Hoy a la mañana en su habitual conferencia de prensa con los medios en Casa Rosada, el Jefe de Gabinete Aníbal Fernández, confirmó que la cúpula de Gendarmería fue relevada.
Según el funcionario es producto del accionar de esa fuerza en el conflicto con los choferes de la línea 60 que realizaron varios cortes en Panamericana por un conflicto gremial. El director nacional de la fuerza, Enrique Zach y el subjefe, comandante general José Pereyra deberán dar un paso al costado luego del ataque con balas de goma a los trabajadores que realizaban una protesta en la Panamericana
«Hasta donde yo sé, esta situación refiere al episodio ocurrido con la línea 60», señaló Fernández cuando fue consultado el motivo de la decisión.
El servicio de la línea 60 de colectivos volverá a funcionar con normalidad desde mañana, tras 42 días de conflicto entre los trabajadores y la empresa Monsa, quienes firmarán este mediodía una conciliación obligatoria por diez días dictada por el Ministerio de Trabajo de la Nación.
“Hoy firmaremos un acuerdo por el que desde la 0 hora del jueves se normalizarán todos los servicios de la línea 60”, afirmó el delegado Mario Molina. El gremialista detalló además que el acuerdo al que llegaron los delegados de los choferes y la empresa Monsa, del grupo DOTA, establece “la reincorporación de 50 trabajadores despedidos”, y aclaró que “hay tres casos que se deberán tratar en la justicia”.
Asimismo, en declaraciones a radio La Red, Molina afirmó que “la empresa aceptó pagar una suma (de dinero) este jueves y otra la semana que viene en concepto de los días caídos”. “Nosotros fuimos con toda la buena voluntad de resolver el problema, hasta ayer nos dijeron que estaban de acuerdo con esos puntos y hoy tenemos que ir a firmar el acta, esperemos que la empresa cumpla”, agregó.
El conflicto comenzó el 23 de junio en donde los colectivos dejaron de salir a la calle por el despido de 53 choferes por parte de la empresa Monsa.
Los trabajadores denunciaron un «lock out» patronal al impedirles sacar los colectivos a la calle sin cobrar boleto, mientras que la empresa aseguró que los choferes habían «usurpado las terminales» y que los colectivos que salían a la calle «no reunían las mínimas condiciones de seguridad».
En el medio hubo una medida de conciliación obligatoria que no fue acatada por las partes al no retrotraerse el conflicto a su inicio y medidas judiciales que impidieron a los trabajadores sacar los colectivos.
Los choferes cortaron varias veces la autopista Panamericana a lo largo de los 41 días de conflicto, tanto a la altura de Tigre como de Ingeniero Maschwitz, y en una de las protestas se produjeron incidentes con Gendarmería en los que hubo heridos y detenidos.
Los choferes de la línea 60 de colectivos decidieron volver hoy a realizar una asamblea en la cabecera ubicada en la localidad bonaerense de Ingeniero Maschwitz para analizar la situación tras la falta de un acuerdo con la empresa durante las negociaciones mantenidas anoche en el Ministerio de Trabajo, y amenazan con un nuevo corte de la autopista Panamericana.
«Anoche teníamos todo acordado, el Ministerio de Trabajo elaboró una propuesta que nosotros aceptamos, pero después nos comunicaron que la empresa Monsa no la firmaría. No sabemos por qué, porque ellos no van al Ministerio. No participan de las reuniones que tenemos», dijo hoy Esteban Simoneta, uno de los delegados gremiales de los trabajadores.
«Esta mañana volvemos a realizar una asamblea en la cabecera de Maschwitz, desde las 9.00 vamos a analizar la situación, es muy probable que se resuelva volver a la ruta», agregó. El conflicto de la línea 60, que se mantiene desde hace más de 40 días, incluye además de reivindicaciones laborales, el pedido de reincoporación de 53 trabajadores.
Se realizará esta tarde una nueva reunión, entre el ministro de Trabajo de la Nación, Carlos Tomada y los delegados de los choferes de la línea 60 de colectivos, en un intento por destrabar el conflicto que ayer parecía llegar a buen puerto y a último momento se frustraron las negociaciones.
El cuerpo de delegados se reunió hoy por tercera vez con funcionarios del ministerio de Trabajo desde que el gobierno decidió el jueves intervenir para acercar a las partes y negociar la reincorporación de los 53 trabajadores despedidos, mientras la línea 60 que transporta 250.000 pasajeros diarios siguió inoperable.
