrigazo y estallido que no pasó. Y ahí hay una visión de defensa industrial fuerte. No todo lo comparto, creo que tendría que tener un sesgo menos exportador y más mercado internista, pero esa es mi visión. Si el Gobierno logra encaminar la cuestión industrial, recuperación de empleo, tranquilidad cambiaria y recuperación del salario, con que empiece a esbozarse ese rumbo, sí tiene chances fuertes de ganar. 

    —¿Un crecimiento de producto bruto del 5% o 6% este año. Cuatro por ciento el año próximo?

    —En términos de indicador macroeconómico, tendrían que ser dos años de cuatro o cinco.

    —¿Alcanza con eso? 

    —Sí, porque con el gobierno de Macri perdiste 3,8% punta a punta, más o menos creo que es 3,8%; 3,6%. Si ya recuperaste la pandemia y hay expansión del consumo, se ve.

    “Hay una concepción peronista, que es que salario y capacidad de compra del trabajador se amplían cuando tiene acceso a energía y alimentos.”

    —¿Con 4% y 4% gana el oficialismo?

    —Sí, porque vas a bajar el desempleo a 6 puntos. La baja de 2 puntos del desempleo enseguida te incide favorablemente en esa línea

    —¿El acuerdo con el Fondo implica 19 meses de ida y vuelta, pero de tranquilidad cambiaria que genera un crecimiento del producto bruto?

    —La restitución de los pagos que hicimos en estos años creo que son 5.500 millones de dólares en sí mismo arriba de las reservas. 

    —¿Y eso implicará un crecimiento acumulado del Producto Bruto en estos dos años cercano al 10%?

    —Nos recuperamos de la caída de Macri y recuperamos la pandemia. Hay una expectativa de crecimiento con más empleo y cierta mejora del salario, eso en sí mismo crea un clima de renovar el voto.

    —La semana pasada hubo un “blooper” del presidente Alberto Fernández diciendo “después de mi primer mandato”, remarcando su interés por ser reelecto, algo que anticipó en esta serie de reportajes al anunciar que se presentará a las PASO. En ese contexto eventual de recuperación económica, ¿el mejor candidato tendría que ser el propio Presidente o no? 

    —El derecho del Presidente de plantear la reelección es legítimo, no cabe duda y además, obviamente, si él está enmarcado en un proceso de recuperación, va a tener muchas chances. Creo que por ser una coalición las PASO van a ser necesarias y van a abrir a otros candidatos. Y otro tema que va a incidir, ahora que hablamos de la recuperación, por el pasado y por por el futuro, es si ocurre el triunfo de Lula en Brasil. Un cambio en Brasil es muy importante para la Argentina en términos no solo de demanda de productos argentinos sino también de cambio y de relación. 

    —Scioli cuenta que la última vez que vio a Lula, antes de las elecciones de Argentina, Lula dijo: “Si usted pierde, vamos a perder nosotros en Brasil, usted tiene que ganar, porque si no vamos a perder nosotros en Brasil”. Lo que estás planteando es lo inverso. ¿Si gana Lula en Brasil, el peronismo mejora su posibilidad de ganar en la Argentina? 

    —Sin dudas produciría un efecto. Es muy difícil pensar y hacer política de la Argentina sin Brasil, insisto. Si miramos inserciones internacionales de la Argentina, la más virtuosa en términos de expansión recíproca de las demandas y de intercambio de productos con valor agregado fue la relación con Brasil. En la apertura de los 90 terminamos con España, que era un país que no podía sostener ni el flujo de inversión en el comercio. Con Estados Unidos siempre fue imposible porque somos economías competitivas. Ninguna de las iniciativas, ni la Alianza para el Progreso, ni el Consenso de Washington, ni el ALCA, no fueron refractarias. 

    “Si el pueblo ve que el gobierno peronista va hacia ese escenario de recuperación de empleo y salario, se puede revalidar electoralmente.”

    —¿Con Brasil sería más complementaria?

    —Es virtuosa.

    —Pero en la presidencia de Lula y en la de Néstor Kirchner los dos países estaban beneficiados por el aumento enorme del precio de las commodities. 

    —Sí, pero los productos están más altos ahora que en ese momento. 

    —En la provincia de Buenos Aires, ¿tendría que ser el gobernador el candidato a buscar su reelección?

    —Sí, Axel tiene que buscar la reelección. Si hubo un lugar donde se sufrió mucho el impacto de la pandemia fue en la provincia de Buenos Aires. Él tiene muy claro que sin un horizonte industrial y sin una integración de un complejo agroindustrial la provincia es inviable.

