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  • El Papa prometió hacer que los sacerdotes responsables de abuso sexual rindan cuentas

    El papa Francisco se “lamentó profundamente” hoy por los casos de abuso sexual de menores cometidos por sacerdotes y se comprometió a “una celosa vigilancia de la Iglesia para proteger a los menores” de estos crímenes y a hacer que “todos los responsables rindan cuenta”.

    “Llevo grabado en mi corazón las historias, los sufrimientos de los menores que fueron abusados sexualmente por sacerdotes y siento mucha vergüenza por las personas que tenían a su cargo el cuidado de estas tiernas criaturas” le infligieran este mal, dijo el pontífice en la reunión que mantuvo en Filadelfia con los obispos invitados al Encuentro Mundial de las Familias.

    Momentos antes, el líder del Vaticano llevó adelante un encuentro con un grupo de «supervivientes» de este flagelo, a quienes aseguró que sus palabras «no pueden expresar plenamente mi dolor por el abuso que han sufrido».

    «Ustedes son preciosos hijos de Dios que siempre deberían esperar nuestra protección, nuestra atención y nuestro amor. Estoy profundamente dolido porque su inocencia fue violada por aquellos en quien confiaban», agregó el santo padre.

    Calificando como «muy inquietante» saber que en algunos casos «incluso los obispos eran ellos mismos los abusadores», Francisco se comprometió a «seguir el camino de la verdad» y afirmó que «el clero y los obispos tendrán que rendir cuentas de sus acciones cuando abusen o no protejan a los menores».

    Eso mismo fue lo que el Papa reiteró luego ante los obispos presentes esta mañana en el Seminario San Carlos Borromeo en Filadelfia.

    “Los pecados de abuso sexuales a menores no pueden ser mantenidos en silencio por más tiempo. Me comprometo a la celosa vigilancia de la Iglesia para proteger a los menores y que todos los responsables rendirán cuenta”, dijo al pronunciar un discurso en español y que contó con declaraciones improvisadas en el momento.

    “Los supervivientes de abusos se han convertido en verdaderos heraldos de esperanza, y ministros de misericordia. Le debemos a ellos y sus familias nuestra gratitud por su valor de hacer brillar la luz de Cristo sobre el mal del abuso de menores”, concluyó.

    En el último día en Estados Unidos, el Obispo de Roma visitará una prisión donde mantendrá un encuentro con un grupo de detenidos y por la tarde brindará el discurso de cierre del Encuentro Mundial de las Familias que convocó a miles y miles de feligreses de todos el país y de otras partes del mundo.

  • El Papa dejó Nueva York rumbo a Filadelfia en la última escala de su gira por Cuba y EEUU

    El papa Francisco partió de Nueva York hacia Filadelfia, la quinta ciudad más poblada de EE.UU. y la última parada de su gira por el país.

    El Sumo Pontífice fue despedido en el aeropuerto John F. Kennedy por el presidente de EE.UU. Barack Obama y su familia.

    En Filadelfia, el Papa brindará una Santa Misa con obispos y religiosos de Pensilvania a las 10.30 hora local (11.30 de Argentina) en la Catedral de San Pedro y San Pablo de Filadelfia.

    Luego, a las 16.45 hora local (17.45 hora de Argentina), participará de un encuentro para la libertad religiosa con la comunidad hispana de la región y otros inmigrantes, en el Independence Mall de Filadelfia.

    Por último, concurrirá a una «Fiesta de las familias» y vigilia de oración en el boulevard Benjamin Franklin Parkway.

    Mañana será el último día de la gira del Papa por EE.UU y Cuba. La ceremonia de despedida será a las 19.45 hora local, y el vuelo que lo llevará de regreso a Roma está programado para las 20 hora local.

