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  • Cristina Kirchner festejó el triunfo de Jeremy Corbyn: «Ha triunfado la esperanza»

    La presidenta Cristina Fernández de Kirchner envió hoy una carta de salutación al nuevo líder del Partido Laborista del Reino Unido, Jeremy Corbyn, en la que destaca la importancia de poner «la política al servicio de los pueblos y la economía al servicio del bienestar de todos los ciudadanos» y consideró que «ha triunfado la esperanza».

    «El Gobierno de la República Argentina extiende sus felicitaciones al nuevo líder del Partido Laborista del Reino Unido, Jeremy Corbyn», indica el texto a poco de conocerse que Corbyn resultó ganador en las elecciones primarias y que ha vencido con un 59,5% de los votos emitidos.

    La carta subraya que «éste es también el triunfo de todos quienes representamos la voluntad de poner la política al servicio de los pueblos, y la economía al servicio del bienestar de todos los ciudadanos. También de quienes abogamos por la Paz y la resolución pacífica de los conflictos».

    «Jeremy Corbyn es el gran amigo de América Latina y comparte solidariamente nuestra reivindicación de la igualdad y la soberanía política», destaca la Primera Mandataria, quien aseveró que Corbyn «se ha expresado claramente en el Parlamento británico a favor de la Argentina en nuestra lucha por los derechos humanos, contra los intereses usurarios de los fondos buitre y acompaña activamente el llamamiento de la comunidad internacional a favor del diálogo entre el Reino Unido y Argentina en la cuestión Malvinas». Por este motivo concluye, «hoy ha triunfado la esperanza».

  • Más de la mitad de los británicos quiere separarse de la Unión Europea

    En medio de la masiva llegada de refugiados de Medio Oriente y África que destapó todo tipo de tensiones entre los Estados miembros de la Unión Europea (UE), el número de ciudadanos del Reino Unido que quieren separarse del bloque creció y, según una encuesta publicada hoy, ya superó el 50%.

    Si el referéndum prometido por el primer ministro, David Cameron, para 2017 se realizara hoy, el 51% de los británicos votaría a favor de abandonar la UE, según un sondeo realizado por la consultora Survation y publicado por el diario The Mail on Sunday.

    La encuesta fue elaborada a partir de las respuestas de 1.004 personas entre el jueves y el viernes pasado, justo en uno de los puntos más tensos de la crisis de refugiados, oriundos de Medio Oriente y África, que vive Europa hace meses .

    Hasta ahora el apoyo de los europeístas parecía ser mayoritario en Reino Unido, pese al discurso cada vez más nacionalista y conservador de Cameron, quien arrasó este año en las urnas y revalidó su liderazgo por cuatro años más.

    En junio pasado, una encuesta de la empresa Ipsos Mori sostuvo que el 66% de los británicos están a favor de continuar dentro de la UE y al mes siguiente un sondeo de Survation otorgaba a este mismo grupo un apoyo del 54%, según recordó la agencia de noticias EFE.

    La publicación del nuevo sondeo por parte del diario dominical no es casual. Mañana lunes la Cámara de los Comunes tiene planeado debatir la propuesta de ley que permitirá convocar el referéndum en 2017, una de las principales promesas de campaña de Cameron.

    Pese a sus fuertes críticas al bloque regional, el premier británico se ha mostrado favorable a mantenerse dentro de la UE, aunque con mucha más autonomía que la actual, especialmente en materia de política migratoria y de una independencia judicial de las cortes europeas.

    Actualmente Reino Unido es parte de la UE, pero no participa de la moneda común, el euro, ni tampoco del espacio de libre circulación de personas, más conocido como el espacio Schengen.

  • Quieren penar con seis meses de prisión a los trabajadores indocumentados en Inglaterra

    El gobierno británico quiere imponer penas de seis meses de cárcel para las personas que trabajen en forma ilegal, según una propuesta contenida en el proyecto de ley sobre inmigración que será presentado próximamente en el Parlamento.

    El viceministro de Inmigración británico, James Brokenshire, dijo hoy que el gobierno conservador del primer ministro David Cameron seguirá combatiendo «los abusos» y dejará claro que el Reino Unido no es «blando» en materia de inmigración.

    Además de esta pena, el proyecto de ley contendrá medidas contra restaurantes que empleen a trabajadores en situación irregular, como la retirada de la licencia para operar el negocio, dijo el viceministro, citado por la agencia de noticias EFE.

    Los dueños de estos establecimientos, según el gobierno, no podrán argumentar que desconocían la situación de sus empleados pues estarán obligados a verificar que éstos tienen la documentación en regla.

    «Cualquiera que piense que el Reino Unido es blando no debería tener dudas, si usted está aquí ilegalmente, vamos a tomar medidas para impedir que trabaje, alquile un piso, abra una cuenta bancaria o conduzca un automóvil», señaló Brokenshire.