    —En el mes de enero, junto con Martín Guzmán, presentaron el plan de Precios Cuidados ante funcionarios del Fondo Monetario. ¿Qué cara ponían los funcionarios cuando le contabas tus visiones? 

    —Separo en lo que sería la primera línea: hubo un staff de cinco personas que ponían cara circunspecta y tanto Julie Kozack como Luis Cubeddu preguntaron, interrogaron. Expuse que desde la micro hay dos tipos de inflación: la monopólica, que es la de góndola, a eso hay que contraponerle la canasta de Precios Cuidados, regulada pero compatible con el ingreso medio. Siempre que se habla de que canasta alimentaria es política social, no, esto es política económica. Y a la inflación internacional, el desacople del precio interno del internacional. De hecho, ellos llamaron a las empresas para saber si yo las había presionado para que ingresaran al acuerdo. No lo vieron mal en tanto y en cuanto fuera una política de ancla antiinflacionaria. Estas políticas son el tipo de cambio, una tasa de interés real positiva, ese sería el orden macro. Debe haber una política de ancla, y ese tal vez sea el mérito de esta canasta de 1.300 productos que efectivamente está obrando como una referencia de precio, por lo menos hasta antes del ataque de Rusia a Ucrania. Lo que nos cuesta es bajarlo a los comercios de proximidad que hoy están sufriendo esa tensión, porque desvía compras a los supermercados. Cubeddu y Cozack preguntaron mucho, qué productos había, cómo se había seleccionado la muestra, cuánto representaba la muestra del panel, que es más o menos un 10%. Hoy esa canasta, según dichos de los supermercados, está representando en sus ventas entre el 18% y el 20%. 

    Roberto Feletti, en la entrevista con Jorge Fontevecchia.
    EL FIDEICOMISO DEL TRIGO. “Hay que profundizar el desacople de precios internos de internacionales y asegurar precios internos compatibles con los ingresos populares, eso me parece muy importante. Líderes occidentales están hablando de riesgo de crisis alimentaria”. (FOTO SERGIO PIEMONTE)

    —La propia Kristalina Georgieva mencionó que el principal objetivo de la Argentina era la inflación. ¿Cuál es tu pronóstico al respecto para 2022/2023? 

    —La expectativa hasta antes del ataque es una, después del ataque de Rusia a Ucrania es otra. Veníamos viendo que teníamos mucha tensión en alimentos, sobre todo en productos frescos, ahí faltan instrumentos regulatorios. Estamos tratando de construir una canasta de frescos. El índice en febrero va a ser totalmente permeado por estos productos, sobre todo tomate y lechuga. Por otro lado, la inflación núcleo, sacada de la estacionalidad interanual, empezaba a descender. Se proyectaba una inflación más baja que el 50,8% de 2021. Hacer descender una inflación que se espiralizó desde hace tres años tampoco lo vamos a lograr con la canasta. Lo que vamos a hacer es contener. 

    “Hay que cuidar, y es la discusión que estamos manteniendo, que los precios internacionales no golpeen la capacidad alimentaria de la Argentina.”

    —O sea, controlar una curva ascendente. 

    —Hay que ver el desempeño en la crisis por el impacto que está teniendo sobre trigo, maíz, girasol y tiene que descender. El crecimiento económico va a hacer descender esa inflación porque va a necesitar cantidad, mayor oferta, pues no puede crecer solo por precio. 

    —Decís que antes de la invasión de Rusia a Ucrania la expectativa era llevarla de 50% a 48%, 47%. Hoy, en este contexto, ¿qué temés? 

    —Preveíamos un precio internacional antes de la guerra. Hicimos dos instrumentos regulatorios, uno para la harina de kilo en góndola, y el paquete de fideos de medio kilo. Ochocientas mil toneladas de trigo subsidiadas para asegurar la canasta regulada, esos dos productos que mantuvieran el precio estable. Eso se cerró con un fideicomiso privado. El precio del trigo al que tenían que producirse la harina y los fideos era 23 mil pesos la tonelada. Hoy está 37 mil pesos. La capacidad de subsidiar que más o menos involucraba 30 millones de dólares se agota más rápido. Con el pan hicimos un acuerdo de bolsa de harina de 25 kilos fijada hasta el 31 de marzo a 1.300 pesos, y el kilo de pan francés en un rango de 220 a 260, porque varía si la panadería está en zona más céntrica, hay diferenciales de costos, pero el rango que aceptaban los panaderos fue mínimo 220 ,máximo 260, siempre y cuando la bolsa de harina se mantuviera. Hoy la bolsa está en 1.900 pesos. Los instrumentos regulatorios que nosotros pusimos en la cancha a principio de año, la salida del acuerdo de precios para asegurarlo, empiezan a crujir. Mi temor es primero falta de abastecimiento, sobre todo en trigo, porque se retiene por la volatilidad de precios al alza. Y por otro lado es que todos estos instrumentos regulatorios, al resquebrajarse, golpean directamente en el salario más bajo. 

