Etiqueta: refugiados

  • Alemania: neonazis se enfrentaron con la policía en un albergue de refugiados

    Al menos diez personas resultaron heridas esta madrugada en Hidenau, en el este de Alemania, en choques entre manifestantes de una protesta xenófoba contra un albergue de refugiados y policías antidisturbios.

    Un vocero de la Cruz Roja Alemana indicó que la mayoría de los heridos atendidos por sus profesionales eran agentes de las fuerzas de seguridad y no descartó que se hubiesen producido más heridos, informó la agencia EFE.

    El enfrentamiento se produjo de madrugada, cuando miembros del partido neonazi alemán NPD presentes en la protesta trataron de impedir violentamente la entrada al centro de recepción de varios colectivos con refugiados extranjeros.

    Los manifestantes arrojaron a la policía «piedras, botellas y petardos» y trataron de cortar la calle con vallas, según la Cruz Roja Alemana.

    Los incidentes violentos en torno a los centros de recepción de peticionantes de asilo se están multiplicando en las últimas semanas en Alemania conforme se dispara la cifra de refugiados que ingresan escapando de los conflictos armados en sus países de origen.

    En los seis primeros meses del año se produjeron unos 200 actos contra estos centros, según las cifras del Ministerio del Interior, que incluyen desde la difusión de propaganda xenófoba a los ataques incendiarios.

    Autoridades alemanas evaluaron esta semana que la cifra de refugiados que esperan recibir en todo el año está próxima a las 800.000 personas, casi cuatro veces más que el año pasado.

  • Casi 50 refugiados murieron asfixiados en un barco cuando intentaban llegar a Italia

    La última tragedia en el mar Mediterráneo terminó con 49 de refugiados e inmigrantes muertos por asfixia en un barco pesquero cuando intentaban con otras 312 personas llegar a las costas del sur europeo, informó hoy la Guardia Costera italiana.

    Ayer un barco noruego que hace parte del operativo de rescate de la Unión Europea (UE) detectó una abarrotada nave pesquera en dificultad y cuando llegó encontró que muchos de los refugiados e inmigrantes ya estaban muertos, una escena que cada vez se repite más en el Mediterráneo.

    Hoy una fuente de la Guardia Costera italiana informó a la agencia de noticias EFE que los fallecidos son 49 y que los otras 312 personas que sobrevivieron, además de otras 103 que fueron rescatadas de otro barco varado en el medio del Mediterráneo, llegarán mañana lunes al puerto de Catania, en la isla italiana de Sicilia.

    Asimismo, la fuente italiana anunció que otros 400 refugiados e inmigrantes de Medio Oriente y África que fueron interceptados por barcos de la UE en las últimas horas debían llegar hoy al mismo puerto siciliano.

    En total, unos 815 refugiados e inmigrantes deberían llegar a un sólo puerto italiano en las próximas 24 horas.

    Pero esa es sólo una parte de la ola de refugiados, principalmente, que llegan todos los días a las costas del sur de Europa con la esperanza de encontrar un lugar para vivir en paz y dejar atrás las guerras, los conflictos sectarios y religiosos, y la represión estatal que azota a sus países.

    La otra gran puerta de entrada de los refugiados que llegan al Viejo Continente es Grecia. Dada la poca ayuda de sus socios de la UE y la profunda y larga crisis económica que sufre el país, el sistema de acogida heleno ya colapsó.

    Prueba de ello es que las autoridades griegas decidieron hoy alojar a más de 320 refugiados sirios en un buque alquilado y anclado cerca de la costa de la isla de Kos, uno de los principales puntos de acogida de ese país.

    El barco Eleftheros Venizelos, que según las autoridades tiene una capacidad para albergar hasta 2.500 personas, llegó el viernes pasado a la isla para tratar de ayudar en las tareas de alojamiento de los miles de inmigrantes y refugiados, que se quejan por las condiciones de insalubridad y falta de comida, mientras esperan obtener los documentos para salir de Grecia.

    Se prevé que el Eleftheros Venizelos se quede en la isla cerca de dos semanas y luego pueda ser sustituido por otro buque, según las autoridades locales.