  • Papa Francisco fue ovacionado en la misa que ofició en el Madison Square Garden

    El Papa Francisco culmino su segundo día de visita a los Estados Unidos con un discurso en la Asamblea de las Naciones Unidas en donde hizo un vibrante llamado para cuidar el medio ambiente y terminar con la exclusión a la vez que citó un verso del Martín Fierro, pára luego efectuar una multitudinaria misa en el Madison Square Garden de Nueva York, donde instó a las grandes urbes a «escuchar a los excluidos».
    En el marco de su intensa agenda Francisco rindió un homenaje a las víctimas del atentado del 11-S en las Torres Gemelas, y visitó una escuela en el barrio de Harlem de Nueva York, al tiempo que recorrió a bordo del papamóvil el Central Park.
    En su primera actividad, Francisco mantuvo un encuentro con el personal que trabaja en la ONU y luego se dirigió a una sala colmada de la Asamblea General donde abordó temas que fueron desde el medio ambiente, a la educación de las niñas, la pobreza y la “usura” financiera, con un especial énfasis en la necesidad de lograr la equidad de las personas y seguir avanzando en el desarrollo sostenible de los pueblos.
    La intervención en español que revolucionó los pasillos del organismo multilateral, incluyó una referencia del poema gauchesco argentino Martín Fierro, que cita: “Los hermanos sean unidos, esa es la ley primera …” la que logró una de las reiteradas – pero más fuertes – celebraciones de los miles de miembros de la comunidad internacional y de invitados especiales que colmaron la sala principal de la ONU en Nueva York.
    A media mañana, transportándose en un Fiat 500 tal como lo hizo en la ciudad de Washington, el Obispo de Roma visitó la “Zona Cero” donde se encontraban las Torres Gemelas; allí mantuvo un emotivo encuentro con familiares de las víctimas del atentado de septiembre de 2001 y rezó con los presentes.
    “Aquí el dolor es palpable”, aseguró el Papa agregando que “la destrucción nunca es impersonal, abstracta o de cosas; sino, por sobre todo, tiene rostro e historia, es concreta, posee nombres. En los familiares, se puede ver el rostro del dolor, un dolor que nos deja atónitos y grita al cielo”, subrayó.
    Antes de participar en un encuentro multirreligioso, Jorge Bergoglio no dudó en afirmar que ese lugar “de muerte, se transforma también en un lugar de vida” y que “en las diferencias, en las discrepancias es posible vivir en un mundo de paz”.
    Por la tarde, Francisco visitó la escuela “Nuestra señora, reina de los ángeles” en el barrio de Harlem, donde mantuvo un encuentro con niños y familias de inmigrantes y recordó al pastor, Martin Luther King, conocido por haber sido un líder de la lucha por los derechos civiles de los afrodescendientes.
    Al evocar a Luther King, Francisco recordó que “Un día dijo: tengo un sueño. Y el soñó que muchos niños y muchas personas tuvieran igualdad. Que muchos niños como ustedes tuvieran acceso a la educación», sostuvo el Papa ante estudiantes de la escuela que lo esperaban con una serie de proyectos que habían realizado especialmente para el santo padre.
    “Es muy lindo tener sueños (…) no se olviden», les recordó Francisco antes de partir hacia el Central Park para encontrarse con miles de personas que aguardaban desde muy temprano para saludarlo.
    A última hora de la tarde, el Papa se trasladó hacia el estadio neoyorquino Madison Square Garden para ofrecer una misa ante más de 20.000 personas que lo aclamaron con gritos y aplausos que no culminaron hasta que el pontífice terminó de recorrer las instalaciones de la planta baja acompañado por una pequeña camioneta abierta.
    En la homilía, que había sido precedida por un programa de tres horas con presentaciones de varios artistas estadounidenses famosos como la cantante Gloria Estefan, el Papa hizo mención a los efectos de las grandes ciudades.
    “Parecen presentar la pluralidad” pero, a su vez, “esconden el rostro de tantos que parecen no tener ciudadanía o ser ciudadanos de segunda categoría”, aseguró señalando no obstante que “en medio del `smog´ la presencia de Dios sigue caminando en la ciudad”.
    El Papa Francisco continuará su agenda de cinco días en los Estados Unidos, en la ciudad de Filadelfia donde este fin de semana dará una misa en la catedral de San Pedro y Pablo y cerrará la Reunión Mundial de la Familia.