    —Entonces, si bien el objetivo era bajar de 50% a 47%, ahora en este contexto internacional de guerra, si fuera 60%, ¿firmarías? 

    —Ese número no te lo puedo dar porque el nivel de incertidumbre es muy grande. Hay que profundizar el desacople de precios internos de internacionales y asegurar precios internos compatibles con los ingresos populares, eso me parece muy importante. Líderes occidentales están hablando de riesgo de crisis alimentaria. Hablan del término hambruna, un término que en el mundo no estaba desde mediados del siglo pasado. 

    “Hay un empresariado mucho más conservador, menos dispuesto a discutir la necesidad de integrar su plan de negocios a un modelo de país.”

    —¿No hay una oportunidad de pegar un salto de producción alimentaria, si el Gobierno tomase determinadas medidas que ayudasen a convencer al sector agropecuario? 

    —Esa es la parte de la persuasión.

    —Gilles Lipovetsky es uno de los entrevistados de esta serie y su último libro es sobre la seducción. Dice que el capitalismo es seducción y Foucault también ya anticipaba el paso a “Vigilar y castigar”.

    —Debo estar viejo porque con los empresarios eso no funciona. Quiero decir que cumplieron los acuerdos. 

    —¿No hay forma de seducir al capital? ¿En lugar de combatiendo al capital, pasar a seduciendo al capital en la Argentina no funciona? 

    —El capital es cobarde y temeroso. Lo veo muy refractario a salir de cierto cliché, incorporar las dos grandes crisis. Tuvimos el 2008, que se resolvió con política monetaria, y la pandemia, que se resolvió con política monetaria. Entonces aparece la Reserva Federal comprando acciones, se desvincula del resto. Después vienen Yellen, Biden, y dicen: “Vamos a poner plata en el bolsillo de la gente”, te sube la inflación y ahora va a subir más. Sería lógico que hubiera un sector, en este caso el agroexportador triguero, girasolero y maicero, que se beneficiara de un efecto riqueza, porque en definitiva el precio del trigo, de los 280 la tonelada hace 45 días, hoy estaba en 450 más o menos. Y no esté dispuesto a dialogar para asegurar abastecimiento de pan a precio compatible y beneficiarse con la exportación. La producción de trigo fue de 22 millones de toneladas. Ya me discutieron las 800 mil toneladas para harina y fideos. Ahí es donde falla, estamos hablando de harina y fideos y de un efecto riqueza importante. 

    —¿Que los productores fueran millonarios no significaría igual para la sociedad argentina en su conjunto una ventaja el ingreso de esos dólares del consumo agregado?

    —Esa es la teoría del derrame. Esos multiplicadores no funcionan. 

    —¿Definitivamente no hay forma? 

    —En Argentina no, se ha demostrado. Pasó en los 90, mientras estuvo el shock de demanda provocado por el ingreso de divisas que supusieron las privatizaciones y las inversiones conexas, porque justo es decir que las hubo, más cierto acceso a los mercados internacionales después de la reestructuración del Brady, tuviste cuatro años, 91-94, la época dorada de la convertibilidad y después no había forma de bajar el desempleo. Porque ya en el 97 el peronismo empieza a resquebrajarse. El gobierno a manos del embrión que iba a ser la Alianza, ya en el 97, después viene la derrota en el 99. Porque la economía vuelve a crecer y el desempleo no baja. No había elasticidad empleo-producto.

    —Lo que pasaba en Perú, que crecía el 7% por la minería y la exportación pero los presidentes perdían las elecciones.

    —Por eso termina Castillo presidente y por eso en Chile termina Boric. ¡Cuidado!

    Producción: Sol Bacigalupo y Natalia Gelfman.

    Fuente: Perfil.com

  • Invasión rusa EN VIVO: Moscú amenaza con bombardear los convoyes de armas occidentales destinadas a Ucrania

    Las zonas más estratégicas de Ucrania siguen bajo el asedio de las tropas del Kremlin. Mientras en algunas ciudades se logra con éxito la evacuación de civiles, hay localidades en las que los ataques rusos no se detienen.

    La presión económica se incrementa desde distintos frentes. La comunidad internacional mantiene su condena a la decisión de Vladimir Putin y crecen las sanciones en contra del gobierno.