«La empresa está muy intransigente, hay mucha hostilidad. No quiere incorporar a todos los despedidos y menos pagar los sueldos caídos», dijo a la agencia de noticias DyN el delegado Néstor Marcolín. «Si esto no se arregla pronto volveremos a cortar la Panamericana y otros accesos a la Capital. Es la única salida que tenemos para hacer escuchar nuestros reclamos», sostuvo, y confirmó que los representantes de la empresa Monsa no están participando de las reuniones.
En tanto, el delegado Hugo Schwartzman denunció que «no hay servicio porque la empresa no quiere» y ratificó que si durante las negociaciones la compañía les permite sacar los coches, seguirán sin cortar boletos y realizando un recorrido corto entre Constitución y Puente Saavedra.
Los choferes siguieron hoy concentrados en las cabeceras de Constitución, donde bloquearon el viaducto de Paracas e Ituzaingó, y en las localidades bonaerenses de Maschwitz y Rincón de Milberg, a la espera del resultado de la reunión en la sede principal de la cartera laboral.
El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, quien recibió a los delegados de base este lunes y el jueves y viernes pasados en la cartera laboral, reclamó ayer «predisposición» a las partes a fin de poder destrabar el conflicto.
El conflicto entre los choferes y la empresa Monsa comenzó el 25 de junio, cuando los trabajadores dejaron de cobrar pasaje en repudio al despido de un compañero, tras lo cual la compañía echó a otro grupo de empleados.
El conflicto se agudizó con acusaciones de lock out patronal y una interna gremial con la UTA, que rechazó la modalidad de protesta del cuerpo de delegados y firmó en el ministerio de Trabajo un principio de acuerdo con la empresa en el que no fueron convocados los referentes de base.
En ese marco, el martes la Gendarmería desalojó en forma violenta una protesta de los choferes en la Panamericana, donde hubo enfrentamientos, heridos y detenidos.
En tanto, el miércoles la jueza federal María Servini de Cubría levantó la restricción que regía para sacar los colectivos desde las cabeceras y prestar servicio normal, pero la línea sigue inoperable a raíz de la negativa de los choferes a no cortar boleto hasta que sean reincorporados los trabajadores despedidos.
Chóferes de la linea 60 continuaban esta mañana con el paro de actividades y se concentraban en las cabeceras bonaerenses de Maschwitz y Tigre y en la cabecera del barrio porteño de Constitución, donde cortaban el viaducto de la calle Ituzaingó y Paracas.
El reclamo gremial, que lleva un mes y ocho días, se inició por cuestiones salariales y derivó en el despido de más de 50 choferes. Para hoy, poco antes del mediodía se espera una reunión en el Ministerio de Trabajo entre los representantes de la empresa y los choferes.
El delegado gremial Nestor Marcolin dijo no haber sido notificado de la reunión, aunque afirmó que «de todos modos iremos al ministerio a encontrar una solución al conflicto que se inicio el 25 de junio pasado».
A su vez el delegado Hugo Swarzman aseguró que si no hay acuerdorealizarán «un nuevo corte». «No hay servicio porque la empresa no quiere», ya que no les permitió «sacar los coches a la calle y adelantó que, si la compañía les «da los colectivos» los conductores realizarán los recorridos «sin cortar boleto» mientras se realice el encuentro en el Ministerio y, en caso contrario, permanecerán en las cabeceras», afirmó Swarzman
El metrodelegado Claudio Dellecarbonara aseguró que los molientes permanecerán abiertos desde las 11 hasta las 12 en solidaridad con los reclamos de la Línea 60.
La línea C de subte abrirá sus molinetes entre las 11 y las 12 en la Estación Constitución «en solidaridad con la línea 60» que lleva mas de 36 días de conflicto por despidos. Los trabajadores de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro serán quienes liberen los molinetes.
«Los trabajadores y el cuerpo de delegados enfrentan un grave conflicto con su patronal», indicaron los metrodelegados en una carta firmada por su secretario general, Roberto Pianelli, y el adjunto, Néstor Segovia.»Además del lock out patronal dispuesto por la empresa DOTA, han sufrido una violenta represión el martes en la Panamericana», añadieron.