  • El Papa Francisco rezó con representantes de otras religiones en Ground Zero

    El papa Francisco encabezó hoy en la «Zona Cero» de Nueva York -donde se levantaban las Torres Gemelas- un encuentro en el que rezó junto con representantes de otras religiones una «oración por la paz», en homenaje a las víctimas de los atentados del 11 de septiembre de 2001.
    «Distintos sentimientos, emociones, me genera estar en la Zona Cero donde miles de vidas fueron arrebatadas en un acto insensato de destrucción. Aquí el dolor es palpable», mencionó Francisco, rodeado de líderes religiosos de otras confesiones en una emotiva ceremonia.
    «Aquí el dolor es palpable», sostuvo el pontífice, quien dijo que el agua que cae en el monumento creado donde estuvieron las Torres Gemelas «nos recuerda todas esas vidas que se fueron bajo el poder de aquellos que creen que la destrucción es la única forma de solucionar los conflictos», según reportó la agencia española EFE.
    «En las diferencias, en las discrepancias, es posible vivir en un mundo de paz. Frente a todo intento uniformizador es posible y necesario reunirnos desde las diferentes lenguas, culturas, religiones», afirmó el obispo de Roma en la que fue su segunda actividad del día, tras exponer ante la Asamblea General de las Naciones Unidas.
    Bergoglio llamó a «alzar la voz a todo lo que quiera impedirlo. Juntos somos invitados a decir ‘no’ a todo intento uniformizante y un ‘sí’ a una diferencia aceptada y reconciliada».
    «Necesitamos desterrar de nosotros sentimientos de odio, venganza, de rencor», agregó el Papa, que pidió «paz en este mundo vasto que Dios nos ha dado como casa de todos y para todos».
    Del encuentro multireligioso participaron representantes del hinduísmo, el budismo, el jainismo, el sijismo, el judaísmo, los nativos americanos, los musulmanes y de otras ramas del cristianismo.
    La ceremonia en el centro financiero de Manhattan comenzó con las reflexiones del rabino Elliot Cosgrove, de un imán de la mezquita de Nueva York y del imán Jaled Latif, de la Universidad de Nueva York.
    A ello siguió una oración en recuerdo de las 2.983 víctimas de los atentados de 2001, seguidas de meditaciones sobre la paz, cada una de la cuales quedó marcada al final por el tañido de una campana.
    El coro neoyorquino «Young People’s Chorus» interpretó al final del acto «Let there be peace on earth» y los diez líderes religiosos presentes pidieron por la paz.
    Tras la ceremonia, el Papa visitó la parte del museo creado en ese lugar en donde se conserva el resto de una columna de acero en forma de cruz procedente de una de la torres del World Trade Center y una biblia que se encontró durante los trabajos de rescate.
    El complejo de la «Zona Cero» cuenta con un monumento conmemorativo y un museo, que ocupan la mitad del espacio del lugar con el que se rinde homenaje a las víctimas de los atentados del 26 de febrero de 1993 y el 11 de septiembre de 2001, así como a las que se registraron en esta última fecha en Pensilvania y el Pentágono en sendos ataques simultáneos.
    En enero de 2004 se eligió el proyecto para construir el monumento a las víctimas. El diseño ganador fue el denominado «Reflejando la Ausencia», del arquitecto Michael Arad y del paisajista Peter Walker, seleccionado por un jurado entre 5.201 propuestas presentadas a concurso, procedentes de 63 países.
    El memorial está formado por dos estanques, con un fluir constante de agua, ubicados donde estuvieron las Torres Gemelas, con los nombres inscritos de todas las víctimas en sus paredes y rodeados de una extensa arboleda.
    A continuación, Francisco se trasladará a una escuela del barrio de Harlem para mantener un encuentro con niños y familias de inmigrantes, y por la tarde brindará una misa en el Madison Square Garden.

  • El Papa Francisco dio un ovacionado discurso ante la ONU

    El papa Francisco realizó hoy ante los líderes del mundo reunidos en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) una férrea defensa del cuidado del medio ambiente y la lucha contra la exclusión, exhortó a «limitar todo tipo de abuso o usura contra los países en vía de desarrollo» y «velar por el desarrollo sostenible» de las naciones, al tiempo que dijo uno de los versos más famosos del poema gauchesco argentino, Martín Fierro donde incita a que «los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera…»

    El papa pidió, además, a los mandatarios, diplomáticos y funcionarios presentes en el recinto a «dejar de lado intereses sectoriales e ideologías» para buscar el «bien común». Así lo expresó el papa argentino Jorge Bergoglio, al pronunciar esta mañana un discurso en español de 50 minutos ante mandatarios de todo el mundo reunidos en el marco de la 70 asamblea general de la ONU, con sede en la ciudad de Nueva York, y convertirse en el cuarto pontífice de la historia de la Iglesia católica que da un discurso en ese ámbito.