    Mientras las imágenes de los refugiados y las ruinas dejadas por el paso de los soldados rusos dan la vuelta al mundo, así como las historias de quienes sobreviven o se enfrentan al horror de los combates.

    A continuación, el minuto a minuto de la invasión rusa: (Hora ucraniana, GMT+2):

    15:42: Moscú amenazó con bombardear los convoyes de armas occidentales destinadas a Ucrania. El viceministro de Asuntos Exteriores de Putin, Sergei Ryabkov, advirtió que tienen en la mira los cargamentos de apoyo a las tropas ucranianas.

    “Hemos advertido a Estados Unidos de que la entrega de armas que están orquestando desde varios países no sólo es un acto peligroso, sino que convierte a los mencionados convoyes en objetivos legítimos”, advirtió el viceministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Ryabkov, en una entrevista con el canal de televisión Pervy Kanal. Citó en particular los sistemas de defensa aérea portátiles y los sistemas de misiles antitanque.

    15:30: el presidente francés Emmanuel Macron y el jefe del gobierno alemán, Olaf Scholz, abordaron de nuevo con el presidente ruso Vladimir Putin la invasión en Ucrania, al día siguiente de la cumbre europea en Versalles, anunció la presidencia francesa.

    La llamada, que empezó en torno a las 12:00 (11:00GMT), terminó hacia las 14:00, precisó la presidencia francesa, agregando que Macron había hablado previamente con Zelensky.

    En un video difundido por la presidencia ucraniana, Volodimir Zelensky pidió este sábado a los dirigentes francés y alemán que ayuden a liberar al alcalde de la ciudad ucraniana de Melitopol, que según Kiev había sido secuestrado la víspera.

    Los tres mandatarios ya habían hablado por teléfono el jueves, en una conversación en la que Francia y Alemania “exigieron a Rusia un alto el fuego inmediato”.Emmanuel Macron y Olaf Scholz conversaron con Vladimir Putin (REUTERS/Sarah Meyssonnier)Emmanuel Macron y Olaf Scholz conversaron con Vladimir Putin (REUTERS/Sarah Meyssonnier)

    15:15: el papa Francisco realizó un nuevo llamado para poner fin a la invasión rusa de Ucrania y a la guerra y denunció las duras repercusiones que tendrán que vivir los niños : “¡En nombre de Dios, deténganse!”, exhortó.

    “¡Jamás la guerra! Piensen sobre todo en los niños, a quienes se les quita la esperanza de una vida digna: niños muertos, heridos, huérfanos; niños que tienen como juguetes residuos bélicos. ¡En nombre de Dios, deténganse!”, publicó en Twitter, animando a rezar.

    Francisco no ha escondido su profunda preocupación por la guerra que ha estallado en Ucrania tras el ataque del régimen de Vladimir Putin e incluso ha ofrecido la mediación de la Santa Sede.https://platform.twitter.com/embed/Tweet.html?creatorScreenName=infobae&dnt=false&embedId=twitter-widget-0&features=eyJ0ZndfZXhwZXJpbWVudHNfY29va2llX2V4cGlyYXRpb24iOnsiYnVja2V0IjoxMjA5NjAwLCJ2ZXJzaW9uIjpudWxsfSwidGZ3X2hvcml6b25fdHdlZXRfZW1iZWRfOTU1NSI6eyJidWNrZXQiOiJodGUiLCJ2ZXJzaW9uIjpudWxsfSwidGZ3X3NrZWxldG9uX2xvYWRpbmdfMTMzOTgiOnsiYnVja2V0IjoiY3RhIiwidmVyc2lvbiI6bnVsbH0sInRmd19zcGFjZV9jYXJkIjp7ImJ1Y2tldCI6Im9mZiIsInZlcnNpb24iOm51bGx9fQ%3D%3D&frame=false&hideCard=false&hideThread=false&id=1502622938113187842&lang=es&origin=https%3A%2F%2Fwww.infobae.com%2Famerica%2Fmundo%2F2022%2F03%2F12%2Finvasion-a-ucrania-en-vivo-abrieron-seis-corredores-humanitarios-al-norte-de-ucrania-para-evacuar-a-mas-civiles-atrapados-en-medio-de-los-ataques-rusos%2F&sessionId=aa180d228d815e55716c59ac3951fd9dc5a3a61a&siteScreenName=infobae&theme=light&widgetsVersion=2582c61%3A1645036219416&width=550px

    14:53: la ciudad de Kiev, cuyos alrededores están siendo objeto de intensos de bombardeos por parte de las tropas rusas, realiza acopio de medicamentos y bienes de primera necesidad ante una posible invasión, informó este sábado su alcalde, Vitaliy Klitschko, en su cuenta de Telegram.