Se decidió llevar a cabo una «medida de solidaridad activa» la cual consistirá en la apertura de los molinetes durante una hora. La línea 60 une Constitución con Tigre y Escobar y transporta diariamente a unos 250.000 pasajeros, pero desde el 23 de junio se dejó de prestar el servicio.
El delegado Marcolín dijo que se concurrirá al encuentro con el Ministro de Trabajo. Dijo que va «con las mayores expectativas y la mejor buena voluntad».
La autopista Panamericana no sufrirá cortes como gesto de «buena voluntad» según lo aseguró uno de los delegados. Tendrán una reunión con los representantes de la empresa MONSA en el Ministerio de Trabajo. Quieren que reincorporen a los empleados despedidos.
Marcolín hablo con radio La Red y explicó que se van a juntar en Ingeniero Maschwitz para esperar los resultados de la negociación. En ese sentido, el delegado no descartó que «salga una manifestación», pero afirmó que «en el transcurso de la mañana no creo que se corte la Panamericana. Van a estar todos los compañeros llegando».
Ayer, el gobierno nacional intervino en el conflicto de la línea 60 de colectivos tras 36 días de medidas de fuerza. Tras un primer encuentro, se determinó un cuarto intermedio hasta hoy a las 11, cuando continuarán las negociaciones.
Los choferes de la línea 60 que llevan un conflicto laboral por despidos desde hace más de 30 días no pudieron sacar hoy los colectivos a prestar servicio pese a que una orden judicial lo permitía, al surgir discrepancias en torno a la intención de los conductores de no cobrar boletos, por lo que decidieron protestar mañana en la autopista Panamericana.
La jueza María Servini de Cubría levantó la restricción que existía para sacar los colectivos desde las terminales a prestar servicio pero dispuso que para ello se le ajustara el mecanismo de la tarjeta SUBE, con lo que los choferes interpretaron que debían cobrar boleto, algo que no estaban dispuestos a realizar ya que pretendían mantener esa medida de fuerza.
En consecuencia decidieron volver a marchar a la autopista Panamericana para protestar cortando el tránsito, tal como lo hicieron ayer, cuando fueron desalojados por Gendarmería tras los incidentes en los que se registraron heridos y detenidos. Los choferes realizan un nuevo corte de la traza principal en el kilómetro 42,5, en Ingeniero Maschwitz, en tanto que en la zona fue desplegado un importante operativo encabezado por Gendarmería Nacional.
Hace algunos minutos se acordó el retiro de la Gendarmería y se habilitó un corte parcial, en donde se les permitió cortar un carril de la Panamericana. Quedan a cargo del operativo unos pocos policias federales.
El delegado Hugo Swarzmann aseguró a Télam que «la intención nuestra era trabajar como lo veníamos haciendo, sin cobrar boleto» y añadió: «Si nos prohíben sacar los colectivos no nos queda otra opción que volver a la ruta». Una gestión del ministro de Seguridad bonaerense, Alejandro Granados, abrió una puerta para resolver el conflicto cuando acercó a las partes y logró un cuarto intermedio para hoy.
La línea 60, que une Constitución con Tigre y también con Escobar, transporta a 250.000 pasajeros todos los días pero desde el 23 de junio los colectivos dejaron de salir a la calle por un conflicto en el que los choferes reclaman la reincorporación de 53 despedidos, el cese del acoso laboral a los delegados y mejores condiciones de trabajo. Los trabajadores denunciaron un «lock out» patronal al impedirles sacar los colectivos a la calle sin cobrar boleto, mientras que la empresa aseguró que los choferes habían «usurpado las terminales» y que los colectivos que salían a la calle «no reunían las mínimas condiciones de seguridad».
En el medio hubo una medida de conciliación obligatoria que no fue acatada por las partes al no retrotraerse el conflicto a su inicio y medidas judiciales que impidieron a los trabajadores sacar los colectivos.
Carlos Tomada se reúne con los choferes
El Ministro de Trabajo de la Nación,se juntará primero con representantes de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y luego se juntará con los delegados de la línea 60 que se encuentran cortando la Panamericana.
El funcionario, junto a su par bonaerense, Oscar Cuartango, y el jefe de Gabinete provincial, Alberto Pérez, se reunirán primero con el sindicato a cargo de Roberto Fernández, que ya mostró su desacuerdo con el comportamiento de los choferes al manifestar que es «un conflicto político porque los delegados no quieren más al grupo Dota».