    «El panorama mundial nos presenta falsos derechos y grandes sectores indefensos, víctimas de un mal ejercicio del poder. El ambiente natural y los excluidos son dos sectores unidos entre sí que la realidad política y económica han convertido en partes frágiles de la realidad», dijo Francisco, que expuso como eje central de su mensaje la necesidad de consolidar la «protección al medio ambiente» y acabar con la exclusión.

    Su discurso -interrumpido 25 veces por los aplausos del auditorio y ovacionado de pie al final- recorrió los grandes desafíos que enfrenta el mundo en la actualidad tales como la guerra en Medio Oriente y la crisis de los refugiados, el tráfico de armas, el narcotráfico, la trata de personas, la cultura del «descarte» y la necesidad de una «reforma y adaptación» de los organismos internacionales para que den una respuesta «eficaz» a los problemas que aquejan a la humanidad.

    Francisco destacó la labor de la ONU en los últimos 70 años, y remarcó la necesidad de una «participación real y equitativa» de los países en las decisiones en ese ámbito, especialmente, en organismos como el Consejo de Seguridad. «Hay que ayudar a limitar todo tipo de abuso o usura sobre todo con los países en vías de desarrollo», dijo y llamó a los organismos financieros internacionales a «velar por el desarrollo sostenible de los países y la no sumisión asfixiante de estos a sistemas crediticios que, lejos de promover el progreso, someten a las poblaciones a mecanismos de mayor pobreza, exclusión y dependencia».

    En otro tramo significativo de su discurso ante los mandatarios del mundo, el pontífice argentino citó la legendaria obra del Martín Fierro -escrita por José Hernández en 1872-, y leyó: «Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera, porque si entre ellos se pelean, los devoran los de afuera».

    «No podemos permitirnos postergar algunas agendas para el futuro. Hay que tomar decisiones críticas y globales de cara a los conflictos mundiales que aumentan los números de excluidos», aseveró el pontífice, y pidió a los líderes mundiales «dejar de lado los intereses sectoriales y las ideologías para buscar sinceramente el servicio del bien común».

    En su mensaje ante la ONU, Francisco retomó conceptos claves de su encíclica «Laudato Sí», sobre el cuidado de la «casa común» como llama al mundo, y reclamó «pasos concretos y medidas inmediatas para preservar y mejorar el ambiente natural y vencer cuanto antes el fenómeno de la exclusión social».

    Por último, Francisco dijo que los pilares del desarrollo humano que deben brindar los gobernantes son la «vivienda propia, el trabajo digno y debidamente remunerado, la alimentación adecuada, agua potable, libertad religiosa y de espíritu y educación» y «el derecho a la vida» y «a la existencia de la misma naturaleza humana».

    Para terminar, el jefe del Estado vaticano citó palabras pronunciadas por Pablo VI en el mismo ámbito pero hace 50 años atrás: «Nunca como hoy es necesaria la conciencia moral del hombre porque el peligro no viene ni del progreso ni de la ciencia, el verdadero peligro está en el hombre».

    Luego de su discurso, el Papa se dirigirá al monumento por los atentados del 11 de septiembre de 2001, donde dos estanques marcan la ubicación de las torres gemelas del World Trade Center antes de que fueran derribadas en los atentados. Se espera que se reúna con familiares de algunas de las casi 3.000 víctimas, antes de entrar en el Museo Nacional 11 de Septiembre para un servicio interconfesional.

    Por la tarde, hará una visita a la escuela Our Lady Queen of Angels, situada en una zona de viviendas subvencionadas en el barrio de East Harlem, de mayoría hispana.

    Conocido por ofrecer servicios religiosos en las villas humildes de su Buenos Aires natal, se reunirá con escolares y ofrecerá una bendición especial a refugiados y migrantes, incluidas personas que se encuentran en el país sin permiso de residencia.

    Después saludará a las casi 80.000 personas que lo esperarán durante su recorrido por Central Park hacia una misa para 18.000 personas en el Madison Square Garden.

    El papa Francisco cerrará su visita a Estados Unidos este fin de semana en Filadelfia, donde hablará ante el Independence Hall y celebrará una misa en el Benjamin Franklin Parkway paracerrar el Encuentro Mundial de las Familias, donde se estima que habrá 2 millones de personas.