    “¡Amigos! Queridos kievitas!. La capital, cerca de la cual continúan los combates, se prepara para la defensa. Seguimos reforzando los puntos de control. Creando reservas de productos, medicamentos y bienes de primera necesidad”, asegura el primer edil de la capital ucraniana.

    Además, “por tercer día, -dijo- la ciudad ha estado ayudando a la región de Kiev a evacuar a los residentes de las poblaciones de alrededor como Gostomel, Bucha, Vorzel e Irpin”, algunas de ellas bombardeadas por los rusos.

    13:30: las tropas de Putin estrechan el cerco sobre Kiev. Según los reportes de inteligencia británica, el grueso de las fuerzas terrestres rusas se encuentra a unos 25 kilómetros del centro de Kiev. Además, Moscú lanzó ataques simultáneos y sostenidos este sábado sobre las ciudades de Kharkhiv, Mariupol, Mykolaiv, Dnipro y Sumy.

    Esto se produce mientras las fuerzas rusas ampliaron su ofensiva al oeste de Ucrania por primera vez el viernes, con ataques dirigidos a aeródromos militares, incluyendo uno en Vasylkiv, al sur de Kyiv, el sábado. Al este, cada vez hay más indicios de que la ciudad de Volnovakha ha caído en manos de las fuerzas rusas y sus aliados en la autoproclamada República Popular de Donetsk. La ciudad meridional de Kherson parece haber sido capturada, según la inteligencia de defensa estadounidense.Una niña es captada mientras deja Mariupol (AP Photo/Vadim Ghirda)Una niña es captada mientras deja Mariupol (AP Photo/Vadim Ghirda)

    12:35: el número de los ucranianos que han huido de su país a consecuencia de la guerra con Rusia ascendió hoy a 2,59 millones, según las cifras que actualiza diariamente la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), que parecen indicar cierta disminución momentánea en este éxodo.

    Es el primer día desde las primeras jornadas de la ofensiva rusa en el que el aumento diario de refugiados no supera las 100.000 personas, según se desprende de las estadísticas de ACNUR.

    El éxodo de refugiados ucranianos es el mayor que se vive en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, superando incluso los que causaron todas las guerras en la antigua Yugoslavia durante la década de los años 90 del siglo pasado (2,4 millones según cálculos de organizaciones humanitarias).

    12:00: al menos 79 niños murieron y un centenar han resultado heridos desde que se inició la invasión de Ucrania por las tropas rusas el pasado 24 de febrero, según un informe publicado este sábado por la Fiscalía de Menores de Ucrania en su cuenta de Telegram.

    La mayoría de los fallecidos incluidos en este informe, cuyos datos no pueden ser verificados por una fuente independiente, se han producido en ataques rusos contra las principales ciudades del país.

    “Durante los 16 días de guerra en Ucrania, ya han muerto 79 niños y casi 100 han resultado heridos. La mayoría de las víctimas se encontraban en las regiones de Kiev, Jarkov, Donetsk, Sumy, Jersón y Zhitomir”, señala el informe.

    11:15: una mezquita que albergaba a 80 civiles, entre ellos turcos, fue bombardeada en Mariupol, un puerto del sureste de Ucrania donde miles de personas están sitiadas desde hace días, informó el Ministerio de Asuntos Exteriores ucraniano.

    “La mezquita del sultán Solimán el Magnífico y su esposa Roxolana en Mariupol fue bombardeada por los invasores rusos”, dijo el ministerio en Twitter. “Más de 80 adultos y niños están refugiados allí, incluidos ciudadanos turcos”, añadió, sin especificar cuándo ocurrió el bombardeo.

    10:20: las autoridades ucranianas confirmaron la explosión de un depósito de petróleo en un ataque aéreo ruso sobre la ciudad de Vasilkov, a menos de 30 kilómetros de la capital del país, y coincidiendo con una evaluación del Ministerio de Defensa británico en la que confirma que las tropas rusas están ya a punto de rodear la ciudad.

    El ataque ha sido confirmado por el jefe de la administración estatal regional de Kiev, Oleksiy Kuleba, vía Telegram, informó Ukrinform.

    Al mismo tiempo, el Ministerio de Defensa de Reino Unido alertó que “el grueso de las tropas rusas se encuentra ya 25 kilómetros del centro de la ciudad tras los intensos combates en el noroeste del país.