    «Vamos a seguir combatiendo los abusos y construiremos un sistema de inmigración que funcione para el mejor interés de la población británica», subrayó el viceministro en una declaración.

    Tras su victoria en las elecciones generales del pasado 7 de mayo, Cameron adelantó que su gobierno tomaría medidas draconianas contra la inmigración ilegal.

    Se espera que este proyecto de ley sobre inmigración sea introducido en el Parlamento tras los congresos de los partidos conservador y del opositor laborista, que se celebrarán entre septiembre y octubre.

  • El Reino Unido e Irán reinician relaciones diplomáticas luego de cuatro años

    Con la visita del canciller británico, Phillip Hammond, en Teherán, los gobiernos de Irán y el Reino Unido reabrieron hoy sus embajadas y restablecieron relaciones diplomáticas, después de cuatro años de la ruptura y de apenas unos meses de la firma del acuerdo nuclear que acercó a la República Islámica con las potencias occidentales.

    Hammond llegó a la capital iraní junto a una nutrida delegación de diplomáticos y empresarios para reabrir la embajada que fue asaltada y saqueada por estudiantes islamistas radicales en 2011 y dar por superado la ruptura de las relaciones diplomáticas que ese ataque provocó.

    Según escribió en las redes sociales al llegar a Teherán, se trata de «un momento histórico», informó la agencia de noticias EFE. Pese a que las relaciones diplomáticas recién se rompieron formalmente en 2011, hacía 12 años que un canciller británico no visitaba Irán.

    Mientras Hammond y su par iraní, Mohamed Yawad Zarif, presenciaban el izamiento de la bandera británica en el renovado edificio del centro de Teherán, en Londres se repetía una ceremonia similar en la embajada iraní sin funcionarios de alto nivel.

    Tanto en un país como en el otro, la ceremonia mantuvo un perfil bajo y evitó las concentraciones de personas dentro y fuera de las sedes diplomáticas, como sí sucedió hace poco con las reaperturas de las embajada de Estados Unidos en La Habana y la cubana en Washington.

    Por el momento, los gobiernos decidieron mantener las delegaciones diplomáticas a nivel de encargados de negocios. Aún no pusieron fecha para la designación de embajadores.

    «La reapertura de la embajada británica refleja el hecho de que en Occidente se reconoce el papel constructivo de Irán», destacó el canciller iraní, Zarif, después de la ceremonia, según informó la agencia de noticias local Fars.

    Su par británico fue aún más explícito y vinculó la reanudación de relaciones diplomáticas con la firma del reciente acuerdo nuclear entre Irán y las principales potencias del mundo, que estableció el levantamiento de las sanciones internacionales contra Teherán a cambio de que éste limite dramáticamente su programa nuclear y lo abra a una fiscalización exterior.

    «Reabrir nuestras embajadas es un paso clave para mejorar las relaciones bilaterales. En primer lugar queremos asegurarnos que el acuerdo nuclear es un éxito, incluido el impulso al comercio y la inversión una vez que las sanciones sean levantadas», añadió, citado por la agencia de noticias DPA.

    Además, el ministro apuntó que a partir de ahora, Irán y el Reino Unido podrán discutir los «desafíos» que ambos países afrontan, como el «terrorismo, la estabilidad regional, el avance de Estado Islámico en Irak y Siria, la migración y la lucha contra las drogas».

    Irán, al igual que las potencias occidentales, es un férreo aliado del gobierno iraquí y un apoyo militar crucial en su lucha contra la milicia radical del Estado Islámico en el oeste y el norte de ese país.

    Por el contrario, Teherán y las potencias occidentales se encuentran en bandos opuestos cuando se trata de la larga y devastadora guerra civil siria. Mientras la República Islámica apoya al presidente Bashar al Assad, Estados Unidos y las potencias europeas, entre ellas Reino Unido, han sido declarados aliados de la oposición armada.

    Hammond se quedará dos días en Teherán y se reunirá a solas con Zarif, con el presidente, Hasan Rohani, con el líder del Parlamento y referente de una de las familias del establishment islámico, Ali Lariyani, el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Ali Samjani, el ministro de Petróleo, Biyan Namdar Zangene y el gobernador del Banco Central, Valiola Seif.

    Irán es una potencia petrolera, pero una década de aislamiento internacionales dejó a las grandes empresas transnacionales fuera de ese mercado. Desde que las potencias firmaron el acuerdo nuclear con Teherán, ministros y funcionarios de las principales economías occidentales han visitado el país en busca de oportunidades comerciales.

  • Francia y el Reino Unido se unen para detener juntos la crisis migratoria en el euro tunel

    Tras otra noche en la que cientos de personas fueron reprimidas cuando intentaban irrumpir en el túnel que cruza el Canal de la Mancha y llegar a Gran Bretaña, Francia y Reino Unido prometieron hoy enfrentar juntos «la crisis migratoria» y prefirieron hablar de migrantes económicos en vez de refugiados.