    En las últimas semanas, las autoridades de Kos y otras islas del Egeo como Lesbos, Jíos y Samos quedaron desbordadas por el gran aumento de la llegada de embarcaciones con refugiados e inmigrantes.

    Según informó recientemente el Alto Comisionado de Naciones Unidas para Refugiados (ACNUR), en lo que va del año 124.000 refugiados e inmigrantes llegaron a las costas de Grecia.

    Las cifras comenzaron a subir con el inicio de la primavera europea y terminó de dispararse en julio con la llegada del verano. Sólo en el mes de julio, la ACNUR contabilizó el ingreso de 50.000 refugiados de Siria, Afganistán, Eritrea e Irak, principalmente.

    Estas cifras, sin embargo, no tienen en cuenta al creciente número de refugiados e inmigrantes que llegan a Grecia desde el continente, especialmente desde Macedonia.
    Varias organizaciones humanitarias internacionales informaron hoy que sólo la semana pasada 2.000 personas cruzaron esa frontera con la esperanza de conseguir un refugio en algún país de la UE.

    Según los informes publicados, muchos refugiados e inmigrantes reaccionaron a la decisión de Hungría de construir una valla de alambre de púas en su frontera sur con los países de los Balcanes, y por eso deciden eligir entrar a la UE a través de Grecia.

  • La UE envía ayuda millonaria a la dictadura de Eritrea para frenar a los refugiados

    Pese a las reiteradas denuncias de cientos de miles de refugiados y organizaciones humanitarias contra el gobierno de Eritrea, la Unión Europea (UE) volvió a aprobar este año un paquete de ayuda para ese Estado africano de 122 millones de euros, en un intento por frenar la ola de refugiados que llega a sus costas.

    La UE ya había entregado una partida similar en 2007 a la dictadura eritrea de Isaias Afewerki, seis años después de que comenzaran las políticas de persecución y de reclutamiento forzoso entre la mayoría de la población de ese país.

    El objetivo declarado de Bruselas entonces era impulsar el desarrollo económico del empobrecido país del Cuerno de África, un interés en apariencia altruista que en realidad buscaba frenar la incesante ola de refugiados eritreos que empezaba a inundar las costas del sur europeo, especialmente las italianas.

    Ocho años después, la ayuda europea no se tradujo en un mayor desarrollo o mejoras sociales. Prueba de ello es que el flujo de refugiados eritreos que escapa del territorio en todas direcciones, pero especialmente al Viejo Continente, no para de crecer.

    No obstante, la UE eligió nuevamente financiar a la opresiva dictadura de Afewerki con una partida millonaria para presuntos proyectos de desarrollo.

    Como en 2007, en marzo pasado Bruselas volvió a argumentar que la mejor de ayudar a que los refugiados no tengan que abandonar su país es creando posibilidades económicas allí mismo.

    Pero el problema en Eritrea no es sólo que el gobierno de facto de Afewerki no utiliza esos fondos para crear empleos rentados o proyectos productivos, por ejemplo, sino que gran parte de la población busca escapar de la persecución política y el reclutamiento militar forzoso, además de la pobreza.

  • Francia y el Reino Unido se unen para detener juntos la crisis migratoria en el euro tunel

    Tras otra noche en la que cientos de personas fueron reprimidas cuando intentaban irrumpir en el túnel que cruza el Canal de la Mancha y llegar a Gran Bretaña, Francia y Reino Unido prometieron hoy enfrentar juntos «la crisis migratoria» y prefirieron hablar de migrantes económicos en vez de refugiados.

    «Estamos haciendo frente a una crisis migratoria global que no afecta solamente a nuestros dos países. Responder a ella constituye una prioridad europea y una prioridad internacional», reclamaron los ministros de Interior de Francia y Reino Unido, Bernard Cazeneuve y Theresa May, respectivamente.

    En un comunicado conjunto que publicaron en el Sunday Telegraph de Londres y en el Journal du Dimanche de París, explicaron que los «inmigrantes» que llegan a la ciudad francesa de Calais, a la puerta del euro túnel, «han pasado por Italia, Grecia y otros países» de la Unión Europea (UE), y destacaron que «Francia no es para ellos más que un país de tránsito».