  • El Papa Francisco se refirió a la «vergüenza» infrigida a la Iglesia por los actos pederastas

    El Papa Francisco se refirió hoy a la «vergüenza» infringida a la Iglesia católica estadounidense por los actos pederastas que tuvieron como protagonistas a «tantos hermanos», durante una misa celebrada esta tarde en la Catedral de San Patricio, en Nueva York.

    «Sé que ustedes, como cuerpo presbiteral, junto con el Pueblo de Dios, recientemente han sufrido mucho a causa de la vergüenza provocada por tantos hermanos que han herido y escandalizado a la Iglesia en sus hijos más indefensos», afirmó el pontífice durante el acto religioso.

    En la primera actividad que tuvo tras arribar a la Gran Manzana, Francisco hizo un llamado de atención a las autoridades religiosas presentes en la Catedral de la Quinta Avenida al señalar «con qué facilidad se puede apagar este espíritu de generoso sacrificio personal», y afirmó que el peligro es caer en la «espiritualidad mundana, que nos debilita en nuestro camino de servicio y oscurece la fascinación del primer encuentro con Jesucristo».

    «Podemos caer en la trampa de medir el valor de nuestros esfuerzos apostólicos con los criterios de la eficiencia, de la funcionalidad y del éxito externo, que rige el mundo de los negocios», continuó el pontífice, y agregó: «Pero el verdadero valor de nuestro apostolado se mide por el que tiene a los ojos de Dios. Ver y valorar las cosas desde la perspectiva de Dios exige que volvamos constantemente al comienzo de nuestra vocación y -no hace falta decirlo- una gran humildad».

    «Otro peligro surge cuando somos celosos de nuestro tiempo libre. Cuando pensamos que las comodidades mundanas nos ayudarán a servir mejor», indicó el papa, y afirmó que «la cercanía a los pobres, a los refugiados, a los inmigrantes, a los enfermos, a los explotados, a los ancianos que sufren la soledad, a los encarcelados y a tantos otros pobres de Dios nos enseñará otro tipo de descanso, más cristiano y generoso».

    Tras destacar que los «dos pilares de la vida espiritual que deseaba compartir» con los presentes en la Catedral son «gratitud y laboriosidad», Bergoglio, les dio «las gracias por sus oraciones y su trabajo, así como por los sacrificios cotidianos que realizan en los diversos campos de su apostolado».

    «Muchos de ellos sólo los conoce Dios, pero dan mucho fruto a la vida de la Iglesia. Quisiera, de modo especial, expresar mi admiración y gratitud a las religiosas de los Estados Unidos. ¿Qué sería de la Iglesia sin ustedes?», les dijo a las «mujeres fuertes, luchadoras», a las «religiosas, hermanas y madres de este pueblo», y tras volver a agradecerles, concluyó: «las quiero mucho».

    El Papa Francisco se solidarizó hoy con la comunidad islámica por la «tragedia» sufrida en la ciudad saudí de La Meca, donde hoy murieron 717 personas en una avalancha de peregrinos y más de 800 resuñtaron heridas.
    «Mi saludo por el día de la fiesta del sacrificio», dijo el papa dirigiéndose a la comunidad islámica al inicio del oficio religioso que presidió en la Catedral de San Patricio, en Nueva York.
    «Mi cercanía ante la tragedia que su pueblo ha sufrido hoy en La Meca. En este momento de oración me uno y nos unimos en la plegaria a dios nuestro padre todopoderoso y misericordioso», añadió el pontífice, según reportó la agencia alemana DPA.

     

  • El Papa Francisco ya llegó a Nueva York y mañana hablará en la ONU

    El papa Francisco arribó al aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York a las 17.18 hora local (18.18 de Argentina), proveniente de Washinton, para continuar con su gira por los Estados Unidos en la que mañana tiene previsto disertar ante la Asamblea General de las Naciones Unidas y oficiar una misa en el Madison Square Garden, entre otras actividades.
    El pontífice había dejado el aeropuerto de Washington a bordo de un avión de American Airlines, que partió con 26 minutos de demora.
    Esta tarde, el pontífice tiene previsto visitar la iglesia de San Patricio en la Quinta Avenida, la última actividad del día, y mañana hablará en esa ciudad ante las Naciones Unidas, para luego dar una misa en el Madison Square Garden.