    «Estamos haciendo frente a una crisis migratoria global que no afecta solamente a nuestros dos países. Responder a ella constituye una prioridad europea y una prioridad internacional», reclamaron los ministros de Interior de Francia y Reino Unido, Bernard Cazeneuve y Theresa May, respectivamente.

    En un comunicado conjunto que publicaron en el Sunday Telegraph de Londres y en el Journal du Dimanche de París, explicaron que los «inmigrantes» que llegan a la ciudad francesa de Calais, a la puerta del euro túnel, «han pasado por Italia, Grecia y otros países» de la Unión Europea (UE), y destacaron que «Francia no es para ellos más que un país de tránsito».

    Finalmente los dos gobiernos sostuvieron que «a largo plazo, toda respuesta perenne pasa por la reducción del número de personas que abandonan África para llegar a Europa por razones económicas», según reprodujo la agencia de noticias EFE.

    Marcando la diferencia con la situación de los refugiados, resaltaron que «las naciones europeas siempre ofrecerán protección a quienes huyen de los conflictos y de las persecuciones».

    Sin embargo, la mayoría de las personas que se aventuran a cruzar el mar Mediterráneo en barcazas precarias, recorren Europa y tratan de llegar a Reino Unido proviene de países en guerra o con violentos conflictos, según un reciente informe de la ACNUR, la agencia de la ONU para refugiados.

    La mayoría de estos refugiados son oriundos de países como Siria, Irak, Afganistán, Sudán y Eritrea, todos países destruidos por la violencia política y los conflictos armados.

    Pese a ello, cuando más de 3.500 de estos refugiados se lanzaron a entrar al euro túnel en apenas 48 horas y encendieron todas las alarmas de la empresa concesionaria, tanto el gobierno francés como el británico respondieron con medidas y promesas represivas.

    París reforzó su presencia policial con 120 agentes anti motines, mientras que Londres prometió invertir 10 millones de euros para construir una valla en el ingreso a la terminal del túnel y una «zona de protección para los camiones» del lado francés.

    Desde entonces, los policías franceses han reprimido noche tras noche los intentos de cientos de refugiados de ingresar al túnel y esconderse dentro de alguno de los cientos de camiones que cruzan esos 50 kilómetros del Canal de la Mancha todos los días.

    Sólo anoche la policía francesa reprimió y logró frenar la entrada de unos 200 hombres, que reclamaban a gritos que abrieran la valla y que nos los trataran «como animales», según relató la cadena de noticias CNN.

    Desde que escaló el número de refugiados que se instala en campamentos improvisados en Calais a la espera de una oportunidad de colarse en el túnel, diez hombres fallecieron, muchos de ellos pisados por los mismos camiones en los que intentaban esconderse.

    Según la empresa concesionaria del túnel, Eurotunnel, en los últimos meses su seguridad privada ya detuvo a más de 37.000 «inmigrantes».

    Pese a la represión actual y la promesa de una mayor represión futura, cada vez más refugiados llegan a Europa – unos 137.000 cruzaron el Mediterráneo en lo que va del año- y, sumidos en la desesperación, continúan haciendo el camino hasta Reino Unido, un país con un idioma conocido para muchos y con una economía con oportunidades.

    Aunque la ministra May escribió hoy junto a su par francés que Europa «siempre ofrecerá protección a quienes huyen de los conflictos y de las persecuciones», el gobierno británico de David Cameron fue uno de los cuatro de la UE, junto con los conservadores de Austria, Dinamarca y Hungría, que se negaron a aceptar siquiera un refugiado en la última cumbre regional.

    En una fallida cumbre el 20 de julio pasado, la UE volvió a demostrar que es incapaz de dar una respuesta humanitaria real a la masiva oleada de refugiados que llegan de Medio Oriente y de África, en su mayoría escapando de guerras o conflictos sectarios, alimentados muchos de ellos por las armas y los euros de las potencias occidentales.

    En cambio, la UE ofreció como respuesta a la creciente ola de refugiados e inmigrantes que desembarcan en las costas del sur del continente aumentar la operación marítima en el Mediterráneo, para evitar nuevos naufragios masivos con cientos de muertos, y lanzar una ofensiva militar contra las barcazas ilegales antes de que zarpen de los puertos del norte de África.

    Varias organizaciones humanitarias internacionales y la propia ONU advirtieron que esta posición de la UE sólo aumentaría los riesgos para las miles de personas que ya están dispuestas a poner en peligro sus vidas y las de sus familias para escapar de la violencia y una muerte casi segura.

    Según la Organización Internacional para las Migraciones desde el año 2000, más de 22.000 personas murieron intentando llegar a las costas de Europa.