    10:00: el gobernador de la región separatista de Lugansk, Sergei Haidai, informó que el 70 por ciento del territorio en el este de Ucrania, está ocupada por tropas rusas.

    Lugansk lleva siendo escenario de conflicto entre Ucrania y la autoproclamada república separatista prorrusa desde hace ocho años. La zona ha estado dividida a través de la línea de contacto que servía de frente hasta la invasión rusa.

    Haidai advirtió en Facebook de que ya no había corredores humanitarios para que la gente pudiera salir de la región de forma segura.Soldados ucranianos realizan maniobras cerca de la frontera con Rusia, en una imagen de archivo. EPA/SERGEY DOLZHENKO
Soldados ucranianos realizan maniobras cerca de la frontera con Rusia, en una imagen de archivo. EPA/SERGEY DOLZHENKO

    9:15: Rusia afirma que sanciones podrían provocar la caída de la Estación Espacial Internacional.

    Las sanciones occidentales contra Rusia podrían provocar la caída de la Estación Espacial Internacional (ISS), afirmó el sábado Dmitri Rogozin, responsable de la agencia espacial rusa Roscosmos.

    Según él, el funcionamiento de los cohetes rusos que avituallan a la ISS se verá perturbado por las sanciones, lo cual tendrá un impacto en el segmento ruso de la estación, que sirve sobre todo para corregir la órbita. Por tanto, esto podría provocar el “amerizaje o el aterrizaje de la ISS, que pesa 500 toneladas”.

    8:30: las Fuerzas Armadas de Ucrania aseguraron a primera hora de este sábado que las tropas rusas tienen “un gran problema” en la composición de su reserva, lo que les ha llevado a “perder capacidad de combate” y a que Ucrania esté frenando la invasión.

    En concreto, en su informe diario, explicó que en algunas ocasiones “los agresores” son hechos prisioneros en grupos enteros, y que durante los últimos tres días, pequeños grupos de desertores del bando ruso están volviendo a la frontera con Rusia. “El enemigo está experimentando un gran problema (…) están frenando una ofensiva masiva”, aseguró el Ejército ucraniano en un comunicado.

    “Las Fuerzas de Defensa de Ucrania dan una brecha decente y frenan la operación ofensiva de las Fuerzas Armadas Rusas en todas direcciones”, detalló el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas.Las Fuerzas Armadas de Ucrania aseguraron a primera hora de este sábado que las tropas rusas tienen “un gran problema” en la composición de su reservaLas Fuerzas Armadas de Ucrania aseguraron a primera hora de este sábado que las tropas rusas tienen “un gran problema” en la composición de su reserva

    7:00: agentes de la Guardia de Finanzas de Italia incautaron el viernes en Trieste el que es considerado como el yates a vela más grande del mundo, propiedad del oligarca ruso Ande Igorevich Melnichenko.

    El yate, conocido con el nombre ‘Sy A’ y que tiene un valor de cerca de 530 millones de euros, fue confiscado en el marco de las medidas que la Unión Europea está adoptando para sancionar a los magnates de Rusia que sostienen a Putin en el Kremlin, según ha informado ‘La Repubblica’.

    El oligarca, con una riqueza estimada de 16 millones de euros y el puesto número 95 en la lista mundial de multimillonarios de la revista Forbes, es presidente de la Comisión de Minería de la Mesa del Consejo de Administración la Unión Rusa de Industriales y Empresarios, según ‘Corriere della Sera’.

    6:15: las autoridades de Ucraniatienen previsto abrir este sábado seis corredores humanitarios desde la región de Sumy, en el noreste del país, hacia la ciudad ucraniana de Poltava, 175 kilómetros al sur de la región.

    Así lo ha asegurado en su cuenta de Telegram el jefe de la Administración regional de Sumy, Dimitro Zhivitski, que ha detallado los puntos de encuentro, así como la hora de salida prevista para las columnas, establecida a las 9:00 hora local.

    Zhivitski señaló que los seis corredores humanitarios saldrán desde las localidades de Sumy, Trostianets, Lebedin, Konotop, Velyka Pisarivka y Krasnopillia hacia la ciudad de Poltava. Todas las ciudades son pertenecientes a la región de Sumy.

    5:30: la empresa energética ucraniana Ukrenergo informó este viernes al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) que fue restablecido parcialmente el suministro eléctrico a la central nuclear de Chernobyl, después de ser totalmente desconectada el pasado 9 de marzo.