  • El Papa Francisco habló ante el Congreso de Estados Unidos en una visita histórica

    El papa Francisco se convirtió hoy en el primer pontífice en hablar al pleno del congreso estadounidense, en donde se presentó como “un hijo de este continente” y habló sobre la inmigración, la pena de muerte, la crisis de refugiados y llamó a estar “atentos a cualquier tipo de fundamentalismo” y a tener una “conversación que nos una a todos” en materia de cambio climático ya que el “desafío ambiental nos impacta a todos”.

    Ante un congreso a sala llena que a su arribo lo aplaudió por varios minutos sostenidos, Francisco brindó un discurso en inglés en el que hizo énfasis en los inmigrantes abordando una serie de temas que incluyó la pobreza, la familia, el fundamentalismo, el tráfico de armas y la pena de muerte, entre otros.

    El líder de la Iglesia Católica comenzó agradeciendo la invitación a la sesión conjunta del congreso «en la tierra de los libres y en la patria de los valientes», en la que “me gustaría pensar que lo hicieron porque también yo soy un hijo de este gran continente”, dijo logrando los primeros aplausos que luego se repetirían en varias ocasiones durante toda la intervención.

    Uno de los primeros temas que el jefe de Estado del Vaticano trató fue el extremismo el cual “urge a estar atentos frente a cualquier tipo de fundamentalismo de índole religiosa o del tipo que fuere”. “El mundo es cada vez más un lugar de conflictos violentos, de odio nocivo, de sangrienta atrocidad, cometida incluso en el nombre de Dios y de la religión. Somos conscientes de que ninguna religión es inmune a diversas formas de aberración individual o de extremismo ideológico”, agregó.

    Francisco llamó entonces a “trabar en el delicado equilibrio” que conduzca a “combatir la violencia perpetrada bajo el nombre de una religión, una ideología o un sistema económico y, al mismo tiempo, proteger la libertad de las religiones, de las ideas de las personas”. Durante el discurso de cerca de 50 minutos el pontífice recordó en distintas ocasiones a líderes de la historia estadounidense como Ambraham Lincoln, Martin Luther King, Dorothy Day (activista que impulsada por su fe trabajaba por la justicia social) y Thomas Merton (poeta, activista social).

    “El sueño de Marthin Luther King sigue resonando en nuestros corazones”, dijo en referencia a la campaña por los derechos civiles y políticos de los afroamericanos. “Me alegra que Estados Unidos siga siendo para muchos la tierra de los sueños”, adhirió seguido de un aplauso conjunto y de pie de todos los invitados.

    A continuación, el sumo pontífice conectó su discurso al “sueño” que persiguen muchos inmigrantes cuando mudan sus vidas al país norteamericano y recordó que “nosotros pertenecientes a este continente no nos asustamos de los extranjeros porque muchos de nosotros hace tiempo fuimos extranjeros”, aseguró para lograr otro de los festejos de los presentes.

    En ese tono, Francisco incluyó además a la crisis de refugiados “sin precedentes” desde la Segunda Guerra Mundial, la cual “representa grandes desafíos y decisiones difíciles de tomar”, a lo que en el continente se “suman las miles de personas que se ven obligadas a viajar hacia el norte en búsqueda de una vida mejor”. “No debemos dejarnos intimidar por los números, más bien mirar a las personas, sus rostros, escuchar sus historias mientras luchamos por asegurarles nuestra mejor respuesta a su situación. Una respuesta que siempre será humana, justa y fraternal”, convocó.

    Por otro lado, el Papa reiteró la necesidad de una conversación sobre cambio climático “que nos una a todos” y alentó al “esfuerzo valiente y responsable” para evitar las consecuencias que “surgen del degrado ambiental provocado por la actividad humana”. “Estoy convencido de que podemos marcar la diferencia y no tengo alguna duda de que los Estados Unidos, y este Congreso, están llamados a tener un papel importante”, dijo el Obispo de Roma acompañado de los aplausos de los legisladores que, al igual que el presidente estadounidense Barack Obama, impulsan reformas en el tema.

    Al igual que en su discurso en la Casa Blanca de ayer, el Papa hizo referencia a la relación entre Cuba y Estados Unidos, aunque sin nombrarlos, y reconoció “los esfuerzos que ayudan a superar las históricas diferencias ligadas a dolorosos episodios del pasado”. “Es mi deber construir puentes y ayudar lo más posible a que todos los hombres y mujeres puedan hacerlo”, mencionó Francisco ante la sala llena de la Cámara Baja del Capitolio.