El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, sostuvo hoy que en los episodios registrados ayer con trabajadores de la línea de colectivos 60 en Panamericana y ruta 197, en el partido bonaerense de Tigre, “se ven muchísimas agresiones por parte de los choferes a la Gendarmería”, y que “han sido cantidades industriales de piedras las que se arrojaron” a las fuerzas de seguridad que intervinieron para evitar el corte de la ruta.
“No se entiende por qué se sigue estirando” el conflicto, dijo, y tras manifestar que “tenemos que ser conscientes que hay algo detrás de todo esto”, señaló que “esta discusión tiene que saldarse de la mejor forma y lo más rápido posible” luego del dictado de la conciliación obligatoria que retrotrajo la situación al estado que existía hasta la semana pasada.
Fernández, en su habitual contacto matutino con la prensa en la Casa Rosada, expresó que “la realidad es que no podemos participar porque no es un problema laboral como plantean los trabajadores, y porque el tema empresario, respecto de la vocación (de los choferes) de participar de la administración de la empresa es un tema más que gráfico”, ya que “hasta el propio gremio del sector, la Unión Tranviarios Automotor (UTA) , ha reconocido que es un grupo el que está provocando el conflicto porque no tiene vocación de trabajar, pero los otros 900 empleados quieren trabajar”.
El jefe de ministros recordó en ese punto que uno de los motivos del conflicto “es el despido de uno de los trabajadores, que lleva registrados 14 choques, y es evidente que es muy peligroso dejar a una persona al frente de una unidad con semejante cantidad de accidentes porque pone en riesgo la vida de los pasajeros transportados”.
Si bien aclaró que no estuvo en el lugar del los hechos, puntualizó que “por lo poquito se ve en televisión, se advierte que en muchos de los casos hay muchísimas agresiones por parte de los choferes a la Gendarmería” y que “han sido cantidades industriales de piedras las que se arrojaron” a las fuerzas de seguridad, y consideró que “eso no es saludable, como tampoco sería saludable el empleo de balas de goma”.
Fernández sostuvo que “los choferes de base no tienen por qué ser un actor de la discusión de la relación directa con el ministerio de Trabajo porque para eso hay un sindicato, caso contrario sería una anarquía fenomenal, esto no es la comuna de París”.
“Hay un sindicato y el sindicato conoce que hay gente que está con la vocación de seguir adelante con el conflicto sin explicar la razón”, señaló Fernández, quien afirmó que “tenemos que ser conscientes que hay algo detrás de todo esto que lo motiva”.
“No sé cuál es el motivo, los choferes dan como argumento que no están de acuerdo con la empresa que compró la vieja empresa, pero es una decisión unilateral de aquel que pagó por una empresa, no van a estar dando explicaciones a los trabajadores”, quienes “tienen que trabajar y nada más, en este caso dentro del marco del convenio colectivo, y dentro de lo que está establecido en las condiciones mínimas e indispensables de funcionamiento de un transporte automotor, no tendría que haber ninguna discusión”.
A las 7 de la mañana los delegados de la línea 60 cortaron Panamericana y 197, en Pacheco, en reclamo por los compañeros despedidos.
Los aproximadamente 200 manifestantes comenzaron a arrojar botellas y piedras a la gendarmería que estaba presente en el lugar y ante la reacción decidió actuar y desalojar a los manifestantes para liberar la autopista.
Berni aseguró que «Tenemos la decisión firme de que la Panamericana es una ruta federal y cortarla es un delito. La Panamericana no se corta». «Panamericana es el principal ingreso a la ciudad. Se les notificó que estaban cometiendo un delito, se les dijo que tenían cinco minutos para despejar y, ante la negativa, di la orden para que se actúe», añadió Berni.
Luego del desalojo y el conficto los manifestantes liberaron la Panamericana y se quedaron en colectora y la ruta 197. A pesar de haber liberado la principal vía el caos vehicular es enorme y hay hasta 4km de cola.
Además del bloqueo de la Panamericana, los delegados de la empresa realizaron un corte en puente La Noria , desde las 6, que interrumpió el tránsito en ese acceso en el vértice suroeste de la ciudad.
La jornada de lucha continuará este mediodía con una conferencia de prensa en la puerta del Congreso Nacional, a las 13. Luego habrá una audiencia pública en el anexo de la Cámara de Diputados, a las 14.
Infobae compartió imágenes exclusivas del corte y los graves incidentes que sucedieron en el lugar.