    Según explica el OIEA en un comunicado, los trabajos iniciados en la noche del 10 de marzo por Ukrenergo, habrían logrado reparar una sección de la central. Aún así, la energía eléctrica fuera del emplazamiento seguiría sin funcionar, lo que indicaría que “todavía hay daños en otros lugares”.Fue reestablecido parcialmente el suministro eléctrico a la central nuclear de ChernobylFue reestablecido parcialmente el suministro eléctrico a la central nuclear de Chernobyl

    4:30: una agencia gubernamental independiente de EEUU pidió este viernes a la Administración Biden que presione para que Rusia “sea expulsada permanentemente” de la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol), según informó la cadena CNN.

    “Le instamos a que utilice la posición de EEUU en Interpol para dejar claro que cualquier falta de actuación contra el abuso de Rusia en Interpol tendrá graves consecuencias para la contribución de EEUU al presupuesto de la organización policial”, dice una carta a la que ha tenido acceso la cadena, al Secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken, y al fiscal general de EEUU, Merrick Garland.

    Así, esta agencia gubernamental pide a la Administración Biden que vaya “un paso más allá” contra Rusia debido a la invasión de Ucrania y a otros “abusos anteriores” que el Kremlin supuestamente habría cometido.

    3:30: el presidente ucraniano, Volodimir Zelensky,llamó este sábado a las madres de los soldados rusos que impidan el envío de sus hijos a la “guerra” en Ucrania.

    “Quiero decirles una vez más a las madres rusas. Particularmente a las madres de los reclutas. No envíen a sus niños a la guerra en un país extranjero”, declaró Zelensky en un nuevo video en Telegram.

    “Verifiquen dónde están sus hijos. Y si tienen la menor sospecha que sus hijos puede haber sido enviados a la guerra contra Ucrania, actúen inmediatamente” para impedir que muera o sea capturado, dijo.El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, llamó este sábado a las madres de los soldados rusos que impidan el envío de sus hijos a la “guerra” en UcraniaEl presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, llamó este sábado a las madres de los soldados rusos que impidan el envío de sus hijos a la “guerra” en Ucrania

    2:20: el presidente Volodimir Zelensky dijo que un total de 7.144 personas fueron evacuadas de cuatro ciudades ucranianas el viernes, un número muy inferior al que logró salir en cada uno de los dos días anteriores.

    En un discurso televisado, Zelensky acusó a Rusia de negarse a permitir que la gente saliera de la ciudad sitiada de Mariúpol y dijo que Ucrania volvería a intentar entregar alimentos y medicinas allí el sábado.

    1:40: imágenes satelitales muestran que las fuerzas rusas se están acercando a Kiev y están disparando artillería hacia áreas residenciales, según informó Reuters. Maxar Technologies dijo que varias casas y edificios estaban en llamas y que se podían ver daños generalizados y cráteres de impacto en toda la ciudad de Moschun, al noroeste de Kiev, y que una imagen mostraba elementos de un batallón de artillería ruso disparando activamente en dirección sureste.Una imagen satelital muestra una visión general multiespectral de las casas en llamas en Moschun, Ucrania, este 11 de marzo de 2022 (Maxar Technologies/REUTERS)Una imagen satelital muestra una visión general multiespectral de las casas en llamas en Moschun, Ucrania, este 11 de marzo de 2022 (Maxar Technologies/REUTERS)

    1:20: el embajador de Rusia en Nicaragua, Alexander Nikolaevich Khokhólikov, dijo sentir lástima por los europeos, quienes, a su juicio, han “vuelto a ir por el camino de errores”, ahora por su posición ante la guerra rusa en Ucrania. “Me da mucha pena de que los europeos hayan vuelto a ir por el camino de errores igual que en vísperas de la II Guerra Mundial y con tanta facilidad olvidaron que están en deuda de gratitud con el pueblo soviético por liberar la Europa y el mundo entero del fascismo”, señaló el diplomático ruso en un escrito divulgado por el régimen de Daniel Ortega, cercano a Putin.

    00:30: el presidente de Finlandia, Sauli Niinisto, instó a Vladimir Putín, a pactar “de inmediato” un alto el fuego y garantizar la seguridad de los corredores humanitarios, durante una conversación telefónica que mantuvieron ambos líderes. “La conversación se centró en exclusiva en la guerra en Ucrania”, reportó la Presidencia de Finlandia en un comunicado en el que el presidente Niinisto le ha mostrado su preocupación a Putin por el “empeoramiento de la catástrofe” humanitaria en Ucrania, así como por el “profundo sufrimiento” de la población.