    En su intervención, el Santo Padre habló también sobre su trabajo para abolir la pena de muerte mundial y al “deber de afrontar el problema y acabar con el tráfico de armas”.

    Por último, el pontífice sostuvo que si bien hubieron avances “todavía se debe hacer mucho más” para combatir a la pobreza y reconoció su “preocupación por la familia que está amenazada, quizás como nunca, desde el interior y desde el exterior”. “Las relaciones fundamentales son puestas en duda, como el mismo fundamento del matrimonio y de la familia. No puedo más que confirmar no sólo la importancia, sino por sobre todo, la riqueza y la belleza de vivir en familia”, concluyó Jorge Bergoglio para luego salir al balcón de la cámara y saludar a los cerca de 50.000 personas que lo aguardaban en los jardines del Capitolio.

  • El Papa Francisco canonizó en Estados Unidos al primer Santo hispano

    El papa Francisco proclamó hoy al primer santo hispano de Estados Unidos, Junípero Serra, en una ceremonia multitudinaria en Washington donde afirmó que el franciscano español buscó defender la dignidad de los indígenas que evangelizó.

    «Buscó defender la dignidad de la comunidad nativa, protegiéndola de cuantos la habían abusado», dijo el papa a propósito del nuevo santo, uno de los «padres de la patria» de Estados Unidos y único personaje español del National Statuary Hall del Capitolio de Washington.

    El papa se refirió a la controversia que ya causó en 1988 la beatificación de Serra, ya que en las misiones que fundó convirtió a miles de indios, algunos de cuyos descendientes le acusan de crueldad.

    Se trató de «abusos que hoy nos siguen provocando desagrado, especialmente por el dolor que causan en la vida de tantos», dijo sobre la cuestión el papa, que llegó el martes a Estados Unidos procedente de Cuba dentro de su décimo viaje internacional.

    «Tuvo un lema que inspiró sus pasos y plasmó su vida: supo decir, pero especialmente supo vivir diciendo: ‘siempre adelante’». Esta fue la forma que Junípero encontró para vivir la alegría del Evangelio, para que no se le anestesiara el corazón», agregó Francisco.

    «Supo dejar su tierra, sus costumbres, se animó a abrir caminos, supo salir al encuentro de tantos aprendiendo a respetar sus costumbres y peculiaridades», según explicó el papa en su homilía en español.

    «Somos hijos de la audacia misionera de tantos que prefirieron no encerrarse ‘en las estructuras que nos dan una falsa contención… en las costumbres donde nos sentimos tranquilos, mientras afuera hay una multitud hambrienta», dijo citando la exhortación apostólica papal Evangelii Gaudium.

    La ceremonia de canonización se celebró en el exterior del Santuario nacional de la Inmaculada Concepción y a ella asistieron unas 25.000 personas, muchas de ellas hispanos.

    Serra sube a los altares por el impulso de Francisco, quien lo ha proclamado sin que se haya confirmado un segundo milagro del santo, necesario para poder ser elevado a los altares.

    Sobre ello, Francisco explicó el pasado enero que decidió elevar a los altares a Junípero Serra y a otros beatos por lo que se llama una canonización equivalente, es decir sin la necesidad de aprobar un milagro y debido a la probada veneración popular.

    «He decidido canonizar a aquellos que hicieron una gran labor de evangelización y que recogen el espíritu evangelizador de la ‘Evangelii Gaudium’ (su exhortación apostólica «La alegría del evangelio»), explicó Francisco en su viaje desde Sri Lanka a Filipinas.

    El nuevo santo nació en la localidad de Petra, al oeste de Mallorca, el 24 de noviembre de 1713 y falleció en Monterrey, en el estado de California (EE.UU.), el 28 de agosto de 1784.

    En 1749 zarpó de Cádiz hacia «Nueva España», como misionero franciscano en una larga travesía que le llevó, primero a San Juan de Puerto Rico y finalmente a Veracruz, México.

    En México se unió al colegio de misioneros franciscanos de San Fernando y en 1767 fue nombrado superior de las misiones de Baja California.