    Finalmente los dos gobiernos sostuvieron que «a largo plazo, toda respuesta perenne pasa por la reducción del número de personas que abandonan África para llegar a Europa por razones económicas», según reprodujo la agencia de noticias EFE.

    Marcando la diferencia con la situación de los refugiados, resaltaron que «las naciones europeas siempre ofrecerán protección a quienes huyen de los conflictos y de las persecuciones».

    Sin embargo, la mayoría de las personas que se aventuran a cruzar el mar Mediterráneo en barcazas precarias, recorren Europa y tratan de llegar a Reino Unido proviene de países en guerra o con violentos conflictos, según un reciente informe de la ACNUR, la agencia de la ONU para refugiados.

    La mayoría de estos refugiados son oriundos de países como Siria, Irak, Afganistán, Sudán y Eritrea, todos países destruidos por la violencia política y los conflictos armados.

    Pese a ello, cuando más de 3.500 de estos refugiados se lanzaron a entrar al euro túnel en apenas 48 horas y encendieron todas las alarmas de la empresa concesionaria, tanto el gobierno francés como el británico respondieron con medidas y promesas represivas.

    París reforzó su presencia policial con 120 agentes anti motines, mientras que Londres prometió invertir 10 millones de euros para construir una valla en el ingreso a la terminal del túnel y una «zona de protección para los camiones» del lado francés.

    Desde entonces, los policías franceses han reprimido noche tras noche los intentos de cientos de refugiados de ingresar al túnel y esconderse dentro de alguno de los cientos de camiones que cruzan esos 50 kilómetros del Canal de la Mancha todos los días.

    Sólo anoche la policía francesa reprimió y logró frenar la entrada de unos 200 hombres, que reclamaban a gritos que abrieran la valla y que nos los trataran «como animales», según relató la cadena de noticias CNN.

    Desde que escaló el número de refugiados que se instala en campamentos improvisados en Calais a la espera de una oportunidad de colarse en el túnel, diez hombres fallecieron, muchos de ellos pisados por los mismos camiones en los que intentaban esconderse.

    Según la empresa concesionaria del túnel, Eurotunnel, en los últimos meses su seguridad privada ya detuvo a más de 37.000 «inmigrantes».

    Pese a la represión actual y la promesa de una mayor represión futura, cada vez más refugiados llegan a Europa – unos 137.000 cruzaron el Mediterráneo en lo que va del año- y, sumidos en la desesperación, continúan haciendo el camino hasta Reino Unido, un país con un idioma conocido para muchos y con una economía con oportunidades.

    Aunque la ministra May escribió hoy junto a su par francés que Europa «siempre ofrecerá protección a quienes huyen de los conflictos y de las persecuciones», el gobierno británico de David Cameron fue uno de los cuatro de la UE, junto con los conservadores de Austria, Dinamarca y Hungría, que se negaron a aceptar siquiera un refugiado en la última cumbre regional.

    En una fallida cumbre el 20 de julio pasado, la UE volvió a demostrar que es incapaz de dar una respuesta humanitaria real a la masiva oleada de refugiados que llegan de Medio Oriente y de África, en su mayoría escapando de guerras o conflictos sectarios, alimentados muchos de ellos por las armas y los euros de las potencias occidentales.

    En cambio, la UE ofreció como respuesta a la creciente ola de refugiados e inmigrantes que desembarcan en las costas del sur del continente aumentar la operación marítima en el Mediterráneo, para evitar nuevos naufragios masivos con cientos de muertos, y lanzar una ofensiva militar contra las barcazas ilegales antes de que zarpen de los puertos del norte de África.

    Varias organizaciones humanitarias internacionales y la propia ONU advirtieron que esta posición de la UE sólo aumentaría los riesgos para las miles de personas que ya están dispuestas a poner en peligro sus vidas y las de sus familias para escapar de la violencia y una muerte casi segura.

    Según la Organización Internacional para las Migraciones desde el año 2000, más de 22.000 personas murieron intentando llegar a las costas de Europa.