    Noticia en desarrollo…

    Fuente: Infobae.com

  • Media sanción para el Acuerdo con el FMI: cómo votó cada diputado

    Después de los incidentes en las afueras del Congreso, y tras una sesión maratónica, el acuerdo del Gobierno con el Fondo Monetario Internacional (FMI) obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados en la madrugada de este viernes 11 de marzo. El lunes, la iniciativa será debatida en el Senado. 

    El proyecto fue aprobado durante la madrugada de este viernes, tras más de 13 horas de sesión, con 202 votos a favor, 37 en contra y 13 abstenciones.

    La votación fue notoria porque parte del Frente de Todos se ausentó o votó en contra: fue el caso de Máximo Kirchner, quien abandonó la presidencia del bloque oficialista semanas atrás en rechazo a la iniciativa, de los legisladores de su espacio, y de los del Frente Patria Grande.PUBLICIDAD

    Además, y tras frenéticas negociaciones, el oficialismo logró sumar el apoyo de buena parte de Juntos por el Cambio, que incluso aportó más votos que el propio espacio del Gobierno. Solo Ricardo López Murphy votó en contra en JXC.

    Acuerdo con el FMI: ¿Cómo votó cada diputado?

    https://drive.google.com/file/d/1V05zbmg2FtMLLPKMeZJts6NYk1nEFZ4L/preview

    Acuerdo con el FMI: los que votaron en contra en el oficialismo y la oposición

    28 diputados del oficialismo dejaron asentada  su negativa al acuerdo en el Congreso. Al líder de La Cámpora, Máximo Kirchner -que no participó de la sesión- se sumaron otros legisladores de esa misma organización como Marcos Cleri, Constanza Alonso, Paula Penacca, Rodolfo Tailhade, Gabriela Esteves, y Cristina Britez.

    Otros camporistas que votaron en contra fueron Florencia Lampreabe, Rodolfo Iparraguirre, Mabel Carrizo, Lucio Yapor, Leila Chaher, Magalí Mastaler, Lucila Masin, Santiago Igon, Emiliano Estrada, Marisa Lourdes Uceda, y Tomás Ledesma.

    La incógnita por el voto de Máximo Kirchner y la presencia de Gerardo Morales, en una maratónica sesión

    Los legisladores alineados con la Corriente Clasista y Combativa (CCC), Juan Carlos Alderete y Lía Verónica Coliva, también manifestaron su rechazo al proyecto.

    Leopoldo Moreau presionó el botón para manifestar su desacuerdo. Lo mismo hicieron Alejandra Obeid del Huerto y Carolina Yutrovic, del Partido Social Patagónico. En tanto, también se opusieron la periodista Gisela Marziotta, Mónica Macha y Agustina Propato.

    El partido Patria Grande, del espacio de Juan Grabois, fue otros de los sectores del Frente de Todos que votó en contra: Federico Fagioli y Natalia Zaracho se opusieron a la iniciativa, mientras que Itaí Hagman se abstuvo.

    Juan Grabois e Itaí Hagman
    Juan Grabois e Itaí Hagman habían anticipado el rechazo al proyecto

    Alberto Fernández y Sergio Massa aceptaron cambios en el acuerdo con el FMI

    El único integrante de Juntos por el Cambio que rechazó la iniciativa fue Ricardo López Murphy, referente del bloque interno Republicanos Unidos.

    El liberalismo sumó sus propios votos de rechazo al proyecto enviado por la Casa Rosada. José Luis Espert y Carolina Píparo (Avanza Libertad) marcaron negativo en sus bancas, al igual que lo hicieron Javier Milei y Victoria Villarruel (La Libertad Avanza).

    Otros espacios como el Frente de Izquierda mantuvieron posición. Myriam Bregman, Nicolás del Caño, Alejadro Vilca, (Partido de los Trabajadores Socialistas) y Romina del Pla (Partido Obrero) ratificaron su rechazo al proyecto, de acuerdo a la histórica línea crítica del FMI de esa coalición política.

    Quiénes se abstuvieron

    Mientras que los votos en contra del proyecto provenían de distintos espacios de la Cámara Baja, todas las abstenciones fueron del Frente de Todos.

    Así, los 11 diputados que tomaron esta decisión fueron Lisandro Bromioli, Pablo Carro, Daniel Gollán, Gustavo González, Itaí Hagman, María Rosa Martínez, Claudia Ormachea, Sergio Palazzo, Carlos Ponce, Vanesa Siley, Jorge Verón, Hugo Yasky y Natalia Zabala Chacur.

    Además, hubo cuatro ausentes, todos pertenecientes al PRO: Fernando Iglesias, Martín Maquieyra, Francisco Sánchez y Héctor Stefani.

    Fuente: Perfil.com