    Dos años después llegó a lo que hoy es territorio estadounidense para continuar con su labor evangelizadora.

    Allí, en la alta California, fundó 21 misiones, entre ellas las de San Diego de Alcalá, San Carlos Borromeo de Carmelo, San Gabriel Arcángel, San Luis Obispo de Tolosa, San Francisco de Asís y San Juan de Capistrano, que con el tiempo se convertirían en las ciudades de San Diego, Los Ángeles, San Francisco y Sacramento.

    La mayoría de estas misiones son, en la actualidad, Patrimonio Mundial de la Unesco y forman parte de una red viaria que recorre Estados Unidos y México.

    Fray Junípero Serra falleció en la misión del Carmel de Monterrey en 1784, donde se conservan sus restos; un relicario con un fragmento de un hueso del santo quedó expuesto en el altar desde el cual el papa presidió la canonización.

    El acto fue el último público del papa en la jornada, que comenzó con el recibimiento oficial que le hizo en la Casa Blanca el presidente de Estados Unidos, Barack Obama. EFE

    jam/lnm

  • Barack Obama recibió al Papa Francisco en la Casa Blanca

    El papa Francisco indicó que «es un momento crítico de la historia» para afrontar el problema medioambiental e indicó que «el cambio climático es un problema que no se puede dejar a la próxima generación”, al reunirse con el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en la Casa Blanca en Washington.

    El pontífice arribó a las 9.20 local (10.20 en Argentina) y se trasladó a los jardines de la residencia del jefe de Estado, donde recibió la bienvenida de miles de invitados y brindó un discurso junto a Obama. Al iniciar sus palabras, el pontífice remarcó ser “hijo de una familia de inmigrantes” y resaltó que Estados Unidos “fue construido en gran parte por tales familias”.

    “Los católicos estadounidenses, junto con sus conciudadanos, están comprometidos con la construcción de una sociedad verdaderamente tolerante e incluyente, en la que se salvaguarden los derechos de las personas y las comunidades, y se rechace toda forma de discriminación injusta”, manifestó. El pontífice también se refirió al problema medioambiental e indicó que “es evidente que el cambio climático es un problema que no se puede dejar a la próxima generación”.

    “Con respecto al cuidado de nuestra ‘casa común’, estamos viviendo en un momento crítico de la historia. Todavía tenemos tiempo para hacer los cambios necesarios para lograr un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar”, agregó en clara referencia a su encíclica ‘Laudato si’. “Estos cambios exigen que tomemos conciencia seria y responsablemente, no sólo del tipo de mundo que podríamos estar dejando a nuestros hijos, sino también de los millones de personas que viven bajo un sistema que les ha ignorado”, manifestó.

    Además, Francisco citó al luchador por los derechos de los afroamericanos, Martin Luther King, al decir que “podríamos decir que hemos incumplido un pagaré y ahora es el momento de saldarlo”. Por último, el líder de la Iglesia Católica subrayó que le gustaría que los estadounidenses “apoyaran las iniciativas de la comunidad internacional para proteger a los más vulnerables de nuestro mundo y para suscitar modelos integrales e inclusivos de desarrollo, para que nuestros hermanos y hermanas en todas partes gocen de la bendición de la paz y la prosperidad que Dios quiere para todos sus hijos”.

    “Tengo puestas grandes esperanzas en estos días en su país”, le dijo Francisco a Obama para finalizar con el tradicional “¡Que Dios bendiga a América!”.

    Por su parte, el líder del Partido Demócrata agradeció a Francisco por su «inestimable apoyo» al «nuevo comienzo» entre su país y Cuba, que, según dijo, ofrece la «promesa» de una mejor relación bilateral, mayor cooperación en todo el continente y «una vida mejor para el pueblo cubano».

    «Santo Padre, estamos agradecidos por su inestimable apoyo a nuestro nuevo comienzo con el pueblo cubano, que ofrece la promesa de mejores relaciones entre nuestros países, una mayor cooperación en todo el continente y una vida mejor para el pueblo cubano», subrayó el presidente.

    Cerca del mediodía, Jorge Bergoglio recorrerá una parte del centro de la ciudad en el papamóvil, visitará la catedral de Saint Matthew y cerrará la jornada con una misa en la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción, la más grande del país, donde canonizará al beato español Juníspero Serra ante cerca de 25.000 personas.